La Torá menciona la preparación de el Quetoret (קטורת הסמים), en español, “incienso” en nuestra Parashá Tetsave (Shemot, Éxodo 30:34). El incienso es un humo que se prepara con ciertas especias que al ser quemadas producen un aroma muy agradable. La Torá sólo menciona 4 de los 11 elementos que se utilizaban en la preparación del Quetoret. Los otros 7 elementos son mencionados por el Talmud en el tratado de Keritut, que leemos todos los dias en nuestra Tefilá (2 veces en Shajarit y 1 vez en Minjá) y que describe la fórmula y los ingredientes del Quetoret. El tema más complejo es identificar cuáles eran esos 11 elementos que se usaban para preparar el Quetoret. La identificación de estas especias, luego de la destrucción del Bet haMiqdash, ha sido objeto de múltiples debates, teorías y especulaciones. El Rab Portaleone, por ejemplo, dedica 11 capítulos de su libro a este tema, y 13 páginas para identificar la primera especie del Quetoret: el Tsorí.
368 PORCIONES
Los 11 elementos, cada uno en su exacta medida, se mezclaban en un preparado especial una vez por año, al comienzo del mes de Nisán. Este preparado se molía a mano y se dividía en 368 porciones (manim) de aproximadamente 1/2 kilo cada una. Cada mañana y cada tarde, durante los 365 días del año solar, se quemaba media porción del Quetoret, luego del sacrifico diario. En Yom Kippur, en el momento más sagrado del día, el Gran Sacerdote ingresaba al Sancto Sanctorum (קודש הקדשים), donde ningún otro hombre ingresaba durante el resto del año, y realizaba allí la Mitsvá del Quetoret. Pero a diferencia de los demás días del año, en Yom Kippur en lugar de usar media porción del Quetoret se usaban tres porciones completas. Y estas porciones, que eran sostenidas en la mano del Gran Sacerdote, tenían que ser molidas con más intensidad que las porciones diarias (דקה מן הדקה). El Quetoret diario se quemaba sobre un altar, relativamente pequeño y exclusivo para esta función: el Mizbaj haZahab, el altar de oro que estaba en el Hejal, un recinto interior del Templo.
EL SECRETO DEL QUETORET
Mientras el Quetoret se consumía, su humo impregnaba de un aroma dulce e inigualable al Bet haMiqdash. Y lo más bonito es que el aroma del Quetoret no sólo se sentía en el Bet haMiqdash sino en todo Yerushalayim. ¿Cómo era esto posible? En primer lugar la fragancia era muy intensa. Los elementos que se usaban en la preparación del Quetoret, la mayoría de los mismos eran plantas o resinas, que no eran de uso común sino muy escasos e increíblemente caros. Y había algo más: una familia en Yerushalayim, los Abtinás, encargados de preparar el Quetoret, conocían la “fórmula secreta” del Quetoret, que consistía en la manera artesanal que se molían y se mezclaban las especias. Ellos también conocían la identidad de una misteriosa plantita llamada en hebreo “ma’ale ‘ashán” (=elevador de humo). Unas pocas hojitas de esa planta hacían que el humo del Quetoret subiera verticalmente, lo cual era requerido ritualmente. El humo se elevaba y luego su incomparable fragancia del Quetoret descendía sobre la ciudad de Jerusalem, lo que es hoy la Ciudad Vieja. Así, la dulce fragancia del Quetoret era el perfume habitual que uno percibía en Yerushalayim, y era parte de lo que hacía que nuestra ciudad capital fuera tan hermosa y especial.
Se cuenta que los viajeros que llegaban a Yerushalayim desde el sur, Yerijó (Jerico) se daban cuenta que estaban cerca de Jerusalem cuando comenzaban a oler el inigualable aroma del Quetoret.
El Midrash afirma que en Yerushalayim, las mujeres no usaban perfumes, ni siquiera en el día de su boda. Porque la intensa y deliciosa fragancia del Quetoret no permitía sentir ningún perfume que alguien pudiera usar.


