¿Como mover o moverse con el Lulab y Etrog?
La Torá nos instruye:
“Y tomaréis en el primer día [de Sucot] el fruto del árbol cítrico, ramas de palmera, ramas de árboles frondosos y sauces de los arroyos, y os regocijaréis ante el Eterno, vuestro Dios, por siete días” (Levítico 23).
LA MITSVÁ:
Se nos ordena realizar la Mitsvá de las cuatro especies vegetales, tres ramas y un fruto, durante la festividad de Sucot.
- Un lulab (una rama joven de palmera datilera),
- Dos árabot (ramas de sauce),
- Tres hadasim (ramas de mirto),
- Y un etrog (en español: cidra, un fruto similar al limón).
Esta Mitsvá se conoce como la de las “cuatro especies” (ארבעת המינים) o la “Mitsvá de lulab”. La observancia de la Mitsvá, conocida como Netilat lulab, significa “elevar” el lulab. Esto se hace tomando las cuatro especies en las dos manos —el lulab, los hadasim y las árabot en la mano derecha, y el etrog en la mano izquierda— y sosteniéndolas en la dirección en la que crecieron naturalmente. La Mitsvá de tomar y elevar las cuatro especies se realiza durante todos los días de Sucot, con excepción del Shabbat, donde no se efectúa.
BENDICIÓN:
El primer día que tomamos las cuatro especies, se recitan dos bendiciones:
La bendición sobre el lulab: ‘al netilat lulab,
Y la bendición especial de shehejeiyanu (que agradece por haber llegado a este momento).
En los demás días de Sucot, solo se recita la berajá ‘al netilat lulab.
Es importante recordar que toda Mitsvá debe ser realizada después de decir la bendición. Por esta razón, algunas personas acostumbran a sostener el etrog con la ramita (conocida como pitam) hacia arriba antes de la bendición. Luego de decir la bendición, lo giran y lo colocan en su posición correcta para evitar que la berajá se diga después de haber cumplido con el precepto de “tomar las cuatro especies”, lo que invalidaría la bendición (berajá lebatála, una bendición en vano). Otros, en cambio, prefieren no sostener el etrog en la mano hasta después de decir la bendición.
En cuanto a las mujeres, están formalmente exentas de la Mitsvá de lulab. No obstante, en la mayoría de las comunidades, es costumbre que las mujeres también cumplan con la Mitsvá de tomar y elevar el lulab, lo cual es considerado meritorio. Sin embargo, hay diferencias en la tradición respecto a la recitación de la berajá. En la tradición sefaradí, las mujeres no dicen la berajá al cumplir esta Mitsvá, mientras que en la tradición ashkenazí, las mujeres sí la recitan.
LOS NA’ANU’IM:
Después de recitar la bendición, se realiza una serie de movimientos rituales conocidos como na’anu’im. Estos consisten en agitar o mover el lulab en cuatro direcciones. En el próximo video se pueden ver los na’anu’im, los movimientos del Lulab, que siguen la antigua tradición del Bet HaMiqdash (un ritual conocido como tenufá), mencionada por Maimónides. Los judíos Ashkenazíes realizan estos movimientos de manera muy similar a como los describe Maimónides.
¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE ESTOS MOVIMIENTOS?
אמר רבי יוחנן: מוליך ומביא – למי שהארבע רוחות שלו, מעלה ומוריד – למי שהשמים והארץ שלו. במערבא מתנו הכי, אמר רבי חמא בר עוקבא אמר רבי יוסי ברבי חנינא: מוליך ומביא – כדי לעצור רוחות רעות, מעלה ומוריד – כדי לעצור טללים רעים. מסכת סוכה ל”ז
כל זה רומז שהכוונה לבקש מה’ יתברך על העתיד ולהודות לו על העבר. מנורת המאור שע”ט
Rabbi Yojanán explica que movemos el lulab hacia adelante y hacia atrás y luego hacia arriba y abajo para agradecer al Eterno “que es el dueño de los cuatro vientos” y para expresar nuestra gratitud por esos vientos “que trajeron las lluvias a su debido tiempo durante la pasada cosecha”. ¿Por qué agradecemos a Dios en Sucot por los buenos vientos y la lluvia? Porque en Sucot, el agricultor judío ya ha terminado de cosechar y recolectar todos sus frutos y productos del año. Por lo tanto, expresamos nuestro agradecimiento a Dios, según explica el rabino Abohab, para evitar olvidarnos de Él cuando tenemos toda la comida que necesitamos (זמן בעיטה – tiempo de abundancia que puede llevar a la ingratitud).
Por otro lado, Ribbi Yosé Bar Ribbi Janiná ofrece una explicación diferente: estos movimientos con el lulab, que simbolizan los vientos, representan nuestra oración para pedir a Dios que proteja las futuras cosechas de este nuevo año que comienza. Le pedimos que evite los vientos dañinos, que traen sequía o langostas, o lluvias destructivas (טללים רעים) que pueden arruinar todos los productos de la tierra.
¿Cuál de las dos opiniones seguimos? ¿Agradecemos a Dios por el pasado o le pedimos prosperidad para el año que comienza?
Nuestra tradición es seguir ambas opiniones: agradecer a Dios por el pasado y pedirle por el futuro.
¿Y cómo y cuándo hacemos esto?
Lo hacemos durante la hermosa Tefilá de Hallel, que recitaremos a partir del primer día de Sucot, y por los próximos 9 días.
Para agradecer y reconocer a Dios por lo que nos ha dado, movemos y agitamos el lulab (tenufá), como si fuera un qorban (una ofrenda a Dios), mientras decimos:
HODU LASHEM KI TOV KI LEOLAM JASDO, “Demos gracias a Dios cuando es bueno [=cuando tenemos abundancia], reconociendo que ‘Su bondad es infinita'”.
Y para pedir a HaShem un futuro material próspero, movemos el lulab mientras decimos:
ANNA HASHEM HOSHIA NA, “Por favor, Dios, sálvanos”. Es decir, “sálvanos de los vientos destructivos, del clima inclemente que podría dejarnos sin comida y en riesgo de morir”.
ACLARACIÓN:
Si estas plegarias de agradecimiento y súplica pidiendo vientos y lluvias favorables no nos parecen muy significativas, es porque tenemos el privilegio de vivir en una época de “superabundancia”: tenemos tanta comida, B”H, que nos resulta difícil comprender el hambre, las enfermedades y la tragedia que puede conllevar un año sin lluvias en el campo.
Para concluir, es importante aclarar que la costumbre sefardí actual consiste en mover el lulab, sin agitarlo (הולכה והבאה), en seis direcciones: sur, norte, este, arriba, abajo y oeste. Este orden difiere del que mencionaba Maimónides y fue establecido por los sabios de la Kabalá. En este video, se puede observar al rabino Mordejai Eliyahu z”l realizando los na’anu’im conforme a la tradición sefardí que se practica hoy en día.


