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EDICIÓN ESPECIAL : Robots, en el ejército de Israel

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Por Guy Bechor, de “Gplanet”

Israel necesita más soldados. Esta es probablemente una de las conclusiones más evidentes de los últimos 3 años de guerra. Miles de israelíes han pasado una parte enorme de sus vidas en miluim, lejos de sus trabajos, sus negocios, sus estudios y, sobre todo, de sus familias. Hay soldados que han acumulado 300, 400 o incluso 500 días de servicio de reserva. Es admirable, pero también es tremendamente injusto y, a largo plazo, insostenible. No se puede esperar que las mismas familias continúen pagando indefinidamente el precio de defender al país.

Este es el contexto en el que una nueva revolución tecnológica puede adquirir una importancia extraordinaria: el desarrollo de un “ejército de robots” israelí.

No estamos hablando de ciencia ficción. Durante la guerra en Gaza y el Líbano, Tzahal ya comenzó a utilizar en gran escala sistemas no tripulados: drones, vehículos terrestres manejados a distancia, pequeños robots que ingresan en túneles y edificios, plataformas para transportar equipos y evacuar heridos y, entre otros, el enorme bulldozer D9 “Panda”, que puede abrir caminos y operar en zonas peligrosas sin exponer directamente a sus operadores. El objetivo es muy sencillo: que, cuando sea posible, la máquina entre primero y el soldado después.

El artículo de Gplanet explica que Israel enfrenta actualmente una escasez aproximada de 12.000 soldados de servicio obligatorio, incluidos miles de combatientes, mientras aumenta la presión sobre quienes ya están sirviendo en las reservas. Los robots no harán desaparecer esa falta de personal. Pero sí pueden transformarse en un extraordinario multiplicador de fuerza: permitir que menos soldados realicen determinadas misiones y, sobre todo, evitar que seres humanos se expongan innecesariamente al peligro.

Los robots ya pueden abrir rutas sospechosas de contener explosivos, inspeccionar túneles, realizar patrullajes, transportar municiones y provisiones bajo fuego y participar en operaciones de reconocimiento. Cada una de estas tareas que realiza una máquina significa, potencialmente, varios soldados menos expuestos al enemigo y más personal disponible para misiones que realmente requieren inteligencia, criterio y decisión humanas.

El próximo paso será mucho más ambicioso. El nuevo programa plurianual de Tzahal contempla integrar robótica e inteligencia artificial de manera sistemática en las fuerzas de tierra, aire y mar. En un futuro cercano, grupos de robots y drones podrán compartir información entre sí, reconocer obstáculos y operar de forma coordinada, mientras los seres humanos conservarán el control de las decisiones fundamentales.

Pero hay una advertencia esencial. La tecnología nunca puede reemplazar al ser humano. El 7 de octubre demostró que cámaras, sensores y sofisticados sistemas electrónicos no sirven de mucho cuando fallan en la interpretación, la vigilancia o la toma de decisiones. El propio artículo reconoce que incluso un ejército robótico probablemente no habría impedido por completo la invasión. Los robots pueden ganar tiempo, detectar amenazas y salvar vidas, pero no pueden reemplazar el liderazgo ni la responsabilidad humana.

Para Israel, entonces, esta revolución no consiste en sustituir a nuestros soldados. Consiste en protegerlos, multiplicar su capacidad y permitir que muchos de ellos puedan finalmente regresar antes a sus trabajos, a sus esposas, a sus hijos y a sus hogares.

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