Monday, April 13, 2026
Home¿Como evitar Lashon haRa?¿Qué hago cuando los demás hablan mal de alguien?

¿Qué hago cuando los demás hablan mal de alguien?

image_pdfVer en PDFimage_printImprimir

Estás sentado en la mesa de una fiesta o en una recepción cuando, de repente, las personas a tu alrededor comienzan a hablar mal de alguien. En el judaísmo, hablar negativamente de otras personas es una transgresión muy grave conocida como Lashón Hará — literalmente, “la lengua del mal.”

Tu primer impulso es correcto: no voy a decir ni una palabra. Pero el problema es que escuchar Lashón Hará es tan grave como hablarlo — porque al escuchar en silencio, estás dando tu aprobación tácita. Es más: algunos consideran que escuchar es incluso peor que hablar, ya que le estás brindando una audiencia al que habla, alentándolo a continuar.

¿Cómo salir de esta situación sin cometer una transgresión?


Tienes varias opciones, en orden de preferencia:

1. Intervenir respetuosamente

La primera opción — y la más valiente — es recordarles a quienes están hablando que el Lashón Hará es una prohibición seria de la Torá, y pedirles con respeto que cambien el tema. Esto debe hacerse con calma y sin arrogancia, de manera que no genere una confrontación innecesaria. No siempre es fácil, pero cuando se hace con tacto, puede ser muy efectivo — y transforma un momento incómodo en una oportunidad de enseñanza.

2. Levantarse y retirarse

Si estás seguro de que tus palabras no serán escuchadas — que la conversación continuará de todas formas — entonces la opción correcta es levantarte cortésmente y alejarte de la mesa. No hace falta dar explicaciones elaboradas. Una disculpa breve y natural es suficiente. Alejarte físicamente de la conversación es una forma clara y honesta de no participar en ella.

3. Permanecer, pero sin aprobar

Si levantarte resulta imposible por alguna razón — ya sea por el contexto social, por no querer ofender al anfitrión, o por cualquier otra circunstancia — entonces debes prepararte mentalmente para no ser cómplice de lo que se está diciendo. Para ello, es indispensable cumplir con dos condiciones:

Primera: haz un esfuerzo real por no prestar atención al contenido de la conversación. Y si algo llega a tus oídos, decide con firmeza en tu mente que no le darás crédito a ningún comentario negativo sobre ninguna persona. Lo que escuchas en ese momento no constituye evidencia de nada.

Segunda: cuida tu expresión facial. Tu rostro no debe transmitir ninguna señal de aprobación — ni una sonrisa, ni un gesto de asentimiento, ni una mirada cómplice. Si es posible, que tu expresión transmita claramente la incomodidad que sientes con la situación. A veces, un gesto de desaprobación silencioso dice más que mil palabras.


Una distinción importante

Todo lo anterior aplica cuando uno está sentado inocentemente en su lugar y la conversación de Lashón Hará surge a su alrededor de manera inesperada. Esa es una situación en la que uno se encuentra atrapado sin haberlo buscado.

Pero hay una situación muy diferente: la de quien pasa por un lugar, escucha casualmente que se está hablando mal de alguien — y en lugar de seguir caminando, se detiene a escuchar. En ese caso, aunque no diga una sola palabra y aunque no apruebe lo que se está diciendo, su detención deliberada ya constituye una transgresión voluntaria. Nadie lo obligó a quedarse. Tuvo la opción de alejarse — y eligió no hacerlo.


La próxima vez que te encuentres en una de estas situaciones, recuerda que tienes opciones. Y que la más sencilla de todas — levantarte y alejarte — suele ser también la más sabia. 🙏

RELATED ARTICLES