Wednesday, April 15, 2026
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Lobos y Corderos

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ראש הממשלה נתניהו בטקס המרכזי ביד ושם: “מתקפת הטרור ב-7 באוקטובר לא הייתה שואה – לא בגלל היעדר הכוונה להשמיד אותנו, אלא בגלל היעדר היכולת להשמיד אותנו”

El primer ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, dijo ayer en la ceremonia de inauguración de Yom HaShoah, el día que recordamos el holocausto:  “El ataque terrorista del 7 de octubre no fue un holocausto, no por falta de intención de destruirnos, sino por falta de capacidad para hacerlo.”

La intención de Hamás no era matar a 1300 judíos, sino a todos los que pudiera. Miles, o millones si hubiera tenido la posibilidad de hacerlo. La sed de sangre judía de los nuevos nazis, los extremistas islámicos, no ha cambiado; en todo caso, se ha viralizado. Lo que sí cambió es que, gracias a Dios, ahora hay un Estado judío que protege a los judíos. Y hay un ejército, las Fuerzas de Defensa de Israel, que está allí para impedir que la horrorosa historia de la Shoah se repita.

El antisemitismo no cambia. En todo caso, ha aumentado. Cuando menos lo esperábamos, en un mundo obsesionado contra la discriminación; y donde menos lo hubiéramos imaginado: en las universidades más prestigiosas del mundo. Algo que dio sea de paso, deja sin mérito a los argumentos superficiales de que el antisemitismo surge por falta de educación. Al igual que los alemanes de 1940-1945, a los estudiantes de Harvard, MIT o Columbia, no les falta “educación” o medios para informarse mejor. Este argumento cayó.

Pero entonces, ¿qué podemos hacer los judíos para evitar el antisemitismo?

Hace una semana atrás, el último día de Pésaj, leímos la Haftará de Isaías, capítulo 11, donde se refiere al Mesías y a los tiempos mesiánicos. Allí el gran profeta de Israel afirma que en os tiempos mesiánicos “el lobo vivirá con el cordero”, el cordero es la cría de la oveja. Los rabinos explicaron que no hay que tomar esta idea de manera literal: el profeta se refiere a la convivencia entre Israel, un cordero frágil, débil y presa fácil para cualquier depredador, y sus vecinos, los lobos que están siempre persiguiendo a su presa favorita. En los tiempos del Mesías, promete Isaías, los que buscan la destrucción de Israel vivirán en paz con Israel.

Pero volvamos atrás por un minuto a la metáfora de Yeshayahu, porque me parece que encierra el secreto para por fin comprender los motivos del antisemitismo. Creo que la metáfora del lobo y el cordero lo dice todo: el antisemita es como el lobo, y los judíos como un cordero. ¿Por qué el lobo quiere comerse al cordero? Porque es parte de su naturaleza. Está en su ADN. SI EL CORDERO SE PORTA BIEN O INCLUSO SI SE ACERCA AMISTOSAMENTE AL LOBO, NO VA A CALMAR EL HAMBRE Y LA VORACIDAD DEL FEROZ ANIMAL. Muchos corderos se engañan a sí mismos —y hasta hacen causa común con los enemigos de Israel—pensando que el cordero puede hacerse amigo del lobo a través del diálogo y la persuasión: el astuto lobo, accederá a conversar con el cordero, porque sabe que así tendrá que esforzarse menos para comérselo.  No hay nada que pueda persuadir al lobo de no atacar al cordero, con un sola excepción: si el cordero madura, crece y se transforma en un poderoso carnero con cuernos letales capaz de defenderse y dañar letalmente al lobo. Eso es que dice Netanyahu: el 7 de octubre Hamás nos hirió, pero el 8 de octubre se encontró con un carnero que maduró, aprendió la historia de la Shoah y ya no se deja comer.

Rab Yosef Bittón

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