martes, febrero 10, 2026
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YITRO: ¿La primera conversión al judaísmo?

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וַיְשַׁלַּח מֹשֶׁה אֶת חֹתְנוֹ וַיֵּלֶךְ לוֹ אֶל אַרְצוֹ
Éxodo 18:27

LA VISITA DE LOS SUEGROS

Moshé recibe la visita de su suegro, Yitró, quien llega acompañado de Tziporá, la esposa de Moshé, y de sus dos hijos: Gershom y Eliezer.

Yitró no llegó al campamento de Israel solamente para devolver a su hija y a sus nietos a su esposo y padre. Llegó lleno de entusiasmo. Había escuchado —se había enterado— de todo lo que HaShem había hecho por el pueblo de Israel: cómo los rescató de Egipto y cómo derrotó al Faraón, el hombre más poderoso del mundo en aquel entonces.

Yitró se alegra por el pueblo judío y bendice a HaShem, proclamando que ahora reconoce que el Dios de Israel “es superior a todos los dioses”. Yitró conocía otros dioses, ya que —como la Torá misma lo indica— había sido sacerdote pagano en el pueblo de Midián.
Según la opinión de los Sabios, el vínculo de Yitró con el Dios de Israel no se limita a sus declaraciones: Yitró se convierte al judaísmo.

YITRÓ SE ESTABLECE EN YERIJÓ

Los Sabios afirman que cuando la Torá dice que Yitró deja al pueblo judío y vuelve a “su tierra”, en realidad se establece en la ciudad de Yerijó, conocida también como la ciudad de las palmeras (עיר התמרים).

Así, en el libro de Shofetim, capítulo 1, versículo 16, encontramos una referencia directa a los descendientes de Yitró:

וּבְנֵ֣י קֵינִי֩ חֹתֵ֨ן מֹשֶׁ֜ה עָל֨וּ מֵעִ֤יר הַתְּמָרִים֙ אֶת־בְּנֵ֣י יְהוּדָ֔ה מִדְבַּ֣ר יְהוּדָ֔ה אֲשֶׁ֖ר בְּנֶ֣גֶב עֲרָ֑ד וַיֵּ֖לֶךְ וַיֵּ֥שֶׁב אֶת־הָעָֽם׃

“Y los descendientes del Kenita, suegro de Moshé, subieron desde la ciudad de las palmeras [Yerijó] junto a los hijos de Yehudá… y se establecieron entre ellos”.

¿FUE YITRÓ EL PRIMER CONVERSO?

Que Yitró haya sido el primer converso del pueblo judío es la opinión de prácticamente todos los Sabios, con una notable excepción: Ribbí Yehoshua.

Esta opinión es difícil de rastrear en una fuente directa, pero es citada por Rabí Jayim ben Attar en su comentario Or HaJayim. Allí, comentando Bamidbar 10:30, menciona que, según Ribbí Yehoshua, Yitró no se convirtió: tras visitar el campamento de Israel, regresó a su tierra y continuó viviendo una vida no judía.

Es posible que, con el paso del tiempo, los Kenitas, descendientes de Yitró y aliados del pueblo judío (como Yael), se hayan integrado a los habitantes de Yehudá y finalmente se hayan convertido, de manera similar a lo ocurrido con los edomitas.

SI YITRÓ NO SE CONVIRTIÓ…

Sigamos esta opinión —que también parece la más razonable de acuerdo con el Peshat, la lectura literal del texto— y veamos qué enseñanza nueva podemos extraer.

Es importante notar que Yitró:

  • Se alegra por todo lo que Dios hizo por Israel

  • Bendice a Dios

  • Reconoce al Dios de Israel

  • Y, acto seguido, ofrece un sacrificio a Dios como agradecimiento por todo lo ocurrido desde la salida de Egipto

Aunque resulte un poco incómodo reconocerlo, Yitró hizo varias cosas que el propio pueblo judío aún no había hecho, como ofrecer un sacrificio de agradecimiento después de la salida de Egipto.

¿Nos estará indicando la Torá que, a veces, el no judío puede ser más sensible que nosotros mismos para reconocer todo lo que Dios hace por Israel, mientras que a nosotros —paradójicamente— muchas veces nos cuesta tanto reconocerlo?

Yitró, si no se convirtió, puedo haber sido el primer no-judío en alabar admirar a Israel, pero no fue el último.

YITRÓ VS. AMALEQ

Aunque este tema podría desarrollarse mucho más, quiero concluir con otro punto muy importante sobre la visión de la Torá respecto de los no judíos.

La Parashá de esta semana comienza con la visita de Yitró, y con su entusiasmo y admiración hacia HaShem y Su pueblo. Sin embargo, vale la pena notar que inmediatamente antes de que Yitró entre en escena, la Torá nos presenta a otro personaje no judío: Amaleq.

Amaleq siente un odio visceral hacia Israel: una enemistad existencial, irracional y sin motivo contra el pueblo judío. Pero no se trata solo de sentimientos negativos. Amaleq expresa ese odio a través de los hechos: ataca a Israel con una determinación obsesiva, buscando hacer desaparecer al pueblo judío o, al menos, causarle el mayor daño posible.

Si aceptamos la opinión de que Yitró no se convirtió, podríamos inferir que Amaleq y Yitró, colocados uno junto al otro por la Torá, representan dos actitudes opuestas de los gentiles hacia el pueblo judío.

En aquel entonces —e, increíblemente, también en el presente— existen gentiles que, como Amaleq, sienten un odio irracional hacia Israel y siguen hoy tan “activos” como en el pasado. Pero también existen no judíos que son como Yitró (¡y no son pocos!): personas que aman y admiran a Israel, al pueblo judío, al Estado de Israel y a su Dios.

No hay mucho nuevo bajo el sol…

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