HomeRabinos SefardíesEl Rab Yehuda Alkalai y el Sionismo Sefaradí

El Rab Yehuda Alkalai y el Sionismo Sefaradí

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El rabino Yehudá Jai Alkalai (o Alqalai) nació en Sarajevo, Bosnia en 1798. Llegó a Israel con sus padres a la edad de 11 años. A una edad muy joven recibió la ordenación rabínica de parte del célebre Rab Eliezer Pappo, autor de Pele Yo’etz. Fue enviado desde Israel para servir como rabino de la importante comunidad sefaradí de Zemun (cerca de Belgrado, Serbia).

En 1839, se encontró con el rabino Yehudá Bibas, quien lo inspiró y compartió con él sus entusiastas ideas acerca del regreso de los judíos a la tierra de Israel (ver aquí https://www.halaja.org/2023/09/nitsabim-el-retorno-del-pueblo-judio-a-la-tierra-de-israel/).

En 1840, el mundo judío quedó conmocionado por el “libelo de sangre de Damasco”, cuando los judíos locales fueron acusados de haber asesinado a un gentil para consumir su sangre. Las comunidades judías del mundo entero se estremecieron porque esas ridículas acusaciones, generadas por gente muy primitiva, eran aceptadas por las autoridades francesas en Damasco ¡sin cuestionamientos! Para la sorpresa de los judíos del mundo, los medios de comunicación de esa época, en lugar de desmentir estos prejuicios que sabían que eran falsos, los repetían como si se tratara de algo cierto. Los judíos más liberales, que pensaban que el mundo moderno había superado esos prejuicios, se dieron cuenta de su terrible equivocación y de que el antisemitismo en sus peores formas podía renacer en cualquier momento incluso basado en argumentos totalmente falsos. ¡No había cómo defenderse de la difamación!

El libelo de Damasco y la falta de empatía de parte de los países europeos cristianos hacia los judíos de Damasco y hacia las voces antisemitas que se escuchaban en el mundo entero por esas acusaciones representaron un punto de inflexión en la vida y en los pensamientos del rabino Alkalai. El Rab comenzó a pensar, hablar y escribir sobre un plan práctico para restaurar a los judíos a la tierra de Israel y obtener su independencia política.

En 1841, más de medio siglo antes del primer congreso sionista, publicó su primer libro, Minjat Yehudá, donde llamó a los judíos a reunirse en la tierra de Israel. En ese libro, que se escribió en ladino y en principio no tuvo mucha repercusión, el Rab delineó algunas ideas prácticas para el establecimiento de los judíos en Israel. Primero invitó a todos los líderes judíos de la diáspora a que enseñaran y revivieran el idioma hebreo, ya que el lenguaje de la Biblia tenía que convertirse en un factor nacional unificador entre las diferentes comunidades judías de todo el mundo. También escribió sobre la necesidad de establecer un banco o fondo monetario judío mundial para comprar tierras en Israel. Sugirió, además, la formación de una sociedad entre el eventual banco judío y el Imperio Otomano, como una empresa ferroviaria o una compañía de transporte marítimo, con el propósito de tentar al Sultán —que estaba muy necesitado de fondos— a transformar Palestina en un país judío tributario, similar a la forma en que operaban los principados del Danubio y otros principados del Imperio Otomano.

Vale la pena aclarar que, en el mejor estilo sefardí, el rabino Alkalai no habló del regreso de los Yehudim a Israel solo como la solución para el eterno problema del antisemitismo, sino esencialmente como la forma de cumplir con la aspiración judía bíblica de la “normalización política” del pueblo judío, viviendo en su patria original. El antisemitismo, irónicamente, facilitaba el “timing” adecuado para que sus ideas de regresar a Zion fuesen escuchadas incluso por judíos liberales que no se identificaban con los aspectos religiosos del regreso a la tierra de Israel.

El Rab Alkalai también entendió que el pueblo de Israel no necesitaba esperar pasivamente al Mesías para concretar esta aspiración. Por el contrario, el regreso del pueblo judío a la tierra de sus antepasados era la manera de facilitar (y adelantar) la llegada del Mesías. En su libro Goral laHashem, publicado en Viena en 1857, el Rab formuló los fundamentos religiosos de su visión y los pasos prácticos a seguir para restablecer la nación judía en Israel. El libro fue publicado en tres ediciones diferentes y traducido a muchos idiomas, incluido el inglés. Este tratado se considera precursor intelectual del sionismo político y habría ejercido una influencia directa sobre Theodor Herzl. Algunos estudios sugieren que el abuelo de Herzl, Simon Loeb, era congregante de Alkalai y habría tenido acceso a una copia de Goral laHashem, lo que pudo haber fomentado la inspiración de Herzl.

Regresó a Israel en 1874. Se estableció en Yafo y, junto con otros judíos del Imperio Otomano y del norte de África, fundó la comunidad Mikvé Israel en el antiguo Yishub de la ciudad. Murió cuatro años después y fue enterrado en Har Hazetim (Jerusalem).

En este enlace se puede encontrar el libro Goral laHashem, con una introducción escrita en prefecto hebreo, nada menos que por Sir Moses Montefiore z”l. https://archive.org/details/sefergorallaadon00alka/mode/2up

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