HomeIsraelBO: Las 10 plagas de Egipto y las 11 de Gaza

BO: Las 10 plagas de Egipto y las 11 de Gaza

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SANGRE

Cuando Moisés convierte el río Nilo en sangre, la reacción del Faraón es de indiferencia y orgullo. El dios Nilo, una de las principales deidades de Egipto, ha sido derrotado y herido. La industria pesquera egipcia colapsa. El Faraón, que había alimentado al dios Nilo con los cuerpos de los bebés hebreos, ahora ve con sus propios ojos cómo la sangre emerge como testimonio de su genocidio. Pero el Faraón no muestra remordimiento y permanece (o actúa como si estuviera) impasible. Lejos de ceder, llama a sus magos para demostrar que él también tiene sus armas. Cuando los magos lo logran, a travez de un acto de ilusionismo, el monarca declara victoria. Y se retira orgullosamente al confort de su palacio, pensando que es el final de un concurso que él ha ganado.

RANAS

Pero hay una segunda plaga, esta vez lo afecta al Faraón personalmente. Las ranas salen del río e invaden las ciudades, las casas y, lo peor de todo, el propio palacio y habitaciones del Faraón. Las ranas eran adoradas como los dioses de la reproducción en Egipto, pero ahora esa reproducción está fuera de control, infestando Egipto. Dios está demostrando su dominio sobre los dioses de Egipto y los vuelve contra sus propios adoradores.

Los magos, una vez más, son capaces de reproducir la plaga. Pero el Faraón se da cuenta, aunque un poco tarde, de que no necesita que sus magos repliquen la plaga, sino que la detengan, que controlen la infestación. Cuando los magos fallan en este intento, el Faraón envía a llamar a Moisés y Aarón e intenta negociar. Finge ceder. Promete aceptar sus demandas si detienen a las ranas. Pero cuando la plaga desaparece, endurece su corazón y rompe su promesa. Probablemente piensa que Moisés ha agotado toda su magia. No deja salir a los cautivos judíos.

PIOJOS

La tercera plaga es la de los piojos. El Faraón confirma lo que ya sospechaba: sus ilusionistas no pueden detener las plagas. Pero también se da cuenta de que esto no es una simple competencia de magia negra, sino una lucha teológica. Los insectos eran reverenciados por los egipcios como manifestaciones invisibles y mágicas de los espíritus divinos. Es el Dios de Israel luchando contra los dioses egipcios. Admitir la derrota es como abrogar de su propia fe.

INSECTOS

La cuarta plaga es el arob. De acuerdo con Ribbí Nejemiá, se trataba de una mezcla de varios tipos de insectos, como avispas, mosquitos y posiblemente tábanos, insectos que abundan en las regiones pantanosas del Nilo. “Los insectos invadirán tu pueblo y tu casa”, advierte Moisés.

El Faraón ahora reacciona. ¿Será porque Moisés mencionó su casa? Hace traer a Moisés y Aarón y les ruega que hagan desaparecer la plaga y que se vayan. Pero cuando los insectos se van, el Faraón da marcha atrás: los rehenes judíos se quedan aquí.

PESTE

La quinta plaga, advierte Moisés, es una epidemia que matará al ganado de todos los egipcios. Los animales mueren. Los egipcios, que ya no tenían agua ni pescado, ahora no tienen carne. Pero al Faraón le queda abundante comida, y esta plaga no parece haber afectado su ganado personal (como se vería mas adelante). Solo los animales del pueblo sufrieron. Así que, para sorpresa de nadie, el Faraón no reacciona. No llama a Moisés y Aarón como lo hizo antes. No se inmuta porque es un sacrificio del pueblo, y el Faraón ha dedicado décadas para adoctrinar a su pueblo que se tiene que sacrificar por él.

SARNA

La sexta plaga es la sarna. Moisés arroja un puñado de cenizas “frente a los ojos del Faraón”. Las cenizas se expanden y se transforman en una enfermedad de la piel que afecta a los egipcios. La Torá enfatiza que la sarna también afectó a los poderosos magos egipcios. El hambre, la sed por la escasez del agua, ahora también sufren de epidemias. El Faraón, aparentemente, no se vio afectado. ¿Adivinen qué sucedió? No reacciona. No llama a Moisés. No hubo negociaciones.

GRANIZO

La séptima plaga es el granizo. Moisés le advierte al Faraón que proteja a su ganado (lo que confirma que su ganado no se vio afectado antes). El granizo arruina toda la cosecha de Egipto y destruye los granos, y los árboles frutales. El Faraón llama a Moisés y Aarón y les dice: “Esta vez estuve equivocado… por favor, que termine esta plaga”. Pero al terminar la plaga no libera a los hebreos. No se puede negociar con el Faraón. No le importa lo que sufra sus pueblo. Los judíos no éramos los únicos cautivos del Faraón. Los propios egipcios “inocentes” o culpables por complicidad o silencio, eran rehenes de este tirano, que solo se preocupaba por su vida, su prestigio y su permanencia en el poder.

LANGOSTAS

Luego, en nuestra Parashá BO, llega la octava plaga: las langostas invaden Egipto y destruyen todas las plantas y hierbas que sobrevivieron al barad. La población está muriendo de hambre: no hay pescado, no hay ganado, no hay granos, no hay frutas, no hay hierbas… Pero al Faraón no le importa. Su palacio tiene reservas de alimento para mucho tiempo. Sin embargo, esta plaga lo afecta de manera personal, así que ahora reacciona. Llama a Moisés y Aarón y les pide que se vayan, aunque con condiciones que Moisés no acepta.

OSCURIDAD

La novena plaga, la oscuridad, paraliza el país. Como si hoy, de repente, se cortara por completo la electricidad por 72 horas. Pero esta plaga también tiene un devastador efecto psicológico en el Faraón y su pueblo. Ra, el dios del sol, es la principal deidad en la tierra del Nilo. Para los egipcios, la guerra no es solo un enfrentamiento entre ejércitos, sino también entre dioses: el que gana demuestra que su religión es el verdadera. ¿Y el que pierde? Bueno, no puede admitir la derrota en el campo religioso, pero puede disimularla simulando la victoria para salvar su imagen…

En esta guerra con Egipto sucede algo más: los judíos se despiertan. Al ver la milagrosa intervención de su Dios, comienzan a sentir Su presencia y la protección que concede a Su pueblo.

¿Y POR GAZA COMO ANDAMOS?

Gaza está destruida. La economía colapsó. No hay más industria pesquera, no quedan animales, no hay cultivos, el agua escasea y no hay electricidad ni combustible. Para los ciudadanos de Gaza.

Pero los líderes de Gaza, se apoderan por completo de los 500 camiones con combustible y comidas que llegan a Gaza todos los días. A estos líderes no les importa en lo más mínimo el sufrimiento de su propio pueblo: el hambre, la sed, la destrucción de sus casas. Están “dispuestos a seguir hasta el final”, sacrificándolos. Mientras a ellos le sigan llegando los camiones.

Y como no pueden admitir su derrota, pero por motivos teológicos la tienen que aparentar, no van a dejar salir a todos los cautivos judíos de Gaza. Como en la historia de Egipto, en Gaza también tendrá que llegar una décima plaga que afecte directamente a sus líderes. Comenzando con que se acaben los camiones con ayuda “humanitaria”.

Y siguiendo con que el Mosad repita la historia bíblica y se encargue de que los líderes de Gaza paguen un precio personal —y no solo nacional— por sus crímenes. Tal vez así liberen a los israelíes cautivos y finalmente puedan regresar a la tierra prometida.

Rab Yosef Bittón

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