HomePerashat haShabuaVAYERA: Lot y el síndrome del sapo a la cacerola

VAYERA: Lot y el síndrome del sapo a la cacerola

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הכריזו בסדום ואמרו: כל מי שהוא מחזיק ידו בפת לחם לעני לגר ולאביון יישרף באש

LA PEOR DECISIÓN DE TU VIDA

Lot y Abraham vivían en la misma zona. Pero cuando los pastores de Abraham y de Lot se pelearon por territorio, Abraham le sugirió a Lot que cada uno tomara su camino. «Mira la tierra que está frente a ti», le dijo Abraham a su sobrino, «y elige adónde quieres ir. Si eliges el norte, yo iré al sur. Y si eliges el sur, yo iré al norte». Lot no lo dudó y eligió establecerse en Sedom (Sodoma). ¿Por qué? Porque Sedom era una ciudad de riqueza y estabilidad económica. En ese entonces, la región tenía abundantes ríos que nacían del Jordán. La Torá dice que era «como la tierra de Egipto»: igual que el delta del Nilo, no dependía de la lluvia, y las sequías no la afectaban. Seguramente Lot imaginaba que allí iba a construirse una hermosa casa, iba a tener el mejor carro, y él y sus hijos se iban a casar con familias de mucho dinero. ¡Qué vida tan exitosa le esperaba a Lot en Sedom!

LA LEY DE SEDOM

Pero la Torá también advierte que la gente de Sedom era mala y egoísta. No dejaban que nadie compartiera sus riquezas. En lugar de ayudar, oprimían y explotaban a los extranjeros y a cualquiera que no perteneciera a su club exclusivo. Nuestros Jajamim dicen que en Sedom se estableció una ley: «Quien ayude a un pobre, a un huérfano o a un extranjero será ejecutado».

LA IMPORTANCIA DEL AMBIENTE

Lot venía de un ambiente que no podía ser más distinto. Se había criado en la casa de Abraham Abinu, una casa abierta a todos los necesitados. Tuvo que haber absorbido esas lecciones. Me imagino que cuando Lot se dio cuenta de cómo era la gente de esa ciudad, se habrá preguntado: «¿Y ahora qué hago? ¿Me quedo o me voy?». Lot decidió quedarse. Quizás pensó que tendría la fortaleza suficiente para no dejarse influenciar. Pero se equivocó.

Es cierto que conservó algunas características de Abraham. Por ejemplo, recibió a los extranjeros (los malajim) arriesgando su vida. Pero lo hizo solo. Abraham preparó el banquete para sus visitantes junto con su esposa Sará. La esposa de Lot, en cambio, no aparece: Lot tuvo que preparar la comida solo. Es decir, Lot ni siquiera pudo influir en su propia familia. La cultura de Sedom ya se había hecho parte de los valores de su esposa y de sus hijas.

Cuando Abraham le pidió a HaShem que no destruyera Sedom si había en la ciudad diez justos, estaba pensando en Lot y su familia: él, su esposa, sus dos hijas casadas y sus maridos, y sus dos hijas solteras y sus prometidos. En total, diez personas. Pero HaShem destruyó la ciudad, porque esas diez personas no eran justas. Lot, por más que lo intentó, no pudo aislar a su familia de la corrupción de Sedom. Y hay más: Lot ofreció a sus propias hijas solteras a la turba que rodeaba su casa. Eso deja claro que el mismo Lot terminó influenciado por la inmoralidad de Sedom. Sin darse cuenta, se transformó en una víctima más de su cultura.

SAPO A LA CASSEROLE

Una de las lecciones más importantes que escuché en mi vida es la del sapo hervido. ¿Cómo se cocina un sapo? (No sé si esto es verdad o una leyenda urbana. En cualquier caso, por favor, no lo intenten en casa: además de ser tremendamente cruel, no es casher.) Para los franceses y los chinos, el sapo es un manjar exquisito. El tema es que hay que cocinarlo vivo. Si se lo pone directamente en agua hirviendo, salta enseguida fuera de la olla. Pero si se lo coloca en una olla con agua a temperatura ambiente, a fuego lento, ¡el sapo no se escapa! ¿Cómo puede ser?

NOSOTROS Y EL SAPO

El cuerpo del sapo detecta los cambios bruscos de temperatura. Por eso, si pasa de 20 grados a los 100 del agua hirviendo, salta. Pero tolera los cambios pequeños: se adapta a la nueva temperatura y no es capaz de “sumar” esos cambios y darse cuenta de que algo grande está pasando. Me explico. Cuando el fuego lento lleva el agua de 20 a 25 grados, su cerebro de sapo le dice: «5 grados no es nada. No hay peligro». Y se adapta a los 25. Cuando el agua llega a 30, su cerebro, ya acostumbrado a los 25, le dice: «Son solo 5 grados más». Y a los 35, lo mismo. El sapo se va adaptando y no logra decirse a sí mismo: «De 20 a 45… ¡son 25 grados! Esto no me gusta nada y puede terminar mal». Cuando el agua llega a 100 grados, ya es demasiado tarde.

CAMBIAR SIN QUE SE NOTE

Con las personas pasa algo muy parecido con las influencias. Si nos rodeamos de gente con malos valores, empezamos a absorberlos de a poco. Tan de a poco que no percibimos los cambios. Con el tiempo nos pasa como al sapo: no notamos que los pequeños cambios se van sumando, y cuando nos queremos dar cuenta, ya es demasiado tarde. Lo bueno es que el mismo principio funciona al revés cuando nos rodeamos de gente buena. Los cambios tampoco se notan día a día, como cuando un adolescente crece o cuando envejecemos, pero se van sumando.

La lección de Lot es que tenemos que elegir con mucho cuidado el ambiente donde vivimos, donde nos educamos y donde criamos a nuestros hijos. ¡Que no nos pase como a Lot, ni como al sapo!

Rab Yosef Bitton

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