Desde la cima de Har Ebal, mirando hacia Shejem y las poblaciones árabes de alrededor, nuestro guía, Israel, señaló justo frente a nosotros la colina de Tammun. “¿Ven esa casita en la cima? Es una javá, una granja judía.” Para verla había que usar binoculares: se veía una casita, un corral y un camino de tierra. Nada más.
1 FAMILIA + 50 OVEJAS
El proyecto de las javot (granjas) es de una simpleza genial y de una importancia estratégica y mesiánica. Una familia joven, con niños pequeños, se instala con mucho sacrificio en una colina vacía, y allí crían 20, 30 o 50 animales: cabras, ovejas o vacas. Los animales salen a pastar cada mañana, y el vasto territorio que recorren se le adjudica ahora a esa familia judía. Una familia con un rebaño abarca más territorio del que cualquier nuevo asentamiento puede lograr.
LOS NÚMEROS
Veamos los números.
En Yehudá y Shomrón —Judea y Samaria— viven hoy alrededor de medio millón de judíos, en más de cien comunidades. Toda el área construida de esas comunidades —todas las casas, las calles, las escuelas, desde 1967 hasta hoy— se extiende en unas 8.000 hectáreas.
En estos territorios hay ahora unas 150 nuevas granjas, habitadas por unos pocos cientos de personas. ¿Cuánto terreno abarcan con sus animales que pastorean? Unas 78.600 hectáreas. El 14% de todo Yehudá y Shomrón.
Leámoslo de nuevo: medio millón de personas construyendo durante sesenta años ocupan 8.000 hectáreas. Unas decenas de valientes familias judías con sus rebaños abarcan ¡diez veces más! El 70% de la tierra que volvió a manos judías en estas décadas volvió por el pastoreo, no por la construcción.
Y el ritmo se acelera: solo desde octubre de 2023 se establecieron unas 50 granjas nuevas.
LA PREGUNTA
Entonces, Israel, nuestro guía, dijo algo que yo escuchaba por primera vez.
Los árabes de estos territorios reciben muchísimo dinero. Miles de millones de dólares de Europa, de las Naciones Unidas y hasta de EEUU. ¿Por qué no construyen ellos? ¿Por qué no gobiernan más territorio, por qué no tienen mejor infraestructura, por qué no llenan estas colinas de casas y ciudades con esas fortunas?
LA RESPUESTA
La respuesta, dijo, es una palabra: “corrupción”.
La corrupción del liderazgo palestino es legendaria. Y hasta este pasado miércoles, me molestaba muchísimo. La familia de Arafat acumuló una fortuna de miles de millones de dólares. Lo mismo las familias de los dirigentes de la Autoridad Palestina y de Hamas.
El dinero internacional que debía construir ciudades terminó en cuentas personales. Pero en realidad, ahora comprendo que, mientras los líderes se llenaban los bolsillos, las colinas del Shomrón quedaban vacías — ¡esperando a los yehudim!
A veces Boré Olam interviene en las mentes de los Goyim: endurece sus corazones, como con el Faraón, o agranda sus egos y sus ambiciones materiales, como con estos líderes árabes. Gracias a su corrupción, podemos repoblar nuestra tierra.
MILAGRO
Desde Har Ebal se ve el pasado: el altar de los sacrificios de Yehoshua. Y también, en los montes del Shomrón, las granjitas judías que, con un enorme sacrificio, se están erigiendo y recuperando la tierra de nuestros antepasados.
Que HaShem bendiga y proteja a todos los pioneros que tanto hacen por Am Israel, la Torá de Israel y la Tierra de Israel.


