¿Cómo desaprovechar Yom Kippur?

Yom Kippur es el día más importante del año en el calendario judío. El día que confesamos nuestros errores y malas acciones a Dios, y resolvemos mejorar nuestra conducta durante el año entrante, esperando que HaShem acepte nuestras disculpas, y nos inscriba y nos selle en el libro de la vida. Ahora bien, a pesar de lo importante que es Yom Kippur, si no hacemos nuestros deberes antes de Yom Kippur, el día más importante del año podría convertirse en la oportunidad desperdiciada más importante del año.

ANTES de que comience Yom Kippur, debemos pedir perdón a quienes pudimos haber ofendido o a quienes pudimos haberles causado algún daño, ya sea emocional o material. Durante Yom Kippur, las transgresiones entre nosotros y Dios (Shabbat, Kashrut, Tefilin, etc.) son perdonadas de inmediato al confesarlas y decidir mejorar. Pero Dios no nos perdona aquellas ofensas hechas hacia otro ser humano: engañar, mentir, robar, avergonzar, hablar mal de alguien (lashon hará’), etc. Todas estas transgresiones NO son perdonadas en Yom Kippur, a menos que primero nos acerquemos a quienes lastimamos y les pidamos perdón.

Si tomamos esto con seriedad, debemos sentarnos durante unos minutos con lápiz, papel y un corazón humilde. Para repasar en nuestra memoria si pudimos haber causado dolor y daño a otras personas: amigos, compañeros o familiares, padres, pareja, etc.

Una vez que sabemos a quién ofendimos, deberíamos pensar en cuál es la forma más efectiva para disculparnos con cada individuo en particular. ¿Por teléfono o en persona? ¿Por un correo electrónico largo o por un corto mensaje de texto? ¿Deberíamos describir en detalle lo que hemos hecho mal, o deberíamos pedir perdón de una manera más general? Dado que cada persona es diferente y cada caso es único, no existe una fórmula absoluta para pedir perdón a cada individuo. Debemos usar nuestro sentido común y encontrar la manera de que nuestra disculpa sea sincera, creíble y efectiva.

Pedir perdón es probablemente una de las tareas más desafiantes que tenemos que hacer. Porque hay que admitir y decir: “ME EQUIVOQUÉ”. Se necesita mucha humildad y fortaleza emocional para enfrentar a la víctima. Creo que ayuda si uno considera la humillación como una suerte de Kappará (expiación) dentro del proceso de nuestra propia Teshubá.

Una segunda lista que debemos escribir lo antes posible es la de nuestras deudas: dinero que debemos en nuestro negocio o a proveedores, a amigos o familiares, donaciones comunitarias no pagadas, Tsedaqá que prometimos dar, etc. Debemos priorizar aquellas deudas que han caducado o están a punto de caducar.

 

Este es el momento adecuado para hacerlo. Kippur empieza este domingo por la noche. No queda mucho tiempo…




NEILA, 5785: El Veredicto Final

A dos años del 7 de Octubre
[Adaptado del artículo publicado el año pasado]
Es el final de Yom Kippur, 5786, el momento de la Neila. En los cielos, el juicio está a punto de comenzar. El Todopoderoso está sentado en Su trono, listo para evaluar a Su pueblo Israel y emitir el veredicto final. En el centro de la Corte Celestial está la balanza que pesa los méritos (zejuyot) y las transgresiones (jobot) de Israel. Que definirá si este año que está comenzando merece ser bueno o difícil para Israel. Hay demasiado en juego porque 5786 es un año decisivo para el futuro del pueblo judío. Se siente un tenso silencio en los cielos y en la tierra.
Primero se le concede permiso al fiscal para presentar sus argumentos de condena. Se levanta y comienza a cargar la balanza en el lado izquierdo con las transgresiones que cometió el pueblo de Israel del año pasado. Pecado tras pecado, apila ofensas pequeñas y grandes en la balanza. Termina y se aparta. El plato está muy pesado, la balanza se inclina demasiado a la izquierda, y un incómodo silencio llena el aire de la Corte.
Acto seguido, se concede permiso a los ángeles Mijael, Eliyahu y Gabriel, los defensores de Israel, para presentar los méritos de Israel durante el año que pasó.
Los ángeles llaman al estrado a siete líderes, siete patriarcas para testificar y presentar su caso ante el Todopoderoso.
Primero, llega Abraham representando el jesed, la bondad, la solidaridad. Abraham da un paso adelante y les recuerda a todos que el año que pasó fue un año de guerra, impuesta desde la masacre que sufrimos en Simjat Torá hace dos años. El primer patriarca trae con él todos los actos de bondad del pueblo de Israel que estuvo a la altura de las circunstancias: los médicos y enfermeras de los hospitales que pasaron largas noches sin dormir salvando vidas de los soldados heridos; el personal de seguridad que arriesga sus vidas para impedir atentados en centros civiles; los psicólogos, los trabajadores sociales, los maestros y los consejeros juveniles que atienden a las familias que sufren las perores pérdidas. Luego introduce a los cientos de miles de voluntarios de todo el mundo judío que se hicieron presente durante la guerra. Las mujeres de Naharia que dejaron todo lo que estaban haciendo y se pusieron a cocinar durante meses para que los soldados siempre encontraran algo para comer. Los jubilados que se transformaron en choferes voluntarios para transportar día y noche a soldados y reservistas. Los voluntarios que organizaron asados y deliciosas comidas para agasajar a los combatientes que llegaban desde Gaza. Los que apoyaron a los soldados heridos, visitándolos, acompañándolos, y cantando para ellos. El personal voluntario de ZAKA, que, desde las escenas de un horror inimaginable, rescataban los últimos restos de cuerpos judíos deliberadamente quemados y mutilados. La solidaridad de los judíos de la diáspora que se pusieron a la altura de las circunstancias que juntaron y enviaron decenas de aviones con toneladas de equipo y ropa para el ejército. Los que organizaron y participaron de viajes de solidaridad. Los que donaron cientos de millones de dólares al Estado de Israel y a su ejército.
Luego se presentó Isaac, olá temimá, el primer judío que estuvo dispuesto a sacrificarse y dar su vida por Kiddush Hashem. Isaac colocó en el lado derecho de la balanza las cientos de almas puras de los soldados y combatientes judíos caídos en combate desde el 7 de octubre. Los soldados que ese fatídico día murieron defendiendo con sus últimas balas sus bases militares, o aquellos que, como Eljanan Kalmenzon, desde el otro lado de Israel, en Judea y Samaria, hasta el Kibutz Be’eri al escuchar las noticias del ataque en la mañana, y que no esperaron recibir órdenes, sino que actuaron para salvar a inocentes a costa de sus propias vidas. Los jóvenes soldados que, en las sangrientas batallas de Gaza, se ofrecieron como voluntarios para ir al frente y entrar en esas casas llenas de explosivos. Y los combatientes que se lanzaron sobre granadas vivas para salvar las vidas de sus hermanos en armas. Y aquellos que, como el comandante Arnon Zamora, dieron su vida para rescatar a los rehenes de Hamás. Los paramédicos que corrieron en medio de una lluvia de balas para rescatar a los soldados hermanos heridos del campo de batalla. La balanza comienza a inclinarse fuertemente hacia el lado derecho.
Isaac se retira y entonces llega Jacob, el patriarca que luchó contra Esav y lo venció, pero quedó herido por el resto de su vida. Jacob trae con él los nombres de los más de 10,000 jovenes soldados de Israel heridos desde el 7 de octubre. Coloca sobre la balanza las sillas de ruedas, las muletas, las prótesis de piernas y brazos perdidos, las lágrimas y las cicatrices del dolor de las heridas. Luego acumula las discapacidades físicas o mentales que estos héroes jóvenes cargarán de por vida.
El peso en el lado derecho ya es insoportable.
Luego ingresa a la corte Yosef, y les recuerda a todos que él fue cautivo. Fue tirado en un pozo y estuvo rodeado de escorpiones y serpientes venenosas. Y luego estuvo en un calabozo por dos años, y pensó que nunca saldría con vida. Yosef trae los nombres de los 20 jatufim que todavía siguen cautivos en Gaza. Los jóvenes que sobreviven en túneles oscuros o en apartamentos húmedos. Hambrientos, cansados, maltratados, torturados física y emocionalmente, desesperados por ser rescatados y orando por una salvación milagrosa como la de Yosef.
En ese momento todos dan un paso atrás e ingresa al recinto Moshé Rabbenu, que llega con la Torá que lleva su nombre. Y demuestra que desde el 7 de octubre de 2023, el estudio y la observancia de la Torá ha revivido como nunca antes en la historia. Coloca en la balanza derecha cientos de nuevos Sifré Torá que se han dedicado a la memoria de los soldados caídos en batallas. Presenta cientos de miles de Tefilin y Tzitzit que todo soldado judío lleva en la batalla. Y los millones de libros de Tehillim. Y las sinagogas improvisadas en Gaza, y las nuevas cabañas en el sur del Líbano, listas para celebrar la fiesta de Succot. Añade el increíble resurgimiento del judaísmo en la diáspora, en América, y coloca una foto del multibillonario Bill Ackman que el año pasado se puso su Tefilin, por primera vez en su vida.
Moshé introduce a su hermano, Aharón HaCohén, que nos enseñó a estar unidos y practicar el amor incondicional de un Yehudí por el otro. Coloca en la balanza la solidaridad y el espíritu de unidad que los judíos redescubrimos después del 7 de octubre. La nueva conciencia de que no solo somos un pueblo, sino una familia. En el campo de batalla, los soldados descubrieron que ya no hay ashkenazim ni sefaradim, ni de izquierda ni de derecha—solo hermanos judíos luchando hombro con hombro, uno por el otro y todos por el pueblo de Israel, Keish Ejad Belev Echad, como una sola persona con un mismo corazón. También coloca en la balanza el nuevo entendimiento de que las comunidades de la diáspora y los judíos de Israel somos una sola familia. La balanza se inclina más y está a punto de romperse. Aharón demuestra que la unidad es nuestra fuerza más grande. Hay un silencio tenso en la sala.
Entonces suenan las trompetas e ingresa a la corte David HaMelej: el rey poeta y guerrero invencible. David presenta a la noble generación de jóvenes soldados, algunos de los cuales recién acaban de terminar la secundaria, y que se abalanzan contra el enemigo como leones. Y que repiten: “¡LUCHAR, LUCHAR, LUCHAR!”, no tres sino siete veces: haciendo la guerra contra siete frentes—Hamás, Hezbolá, los Hutíes, Irak, Siria, Judea y Samaria, y, por supuesto, Irán. Son fuertes, muy valientes, y determinados a derrotar a un enemigo despiadado. Luchan para proteger nuestra tierra y restaurar la gloria del pueblo judío. Luchan Bayabasha, Ba’avir, Ubayam—en tierra, en el aire y en el mar—para eliminar a Amaleq y proclamar: “¡Am Yisrael Jai!”.
El Rey David termina su exposición y, de repente, las puertas se abren de par en par y ellas irrumpen en la Corte. Se escuchan los pasos afuera y todos se ponen de pie al ver a las cuatro matriarcas de nuestra nación. Sará, Rivká, Rajel y Leá ingresan al recinto, se acercan a la balanza y colocan en el plato los nombres de cientos de madres, Imaot Shekulot, que han perdido a un hijo en la guerra y cuyos llantos de dolor nunca cesarán. Y las cientos de jóvenes viudas, que ahora deben criar a sus tres, cuatro o cinco hijos solas, sin sus amados esposos a su lado. Y las oraciones y lágrimas que las madres judías rezan por sus hijos que están en la guerra. Y los interminables capítulos de Tehillim que recitan al lado de las camas de hospital de sus hijos heridos. Las oraciones de las mujeres de los yishuvim , los asentamientos de Judea y Samaria, cuyos maridos están de miluim en Gaza tres, cuatro o cinco meses. Y serán llamados de nuevo a pelear en el Líbano. Rezan por la noche, cuando los niños ya duermen, y le ruegan a Dios que no se conviertan en viudas. O durante el día, mientras atienden a sus hijos, fingiendo que todo está bien para que sus familias preserven la normalidad y no sufran el trauma del 7 de octubre.
El plato derecho de la balanza colapsa bajo el peso de las virtudes, los méritos y los rezos del pueblo de Israel.
Mijael, Eliyahu y Gabriel dan por concluida su presentación.

Que el Todopoderoso selle el veredicto del pueblo judío y establezca que a Israel le sea otorgado un veredicto celestial muy positivo. Y que el año 5786 sea un mejor año. Un año de yeshu’ot — victoria— y de gueulá, redención.
Nos espera—nos merecemos— el mejor año de nuestra larga historia. Con mis mejores deseos. 

Rab Yosef Bitton




El Perdón y los 13 atributos del Creador

El núcleo de las Selijot es el texto Bíblico ‘Amonay, Amonay, E-l Rajum veJanun …. (Shemot 34:6) “. Estas palabras se conocen como los 13 atributos de la compasión de Dios.
Maimónides explica que por atributos, no debemos entender que estas son “cualidades” de HaShem, es decir, lo que es HaShem ES (lo cual está más allá de nuestra comprensión), sino más bien, cómo HaShem opera en este mundo.
Estas palabras fueron invocadas por Moshé Rabenu en un momento muy delicado: cuando el pueblo de Israel adoró al becerro de oro y HaShem propuso destruir a Israel. Moshé le rogó a HaShem que perdonara a Israel, y como sabemos, HaShem lo hizo.
Rabí Yojanan explica en el Talmud que HaShem le enseñó a Moshé Rabenu que cuando invocamos estos 13 principios, nuestras transgresiones serán perdonadas .
Los 13 principios dicen lo siguiente:
HASHEM – Dios, actuando desde la compasión. A diferencia de Eloquim, que alude a Dios, actuando desde la estricta justicia.
HASHEM – (explicaremos más adelante esta repetición del nombre de Dios)
E-L – Poderoso en Su compasión. Aún cuando no lo merecen, cuida a Sus criaturas de acuerdo a sus necesidades;
RAJUM – Misericordioso;
VEJANUN – Clemente, cuando la humanidad ya está en peligro;
EREJ APAIM – Lento para la ira;
VERAB JESED – Y generoso para actuar con bondad;
VE-EMET– Dios practica la verdad;
NOTSER JESED LAALAFIM – Y mantiene Su bondad por mil generaciones;
NOSE AVON – Perdona nuestra iniquidad;
VAFESHA– Nuestras transgresiones;
VAJATAA – Y nuestros pecados;
VENAQE – Y cuando nos arrepentimos con sinceridad “borra de Su registro” todas nuestras transgresiones .
El Rabino Eliyahu de Vidas (1518-1592) escribe en su libro Reshit Jojma (שער הענוה פרק א) que la expresión del Talmud  “cuando invocamos estos 13 atributos, nuestras transgresiones serán perdonadas” no debe ser entendida como “cuando recitamos estos 13 atributos” sino como “cuando imitamos estos 13 atributos”. Esto significa que cuando nos comportamos con los demás de acuerdo a estos 13 atributos de HaShem, seremos perdonados por Él.
Algunos ejemplos:
HASHEM, HASHEM: La repetición del nombre de Dios requiere una explicación. Nuestros rabinos enseñaron que a partir de esta repetición aprendemos una maravillosa lección acerca del perdonar: cuando verdaderamente nos arrepentimos de nuestras transgresiones, HaShem nos perdona por completo, y nunca más nos recuerda nuestra transgresión.  La repetición del nombre de HaShem nos enseña que una vez que nos arrepentimos de nuestras transgresiones, Dios se comportará con nosotros exactamente igual que como se comportó con nosotros antes de que cometiéramos ese error. No hay rencor, ni resentimiento, sino un perdón total y completo de Su parte.   Se espera que nosotros también actuemos de esta manera hacia quienes nos rodean. Por lo tanto, si aspiramos a ser perdonados por Dios, tenemos que actuar hacia los demás como queremos que Él actúe hacia nosotros. Cuando perdonamos a los demás, debemos borrar y eliminar todo vestigio de resentimiento hacia la persona que nos ofendió, y actuar hacia él o ella como lo hicimos antes de que nos ofendiera.
EREJ APAYIM (Paciente) HaShem espera pacientemente  que nos arrepintamos, en lugar de castigarnos inmediatamente por nuestros pecados. Así también, si alguien nos hace daño, debemos ser pacientes y darle tiempo a esa persona para que se arrepienta.
VEEMET (Verdad). Él cumple Sus promesas de brindarnos Su bendición, incluso cuando ya no lo merecemos. Así también, si nos comprometimos a hacer algo bueno por otra persona, debemos cumplir nuestra palabra, incluso cuando esa persona ya no lo merece.
NOTSER HESED LAALAFIM  (HaShem mantiene su bondad por mil generaciones). Si tenemos una deuda de gratitud con alguien, debemos seguir expresando esa gratitud a los descendientes de esa persona.
En resumen: Cuando recitamos estos 13 atributos debemos aprender de ellos no sólo cómo HaShem se comporta con nosotros, sino también, o sobre todo, cómo HaShem espera que nos comportemos con los demás.



Viduy, confesión, para nuestros días

Una de las Mitsvot esenciales del día de Yom Kippur es el Viduy, un texto que menciona las transgresiones que cometimos o pudimos haber cometido, especialmente durante el pasado año. El Viduy nos ayuda a identificar nuestros malos hábitos y las malas acciones que quizás hemos olvidado, borrado o suprimido inconscientemente de nuestra memoria, y nos permite arrepentirnos por ellas en Yom Kippur, el día del perdón.

«Viduy», que literalmente significa «confesión» o «admisión», es el paso central del proceso de Teshubá, que consta de tres etapas: 1. identificar nuestras transgresiones (hakarat hajet), 2. la articulación y confesión de las mismas (viduy), y 3. la decisión de abandonar nuestras malas acciones y hábitos negativos (‘azibat hajet ).

Si bien el Viduy lo decimos en voz baja, para nosotros mismos, no debemos leer el Viduy mentalmente, sino que tenemos que pronunciar cada palabra, articulando lo que leemos. ¿Por qué? Porque solo cuando verbalizamos nuestras transgresiones (como una forma de catarsis), realmente hemos admitido nuestra culpa y entonces HaShem acepta nuestro arrepentimiento y nos perdona.

Decimos el Viduy en plural, confesando también transgresiones que posiblemente no hayamos cometido. Esto nos enseña que nuestra responsabilidad moral va más allá de nuestra responsabilidad personal. Pensemos por ejemplo en una persona sobre la cual ejercemos cierta influencia: un hijo, un familiar, un amigo, etc. Cuando este individuo actúa equivocadamente debemos advertirle sobre lo que está haciendo mal. Y si no lo hacemos, somos parcialmente responsables de esa acción equivocada. Y extendiendo esta idea un poco más, el pueblo judío se considera una gran familia en la que todos debemos sentirnos responsables unos por otros.

El texto original del Viduy de Yom Kippur está escrito en hebreo y se presenta en orden alfabético. Es importante aclarar que si leemos la versión hebrea del Viduy y no entendemos lo que estamos diciendo, entonces, la admisión, la confesión, el arrepentimiento y la contrición ¡NO han tenido lugar! Es por eso que, a diferencia de otras oraciones, es imperativo entender claramente las palabras del Viduy. Por lo tanto, no sólo está permitido sino que es necesario leer el Viduy en un lenguaje que uno entienda.

Hay excelentes traducciones del Viduy en muchos Majzorim modernos de Yom Kippur. Aquí presento una versión del Viduy que preparé en base al texto que los Sefaradim recitamos en las Selijot.

La traducción NO es literal y deliberadamente he extendido el significado del texto original tratando de expresar en este Viduy algunos conceptos que considero relevantes para nuestros días. La idea es que al comprender las palabras del Viduy identifiquemos nuestras faltas y se facilite nuestro sincero arrepentimiento.

Esta versión no pretende reemplazar a otros textos de Viduy, sino complementarlos. Recomiendo imprimir este Viduy, tenerlo junto al Majzor y recitarlo en algún momento de Yom Kippur.

(Obtener AQUI la versión de este Viduy en PDF)

 

TEXTO DEL VIDUY EN ESPAÑOL  

ANA HASHEM ELOKENU…
Por favor, Oh HaShem, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, ¡que nuestra oración llegue a Ti! Por favor, nuestro Rey, ¡no ignores nuestra súplica! Porque no somos tan insolentes ni tan necios para decir [falsamente] delante de Ti: «HaShem, nuestro Dios y Dios de nuestros antepasados, somos justos y no hemos pecado». [Nos presentamos frente a Ti reconociendo] que hemos cometido transgresiones, iniquidades, y pecados, tanto nosotros como nuestros antepasados y los miembros de nuestra familia.

JATATI HODI’AJA
«Mi pecado reconozco ante Ti, [HaShem], no niego mis transgresiones, me digo a mí mismo: ‘confesaré mis pecados a HaShem’ y espero que así Tú perdones mis faltas.»
(Ahora comenzamos a leer una larga lista de las transgresiones que pudimos haber cometido)

ASHAMNU: Hemos pecado a sabiendas; plenamente conscientes de que estábamos haciendo algo mal.

AJALNU MAAJALOT ASUROT: Hemos comido alimentos prohibidos.

BAGADNU: Hemos traicionado nuestro pacto contigo. Tú confiaste en nosotros y nos encomendaste Tu Torá, pero nosotros no hemos cumplido lo que prometimos en el Monte Sinai: mantener Tu Torá y observar plenamente Tus mandamientos.

BITALNU TALMUD TORATEJA: Hemos perdido nuestro tiempo en vanidades, frivolidades y asuntos banales, en lugar de dedicarnos a estudiar y profundizar las palabras de Tu Torá, que nos acercan más a Ti.

GAZALNU: Hemos hurtado. Hemos tomado, usado o gastado lo que no nos pertenece.

GANABNU: Hemos robado bienes materiales. Hemos robado a mucha gente, de maneras diferentes. Hemos robado el tiempo de nuestros empleadores, y no hemos hecho nuestro trabajo con honestidad.

GAINU: Hemos sido arrogantes. Hemos actuado de manera altiva con nuestros amigos, familiares y colegas.

DIBBARNU DOFI VELESHON HARA’: Hemos diseminado chismes y comentarios destructivos sobre otras personas. Hemos escuchado y repetido críticas hacia otros individuos, y ni siquiera nos ha importado si esas críticas eran ciertas o falsas. Hemos multiplicado rumores negativos sobre otros. Rumores, que si se dijeran sobre nosotros, nos harían sentir avergonzados y heridos.

DIBBARNU EJAD BAPE VEEJAD BALEB: Fuimos cínicos e hipócritas. Hemos dicho algo con nuestra boca, mientras sentíamos otra cosa en nuestros corazones.

HE’EVINU: Hemos practicado la corrupción, la injusticia y la iniquidad.

HIRHARNU HIRHURIM RA’IM BAYOM…: Hemos buscado deliberadamente pensamientos promiscuos durante el día, provocando la impureza durante la noche.

VEHIRSHA’NU: Hemos procedido con maldad, y hemos causado que otros imiten nuestro mal comportamiento.

VIADNU ATSMENU LIDBAR ABERA: Visitamos lugares inapropiados. Nos hemos reunido con amigos o conocidos para propósitos indecentes.

ZADNU: Hemos pecado deliberadamente. No con inocencia, sino con plena conciencia.

ZANINU AJAR LIBENU…: Nos dejamos llevar por nuestros ojos y por nuestros impulsos para practicar la promiscuidad.

JAMASNU: Hemos explotado a otras personas. Hemos abusado de nuestros empleados, deudores o acreedores. Hemos tomado lo que no nos pertenece.

JAMADNU: Hemos tenido envidia de los demás. No supimos sentirnos felices, satisfechos y agradecidos con todo lo que Tú, HaShem, nos has dado.

TAFALNU SHEQER UMIRMA: Hemos mentido premeditadamente. Hemos inventado historias engañosas para cubrir nuestras mentiras previas. Engañamos a nuestros amigos y colegas, y mentimos a nuestros clientes para ganar dinero deshonestamente.

YA’ATSNU ‘ETSOT RA’OT…: Hemos dado malos consejos deliberadamente. Hemos aconsejado a los demás hacer lo que era bueno para nosotros, en lugar de aconsejarles hacer lo que era bueno para ellos. Traicionamos la confianza de aquellos que confiaron en nosotros buscando nuestra opinion de buena fe. Sacrificamos nuestra integridad para obtener un beneficio personal.

KIZABNU: Hemos dicho mentiras. Mentimos a nuestros amigos y a los miembros de nuestra familia.

KA’ASNU: Hemos perdido la paciencia y hemos reaccionado con ira y enojo. Sabiendo que la ira es un pecado que se compara con la idolatría, por su irracionalidad y su destructividad. Hemos actuado sin paciencia con nuestros hijos, con nuestro esposo o esposa, enojándonos con ellos injustamente.

LATSNU: Hemos actuado con frivolidad, sin pensar en las consecuencias de lo que hemos hecho o dicho. Hemos perdido la conciencia de nuestra mortalidad y de la brevedad de nuestra vida, desperdiciando nuestro tiempo en vanidades, sin tener en cuenta la irrecuperabilidad del tiempo perdido.

LOTSATSNU: Nos hemos burlado de otras personas. Hemos abusado de los más débiles. Hemos avergonzado a amigos y parientes, privadamente o en público. Hemos llamado a otras personas con apodos embarazosos (bullying).

MARADNU: Hemos actuado con rebeldía hacia Ti. Y sabiendo claramente qué es lo que Tú consideras incorrecto, igual lo hicimos… Actuamos con arrogancia y con vanidad.

MARINU DEBAREJA: Hemos desobedecido Tus palabras. No tuvimos la voluntad ni el deseo de estudiar, aprender y entender lo que Tú nos has ordenado.

NI’ATSNU: Te hemos faltado el respeto, volviendo a hacer expresamente aquellas transgresiones por las cuales nos habíamos arrepentido, te habíamos pedido perdón y habíamos resuelto no volver a repetir.

NIAFNU: Hemos actuado con deslealtad hacia nuestro esposo o esposa. Nos hemos comportado de forma inapropiada con otros hombres o mujeres casados.

NISHBA’NU LASHAV VELASHEQER: Hemos jurado en vano y en falso.

NADARNU VELO SHILAMNU: Hemos prometido y no hemos cumplido nuestras promesas. No hemos mantenido nuestra palabra con honor. Hemos prometido colaborar con obras de bien o Tsedaqá y no lo hemos cumplido.

SARARNU: Nos hemos desviado de Tu camino, de la senda de rectitud y honestidad.

SORERIN UMORIM HAYNU: Hemos sido irrespetuosos con nuestros mayores, con los ancianos, con nuestros maestros, con los estudiosos de la Torá.

‘AVINU: Hemos practicado la injusticia. Hemos sido insensibles ante el sufrimiento de los demás. No hemos prestado atención a las necesidades de los pobres. No hemos sido sensibles con los huérfanos ni con las viudas.

‘ABARNU AL MITSVOT ASE… Hemos fallado en el cumplimiento de Tus mandamientos. Hemos transgredido Tus prohibiciones. Hemos violado los mandamientos que merecen la sentencia capital celestial (Karet).

‘ABARNU AL JILUL HASHEM: Hemos profanado Tu nombre. Hemos usado nuestra identidad religiosa para ganar la confianza de aquellos a quienes terminamos engañando. Hemos malrepresentado a tu Pueblo Israel y a Tu Ley. Nuestro mal comportamiento, nuestras malas acciones y nuestra deshonestidad han hecho que otros, judíos o gentiles, juzguen negativamente Tu Ley, y así Tu Nombre ha sido profanado.

PASHA’NU: Hemos pecado intencionalmente, con rebeldía, desafiando abiertamente y sin vergüenza Tu palabra, Tus mandamientos y Tu voluntad.

PAGAMNU BE-OT BERIT QODESH: Hemos profanado el signo de nuestro pacto, el Berit Milá, con nuestro comportamiento sexual inapropiado y promiscuo.

TSARARNU: Hemos oprimido a otros seres humanos, judíos y gentiles. Hemos maltratado a nuestros empleados y a los que trabajan con nosotros o para nosotros. Hemos humillado y herido a aquellos que merecen nuestra paciencia, respeto y amabilidad.

TSI’ARNU AB VAEM: Hemos provocado el sufrimiento de nuestros padres, al desobedecerles o al faltarles el respeto. No los hemos honrado suficientemente, sabiendo que la Torá nos demanda cuidarlos y atenderlos cuando ellos necesitan de nosotros, como está escrito en el quinto de los Diez Mandamientos.

QISHINU ‘OREF: Hemos sido obstinados. Hemos actuado con arrogancia y vanidad. No fuimos capaces de pedir perdón a nuestros amigos y familiares por haberlos ofendido o herido. Hemos sido tercos y necios, al ser incapaces de cambiar nuestra opinión o dictamen, aun cuando nos dimos cuenta de que estábamos equivocados.

QILQALNU TSINOROT HASHEFA‘…: Nos hemos privado a nosotros mismos de recibir Tus bendiciones, destruyendo con nuestras malas acciones, con nuestra envidia y con nuestro resentimiento, los canales de bendición a través de los cuales nos concedes Tu abundancia. Hemos optado por quejarnos de todo lo que nos falta, en lugar de estar agradecidos por todo lo que nos has dado.

RISHA’NU: Hemos actuado con maldad. A través de nuestras malas acciones hemos causado dolor a nuestros amigos, hijos, familiares y seres queridos.

RA’IM LASHAMAYIM…: Hemos actuado incorrectamente hacia Ti y hacia nuestros compañeros. Actuamos de acuerdo a nuestro limitado juicio, ignorando deliberadamente Tu infinito Juicio.

SHIJATNU: Hemos practicado la corrupción. Hemos engañado y mentido tantas veces que el engaño y la mentira ya se han convertido en parte de nuestra personalidad.

SHIQARNU: Hemos hablado falsamente y con engaño.

SHIJATNU ZERA QODESH…: Hemos desperdiciado y destruido nuestra simiente sagrada. No hemos mantenido nuestros ojos con pureza y alejados de la promiscuidad. Hemos procurado deliberadamente exponernos a imágenes inapropiadas, provocando que las semillas de la vida sean desperdiciadas y destruidas.

TI’AVNU: Hemos cometido abominaciones. Hemos practicado lo que Tú aborreces y lo que nos has exhortado a rechazar: la injusticia, la opresión y el engaño.

TA’INU VETI’ATANU: Hemos tomado las decisiones equivocadas. Hemos arrastrado a otras personas a unirse a nosotros en malos caminos. Influimos en otros, directa o indirectamente, llevándolos a cometer los mismos pecados que nosotros cometimos, para así sentirnos menos incómodos. Hemos dado un mal ejemplo a nuestros hijos e hijas, que observan e imitan lo que hacemos. No hemos enseñado a nuestros hijos, esas almas puras que Tú confiaste en nuestras manos, a practicar el bien y evitar hacer todo lo que es incorrecto a Tus ojos.

VESARNU: Nos hemos apartado de Tus mandamientos y de Tus preceptos. ¿Y de qué nos ha servido?

Ahora nos presentamos humildemente ante Ti, Tú que eres justo y recto en Tu juicio y en Tu veredicto.

Reconocemos que todo lo malo que nos rodea es fruto de nuestra propia responsabilidad. Tú nos has enseñado a buscar la verdad, la justicia y el bien, y nosotros hemos causado nuestro propio mal

Audio en ingles: UNDERSTANDING THE PRAYERS OF YOM KIPPUR




Texto do Viduy em Português

Uma das Mitsvot essenciais de Yom Kippur é o Viduy, um texto que menciona as transgressões que podemos ter cometido, especialmente durante o ano passado. O Viduy nos ajuda a identificar nossos maus hábitos e más ações que podemos ter esquecido, apagado ou suprimido inconscientemente de nossa memória, e nos permite arrepender-nos deles no dia do perdão.
«Viduy», que significa literalmente «confissão» ou «admissão», é a etapa central do processo Teshubá, que consiste em três etapas: 1. identificar nossas transgressões (hakarat hajet), 2. articulá-las e confessá-las (viduy), e 3. a decisão de desistir de nossas más ações e hábitos negativos (‘azibat hachet).

Embora digamos o Viduy em voz baixa, por nós mesmos, não devemos ler o Viduy mentalmente, mas temos que pronunciar cada palavra, articulando o que lemos. Por quê? Porque somente quando verbalizamos nossas transgressões (como uma forma de catarse) é que realmente admitimos nossa culpa e então HaShem aceita nosso arrependimento e nos perdoa.
Dizemos o Viduy no plural, também confessando transgressões que talvez não tenhamos cometido. Isso nos ensina que nossa responsabilidade moral vai além de nossa responsabilidade pessoal. Pensemos, por exemplo, em uma pessoa sobre a qual exercemos alguma influência: uma criança, um parente, um amigo etc. Quando esse indivíduo age errado, devemos avisá-lo sobre o que ele está fazendo de errado. E se não o fizermos, somos parcialmente responsáveis por essa ação errada. E estendendo um pouco mais essa ideia, o povo judeu se considera uma grande família na qual todos devemos nos sentir responsáveis uns pelos outros.
O texto original do Viduy de Yom Kippur está escrito em hebraico e é apresentado em ordem alfabética. Vale esclarecer que se lermos a versão hebraica do Viduy e não entendermos o que estamos dizendo, então a admissão, confissão, arrependimento e contrição NÃO ocorreram! É por isso que, ao contrário de outras orações, é imperativo entender as palavras do Viduy. Portanto, não é apenas permitido, mas necessário ler o Viduy em um idioma que se entenda.
Existem excelentes traduções do Viduy em muitos Machzorim de Yom Kippur modernos. Aqui apresento uma versão do Viduy que preparei com base no texto que nós sefarditas recitamos na Selichot.
A tradução NÃO é literal e deliberadamente estendi o significado do texto original tentando expressar neste Viduy alguns conceitos que considero relevantes para os nossos dias. A ideia é que ao compreender as palavras do Viduy identifiquemos nossas faltas e nosso arrependimento sincero seja facilitado.
Esta versão não pretende substituir outros textos do Viduy, mas sim complementá-los. Eu recomendo imprimir este Viduy, tê-lo ao lado do Machzor e recitá-lo em algum momento no Yom Kippur.

(Obter AQUI a versão deste Viduy em PDF)

ANA HASHEM ELOKENU…
Por favor, Oh, HaShem nosso Deus e Deus de nossos pais, que nossa oração chegue a Ti! Por favor, nosso Rei, não ignore nosso apelo! Porque não somos tão insolentes ou tão tolos para dizer [falsamente] diante de Ti: “HaShem, nosso Deus e Deus de nossos antepassados, somos justos e não pecamos”. [Vimos diante de Ti reconhecendo] que cometemos transgressões, iniquidades e pecados, tanto nós como nossos antepassados e membros de nossa família,
CHATATI HODI’ACHA
“Meu pecado eu reconheço diante de Ti, [HaShem], eu não nego minhas transgressões, eu disse a mim mesmo: ‘Eu confessarei meus pecados a HaShem’ e espero que assim Tu perdoes minhas faltas.”
(Agora começamos a ler uma longa lista de transgressões que podemos ter cometido)
ASHAMNU: Nós pecamos conscientemente; plenamente consciente de que estávamos fazendo algo errado.
ACHALNU MAACHALOT ASSUROT: Comemos comida proibida.
BAGADNU: Nós traímos nosso pacto com você. Você confiou em nós e nos confiou Sua Torá, mas não cumprimos o que prometemos no Monte Sinai: guardar Sua Torá e observar plenamente Seus mandamentos.
BITALNU TALMUD TORATECHA: Perdemos nosso tempo com vaidades, frivolidades e assuntos triviais, ao invés de nos dedicarmos a estudar e aprofundar as palavras de Tua Torá, que nos aproximam de Ti.
GAZALNU: Nós roubamos. Pegamos, usamos ou gastamos o que não nos pertence.
GANAVNU: Nós roubamos bens materiais. Já roubamos muitas pessoas, de maneiras diferentes. Roubamos o tempo de nossos empregadores e não fizemos nosso trabalho honestamente.
GAINU: Temos sido arrogantes. Temos agido de maneira altiva com nossos amigos, familiares e colegas.
DIBBARNU DOFI VELESHON HARA’: Nós espalhamos fofocas e comentários destrutivos sobre outras pessoas. Ouvimos e repetimos críticas de outros indivíduos, e nem nos importamos se essas críticas e são verdadeiras ou falsas. Multiplicamos rumores negativos sobre os outros. Palavras que, se ditas sobre nós, nos fariam sentir envergonhados e magoados.
DIBBARNU ECHAD BAPE VEECHAD BALEV: Nós éramos cínicos e hipócritas. Dissemos algo com a boca, enquanto sentíamos outra coisa em nossos corações.
HE’EVINU: Praticamos corrupção, injustiça e maldade.
HIRHARNU HIRHURIM RA’IM BAYOM…: Temos deliberadamente perseguido pensamentos promíscuos durante o dia, causando impureza durante a noite.
VEHIRSHA’NU: Nós agimos perversamente e fizemos com que outros imitassem nosso mau comportamento.
VIADNU ATSMENU LIDBAR AVERA: Visitamos lugares impróprios. Nós nos encontramos com amigos ou conhecidos para fins indecentes.
ZADNU: Nós pecamos deliberadamente. Não com inocência, mas com plena consciência.
ZANINU ACHAR LIBENU …: Deixamo-nos levar pelos nossos olhos e pelos nossos impulsos de praticar a promiscuidade.
CHAMASNU: Nós exploramos outras pessoas. Abusamos de nossos funcionários, devedores ou credores. Pegamos o que não nos pertence.
CHAMADNU: Temos inveja dos outros. Não sabíamos como nos sentir felizes, satisfeitos e agradecidos com tudo o que You HaShem nos deu.
TAFALNU SHEQER UMIRMA: Nós mentimos deliberadamente. Inventamos histórias enganosas para encobrir nossas mentiras anteriores. Enganamos nossos amigos e colegas e mentimos para nossos clientes para ganhar dinheiro desonestamente.
YA’ATSNU ‘ETSOT RA’OT…: Demos inúmeros maus conselhos. Aconselhamos os outros a fazer o que é bom para nós, em vez de aconselhá-los a fazer o que é bom para eles. Traímos a confiança daqueles que confiaram em nós ao buscar nossos conselhos. Sacrificamos nossa integridade para ganho pessoal.
KIZAVNU: Contamos mentiras. Mentimos para nossos amigos e membros de nossa família.
KA’ASNU: Perdemos a paciência e reagimos com raiva e raiva. Saber que a ira é um pecado que se compara à idolatria, por sua irracionalidade e destrutividade. Temos agido sem paciência com nossos filhos, com nosso cônjuge, nos zangando injustamente com eles.
LATSNU: Agimos com frivolidade, sem pensar nas consequências do que fizemos ou dissemos. Perdemos a consciência de nossa mortalidade e da brevidade de nossas vidas, desperdiçando nosso tempo com vaidades, sem levar em conta a irrecuperabilidade do tempo perdido.
LOTSATSNU: Nós tiramos sarro de outras pessoas. Nós abusamos dos mais fracos. Constrangemos amigos e parentes, em particular ou em público. Chamamos outras pessoas de apelidos constrangedores (bullying).
MARADNU: Nós agimos de forma rebelde em relação a você. E sabendo claramente o que você considera errado, nós o fizemos mesmo assim… Agimos com arrogância e vaidade.
MARINU DEBAREJA: Desobedecemos Suas palavras. Não tínhamos a vontade ou o desejo de estudar, aprender e compreender o que Tu nos ordenaste.
NI’ATSNU: Desrespeitamos você, repetindo deliberadamente aquelas transgressões pelas quais nos arrependemos, pedimos seu perdão e resolvemos não repeti-las novamente.
NIAFNU: Nós agimos com deslealdade para com nosso marido ou esposa. Temos nos comportado de forma inadequada com outros homens ou mulheres casados.
NISHBA’NU LASHAV VELASHEQER: Juramos em vão e falsamente.
NADARNU VEIL SHILAMNU: Nós prometemos e não cumprimos nossas promessas. Não mantivemos nossa palavra honrosamente. Prometemos colaborar com obras do bem ou Tsedaqá e não cumprimos.
SARARNU: Nós nos desviamos do Seu caminho, do caminho da retidão e honestidade.
SORERIN UMORIM HAYNU: Temos sido desrespeitosos com nossos mais velhos, com os mais velhos, com nossos professores, com os estudiosos da Torá.
‘AVINU: Praticamos injustiça. Temos sido insensíveis ao sofrimento dos outros. Não prestamos atenção às necessidades dos pobres. Não temos sido sensíveis a órfãos ou viúvas.
‘AVARNU AL MITSVOT ASE… Falhamos em cumprir Seus mandamentos. Nós transgredimos Suas proibições. Violamos os mandamentos que merecem a pena capital celestial (Karet).
‘ABARNU AL CHILUL HASHEM: Nós profanamos Seu nome. Usamos nossa identidade religiosa para ganhar a confiança daqueles a quem acabamos enganando. Deturpamos Teu Povo Israel e Tua Lei. Nosso mau comportamento, nossas más ações e nossa desonestidade fizeram com que outros, judeus ou gentios, julgassem negativamente Tua Lei, e assim Teu Nome foi profanado.
PASHA’NU: Nós pecamos intencionalmente, rebeldemente, abertamente e descaradamente desafiando Tua palavra, Teus mandamentos e Tua vontade.
PAGAMNU BE-OT BERIT QODESH: Profanamos o sinal de nossa aliança, o Berit Milah, com comportamento sexual inapropriado e promíscuo.
TSARARNU: Nós oprimimos a outros seres humanos, judeus e gentios. Temos maltratado nossos funcionários e aqueles que trabalham conosco ou para nós. Humilhamos e magoamos aqueles que merecem nossa paciência, respeito e bondade.
TSI’ARNU AB VAEM: Causamos sofrimento aos nossos pais ao desobedecê-los ou desrespeitá-los. Não os honramos o suficiente, sabendo que a Torá exige que cuidemos deles e os atendamos quando precisarem de nós, como está escrito no quinto dos Dez Mandamentos.
QISHINU ‘OREF: Temos sido teimosos. Agimos com arrogância e vaidade. Não conseguimos nos desculpar com nossos amigos e familiares por ofendê-los ou machucá-los. Temos sido teimosos e tolos, incapazes de mudar nossa opinião ou opinião, mesmo quando percebemos que estávamos errados.
QILQALNU TSINOROT HASHEFA’… : Nós nos privamos de receber Suas bênçãos, destruindo com nossas más ações, com nossa inveja e nosso ressentimento, os canais de bênção através dos quais Você nos concede Sua abundância. Escolhemos reclamar de tudo o que nos falta, em vez de agradecer por tudo o que você nos deu.
RASHA’NU: Nós agimos perversamente. Através de nossas más ações, causamos dor a nossos amigos, filhos, familiares e entes queridos.
RA’IM LASHAMAYIM… Nós agimos de forma errada com você e com nossos companheiros. Agimos de acordo com nosso julgamento limitado, ignorando deliberadamente Seu julgamento infinito.
SHICATNU: Praticamos corrupção. Traímos e mentimos tantas vezes que trapacear e mentir já se tornaram parte de nossa personalidade.
SHIQARNU: Nós falamos falsamente e enganosamente.
SHICHATNU ZERA QODESH…: Nós desperdiçamos e destruímos nossa semente sagrada. Não mantivemos nossos olhos puros e longe da promiscuidade. Temos procurado deliberadamente nos expor a imagens inadequadas, fazendo com que as sementes da vida sejam desperdiçadas e destruídas.
TI’AVNU: Cometemos abominações. Praticamos o que Você abomina e o que Você nos exortou a rejeitar: injustiça, opressão e engano.
TA’INU VETI’ATANU: Nós tomamos os caminhos errados. Nós arrastamos outras pessoas para se juntarem a nós nesses maus caminhos. Influenciamos os outros, direta ou indiretamente, levando-os a cometer os mesmos pecados que cometemos, para que nos sintamos menos desconfortáveis. Demos um mau exemplo para nossos filhos e filhas, que observam e imitam o que fazemos. Não ensinamos nossos filhos — essas almas puras que Tu confiaste em nossas mãos — a praticar o bem e evitar fazer tudo o que é errado aos Teus olhos.
VESARNU: Nós nos desviamos de Seus mandamentos e Seus preceitos. E que bem isso nos fez? E agora nos apresentamos humildemente diante de Ti, Tu que és justo e reto em Teu julgamento e em Teu veredicto. E reconhecemos que tudo de ruim que nos cerca é fruto de nossa própria responsabilidade. Você nos ensinou a buscar a verdade, a justiça e o bem, e nós causamos nosso próprio mal.




La ventaja de ser amigos del Juez

Estamos en  “Los diez días de Teshubá”, la semana entre Rosh haShana y Yom Kippur. En preparación para Yom Kipur, en nuestras plegarias le pedimos a HaShem una y otra vez que nos inscriba en el libro de la vida.

En estos días también hacemos un cambio importante en el texto de la Amida, la oración principal: en lugar de decir HaE-l haQadosh, “El Dios Santo” decimos HaMelej haQadosh, “El Rey Santo”.

Estas adiciones y cambios nos ayudan a lograr el estado mental adecuado para Yom Kippur.

¿Qué significa HaMelej Qadosh?

MELEJ: Cuando decimos “Melej” no debemos estar pensando en un rey de un cuento de hadas. Tenemos que pensar más bien en un juez. En un estado monárquico, el Rey también actúa como Juez Supremo, la máxima autoridad. El Rey emite el veredicto final sobre la vida o la muerte de sus súbditos. En estos días pensamos en HaShem como el Juez Supremo, sabiendo que Él determina si merecemos o no merecemos la oportunidad de vivir. En Rosh haShana, la Corte Celestial inscribe a los seres humanos en uno de los dos libros: el de la vida o el otro libro. Pero el veredicto final no está sellado hasta el final de Yom Kipur. Y tengo que considerar seriamente la posibilidad de que estoy apelando un veredicto que hasta ahora es negativo, y debo convencer al Juez de que si no me inscribió en el libro de la vida, debería reconsiderarlo. Tengo 1 semana para apelar a la clemencia de HaShem y demostrar que me arrepiento sinceramente de las cosas incorrectas que hice. Y durante estos diez días, incluyendo este Shabbat, tengo que demostrarle al Juez Supremo que soy capaz de ser una muy buena persona. Yom Kippur es el día de la apelación final: estaré de pie ante el Juez Supremo, actuando como mi propio abogado, implorando por mi vida.

QADOSH: “Qadosh”, generalmente se traduce como “santo”. Pero en el contexto de esta expresión significa “único”, “diferente”. En otras palabras, estamos diciendo que, aunque HaShem es un juez, es un juez muy diferente. ¿En qué sentido HaShem, como Juez, es diferente de un juez humano? Porque HaShem es un juez invisible, a quien no vemos, pero que ve y sabe lo que un juez humano no sabe y no ve. A diferencia de un juez de carne y hueso, HaShem sabe lo que hago en privado. HaShem es “único” porque es un juez a quien no podemos engañar con apariencias o adulaciones … Él es “único” porque nada escapa a Su conocimiento. A diferencia de un juez humano, HaShem conoce mis pensamientos, mis intenciones y mi potencial.

ABINU: Pero si Él lo sabe todo, ¿de qué manera mi arrepentimiento afectará Su juicio final y Su veredicto?HaShem como juez también es “único” porque él es mi Creador, mi padre. Cuando uno de mis hijos comete un error, lo más importante para mí es asegurarme de que él o ella hayan aprendido la lección a partir de su mala experiencia. Y una vez que yo veo que mi hijo ha aprendido la lección y probablemente no volverá a cometer el mismo error. ¿por qué querría castigarlo? Si mi hijo se acerca a mí, espontáneamente,  admite su error con sinceridad y me demuestra que comprende que cometió un error voy a abrazarlo, alentarlo y demostrarle que confío en él y que estoy feliz de que finalmente haya aprendido su lección. De manera similar, cuando nos acercamos a HaShem en Yom Kipur, Él espera que admitamos y confesemos nuestros errores y transgresiones, mostrándole que hemos aprendido la lección. Si lo hacemos, seguramente nos perdonará y nos evitará el castigo que merecemos. Porque aparte de ser nuestro “Juez”, Él es nuestro Padre: somos sus hijos.

Este concepto tremendamente importante se indica en la hermosa oración que decimos todos esto días: ABINU MALKENU (nuestro Padre, Nuestro Rey),  “Tú eres nuestro Padre, [aparte de ser] nuestro Juez”.




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Dormir como un bebé
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