El Holocausto en las Comunidades Sefaradies 

 

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE NUESTROS ENEMIGOS?

Hoy a dos dias de Yom HaShoah quisiera referirme al Holocausto  en las comunidades Sefaradies. Un tema del que mucho no se habla. En Holanda, Francia, Bulgaria, Yugoslavia e Italia, los judíos sefaradim sufrieron el mismo destino que los judíos Ashkenazies de Europa. Probablemente el caso más estremecedor fue el de la comunidad de Salónica en Grecia, donde cerca de 54.000 judíos , el 95% de su población, fueron exterminados en Auschwitz (ver aquí) .     Mi primera reflexión es que tenemos que aprender una gran lección de nuestros enemigos: que para ellos somos un solo pueblo. No hay diferencias entre Sefaradim, Ashkenazim; más religiosos o menos religiosos, etc.  Debemos hacer lo imposible para sentir que somos miembros de una misma familia.  

LOS JUDIOS DE MARRUECOS Y ALGERIA

Veamos brevemente el impacto de la Shoah en las comunidades judías del norte de Africa: Marruecos, que en 1940 contaba con una población de 200.000 judíos. Algeria, 120.000 judíos.  Túnez, 80.000 judíos, y Libia, 30.000 judíos.   Los primeros tres estados estaban bajo el protectorado francés, mientras que Libia estaba bajo el protectorado italiano.  Francia fue ocupada por los nazis en 1940, lo que se conoce como “La Francia de Vichy”.  Los alemanes gobernaban Francia, sus colonias y también sus protectorados. Y esto incluía : Marruecos, Algeria y Túnez.  En Marruecos y Algeria se establecieron los infames “Statut de Juifs” que les permitía a las autoridades alemanas confiscar las propiedades de los judíos, restringir en extremo sus actividades y prohibir su acceso a la educación, etc.  También establecieron cerca de 30 campos de trabajo para construir la carretera del trans-Sahara, y para eso los alemanes reclutaron unos 4.000 judíos de Marruecos y unos 1.000 judíos de Algeria. Cabe señalar que había un gran diferencia entre estos campos de trabajo y, por ejemplo, Auschwitz o Bergen-Belsen.  En los “campos de trabajo” del norte de África, en un principio, solo llegaron hombres adultos y aptos para el trabajo. Docenas de ellos murieron debido a las condiciones insalubres de los trabajos, el calor abrasador, la enfermedad. Pero la gran mayoría sobrevivió. Los campos de Europa, por otro lado, eran “campos de exterminio”. Los niños, los ancianos, las mujeres y los hombres que no podían trabajar eran inmediatamente exterminados en las cámaras de gas. Y a los hombres y mujeres aptos para el trabajo, se los hacia trabajar pero en última instancia para matarlos. Esta horrible estrategia no tan conocida , tiene “nombre” en el idioma alemán. La expresión es:  Vernichtung durch Arbeit, “asesinar judíos a través de trabajos forzados” . 

Volviendo al Norte de África, el 8 de Noviembre de 1942, , y B”H antes que los nazis puedan llevar a cabo el proceso de deportación y exterminio de los judíos, las fuerzas aliadas dirigidas por el general Montgomery llegaron a las costas de Marruecos y Argelia y pudieron vencer a los nazis dirigidos por el general Rommel en una operación militar llamada “Operation Torch” (ver mapa arriba, y ver este artículo aquí en español).  

LA COMUNIDAD JUDÍA MAS ANTIGUA, FUERA DE ISRAEL

Túnez es una historia aparte. Túnez fue el único país del norte de África que fue ocupado directamente por los nazis. Para comenzar digamos que la población judía de este país, el más pequeño de la región, constituía el 15% de la población total. Los judíos vivían en la capital (del mismo nombre) y en la famosa isla de Djerba. Según la tradición, un grupo de Cohanim (sacerdotes) que servían en el Templo del Rey Salomón escaparon a Djerba cuando el Gran Templo de Jerusalem fue destruido en 586 aec. Y llevaron algunas piedras del Bet haMiqdash que utilizaron para construir allí su sinagoga.  Hasta el día de hoy la mayoría de los judíos de Djerba–más del 60% — son Cohanim, algo que ha sido ratificado recientemente en las pruebas de ADN que detecta el gen de los Cohanim. Djerba es una de las pocas comunidades judías que aun sobreviven en el mundo árabe. Un día después de que comenzó la operación “Torch”, el 9 de Noviembre de 1942, los alemanes ocuparon Túnez. La idea de Rommel era agruparse en ese país y desde allí repeler a las fuerzas aliadas que llegaban desde Marruecos y Argelia, y a las fuerzas británicas que llegaban desde Egipto.   A los pocos días de llegar, y a pesar de que estaban ocupados en pelear con las fuerzas aliadas, los alemanes ordenaron a los líderes de la comunidad judía a pasarles todos los datos de la comunidad. Miles de judíos fueron llevados a los campos de trabajo para construir carreteras militares (la gran mayoría sobrevivió) y más de 200 judíos de ese país fueron trasladados directamente a Europa, donde fueron exterminados en los campos de concentración.  B”H en Mayo de 1943 los aliados derrotaron y expulsaron a los alemanes de Túnez, y las pérdidas de vidas judía no llegaron a ser superiores.   

 

¿QUIENES NO ESTABAN INCLUIDOS EN LA SOLUCION FINAL? 

Una reflexión final sobre algo espantoso.   El 20 de Enero de 1942 tuvo lugar la infame conferencia de Wannsee, que es un pueblito cerca de Berlín. En esa conferencia (ver aquí ) se reunieron los jerarcas nazis con el propósito de evaluar y estrategizar “la solución final” al problema judío.  Allí se mencionó, entre otras cosas, la cantidad de judíos que había que eliminar en Francia. Esta lista indicaba 700.000 judíos. Pero en Francia ¡solo había 350.000 judíos!. Los historiadores dicen que la única forma de entender esta diferencia de números es que los nazis tenían planeado exterminar a todos los judíos de los países que estaban bajo el protectorado francés: es decir, Marruecos, Argelia y Túnez…    

Siempre me definí a mí mismo como “un sobreviviente del Holocausto”.  La simple razón es que, tal como sucedía con el norte de África, la intención de la solución final de los nazis no terminaba en Europa. Si JAS VESHALOM los nazis hubieran triunfado en Europa, entonces los judíos del norte de África, del medio oriente y quizas hasta del continente americano también hubieran tenido que enfrentarse a los artífices de la solución final.  

Todos los judíos del mundo somos sobrevivientes de la Shoah  

  

IZKOR




¿Cómo me convertí en un testigo del Holocausto ?

Este lunes a la noche, la víspera del 27 de Nisán, comenzaremos la conmemoración de Yom haShoá, el día en el cual recordamos el brutal exterminio de 6 millones de judíos a manos de los asesinos nazis y sus colaboradores.

Mis padres no nacieron en Europa, tampoco mis abuelos. Vengo de una típica familia sefaradí. Del lado materno, mis ancestros vienen de Siria y del lado paterno, de Marruecos. Ninguno de mis parientes cercanos fue enviado a un campo de concentración, ni falleció en una cámara de gas. Mis padres, mis hermanas y yo, todos nacimos en Argentina. No vivimos directamente la experiencia de la Shoá, ni tenemos sobrevivientes en nuestras familias.

Aprendí sobre la Shoá en la escuela a la que asistí en mi ciudad natal, Buenos Aires, el colegio Talpiot en la calle Azcuénaga al 700. Cada año nos hacían mirar unos horribles documentales en blanco y negro. Así, mis compañeros y yo aprendimos sobre los trenes de la muerte, los cadáveres, los hornos crematorios, las cámaras de gas. Nunca me voy a olvidar de aquel documental que mostraba a un grupo de niños de edad escolar, acompañados de un maestro, ingresar inocentemente a un camión del ejército alemán, del cual nunca salieron vivos, pues para hacer el trámite de su asesinato más expeditivo, los nazis dirigieron los gases de monóxido de carbono hacia adentro del mismo. Lloré, y mucho… por el horror que sufrieron nuestros hermanos en manos de los humanos más inhumanos que conoció la historia yemaj shemam

Pero lo que más recuerdo y lo que hizo que mi experiencia de la Shoá se transformara en algo “personal” ocurrió el año que nuestro director, el Sr. Eliezer Shlomowitz, z”l,  invitó a un sobreviviente del Holocausto a hablar con nosotros (era probablemente el año 1977). Hay que tener en cuenta que en ese tiempo no era habitual que los sobrevivientes de la Shoá hablaran en las escuelas.

Era un hombre anciano. Le costaba hablar en español y se podía ver que no tenía un discurso memorizado. Si bien recuerdo vívidamente la experiencia de haberlo escuchado, me avergüenza confesar que me acuerdo todos los detalles de su historia personal. Ni su nombre, o si creyó necesario mencionarlo. Después de contarnos su holocausto personal , cómo perdió a sus padres, a sus hermanitos y prácticamente a todos sus seres queridos, y cómo pudo escapar de Auschwitz, este hombre de avanzada edad nos dijo más o menos esto:

“Ustedes no han vivido la Shoá personalmente, gracias a Dios. Pienso, temo, que quizás para ustedes la Shoá pueda algún día convertirse solo en un capítulo más de la historia judía moderna. Una historia que quizás pueda ser refutada, cuestionada o negada por nuestros enemigos. Y por eso quiero que entiendan que el esfuerzo de nuestros enemigos por negar la historia es el primer paso para intentar repetirla. Y ustedes nunca pueden permitir que eso suceda. No alcanza con “aprender” sobre el Holocausto. Ustedes tienen que ser testigos de la Shoá. Todos ustedes. ¿Por qué? Porque la historia se puede negar y los documentos pueden ser cuestionados. La historia se puede negar y los documentos pueden ser cuestionados. Los únicos que podrán proteger la memoria de la Shoá son los testigos de la Shoá. Hoy, han escuchado mi historia. Y también me han visto. Y han visto mis ojos… Ahora cargan sobre sus jóvenes hombros una nueva y tremenda responsabilidad. Hoy, ustedes se han convertido en testigos presenciales de la Shoá. ¿Cómo ocurrió esto? Les voy a explicar. Mis ojos vieron la Shoá. Pero no la vieron en blanco y negro. Mis ojos vieron el verde oscuro de los uniformes nazis, el gris metálico de sus fusiles, y el rojo de la sangre de nuestros seres queridos. Mis ojos vieron la muerte en todos sus horribles colores. Mis ojos vieron el horror de lo que mis palabras no pueden describir. Y ahora quiero que ustedes miren mis ojos. Para que desde hoy puedan decirle a los demás, y para que algún día le cuenten a sus hijos: ‘Yo no he visto la Shoá. Pero mis ojos han visto a los ojos que vieron la Shoá. Y ahora, hijo mío, mira mis ojos y conviértete en un testigo más’.

Cuando terminó de hablar, se arremangó la camisa y nos invito que que contemplaremos su número de prisionero. Era la primera vez que veíamos un número tatuado en la piel humana. Yo me acerqué a él un poco más y me obligué a mirar sus ojos. Eran pequeños, grises, tristes, fatigados y apagados. Había algo vacío y ausente en esa mirada. Les faltaba “vida”. Y allí fue cuando me di cuenta de que en los cansados ojos de ese anciano, yo había presenciado un reflejo, o una oscura sombra, del horror de la Shoá. Y desde entonces me convertí en un testigo. Y la Shoá se convirtió en parte de mi experiencia personal.

No olvidemos. Ni permitamos que se olvide.




Los Judíos de Libia

EL CÍRCULO SE CIERRA

La historia de la comunidad judía de Libia en el siglo XX fue muy sufrida. Primero bajo la dictadura de Benito Mussolini, luego bajo el régimen nazi. Al terminar la segunda guerra mundial los judíos de Libia también fueron víctimas de ataques y progroms por parte de la población árabe local. Y a partir de 1969 les tocó sufrir la horrorosa discriminación de parte del gobierno del general Muamar Gadaffi (o Kadafi ), que fue excepcionalmente cruel con los pocos judíos que quedaban allí. Por el otro lado, la comunidad judía de Libia tuvo un aliado muy importante: el estado de Israel, que incluso antes que naciera, estuvo allí para ayudarlos.  La breve historia que voy a contarles hoy sobre esta comunidad, representa un poco el ánimo de estos días en el calendario hebreo: la transición desde el Holocausto hacia la creación del Estado judío: Medinat Israel. 

MUSSOLINI Y LOS JUDÍOS

Hay evidencias que judíos vivan en Sirte, Libia, ya en el siglo 13 antes de la era común. Lo que dice que esta comunidad judía era una de las más antiguas del mundo.  Pero vamos a ir directamente al siglo XX. Desde 1911 hasta 1951 cuando obtuvo su independencia, Libia fue un protectorado italiano .  Los primeros años  del dictador Benito Mussolini al principio no fueron tan malos para los judíos de Italia y Libia. Pero todo comenzó a empeorar en 1936 cuando Mussolini hizo un pacto con Hitler. Desde ese entonces se establecen los decretos anti judíos en Italia y sus protectorados.  Al final de los años 30’s había mas de 30.000 judíos en Libia, especialmente en la capital Trípoli, donde los judíos constituían el 25% de la población total y contaban con 44 sinagogas. Los judíos fueron obligados a abrir sus negocios el sábado, con la excusa que contribuir a la economía de Italia.  Muchos se opusieron, hasta que las autoridades, como medida ejemplar, ejecutaron a dos comerciantes judíos.   Las infames leyes raciales de Italia prohibían a los judíos  tener acceso a la educación secundaria o terciaria.  Les estaba prohibido trabajar en organizaciones gubernamentales, en bancos o en oficinas municipales. Y todos los documentos oficiales debían llevar la un sello que decía “judío”. 

En junio de 1940 Italia ingreso a la guerra oficialmente del lado de Alemania.  Si bien miles de judíos libios fueron enviados a campos de trabajo dentro de Libia para trabajos de construcción de rutas militares, tal como había ocurrido en Marruecos y Algeria,  la mayoría de sobrevivieron. Pero los judíos libios que tenían ciudadania inglesa fueron enviados a campos de concentración y exterminio en Europa, como Bergen Belsen donde muchos murieron de hambre, tifus o extenuación.  Esta historia esta relatada en forma de novela en este libro. 

UN CAMPO DE CONCENTRACION EN UN PAIS ISLAMICO

En Febrero de 1942 Mussolini dio la orden de comenzar a “rebajar” a la comunidad judía de Libia y ordenó construir un campo de concentración en la ciudad de Giado, un poco mas de 200 kilómetros al sur de Tripoli, para llevar allí a los judíos de nacionalidad libia. En junio de 1942, los italianos ya habían deportado a un total de 2.584 judíos a Giado. Las condiciones de vida en el campo eran insufribles. El campamento estaba abarrotado: decenas de familias dormían en un espacio de cuatro metros y estaban separadas solo por ropa de cama y mantas. Las raciones diarias de alimentos consistían en unos pocos gramos de sustituto de arroz, aceite, azúcar y café. Los hombres mayores de 18 años eran enviados todos los días a trabajos forzados. La escasez de agua, la desnutrición, el hacinamiento y la suciedad intensificaron la propagación de enfermedades contagiosas.  Además, los guardias italianos del campo disfrutaban humillando a los judíos. De los casi 2.600 judíos enviados a Jado, 562 murieron de debilidad y hambre, y especialmente de fiebre tifoidea y tifus.  El campo de concentración de Giado no solo tenía trabajadores, sino familias enteras. Giado fue lo más parecido en el norte de África a un campo de concentración europeo. Y tuvo  la mayor cantidad de víctimas judías en los países islámicos durante la Segunda Guerra Mundial.

LA GRAN SORPRESA 

En los comienzos de 1943, las fuerzas británicas comenzaban a derrotar a las fuerzas nazis y fascistas. La gran sorpresa para los judíos de Libia fue que entre los soldados que luchaban para liberar Libia había algunos soldados “israelíes”, es decir, jóvenes judíos llegados de Palestina que se habían entrenado en las fuerzas de combate (leji, Hagan, etc.) y que luego de 1948 conformaron el ejercito de Israel.  Esto creo un gran impacto positivo en la moral de los pobres judíos de Tripoli y Benghazi.  Pero los sufrimientos  de la comunidad  judía de Libia no terminaron con el fin de la segunda guerra mundial.  

En 1945 , cuando los soldados judíos que habían llegado de Palestina regresaron a Israel, hubo un terrible progrom llevado a cabo por los árabes locales en el cual asesinaron a cerca de 150  judíos. 

En 1948 unos 3.000 judíos escaparon ilegalmente a Israel en lo que dio comienzo a la redención de la comunidad judía de Libia hacia un gran futuro. 

En 1949, finalmente, Inglaterra legalizó la inmigración hacia Israel, llegaron los 30.000 judíos restantes.  Solo 700 judíos quedaron en Libia. 

En 1967 durante la guerra de los Seis Dias 17 judíos fueron asesinados. 

GADAFI TAMBIEN CONSTRUYE UN CAMPO 

En 1969 cuando Muamar Gadafi llegó al poder, se propuso hacer imposible la vida de los pocos judíos que todavía estaban allí.  Lo hizo la mejor estilo nazi. Las propiedades de los judíos fueron confiscadas por el gobierno. Las deudas adeudadas a los judíos fueron canceladas. A los judíos se les prohibía abandonar el país. Y ese mismo año Gadafi ordenó que los judíos fueran llevados a un campo de detención donde tuvieron que estar por varios meses.  

El día de conmemoración de Yom haShoá concluyó anoche. Sin embargo hoy decidí escribir sobre lo que sufrieron los judíos de Libia porque a pesar de todo lo sufrido, la comunidad tuvo un final feliz.  En los años 70’s todos los judíos que quedaban en Libia pudieron escapar. Muchos se establecieron en Roma, Milan, Londres o Nueva York.  Pero la mayoría vive hoy en Medinat Israel.  Hoy en día, Baruj HaShem, no queda un solo judío en Libia. 




El Rab Jayim Jabib y el Holocausto en Salónica, Grecia.

El rabino Jayim Jabib nació en la ciudad de Salónica (o Thesaloniki), Grecia, en 1882. Su padre fue el famoso Dayán (juez rabínico), Rab Refael Jabib.
Alrededor del año 1550 y gracias a los esfuerzos de Doña Gracia Mendes para absorber a los expulsado de la península ibérica, Salónica fue la única ciudad del mundo con mayoría judía. Su población consistía especialmente de refugiados Sefaradim de España y de Portugal. Entre sus ilustres Jajamim se cuentan Ribbí Shemuel de Medina, Ribbí Moshé Almosnino, Ribbí Yaakob Ibn Jabib, etc. A fines del siglo 19 la comunidad de Salónica contaba con la comunidad Sefaradí más importante del mundo. En 1900 había aproximadamente 80.000 judíos en Salónica, de una población total de 173.000 almas. Los judíos se destacaban en todas las profesiones: abogados, médicos, maestros y especialistas en comercio marítimo. Los estibadores judíos del puerto de Salónica eran famosos en el mundo entero. Durante Shabbat, el puerto de Salónica, uno de los más importantes de Europa, estaba cerrado, ya que la mayoría de los trabajadores y empresarios portuarios eran judíos.
Había 49 sinagogas en Salónica y un cementerio de 500 años de edad, con medio millón de tumbas (sic.).
El rabino Jayim Jabib estudió en el Talmud Tora dirigido por el rabino Moshe Ottolenghi (1840-1901) y más tarde en la escuela rabínica de Salónica “Bet Yosef” donde se le concedió su ordenación rabínica. También estudió contabilidad y lenguas europeas.
A los 40 años al Rab Jabib le fue ofrecido servir como gran rabino de Salónica. Era tan humilde que al principio se negó a tomar esa posición, pero ante la insistencia de muchos colegas, aceptó ese difícil cargo. Los deberes del rabino Jabib eran muchos y muy complejos. Además de ser responsable de la Kashrut de la ciudad y la supervisión de todos los aspectos técnicos de la ley civil judía (Bet Din) también estaba a cargo de supervisar la educación judía de su ciudad. El Rab Jabib enseñaba a los maestros, examinaba a los estudiantes y proponía constantemente mejoras en el plan de estudios de las escuelas, que incluía también el estudio del hebreo moderno.
También supervisaba la escuela rabínica y estaba a cargo del nombramiento de los Jazanim, Mohalim y Rabbanim para todas las sinagogas de la ciudad.
El rabino Jabib era muy querido por su comunidad y muchos lo consideraban un santo (איש קדוש) porque siempre estaba pendiente de ayudar a los necesitados. Los pobres, los enfermos, los ancianos, todos ellos podían contar con el apoyo incondicional del Rab Jabib.
Durante los años1900s muchos judíos dejaron Salónica y emigraron a los EE.UU., Francia e Israel. Aún así, la población judía pre-Segunda Guerra Mundial de Salónica contaba con 56.000 almas.
En 1941 los nazis יש”ו llegaron a Salónica. En abril de ese año, Alemania invadió Grecia, el rey griego Jorge II huyó de Atenas. El país quedó dividido en tres zonas diferentes. Atenas y ciertas islas estaban bajo el control de Italia; Macedonia oriental estaba bajo el control de Bulgaria; y los nazis controlaban Salónica. Los nazis Destruyeron las sinagogas, las escuelas judías, las bibliotecas, y profanaron el cementerio judío. Pronto, un gueto fue creado para los judíos de Salónica, y los judíos se vieron obligados a trasladarse allí y portar la estrella de David amarilla. Esto llevó al saqueo generalizado de los hogares y negocios judíos. Espectáculos públicos aterradores de humillación de judíos se convirtieron en algo común, y no pasó mucho tiempo antes de que los judíos fueran deportados a los campos de concentración, lo cual comenzó en Marzo de 1943.
El 95 por ciento de los judíos de Salónica, 54.000 judíos, fueron asesinados en Auschwitz-Birkenau, o murieron durante el terrible “Marcha de la muerte” desde enero a mayo de 1945. En esa marcha también murió o fue asesinado el rabino Jayim Jabib, su esposa y dos de sus hijas הי”ד.
Una hija y un hijo del Rab Jabib emigraron a Israel antes de que los nazis llegaran a la ciudad. Los descendientes de rabino Jabib viven hoy en Tel Aviv, Israel.



Como e por que o New York Times ignorou o Holocausto?

RELIGIÃO MOSAICO OU POVO JUDEU?

Várias vezes escrevi sobre o problema de conceber o judaísmo como uma “religião”, em vez de entendê-lo como sendo o que une o povo judeu: Suas leis. Sua história. Sua terra. A diferença entre “religião judaica” e “povo judeu” pode parecer um jogo de palavras simples e supérfluo, mas quando entendemos a origem dessa distinção, e principalmente suas terríveis consequências, podemos avaliar melhor sua magnitude.

A diferenciação entre o povo judeu e a religião judaica começou no início do século XIX na Europa Ocidental, quando estimulados pela ideia de emancipação, os primeiros judeus reformistas renunciaram deliberadamente a qualquer ideia que pudesse relacioná-los com a terra de Israel, um elemento fundamental da nossa Torá. Os rabinos reformistas daquela época renunciaram explícita e abertamente à ideia de um Messias que os levaria de volta a Israel e à ideia de reconstruir o Bet haMiqdash ou orar por seu retorno a Yerushalayim, ou chorar por sua destruição. Todos esses conceitos que compõem o aspecto nacional do judaísmo foram deliberadamente eliminados dos livros de orações e do novo ritual de reforma. A ideia era muito clara: os judeus reformistas agora se apresentavam como franceses ou alemães “patrióticos”, como parte integrante dos países europeus que habitavam. E como um gesto indiscutível de lealdade à sua nova “pátria” eles renunciaram abertamente a qualquer coisa que pudesse ser percebida como uma expressão de dupla lealdade e deliberadamente se separaram do resto do povo judeu. Os primeiros reformadores orgulhosamente se autodenominavam “alemães” do “credo mosaico” (eles tentavam usar a palavra “judeu” ou “religião judaica” o mínimo possível). Desta forma pretendiam comparar-se com outros grupos religiosos, como católicos ou protestantes, que não tinham uma fidelidade alternativa, nem nacional nem geográfica.

O LIBELO DE SANGUE DE DAMASCO

As terríveis consequências dessa mudança de paradigma aparentemente inocente não tardaram a chegar. Um exemplo: em 1840 houve um terrível libelo de sangue em Damasco, na Síria. A comunidade judaica daquela cidade foi ridiculamente acusada de ter matado uma criança cristã para usar seu sangue para fabricar as Matsot da Páscoa (sic!). Vários líderes comunitários foram presos, torturados e forçados a confessar este falso crime. Os líderes judeus da Europa, como Sir Moises Montefiore de Londres, Adolphe Crémieux da França, Eliyahu Picciotto da Áustria e muitos outros moveram céu e terra para ajudar a libertar esses pobres judeus e, após uma luta incansável, conseguiram tirá-los da prisão. Houve uma exceção a esses esforços: Abraham Geiger, o líder mais importante dos judeus reformistas na Alemanha. Geiger, considerado por muitos historiadores o fundador do movimento reformista, recusou-se a ajudar esses Yehudim, pois era um “alemão” de religião mosaica, e nada tinha em comum com aqueles “árabes”. Isso não teve NADA a ver com sefarditas ou asquenazes. Geiger se via como pertencente ao povo “alemão”, e para ele, consequentemente, não havia vínculo nacional (ou afetivo) com nenhum outro judeu, fora da Alemanha. O fato de que esses judeus sírios praticavam o mesmo credo que ele era inteiramente circunstancial e secundário. Rav Geiger não lhes devia nada. Geiger certamente não foi o primeiro judeu a se recusar a ajudar outros judeus. Mas que eu saiba, ele foi o primeiro líder religioso a usar esse novo argumento: a renúncia da ideia do povo judeu, em favor da ideia de “religião”, a fim de se desconectar da terra de Israel e do resto do povo judeu. Em sua imaginação ingênua, sua apatia e indiferença em relação aos outros judeus o ajudariam a ser percebido pelos cidadãos alemães como apenas mais um alemão: autêntico, patriótico e sem dupla lealdade.

DESINFORMAÇÃO E SEU CUSTO

Mas o que isso tem a ver com o Shoah e o New York Times?

Infelizmente, muito. Essa história dolorosa não é amplamente conhecida, especialmente fora dos EUA. Mas é uma lição muito importante e acho que é relevante para os nossos dias, onde a informação e a desinformação têm tanto poder.

Entre 1939 e 1945 havia cerca de 5 milhões de judeus vivendo nos EUA. Muitos deles muito influentes no governo e na cultura do país. No entanto, muito pouco foi feito por judeus americanos proeminentes para influenciar Franklin D. Roosevelt e, com isso, salvar seus irmãos na Europa, quando eles mais precisavam. Os judeus da Europa estavam pedindo desesperadamente que os militares dos EUA bombardeassem os trilhos do trem que levavam milhões de judeus para a morte, ou bombardeassem os campos de concentração. E como sabemos, nada disso aconteceu… até que fosse tarde demais.

O LONGO SILÊNCIO

Mas porquê? Uma das razões dessa falta de ação e desse silêncio ensurdecedor em resposta aos gritos sem fim é que a grande maioria dos judeus americanos (e não-judeus) NÃO SABIA o que estava acontecendo: eles não tinham ideia da magnitude do massacre que estava ocorrendo em solo europeu… Como isso aconteceu? Um livro chamado “Buried by The Times” de Laurel Leff explica esse enigma. Leff conclui que o principal responsável por essa desinformação deliberada foi um dos homens mais influentes nos Estados Unidos na época: Arthur Hays Sulzberger, editor-chefe e dono do New York Times (sua família ainda é dona deste jornal), o maior jornal do mundo. Na década de 1940, o New York Times, em especial, não era apenas o jornal mais importante do mundo, mas também o jornal “líder”; no sentido de que milhares de outros jornais e agências de notícias nos Estados Unidos e em todo o mundo obtiam suas informações do Times e seguiam sua liderança (isso obviamente está mudando no mundo moderno da mídia).

QUANDO O SANGUE DO SEU IRMÃO GRITA DAS CINZAS

Vejamos alguns exemplos que ilustram a atitude parcial do New York Times ao relatar as atrocidades que ocorrem na Europa.

Um artigo do New York Times de 2 de julho de 1942 relata o assassinato de 700.000 judeus, um quinto de toda a população judaica da Polônia. O artigo menciona campos de concentração e câmaras de gás. O artigo também diz: “Crianças em orfanatos, idosos em hospícios, doentes em hospitais e mulheres foram mortas nas ruas. Em muitos lugares, os judeus foram cercados e deportados para destinos não revelados ou massacrados em florestas próximas.” O artigo continua listando quantos judeus foram mortos em cada província, depois diz que “o massacre ainda continua em Lwow”. o público americano desconhecia em grande parte a magnitude do que estava acontecendo. E aqui está o porquê. Esta história foi deliberadamente enterrada no meio do jornal. Este artigo de 2 de julho de 1942 apareceu na página 6, sob um pequeno subtítulo reservado para material insignificante.

Outro artigo de 27 de junho de 1942 descrevendo o mesmo massacre como “provavelmente o maior massacre em massa da história” estava na página 5 e nem tinha uma manchete separada! Essa indiferença horrível para com a Shoah não aconteceu porque a primeira página do jornal estava cheia de notícias importantes. No dia em que essa história horrível apareceu enterrada no New York Times, a primeira página apresentava artigos sobre tênis e frutas enlatadas. Então perguntamos novamente por quê?

NADA MAIS PERIGOSO QUE A INGENUIDADE

A resposta é: Arthur Hays Sulzberger. Sulzberger era o proprietário e editor do New York Times. E o mais surpreendente é que ele era judeu!

Sulzberger declarou que não sentia nenhuma ligação religiosa ou emocional com a massa de judeus europeus que estavam sendo assassinados. Parecia que, ao contrário, ele estava fazendo o impossível para ignorá-los.

Sulzberger escreveu o seguinte:

“Não há um denominador comum entre o pobre judeu infeliz sendo levado [à morte] na Polônia e… eu. Certamente, na Polônia, esse judeu é parte de uma minoria perseguida… felizmente, não estou nessa categoria.”

De acordo com Leslie Leff, autor de “Buried by the Times” (“Enterrado pelo NY Times”) que denuncia o silêncio de Sulzberger, a falta de empatia e preconceito de Sulzberger em relação aos judeus europeus se deveu à sua ideologia reformista. O sogro de Sulzberger, Isaac Wise, foi o fundador do movimento de reforma judaica nos EUA. Naquela época, o judaísmo reformista promovia a ideia de que os judeus não são uma nação ou um povo, mas simplesmente seguidores de um credo.

Sulzberger era um judeu assimilacionista: para ele os judeus não são um povo, da mesma forma que católicos ou protestantes não são um povo. Em dezembro de 1942, em uma nota para a equipe do New York Times, ele escreveu: “Eu tenho tentado educar as pessoas em meu jornal sobre o assunto da palavra ‘judeus’; que eles não são uma raça ou um povo, etc.” O ex-jornalista do New York Times Ari Goldman, em sua resenha do livro de Leff, escreve: “Não há dúvida de que as opiniões de Sulzberger sobre o judaísmo influenciaram o que ele fez em seu jornal”.

Em sua espantosa ingenuidade, que deve ter custado milhões de vidas de judeus, Sulzberger pensou que era ele quem estava escrevendo a história de acordo com seus caprichos “liberais”.

QUEM ESCREVEU A HISTÓRIA?

Mas a história estava sendo escrita por Adolf Hitler, י”ש, e para Hitler não havia diferença entre Sulzberger e os pobres judeus da Europa… Hitler sabia muito bem que nós judeus somos um povo.

Repetidamente, essas opiniões de Sulzberger são refletidas nos editoriais do New York Times, nos quais a situação dos judeus não é mencionada, mas deliberadamente ignorada.

Sobre as crianças refugiadas alemãs, quase todas judias, o New York Times generalizou: “[essas crianças] são de qualquer raça e credo”.

Sobre o regime de Hitler, o New York Times escreveu: “É a decência e a justiça que estão sendo perseguidas [por Hitler], não uma raça, nem uma nacionalidade, nem uma fé”.

Sobre os milhões de refugiados judeus, o New York Times disse: “Eles não têm nada a ver com uma raça ou credo específico. Não é um problema judeu ou gentio”.

E notavelmente em um editorial sobre a Revolta do Gueto de Varsóvia em 1943, o New York Times não menciona os judeus!

“Os judeus da Europa”, conclui Leff, “não tinham advogado de defesa na redação do New York Times”.

Este vídeo denuncia o silêncio cúmplice do NYT e da imprensa internacional nos dias da Shoah

YOM HASHOAH: Como o New York Times ignorou o Holocausto

OUÇA ESTE ÁUDIO EXTRAORDINÁRIO SOBRE O MESMO ASSUNTO (Inglês)

Downplaying the Holocaust — Sulzberger & NY Times TED Talk by Anna Blech .mp3




Salónica y sus sobrevivientes, en números

Hoy es Yom haShoah, el día que recordamos el asesinato de 6.000.000 de judíos en manos de los nazis y sus colaboradores.  
Muchos historiadores repiten una y otra vez que si el Estado de Israel hubiese existido antes de 1939, más judíos podrían haber emigrado a la tierra de Israel a tiempo, y el terrible número de víctimas podría haber sido significativamente más bajo.
La historia de una familia judía de Salónica (Grecia), la familia del Rab Jabib, nos servirá de ejemplo.  Personalmente, me interesa escribir sobre Salónica en los principios del siglo XX para enfatizar algo que ya es sabido pero que no está de más repetir: nuestros enemigos nunca diferenciaron entre Sefaradim y Ashkenazim, entre el judío más o menos observante, etc. para los antisemitas siempre fuimos un “único” pueblo. Ironicamente, esta quizás sea la única lección positiva que podamos aprender de ellos: vernos como un pueblo unido. O mejor todavia: como miembros de una misma familia.

Veamos ahora lo que ocurrió en Salónica.

SALONICA JUDIA

En 1900 la comunidad judía de Salónica era la congregación Sefaradí más prominente del mundo, contaba con más de 90.000 judíos, que eran más de la mitad de la población total de la ciudad. Los judíos vivían en absoluta libertad y se destacaban en todas las profesiones: abogados, médicos, maestros y especialistas en comercio marítimo. Los estibadores judíos del puerto de Salónica eran famosos en el mundo entero. Y durante Shabbat, el puerto de Salónica, que era uno de los más importantes de Europa, permanecía cerrado, ya que la mayoría de los trabajadores y empresarios portuarios eran judíos.
Había 49 sinagogas en Salónica y un cementerio de 500 años de edad, con medio millón (sic.) de tumbas. La comunidad de Salónica siempre se consideró la comunidad Sefaradí “por excelencia”. Desde la época de la expulsión de España en 1492, Salónica fue el destino favorito de decenas de miles de refugiados judíos que escapaban de la Inquisición. La lengua oficial de los judíos de Salonica era el ladino, esto es Judeo-español.

EL RAB JABIB

El rabino Jayim Jabib, nacido en Salónica en 1882, era descendiente de una de las familias más prestigiosas de Rabanim y Dayanim (jueces rabínicos). Aparte de rabino era contador y experto en lenguas europeas. Tenía 4 hijos: 3 hijas y un hijo varón. A los 40 años, en 1920, la comunidad de Salónica le ofreció al Rabino Jabib servir como gran Gran Rabino de la ciudad. El Rabino Jabib era un entusiasta promotor de la emigración a Israel y se preocupó que en todas las escuelas bajo su jurisdicción se aprendiera el hebreo moderno, para así preparar mental y culturalmente a la juventud a emigrar. Antes de 1940 un hijo y una hija del rab Jabib emigraron a la tierra de Israel antes de la Segunda guerra mundial y se establecieron en Tel Aviv
Durante esos años miles de judíos de Salonica también llegaron a Israel. Algunas de esas familias tienen hoy prominentes empresas, como por ejemplo, la familia de Mordejai Mano, que siguiendo la tradición de sus mayores fueron los pioneros en el transporte marítimo comercial en Israel, y hasta el día son los dueños de Seagull Maritime, etc. O la familia Recanati, también de Salónica, que estableció el famoso banco israelí Israel Discount Bank. 

LA MARCHA DE LA MUERTE
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial la población judía de Salónica era de 56.000 almas. En abril de 1941 Alemania invadió Grecia. El rey de Grecia Jorge II huyó de Atenas, y el país quedó dividido en tres zonas diferentes: Atenas y ciertas islas griegas quedaron bajo el control de Italia; Macedonia oriental estaba bajo el control de Bulgaria. Y Salónica quedó bajo el mando de los nazis. Los alemanes destruyeron las sinagogas, las escuelas judías, las bibliotecas, y el famoso cementerio judío. Pronto, un gueto fue creado para los judíos de Salónica, y los Yehudim se vieron obligados a trasladarse allí. Esto llevó al saqueo generalizado de los hogares y negocios judíos por los nazis y los colaboradores de la población local. Los judíos de Salonica —virtualmente TODA la comunidad— fueron deportados a los campos de concentración, a partir e Marzo de 1943.

El 95 por ciento de los judíos de Salónica, 54.000 judíos, fueron asesinados en Auschwitz-Birkenau, o murieron durante la terrible «Marcha de la muerte» desde enero a mayo de 1945. En esta marcha los nazis obligaban a los prisioneros judíos sobrevivientes de Auschwitz a salir y caminar fuera del campo en temperaturas que llegaban a 20 grados bajo cero para morir allí y así “borrar las evidencias” humanas que pudieran incriminar a los nazis por los horrores de los campos (hoy en día se organiza las famosas “Marchas por la vida” en memoria de estas marchas).
El rabino Jayim Jabib, su esposa y dos de sus hijas murieron en Auschwitz, o en la marcha de la muerte. 

Más de un tercio de la comunidad judía de Salónica, al igual que un tercio de la familia del rab Jabib, sobrevivieron en gran parte gracias a que emigraron a Israel, donde viven ahora junto a sus familias y numerosos descendientes. 

A veces, para comprender y valorar mucho mejor el significado de Medinat Israel, y estar infinitamente agradecido a HaShem por su milagrosa existencia, necesitamos recordar estos terribles números