La mano de obra judía en la construcción del Coliseo romano

EL HOLOCAUSTO DE VESPASIANO

“La barbarie que las legiones romanas demostraron contra los judíos en Jerusalem cuando destruyeron y saquearon el Bet haMiqdash asombró tanto al historiador Flavio Josefo, que este decidió dejar constancia de ella en sus escritos. «No tuvieron matanza más cruel los judíos entre todas cuantas padecieron como esta: porque en una noche abrieron las entrañas de 2.000 hombres». 

Así comienza un artículo publicado en la edición digital del diario español ABC en enero del 2019  (Ver aquí:  https://www.abc.es/historia/abci-holocausto-imperio-romano-judios-asesinados-para-construir-coliseo-201901290222_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F) escrito por el periodista e historiador Manuel P. Villatoro. Lo que no cuenta el periodista es que esos hombres fueron asesinados “y sus entrañas abiertas” porque corrió el falso rumor de que los judíos que trataban de escapar de la matanza se habían tragado oro para esconderlo “en sus entrañas”.

Flavio Josefo relata que en total 1.100.000 de judíos fueron asesinados en la caída de Jerusalem en los años 66 a 68 de la era común.Esto es  lo que Villatoro denomina —y  creo que con justicia— ”El Holocausto olvidado del emperador Vespasiano”.  El artículo no se enfoca tanto en las matanzas sino en el amargo destino de los sobrevivientes de este genocidio,  y su terrible final.      

EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA “MONSTRUO” 

Josefo cuenta que Tito capturó 97.000 prisioneros judíos y los llevó a Roma.  El profesor Louis Feldman explica que los hombres adultos eran llevados para trabajos forzados, las mujeres y los niños menores de 17 años eran vendidos como esclavos. Y los más débiles eran usados para los “juegos” del circo romano . Estos eran espectáculos sangrientos. Donde los miserables prisioneros eran sacados a la arena, y tenían que luchar entre sei hasta la muerte o enfrentar animales salvajes, que los romanos habían dejado sin comer por varios días. El espectáculo consistía en ver ancianos, mujeres y niños tratando de escapar por sus vidas, o luchando desesperadamente contra las bestias salvajes, en una batalla que obviamente siempre perdían.  Por lo general la muerte de las víctimas no era rápida. Pero el lento desmembramiento, el derramamiento de sangre y la agonía de las víctimas eran el plato fuerte del espectáculo que estos monstruos humanos disfrutaban.  Flavio Josefo cuenta que “Tito festejó con esplendor el cumpleaños de su hermano, en cuyo honor ejecutó una gran cantidad de prisioneros judíos [en el circo de Cesárea. Y.B.]”. En las palabras de Josefo el número de los que «perecieron luchando con las fieras o abrazados por el fuego… alcanzó más de dos mil quinientos».

EL PRECIO DE UN ESCLAVO JUDIO 

Feldman también afirma que la venta de esclavos judíos fue una de las de las principles fuentes de ingreso para las arcas romanas.  Los esclavos eran muy comunes en Roma y se comercializaban como animales en el mercado. Pero los romanos sabían que los esclavos judíos tenían un valor muy superior en el mercado. ¿Por qué? Porque los judíos pagarían cualquier precio para liberar a sus hermanos. Una de las Mitsvot más importantes de la Torá, que tiene prioridad sobre cualquier otro precepto, es “pidiyon shebuyim“ liberar a los Yehudim prisioneros.  Los Sabios cuentan decenas de historias sobre los esclavos judíos en Roma.  Una de las que más estremecedoras es la de Rabbi Yehoshua Ben Jananiyá. En una de sus visitas diplomáticas a Roma escuchó que había un niño judío que había sido capturado por los romanos. Ribbí Ishmael se acercó a la prisión donde estaban los cautivos y dijo en voz alta la primera parte de un versículo de Isaias (42:24) que dice: “¿Quién dejó que el pueblo [judío] fuese oprimido y humillado…” . Entonces escucho que desde adentro de la prisión un niño completaba el pasuq: “ha sido HaShem, contra Quién hemos pecado, y cuyas ordenanzas no quisimos seguir” . En ese momento Ribbí Yehoshua dijo : “Estoy seguro que este niño será un gran sabio en el pueblo judío”. Y entonces tomó la determinación de, literalmente, “pagar lo que fuera necesario para rescatarlo”. Y así fue. Ribbí Yehoshua desembolsó una fortuna para liberar a este niño, que con el correr del tiempo se trasformó en uno de los Sabios más grandes de Israel: Ribbí Yishma’el ben Elisha’.   Y esto que ocurrió con Ribbí Yehoshua ocurrió miles de veces con otros esclavos judíos.

MANO DE OBRA JUDIA

El profesor Feldman explica que la venta de esclavos judíos fue una de las fuentes de ingreso más importantes para financiar la construcción del Coliseo.  Villatoro agrega otro dato fundamental sobre este punto.  El coliseo romano no solo fue construido coin “fondos judíos”, sino que también fue construido ¡con mano de obra judía!

Cito al periodista español: 

“Según explican todo tipo de historiadores decimonónimos … el último destino de los reos judíos no fue mejor. Y es que, 12.000 de ellos (20.000, según otras fuentes) fueron enviados a Roma para terminar de levantar el Coliseo con su trabajo. Así lo confirma, entre otros, el investigador español José María Zavala en su obra ‘Las paginas secretas de la historia’: ‘Vespasiano empezó a levantar el Coliseo en el año 69 de nuestra era, y Tito lo terminó doce años después. En realidad fueron cuatro años de intenso trabajo con la ayuda de doce mil judíos cautivos llevados a Roma por Tito tras la conquista y destrucción de Jerusalem..”

Villatoro también describe el horror final: 

¿Y cómo recompensó Tito a los esclavos judíos que construyeron el Coliseo. Los usó para el circo, seguramente la inauguración del Coliseo, donde los pobres esclavos judíos “…perecieron luego en la arena devorados por las fieras en los juegos públicos Así pagaba el César a sus deslomados esclavos.” 




Yirmiyahu y la oportunidad que perdimos de evitar la destrucción del Templo.

En los días del rey Yoyaquim HaShem le habla al profeta Yirmiyahu y le dice que vaya al Bet haMiqdash y transmita este mensaje:
CAP 26: 1-6  “Así dice HaShem, …así le dirás… a todos [los que vienen de] las ciudades de Yehudá …no omitas ni una sola palabra. Tal vez te hagan caso y se arrepientan de su mal camino. Si así lo hicieran,  [Yo también] desistiré del mal que pensaba hacer [con el Bet haMiqdash y Yerushalayim]  por causa de sus malas acciones. Tú les advertirás que así dice HaShem: ‘Si no me obedecen ni se rigen por la ley que Yo les he entregado,  y si no escuchan las palabras de mis siervos los profetas, a quienes una y otra vez he enviado y ustedes han desobedecido,  entonces haré con esta casa lo mismo que hice con Shiló’.” 
Aquí el profeta demuestra cuál es realmente su misión. La profecía que anuncia la destrucción del Bet haMiqdash , en este momento, todavía puede ser evitada.  HaShem envió a los profetas para salvar a Su pueblo de las consecuencias  de su mal proceder. Al Bet haMiqdash le puede pasar lo que le pasó al Mishkán de Shiló, destruido por los Filisteos en los tiempos del profeta Shemuel. Pero, si el pueblo se arrepiente y corrigen su proceder, la destrucción se puede evitar…
La pregunta es: ¿Cómo reaccionó la gente que estaba en el Bet haMiqdash ante estas palabras? ¿Aprovecharon la advertencia de Yirmiyahu para corregirse?
Los Sacerdotes, y los falsos profetas, que eran los líderes del Bet haMiqdash, querían condenar a Yirmiyahu a morir. Ellos veían que este nuevo profeta amenazaba su autoridad y liderazgo y comenzaron a linchar a Yirmiyahu. ¿Cómo se justificaron? Acusaron a Yirmiyahu  de ser portador de malas noticias. Los falsos profetas anunciaban que todo estaba bien. Señalaron a Yirmiyahu como hereje y demandaron su ejecución. Con mucha hipocresía los sacerdotes y los falsos profetas decían: ¿Cómo es posible que este hombre diga que el Bet haMiqdash se va a destruir? Acaso piensa que HaShem no tiene el poder para evitar la destrucción de Su Santuario?
Pero como ya lo explicamos, para HaShem el edificio del Bet haMiqdash, sus paredes, sus recintos y sus techos no significan nada si el pueblo no se conduce con integridad.  Las personas que actúan mal no pueden  venir al Bet haMiqdash a limpiar los pecados que conscientemente seguían cometiendo. El ritual religioso, si no está acompañado de una conducta religiosa, es una forma de cinismo y sacrilegio.
Las fuertes palabras de Yirmiyahu contra esta actitud hipócrita hablan por sí mismas:
CAP 7: 3- 11 “Enmienden su conducta y sus acciones, y yo los dejaré seguir viviendo en este país.  No confíen en las palabras engañosas que [los falsos profetas] repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor [que nunca será destruido]’ .   Si corrigen su conducta y sus acciones, si practican la justicia los unos con los otros,  si no oprimen al extranjero ni al huérfano ni a la viuda, si no derraman sangre inocente en este lugar, ni siguen a otros dioses …  entonces los dejaré seguir viviendo en este país, en la tierra que di a sus antepasados para siempre…. [pero hasta ahora] ustedes …roban, matan, cometen adulterio, juran en falso, queman incienso al Baal, siguen a otros dioses que jamás conocieron, ¡y luego vienen y se presentan ante Mí en esta casa que lleva Mi nombre [el Bet haMiqdash] , y dicen: ‘[Aquí] Estaremos a salvo’, para luego seguir cometiendo todas esas abominaciones! ¿Creen acaso que esta casa que lleva Mi nombre es una refugio de ladrones? “. 
Los Yehudim dejamos pasar la oportunidad de hacer Teshubá, de absorber el mensaje del profeta arrepentirnos. Y al poco tiempo la ciudad de Yerushalayim y su Templo fueron destruidos…. Las palabras de Yirmiyahu, lamentablemente,  no fueron escuchadas en su generación. Pero fueron escritas para las generaciones del futuro. Para nosotros. En estos días que vienen, que son días de duelo nacional, nuestra misión principal es dedicarnos a la introspección, recordar los errores de nuestros antepasados para corregirlos y no repetirlos jamás.



El profeta Yirmiyahu (Jeremías) y la advertencia final.

Para comprender qué llevó al pueblo de Israel a abandonar la Torá hay que remontarse a los tiempos del Rey Menashé. Menashé reinó en Yehudá (Judea, así se llamaba el estado judío en esos tiempos) por 55 años (687 – 643 aec).   Fue el reinado más largo, y de alguna manera, el peor de todos. En su afán por hacer la paz con el poderoso Imperio Asirio, Menashé transformó a Yehudá en una provincia asiria en todos los sentidos. Importó los dioses asirios y su culto, y eliminó por completo la Torá y la observancia de las Mitsvot. Fueron 2 generaciones que   estuvieron total mente desarraigadas de cualquier práctica judía y alejados de HaShem.    El Bet haMiqdash fue utilizado para la adoración de ídolos, y los Cohanim que se negaron a servir ídolos fueron expulsados dos.  Los jueces judíos, famoso por su sentido de equidad,  también se asimilaron, y ya no juzgaban con la justicia de la Torá sino con la justicia asiria, que siempre le daba la razón al que tenía mas dinero o poder.  Luego de Menashé reinó su hijo Amón, que fue peor que su padre, pero por lo menos reinó por poco tiempo: dos años.
A Amon lo sucedió Yoshiyahu (640-610 aec). Quien implemento toda una revolución religiosa para volver a servir a HaShem.  La historia de Yoshiyahu es fascinante.  En sus tiempos, mientras hacían ciertas reformas en las edifico del del Bet haMiqdash encontraron un Sefer Torá escondido.  Después de más de 60 años de total abandono religioso no había quedado ningún otro libro de Torá que no haya sido destruido. Al leer la Torá por primera vez en su vida, el rey Yoshiyahu se conmovió y decidió  volver a servir a HaShem. Y así comenzó un proceso de Teshubá nacional, que tuvo un éxito parcial.
Aquí es donde entra en la escena el profeta Yirmiyahu, quien trató por todos los medios de convencer a pueblo de  regresar a la observancia religiosa.
Veremos ahora algunas ilustraciones  de su profecía.
IDOLATRIA:

En el capítulo 10 de Yirmiyahu leemos:

“No sigan el ejemplo de otras naciones, ni se dejen asustar por las señales del cielo (=astrología) ,como esas naciones lo hacen. La práctica de esos pueblos es vanidad.  Cortan un tronco en el bosque, un escultor lo labra con su cincel, luego lo adornan con plata y oro, lo aseguran con clavos y martillo, para que no se caiga [y lo adoran como si fuera un dios!]. Los ídolos parecen espantapájaros en un campo sembrado de melones; no pueden hablar, y hay que cargarlos, porque no caminan. No tengan miedo de esos ídolos, que a nadie hacen mal ni bien. [Comprendan que] HaShem es el Dios verdadero, el Dios vivo, el Rey eterno…

SHABBAT: 
En el capítulo 17 de su libro, vemos como Yirmiyahu trata de convencer al pueblo de volver a observar el Shabbat.  Los Yehudim estaban tan asimilados que para ellos el Shabbat era un día más. Los asirios, que eran muy buenos comerciantes, habían contribuido a esta asimilación burlándose de aquellos judíos que no trabajaban en Shabbat, acusándolos de holgazanes. HaShem le ordena a Yirmiyahu que se pare en la entrada del mercado, en Shabbat, y le diga al pueblo:
“Di a la gente: Reyes y pueblo de Yehudá, habitantes de Jerusalem que entran por estas puertas, escuchen la palabra de HaShem…en Shabbat,  y por consideración a sus propias vidas, no carguen sus mercancías ni las metan por las puertas de Jerusalem… no hagan en este día ningún trabajo. Consagren el Shabbat,  tal como le ordené a sus antepasados…”
CORRUPCIÓN: 
Yirmiyahu tenía muy claro que el abandono de la observancia religiosa era también responsable por el abandono de la justicia, especialmente por la protección de los que menos tienen: los pobres, las viudas, los huérfanos.   Hay una frase que se repite una y otra vez en las profecías de Yirmiyahu: yedi’at HaShem, “conocer a haShem”. Para Yirmiyahu conocer a haShem significa “imitar a HaShem”,  la máxima expresión de la espiritualidad judía. Pero ¿Cómo se imita a HaShem?  HaShem es El protector de huérfanos y viudas, El que practica el jesed, bondad, con los necesitados, y libera a los oprimidos.  Este mensaje se repite decenas de veces en el libro de Yirmiyahu.  En el capítulo 9 vemos un muy breve ejemplo: “Así dice HaShem, que no se enorgullezca el sabio por su sabiduría, ni el poderoso por su fuerza, ni el rico por su riqueza. Si alguien se quiere enorgullecer, que se enorgullezca de conocerme, de saber que yo soy HaShem, que actúo en la tierra con bondad, justicia y rectitud, y eso es lo que Yo quiero [que ustedes también practiquen] .”  
Continuará…



¿Qué llevó a la destrucción de Jerusalem?

 El primer Bet haMiqdash, Gran Templo de Jerusalem, fue destruido por los babilonios en el año 586 antes de la era común, hace más de 2600 años atrás.
Nuestros Sabios explicaron que los enemigos de Israel eran como la vara con la que HaShem castigaba al pueblo de Israel por sus transgresiones. Por lo tanto, cuando ayunamos en recuerdo a la destrucción del Bet haMiqdash no lo hacemos para recordar las batallas peleadas o para acumular resentimiento contra el enemigo, sino más que nada para concientizarnos de nuestra responsabilidad colectiva en estos eventos. ¿Por qué? Porque nuestra Torá y nuestros Jajamim enseñaron que el enemigo nunca podría haber destruido nuestro Templo si la presencia de HaShem no lo hubiera abandonado.  Y también nos enseñaron que la presencia de HaShem se aleja de nosotros cuando abandonamos la Torá y sus caminos de bien. Y ahí sí quedamos expuestos y vulnerables ante el enemigo.  
Es por esta razón que nuestros Sabios nos explicaron que el primer Bet haMiqdash fue destruido fueron 3 motivos principales: los Yehudim de esa generación, lamentablemente, se entregaron al culto de otros dioses (abodá zará). También predominaban el crimen, los asesinatos (shefijut damim) y la promiscuidad sexual (guilui arayot).
HaShem envió a sus representantes , los Nebiim o Profetas para advertir al pueblo judío y hacerles ver que estaban yendo por el camino equivocado. Los Profetas hablaban al pueblo y les hacian escuchar “el punto de vista de Dios”. Denunciaban la injusticia y advertían que si los Yehudim seguían en su mal camino, HaShem se iba a alejar de ellos y quedarían en las manos de enemigos muy poderosos, salvajes y sin compasión. Pero el pueblo judío, lamentablemente, no escuchó a los Profetas… y así la destrucción del Bet haMiqdash se tornaba casi inevitable…
En los últimos años del primer Bet haMiqdash el profeta que más se destacó fue Yirmiyahu (Jeremías). El vivió en el reinado de Yoshiyahu, de Yoyaquín, de su hijo Yoyajín y del último rey de Yehudá: Tsidqiyahu.
Presentamos a continuación un breve ejemplo de sus palabras al pueblo, que nos demuestran el estado inmoral de la sociedad de Yehudá.
Yirmiyahu, capítulo 22:
Primero, el profeta Yirmiyahu  advierte al rey y al pueblo de las consecuencias de lo que están haciendo:
22:1-13 “Así  dijo HaShem,  … Practiquen  la justicia y la rectitud, libren del explotador al oprimido, no humillen ni maltraten a los extranjeros, a los huérfanos y a las viudas, no derramen la sangre del inocente. … Si de veras hacen esto que les mando, seguirá habiendo reyes que ocupen el trono de David, los cuales entrarán en carrozas y a caballo por las puertas de este palacio, acompañados de los funcionarios y del pueblo…Pero si no hacen caso de estas advertencias, este palacio quedará convertido en ruinas. Yo, HaShem, lo afirmo.”»
En el siguiente profundo texto Yirmiyahu se dirige al Rey Yoyaquín y a los ricos, y denuncia dos cosas: primero, como éstos se abusaban de los judíos pobres, y segundo el excesivo materialismo que practicaban. Es muy interesante observar como Yirmiyahu no critica el confort en sí, no aboga por un voto de pobreza, pero indica que el confort material no debe ser un objetivo en sí, que reemplace las aspiraciones espirituales.
Capitulo 22:13-17 “¡Ay de ti, que a base de maldad e injusticias, construyes tu mansión y tus altos edificios. Haces trabajar a los demás sin pagarles sus salarios…dices: “Voy a construirme un gran palacio, con amplias salas en el piso superior.” Y le abres ventanas, recubres de cedro sus paredes y lo pintas de rojo… ¿Piensas que ser rey consiste en vivir rodeado de cedro? Tus ancestros disfrutaban de una vida [con confort]; pero [también] actuaban con justicia y rectitud, y les fue bien… defendían los derechos de los pobres y oprimidos… eso es lo que se llama conocerMe, así Yo, HaShem, lo afirmo… pero tú sólo te preocupas por las ganancias mal habidas; dejas morir al inocente, y oprimes y explotas a tu pueblo.”
Continuará…



1. ¿Qué ocurrió el 9 de Ab?

En pocos días más observaremos el ayuno de Tish’a beAb, que es el día de duelo nacional. Este año, el ayuno comenzará el miércoles 26 de julio al atardecer y terminará el jueves 27 de julio al anochecer.

Para conocer con exactitud los horarios de este ayuno ver aquí .

LAS TRES SEMANAS En preparación para el ayuno del 9 de Ab, observamos ciertas costumbres de duelo. Estas tradiciones, que difieren considerablemente de una comunidad a otra, se vuelven más estrictas a medida que nos acercamos al 9 de Ab.

Hay 4 niveles de duelo que guardamos:

  1. El primer nivel, el menos estricto, es desde el 17 de Tamuz hasta el comienzo del mes de Ab (miércoles 19 de julio).
  2. El segundo nivel es el duelo que guardamos desde el principio del mes de Ab hasta la semana del 9 de Ab.
  3. El tercer nivel de duelo es durante la semana del 9 de Ab, es decir, desde el domingo anterior, 23 de julio.
  4. El nivel más severo de duelo es el que observamos el día 9 de Ab propiamente dicho (26/27 de julio).

LAS TRES SEMANAS (el nivel de duelo menos estricto)

CASAMIENTOS: Los rabinos del Talmud, Maimónides, el Shulján ‘aruj, etc., no mencionaron ninguna restricción respecto a la celebración de bodas durante estas semanas, antes del comienzo del mes de Ab. La antigua costumbre sefaradí, por lo tanto, no limitaba la celebración de un matrimonio entre el 17 de Tamuz y el comienzo del mes de Ab. Sin embargo, la costumbre ashkenazí fue suspender la celebración de matrimonios a partir del 17 de Tamuz. En la actualidad, y para mantener un nivel de uniformidad en el tema de los matrimonios entre las dos comunidades, las congregaciones sefaradíes también han adoptado la costumbre de suspender los matrimonios en estos días.

SHEHEJEYANU: El Shulján Aruj menciona que es apropiado evitar el consumo de una fruta de temporada nueva, lo cual requiere la recitación de la bendición Shehejeyanu, durante estas tres semanas. La costumbre sefaradí (Rab Obadaia Yosef) y ashkenazí (Penine Halajá) es reservar la recitación de Shehejeyanu por una fruta nueva para Shabbat.

CORTE DE CABELLO: La costumbre para la mayoría de los sefaradíes es permitirse cortarse el cabello o afeitarse hasta la semana de Tish’a BeAb. La tradición ashkenazí (Ramá 551:4) y la costumbre de los judíos marroquíes es diferente: está prohibido cortarse el pelo o afeitarse desde el 17 de Tamuz hasta después de Tish’a BeAb (las restricciones de corte de cabello no se aplican a las mujeres).

Rab Yosef Bitton

Nuestros rabinos mencionan las cinco tragedias que ocurrieron el 9 de Ab

1. JET HAMERAGUELIM (ca. 1500 antes de la era común): En el desierto, los judíos aceptaron el informe calumnioso de los diez exploradores. Lloraron y se quejaron a D-s por haberlos sacado de Egipto. También sugirieron que el Todopoderoso no sería capaz de ayudarlos en la conquista de la Tierra de Israel y derrotar a tantos enemigos. HaShem decretó que todos los que tenían 20 años o más no entrarían a la Tierra Prometida. Por el contrario, iban a estar en el desierto durante cuarenta años, hasta que toda esa generación desapareciera. La noche en la que los Yehudim lloraron y fueron condenados a morir en el desierto era Tish’a beAb.

2. JURBAN HABAYIT HARISHON (586 aec): En los tiempos del rey Tsidqiahu, el 10 de Tebet, los Babilonios capturaron la ciudad de Jerusalén. El asedio se mantuvo durante dos años y medio. Los Yehudim no tenían provisiones, alimentos o madera. Miles de personas murieron de hambre o de brotes epidémicos. El 9 de Tamuz los babilonios destruyeron el muro que protegía la cuidad y saquearon, mataron y destruyeron. Aún así, el Bet haMiqdash se mantuvo en funcionamiento hasta el día 17 de Tamuz, cuando por primera vez desde los días del Éxodo, se suspendió el sacrificio diario (Qorbán haTamid). El 7 de Ab, los babilonios entraron en el Bet haMiqdash y lo profanaron. El 9 de Ab, cerca de la puesta del sol, los babilonios encendieron el fuego que incendio nuestro Bet haMiaqdash durante esa noche y durante todo el día siguiente. Miles de judíos fueron asesinados, esclavizados o exiliados al imperio Babilónico. La historia de la destrucción de Jerusalén y su desolación se narra en Meguilat Ejá.

3. JURBAN HABAYIT HASHENI: En el año 68 de la era común, el 17 de Tamuz los romanos rompieron los muros que protegían Jerusalén e invadieron la ciudad santa. Durante las siguientes tres semanas saquearon la ciudad y destruyeron todo lo que vieron. En el noveno de Ab, después de profanar el santuario, Tito HaRasha destruyó y quemó nuestro Segundo Bet HaMiqdash. Cientos de miles de Yehudim fueron asesinados, vendidos como esclavos o exiliados. Los rabinos explicaron que los Yehudim estaban divididos y se peleaban entre ellos mismos (Sinat Jinam). Los Jajamim afirmaron que los romanos destruyeron un Bet haMiqdash que “ya estaba destruido por dentro”, ya que cuando los Yehudim no estamos unidos, la Presencia de HaShem no está con nosotros.

4. NILKEDA BETAR : En el año 135 de la era común, los judíos se rebelaron contra el imperio romano. Esta vez con la aprobación de grandes rabinos y líderes judíos, entre ellos, Rabbí Aqibá.  La rebelión de Bar Kojba fue aplastada por el emperador romano Adriano. La ciudad de Betar (los Sefaradim la llamamos “Biter”), la última resistencia de los judíos contra los romanos, fue capturada por el enemigo en Tisha be-Ab. Cientos de miles de judíos (de acuerdo a la Gemara en Guitin 57b, Adrianus mató 4.000.000 de Yehudim) fueron asesinados y sus cuerpos fueron dejados sin enterrar.

5. NEJERASH HAHEJAL: Alrededor del mismo período, también en un 9 de Ab, el área más sagrada del Templo y sus alrededores fue arada por el general romano Turno Rufo. Jerusalem se convirtió en una ciudad pagana, y pasó a llamarse Aelia Capitolina.  El acceso a Jerusalem fue desde ese entonces prohibido para los judíos.

Otros trágicos acontecimientos ocurridos en el 9 de AB

1096

La Primera Cruzada comenzó el 9 de Ab de 1096. 10.000 judíos fueron asesinados en el primer mes, lo que llevó a la destrucción de las comunidades judías de Francia y la costa del Rhin. Aproximadamente 1.2 millones de judíos fueron asesinados en las cruzadas.

1290

Los judíos fueron expulsados de Inglaterra el 18 de julio de 1290 (un 9de Ab).

1492

Los judíos fueron expulsados de España después de haber vivido allí por más de 6 siglos. El edicto de expulsión obligaba a los judíos a abandonar el país a finales de julio de 1492. Tisha beAb caía ese año el 1ro de agosto. Hay diferentes versiones acerca del número de judíos que vivían en España antes de la expulsión. Hay quienes mencionan que habían al menos  250.000 judíos en España. Aunque el historiador español Juan de Mariana menciona que habían 800.000 judíos en España. Otras fuentes afirmaron que los judío en España sumaban 600.000 almas. De acuerdo a esta última opinion, 200.000 judíos permanecieron allí como “conversos”. 200.000 fueron asesinados o murieron mientras huían de España y Portugal y 200.000 lograron escapar y establecerse en Marruecos, Argel, Túnez, Turquía (Turquía fue la mayor colonia de refugiados españoles en los tiempos de la expulsión), Grecia, Egipto , Siria, Erets Israel (Safed y Jerusalén), etc.

En  tiempos modernos

El 2 de agosto de 1941, el 9 de Ab, el comandante de la SS Heinrich Himmler recibió formalmente la aprobación del partido nazi para “La Solución Final”. Como resultado, el Holocausto comenzó durante el cual pereció casi un tercio de la población judía del mundo.

El 23 de julio de 1942, 9 de Ab, comenzó la deportación en masa de Judios del gueto de Varsovia, en camino a Treblinka.

El 10 de Ab los siguientes eventos tuvieron lugar:

El centro comunitario judío AMIA en Buenos Aires fue destruido con un coche bomba, matando a 85 personas e hiriendo a 300, el 18 de julio de 1994.

El plan de retirada unilateral de Israel, también conocido como el “Plan de Desconexión de Gush Qatif”, o el “plan de expulsión de Gaza”, o haHitnatkut, comenzó el 10 Ab, 15 de agosto de 2005. 8000 Yehudim fueron desterrados de sus casas y la tierra fue entregada a la autoridad Palestina.  Se dice que este evento precipitó la elección del Hamas en el 2006, y conllevó a los ataques con misiles desde Gaza, que ya causaron 2 guerras.




El saqueo del Templo de Jerusalem y la construcción del Coliseo en Roma

EL SAQUEO DEL BET HAMIQDASH.
El Bet haMiqdash, el gran Templo de Jerusalem, fue destruido y saqueado por el ejército de Tito, el hijo de Vespasiano, el emperador romano, el 9 de Ab del año 68 de la era común (70, para los historiadores modernos). Una vez de regreso a Roma, Tito fue recibido como un gran héroe por su padre y juntos organizaron una procesión de victoria sin precedentes en la historia de Roma. En esa marcha de triunfo se exhibían los increíbles y numerosos tesoros robados del Bet haMiqdash, el gran Templo de Jerusalem. Por ejemplo, la famosa Menorá, el candelabro, el Shulján haPanim, una mesa sólida y Mizbaj haQuetoret, el altar del incienso. Estos 3 artefactos estaban hechos de oro puro. Pero esto solo representa una muy pequeña parte de las riquezas que fueron robadas del Bet haMiqdash.
El profesor Louis Feldman, un experto en historia y lenguas clásicas que enseña en Yeshiva University , New York, escribió hace unos años un extenso artículo titulado «La financiación del Coliseo» («Financing the Colosseum») donde introduce dos fascinantes temas. El primero, el descubrimiento reciente de una antigua inscripción en el Coliseo donde se refiere al origen de los fondos que se usaron para su construcción. El segundo tema, tan desconocido como el primero, describe las abundantes riquezas del Bet haMiqdash y su origen. 
Yo quisiera referirme a estos dos puntos, agregando algo sobre lo que no escribe el profesor Feldman: ¿Por qué había tanta riqueza en el Bet haMiqdash y para qué se utilizaban esos fondos?   
 
Comenzaremos por la inscripción. 
 
EX MANUBIIS
El profesor Géza Alföldy de la universidad de Heidelberg, Alemania, descubrió que debajo de una inscripción de piedra del siglo V, que describe ciertos arreglos hechos en el Coliseo en ese tiempo, se escondía una inscripción mucho más antigua atribuida a Tito. Esto no es poco común. En el pasado, para escribir un texto sobre piedra o sobre un pergamino de cuero, se utilizaba muchas una materia prima «reciclada», es decir, piedra o cuero que había sido utilizado para escribir un texto anterior y ahora ese texto se borraba para escribir una nueva inscripción. A los pergaminos que contienen un texto nuevo escrito sobre un texto viejo «borrado» se los conoce como «palimpsestos». En nuestro caso, se descubrió que debajo de la inscripción del siglo V se escondía una inscripción que escrita en ocasión de la inauguración del Coliseo, que se empezó a construir en el año 72, en el reino de Vespasiano y concluyó en el año 80, cuando el emperador era su hijo Tito.
Lo más novedoso de esa nueva inscripción es que, tal como era la norma en esos tiempos, la inscripción también indica de dónde habían salido los fondos para construir el anfiteatro, que fue por siglos el más grande del mundo, con una capacidad para 80.000 espectadores. Las palabras claves son:  ex manubiis, es decir, «del botín de guerra».  
El texto completo dice: «El emperador Tito César Vespasiano Augusto ordenó que el nuevo anfiteatro se hiciera con lo obtenido de (la venta del) botín de guerra».
En su artículo el profesor Feldman demuestra que ese botín no pudo ser otro que el obtenido en la conquista de Jerusalem, más específicamente, todas las riquezas que fueron robadas del gran Templo de Jerusalem (para más detalles sobre este y otros puntos se puede consultar aquí su artículo en inglés:
 
Mencionaremos hoy 3 ejemplos que menciona Feldman. Y mañana B”H continuaremos. 
 
1. HERODES
Sabemos que en el interior del templo había ciento de artefactos y miles de decoraciones de oro y plata. Lo que es menos conocido es lo que relata el historiador judío del siglo I, Flavio Josefo, acerca del exterior del Templo que había sido recientemente remodelado por Herodes. «No le faltaba nada que pudiera sorprender ni al alma ni a los ojos». Herodes no escatimo esfuerzos y Josefo dice que el exterior del templo «Estaba cubierto completamente por enormes placas de oro» y agrega que “cuando salía el sol las paredes irradiaban un destello tan ardiente que las personas que trataban de mirarlo se veían obligadas a apartar la vista, porque el abundante oro reflejaba los rayos solares”.
 
2. MAJATSIT HASHEQUEL 
Todos lo años se juntaba un impuesto dedicado a la manutención y funcionamiento del Bet haMiqdash llamado “majatzit hasheqel”, el medio sheqel. Esta moneda de plata valdría en nuestros días el equivalente a 5 dólares. Tengamos en cuenta que en ese entonces vivían en Israel, de acuerdo a Feldman, “entre 4 y 8 millones de judíos” .  
 
3. DONACIONES
Aparte, muchísimos Yehudim, como dice la Mishná en Sheqalim, donaba también sus casas y campos para el Bet haMiqdash. 
Las donaciones no llegaban solo de los judíos de Israel. El Templo era el principal (o el único) beneficiario de donaciones de todos los judíos del mundo. En esos tiempos, primera mitad del siglo I de la era común, si bien la mayoría de los judíos vivía en Israel, también había importantes comunidades judías en Alejandría (Egipto), Roma, Turquía, Siria, Iran, Irak y el norte de África. Muchas de estas comunidades eran muy prósperas. Y los judíos que residían allí solían enviar permanentemente regalos y ofrendas para el mantenimiento y la prosperidad del Bet haMiqdash. Una ilustración: Cicerón cuenta que en los tiempos de Flacus fue embargado un transporte que cargaba 110 kilos de oro que estaban siendo enviados por los judíos de cuatro ciudades de Asia menor para el Templo de Jerusalem. 
 
 
Cuando los romanos llegaron al Templo y comenzaron a saquear sus riquezas encontraron, según Josefo: “innumerables [en latín: apeiron = incontables] sumas de dinero, innumerable cantidad de sedas con joyas incrustadas, y otros metales preciosos, porque el Templo era el depositario de muchas riquezas cedidas por ricos y nobles…»
. 
Finalmente, y para tener una idea más aproximada del impacto económico que tuvo el saqueo del Bet haMiqdash, mencionemos que luego de que el Bet HaMiqdash fuese saqueado había tanta riqueza en el imperio romano «que el valor del oro bajó a la mitad».  
 
Lo que es más: Vespasiano había heredado un imperio que estaba en la bancarrota, principalmente debido a las excentricidades de su antecesor, el impredecible y trastornado Nerón (que murió en el año 69). Sin embargo, luego de despojar Jerusalem, Roma experimentó un par de décadas de abundancia y prosperidad sin precedentes. 
 

Ver también este artículo: https://www.abc.es/historia/abci-holocausto-imperio-romano-judios-asesinados-para-construir-coliseo-201901290222_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F




Reflexiones de Tish’a beAb

Hoy es un día de ayuno y también  de introspección y arrepentimiento.

Los rabinos explicaron que en el momento de la destrucción del Bet haMiqdash (586aec) los judíos practicaban los tres pecados capitales: la idolatría, el asesinato y la promiscuidad. Después de la destrucción de Jerusalén los judíos fueron exiliados a Babilonia y, finalmente, después de 70 años en el exilio, pudieron regresar a Israel para construir el Segundo Bet- haMiqdash. ¿Por qué Hashem nos permitió volver? Porque los Yehudim se arrepintieron y corrigieron su comportamiento. Abandonaron esos pecados. HaShem aceptó su Teshuba y concedió a Am Israel otra oportunidad.

El segundo Bet haMiqdash fue destruido hace casi 2000 años (68 ec). Los rabinos explicaron que los judios de esa época eran meticulosos en todas las leyes rituales, pero se odiaban unos a otros (sinat jinam). Podían humillar a una persona públicamente y nadie salía en defensa de la víctima. Hablaban mal unos de otros, (leshón hará) , sembrando las semillas de hostilidad sin ningún remordimiento. Reinaban la intolerancia y la envidia. Se concentraban más en los que los dividía que en lo que los unía. Había tres ejércitos judíos, capaces de enfrentar y tal vez derrotar a los romanos, pero estos ejércitos competían y luchaban entre sí. Y fueron un adversario muy fácil para los romanos.

Este comportamiento provocó que la Presencia de HaShem abandonara el Bet-haMiqdash. Y sin la presencia de Dios, el Bet haMiqdash era una estructura endeble y frágil de piedras y arcilla, destinada a colapsar. Sin la presencia de Dios éramos una presa fácil para nuestros enemigos.

Después de la destrucción de Jerusalem terminamos en un exilio del que todavía no salimos.  Aún no tenemos nuestro Tercer Bet haMiqdash . Aún no hemos tenido una oportunidad o señal Divina  para restaurar la Casa de Hashem. ¿Por qué? ¿Será porque HaShem está rechazando nuestro arrepentimiento? ¿O tal vez porqué todavía no nos hemos arrepentido de los pecados que nuestros antepasados practicaron hace 2000 años atrás? Veamos. ¿Hemos corregido esas faltas sociales?  ¿Hemos superado el odio, la competencia, las divisiones y la envidia entre nosotros mismos?   O tal vez todos esos terribles pecados por los que fue destruido el Segundo Bet haMiqdash se han convertido en un comportamiento aceptable para nosotros, algo que nos acostumbramos a tolerar, una forma de vida  de la que no sentimos que nos tenemos que arrepentir…

Tal vez, sólo cuando estemos más unidos, y seamos más tolerantes y respetuosos entre nosotros, podamos ver la construcción del Tercer Bet haMiqdash.

Todo comienza por darnos cuenta que depende de nosotros.

Que sea éste el último año que lloramos por nuestro Bet haMiqdash. AMEN. 



Judea se libera de Roma (años 66-68 de la era común)

Si bien la rebelión judía contra Roma culminó con la destrucción de nuestro Bet haMiqdash, también demostró el coraje y la determinación de los Yehudim para luchar por obtener un estado judío independiente.

La rebelión, llamada en hebreo HAMERED HAGADOL comenzó en el año 66. Los judíos se atrincheraron en la ciudad de Yerushalayim, que estaba protegida por muros muy poderosos.

Los Yehudim, sin embargo, no tenían un frente unido. Y al mismo tiempo que se enfrentaban al ejercito romano, también se peleaban entre sí: los que querían rebelarse contra Roma, liderados por Menajem haGuelilí, contra el ejercito judío de Agripas II junto a los saduceos, que se negaban a rebelarse contra Roma.

Menajem había atacado la famosa fortaleza de Metsadá (Masada) y se había hecho con muchas armas capturadas de los romanos.  Ahora Menajem utilizaba estas armas contra el ejercito de Agripas que contaba con unos 2.000 soldados. Estas batallas civiles duraron una semana, con la victoria de Menajem. Menajem también derrotó al ejercito Romano y mató a todos los soldados apostados en Jerusalem.

Por el otro lado, se organizó un nuevo comando judío liderado por El’azar hijo del gran sacerdote Jananyiá. El’azar ordenó que no se ofrecieran más sacrificios en el Bet haMiqdash en honor al emperador romano. Esta era una clara señal de que los judíos ya no aceptaban la autoridad de los romanos y se estaban declarando como un estado independiente de Roma.

 

En Yerushalayim la situación era muy tensa. El’azar se enfrentó con Menajem, diciendo que  Menajem se comportaba como un tirano. “No queremos cambiar a un tirano [el emperador de roma] por otro tirano {Menajem]”, dijo El’azar.  El’azar se enfrentó al ejercito de Menajem y ejecutó a su líder.

Mientras tanto, los romanos que estaban perdiendo la guerra en Yerushalayim, decidieron vengarse de los Yehudim que vivían en otras ciudades de Israel: Acco, Ashquelón, Cesárea, etc.  Flavio Josefo reporta que decenas de miles de judíos fueron masacrados por los romanos en este periodo. Roma envío un gran ejercito con un total de 40.000 soldados al mando de Casius Galus para sofocar la rebelión en Jerusalem. Mientras avanzaba desde el norte, Casius arrasaba y hacia incendiar toda ciudad y pueblo judío que encontraba en su camino.  Esto también hizo que la rebelión judía contra Roma se expandiera fuera de Yerushalayim y contará con más apoyo interno.

Cuando llegaron a Jerusalem, los romanos sitiaron la ciudad y los soldados se organizaron en formación de ataque. Los Yehudim estaban preparados para defender la ciudad con sus vidas.  Los romanos atacaron durante seis días consecutivos. Trataban de escalar el muro con unas torres especiales, pero los Yehudim resistieron y repelieron el ataque.  Josefo cuenta que los romanos hacían una formación militar llama “la tortuga”: se protegían con sus escudos de cualquier ataque desde arriba de la muralla, mientras azotaban con terribles golpes la puerta de la ciudad tratado de derribarla o incendiarla. Casius también intentó con arqueros, para debilitar las defensas judías apostadas en las altas torres de la muralla, pero los Yehudim también resistieron.

Durante seis días el ejercito de Casius lo intentó todo, pero no pudieron quebrar las defensas judías.  Y entonces, ocurrió lo que nadie esperaba: Casius sorpresivamente emprendió la retirada. Los historiadores no están seguros si esto se debió a que Casius subestimó la capacidad de los Yehudim para seguir adelante con su rebelión, o si su ejercito no estaba lo suficientemente organizado, o si no contaba con los suministros necesarios para su ejercito, ya que las milicias judías comandadas por otro líder, Shimón ben Guiorá, se encargaban de emboscar y destruir a las caravanas que traían refuerzos y suministros para Casius.  Esta retirada fue un verdadero milagro. Y si hubiéramos permanecido unidos, dijeron nuestros Sabios, con la ayuda de HaShem, nunca nos habrían vencido.

Mientras los Yehudim celebrábamos esta milagrosa victoria, el emperador Nerón preparaba una nueva ofensiva contra la ciudad, esta vez al mando del experimentado comandante Vespasiano.

Es muy interesante ver como la victoria de los Yehudim se reflejaba en la vida diaria. Cuando derrotaron a Casius Galus los Yehudim recuperaron su libertad y como parte del celebración de esta victoria acuñaron su propia moneda, el shequel, símbolo de la nueva autonomía judía.

Las monedas romanas estaban ilustradas con una imagen de Hércules u otros dioses paganos. Las monedas judías se ilustraban con una copa (moneda del lado izquierdo), que representaba al Brt hMiqdash y sus objetos sagrados, o un Lulab, un Etrog, o una granada (lado derecho) , uno de los frutos especiales de la tierra de Israel.

El texto, escrito en hebreo antiguo, decía por ejemplo: ALEF LEJERUT TSION , es decir, “Año 1 de la independencia de Zion”.

En la moneda que presentamos en la imagen arriba dice, del lado derecho, AÑO 4, SHEQUEL ISRAEL, y del lado izquierdo se menciona el lugar donde estas monedas fueron acuñadas YERUSHALAYIM QUEDOSHA, “Jerusalem, la [ciudad] santa”.

(Continuará….)




Tisha beAb y la gran rebelión del año 66

Ayer explicamos que hacia la mitad del primer siglo de la era común, los judíos vivíamos bajo el imperio romano.  Los romanos trataban incesantemente de eliminar el judaísmo y trasformar a Judea en una provincia “normal” pagana del imperio romano.

La agresión de los romanos contra los judíos llegó a su pico en los tiempos del procurador Florus,    que gobernó Judea desde el año 64 hasta el año 66.  Florus había sido designado por el extravagante y tirano emperador romano Nerón, que reinó desde el año 54 hasta el 68 de la era común. El plan maestro de Florus era saquear el Bet haMiqdash y robar todos sus tesoros: es decir, los objetos sagrados del Templo de Jerusalem que estaban hechos de oro puro.  Florus quería debilitar a los judíos y así quebrar su resistencia. Y no tuvo escrúpulos para lograr sus objetivos.

En el año 66 Florus llegó a Yerushalayim y se llevó 12 talentos de plata del Bet haMiqdash,  con la excusa que lo hacia bajo las ordenes del emperador.  También demandó a todos los judíos de la ciudad que salieran a bendecirlo y alabarlo.  Muchos lo hicieron por miedo a la impredecible reacción de Florus. Al otro día, Florus demandó que todos los líderes judíos que no estuvieron presentes en su recepción se presentaran para ser castigados por haberle faltado el respeto. Como nadie se presentó Florus ordenó a sus soldados atacar a cualquier judío que encontraran en las calles de Jerusalem. En un solo día Florus hizo asesinar a 3.600 judíos: hombres, mujeres y niños y ordenó que los líderes judíos fueran crucificados vivos.

Como si esto fuera poco, y todavía haciéndose el ofendido, Florus demandó a los líderes rabínicos y a los Cohanim que salieran del Bet haMiqdash para bendecirlo a él y a su ejercito. Los líderes religiosos ingenuamente accedieron a la demanda de Florus. Y cuando se acercaron a su ejercito, los soldados de Florus arremetieron contra ellos y los asesinaron, aplastándolos con sus caballos.  En este preciso momento, dicen, se gestó la rebelión de los judíos contra Roma.

Algunos historiadores afirman que Florus provocó a los judíos de Jerusalem deliberadamente, sabiendo que se rebelaran, y así tendría una perfecta excusa  para destruir y saquear el Bet-haMiqdash

 

Flavio Josefo cuenta que el líder judío Agripas II intentó calmar los ánimos de los Yehudim y les explicó que el problema era Florus, y que debían hacer todo lo posible para que éste fuera reemplazado, pero que no podían rebelarse contra el imperio romano, ya que eso era un acto suicida y sin la minima posibilidad de triunfar.  Pero para muchos Yehudim lo que estaba pasando ya era una cuestión de “vida o muerte”: si no se rebelaban, pensaron, estarían destinados a desaparecer.  Habían llegado a un punto sin retorno y la gran rebelión de los Yehudim contra los romanos se puso en marcha.

Cuando comenzó la rebelión de los judíos los romanos mandaron a traer refuerzos desde Siria. Roma envió a la poderosa 12va legión llamada “Fulminata”.  Pero antes de que la legión pudiera llegar a Yerushalayim fue emboscada y derrotada en Bet Horón por las milicias judías lideradas por El’azar ben Shimón. Esta humillante derrota, que incluyó la pérdida del águila dorada, sorprendió a los líderes romanos que no pensaron que los Yehudim podían pelear con tanto valor.

Pero a pesar de estos esporádicos triunfos los Yehudim no se pusieron de acuerdo en un liderazgo único y unido, y los bandos no solo que estaban divididos sino que en realidad estaban enemistados unos con otros (sinat jinam), peleaban y se mataban entre sí.  Como ocurrió, por ejemplo, entre los Yehudim y los Tsaduquim.   Esto fue claramente explicado por Ribbí Yojanán en el Talmud de Jerusalem (Sanhedrin, capítulo 10) diciendo que la destrucción de Yerushalayim y el exilio de los Yehudim no ocurrió hasta que los judíos estuvimos divididos en 24 grupos diferenciados . א”ר יוחנן לא גלו ישראלעד שנעשו עשרים וארבע כיתות של מינים.

Con tantas divisiones internas, la derrota se hacía inevitable.




El comienzo de la rebelión contra Roma (años 44-68 de la era común)

Luego de la muerte de Agripas,  el gobernador de Judea (Yehuda, Israel) entre los años 41 y 44 de la era común, comenzó un periodo muy malo para Am Israel, que culminó con la destrucción del Bet haMiqdash en el año 68.

Los Romanos promovían la inmigración de gentiles paganos a Israe a quienes eximían de impuestos y favorecían con sus leyes.  Si un judío, por ejemplo, no pagaba los exhorbitantes impuestos al emperador, sus tierras eran confiscadas y entregadas gratuitamente a los paganos.  La población judía se sentía cada vez más desplazada y despojada de sus tierras.

En el plano religioso la situación no era mejor: Las  provocaciones y humillaciones contra los judíos continuaban creciendo cada vez mas.  Maimónides indica que la ofensa de Apostomus, donde por primera vez los gentiles quemaron públicamente un Sefer Torá, ocurrió en los tiempos del gobernador Cumanus (48-52).  Luego de Cumanus llegó el turno de Felix, que gobernó Judea por 8 terribles años (52-60).  Felix había sido un esclavo en su juventud. Y como gobernador, si bien respondía a las directivas del emperador romano, tenía via libre para poder para hacer todo lo que quisiera en su provincia. Felix abusó de su poder contra los Yehudim. El historiador romano Tácito denunció esta actitud diciendo que Felix: “…practicó toda suerte de crueldad y abusos, usando su poder como rey [de los judíos] para dar rienda suelta a sus instintos de esclavo”.

Todo esto era parte de una campaña deliberada y orquestada por los romanos para que Judea dejase de existir como territorio judío y los judíos se trasformen en ciudadanos “normales” del imperio.  La situación era desesperante. Los Yehudim no tenían el poder para cambiar lo que estaba pasando. Y frente a esta angustiante situación, lamentablemente,  los Yehudim estábamos más divididos que nunca.

Si bien la gran mayoría de los Yehudim seguía la tradición de sus padres observando la Torá escrita y la Torá oral (Parushim) también había un importante grupo, relacionado con la aristocracia y el sacerdocio, que se llamaban Saduceos (Tsadoquim), que no aceptaban el liderazgo rabínico tradicional y no les molestaba vivir bajo las ordenes del imperio romano.   Había otro grupo llamado “esenios” que eran ascetas. Se retiraban a vivir en comunidades muy cerradas en el desierto y estaban separados del resto del pueblo.   También había Yehudim influenciados por la cultura y la filosofía greco-romana, que eran menos estrictos en la observancia de la Torá y eran prácticamente aliados de los romanos.  Por otro lado, la desesperada situación de vivir bajo los romanos alentó a muchos Yehudim a albergar esperanzas mesiánicas (como sucedió también en los tiempo de Ribbí Aquibá, Bar Kojba. etc, en el año 135). En estos años, 40-60 de la era común, se formaron varios grupos mesiánicos y algunos terminaron transformándose luego en religiones opuestas al judaísmo (el cristianismo, por ejemplo).

Las divisiones no se limitaban al plano religioso. Muchos Yehudim pensaron que la única forma posible de sobrevivir como pueblo era sublevarse contra Roma, y decidieron tomar las armas, atrincherarse en Jerusalem, resistir y luchar contra el imperio romano hasta derrotarlos y recuperar el estado judío independiente.  Y si bien era cierto que NADIE, ningún pueblo en la antigüedad, había sido capaz de resistir, y mucho menos vencer, al imperio romano, los Yehudim contábamos con dos elementos a nuestro favor. 1. HaShem estaba con nosotros. 2. ¡Ya lo habíamos hecho! En el tiempo de los Jashmonayim, bajo el liderazgo de Matitiyahu y sus hijos peleamos y derrotamos al imperio Griego! La memoria de este épico triunfo, ocurrido sólo 200 años atrás,  estaba muy fresca en la mente del pueblo.

Esta idea dio lugar a lo que se llamó: HAMERED HAGADOL, la “gran rebelión” de los judíos contra el imperio romano.  Pero esta rebelión no tuvo éxito, y culminó con la destrucción de nuestro Bet-haMiqdash. ¿Por qué? Nuestros Sabios lo atribuyeron a un solo factor sinat jinam, los Yehudim estábamos divididos,  e Incluso los que luchaban contra Roma no se ponían de acuerdo en el liderazgo, y de hecho los diferentes bandos e Yehudim llegaron a enfrentarse y atacar unos a otros.   Nuestros Sabios explican que cuando estamos divididos la Presencia Divina se aleja de nosotros.

(Continuará….)

Yosef Bitton (desde Shanghai)

rabbibitton@yahoo.com

En honor a Yosef Yehudá ben David Bittón, que tuvo su Berit Milá en Shanghai, China, víspera de Rosh Jodesh Ab.