EL JARDIN DE LA EMUNA

Hace unos años atrás, planté en mi jardín algunas plantas de tomate. Noté que los tomates no crecen todos al mismo tiempo: sino que van produciendo sus frutos uno o dos a la vez, lo que me permitía ir cosechando los tomates, uno o dos por día, ¡durante toda la temporada! Cuando me di cuenta de esto, me quedé asombrado y agradecido a HASHEM. Porque es maravilloso que las plantas tengan esa calculada gradualidad que evita tener que sacar todos los frutos a la vez.

Siguiendo esta idea, quizás la razón por la cual la Torá nos dice que tomemos estas 4 plantas y que nos alegremos ante HaShem, nuestro Dios, con ellas es porque en la antigüedad no había refrigeradores ni métodos de conservación de alimentos como los que tenemos hoy en día. Y, por supuesto, siempre era necesario que los agricultores tuvieran reservas de alimentos que pudieran durar hasta la próxima cosecha. Hay alimentos perecederos que, al igual que la arabá, no duran mucho tiempo una vez que se cosechan y deben consumirse mientras están frescos. Pero también hay alimentos que, como los hadasim y el lulab, pueden durar algunas semanas. Y hay otros alimentos que se pueden dejar secar, como el etrog, como higos, dátiles y la mayoría de los granos que se preservan por si mismos por meses.

Con su infinita sabiduría y bondad, el Creador diseñó alimentos perecederos que se consumen frescos y alimentos “sin fecha de vencimiento”, que se pueden secar, preservar y consumir cuando ya no hay más frutos frescos.

Quizás los arba’at haminim, “las cuatro plantas con fechas de vencimiento muy diferentes”, representan estas características y nos dan una razón adicional para agradecer a HaShem por su maravillosa Creación.




El verdadero origen del Etrog

De acuerdo al Profesor Ari Schaffer de Bet Dagan, Israel, si bien el etrog no es una de las 7 plantas o frutas típicas de Israel mencionadas en la Torá (trigo, cebada, uva, higo, granada, aceituna y dátiles), es un fruto nativo y típico de la tierra de Israel. Este dato ya había sido indicado por Maimónides en su “Guía de los Perplejos” donde explicó que la Torá encomendó utilizar las 4 plantas de Sucot –etrog, ramas de palmera, mirto y sauce–, ya que eran fácilmente obtenibles en la tierra de Israel.
El etrog fue un icono judío tan predominante en la historia de nuestro pueblo que se lo encuentra en varios mosaicos y muchas monedas del Israel antiguo.   Por ejemplo, en las monedas del año 66 de la era común, previa destrucción de nuestro Segundo Templo, y especialmente en las monedas acuñadas en los años de la rebelión de Bar Kojbá, 130- 135 de la era común.
En esa época, Bar Kojbá, apoyado por rabbi Aqibá, lideró un ejercito que intentó rebelarse contra el imperio Romano para obtener la independencia judía, pero lamentablemente fracasó.
El uso de etroguim en las monedas de la rebelión de bar Kojbá es aún más conmovedor cuando recordamos el gran descubrimiento del arqueólogo Israelí Igal Yadín, quien encontró una carta intacta en las cuevas del desierto de Yehudá, escrita por el propio Bar Kojbá, donde expresa las dificultades de abastecimiento para sus tropas.
Este es el texto exacto de esta carta donde se ve como el comandante en jefe del último ejército judío antes del contemporáneo ejercito del Estado de Israel, Tsahal, ocupándose personalmente de que todos sus soldados tengan lo necesario par festejar Sucot.
“Shim’ón [bar Kojbá] a Yehudah: …. He enviado dos burros y te envío dos hombres con ellos para Yehonatan bar Be’ayan y Masabla. Deberán cargar los burros y traer de nuevo con ellos ramas de palmera [lulabim] y etroguim]. Y también deben ocuparse de enviar a otros [hombres] para que traigan al campamento ramas de mirtos [hadasim] y ramas de sauces [‘arabot]. Ved que ya esté separado el diezmo (ma’aser). Enviad todo a mi campamento. Nuestro ejército es grande. Shalom. “. 
Esta es la carta original de Bar Kojbá en hebreo antiguo
Si bien el etrog es oriundo de Israel, al etrog se lo encuentra también en otras ciudades de la costa del mediterráneo. Hay ciudades que son famosas por la extraordinaria calidad de sus etroguim, como Calabria (Italia), la isla de Córsica (Francia) o la isla de Corfu (Grecia). Uno puede encontrar etroguim también en Líbano, Libia, Marruecos, etc.
¿Pero, cómo llegó el etrog a esos lugares del mundo?
La hipótesis más aceptada al día de hoy es que el etrog fue llevado desde Israel a otros lugares del mundo con la dispersión de los judíos (año 68 de la EC) con un objetivo muy específico: ser utilizado durante la fiesta de Sucot.
¿Por qué piensan eso los historiadores?
Porque a diferencia del limón u otros cítricos, el árbol del etrog es relativamente frágil, muy sensible a enfermedades que pueden afectar su raíz, vive relativamente pocos años (12-15, a diferencia del limón que puede vivir 25-30 años) y requiere mucha más cantidad de agua que otros cítricos. Aparte de todo eso, el etrog casi no tiene pulpa. ¿Por cuál otro motivo, entonces, se habrían plantado etroguim en los huertos del Mar Mediterráneo?
Durante mucho tiempo la producción de etroguim en Israel se vio interrumpida y los etroguim de estas zonas suplantaron a los etroguim de Erets Israel. No fue sino hasta mediados del siglo 19 que por iniciativa de Sir Moises Montefiore z”l, los etroguim volvieron a cultivarse en Israel.
Muchos etroguim llegan se producen en Marruecos, en Italia, etc. pero es bueno recordar que las raíces de esos etroguim se originaron en la tierra de Israel.
Porque a diferencia del limón u otros cítricos, el árbol del etrog es relativamente frágil, muy sensible a enfermedades que pueden afectar su raíz, vive relativamente pocos años (12-15, a diferencia del limón que puede vivir 25-30 años) y requiere mucha más cantidad de agua que otros cítricos. Aparte de todo eso, el etrog casi no tiene pulpa. ¿Por cuál otro motivo, entonces, se habrían plantado etroguim en los huertos del Mar Mediterráneo?
Durante mucho tiempo la producción de etroguim en Israel se vio interrumpida y los etroguim de otras zonas del Mediterráneo suplantaron a los etroguim de Erets Israel. No fue sino hasta mediados del siglo 19 que por iniciativa de Sir Moises Montefiore z”l, los etroguim volvieron a cultivarse en Israel.
Muchos Yehudim usan hoy en día etroguim de Marruecos, Italia, etc. pero es bueno recordar que las primeras raíces de esos etroguim son auténticamente judías.

חג שמח

 לעילוי נשמת
Aharon Cabuli ben Regina Romano
y
Sofia Daniel Khabbas de Cabuli bat Regina
ז”ל



EL SECRETO DE LAS CUATRO PLANTAS

“Y tomaréis en el primer día [de Sucot] un fruto de un árbol cítrico (etrog), ramas de palmera (lulab), una rama de mirto (hadas) y sauces de arroyo (‘araba), y os regocijaréis ante HaShem, vuestro Dios, por siete días” (Levítico 23).

שלושה המה נפלאו ממני וארבעה לא ידעתים

¿Qué tienen de especial estas cuatro plantas que tomamos en Sucot? La Torá no nos dice explícitamente por qué debemos tomar estas especies durante Sucot. Una posible razón para esta omisión, en línea con el pensamiento de Maimónides, es que en el momento en que se dio la Torá, la razón de este mandamiento era tan obvia que no requería explicación adicional.

Los Jajamim (rabinos del Talmud) ofrecieron por su lado varias interpretaciones, centrándose en lo que estas plantas representan visualmente (los cuatro órganos del cuerpo: columna vertebral, corazón, ojos y boca, todos unidos para servir a HaShem) o en su aroma y sabor (simbolizando cuatro tipos de individuos del pueblo judío según su estudio y sus acciones virtuosas, ver aquí).

Plantas perennes

Mi maestro, el Rabino Saadia Benzaquén z”l, solía decir que estas cuatro plantas representan el “reino vegetal” porque todas son plantas perennes, es decir, no mueren ni pierden sus hojas durante el invierno. Esto es particularmente característico del etrog, una fruta que, como explica la Guemará, “permanece en su árbol durante todo el año (haddar beilanó mishaná leshaná)”. Además, estas cuatro plantas crecen en hábitats completamente diferentes: el etrog crece en los valles, el lulab en el desierto, el mirto (hadas) en las montañas y el sauce (araba) en las orillas de ríos y lagos. ¡Sus necesidades de agua varían enormemente!

La vida de una planta

También noté algo fascinante hace algunos años: estas plantas se secan a ritmos completamente diferentes. La planta que se seca más rápido es la arabá. Las ramas de sauce, una vez cortadas de su árbol (si no se mantienen selladas en una bolsa de plástico herméticamente cerrada), se secan en pocos días. A veces, las ramas de arabá ni siquiera sobreviven los siete días de Sucot. Luego tenemos las hojas de mirto, hadasim, que se secan por completo en unas pocas semanas. El lulab, la rama de palmera, tarda meses en secarse por completo. Finalmente, está el etrog. Hay varios aspectos que hacen del etrog una fruta especial, pero quizás lo más notable es que no se descompone y puede durar años. Un experimento sencillo demuestra este punto: dejen un limón junto a un etrog al aire libre durante 4 o 5 días. El limón inevitablemente se pondrá blanco y mohoso, mientras que el etrog no se descompondrá. El etrog se encoge, pierde su color, pero no se pudre, y lo más increíble es que conserva su aroma no por meses, ¡sino por años!

¿Casualidad?

¿Son estas características una simple coincidencia? Aunque no estoy seguro de cómo interpretar completamente el simbolismo de estas diferencias, como mencioné anteriormente, es posible que la razón de esta elección fuera absolutamente clara para los agricultores judíos en la época en que se dio la Torá. No olvidemos que la sociedad judía en la época bíblica y talmúdica estaba fuertemente dedicada a la agricultura. No creo que sea una coincidencia que la Torá mencione plantas con características tan distintas en cuanto a su interacción con el agua, el entorno en el que crecen y su capacidad para retener humedad.

Es fundamental recordar que un elemento clave de la festividad de Sucot es el agua y la lluvia. Durante Sucot comenzamos a agradecer a HaShem por la lluvia (mashib haruaj, morid hagueshem) y también oramos para que tengamos un año de lluvias generosas, sabiendo que en este momento Dios decide el destino de nuestros cultivos (בחג נדונים על המים). Estas plantas parecen representar diferentes niveles de “dependencia” del agua y la humedad que contienen y retienen. El etrog y la arabá están en extremos opuestos en cuanto a la cantidad de humedad que conservan.

Finalmente, la razón principal por la que no creo que esta interpretación sea una coincidencia es el orden en que la Torá presenta estas cuatro plantas. La Torá menciona primero el etrog, que dura más tiempo; luego el lulab (rama de palmera), seguido por los hadasim (mirto), y finalmente la arabá (ramas de sauce), que es la planta que menos dura. Las plantas que duran más se mencionan antes en el versículo.




NA’ANUIM: ¿Cómo mover el Lulab y Etrog?

¿Como mover o moverse con el Lulab y Etrog?

La Torá nos instruye:

“Y tomaréis en el primer día [de Sucot] el fruto del árbol cítrico, ramas de palmera, ramas de árboles frondosos y sauces de los arroyos, y os regocijaréis ante el Eterno, vuestro Dios, por siete días” (Levítico 23).

LA MITSVÁ:

Se nos ordena realizar la Mitsvá de las cuatro especies vegetales, tres ramas y un fruto, durante la festividad de Sucot.

  • Un lulab (una rama joven de palmera datilera),
  • Dos árabot (ramas de sauce),
  • Tres hadasim (ramas de mirto),
  • Y un etrog (en español: cidra, un fruto similar al limón).

Esta Mitsvá se conoce como la de las “cuatro especies” (ארבעת המינים) o la “Mitsvá de lulab”. La observancia de la Mitsvá, conocida como Netilat lulab, significa “elevar” el lulab. Esto se hace tomando las cuatro especies en las dos manos —el lulab, los hadasim y las árabot en la mano derecha, y el etrog en la mano izquierda— y sosteniéndolas en la dirección en la que crecieron naturalmente. La Mitsvá de tomar y elevar las cuatro especies se realiza durante todos los días de Sucot, con excepción del Shabbat, donde no se efectúa.

BENDICIÓN:

El primer día que tomamos las cuatro especies, se recitan dos bendiciones:

La bendición sobre el lulab: ‘al netilat lulab,

Y la bendición especial de shehejeiyanu (que agradece por haber llegado a este momento).

En los demás días de Sucot, solo se recita la berajá ‘al netilat lulab.

Es importante recordar que toda Mitsvá debe ser realizada después de decir la bendición. Por esta razón, algunas personas acostumbran a sostener el etrog con la ramita (conocida como pitam) hacia arriba antes de la bendición. Luego de decir la bendición, lo giran y lo colocan en su posición correcta para evitar que la berajá se diga después de haber cumplido con el precepto de “tomar las cuatro especies”, lo que invalidaría la bendición (berajá lebatála, una bendición en vano). Otros, en cambio, prefieren no sostener el etrog en la mano hasta después de decir la bendición.

En cuanto a las mujeres, están formalmente exentas de la Mitsvá de lulab. No obstante, en la mayoría de las comunidades, es costumbre que las mujeres también cumplan con la Mitsvá de tomar y elevar el lulab, lo cual es considerado meritorio. Sin embargo, hay diferencias en la tradición respecto a la recitación de la berajá. En la tradición sefaradí, las mujeres no dicen la berajá al cumplir esta Mitsvá, mientras que en la tradición ashkenazí, las mujeres sí la recitan.

LOS NA’ANU’IM:

Después de recitar la bendición, se realiza una serie de movimientos rituales conocidos como na’anu’im. Estos consisten en agitar o mover el lulab en cuatro direcciones. En el próximo video se pueden ver los na’anu’im, los movimientos del Lulab, que siguen la antigua tradición del Bet HaMiqdash (un ritual conocido como tenufá), mencionada por Maimónides. Los judíos Ashkenazíes realizan estos movimientos de manera muy similar a como los describe Maimónides.

¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE ESTOS MOVIMIENTOS?

אמר רבי יוחנן: מוליך ומביא – למי שהארבע רוחות שלו, מעלה ומוריד – למי שהשמים והארץ שלו. במערבא מתנו הכי, אמר רבי חמא בר עוקבא אמר רבי יוסי ברבי חנינא: מוליך ומביא – כדי לעצור רוחות רעות, מעלה ומוריד – כדי לעצור טללים רעים. מסכת סוכה ל”ז

כל זה רומז שהכוונה לבקש מה’ יתברך על העתיד ולהודות לו על העבר. מנורת המאור שע”ט

Rabbi Yojanán explica que movemos el lulab hacia adelante y hacia atrás y luego hacia arriba y abajo para agradecer al Eterno “que es el dueño de los cuatro vientos” y para expresar nuestra gratitud por esos vientos “que trajeron las lluvias a su debido tiempo durante la pasada cosecha”. ¿Por qué agradecemos a Dios en Sucot por los buenos vientos y la lluvia? Porque en Sucot, el agricultor judío ya ha terminado de cosechar y recolectar todos sus frutos y productos del año. Por lo tanto, expresamos nuestro agradecimiento a Dios, según explica el rabino Abohab, para evitar olvidarnos de Él cuando tenemos toda la comida que necesitamos (זמן בעיטה – tiempo de abundancia que puede llevar a la ingratitud).

Por otro lado, Ribbi Yosé Bar Ribbi Janiná ofrece una explicación diferente: estos movimientos con el lulab, que simbolizan los vientos, representan nuestra oración para pedir a Dios que proteja las futuras cosechas de este nuevo año que comienza. Le pedimos que evite los vientos dañinos, que traen sequía o langostas, o lluvias destructivas (טללים רעים) que pueden arruinar todos los productos de la tierra.

¿Cuál de las dos opiniones seguimos? ¿Agradecemos a Dios por el pasado o le pedimos prosperidad para el año que comienza?

Nuestra tradición es seguir ambas opiniones: agradecer a Dios por el pasado y pedirle por el futuro.

¿Y cómo y cuándo hacemos esto?

Lo hacemos durante la hermosa Tefilá de Hallel, que recitaremos a partir del primer día de Sucot, y por los próximos 9 días.

Para agradecer y reconocer a Dios por lo que nos ha dado, movemos y agitamos el lulab (tenufá), como si fuera un qorban (una ofrenda a Dios), mientras decimos:

HODU LASHEM KI TOV KI LEOLAM JASDO, “Demos gracias a Dios cuando es bueno [=cuando tenemos abundancia], reconociendo que ‘Su bondad es infinita'”.

Y para pedir a HaShem un futuro material próspero, movemos el lulab mientras decimos:

ANNA HASHEM HOSHIA NA, “Por favor, Dios, sálvanos”. Es decir, “sálvanos de los vientos destructivos, del clima inclemente que podría dejarnos sin comida y en riesgo de morir”.

ACLARACIÓN:

Si estas plegarias de agradecimiento y súplica pidiendo vientos y lluvias favorables no nos parecen muy significativas, es porque tenemos el privilegio de vivir en una época de “superabundancia”: tenemos tanta comida, B”H, que nos resulta difícil comprender el hambre, las enfermedades y la tragedia que puede conllevar un año sin lluvias en el campo.

Para concluir, es importante aclarar que la costumbre sefardí actual consiste en mover el lulab, sin agitarlo (הולכה והבאה), en seis direcciones: sur, norte, este, arriba, abajo y oeste. Este orden difiere del que mencionaba Maimónides y fue establecido por los sabios de la Kabalá. En este video, se puede observar al rabino Mordejai Eliyahu z”l realizando los na’anu’im conforme a la tradición sefardí que se practica hoy en día.




Mudarse a una casa sin techo

Este viernes 29 de Septiembre de 2023 por la noche comenzaremos la celebración de la fiesta de Sucot.
La Torá dice:” En las Sucot habitareis por siete días … para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar [y así protegí] a los hijos de Israel en Sucot, cuando los saqué de la tierra de Egipto … (Levítico 23).
Durante siete días abandonamos nuestras casas y nos instalamos en la Sucá. La Sucá es una cabaña que consta de cuatro paredes y un techo muy frágil que en hebreo se llama sejaj. Comemos, estudiamos y si el clima y la salud lo permite, dormimos en la Suca. Traemos nuestros muebles a la Sucá, para sentirnos cómodos y con la sensación de que tenemos todo lo que necesitamos en el plano material. Sucot conmemora nuestra travesía de cuarenta años desde Egipto hacia la Tierra Prometida. Durante esos años, en pleno desierto,  Dios nos proporcionó comida y agua y cubrió todas nuestras necesidades. Dios también nos concedió Su Protección Divina especial contra las inclemencias climáticas del desierto, los animales salvajes y otros peligros.
Al trasladarnos a la Sucá y dejar la seguridad de nuestras sólidas casas recreamos esa travesía de 40 años en los que estuvimos bajo Su Protección directa, que es en última instancia la protección que más nos debe importar.
Hay muchos detalles y especificaciones en cuanto a cómo construir la Sucá.
Los principios básicos son:
PAREDES: Las paredes de la Sucá, por lo general 3 o 4 paredes, deben ser construidas antes de colocar el sejaj o techo de ramas. Las paredes pueden estar hechas de cualquier material capaz de soportar un viento promedio. Esta es la razón por la que el rabino Obadia Yosef z”l recomienda evitar el uso de telas para hacer las paredes de la Sucá, y sugiere usar en su lugar madera o paneles de acrílico. Ver link de su artículo abajo.
SEJAJ (techo de hojas de palmera, ramas, bamboo, esterilla, etc.): Sobre las paredes colocamos el sejaj . Para el sejaj podemos utilizar todo tipo de ramas o cañas de bambú o cualquier otro tipo de plantas. Muchos acostumbran a usar ramas de palmera, si se pueden conseguir.  Hay cortinas especiales hechas de cañas o bambú que también se suelen utilizar para este propósito.
SOMBRA vs LLUVIA: El sejaj debe ser lo suficientemente denso como para proporcionar sombra, pero tiene que ser lo suficientemente frágil como para permitir que la lluvia penetre en la Sucá. Una “choza” impermeable no se considera una Sucá y por lo tanto no es válida.
La mayoría de los Halajot para construir una Sucá son idénticas para Sefaradim y Ashkenazim. Excepto quizás una regla muy específica sobre las paredes, que la costumbre Sefaradí es más estricta. Ver en este artículo la opinión del Rab Obadia Yosef z “l.

RESIDIR EN EL SUCA

Los rabinos explicaron que para cumplir con la Mitsvá de residir en la Sucá debemos dejar nuestra residencia primaria y establecernos en la Sucá. Así dijeron: “Durante los siete días del festival de Sucot, uno debe convertir la Sucá en su residencia permanente, y su casa en su residencias temporaria”. Vivir en la Sucá significa que todas las actividades regulares que hacemos en casa deben tener lugar en la Sucá.
Algunos ejemplos
COMIDAS: Excepto cuando llueve, debemos comer en la Sucá. Particularmente las comidas formales, esto es, comidas con pan (hamotzi y birkat hamazon) deben tener lugar en la Sucá. Por eso cuando comemos una comida con pan en la Sucá recitamos la bendición: … .asher quiddeshanu bemitzvotav vetstivanu liysheb basukká. 
MEZONOT: Pasteles, masitas, galletas, etc. (mezonot) también se debe comer dentro de la Sucá, pero cuando se come entre comidas (un snack), no se dice la bendición de la Sucá.
SNACKS: Un alimento ligero como una fruta, una ensalada, un café, se puede consumir fuera de la Sucá. Los rabinos, sin embargo, elogiaron a la persona que durante Sucot no come ni bebe nada fuera de la Sucá.
DORMIR: Dormir en la Sucá es parte de la Mitsvá de residir en la Sucá. Sin embargo, esto depende de algunos factores: 1. Condiciones climáticas (temperaturas frías y obviamente lluvia) . 2. La condición física de cada uno (salud, sensibilidad al frío, edad, etc.). 3. En algunas áreas también deben considerarse temas de seguridad y/o la posible presencia de animales nocturnos (como raccoons o zorros en algunos sectores de NY) mosquitos u otros insectos, etc.
Todas las actividades regulares que normalmente hacemos en casa como estudiar, leer, descansar, etc. se realizan en la Sucá.

VIDEOS SOBRE CONSTRUCCION DE LA SUCA

Construyendo una Suca sólida (hebreo)
Construyendo una Suca simple (Inglés) 




La fragilidad de la ‘arabá

Como explicamos anteriormente,  hay dos Mitsvot especiales (de la categoria: halajá leMoshé MiSinai) que se celebraban en Sucot en el Bet haMiqdash. Una de ellas era nisuj hamayim (verter agua sobre el altar, simjat bet hashoeba).

La otra Mitsvá especial era mitsvat ‘araba, “El mandamiento de las ramas de sauce”. Esta Mitsvá era independiente de la Mitsvá de las dos ramitas de sauce en las cuatro especies (ארבעת המינים), que están atadas junto al lulab y al mirto.

¿En qué consistía la Mitsvá de la ‘arabá en el Bet haMiqdash? La Mishná dice que había un lugar en las afueras de Jerusalem llamado Motza (que existe hasta nuestros días. Motza se encuentra a las orillas del río “Soreq”). Cada día de Sucot, la gente descendía a Motza y cortaban grandes ramas de sauce (de aproximadamente 6 metros de altura). Estas ramas  se colocaban a los pies del altar (mizbeaj), con la parte superior inclinada sobre el altar. Siendo que el altar media 5 metros de alto, las ramas sobresalen un metro sobre la parte superior del altar, en sus cuatro costados .

¡Cada día de Sucot, los Cohanim (y según otras opiniones, también los ancianos de la ciudad) daban la vuelta al altar una vez, marchando con sus lulabim en la mano, y rogando al Todopoderoso “Te suplicamos, Señor, por favor, sálvanos! Te suplicamos, oh Eterno, por favor concédenos el triunfo! “(Ana haShem hoshi’a na; Ana haShem hatzlicha na). En el séptimo y último día de Sucot, Hosha’na Rabba, se daban siete vueltas alrededor del altar.

En nuestros días tenemos la costumbre de dar la vuelta (haqafa) a la ‘bimá’ (la plataforma alta sobre la cual se coloca el Sefer Torá)  todos los días de Sucot, con nuestros lulabim y etrogim, en recuerdo a la Mitsvat ‘araba  que se celebraba en el Bet haMiqdash. En Hosha’na Rabbá, el domingo por la mañana, rodearemos la bimá siete veces.

Hay un ritual adicional que pertenece a la Mitsva de ‘arabá.  Una tradición establecida por los ultimos profetas de Israel, Jagai, Malají y Zejariá, después de la destrucción de nuestro primer Templo. Al final de la Tefilá de Hoshaná Rabbá, mañana por la mañana, tomamos unas cuantas ramitas de ‘araba (la tradición es tomar cinco ramitas, que no pueden ser las que utilizamos con el Lulab) y, sin recitar ninguna bendición, golpeamos estas ramas contra la tierra. Esta antiquísima tradición se llama jabatat (o jibut) ‘arabá.

¿Por qué tanto énfasis en la ‘araba?

Si usted observa las cuatro plantas que tomamos en Sucot, verá que una de las diferencias entre ellas es el tiempo que duran, hasta que se secan o se descomponen.

El Etrog es lo que dura más tiempo; se encoge, pero prácticamente puede durar años sin descomponerse. Le sigue el Lulab, la rama de palmera, que tarda unos meses en secarse (por eso, cuando se horneaban las Matsot en la propia casa se acostumbraba a usar las ramas secas del lulab, agregándolas al horno donde se hacían las Matsot). Y luego están las ramas de mirto o hadasim, que pueden durar unas semanas sin descomponerse. De las cuatro especies, la más frágil  y la que más rápido se descompone es la ‘arabá. Las hojas de sauce duran sólo por unos días fuera de sus árboles, con suerte, una semana …

Nuestros rabinos explican que al final de Sucot, el Tribunal Celestial emite el veredicto sobre la lluvia que caerá durante este próximo año (bajag niddonim ‘al hamayim, esta es la razón principal por la cual, siguiendo una costumbre cabalística,  se acostumbra a permanecer despierto durante toda la noche en Hoshaná Rabá estudiando Torá).

“La lluvia” es el elemento más crítico para nuestro sustento. E inmediatamente después de la finalización de Sucot, comienza la época de lluvias.

Es posible entonces que la ‘araba viene también a recordarnos nuestra propia vulnerabilidad y nuestra dependencia en la lluvia que HaShem nos envía. Más aún, al golpear las ramas de ‘araba contra el suelo y ver como la ‘arabá se va deshojando con cada golpe, internalizamos nuestra fragilidad. Así, nos damos cuenta de que dependemos totalmente de HaShem para nuestro sustento y prosperidad.




Alegrarse por 9 días

ושמחת בחגך אתה ובנך ובתך ועבדך ואמתך והגר והיתום והאלמנה אשר בשעריך
דב’ 16:13-15
“Y te alegrarás en tu celebración, tú, tus hijos, tus siervos, el extranjero, el huérfano y la viuda que habitan en tu pueblo”
Este proximo domingo 9 de Octubre de 2022 por la noche, comenzaremos la celebración de la fiesta de Sucot.Además de habitar en el Sucá por siete días y tomar las cuatro especies de plantas, en Sucot tenemos otra Mitsvá llamada: “simjá”, alegría. La Torá nos indica manifestar nuestra alegría durante Sucot.
¿EN QUE CONSISTE LA FELICIDAD?
La felicidad no es algo que nos ocurre o nos deja de ocurrir.  Estamos acostumbrados a la idea de que la felicidad es el resultado del éxito, y que el éxito consiste en tener más, ganar más, ostentar más, etc. la visión judía de la felicidad es un poco diferente. La moderna sociedad de consumo considera que el hombre feliz es el que tiene lo que quiere. En la mentalidad judía sin embargo se considera feliz al que quiere lo que tiene. Y muy especialmente al que disfruta de compartir lo que tiene con los demás.
La felicidad de Sucot es un sentimiento que debemos procurar, buscar. Por ejemplo,  sintiendonos felices y orgullosos de pertenecer a Am Israel, recordando que así como HaShem nos protegió en el desierto, nos sigue cuidando permanente. Esto es la felicidad del “ser”, no del tener.
COMER, BEBER Y HACER REGALOS
La alegría material también es parte de la celebración de Sucot. En Yom Tob compartimos las comidas festivas con nuestros seres queridos. Las comidas se preparan con esmero y en abundancia. El vino y la carne son mandatorios en el menú de Yom Tob!. Comemos, bebemos, honramos el día de Yom Tob, y lo hacemos tan placentero como el Shabbat (Shulján ‘Aruj OH 529:1).
Los Jajamim también explicaron que cada individuo goza de la felicidad material de una manera diferente. Dijeron que antes de que comience Yom Tob los padres le regalen a sus hijos “… frutos secos [para comer] y nueces [para jugar]”. El equivalente hoy en día sería regalarles a los más pequeños golosinas y algún juguete [no electrónico!]. El marido debe obsequiarle a su esposa ropa y/o joyas, siempre de acuerdo a su posibilidad económica. Mientras que la esposa debe preparar para su marido su comida y bebida preferida.
En honor de Yom Tob también tenemos que vestir bien, como cuando vamos a un casamiento, etc. De acuerdo al Shuljan ‘Aruj debemos vestir en Yom Tob “mejor” que en Shabbat. (Idem).
COMPARTIR CON LOS QUE NO TIENEN 
También debemos compartir nuestra felicidad con aquellos que no tienen lo suficiente. Ofreciendo a otros compartir nuestra comida o proveyendo alimentos a aquellos que no tienen lo que comer, y muy especialmente a los huérfanos y a las viudas . (SH ‘A 529:. 2).
Maimónides dijo lo siguiente sobre este último punto: “El que cierra las puertas de su casa [a los necesitados] y come y bebe junto con su esposa e hijos, y no invita a comer y beber a los pobres, no está practicando la alegría de esta Mitsva, sino la alegría de su propio estómago …”  (MT Yom Tob 6:18)
MODERACION EN LA BEBIDA
La alegría también requiere moderación:
“Durante Yom Tob [y esto incluye Simjat Torá!] una persona no debe beber demasiado [alcohol]… porque la embriaguez y la frivolidad no son parte de la Mitsvá de estar alegres: son parte de la  vulgaridad y de la ignorancia … y [la Torá nos ordenó] alcanzar un nivel de felicidad que sea compatible con nuestro servicio a HaShem … y una persona no puede servir a HaShem desde la frivolidad, la ligereza mental o la embriaguez “(Idem., 6:19). ”La manera más elevada de servir a HaShem es sintiéndose feliz de poder cumplir [Su voluntad observando] Sus mandamientos…”  (MT H. Sukka veLulab, 8:15).
חג שמח 



¿Cómo celebrar Simjat Torá en tiempos de COVID19?

¿Cómo celebrar Simjat Torá en tiempos de COVID19?

Uno de los recuerdos más lindo de mis niñez en Melilla, España, es el de la celebración de las bodas. Todas las bodas se hacían en nuestra Sinagoga, “Or Zarua” de Don Yamín Benarroch. Recuerdo claramente que luego de la Jupá la pareja descendía y la novia daba una vuelta alrededor de la Tebá (el lugar desde donde se reza y se lee la Torá) y todos los invitados la miraban con admiración al pasar, y celebraban la nueva vida de esta pareja.

Simjat Torá también se celebraba entonces de una manera muy similar. Para cada una de las Hakafot (vueltas alrededor de la Tebá) un solo miembro de la comunidad sostenía la Torá y caminaba alrededor de la Teba mientras el resto de los congregantes le cantaban a la Torá desde sus asientos, mirando con admiración y cariño a la Torá, y recuerdo que mis hermanas y yo extendíamos un beso virtual cuando la Torá pasaba cerca.

Como verán, nuestra celebración de Simjat Torá, particularmente los bailes, eran un poco diferente a los bailes Jasídicos que tenemos hoy. Pero el Simjat Torá de mi infancia era muy alegre aunque no todos bailaban con la Torá. Era simplemente un estilo diferente.

Este año tenemos muchas restricciones debido al COVID. Y estas nuevas pautas parecen quitarnos la felicidad de este día especial. En nuestra Sinagoga en Great Neck, NY, ya se estableció que este año no podremos bailar con la Torá. Y sólo una persona tiene permitido sostener la Torá mientras todos permanecen en sus asientos… Pero, ¿no era así como se celebraba Simjat Torá en Melilla?

Creo que es imperativo que pongamos los sentimientos en orden y nuestras felicidad no disminuya en absoluto en este Simjat Torá.

En primer lugar, tenemos que estar orgullosos de tener líderes rabínicos y comunitarios que priorizan lo que es más importante! ¡“Ushmartem Meod Lenafshotejem”! Nuestra Torá sostiene que la preservación de la vida (y la salud) es el valor más alto. Y cuidar nuestras vidas es una hermosa forma de honrar la Torá y sus mandamientos.

También tenemos que estar muy felices de que este año vamos a tener la oportunidad de hacer un poco más de introspección y entender que bailar con la Torá no es la causa de nuestra felicidad, sino una de las muchas maneras de expresar nuestra alegría. La verdadera “causa” de nuestra alegría es אשר בחר בנו מכל העמים ונתן לנו את תורתו que el Creador nos eligió entre todos los pueblos y nos entregó Su Torá” . Estamos felices de pertenecer a la nación de Israel. Estamos felices de que HaShem nos haya entregado la Torá que dirige nuestras vidas con los valores correctos.

En Simjat Torá también celebramos la conclusión del ciclo anual de lectura de la Torá y el comienzo de un nuevo ciclo. Y aunque no bailemos estamos felices de tener la oportunidad de comenzar el nuevo el año leyendo el mismo texto pero con una mirada nueva, y con nuestros ojos llenos de curiosidad. Estamos felices de vivir en tiempos en los que tenemos libertad para estudiar Torá. Y que nuestros niños tienen acceso a escuelas judías y a maestros increíbles. El estudio de la Torá es hoy más accesible que nunca para todas las edades y los niveles. Esta allí “a un click o a un Zoom” de distancia.

Este año, en nuestra Sinagoga se invitará a todos los congregantes a tomar un Jumash (un libro de Torá impreso), y abrazarlo mientras el Sefer Torá, como la novia, da vueltas a nuestro alrededor.

Mientras sujetamos a nuestro libro de Torá con fuerza tomemos la determinación de ser más ambiciosos en su estudio, y expresemos nuestro deseo de llegar a un nivel más profundo de su entendimiento y observancia.

Aunque no bailemos con la Torá, expresemos nuestro agradecimiento a Dios y pidámosle que nos inspire a aprender y compartir con nuestros amigos y familiares las hermosas lecciones de vida que nuestra Torá contiene.

Que tengamos el Simjat Torá más feliz de nuestras vidas,




La ceremonia de nisuj hamayim

Los días de Sucot eran días de una alegría especial en el Bet haMiqdash (Templo de Jerusalem). Además del mandamiento bíblico de tomar las cuatro especies (ארבעת המינים), habian otras dos Mitsvot que se cumplian en el Templo. Estas dos prácticas son parte de lo que se llama “Halajá leMoshe MiSinai”,  tradiciones religiosas enseñadas a Moisés en el Monte Sinaí, que no cuentan con una fuente bíblica explícita. Uno de ellas era nisuj hamayim(la libación del agua) también conocida como la ceremonia de verter agua sobre el altar.

Los rabinos describen la gran alegría de esta ceremonia:

“Quien no ha visto la celebración de la libación del agua nunca ha experimentado la verdadera alegría. Grandes lámparas de oro eran izadas, con cuatro tazas de oro en la parte superior de cada lámpara. Cuatro jóvenes sacerdotes-aprendices subían a la cima, llevando inmensas jarras de aceite con las que se llenaban las lámparas. Una vez encendidas, no había un patio en toda Jerusalén que no brillara con la luz que emanaba desde el Templo. Se construían unos palcos especiales para permitir a las mujeres de Israel ver los sabios del Sanhedrín mientras bailaban. La gente cantaba, los hombres justos y piadosos bailaban delante de ellos, mientras hacían malabarismos con antorchas encendidas. Los levitas permanecían de pie en los quince escalones que descendían desde la corte de Israel hasta la corte de las mujeres, interpretado música con liras, arpas, trompetas y muchos otros instrumentos. Dos sacerdotes se paraban en la parte superior de las escaleras, a cada lado de la entrada de la gran puerta de la Corte tocaban trompetas de plata [estas eran trompetas reales,  no shofarot, como se puede ver en el vídeo que se presenta a continuación].

Todo esto se hacía para honrar el mandamiento de la libación del agua. Al amanecer, la gente procedía con melodías y cantos hacia la fuente del Shiloaj, al pie de las murallas de Jerusalén. Un Cohen llevaba consigo una jarra de oro especial y la llenaba con el agua de ese manantial. Entonces la congregación ascendía de nuevo al Templo, encabezada por el sacerdote que llevaba el agua. Al llegar al templo, él traía la botella hasta el altar, y derramaba el agua en una vasija de plata en una esquina del altar.

(Tratado Sucá, Capítulo 5)

Esta ceremonia estaba conectada a la lluvia y era acompañada por Tefilot y oraciones de alabanza,  confiando que HaShem bendecirá con la lluvia a la tierra y a sus productos en año entrante.

Por primera vez, desde la destrucción del Segundo Templo, la ceremonia de verter el agua se escenificó en Yerushalayim ayer, 18 de Tishri. La intención de este evento fue practicar la celebración de nisuj hamayim para aprender todos los detalles prácticos de esta ceremonia. Y esperando que BH muy pronto podamos celebrar todos juntos nuestras hermosas fiestas en el Bet haMiqdash  תותבב”י, אמן.



Rezar por la lluvia ¿en singular o en plural?

A partir del primer día de Sheminí ‘Atseret (este lunes pasado) comenzamos a recitar en la Amidá la oración mashib haruaj umorid hagueshem. En esta oración expresamos nuestro reconocimiento que es el Creador quien “hace que el viento sople, y que la lluvia descienda [sobre la tierra]”. Con estas palabras alabamos a HaShem por el milagroso mecanismo al cual lamamos clima, el cual ente otras cosas, produce la lluvia que tanto necesitamos. 
En esta oración no estamos “pidiendo” a Dios que nos envíe la lluvia. Sólo estamos reconociendo Su poder e intervención para hacer llover. La oración en la que solicitamos la lluvia se llama barej ‘alenu  y se dice más tarde. Pero ¿por qué no pedimos lluvia ahora, cuando en la tierra de Israel esta comenzando el otoño, que es cuando se espera y más se necesita lluvia? 
La respuesta es simple. En el antiguo Israel los judíos llegaban caminando hasta Jerusalén desde lugares muy distantes para celebrar la fiesta de Sucot (o Pesaj o Shabu’ot). Después de Sheminí Atseret, o sea anteayer,  los viajeros regresaban a sus casas a pie. Los rabinos observaron que las ciudades más lejanas de donde llegaban los peregrinos estaban cerca del río Eufrates (hoy entre Siria e Irak) y calcularon que se necesitaban dos semanas para caminar desde Jerusalem de regreso a esas tierras. Los rabinos no vieron con buenos ojos que un judío en Israel estuviese rezando a Dios por lluvia, sabiendo que algunos de sus hermanos todavía estaban caminando de vuelta a sus casas, y para ellos la lluvia no iba a ser una bendición en ese momento. Los rabinos establecieron entonces que la oración por la lluvia se dijera dos semanas después de Sucot. Cuando todos los viajeros ya están de regreso en sus casas, sanos y salvos. 
Por eso, en Erets Israel, incluso en nuestros días, se comienza la oración en la cual se pide por la lluvia , barej ‘alenu, a partir  del 7 de Jeshván, exactamente dos semanas después de Sheminí Atseret (como explicaremos más adelante, fuera de Israel, esta berajá se recita en el mes de Diciembre)    
Esto nos enseña una gran lección que va más allá de la Tefilá por la lluvia.  A veces podemos rezarle a Dios pidiéndole algo que es bueno para nosotros pero malo para otras personas. Como en el caso de la lluvia, que era buena para los campesinos pero mala para los viajeros. Esta es una de las razones por las que siempre oramos en plural. Por ejemplo: en la oración donde le pedimos a HaShem por nuestro sustento (parnasa)  no decimos: “concédeme a mí Tu bendición” sino que decimos “concédenos Tu bendición”, incluyendo a todos los demás.   Esto significa que estoy pidiéndole a Dios que me otorgue a mí, y simultáneamente a mi competidor –al comerciante que vende la misma mercancía que yo, a los mismos clientes que yo les vendo–las mismas bendiciones! 
Lógicamente, uno podría pensar que si la HaShem le concede sus deseos a mi vecino/competidor, eso le va a restar a mi propia bendición. Este es el pensamiento negativo que debemos evitar. Pensar que necesariamente alguien tiene que perder para que yo pueda ganar. Nuestros Sabios nos enseñan que la bendición de HaShem alcanza para que todos ganen y nadie pierda, ya que es infinita.  Asi, orar en plural nos entrena a superar nuestro egoísmo, y refuerza nuestra sensibilidad hacia los demás. 
Curiosamente en marketing moderno se habla del pensamiento positivo win/win (donde las dos partes ganan) como el ideal en el mundo comercial, y ya se ve como algo pasado de moda el antiguo modelo win/lose, donde para que uno gane, siempre alguien tiene que salir perdiendo.