Bahrain los Emiratos Arabes Unidos y la hermana mayor

LAS NACIONES HERMANAS

Anoche dicté una clase a un grupo de jóvenes acerca de las Tefilot de Rosh HaShaná. Comenzamos explicando el hermoso poema “Ajot Quetana” ,  con el que los Sefaradim iniciamos los rezos de la noche. 

“Ajot Quetana” significa literalmente “La hermanita menor” , “la más pequeña de la familia”, y hace alusión al pueblo de Israel, que entre las naciones siempre fue considerada como la más pequeña (decimos “hermanas” y no “hermanos” porque en hebreo , como en español, “nación” uma es femenino).

La primera idea de este poema es que las naciones del mundo están todas hermanadas, por ser “hijas” del mismo padre: el Creador del mundo.  Israel, es la más pequeña. Y en el exilio, fuera de su tierra, es la más indefensa, débil y vulnerable. Y lejos de ser protegida por sus mayores, es como “Cenicienta”:  abusada, perseguida y constante víctima del bullying de sus siniestras hermanas.      El texto es triste. Trágico. Ya que describe con dureza las persecuciones y abusos que sufre Israel de manos de las naciones en las que se refugia. 

Estos son algunos ejemplos de lo que deice le texto

“La hermana pequeña dirige hacia Ti sus súplicas… Oh Dios, por favor, cúrala de sus dolencias…. Sus enemigos están destruyendo su tierra heredada [Israel], y la han dispersado como los leones a las ovejas… destrozan su vid, arrancan sus frutos…la despojan… la degradan…y desde el abismo del exilio su alma se consume…y se ha convertido en la más pobre entre los pobres… ¿Cuándo te apiadarás de ella y cuándo rescatarás a tu pequeña hija de su fosa? ¡Que concluya el año y sus maldiciones!”

PRESENTE Y PASADO, SIN FUTURO

Esta poesía fue escrita por el rabino Abraham Jazán de Gerona, España, en el siglo 13. Y una de las cosas que más me estremecen de esta poesía es que fue escrita en el tiempo presente, para ser recitada como si todas las tragedias mencionadas eran parte de una terrible situación que nunca expiraba. La poesía describe la pesadilla que vivieron generaciones y generaciones de judíos, cuando éramos refugiados no-gratos, demonizados, abusados, saqueados e indefensos. Volver a la tierra propia era un sueño inalcanzable, una fantasía más allá del realismo…  El único que podía salvar a la pequeña hermanita del abuso que sufría de sus hermanas era “el papá”. Y a Él está dirigido el poema.

DESPERTAR Y AGRADECER

Hace un par de horas me estremecí. Porque acabo de ver la transmisión en vivo de un hecho histórico: La firma del tratado de paz entre el Estado de Israel y dos estados Arabes: Bahrain y los Emiratos. 

Más allá del importantísimo aspecto político, como rabino, no puedo ignorar el significado “judío” de este evento. El periodista israelí Guy Bejor (gplanet.com) explicó la lógica y el “timing” de este acuerdo: Existe la posibilidad que en Noviembre el presidente Donald J. Trump no sea reelecto. Y si esto –Dios no lo quiera– llegara a suceder, el candidato presidencial demócrata ya anticipó que “renovará” su alianza con el régimen fundamentalista de Irán, que durante 8 años fue el preferido de Obama. Si esto sucede, sería malo para Israel. Pero sería mucho peor para los países sunitas del Golfo Pérsico, que a diferencia de Israel son vecinos geográficos del Irán shiita.  ¿Y quién protegerá de Irán a estos países si los demócratas vuelven al poder y repiten los pasos de Obama? Irán es la mayor amenaza existencial para ellos.  De acuerdo a Guy Bejor, Irán no se atreverá a atacar a aquellos países que están aliados con Israel. Ya que Israel está considerado hoy en día como la mayor “superpotencia” del Medio Oriente. Y en esta surrealista ecuación política, ¡es la única nación capaz de reemplazar a los Estados Unidos como socio militar! Los países sunitas necesitan una alianza con Israel, concluye brillantemente Bejor,  como una póliza de seguro en un eventual conflicto bélico con el poderoso régimen iraní.

EL MILAGRO MAS GRANDE 

Israel, la hermanita pequeña, ha regresado a su propia casa. Ha crecido muchísimo y en muy corto tiempo. Y ya no es “abusable”. Ahora ¡es la hermana más fuerte de la familia! La más respetada en su vecindario.  El primer ministro Binyamín Netanyahu aludió a esta milagrosa  transformación citando en su discurso un conocido pasuq de Tehilim,  donde el rey David pide que Dios bendiga a su pueblo Israel con “‘oz”, “fuerza”, “poder”, y luego con  Shalom, “paz”. El orden de los factores “poder” seguido de “paz” dijo Netanyahu, no es una coincidencia. Porque entre las naciones del mundo la debilidad trae el abuso. Y solo el poder trae la paz.   ה‘ עז לעמו יתן ה‘ יברך את עמו בשלום

Y mientras escuchaba hablar a nuestro primer ministro sobre cuánto Israel se ha fortalecido, pensaba en “la hermanita menor”. Y lloré de emoción al imaginar al rabino Jazán, o a sus contemporáneos, presenciando esta ceremonia y entendiendo su significado: El Padre finalmente se acordó de su “hijita” menor. La tomó de su mano, la llevó de nuevo a su casa, la fortaleció, le enseño a defenderse, y la hizo crecer y madurar. 

UTOPIAS HECHAS PROFECIAS 

Escribo estas líneas para que nos demos cuenta del enorme privilegio que tenemos de vivir en una época donde  B”H podemos recitar Ajot Quetaná como si estuviésemos leyendo un triste libro de historia judía y no como una pesadilla del presente…  Y para que al comprender lo afortunados que somos, expresemos nuestro agradecimiento infinito a Dios por ser “la generación de la última estrofa del Ajot Quetana”.

¿Qué dice la última estrofa? El poema concluye con palabras que seguramente fueron escritas como una insoñable utopía. Un sueño que llevó siglos en materializarse y que expresa, como en una hermosa profecía, nuestro tiempo presente. 

“Renueva tu fuerza y alégrate [Oh Israel] porque el despojo y el abuso [que has sufrido] ha llegado a su fin. Mantén tu esperanza en Tu Protector, porque Él habrá de guardar Su pacto. Y [un día] regresarás a Sión, y por fin se escuchará decir: “Allanen los caminos, [que Israel está volviendo a su Hogar]”.  

¡Que comience el nuevo año y con él, todas sus bendiciones!




¿Cómo rezar en Rosh haShaná? Por Rabbanit Coty Bittón

Estamos muy cerca de Rosh haShaná. El día en el cual seremos juzgados. Luego llegarán los aseret yemé teshubá, los días de arrepentimiento que concluyen en Yom Kippur. Nuestra Teshubá tiene que estar acompañada por la Tefilá, nuestra plegaria para pedirle a HaShem que nos perdone y nos dé la oportunidad de continuar en Su libro de la vida.
Me gustaría compartir con ustedes unas reflexiones acerca de la Tefilá. Como mujer judía siempre me enorgullezco de nuestras matriarcas. Una de ellas fue Janá, la madre del primer profeta de Israel, Shemuel.  En la Haftará de Rosh haShaná leemos la historia y la Tefilá de Janá.
A Janá no le fue fácil tener hijos.  Un problema que se repitió con practicante todas nuestras matriarcas. Nuestros Jajamim reflexionaron al respecto y dijeron que “HaShem desea la Tefilá de las personas justas”. Y es por eso que a veces enfrenta a las personas buenas con algunos desafíos muy difíciles. El de Janá es el caso típico. Su situación la forzó a ser creativa. Y compuso una de las Tefilot más hermosas y elocuentes. Veamos.
Janá estaba desesperada. Tenía a Elqaná, un marido que la adoraba, pero podía tener hijos. Era muy doloroso cada vez que veía a Peniná, la otra esposa de Elqaná, que no disimulaba lo ocupada que estaba con sus siete hijos. Peniná no hablaba de otra cosa, y no era sensible hacia el dolor de Janá.  En Shiló, donde Elqaná y su familia visitaban el Mishkán, Janá le rezó a HaShem con mucho fervor para que le concediera un hijo. De esta Tefilá nuestros Sabios aprendieron muchos detalles técnicos que aplicamos nada menos que a nuestra Amidá (decir la Tefila de pie; mover los labios sin elevar la voz; no beber alcohol antes de rezar, etc.).
Y también, o principalmente, aprendemos de la elocuencia de Janá.
Al rezar, Janá no se limitó a “pedirle” a HaShem un hijo.  Janá “presentó” su caso frente a HaShem con argumentos inteligentes, sólidos y creativos.
1. Janá formuló por primera vez una nueva forma de llamar a HaShem, y se refirió al Todopoderoso como: “Dios de los ejércitos”.    Nuestros Jajamim explican que aquí “ejércitos” se refiere a los ejércitos del cielo, las estrellas y galaxias. Que, al igual que un ejército humano, se desplazan de una manera precisa y armoniosa obedeciendo las órdenes del comandante en jefe, HaShem. Janá le dijo a HaShem: “Tu, Dios de los ejércitos, que has creado billones de estrellas y cuerpos celestiales gigantescos, qué te cuesta a ti concederme a mí un pequeño bebé?”
2. Janá también le dijo a HaShem: “Soy una mujer. Me has dado pechos y órganos de reproducción. Pero, ¿para que me sirve mi cuerpo de mujer si no puedo concebir y amamantar a un hijo?”
3. De acuerdo al Midrash Janá también argumentó: “He cumplido con los 3 preceptos de la mujer (el nombre de Janá es un acróstico que incluye 3 Mitsvot: Jalá, conceder un pedazo de la masa del pan al Cohén; Niddá, pureza familiar, y Hadlaqat haNer, encendido de las velas antes de Shabbat), ¿no merezco entonces que me des un hijo?”
De Janá aprendemos que cuando rezamos a HaShem y le pedimos por nuestras necesidades tenemos que ser insistentes. Y usar muy respetuosamente todos los argumentos que podamos para demostrar que merecemos recibir una respuesta positiva a nuestro pedido, tal como lo hizo Janá.
Finalmente, también aprendemos de Janá una importantísima lección: como ya sabemos, al final HaShem le concede un hijo. Y entonces Janá reza nuevamente. Esta vez con más devoción y mucha más elocuencia. Porque ahora Janá reza para agradecerle a HaShem.  De aquí aprendemos que de la misma manera que rezamos a HaShem con todo nuestro corazón para suplicarle que nos dé todo lo que necesitamos y queremos, no debemos olvidarnos de rezarle a HaShem para agradecerle por todo lo que nos dio y nos da, y muy especialmente cuando nuestros pedidos son respondidos.
Estos Yamim Noraim, tomemos como modelo la Tefilá de Janá. Volquemos nuestro corazón a HaShem, rogándole que nos inscriba en el libro la vida. Y no nos olvidemos de agradecerle por todo lo que recibimos de Él.   
SHABBAT SHALOM
 
 

NUEVO!!!

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3 preguntas y respuestas de Rosh HaShaná

Rosh HaShaná, ¿es un día festivo y alegre o un día solemne y serio?

Para entender el doble aspecto de Rosh HaShaná permítanme compartir con ustedes una pregunta que se le hizo al rab Obadiá Yosef z”l. Un Jazán (el oficiante o cantor de la Sinagoga) ¿debe recitar las oraciones de Rosh HaShaná con una melodía alegre o con un tono triste y solemne?
Por un lado, Rosh HaShaná es un Yom Tob, un día festivo y alegre en el cual deseamos unos a otros tener un año bueno y dulce. Por eso durante las dos noches de Rosh HaShaná hacemos un Seder con bendiciones y “brindamos” por un año mejor.
Por el otro lado, sabemos que Rosh HaShaná es el “día del juicio”, y que se comienza a determinar si vamos a estar vivos “un año más”. En Rosh HaShaná recuperamos la conciencia de nuestra fragilidad y de nuestra mortalidad. Nos damos cuenta que la continuación de nuestra vida no está garantizada. Que nuestra existencia un delicado privilegio, un regalo de HaShem, que puede ser reclamado por Él en cualquier momento. Desde este punto de vista Rosh HaShaná es un día MUY serio. Un ‘Yom HaDin’, día del juicio, en el se juzga si merecemos o no merecemos un año más de vida…
Ahora creo que podemos entender mejor la pregunta si Rosh HaShaná es un día alegre o solemne. El Rab Obadiá Yosef respondió que las melodías de Rosh HaShaná deben ser alegres. Ya que aunque somos juzgados, somos conscientes que nuestro Juez es también nuestro Padre; que nos quiere y que si reconocemos nuestros errores está dispuesto a perdonarnos y concedernos otra oportunidad. De aquí el optimismo y la celebración.
¿Qué pasa si una mujer tiene que ir al Mikvé la noche de  Rosh HaShaná o Yom Kipur?
Hay algunas noches en el año hebreo durante las cuales las relaciones matrimoniales se suspenden.
Hay dos categorías: 1. Yom Kipur y Tishá BeAv. Durante estas dos noches las relaciones conyugales están estrictamente prohibidas por la Halajá. Por lo cual, si la noche Mikvé cae en una de estas dos noches, el Mikvé deberá postergarse hasta la noche siguiente.
2. Durante las dos noches de Shabu’ot, las dos noches de Rosh Hashaná y la noche de Hoshaná Rabbá las relaciones conyugales también están prohibidas. Sin embargo, esta limitación no es Halájica (=proveniente del Talmud) sino que es una tradición (Minhag) . Por lo tanto, si el Mikvé cae durante una de estas 5 noches, la mujer va normalmente al Mikvé y esta limitación queda suspendida. Los rabinos, sin embargo, recomendaron proceder con más recato que de costumbre durante la noche de Rosh HaShaná.
¿Las mujeres tienen la misma obligación que los hombres en relación a la Mitsvá de Shofar?
Los hombres están obligados a escuchar el Shofar de acuerdo al mandamiento bíblico “yom teru’a yihie lajem”. Y aunque las mujeres están formalmente exentas de la Mitsvá del Shofar, por ser un mandamiento que sólo se cumple en un tiempo específico, en términos prácticos, las mujeres escuchan Shofar al igual que los hombres. Recordemos que además del cumplimiento formal de este importante mandamiento, la voz del Shofar “nos despierta de nuestro letargo espiritual”, nos llama al arrepentimiento y a mejorar nuestras acciones. Y este es un mensaje de que ambos, hombres y mujeres, necesitamos asimilar en estos días de Teshubá. Por lo tanto, es muy meritorio para las mujeres asistir a la sinagoga, escuchar el Shofar e inspirarse con su sonido.  La única diferencia práctica entre los hombres y las mujeres con respecto al Shofar se relaciona con la recitación de la Berajá en el caso de una persona que no puede asistir a la sinagoga en Rosh HaShaná. Veamos. En la Sinagoga el Toke’a (= la persona que toca el Shofar) recita la Berajá ASHER QIDDESHANU BEMITSVOTAV VETSIVANU LISHMOA QOL SHOFAR para toda la comunidad. Y todos los que escuchan esta berajá y dicen AMEN están incluidos en esta bendición. Sin embargo, si una mujer no pudo asistir a la sinagoga, cuando el Toke’a hace sonar el Shofar para ella no debe recitar la Berajá. Mientras que en el caso de un hombre que escucha el Shofar fuera de la Sinagoga, deberá recitar la Berajá (entre los Yehudim Ashkenazim, las mujeres también recitan la Berajá).