RESUMEN DE VAYAQHEL

VAYAQHEL

Nuestra Parashá comienza con un importante recordatorio acerca de la observancia del Shabbat, indicando que incluso la construcción del Tabernáculo, Mishkán debe ser suspendida el séptimo día. Luego la Torá continúa con la descripción del Mishkán dando a entender que el pueblo ha sido perdonado por Dios del pecado del becerro de oro, gracias a la intervención de Moshé. La Torá menciona todos los materiales necesarios para construir el Tabernáculo y una lista de todas las partes del Tabernáculo y las vestiduras sacerdotales que se iban a realizar. Los hombres y las mujeres donaron generosamente todos los materiales o la labor que había solicitado Moshé.

Moshé anuncia que Dios ha elegido e inspirado a Betzalel y Aholiab para servir como ejecutores del proyecto de construcción del Tabernáculo, y les transfiere todos los materiales donados. El pueblo sigue donando generosamente, hasta que los artesanos le informaron a Moshé que los materiales que ya tenían eran más que suficientes para completar su tarea. Moshé anuncia al pueblo que se suspende la donación de materiales ya que hay un superavit. Los trabajadores comienzan su trabajo. Se ensamblan las cortinas del Tabernáculo, sus paneles, sus zócalos, y las cortinas que cubren la entrada al Santuario principal y que separaba el Qodesh — donde esta la Menorá, la Mesa de ofrendas (no-animales), el Altar del Incienso— del Qodesh haQodashim donde está el Arca del pacto que contiene las Tablas de la Ley.

La Torá describe ahora la construcción de la Menorá (el candelabro) y el Altar del Incienso. También se preparan el aceite de la unción y el incienso. La descripción del Tabernáculo sigue con la construcción del Altar exterior —donde se ofrecían los sacrificios animales— la fuente de cobre donde los Cohanim lavarán sus pies y sus manos; las cortinas que rodeaban el Tabernáculo y las vigas y ganchos que las sostenían.

PEQUDE

La Torá da un recuento exacto de las sumas y cantidades de oro, plata y cobre donados para la construcción del Tabernáculo, así como los elementos y materiales de construcción utilizados.

La Torá describe entonces el efod o chaleco invertido que viste el Cohén Gadol y sus tirantes, ajustados con tachuelas de piedras preciosas. Se produce también el Joshén Mishpat que viste el Sumo Sacerdote sobre su pecho, con sus 4 filas de 3 piedras preciosas por fila . Cada una de estas piedras contiene los nombres de las 12 Tribus de Israel.
Las ropas sacerdotales también incluyen al me’il o un manto de color violeta con campanas de oro que viste el Sumo Sacerdote, y el Tzitz, o banda de oro que usa en su frente. La Torá también describe las vestiduras que usaban los sacerdotes regulares: túnicas, turbantes, fajas y pantalones. Así la construcción del Tabernáculo ha concluido. Los artesanos llevan todo a Moshé para una inspección final. Moshé inspecciona toda la obra y ratifica que se había hecho exactamente según las instrucciones Divinas. Moshé bendice a los artesanos y trabajadores.

Dios le indica a Moshé que debía erigir el Mishkán el primero de Nisán. Dios también indica que todos los elementos, artefactos y objetos del Tabernáculo deben ser llevados a sus lugares apropiados y dene ser ungidos con aceite para consagrarlos como objetos de culto Divino. Moshé también debe vestir a su hermano Aharón y a sus hijos con las ropas sacerdotales, y deben ser ungidos con el aceite. Cuando Moshé termina todo esto una Nube de Gloria, que indica la Presencia Divina, se manifestó en el Tabernáculo. Esta misma nube también sirvió como guía para los judíos durante su travesía en el desierto: cuando la nube se desplazaba, el pueblo la seguía, hasta que la nube se detenía y entonces el pueblo montaba allí su campamento hasta que la nube se desplazara nuevamente.




RESUMEN DE LA PARASHA TETSAVE

MENORA
Dios ordena que se use el aceite de oliva mas refinado para encender diariamente la Menora, el candelabro de oro que estaba en el interior del tabernáculo.

LAS ROPAS DE LOS COHANIM
Moshé recibe la indicación de consagrar a Aharón y a sus hijos como sacerdotes vistiéndolos con ropas especiales. La Torá explica cómo hacer el Efod del Sumo Sacerdote. El Efod es una prenda muy elaborada que usaba el Sumo Sacerdote (entre un chaleco y un delantal) sobre la cual descansaba el Joshen (ver más adelante). El Efod estaba tejido con hilos de oro, violeta y escarlata, y estaba hecho de lino fino y bordado con un elaborado tejido de hilo dorado. Luego la Torá describe el Joshén o pectoral que el Sumo Sacerdote vestía por encima del Efod. Este pectoral contenía cuatro filas de piedras preciosas, cada fila contenía tres piedras (urim vetumim, que esta representado por ejemplo, en el escudo de la univerdiad de Yale ).

Los artesanos grabaron los nombres de las 12 Tribus de Israel en estas doce piedras. El Joshén estaba asegurado con correas que lo conectaban al Efod.

EL TEJELET
Luego la Torá menciona al me’il, una túnica de color violeta (en la tradición sefaradí el color tejelet no es azul o celeste sino “violeta”) que estaba adornada con campanillas de oro y granadas. Luego se describe el tzitz, como una vincha o banda dorada que se usaba en la frente, y en la cual estaban grabadas las palabras “Consagrado para Dios”. Luego, la Torá describe las cuatro prendas que usaban tanto el Sumo Sacerdote como los sacerdotes regulares: túnicas, turbantes, fajas y pantalones.

CONSAGRACION DE LOS SACERDOTES
La Torá indica la ceremonia que se debe llevar a cabo para consagrar a Aharón y sus hijos como sacerdotes. Aharón y sus hijos serán llevados a la entrada del santuario, se sumergirán en una mikve (baño ritual) y vestirán las ropas sacerdotales. Luego Moshé deberá ofrecer varios sacrificios inaugurales . Esta ceremonia se repetirá durante un período de siete días, después del cual la consagración estará completa. También se incluye en esta sección una descripción de cómo los futuros Sumo Sacerdotes serán consagrados en sus funciones.

QORBAN HATAMID Y QUETORET
Dios instruye a los judíos a ofrecer dos sacrificios diarios ininterrumpidamente: un cordero por la mañana y otro por la tarde. Estos sacrificios deberán ser realizados en el Tabernáculo incluso en Shabbat o Yom Kippur. Y por último la Torá describe el Quetoret o incienso que se ofrecía sobre un pequeño altar de oro puro que se encontraba en el interior del Santuario, cerca de la Menorá. Los sacerdotes estarían a cargo de producir el quetoret sobre este altar dos veces por día.




Resumen de Haazinu

La Parashá de la Tora que leemos esta semana, Ha-azinu, es un poema de Moshé Rabbenu. Este poema tiene carácter profético, ya que advierte –o anticipa– lo bueno y lo malo que les sucederá a los judíos a lo largo de su historia si no siguen el pacto que establecieron con Dios. Moshé invoca al cielo y a la tierra como testigos eternos de esta profecía.

En este poema, el cielo y la tierra comienzan alabando a Dios, declarando que Él es justo, mientras que Sus hijos, el pueblo judío, provocan su propia miseria al olvidar y abandonar a Dios. Especialmente, por no ser agradecidos y por ignorar deliberadamente que Dios es la fuente de todas nuestras bendiciones. Moshé suplica a los israelitas que contemplen la historia y nunca olviden cómo Dios protegió a Israel en el desierto, como un águila cuida de sus crías. Dios los establecerá en la tierra prometida, donde no les faltará nada.

Pero, como a veces ocurre con un niño que recibe todo de sus padres, el pueblo de Israel ignora a Dios, se rebela contra Él y lo abandona. Irónicamente, esto sucede no porque les falte algo, sino porque tienen tanta abundancia que sienten que ya no «necesitan» a Dios. Entonces buscarán falsos dioses de pueblos paganos, dioses adorados a través del placer, la promiscuidad y el lujo.

Dios se indignará por esta falta de gratitud y, como consecuencia, «ocultará Su Rostro», es decir, suspenderá Su protección especial sobre los judíos. Los pueblos paganos invadirán la tierra y nadie podrá detenerlos. El pueblo judío será exiliado y se encontrará al borde de la extinción. En ese momento, pensará erróneamente que todo esto ocurre porque «Dios no existe».

Dicho sea de paso: este poema constituye un testimonio profético. Nos enseña que cuando Israel no está protegido, es porque ha abandonado a su Protector y se ha alejado de Él. Sin embargo, también anticipa que llegará el momento en que Dios redimirá a Israel y castigará a las naciones que hicieron sufrir a Su pueblo amado. Entonces Israel regresará a Dios y cantará alabanzas de gratitud al Creador.

En la última parte de esta corta pero profunda Parashá, Moshé enseña este poema a los judíos. Les ruega que lo aprendan –¿lo memoricen?– y que presten mucha atención, ya que la Tora no es un texto más, no es un escrito humano superficial, sino una Guía Divina que orienta nuestras vidas. Solo cuando nos aferramos a ella nos fortalecemos y, con el favor de Dios, tendremos el mérito de vivir en paz y con prosperidad en nuestra tierra Israel.

Finalmente, Dios le ordena a Moshé subir al monte Nebó. Desde allí, el gran líder de Israel verá la tierra prometida antes de morir.




RESUMEN DE BERESHIT

La primera Parashá de la Torá, Bereshit –en español: Génesis–describe la creación del mundo y la humanidad. Comienza con el relato de cómo HaShem creó el universo en seis días y el séptimo dio por concluida su creación.  el séptimo.

Al principio,  Dios creó el universo, incluyendo un planeta especial: la tierra. El primer día, Dios hizo que la luz del sol iluminara a la tierra creando así el caldo luz y oscuridad, que para los seres humanos serán “día” y “noche”.

El segundo día, Dios separó las aguas superiores, las nubes, de las inferiores, los océanos, creando así una atmósfera que produce el ciclo del agua (evaporación, precipitación).

En el tercer día, Dios hizo que apareciera la tierra firm desde abajo de los océanos y aseo. Creó la superficie de nuestro planeta. En la tierra, que contaba ahora con luz solar y con lluvia, Dios creó la vegetación: plantas y arables de todo tipo.

En el cuarto día, Dios estableció el sol, la luna y las estrellas en su orbita definitiva desde donde iluminarán la tierra, y marcaran las estaciones, los días, los meses y los años.

En el quinto día, Dios hizo que las aguas crearan los primeros animales: reptiles, animales terrestres, marinos y animales con alas.

En el sexto día, Hashem creó los mamíferos  y en ese mismo día creó al ser humano, Adam, con una capacidad especial (neshamá) que le permite entender las ordenes Divinas y seguirlas o desobedecerlas.  La primera orden Divina es que el hombre imponga su dominio sobre toda la creación.

Dios bendice al ser humano, y le ordena fructificarse, multiplicarse y así poblar la tierra de seres humanos.

En el séptimo día, Dios dio por terminada Su creación y santificó a ese día declarándolo como  Shabbat.

La Torá cuenta ahora la historia de los primeros seres humanos:  Adam fue creado del polvo de la tierra, y Dios insufló en su nariz un alma de vida. Dios creó un hermoso jardín al este del Edén para que el hombre viera allí, y le dijo a Adam que lo trabajara y lo cuidara. En medio del jardín, Dios plantó dos árboles especiales: el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Dios le permitió a Adam comer de todos los árboles del jardín, excepto del Árbol del Conocimiento, advirtiéndole que comer de él resultaría en la muerte.

Dios le muestra a los animales a Adam para que los conozca y les asigne un nombre a cada uno de ellos. Sin embargo, Adam no encontró ningún animal que fuera como él, y se sintió solo.  Dios hizo caer a Adam en un sueño profundo, tomó una de sus costillas y creó a la mujer, Eva. Adam reconoció que  Eva era “hueso de mis huesos y carne de mi carne”, y ambos vivieron en el jardín sin vergüenza de no estar vestidos.

La serpiente, el más astuto de todos los animales, convence a Eva para que coma del fruto prohibido del Árbol del Conocimiento. Ella a su vez, comparte el fruto con Adam. Al comer del fruto, ambos adquieren conciencia de su desnudez, lo que los lleva a cubrirse con hojas de higuera. Dios confronta a Adam y Eva por su desobediencia. Como resultado, HaShem maldice a la serpiente, aumenta los dolores de parto de Eva y decreta que Adam tendrá que trabajar duramente para que la tierra produzca sus frutos. Además, Adam y Eva son expulsados del Jardín del Edén para evitar que coman del Árbol de la Vida y vivan eternamente.

Después de su expulsión, Adam y Eva tienen dos hijos, Caín y Abel. Ambos presentan ofrendas a HaShem. Abel ofreció de los mejores frutos de sus cosecha mientras que Cain, ofreció a HaShem de los que le sobraba y había descartado.  HaShem aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Cain lo que despertó sus celos por su hermano.  Caín asesina a Abel y es castigado por Hashem, convirtiéndose desde ese momento como un nómada sobre la tierra. A pesar de esto, HaShem coloca una señal sobre Caín para protegerlo de aquellos que pudieran matarlo.

La Parashá concluye con la genealogía que traza 10 generaciones desde Adam, destacando especialmente a Enoj, que “caminó con HaShem”, y concluye con Noaj, que en medio de una generación que se había corrompido “halló gracia a los ojos de Dios”.




RESUMEN DE KI TETSE

Ki Tetse contiene el mayor número de preceptos de toda la Torá: un total de 74 Mitsvot. Ahora veremos algunos de ellos.

Continuando con el tema de la semana pasada, la Parashá comienza con las leyes relacionadas con la guerra. Moshé advierte a los soldados sobre la mujer tomada como prisionera. La Torá establece una regulación sin precedentes en la historia de la humanidad: si un soldado deseaba cohabitar con una mujer cautiva, debía hacerlo formalmente, esperar a que guarde su duelo, y casarse con ella tras su conversión. Luego, no podía maltratarla ni discriminarla. Además, los hijos de esta unión tenían plenos derechos, incluso en lo referente a la primogenitura. Estas medidas tenían como finalidad desalentar el abuso y garantizar que una cautiva no fuese tratada como objeto de explotación en el campo de batalla.

La Parashá presenta luego el caso del hijo rebelde, violento e incorregible, cuya conducta extrema podría llevar a una sentencia capital por sus crímenes. Se explican también las leyes relativas a la ejecución de criminales y la obligación de enterrar el cuerpo inmediatamente, incluso en el caso de un condenado. Mientras que otras culturas exhibían los cadáveres de delincuentes para escarmiento público, la Torá exige preservar la dignidad humana —incluso la de un criminal— después de la muerte.

Entre los preceptos sociales, se detallan las leyes de devolución de objetos perdidos, la obligación de ayudar cuando un animal colapsa bajo su carga, y la prohibición del travestismo. Se incluye además el mandamiento de dejar en libertad a la madre cuando se encuentra un nido de aves con crías o huevos.

En materia de seguridad, la Torá ordena construir barandas en las azoteas u otros lugares de riesgo, para prevenir accidentes. También aparece aquí la Mitsvá del Tsitsit, los flecos que deben colocarse en las prendas de cuatro puntas.

La Parashá aborda temas de moral sexual y familiar: acusaciones de adulterio, la violación de una mujer comprometida, casos de incesto y las consecuencias legales del nacimiento de un Mamzer, hijo ilegítimo, cuando una mujer casada (o separada, pero sin haber recibido Guet) tiene un hijo con otro hombre. Se definen las reglas del matrimonio con personas de otros pueblos, especificando cuándo la conversión es aceptada y cuándo no. También se presentan las leyes del divorcio y la exención militar para un hombre recién casado.

En el área económica, se detallan normas sobre préstamos y garantías, instando al acreedor a ser compasivo y respetuoso con el deudor. La Torá legisla sobre los derechos de los trabajadores asalariados, como el pago puntual de sus salarios. Se recalca el trato especial hacia viudas y huérfanos, en contraste con otras culturas que reservaban los privilegios para la élite. El Dios de Israel protege a los más vulnerables. Se establece la obligación de la honestidad en los negocios, exigiendo medidas de pesos justas en el comercio.

Finalmente, la Parashá concluye con el mandato de recordar a Amaleq, símbolo eterno del antisemitismo. Su odio irracional hacia Israel, manifestado en el ataque a los civiles judíos tras el Éxodo, debe servir de advertencia. Olvidar la naturaleza de Amaleq y su proyecto genocida equivale a exponerse nuevamente a su amenaza.




RESUMEN DE VAYIGGASH

1. Luego de haberlo acusado (falsamente) de robo, Yosef demanda que Binyamín sea esclavizando. Yehudá, el hermano que le garantizó a su padre Jacob que le traería a su hijo Binyamín sano y salvo, interviene y trata de convencer a Yosef que libere a Binyamín por el gran amor que su padre tiene por él, luego de haber perdido a su hermano mayor (Yosef). Yehudá le explica a Yosef que su padre no podrá sobrevivir otra pérdida, y en caso que Yosef no acceda liberar a Binyamín ofrece que él sea esclavizado en su lugar. Al ver este gesto Yosef se quiebra emocionalmente, pide a los egipcios presentes que abandonen el lugar, llora y revela su identidad a sus hermanos.
2. Viendo la sorpresa, la vergüenza y el pesar de los hermanos por lo que habían hecho con él 20 años antes, los consuela y les dice que todo fue parte de un plan Divino para salvar sus vidas, ya que aún quedan otros cinco años de hambre. Yosef le pide a sus hermanos que regresen a Canaán y traigan a Jacob y a sus familias a Egipto, donde él les proporcionará su sustento y todo lo que necesitan hasta que termine la hambruna. Yosef abraza a sus hermanos y llora con ellos.
3. El Faraón es informado de que la familia de Yosef había llegado y se suma a la invitación para que vengan a Egipto donde les promete darles lo mejor. Los hermanos llegan a Israel y le informan a Jacob que Yosef está vivo y gobierna en Egipto. Al escuchar esto, el espíritu de Jacob revive, luego de haber sufrido un larguísimo duelo por su hijo desaparecido y dado por muerto. Jacob y su familia se dirigen a Egipto. En el camino se detienen en Beer-Sheba y Dios le dice a Jacob que no tenga miedo de ir a Egipto, porque allí se convertirá en una gran nación y que Él los traerá de regreso a Israel. La Torá menciona a los setenta miembros de la familia de Jacob que descendieron a Egipto.
4. Jacob y su familia llegan a Egipto y se dirigen a Goshen. Yosef se traslada allí para recibir a su padre, y lleno de emoción se encuentra con él. Yosef prepara a su familia para reunirse con el Faraón e instruye a sus hermanos para que digan al Faraón que son pastores. El faraón recibe atentamente a los hermanos de Yosef. Luego llevan a Jacob a encontrarse con el Faraón. El monarca egipcio se sorprende de la avanzada edad de Jacob y el patriarca de Israel lo bendice. Yosef se ocupa que nada le falte a su familia.
5. Los ciudadanos egipcios se encuentran en una situación desesperada. Primero pagan con dinero la comida que Yosef les vende. Luego, cuando ya no tienen más dinero y el hambre no cede, pagan con su ganado. Y finalmente, cuando no les queda nada más, venden sus tierras y se ofrecen como esclavos del Faraón a cambio de comida. Mientras tanto, en la tierra de Goshen, la familia de Jacob prospera y se multiplica. .