RESUMEN DE LA PARASHA BEHA’ALOTEJA

Primera Aliá:  Aharon recibe instrucciones de encender la Menorá, el candelabro de 7 brazos que iluminaba el interior del Tabernáculo, y se repasa la construcción y la función de la misma. La Menorá estaba hecha de una sola pieza, fundida de oro puro. Todas las velas de la Menorá se inclinarían hacia la vela del medio, mientras que la vela del medio se inclinaría hacia el lugar central mas sagrado, o Kodesh haKodashim.

Segunda Aliá: A Moshé se le ordenó preparar a los Leviyim (levitas) para el servicio religioso del Tabernáculo, el templo construido en el desierto.  Los Leviyim son instalados en su servicio que duraba desde los 25 hasta los 50 años.

Tercera Aliá: El pueblo de Israel mantiene su segundo Pésaj desde que salió de Egipto. Las leyes de Pésaj Shení – el segundo Pésaj (un mes después de Pésaj) se establece para aquellos que no pudieron traer el sacrificio de Pésaj en el momento apropiado. Nuestros sabios dicen que las personas que estaban impuras en ese momento eran las que habian cargado el sarcófago de Yosef.  Yosef les había hecho prometer a sus familiares que lo enterraran en la tierra de Israel. Cuando estas personas acudieron a Moshe para preguntarle qué hacer, Moshé no sabía que contestar. Moshe tuvo que pedirle instrucciones a Hashem, porque todo lo que Moshé hizo o dijo fue a través de la comunicación directa con Dios

Cuarta Aliá: Esta Aliá  relata el comienzo de la tan esperada travesía hacia la tierra prometida. El Tabernáculo o Mihskán estaba ya terminado  y ya se había delgado todas las tareas relacionadas al mismo a los Leviyim y a los Cohanim. Ahora, finalmente ¡era el momento de partir! ¡Antes de eso, los Yehudim necesitaban algún tipo de referencia (un GPS!) para saber cuándo partir y hacia donde ir. Recordemos que eran aproximadamente tres millones de personas.   HaShem les ordena que elaboren trompetas de plata para avisar a todo el campamento cuándo tenían que partir.  Además, la nube que se posaba sobre el Tabernáculo en todo momento se elevaría repentinamente y se movería en la dirección en la que tenían que ir.

Quinta Aliá: La nube del Mishkán se levanta el 20 de Iyar y así comienza la travesía que debía haber llevado meses y término llevando 40 años. La Aliá también nos habla de Yitró que se había unido a nosotros antes de la entrega de la Tora y ahora, un año y medio después, decide regresar a su tierra en Midyán.  Finalmente, la Torá nos cuenta que el Aron ha’Edut , el Arca del Pacto, siempre viajaría delante de todos. Eso es muy interesante porque indica que  principio, el Pueblo de Israel debe encaminarse siguiendo el Aron, es decir, la Torá. 

Sexta Aliá: El famoso versículo  “Vayhi Binso’a haAron” que  cantamos antes de sacar la Tora es lo que da comienzo a esta Aliya que describe las quejas del pueblo ante las condiciones de vida en el desierto. La Torá describe el “man” y lo hace para dejar en claro que tenían comida suficiente aunque estaban en pleno desierto y así dejar en claro que los que se quejaban no lo hacían por una necesidad real. Moshé expresa su gran frustración por el comportamiento de la gente. Dios, sin embargo,  promete esta vez satisfacer sus deseos y envía un contingente de “selav”,  codornices, para que erl pueblo coma carne. Moshé recibe instrucciones de nombrar un tribunal o Sanhedrín para ayudarlo a gobernar y enseñar la Torá a la nación.  Moshé, el profeta más grande de todos los tiempos, no puede liderar solo a todo un pueblo. El mensaje de la Torá es que siempre se debe tratar de liderar junto a otras personas capacitadas.

Séptima Aliá: Las codornices descienden sobre el campamento en una gran cantidad, por lo que la carne alcanzó y sobró. Por supuesto que este comportamiento obsesivo con la comida, tal desesperación por la carne cuando tenían el “man”, no era apropiado para el Pueblo de Dios. E inmediatamente después de comer en exceso enormes cantidades de carne, muchos mueren.

Aharón y Miriam hablan acerca de Moshé en forma negativa (Lashon Hara) diciendo que Moshé estaba casado con Tzipporá pero estaba tan ocupado ocupándose de su misión con el pueblo que nunca estaba en su casa.  Aharón y Miriam también pensaron que no era correcto que solamente Moshé tuviera acceso a la comunicación con Dios o profecía, ya que ¡ellos también eran profetas y aparte tenían una vida normal con sus familias! HaShem responde que no pueden compararse con Moshé. Moshé era un profeta “de tiempo completo” que estaba en comunicación directa con Dios las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. No era posible que tuviera una vida familiar normal. Por supuesto, Moshe fue la única excepción en toda la historia que estuvo exento de tener una familia. Y aún así, ¡estaba casado e incluso tenía dos hijos! Miriam es castigada con una especie de lepra por hablar contra Moshé, pero Moshé intercede por ella y se cura.

By Rab Jacob Bitton




Resumen de la Parashá NASO

LOS LEVIIM Y SUS FUNCIONES

Dios le informa a Moshé acerca de las funciones y los deberes de las familias de Guereshón y Merari, de la tribu de Leví. La familia de Guereshón debía transportar las cortinas y las cubiertas de tela del Tabernáculo cuando este se desmantelaba para su relocación. La familia de Merari se encargaría del esqueleto del Santuario, es decir, las vigas de madera y los pilares. También se presenta el número de miembros de la familia de Kehat, que eran 2.750 en edad de servicio, entre 30 y 50 años. La familia de Guereshón contaba con 2.630 personas en esta edad. La familia de Merari, 3.200. Así, el total de levitas elegibles para ocuparse de desmantelar, transportar y volver a construir el Tabernáculo era de 8.580 individuos.

PUREZA E IMPUREZA

Dios instruye al pueblo judío acerca de las leyes de pureza e impureza y explica que las personas ritualmente impuras deben alejarse del campamento de Israel temporalmente hasta su purificación.

RESTITUCIÓN Y ARREPENTIMIENTO

También se discute el tema de la restitución en el caso de robo y el sacrificio del Templo que se requiere de quien roba a su prójimo y luego jura falsamente para mantener su inocencia. Se aclara el tema de la restitución cuando la víctima del robo ya no está con vida. Otro tema muy importante que trata nuestra Parashá es la confesión verbal, a uno mismo, de los pecados cometidos como parte del proceso de Teshubá, o arrepentimiento.

OTROS CASOS ESPECIALES

También se describe el caso de la “Sotá”, una ceremonia ritual en caso de sospecha de adulterio por parte de la esposa. Se mencionan asimismo las leyes del “nazir”, un individuo que toma sobre sí mismo restricciones adicionales a las que ha prohibido la Torá, por ejemplo, no beber vino. En esta Parashá encontramos también las bendiciones de los Cohanim, o sacerdotes, que siguen siendo pronunciadas hasta nuestros días.

LA INAUGURACIÓN DEL TABERNÁCULO

La sección más extensa de esta sección semanal —que, dicho sea de paso, es la más extensa de la Torá— describe la inauguración del Tabernáculo y las ofrendas voluntarias que los líderes de cada tribu trajeron en el momento de la inauguración. Por ejemplo, carretas y bueyes para transportar el Tabernáculo de un lado al otro. Dios instruye a Moshé aceptar estas ofrendas, que la Torá describe individualmente. El último versículo de la Parashá menciona cómo Dios se comunica con Moshé, Su voz emanando de entre los dos Querubines que reposaban sobre el Arca Sagrada.




RESUMEN DE PARASHAT BAMIDBAR

Parashat Bamidbar marca la apertura del cuarto libro de la Torá. Comienza con el relato de un censo ordenado por Dios, en el que Moisés recibió instrucciones de llevar a cabo entre el pueblo. Además, se designa a un líder o máximo delegado de cada tribu, conocido como «nasí», para guiar y representar a sus respectivas tribus.

Se describe el número de hombres mayores de 20 años de cada tribu, lo cual también sirve como un censo militar. También se asignan deberes especiales a los levitas, quienes no participan en la guerra, sino que se ocupan de todos los aspectos religiosos y logísticos, como la construcción, el mantenimiento y el transporte del Mishkan, o Tabernáculo, como se verá a continuación.

La Torá presenta los resultados del censo de cada tribu, excluyendo a la Tribu de Leví, que se contará por separado:

  • Tribu de Rubén: 46,500
  • Tribu de Shimón: 59,300
  • Tribu de Gad: 45,650
  • Tribu de Yehudá: 74,600
  • Tribu de Isajar: 54,400
  • Tribu de Zebulún: 57,400
  • Tribu de Efraim: 40,500
  • Tribu de Menashé: 32,200
  • Tribu de Binyamín: 35,400
  • Tribu de Dan: 62,700
  • Tribu de Asher: 41,500
  • Tribu de Naftalí: 53,400

El total de hombres en edad de servir en el ejército era de 603,550.

Dios encomienda una tarea especial a los hombres de la tribu de Leví: cuidar del Mishkán (Tabernáculo) y sus utensilios. Esta responsabilidad implica desmontar y transportar el Mishkán cuando el pueblo se muda de un lugar a otro, así como reconstruirlo cuando acampan. A los levitas se les ordena ubicar sus tiendas en el centro del campamento, más cerca del Mishkán, mientras que las demás tribus residen a su alrededor, organizadas de acuerdo a sus respectivos grupos y formación militar.

Luego, Dios le pide a Moisés que realice un censo separado de la Tribu de Leví, y el recuento final fue de 22,000 individuos. La Torá también proporciona detalles sobre las tareas específicas asignadas a cada una de las tres familias de la tribu de Leví: las familias de Guereshón, Quehat y Merarí.

Al final de la Parashá se menciona que HASHEM establecerá a los levitas como Sus sacerdotes en lugar de los primogénitos, como era la costumbre en aquellos tiempos. Se lleva a cabo una «ceremonia de redención» llamada «pidyon», que sigue siendo una práctica observada para «dispensar» del servicio sacerdotal a los primogénitos varones hasta el día de hoy.




RESUMEN DE BEJUQOTAY

LA RECOMPENSA

En esta Parashá, la Torá nos promete la bendición Divina de prosperidad y paz si observamos diligentemente la Torá, nuestro pacto con Dios. El Creador nos promete lluvias en su tiempo y que nos protegerá de nuestros implacables enemigos. La Torá detalla un poco más la intervención Divina a nuestro favor, garantizando la paz en la tierra, la eliminación de los animales salvajes y su intervención para permitirnos el éxito militar. El epítome de la Intervención Divina en esta área se manifiesta cuando la Torá menciona: “¡Cinco de ustedes perseguirán (derrotarán) a cien (del enemigo), y cien de ustedes perseguirán a diez mil!” En la tercera aliyá, por ejemplo, la Torá promete una sobreabundancia de cultivos y la permanente presencia de Dios entre nosotros.

EL CASTIGO

Pero luego llega la otra cara de la moneda. ¿Qué pasará si el pueblo de Israel se aleja de Dios y abandona Su pacto? La Torá menciona entonces que si nosotros nos alejamos de Dios, Él no intervendrá a nuestro favor y por nuestra propia decisión quedaremos expuestos entonces a merced de la naturaleza y de nuestros enemigos: el proceso, más o menos, es así. Al interrumpirse la bendición Divina de la lluvia en su tiempo, el hambre traerá debilidad y enfermedades a los habitantes de Israel.  Los animales salvajes, que también sufren del hambre cuando no hay lluvias, nos acecharán en nuestras propias ciudades. Al estar débiles, no tendremos la fuerza y los medios para enfrentar al enemigo. Los gentiles, que siempre están al acecho, invadirán nuestra tierra y se apoderarán de ella. Y nosotros seremos expulsados al exilio. La no observancia del año sabático –cuando nos olvidamos de que la Tierra de Israel es territorio Divino–se señala como una de las principales razones por las cuales perderemos el mérito de seguir viviendo en nuestra tierra. En el exilio, seremos considerados como extranjeros non gratos, y estaremos totalmente expuestos a sus caprichos, a su saña y a su oído. No nos dejarán en paz. Nos humillarán y nos perseguirán con la espada. Nuestras vidas se tornarán en pánico y ansiedad. Sin embargo, cuando regresemos a Dios, Él recordará el mérito de nuestros ancestros y no dejará que el enemigo nos extermine.

MITSVOT FINALES

Luego de esta larga advertencia sobre las consecuencias de abandonar los mandamientos, la Torá pasa a un tema completamente diferente y no relacionado directamente con el anterior: las donaciones prometidas al BetHaMiqdash. Cómo evaluarlas y cómo cuantificarlas. Estas donaciones pueden ser tierras, animales y otras posesiones. También se describe el rol de los primogénitos animales y la forma de reemplazarlos o redimirlos. Al final se menciona brevemente los diezmos de la cosecha, que deben ser consumidos en Jerusalén, y las reglas del diezmo de animales.




RESUMEN DE LA PARASHA BEHAR

La Parashá Behar Sinaí contiene 24 mandamientos o Mitzvot.  Veremos a continuación brevemente algunas de las mismas. 

SEPTIMO AÑO

Dios le ordena a Moshé la Mitzvá de la Shemitá o año sabático:   “Cuando lleguen a la tierra que Yo les estoy dando, la tierra observará un año de reposo. Durante seis años podrás sembrar tu campo, podar tu viña y recoger la cosecha. Pero en el séptimo año la tierra tendrá un año de reposo … no sembrarás tu campo, ni podarás tu viña…”.   Dios promete que si el pueblo de Israel observa Sus leyes fielmente, no faltarán alimentos. Yo “ordenaré Mi bendición para ti en el sexto año a fin de que la tierra de una cosecha suficiente para tres años”. Es decir, que el sexto año producirá alimentos suficiente para ese año, y los dos años siguientes (durante el octavo año, se ara la tierra y se siembra, pero recién se cosecha hacia el final del año.   Por eso es necesario que el sexto año produzca para tres). 

JUBILEO 

La Torá también menciona el año de Jubileo o Yobel: Cada 50 años las tierras volvían a sus dueños originales. La tierra entonces, nunca se vendía a perpetuidad sino hasta un plazo máximo de 50 años. Las deudas también quedaban canceladas en este mismo proceso. Todo esto evitaba que a largo plazo algunas personas se empobrecieran demasiado y otras se enriquecieran demasiado.  En el año de jubileo también y se liberaba a todos los esclavos, que en ese tiempo eran las personas que dada su pobreza, se empleaban como sirvientes para sobrevivir o para pagar sus deudas.

INTEGRIDAD 

Se deben seguir las leyes de compra y venta de objetos y propiedad con absoluta integridad. Esta prohibido engañar  o dañar al prójimo económicamente.  La Torá también indica que hay que evitar dañar al prójimo con palabras que lo dañen emocionalmente. 

JUSTICIA SOCIAL 

Cuando uno de tus hermanos judíos está en problemas económicos y se ve obligado a vender parte de sus propiedades para mantenerse, el pariente más cercano que pueda redimir esa tierra, debe redimirla. Si un hombre no tiene quién lo redima o si carece de medios suficientes para recuperarlo, lo que vendió permanecerá con el comprador hasta el año del jubileo. La Parashá también expone el tema de la compasión y la justicia social refiriéndose a ayudar a un judío que tiene dificultades financieras. En primer lugar hay que evitar que alguien caiga en la indigencia, ofreciéndole un préstamo que lo pueda sostener económicamente. La Torá  nos recuerda sin embargo, la prohibición de cobrar intereses sobre un préstamo a un hermano judío y el imperativo de tratar a los sirvientes de manera digna y respetuosa.  “Porque los hijos de Israel, son Mis siervos, que rescaté de la tierra de Egipto. Yo soy el eterno Tu Dios”.  

La Parashá concluye con una exhortación final a observar el día de shabbat y a guardar un máximo respeto por el Templo o Santuario.  




RESUMEN DE PARASHAT EMOR

LOS SACERDOTES

Dios le transmite a Moshé las leyes que se aplican a su hermano Aarón, a sus hijos y a todos sus descendientes varones, los Cohanim, es decir, los sacerdotes del Pueblo Judío. Deben mantenerse puros y, a diferencia de los sacerdotes paganos, que eran los principales responsables del trato y el culto a los muertos, los Cohanim ni siquiera pueden tener contacto con un cadáver. Los Cohanim hombres también tienen restricciones adicionales con respecto a la mujer con la que pueden casarse. Se mencionan reglas con respecto a las hijas de los Cohanim y las normas de moralidad que deben observar.

EL SACERDOTE PRINCIPAL

El Sacerdote Principal, o Cohen Gadol, debe cumplir con leyes adicionales. No debe dejar que su cabello crezca demasiado, no puede observar el duelo regular rasgándose la ropa o teniendo contacto con un cadáver. No debe salir del Santuario, y solo puede casarse con una mujer soltera. Y si contrae alguna impureza, no puede realizar el servicio del Templo. Asimismo, el sacerdote con imperfecciones físicas debe permanecer fuera del Servicio Divino en el Templo, que debe ser inmaculado. Las ofrendas sacerdotales no podían hacerse en estado de impureza, y los sacrificios de animales no se hacen con animales enfermos o defectuosos. El Nombre Divino no puede ser profanado, sino consagrado y santificado.

LA FESTIVIDAD NÚMERO UNO

La Torá menciona en esta Parashá las Fiestas Judías. En primer lugar, describe al Shabbat, el séptimo día, que es la fiesta más importante del calendario hebreo. Durante seis días trabajarás, y en Shabbat darás por terminada tu obra y dedicarás el día a HaShem, tu Dios.

PESAJ

En el primer mes del año (Nisán), a los catorce días del mes, se celebrará la fiesta de Pesaj, ofreciéndose ese día el sacrificio de Pesaj. El día quince de Pesaj es el Festival de Matzot: durante siete días comerás solo pan sin levadura. El primer día lo declararás sagrado y no harás obra ni trabajo alguno. El séptimo día de Pesaj también será santificado como un día santo.

OMER Y SHABUOT

Cuando entres en la Tierra Prometida que te doy y coseches tu grano, traerás un ‘omer, una porción de cebada de tu primera cosecha. El sacerdote lo ofrecerá a Dios. Después de siete semanas completas, contadas desde el momento de esta ofrenda, el quincuagésimo día (Shabuot) traeréis una nueva ofrenda a Dios: panes con levadura, panes sin levadura y ofrendas de animales sin defecto, como expresión de obediencia a Dios. Cuando coseches tu campo, dejarás las espigas que son del pobre y del extranjero (por ejemplo, los rincones de los campos, etc.).

ROSH HASHANA, YOM KIPPUR Y SUCCOT

En el séptimo mes del año (Tishri), en el primer día del mes, se escuchará el Shofar (en Rosh HaShana). Y el décimo día del mes celebraréis un Día de Expiación (Yom Kippur). Te privarás de comer y de hacer cualquier trabajo o actividad mundana en ese día. Si una persona no se priva de estas necesidades ese día, será aislada (karet) de su comunidad. Este Día de Expiación quedará establecido para la posteridad y en todas vuestras moradas.

La Fiesta de las Chozas se celebrará el día quince del mes séptimo. Durante siete días estarás dedicado a Dios. En el primer día y el octavo día no se debe realizar ningún trabajo. Debes tomar el fruto de un hermoso árbol (cítrico, o en hebreo etrog), hojas de ramas de palma (lulab), ramas de mirto (hadas) y sauces (araba), y regocijarte ante Dios. Habitaréis en estas chozas siete días, para que las generaciones futuras sepan y recuerden que yo, HaShem, los hice habitar en chozas cuando los saqué de la tierra de Egipto.

LEYES FINALES

Volviendo al servicio del Templo, Aharon colocará una lámpara que arderá constantemente, día y noche, en el Santuario. Si alguien no respeta el Nombre de Dios y lo ofende, será removido de la comunidad y ejecutado. Si un hombre asesina a otro hombre, se le dará muerte. Quien atente contra la vida de un animal debe pagar una indemnización por ese animal. Si alguien causa algún daño a otra persona, debe pagar una indemnización: por fracturas o mutilaciones accidentales. Esta indemnización será exigible a favor de la víctima, manteniéndose la misma regla tanto para el ciudadano como para el extranjero (guer: residente legal o nacionalizado). Yo soy HaShem, tu Dios.




RESUMEN DE NITSABIM VAYELEJ

Este Shabbat, el ultimo del año 5784, leeremos dos: Parashiyot juntas: Nitsabim y VaYelej

EXILIO

Cuando la vida de Moshé está llegando a su fin, reúne todos el pueblo de Israel—hombres, mujeres y niños de la nueva generación— para reafirmar el Pacto (berit) con HaShem que se había celebrado cuarenta años antes en el monte Sinai, donde se estableció que el pueblo de Israel es la nación de Dios. Moshé les recordó que este Pacto seguirá por todas las generaciones y les advirtió a los israelitas que no se dejaran tentar por el estilo de vida idólatra que conocieron en Egipto, en las naciones que encontraron durante su travesía en el desierto y que encontraran en la tierra de Canaán. Moshé advirtió al pueblo sobre su responsabilidad comunitaria e indicó que si no siguen el camino de Dios, no podrán seguir habitando la tierra de Israel, y serían exiliados a causa de sus pecados.

TESHUBA (=Regreso a Israel)

Esta increíble sección de la Torá también anticipa que, finalmente, desde el exilio, el pueblo de Israel volverá a Dios con todo su corazón y Él los ayudará a regresar nuevamente a Israel desde los rincones más lejanos del planeta y los devolverá a la tierra de sus antepasados, donde vivirán bajo Su protección y con Su bendición. Cuando HaShem reúna a los exiliados de su pueblo, los judíos volverán a servirle y serán bendecidos con abundancia en el trabajo de sus manos, en el fruto de su vientre, de su tierra y de su ganado.

LA TORÁ ES ACCESIBLE

Moshé exhortó al pueblo a seguir los preceptos del Pacto (=la Torá), informándoles que “no es inalcanzable ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo… ni al otro lado del mar… más bien, está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas”. Moshé le dice al pueblo de Israel que tienen la libertad para elegir entre el bien y el mal, la vida y la muerte. Su elección determinará si serán o no beneficiarios de las bendiciones de HaShem. Moshé imploró al pueblo de Israel que eligieran la vida.

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MOSHÉ

Moshé informa al pueblo que él ya tiene 120 años y que no se le permitirá cruzar el río Jordán para acompañarlos a la tierra de Israel. En su lugar, Yehoshua los guiará, y HaShem irá delante de ellos y destruirá a sus enemigos en la conquista de Canaán. Moshé exhortó a los israelitas a ser fuertes y no temer a sus enemigos. Moshé convocó a Yehoshua y le dijo que sea fuerte y valiente, porque HaShem irá delante de él y no lo abandonará.

Luego, Moshé escribió toda la Torá, los Cinco Libros o Pentateuco, y la entregó a los Cohanim (sacerdotes) y a los ancianos de Israel. Moshé le ordenó al pueblo que se reúnan cada siete años, durante la festividad de Sucot. Todos los hombres, mujeres y niños junto con el rey leerán públicamente la Torá. (Con el pasar del tiempo, se estableció que la Torá se leería públicamente todos los lunes, jueves y Shabbat, por la mañana y la tarde, y también en las festividades).

ÚLTIMA ADVERTENCIA

HaShem le ordenó a Moshé que entrara al Ohel Moed junto con Yehoshua. HaShem se presentó a ambos y les informó que, en el futuro, los Yehudim abandonarían el camino de Dios, traicionaran al Pacto y seguirán a los dioses paganos. En ese momento, HaShem ocultará Su rostro —es decir, Su protección— y quedarían a merced de sus enemigos. Por lo tanto, HaShem dice: “Escriban este poema será un canto testimonial en sus bocas,” es decir, para que recuerden que cuando Dios no los está protegiendo, no es porque Él no existe, sino porque el pueblo se ha alejado de Él. Este cántico se narra en la lectura de la Torá del próximo Shabbat.

LA TORA ES RECIBIDA POR EL PUEBLO

Moshé tomó el libro de la Torá recién concluido y lo entregó a los levitas. Les instruyó que lo colocaran junto al Arca que contenía las Tablas. Luego, Moshé reunió a toda la nación para que escuchen el cántico, en el que invocará a los cielos y la tierra como testigos de que los judíos fueron advertidos sobre las consecuencias de sus acciones.




RESUMEN DE KI TABO

AGRADECIMIENTO

Lo primero que menciona nuestra Parashá es el precepto  de los Bikurim, es decir, llevar las primeras frutas que se cosechan al Templo de Jerusalem.  Este acto de agradecimiento a Dios por la tierra y sus productos se aplica a los siete frutos que caracterizan a la tierra de Israel: trigo, cebada, uvas, higos, granadas, aceitunas y dátiles. Cuando llega al Templo, el campesino judío recita una oración de agradecimiento a Dios, y presenta los frutos a los sacerdotes. Hoy en día, una de las maneras de agradecer a Dios por lo que nos concede, es diciendo las bendiciones por las comidas. Por ejemplo, hay 6 bendiciones que decimos antes de comer. Cada una de estas bendiciones se  refiere a un tipo de comida en particular: 1. Hay una bendición específica para el pan (hamotsí lejem min haarets). 2. Otra exclusivamente para el vino (boré perí haguefen), 3. Otra para los frutos de la tierra (boré perí ha-adama vegetales, hortalizas, legumbres, etc.).  4. Para los frutos de árboles (boré perí haets). 5. La bendición por productos hechos con harina (boré miné mezonot), y por último 6. Por todos los demas tipos de alimento (sheakol nihyiá bidbaró, agua, un caramelo, un helado, etc.) . De esta manera, a través de estas bendiciones continuamos agradeciendo a Dios por el privilegio de tener lo que comer, como lo hacíamos en los días del Templo con los Bikkurim.

COMPARTIR

Luego se mencionan los diezmos, un impuesto del 10%,  que los agricultores judíos debían separar de sus productos. Este diezmo no se entregaba al estado para su redistribución, como los impuestos de hoy en día, sino que era repartido por los campesinos directamente a los sacerdotes, a los levitas y a los pobres. Durante algunos años de la cosecha, uno de los diezmos era llevado a Jerusalem para ser consumido allí por sus dueños. Todas estas reglas para el agricultor concluyen con la declaración de que él había cumplido con todos los deberes del diezmo y con una hermosa plegaria en la cual le ruega a Dios que siga bendiciendo al pueblo de Israel y a su tierra השקיפה ממעון קדשך מן השמים וברך את עמך את ישראל ואת האדמה אשר נתתה לנו כאשר נשבעת לאבתינו ארץ זבת חלב ודבש. “Oh Dios, bendice desde el cielo –Tu santa morada — a Tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, tal como lo prometiste a nuestros antepasados [que nos concederás] una tierra que mana leche y miel”.

EL CUMPLIMIENTO DEL PACTO

Moshé le advierte al  pueblo que observen los mandamientos de Dios, recordándoles el pacto de elección mutua: Israel “eligió” a Dios para ser Su Dios, y Dios ha elegido a Israel para ser Su nación santa y protegida.  Como testimonio del pacto, Moshé instruye a los líderes que tomen unas piedras grandes cuando crucen el río Jordán y que escriban en esas piedras toda la Torá. Otro juego de piedras con la Torá grabada en las mismas también deberá ser erigido en el monte Ebal. Moshé les indica proclamar bendiciones y maldiciones (o advertencias tojajot) en los montes Gerizim y Ebal. Las bendiciones serán concedidas por Dios a todo aquel que observe la Torá, y las maldiciones recaerán sobre aquellos que la abandonen y no se comporten debidamente con Dios y con el prójimo. Los ancianos de la tribu de Leví se pararán entre las dos montañas, y los representantes de seis tribus se ubicaran en cada montaña. Los levitas y los sacerdotes proclamarán entonces las bendiciones y las advertencias al pueblo.

EL INCUMPLIMIENTO DEL PACTO

Luego la Torá dedica un largo texto con la descripción de las penurias y sufrimientos que caerán sobre los judíos si descuidan la observancia de la Torá. La lógica de esta idea es la siguiente: como vimos previamente, Dios se compromete a proteger a Israel mientras israel se comporte como el pueblo de Dios. Si la nación de Israel abandona el pacto y se aleja de Dios, se estará alejando automáticamente de la protección divina, y quedará así expuesta a la merced de sus implacables enemigos, que no tienen compasión por Israel. Estas tragicas cirucntacnias que le tocará vivir a Israel, comenzará con el exilio, cuando la Tierra Prometida “expulse” a sus habitantes judíos. Y este proceso continuará cuando las naciones reciban de mala gana a los refugiados judíos. En muchos casos comenzarán por explotar sus talentos y después se abusarán de ellos, quitándoles el patrimonio y luego la vida. En estas circunstancias el compromiso de protección Divina se limita entonces a la promesa de no permitir que el pueblo judíos desaparezca de la faz de la tierra. Y a recibirlo nuevamente y llevarlo de vuelta a su tierra, cuando recapacite y regrese a Dios [Teshubá]. Todas estas trágicas advertencias ya fueron experimentadas por el pueblo judío a lo largo de su trágica historia y muy especialmente durante la Shoah.

Para concluir y para ilustrar el amparo Divino a israel, Moshé le recuerda al pueblo todos los milagros que Dios ha hecho para con ellos, protegiéndonlos desde el momento de la salida de Egipto hasta ese mismo día.




RESUMEN DE LA PARASHA DEBARIM

Moshé se dirige al pueblo de Israel, la nueva generación de israelitas que está a punto de ingresar a la tierra de Israel, en un extenso discurso que comienza recordando los eventos que ocurrieron desde la salida de Egipto, 40 años atrás, hasta el presente.

Moshé también menciona la designación de líderes y jueces para ayudarlo a guiar al pueblo. Esta medida sería tomada luego como el ejemplo de cómo organizar el sistema judicial en el pueblo de Israel.

Luego relata lo acontecido con los espías y cómo –con la excepción de Yehoshua y Caleb– desalentaron al pueblo judío y generaron una crisis que impidió a esa generación ingresar a la tierra Prometida. Esta grave crisis provocó que el pueblo de Israel tuviera que deambular 40 años en el desierto.

Dios le dice a Moshé que ya habían estado en esa región montañosa el tiempo suficiente y que ahora finalmente deben dirigirse hacia la tierra prometida e instruye al pueblo a no enfrentarse con los descendientes de Esav, la nación de Se’ir, y no provocarlos. Además, les ordena que compren de ellos, y no tomen por la fuerza, la comida y el agua que necesiten, ya que Dios no les concederá ninguna parte de la tierra de Se’ir. También le indicó a Moshé que no hostiguen ni provoquen a los Moabitas y Amonitas, ya que Dios ha otorgado su tierra como posesión a los descendientes de Lot.

El pueblo de Israel pasó 38 años viajando desde Kadesh-Barnea hasta cruzar el río Zared, y toda la generación anterior pereció en el desierto, tal como Dios lo había indicado.

Moshé le recuerda al pueblo que envió  mensajeros al rey Sijón ofreciéndole la paz y pidiéndole permiso para pasar por su tierra. Pero Sijón se negó a dejar pasar a los israelitas. El pueblo judío se enfrento a Sijón, el emorita, rey de Jeshbón, y conquistó su tierra. La Torá entonces detalla la conquista de las tierras de Sijón y Og, en el lado oriental del río Jordán. Estas tierras serán adjudicadas a las tribus de Ruben, Gad y una parte de la tribu de Menashé




Parashá Quedoshim

En Parashat Quedoshim, HaShem le ordena al pueblo de Israel que se comporte con santidad.
¿Qué significa “santidad”?
Principalmente, comportarse con sensibilidad, generosidad y respeto hacia los seres humanos que nos rodean.
Y esta conducta especial no consiste en un acto aislado o esporádico.
Se construye en la vida diaria, a través de nuestras acciones con las personas que nos rodean.

La Parashá incluye decenas de Mitsvot. Algunas de las más conocidas son:

Respetar a la madre y al padre.
Esta es una Mitsvá diferente a la que mencionan los Diez Mandamientos, que hablan de honrar a los padres.
Respetar incluye todo lo que NO debemos hacer hacia ellos, como llamarlos por su nombre, sentarse en su lugar, interrumpirlos, etc.
Por lo general, se aplica cuando somos menores, vivimos con ellos y dependemos de nuestros padres.
Honrar se refiere a lo que hacemos por ellos generalmente, cuando nuestros padres nos necesitan en su vejez: asistirlos, ayudarlos, acompañarlos.

No poner tropiezo delante del ciego.
Este mandamiento no solo se aplica a quien es físicamente ciego.
También nos indica no aprovecharse de la ignorancia del otro, no manipular, no engañar, no inducir al error.
Es una Mitsvá que exige máxima honestidad y responsabilidad.

Juzgar con justicia al prójimo.
Ser imparcial, evitar favoritismos, actuar con equidad.
Y también juzgar a los demás con el beneficio de la duda.
No asumir lo peor, sino pensar bien antes de juzgar mal.

No odiar a nuestros hermanos Yehudim en el corazón.
La Tora prohíbe el odio pasivo y silencioso.
En lugar de guardar rencor, se debe hablar, corregir, escuchar y perdonar.

-No te quedes pasivo cuando se derrama la sangre de tu prójimo                           No ponerse en actitud pasiva ante la sangre del prójimo No ignorar el peligro o la necesidad del otro, especialmente cuando un o puede ayudar.
No hay que ser indiferente. La santidad requiere responsabilidad.

Amar al prójimo como a uno mismo.
Rabí Aqibá dijo que este es el principio general de toda la Tora.
Este amor no es sentimentalismo: significa empatía, sensibilidad y preservar la dignidad del otro.

Medidas y pesos justos.
La espiritualidad también se expresa en cómo nos comportamos con nuestro dinero.
Esta Parashá menciona el “no robar” (lo tignobu) en el contexto de no tomar lo que no es nuestro, no engañar y ser honestos en los negocios.

Respetar a los ancianos.
Levantarse ante los mayores.
Reconocer la experiencia y la sabiduría que dan los años.
Una sociedad que honra a sus mayores es una sociedad con memoria y valores.

No vengarse ni guardar rencor.
La Torá distingue entre vengarse (“como tú no me ayudaste, ahora yo no te ayudo”) y guardar rencor (“te ayudo, pero no olvido que tú no lo hiciste”).
Ambas actitudes están prohibidas.
Se espera de nosotros un corazón limpio.

No chismear ni esparcir habladurías.
Hablar mal de otros daña la convivencia y destruye la confianza.
La santidad se expresa también en cómo usamos nuestras palabras.

Dejar parte de la cosecha para los pobres.
Cuando recolectes tus campos, no tomes todo.
La Tora ordena dejar los bordes de la tierra y las espigas caídas para el necesitado.
La generosidad no es opcional: es parte esencial de nuestra identidad como pueblo.

Estas Mitsvot nos enseñan a vivir con integridad, justicia y sensibilidad.
La Kedushá consiste también —o principalmente— en cómo tratamos al prójimo.
Porque cada acción refleja que somos parte del pueblo de HaShem.





Resumen de Parashat Pequdé

La Torá da un recuento exacto de las sumas y cantidades de oro, plata y cobre donados para la construcción del Tabernáculo, así como los elementos y materiales de construcción utilizados.

La Torá describe entonces el efod o chaleco invertido que viste el Cohén Gadol y sus tirantes, ajustados con tachuelas de piedras preciosas. Se produce también el Jóshen Mishpat que viste el Sumo Sacerdote sobre su pecho, con sus 4 filas de 3 piedras preciosas por fila . Cada una de estas piedras contiene los nombres de las 12 Tribus de Israel.
Las ropas sacerdotales también incluyen al me’il o un manto de color violeta con campanas de oro que viste el Sumo Sacerdote, y el Tzitz, o banda de oro que usa en su frente. La Torá también describe las vestiduras que usaban los sacerdotes regulares: túnicas, turbantes, fajas y pantalones. Así la construcción del Tabernáculo ha concluido. Los artesanos llevan todo a Moshé para una inspección final. Moshé inspecciona toda la obra y ratifica que se había hecho exactamente según las instrucciones Divinas. Moshé bendice a los artesanos y trabajadores.

Dios le indica a Moshé que debía erigir el Mishkán el primero de Nisán. Dios también indica que todos los elementos, artefactos y objetos del Tabernáculo deben ser llevados a sus lugares apropiados y dene ser ungidos con aceite para consagrarlos como objetos de culto Divino. Moshé también debe vestir a su hermano Aharón y a sus hijos con las ropas sacerdotales, y deben ser ungidos con el aceite. Cuando Moshé termina todo esto una Nube de Gloria, que indica la Presencia Divina, se manifestó en el Tabernáculo. Esta misma nube también sirvió como guía para los judíos durante su travesía en el desierto: cuando la nube se desplazaba, el pueblo la seguía, hasta que la nube se detenía y entonces el pueblo montaba allí su campamento hasta que la nube se desplazara nuevamente.




RESUMEN DE VAYAQHEL

VAYAQHEL

Nuestra Parashá comienza con un importante recordatorio acerca de la observancia del Shabbat, indicando que incluso la construcción del Tabernáculo, Mishkán debe ser suspendida el séptimo día. Luego la Torá continúa con la descripción del Mishkán dando a entender que el pueblo ha sido perdonado por Dios del pecado del becerro de oro, gracias a la intervención de Moshé. La Torá menciona todos los materiales necesarios para construir el Tabernáculo y una lista de todas las partes del Tabernáculo y las vestiduras sacerdotales que se iban a realizar. Los hombres y las mujeres donaron generosamente todos los materiales o la labor que había solicitado Moshé.

Moshé anuncia que Dios ha elegido e inspirado a Betzalel y Aholiab para servir como ejecutores del proyecto de construcción del Tabernáculo, y les transfiere todos los materiales donados. El pueblo sigue donando generosamente, hasta que los artesanos le informaron a Moshé que los materiales que ya tenían eran más que suficientes para completar su tarea. Moshé anuncia al pueblo que se suspende la donación de materiales ya que hay un superavit. Los trabajadores comienzan su trabajo. Se ensamblan las cortinas del Tabernáculo, sus paneles, sus zócalos, y las cortinas que cubren la entrada al Santuario principal y que separaba el Qodesh — donde esta la Menorá, la Mesa de ofrendas (no-animales), el Altar del Incienso— del Qodesh haQodashim donde está el Arca del pacto que contiene las Tablas de la Ley.

La Torá describe ahora la construcción de la Menorá (el candelabro) y el Altar del Incienso. También se preparan el aceite de la unción y el incienso. La descripción del Tabernáculo sigue con la construcción del Altar exterior —donde se ofrecían los sacrificios animales— la fuente de cobre donde los Cohanim lavarán sus pies y sus manos; las cortinas que rodeaban el Tabernáculo y las vigas y ganchos que las sostenían.

PEQUDE

La Torá da un recuento exacto de las sumas y cantidades de oro, plata y cobre donados para la construcción del Tabernáculo, así como los elementos y materiales de construcción utilizados.

La Torá describe entonces el efod o chaleco invertido que viste el Cohén Gadol y sus tirantes, ajustados con tachuelas de piedras preciosas. Se produce también el Joshén Mishpat que viste el Sumo Sacerdote sobre su pecho, con sus 4 filas de 3 piedras preciosas por fila . Cada una de estas piedras contiene los nombres de las 12 Tribus de Israel.
Las ropas sacerdotales también incluyen al me’il o un manto de color violeta con campanas de oro que viste el Sumo Sacerdote, y el Tzitz, o banda de oro que usa en su frente. La Torá también describe las vestiduras que usaban los sacerdotes regulares: túnicas, turbantes, fajas y pantalones. Así la construcción del Tabernáculo ha concluido. Los artesanos llevan todo a Moshé para una inspección final. Moshé inspecciona toda la obra y ratifica que se había hecho exactamente según las instrucciones Divinas. Moshé bendice a los artesanos y trabajadores.

Dios le indica a Moshé que debía erigir el Mishkán el primero de Nisán. Dios también indica que todos los elementos, artefactos y objetos del Tabernáculo deben ser llevados a sus lugares apropiados y dene ser ungidos con aceite para consagrarlos como objetos de culto Divino. Moshé también debe vestir a su hermano Aharón y a sus hijos con las ropas sacerdotales, y deben ser ungidos con el aceite. Cuando Moshé termina todo esto una Nube de Gloria, que indica la Presencia Divina, se manifestó en el Tabernáculo. Esta misma nube también sirvió como guía para los judíos durante su travesía en el desierto: cuando la nube se desplazaba, el pueblo la seguía, hasta que la nube se detenía y entonces el pueblo montaba allí su campamento hasta que la nube se desplazara nuevamente.