El Rab Abraham Portaleone (1542-1612) y el Bet haMiqdash

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El Rab se destacó por ser un autor muy prolífico. Sus obras son principalmente de halajá (ley judía), derushim (discursos y sermones) y musar (ética judía). También compuso varios poemas y canciones de carácter religioso. Pero no menos que por sus obras, se destacó por su preocupación y dedicación por el bienestar de su comunidad que en esos años se encontraba en una situación muy difícil.
En 1824 un terremoto arrasó la ciudad de Alepo y fallecieron cerca de mil judíos (tengamos en cuenta que la comunidad no superaba las 10.000 personas) y los que se salvaron, entre ellos el propio Rab, tuvieron que acampar en carpas en las afueras de la ciudad durante 18 meses. En esa época el Rab Antebi escribió su primer libro, al cual llamó a causa de ese desarraigo Yosheb Ohalim, en español “Asentado en las Carpas”. Este libro contiene sermones sobre las secciones semanales de la Torá en los que combina, de una manera muy creativa, el análisis halájico, los relatos bíblicos y las narraciones hagádicas (historias y parábolas de los sabios). Cuentan que en esas improvisadas carpas, desprovisto de libros de Torá, el Rab escribió su obra citando todas las fuentes de memoria.
El principal problema que el Rab Antebi debía enfrentar como líder comunitario era el empobrecimiento general de la comunidad. Los ingresos bajaban, los precios subían y el imperio otomano exigía más impuestos. Hay muchas historias acerca de cómo el Rab se dedicaba a apoyar a los necesitados. En sus libros de musar Ohel Yesharim y Jojmá Umusar escribe extensamente sobre cómo cada judío es garante por su hermano Yehudí y no debe ignorarlo en sus momentos de aprieto. También escribió que uno de los motivos de la mala situación económica de los judíos alepinos se debía a que sólo se dedicaban al comercio y no poseían profesiones u oficios. El Rab exhortaba a los padres a proveer a sus hijos una profesión y no conformarse con adiestrarlos en el comercio.
Uno de los libros más importantes del Rab es Mor Vahalot, preguntas y respuestas sobre innumerables casos que se presentaron en la comunidad Alepina y requerían una opinión rabínica autorizada.
Veamos una de estas preguntas (J. M. 2).
La costumbre de los tribunales judíos de Alepo era que el Gran Rabino de la ciudad, en ese entonces el Rab Antebi, juzgaba individualmente los distintos conflictos monetarios, sin estar acompañado por otros dos jueces (dayanim), lo cual era la práctica común de los otros jueces rabínicos.
El Rab fue cuestionado por este proceder. No se trataba de un problema legal, ya que según la halajá los litigantes pueden aceptar ser juzgados por un solo dayán. El problema era una cuestión de ética. El famoso Rab Shaj [Rabbi Shabetai Hakohen, Polonia, siglo XVII] (J. M. 3, 10), basándose en el Shulján Aruj y el Talmud de Jerusalem, escribió que si bien técnicamente el juez rabínico puede juzgar por sí mismo, no está bien que un juez lo haga, a menos que se trate de un gran experto en jurisprudencia Rabínica. Pero no termina ahí. El Rab Shaj sigue diciendo, que hoy en día nadie puede considerarse como “gran experto” tal como sucedía en la época del Talmud. Ya que con el paso de las generaciones los conocimientos de Torá han disminuido. Por lo tanto hoy en día ningún rabino debería juzgar individualmente. Muchos prominentes rabinos adoptaron la opinión del Shaj.
En este punto es donde el Rab Abraham nos ilumina con su visión halájica. El Rab Antebi disentía con la visión del Shaj. Estas son algunas de sus palabras traducidas al español:
“contrariamente [a lo que dice el Rab Shaj], es más común encontrar un experto en nuestras generaciones que en las generaciones del Talmud, ya que todo el estudio [de los Sabios del Talmud] estaba basado en la memoria y la transmisión oral. En esas épocas el experto no era algo muy común. No ocurre lo mismo en nuestra generación, que ya está toda [le ley] está escrita en los libros y [los Sabios] no dejaron ni lo grande ni lo pequeño sin registrar. Por lo tanto, si un juez rabínico sabe analizar jurídicamente [el caso que enfrenta] y está familiarizado con el estudio de los posqim (legisladores halájicos), no hay duda que puede ser considerado un “gran experto” en la ley.”
Rabbi Abraham Antebi falleció en Alepo en 1858 a la edad de 93 años, y es recordado hasta el día de hoy como una de las luminarias más grandes de Alepo.
Escrito por Abraham Sacca, hijo del Rab Isaac Sacca de Buenos Aires, ARGENTINA




El Rabino Moshe Alashqar (מהר”ם אלאשקר) nació en 1466 en la ciudad de Zamora, España. En 1492, cuando el rabino Moshe tenía 26 años, los judíos fueron expulsados de España. El rab Moshé y su familia sufrieron muchas tribulaciones. Su barco se hundió y él fue capturado por piratas. Al final logró escapar y se estableció en la ciudad de Túnez, junto con el célebre rabino Abraham Zacuto. Desde Túnez se fue a Salónica Grecia. Y luego en 1522 se estableció en Egipto, donde formó parte de la corte rabínica del rabino David Ibn Zimra (El Radbaz). Fue una de las más grandes autoridades rabínicas de su tiempo y, como tal, fue consultado desde todo el mundo.
Hablemos un poco de sus libros.
Su obra más famosa es Teshubot Maharam Alashqar, un libro de 120 preguntas y respuestas sobre muy diversos temas Halájicos .
Un ejemplo (Teshuba 96). La pregunta original trata de la determinación de la fecha de la circuncisión de un niño que nació entre el atardecer y el anochecer (ben hashemashot) de un viernes , al comienzo del Shabbat. La pregunta es si este segmento de tiempo se considera parte del día viernes o del Shabbat. De acuerdo a esta determinación se fijará la fecha de la circuncisión para el próximo viernes o sábado. El Rab Alashqar analiza las diferentes opiniones Halájicas que discuten cuándo comienza y cuándo termina un nuevo día desde el punto de vista legal. Para eso el rab Alashqar cita el Talmud en Pesajim p. 94. El Talmud registra un debate que tuvo lugar en el primer siglo de la era común entre los sabios judíos y los sabios griegos. Los sabios judíos pensaban que durante el anochecer, cuando el sol se oculta por el oeste, se traslada por encima de la “bóveda celestial”, y luego desciende y aparece por la mañana por el este. Mientras que los sabios griegos creían que por la noche el sol se trasladaba por debajo de la tierra, de oeste a este.
Al final, el Talmud concluye diciendo que los rabinos admitieron que los sabios griegos tenían razón. ¿Cómo llegaron a esa conclusión? Porque observaron que por la noche el agua de los océanos, ríos y lagos está más cálida que durante el día, y esto sólo tiene sentido si el sol se traslada por debajo de la tierra y no por arriba de la bóveda celestial.
En la edad de media, como 10 siglos luego que este debate tuvo lugar, los rabinos debatieron acerca de qué significa exactamente la “admisión” de los rabinos del talmud. Rabenu Tam y Najmánides opinaron que, siendo que los rabinos del Talmud no pueden estar equivocados, lo que el Talmud quiso decir es que los rabinos admitieron “el razonamiento” de los sabios griegos pero no los hechos (de aquí la famosa opinión de Rabenu Tam, para quien ben hashemashot –el crepúsculo o el período de tiempo entre el atardecer y el anochecer– dura 72 minutos, ya que “durante la noche el sol se desplaza por encima de la bóveda celestial”).
Por el otro lado Maimónides y otros rabinos afirmaron que debemos entender la admisión de los rabinos literalmente, como reconociendo un error en la apreciación de los hechos. De acuerdo a esta opinión los rabinos del Talmud revaluaron sus previos supuestos y cambiaron de opinión basados en los nuevos elementos que analizaron. Para Maimónides, esta admisión, lejos de socavar la autoridad de los rabinos, demustra la integridad intelectual de los sabios del Talmud y su pasión por la búsqueda de la verdad (de acuerdo a esta conclusión para Maimónides y otros rabinos el ben hashemashot dura alrededor de 14 minutos, no 72. Y esto, por suepusto afecta la determiancion de cuándo empieza un nuevo día…).
El Rab Alashqar se inclinó por la opinión de Maimónides, quien explicó que los rabinos son la autoridad suprema e indiscutible en la ley judía (son la corte Suprema de Justicia), pero en otras áreas (ciencias, por ejemplo) en las que no se recibió una tradición oral, las opiniones de los rabinos están abiertas al debate.
Otra de las respuestas más famosas del rab Alashqar, que es casi un libro independiente, es la responsa 117 de su libro conocida también como Hasagot (= refutaciones), donde el Rab Alashqar rechaza los argumentos de Rabí Shem Tob ben Shem Tob quien había escrito muy críticamente contra las ideas de Maimónides en su Moré Nebujim, la famosa “Guía de los perplejos”. El Rab Alashqar admiraba a Maimónides y en su libro Hasagot defendió apasionadamente sus ideas filosóficas. Muy interesantemente, cuando el Rab Alashqar defiende a Maimónides demuestra una y otra vez que la mayoría de sus críticos no entendieron cabalmente a Maimónides ya que no leyeron el Moré Nebujim en el idioma que éste fue escrito originalmente, árabe, lo que creó infinidad de confusiones.
En 1539 se estableció en Erets Israel. Falleció en 1542 y fue enterrado en Yerushalayim.
Para leer y estudiar el libro del Rab Alashqar haga click aquí.

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La comunidad de Newport floreció especialmente en el siglo XVIII, de la mano de Aaron Lopez. Aaron Lopez llegó a Newport en 1752 desde Lisboa, con el nombre de Don Duarte Lopez. Por 150 años sus ancestros habían vivido en Portugal como “Marranos”, es decir, simulando que eran católicos, para escapar de la Inquisición que prohibía la práctica de la religión judía. Aaron Lopez se transformó en un empresario importantísimo y muy próspero. Llegó a tener su propia flota de 80 barcos mercantes.
El Rab Jayim Rafael Carigal (o Karigal) nació en 1732 en la antigua Kehilá Sefaradí de Jebrón. Estudió en la Yeshibá de Jebrón, fundada y mantenida por Abraham Israel Pereira, de Amsterdam. El Rab Carigal era un alumno prodigioso y se recibió de rabino a la temprana edad de 17 años. La comunidad judía de Israel, si bien era el centro espiritual de los judíos de todo el mundo, era muy pobre, y necesitaba el apoyo permanente de los judíos de la diáspora. El Rab Carigal fue designado por sus colegas para ser un “Shaliaj deRabanan”, un representante de los Rabinos, y colectar fondos para ayudar a los Yehudim de Israel. En ese entonces los rabinos que salían en esta misión eran cuidadosamente elegidos, especialmente en base a su erudición. Se elegía a los más eruditos, ya que se esperaba de ellos que no sólo recaudaran fondos para Israel, sino que también pudieran enseñar Torá a los judíos de la diáspora.
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El Rabino Shemuel ben Moshé de Medina (abreviado רשד”ם) nació en Salónica, Grecia, en 1505. Fue el fundador y Rosh Yeshibá de la academia talmúdica de esa ciudad. Sus maestros fueron el famoso rabino Yosef Taitatsaq, que también fue uno de los maestros del rabino Yosef Caro, y el rabino Levi Ibn Habib. Estos dos rabinos eran muy diferentes en su orientación y horizontes intelectuales. Ambos eran grandes luminarias, pero mientras que el Rab Ibn Habib se inclinaba por la filosofía y la lógica talmúdica, el rabino Taitatsaq era más proclive al misticismo y la Qabbala. El Rab Medina absorbió de estos dos modelos, pero irónicamente, él no se dedicó ni a la filosofía ni al misticismo sino a la Halajá (ley judía).
Sufrió muchas desgracias personales. Perdió a su padre a una edad muy temprana. Luego, cuando tenía unos cincuenta años de edad, sus dos yernos, R. Yosef Tsarfati y R. Ytsjaq Hayoun, fallecieron a una edad muy joven, y el Rab Medina quedó a cargo de las dos viudas, sus dos únicas hijas, y de sus numerosos niños. Unos años más tarde, su hermano, que fue quien lo educó y quien lo ayudaba financieramente, también falleció. Y el Rab Medina también quedó a cargo de su cuñada y sus hijos. A pesar de todas estas dificultades nunca abandonó el estudio de la Tora y continuó escribiendo y enseñando. En todo este tiempo, no quiso beneficiarse de los fondos comunitarios, a pesar de que estaba en una gran necesidad de dinero. Por el contrario, como un testimonio de su gran humildad, pagaba sus impuestos comunales, de los cuales estaba exento como rabino, para no presumir de su estudio de Torá (כדי לא להחזיק עצמו כתלמיד חכם).
El Rabino Medina fundó la Yeshiba de Salónica en la que introdujo el sistema de enseñanza de los grandes eruditos talmúdicos españoles de la época del Rab Isaac Campanton. Tuvo muchos discípulos, entre ellos rabino Abraham di Boton, autor de Lejem Mishné. Esta Yeshiba era apoyada por la famosa filántropa judía Doña Gracia Mendes Nasí.
El Rabino Medina era una autoridad halájica aceptada en su comunidad, Salónica, y mucho más allá. Numerosas preguntas halájicas le fueron dirigidas desde todas las ciudades del Imperio Otomano e Italia. El Rab Jaim Shabbetai dijo de él: “Era un juez experto en jurisprudencia Talmúdica y poseía conocimientos enciclopédicos. Uno no debe desviarse un ápice de sus decisiones”. Sus decisiones Halájicas se estudiaron no sólo entre los Jajamim Sefaradim sino también entre los Rabbanim de Europa del Este, y sus decisiones Halajicas son a menudo citadas en los tiempos modernos por los jueces en el Estado de Israel en apoyo de sus propias decisiones.
El Rab Medina fue uno de los principales líderes de las congregaciones procedentes del “Gerush” (la expulsión de España, 1492, y Portugal, 1497). El propio rabino Medina era de origen portugués y ejerció como el rabino de la sinagoga portuguesa en Salónica. Sin embargo, cuando hubo un debate en torno a qué costumbre seguir en las Tefilot (oraciones), y cada congregación quería imprimir su propio Siddur, el rab Medina decidió imprimir la versión de los judíos españoles (Sefaradim), y no la de los portugueses, en base a los méritos de esa versión, que era, en sus propias palabras, “impecable y accesible a todos”.
En una de las controversias que tuvieron lugar en Salónica y en otras comunidades judías, el rabino Medina mantuvo el derecho de los miembros mas pudientes de la comunidad a regular la dirección de los asuntos comunales. Según él, como había sido la costumbre en España, el liderazgo de la comunidad debía estar en las manos de aquellos que asumen la responsabilidad económica de la misma, siempre y cuando no se desviaran de los principios religiosos.
El Rab Medina murió en Salónica en 1589. Su hijo fue el rabino Moshé De Medina, un rabino muy importante y un exitoso comerciante y filántropo, ayudó a fundar una nueva imprenta hebrea donde muchos libros importantes de Torá fueron publicados por primera vez, gracias a sus generosos esfuerzos. Entre estos libros estaba, por supuesto, el libro de su padre Pisqe Rabbí Shemuel De Medina (שו”ת מהרשד”ם). Este libro contiene un total de 956 preguntas y respuestas sobre todas las áreas de la ley judía, con una introducción de su propio hijo, Moshé.
Usted puede descargar el libro del rab Shemuel De Medina, la edición de 1860, publicada en Levov, haciendo click aquí .