LEJ LEJA: Caminar ante Dios

התהלך לפני והיה תמים

Camina ante Mi con integridad”

ABRAHAM Y NOAJ

Cuando la Torá describe la relación entre Dios y Noaj el texto dice: «ET HAELOQIM HITHALEJ NOAJ», que significa: “Y Noaj caminaba con Dios”. Nuestros Sabios explicaron que esto significa que Noaj se apoyaba en Dios, y el Creador lo rescataba de sus problemas. Noaj obedecía a Dios y dependía de la asistencia Divina. Su mayor aspiración era que Dios lo llevara de la mano , que lo sacara del pozo. Por el otro lado, cuando el texto bíblico describe la dinámica entre Dios y Abraham en la Parashá de esta semana no aparece una relación horizontal. Dios le dice a Abraham “HITHALEJ LEFANAI”, «Camina ante Mi presencia… , o «Camina delante de Mí». ¿Qué quiere decir este texto? Hay varias y muy profundas interpretaciones. Voy a presentar dos opiniones.

VIVIR BAJO SU MIRADA

El texto se puede entender en primer lugar como «Camina ante Mi presencia» es decir, condúcete en tu vida consciente de Mi presencia. Sabiendo que Yo estoy aquí, observándote. Es como lo que el Rey David dijo en Tehilim «SHIVITI HASHEM LENEGDI TAMID», «Tengo a HaShem presente ante Mí, permanentemente» . Esta hermosa interpretación es compatible con el final de ese versículo que dice VEHEYE TAMIM, es decir: «[condúcete] … con integridad«. En otras palabras: en cada paso que des en tu vida, ten presente Mi existencia y dirígete con integridad. Actuar de acuerdo a lo que Dios indica es una forma de promover la idea de Su existencia. Actuar bien, con honradez, con nobleza y generosidad, cuando los demás saben que uno se guía por instrucción Divina, surte un efecto de «admiración» y un deseo e imitación de esa conducta. A esto se lo llama en hebreo «Kiddush HaShem», santificar Su nombre, es decir, elevar la reputación del Creador a través de nuestro proceder.

AYUDAR A VER

Hay otra interpretación que no es menos profunda ni menos hermosa. Estas palabras también se pueden traducir como que Dios lke dice a Abraham: «Camina delante de Mí» como cuando una persona le dice a otra:»Tú camina adelante que yo te sigo…” Pero ¿qué puede significar que Abraham debe caminar adelante de Dios? Un Midrash dice Dios le pide a Abraham que vaya adelante de Él para mostrar al mundo la presencia de Dios. Como un sirviente que en la noche va adelante del carruaje real iluminando con una lámpara la presencia del Rey, para que sus súbditos lo puedan ver. Pero demostrar la existencia de Dios no es tarea fácil…

IDOLATRIA Y DEMAGOGIA

La primera misión de Abraham era mostrarle a la humanidad que la Abodá Zara, la idolatría, era falsa. Que, como explica Maimónides, los líderes religiosos de la idolatría habían inventado todos esos ritos y creencias para controlar y manipular a sus súbditos con miedos y fetichismo. Esos eran simplemente charlatanes que usaban las supersticiones –que ellos mismos habían inventado– para dominar y tener poder. Cuando Abraham denunció la falsedad de la idolatría se ganó muchos enemigos como el rey Nimrod. Abraham había convencido a la gente que a Dios no se lo puede ver, y que era absurdo representarlo por ídolos, pero ahora tenía que hacerles entender que aunque no se lo puede ver, Dios existe, y es omnipresente (está en todos lados). Los ojos físicos no alcanzan. Abraham enseñó que para «descubrir» al Creador tenemos que observar la Creación y recuperar nuestra capacidad de asombro.

¿EVOLUCION O CREACION?

Abraham también demostraba la existencia de Dios practicando el jesed, la benevolencia. Abraham se dedicaba a albergar huéspedes en su tienda, ofrecía sombra, agua y comida a gente que ni siquiera conocía. Y cuando le agradecían por su hospitalidad Abraham les decía: «No me agradezcan a mí», nebarej sheajalnu misheló, «Bendigamos al Altísimo, a Dios que nos proveyó esta comida». Practicar el bien es una forma de expresar nuestra creencia en Dios. ¿Por qué? Porque si no existe un Creador, si solo somos animales evolucionados, entonces debemos guiarnos por la ley elemental de la naturaleza: «la supervivencia del más apto». Como decía Nietzsche (y como hicieron los Nazis): Tener misericordia por los más débiles te hará más débil a ti. El hombre sin Dios debe utilizar todos sus medios y esfuerzos para hacer más fuerte al que ya es fuerte y no desperdiciar sus esfuerzos en ayudar a los débiles. Por el otro lado, el jesed, hacer el bien desinteresadamente, solo se justifica cuando afirmamos que la creación es Divina, y que el Creador es el «Padre» de la humanidad, y como un padre que ama a sus hijos, espera que nos preocupemos unos por los otros.

MISIONES IMPOSIBLES

Abraham tiene varias misiones difíciles: 1. Vivir, pensar y actuar con integridad de manera que su comportamiento refleje la existencia de Dios. 2. Iluminar intelectualmente a la humanidad para desplazar las mentiras de los oportunistas y ayudar a los demás a descubrir al Creador 3. Hacer el bien y comportarse con integridad hacia los demás, es la mejor manera de llevar a la práctica la creencia en Dios.




LEJ LEJA: ¿Por que Dios eligió a Abraham? 

La Parasha de esta semana comienza con el llamado Divino a nuestro patriarca Abraham, «Lej Lejá»: «Deja tu tierra y ve a la tierra que te mostraré [Canaán, Israel].» Dios le habla a Abraham; l invita a dejar su tierra y establecerse en Israel, donde HaShem lo bendecirá con una multitud de descendientes. Muy hermoso. Pero el texto bíblico mantiene su silencio en un punto muy sensible. «¿Por qué Abraham?» ¿Qué hizo Abraham para merecer la elección de Dios?

¿EL LIBRO DEL PORQUÉ ?

Para aquellos que están familiarizados con el estilo literario de la Torá, la ausencia de una explicación acerca de por qué las personas hacen lo que hacen es la regla, más que la excepción. De manera similar, la Torá no siempre revela las causas por las que HaShem hace lo que hace. La Torá, por ejemplo, no explica las razones de muchos preceptos divinos, o por qué ciertos animales son puros o impuros, ni siquiera (y creo que este es el ejemplo más dramático) explica «por qué Dios creó el mundo». No estoy seguro de cuál es la razón , pero es notorio que el hebreo bíblico no contiene la palabra «por qué» (la palabra lamá, por ejemplo, indica más el propósito de la acción, no la intención del sujeto; y algo similar ocurre con la palabra madua ‘). Tal vez, como escuché una vez, esto tiene que ver con nuestra creencia en la absoluta libertad de elección de Dios y del hombre: el «por qué», un causal,  indicaría cierta limitación de nuestra total capacidad de elegir.

O tal vez la razón de esta ausencia sea,  como explicó el rabino Menashé ben Israel, que la Tora quiere dejarnos la tarea del “por qué” a nosotros, los lectores. Para que en cada generación cada individuo pueda seguir contribuyendo con un punto de vista diferente, jiddush,   y descubra nuevos niveles de comprensión en el infinito libro de HaShem. Y esto no sería posible si los «por qué» fueran explícitos.

Volvamos a nuestra pregunta inicial.

¿Por qué Dios eligió a Abraham?

¿ABRAHAM INICIÓ EL CONTACTO?

La primera respuesta es la historia que todo niño judío aprende a una tierna edad. Téraj, el padre de Abraham, producía y vendía ídolos. Estatuas de los dioses mitológicos que representaban las diferentes fuerzas de la naturaleza. Me imagino que la «idolatría» debe haber sido un gran negocio (como en algunos casos el «arte») porque todo lo que el vendedor necesitaba para obtener una buena ganancia era convencer al comprador de que este ídolo tenía más poderes que el otro, y que eso justificaba un precio más alto. Todo iba bien para  Téraj hasta que se le ocurrió enseñarle su negocio a su hijo Abraham… allí sucedió algo inesperado. En lugar de ayudar a su papá a ganar más dinero, Abraham lo desafió con una lógica impecable, pero desastrosa para los negocios: «¿Cómo vamos a vender estos ídolos como si fueran nuestros creadores si los hicimos ayer con nuestras propias manos?  Tu y yo sabemos querido padre, que estas estatuas que no pueden ver, escuchar ni hablar: ¿cómo vamos a engañar a la gente y pretender que son dioses?» El padre de Abraham estaba furioso con su hijo que estaba arruinando su negocio. Pero así fue como Abraham comenzó su búsqueda de Dios. Y fue luego que Dios lo «llamó» a Abraham y lo invitó a mudarse a «Su tierra».

HASHEM LO LLAMÓ PRIMERO

La segunda respuesta tiene que ver con un texto que recitamos todos los días en nuestra Tefilá por las mañanas. “Tú eres HaShem, nuestro Dios, que elegiste a Abram, lo sacaste de Ur Casdim,  cambiaste su nombre a «Abraham» y encontraste que su corazón era fiel a Ti” אשר בחרת באברם והוצאתו מאור כשדים… ומצאת את לבבו נאמן לפניך. De acuerdo con este pasuq (Nejemia, 9: 7-8.) Dios primero elige a Abraham, casi arbitrariamente, y luego Abraham se transforma en Su siervo fiel. Irónicamente, y aunque recitamos este pasuq todos los días, este punto de vista es menos conocido (o menos popular). Según esta interpretación, HaShem fue quien inició a Abraham, lo preparó y lo entrenó a través de experiencias de vida muy difíciles (nisiyonot) para convertirse en el patriarca de la nación de Israel .

ADOPTAR UN HIJO

El rabino Jayim Sabato de Yeshiva Bircat Moshe en Maale Adumim (Israel) dice algo muy interesante. El texto que describe el pasado de Abraham Abinu (al final de la Parashá de la semana pasada) es muy breve en detalle. Excepto por un punto circunstancial pero revelador: Harán, el hermano de Abram, muere y su hijo huérfano Lot se convirtió ahora en parte de la familia de Abraham. ¿Qué ocurrió? Abraham adoptó a Lot como su propio hijo. Este supremo acto de bondad, adopción de un huérfano,  fue lo que hizo a Abraham fuera merecedor el llamado divino.

ABRAHAM ELIGIO A DIOS

La cuarta opinión, mi favorita, es la maravillosa respuesta del rabino Yehuda Alter (1847-1905) en su libro Sefat Emet. Allí, dice que “HaShem no buscó ni le habló exclusivamente a Abraham: HaShem anunciaba permanentemente y a muchas personas Su «Lej Leja», el  llamado a dejar la tierra natal atrás e ir a Israel con Él, para tener Su bendición (המאמר ‘לך לך’ שנאמר מהשם יתברך לכל האנשים תמיד). Pero mientras que todos los demás rechazaban el llamado Divino, ignorándolo, Abraham «levantó el teléfono» y respondió afirmativamente al llamado de Dios, y todos los desafíos que este llamado implica. Me encanta esta respuesta por muchas razones. Pero sobre todo por su relevancia. HaShem nos llama permanentemente. Nos presenta una invitación abierta a seguirlo. Su Voz está en Su Libro. Y Su libro está abierto, esperando que atendamos Su mensaje.




Noaj y las primeras leyes Divinas.

LA GENERACION DEL DILUVIO

Cuando Dios creó al hombre le concedió la neshamá, es decir: su alma, su inteligencia, su capacidad de pensar, y elegir.  Estas facultades con las cuales el Creador dotó al ser humano fueron definidas por el texto Bíblico como “la imagen y semejanza de Dios”.  El hombre, efectivamente, no fue creado al igual que otros seres vivos que habitan el planeta.  El ser humano fue concebido como un ser sobrenatural, con la posibilidad de elegir entre el bien y el mal: o seguir los dictamines del Creador o los deseos insaciables de su terrenalidad.

Diez generaciones después de ser creado, el hombre, colectivamente,  eligió el camino del mal. La humanidad comenzó a declinar. La Torá nos cuenta que en esa generación la corrupción y la violación se habían «normalizado» . Los más fuertes abusaban de los más débiles (Génesis 6). Y la ley que imperaba era la ley de la selva: la supervivencia del más fuerte. El hombre se degradó, sacrificó su imagen Divina y se transformó en un animal dedicado a satisfacer sus instintos naturales. A esta generación se la conoce como Dor haMabbul, la generación (corrupta) que mereció ser borrada de la faz de la tierra con el Diluvio.  

Pero el diluvio no sería el final de la humanidad. Un hombre llamado Noaj (Noé) resultó ser la excepción a la regla. Noaj era un individuo que en relación con el resto del mundo (o a pesar de la corrupción generalizada, según otra opinión)  se comportaba con integridad, y vivía consciente de la existencia de Dios, algo que ya había pasado de moda para el resto de los hombres. 

Dios salva a Noaj para darle otra oportunidad a la humanidad.  Noaj construye el arca y él, su esposa, sus tres hijos y sus esposas –un total de 8 personas–  sobreviven el devastador diluvio.

LA PRIMERA LEY

Al descender del arca, Noaj construye un altar y ofrece sacrificios a Dios en una claro gesto de gratitud por haberle salvado la vida.    Dios bendice a Noaj, le insta a reproducirse y repoblar la tierra, y le presenta un código que contiene dos leyes.  La primera ley tiene que ver con los animales. Dios autoriza a Noaj y a sus hijos a comer carne animal (Génesis 9:3). Lo cual hasta ese entonces no estaba permitido, ya que la dieta que Dios indicó a los primeros humanos, Adam y Eva consistía únicamente de plantas: semillas, vegetales y frutas.  Ahora Dios le permite a Noaj y a sus descendientes disponer de la vida de los animales. Sin embargo, el Creador establece un prerrequisito que deberá ser cumplido antes de consumir carne animal: no se puede mutilar a un animal vivo para consumir su carne, como hacen los depredadores carnívoros con sus presas. El hombre, antes de consumir la carne de un animal, debe sacrificarlo.

LA SEGUNDA LEY

La segunda ley que Dios le ordena a Noaj también tiene que ver con el acto de matar: el asesinato; matar a un ser humano. Esta ley está formulada de una forma muy básica y elemental. En lugar de “No Matarás” como dice en los 10 Mandamientos esta ley determina que el asesinato será castigado con la pena capital: “Si un hombre derrama la sangre de otro hombre, su sangre será derramada, porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios» (Genesis 9:6).   Esta ley llega en una gran medida para evitar que se repita el estado de corrupción generalizada que la Torá denunció en Génesis 6, cuando explicó que los hombres poderosos (bené elohim) abusaban de los mas débiles (bene adam). Aquí Dios le recuerda a la humanidad que, más allá de posiciones o posesiones, todo ser humano merece ser tratado con respeto por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios.

EL PACTO ENTRE  DIOS y NOAJ

En los próximos versículos (Génesis 9:8  a 9:17) Dios establece un pacto con Noaj y sus hijos.  Por un lado, los seres humanos respetarán la vida de otros seres humanos y el derecho de un animal a una muerte digna, con un minimo sufrimiento.  El Creador, por su parte , se compromete voluntariamente a no traer un diluvio, u otro cataclismo universal que destruya a la humanidad. El arco iris será el recordatorio que la lluvia se detendrá y Dios no borrará a la humanidad de la faz de la tierra.  

Para resumir: la fórmula Divina para evitar nuevamente la corrupción de la humanidad, y su destrucción, es el establecimiento de la ley y el orden.  Estas dos leyes básicas que recién mencionamos son el principio de lo que se conoce como las Siete Leyes de Noaj.     

Aclaremos que de acuerdo a la tradición judía Dios ya le había ordenado a Adam, el primer hombre, seis leyes básicas: la prohibición del asesinato, la prohibición de la idolatra, de la blasfemia, del robo y del incesto, y la obligación de establecer un mecanismo de justicia.

En los tiempos de Noaj Dios: 1. Las estableció como un pacto con la humanidad. 2. Determinó la pena de muerte por el asesinato. 3. Agregó la ley que prohibe el consumo de un animal mutilado.    

Las Siete Leyes de los hijos de Noaj constituyen el primer código Bíblico de Ley Divina, que Dios concibió para toda la humanidad. 




KI TETSÉ: Andar con los ojos bien abiertos.

Por Rabbanit Coty Bittón.

 
 
LA PERASHÁ Y NUESTROS HIJOS
 
לֹא תִרְאֶה אֶת שׁוֹר אָחִיךָ אוֹ אֶת שֵׂיוֹ נִדָּחִים וְהִתְעַלַּמְתָּ מֵהֶם הָשֵׁב תְּשִׁיבֵם לְאָחִיךָ.
 
Debarim Capitulo 22. «1.No verás extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, sin que te ocupes de ellos, sin falta los llevarás a tu hermano. 2 Y si tu hermano no vive cerca de ti, o si no lo conoces, entonces traerás lo que encontraste a tu casa, y lo cuidarás hasta que tu hermano lo busque; y entonces se lo devolverás. 3 …y lo mismo harás con cualquier cosa perdida que tu hermano haya perdido y que tú encuentres. No te estará permitido ignorarlo». 
 
Cuando nuestro hijo mayor Yaakob tenía 5 años, viviamos en el barrio judío de Jerusalem, la ciudad vieja. Solíamos pasar las tardes en el parque junto con sus hermanitos. Y recuerdo que un día cuando regresamos a casa, me di cuenta que me había olvidado su triciclo en el parque. Yaakob estaba obviamente muy molesto. Se lo habíamos regalado hacia muy poco para su cumpleaños. Volvimos al parque, pero el triciclo ya no estaba allí y lo dimos por perdido. Fue muy triste y decepcionante….
 
Unos días más tarde, mi marido regresó del Bet Midrash y le dijo a mi hijo que lo iba a levar a un corto paseo. Aunque no me gustaba la idea, pues ya estaba en pijama y listo para dormir, confié en mi esposo. Me aseguro que volverían rápido y así fue; al ratito estaban de vuelta en casa «los  tres»: mi marido, mi hijo y su triciclo.
 
Resultó ser que camino a casa mi esposo había leído en uno de los «carteles» (lujot) del barrio una nota diciendo que se había encontrado un triciclo y que quien lo perdió podría recuperarlo al dar la descripción correcta del color, tipo de triciclo, y dónde se había extraviado. No tengo palabras para describir la cara de felicidad de mi hijo! Recuerdo nuestra sensación:  ¡Qué maravilloso es pertenecer a una sociedad en la que sabes que todo el mundo se preocupa por los demás!
 
Este evento nos presentó la oportunidad perfecta para explicarle a nuestros pequeños sobre la Mitzvá de hashabat abedá, que aparece en la Perashá de nuestra semana, Ki Tetsé.
 
En cualquier otra cultura o pueblo, uno viola la ley cuando roba o daña la propiedad de su semejante. Y mientras uno no cause daño a los demás, será un ciudadano ejemplar. Nuestra Torá exige mucho más de nosotros. No es suficiente abstenerse de dañar o perjudicar al otro. Tengo que cuidar de sus bienes y de su propiedad como si fuera la mía, y si por ejemplo, encuentro un objeto perdido lo debo cuidar y «buscar» al dueño. En el pueblo de Israel, quien encuentra algo perdido, no sólo no lo puede conservar: Tiene que molestarse en recogerlo, llevarlo a su casa, escribir la nota, publicarla y estar dispuesto a atender a todos aquellos que vengan a reclamarlo hasta que alguien identifique los elementos (simanim) que caracterizan al objeto perdido .
 
Rambam explica en Moré Nebujim que el propósito principal de esta Mitzvá es afectar positivamente el carácter de los individuos del pueblo judío. La Torá nos entrena y nos ayuda a desarrollar un grado de sensibilidad hacia el prójimo. Se nos exige andar siempre con los ojos abiertos a las necesidades de los demás ¿Hay alguien aquí que precisa de mi ayuda? Aunque tenemos que respetar la privacidad de los demás, tenemos que tener cuidado de que eso no nos lleve a un nivel de indiferencia. «No es de mi incumbencia» se aplica para muchos temas privados en las vidas de mis amigos y conocidos, pero NO en situaciones en las que necesita ayuda. Como en el caso de hashabat abeda, tengo que estar dispuesto a aisistir aunque no me lo hayan pedido.
 
Cuando enseñamos a nuestros hijos acerca de esta Mitzvá les estamos enseñando a ser sensibles. «¿Tu amigo está triste? ¿Estará pasando por un mal momento? ¡Preguntale si puedes ayudar!  Una nueva alumna llegó a la escuela. ¿Será tímida? ¿Se sentirá con miedo? Trata de pensar por lo que esta pasando. No conoce a los maestros ni a las demás alumnas. Abre tus ojos, no la ignores. Trata de acercarte a ella y ofrécele tu amistad.»
 
Para poder cumplir con la Mitzvá de hashabat abedá no se puede cerrar los ojos e ignorar lo que ocurre a mi alrededor. Hay que desarrollar una sensibilidad especial para identificar las necesidades de los demás y estar dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo para ayudar.
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Rabbanit Coty Bittón is a certified marriage and family counselor. Her weekly Torah classes are rich in relationship advice and home improvement. Her Shalom Bayit and parenting classes combine modern psychology and Tora knowledge.  Her email address for referrals and consultations is: cotybitton@yahoo.com. 



PARASHAT SHOFETIM: La ley y el órden, y la Teshubá

Esta semana, la Torá describe el sistema judicial del pueblo judío. Hay un rey, que tiene que ser humilde y vivir en relativa austeridad, reconociendo que por encima de él hay otro Rey: HaShem, el Rey de Reyes. Como recordatorio constante, el rey judío tenía que llevar consigo su propio Sefer Torá «todos los días de su vida».
También tenemos «Shofetim», jueces, los encargados de administrar la justicia. Los jueces judíos tienen que ser honestos, deben rechazar los sobornos y aborrecer la corrupción, y juzgar con la mayor objetividad posible, sin reconocer las caras de amigos, celebridades, pobres o ricos. Los Shofetim generalmente no actúan por sí mismos (cuando lo hacen, actúan más como mediadores o árbitros), sino en un Bet Din, un tribunal judicial generalmente compuesto por tres jueces para demandas civiles y mercantiles o para delitos menores.
La Torá menciona también a los «Shoterim», oficiales o agentes de la ley, algo similar a la fuerza policial y al sistema penitenciario juntos. Ellos aplicaban las leyes, las multas, los reglamentos, etc.
Cabe observar que el pueblo judío tenía este sofisticado sistema de «ley y orden» en un tiempo en el que los pueblos vecinos de Israel vivían en la anarquía, practicando libremente el parricidio y la violación, y donde la ley, basada en el nepotismo, era la prerrogativa del tirano de turno y del físicamente más fuerte.
Los Jajamim del Musar vieron algo más en las primeras palabras de esta Parashá, algo que se relaciona con el comienzo del mes de Elul y el proceso de Teshubá, arrepentimiento. Las primeras palabras literalmente significan: «Jueces… deberás asignar para ti mismo». Cuando analizamos nuestra propia conducta, por lo general adoptamos el rol de «abogados» de nosotros mismos. Naturalmente, defendemos nuestras propias acciones. Pensamos más acerca de nuestras siempre-buenas-intenciones que acerca de los resultados de lo que hemos hecho mal. De esta manera, nos absolvemos a nosotros mismos del mal proceder y nos liberamos de la culpa. Nuestros rabinos observaron hace mucho tiempo las dificultades psicológicas que debemos sortear cuando queremos evitar esta actitud: «kol derekh ish yashar be’enav», «todo lo que una persona hace es (o termina siendo) correcto a sus propios ojos».
Las palabras: «Jueces… deberás asignar para ti mismo», nos enseñan que la Teshubá no es posible a menos que abandonemos la zona de confort de la auto-defensa y tengamos el coraje de observarnos a nosotros mismos «desde el balcón» (=como otras personas nos ven). Juzgarnos a nosotros mismos con la objetividad de un juez, y no con la indulgencia de un abogado, es un prerrequisito fundamental para que nuestra Teshubá sea efectiva.

SHABBAT SHALOM!



PINEJAS: Yehoshúa y el poder de la empatía

CARACTERÍSTICAS DE UN LIDER JUDIO
Cuando Moshé se entera que su vida está por acabar, le ruega a HaShem nombrar al sucesor adecuado para dirigir a Bené Israel. Y dice (Bamidbar 27:16) «Eloqe harujot lejol basar» (Dios, Tú que conoces los espíritus de cada ser vivo). El Midrash explica que Moshé imploró a HaShem que asignará a un líder con esa característica: un hombre «asher rúaj bo», que pueda conocer el espíritu de todo ser vivo. Esto significa: un hombre que comprenda el carácter de cada individuo. El líder ideal de Israel debe ser paciente, con mente abierta y debe estar preparado para lidiar con diferentes tipos de personalidades. Con aquellos que necesitan una mano fuerte, y con aquellos que necesitan un enfoque más sensible. Con los que pueden escuchar una opinión distinta y con aquellos que presentan más resistencia al cambio. O con  aquellos que requieren explicaciones adicionales o una estrategia de persuasión no convencional.
EL MAESTRO
HaShem entonces, designa a Yehoshua como sucesor de Moshé. Yehoshua  era «un maestro» de la empatía, y entendía que hay diferentes tipos de inteligencias y que en el tema de la comunicación un líder debe adaptarse a los demás.  El futuro líder judío,  antes de reaccionar y enojarse,  se debe tomar el tiempo para entender las razones de la opinión del otro. Yehoshua era capaz de ponerse en la piel del otro y entender no solo lo que su interlocutor dice, sino lo que está tratando de decir.  En TODAS las relaciones humanas necesitamos de la empatía. De la capacidad de aceptar que a pesar de que todos venimos de los mismos ancestros, Adam y Eva, todos somos muy diferentes. Como dijeron nuestros Sabios  keshem shepartsufehem shonot… »  del mismo modo que no hay dos personas con caras idénticas, tampoco existen dos personas con la misma forma de pensar o comunicarse (Berajot 5b)».
LA MIOPIA:¿ES CONTAGIOSA?
La empatía es fundamental en un líder. Por empatía me refiero a la capacidad de percibir los sentimientos del otro e internalizarlos sin negarlos o ignorarlos. Es la capacidad de suspender por un momento nuestro propio punto de vista, y no juzgar el comportamiento de los demás de acuerdo a la forma en que «uno» siente o se comporta. No me puedo molestar con mi esposo si sus gustos respecto a la comida son diferentes a los míos. No puedo decirle a mi hija adolescente que es ridículo tener miedo de subirse a una montaña rusa en un parque de diversiones, solo porque yo no le tengo miedo a las alturas. Tenemos diferentes temperamentos, formas de percibir la vida, miedos, gustos y sensibilidades.  Todo el mundo ha vivido experiencias distintas en la vida que han afectado a sus personalidades. Mis lentes son personalizados.  A mí me ayudan a leer mejor y a ver mejor. ¡Pero mis anteojos no le sirven a los demás! De hecho, si alguien usa mis anteojos, ¡no va a poder ver!
PARENTING Y EMPATIA
En nuestro papel de padres, la empatía es absolutamente necesaria. Cualquier padre con más de un hijo sabe que los niños son muy diferentes entre sí, incluso cuando fueron criados en el mismo hogar y por los mismos progenitores. Nosotros, los padres, debemos prestar mucha atención y entender a cada uno de nuestros hijos según su personalidad e individualidad, con el fin de ser empático con sus necesidades, y saber cuál es el mejor enfoque a aplicar con cada uno de ellos en particular.  Comencemos por convencernos de que nuestros hijos son diferentes. ¡Cada uno tiene un espíritu distinto!
En hebreo llamamos al preescolar «Gan Yeladim», literalmente  «un jardín de niños», «o jardín de infantes».  Pero, te preguntaste alguna vez, ¿por qué se llama «jardín»?  Porque a fin de brindar a los pequeños las bases correctas en los comienzos de su educación, hay que ser como un jardinero, que sabe que cada una de sus plantas tiene necesidades diferentes.  Algunas plantas necesitan agua una vez al día. Otras plantas, irónicamente, se marchitarán si las regamos a diario. Hay plantas que necesitan mucho sol, y otras, sombra. Al igual que las plantas, todos nuestros hijos necesitan atención. Pero esa atención debe ser personalizada. Adaptada a cada uno de nuestros hijos en particular.
Tenemos que ser para nuestros hijos lo que Yehoshúa fue para Am Israel: entender que cada uno de ellos tiene su propio universo mental.



BALAK: Palabras que hieren. Palabras que curan.

LA PERASHÁ DE LA SEMANA Y NUESTROS HIJOS

por Rabanit Coty Bitton

GUERRA DE PALABRAS
Balak, el rey de Moab, se siente amenazado por la presencia de Israel cerca de su tierra.   Él sabe que las armas convencionales no serán suficientes para combatir a este pueblo que cuenta con la ayuda de Dios. Balak decide entonces utilizar una estrategia más sofisticada. Contrata a Bil’am, un hechicero famoso por el poder de sus palabras. Bil’am puede pronunciar maleficios y palabras mágicas que supuestamente destruirá al enemigo. Nada más adecuado para derrotar a este pueblo que poderes no convencionales.    HaShem interviene y no le permite a Bil’am maldecir a Israel. Por el contrario, Bil’am se ve forzado a alabar y pronunciar bendiciones para Israel . Algunas de estas bendiciones son tan hermosas que las hemos incorporado a nuestras Tefilot diarias.  Como vemos, las palabras son muy poderosas. El ser humano fue dotado con la increíble habilidad del lenguaje.   Este regalo Divino nos permite comunicarnos unos con otros y expresar nuestras ideas, pensamientos y sentimientos.
HABLAR DE LOS DEMAS
Pero controlar nuestras palabras es una gran responsabilidad. El habla de una persona refleja su nivel intelectual y espiritual. Un individuo educado y refinado no usará las malas palabras y del lenguaje negativo o agresivo. Tenemos un gran número de Mitsvot en la Torá que nos advierte sobre el dolor que las palabras negativas pueden causar a los demás. Como padres debemos aprovechar cada oportunidad que tengamos para enseñar a nuestros hijos a mantenerse alejados del uso de un lenguaje tóxico. Por ejemplo, si escucho a mi hija hablar con sus amigas negativamente acerca de otra amiga, debo recordarle la prohibición del  Lashón haRá y los efectos destructivos de este terrible hábito. Obviamente, el proceso de enseñanza más poderoso sucederá cuando mis hijos observen que mi marido y yo, en nuestras conversaciones, nunca hacemos comentarios negativos sobre otras personas.
MALAS Y BUENAS PALABRAS
Pero no todo es cuidarnos de hablar mal. También hay que aprender a usar las buenas palabras. El discurso positivo es muy pero muy poderoso.  Pero hay gente que no sabe elogiar: solo criticar o atacar. El rey de Moab, y Bil’am son quizás el mejor ejemplo.  Balak tenía miedo de Israel y contrató a Bil’am para que maldijera al ejército judío, lo debilitara y así en la batalla lo podría vencer. La pregunta por el millón es:  Si Balak pensaba que Bil’am tenía superpoderes, y que con sus palabras podía afectar al ejército judío, ¿por qué no le pidió que bendijera a su propio ejército? ¿Por qué en lugar de maldecir a Israel no le pidió a Bil’am que bendijera a su pueblo Moab? Aparentemente,  Balak solo podía pensar en maldecir… Hay muchas personas que no pueden bendecir o elogiar: solo pueden criticar….
PALABRAS QUE SUBEN LA AUTOESTIMA
Nosotros, los judíos, somos diferentes. Cuando rezamos por Medinat Israel, por ejemplo,  lo primero que le pedimos a Dios es que bendiga a nuestros soldados, no que maldiga al enemigo. La Torá nos enseña que las buenas palabras, las bendiciones, los elogios, tienen un enorme poder que afecta positivamente a los demás. Cuando alguien está mal, se encuentra triste o deprimido, las palabras de apoyo de un amigo le dan ánimo, levantan su espíritu, lo curan. Lo mismo pasa con las palabras de agradecimiento y de reconocimiento hacia el esfuerzo que hacen los demás: con palabras positivas ayudamos a que los demás se sientan bien consigo mismos.  Hacer este tipo de Jesed con el prójimo ¡es tan sencillo! Como dice la Torá: כי קרוב אליך הדבר מאוד… Cumplir con la Torá es muy accesible. La posibilidad [de hacer el bien] «está en tu boca y en tu corazón» . ¡Con muy pocas palabras podemos hacer mucho bien!
¡DEJA YA DE JUGAR CON LA PELOTA!
Nuevamente, debemos enseñar a nuestros hijos con nuestro ejemplo. Así como los regañamos cuando hacen algo mal, debemos aprender a elogiarlos cuando hacen algo bien. El poder del elogio es increíble. ¡Y hay que utilizarlo en su máxima potencia!. Generalmente, a la hora de  corregir comportamientos negativos de nuestros hijos, solemos criticarlos. Cuando hacen algo mal, allí está mama o papá listos para regañarlos. ¿Pero, qué sucede cuando hacen algo bien? ¿Nos acordamos de elogiarlos?  Si nuestros hijos solamente reciben críticas, aunque sean justificadas, es muy posible que se sientan inadecuados o torpes. Y que a la larga sufran de baja autoestima. También es muy posible que en el futuro nos imiten y se conviertan en «criticones» de los demás. ¿Es eso lo que queremos para los seres que más amamos?  Debemos aprender a encontrar un balance entre la crítica constructiva, que como padres tenemos que ejercer, y el elogio: las palabras de aliento y reconocimiento a nuestros hijos, que los va a nutrir de autoestima y los va a convertir en personas de bien, que utilizan un lenguaje positivo hacia los demás.
SHABBAT SHALOM



KORAJ: Disimulando las ambiciones personales

ESCRITO EN 2019
La semana pasada leímos que a partir del episodio de los espías los judíos adultos que salieron de Egipto, no entrarían a la tierra de Israel. Sus hijos y sus nietos, sin embargo, entrarían a la Tierra Prometida al cabo de 40 años.
Y mientras los ecos de esta terrible situación todavía se escuchaban en el aire, tuvo lugar una rebelión en el pueblo de Israel.  El tema de discusión no era si seguimos adelante para Israel, si nos volvemos a Egipto o si nos transformamos en nómadas y nos instalamos en el desierto como los beduinos.
En esta ocasión hay un ataque personal, dirigido específicamente contra Moshé Rabbenu.
Kóraj, un primo de Moshé, desafía su autoridad y cuestiona su credibilidad.
“¿Por qué Moshe tiene que ser el líder exclusivo? ¿Por qué Moshé se autoproclamó como el jefe de un pueblo en el que todos son o pueden ser líderes? ¿Acaso Moshé es más santo que todos los demás? “
Este argumento suena muy noble. Igualitario. Kóraj parece abogar por los derechos del pueblo: ¡somos todos iguales! , parece decir. Su discurso merecería el primer premio a la defensa de la democracia o a los derechos humanos. Pero como lo explican los sabios, Kóraj pretendía el cargo de Moshé y lo estaba desafiando por un interés personal.  El caso de Kóraj es lo que los sabios llaman una confrontación o disputa destructiva (מחלוקת שלא לשם שמים), que es cuando lo que está en juego son los intereses propios, y no el beneficio de la comunidad o del pueblo.
Koraj, como muchos políticos, ocultó su interés personal, y lo disfrazo de interés del pueblo. Lo de Kóraj era un tema de envidia y ambición personal, «disfrazado» de una preocupación por la falta de democracia: quién lo habia elegido a Moshe? Esta aventura terminó muy mal. Koraj, no solo que no pudo conseguir lo que buscaba, sino que perdió todo lo que tenía.
Hay demasiados ejemplos de este tipo de hipocresía donde parece que un tema es objetivo, pero en realidad es personal.
Ayer, por ejemplo, el Fiscal general de los EEUU escribió un reporte donde, entre otras cosas, acusa al ex jefe del FBI, James Comey, de haber usado su servidor de email personal , gmail, para enviar emails relacionados con su trabajo del FBI. Esto puede considerarse un delito con prisión. Lo curioso es que en 2016 este jefe del FBI exoneró a la candidata a la presidencia, Hillary Clinton, que había usado su servidor personal para emails del gobierno, diciendo que a pesar de la terrible desprolijidad de la señora Clinton, él no recomendaba presentar cargos criminales en su contra, ya que no lo consideraba un acto intencional. En su momento, este fallo causó muchísimo revuelo, pero de alguna manera, se respetó el criterio y la decision “objetiva” del jefe del FBI. Pero ahora, desde ayer, muchos periodistas y politicos dudan que el jefe del FBI estaba actuando con objetividad, y especulan que el jefe del FBI ¡se estaba exonerando a sí mismo!
Este tipo de noticias me hace pensar en lo relevantes y contemporáneas que son las historias de nuestra Torá. Y en la importancia de estudiar los patrones de conducta bíblicos, los malos y los buenos, para explorar y comprender lo mas profundo de la psicología humana.
Ayer, por ejemplo, el Fiscal general de los EEUU escribió un reporte donde, entre otras cosas, acusa al ex jefe del FBI, James Comey, de haber usado su servidor de email personal , gmail, para enviar emails relacionados con su trabajo del FBI. Esto puede considerarse un delito con prisión.  Lo curioso es que en 2016 este jefe del FBI exoneró a la candidata a la presidencia, Hillary Clinton, que había usado su servidor personal para emails del gobierno, diciendo que a pesar de la terrible desprolijidad de la señora Clinton, él no recomendaba presentar cargos criminales en su contra, ya que no lo consideraba un acto intencional. En su momento, este fallo causó muchísimo revuelo, pero de alguna manera, se respetó el criterio y la decision “objetiva” del jefe del FBI. Pero ahora, desde ayer, muchos periodistas y politicos dudan que el jefe del FBI estaba actuando con objetividad, y especulan que el jefe del FBI ¡se estaba exonerando a sí mismo!
Este tipo de noticias me hace pensar en lo relevantes y contemporáneas que son las historias de nuestra Torá. Y en la importancia de estudiar los patrones de conducta bíblicos, los malos y los buenos, para explorar y comprender lo profundo de la psicología humana.
SHABBAT SHALOM!



BEJUQOTAI: La importancia del Corredor Filadelfia

En la Parashá de esta semana, Bejuqotai,  leemos las bendiciones que Dios le promete al pueblo de Israel: ”Si se condicen por Mis leyes.. les enviaré la lluvia en su tiempo y y la tierra y los árboles del campo darán sus frutos y ustedes probaron vivir  [en paz y] con seguridad en vuestra tierra”. Para que esto suceda y podamos sentirnos seguros en Israel , Dios prometió que estará con nosotros cuando luchamos contra el enemigo:  … cinco de ustedes perseguirán a cien [del enemigo] y cien de ustedes perseguirán a diez mil. HaShem estará de nuestro lado y superaremos  a los enemigos que son mas numerosos que nosotros y por fin legaremos a nuestro mayor deseo: traer la paz y la seguridad sobre la tierra de Israel.

Creo que nunca en el pasado esta Parsahá fue más relevante que el día de hoy.

El 7 de octubre hemos experimentado una vez más el terrible e incansable odio de Amaleq. Y el Estado de Israel ha entrado en una guerra única que seguir todos los expertos “nunca podria ganar”. Nadie imaginó que Israel entraría en Gaza y podria conquistarla una vez más para evitar que esa masacre se volvería a repetir.  Pero ahora, el día de ayer, Israel ha obtenido un triunfo militar inesperado. Logrado, sin duda, con la increíble bravura de nuestros valientes soldados, con la inquebrantable voluntad del primer ministro Netanyahu y con la Intervención Divina que menciona nuestra Parashá.

¿Qué es lo que ha logrado Israel? Rodear la franja de Gaza por todos sus fronteras. En el norte y en el este, la franja de Gaza limita con Israel. El ejercito de Israel ya ha conquistado todo ese perímetro, ha establecido una franja de seguridad y ha dividido Gaza en dos: el norte, con mucha más presencia del ejército de Israel y total acceso militar, y el sur, donde residen la mayoría de los habitantes de Gaza, refugiados , civiles, etc. . Por el lado oeste, el mediterráneo , Israel tiene bajo control toda la frontera marítima.  Y hace unos días, a pesar de la impresionante y sin precedentes presión internacional para que Israel no avance sobre Rafiaj (Rafa), Israel está ahora dentro de este ciudad terrorista que tiene un valor estratégico fundamental.  Lo resumo: en primer lugar, la ciudad de Rafiaj es el último bastión de las guerrillas de Hamás. Quedan allí 4 de las 24 brigadas terroristas, que esperemos pronto sean eliminadas. En segundo lugar, se sospecha que muchos de los israelíes secuestrados se encuentran en algunos de los túneles de Rafiaj. Y los mas importante es que Rafiaj es la ciudad fronteriza y el paso de mercaderías y gente entre Gaza y Egipto. La frontera tiene un corredor llamado en hebreo TZIR FILADELFI, que se extiende por 14 kilómetros desde la frontera con Israel hasta el mar Mediterráneo. En ese corredor hay decenas de túneles, se sospecha que la mayoría salen desde Rafiaj. Por estos enormes túneles pueden pasar personas, motocicletas y hasta autos. Y desde que Israel salió de Gaza ha sido utilizado para traficar drogas, terroristas, y especialmente armamentos para que Hamas siga con sus ataque a Israel. Ahora que finalmente Israel está en control del Corredor Filadelfi, mas de un 70% del mismo,  el ejército finalmente puede ubicar esos túneles y destruirlos.  Y una vez que esto suceda, la organización terrorista HAMAS no tendrá cómo proveerse de armamentos. Es decir, se le acabará el oxígeno para seguir con sus operaciones terroristas. Por eso es que la operación de Rafiaj-Filadelfi  es tan importante y por eso, para prevenir la viaria de Israel, hubo tanta presión para pararla.

La conquista de Rafiaj-Filadelfi acerca a Israel a los tres objetivos que declaró como finalidad de esta guerra: 1.  Desmantelar a la organización terroristas Hamas. 2. Hacer lo posible para identificar y liberar a los prisioneros y 3. Como dijo Netanyahu y como dice nuestra Parasha (26:6) “Y traeré la paz a la tierra [de Israel] y ustedes podrán irse a dormir sin temor [a ser atacados durante la noche]”




SHEMINI: ¿Por qué es tan importante cuidar Kashrut?

En la Parashá de esta semana, la Torá introduce la dieta del pueblo judío: el Kashrut. Esta dieta no tiene que ver necesariamente con el bienestar físico, como una dieta baja en calorías  u otras dietas que seguimos hoy para adelgazar o mantenernos saludables. El Kashrut concierne explícitamente a una conducta, un comportamiento «especial» o Quedushá (santidad) que Dios exige a Su pueblo.

KASHRUT Y AUTOCONTROL

De acuerdo a la Torá, la santidad, o en hebreo Quedushá, se enmarca en primer lugar en un concepto cardinal: el autocontrol y la disciplina, particularmente en aquellas áreas del comportamiento humano relacionadas con la satisfacción de instintos primarios como la alimentación y la vida sexual. Controlar nuestros impulsos nos confiere «santidad», pues nos humaniza, es decir, nos diferencia de los animales, que obviamente no pueden controlarse y «decir NO» a sus impulsos primarios. La Guemará en Pesachim (49b) revela algo sorprendente sobre este tema al afirmar que no todas las personas tendrían el derecho de consumir carne. Según Ribbi Yehudá haNasi, un ser humano que no sabe controlar sus impulsos no debería consumir carne animal, aunque dicha carne sea Kasher. רבי אומר: עם הארץ אסור לאכול בשר. «Una persona sin una mínima educación no puede consumir carne». ¿Por qué? Porque un individuo sin conducta moral mínima, una persona incapaz de decir NO a sus deseos, no se encuentra en un nivel por encima de los animales que le otorgaría el derecho de consumir su carne.

KASHRUT Y EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

Los judíos nos adiestramos en el autocontrol desde una edad temprana. Recuerdo una vez, en una fiesta, un señor no judío se acercó a mí y me felicitó por uno de mis hijos, a quien le había ofrecido un dulce que mi hijo rechazó porque no sabía si era Kasher. Esto es más o menos lo que me dijo este señor: «Rabino, ¿cómo se hace para educar a un niño de 5 años a que tenga autodisciplina? Yo tengo 3 hijos, uno de esa edad, y la verdad es que no puedo con sus apetitos. Los niños de hoy son consumidores voraces, entrenados por la sociedad moderna para consumir todo lo que se presenta ante sus ojos, son insaciables… pero tu hijo es diferente. Le ofrecí unos dulces, los tomó y me dio las gracias. Pero, para mi sorpresa, antes de llevarse el caramelo a la boca, fue a preguntarle a su hermano mayor si podía comerlo… ¿Cuál es el secreto? ¿Qué regalo le prometiste a tus hijos si no comen dulces? ¿Los amenazaste con algún castigo severo?«. Le respondí que no había premios ni amenazas y que en realidad, cualquier niño judío cuya familia observa las leyes de Kashrut posee ese mismo nivel de autocontrol. También le confesé (y mientras lo decía, me sorprendí al escucharme) que nunca necesité explicarles a mis hijos las leyes de Kashrut, las aprendieron naturalmente, imitando lo que vieron de sus padres y hermanos.

KASHRUT E IDENTIDAD

La dieta Kosher es también una poderosa señal de identidad judía. A veces, he estado en un avión y me he sentado al lado de una persona que no tenía ninguna identificación judía: ni Kippa, ni Maguen David, ni nada que lo mostrara como judío, hasta que le sirvieron su bandeja Kosher… En un viaje, en un hotel o en una reunión de negocios, hoy en día, uno puede identificar a quienes son judíos por el Kashrut. Al seguir una dieta kosher, los judíos nos hacemos más conscientes de nuestras elecciones alimentarias y evitamos participar de eventos sociales con aquellos que no comparten nuestras prácticas religiosas. Esto crea una barrera natural que nos ayuda a preservar la identidad judía y evita la asimilación en círculos no judíos. Al mismo tiempo, fomenta la interacción y la conexión entre los judíos en torno al elemento que siempre está presente en eventos sociales: la comida.

KASHRUT Y ASIMILACIÓN

La primera vez que la Torá se refiere a la dieta como un elemento distintivo que ayuda a prevenir la asimilación fue en Egipto. La cultura y la sociedad egipcias eran muy diferentes de las sociedades semíticas, fundamentalmente en el tema de la alimentación. La Torá menciona que, para los egipcios, los animales eran sagrados y eran adorados como dioses, como las vacas en la India. La ganadería era ofensiva para los egipcios y comer animales se consideraba to’ebá, una abominación o «tabú». Los hermanos de Yosef, entonces, se presentaron como pastores que criaban, esquilaban y consumían ovejas y carneros. Y por esta razón, cuando Yosef le contó al Faraón que su padre y sus hermanos han llegado de Canaán, le solicita al Faraón un lugar de residencia «especial», separado de sus súbditos egipcios. Al no vivir en la misma área los Hijos de Israel no se asimilaron y pudieron preservar su identidad por varias generaciones. Esta y otras diferencias culturales/religiosas en la alimentación, explica Seforno, evitó que los hijos de Israel se integraran socialmente a los egipcios.




TSAV: No a la hipocresía religiosa

נפש כי תחטא ומעלה מעל בה’ וכחש בעמיתו בפקדון או בתשומת יד או בגזל או עשק את עמיתו
והיה כי יחטא ואשם והשיב את הגזלה אשר גזל או את העשק אשר עשק או את

Y habló HaShem a Moisés y le dijo: «Cuando alguien peque y cometa una falta engañando a su prójimo por robo o por extorsión, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, y recién entonces traerá al sacerdote su ofrenda de expiación para HaShem.

Levítico 5: 22-25

SACRIFICIO Y ARREPENTIMIENTO

La Parashá de la semana pasada y la de esta describen los qorbanot, los sacrificios y ofrendas que se ofrecían en el Mishkan o Tabernáculo, y que tenían varias funciones. Algunos eran parte del servicio diario en el Templo de Jerusalem. Otros se ofrecían durante las festividades, y algunos qorbanot eran ofrendas individuales, para agradecer a Dios o también como expiación de alguna transgresión cometida. Veamos un ejemplo de esta última categoría. La Torá describe el asham guezelot, un sacrificio que se traía cuando alguien robaba y luego se arrepentía y confesaba su falta. El sacrificio era, en este caso, el último paso de su expiación, la forma en que su falta quedaba finalmente cancelada. Hay dos puntos muy importantes sobre este qorbán que nos enseñan acerca de la altura moral del pueblo judío y de nuestra Torá.

UN BILLETE DE 100

En primer lugar, la Torá describe varias formas de robo. Además de mencionar el hurto directo, la Torá menciona, por ejemplo, el caso de alguien que encuentra algo que no le pertenece, un objeto que no se puede identificar a quién pertenece, como una moneda o un billete que uno encuentra en la calle: no hay forma de saber de quién es porque los billetes no tienen nombres, direcciones ni signos identificatorios que puedan ser usados para encontrar a su dueño. Pero hay objetos que uno sí puede identificar a quién pertenecen: por ejemplo, una billetera. Si encuentro una billetera, un celular o cualquier objeto identificable, y en lugar de procurar encontrarlo y devolverlo a su dueño me lo quedo para mí, la Torá lo considera como «robo».

LA BICICLETA

Un segundo ejemplo es osheq, oprimir a una persona económicamente. Hay un caso muy específico que la Guemará reporta como el ejemplo más común de este tipo de opresión. Los Sabios lo describen con las palabras hebreas «LEJ VASHOB, LEJ VASHOB», que significa, «vete (ahora) y regresa (mañana)». Esto ocurre, por ejemplo, cuando yo le debo dinero a una persona, esa persona viene a cobrar su dinero y yo, aunque tengo el dinero para pagarle, le digo: «vete y regresa otro día». Este acto (recuerdo que en Argentina a esta se lo llama  «bicicletear») también requería un sacrificio expiatorio porque está clasificado por la Torá como «robo», ya que me quedé con un dinero que no me pertenece, aunque sea temporalmente, y le «robé» tiempo a mi acreedor.

¿CÓMO NO «USAR» LA RELIGIÓN?

La Torá también aclara que el qorbán o sacrificio debía ser ofrecido solamente después de haber restituido lo que uno robó. De esta manera, la Torá afirma que el qorbán, un acto religioso, no puede reemplazar la restitución, un acto de justicia. Tal como ocurre en Yom Kippur, no puedo pretender que Dios perdone mis faltas hacia el prójimo a menos que yo primero obtenga el perdón del prójimo. En este caso, debo saldar las cuentas con la víctima de mi delito y recién después tengo derecho a buscar mi expiación religiosa. El Midrash Tanjumá dice que esta idea está formulada de manera explícita en las palabras de David haMélej, en Tehilim, Salmo 24. Allí, el rey de Israel se pregunta: מי יעלה בהר ה’ ¿Quién merece subir al monte de HaShem, y pararse en el lugar de Su santuario? Y la respuesta inmediata es נקי כפיים «Aquel cuyas manos están limpias» de robo o hurto, agrega el Midrash (Tanjumá, Parashá 1). Dios no acepta los sacrificios que vienen de los corruptos, que no se arrepienten ni tratan de hacerse cargo de sus errores o transgresiones. El sacrificio no es un soborno a HaShem. Es inaceptable y ofensivo que alguien traiga un sacrificio a Dios y pretenda el perdón Divino sin que antes obtenga el perdón humano y haya pagado por lo que robó. Nuestra Parashá, Tehilim y el Midrash apuntan a un mismo mensaje: «NO» a la hipocresía religiosa, que no era poco común en otros pueblos y religiones.




PEQUDE: Ser honrado y parecer honrado

ואת האלף ושבע המאות וחמישה ושבעים עשָה ווים לעמודים

En la Parashá de esta semana , Vayaqhel-Pequdé, seguimos leyendo acerca de la construcción del Mishkán, el Tabernáculo o Templo móvil que el pueblo de Israel erigió en el desierto. La construcción del Mishkán fue precedida por la recaudación de elementos de valor que fueron donados generosa y espontáneamente por los Yehudim. Las donaciones consistieron en telas, pieles, maderas, piedras y metales preciosos como bronce, plata y oro, entre otros. Lo que el pueblo donó no solo alcanzó para construir el Mishkán, sino que también, como el pasuk lo dice explícitamente, sobró. Moshé era, naturalmente, el administrador general de todos estos fondos. Y aunque se trataba del «más humilde de todos los hombres» y el único ser humano que «habló con Dios», algunas personas de esa difícil generación del desierto cuestionaron la integridad de Moshé y sugirieron que Moshé pudo haberse quedado con fondos públicos. Cuando Moshé escuchó estos infundados rumores, dijo, de acuerdo con el Midrash: «Cuando termine la construcción del Mishkán, daré cuenta exacta de todo lo que se colectó y de todo lo que se gastó». Y así es como comienza nuestra Parashá: «ele fequdé hamishkan...» que quiere decir: «Este es el reporte de [todo lo que se utilizó en] el Mishkán». El registro de Moshé fue muy detallado y minucioso. En un pasuk que representa el preciso detalle de este reporte: «Y con las 1775 piezas de plata hizo los clavos de las columnas», estos eran los clavos o ganchos que sostenían las cortinas del Mishkán.

Lo que ocurrió con Moshé fue muy doloroso. En realidad, era la primera vez que se recaudaban y se administraban fondos públicos en la historia del pueblo judío. Pero este lamentable episodio sirvió, desde entonces, como una inspiración para los líderes judíos: no solo se debe proceder con integridad, también hay que hacer todo lo posible para evitar que se despierten sospechas sobre la honestidad de quienes manejan o tienen acceso a fondos públicos.

En las palabras de nuestros Sabios: והייתם נקיים מה’ ומישראל «Uno debe ser honesto [procediendo con rectitud] a los ojos de Dios, y también a los ojos de Israel [evitando así que los demás sospechen de su integridad]». La Guemará trae varios ejemplos de esta transparencia  que caracteriza a aquellos que manejan fondos públicos.

La familia Garmú estaba encargada de preparar el lejem hapanim en el Bet haMiqdash. Este pan, compuesto por 12 hogazas grandes que se colocaban en una mesa especial, debía ser preparado con harina blanca y extra fina. Existía una fórmula «secreta», ya que debía permanecer fresco por una semana y algunos afirmaban que no podía llevar levadura. Esta receta era cuidadosamente guardada por una sola familia: los Garmú, quienes la transmitían para la preparación del pan de generación en generación. Sin embargo, la familia Garmú tenía una costumbre que también había sido transmitida de generación en generación: en sus casas nunca consumían pan con harina fina. El pan de los Garmú estaba elaborado con harina gruesa, o lo que hoy conocemos como «integral», la cual en ese entonces era considerada como harina de pobres o de segunda categoría. Hacían esto para evitar que alguien sospechara que ellos utilizaban la harina del «lejem hapanim» para su consumo privado.

Por otro lado, había otra familia muy importante en Yerushalayim: los Abtinás, quienes estaban encargados de preparar el quetoret, es decir, el incienso que se usaba en el Bet haMiqdash y que se preparaba con especias y resinas sumamente valiosas. Ellos también tenían una fórmula secreta para preparar el quetoret. Aunque conocemos todos los ingredientes y cantidades utilizados para su elaboración, había una misteriosa plantita llamada «ma’ale ‘ashán» y unas hojitas de esta planta hacían que el humo del quetoret subiera verticalmente, lo cual era requerido ritualmente, en vez de expandirse. Solamente esta familia sabía identificar la planta que producía este efecto sobre el quetoret. Además, solo ellos conocían la fórmula para mezclar las 11 especies utilizadas para el quetoret. Los Abtinás tenían una buena costumbre: las mujeres de la familia nunca se perfumaban. Los perfumes, ya sean caseros o comerciales, se producían con los mismos elementos utilizados para la preparación del quetoret, y querían evitar que alguien pensara que habían usado los restos de las especies del quetoret para hacer sus propios perfumes. Cuando una novia se comprometía con algún miembro de la familia Abtinás, la hacían prometer que nunca usaría perfumes, para evitar cualquier sospecha de que utilizaban estos elementos públicos para su uso personal.