Una interpretación personal sobre las Tablas Rotas

אמר רבי יהושע בן לוי לבניו: הזהרו בזקן ששכח תלמודו מחמת אונסו, שלוחות ושברי

 לוחות מונחים בארון

ברכות דף ח

En la Parashá de esta semana el pueblo de Israel protagoniza un terrible pecado y uno de los eventos más estremecedores de su historia: la adoración del becerro de oro. Todo esto ocurría mientras Moshé (Moises) estaba ausente recibiendo de Dios las Tablas de la Ley. Cuando Moises desciende del Monte y ve al pueblo completamente descontrolado y adorando a un ídolo egipcio,  tiró las Tablas de la Ley y las rompió. Hay mucho, muchísimo, para analizar de todo lo que ocurrió alrededor de este desafortunado evento.  Pero quisiera concentrarme hoy en un punto aparente marginal, pero con una gran enseñanza moral para todos nosotros.  Como ya sabemos, más tarde Moisés recibió una nueva “copia” de las Tablas de la Ley, que las colocó en el Arca de la Alianza (Aron haBerit). Y la pregunta es: ¿qué pasó con las primeras Tablas, con esos pequeños trozos de las primeras tablas rotas?   Nuestros rabinos explican que los restos de las tablas rotas ¡no fueron enterrados! Moshé las recogió y las depositó en el Arca de la Alianza junto con las nuevas tablas.  ¿Por qué?  Porque las tablas de la ley rotas son un permanente testimonio para que el pueblo judío nunca olvide su pasado, que atesore esas lecciones y aprenda de ellas para su presente y su futuro.

Un famoso rabino del Talmud, el rabino Yehoshua ben Levi, nos enseñó una lección maravillosa inspirado en el hecho de que las tablas no fueron enterradas. “debemos respetar a un anciano que perdió su memoria, y concederle el mismo respeto que tenía cuando su memoria estaba intacta”. No podemos “enterrar” el pasado de una persona, hacerlo desparecer. El presente es importante, pero lo que pasó no debe ser suprimido. Las malas experiencias del pasado, cerradas,  dentro del Arca, las cargamos con nosotros como un tesoro.

MAS PROFUNDO Y PERSONAL

Nuestros errores o nuestros dolores, no tienen que estar allí en la superficie de la conciencia, condicionando nuestra felicidad presente.  Pero por otro lado,  son una parte de nosotros que no debemos enterrar. 

Un par de ejemplos.  

Muchas veces he tratado que ayudar a individuos que estaban destrozando sus vidas por su adicción al alcohol. Se negaban a recibir ayuda profesional. Y si bien creo que hice lo posible por ayudar, siempre he sentido que mi asistencia no era suficiente. ¿Por qué?  Porque gracias a Dios, no disfruto del alcohol. No sé, ni entiendo hasta al final, esa terrible adicción.  Pero tengo un amigo que siempre se ofrece a asistir en estos casos, y su ayuda, sin excepción, resultó ser muy, muy efectiva. Mi amigo no es un psicólogo profesional ni un trabajador social. Es un ex alcohólico. Un hombre que tocó fondo, que perdió todo lo que tenía y amaba, y tuvo que empezar su vida de nuevo. Y ahora, feliz y totalmente recuperado, decidió no enterrar sus “Tablas rotas”. Las lleva siempre con él, en su Arca mental privada, como un recordatorio permanente de lo que tiene que evitar y para ayudar a los demás.

Todos tenemos nuestras tablas rotas. Errores que cometimos o tragedias que sufrimos.   En abril de 2016, unas pocas semanas antes de Pésaj, recibí la devastadora noticia de que tenía cáncer de colon en nivel 3. Fue sin duda la experiencia más difícil y dolorosa de mi vida. Gracias a Dios, ahora estoy muy bien. Y por lo general, evito hablar del tema. De hecho, creo que estoy escribiendo sobre mi cáncer por primera vez. Los recuerdos de la quimioterapia, las náuseas, el dolor, la fatiga, el hospital, los mareos, los miedos y las lágrimas no me afectan en mi vida diaria. Están en mi Arca privada que por general permanece cerrada.

Pero hay momentos en los que abro el Arca y resucito mis tablas rotas. ¿Cuándo? Cuando un miembro de la comunidad, un amigo o un desconocido me cuenta que ha sido diagnosticado con cáncer. En esos momentos, abro el Arca de mi corazón, literalmente, y muestro la cicatriz del “port” de la quimioterapia. Esa cicatriz, una pequeña pero permanente mancha morada en mi pecho,  representa mis Tablas rotas. Y cuando alguien que está sentado frente a mí reconoce esas tablas, la conversación se transforma porque mi interlocutor sabe ahora que yo realmente sé y entiendo por lo que está pasando. Y le ayuda a abrirse y a tener más esperanza.   Antes de que yo tuviera cáncer, cuando no tenía esas tablas rotas en mi privilegiada vida, trataba de ayudar o empatizar con los que sufrían, pero no era lo mismo. Mi cicatriz morada se ha transformado en un instrumento de ayuda para los demás. Mis Tablas son como un MODE ANI personalizado, un permanente recuerdo de que estar vivo es un privilegio por el cual siempre debemos agradecer a nuestro Creador. 

Todos nosotros, especialmente los que ya vivimos una gran parte de nuestras vidas, cargamos con cicatrices emcionales o reales, tablas rotas, en nuestras arcas privadas. No dejemos que interfieran con disfrutar el presente, ¡pero no las enterremos! 

Tenemos que atesorarlas y de vez en cuando abrir el Arca y usarlas; para ayudar los demás o a nosotros mismos.

SHABBAT SHALOM




PERASHAT BO: El Faraón y Su Adicción al Juego

Cada vez que leo esta Perashá quedo perplejo y fascinado por la conducta del Faraón. Nuestra Perashá comienza con la octava plaga: langostas. Cuando esta plaga llega, el Faraón admite por primera vez  que se ha equivocado y dice así: “He pecado ante HaShem, vuestro Dios … y ahora, por favor, perdonad mi pecado sólo esta vez, y rezad a HaShem, vuestro Dios, para me quite de encima esta [plaga] mortal.”  En ese momento Moshé reza a HaShem y las langostas se marchan de Egipto.  Pero, una vez libre de las langostas, el Faraón cambia otra vez de opinión y se niega a dejar salir al pueblo de Israel de Egipto.
¿Qué está pasando? ¿Por qué el Faraón se comporta de esa manera tan irracional y “suicida” ?

 

Dos explicaciones.

 

La primera es una explicación teológica.  HaShem interviene en el ‘corazón’ del Faraón. Influye en su decisión y le inspira terquedad. De acuerdo al Rab Don Isaac Abarbanel, HaShem no hace esto no para coartar el libre albedrío del Faraón sino para preservarlo. me explico: Si Dios se revelara ante nosotros, y pudiéramos, de alguna manera, ver y sentir su Presencia más allá de cualquier duda ¿Podría alguien atreverse a no observar el Shabbat? ¿Podría alguien concebir consumir algún alimento no Kasher y desafiar abiertamente a HaShem? Si nuestra Emuná (fe en HaShem) fuera absoluta, no podríamos elegir entre hacer o no hacer Su voluntad. La certeza TOTAL acerca de Su existencia nos convertiría en robots (o en “ángeles”, pero eso es para otra discusión), incapaces de desobedecer una orden divina. En este sentido, la invisibilidad de HaShem, Su ocultamiento, es lo que permite que uno mantenga su capacidad de desobedecer y consecuentemente conserve el mérito de obedecer.  Volvamos al Faraón. El Faraón fue la única persona que sabía, porque Moshé le informaba, cuándo iba a comenzar cada plaga y cuándo terminaría.  Las evidencias de la intervención Divina eran para el Faraón, abrumadoras, innegables. Técnicamente, el Faraón debería haberse convertido en un robot, privado de libre albedrío, imposibilitado de desobedecer, ergo, “libre de responsabilidad”. Por lo tanto, para que el Faraón pudiera preservar su capacidad de elección, y seguir siendo capaz de decir SI o NO, HaShem endurece su corazón, interviene en sus pensamientos y lo hace más testarudo e intransigente. Y así su capacidad de elección regresa a un balanceado 50/50, y el Faraón es nuevamente responsable por lo que elige. Maimónides explica que este tipo de intervención en el pensamiento humano no es la regla. El caso del Faraón fue excepcional.

 

La segunda explicación tiene que ver con un fenómeno psicológico de conducta humana, que se puede ver por ejemplo, en el comportamiento típico de un adicto al juego, cuando alcanza “un punto sin retorno”. Al llegar a ese estado exhibe un comportamiento auto-destructivo, prácticamente suicida. Ejemplo: Un hombre va al casino. Apuesta y pierde todo el dinero que llevó. Digamos, la totalidad del sueldo que recién cobró.  ¿Qué puede hacer ahora este individuo?  ¿Puede volver a su casa y explicarle a su esposa que su sueldo para el mes entero desapareció?  En lugar de eso,  elige otra alternativa, y se va encaminando hacia un punto sin retorno. Pide un préstamo por su anillo de casado, y así recuperar aunque sea algo de su dinero.  Pero esa noche la suerte no lo acompaña. Y ahora, aparte de su sueldo también perdió su anillo.  Ahora sí que no puede regresar a su casa y enfrentar a su esposa…   Así que el hombre empeña su auto, que también pierde esa fatídica noche que se transformó en una espiral de autodestrucción.

 

Creo que de esta manera también se puede explicar el comportamiento del Faraón. Luego de la 5ta plaga, después de que el Faraón apostó y perdió contra HaShem, ya no podía retroceder y decir: “Bueno, ahora los dejo ir”.  ¿Por qué?  Porque 5 plagas significaron ya muchísimo sufrimiento y enormes perdidas materiales para sus súbditos. El Faraón ya no puede salir al balcón de su palacio y decirle a su pueblo: “Me equivoqué, pero la casa está en orden”, y perder así lo que le queda de prestigio y credibilidad. El Faraón está ahora “jugado”, en medio de una espiral auto-destructiva. Y decide seguir apostando, aunque sabe que va a perder.
Es posible que, sumado a la intervención Divina, este patron de conducta también haya influido en el comportamiento del Faraón.

 

De cualquier manera, creo que lo que le pasó al Faraón es una gran lección para todos nosotros: 1. Debemos identificar cuáles son los puntos sin retorno, en cualquier area de nuestras vidas. 2. Debemos, obviamente, evitar caer en una de esas espirales de autodestrucción . 3. Y si alguna vez imprudentemente nos encontramos en una de esas espirales, debemos saber que es mejor retornar con humildad, que seguir corriendo hacia el precipicio.



BESHALAJ: Los huesos de Yosef y el río Danubio

 

El presente artículo fue escrito en Febrero de 2019 
 
ויקח משה את עצמות יוסף עמו

Y al salir de Egipto, Moshé se llevó con él los restos mortales de Yosef  

 
 
¡Es increíble la actualidad de nuestra Torá! Su relevancia y el hecho de que en sus inmortales líneas leemos eventos e historias que ocurrieron hace miles de años, y de pronto ¡bum! Nos encontramos con algo muy parecido en las últimas noticias de los periódicos de esa semana… A veces solo es cuestión de abrir bien los ojos y descubrir estas “coincidencias”.

Un ejemplo.

YOSEF EN EL FONDO DEL NILO
Esta semana leemos acerca de la salida de los judíos de Egipto. Y una de las primeras cosas que nos dice esta Perashá es que antes de salir de Egipto, Moshé tomó “los huesos (los restos mortales) de Yosef” para llevárselos con él y ser enterrados en la tierra e Israel. Los Sabios del Talmud nos brindan algunos detalles de este evento. En primer lugar, todos están de acuerdo que los restos mortales de Yosef no habían sido enterrados en el Valle de los Reyes, en una pirámide, como los restos de los Faraones y las demás personas importantes de Egipto. Los restos de Yosef fueron arrojados al río Nilo. Y Moshé tuvo que rescatar su cuerpo del fondo del río.
Los Sabios debaten sobre la razón de qué los huesos de Yosef fueron arrojados al río por los egipcios. La Guemará en Sotá dice que los Egipcios, conscientes de que Yosef había salvado la economía del país, quisieron usar los huesos de Yosef como un elemento esotérico, un amuleto, arrojando su cuerpo al Nilo en un cofre de metal para que el cuerpo de Yosef “bendijera al Nilo”. Como cuando algunas personas arrojan monedas al agua de una fuente para que se multipliquen en su bolsillo, o algo así.
El Midrash Tanjumá presenta una opinión radicalmente distinta: los restos de Yosef fueron desenterrados de su lujosa tumba y arrojados al Nilo como un acto de desprecio de los nuevos líderes egipcios hacia el gran líder judío.
Independientemente de la razón por la cual el cuerpo de Yosef fue arrojado al río, los Sabios explican que antes de salir de Egipto, Moshé se tomó el tiempo para reflotar los huesos de Yosef desde el fondo del Nilo para llevarlos a Israel. Milagrosamente, Moshé pudo recuperar los restos mortales de Yosef que fueron enterrados en la tierra de Israel (Shejem).

AGUA, CON SANGRE JUDÍA
La invasión nazi de Hungría en 1944 provocó la deportación y el asesinato en masa más “numerosa, rápido y eficaz” que conoció la humanidad. En solo ocho semanas, unos 424.000 judíos húngaros fueron deportados a Auschwitz-Birkenau. En el plazo de seis meses, más de medio millón de judíos, 565.000, fueron asesinados en estos y otros campos de concentración.
Los judíos que quedaron en Hungría no tuvieron mejor suerte. Entre diciembre de 1944 y enero de 1945, las fuerzas policiales húngaras conocidas como “Los flechas cruzadas” sacaron a miles de judíos de los guetos de Budapest y los asesinaron a sangre fría. Hombres, mujeres, ancianos y niños fueron ejecutados en la orilla del Danubio y sus cuerpos fueron arrojados al río. Antes de matarlos, las fuerzas policiales húngaras les hacían sacar sus zapatos, y les ataban sus manos con sus cordones, y así no podían escapar nadando. Los cuerpos de miles de judíos–se estima que no menos de 3.500; ¡aunque hay quienes hablan de 20.000!– yacen en el fondo de las turbias aguas del Danubio.
El 16 de abril de 2005 Hungría erigió un monumento en memoria de las víctimas de esos terribles asesinatos. Se llama “Shoes on the Danube Bank”, “Los zapatos en las orillas del río Danubio” (ver foto arriba).

LA VOZ QUE LLEGA DESDE EL LECHO DEL RÍO
Hace unos días, me emocioné mucho cuando leí en un periódico israelí que un grupo de buzos israelíes, voluntarios de ZAKA, la organización de Israel que se ocupa de rescatar cuerpos o restos mortales de judíos (soldados muertos en combate, víctimas de terrorismo, etc.) y darles su debida sepultura, se encontraba en Hungría para un proyecto de proporciones bíblicas: rescatar los huesos de los judíos asesinados allí en 1944-1945, y llevarlos a enterrar a la tierra de Israel. Ver aquí.

¡No pude contener mis lágrimas, y me fue imposible no conectar esta noticia con la historia de Yosef, relatada casualmente en la Parashá de esta semana!

Por lo que he leído en las últimas horas, el operativo no será fácil, y para reflotar esos restos mortales será necesario un milagro (algo que para los judíos ya es parte de nuestra realidad diaria) como el que experimentó Moshé para exhumar los huesos de Yosef.

Me enorgullece pertenecer a un pueblo tan sensible y dedicado. Que no solo responde al llamado de un hermano cuando necesita nuestra asistencia, sino que también es capaz de escuchar la inaudible voz de nuestros muertos — de Yosef, o de los judíos asesinados en Budapest— desde el fondo de un río, rescatarlos del olvido y llevar sus cuerpos “a casa”.

אשרי העם שככה לו אשרי העם שה’ אלקיו

 



SHEMOT: Argentina, campeón del mundo y la salida de Egipto

En el mundo académico judío se enseña Biblia, arqueología Bíblica e historia judía antigua. Pero hay un fenómeno del cual mucho no se habla: la relación “edipal” entre muchos académicos judíos y los textos judíos que enseñan. En esta relación, el texto (que representa a Su autor) es el padre que debe ser eliminado. La forma de eliminarlo es la mistificación de estos textos que se hace cuestionando su credibilidad y valor histórico. Esta actitud anti-texto, y digo esto con mucho dolor, es característica de la gran mayoría de profesores universitarios, con excepción de la universidad de Bar Ilán, y algunas otras universidades del mundo. A ojos de estos estudiosos, “el texto bíblico es falso hasta que se demuestre lo contrario”, algo que obviamente ninguno de ellos se preocupa por hacer. Y lo mismo ocurre con las “interpretaciones” que se les da a los descubrimientos arqueológicos, que siempre apuntan hacia el mismo lado: desmentir a la Torá. Las verdaderas razones de esta patética actitud hacia las fuentes judías no deben ser examinadas en la facultad de historia o arqueología, sino en el departamento de psicología. Parece ser parte de un auto-odio judío, una actitud autodestructiva que se manifiesta de varias maneras diferentes. Hoy quiero presentar —y desmentir– un par de famosos ejemplos de esta retórica académica.

Este Shabbat comenzaremos a leer el libro de Shemot, Éxodo. Y nos iremos acercando a la historia fundacional del pueblo judío: la salida de Egipto. Los judíos edipales afirman que la salida de Egipto no sucedió. Unos años atrás, un líder rabínico conservador, David Wolpe, que dirige una importante comunidad Sefaradí en Los Ángeles, California, hizo una famosa declaración ante su numerosa congregación en la festividad de Pésaj: “la salida de Egipto no es un hecho histórico: es un mito”, sentenció (ver aquí. https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2001-apr-13-mn-50481-story.html).
Las implicancias de esta afirmación son tremendas: si la historia fundacional judía es falsa, la Torá no es un libro dictado por Dios, sino un texto mitológico, sin credibilidad ni relevancia. Si la Biblia no es un libro Divino, ¿por qué me tiene que importar lo que algunos escritores mitológicos escribieron 3500 años atrás?

Para negar el Éxodo, Wolpe se basó en las palabras del jefe del departamento de arqueología de la universidad de Tel Aviv, Israel Finkelstein, “los judíos no estuvieron en Egipto, el cautiverio no existió, el Éxodo nunca ocurrió”.¿Qué pruebas contundentes se utilizaron para desmentir el relato bíblico del éxodo de Egipto? ¿Cuáles son los argumentos que llevaron a esta y a otras personas a esa tremenda aseveración de tan largo alcance? “La ausencia de restos arqueológicos”, dijo Finkelstein. Si 2 o 3 millones de personas hubieran deambulado por el desierto por 40 años, tendríamos que encontrar, por ejemplo, vasijas de arcilla, de esa travesía. ¡Y no se encontró nada!

Hay dos elementos que hacen que este argumento sea académicamente insostenible. En primer lugar, en arqueología hay una regla de oro, que los profesores judíos edipales no parecen conocer: “Absence of evidence is not evidence of absence”, “que no se encuentre evidencia material sobre algo, no es suficiente evidencia de que eso no existió”. Es como descreer del descubrimiento de América porque no se encontraron los restos arqueológicos de la Pinta, la Niña y la Santa Maria. Pero hay un segundo argumento que todavía más sólido y definitivo.
Así escribe el profesor Elliot Friedman, de la universidad de NY:

“[Wolpe y otros] afirman que se ha rastreado el desierto de Sinaí y no se ha encontrado ninguna evidencia de la masa de millones de personas que la Biblia dice que estuvieron allí durante 40 años. Esa afirmación simplemente no es cierta. No ha habido muchas excavaciones importantes en el Sinaí, y ciertamente no se pudo haber rastreado lo suficiente … Descubrir objetos enterrados hace 3.200 años es una tarea imposible, especialmente en el desierto de Sinaí. Un colega israelí me contó entre risas que un vehículo que se había perdido en la guerra de Yom Kippur en 1973 fue descubierto recientemente bajo ¡16 metros de arena!. ¡En 40 años se acumularon 16 metros de arena! “ . Piensen cuántos kilómetros de arena hacia abajo tendrían que excavar para empezar a buscar algo.

Y aquí me pregunto otra vez: este simple problema, ¿no lo conoce o no lo tiene en cuenta alguien como David Wolpe? ¿O lo sabe e igual dice lo que dice porque asume que su audiencia no es lo suficientemente experta en arqueología o en la topografía del desierto de Sinaí? Sobre los motivos positivos de Finkelstein y otros arqueólogos israelíes ver nota aquí *.
Espero que ahora haya quedado más claro porque describí esta actitud anti-texto como “edipal”.

Hay un segundo argumento, también muy poco sólido, que trata de desmentir la salida de Egipto. El número de judíos que salieron de Egipto, de acuerdo a la Torá, fue de 603.550 hombres mayores de 20 años y sus respectivas familias. “Este número es imposible de aceptar” dicen los nihilistas. Y ¿por qué es imposible de aceptar?
Escuchemos a los expertos: “Alguien calculó hace mucho tiempo que si ese número de personas, [2 millones y medio] estuvieran marchando por el desierto … Entonces cuando los primeros llegaran al Sinaí, ¡la mitad de la gente todavía estaría en Egipto!”
Es decir, no se puede concebir que una masa humana de 2 millones de personas se desplace y movilice en un área que se extiende por 150 o 200 km.

Y la verdad es que nunca me puse a pensar en la falta de méritos de este argumento hasta que Argentina salió campeón del mundo y vi las fotos y los videos de la marea humana que se movilizaba por la 9 de Julio y la autopista Ricchieri. Había en esa zona, de unos 15 o 20 km  y relativamente estrecha, entre 3 y 5 millones de personas, según el diario que uno lea. ¡Y la verdad es que lo primero que me vino a la cabeza cuando vi esas fotos fue que—guardando las distancias entre los dos eventos— estaba presenciando las imágenes de un grupo humano que en su número era similar al del Éxodo de Egipto! Entendí lo que en ese entonces dijo el rey Balaq cuando desde lo alto de la montaña vio a las multitudes de Israel y declaró: hine jisa et ‘en haarets, es decir, “este pueblo es tan numeroso que ha cubierto la superficie de la tierra”, es decir, desde la montaña, Balaq no podía ver ni un tramo de terreno vacío. Como en la imagen de la marea humana en la 9 de julio el domingo 18 de Diciembre. .
Al ver esas imágenes visualicé por primera vez una imagen más real de la salida de Egipto, que a veces uno la piensa “en dibujos animados”, como una fantasía. Estas imágenes me ayudaron a comprender un poco mejor la magnitud épica de Yetsiat Mitsrayim y la increíble travesía de nuestro pueblo por 40 años en el desierto.

  • Bryant Wood, director de Associates for Biblical Research en Maryland, argumentó que la evidencia arqueológica encaja perfectamente bien si la historia se la ubica remonta a 1450 a.e.c. [que es la fecha que la Torá afirma que ocurrió el Éxodo].   Dijo que los indicios de destrucción en esa época en Hazor, Jericó y un sitio que está excavando que él cree que es la ciudad bíblica de Hai, respaldan los relatos de las conquistas de Josué.

    También citó la presencia documentada de esclavos “asiáticos” en Egipto que podrían haber sido israelitas, y dijo que no habrían dejado evidencia de su travesía porque eran nómadas [estaban en transito] sin cultura material [no construyeron casas, ni monumentos, y hasta el Templo que construyeron era desmontable] . Pero Wood dijo que no le autorizan publicar su investigación en revistas arqueológicas serias [por el tremendo prejuicio anti-bíblico prevalente en el mundo académico] .

    “Hay un claro prejuicio en contra de la Biblia”, dijo Wood.

    La visión revisionista de Herzog, Finkelstein y otros, ha sido atacada por varios motivos, desde la lógica defectuosa de su argumento hasta la agendas políticas pro-palestinas de estos académicos que tratan de negar la reivindicación territorial del estado de Israel.

https://youtu.be/EganXXmbvto




Los comienzos del antisemitismo: LA DEMONIZACION

Durante los dos últimos días escribimos acerca de los orígenes del antisemitismo y demostramos que estos se remontan hasta el antiguo Egipto. El proceder anti-judío del Faraón, explicábamos, no se relacionaba directamente con algo que los hijos de Israel habían hecho mal.  Las causas de antagonismo del Faraón hacia los judíos tenía que ver con una nueva situación política: su oposición al gobierno anterior, que era amistoso con los judíos, especialmente en consideración Yosef. Esta es la increíble paradoja que surge de lo que explica la Torá en esta Parashá: los judíos siempre fuimos muy leales al gobierno de turno. De esta manera,  por ejemplo, cuando el hijo del previo rey sucedía a su padre, los judíos eran respetados por el nuevo monarca, por la lealtad demostrada hacia su padre. Pero si el previo rey no era sucedido por su hijo, su hermano menor o alguien de su elección, sino que era destronado o derrocado por la oposición, los judíos ahora deberían pagar por su lealtad al gobierno anterior.
Ahora bien: ¿cómo hace el nuevo rey egipcio para poner a su pueblo, a las masas, en contra de sus nuevos enemigos políticos, los judíos? Es aquí donde encontramos lo que llamamos los orígenes de la propaganda antisemita. El Faraón desarrolla un discurso que, tanto en su forma como en su contenido contiene todos los ingredientes de un discurso antisemita.  En la Parsahat Ki-Tabó la Torá se refiere sucintamente, con una sola palabra,  a un elemento clave en el antisemitismo. Nos dice que los egipcios, antes de castigarnos con trabajos forzados, nos dañaron vayare’uotanu  (וירעו אותנו המצרים ויענונו).  Esta sofisticada palabra hebreavayare’u  se suele traducir por “nos dañaron”o “nos hicieron mal”.  Pero hay otra posible lectura, sin forzar la delicada semántica de este término. En lugar de traducir “nos hicieron mal”, este versículo nos está diciendo algo más profundo: los egipcios “nos hicieron malos”, es decir, “nos hicieron ver mal” o “nos demonizaron”. Hablaron mal de nosotros y nos acusaron falsamente, para luego justificar perseguirnos, matarnos, destruirnos, etc.  El Faraón nos demonizó al sugerir que los judíos en Egipto se enriquecieron robando a los egipcios, o que por ser un pueblo separado, los judíos practicábamos una dudosa lealtad.
La demonización de los judíos fue, y lamentablemente sigue siendo, el primer paso del proceder antisemita. Durante siglos los judíos fuimos culpados de los más horrendos y ridículos crímenes: envenenar pozos de agua,  matar dioses, matar niños para comer su sangre, etc.  Algunas de estas acusaciones, increíblemente, se siguen propagando hasta el día de hoy (ver por ejemplo aquí). La “demonización” de los judíos fue, es y seguirá siendo, un pre requisito para perseguir y culpar  a los judíos. Hoy, lamentablemente,  lo sabemos tan bien como ayer…
El Faraón continuó su discurso inflamatorio:
הבה נתחכמה לו: “Los judíos son astutos, seamos más astutos que ellos“. Los judíos tenían fama de ser inteligentes, estudiosos. El Faraón no lo niega. Pero en su discurso antisemita el faraón “demoniza” la inteligencia y la presenta como un tipo de “astucia” maligna que lleva a la traición.
ונוסף גם הוא על שונאניו ונלחם בנו ועלה מן הארץ
El discurso del Faraón es el típico discurso demagógico de un dictador. Nótese que el Faraón NO se dirige a su corte, a su congreso o a su gabinete. Le habla directamente al pueblo (por cadena nacional:).
El Faraón termina su discurso con la más popular, infundada y dañina acusación antisemita.   “Los judíos nos van a traicionar, se unirán a nuestros enemigos y se llevarán nuestras riquezas.” El Faraón siembra el miedo en la población y como muchos otros tiranos utiliza la característica esencial del pueblo judío, su unión, para demonizarlo. La mayor fortaleza del pueblo judío es usada por el antisemita como su mayor punto de vulnerabilidad.   Así, aunque sea mentira, no hay nada más creíble que acusar de deslealtad a un pueblo que resiste la asimilación….
Así como HaShem nos ayudó y nos rescató de Mitsrayim de manos del Faraón, también nos liberará de las manos de todos aquellos que se levanten para destruirnos. 



YITRO: ¿Creer en Dios o usar a Dios?

DEBERES DEL CEREBRO

Este Shabbat leeremos Perashat Yitro, que contiene los Diez Mandamientos, un tema de inagotable profundidad. Veamos un ejemplo. El primer mandamiento es el más difícil de entender como mandamiento, porque no está formulado como una orden. No especifica ninguna acción que debamos realizar. Y no comienza con las palabras “No …”, como “No matarás”. Parece ser, más bien, una introducción a lo que está por venir. “Yo soy HaShem tu Dios, que te liberé de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos”. Siguiendo a Maimónides, se suele explicar que este mandamiento expresa nuestro deber de “creer” en HaShem. No debería sorprendernos que la Torá nos ordene algo que está relacionado con pensamientos y sentimientos y no con acciones. Pensemos por ejemplo en el último de los Diez Mandamientos, la prohibición de envidiar, que también hace referencia a una emoción que debemos controlar, una reprogramación moral de nuestro cerebro.

CREER ES COMPORTARSE

Una vez que entendemos que este mandamiento no impone ninguna “acción”, repasemos nuevamente cuál es su contenido. Según Maimónides creer en Dios significa “saber que HaShem es nuestro Eloqim”, es decir, aceptar a Dios como la Autoridad Suprema a la que debemos obedecer. Este mandamiento nos enseña que es HaShem, y no los humanos, Quien define lo que está bien y lo que está mal. Saber que Él es nuestro Legislador implica que debemos seguir Su guía en nuestro comportamiento y conducta. Hay una diferencia muy importante entre la definición popular de “creer en Dios” y la definición judía de “aceptar su autoridad”. Como explica Jordan B. Peterson, cuando los periodistas le preguntan repetidamente si cree en Dios: la simple afirmación verbal “Creo en Dios” o “No creo” es prácticamente irrelevante. ¿Por qué? Porque es posible “declarar nuestra fe en Dios” refiriéndonos a un “dios” imaginario en nuestra mente, y no al Dios de la Biblia. Imaginemos por ejemplo a alguien que dice que cree en Dios, pero ignora Sus mandamientos. No le importa aprender o seguir Sus leyes y Sus instrucciones. Este individuo cree en un “dios para emergencias”. ¿Se considera eso la verdadera “fe” en el Dios de la Torá?

RELEYENDO EL PRIMER MANDAMIENTO

Demasiadas personas supersticiosas, pertenecientes a todas las religiones (¡incluida la nuestra!) profesan este tipo de creencia en un dios que te sirve, pero al que no hace falta obedecer. Quizás por eso en Su “presentación oficial” a Su pueblo en el Monte Sinaí –el Primer Mandamiento — Dios se introduce a Sí mismo como “Eloqeja”, “Tu Soberano”, la Autoridad Suprema que exige cierto comportamiento de ti, que te guía, y que recompensa a los justos y castiga a los pecadores. Es cierto que además de ser “Eloqeja” nuestro Soberano, Dios también es nuestro redentor: ¡el Primer Mandamiento menciona que Él nos salvó de la esclavitud egipcia! Pero el mensaje principal del  Primer Mandamiento es la obediencia, no la oración a Dios. Se enfoca en aceptar a HaShem como nuestra Autoridad. Y fue formulado de esta manera quizás para evitar ese tipo de relación inmadura en la que Dios solo existe para solucionar mis problemas. “Servir” a Dios no es como servir a los ídolos. Los dioses paganos no exigen nada de tu conducta personal. A los ídolos no les importa lo que hagas con tu vida. No esperan de ti obediencia sino tributos, regalos. No se preocupan por ti, pero te usan. Y te permiten usarlos cuando los necesitas a cambio de algo que les ofrezcas. La relación entre dioses paganos y personas paganas es estrictamente una relación de quid pro quo.

DIOS COMO PADRE

Pero HaShem no nos pide nada “para Él” a cambio de sus buenos consejos. Toda la relación entre Dios y nosotros no es una relación de conveniencia, sino de amor. Le obedecemos porque confiamos en él. Porque sabemos que le importa de nosotros. Nuestra relación con HaShem es como la relación entre padres e hijos. Cualquier cosa que Dios me pide que haga o no haga es, en última instancia, por mi propio bien. La máxima expresión de fe, de creer en Dios, consiste en actuar de forma coherente con Su existencia. Es lo que “hago” lo que expresa mi fe (o mi falta de fe), más que lo que digo o lo que digo que creo.




LOS JUDÍOS EN EGIPTO: De la prosperidad a los impuestos y de los impuestos a la esclavitud

En las próximas líneas explicaremos que la esclavitud a la que sometió el Faraón egipcio a los judíos tuvo dos fases, con dos propósitos distintos.
EXODO 1:11: Entonces impusieron sobre ellos capataces para debilitarlos con duros trabajos. Y los judíos edificaron para Faraón las ciudades fortificadas de Pitom y Ramsés.
En la primera fase de la esclavitud el Faraón hace trabajar a los hijos de Israel para construir Pitom y Ramses. Los judíos trabajaban “para el gobierno”. Esta esclavitud era un procedimiento “legal”, impositivo.  El monarca egipcio –irónicamente desde el tiempo de Yosef –era también el “Amo y Señor” de todos los egipcios. Los egipcios eran sus súbditos y el Faraón podía demandar de ellos cualquier tipo de servicio: sumarse a su ejército para defender su territorio o trabajar en los proyectos de construcción que el soberano consideraba necesario.
En esta primera fase, el trabajo de los judíos consistía en construir las ciudades de Pitom y Ramses, que según la interpretación más aceptada, eran fortificaciones posiblemente de uso militar. Este dato no es superfluo. Estas fortificaciones no eran construidas con ladrillos comunes (adobe, ver  aquí  ) como las casas o templos, sino con piedras talladas. Podemos suponer que los judíos trabajaban en las canteras extrayendo la roca, tallándolas (“los egipcios fueron los primeros en emplear la piedra tallada para erigir templos, pirámides y otras edificaciones monumentales” idem) y cargando las pesadísimas piedras, que a veces, como en el caso de las pirámides, pesaban varias toneladas, y montarlas una encima de la otra.
Por último, debemos comprender cuál era el verdadero propósito de la esclavitud impositiva en esta primera fase. Cuando el Faraón pronuncia su famoso discurso de propaganda denunciado el supuesto peligro que los judíos representan para Egipto, propone un plan estratégico para afectar su procreación. Esclavizarlos y hacerlos trabajar en la construcción de día y de noche, era la manera de evitar que cuando regresaban a sus casas no tuvieran ni el tiempo ni la energía de procrear. Así, de una manera sofisticada, legal y no violenta ( הבה נתחכמה לו ) se reduciría significativamente la tasa de natalidad de los judíos. La construcción de estas fortificaciones, por lo tanto, no era el propósito de la esclavitud, sino la excusa para frenar el crecimiento demográfico de judíos. Pero, como la Torá lo dice explícitamente en el próximo versículo, el plan del Faraón no produjo los resultados esperados.
EXODO. 1:12: Pero cuanto más oprimían [a los judíos con trabajos forzados, los judíos] más procreaban y más se multiplicaban. Y los egipcios se sintieron amenazados por los hijos de Israel. 
El plan del Faraón falló. El pueblo de Israel no se debilitó sino que, por el contrario, se fortaleció y siguió creciendo.
En este punto, el Faraón decide comenzar con la fase 2 de la esclavitud de los hebreos, los trabajos forzados que se consideran “parej”.
EXODO 1:13: Y entonces los egipcios hicieron trabajar a los hijos de Israel con “párej” (=de manera permanente).

ויעבידו מצריים את-בני ישראל בפרך

LA SEGUNDA FASE DEL CAUTIVERIO 

Explicamos anteriormente que la primera fase del cautiverio egipcio no fue lo que normalmente se conoce como “esclavitud». De hecho en los versículos 11-12 la palabra esclavitud no está mencionada. En esa primera etapa el Faraón demandó de los judíos un tributo, un impuesto, laboral: la construcción de las fortificaciones de Pitom y Ra’amses. Más que «esclavitud», este fue un periodo de “trabajos forzados”. Demandar estos tributos laborales no era poco común. Ni ilegal. Lo que sí era excepcional es el motivo que el Faraón expresó explícitamente para demandar estos trabajos forzados a los judíos: Debilitarlos. Empobrecerlos. Agotarlos mental y físicamente, para que no se pudieran reproducir más y poco a poco desaparezcan de Egipto.

Pero la Torá dice que el plan del Faraón no funcionó.  Los judíos lejos de debilitarse se fortalecieron . Nuestros Sabios lo atribuyen al heroísmo,  la valentía y el sacrificio de las esposas judías. Ver aquí.

El Faraón entonces puso en marcha la segunda parte de su plan. Ahora, por primera vez, se menciona la esclavitud, definida con la palabra clave “parej”, que significa esclavitud perpetua. Es decir, el sometimiento incondicional del esclavo al amo (chattel slavery).

ESCLAVOS y PRISIONEROS

Para comprenderlo mejor, recordemos que en la primera fase,  la de los “trabajos forzados”, los judíos tenían que cumplir con la misión asignada: construir los proyectos del Faraón.  Los judíos debían obtener o pagar por el material de estos proyectos, las piedras , etc. Y podían dedicarse a la construcción personalmente o contratar trabajadores que lo hicieran por ellos. Una vez terminando el proyecto, podían regresar a sus vidas y a su rutina.

En la segunda etapa, “párej” los judíos no tenían asignado un trabajo específico. Ahora fueron declarados esclavos perpetuos de los egipcios. Su tiempo, las 24 horas de cada día, le correspondía a sus amos. Sus amos disponían totalmente de su tiempo y determinaban el tipo de trabajo que le querían asignar. Este tipo de servidumbre no era la esclavitud clásica de los sirvientes que se compraban y vendían en el mercado de esclavos. Esta terrible esclavitud estaba reservada para los prisioneros de guerra, los del bando enemigo, los individuos hacia los cuales se sentía una gran animosidad. Ahora, los judíos ya no eran tratados como “trabajadores” cuya labor había que aprovechar; sino como enemigos, a los que había que eliminar.

EL GENOCIDIO

Esta intención del Faraón también se percibe cuando analizamos el contexto en el cual comienza el cautiverio de los judíos. La Torá menciona que al principio el Faraón pretendía frenar la natalidad judía. Ahora, cuando esto falla, el Faraón persigue un objetivo superior: el genocidio de los judíos.  La esclavitud tenía como propósito matar a los judíos y aprovechar la mano de obra gratis en el proceso.

Tal como ocurrió en los campos concentración, la vida de los prisioneros judíos no tenía ningún valor. Ni siquiera un valor laboral. Pensemos en los millones de esclavos africanos que fueron llevados de África a América, Estados Unidos o Brasil en el siglo 18 y 19.  Estos esclavos se adquirían a un alto precio. Lo amos los explotaban en las plantaciones de algodón o tabaco (los hacían trabajar 18 horas por día!) pero también cuidaban de ellos. Si un esclavo se lastimaba o se enfermaba el amo se preocupaba por él y lo hacía ver por un doctor.  Esto no lo hacían por compasión sino por conveniencia. Para cuidar de “suss bienes”. En algún sentido, los amos trataban a estos esclavos “tan bien” como trataban a sus animales.

Pero el caso de los prisioneros esclavizados era diferente.  En los campos de concentración no había enfermerías para atender a los prisioneros enfermos o heridos.  El tratamiento hacia estos individuos era mucho pero que el tratamiento a los animales. Cuando se enfermaban se los dejaba morir, o los se los mataba. Eran mano de obra absolutamente descartable. Los prisioneros eran tratado con animosidad. Y eran “aprovechados” como mano de obra gratuita para el beneficio de fábricas y empresas hasta que morían de hambre, enfermedad o extenuación. Y luego se los reemplazaba por el siguiente prisionero, que nunca faltaban. Se los sometía deliberadamente a los trabajos más peligrosos e insalubres, como la extracción del lodo del Nilo o del carbón en las minas de Mauthausen, porque el propósito no era el producto del trabajo sino la solución final.

Extermination through labour (or «extermination through work», Vernichtung durch Arbeit) was the practice of concentration camps in Nazi Germany to kill prisoners by means of forced labour.




YOSEF: Integridad a prueba de fuego

El éxito de Yosef dependió de la ayuda de HaShem ( כל אשר הוא עושה ה’ מצליח), pero también de la conducta intachable de Yosef, que lo hizo merecedor de la ayuda Divina.  Hablamos ya de la paciencia de Yosef, de su autoestima, de su proactividad y su capacidad para ver el futuro desde una perspectiva judía, como una dimensión abierta con posibilidades que nosotros mismos podemos crear. 
Hay otra característica de Yosef que llevó a Yosef a triunfar. Me refiero a su integridad. 
La integridad de Yosef se manifiesta implícita o explícitamente en por lo menos tres casos
1. HONESTIDAD:
Yosef fue comprado por Potifar como un esclavo. Al poco tiempo de estar en la casa de Potifar, éste lo asigna como el administrador de su hacienda. La Torá dice que Potifar (Gen. 39:6) “…dejó todo lo que él poseía en las manos de Yosef, y Yosef no tenia que darle cuenta de nada…” . Potifar tenía una confianza total en Yosef. ¿Qué vio Potifar en Yosef que lo llevó a designarlo como su administrador?  Era muy común que los esclavos robaran. Los Jajamim en Pirqué Abot dijeron  מרבה עבדים, מרבה גזל que cuanto más trabajadores una persona tiene en su casa, más alto es el índice de robos que esa persona va a sufrir.  Los trabajadores domésticos sentían que su paga nunca era suficiente y se veían en su derecho a tomar lo que quisieran de sus empleadores, como un justo acto compensatorio. Yosef, evidentemente se comportó con una honestidad poco común, que fue identificada por Potifar e hizo que Potifar lo promoviera. El Rab Eliezer Papo, z”l, dice en su maravilloso libro Pele Yoets que la honestidad es la clave del éxito profesional o comercial, ya que tarde o temprano la persona honesta adquiere una reputación que se trasforma en su mayor capital y en su crédito más importante (y viceversa).
2. FIDELIDAD
Como sabemos, la esposa de Potifar quiso seducir a Yosef. Para un joven solo y sin familia, el afecto de una mujer no era solamente una cuestión de instintos sino también, o por sobre todo, una imperiosa necesidad emocional.   Pero Yosef se contuvo. Yosef no se dejó llevar por sus instintos. Yosef se guió por los principios morales que aprendió de Ya’aqob, su padre.  Los Jajamim ya nos advirtieron que hay dos áreas muy sensibles, en las cuales muchos caen, y por lo tanto debemos redoblar nuestro esfuerzo por sobreponernos en ellas. Una es el área de honestidad comercial (גזל) y la segunda es el área de la sexualidad (עריות). Esto no es un tema nuevo: permanente escuchamos como personas de todos los niveles sociales incluso (o especialmente) individuos que están en posiciones políticas prominentes, caen por temas de corrupción económica o por escándalos sexuales.  Yosef nos da un gran ejemplo de integridad moral y lealtad.
3. NOBLEZA
Todos pensamos que Yosef es llamado “Tsadiq” (justo, íntegro) porque rehusó los avances de la esposa de Potifar. Este año escuche del Rab Jayim Sabato ( aquí se puede escuchar su clase, en hebreo) que una razón adicional (o la principal) por la cual debemos considerar a Yosef como un gran Tsadiq puede ser otra: la capacidad de Yosef para perdonar. Cuando por fin le revela a sus hermanos su identidad, y estos no podían hablar de la sorpresa y el pesar, Yosef no solamente les dijo que de su parte no existen rencores ni reproches, y que obviamente los perdona, sino que también se esfuerza por consolarlos. En una incredible demostración de magnanimidad moral Yosef les dice a sus hermanos.  45:6 “Y ahora, no se aflijan más y no se sientan mal con ustedes mismos … porque al final de cuentas, ha sido para salvar vidas que D-s me envió aquí antes que ustedes llegaran”  . 45:8  “Fue HaShem, no ustedes, quienes me hicieron llegara Egipto. “
Yosef les dice que no se sientan culpables.  Que ellos fueron solamente un medio que haShem empleó para salvar millones de vidas del hambre. Hubiera sido tan natural y esperable que una persona expresara un mínimo reproche, algo que haga sentir mal a los hermanos, una pequeña venganza oral y emocional. Pero en el caso de Yosef eso no existe, Yosef solamente piensa en como consolar a sus hermanos que se sienten tan culpables. 
El Rab Sabato explica que a veces una persona puede ser un gran “tsadiq” en el área religiosa, pero cuando enfrenta una situación social (בן אדם לחברו) quizás no actúe con la misma grandeza. Yosef nos demuestra tener un carácter moral integral, hacia HaShem y hacia el prójimo. Nos deja una gran lección de honestidad, lealtad y nobleza.  Todos estos atributos hacen que Yosef sea conocido como Yosef haTsadiq, “Yosef, el hombre íntegro”



GENESIS 1:12 Los árboles y la edad del planeta tierra


ותוצא הארץ דשא עשב מזריע זרע למינהו ועץ עשה פרי אשר זרעו בו למינהו


Y produjo la tierra vegetación: hierbas que dan semilla según su género, y árboles con su fruto, con su semilla en él, de acuerdo a su propia especie.

EL TERCER DIA

Hubo dos actos de creacion durante el Tercer Día. En el primer acto, el Creador separa las aguas de la tierra firme, en otras palabras, Dios crea los continentes. Es muy interesante que la Torá utiliza una terminología perfectamente compatible con nuestro entendimiento científico moderno para desribir este enorme acto de creacion: “Iyqavu hamayim veterae hayabbasha” , “que las aguas se retraigan… y la tierra firme sea visible”, lo cual implica entre otras cosas, que la tierra no fue crada de la nada sino que aparecó, “emergió” a la supericie del planeta al retraerse las aguas. Este acto crerativo tuvo que haber consistido de enormes cataclismos, sunamis, impresionantes movovimientos sismicos, deshielo de glaciares, etc. Es importanrte destacar, tal como lo menciono en mi libro “Creación” que este inmenso acto creativo, probablemente el mas estruendoso y cataclismico que haya experiementado nuestro planeta está descripto con un par de palabritas. Sin ambargo en el Salmo 104, que se refiere a la Creacion del mundo el rey David le dedica más atención (en cuanto a la extensión del texto) que a ningún otro acto de creación.

LA VEGETACION

Una vez que existe la tierra firme, el Creador procede a su próxim creación, que fue menos estruendosa pero no menos majestuosa: la creación de las plantas. Toidas las hierbas, plantas, granos, vegetales y árboles fueron creados en este acto. La Torá tambien hace hincapie en las semillas “zera”, anunniando que las plantas han sido creadas con semillas que garantizan su reproduccion. Y si bien este es un factor milagroso y majestuoso que merece nuestra atención hoy quisera enfocarme en el tema de los árboles y un pequeño detalle que se desprende de su descripción. La Torá dice (Gen.1:12) “Y produjo la tierra vegetación: hierbas que dan semilla según su género, y árboles dando fruto con su semilla en él, según su género….” . El punto que me gustaría destacar es la presencia del verbo la’asot (en este conexto “producir”) en el tiempo presente: “ve’ets óse perí…” los árboles fueron creados “dando” sus frutos. No surgieron como semillas o arbustos incipientes, sino como árboles ya maduros, en su plenitud, y cargados con sus frutas.

NECESARIAMENTE DIFERENTES

Hace más de 1700 años, los Sabios del Midrash formularon la siguiente idea basándose en el detalle provisto por la Torá sobre los árboles: כל מעשי בראשית בקומתן נבראו . “Todo lo que Dios creó fue creado en su plenitud” . Si bien la Torá circunstancialmente mencionó la madurez de los árboles, en realidad TODO lo que Dios creó apareció en su stado de madurez. Esto no solamente resuelve el enigma del huevo o la gallina (finalmente podemos destrabar el enigma :), sino que también nos ayuda a comprender que no solo es posible sino más bien necesario que la ciencia le atribuya al mundo y a lo que éste contiene una edad mayor a la que transcurrió desde su aparición.

La Creación es un proceso completamente diferente al “nacimiento natural”. En el nacimiento y en el desarrollo natural “la edad” es cronológica, es decir, se calcula desde el monento que uno nace. Así, 50 años luego del momento del nacimiento una persona tendrá obviamnte 50 años. El acto de creación, sin embargo, nos presenta con una realidad diferente. Veamos.

La creación Divina es un acto que escapa nuestro análisis y hasta nuestra imaginación. Nunca hemos visto ni experimentado un acto de creación mientras sucede. Pero gracias al detalle que la Torá nos provee respecto a los árboles podemos concluir que cuando Dios creó, Sus creaciones y criaturas aparecieron ya desarrolladas, y no en su punto cero o punto de nacimento.

VOLVER AL FUTURO

Si pudiesemos viajar en el túnel del tiempo hasta el día en el que Dios creó los árboles y examinaramos el primer árbol cinco minutos después de su creación, nos encontraremos con un árbol lleno de frutos. Y si evaluamos este árbol desde una perspectiva científica, concluiremos necesariamente que este árbol tiene digamos 25 años de edad.… ¿Estaremos equivocados? Sí. Y No. Y esta es la paradoja que se produce con la Creación. El árbol fue creado hace 5 minutos, pero tiene una edad interna de 25 años.

Una vez más: es inevitable entonces que exista una diferencia entre la medición científica de la edad del árbol (desarrollo desde el punto cero) y la perspectiva bíblica / rabínica (creación madura) sobre la edad del árbol. La diferencia entre los 5 minutos y los 25 años es un efecto inevitable del «excepcional» acto de Creación.

¡VIVA LA DIFERENCIA!

Cuando asumimos que la Creación se llevó a cabo del modo en el que la Torá y los Rabinos del Midrash lo describe entonces, inevitablemente, dos edades distintas coexistirán en todo lo creado : 1) la edad cronológica, estimada desde el momento de su Creación/aparición, que en el ejemplo del árbol serían cinco minutos, y 2) la edad interna y aparente, cincuenta años; es decir, la edad virtual o hipotética del árbol —el tiempo que le habría tomado al árbol desarrollarse desde un punto cero hasta su estado actual, de no haber sido creado. Lo mismo ocurre con una montaña, con el planeta tierra y con una estrella que dista 1 million de años luz de nuestro planeta.

En conclusión: Lo que la ciencia afirma acerca de la edad del mundo, sin importar de cuántos millones de años se trate, no contradice lo que afirma la Torá.

LA DIFERENCIA ESTA EN EL PUNTO DE PARTIDA
Si partimos de la premisa científica que el mundo se auto generó —nació por sí mismo y no existió ningún acto de Creación (dicho sea de paso: no existe ninguna evidencia científica para negar un acto de Creación)— entonces, las diferencias de edad entre lo que diga la ciencia y lo que diga la Torá son insalvables. Pero cuando nuestro punto de partida es el acto de Creación Divina, tal como lo describen nuestras fuentes (ex nihilo y creación madura), las diferencias de edad son lógicas y necesarias. ¡Es exactamente lo que se supone que teníamos que encontrar!




EQUEB: A corazón abierto en Calcuta

Solemos oír acerca de la “circuncisión” en el contexto del Berit Milá, la primera Mitzva que un niño judío experimenta en su vida, que consiste en remover el prepucio, la capa cutánea, que cubre el órgano masculino.Nuestra Parashá , Equeb, describe en uno de sus Pesuquim , versículos, un tipo diferente de circuncisión: la circuncisión del corazón. Pero, ¿qué es la circuncisión del corazón?  La Tora dice (Deuteronomio 10:16.): “Y circuncidareis el prepucio de vuestro corazón …”.  ¿Que es el prepucio del corazón?
Nuestros corazones son capaces  de crear una capa cutánea virtual, invisible al ojo, pero absolutamente real. En Hebreo, como en español, el corazón es el órgano asociado con las emociones, el amor y la sensibilidad (“Te quiero con todo mi corazón”, “Tiene un corazón de oro..”, etc). El prepucio del corazón se va formando, por ejemplo,  cuando dejamos de sentirnos incómodos frente a las cosas malas que suceden a nuestro alrededor.

Nuestros corazones pueden volverse insensibles a la injusticia o al dolor. ¿Cómo? Es un proceso… Seguramente la primera vez que presenciamos un acto de injusticia o engaño contra los más débiles o inocentes, nos sentimos mal, molestos. Pero, ¿qué pasaría con nuestro corazón si viviéramos en un ambiente donde “todos” practican la injusticia, el engaño y la corrupción? En esas circunstancias, lamentablemente, uno termina adaptándose (“adaptarse o morir” dicen en ingles), y la forma de adaptarse es desarrollando un prepucio virtual sobre el corazón, que lo “protege”, lo aísla  de la sensibilidad. En un extraordinario mandamiento la Tora nos previene acerca de esta cobertura cardiaca y nos dice: “No dejes que tu corazón sea cubierto por un prepucio a su alrededor” . “No te adaptes a la injusticia”. “No te sientas cómodo alrededor de la corrupción”. “No dejes de sentir que algo está mal cuando todo el mundo actúa mal”.  Esta es la circuncisión del corazón.

Hay algo más. La Tora dice que HaShem se interesa por los huérfanos, por las viudas y que Él defiende a los pobres y los desposeídos, a los individuos que sufren. HaShem nos pide que no nos permitamos perder nuestra sensibilidad hacia los demás,  dejando que nuestros corazones estén cubiertos por una gruesa capa cutánea.  Yo tenía un amigo, z”l, que solía viajar por negocios a Calcuta, India, una de las ciudades más pobres del mundo. Me contó que el primer día que llegó, no lo podía soportar. Al ver a tantos mendigos en la calle, especialmente niños, ciegos, deformes, discapacitados, rogando por una moneda. Su corazón estaba al borde del colapso… Pero lentamente se fue acostumbrando a ver gente sufriendo a su alrededor. Un día ya no se sintió incómodo alrededor de todos esos pobres niños y jóvenes y se dio cuenta de que para él se convirtieron en una parte normal del paisaje de Calcuta. En ese momento,  al notar que su corazón se había cubierto de una piel dura e insensible,  llamó a todos los pobres de la cuadra y los invitó a todos a almorzar. Esta gran hombre fue capaz de identificar su propio “prepucio-cardiaco” e inmediatamente lo extirpó de su corazón.

La circuncisión del corazón exige una autoevaluación constante de nuestros sentimientos, sobre todo, de la ausencia de sentimientos. Si detectamos una capa cutánea alrededor de nuestro corazón tenemos que actuar inmediatamente. La práctica de la justicia y los actos de Jesed (caridad, bondad, generosidad) son el “Berit Milá, el mejor antídoto para remover la insensibilidad de nuestros corazones.



JUKAT: La vara vs. la palabra

Entre la Perashá de la  semana pasada y la Perashá de esta semana , han pasado 40 años. Nos encontramos ahora en el último tramo de la travesía que comenzó cuando salimos de Egipto.  La generación que había vivido en la esclavitud  la mayor parte de su vida, desapareció. Los que quedan son sus hijos: que nacieron en la esclavitud pero tuvieron ahora el tiempo, 40 años, para desprogramarse de la mentalidad de esclavos y pensar y actuar como seres humanos libres.  Ya no hay voces que reclaman volver a Egipto y vivir una vida de opresión pero sin responsabilidades. Esta nueva generación sabe que tiene que luchar para conquistar la tierra de Israel. Y no tienen miedo.

LA PREGUNTA

De cualquier manera, la situación no es fácil. Quieren entrar a Israel por el camino de Edom, la via mas directa, pero Edom no les facilita el ingreso. Tiene que bordear Edom. El camino es muy largo y están muy cansados.   Miryam, la hermana de Moshé murió  y el pueblo se queda sin agua.  Entonces nos encontramos con un  episodio memorable pero muy triste. El pueblo se queja por la falta de agua. HaShem le indica a Moshé, tomar su vara (maté), congregar al pueblo frente a una roca, hablarle a la roca y mostrarle al pueblo como de esa roca (por debajo de la misma) surgirá el agua.  Moshé hace casi todo lo que HaShem le dice. La única digresión de la orden divina es que Moshé en lugar de hablarle a la roca, la golpea con su vara. HaShem le dice a Moshé, sin indicar explícitamente cuál fue su falta, que él y Aharón fallaron y que Moshé no va a liderar al pueblo al ingresar a la tierra de Israel. Yehoshua tomará el mando. Y Moshé morirá en el desierto.

Los comentaristas Bíblicos, Rashí, Radaq, Eben Ezra, Ramaban, etc. debaten respecto a cuál fue exactamente el pecado de Moshé. Ya que tiene que ser algo demasiado grave para merecer una sanción tan severa. Vamos a adoptar la interpretación de Rashí. “Moshé no tenía que haberle pegado a la roca, le tenía que haber hablado”. Creo que aún así nos puede parecer exagerado el castigo a Moshé.  El error no es tan grave. Especialmente si tenemos en cuenta que HaShem le pide a Moshé que lleve su vara. Y también si recordamos que 40 años atrás, en una situación parecida, HaShem le ordenó a Moshé que extrajera agua de una roca, “golpeando” la roca. ¿Cómo se justifica ahora un castigo tan grande por un error tan pequeño?

UNA POSIBLE RESPUESTA

¿Qué les parece si vemos, en el contexto de recambio generacional,  el aspecto simbólico de “pegarle” a la piedra o “hablarle” a la piedra? La generación anterior era una generación de esclavos. Acostumbrada a los golpes.  Es posible que la única forma de hacerlos reaccionar era “la vara”, los castigos físicos.  Esto es parte de su mentalidad de esclavos.  La nueva generación es diferente. Van a entrar a la tierra de Israel como “el pueblo elegido”, el pueblo que sigue la Torá, el libro que enseña autodisciplina (Quedushá).  El pueblo elegido no puede ser un pueblo violento. Tiene que ser un pueblo educado. Pensemos en la diferencia entre nuestra sociedad  hoy y en la generación anterior. Hace solo 40 o 50 años atrás los maestros golpeaban a sus alumnos  en la clase para disciplinarlos.  El mundo, en ese aspecto, cambió radicalmente.   En ningún país civilizado se concebirá que un maestro le pegue a sus alumnos.  Esto era parte de la cultura. Charlie Chaplin y los 3 chiflados hacían reír por los golpes que se daban unos a otros. Lo mismo ocurría en el seno de las familias.  Conozco muchos padres o esposos que fueron criados “a los golpes” y que hoy en día  les cuesta liberarse de esa carga. No aprendieron a sustituir a la vara por la palabra. No saben establecer su autoridad por el peso de lo que dicen. Les cuesta muchísimo dejar de usar la violencia como una herramienta de persuasión en el seno de sus propias familias. No conocen otra forma de imponer su autoridad.  En muchos casos, solo pueden liberarse de esta pesada herencia con ayuda profesional. Y en algunos caso, ni eso alcanza.

Es posible que en nuestra Perashá se trate de algo parecido. La nueva generación tiene que olvidar el poder de la vara y aprender el poder de la palabra. Es como si HaShem le hubiera dicho a Moshé “Toma la vara, ¡pero no la uses! Háblale a la piedra. No la golpees.” Quiero que la nueva generación se libere de la herencia de la esclavitud. Y que aprenda a usar la palabra.

Shabbat Shalom




LEJ LEJA: Halloween y Abraham Abinu

Halloween o “Noche de brujas” es una festividad que se celebra en EEUU y otros países del mundo la noche del 31 de Octubre. La gente se disfraza, pone zapallos y velas en las puertas de la casa y los niños salen a pedir golosinas.  Aparentemente, esta inocente celebración no tiene nada de malo. Y como es tan atractivo disfrazase y recibir dulces de regalo, muchos padres judíos permiten o incluso motivan a sus hijos a celebrar Halloween. Es por eso que decidí informarme un poco más sobre este tema y explicar los orígenes de Halloween. Para mostrar que aunque hoy en día su celebración no está orientada de manera directa hacia el paganismo, Halloween tiene muchos  —¡demasiados!— elementos relacionados con la idolatría.

LA EXPLOTACION DEL MIEDO

Maimónides explica en el primer capitulo de Aboda Zará que la cultura de los ritos de la idolatría fueron concebidos por los sacerdotes paganos –charlatanes y demagogos profesionales– para su propio beneficio. La manipulación de las masas era posible  aprovechándose de los miedos de la gente inocente y crédula.  Es por eso que los rituales paganos están siempre asociados a supersticiones, magia y creencias esotéricas. “La muerte” siempre se consideró el misterio más grande por su inevitabilidad y por su a veces sorpresiva llegada.  La vulnerabilidad del ser humano ante el misterio de la muerte y la eterna pregunta sin respuesta “:qué pasa con los que mueren?” ayudaba a que la gente común se prestara a realizar cualquier tipo de rito, sin importar lo irracional o ridículo que fuera, para tratar de evitar o controlar la muerte. En el mundo de la ‘abodá zará las personas muertas — sus espíritus—eran a menudo objeto de temor, reverencia y especialmente culto. Halloween no es la excepción a esta regla. De hecho Halloween , “All-hallow-even” celebra el “día de los muertos “.

EL ORIGEN DE LOS RITUALES DE HALLOWEEN

Halloween tiene su origen en la cultura celta. Los sacerdotes hacían creer a la gente que los espíritus malignos y las almas de los muertos visitaban el mundo de los vivos hacia el final del verano.  Los muertos, según estos sacerdotes llamados también “druidas” , eran más o menos como los “zombis” de Hollywood:  malos y peligrosos. Y sus espíritus regresaban a este mundo enfadados, vengativos y deseosos de reclutar nuevos miembros.

Para darles la bienvenida a los muertos y así apaciguarlos se tallaban calabazas que se asemejaban a sus caras ya desfiguradas por la muerte.  También se encendían velas para iluminarlos y ayudarlos a encontrar su camino en el mundo de los vivos. Por eso en Halloween se colocan velas en el interior de las calabzas. Los gatos eran especialmente importantes en Halloween porque de acuerdo a los druidas los gatos podían oler y advertir la presencia de espíritus invisibles hostiles. Sin embargo, se evitaba (¡y se mataba!) a los gatos negros porque las brujas o los espíritus malignos se reencarnaban en los gatos negros. Los druidas decían que, aparte de los muertos, el mismo diablo se aparecía esa noche, llegado desde el infierno. Las brujas, que también podían reconocer espíritus y espantarlos con su magia, tenían mucho trabajo en Halloween.

TRICK OR TREAT o ¿me da mi calaverita?

Los sacerdotes celtas se disfrazaban con máscaras para hacerse pasar por los muertos o sus representantes. Golpeaban las puertas de las casas y pedían sacrificios humanos para el diablo o para satisfacer a los espíritus vengativos. La única forma de apaciguar a esos espíritus vengativos era entregarles a los druidas algún tipo de compensación, para que nadie muriera. Por siglos, en Irlanda e Inglaterra se entregaba dinero para evitar problemas. Los sacerdotes disfrazados de muertos demandaban comida o algún otro tipo de compensación para no maldecir al dueño de casa y no recomendar al diablo que se lleve su espíritu.  Este es el origen del famoso “trick or treat” que los niños inocentemente dicen cuando tocan la puerta la noche de Halloween. “Trick or Treat” significa literalmente: “O me das un ‘treat‘ , alguna recompensa; o te hago un ‘trick’, un truco de magia destructivo que te va a afectar”.

HALLOWEEN Y NUESTROS HIJOS

Como se podrá apreciar en esta breve descripción Halloween parece divertido o inocente, pero está profundamente arraigado a la idolatría más primitiva: el culto pagano a los muertos. Que era una forma de manipular a las masas y abusarse de su inocencia e ignorancia. De alguna manera la mayoría (o todos) los elementos que formaban parte de la antigua celebración pagana de Halloween todavía están presentes en el Halloween de hoy. Por lo tanto, creo que nosotros los judíos debemos evitar participar de Halloween,  activa o pasivamente.

Como nota al margen, y pensando como educador, creo que Halloween es una excelente oportunidad para educar a nuestros hijos sobre la verdadera naturaleza de la idolatría y nuestro deber de mantearnos alejados de ella. ¿Cómo? La idolatría, la mayor ofensa contra Dios, era muy normal en la antigüedad. Los judíos nos opusimos a la falsedad de la idolatría desde el día en que nuestro patriarca Abraham destruyó los ídolos de su padre Téraj. Pero muchas veces resulta difícil explicarles el paganismo y sus abusos, porque la primitiva ‘aboda zará casi que ha desaparecido …  Halloween es una oportunidad para que nuestros hijos identifiquen las supersticiones de ‘aboda zará, comprendan su falsedad y tomen conciencia de la importancia de mantenernos alejados de ella. Así, nos sentiremos más privilegiados aún de ser descendientes de nuestro heroico patriarca Abraham Abinu.