LOS JUDÍOS EN EGIPTO: De la prosperidad a los impuestos y de los impuestos a la esclavitud

En las próximas líneas explicaremos que la esclavitud a la que sometió el Faraón egipcio a los judíos tuvo dos fases, con dos propósitos distintos.
EXODO 1:11: Entonces impusieron sobre ellos capataces para debilitarlos con duros trabajos. Y los judíos edificaron para Faraón las ciudades fortificadas de Pitom y Ramsés.
En la primera fase de la esclavitud el Faraón hace trabajar a los hijos de Israel para construir Pitom y Ramses. Los judíos trabajaban “para el gobierno”. Esta esclavitud era un procedimiento “legal”, impositivo.  El monarca egipcio –irónicamente desde el tiempo de Yosef –era también el “Amo y Señor” de todos los egipcios. Los egipcios eran sus súbditos y el Faraón podía demandar de ellos cualquier tipo de servicio: sumarse a su ejército para defender su territorio o trabajar en los proyectos de construcción que el soberano consideraba necesario.
En esta primera fase, el trabajo de los judíos consistía en construir las ciudades de Pitom y Ramses, que según la interpretación más aceptada, eran fortificaciones posiblemente de uso militar. Este dato no es superfluo. Estas fortificaciones no eran construidas con ladrillos comunes (adobe, ver  aquí  ) como las casas o templos, sino con piedras talladas. Podemos suponer que los judíos trabajaban en las canteras extrayendo la roca, tallándolas (“los egipcios fueron los primeros en emplear la piedra tallada para erigir templos, pirámides y otras edificaciones monumentales” idem) y cargando las pesadísimas piedras, que a veces, como en el caso de las pirámides, pesaban varias toneladas, y montarlas una encima de la otra.
Por último, debemos comprender cuál era el verdadero propósito de la esclavitud impositiva en esta primera fase. Cuando el Faraón pronuncia su famoso discurso de propaganda denunciado el supuesto peligro que los judíos representan para Egipto, propone un plan estratégico para afectar su procreación. Esclavizarlos y hacerlos trabajar en la construcción de día y de noche, era la manera de evitar que cuando regresaban a sus casas no tuvieran ni el tiempo ni la energía de procrear. Así, de una manera sofisticada, legal y no violenta ( הבה נתחכמה לו ) se reduciría significativamente la tasa de natalidad de los judíos. La construcción de estas fortificaciones, por lo tanto, no era el propósito de la esclavitud, sino la excusa para frenar el crecimiento demográfico de judíos. Pero, como la Torá lo dice explícitamente en el próximo versículo, el plan del Faraón no produjo los resultados esperados.
EXODO. 1:12: Pero cuanto más oprimían [a los judíos con trabajos forzados, los judíos] más procreaban y más se multiplicaban. Y los egipcios se sintieron amenazados por los hijos de Israel. 
El plan del Faraón falló. El pueblo de Israel no se debilitó sino que, por el contrario, se fortaleció y siguió creciendo.
En este punto, el Faraón decide comenzar con la fase 2 de la esclavitud de los hebreos, los trabajos forzados que se consideran “parej”.
EXODO 1:13: Y entonces los egipcios hicieron trabajar a los hijos de Israel con “párej” (=de manera permanente).

ויעבידו מצריים את-בני ישראל בפרך

LA SEGUNDA FASE DEL CAUTIVERIO 

Explicamos anteriormente que la primera fase del cautiverio egipcio no fue lo que normalmente se conoce como “esclavitud». De hecho en los versículos 11-12 la palabra esclavitud no está mencionada. En esa primera etapa el Faraón demandó de los judíos un tributo, un impuesto, laboral: la construcción de las fortificaciones de Pitom y Ra’amses. Más que «esclavitud», este fue un periodo de “trabajos forzados”. Demandar estos tributos laborales no era poco común. Ni ilegal. Lo que sí era excepcional es el motivo que el Faraón expresó explícitamente para demandar estos trabajos forzados a los judíos: Debilitarlos. Empobrecerlos. Agotarlos mental y físicamente, para que no se pudieran reproducir más y poco a poco desaparezcan de Egipto.

Pero la Torá dice que el plan del Faraón no funcionó.  Los judíos lejos de debilitarse se fortalecieron . Nuestros Sabios lo atribuyen al heroísmo,  la valentía y el sacrificio de las esposas judías. Ver aquí.

El Faraón entonces puso en marcha la segunda parte de su plan. Ahora, por primera vez, se menciona la esclavitud, definida con la palabra clave “parej”, que significa esclavitud perpetua. Es decir, el sometimiento incondicional del esclavo al amo (chattel slavery).

ESCLAVOS y PRISIONEROS

Para comprenderlo mejor, recordemos que en la primera fase,  la de los “trabajos forzados”, los judíos tenían que cumplir con la misión asignada: construir los proyectos del Faraón.  Los judíos debían obtener o pagar por el material de estos proyectos, las piedras , etc. Y podían dedicarse a la construcción personalmente o contratar trabajadores que lo hicieran por ellos. Una vez terminando el proyecto, podían regresar a sus vidas y a su rutina.

En la segunda etapa, “párej” los judíos no tenían asignado un trabajo específico. Ahora fueron declarados esclavos perpetuos de los egipcios. Su tiempo, las 24 horas de cada día, le correspondía a sus amos. Sus amos disponían totalmente de su tiempo y determinaban el tipo de trabajo que le querían asignar. Este tipo de servidumbre no era la esclavitud clásica de los sirvientes que se compraban y vendían en el mercado de esclavos. Esta terrible esclavitud estaba reservada para los prisioneros de guerra, los del bando enemigo, los individuos hacia los cuales se sentía una gran animosidad. Ahora, los judíos ya no eran tratados como “trabajadores” cuya labor había que aprovechar; sino como enemigos, a los que había que eliminar.

EL GENOCIDIO

Esta intención del Faraón también se percibe cuando analizamos el contexto en el cual comienza el cautiverio de los judíos. La Torá menciona que al principio el Faraón pretendía frenar la natalidad judía. Ahora, cuando esto falla, el Faraón persigue un objetivo superior: el genocidio de los judíos.  La esclavitud tenía como propósito matar a los judíos y aprovechar la mano de obra gratis en el proceso.

Tal como ocurrió en los campos concentración, la vida de los prisioneros judíos no tenía ningún valor. Ni siquiera un valor laboral. Pensemos en los millones de esclavos africanos que fueron llevados de África a América, Estados Unidos o Brasil en el siglo 18 y 19.  Estos esclavos se adquirían a un alto precio. Lo amos los explotaban en las plantaciones de algodón o tabaco (los hacían trabajar 18 horas por día!) pero también cuidaban de ellos. Si un esclavo se lastimaba o se enfermaba el amo se preocupaba por él y lo hacía ver por un doctor.  Esto no lo hacían por compasión sino por conveniencia. Para cuidar de “suss bienes”. En algún sentido, los amos trataban a estos esclavos “tan bien” como trataban a sus animales.

Pero el caso de los prisioneros esclavizados era diferente.  En los campos de concentración no había enfermerías para atender a los prisioneros enfermos o heridos.  El tratamiento hacia estos individuos era mucho pero que el tratamiento a los animales. Cuando se enfermaban se los dejaba morir, o los se los mataba. Eran mano de obra absolutamente descartable. Los prisioneros eran tratado con animosidad. Y eran “aprovechados” como mano de obra gratuita para el beneficio de fábricas y empresas hasta que morían de hambre, enfermedad o extenuación. Y luego se los reemplazaba por el siguiente prisionero, que nunca faltaban. Se los sometía deliberadamente a los trabajos más peligrosos e insalubres, como la extracción del lodo del Nilo o del carbón en las minas de Mauthausen, porque el propósito no era el producto del trabajo sino la solución final.

Extermination through labour (or «extermination through work», Vernichtung durch Arbeit) was the practice of concentration camps in Nazi Germany to kill prisoners by means of forced labour.




YOSEF: Integridad a prueba de fuego

El éxito de Yosef dependió de la ayuda de HaShem ( כל אשר הוא עושה ה’ מצליח), pero también de la conducta intachable de Yosef, que lo hizo merecedor de la ayuda Divina.  Hablamos ya de la paciencia de Yosef, de su autoestima, de su proactividad y su capacidad para ver el futuro desde una perspectiva judía, como una dimensión abierta con posibilidades que nosotros mismos podemos crear. 
Hay otra característica de Yosef que llevó a Yosef a triunfar. Me refiero a su integridad. 
La integridad de Yosef se manifiesta implícita o explícitamente en por lo menos tres casos
1. HONESTIDAD:
Yosef fue comprado por Potifar como un esclavo. Al poco tiempo de estar en la casa de Potifar, éste lo asigna como el administrador de su hacienda. La Torá dice que Potifar (Gen. 39:6) “…dejó todo lo que él poseía en las manos de Yosef, y Yosef no tenia que darle cuenta de nada…” . Potifar tenía una confianza total en Yosef. ¿Qué vio Potifar en Yosef que lo llevó a designarlo como su administrador?  Era muy común que los esclavos robaran. Los Jajamim en Pirqué Abot dijeron  מרבה עבדים, מרבה גזל que cuanto más trabajadores una persona tiene en su casa, más alto es el índice de robos que esa persona va a sufrir.  Los trabajadores domésticos sentían que su paga nunca era suficiente y se veían en su derecho a tomar lo que quisieran de sus empleadores, como un justo acto compensatorio. Yosef, evidentemente se comportó con una honestidad poco común, que fue identificada por Potifar e hizo que Potifar lo promoviera. El Rab Eliezer Papo, z”l, dice en su maravilloso libro Pele Yoets que la honestidad es la clave del éxito profesional o comercial, ya que tarde o temprano la persona honesta adquiere una reputación que se trasforma en su mayor capital y en su crédito más importante (y viceversa).
2. FIDELIDAD
Como sabemos, la esposa de Potifar quiso seducir a Yosef. Para un joven solo y sin familia, el afecto de una mujer no era solamente una cuestión de instintos sino también, o por sobre todo, una imperiosa necesidad emocional.   Pero Yosef se contuvo. Yosef no se dejó llevar por sus instintos. Yosef se guió por los principios morales que aprendió de Ya’aqob, su padre.  Los Jajamim ya nos advirtieron que hay dos áreas muy sensibles, en las cuales muchos caen, y por lo tanto debemos redoblar nuestro esfuerzo por sobreponernos en ellas. Una es el área de honestidad comercial (גזל) y la segunda es el área de la sexualidad (עריות). Esto no es un tema nuevo: permanente escuchamos como personas de todos los niveles sociales incluso (o especialmente) individuos que están en posiciones políticas prominentes, caen por temas de corrupción económica o por escándalos sexuales.  Yosef nos da un gran ejemplo de integridad moral y lealtad.
3. NOBLEZA
Todos pensamos que Yosef es llamado “Tsadiq” (justo, íntegro) porque rehusó los avances de la esposa de Potifar. Este año escuche del Rab Jayim Sabato ( aquí se puede escuchar su clase, en hebreo) que una razón adicional (o la principal) por la cual debemos considerar a Yosef como un gran Tsadiq puede ser otra: la capacidad de Yosef para perdonar. Cuando por fin le revela a sus hermanos su identidad, y estos no podían hablar de la sorpresa y el pesar, Yosef no solamente les dijo que de su parte no existen rencores ni reproches, y que obviamente los perdona, sino que también se esfuerza por consolarlos. En una incredible demostración de magnanimidad moral Yosef les dice a sus hermanos.  45:6 “Y ahora, no se aflijan más y no se sientan mal con ustedes mismos … porque al final de cuentas, ha sido para salvar vidas que D-s me envió aquí antes que ustedes llegaran”  . 45:8  “Fue HaShem, no ustedes, quienes me hicieron llegara Egipto. “
Yosef les dice que no se sientan culpables.  Que ellos fueron solamente un medio que haShem empleó para salvar millones de vidas del hambre. Hubiera sido tan natural y esperable que una persona expresara un mínimo reproche, algo que haga sentir mal a los hermanos, una pequeña venganza oral y emocional. Pero en el caso de Yosef eso no existe, Yosef solamente piensa en como consolar a sus hermanos que se sienten tan culpables. 
El Rab Sabato explica que a veces una persona puede ser un gran “tsadiq” en el área religiosa, pero cuando enfrenta una situación social (בן אדם לחברו) quizás no actúe con la misma grandeza. Yosef nos demuestra tener un carácter moral integral, hacia HaShem y hacia el prójimo. Nos deja una gran lección de honestidad, lealtad y nobleza.  Todos estos atributos hacen que Yosef sea conocido como Yosef haTsadiq, “Yosef, el hombre íntegro”



GENESIS 1:12 Los árboles y la edad del planeta tierra


ותוצא הארץ דשא עשב מזריע זרע למינהו ועץ עשה פרי אשר זרעו בו למינהו


Y produjo la tierra vegetación: hierbas que dan semilla según su género, y árboles con su fruto, con su semilla en él, de acuerdo a su propia especie.

EL TERCER DIA

Hubo dos actos de creacion durante el Tercer Día. En el primer acto, el Creador separa las aguas de la tierra firme, en otras palabras, Dios crea los continentes. Es muy interesante que la Torá utiliza una terminología perfectamente compatible con nuestro entendimiento científico moderno para desribir este enorme acto de creacion: “Iyqavu hamayim veterae hayabbasha” , “que las aguas se retraigan… y la tierra firme sea visible”, lo cual implica entre otras cosas, que la tierra no fue crada de la nada sino que aparecó, “emergió” a la supericie del planeta al retraerse las aguas. Este acto crerativo tuvo que haber consistido de enormes cataclismos, sunamis, impresionantes movovimientos sismicos, deshielo de glaciares, etc. Es importanrte destacar, tal como lo menciono en mi libro “Creación” que este inmenso acto creativo, probablemente el mas estruendoso y cataclismico que haya experiementado nuestro planeta está descripto con un par de palabritas. Sin ambargo en el Salmo 104, que se refiere a la Creacion del mundo el rey David le dedica más atención (en cuanto a la extensión del texto) que a ningún otro acto de creación.

LA VEGETACION

Una vez que existe la tierra firme, el Creador procede a su próxim creación, que fue menos estruendosa pero no menos majestuosa: la creación de las plantas. Toidas las hierbas, plantas, granos, vegetales y árboles fueron creados en este acto. La Torá tambien hace hincapie en las semillas “zera”, anunniando que las plantas han sido creadas con semillas que garantizan su reproduccion. Y si bien este es un factor milagroso y majestuoso que merece nuestra atención hoy quisera enfocarme en el tema de los árboles y un pequeño detalle que se desprende de su descripción. La Torá dice (Gen.1:12) “Y produjo la tierra vegetación: hierbas que dan semilla según su género, y árboles dando fruto con su semilla en él, según su género….” . El punto que me gustaría destacar es la presencia del verbo la’asot (en este conexto “producir”) en el tiempo presente: “ve’ets óse perí…” los árboles fueron creados “dando” sus frutos. No surgieron como semillas o arbustos incipientes, sino como árboles ya maduros, en su plenitud, y cargados con sus frutas.

NECESARIAMENTE DIFERENTES

Hace más de 1700 años, los Sabios del Midrash formularon la siguiente idea basándose en el detalle provisto por la Torá sobre los árboles: כל מעשי בראשית בקומתן נבראו . “Todo lo que Dios creó fue creado en su plenitud” . Si bien la Torá circunstancialmente mencionó la madurez de los árboles, en realidad TODO lo que Dios creó apareció en su stado de madurez. Esto no solamente resuelve el enigma del huevo o la gallina (finalmente podemos destrabar el enigma :), sino que también nos ayuda a comprender que no solo es posible sino más bien necesario que la ciencia le atribuya al mundo y a lo que éste contiene una edad mayor a la que transcurrió desde su aparición.

La Creación es un proceso completamente diferente al “nacimiento natural”. En el nacimiento y en el desarrollo natural “la edad” es cronológica, es decir, se calcula desde el monento que uno nace. Así, 50 años luego del momento del nacimiento una persona tendrá obviamnte 50 años. El acto de creación, sin embargo, nos presenta con una realidad diferente. Veamos.

La creación Divina es un acto que escapa nuestro análisis y hasta nuestra imaginación. Nunca hemos visto ni experimentado un acto de creación mientras sucede. Pero gracias al detalle que la Torá nos provee respecto a los árboles podemos concluir que cuando Dios creó, Sus creaciones y criaturas aparecieron ya desarrolladas, y no en su punto cero o punto de nacimento.

VOLVER AL FUTURO

Si pudiesemos viajar en el túnel del tiempo hasta el día en el que Dios creó los árboles y examinaramos el primer árbol cinco minutos después de su creación, nos encontraremos con un árbol lleno de frutos. Y si evaluamos este árbol desde una perspectiva científica, concluiremos necesariamente que este árbol tiene digamos 25 años de edad.… ¿Estaremos equivocados? Sí. Y No. Y esta es la paradoja que se produce con la Creación. El árbol fue creado hace 5 minutos, pero tiene una edad interna de 25 años.

Una vez más: es inevitable entonces que exista una diferencia entre la medición científica de la edad del árbol (desarrollo desde el punto cero) y la perspectiva bíblica / rabínica (creación madura) sobre la edad del árbol. La diferencia entre los 5 minutos y los 25 años es un efecto inevitable del «excepcional» acto de Creación.

¡VIVA LA DIFERENCIA!

Cuando asumimos que la Creación se llevó a cabo del modo en el que la Torá y los Rabinos del Midrash lo describe entonces, inevitablemente, dos edades distintas coexistirán en todo lo creado : 1) la edad cronológica, estimada desde el momento de su Creación/aparición, que en el ejemplo del árbol serían cinco minutos, y 2) la edad interna y aparente, cincuenta años; es decir, la edad virtual o hipotética del árbol —el tiempo que le habría tomado al árbol desarrollarse desde un punto cero hasta su estado actual, de no haber sido creado. Lo mismo ocurre con una montaña, con el planeta tierra y con una estrella que dista 1 million de años luz de nuestro planeta.

En conclusión: Lo que la ciencia afirma acerca de la edad del mundo, sin importar de cuántos millones de años se trate, no contradice lo que afirma la Torá.

LA DIFERENCIA ESTA EN EL PUNTO DE PARTIDA
Si partimos de la premisa científica que el mundo se auto generó —nació por sí mismo y no existió ningún acto de Creación (dicho sea de paso: no existe ninguna evidencia científica para negar un acto de Creación)— entonces, las diferencias de edad entre lo que diga la ciencia y lo que diga la Torá son insalvables. Pero cuando nuestro punto de partida es el acto de Creación Divina, tal como lo describen nuestras fuentes (ex nihilo y creación madura), las diferencias de edad son lógicas y necesarias. ¡Es exactamente lo que se supone que teníamos que encontrar!




EQUEB: A corazón abierto en Calcuta

Solemos oír acerca de la “circuncisión” en el contexto del Berit Milá, la primera Mitzva que un niño judío experimenta en su vida, que consiste en remover el prepucio, la capa cutánea, que cubre el órgano masculino.Nuestra Parashá , Equeb, describe en uno de sus Pesuquim , versículos, un tipo diferente de circuncisión: la circuncisión del corazón. Pero, ¿qué es la circuncisión del corazón?  La Tora dice (Deuteronomio 10:16.): “Y circuncidareis el prepucio de vuestro corazón …”.  ¿Que es el prepucio del corazón?
Nuestros corazones son capaces  de crear una capa cutánea virtual, invisible al ojo, pero absolutamente real. En Hebreo, como en español, el corazón es el órgano asociado con las emociones, el amor y la sensibilidad (“Te quiero con todo mi corazón”, “Tiene un corazón de oro..”, etc). El prepucio del corazón se va formando, por ejemplo,  cuando dejamos de sentirnos incómodos frente a las cosas malas que suceden a nuestro alrededor.

Nuestros corazones pueden volverse insensibles a la injusticia o al dolor. ¿Cómo? Es un proceso… Seguramente la primera vez que presenciamos un acto de injusticia o engaño contra los más débiles o inocentes, nos sentimos mal, molestos. Pero, ¿qué pasaría con nuestro corazón si viviéramos en un ambiente donde “todos” practican la injusticia, el engaño y la corrupción? En esas circunstancias, lamentablemente, uno termina adaptándose (“adaptarse o morir” dicen en ingles), y la forma de adaptarse es desarrollando un prepucio virtual sobre el corazón, que lo “protege”, lo aísla  de la sensibilidad. En un extraordinario mandamiento la Tora nos previene acerca de esta cobertura cardiaca y nos dice: “No dejes que tu corazón sea cubierto por un prepucio a su alrededor” . “No te adaptes a la injusticia”. “No te sientas cómodo alrededor de la corrupción”. “No dejes de sentir que algo está mal cuando todo el mundo actúa mal”.  Esta es la circuncisión del corazón.

Hay algo más. La Tora dice que HaShem se interesa por los huérfanos, por las viudas y que Él defiende a los pobres y los desposeídos, a los individuos que sufren. HaShem nos pide que no nos permitamos perder nuestra sensibilidad hacia los demás,  dejando que nuestros corazones estén cubiertos por una gruesa capa cutánea.  Yo tenía un amigo, z”l, que solía viajar por negocios a Calcuta, India, una de las ciudades más pobres del mundo. Me contó que el primer día que llegó, no lo podía soportar. Al ver a tantos mendigos en la calle, especialmente niños, ciegos, deformes, discapacitados, rogando por una moneda. Su corazón estaba al borde del colapso… Pero lentamente se fue acostumbrando a ver gente sufriendo a su alrededor. Un día ya no se sintió incómodo alrededor de todos esos pobres niños y jóvenes y se dio cuenta de que para él se convirtieron en una parte normal del paisaje de Calcuta. En ese momento,  al notar que su corazón se había cubierto de una piel dura e insensible,  llamó a todos los pobres de la cuadra y los invitó a todos a almorzar. Esta gran hombre fue capaz de identificar su propio “prepucio-cardiaco” e inmediatamente lo extirpó de su corazón.

La circuncisión del corazón exige una autoevaluación constante de nuestros sentimientos, sobre todo, de la ausencia de sentimientos. Si detectamos una capa cutánea alrededor de nuestro corazón tenemos que actuar inmediatamente. La práctica de la justicia y los actos de Jesed (caridad, bondad, generosidad) son el “Berit Milá, el mejor antídoto para remover la insensibilidad de nuestros corazones.



JUKAT: La vara vs. la palabra

Entre la Perashá de la  semana pasada y la Perashá de esta semana , han pasado 40 años. Nos encontramos ahora en el último tramo de la travesía que comenzó cuando salimos de Egipto.  La generación que había vivido en la esclavitud  la mayor parte de su vida, desapareció. Los que quedan son sus hijos: que nacieron en la esclavitud pero tuvieron ahora el tiempo, 40 años, para desprogramarse de la mentalidad de esclavos y pensar y actuar como seres humanos libres.  Ya no hay voces que reclaman volver a Egipto y vivir una vida de opresión pero sin responsabilidades. Esta nueva generación sabe que tiene que luchar para conquistar la tierra de Israel. Y no tienen miedo.

LA PREGUNTA

De cualquier manera, la situación no es fácil. Quieren entrar a Israel por el camino de Edom, la via mas directa, pero Edom no les facilita el ingreso. Tiene que bordear Edom. El camino es muy largo y están muy cansados.   Miryam, la hermana de Moshé murió  y el pueblo se queda sin agua.  Entonces nos encontramos con un  episodio memorable pero muy triste. El pueblo se queja por la falta de agua. HaShem le indica a Moshé, tomar su vara (maté), congregar al pueblo frente a una roca, hablarle a la roca y mostrarle al pueblo como de esa roca (por debajo de la misma) surgirá el agua.  Moshé hace casi todo lo que HaShem le dice. La única digresión de la orden divina es que Moshé en lugar de hablarle a la roca, la golpea con su vara. HaShem le dice a Moshé, sin indicar explícitamente cuál fue su falta, que él y Aharón fallaron y que Moshé no va a liderar al pueblo al ingresar a la tierra de Israel. Yehoshua tomará el mando. Y Moshé morirá en el desierto.

Los comentaristas Bíblicos, Rashí, Radaq, Eben Ezra, Ramaban, etc. debaten respecto a cuál fue exactamente el pecado de Moshé. Ya que tiene que ser algo demasiado grave para merecer una sanción tan severa. Vamos a adoptar la interpretación de Rashí. “Moshé no tenía que haberle pegado a la roca, le tenía que haber hablado”. Creo que aún así nos puede parecer exagerado el castigo a Moshé.  El error no es tan grave. Especialmente si tenemos en cuenta que HaShem le pide a Moshé que lleve su vara. Y también si recordamos que 40 años atrás, en una situación parecida, HaShem le ordenó a Moshé que extrajera agua de una roca, “golpeando” la roca. ¿Cómo se justifica ahora un castigo tan grande por un error tan pequeño?

UNA POSIBLE RESPUESTA

¿Qué les parece si vemos, en el contexto de recambio generacional,  el aspecto simbólico de “pegarle” a la piedra o “hablarle” a la piedra? La generación anterior era una generación de esclavos. Acostumbrada a los golpes.  Es posible que la única forma de hacerlos reaccionar era “la vara”, los castigos físicos.  Esto es parte de su mentalidad de esclavos.  La nueva generación es diferente. Van a entrar a la tierra de Israel como “el pueblo elegido”, el pueblo que sigue la Torá, el libro que enseña autodisciplina (Quedushá).  El pueblo elegido no puede ser un pueblo violento. Tiene que ser un pueblo educado. Pensemos en la diferencia entre nuestra sociedad  hoy y en la generación anterior. Hace solo 40 o 50 años atrás los maestros golpeaban a sus alumnos  en la clase para disciplinarlos.  El mundo, en ese aspecto, cambió radicalmente.   En ningún país civilizado se concebirá que un maestro le pegue a sus alumnos.  Esto era parte de la cultura. Charlie Chaplin y los 3 chiflados hacían reír por los golpes que se daban unos a otros. Lo mismo ocurría en el seno de las familias.  Conozco muchos padres o esposos que fueron criados “a los golpes” y que hoy en día  les cuesta liberarse de esa carga. No aprendieron a sustituir a la vara por la palabra. No saben establecer su autoridad por el peso de lo que dicen. Les cuesta muchísimo dejar de usar la violencia como una herramienta de persuasión en el seno de sus propias familias. No conocen otra forma de imponer su autoridad.  En muchos casos, solo pueden liberarse de esta pesada herencia con ayuda profesional. Y en algunos caso, ni eso alcanza.

Es posible que en nuestra Perashá se trate de algo parecido. La nueva generación tiene que olvidar el poder de la vara y aprender el poder de la palabra. Es como si HaShem le hubiera dicho a Moshé “Toma la vara, ¡pero no la uses! Háblale a la piedra. No la golpees.” Quiero que la nueva generación se libere de la herencia de la esclavitud. Y que aprenda a usar la palabra.

Shabbat Shalom




LEJ LEJA: Halloween y Abraham Abinu

Halloween o “Noche de brujas” es una festividad que se celebra en EEUU y otros países del mundo la noche del 31 de Octubre. La gente se disfraza, pone zapallos y velas en las puertas de la casa y los niños salen a pedir golosinas.  Aparentemente, esta inocente celebración no tiene nada de malo. Y como es tan atractivo disfrazase y recibir dulces de regalo, muchos padres judíos permiten o incluso motivan a sus hijos a celebrar Halloween. Es por eso que decidí informarme un poco más sobre este tema y explicar los orígenes de Halloween. Para mostrar que aunque hoy en día su celebración no está orientada de manera directa hacia el paganismo, Halloween tiene muchos  —¡demasiados!— elementos relacionados con la idolatría.

LA EXPLOTACION DEL MIEDO

Maimónides explica en el primer capitulo de Aboda Zará que la cultura de los ritos de la idolatría fueron concebidos por los sacerdotes paganos –charlatanes y demagogos profesionales– para su propio beneficio. La manipulación de las masas era posible  aprovechándose de los miedos de la gente inocente y crédula.  Es por eso que los rituales paganos están siempre asociados a supersticiones, magia y creencias esotéricas. “La muerte” siempre se consideró el misterio más grande por su inevitabilidad y por su a veces sorpresiva llegada.  La vulnerabilidad del ser humano ante el misterio de la muerte y la eterna pregunta sin respuesta “:qué pasa con los que mueren?” ayudaba a que la gente común se prestara a realizar cualquier tipo de rito, sin importar lo irracional o ridículo que fuera, para tratar de evitar o controlar la muerte. En el mundo de la ‘abodá zará las personas muertas — sus espíritus—eran a menudo objeto de temor, reverencia y especialmente culto. Halloween no es la excepción a esta regla. De hecho Halloween , “All-hallow-even” celebra el “día de los muertos “.

EL ORIGEN DE LOS RITUALES DE HALLOWEEN

Halloween tiene su origen en la cultura celta. Los sacerdotes hacían creer a la gente que los espíritus malignos y las almas de los muertos visitaban el mundo de los vivos hacia el final del verano.  Los muertos, según estos sacerdotes llamados también “druidas” , eran más o menos como los “zombis” de Hollywood:  malos y peligrosos. Y sus espíritus regresaban a este mundo enfadados, vengativos y deseosos de reclutar nuevos miembros.

Para darles la bienvenida a los muertos y así apaciguarlos se tallaban calabazas que se asemejaban a sus caras ya desfiguradas por la muerte.  También se encendían velas para iluminarlos y ayudarlos a encontrar su camino en el mundo de los vivos. Por eso en Halloween se colocan velas en el interior de las calabzas. Los gatos eran especialmente importantes en Halloween porque de acuerdo a los druidas los gatos podían oler y advertir la presencia de espíritus invisibles hostiles. Sin embargo, se evitaba (¡y se mataba!) a los gatos negros porque las brujas o los espíritus malignos se reencarnaban en los gatos negros. Los druidas decían que, aparte de los muertos, el mismo diablo se aparecía esa noche, llegado desde el infierno. Las brujas, que también podían reconocer espíritus y espantarlos con su magia, tenían mucho trabajo en Halloween.

TRICK OR TREAT o ¿me da mi calaverita?

Los sacerdotes celtas se disfrazaban con máscaras para hacerse pasar por los muertos o sus representantes. Golpeaban las puertas de las casas y pedían sacrificios humanos para el diablo o para satisfacer a los espíritus vengativos. La única forma de apaciguar a esos espíritus vengativos era entregarles a los druidas algún tipo de compensación, para que nadie muriera. Por siglos, en Irlanda e Inglaterra se entregaba dinero para evitar problemas. Los sacerdotes disfrazados de muertos demandaban comida o algún otro tipo de compensación para no maldecir al dueño de casa y no recomendar al diablo que se lleve su espíritu.  Este es el origen del famoso “trick or treat” que los niños inocentemente dicen cuando tocan la puerta la noche de Halloween. “Trick or Treat” significa literalmente: “O me das un ‘treat‘ , alguna recompensa; o te hago un ‘trick’, un truco de magia destructivo que te va a afectar”.

HALLOWEEN Y NUESTROS HIJOS

Como se podrá apreciar en esta breve descripción Halloween parece divertido o inocente, pero está profundamente arraigado a la idolatría más primitiva: el culto pagano a los muertos. Que era una forma de manipular a las masas y abusarse de su inocencia e ignorancia. De alguna manera la mayoría (o todos) los elementos que formaban parte de la antigua celebración pagana de Halloween todavía están presentes en el Halloween de hoy. Por lo tanto, creo que nosotros los judíos debemos evitar participar de Halloween,  activa o pasivamente.

Como nota al margen, y pensando como educador, creo que Halloween es una excelente oportunidad para educar a nuestros hijos sobre la verdadera naturaleza de la idolatría y nuestro deber de mantearnos alejados de ella. ¿Cómo? La idolatría, la mayor ofensa contra Dios, era muy normal en la antigüedad. Los judíos nos opusimos a la falsedad de la idolatría desde el día en que nuestro patriarca Abraham destruyó los ídolos de su padre Téraj. Pero muchas veces resulta difícil explicarles el paganismo y sus abusos, porque la primitiva ‘aboda zará casi que ha desaparecido …  Halloween es una oportunidad para que nuestros hijos identifiquen las supersticiones de ‘aboda zará, comprendan su falsedad y tomen conciencia de la importancia de mantenernos alejados de ella. Así, nos sentiremos más privilegiados aún de ser descendientes de nuestro heroico patriarca Abraham Abinu.




“¡Si, pero mejor mañana!”

ואחר כן תבוא אליה…ולקחת לך לאשה
רש”י :לא דברה תורה אלא כנגד יצר הרע
A lo largo de la historia de la humanidad, en todos los pueblos del planeta, cuando los líderes militares motivaban a sus guerreros a conquistar al enemigo los alentaban con arengas que incluían la obtención del tentador botín de guerra: dinero, despojos y mujeres.
Este era el botín que les correspondía y el mayor aliciente para pelear con más valor. Las mujeres capturadas eran tratadas como objetos, a voluntad del soldado, y luego eran asesinadas o en el mejor de los casos capturadas como esclavas. El asalto sexual en tiempos de guerra no es un tema del pasado. En este artículo con el sorprendente título “Desafiando a una tradición que goza de impunidad”  podemos leer acerca de la prevalencia y la “tolerancia” de las violaciones en tiempos de guerra durante el siglo XX.
En la Parashá de esta semana vemos que la Torá tiene una actitud completamente diferente en este tema. Una actitud de respeto hacia el enemigo que no tiene precedentes en los anales de la historia, probablemente hasta bien avanzado el siglo XX (recordemos, por ejemplo, la invasión de Japón a Nanjing, China, en 1937). La Torá, incríblemente,  se refiere a “los derechos de la mujer” que es tomada como prisionera de guerra.
La Torá demanda del soldado judío proteger la integridad de esta mujer. El soldado solo podría estar con ella si se va a contraer matrimonio con ella (algo que la Torá, subliminalmente, desaconseja).  Si el soldado judío se casaba con ella (los prisioneros de guerra o ‘ebed kena’aní, eran convertidos automáticamente al judaísmo) debía permitirle guardar luto por su familia  y no podía tratarla como una esposa de segunda categoría o hacerla trabajar como su sirvienta.
Nos debe causar asombro y admiración (להגדיל תורה ולהאדירה) que la Torá se haya referido a los derechos de los prisioneros de guerra miles de años antes que el resto del mundo. Pensemos que el famoso ejercito romano, 1500 años después de que esta ley bíblica fuera promulgada, usaba a los prisioneros de guerra en el Coliseo, donde debían enfrentarse a fieras salvajes hasta ser devorados en vida, para el entretenimiento de los “piadosos” ciudadanos de Roma.
Hay un tema más que es el entrenamiento de un soldado judío.  La Torá, atenta al estado mental de un soldado que ve a una mujer indefensa en el campo enemigo,  entiende que un “NO” absoluto podría terminar en resultados no deseados: abuso y violación. Rashí explica que la Torá nos enseña a enfrentar al yetser hara’, la inclinación al mal, utilizando como estrategia la “postergación” . “Sí puedes! Pero ahora no”.
La postergación (o “delayed gratification”) es un instrumento psicológico de usos múltiples. Puede ser, como casi todo lo demás, bien o mal usado.
Postergar un proyecto positivo o saludable, que sabemos es necesario para mejorar nuestras vidas, es por lo general una de las trampas psicológicas más comunes que nos tendemos a nosotros mismos. Pensemos por ejemplo cuando nos damos cuenta que para mejorar nuestra salud debemos perder peso. Pero no en lugar de comenzar una dieta estricta YA nos quedamos postergando nuestra decisión semana tras semana. No le decimos “NO” a la dieta. Simplemente nos engañamos diciéndonos a nosotros mismo: “Sí a la dieta! Pero no ahora”.
Para alcanzar nuestras metas espirituales, la postergación es también una trampa fatal. Cuando se acerca Yom Kippur tomamos algunas resoluciones y decidimos realizar algunas mejoras importantes en nuestras vidas. Por ejemplo: “Este año voy a estudiar Torá una hora todos los días”. Pero luego encontramos que este proyecto se nos hace un poco difícil y día a día lo postergamos. “Claro que voy a estudiar Torá, pero todavia no”. Obsérvese que no renunciamos al proyecto por completo (¡aquí está la trampa!). Nos decimos a nosotros mismos, con esa voz interna y defensora que los Sabios llamaron yetser hara’, que en realidad sólo estamos “retrasando” nuestra decisión de estudiar Torá “momentáneamente”, hasta que encontremos un mejor tiempo. “Ahora estamos muy ocupados, el trabajo está muy difícil…. cuando las cosas mejoren, lo hacemos.”
Me pregunto ¿por qué en este caso no renunciamos a la idea de estudiar Torá por completo? Porque si renunciamos categóricamente a este u otro proyecto nos vamos a sentir tremendamente culpables. Sin embargo, al postergar y retrasar este proyecto “hasta que las cosas mejoren”, nos resulta menos traumático abandonarlo. Nuestra imaginación negativa nos tendió una trampa psicológica, y casi sin darnos cuenta, el proyecto muere. ¿Causa del fallecimiento? “Muerte por postergación”.
Pero el mensaje de Rashí es que la postergación puede (y debe) ser usada de forma positiva. ¿Cómo? Cuando mis impulsos, o mis hormonas  me demandan hacer algo que está mal , y me piden actuar YA mismo, es posible que si digo “NO”, pierda la batalla. En algunas áreas, como las que menciona nuestra Perashá, no hay garantías de que voy a ser lo suficientemente fuerte como para sobreponerme efectivamente  mis impulsos. Pero ¿qué pasaría si aplico la técnica de la “postergación” para un buen uso? ¿Qué pasaría si le digo a mí sistema nervioso: “Sí! Pero NO ahora.“    Mis impulsos entonces se “calman”, y no tratan de luchar hasta el final para imponerse. Y mañana repito el mismo ejercicio.  Esto es lo que indica Rashí: La Torá nos enseña la manera de derrotar el yetser hara’, usando la postergación .
Esta mañana me estoy por levantar muy temprano para Selijot. Pero mi cuerpo me dice  que quiere seguir en la cama.  Mi imaginación dirá: “OK. Quédate hoy en la cama y vamos a Selijot partir de mañana.” Y lo mismo sucederá probablemente el día siguiente.
Pero qué pasaría si hago un uso positivo de la postergación. Y esta mañana, cuando mi cuerpo me dice que no se quiere levantar temprano y que quiere seguir durmiendo, yo le respondo: “Sí! Está bien, nos quedamos en la cama…. pero NO hoy sino ¡mañana!. ¡Hoy vamos a Selijot!”.
Shabbat Shalom!



HUMILDAD y LIDERAZGO JUDIO

¿Quién fue la persona más humilde que haya vivido sobre la faz de la tierra? La respuesta está en Bamidbar (Números 12:3).

En la antigüedad las virtudes que se exaltaban entre los líderes no judíos, no eran la humildad o la integridad. Eran la fuerza, como en el caso de Hércules; el ingenio militar, en Alejandro Magno; o la astucia y la picardía, en Hermes.  Entre las naciones paganas, la humildad nunca mereció ser exaltada como una virtud. ¡Todo lo contrario!

Moshé fue el líder del pueblo de Israel. Incluso en el plano político y militar. Moshé enfrentó al mismísimo Faraón, el hombre más poderoso del mundo en ese tiempo.  Moshé lideró la salida de la esclavitud  de 3 millones de personas y encabezó las batallas contra Sijón y Og.   La Torá sin embargo, nunca subraya las virtudes físicas o militares de Moshé. Lo que destaca la Torá es el carácter y la personalidad de Moshé.  Esto es revolucionario.

Hay dos episodios relatados en la Perashá de esta semana, donde podemos apreciar la naturaleza de la humildad de Moshé. Y la naturaleza de la humildad en general.

Comencemos diciendo que todo líder tiene casi siempre dos tipos de agendas u objetivos:  su agenda pública y su agenda personal. Su agenda pública, política o comunitaria,  incluye todo lo que este líder quiere hacer por su comunidad, su pueblo, su gente. Su agenda personal, es lo que quiere para su beneficio personal, en términos materiales o respecto a su imagen. Se podría decir (y esto no pretende ser es una definición científica muy precisa) que a veces estas dos dimensiones del liderazgo son inversamente proporcionales: cuando mayor es la aspiración política, cuando el líder más aspira lo bueno para los demás, más dispuesto estará a sacrificar su agenda o beneficio personal. Por el otro lado, cuando el máximo objetivo del líder es su beneficio personal, más  dispuesto estará a sacrificar el bien común para lograr sus objetivos egoístas. Lo que llamamos corrupción.

Veremos a continuación algunos ejemplos que conciernen al liderazgo de Moshé.

1. En Shemot Moshé reacciona con indignación al bajar del monte Sinai y ver el pueblo adorando un becerro de oro. El pueblo había reemplazado a HaShem por un ídolo egipcio…. Tal fue la indignación de Moshé que llegó a romper las Tablas.

2. En la Perashá de esta semana, cuando el pueblo se queja de que solamente tenían maná  para comer y se ponen a hablar con añoranza de lo que comían en Egipto,  Moshé también se indigna. Estas quejas representaban una total falta de reconocimiento a Hashem y por toda Su protección en el desierto. Moshé no lo puedo tolerar y se ofendió (ובעיני משה רע ).

3.En Bamidbar, cuando el pueblo se queja diciendo “¿Por qué nos hicieron salir de Egipto y nos trajeron a este desierto? ¿Para hacernos morir de sed y hambre?”. Nuevamente, el pueblo se queja contra HaShem. Y Moshé reacciona, acusando al pueblo de Israel de “rebeldía” (שמעו נא המורים).

Estos 3 casos en los que Moshé reacciona tienen algo en común: el pueblo se está quejando de HaShem; está siendo desagradecido con HaShem o está tratando de reemplazar a HaShem.

Veamos ahora otro tipo de reacción de Moshé.

1. En la Perashá de esta semana hay un episodio muy interesante, el de Eldad y Medad, dos hombres que están “profetizando” en el campamento de Israel, una misión que le competía exclusivamente a Moshé. Esto fue notado por Yehoshúa, que inmediatamente reporta a Moshé este incidente y le propone a Moshé “eliminar” a la posible competencia. La respuesta de Moshé es increíble (Bamidbar 11:29): “Y Moisés le respondió: ¿acaso estás celoso por mí? ¡Qué más quisiera [yo] que todo el pueblo de HaShem profetizara, y que HaShem concediera su profecía [también] a ellos!

2. Hay otro episodio similar en nuestra Perashá (Bamidbar 12:1-2).   “Miriam y Aarón hablaron contra Moshé ..… “¿Acaso ha hablado hablado HaShem solamente por medio de Moshé?”  preguntaron.¿No ha hablado también por [o “con”] nosotros?”.

En esta ocasión, nuevamente, Moshé no se enoja, ni reacciona. No hay celos ni reproches.  Moshé permanece en silencio..

¿Por qué?

Porque Moshé se indigna, reacciona y actúa con pasión cuando se trata del honor de HaShem, de Su causa que ra también su causa, o cuando se trata de la causa del pueblo de Israel.  Pero cuando se trata de algo personal, de su propio honor, Moshé no se molesta. Le alcanza con que él mismo sabe la verdad sobre su integridad. Actúa sin ofenderse y sin un ápice de arrogancia. No le molesta la competencia en el liderazgo. Todo lo contrario: la estimula.  Quiere que otras personas alcancen el mismo nivel que Él.

Estos gestos, aparentemente pequeños, de Moshé son una enorme demostración de su gran humildad y altruismo. Por eso la Torá dice en nuestra Perashá (Bamidbar 12:3)

“Moshé era un hombre muy humilde, más [humilde] que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra”

שבת שלום




La diferencia entre servir a Dios y usar a Dios.

Este Shabbat leeremos la Perashá de Yitró que contiene los Diez Mandamientos, un tema de inagotable profundidad. 

Personalmente, creo que el primer mandamiento es el que más cuesta entender. Y explicar. En primer lugar, porque no está formulado como una orden. No comienza con la palabra “No”, como   “No mataras”. Y tampoco contiene un verbo imperativo, especificando alguna acción que debamos realizar.  Parece, más bien, una introducción a lo que vendrá.   “Yo soy HaShem tu Dios, que te liberó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos”. 

Tradicionalmente, y siguiendo a Maimónides,  se suele explicar que este mandamiento nos indica “creer en la existencia” de Dios.  No nos debe sorprender que la Torá nos ordene algo que está relacionado con el pensamiento y no con la acción. Pensemos en e último mandamiento, no envidiaras, que también se refiere a una emoción que debemos controlar, lo que suele llamar hoy, la reprogramación de nuestro cerebro.    

Previamente explicamos  (ver aquí) que el contenido de este mandamiento es más profundo que “creer en Dios”. Y consiste en “saber que Dios es nuestro Eloqim”, esto es,  aceptar a Dios como la Autoridad Suprema a quien debemos obedecer.  

Aceptar a Dios como el Legislador que formula las leyes a través de las cuales nos conducimos en nuestra vida.  

Aceptar que Dios es quien define lo que está bien y que está mal.    

Hay una diferencia muy importante entre creer en Dios y aceptar Su autoridad.

Como bien lo explica Jordan B. Peterson, cuando los periodistas repetidamente le preguntan “si él cree o no cree en Dios”, el simple enunciado verbal “Sí creo” o “No creo” es prácticamente  irrelevante. 

En primer lugar, como también lo sugiere Maimónides, porque es posible “declarar la fe en Dios” y estar refiriéndose a un dios imaginario y no al Dios de los Diez Mandamientos. 

Me explico: Imaginemos alguien que dice que cree en Dios, pero ignora Sus Mandamientos o no le importa conocer Su voluntad, Sus leyes y lo que Él espera de nosotros.  Esta persona solo se acuerda a Dios en situaciones de emergencia. Y se interesa fundamentalmente en lo que Dios puede hacer por él.  Ese “dios” es una proyección de la necesidad humana; un dios imaginario al que uno trata de “usar” cuando le hace falta. Ese no es un Dios al cual servimos sino un dios que nos sirve.  Muchas (¿demasiadas?) personas supersticiosas, de todas las religiones, creen en ese tipo de dios. Y cuando alguien les pregunta por su fe, si creen o no creen en Dios,  la respuesta va ser definitivamente afirmativa.

¿Se puede considerar a esto fe? ¿Es posible, o es justo, identificar a ese dios-para- situaciones-de-emergencias con el Dios de la Torá? 

Quizás sea por eso que Dios se presenta a Sí mismo como legislador. Y exige una conducta moral determinada.  Demanda obediencia y promete ejercer la justicia. 

Es cierto que aparte de ser “eloqeja” nuestro Legislador y Soberano Dios es también nuestro Creador, nuestro “padre”. Y por eso,  sabiendo que nos quiere como un padre quiere a sus hijos, acudimos a Él y le rezamos cuando necesitamos algo.

Pero en los Diez Mandamientos la fe parece estar relacionada más con la obediencia, servir a Dios, que con una declaración verbal, y el uso de Sus servicios de emergencia.  Quizás el Primer Mandamiento fue formulado de esta manera para evitar un tipo de relación inmadura en la cual Dios solo existe para resolver mis problemas. 

“Servir a Dios” es obedecerlo, en una relación de amor y de confianza. Sabiendo que al igual que ocurre entre padres e hijos, lo que Dios me demanda hacer o me prohibe realizar, es en última instancia para mi propio bien. 

“Servir” a Dios no es como servir a un dios pagano. Los dioses paganos no exigían nada de mi conducta personal. No les importaba de lo que yo hiciera con mi vida. No demandaban obediencia sino tributos para ellos mismos.  En los Diez Mandamientos, por ejemplo, Dios nos indica qué debemos hacer, no pide a cambio de Sus buenos consejos.    

“Servir” a Dios no consiste en ser coherente entre los que decimos y lo que creemos; sino entre lo que creemos y lo que hacemos. 




El Rab Elyashiv y el número de judíos que salieron de Egipto

¿Cómo es posible que el pueblo de Israel se haya reproducido tanto en Egipto en un período de 210 años?
Recordemos que la Tora indica explícitamente solo dos cosas:
1- El número de hombres judíos que llegaron a Egipto fue de 70.
2- Cuando salieron de Egipto, había 600,000 hombres entre las edades de 20 y 60 años. Incluyendo las mujeres, niños y ancianos, podemos suponer que el número de judíos que salieron de Egipto fue aproximadamente 3 millones.

LA RESPUESTA NO TRADICIONAL
El rabino Shemuel David Luzzatto (1800-1865) formuló un par de ideas que, aunque no lejos del peshat, es decir, del significado literal del texto bíblico, son un poco controvertidas. Él dice que basado en un verso explícito, los judíos estuvimos en Egipto no por 210 años, sino por 430 años (Shemot 12:40). También afirma que cuando la Tora habla de las generaciones que  pasaron desde que los judíos llegaron a Egipto (demasiado pocas para cubrir más de 400 años) el texto no se refiere a “padre> hijo”, sino a “patriarca> descendientes” (este artículo en hebreo explica con más detalle la opinión del rabino Luzzatto).

LA RESPUESTA DE LOS SABIOS
La posición del rabino Luzzatto podría tener un mérito textual, pero primero deberíamos explorar la viabilidad de lo que dicen nuestros sabios. El tiempo que los judíos pasamos en Egipto fue de 210 años (116 de los cuales en la esclavitud). Nuestros sabios, que también se preguntaron cómo 70 se convirtieron en 3 millones, explican que las mujeres judías podían dar a luz hasta “6 niños a la vez” (בכרס אחד). Sin embargo, creo que quizás no necesitamos recurrir al ejemplo de séxtuples para explicar el incremento exponencial de la población judía.

LOS EFECTOS DE CASARSE JOVENES
Lo más esencial para entender este tema es que 210 años podrían abarcar hasta 10 generaciones, teniendo en cuenta que los judíos, que siempre han practicado el celibato hasta el matrimonio, generalmente se casan jóvenes. Hasta hoy, la mayoría de los judíos observantes se casan en promedio entre los 22 y 24 años de edad.  Si 70 hombres llegaron a Israel (con sus esposas) y cada pareja tuvo, digamos un total de 6 hijos, en 6 generaciones serían: 3.265.920 (70 x 6 x 6 x 6 x 6 x 6 x 6). Tenemos un ejemplo explícito de una familia de 6 generaciones en el caso de Yehuda> Peretz> Hetsron> Ram> Aminadab> Nahshon. Y Nahshon probablemente ya tenía sus propios hijos cuando salió de Egipto. Dibre haYamim I (7:22) cuenta 9 generaciones desde Efrayim, hijo de Yosef, hasta Yehoshua bin Nun.

LA RESPUESTA DEL RAB ELYASHIV
Creo que la mejor manera de comprender el realismo de estos números bíblicos y la opinión de los Jajamim, proviene de la vida del rabino Yosef Shalom Elyashiv z ”l. Este prestigioso rabino contemporáneo, hijo único después de 17 años de matrimonio de sus padres, nació en 1910 y murió en 2012. Alcanzó una edad privilegiada de 102 años.
Ahora bien ¿cuántos descendientes dejó el rabino Elyashiv en este mundo cuando falleció? Según Wikipedia, ¡cerca de 1.400 descendientes! Más de 6 generaciones (ver aquí). ¿El secreto? Sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos tuvieron un número significativo de hijos y se casaron jóvenes.




¿Cómo rezar?

En el tratado Ta’anit, 23a, la Guemará nos cuenta sobre  Abbá Jilquiyá, un hombre extremadamente honesto, que trabajaba muy duro, pero era pobre. Su comida diaria consistía do un pedazo de pan, que compartía con su esposa, con sus dos hijos y con los pobres que ni siquiera tenían pan (de esto último se encargaba su esposa). Abbá Jilquiyá era también conocido por un “poder” muy especial : sus plegarias (como las de su abuelo Joní haMeaguel) eran escuchadas.  

Durante un año de dura sequía los prestigiosos Sabios de Israel enviaron una delegación de dos Sabios para que fueran a ver a Abbá Jilquiyá y le pidieran que él rezará por la llegada de la lluvia. 

Abba Jilquiyá llamó a su esposa y discretamente, sin decirle nada a los Sabios, subió con ella a la azotea y se pusieron a rezar, cada uno en una esquina diferente.  Esta hermosa imagen, marido y mujer rezando juntos, pero por su  cuenta, es la fórmula de rezo de un matrimonio judío que se aprende del tercer versículo de la Perashá de esta semana “Toledot” donde la Torá relata que Yitzjaq y su esposa Ribqá rezaron a Dios para concebir un hijo, lo cual sucedió, ¡y por partida doble! luego de 20 años de espera. 

Volviendo a Abbá Jilquiyá; al poco tiempo de comenzar a rezar, apareció una nube que trajo la lluvia. La Guemará se preocupa por contarnos que la nube no llegó del lado que rezaba Abbá Jilquiyá, sino del lado que rezaba su esposa. Insinuando que la lluvia había comenzado en mérito de ella. 

Abbá Jilquiyá bajó de la azotea, sin que lo vieran los Sabios  y les dijo: “Bueno, sí vinieron para pedirme que yo rece por lluvia, se pueden retirar porque, como ya ven, comenzó a llover antes de que yo pudiera rezar”.Esta hermosa historia continua el dialogo que tuvo lugar entre los Rabinos y Abbá Jilquiyá (la historia completa se puede ver aquí).

Hay varias lecciones muy importantes que se aprenden de este episodio de Abbá Jilquiyá respecto a cómo rezar. 

Primero vayamos a lo más obvio. 

1. Como la Guemará misma se encargar de demostrar, hay ciertas virtudes especiales que parecen ser las que le dan a una persona el mérito de ser escuchado por Dios: la honestidad en el trabajo ,y la ayuda a los que tienen menos que uno.  

2. Hay otro elemento que aunque menos explícito es también evidente. La humildad de Abbá Jilquiyá que no quiso acreditarse el haber sido escuchado por Dios.  La plegaría que Dios escucha parece ser la de aquel que no presume de su poder, como lo hizo Bil’am o otros mercaderes de la religión. Parafraseando lo que me explicó uno de mis maestros:  “el que verdaderamente tiene ese poder no presume de él; y el que presume, no lo tiene”. 

3. Pero el punto que más quiero resaltar es el que menos se nota:   Si Abbá Jilquiyá era tan pobre, y sabia que sus plegarias eran escuchadas, ¿por qué no rezó por su propio bienestar?  La respuesta, honestamente, no la conozco.   Pero se me ocurren dos posibilidades. a) Que Abbá Jilquiyá era tan poco materialista que su pedazo de pan por día le alcanzaba, y no consideraba necesario rezar por más de lo necesario para vivir. Y quizás, esta extrema sencillez  era otro de sus numerosos méritos. b) Que HaShem escucha más nuestro rezo cuando es desinteresado, es decir, cuando rezamos por el bienestar de los demás. Cuando rezamos por otra persona o por Am Israel, como hizo Abbá Jilkyá cuando no había lluvia.    

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Pasando a un plano más personal, nuestra familia tuvo el mérito de ver un comportamiento similar a la de esposa de Abbá Jilkyá en la mamá de mi esposa, ORO BAT ESTER z”l. 

√ En las derashot que se llevaron a cabo estos días en Ashdod, Israel, en su honor se escuchó por ejemplo, que siempre le pedía a sus hijas que le trajeran algún lindo perfume de regalo cuando venían de viaje. Pero ella nunca los usaba. Luego descubrieron que cuando sabía de alguna novia sin muchos recursos, le entregaba muy discretamente un sobre con dinero y un perfume con un bonito lazo que ella misma les hacia.

√ Uno de sus nietos contó  que una vez se levantó a mitad de la noche y encontró a la ”Abuela Nori” z”l haciendo Tefilá y llorando en silencio. Cuando le preguntó que le pasaba le contestó que lloraba porque que los jayalim, los jóvenes soldados del ejercito de Israel, estaban expuestos a mucho peligro, y ella estaba rezando pidiéndole a HaShem con todo su corazón  que los protegiera.

√ En nuestra familia solíamos contarle nuestros desafíos y problemas, grandes y chicos, porque sabíamos que ella haría Tefilá por nosotros. Y era un secreto a viva voz que si HaShem escuchaba nuestras Tefilot, y nuestro problema de alguna forma se resolvía “la nube había llegado por su lado”. 

SHABBAT SHALOM




Yehoshua bin Nun y el nepotismo

Moshé Rabenu sabe que su vida pronto va a terminar. También sabe que su pueblo, Am Israel, necesitará un líder que lo reemplace.  ¿Quiénes eran los candidatos para tomar el puesto de Moshé?

Lo más natural en esa época y en esas circunstancias hubiera sido que los hijos de Moshé lo reemplacen.  Al fin y al cabo todo nuestro sacrifico es “para nuestros hijos”. Y Moshé podría haber pensado que él se sacrificó lo suficiente como para merecer ver a sus hijos tomar el mando.

En realidad los hijos de Moshé no son mencionados por la Torá como candidatos a la sucesión. Sus nombres no aparecen del todo en el texto que habla del legado de Moshé y quien lo va suceder. Pero los Sabios del Midrash afirmaron que Moshé en un principio sí pensó en sus hijos como sus sucesores naturales. Los sabios dedujeron esto de la yuxtaposición de dos textos. El texto que habla del señor Tselofjad, y el texto que habla de sucesión política de Moshé. Tselofjad no tenían hijos varones.  Las hijas vinieron a reclamarle a Moshé que ellas merecían heredar las tierras que les corresponderían a su padre. Al final, la Torá les da la razón y las hijas de Tselofjad obtuvieron su herencia.  Los Sabios especulan que en ese momento Moshé pensó: “Si las hijas de Tselofjad heredan la tierra de su padre,  mis hijos deberían heredar mi posición de liderazgo”.  En este punto los Sabios, con una inusual ausencia de eufemismos, reconstruyen la respuesta teórica que HaShem le manifestó a Moshé: “¡Tus hijos no hicieron nada (ישבו להם) para merecer heredarte. No asistieron a la casa de estudios y no se esforzaron para aprender Torá.” Moshé recibió una gran lección. Que el nepotismo automático es inaceptable. Que la Torá no se recibe por herencia como un pedazo de tierra.  Que sin esfuerzo no hay logros.

Pero aquí no terminó el tema. HaShem, al final, le transmite a Moshé que quien lo sucederá será Yehoshua, el asistente personal de Moshé.  Los Sabios del Midrash dicen que HaShem le transmitió su decision a Moshé de esta manera: “Yehoshua, si bien no es ni tu hijo ni tu sobrino, se esforzó en todo lo que pudo. Durante los años que te asistió, Yehoshua se levantaba muy temprano por la mañana y se presentaba en la casa de estudios (בית ועד). Allí, antes de que llegara cualquier otra persona, Yehoshua limpiaba el piso, disponía las alfombras y arreglaba los bancos. Es decir, estaba dispuesto a realizar cualquier trabajo que fuera necesario, sin importarle que ese trabajo no fuera acorde a su prestigio, etc.….  Yehoshua se quedaba en la casa de estudio hasta altas horas de la noche, estudiando y ayudando aún cuando ya todos se habían marchado.”

La comparación entre Yehoshua y los hijos de Moshé no deja lugar a ambigüedades. HaShem le enseña a Moshé, y por su intermedio a todos nosotros, que los judíos debemos practicar la “meritocracia” .  Esto es según el diccionario: “Un sistema basado en el mérito. Donde las posiciones jerarquizadas son conquistadas el base al merecimiento, en virtud  del talento, la educación, la competencia y la aptitud específica del individuo para un determinado puesto de trabajo. La sociedad meritocrática suele integrar el concepto de talento con el esfuerzo.”

A diferencia de un pedazo de tierra o una gran fortuna,  la Torá o el liderazgo en el ámbito de Torá NO se hereda. El hecho de que mi padre sea o haya sido un gran sabio, no me convierte a mí, su hijo, en un gran sabio. Y viceversa.  Es posible que un gran sabio haya tenido un padre que no era un gran sabio.

En última instancia la posición que uno tiene depende del propio esfuerzo. Así lo explicó Aqabiyá ben Mahalalel, un rabino muy prestigioso, a su hijo. Cuando Aqabiyá estaba por morir su hijo le pidió que lo introdujera a sus colegas. Y su padre se negó. Su hijo le preguntó: ¿Acaso encontraste algo malo en mí? Y su padre le respondió:

מעשיך יקרבוך ומעשיך ירחקוך

“Tus propios actos te van a acercar a ellos o te van a alejar de ellos” 

SHABABT SHALOM