BERESHIT: La creación de la mujer

MATERIA: En el principio, Dios crea los cielos y la tierra. Es decir: la materia. (1) El microcosmos, formado por moléculas, átomos y partículas sub-atómicas, y (2), el macrocosmos: 2000 millones de galaxias, con 2000 millones de estrellas cada una, con un inestimable número de planetas alrededor de cada estrella.   Dentro de ese vastísimo universo hay un planeta único y singular: la Tierra. Un planeta donde los átomos se combinan en forma de agua líquida, y que está ubicado a una distancia muy precisa del sol: la distancia necesaria para la tierra posea una temperatura promedio de 14 grados. Lo que permite preservar el agua en estado líquido.   
VIDA: Luego, en el Quinto Día, después de haber creado la atmósfera terrestre, los océanos, los continentes, las plantas y el sistema solar, es decir, todo lo necesario para sostener la vida, HaShem crea a los seres vivos. Durante el Quinto Día HaShem crea: reptiles, aves, artrópodos, anfibios y peces. ¿Qué tienen en común todos estas criaturas? Que son ovíparos (nacen de huevos).
LENGUAJE: En el Sexto Día, HaShem crea a los mamíferos.   Ese mismo día llegamos a un tercer nivel de creación: la creación del ser humano. Una criatura que comparte muchos rasgos físicos con los demás mamíferos, pero que se distingue por un elemento que lo hace único y categóricamente diferente de los demás seres vivos: Su neshamá (alma). Para entender qué es la neshamá, en su nivel más básico, usemos la palabra “mente”. 1. La capacidad de pensar, la inteligencia, la imaginación. 2. El libre albedrío: la posibilidad de elegir. De obedecer o desobedecer. De hacer el bien o el mal. De arrepentirse o pedir perdón. 3. Y un elemento más, a veces olvidado. El Targum Onquelós nos enseña que el hombre, por encima de los animales, es “ruaj memalela”, un ser que puede “hablar” o pensar con palabras, o enunciarlas con sonidos, o escribirlas con signos, y combinarlas para crear oraciones y expresar ideas o emociones. Ruaj memalelá es la inteligencia lingüistica. La neshamá con la que el hombre fue dotado.
EMPATIA: La narración de la Creación sigue un orden absolutamente progresivo. Casi se podría llamar “evolutivo”. Donde cada elemento creado es superior al anterior e inferior al que seguirá.  Pero, la última creación de HaShem no fue el hombre. Lo último que HaShem creó fue la mujer.  Dentro de este esquema de creación progresiva ¿qué es lo que caracteriza a la mujer? ¿qué la hace diferente del hombre? Hace 2000 años atrás los rabinos del Midrash notaron este detalle.  Y dieron una explicación, que creo que es muy convincente. Dijeron: biná yeterá nitená laishá, la mujer fue dotada con una inteligencia “superior” [presumo que habrán querido decir: superior a la del hombre]. ¿Qué quisieron decir? Los científicos modernos que estudian el cerebro humano (Simon Baron-Cohen entre muchos otros) explican algo que quizás nos ayude a comprender lo que insinuó la Torá y lo que explicaron nuestros Sabios: el cerebro femenino está estructurado de manera que NO depende exclusivamente del lenguaje (1) para expresarse y especialmente (2) para entender (descifrar) lo que otro ser humano expresa. Esto es lo que le permite a una madre entender y atender todas las necesidades de su bebé, un ser que durante dos años no se comunicará a través del lenguaje.  La mujer está capacitada para “leer” situaciones. Entender lo que otra persona siente, quiere, necesita, sufre (y hasta “piensa”) sin que medien palabras. Más que inteligencia emocional yo lo llamaría inteligencia comunicativa. O como dice Baron-Cohen,empatía (superlativa!). 
Leyendo entre líneas la historia de la Creación vemos que primero HaShem crea la materia, luego la vida, luego la inteligencia semántica y por último la emocional. Desde el principio, uno puede descubrir la exquisita precisión y sofisticación de nuestra Torá. Y entender que cuanto más comprendemos el mundo a nuestro alrededor, mejor apreciamos la infinita Sabiduría del Libro de los Libros.
שבת שלום



NITSABIM: El Sionismo moderno y la Torá

Si bien el término «Sionismo» fue acuñado por Nathan Birnbaum en 1890, quien debería ser acreditado por la idea del Sionismo moderno es el Rabino Yehudá Bibás (1776-1852). El Rab Bibás nació en Gibraltar (colonia inglesa, como Las Malvinas). Por el lado de su madre, fue nieto del famoso rabino marroquí Rabbenu Hayim ben Attar, el Or-haJayim-haQadosh (1696-1743). Su padre pertenecía a la prestigiosa familia Bibás, una familia de Rabbanim, Dayanim y Shojatim de Tetuán, Marruecos español. El Rab Bibás fue por muchos años el rabino de la prominente y afluente comunidad judía de Corfu, una hermosa isla que hoy pertenece a Grecia.
El Rab Bibás vio la oportunidad para el pueblo judío de tener su propio estado en el hecho de que muchos países en esos días se sublevaban contra los imperios gobernantes y lograban así su independencia. Vivir en Corfu le permitió al Rab Bibás la perspectiva privilegiada de ser testigo directo de la revolución del los griegos contra el Imperio Otomano y la victoria que condujo a la creación del estado griego independiente. Israel, llamada en ese entonces “Palestina” , también estaba bajo el gobierno del Imperio Otomano. Rabí Bibás estimó en 1835 que los judíos eran capaces de obtener su propia independencia, ya que el Imperio Otomano era cada vez más débil política y militarmente. El Rab Yehuda Bibas opinaba que: «Los judíos deben conquistar militarmente la tierra de Israel de los turcos, de la misma manera que los griegos conquistaron su propia tierra de los turcos».
El rabino Bibás viajó por Europa y África del Norte visitando Turquía, los Balcanes, Viena, Londres, Alemania, Hungría y Praga y muchas más comunidades judías. El principal mensaje que predicaba a todos los judíos del mundo era “TESHUBA”, un llamado para retornar como nación a Israel.
El Rab Bibás le dio un significado más amplio al término Teshubá. Literalmente “Teshubá” significa “retorno”. Pero más allá del significado convencional, el retorno del individuo judío a Dios, en la Torá encontramos la idea de “Teshubá/retorno” principalmente como el retorno del pueblo judío a la tierra de Israel.
En la Parashá de esta semana, Nitsabim, en el libro de Debarim, capítulo 30, 1-11 el concepto de Teshubá está mencionado ocho veces. En primer lugar como “arrepentimiento” , seguido por la “reconciliación” nacional con HaShem . Luego Teshubá define a la forma que HaShem hará “retornar” al pueblo judío a su tierra. Al igual que el exilio en el capitulo anterior fue el resultado del abandono de HaShem, el retorno a la tierra de Israel se presenta como el resultado de la reconciliación entre Am Israel y HaShem, nuestro Dios.
El rabino Bibás explicaba que al morar en la Diáspora: «Estamos dando la espalda a HaShem, como lo explicaron nuestros rabinos: Un judío que vive fuera de Israel es como un judío sin Dios. Y ¿por qué estamos viviendo en el exilio? ¿Para buscar nuestro sustento? ¿No dijo la Torá que la tierra de Israel es una tierra que HaShem supervisa constantemente, una tierra en la que no se comerá el pan con pobreza? ¿No es una tierra que no le faltará nada? recordemos que cada día, después de comer pan, agradecemos a HaShem por la tierra de abundancia que Él nos concedió … »
Quien formuló por escrito las ideas del rabino Yehuda Bibás fue el Rab Yehudá Alqalay (1798-1878). A diferencia del Rab Bibás, que no llego a publicar sus ideas (o sus libros no nos llegaron o no fueron difundidos…) el Rab Alqalay fue un escritor prolífico. Al igual que el Rab Bibás, el Rab Alqalay no concebía el regreso del pueblo de Israel a Sión como una solución para el eterno problema del antisemitismo, sino esencialmente como una forma de cumplir la aspiración judía de una normalización política: es decir, el pueblo judío, viviendo en su tierra, Israel, y gobernado por su ley, la Torá. Ambos rabinos, el rab Bibás y el Rab Alqalay, entendieron que el pueblo de Israel no necesitaba esperar pasivamente el arribo del Mashiaj para concretar esta aspiración. Más bien, debemos buscar activamente el restablecimiento de un estado judío independiente en la tierra de nuestros antepasados ​​como una manera de avanzar y facilitar la llegada del Mashiaj.
El rabino Alqalay, inspirado por el Rab Bibás formuló su plan e ideas para la restauración de los judíos en Israel en su libro “Goral laHaShem”, publicado en Viena en 1857. En este libro el rabino Alqalay diseñó un plan comprensivo con las fundaciones religiosas y las medidas prácticas a tomar para la “TESHUBA” nacional, el retorno de la nación judía a Israel. El libro fue publicado en tres ediciones diferentes y traducido a muchos idiomas, incluyendo el inglés.
Presento a los lectores el libro de Rabi Yehuda Alqalay donde podrán observar que la palabra que define al Sionismo es «TESHUBA».
Haga click aquí para obtener el libro del rab Alqalay.
Es muy interesante leer las haskamot (cartas de recomendación) que tuvo este libro de muchos rabinos prominentes. En mi opinión la carta más interesante es la de Sir Moses Montefiore (1784-1885) escrita originalmente en hebreo por este famoso filántropo y líder del pueblo judío



KI TETSE: La Torá y los derechos humanos

ואחר כן תבוא אליה…ולקחת לך לאשה



KI TETSE: ¿Perdonar o no perdonar?

MISHNE TORA, HILJOT TESHUBA: Capitulo 2, Halajá 10.

«Está prohibido para un individuo judío ser cruel y negarse a perdonar. Más bien, uno debe ser rápido para perdonar y difícil de enojarse. Y cuándo uno persona que lo ha agraviado le pide perdón, uno debe perdonarlo con un corazón completo y un espíritu dispuesto….y no debe buscar venganza ni guardar rencor. Este es el camino de los hijos de Israel y su espíritu recto.»

PERASHAT KI TETSE. Capitulo 25:17-19

17 Recuerda lo que te hicieron los Amalequitas en el camino, cuando salisteis de Egipto. 18 Cuando te agredió en el camino, atacando a todos los que estaban rezagados…. y no tuvieron temor de Dios. 19 Cuando HaShem tu Dios te dé descanso de todos los enemigos a tu alrededor, en la tierra que te da en posesión como herencia, borrarás el nombre de Amaleq de debajo del cielo. ¡Nunca lo olvides!

Estos dos textos presentan dos ideas distintas, opuestas, respecto al perdón. Por un lado, como estamos aprendiendo en estos días dedicados a la Teshubá, debemos perdonar y olvidar. Por otro lado, en la Perashá de esta semana, se nos prohibe “olvidar”. No podemos perdonar lo que hizo Amaleq. ¿Cómo se explica esta contradicción? ¿Qué tenemos que hacer, perdonar y olvidar o no perdonar y recordar?
Somos una nación que, lamentablemente, fue, es y será perseguida. Los “motivos” de esas eternas persecuciones son más excusas que motivos.  La persecución antisemita siempre fue  una cuestión de odio gratuito, injustificado.
El primer ejemplo, el arquetipo, de este odio gratuito fue Amaleq. Amaleq atacó a Israel sin motivo alguno. El pueblo de Israel, recién salido de Egipto, no era una amenaza para Amaleq. No pretendía conquistar sus tierras o quitarle sus posesiones. El ataque de Amaleq no fue provocado por Israel. Además, Amaleq no libró una guerra frontal contra Israel: atacó por atrás. Atacó a los que caminaban más lento: a los civiles, a los ancianos, a los débiles y enfermos. En otras palabras: atacó a los que no se podían defender. No fue una guerra convencional. Fue un ataque terrorista cobarde. Como el atentado a la pizzeria Sbarro en Jerusalem, o el ataque contra la AMIA en 1994.
Amaleq es sinónimo de “enemigo nacional” del pueblo judío.
Amaleq, desgraciadamente (e increíblemente!), no desapareció. Cambia de piel y de nombre pero su esencia judeofóbica no se modifica.
Cuando los reyes católicos echaron a casi medio millón de judíos de España en 1492, dirigiéndolos a una muerte segura, lo justificaron diciendo que era para proteger a los “conversos”, para que éstos, a quienes también acabaron persiguiendo, no perdieran su nueva fe Cristiana. Pero, si así fuera, ¿Por que se ensañaron también contra los 120.000 judíos de Portugal? ¿Por qué los españoles persiguieron también a los judíos cuando conquistaron el norte de Africa o el continente americano? ¿A qué conversos molestaban los judíos allí?
¿Qué amenaza presentaban los judíos de Alemania a su país?  Eran profesionales, intelectuales, científicos muy preparados, o comerciantes exitosos que contribuían a la economía de Alemana. ¿Y qué amenaza presentaban para Alemania los judíos de Polonia o de Hungría? La Shoá fue una manifestación más, la peor en toda la historia, de la filosofía de odio de Amaleq.
Irán amenaza con borrar a Israel del mapa. Pero ¿Por qué quiere Irán eliminar a Israel? ¿Cuál fue la provocación de Israel a Irán?   ¿Existe acaso un conflicto territorial entre Irán e Israel?  Israel e Irán están bastante lejos uno del otro. Hay dos países que separan a Israel de Iran: Siria, o Jordania, e Irak. No hay fronteras en común. Están tan separados uno del otro, como Argentina de Colombia.  Es increíble que tan poco se hable de esto, y que tan poco “sorprenda” la falta de justificación del odio de Irán hacia Israel.  Irán no es otra cosa que una nueva versión de Amaleq
Los ejemplos, lamentablemente, son muchos más de los que recién mencionamos. Pero creo que alcanzan para establecer la diferencia entre dos tipos de “enemigos, y aclarar así la aparente contradicción de los dos textos señalados
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El judaísmo distingue entre el enemigo “social” y el “nacional”.
La enemistad social, afrima la Torá, sólo puede ser temporaria: enojarse con un amigo, un familiar, un colega es natural, pero no puedo permanecer enojado con mis amigos, colegas, familiares, etc. para siempre. Si estamos peleados, ofendidos, “enemistados”, debemos tener buena disposición para deja pasar, perdonar, no guardar rencor y olvidar. En estos casos hay que dar vuelta la página.
En cuanto el enemigo nacional,  aquel gentil que se comporta como Amaleq, la Torá nos exige en la Perashá de esta semana exactamente lo contrario. “Recordad y no olvidar”. Porque Amaleq no se hace más dócil cuando lo perdonamos: todo lo contrario.  ¡Se hace más cruel!  Interpreta nuestro perdón como debilidad y se envalentona aún más. Olvidar a Amaleq nos puede costar la vida. Es nuestro deber como nación nunca bajar la guardia con Amaleq.
Shabbat Shalom!



SHOFETIM: El juego de la Teshubá. Por Rabbanit Coty Bittón.

La Parashá y nuestros hijos
שופטים ושוטרים תתן לך
Los Jajamim del Musar vieron un mensaje muy importante en el primer pasuk de esta Parashá, algo que se relaciona con el comienzo del mes de Elul y el proceso de Teshubá o arrepentimiento.  Las primeras palabras de nuestra parashá literalmente dicen: Jueces… deberás asignar para ti mismo…  Esto quiere decir que, más allá de la Mitsvá de asignar jueces para juzgar y sentenciar crímenes, debemos desarrollar la capacidad de actuar como jueces “de nosotros mismos”.
Las palabras: “Jueces… deberás asignar para ti mismo”,  nos enseñan que la Teshubá no es posible a menos que abandonemos la zona de confort de la auto-defensa y tengamos el coraje de observarnos a nosotros mismos “desde el balcón” es decir, como otras personas nos ven.
Cuando mis niños eran chiquitos los llevaba a la cama un poco más temprano de su horario de dormir. Esto nos permitía disfrutar un ratito juntos leyéndoles un cuento, charlando y jugando algún juego sin sentirme presionada por el tiempo. Uno de esos “juegos” consistía en que cada uno de nosotros tenía que contar algo que hicimos durante ese día y que nos hizo sentir contentos y orgullosos. Surgían ejemplos como: dije Tefilá con Kavaná;  le presté mi lápiz a un amigo; ayudé a mamá a poner la mesa; no lloré cuando me caí; metí un gol, etcétera.
En una segunda ronda nos tocaba hablar de algo que hicimos hoy, pero que ahora desearíamos haber actuado de manera diferente. Y los casos que traían mis niños podían ser: Le pegué a mi hermanito; tiré mi sandwich a la basura en vez de comerlo; le dije una palabra fea a mi amiga; tomé algo “prestado”, etc.  Por supuesto que yo también participaba con ejemplos de mi día. Compartía con ellos mi sentimiento de satisfacción si le había cocinado la cena a la familia de mi amiga que había dado a luz, y mi frustración si, por ejemplo, fallé y hablé lashón hará.
Muchas veces, cuando nos sentíamos inspirados y creativos, se desarrollaba una conversación donde cada uno analizaba lo que había dicho su hermanito o hermanita. Se aplaudía por los logros, y también opinábamos sobre cómo se podía modificar una acción equivocada: mañana le tengo que pedir perdón a mi amiga; no voy a tirar la comida; tengo que devolver lo que tomé prestado, etc.
Hoy entiendo que sin darme cuenta les estaba regalando a mis hijos una práctica invaluable: el hábito de la  introspección. Acostumbrarse a tener el coraje de mirar adentro de uno y reflexionar. Y analizar nuestro comportamiento en la forma más objetiva posible, sin caer en el riesgo de llevarlos a sentir una culpa dañina o destructiva. Porque estábamos jugando y aprendiendo que nadie es perfecto. Que es normal equivocarse y cometer errores. Y que siempre es posible ¡y muy bueno a los ojos de HaShem! mirar hacia atrás y hacia adentro, reconocer nuestras fallas, reparar y pedir perdón. Practicamos a no ser muy estrictos juzgando a los demás. Y sobre todo aprendimos que cuando me pongo en el papel de juez “de mis propias acciones”, y reconozco que lo que hice estuvo mal,  me va a llevar a mejorar, y va ayudarme a que lo que haga hoy sea mejor que lo que hice ayer.
SHABBAT SHALOM. 
 
ABOUT THE AUTHOR 
Rabbanit Coty Bittón is a certified marriage and family counselor. Her weekly Torah classes are rich in relationship advice and home improvement. Her Shalom Bayit and parenting classes combine modern psychology and Tora knowledge.  Her email address for referrals and consultations is: cotybitton@yahoo.com.



VAETJANAN: Los peligros de la riqueza heredada

Cuando HaShem tu Dios te haya traído a la tierra que prometió entregar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob… una tierra con grandes ciudades que tú no edificaste; con casas llenas de todo tipo de cosas buenas, que tú no trabajaste por ellas; con pozos de agua que tú no cavaste y con viñas y olivares que tú no plantaste, entonces cuando comas y te sientas [cómodo y] satisfecho, ¡ten cuidado de no olvidarte de HaShem, tu Dios, que te sacó de Egipto de la casa de servidumbre! «
Deut. 6: 10-12
LOS EFECTOS ADVERSOS DE LA PROSPERIDAD
La parashá de esta semana, Vaetjanán, nos dice que el pueblo de Israel está listo para entrar a la Tierra Prometida. Es cierto que va a tener que luchar por conquistar esta tierra, pero HaShem les prometió que los acompañará en el campo de batalla, así que en el plano militar, la victoria está asegurada. Es por eso que al hablarle al pueblo sobre la nueva tierra, Moshé no se muestra preocupado por la guerra, sino más bien por la paz. Y más específicamente por la «prosperidad heredada» y sus efectos secundarios. La tierra que van a conquistar está totalmente equipada. Los judíos NO van a tener que pasar los próximos años trabajando duramente para construir ciudades, muros y casas. Ni siquiera van a tener que sembrar los campos: de hecho, van a heredar la tierra prometida con casas edificadas; pozos y cisternas llenos de agua; campos con el grano listo para ser recogido y árboles, viñedos y olivares que ya están dando sus frutos.   Pero esto, que parece ser la materialización del mayor sueño de un hombre, puede convertirse en una trampa espiritual y psicológica. La Torá advierte al pueblo de Israel contra aquel fenómeno que los psicológicos norteamericanos llaman «affluenza» (=los efectos negativos de la riqueza, de la palabra «affluence», «afluencia»). La «affluenza» se puede contraer cuando uno tiene todo lo que necesita, todo lo que quiere y todo lo que desea. Una persona así puede volverse arrogante, desagradecido y egoísta.
LA RIQUEZA HEREDADA
La «affluenza» no suele afectar a las personas con un buen pasar material que han trabajado duramente para obtener lo que tienen. Los que están más expuestos a la «affluenza» son las personas que tienen todo lo que quieren «por herencia». Estos individuos privilegiados no necesitaron «aprender a ganar» el dinero trabajando duro: el gran esfuerzo lo hicieron los padres. Padres que inocentemente creyeron que sería muy positivo para sus hijos permitirles disfrutar de la prosperidad sin realizar el esfuerzo personal para alcanzarla. «Yo trabajo para mis hijos» dicen estos buenos padres, y suponen ingenuamente que al heredar la prosperidad, sus hijos cultivarán un gran aprecio hacia sus benefactores, sus progenitores, y les estarán eternamente agradecidos. Muchos padres también creen que al haber recibido tanto, sus hijos aprenderán naturalmente que hay que ser generosos y magnánimos con los demás, imitando lo que sus padres hicieron por ellos. Hay casos así: pero creo que son más la excepción que la regla.
¿COMO DAR SIN EDUCAR?
Muchos padres descubren que lejos de haber educado a sus hijos e hijas a ser agradecidos, al «darles todo sin exigirles nada» lograron exactamente lo contrario: sus hijos «malcriados» no aprecian ni valoran lo que recibieron de sus padres y puede que por el resto de sus vidas piensen que lo más natural es recibir de los demás sin hacer ningún escuerzo. En algunos casos, una vez que los hijos se acostumbran a recibirlo todo, no solamente que no sienten la necesidad de «dar» sino que, por el contrario, ¡siempre están pidiendo más!. Fueron entrenados para recibirlo todo y ahora esperan que el mundo entero los siga complaciendo, ¡sin necesidad de hacer ningún mérito para conseguirlo! Este era el miedo principal de Moshé Rabenu. Él temía que algo parecido pudiera suceder con la herencia que Dios le está «regalando» al pueblo de Israel. Que sean afectados por la «affluenza» y se hagan egoístas, desagradecidos, y demandantes. Y por eso les advierte: Tengan cuidado con la riqueza. Especialmente, con la riqueza heredada. Nunca se olviden de «QUIEN» nos da todo lo que tenemos.
APRENDER A RECIBIR
La Torá nos enseña a apreciar y aprender a expresar nuestra apreciación permanentemente. Así, por ejemplo, cada vez que disfrutamos o comemos algo, bendecimos (=reconocemos) a Dios antes de hacerlo diciendo una berajá, una bendición por la comida. Y cada vez que terminamos de comer expresamos nuestro agradecimiento a Dios en voz alta y en una elaborada plegaria llamada «Birkat haMazón».
Finalmente, HaShem no solo espera de nosotros que sepamos apreciar y agradecer. Él también demanda que hagamos lo mismo que hace Él. Que «imitemos la generosidad de Dios» compartiendo aquello que recibimos de Él con aquellos que tienen menos. Y cuando nos acostumbramos a dar, automáticamente, aprendemos a valorar lo que hemos recibido.



SHELAJ LEJA y el origen de Fake News

LOS HECHOS
El pueblo judío está en el desierto, preparándose para la conquista de la tierra prometida. Moshé decide enviar 12 hombres para una misión de inteligencia: ingresar disimuladamente en territorio enemigo y explorar sus debilidades y fortalezas. Esta información es absolutamente necesaria para que la conquista militar de Canaan fuera un éxito y haya que lamentar el menor número posible de muertes. Los 12 espías exploran la tierra de norte a sur. Al cabo de 40 días, cuando llegan de regreso al desierto, son rodeados por las multitudes. La gente con la entendible ansiedad de tener alguna información acerca del territorio en el que muy pronto van a vivir, se congrega alrededor de los espías para escuchar lo que le cuentan a Moshé. Y allí empiezan los problemas… porque se crea una trágica situación que va a afectar, literalmente, a toda una generación. Al principio no lo notamos porque parece como que todos los espias hablan con una misma voz, pero muy pronto vemos que hay dos grupos “enfrentados” entre los espías. Los que quieren ir a Israel y los que no.
El discurso de los espías que expresan su oposición a Israel es un magnífico ejemplo de demagogia y retórica usada para manipular y persuadir a las masas, algo de mucha relevancia en nuestros tiempos de Fake News, donde el periodismo objetivo ha desparecido y se ha transformado en propaganda de estadoo o partidos politicos.
Veamos algunas ilustraciones.
EL MIEDO A LA LIBERTAD
Lo primero que nos aclara la Torá es que los espías tenían ya formada su opinión “antes” de ir a explorar la tierra. Estos lideres de Israel no querian una tierra por la cual tuvieran que pelear: preferian regresar a la estabilidad de la esclavitud de Egipto, donde seguramnte serian recomopensados por haber traido a los esclavos de regreso.  Y cuando uno ya tiene una idea determinada, y desea el beneficio que de esta idea derivará, los datos o la realidad nunca lo harán cambiar de opinion.  Hace unos años dos congresistas de Estados Unidos anti israelíes (y antisemitas) informaron que querían visitar Israel “para ver con sus propios ojos la situación de los palestinos allí”. Algunas personas pensaron inocentemente que era una extraordinaria oportunidad para que vieran la realidad de Israel, entendieran que los árabes que viven en Israel son los más privilegiados del Medio Oriente,  y cambiaran de opinión. El gobierno de Israel fue menos ingenuo: no importa lo que vean o dejen de ver, pensó el gobierno, la opinión anti-israelí de estas dos congresistas ya está formada y nada las va a hacer cambiar de parecer. En todo caso va a ser peor: van a regresar con Fake News:  “Ahora ya vimos Israel y es mucho peor de lo que pensábamos”.
Es posible, pero es muy difícil que la gente cambie su opinión cuando ya está formada su ideología.
EMPIEZA POR LO QUE QUIERES DESCARTAR
Los 10 espías, critican a Israel pero sorprendentemente comienzan hablando bien de Israel: “Israel es una tierra que mana leche y miel”, es decir, que es apta para la cría del ganado (para obtener la leche) y para la agricultura (miel, que no indica en este caso la miel de abejas, sino el dulce zumo de los dátiles maduros).  ¿Por qué? En el campo de la retórica es sabido que cuando uno quiere convencer a su audiencia de que “A” es mejor que “B”, no puede simplemente ignorar los argumentos de “B”.  Si lo hace, a la gente siempre le quedará la duda. Por lo tanto, hay que presentar brevemente a “B”, con argumentos seleccionados, como para pretender que uno tiene objetividad, para así quitarle puntos al lado contrario. Y algo más: cuando uno quiere convencer a la audiencia que “A” es mejor que “B”, ¿tiene que empezar presentando “A” o presentando a “B”? Respuesta: cuando un juez presenta su fallo y, digamos que en su veredicto declarará al acusado “inocente”, va a presentar en primer lugar los argumentos que demuestran la “culpabilidad”, luego los descartará, y terminará presentando los argumentos de “inocencia”.  Por lo general, cuando un individuo presenta dos posibles ideas, los primeros argumentos que presenta, son los que al final va a descartar.
METER MIEDO
Cuando un demagogo quiere que la gente lo escuche y lo siga, no dirige sus palabras hacia la inteligencia de su audiencia, sino hacia sus emociones. Las masas se dejan llevar por las pasiones, no por los argumentos “lógicos”. Una de las emociones más efectivas para la manipulación de las masas es  el miedo. No importa si lo que uno dice es verdad, exagerado o imaginario. El miedo penetra en nuestro ser, sin pasar por el filtro de la mente. Los 10 espías arman toda una campaña de intimidación. Dicen por ejemplo: 1. “Los hombres contra los cuales tendremos que luchar son ¡salvajes!” Nos van a vencer militarmente, y los que no mueran en la batalla, serán torturados por el enemigo. 2. Además de salvajes, “¡Son gigantes!”, Parecen jugadores de rugby.  Frente a ellos nos veíamos como insectos. 3. “Amaleq”, el primer enemigo de Israel, que atacó a mujeres, niños y ancianos, “habita en el sur” y ¡serán los primeros enemigos que tendremos que enfrentar (recuerden que el solo escuchar el traumático nombre de Amaleq, causaba pánico en el pueblo) 4. “La tierra de Israel se traga a sus habitantes”. ¿Piensan que podrán vivir allí en paz? ¿Cultivando la tierra y criando ganado? En realidad, la tierra es hostil. Tanto que “se traga a sus habitantes” que mueren de forma constante. En sus esfuerzos por desmoralizar al pueblo los espías describían a Israel, la tierra fertil, como si fuera Islandia: una región rocosa, esteril, volcánica y donde los movimientos sísmicos (que tragan a la gente) abundan.
Hoy en día el discurso del miedo es el preferido de algunos personajes políticos. Los tiranos y dictadores por lo general “inventan” un enemigo al que culpan de todos lo males “que en realidad, ellos mismos producen” y persuaden al pueblo que el enemigo “los amenaza”, etc. y así dominan la mente de las masas.
¡NO SE PUEDE!
Los espías fueron enviados con una misión de inteligencia: identificar objetivamente el poder y las debilidades del enemigo. Pero tal como lo hacen algunos periodistas del “Fake News”, en lugar de reportar los hechos, los espías se convirtieron en “asesores politicos” y reflejando sus miedos (o sus intereses personales, según otra opninión) proclaman la derrota antes de empezar la guerra: LO NUJAL LAALOT. ¡No podremos conquistar la tierra!
El pueblo comenzó a llorar, gritar y entrar en un estado de pánico y desesperación. Los dos espías leales, Yehoshua y Caleb, intentan hacer entrar al pueblo en razón y les ofrecen argumentos racionales: ¿Ya se olvidaron del poder de HaShem y las 10 plagas en Egipto? ¿Ya se olvidaron que venció al poderoso ejército del Faraón? ¿No se dan cuenta de que es Dios quien nos está guiando hacia allí y que Él nos prometió cedernos esta tierra? “¡No teman! Con la ayuda de Dios, ¡vamos a poder conquistar la tierra!”
Pero ya era demasiado tarde. Los argumentos “lógicos” de Caleb y Yehoshúa no pueden eliminar ni apaciguar el efecto desmoralizador del Fake News y sus palabras de sabiduria caen en oídos sordos. El resto, es historia conocida.
Entre las líneas de esta Perashá, podemos aprender a identificar los principios de la demagogia y la manipulación. Muy importante para que no seamos ingenuos y no nos engañe el aceitado mecanismo del Fake News.
SHABBAT SHALOM



¿Qué significa la palabra Pésaj?

Rabban Gamliel dice que hay tres palabras que se deben exponer en el Seder para cumplir con la obligación mínima de enseñar a nuestros hijos la historia de nuestro Éxodo de Egipto: Pésaj, Matzá y Maror.

Maror representa el sabor de la esclavitud.

Matzá representa el sabor de la libertad obtenido a través de la intervención divina.

¿Pero qué es Pésaj?

¿Qué significa «Pésaj» y qué nos enseña que podemos aprender hoy?

Pésaj fue un sacrificio animal, una ofrenda. Pero a diferencia de los sacrificios mencionados en la Parashá de nuestra semana, Vayiqra, el sacrificio de Pésaj tenía un propósito único. Un cordero, una oveja joven, tenía que ser sacrificado por los esclavos judíos el 14 de Nissan. HaShem le dijo al pueblo judío que sacrificara un cordero y marcara el poste de la puerta de sus casas con su sangre. Las casas judías con la sangre en las puertas no serían afectadas por la peste que condenaba a los primogénitos a la muerte.

LIBERTAD MENTAL

Este sacrificio de Pesaj representa lo que el pueblo judío tuvo que hacer para merecer su libertad física. Y la razón es la siguiente: los cambios socioculturales generalmente tardan muchos años o décadas en ocurrir. En el caso del pueblo judío, todo sucedió en unas pocas horas. El 10 de Nissan, Dios ordenó a los judíos que tomaran una oveja y la sacrificaran el 14 de Nisan. Recuerden que los egipcios adoraban a muchos animales porque creían que los animales poseían algún poder sobrenatural dado por los dioses. Las ovejas, especialmente el macho adulto llamado «carnero», representaban la virilidad y el poder de la procreación. Los israelitas ahora enfrentaban un serio desafío: Dios, por un lado, les había ordenado que tomaran a uno de los «dioses egipcios» y lo sacrificaran, lo asaran y lo comieran. Al hacerlo, los israelitas demostrarían a Dios, pero principalmente a sí mismos, que eran «libres» de la cultura idólatra de los egipcios. Tengan en cuenta que los judíos vivían completamente integrados en la sociedad egipcia durante 210 años y que, obviamente, estaban expuestos a todo tipo de supersticiones de la sociedad aboda zara (idolatría). Matar a un cordero, por lo tanto, presentaba una gran dificultad psicológica. ¡Después de todo, sus amos egipcios consideraban al carnero «un dios»! Y si un esclavo naturalmente temía a sus amos, ¡cuánto más temería al dios de sus amos! En la víspera de Pésaj, sin embargo, el pueblo judío sacrificó el cordero, y en un único acto extremadamente difícil y de extraordinario coraje, se liberaron de la cultura de la idolatría y sus supersticiones. Esa noche, al hacer el sacrificio de Pésaj, los judíos abandonaron mentalmente Egipto y le mostraron a HaShem que

estaban listos para seguirlo a Él.

PROTECCIÓN

Todo lo anterior se refiere al sacrificio de Pesaj. Pero aún necesitamos entender el significado de la palabra «Pésaj». En inglés, por ejemplo, Pésaj generalmente se traduce como «Passover» (es decir, pasar por encima), de acuerdo con esto, cuando HaShem causó la muerte de los egipcios primogénitos, «pasó por encima» de las casas de los judíos y no los afectó. Sin embargo, según el rabino Menashe Ben Israel (1604-1677) y otros comentarios, la idea de «Pésaj» en la Torá es un poco más profunda y, al mismo tiempo, menos conocida. En su opinión, la palabra «Pésaj» y su verbo «Pasaj» no deben entenderse como «pasar por encima» sino como «protección». Así es como el Targum Onkelos tradujo «pasaj», jayis, le importó>cuidó (como אדם חס על ממונו). Y esto, entonces, es lo que sucedió: Cuando HaShem desató la décima plaga, una epidemia enviada por Dios –que la Torá llama el «maschjit» y causaba la muerte de los primogénitos (ver Shemot 12:13 y 12:23)– HaShem «protegió» (pasach ‘al) las casas de los israelitas, que estaban marcadas con sangre en los postes de las puertas, y no permitió que esta plaga mortal afectara a los primogénitos judíos. En «Pesaj», por lo tanto, recordamos que Dios protege constantemente y directamente al pueblo de Israel. Esta protección sobrenatural (hashgacha peratit) comenzó la noche del 15 de Nisan, la noche del Seder, conocida en la Torá también como lel shimurim, «la noche de protección». La supervivencia del pueblo judío desafía las estadísticas y las predicciones lógicas. El grupo humano más perseguido en la historia de la humanidad existe gracias a la protección milagrosa y permanente de Dios. ¡Y eso es exactamente lo que celebramos en Pesaj!

 
 
 

MATERIAL PARA EL SEDER DE PESAJ

 
 
 √ Recomiendo a los lectores que visiten la página de AISH aquí, donde encontrarán muchísimo material educativo para adultos, así como también juegos para niños, aquí
 
√ Para encontrar muchísimos juegos educativos para niños, incluyendo una enorme lista de preguntas para Pésaj se puede visitar este sitio web  (en inglés)
 
√ La Sra Zelma Curiel de Argentina me envió este hermoso juego, que ella misma diseñó, «¿Qué ves?» para imprimir, y hacer participar a los niños del Seder de Pésaj. Ver aquí
 
√ El Rab David Sutton de Nueva York, me mandó sus comentarios de la Hagadá en Inglés. Ver aquí
 
√ Valeria Judith Salem, de Argentina, nos cuenta su experiencia: Rab, me gustaría compartir con usted lo que hice el año pasado en mi casa: decoré todo el largo de la mesa dividiéndola en dos (keriat iam suf) con una larga tela de arpillera y a los costados papel celofán enrollado de color celeste…en el medio puse animalitos y personitas de juguete! Eso motivo muchísimo no solo a los niños sino también a los adultos! Y a su vez cada chico que participaba se ganaba un ticket para ser canjeado en un kiosco de premios y golosinas de Pésaj! Mis hijos me piden que se repita! Creo que jamas lo olvidaran!
 
√ Zelma Berson, de Argentina, que nos envió el año pasado un juego de “cards” con adivinanzas nos contactó este año nuevamente. “Shalom… le envío la segunda parte de ¿qué ves? VER AQUI (repuestas: Pésaj, Matsá, Eser hamacot, man, shirat hayam, corban, piramide, jag aviv, ranas , barej, 4 cosot, sne boer, miriam, halajm ania, Moshe, Aharón
 
√ Agradecemos también el material de Tania Shamai de México . Ver AQUI y AQUI
 
√ Y también agradezco al rab Ramy Avigdor del Centro Kehila de Israel. Vean este hermoso material de Pésaj https://centrokehila.org/category/pesaj-2
 
√ Para los estudiantes más avanzados recomiendo este fantástico comentario de la Hagadá escrito por el rabino Don Ytsjaq Abarbanel (1437-1508). Ver  aquí . Esta hagadá comienza con 100 preguntas o temas de discusión (she’arim) que serán abordados a lo largo de su comentario. No se salteen la introducción, donde el Rab Abarbanel cuenta su increíble (y trágica) historia personal.
 
√ Para los que quieran disfrutar de una Hagadá en español antiguo, ver esta Hagadá publicada por el Rab Ytsjaq Yehuda Leon Templo, en Amsterdam, 1728. Esta interesante Hagadá comienza con una receta: la del Jaroset (polvo de ladrillo). No se lo pierdan!!!!
 
√ También recomiendo la hagadá del Rab Israel Yaaqob Algazi (1680-1757), miren su explicación del Ha Lajmá, donde conecta este texto con nuestra obligación de ser generosos con los pobres, como una forma de agradecer lo que Dios hizo con nosotros al sacarnos de Egipto. Ver aquí

 




VAYAQHEL: El amor y los detalles

וַיֹּאמְרוּ אֶל מֹשֶׁה לֵּאמֹר מַרְבִּים הָעָם לְהָבִיא מִדֵּי הָעֲבֹדָה לַמְּלָאכָה

Tarde… pero no irremediablemente tarde, aprendí una de las lecciones más valiosas en la educación de los más pequeños: cómo “leer” sus dibujos. Todos los niños dibujan. Algunos lo hacen un poco mejor que otros, pero casi sin excepción, nuestros hijos quieren que veamos y admiremos sus obras de arte. ¡Especialmente cuando nos dedican uno de sus dibujos!  A mí nadie me había enseñado cómo hacerlo… Y entonces, todo lo que intuitivamente hice fue era mirar el dibujo por 2 o 3 segundos y decir: “¡Qué lindo dibujo! o ¡Qué obra de arte!”, y listo. Mi entusiasmo, deliberadamente exagerado, era mi forma de demostrar admiración por los dibujos de mis hijos.

Con el tiempo me di cuenta que esos intensos segundos de atención no eran suficiente. Tuve que aprender a “leer” los dibujos de mis hijos. Mirando y admirando cada detalle “en voz alta”, describiendo pacientemente y con mis propias palabras mientras repaso con el índice lo que voy encontrando. “¡Qué lindas ventanas tiene esta casa!… ¿Cómo hiciste para dibujar tan bien estas cortinas?. ¡El picaporte se ve igual al de la puerta de nuestra casa! ¡Qué hermoso árbol! Y esas frutas rojas tan bonitas, ¿qué son? Parecen manzanas gigantes… ¡Qué hermosa chimenea! ¿Cuántos ladrillos tiene? A ver vamos a contarlos … uno, dos, tres, cuatro,… Y el humo, ¡Hay tanto humo que llega hasta las nubes!”.

Al comentar en voz alta los detalles que identificamos en el dibujo, recreamos —y acompañamos— el proceso de dibujar por el que pasaron nuestros pequeños artistas que nos dedicaron su obra maestra. Y mientras más sean los detalles que identifiquemos, menos indiferentes seremos a al amor que pusieron en ese dibujo. Porque como alguien dijo con mucha inteligencia: lo contrario del amor es la indiferencia. Mientras menos indiferencia, más cariño se crea. ¿Se entiende?

 

Solo una vez que internalizamos esta gran lección en la crianza y educación de nuestros hijos, podremos comprender mejor la Parashá de esta semana: Vayaqhel-Pequde.  El texto de la Torá que leeremos mañana y el próximo Shabbat puede llegar a ser frustrante si no tenemos la idea del dibujo de nuestros hijos en mente. 

¿Por qué la Torá nos cuanta con tanto detalle  cómo fue la construcción del Mishkán? Como indicaron algunos comentaristas, hubiera bastado con uno o dos renglones que dijeran: “Y los hijos de Israel edificaron el Mishkán tal como Dios lo había ordenado”. No parece necesario detenerse en tanto detalle… a menos que el Mishkán haya sido para HaShem algo parecido a lo que un dibujo de los hijos es para un padre…

¿Qué era el Mishkán?

El Mishkán (literalmente: “residencia”) era el santuario dedicado a HaShem que los yehudim construimos en el desierto. Era un lugar que nos recordaba permanentemente la presencia de Dios. Un punto de encuentro entre nosotros y Él, parecido a lo que hoy en día representa una sinagoga, pero más imponente. Hay quienes describen al Mishkán como una jupá, es decir, un lugar que simboliza la unión especial entre el pueblo de Israel y Dios, basada en el mutuo amor que existe entre Él y nosotros.

El material y la mano de obra que se usaban para la construcción de los templos o monumentos llevados a cabo por reyes o gobiernos en la antigüedad se recolectaban a través de altos impuestos. Los impuestos no solo consistían en fondos o materiales que los súbditos debían contribuir forzosamente. El “impuesto” más habitual era la mano de obra, es decir, la obligación de los súbditos de presentarse a trabajar por interminables horas para las aventuras arquitectónicas del rey. A veces, como sucedió con nosotros mismos en Egipto, el tirano de turno esclavizaba a millones de personas, poblaciones enteras, para llevar a cabo sus proyectos “faraónicos”.

El Mishkán representaba todo lo contrario a un proyecto faraónico. No fue construido por esclavos y la participación fue voluntaria. No había impuestos forzados, sino que se construyó con materiales donados voluntariamente por los Yehudim y por mano de obra voluntaria de los mismos.

Como leímos en Terumá: “Todo aquel cuyo corazón lo impulsa… [puede participar donando materiales, construyendo, elaborando las delicadas telas, etc.].” Las donaciones llegaban “todas las mañanas” (Shemot 36:3). Estas innumerables demostraciones de amor no pasaron desapercibidas por HaShem.

Creo que la forma que la Torá eligió para expresar la apreciación de Dios por el desprendimiento y el cariño que demostramos los Yehudim en la construcción del Mishkán fue mencionar y comentar cada pequeño aspecto de su edificación. Como un padre que observa el dibujo de sus hijos, Dios apreció, valoró y disfrutó cada detalle.

Si aprendemos esta gran lección en la crianza y educación de nuestros hijos, podremos comprender mejor la Parashá de esta semana. El texto de la Torá que leeremos mañana y el próximo Shabbat puede resultar frustrante si no tenemos en mente esta idea. Parece que la Torá nos cuenta con demasiado detalle cómo fue la construcción del Mishkán. Algunos comentaristas indican que hubiera bastado con uno o dos renglones que describieran su construcción.

 



Una interpretación personal sobre las Tablas Rotas

אמר רבי יהושע בן לוי לבניו: הזהרו בזקן ששכח תלמודו מחמת אונסו, שלוחות ושברי

 לוחות מונחים בארון

ברכות דף ח

En la Parashá de esta semana el pueblo de Israel protagoniza un terrible pecado y uno de los eventos más estremecedores de su historia: la adoración del becerro de oro. Todo esto ocurría mientras Moshé (Moises) estaba ausente recibiendo de Dios las Tablas de la Ley. Cuando Moises desciende del Monte y ve al pueblo completamente descontrolado y adorando a un ídolo egipcio,  tiró las Tablas de la Ley y las rompió. Hay mucho, muchísimo, para analizar de todo lo que ocurrió alrededor de este desafortunado evento.  Pero quisiera concentrarme hoy en un punto aparente marginal, pero con una gran enseñanza moral para todos nosotros.  Como ya sabemos, más tarde Moisés recibió una nueva “copia” de las Tablas de la Ley, que las colocó en el Arca de la Alianza (Aron haBerit). Y la pregunta es: ¿qué pasó con las primeras Tablas, con esos pequeños trozos de las primeras tablas rotas?   Nuestros rabinos explican que los restos de las tablas rotas ¡no fueron enterrados! Moshé las recogió y las depositó en el Arca de la Alianza junto con las nuevas tablas.  ¿Por qué?  Porque las tablas de la ley rotas son un permanente testimonio para que el pueblo judío nunca olvide su pasado, que atesore esas lecciones y aprenda de ellas para su presente y su futuro.

Un famoso rabino del Talmud, el rabino Yehoshua ben Levi, nos enseñó una lección maravillosa inspirado en el hecho de que las tablas no fueron enterradas. “debemos respetar a un anciano que perdió su memoria, y concederle el mismo respeto que tenía cuando su memoria estaba intacta”. No podemos “enterrar” el pasado de una persona, hacerlo desparecer. El presente es importante, pero lo que pasó no debe ser suprimido. Las malas experiencias del pasado, cerradas,  dentro del Arca, las cargamos con nosotros como un tesoro.

MAS PROFUNDO Y PERSONAL

Nuestros errores o nuestros dolores, no tienen que estar allí en la superficie de la conciencia, condicionando nuestra felicidad presente.  Pero por otro lado,  son una parte de nosotros que no debemos enterrar. 

Un par de ejemplos.  

Muchas veces he tratado que ayudar a individuos que estaban destrozando sus vidas por su adicción al alcohol. Se negaban a recibir ayuda profesional. Y si bien creo que hice lo posible por ayudar, siempre he sentido que mi asistencia no era suficiente. ¿Por qué?  Porque gracias a Dios, no disfruto del alcohol. No sé, ni entiendo hasta al final, esa terrible adicción.  Pero tengo un amigo que siempre se ofrece a asistir en estos casos, y su ayuda, sin excepción, resultó ser muy, muy efectiva. Mi amigo no es un psicólogo profesional ni un trabajador social. Es un ex alcohólico. Un hombre que tocó fondo, que perdió todo lo que tenía y amaba, y tuvo que empezar su vida de nuevo. Y ahora, feliz y totalmente recuperado, decidió no enterrar sus “Tablas rotas”. Las lleva siempre con él, en su Arca mental privada, como un recordatorio permanente de lo que tiene que evitar y para ayudar a los demás.

Todos tenemos nuestras tablas rotas. Errores que cometimos o tragedias que sufrimos.   En abril de 2016, unas pocas semanas antes de Pésaj, recibí la devastadora noticia de que tenía cáncer de colon en nivel 3. Fue sin duda la experiencia más difícil y dolorosa de mi vida. Gracias a Dios, ahora estoy muy bien. Y por lo general, evito hablar del tema. De hecho, creo que estoy escribiendo sobre mi cáncer por primera vez. Los recuerdos de la quimioterapia, las náuseas, el dolor, la fatiga, el hospital, los mareos, los miedos y las lágrimas no me afectan en mi vida diaria. Están en mi Arca privada que por general permanece cerrada.

Pero hay momentos en los que abro el Arca y resucito mis tablas rotas. ¿Cuándo? Cuando un miembro de la comunidad, un amigo o un desconocido me cuenta que ha sido diagnosticado con cáncer. En esos momentos, abro el Arca de mi corazón, literalmente, y muestro la cicatriz del “port” de la quimioterapia. Esa cicatriz, una pequeña pero permanente mancha morada en mi pecho,  representa mis Tablas rotas. Y cuando alguien que está sentado frente a mí reconoce esas tablas, la conversación se transforma porque mi interlocutor sabe ahora que yo realmente sé y entiendo por lo que está pasando. Y le ayuda a abrirse y a tener más esperanza.   Antes de que yo tuviera cáncer, cuando no tenía esas tablas rotas en mi privilegiada vida, trataba de ayudar o empatizar con los que sufrían, pero no era lo mismo. Mi cicatriz morada se ha transformado en un instrumento de ayuda para los demás. Mis Tablas son como un MODE ANI personalizado, un permanente recuerdo de que estar vivo es un privilegio por el cual siempre debemos agradecer a nuestro Creador. 

Todos nosotros, especialmente los que ya vivimos una gran parte de nuestras vidas, cargamos con cicatrices emcionales o reales, tablas rotas, en nuestras arcas privadas. No dejemos que interfieran con disfrutar el presente, ¡pero no las enterremos! 

Tenemos que atesorarlas y de vez en cuando abrir el Arca y usarlas; para ayudar los demás o a nosotros mismos.

SHABBAT SHALOM




PERASHAT BO: El Faraón y Su Adicción al Juego

Cada vez que leo esta Perashá quedo perplejo y fascinado por la conducta del Faraón. Nuestra Perashá comienza con la octava plaga: langostas. Cuando esta plaga llega, el Faraón admite por primera vez  que se ha equivocado y dice así: “He pecado ante HaShem, vuestro Dios … y ahora, por favor, perdonad mi pecado sólo esta vez, y rezad a HaShem, vuestro Dios, para me quite de encima esta [plaga] mortal.”  En ese momento Moshé reza a HaShem y las langostas se marchan de Egipto.  Pero, una vez libre de las langostas, el Faraón cambia otra vez de opinión y se niega a dejar salir al pueblo de Israel de Egipto.
¿Qué está pasando? ¿Por qué el Faraón se comporta de esa manera tan irracional y “suicida” ?

 

Dos explicaciones.

 

La primera es una explicación teológica.  HaShem interviene en el ‘corazón’ del Faraón. Influye en su decisión y le inspira terquedad. De acuerdo al Rab Don Isaac Abarbanel, HaShem no hace esto no para coartar el libre albedrío del Faraón sino para preservarlo. me explico: Si Dios se revelara ante nosotros, y pudiéramos, de alguna manera, ver y sentir su Presencia más allá de cualquier duda ¿Podría alguien atreverse a no observar el Shabbat? ¿Podría alguien concebir consumir algún alimento no Kasher y desafiar abiertamente a HaShem? Si nuestra Emuná (fe en HaShem) fuera absoluta, no podríamos elegir entre hacer o no hacer Su voluntad. La certeza TOTAL acerca de Su existencia nos convertiría en robots (o en “ángeles”, pero eso es para otra discusión), incapaces de desobedecer una orden divina. En este sentido, la invisibilidad de HaShem, Su ocultamiento, es lo que permite que uno mantenga su capacidad de desobedecer y consecuentemente conserve el mérito de obedecer.  Volvamos al Faraón. El Faraón fue la única persona que sabía, porque Moshé le informaba, cuándo iba a comenzar cada plaga y cuándo terminaría.  Las evidencias de la intervención Divina eran para el Faraón, abrumadoras, innegables. Técnicamente, el Faraón debería haberse convertido en un robot, privado de libre albedrío, imposibilitado de desobedecer, ergo, “libre de responsabilidad”. Por lo tanto, para que el Faraón pudiera preservar su capacidad de elección, y seguir siendo capaz de decir SI o NO, HaShem endurece su corazón, interviene en sus pensamientos y lo hace más testarudo e intransigente. Y así su capacidad de elección regresa a un balanceado 50/50, y el Faraón es nuevamente responsable por lo que elige. Maimónides explica que este tipo de intervención en el pensamiento humano no es la regla. El caso del Faraón fue excepcional.

 

La segunda explicación tiene que ver con un fenómeno psicológico de conducta humana, que se puede ver por ejemplo, en el comportamiento típico de un adicto al juego, cuando alcanza “un punto sin retorno”. Al llegar a ese estado exhibe un comportamiento auto-destructivo, prácticamente suicida. Ejemplo: Un hombre va al casino. Apuesta y pierde todo el dinero que llevó. Digamos, la totalidad del sueldo que recién cobró.  ¿Qué puede hacer ahora este individuo?  ¿Puede volver a su casa y explicarle a su esposa que su sueldo para el mes entero desapareció?  En lugar de eso,  elige otra alternativa, y se va encaminando hacia un punto sin retorno. Pide un préstamo por su anillo de casado, y así recuperar aunque sea algo de su dinero.  Pero esa noche la suerte no lo acompaña. Y ahora, aparte de su sueldo también perdió su anillo.  Ahora sí que no puede regresar a su casa y enfrentar a su esposa…   Así que el hombre empeña su auto, que también pierde esa fatídica noche que se transformó en una espiral de autodestrucción.

 

Creo que de esta manera también se puede explicar el comportamiento del Faraón. Luego de la 5ta plaga, después de que el Faraón apostó y perdió contra HaShem, ya no podía retroceder y decir: “Bueno, ahora los dejo ir”.  ¿Por qué?  Porque 5 plagas significaron ya muchísimo sufrimiento y enormes perdidas materiales para sus súbditos. El Faraón ya no puede salir al balcón de su palacio y decirle a su pueblo: “Me equivoqué, pero la casa está en orden”, y perder así lo que le queda de prestigio y credibilidad. El Faraón está ahora “jugado”, en medio de una espiral auto-destructiva. Y decide seguir apostando, aunque sabe que va a perder.
Es posible que, sumado a la intervención Divina, este patron de conducta también haya influido en el comportamiento del Faraón.

 

De cualquier manera, creo que lo que le pasó al Faraón es una gran lección para todos nosotros: 1. Debemos identificar cuáles son los puntos sin retorno, en cualquier area de nuestras vidas. 2. Debemos, obviamente, evitar caer en una de esas espirales de autodestrucción . 3. Y si alguna vez imprudentemente nos encontramos en una de esas espirales, debemos saber que es mejor retornar con humildad, que seguir corriendo hacia el precipicio.



BESHALAJ: Los huesos de Yosef y el río Danubio

 

El presente artículo fue escrito en Febrero de 2019 
 
ויקח משה את עצמות יוסף עמו

Y al salir de Egipto, Moshé se llevó con él los restos mortales de Yosef  

 
 
¡Es increíble la actualidad de nuestra Torá! Su relevancia y el hecho de que en sus inmortales líneas leemos eventos e historias que ocurrieron hace miles de años, y de pronto ¡bum! Nos encontramos con algo muy parecido en las últimas noticias de los periódicos de esa semana… A veces solo es cuestión de abrir bien los ojos y descubrir estas “coincidencias”.

Un ejemplo.

YOSEF EN EL FONDO DEL NILO
Esta semana leemos acerca de la salida de los judíos de Egipto. Y una de las primeras cosas que nos dice esta Perashá es que antes de salir de Egipto, Moshé tomó “los huesos (los restos mortales) de Yosef” para llevárselos con él y ser enterrados en la tierra e Israel. Los Sabios del Talmud nos brindan algunos detalles de este evento. En primer lugar, todos están de acuerdo que los restos mortales de Yosef no habían sido enterrados en el Valle de los Reyes, en una pirámide, como los restos de los Faraones y las demás personas importantes de Egipto. Los restos de Yosef fueron arrojados al río Nilo. Y Moshé tuvo que rescatar su cuerpo del fondo del río.
Los Sabios debaten sobre la razón de qué los huesos de Yosef fueron arrojados al río por los egipcios. La Guemará en Sotá dice que los Egipcios, conscientes de que Yosef había salvado la economía del país, quisieron usar los huesos de Yosef como un elemento esotérico, un amuleto, arrojando su cuerpo al Nilo en un cofre de metal para que el cuerpo de Yosef “bendijera al Nilo”. Como cuando algunas personas arrojan monedas al agua de una fuente para que se multipliquen en su bolsillo, o algo así.
El Midrash Tanjumá presenta una opinión radicalmente distinta: los restos de Yosef fueron desenterrados de su lujosa tumba y arrojados al Nilo como un acto de desprecio de los nuevos líderes egipcios hacia el gran líder judío.
Independientemente de la razón por la cual el cuerpo de Yosef fue arrojado al río, los Sabios explican que antes de salir de Egipto, Moshé se tomó el tiempo para reflotar los huesos de Yosef desde el fondo del Nilo para llevarlos a Israel. Milagrosamente, Moshé pudo recuperar los restos mortales de Yosef que fueron enterrados en la tierra de Israel (Shejem).

AGUA, CON SANGRE JUDÍA
La invasión nazi de Hungría en 1944 provocó la deportación y el asesinato en masa más “numerosa, rápido y eficaz” que conoció la humanidad. En solo ocho semanas, unos 424.000 judíos húngaros fueron deportados a Auschwitz-Birkenau. En el plazo de seis meses, más de medio millón de judíos, 565.000, fueron asesinados en estos y otros campos de concentración.
Los judíos que quedaron en Hungría no tuvieron mejor suerte. Entre diciembre de 1944 y enero de 1945, las fuerzas policiales húngaras conocidas como “Los flechas cruzadas” sacaron a miles de judíos de los guetos de Budapest y los asesinaron a sangre fría. Hombres, mujeres, ancianos y niños fueron ejecutados en la orilla del Danubio y sus cuerpos fueron arrojados al río. Antes de matarlos, las fuerzas policiales húngaras les hacían sacar sus zapatos, y les ataban sus manos con sus cordones, y así no podían escapar nadando. Los cuerpos de miles de judíos–se estima que no menos de 3.500; ¡aunque hay quienes hablan de 20.000!– yacen en el fondo de las turbias aguas del Danubio.
El 16 de abril de 2005 Hungría erigió un monumento en memoria de las víctimas de esos terribles asesinatos. Se llama “Shoes on the Danube Bank”, “Los zapatos en las orillas del río Danubio” (ver foto arriba).

LA VOZ QUE LLEGA DESDE EL LECHO DEL RÍO
Hace unos días, me emocioné mucho cuando leí en un periódico israelí que un grupo de buzos israelíes, voluntarios de ZAKA, la organización de Israel que se ocupa de rescatar cuerpos o restos mortales de judíos (soldados muertos en combate, víctimas de terrorismo, etc.) y darles su debida sepultura, se encontraba en Hungría para un proyecto de proporciones bíblicas: rescatar los huesos de los judíos asesinados allí en 1944-1945, y llevarlos a enterrar a la tierra de Israel. Ver aquí.

¡No pude contener mis lágrimas, y me fue imposible no conectar esta noticia con la historia de Yosef, relatada casualmente en la Parashá de esta semana!

Por lo que he leído en las últimas horas, el operativo no será fácil, y para reflotar esos restos mortales será necesario un milagro (algo que para los judíos ya es parte de nuestra realidad diaria) como el que experimentó Moshé para exhumar los huesos de Yosef.

Me enorgullece pertenecer a un pueblo tan sensible y dedicado. Que no solo responde al llamado de un hermano cuando necesita nuestra asistencia, sino que también es capaz de escuchar la inaudible voz de nuestros muertos — de Yosef, o de los judíos asesinados en Budapest— desde el fondo de un río, rescatarlos del olvido y llevar sus cuerpos “a casa”.

אשרי העם שככה לו אשרי העם שה’ אלקיו