MISHPATIM: Dime con quién te sientas y te diré quién eres

אם כסף תלוה את עמי את העני עמך לא תהיה לו כנושה לא תשימון עליו נשך

“Cuando prestes dinero a Mi pueblo, al pobre que vive junto a ti, no lo oprimirás, no tomarás de él intereses” . Shemot 22:24

En la Parashá de esta semana tenemos un gran número de Mitsvot. Muchas de estas Mitsvot se refieren a nuestra actitud hacia el prójimo. Entre ellas nuestra obligación de asistir a los más necesitados.

EVITAR EL COLAPSO ECONOMICO

Los rabinos describieron este precepto, la tsedaqá, explicando que hay 8 categorías de asistencia material al necesitado. La categoría más alta consiste en ayudar a alguien evitando que colapse financieramente y se vea en una situación en la que necesite pedir asistencia. Por ejemplo: a) Ofreciéndole trabajo a alguien que perdió su empleo. b). Prestando dinero a alguien que le va mal en sus negocios para que se puede mantener y no caiga o quiebre.

Refiriéndose a este segundo caso la Torá dice que el que prestó el dinero no puede cobrar intereses. Y tampoco puede acosar al deudor, por ejemplo, yendo a su domicilio particular, avergonzarlo frente a su familia o conocidos, etc.

MI PUEBLO

Otra importante lección que se aprende de este versículo se relaciona con la una palabrita que podría pasar desapercibida.   Esa palabrita es ‘ami (עמי), “Mi pueblo.”

En este versículo Dios se habla de los pobres como “Mi Pueblo”, es decir, el pueblo de Dios. Los Sabios dijeron lo siguiente: “HaShem es muy diferente a los hombres. En la mayoría de los casos, cuando alguien tiene un familiar pobre, no le gusta que lo vean con él, porque no quiere ser identificado con los pobres…. pero cuando alguien tiene un familiar rico, corre hacia él y trata por todos los medios que la gente lo vea en su compañía, para elevar su prestigio… HaShem actúa diferente : “Su Pueblo” se refiere a ‘los pobres de Su pueblo’ . HaShem está con los pobres, se identifica con ellos y nos enseña a que nosotros también nos identifiquemos con ellos… 

DIME CON QUIEN TE SIENTAS…

No es raro, lamentablemente, que los pobres -especialmente si es de conocimiento público que son pobres- sean literalmente dejados de lado y que en un evento social o una fiesta nadie quiera sentarse en su mesa. Todos quieren estar en compañía de los ricos, y aparecer en los fotos con ellos.

Este pasuq nos enseña que debemos tratar a los que tiene menos que nosotros con especial deferencia. No solo a través de la ayuda material sino también empatizando con su situación. Comportarnos hacia los que tienen menos como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos si estuviéramos en esa condición.

Este hermoso versículo nos enseña una enorme lección. Que HaShem está del lado de los pobres, que se identifica con los más necesitados. Esta identificación, estar o sentarse junto a los más necesitados, es un acto de humildad, de bondad, de empatía y por sobre todo un acto en el cual imitamos los nobles atributos de HaShem.  




BO: Gaza y las 10 plagas

Para el Faraón, todo es personal

Moisés advierte al Faraón que si no libera a los judíos, Egipto comenzará a sufrir a causa de diferentes plagas que azotarán a la población. El monarca egipcio, desafiante, no cede. Las plagas comienzan a llegar, y es extremadamente interesante observar cada una de estas plagas y, en especial, cuál es el factor común de las plagas a las cuales el Faraón reacciona citando a Moisés y Aarón, tratando de llegar con ellos a una solución negociada.

En la primera plaga, el Nilo se torna en sangre. El Faraón lo ve y se impresiona, pero no reacciona ni cede ni quiere negociar. La Torá lo describe con un lenguaje muy expresivo: ‘VAYIFEN PAR’O, VAYABO EL BETO’, y el Faraón [vio todo esto], se dio media vuelta y se marchó a su palacio, sin prestarle atención a esta plaga. Aparentemente, y dejando los Midrashim aparte, el Faraón tenía suficientes reservas de agua en su palacio para él y su familia. Pero la población egipcia, que se abastecía directamente de agua del Nilo, se quedó sin agua (hace muchos años, en 1978, viajé a Egipto y en la ciudad de Abu Simbel pude cruzar el río de orilla a orilla y nunca olvidaré haber visto en un bote a una señora agarrando un cántaro y llenándolo de agua del Nilo y bebiendo directamente de ese cántaro, de esa agua). ¿Qué hizo el Faraón? Beber agua no hizo ningún efecto en él.

Luego llegan las ranas. Y ahora la reacción del Faraón es distinta: Llama a Moisés y Aarón y les dice: ‘Recen a su Dios para que saque las ranas de encima de mí y de mi pueblo, y yo los dejaré salir’. Las ranas habían llegado hasta el palacio. El texto dice con mucha exactitud que el Faraón primero pide que le ‘saquen las ranas de encima de él’ y luego que las saquen de los egipcios. Una vez que las ranas desaparecen, el Faraón vuelve a su rutina y no cumple con su promesa.

En la tercera plaga, los piojos, el Faraón no reacciona del todo. La Torá no dice nada explícito acerca de los piojos afectándolo personalmente al Faraón.

La cuarta plaga es el ‘arob. De acuerdo con Ribbí Nejemiá, se trataba de una plaga de varios tipos de insectos, como avispas, mosquitos y posiblemente unas moscas que pican (tábanos) que abundan en las regiones pantanosas del Nilo. ‘Los insectos invadirán tu pueblo y tu casa’, advierte Moisés. El Faraón ahora reacciona. Cita a Moisés y Aarón y les ruega que hagan desaparecer la plaga y que se vayan. Pero cuando los insectos se van, el Faraón da marcha atrás.

La quinta plaga, advierte Moisés, es una epidemia que matará al ganado de todos los civiles egipcios. La plaga mata a los animales, y los egipcios, que ya no tenían agua, ahora no tienen qué comer. Pero al Faraón le queda comida, y esta plaga al parecer no afectó a su ganado privado. Solo a los animales del pueblo (veremos esto retaidicado un poco más adelante). El Faraón, para sorpresa de nadie, no reacciona. No llama a Moisés y Aarón como hizo anteriormente. No se inmuta.

La sexta plaga es la sarna: Moisés arroja hacia arriba un puñado de cenizas ‘frente a los ojos del Faraón’, las cenizas se expanden y se tornan en una enfermedad de la piel que afecta a los habitantes de Egipto, hoy diríamos, a los inocentes civiles. La Torá hace hincapié en que la sarna también afectó a los poderosos magos egipcios. Pero el texto cuidadosamente se mantiene en silencio respecto a la situación ‘personal’ del Faraón. Aparentemente a él no lo afectó la sarna. ¿Qué sucedió entonces? El Faraón no reacciona. No llama a Moisés. No hubo negociaciones.

La séptima plaga es el granizo. Moisés advierte al Faraón que lleve a ‘su’ ganado (que estaba vivo, porque como dijimos antes, parece que no lo afectó la epidemia) bajo techo, ‘y que así proteja a todos sus hombres [esclavos] y todos sus animales, y todo lo que tenga en sus campos, porque si no serán afectados por el granizo y morirán’. ¿Cómo reacciona el Faraón? Llama a Moisés y Aarón y les dice ‘Esta vez yo estuve equivocado… por favor, que termine esta plaga’.

Luego llega la octava plaga: langostas que invaden Egipto y que también afectan ‘las mansiones del Faraón’. El monarca no tiene cómo protegerse de esta plaga. Creo que podemos adivinar lo que sucederá: como esta plaga lo afecta de manera personal, el Faraón hace traer a Moisés y Aarón y les pide que se vayan. Aunque pone condiciones que Moisés no acepta.

Novena plaga: oscuridad, (ver artículo donde explico que posiblemente se trató de una tormenta de arena) que paraliza a todo Egipto, incluyendo al Faraón. Solamente los judíos no fueron afectados por la oscuridad. El monarca egipcio, como era de esperar, reacciona y hace llamar a Moisés y Aarón.

Y finalmente, la muerte de los primogénitos, que también afecta al primogénito del Faraón, el heredero del trono. Es esta plaga la que hace que el Faraón, temiendo ahora por su propia vida, libere a los prisioneros judíos sin ninguna condición ni negociación.

La conclusión es muy clara: al Faraón no le importa el sufrimiento de su pueblo. No le importa la devastación, la sed y el hambre de millones de egipcios. El generoso monarca ‘está dispuesto a sacrificar a su pueblo’ para mantenerse en el poder, cuidar su prestigio, su honor y no perder su gloria. Pero, las plagas lo afectan personalmente a él o afectan sus intereses económicos (sus animales, sus esclavos, etc.), entonces el Faraón comienza a ceder. Este es un sacrificio que NO está dispuesto a hacer.

Esta es la naturaleza de los tiranos. No les importa su pueblo. Están dispuestos a realizar grandes sacrificios nacionales, siempre y cuando no afecten sus propios intereses personales.

No puedo dejar de pensar en las decenas de miles de civiles palestinos que mueren en Gaza, hombres, mujeres, niños. ¿Y por qué sigue esta guerra? Por la increíble crueldad de los líderes de Hamas que no ceden a la única condición de Israel para comenzar el cese de hostilidades: ¡liberar a los prisioneros judíos!

Los líderes de Gaza demuestran que no les importa en lo más mínimo el sacrificio de su propio pueblo, el hambre, la sed, la destrucción. Los lideres “están dispuestos a seguir hasta el final”, y al igual que el faraón, tienen la osadía de imponer condiciones “para que Israel cese el fuego”. ¿Absurdo? Bueno, es la misma historia de las plagas en Egipto que se repite en Gaza.

Quizás es hora de que el Mosad también repita la historia bíblica y se encarguen de que los líderes de Gaza tengan que pagar un precio “personal” y no solo “nacional”, por sus crímenes. Así tal vez liberen a los israelíes secuestrados y finalmente Gaza deje de sufrir.

Porque parece que todo lo demás, no va a funcionar.

Rab Yosef Bittón




El antisemitismo comenzó en Egipto

(Escrito en 2016)
Acabamos de terminar el libro de Bereshit, Génesis. Bereshit no es un libro de leyes. Es un libro que nos cuenta cómo comenzó la humanidad y particularmente cómo se formó la “familia” de Israel (bené Israel).  En el libro de Bereshit, es interesante notar, no se menciona al “pueblo” de Israel. Recién en Shemot, en el primer capítulo, vemos que la familia se trasformó en un pueblo. En nuestra Perashá encontramos por primera vez la palabra, עם  ‘am: pueblo, nación, para definir a “Israel”.
DE FAMILIA A PUEBLO
הנה עם בני ישראל “Tenemos aquí un pueblo, los hijos de Israel…”. La palabra “pueblo” para definir a la ahora numerosa familia de Israel es mencionada por primera por el Faraón, y en un contexto negativo, hostil; hoy diríamos “antisemita”. El Faraón le habla a su pueblo argumentando que los judíos son una gran amenaza para Egipto, y presenta un plan para su eliminación. ¿No es irónico, e increíble, que en la primera escena en la que se menciona al “pueblo judío” también aparezca el mensaje antisemita de la “solución final”?
CAMBIO DE GUARDIA
¿Cómo comenzó el antisemitismo en Egipto? ¿Hicimos algo mal los judíos para merecer ese trato de parte del Faraón? Hay varias opiniones. Creo que desde un punto de vista estrictamente histórico se trata de un fenómeno político bastante común.
En el pasuq 1:8 de Shemot la Torá dice que: “Un nuevo Faraón surgió en Egipto, que no reconocía a Yosef” . ¿Quién era este nuevo Faraón y por qué eligió ignorar a Yosef y la enorme contribución de su pueblo para salvar a Egipto?  Cuando un nuevo gobierno, digamos “la oposición”,  asume la presidencia, es natural que todos los “amigos” del gobierno anterior pasen a ser automáticamente los “enemigos” del nuevo gobierno. Ejemplo: en EEUU desde que asumió Donald Trump en 2016, EEUU ha sido el mejor aliado que el Estado de Israel haya tenido desde su fundación en 1948. Pero el partido opositor a Trump, ha tomado una posición más antagonista hacia Israel, y mas amistosa hacia los enemigos de Israel (como Irán) solo porque Trump es favorable a Israel.
ANTISEMITISMO POR OPOSICION
En Egipto surgió una nueva dinastía faraónica, lo equivalente a un partido político opuesto al anterior. Sería lógico que si el pueblo judío era amado por el gobierno anterior, sea ahora mal visto por la nueva dinastía. Esta hipótesis nos permite aprender una enorme lección respecto al antisemitismo. El odio hacia los judíos no sucede necesariamente por culpa de algo malo que los judíos hayamos hecho. Las causas del antisemitismo no siempre son las mismas. Hitler י”ש nos odiaba por ser comunistas y Stalin por que éramos capitalistas, etc. El antisemitismo  muchas veces surge por razones que están mucho más allá de lo que los judíos hacemos o dejamos de hacer.  Y cuando estamos en el exilio, somos absolutamente vulnerables. Que un gobierno nos trate bien, no quiere decir que el próximo gobierno automáticamente nos va a tratar bien. En realidad, cuanto mejor nos trate un gobierno, peor nos tratará la oposición.  Aunque no hagamos nada malo para merecer ser maltratados.  Esto ocurrió cientos de veces en la historia del pueblo judío en el exilio.
ANTISEMITISMO Y REVISIONISMO
También es interesante ver (y comparar con el presente) cómo se desarrolla la propaganda antisemita, es decir, cómo justifica el tirano de turno su voluntad de eliminar al pueblo judío.
La Torá nos cuenta que el nuevo Faraón לא ידע את יוסף “no conocía [=eligió ignorar] a Yosef” : Lo primero que hace el tirano de turno para justificar su animosidad es ignorar las contribuciones del pueblo judío. Y cuanto más importantes estas contribuciones hayan sido,  más esfuerzo pondrá el soberano para ignorarlas. El gobierno nazi ignoró la participación y la lealtad de los judíos que lucharon por la “madre patria” Alemania durante la primera guerra mundial. Ignoraron la contribución de científicos y médicos judíos, y otros hombres de ciencia y negocios que contribuyeron enormemente para que la Alemania pre-nazi fuera uno de los países más avanzados de Europa.  Los reyes españoles ignoraron la contribución de los judíos en los campos de medicina (piensen en Lorenzo Badoz, el médico judío que salvó la vida de la reina Isabel) , astronomía y navegación (los estudios e inventos del Rab Abraham Zacuto, que le permitieron a Colón llegar a América) y especialmente en el área del comercio.
ANTISEMITISMO Y ANTI-ZIONISMO
Hoy en día, el mundo ignora sistemáticamente las enormes contribuciones del estado de Israel al mundo moderno. Israel se destaca en los campos de medicina, tecnología, agricultura, computación, óptica, irrigación, etc. Pero en lugar de que Israel sea el país más admirado del mundo por sus increíbles contribuciones a la humanidad a pesar de ser un país fundado por sobrevivientes y refugiados; que está en constante estado de alerta por sus infinitos enemigos y es el único país del mundo en la actualidad cuya existencia está amenazada,  Israel – el judío entre las naciones- fue considerado por la BBC en 2016 como el país que “más amenaza la paz mundial”.
El problema del antisemitismo no cambió. En todo caso, se hizo más sofisticado.



VAYISHLAJ: Una respuesta proporcional a la masacre de Hamás

VAYISHLAJ: Israel y sus guerras desproporcionadas

LAS NACIONES, UNIDAS CONTRA ISRAEL

La mayoría de las naciones del mundo critican y demonizan sistemáticamente a Israel cuando Israel se defiende de ataques terroristas. Y cuando el crimen de los enemigos de Israel es tan grande que ya no pueden justificar el llamado a la pasividad de Israel, utilizan uno de sus argumentos favoritos: “Israel debe defenderse en proporción al crimen al que fue sometido”. Este aberrante argumento que las naciones del mundo sólo utilizan en su permanente vocación de deslegitimar y demonizar a Israel es una invitación al enemigo a continuar con su agresión. Israel, por supuesto, no puede escuchar estos reclamos de las naciones que, aunque no lo digan abiertamente, desean fervientemente la desaparición del Estado judío.

Quiero presentar un episodio histórico (un crimen y la reacción ante ese crimen) del que nos habla la Parashá Vayishlaj de esta semana en el capítulo 34 del Génesis. Veamos qué lección podemos aprender de esta historia.

LA PELIGROSA INOCENCIA DE DINA

Jacob y sus hijos finalmente se restablecen en la tierra de Israel. Están cerca de la ciudad de Siquem. Un día, Dina, la única hija de Yaakob y hermana de doce niños, visita el pueblo vecino para intentar conocer a las chicas locales. Es joven y ha salido sola sin la protección de sus valientes hermanos. Dina, equivocadamente, no tiene miedo, porque fue criada en un lugar seguro para una mujer: la casa de Yaakob. Ella no es consciente del comportamiento de los hombres en esos lugares. El error de Dina, como les ha ocurrido a muchas víctimas decentes de crímenes, fue proyectar sus valores morales en personas sin moral. Y es por eso que terminó en sus viciosas manos.

El nombre del atacante era Shejem  (se llamaba como su pueblo). Era el hijo del rey Hamor. Este príncipe, a quien efectivamente no le faltaba nada, vio a la joven judía Dina, “la tomó por la fuerza, la sometió y la violó”. Y tras violarla, se obsesionó con Dina y la secuestró.

La familia de Jacob se entera de lo que está pasando. Los hijos de Israel “están tristes y enojados” por la abominación cometida por este pueblo. Mientras tanto, el joven titulado le pide a su padre que “le consiga a esta chica como esposa” (קַח לִי אֶת הַיַּלְדָּה הַזֹּאת לְאִשָּׁה). El rey Hamor ofrece dinero a la familia de Jacob para quedarse con Dina: “Ustedes fijan el valor de la dote”, les dice, “y yo os la pagaré”. Pero los hijos de Jacob tienen un plan diferente. Engañan al rey con palabras que él entiende: “Estamos dispuestos a unirnos a tu pueblo en matrimonio y comercio. Pero con una condición: primero, estar circuncidados”. Los habitantes de Shejem, pensando en los beneficios futuros, se someten a una circuncisión masiva.

EL PODER DE LA DISUASIÓN

Al tercer día después de la circuncisión, que es cuando el dolor es más evidente, Shimón y Leví, hermanos de padre y madre de Dina, realizan una operación militar de rescate: atacan la ciudad, que era incapaz de defenderse y matan a todos los hombres. , destruyen la ciudad y finalmente rescatan a su hermana Dina del cautiverio.

La reacción de los hijos de Jacob no fue proporcional al crimen que sufrieron. Jacob objetó lo que hicieron sus hijos (sigo en esta explicación la opinión del rabino David Qimji) y les dijo: “¡Me estáis destruyendo! Me has puesto en peligro delante de todas las naciones de esta región ya que ahora se van a unir entre sí, atacarnos y eliminarnos a mí y a toda mi familia”. Ya’akob, explica el rabino Quimchi, temía la posible reacción violenta de sus vecinos, que eran mucho más numerosos que su familia y podían fácilmente atacarlo y destruirlo. Sus hijos, quienes, según el rabino Qimchi, mostraron más coraje que Jacob, dijeron a su padre: “¿Vamos a permitir que traten a nuestra hermana como a una prostituta?”

¿QUIÉN TENÍA RAZÓN?

El capítulo anterior termina sin un veredicto final de la Torá sobre este argumento: ¿hicieron lo correcto los hermanos al atacar desproporcionadamente a los habitantes de Shejem?

Para encontrar un veredicto indirecto pero inequívoco, debemos seguir leyendo el siguiente capítulo, el 35.

La familia de Jacob se prepara para abandonar el lugar. Cuando levantan el campamento y están a punto de partir, saben que es un momento de extrema vulnerabilidad. Sería natural que sus enemigos los atacaran entonces. Jacob lo sabe. Hay tensión en el aire. El versículo 5 lo dice todo en una palabra, “VAYISAU”. “Y comenzaron su viaje”. Luego, hay casi un punto final (atnach), creando suspenso y expectativa sobre lo que hará el enemigo a continuación. Luego, la Torá dice con su habitual economía de palabras: “Pero las naciones de la región estaban poseídas por un temor ‘divino’ (sobrenatural) y no persiguieron a la familia de Jacob”.

La reacción desproporcionada de Shimón y Leví tuvo el efecto deseado: persuadió a las naciones de la región de que estos judíos eran impredecibles y no era prudente meterse con ellos. La Torá emitió así su veredicto: una respuesta proporcional podría haber puesto en peligro a Jacob. La respuesta desproporcionada de Shimon y Levi creó un elemento disuasorio para todo el vecindario hostil.

SHIMON LEVI Y EL EJÉRCITO DE ISRAEL

Como mencioné en ocasiones anteriores, la historia actual del pueblo judío, especialmente desde 1948, es como un déjà vu bíblico: se siente que ya hemos vivido experiencias similares que están grabadas en nuestra memoria genética bíblica. Vemos cómo el patrón de comportamiento de nuestros enemigos (violencia, indignación, secuestro) se repite exponencialmente. Pero quizás también podamos aprender de los acontecimientos bíblicos un par de cosas sobre la respuesta adecuada a la masacre shoática del pasado 7 de octubre: Israel no tiene que reaccionar proporcionalmente a la masacre. Israel debe responder de una manera no proporcionada que impida que Hamás u otros enemigos de Israel repitan este crimen. Israel debe reaccionar de una manera que cree un “disuasivo sobrenatural entre nuestros implacables enemigos”. No hay otra manera.

Mi amigo Mordejai Kedar ya lo dijo: los funcionarios libaneses advirtieron a Hezbollah que no se metiera con Israel cuando vieron la destrucción de la ciudad de Gaza. ¡No quieren que Beirut se parezca a Gaza! Y las palabras que usaron fueron: “Israel se volvió loco. Los israelíes están peligrosamente locos”. La respuesta no proporcional disuadió al enemigo y le hizo pensar dos veces antes de atacarnos. Si Israel no destruye a Hamás, si no aprende una lección completamente humillante, corre el riesgo de ser atacado por Hamás y nuestros demás vecinos.

Israel, al igual que los hijos de Jacob, no sólo tiene que ser el tipo más musculoso en el vecindario de Medio Oriente sino también el más impredecible si es atacado. La no proporcionalidad de la respuesta al ataque del enemigo es la estrategia existencial para el futuro del Estado judío.

AMOR A LA MUERTE

Hay una razón adicional por la que Israel no puede defenderse proporcionalmente contra un enemigo como Hamás. Es un tema muy delicado, incomprendido por la mayor parte del mundo y del que Hamas abusa cínicamente como material de propaganda. Tiene que ver con la total asimetría moral entre judaísmo y yihadismo respecto al valor de la vida.

Este tema, absolutamente fundamental para comprender las fenomenales vulnerabilidades de Israel, fue formulado magistralmente por el periodista estadounidense Charles Krauthammer, fallecido hace unos años. Escribió las siguientes palabras en enero de 2009, cuando Israel luchaba contra Hamás en respuesta a una serie de ataques suicidas y al asesinato de tres jóvenes israelíes. Después de una incesante presión internacional sobre las víctimas palestinas, Israel tuvo que suspender su ataque y dar marcha atrás:

“Algunos conflictos geopolíticos son moralmente complicados. La guerra entre Israel y Gaza no lo es. Posee una claridad moral que no sólo es rara sino insoportable. […] Para Hamas, lo único más preciado que los judíos muertos son los palestinos muertos”.

Krauthammer explica lo inconcebible: que Hamás “celebre” el martirio, la muerte de sus civiles, no sólo porque, según su religión, heredan un paraíso sexual en el más allá, sino también porque su muerte es un factor crítico en la Jihad, crea un elemento precioso y “preciado” que pone a Israel de rodillas, cuando el ejército judío está a punto de derrotar a Hamas, debido a una tremenda presión internacional.

La idea de que la muerte de los propios ciudadanos sirve como herramienta de presión en el ámbito internacional es muy difícil de digerir para una persona con moralidad occidental. Pero explica, por ejemplo, por qué Hamás no tiene problemas para esconderse detrás de civiles o almacenar arsenales en hospitales y escuelas o por qué los combatientes de Hamás abrieron fuego contra su población cuando abandonaban el norte de Gaza mientras Israel, irónicamente, protegía a los civiles con sus tanques.

La respuesta proporcional y aún aborrecible que siempre proponen nuestros enemigos políticos: “Debería matar a una persona de tu lado por cada persona que mates a mi lado”, nunca disuadirá a un movimiento que abraza el martirio de la Jihad. Incluso si la proporción es mayor: 10 x 1 o 100 x 1, esto no hará que Hamás deponga las armas y se rinda, ya que para los yihdistas, la muerte que la Jihad causa a los civiles está moral y religiosamente justificada, siempre que puedan ser atribuido al ejército sionista y sirve para exacerbar la opinión pública internacional con cínicas afirmaciones de genocidio.

Las siguientes palabras de Ismail Haniyeh, uno de los líderes actuales de Hamás, lo explican todo: “Nosotros [Hamás] amamos la muerte en la misma medida que nuestro enemigo [Israel] ama la vida”.

TIERRA > VIDA

Pero si la muerte de sus combatientes y civiles (15.000, 20.000 o más) no significa una derrota para Hamás, ¿cuál debería ser la respuesta de Israel para disuadir al enemigo terrorista? Según el periodista israelí Guy Bechor, la única respuesta aleccionadora al terrorismo y el único castigo significativo y realmente “proporcional” que Hamás debería sufrir, más allá de perder su poder político, es perder parte de sus territorios en Gaza. ¿Por qué? Porque para la narrativa yihadista palestina, la tierra es lo único más preciado que la vida. Perder parte de us territorio, Nakba,  sería la peor pesadilla de Hamás. La recuperación de Gush Katif y la creación de cinturones de seguridad territoriales de 4 o 5 kilómetros de ancho por parte de Israel representarían la derrota más significativa para Hamás y un elemento disuasorio de dimensiones bíblicas para todos los pueblos de la región. 

Espero y rezo para que esta respuesta, la única respuesta “proporcional” a la masacre del 7 de Octubre en el lenguaje de Hamás, sea parte de los planes de Netanyahu para el día después de la guerra.




VAYETSE: Anticipando la asimilación

La Perashá de esta semana comienza con el exilio de Ya’aqob Abinu, nuestro tercer patriarca. Ya’aqob huye de la tierra de Israel, cuando su hermano Esav declara su intención de asesinarlo. Ya’aqob se encamina entonces hacia Jarán, un pueblo cerca de lo que hoy es el norte de Siria. Allí viven los parientes de Abraham: Labán, el tío de Ya’aqob, y su familia.
Ya’aqob no llega a Jarán con una caravana de camellos, con guardias y esclavos, como cuando Eli’ezer, el siervo de Abraham visitó el lugar. Ya’aqob va solo, con un bastón, y lo que lleva puesto.  Y también a diferencia de Eli’ezer, Ya’aqob no va por unos días sino que va por un tiempo indeterminado (que terminó siendo 20 años). La primera noche de su viaje, cuando aún no había cruzado la frontera de Erets Israel, Ya’aqob tiene un sueño. Sueña con una escalera apoyada sobre el suelo, pero que llega hasta el cielo. Y ve ángeles. Los ángeles suben al cielo y bajan del cielo.  Y aquí nos encontramos con un desafío que el texto de la Torá nos presenta. Se supone que los ángeles “están en el cielo”, y por lo tanto, primero deberían descender y luego ascender ¿Por qué, aunque se trate de un sueño, el orden está invertido?
Veamos ahora la interpretación más famosa sobre este punto, proporcionada por Rashí.
¿QUE SON LOS ANGELES?
En primer lugar debemos saber que los ángeles en la Torá no son “seres alados con aureolas sobre sus cabezas”. Para entender el concepto de ángeles, recordemos que Dios no actúa “directamente” sobre Su mundo (hubo solamente dos excepciones a esta regla. 1. El primer acto de Creación y 2. la intervención Divina en la salida de Egipto) sino que lo hace a través de Sus “ángeles”.  Esto es, 1. fuerzas naturales dirigidas por Dios, o 2. Instancias que nos parecen “fortuitas”, o individuos que, sabiéndolo o no, cumplen una misión Divina. En Tehilim (104:4) el viento, por ejemplo, es considerado un ángel del Creador, ya que HaShem utiliza el viento para crear la lluvia.  Los ángeles que visitaron a Abraham y a Lot eran (o según otras interpretaciones: se veían como) seres humanos. Lo que tiene en común “el viento” y esos “ángeles” de apariencia humana es que ambos “cumplen estrictamente la voluntad de Dios”, la misión para la cual fueron creados. En hebreo la palabra “ángel” (mal-aj) en realidad quiere decir: emisario, representante, un agente de HaShem que a diferencia de los seres humanos, no tiene libertad de elección (es decir: “libertad de desobedecer”).     Algo más. En la Torá se mencionan ángeles en un contexto muy específico: Protección Divina.  Nuevamente, los “ángeles” no son seres independientes con poderes sobrenaturales: en el judaismo no adoramos “ángeles” ni le rezamos a los “ángeles”. Hablamos de ángeles cuando nos referimos a la intervención Divina a través de factores naturales o humanos, milagrosos o cotidianos, especialmente en el contexto de “protección”. En el caso de Ya’aqob los ángeles que vio en su sueño vienen a asegurarle que la protección de HaShem continuará aún fuera de Israel.
EN CASA DE LABAN
Una vez que entendimos que “ángeles” se refiere a Protección Divina, podemos abordar la segunda pregunta: ¿Por qué los ángeles primero suben y luego bajan? ¿No debería ser al revés?  Rashí dice lo siguiente,  basándose en un hermoso Midrash:lo que Ya’aqob contempló en su sueño fue “un cambio de guardia” entre los ángeles que protegen a Ya’aqob en la tierra de Israel y los ángeles que protegerán a Ya’aqob  en Jarán, el territorio de Labán.   Pero ¿Por qué hace falta un cambio de guardia? En el palacio de Buckingham el relevo de guardia se hace porque los soldados deben descansar, comer, etc.  Pero ¿por qué razón los ángeles tienen que cambiar la guardia?  Una idea: Porque los peligros que acechan a Ya’aqob en estos dos lugares son muy diferentes. En la tierra de Israel Ya’aqob estaba amenazado de muerte por Esav.  Ahora en su próximo destino, la tierra de Labán, a Ya’aqob no le aguarda ninguna amenaza física. Sin embargo los valores y las creencias de Ya’aqob estarán en peligro… Ya’aqob está yendo a vivir en el seno de una familia idólatra; va con la intención de casarse con alguna de las hijas de Labán y ser parte de esa familia. La posibilidad de que Ya’aqob se olvide de todo lo que aprendió de su papá Isaac y de su abuelo Abraham, y se transforme por completo en un miembro más de la familia de Labán, ¡es muy real! Esta nueva situación, la asimilación, requiere un nuevo tipo de protección Divina, que no había sido necesaria hasta ese momento. En este sueño, de acuerdo a nuestro Midrash,  Dios le muestra a Ya’aqob que Él lo protegió de Esav y le asegura que lo seguirá protegiendo en términos de su integridad física. Pero indirectamente, también le advierte a Ya’aqob que se habrá de encontrar con peligros desconocidos en su nuevo destino y que tendrá que tomar muy en serio la amenaza de la asimilación.
ISRAEL Y LA DIASPORA

Esto increíblemente similar a lo que ocurre en nuestros días. Los peligros a los cuales están expuestos los judíos de Israel y los judíos de la diáspora son muy diferentes. En Israel, el peligro fundamental –si bien no es el único– es la integridad física: las guerras, las intifadas, los ataques suicidas, etc.  Este era también el tipo de peligro que acechaba a Jacob en la tierra de Israel, a manos de Esav.  Por el otro lado, el peligro crucial que enfrentamos los judíos en la diáspora es similar al que Ya’aqob iba a enfrentar en su nuevo destino: la asimilación a los valores de Labán y a la sociedad pagana de Jarán. Este es un desafío mucho más sutil y más difícil de identificar, especialmente porque es menos visible… y a veces ocurre sin que nos demos cuenta.  Al igual que Ya’aqob luego de su sueño, nosotros en la diáspora debemos tomar conciencia de los peligros que enfrentamos y hacer todo lo posible por educar a la próxima generación para que la Torá siga siendo relevante para ellos, y que la vean como la más hermosa fuente de inspiración y la guía de sus vidas.




TOLEDOT: Nada nuevo bajo el sol de Gaza

ESFUERZO Y BENDICION

En la Parashá de esta semana, Génesis capítulo 26, leemos que Isaac tuvo que dejar su tierra por la hambruna y llegó hasta Guerar, una ciudad entre Gaza y Beer Sheba, la tierra de los Pelishtim (filisteos). Isaac se estableció temporariamente allí y se puso a trabajar duro. v:12-14 “Isaac sembró en aquella tierra, y cosechó aquel año cien por uno [cien veces más de lo que había sembrado]: ¡HaShem lo había bendecido! Isaac gozó de prosperidad y siguió engrandeciéndose hasta que llegó a ser muy rico: tuvo ovejas, vacas y muchos sirvientes…

Si bien HaShem lo bendijo, a Isaac la riqueza no le llovió del cielo, el hijo de Abraham era muy trabajador. Tuvo que esforzarse muchísimo para sembrar en esa zona árida, y tal como la Torá nos cuenta un poco más adelante , tuvo que cavar una y otra vez –sin pereza y sin darse por vencido– para obtener el elemento más escaso y preciado en el Medio Oriente: agua.

Pero ahora, el mismo versículo que menciona la riqueza de Isaac continúa describiendo el sentimiento y la reacción de los Pelishtim ante al éxito de Isaac.

 וַיְקַנְא֥וּ אֹת֖וֹ פְּלִשְׁתִּֽים

וְכׇל־הַבְּאֵרֹ֗ת אֲשֶׁ֤ר חָֽפְרוּ֙ עַבְדֵ֣י אָבִ֔יו בִּימֵ֖י אַבְרָהָ֣ם אָבִ֑יו סִתְּמ֣וּם פְּלִשְׁתִּ֔ים וַיְמַלְא֖וּם עָפָֽר׃

וַיֹּ֥אמֶר אֲבִימֶ֖לֶךְ אֶל־יִצְחָ֑ק לֵ֚ךְ מֵֽעִמָּ֔נוּ כִּֽי־עָצַ֥מְתָּ מִמֶּ֖נּוּ מְאֹֽד׃

Los Pelishtim le tuvieron envidia a Isaac.

Y todos los pozos [de agua] que los siervos de su padre [Abraham ] habían cavado … los inutilizaron, llenándolos de tierra.”

Los Pelishtim recibieron a un Isaac refugiado, débil y pobre. Y simpatizaron con ese Isaac. Pero una vez que Isaac se recuperó, su éxito no los puso contentos, todo lo contrario: les molestó. La Torá usa aquí por primera vez en la historia bíblica la palabra quin’a que significa: “envidia” (ויקנאו אותו פלשתים “Los Pelishtim tuvieron envidia de Isaac”.

Hay dos posibles reacciones que uno puede tener frente a una persona que tiene éxito. La primera, la mejor, es aprender del que hace las cosas bien e imitarlo. Los Pelishtim podrían haber imitado el esfuerzo de Isaac: trabajando más, levantándose más temprano, emborrachándose menos, ahorrando más, no gastando tanto, etc, etc. ¡pero nada de eso sucedió! La reacción de los Pelishtim consistió en una envidia destructiva que los llevó a algo inconcebible ¡tapar con tierra los pozos de agua que había cavado Isaac!

LA DIFERENCIA ENTRE LOS CELOS Y ENVIDIA

Hay una gran diferencia entre las palabras hebreas “celos” (jemdá o ta’avá לא תתאוה), y “envidia” (quin’a) . “Celos” siempre se refiere a un objeto: estoy celoso de lo que tienes, y quisiera tenerlo yo. Quiero tener tu casa, tu dinero, tu auto. Y en teoría, una vez que yo tengo lo que tú tienes (te lo quito o me lo compro), mis celos desaparecen o al menso disminuyen. La “envidia”, por otro lado, es un sentimiento profundo, tóxico y complicado. No se trata de mi deseo de tener lo que la otra persona tiene, sino del oido hacia la persona que lo posee. Cuando te envidio, me molesta tu éxito. No lo puedo soportar. Voy a tratar de quitarte lo que tú tienes. Y si no te lo puedo quitar, lo voy a destruir. Porque lo que más me impronta ¡es que TU no lo tengas!  La envidia es destructiva y por naturaleza autodestructiva. La envidia / odio llevó a los Pelishtim a hacer lo más irracional que un habitante del medio oriente puede hacer: inutilizar pozos de agua en el desierto. Lo cual, obviamente, los perjudicaba a ellos también.

LA HISTORIA SE REPITE

Rambán, Najmánides, dice que la Torá se excede en los detalles de este evento para enseñarnos que מעשה אבות סימן לבנים , “lo que le ocurrió a nuestros antepasados no es sólo historia”, sino que marca un patrón de conducta que se repetirá con sus descendentes. Esta historia se vuelve a repetir en nuestros días.

La bendición de HaShem y el éxito de Israel en las áreas de educación, innovación, tecnología, y economía despierta admiración en el mundo, pero también muchísima envidia, resentimiento y odio. Especialmente de parte de sus vecinos, a quienes que les importa destruir “los pozos de agua “ que podrían beneficiar a sus propios ciudadanos con tal de dañar a Israel.

La historia de Gaza lo deja en claro.

El 15 de agosto de 2005, 8.000 judíos israelíes fueron desterrados de sus casas en Gush Qatif (Israel). Esa tierra, que había sido conquistada militarmente por Israel en respuesta a la guerra iniciada por los egipcios, fue “regalada” a los Palestinos, quienes tuvieron elecciones democráticas en 2006 en las que fue elegido el partido de Hamas. La población de Palestina que eligió a Hamas conocía —y conoce perfectamente bien— los objetivos de Hamas ya que están absolutamente explícitos en su carta fundacional: en esa carta Hamas no menciona la voluntad de brindar prosperidad, derechos humanos o servicios sociales a los habitantes de Gaza para mejorar sus vidas.  TODO LO QUE LA CARTA DICE ES QUE HAMAS SE DEDICARA PLENAMENTE AL YIHAD, esto es, a la lucha armada contra el Estado de Israel hasta su destrucción, y aclara que rechazará toda negociación y gestión diplomático. Tal como lo hicieron los Pelishtim con Isaac, Hamas esta dispuesto a empobrecerse y autodestrurise (inmolarse =yihad) con tal de destruir Israel o por lo menos, matar la mayor cantidad posible de judíos.

Gaza no se dedica al terror porque son pobres, Gaza es pobre porque elige dedicarse al terror. Esta idea es tan alucinante para las personas normales que no la creen. Y en cierta manera los que tienen una mentalidad occidental, incluso en Israel, superponen a la fuerza sus propias ideas y tratan de ayudar a Gaza a salir de su pobreza. Los Palestinos de Gaza han recibido más dinero que cualquier otra población en el mundo entero. De la Unión Europea, de las Naciones Unidas, de estado Unidos, cientos de billones de dólares. Y todo este dinero que debería haber sido dedicado a para construir escuelas, hospitales y darle agua limpia a la población , ha sido dedicado a construir túneles de guerra, comprar armas, desarrollar mas armamentos y todo con la intención de destruir a Israel.

Es muy difícil para una persona normal entender que la envidia transformada en odio le haga perder a los seres humanos su deseo de prosperidad y auto preservación para dedicarse a la eliminación de aquel que trabaja y prospera. Pero la Torá ya lo advirtió en la historia de Isaac con los Pelishtim. Y hoy vemos más claro que nunca que no hay nada nuevo bajo el sol de Gaza.




TOLEDOT: Jacob, Esav y el ejército de Israel

En la Perashá de esta semana nos despedimos de Abraham y Sará y nos encontramos con la segunda generación del pueblo judío: Isaac y Ribqá.
Comencemos por Ribqá la esposa de Isaac, poseía las mejores virtudes morales. Practicaba el Jesed, la generosidad extrema que se manifiesta cuando al ayudar uno hace o le da al otro más de lo que a uno se le pide. En este sentido Ribqá era un clon de Abraham, el hombre que representaba el epítome de la generosidad: ayudar al otro antes o sin que lo pida.  La extrema bondad de Ribqá estaba acompañada por una gran inteligencia y una personalidad con principios muy sólidos a la hora de mantener sus convicciones. También en esto Ribqá era parecida a Abraham, que se mantuvo firme en sus principios a pesar de tener al resto del mundo en su contra. La firmeza de Ribqá se convirtió en un elemento crucial para el destino del pueblo judío. Veamos.
Isaac y Ribqá tuvieron dos hijos. Yaaqob y Esav. Yaaqob era dócil e íntegro, un hombre de su casa y bondadoso. Esav, era todo lo contrario. Adrenalina pura. Un hombre de batalla; de lucha. Un gran cazador. Y llegó el momento de elegir un heredero. No se trataba de quién heredaría los bienes materiales de Isaac, sino de algo mucho más importante: ¿Quién iba a continuar,  liderar y promover el camino y los valores de Abraham Abinu?  Y en este punto —cuál de los dos hijos era el más indicado para liderar el camino que estableció Abraham— Isaac y Ribqá ¡no estaban de acuerdo!. Para Isaac el heredero indiscutido era Esav. ¿Por qué? Porque Isaac asumía que la fe de Abraham, tan controversial, iba a ser combatida violentamente por los pueblos idólatras, y seguramente tratarían de erradicar a los descendientes de Abraham por sus ideas tan radicales. No olvidemos que la fe que practicaba Abraham, el monoteísmo, es excluyente. No se trata de afirmar “mis dioses son más poderosos que los tuyos” sino “Existe un solo Dios, y tus dioses son una farsa” . Con un mensaje ideológicamente (y políticamente) tan revolucionario,  Isaac sabía que si sus descendientes seguían firmes en la fe de Abraham iban a tener infinidad de enemigos (¡y no se equivocó!) y era necesario entonces que los portadores de esa fe supieran defenderse, luchar y pelear por sus convicciones. Esav, pensaba Isaac, poseía las virtudes ideales para defender la fe de Abraham: era un poderoso guerrero, y podría organizar y liderar un ejército (como vemos que se menciona en Vayishlaj, donde vemos que Esav lidera un ejército de 400 hombres) para defenderse de futuros enemigos.
La visión de Ribqá era diferente. El futuro sucesor de Abraham debía tener las virtudes de Abraham. El sucesor de Abraham tenía que ser: amable, sensible y generoso con los extranjeros. Más inteligente que fuerte. Y más hábil y sofisticado, que violento. Alguien que le diera prioridad al estudio, no a la caza. Y estas eran las características de  Yaakob.  El conflicto entre Isaac y su esposa se  entiende   perfectamente bien: hay que darle prioridad a  quien pueda mantener los valores de  nuestro futuro pueblo o a quien pueda defenderlo de sus futuros enemigos?
De acuerdo a Rivká, Jacob debía ser el elegido para continuar el camino de Abraham.
Esav tenía una personalidad violenta, muy necesaria para la guerra, pero incompatible con la sensibilidad de Abraham.
Analizaremos a continuación la personalidad de Esav para entender mejor por qué Rivká .
יודע ציד איש שדה . Esav, era un experto a la hora de identificar y aprovecharse de las debilidades de sus enemigos. Se especializaba en engañar a sus víctimas, animales y humanas. Era un guerrero astuto, que fijaba sus pensamientos en cómo derrotar al otro. Este talento es muy importante para la guerra, pero ¿cómo afectaría esta característica la personalidad de Esav y de sus hijos? ¿Podría un hombre dedicado a la guerra ser generoso como lo fue Abraham con los extranjeros, o podría ser diplomático con sus vecinos como lo fue Abraham con los Hititas?
למה זה לי בכורה . Esav, como todo guerrero, sentía que la próxima batalla podía ser también la última. Y por eso es que vivía el presente sin pensar en el futuro.  cuando cambió su primogenitura por un plato de lentejas, Esav demostró que estuvo dispuesto a sacrificar su porvenir para satisfacer sus necesidades inmediatas. ¿Cómo influiría esta característica de Esav a la hora de mantener el camino de Abraham? Ya que los valores de Abraham consisten en gran parte en estar dispuesto a sacrificar el presente —deseos, necesidades y apetitos—pensando en el futuro.
יש לי רב . Esav era un hombre ambicioso y materialista. Esta es una virtud muy importante para un guerrero, porque el inconformismo material es el mejor estímulo para salir a conquistar otros pueblos, hacerse con sus riquezas y así ser  invencibles. Pero esta cualidad que caracterizaba a los guerreros que se aventuraban a la conquista, ¿cómo va a afectar los valores de Abraham Abinu, donde lo más importante no es lo que tengo, poseo o conquisto? Para Abraham lo más importante no era conquistar y saquear sino darle al que tiene menos.
Mientras que Isaac veía la personalidad agresiva de Esav como la garantía para preservar la integridad física y la supervivencia del pueblo de Abraham Abinu,  Rivká dudaba de que Esav pudiera “mantener” los valores de Abraham… Y sentía que aunque Esav se comprometiera formalmente frente a sus padres a adoptar y seguir los valores de Abraham.
Para Esav ya había cruzado una línea roja: en completa oposición a lo que había enseñando Abraham, Esav había se había casado con dos mujeres de la tierra de Canaan, algo que Abraham había rechazado totalmente,  ya que los valores de esas mujeres, sus familias y sus pueblos eran completamente opuestos a los de Abraham Abinu.
Ya’aqob, a diferencia de Esav, era un hombre bondadoso y generoso. Para Ya’aqob el futuro era más importante que el presente. Y lo material debía servir un propósito más allá de sí mismo. Para Ribqá , Ya’aqob era el heredero natural del camino de Abraham.
Como le ocurre a muchos padres, Isaac no veía los defectos de Esav, y como ya había sufrido ataques y provocaciones de los Filisteos quería que su pueblo fuese liderado por aquel de sus hijos que fuese el mejor guerrero. Pero Ribká, con su inteligencia y su sabiduría de mujer y madre, sabía muy bien que Esav no era el candidato más adecuado.
  y al final de la historia, vemos que Isaac reconoció que su esposa tenía razón. Y mandó a Ya’aqob a tomar una esposa de la familia de Abraham.
Esta decisión crucial de Ribqá, directa o indirectamente, influyó en la naturaleza y el carácter del pueblo judío: nunca nos destacamos por ser los temibles conquistadores, como fueron los hunos, los mongoles o los vikingos. Y lo que es más: el precio que tuvimos que pagar por esta falta de agresividad y fortaleza militar fue muy alto.  Los judíos siempre hablamos de paz, no de conquistas. No disfrutamos ni del derramamiento de sangre ni de la muerte de nuestros enemigos.  En este sentido somos las víctimas perfectas, porque somos fácilmente abusables.
Hoy B”H tenemos Medinat Israel, y por fin llegamos a un balance donde contamos con un poderosísimo ejército para defendernos y B”H   cada vez hay más estudio de Torá y observancia religiosa.
Nuestra supervivencia como pueblo de Israel es la prueba de que Ribqá NO se equivocó.



JAYE SARA: ¿Cómo ganarse el respeto de aquellos que profesan otra religión?

En la Parasha de esta semana encontramos a Abraham, nuestro primer patriarca, en una larga conversación con los Hititas, uno de los pueblos que habitaban en esos días la tierra de Canaán. Abraham quiere adquirir de ellos un terreno en Qiryat Arba, Hebrón, para enterrar a Sara, su esposa, quien había fallecido recientemente.

MONOTEISMO Y ANTISEMITISMO
En esta negociación entre Abraham y los hititas, vemos que los líderes de esta nación pagana (y muy violenta) trataron a Abraham con gran respeto. Además, se dirigen a Abraham como “Nasi Eloqim”, “Un representante de Dios entre nosotros”. Esto es muy extraño ya que los paganos no eran conocidos por tener una mentalidad abierta sobre otros “dioses”. Los dioses mitológicos competían entre sí para demostrar su supremacía. Y Abraham no solo practicaba una religión diferente, su religión era “monoteísta”, lo que significa que negaba la existencia de  otros dioses. En otras palabras, mientras otras personas proclamaban: “Mis dioses son más poderosos que tus dioses “, la religión de Abraham sostenía que:” Tus dioses, simplemente, no existen “. Esto debería haber sido considerado por los hititas como una ofensa. Y supongo que sabían que Abraham era un “monoteísta militante”, un ¡iconoclasta ¡que había destruido los ídolos de su propio padre! Por esta misma razón, por sus creencias monoteístas; los judíos fuimos odiados, perseguidos y vistos como cerrados o arrogantes por siglos.
Abraham era diferente de los paganos incluso en el plano físico. Ya que había sido circuncidado. Algo más para distinguirlo.
En aquellos tiempos no había tolerancia religiosa. Vimos, por ejemplo, en el caso de Yosef y sus hermanos en Egipto, que los egipcios no comían en la misma mesa con los judíos, porque consideraban que su dieta -carne- era algo abominable.
¿Cómo fue entonces que Abraham, siendo tan diferente a los hititas, fue respetado por ellos, y seguramente por otros pueblos de la región también?

CREENCIA o CARÁCTER
Creo que los hititas respetaban a Abraham porque Abraham era generoso, respetuoso y humilde.

1. GENEROSIDAD: Abraham, quien era visto por los paganos como el representante de Dios en la tierra, habría tenido todas las razones para actuar con superioridad hacia otras personas. Sería razonable para él exigir, por ejemplo, ofrendas y regalos, como sucedió con Malqi Tsedq, un sacerdote a quien Abraham le dio su diezmo. Pero Abraham, lejos de esperar que otros lo ayudaran materialmente debido a su “superioridad espiritual”, se dedicaba a asistir a los demás. Se sentaba todos los días en la entrada de su famosa tienda esperando recibir a los viajeros que necesitaban sombra, pan y agua.

2. RESPETO: Dios le habló a Abraham y le prometió a él y a sus descendientes la tierra de Canaán. Pero Abraham nunca se comportó arrogantemente frente a los habitantes de Canaán. Su fe incondicional en HaShem podría haberlo llevado a decirles a los paganos que habitaban la tierra: “Esta tierra será mía”. Abraham los trató con dignidad y honor. Abraham representaba el epítome de este tipo de nobleza obliga , “cuanto más cerca estás de Dios, más debes respetar y mostrar deferencia a aquellos que son menos religiosos que tú”.

3. HUMILDAD: la humildad de Abraham se vuelve mucho más evidente cuando comparamos a Abraham, como lo hicieron nuestros Sabios, con Bil’am. Bil’am era un profeta pagano. HaShem se comunicaba con Bil’am, como lo hizo con Abraham. Pero este privilegio, en lugar de hacer que Bil’am sea más humilde, hizo que Bil’am mirara a todas las demás personas con desdén. Bil’am se dijo a sí mismo: Si Dios habla conmigo ¿quién puede ser comparado conmigo? La arrogancia de Bil’am lo hizo comportarse con desprecio hacia los demás. No estaba dispuesto a ayudar a nadie, a menos que viera algún beneficio material en retribución. Era exigente y ambicioso. Y todo esto por su “superioridad espiritual”.

IMITANDO A DIOS
Aunque Abraham tenía ideas diferentes, que él sabía que eran “superiores” a las personas que vivían a su alrededor, Abraham era generoso, respetuoso y estaba dispuesto a ayudar a cualquiera que lo necesitara. Abraham incluso le pidió a Dios que perdonara la vida de las personas que eran espiritualmente y moralmente inferiores a él: la gente de Sodoma y Gomorra. Abraham trataba a todos con respeto y deferencia, independientemente de la fe que profesaran.

Es por eso que Abraham no tuvo enemigos y nunca fue juzgado negativamente por sus diferentes creencias. Por el contrario. Debido a su excelente comportamiento hacia los demás, Abraham se convirtió en una inspiración para otras personas: nuestro patriarca Abraham fue verdaderamente el INFLUENCER más grande de la historia. Y le enseño al mundo cómo identificar al único y verdadero Dios.




LEJ LEJA: Subir el precio… para ganar tiempo 

Esta semana comienza la historia de Abraham nuestro primer patriarca. Dios bendice a Abraham una y otra vez, y le asegura que de él surgirán, y por él serán bendecidos, numerosos pueblos y civilizaciones, y que sus descendientes heredarán la preciada tierra de Canaan: Israel.  

Pero las cosas no suceden como lo hubiéramos esperado. Irónicamente, al poco tiempo de llegar a Israel una tremenda hambruna azota la región, probablemente por falta de lluvias.   El Midrash dice que nunca hubo una hambruna tan grande en la tierra de Israel.    Abraham se ve obligado a escapar. No regresa al norte, de donde salió por orden Divina. Abraham se dirigió   a Egipto, un país que gracias al caudaloso rio Nilo no se vio afectado por las sequías.  

Abraham llega a Egipto como un refugiado que escapa para no morir de hambre. En Egipto es un extranjero que puede ser fácilmente abusado. Y aparte tiene un problema muy delicado.  A pesar de su avanzada edad su esposa Sara era todavía una mujer hermosa.

Abraham conoce la duplicidad de la moralidad egipcia. Para los egipcios el adulterio estaba prohibido. El matrimonio era sagrado. Y ni siquiera el faraón podia tomar una mujer casada.  En ese sentido la moralidad egipcia era superior a la lamentable moralidad contemporánea… ¡Pero no existía ningún problema moral o legal en tomar a una mujer viuda!.

La vida humana en esos tiempos no valía nada. Recordemos que hasta hace unos pocos siglos atrás la causa número 1 de muerte no era la enfermedad sino el asesinato.   Aparte, para evitar problemas con la ley, había muchas formas de matar sin que se note…. y especialmente a un extranjero.

Previendo todo esto, y con muy pocas opciones en sus manos,  Abraham diseña un plan: decir que Sará es en realidad su hermana. De esa manera, Abraham no sería asesinado. Y cuando algún egipcio pidiese la mano de su “hermana”,  Abraham negociaría. ¿Su plan? Demandar una dote exhorbitante, un sobreprecio por Sará.  Esto llevaría a negociaciones que Abraham trataría de hacerlas lo más largas posible.  Y mientras las negociaciones con los candidatos potenciales tienen lugar Abraham podría vender toda la mercadería que trajo para vender, comprar animales, comida y semilla y regresar lo antes posible a Israel.  

Pero el plan de Abraham no funcionó come él lo esperaba. ¿Por qué? Porque Abraham nunca llegó a sospechar que el mismísimo Faraón iba a estar interesado en Sará.  La Torá cuenta que cuando los hombres del Faraón vieron a Sará decidieron llevarla al harem del monarca egipcio. Y aquí no hubieron negociaciones. Los hombres del Faraón tomaron a Sará por la fuerza, sin el consentimiento de Abraham y luego inundaron a Abraham de “regalos”, seguramente superando la suma exorbitante que Abraham fingía demandar. 

Abraham estaba desesperado. Dios no se comunicó con Abraham y él no podía estar seguro si el plan Divino era que tenía que regresar a Israel sin Sará y buscar otra mujer con la cual tener hijos y una gran descendencia como Dios le prometió o esperar la intervención Divina.

HaShem protegió a Sará. Y milagrosamente, toda la corte del Faraón y el mismo monarca sufrieron una rara aflicción que el Faraón, correctamente , interpretó como un castigo Divino.   Tras unas cortas investigaciones, dicen los comentarios bíblicos, el verdadero estado civil de Sará fue descubierto . El Faraón citó a Abraham, lo recriminó por lo ocurrido, le regresó a su esposa y lo expulsó de Egipto.  

Sin saberlo y sin entender mucho lo que había ocurrido en el palacio, Abraham sano y salvo e irónicamente “rico”, regresó con su amada esposa Sará a la tierra e Israel, y ya nunca más volvió a pisar Egipto. 

El plan de Abraham me recuerda a un aspecto muy emotivo de la historia de los judíos de Mashad, Irán. En 1840 los judíos de esta ciudad fueron convertidos por la fuerza al Islam shiita.  Los primeros años fueron los más difíciles, porque tenían que fingir que ya no observaban el judaísmo. Entre otras cosas, los judíos se vieron forzados a mantener sus negocios abiertos durante Shabbat.   Pero en su esfuerzo por minimizar la violación del Shabbat los dueños del negocio mandaban a algún niño a atender a los clientes. Cuando alguien preguntaba el precio de alguna mercadería el niño le pedía una suma exorbitante, que desalentaba al cliente a comprar “hasta que alguien competente esté al frente del negocio”.    Esta situación de pretender el abandono del judaísmo siguió por varios años, hasta que las presiones bajaron y los judíos de Mashad BH pudieron volver a abrazar abiertamente la fe de Abraham Abinu

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BERESHIT: La creación de la mujer

MATERIA: En el principio, Dios crea los cielos y la tierra. Es decir: la materia. (1) El microcosmos, formado por moléculas, átomos y partículas sub-atómicas, y (2), el macrocosmos: 2000 millones de galaxias, con 2000 millones de estrellas cada una, con un inestimable número de planetas alrededor de cada estrella.   Dentro de ese vastísimo universo hay un planeta único y singular: la Tierra. Un planeta donde los átomos se combinan en forma de agua líquida, y que está ubicado a una distancia muy precisa del sol: la distancia necesaria para la tierra posea una temperatura promedio de 14 grados. Lo que permite preservar el agua en estado líquido.   
VIDA: Luego, en el Quinto Día, después de haber creado la atmósfera terrestre, los océanos, los continentes, las plantas y el sistema solar, es decir, todo lo necesario para sostener la vida, HaShem crea a los seres vivos. Durante el Quinto Día HaShem crea: reptiles, aves, artrópodos, anfibios y peces. ¿Qué tienen en común todos estas criaturas? Que son ovíparos (nacen de huevos).
LENGUAJE: En el Sexto Día, HaShem crea a los mamíferos.   Ese mismo día llegamos a un tercer nivel de creación: la creación del ser humano. Una criatura que comparte muchos rasgos físicos con los demás mamíferos, pero que se distingue por un elemento que lo hace único y categóricamente diferente de los demás seres vivos: Su neshamá (alma). Para entender qué es la neshamá, en su nivel más básico, usemos la palabra “mente”. 1. La capacidad de pensar, la inteligencia, la imaginación. 2. El libre albedrío: la posibilidad de elegir. De obedecer o desobedecer. De hacer el bien o el mal. De arrepentirse o pedir perdón. 3. Y un elemento más, a veces olvidado. El Targum Onquelós nos enseña que el hombre, por encima de los animales, es “ruaj memalela”, un ser que puede “hablar” o pensar con palabras, o enunciarlas con sonidos, o escribirlas con signos, y combinarlas para crear oraciones y expresar ideas o emociones. Ruaj memalelá es la inteligencia lingüistica. La neshamá con la que el hombre fue dotado.
EMPATIA: La narración de la Creación sigue un orden absolutamente progresivo. Casi se podría llamar “evolutivo”. Donde cada elemento creado es superior al anterior e inferior al que seguirá.  Pero, la última creación de HaShem no fue el hombre. Lo último que HaShem creó fue la mujer.  Dentro de este esquema de creación progresiva ¿qué es lo que caracteriza a la mujer? ¿qué la hace diferente del hombre? Hace 2000 años atrás los rabinos del Midrash notaron este detalle.  Y dieron una explicación, que creo que es muy convincente. Dijeron: biná yeterá nitená laishá, la mujer fue dotada con una inteligencia “superior” [presumo que habrán querido decir: superior a la del hombre]. ¿Qué quisieron decir? Los científicos modernos que estudian el cerebro humano (Simon Baron-Cohen entre muchos otros) explican algo que quizás nos ayude a comprender lo que insinuó la Torá y lo que explicaron nuestros Sabios: el cerebro femenino está estructurado de manera que NO depende exclusivamente del lenguaje (1) para expresarse y especialmente (2) para entender (descifrar) lo que otro ser humano expresa. Esto es lo que le permite a una madre entender y atender todas las necesidades de su bebé, un ser que durante dos años no se comunicará a través del lenguaje.  La mujer está capacitada para “leer” situaciones. Entender lo que otra persona siente, quiere, necesita, sufre (y hasta “piensa”) sin que medien palabras. Más que inteligencia emocional yo lo llamaría inteligencia comunicativa. O como dice Baron-Cohen,empatía (superlativa!). 
Leyendo entre líneas la historia de la Creación vemos que primero HaShem crea la materia, luego la vida, luego la inteligencia semántica y por último la emocional. Desde el principio, uno puede descubrir la exquisita precisión y sofisticación de nuestra Torá. Y entender que cuanto más comprendemos el mundo a nuestro alrededor, mejor apreciamos la infinita Sabiduría del Libro de los Libros.
שבת שלום



NITSABIM: El Sionismo moderno y la Torá

Si bien el término «Sionismo» fue acuñado por Nathan Birnbaum en 1890, quien debería ser acreditado por la idea del Sionismo moderno es el Rabino Yehudá Bibás (1776-1852). El Rab Bibás nació en Gibraltar (colonia inglesa, como Las Malvinas). Por el lado de su madre, fue nieto del famoso rabino marroquí Rabbenu Hayim ben Attar, el Or-haJayim-haQadosh (1696-1743). Su padre pertenecía a la prestigiosa familia Bibás, una familia de Rabbanim, Dayanim y Shojatim de Tetuán, Marruecos español. El Rab Bibás fue por muchos años el rabino de la prominente y afluente comunidad judía de Corfu, una hermosa isla que hoy pertenece a Grecia.
El Rab Bibás vio la oportunidad para el pueblo judío de tener su propio estado en el hecho de que muchos países en esos días se sublevaban contra los imperios gobernantes y lograban así su independencia. Vivir en Corfu le permitió al Rab Bibás la perspectiva privilegiada de ser testigo directo de la revolución del los griegos contra el Imperio Otomano y la victoria que condujo a la creación del estado griego independiente. Israel, llamada en ese entonces “Palestina” , también estaba bajo el gobierno del Imperio Otomano. Rabí Bibás estimó en 1835 que los judíos eran capaces de obtener su propia independencia, ya que el Imperio Otomano era cada vez más débil política y militarmente. El Rab Yehuda Bibas opinaba que: «Los judíos deben conquistar militarmente la tierra de Israel de los turcos, de la misma manera que los griegos conquistaron su propia tierra de los turcos».
El rabino Bibás viajó por Europa y África del Norte visitando Turquía, los Balcanes, Viena, Londres, Alemania, Hungría y Praga y muchas más comunidades judías. El principal mensaje que predicaba a todos los judíos del mundo era “TESHUBA”, un llamado para retornar como nación a Israel.
El Rab Bibás le dio un significado más amplio al término Teshubá. Literalmente “Teshubá” significa “retorno”. Pero más allá del significado convencional, el retorno del individuo judío a Dios, en la Torá encontramos la idea de “Teshubá/retorno” principalmente como el retorno del pueblo judío a la tierra de Israel.
En la Parashá de esta semana, Nitsabim, en el libro de Debarim, capítulo 30, 1-11 el concepto de Teshubá está mencionado ocho veces. En primer lugar como “arrepentimiento” , seguido por la “reconciliación” nacional con HaShem . Luego Teshubá define a la forma que HaShem hará “retornar” al pueblo judío a su tierra. Al igual que el exilio en el capitulo anterior fue el resultado del abandono de HaShem, el retorno a la tierra de Israel se presenta como el resultado de la reconciliación entre Am Israel y HaShem, nuestro Dios.
El rabino Bibás explicaba que al morar en la Diáspora: «Estamos dando la espalda a HaShem, como lo explicaron nuestros rabinos: Un judío que vive fuera de Israel es como un judío sin Dios. Y ¿por qué estamos viviendo en el exilio? ¿Para buscar nuestro sustento? ¿No dijo la Torá que la tierra de Israel es una tierra que HaShem supervisa constantemente, una tierra en la que no se comerá el pan con pobreza? ¿No es una tierra que no le faltará nada? recordemos que cada día, después de comer pan, agradecemos a HaShem por la tierra de abundancia que Él nos concedió … »
Quien formuló por escrito las ideas del rabino Yehuda Bibás fue el Rab Yehudá Alqalay (1798-1878). A diferencia del Rab Bibás, que no llego a publicar sus ideas (o sus libros no nos llegaron o no fueron difundidos…) el Rab Alqalay fue un escritor prolífico. Al igual que el Rab Bibás, el Rab Alqalay no concebía el regreso del pueblo de Israel a Sión como una solución para el eterno problema del antisemitismo, sino esencialmente como una forma de cumplir la aspiración judía de una normalización política: es decir, el pueblo judío, viviendo en su tierra, Israel, y gobernado por su ley, la Torá. Ambos rabinos, el rab Bibás y el Rab Alqalay, entendieron que el pueblo de Israel no necesitaba esperar pasivamente el arribo del Mashiaj para concretar esta aspiración. Más bien, debemos buscar activamente el restablecimiento de un estado judío independiente en la tierra de nuestros antepasados ​​como una manera de avanzar y facilitar la llegada del Mashiaj.
El rabino Alqalay, inspirado por el Rab Bibás formuló su plan e ideas para la restauración de los judíos en Israel en su libro “Goral laHaShem”, publicado en Viena en 1857. En este libro el rabino Alqalay diseñó un plan comprensivo con las fundaciones religiosas y las medidas prácticas a tomar para la “TESHUBA” nacional, el retorno de la nación judía a Israel. El libro fue publicado en tres ediciones diferentes y traducido a muchos idiomas, incluyendo el inglés.
Presento a los lectores el libro de Rabi Yehuda Alqalay donde podrán observar que la palabra que define al Sionismo es «TESHUBA».
Haga click aquí para obtener el libro del rab Alqalay.
Es muy interesante leer las haskamot (cartas de recomendación) que tuvo este libro de muchos rabinos prominentes. En mi opinión la carta más interesante es la de Sir Moses Montefiore (1784-1885) escrita originalmente en hebreo por este famoso filántropo y líder del pueblo judío



KI TETSE: La Torá y los derechos humanos

ואחר כן תבוא אליה…ולקחת לך לאשה