SHELAJ LEJA: El miedo a la libertad


LA MISIÓN

Los hijos de Israel están en el desierto, a pocas semanas de llegar a la Tierra Prometida. Para asegurar el éxito de su expedición militar, Moshé envía a 12 hombres como espías en una misión de inteligencia. Estos hombres, que eran los líderes de las tribus, tenían que identificar las fortalezas y las debilidades de las personas que vivían allí y a las que pronto tendrían que enfrentar. La información que traerían con ellos sería crucial para el éxito militar.

Después de cuarenta días explorando la tierra de sur a norte, y de este a oeste, los espías finalmente regresan al campamento.

La información debía ser transmitida solo a Moshé, que era el comandante en jefe del ejército de Israel. Pero ocurrió algo inesperado: cuando la gente se enteró del regreso de los espías, a los que estaban esperando ansiosamente, rodearon a los espías y se quedaron allí a escuchar su reporte.

Sin pensar en las consecuencias de este pequeño cambio de planes, los espías, en lugar de informar privadamente a Moshé —y naturalmente motivados por la tentación de ser escuchados por cientos de miles de personas— presentaron su informe en público, lo que inició una cadena de eventos trágicos que nadie pudo anticipar.

EL INFORME DE INTELIGENCIA

Al principio, los espías elogiaron la tierra y hasta mostraron con orgullo las enormes frutas del lugar, que todos vieron con asombro. Pero luego, el discurso cambió. La mayoría de los espías, diez de los doce, comenzaron a verbalizar sus dudas sobre la posibilidad de proceder con el plan de conquistar la tierra de Canaán.

La larga lista de dudas incluye lo siguiente:

“Los hombres contra los que tendremos que luchar son gigantes… nos veíamos a nosotros mismos como langostas, y así nos veían”.

Cuando uno está poseído por el miedo, ve, ¡necesita ver!, la realidad a través de lentes negativos, los lentes de lo imposible. Es decir: la óptica que, lejos de disipar el miedo, lo justifica. No mencionaron que ellos eran mucho más numerosos que sus enemigos. Y en lugar de enfatizar esta ventaja, se describieron a sí mismos como subhumanos (insectos) y al enemigo como superhumanos (gigantes).

LANGOSTAS

Este derrotismo psicológico también se pone de manifiesto en un detalle que yo nunca antes había notado: si te ves pequeño como un insecto, ¿por qué no te describes como una hormiga, una abeja o una avispa (la famosa Tzir‘a que la Torá otras veces menciona)? ¿Por qué usar a la “langosta” o el “saltamontes” como metáfora? Me parece que eligieron compararse con un insecto como la langosta porque “no tiene aguijón”, es decir: no puede defenderse ni defender su colonia. En cierta manera, y con mucha sofisticación, admitían su superioridad numérica, ya que las langostas vienen en plagas de millones. Pero fuera de su gran número, se veían a sí mismos incapaces de defenderse y, mucho menos, de triunfar. Si queremos analizarlo más sofisticadamente todavía: según la cultura gastronómica de aquellos tiempos, las langostas eran comestibles (muchas especies son kosher) y quizás inconscientemente se estaban describiendo a sí mismos como “comida” para el enemigo.

AL-QAEDA Y AMALEQ

Los israelitas no conocían a los enemigos con los que se iban a enfrentar, con excepción de uno de ellos: Amalek, que si bien fue derrotado en una guerra anterior, creó y dejó un trauma y un miedo psicológico en el pueblo judío, ya que fueron los primeros en atacar a Israel, no de frente sino por la retaguardia: Amalek atacó a las mujeres, los niños y los ancianos. Amalek no mostró misericordia ni se inmutó de que Israel es el pueblo protegido de Dios. Los espías mencionaron a Amalek porque proyectaban sus propios miedos hacia un enemigo que no duda en infligir dolor y muerte y que practica el terrorismo más que la guerra. Mencionar a Amalek aterroriza. Sería como mencionar a ISIS o Al Qaeda a las víctimas del terror en Medio Oriente.

LA TIERRA QUE TRAGA

También mencionaron a la tierra de Israel. Primero positivamente: la leche —producto de la ganadería— y la miel, el sirope de los dátiles —producto de la agricultura. Pero inmediatamente después, la narrativa cambió. Y las palabras que los espías utilizan para describir a Israel son: “una tierra que se traga a sus habitantes”. ¿Qué estaban tratando de decir con esta descripción totalmente falsa de la topografía de Israel? Creo que el mensaje subliminal de esta demonización geográfica era el siguiente: incluso si, en el mejor de los casos, conseguimos derrotar a los pueblos antiguos, la tierra ¡no vale la pena!, ya que “se traga a sus habitantes”. Los espías pintaron una imagen irreal, horrorífica y falsa de Israel, asemejándola a una región volcánica y seca, no apta para la agricultura y propensa a la actividad sísmica. En otras palabras, y este es el mensaje fundamental de los espías: ¡Israel, como tierra, es peor que el desierto en el que vivimos ahora… así que es mejor que nos quedemos aquí!

LA REACCIÓN

Al escuchar este informe, las cosas se salieron completamente de control: la gente se puso a llorar, a gritar y a protestar. De nada sirvió que Yehoshua y Caleb trataran de hacerlos entrar en razón. La turba quería matarlos. Dios tuvo que intervenir directamente para evitar la sublevación. Hubo víctimas —los 10 espías y muchos más. Dios los castigó de la peor manera posible. Si no querían ir a la Tierra Prometida, aquí se quedarán hasta morir. Tendrán que quedarse en el desierto hasta que haya un cambio generacional.

Fue una noche tan trágica que la recordamos en luto todos los años en el 9 del mes de Ab.

¿PERO POR QUÉ?

Confieso que durante muchos años adopté la opinión de los comentaristas que responsabilizan a los 10 espías y los ven como instigadores políticos, con sus propias agendas personales: no “querían” conquistar Israel y preferían volver a Egipto y ser recibidos allí como héroes, etc.

Este año, estoy ensayando un enfoque diferente. Quizás los espías fueron víctimas de su propio pánico. Un miedo incontrolable que se apoderó de ellos incluso antes de que la operación de espionaje hubiese comenzado. Quizás cuando dieron su informe no tuvieron la intención de desalentar al pueblo y simplemente se estaban “desahogando” de sus miedos personales, pero en el escenario incorrecto: frente a todos los demás.

ESCAPE A LA LIBERTAD

Lo que me llevó a pensar de esta manera es haber releído recientemente el libro de Erich Fromm, Escape from Freedom (o en español con el título “El miedo a la libertad”, que irónicamente capta mejor la idea que estoy tratando de expresar).

Los espías eran “líderes de Israel”, pero no podemos olvidar ni por un segundo que hasta hace un par de años eran “esclavos”: habían nacido y crecido en un sistema de abuso físico y mental. Habían sido entrenados por sus amos por generaciones a no defenderse: a no luchar por sus derechos o por sus sueños. Fueron programados para “no soñar” con un futuro mejor. Para reprimir cualquier deseo de libertad.

Probablemente, debido a este “trastorno de personalidad”, los espías verbalizaron su pánico, actuando con el instinto más importante de un esclavo: la supervivencia, que incluye “no asumir ningún riesgo innecesario”.

Siguiendo las ideas de Erich Fromm, los esclavos judíos no pudieron ejercer completamente su libertad, que incluye la responsabilidad de luchar y arriesgar la vida por ella. Sin darse cuenta, estaban aterrorizados de la libertad e irónicamente, hicieron lo posible para no conseguirla. Quizás en un lapsus freudiano se describieron a sí mismos como “saltamontes” y no como “hormigas” porque estaban eligiendo inconscientemente “huir”, “volar” en lugar de “luchar con el aguijón hasta la muerte”.

Como sudamericano, puedo escuchar los ecos subconscientes de esta situación mental en los himnos de Argentina o de Uruguay: “Libertad o con gloria morir”. Estas palabras quizás no expresan lo que sentían los libertadores del siglo XIX, sino las arengas formuladas para convencer a los subyugados de que debían asumir con valentía el precio de la libertad. Y estar dispuestos a correr el riesgo de “morir con gloria” en el campo de batalla. Algo que la generación del desierto no supo conseguir. El miedo a la libertad, como afirma Fromm, los llevó a la autodestrucción.

Creo que si en lugar de haber presentado su informe al pueblo, los espías hubieran hablado primero con Moisés, él podría haberlos disuadido. Les habría transmitido con calma la Emuná, la certeza de que Dios estaba con ellos, y les hubiera demostrado que todo lo que el Todopoderoso les había prometido lo había cumplido. Quizás si hubieran hablado primero con Moshé, como indicaba el plan original, esta tragedia se hubiera evitado. Pero trágicamente, una vez que verbalizaron sus miedos en público, las cosas se salieron completamente de control, porque el pánico es contagioso y el miedo hizo que toda una generación olvidara su fe.


 




BEHAALOTEJA: ¿Quién era Moisés?

וְהָאִ֥ישׁ מֹשֶׁ֖ה עָנָ֣ו מְאֹ֑ד מִכֹּל֙ הָֽאָדָ֔ם אֲשֶׁ֖ר עַל־פְּנֵ֥י הָאֲדָמָֽה

¿DE QUÉ ESTÁN HECHOS LOS HÉROES JUDIOS?

Los pueblos de la antigüedad no exaltaban las virtudes morales de su heroes, como la integridad personal o la humildad. Las civilizaciones antiguas admiraban el poder físico de sus líderes, como en el caso de Hércules, o su ingenio militar, como Alejandro Magno, o su astucia para engañar al enemigo, como Hermes. La humildad nunca fue vista como una virtud por los paganos. Por el contrario, la humildad se asociaba con la debilidad. La Torá, sin embargo, no enfatiza la fuerza militar o el poder físico nuestros  líderes: el buen líder judío —como el rey David, por ejemplo— es aquel atribuye la victoria en el campo de batalla, en última instancia, a Dios.

EL GENERAL MOSHÉ

Esta es la razón por la cual muy pocas personas recuerdan que Moshé fue un poderoso líder militar y que derrotó a sus multiples enemigos:

Moshé enfrentó al Faraón, el hombre más poderoso del mundo en ese momento y llevó de la esclavitud a la libertad a tres millones de personas.

Moshé también lideró y triunfó en las gloriosas batallas contra Sijón y ‘Og en trans-jordania.

Mientras que otros pueblos y culturas harían culto a Moshé por su proezas militares, lo que la Torá destaca no de él no son su victorias militares ni su habilidad política, sino su carácter y su personalidad. Particularmente, su humildad. ¿Qué es la humildad de un líder judío? ¿Y por qué es tan importante?

TORÁ Y POLÍTICA

Un líder puede tener dos tipos de objetivos: sus aspiraciones públicas y sus objetivos personales. Las aspiraciones públicas consisten en lo que el líder quiere hacer por el bien de su comunidad, su pueblo o su nación. Las aspiraciones personales consisten en lo que el líder quiere hacer para su beneficio personal: su riqueza, su imagen y su prestigio. A veces estas dos dimensiones coexisten armoniosamente. Y otras veces, estas dimensiones se vuelven inversamente proporcionales. En este último caso, cuando el principal objetivo de un líder político es su beneficio personal, el líder estará dispuesto a sacrificar el bien de su comunidad o su país para alcanzar sus objetivos personales. Hay muchos ejemplos de este tipo de liderazgo: ayer , hoy y mañana. Lo que no hay es muchos ejemplos de situaciones inversas, es decir: cuando un líder está dispuesto a sacrificar sus aspiraciones personales, su honor, sus bienes y hasta su dignidad personal por el bien de su pueblo.

Es por eso que Moshé era un líder excepcional.   

Veamos ahora algunos ejemplos del liderazgo de Moshé Rabbenu para descubrir este aspecto de su vida.  

EL BECERRO DE ORO

Moshé reacciona con indignación cuando desciende del monte Sinaí y ve al pueblo judío adorando al becerro de oro. Habían reemplazado a Dios con un ídolo egipcio y lo estaban adorando. La ira de Moshé en ese momento fue tan severa que rompió las Tablas.

LA GENTE SE QUEJA

En la Parashá de esta semana, beha’alotekha, cuando el pueblo se queja diciendo con insolencia que “solo tenían el maná para comer en el desierto” y comienzan a decir en voz alta que extrañan lo que comían en Egipto, Moshé también se ofende  (ובעיני משה רע). Recordemos que esas quejas de ingratitud estaban dirigidas hacia Dios, y no hacia la persona de Moshé …

MÁS QUEJAS

En el desierto, el pueblo nuevamente se quejó y manifestó su profunda falta de apreciación hacia Dios«¿Por qué Dios nos sacó de Egipto y nos trajo a este desierto? ¿Para hacernos morir de sed y hambre?” Moshé se ofendió y llamó al pueblo de Israel “rebeldes” (שמעו נא המורים).

En estos tres casos en los que Moshé reacciona con enojo y se ofende hay algo en común: las quejas no están dirigidas hacia Moshé; el pueblo se estaba comportando con desagradecimiento hacia Dios.

Ahora que vemos que Moshé es capaz de reaccionar y ofenderse en estas situaciones veamos otro tipo de casos que normalmente hubieran merecido una reacción por lo menos similar, si no mayor, de parte de Moshé.

COMPETENCIA

En la Parashá de esta semana, dos individuos, Eldad y Medad, estaban profetizando en el campamento de Israel. «Profetizar» era una prerrogativa exclusiva de Moshé, hasta ese entonces. Este aparente desafío al liderazgo espiritual de Moshé, una afrenta personal,  fue notado por Yehoshua, quien inmediatamente informa a Moshé y le propone neutralizar a estos dos hombres que le hacían la competencia» a Moshé. ¿Cuál fue la respuesta de Moshé a Yehoshua? (Bamidbar 11:29): «Y Moisés respondió (a Yehoshua): ¿Acaso estás celoso por mí? [yo no me ofendo. Es más:] ¡Ojalá todo el pueblo de Dios se volviera profeta!

OFENSAS PERSONALES

En otro episodio, también en nuestra Parashá (Bamidbar 12: 1-2), «Miriam y Aharón hablan en contra de Moshé…». En esta ocasión, nuevamente, Moshé no se enoja, no se ofende, no reacciona. No hay celos ni reproches ni contraataques. Moshé lo deja pasar y permanece en silencio.

¿Y POR QUE?

Moshé tiene un mecanismo de defensa emocional selectivo. Muy distinto, opuesto, al que tenemos los seres humanos normales. Moshé se «ofende» y reacciona, y no lo deja pasar cuando se trata de defender el honor Divino. Moshé se preocupa apasionadamente por la causa y el honor de Dios.  SU MAYOR AMBICIÓN Y DESEO ES QUE EL PUEBLO DE ISRAEL SE COMPORTE COMO EL PUEBLO DE DIOS. Y esa aspiración de Moshé, se transformó en la «única» que merece ser defendida.

Por eso, cuando se trata de temas personales, que afectan su propio honor, Moshé no se molesta ni se ofende, ni actúa con arrogancia,  PARA MOSHÉ LAS ASPIRACIONES PERSONALES SON UNA DISTRACCION DE LAS ASPIRACIONES QUE TIENE COMO LIDER: EL BIEN DE SU PUEBLO!  

La “Humildad” de un líder judío se manifiesta cuando ese líder  se despreocupa por su ego y sus aspiraciones personales.    

Por eso la Torá dice en la Parashá de esta semana acerca de Moshé : 

Y Moshé, el líder [del pueblo judío], era extremadamente humilde, más [humilde] que cualquier otro ser humano [que habita] en la faz de la tierra  

Bamidbar 12:3




BEHAR: Las universidades de Colombia y el año sabático

En la primera Perashá de esta semana, Behar, encontramos una Mitsvá muy interesante: Shemitá. Esto significa que los campos de cultivo en la tierra de Israel deben reposar durante el séptimo año. En el séptimo año no se ara la tierra. No se siembra ni se cosecha. La razón de esta Mitsvá fue explicada de diferentes maneras. Lo primero que viene a la mente es que dejar reposar la tierra por un año contribuye a la conservación del suelo y le permite mejorar su fertilidad  (esto fue discutido  por Maimónides en Moré Nebujim 3:39).

CRECIMIENTO

Creo que la mejor manera de comprender la Mitsvá de la Shemitá, es comparándola con el Shabbat. En Shabbat también debemos “reposar”  y uno de los beneficios del reposo es que nos permite renovar nuestras fuerzas físicas para trabajar mejor durante la próxima semana.

Sin embargo, el sentido del Shabbat va mucho más allá del descanso material. El reposo físico no es el propósito del Shabbat, sino una consecuencia incidental (y ni siquiera absolutamente necesaria, ya que si por ejemplo, vivo en el piso 12 de un edificio tengo que subir y bajar por las escaleras cada vez que llego o salgo de mi casa, lo cual no colabora mucho con mi descanso físico…).

El sentido del Shabbat y de la Shemitá, de acuerdo al Rab Abraham Kook, debe ser buscado en el efecto “mental” que deja en el trabajador, y no en el efecto de esta Mitsvá en el suelo o  en el cuerpo.  Una vez cada 7 años (o días, en el caso de sahbbat) el trabajador judío deja de arar y cosechar para dedicarse a otra actividad completamente diferente. En Shabbat dejamos nuestras ocupaciones mundanas y nos dedicamos a rezar, escuchar la Torá y estudiarla junto a nuestra familia y nuestra congregación. En Yerushalayim, por ejemplo, el año de Shemitá coincidía con la Mitsvá de Haqhel, donde todo el pueblo se congregaba para escuchar y estudiar la Torá de boca de los reyes de Israel, de los Cohanim, etc.

En este sentido la Shemitá y el Shabbat nos presentan un escenario idéntico: en Shabbat dejamos de trabajar y de “crecer económicamente”,  no para dedicarnos al descanso físico, sino al desarrollo de nuestra vida espiritual: crecer en el conocimiento de la Torá y en nuestro acercamiento a HaShem.  En el año de Shemitá dejamos de dedicarnos al crecimiento de las plantas y los frutos para dedicarnos a nuestro propio crecimiento.

EL MUNDO ACADÉMICO DESCUBRE LA SHEMITA

Este concepto de crecimiento y renovación intelectual es reconocido hoy en día en el mundo entero. Las universidades más importantes del planeta le conceden a sus profesores “un año sabático”, un año de “descanso“ cada siete años de trabajo. La universidad le paga al profesor su salario completo para que  se dedique por doce meses a estudiar, investigar y escribir más. Y sin la carga del trabajo de enseñanza, el catedrático puede renovar exponencialmente su conocimiento, crecer intelectualmente y luego así volcar toda su nueva riqueza intelectual en sus estudiantes.

El año sabático académico es quizás la mejor ilustración de la naturaleza y los beneficios del Shabbat y del año de la Shemitá.  Presento   AQUI artículo FENOMENAL que me envió hace unos años un lector de Halajá of the Day desde Bogota, Colombia. El sugestivo título dice:   “El año sabático no tiene nada que ver con descansar”. Las universidades colombianas ven en esta estrategia [es decir, pagar un año de salario sin que los profesores trabajen] la oportunidad ideal para mejorar la calidad de la educación de sus profesores y aumentar el número de artículos, investigaciones y libros académicos [que producen].”

EMUNA

Hay un elemento más, muy profundo, que tienen en común el Shabbat y el año de Shemitá: La Emuná, nuestra fe, de que nuestro sustento viene de HaShem.

Comencemos por Shabbat. Todos sabemos del malicioso prejuicio antisemita que acusa a los judíos de ser avaros o coidicosos con el dinero. En realidad, la mejor forma de desenmascarar esta falsa acusación es comprendiendo lo que es el Shabbat: Cuando un judío observa el Shabbat ¡está sacrificando significativamente sus ingresos!. Cuántas veces escuché que para los comercios minoristas por ejemplo, “los sábados” , “representan el día de mayor ingresos“. Para un judío, como vemos, el beneficio económico queda en un plano secundario.

En el año de Shemitá ocurre algo parecido pero a mayor escala y prácticamente milagroso.   La Torá le garantiza al Yehudí que observa la Shemitá que nada le faltará. Así dice en Vaiqrá, capitulo 25: “(20)Y si acaso te preguntaras: “¿Qué comeremos en el séptimo año si no plantamos ni cosechamos nuestros productos [durante ese año]?”. (21) [Por eso, deberás saber que] en el sexto año Yo les enviaré una bendición tan grande que la tierra producirá [lo suficiente] para tres años. (22) Cuando ustedes siembren durante el octavo año, todavía estarán comiendo de la cosecha anterior [del sexto año], y continuarán comiendo de ella hasta la cosecha del año siguiente.”

Cuando la tierra reposa durante el séptimo año, hay que trabajarla durante el octavo año para comenzar a tener frutos recién al final del octavo año . El productor judío debe “confiar” que la producción agrícola del sexto año, alcanzará para el sexto, para el séptimo, y para el octavo año.

La observancia del Shabbat y la observancia de la Shemitá se trasforman así en un testimonio de nuestra Emuná: cuando observamos el “reposo sabático” testificamos con nuestras acciones (con nuestro reposo y con nuestro sacrificio económico) la convicción que HaShem, el Creador del Mundo, es el responsable final por nuestro sustento.

SHABBAT SHALOM




BEJUQOTAY: ¿Por qué cambió la opinión del Rabino Teichtal sobre el Sionismo?

El Rab Yssajar Shlomo Teichtal nació en Hungría en 1885 en el seno de una familia de rabinos y líderes jasídicos muy reconocidos. A los 13 años, comenzó sus estudios rabínicos. A los 15, se trasladó a Polonia, donde estudió con el Rab Shalom Unger. Regresó a Hungría y, a la temprana edad de 21 años, recibió la ordenación rabínica. En 1921, se convirtió en el Rabino Principal de Pishtian, Checoslovaquia, donde estableció su propia academia rabínica (Yeshibá).

LA INVASIÓN NAZI

Checoslovaquia fue invadida por los nazis en 1938. El Rabino Teichtal, junto con 10 miembros de su familia, se escondieron en un Bet Midrash (casa de estudio de Torá) y fueron testigos de las atrocidades cometidas por los nazis y las deportaciones masivas a los campos de concentración. En 1942, él y su familia lograron escapar a Hungría y se establecieron precariamente en Budapest, donde permanecieron durante casi dos años. En 1944, cuando Hungría fue invadida por los nazis, fueron capturados y transportados a Auschwitz. En enero de 1945, los prisioneros de Auschwitz fueron llevados en tren a Mauthausen. El Rabino Teichtal fue asesinado por un grupo de ucranianos que estaban en ese tren cuando intentó defender a un judío al que le querían robar su pan.

SUS IDEAS

Al igual que la mayoría de los rabinos jasídicos europeos de su época, el Rabino Teichtal se oponía al sionismo, el movimiento judío que buscaba establecer un Estado judío independiente en Israel,  y se pronunció explícitamente en contra de la emigración sionista a “Palestina”. En 1936, por ejemplo, escribió que “el movimiento sionista estaba profanando la tierra santa”.

Su oposición al sionismo se basaba en dos puntos fundamentales:

  1. El nuevo Estado judío no debería ser fruto del esfuerzo humano, sino exclusivamente de la “Intervención Divina”, que formaría parte de la redención mesiánica.
  2. Los líderes del movimiento sionista y la mayoría de los judíos que se establecían en Israel y construían el nuevo Estado no eran observantes, sino judíos seculares.

EL MÉRITO DE LA TIERRA

Sin embargo, durante el tiempo que estuvo escondido en Checoslovaquia y durante los años de reclusión en Hungría, el Rab Teichtal cambió radicalmente su forma de pensar. En esos años de reclusión, escribió sus reflexiones en un libro llamado “Em Habanim Semejá”, que refleja su nueva visión.

El versículo bíblico que inspiró su nueva forma de ver los esfuerzos del movimiento sionista se encuentra en la Parashá de esta semana, Behar-Bejuqotay, particularmente el siguiente versículo clave: 

“Entonces recordaré mi pacto con Jacob, Isaac y Abraham, y también recordaré la tierra. “   (Vayiqra 26:42).

En este texto, la Torá dice que cuando los judíos sean perseguidos por su numerosos enemigos en el exilio, HaShem finalmente recordará el pacto que hizo con nuestros ancestros y rescatará a Su Pueblo de las manos de sus enemigos. La persecución que describe la Torá en ese texto es tan aterradora que el Rabino Teichtal pudo relacionarla con las atrocidades que los judíos experimentaban en el Holocausto. Esto lo llevó a preguntarse por qué Dios no recordó Su pacto y por qué no rescató a Su pueblo de la Shoah.

Sus reflexiones sobre este versículo lo hicieron pensar y darse cuenta del gravísimo error que había cometido al haberse opuesto sionismo. 

El rabino observó dos elementos inusuales en este versículo.

Primero, que nuestros ancestros generalmente se mencionan en orden cronológico: Abraham, Isaac y Jacob. Pero en este versículo, por alguna razón, se mencionan en orden inverso.

Segundo, este versículo menciona al final a la Tierra de Israel.

¿Por qué?

DE MENOR A MAYOR  

Basándose en el comentario de Rashi, el Rabino Teichtal escribió que para que Dios nos escuche y nos libere de nuestros enemigos, quizás el mérito de Jacob, el más joven de los patriarcas, sea suficiente. Sin embargo, si ese mérito no fuera suficiente, entonces Dios recordaría el mérito de Isaac, que es mayor que el de Jacob. Y finalmente, si el mérito del patriarca Isaac no fuera suficiente, Dios recordaría el mérito más grande, el de Abraham Abinu. Pero ¿qué sucede si, debido a la gravedad de nuestras malas acciones, como la asimilación y el abandono de nuestro Pacto con Dios, el mérito de nuestros patriarcas tampoco fuese suficiente? 

El Rab comprendió finalmente el mensaje de este versículo: el último mérito, ¡el mayor! es el de regresar a la Tierra de Israel, tal como pretende el movimiento sionista. Los judíos deben dejar Europa y regresar a Dios regresando a Su Tierra. 

SU NUEVA VISIÓN

El Rabi Teichtal concluyó que los esfuerzos de los pioneros sionistas que habían llegado desde fines del siglo 19 a la tierra prometida para construir un nuevo estado era absolutamente significativo en términos religiosos. El movimiento sionista,  comprendió ahora el Rab, es una emprendimiento básicamente sagrado y religioso, aunque los judíos seculares que lo lideran, debido a su falta de acceso a una educación judía adecuada, no llevaban una vida observante. Sin saberlo o sin darse cuenta, esta judíos eran parte de un Plan Divino. Luchar para regresar específicamente a la tierra de nuestros ancestros —y no a lugares como Uganda o Entre Ríos — era la forma de”Teshubá” (retorno) de estos judíos: el sionismo era su regreso a Dios. ¿Por qué deberíamos quitarles este mérito? El sionismo es la realización de una visión profética y profundamente religiosa, que comenzó CINCUENTA AÑOS antes de que ocurriera el Holocausto. 

Y finalmente , la confesión más dolorosa del Rab Teichtal: 

¿Cuántos judíos que fueron asesinados en Europa podrían haberse salvados si hubieran regresado a la tierra de Israel antes de que comenzara el Holocausto?

SU NUEVO PLAN 

En primer lugar, los rabinos y lideres religiosos debemos hacer todo lo posible para inspirar el despertar de la tradición y la observancia judía (Keruv) entre los pioneros sionistas seculares, eso que que sido justa excusa para no apoyar el sionismo, debe trasformarse en NUESTRA MISION. Y en segundo lugar, debemos hacer todo lo posible para que los judíos observantes se sumen al esfuerzo sionista y regrese a Israel. Si eso sucede, su presencia inspirará a los judíos seculares y el pueblo judío se salvará tanto física como espiritualmente, al vivir en nuestra tierra, y ayudar a que gradualmente todos nuestros hermanos judíos regresen al camino de nuestra Torá.

Para más información sobre el rab Teichtal y sus ideas ver este articulo de la Yeshivat  Hesder Holon, Israel (hebreo)




Resumen de Parashá Quedoshim


La parashá Quedoshim, ubicada en el libro de Vayiqrá (Levítico), es esencial para entender el llamado de Dios a los judíos para alcanzar la santidad: “Sean santos porque yo, el Señor su Dios, soy santo”. Este no es un mandamiento sino una exhortación para la serie detallada de leyes que serán mencionadas a continuación y que guían la conducta ética y espiritual del pueblo judío.

La parashá comienza con la importancia de respetar a los padres y observar el Shabbat. Se prohíbe la idolatría y se establecen normas relacionadas con los sacrificios que no se han consumido en el tiempo establecido. También se refiere a la justicia social, indicando que los judíos debemos dejar partes de nuestras cosechas para los pobres. También se prohíbe el engaño, la mentira, la retención injustificada del salario del trabajador, jurar falsamente y maldecir.

Además, la Torá prohíbe pervertir la justicia, chismear, ser indiferente ante el sufrimiento ajeno, odiar, guardar rencor y practicar la venganza. Se destaca la importancia de advertir al que procede mal y se exhorta a amar al prójimo como a uno mismo.

También se abordan leyes rituales sobre la agricultura y la vestimenta, como la prohibición de sembrar cruzando dos tipos de semillas, usar una prenda de mezcla de lana y lino (shatnez), o cruzar animales de diferentes especies.

Se introducen leyes sobre la prohibición de comer frutos de un árbol durante los primeros tres años (orla) y la obligación de ofrendar los frutos en Jerusalem el cuarto año.

También se prohíben las prácticas de la brujería, la hechicería, la prostitución y el tatuado del cuerpo. Se exhorta a no rasurar los bordes del cuero cabelludo o la barba con una cuchilla de afeitar, pero sí se permite cortarlo con una tijera. Un judío debe respetar el santuario de Dios, el estudio de la Torá y a los ancianos.

Se destaca la importancia de amar a los conversos y residentes legales (guer toshab) y a ser honesto en las transacciones comerciales, manteniendo los pesos de las balanzas y las medidas con integridad.

Se habla del castigo capital para aquellos que practiquen el culto a Molej, que era una forma de idolatría que implicaba sacrificios humanos. Y se establecen las penalidades para aquellos que maldigan a sus padres y para quienes incurran en relaciones sexuales prohibidas.

Finalmente, se advierte a no seguir las costumbres y tradiciones de los paganos y se enfatiza la importancia de consumir solo animales puros (kasher). La Parashá concluye enfatizando que estos son los mandamientos que se deben seguir para ser santos.

Esta parashá no solo destaca la diversidad de las leyes que regulan la vida cotidiana y las prácticas religiosas, sino que también enfatiza un tema central: la búsqueda de una vida de santidad y pureza en la imitación del carácter divino.




SHEMINI: Controlar lo que uno come

KASHRUT Y AUTOCONTROL

En la Parashá de esta semana, la Torá introduce la dieta del pueblo judío: el Kashrut. Esta dieta no tiene que ver necesariamente con el bienestar físico, como una dieta baja en calorías o cualquier otro régimen que seguimos para adelgazar o mantenernos saludables. El Kashrut tiene que ver con algo más profundo: con una conducta, un comportamiento que la Torá llama Kedushá — santidad — que HaShem exige a Su pueblo.

¿Qué es la Kedushá? Según la Torá, la santidad se construye sobre un concepto fundamental: el autocontrol y la autodisciplina. Especialmente en aquellas áreas del comportamiento humano vinculadas a la satisfacción de instintos primarios, como la alimentación y la vida sexual. Controlar nuestros impulsos nos humaniza, nos diferencia de los animales, que por naturaleza no pueden decir “no” a sus impulsos. Esa capacidad de decir “no” es lo que nos eleva: nos hace “sobrenaturales” .

La Guemará en Pesajim (49b) lleva esta idea a un extremo sorprendente: según Ribbí Yehudá HaNasí, no todo individuo tiene el derecho de consumir carne. רַבִּי אוֹמֵר: עַם הָאָרֶץ אָסוּר לֶאֱכֹל בָּשָׂר — “Una persona sin educación mínima no debería consumir carne”. ¿Por qué? Porque quien no puede controlar sus propios impulsos no se encuentra en un nivel moral superior al de los animales — y por lo tanto, no tiene el derecho de alimentarse de ellos.

KASHRUT Y EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

Los judíos comenzamos a entrenarnos en el autocontrol desde muy pequeños. Recuerdo una vez, en una fiesta, que un señor no judío se acercó a mí para felicitarme por uno de mis hijos pequeños. Le había  ofrecido un dulce y mi hijo le dijo que no podia comerlo  porque no sabía si era Kasher. Esto es más o menos lo que me dijo:

“Rabino, ¿cómo se educa a un niño de 5 años para que tenga esa clase de autodisciplina? Yo tengo tres hijos, uno de esa edad, y la verdad es que no puedo con sus apetitos. Los niños de hoy son consumidores voraces, entrenados por la sociedad para consumir absolutamente  todo lo que se les presenta. Son insaciables. Pero su hijo es diferente: le ofrecí unos dulces, los tomó y me dio las gracias — pero antes de llevárselos a la boca, fue a preguntarle a su hermano mayor si podía comerlos. ¿Cuál es el secreto? ¿Qué premio le prometió? ¿Lo amenazó con algún castigo?”

Le respondí que no había premios ni amenazas. Que cualquier niño judío criado en un hogar que observa Kashrut desarrolla naturalmente ese nivel de autocontrol. Y mientras lo decía, me sorprendí al escucharme: “nunca tuve que explicarles a mis hijos las leyes de Kashrut. Las vivieron. Las aprendieron solos, imitando lo que vieron en casa.

Hay algo notable en esto. El Kashrut es una Mitzva que un niño practica mucho antes de comprenderla. No hay una explicación que “haga clic” a los 3 o 4 años. El niño simplemente nace en un mundo Kasher y lo vive. Y cuando crece, esa práctica ya es parte de su identidad — no solo de su teología.

KASHRUT E IDENTIDAD

El Kashrut es también una de las señales más poderosas de identidad judía. A veces me he sentado en un avión junto a alguien sin ninguna identificación judía visible — kipá, Maguén David, etc. y descubrí su identidad judía  cuando le sirvieron su bandeja Kasher. En un viaje, en un hotel, en una reunión de negocios: el Kashrut nos identifica.

Seguir una dieta Kasher nos hace más conscientes de nuestras elecciones y crea naturalmente una afinidad con quienes comparten nuestras prácticas,  precisamente en torno al elemento más universal de toda reunión social: la comida.

KASHRUT Y ASIMILACIÓN

La primera vez que la Torá presenta la dieta como un factor de separación fue en Egipto: una protección de la identidad judía. La cultura egipcia era radicalmente diferente de la cultura semítica, especialmente en lo que respecta a la alimentación. Para los egipcios, los animales eran sagrados — los adoraban como dioses, igual que hoy se venera a las vacas en la India. Comer carne animal era una to’evá, una abominación.

Los hermanos de Yosef se presentaron ante el Faraón como pastores que criaban, esquilaban y consumían ovejas y carneros. Y cuando Yosef le informó al Faraón que su familia había llegado de Canaán, le pidió expresamente un lugar de residencia separado de los súbditos egipcios. No era un capricho: era una estrategia. Al vivir en Goshen, apartados del entorno egipcio,  Bene Israel no se asimilaron y preservaron su identidad durante generaciones. Como explica el Seforno, fueron precisamente estas diferencias en la alimentación las que impidieron la integración social con los egipcios — y protegieron la identidad del pueblo de Israel.




TERUMA: ¿Somos avaros los judíos?

TRABAJO FORZADO

En la Parashá de esta semana, Terumá, comenzamos a leer sobre el Mishkán o Tabernáculo, es decir, el Templo que el pueblo de Israel construyó en el desierto. Dentro del Mishkán había ciertos artefactos sagrados (כלים) como el Arca del Pacto, donde estaban las dos tablas de la Ley; la Menorá; una mesa especial (Shulján Hapanim); y el altar del incienso. Todos estos objetos se hicieron de oro puro. También había otros elementos y piezas del Tabernáculo que se hicieron de plata o de cobre. Vigas hechas con una madera especial y cortinas confeccionadas con telas muy finas.

¿De dónde sacó Moshé estos metales preciosos y los demás materiales necesarios para construir el Mishkán? Cuando los reyes de los pueblos paganos construían un templo—muchas veces dedicado a sí mismos—tenían que imponer impuestos por la fuerza o confiscar riquezas del pueblo para lograrlo. Sería de esperar, entonces, que Moshé hubiera obligado al pueblo a pagar un alto impuesto o por lo menso forzar al pueblo a trabajar —como lo hicieron en Egipto—para construir el Tabernáculo.

TRABAJO VOLUNTARIO

Pero esto no fue lo que sucedió. Moshé no necesito imponer impuestos. Los trabajadores judíos llegaron voluntariamente. Y las maderas, las telas y los metales preciosos fueron donados por el pueblo. Moshé sólo tuvo que solicitar las donaciones, y estas fueron dadas literalmente de corazón.

Así comienza nuestra Parashá: «Y habló HaShem a Moshé diciendo: Dile a los hijos de Israel que tomen/donen una ofrenda para Mí; tomaréis la donación de todo aquel cuyo corazón lo mueva a hacerlo».

La respuesta del pueblo a la solicitud de Moshé, que aparece unos 10 capítulos más adelante, fue increíble. La Torá relata algo extraordinario, probablemente único en los anales de la historia de la filantropía: no sólo que no faltó nada de lo que era necesario para el Mishkan, sino que al final las donaciones “sobraron”. Lejos de declarar un déficit, ¡se proclamó un superávit!

Así dice el capítulo 36 de Shemot: «Y ellos [el pueblo] seguían trayendo sus ofrendas voluntarias cada mañana. Entonces vinieron los hombres que estaban a cargo del trabajo del santuario y le dijeron a Moshé: ‘El pueblo está trayendo más de lo que se necesita para la obra de construcción…’ Entonces Moshé dio la siguiente orden, que se proclamó por todo el campamento: ‘Ningún hombre ni mujer deberá traer más donaciones para la obra del Tabernáculo. Porque el material que hay es ya abundante, y es más que suficiente para hacer toda la obra’».

LO CONTRARIO DE DEFICIT

Superávit—cuando hay más de lo que se precisa—es una palabra que rara vez se usa, especialmente cuando se recaudan fondos. Pero así fue: el pueblo de Israel fue tan generoso que hubo un exceso de donaciones.

Pero ¿de dónde sacaron los esclavos judíos todos esos objetos de valor? La Torá nos cuenta que en los días previos a la salida de Egipto, los Yehudim le reclamaron a los egipcios que les pagaran una indemnización por los años trabajados: «Y pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y vestimentas» (Shemot 12:35). Y así sucedió: los egipcios desesperados por las plagas le concedieron a los judíos objetos de gran valor.

Lo interesante es que esta fue la primera vez que los esclavos hebreos poseían joyas, telas finas y otros elementos valiosos. Y lo normal es que uno NO se desprenda de algo de valor, especialmente cuando lo tiene por primera vez… Por eso insisto en que la generosidad que demostró el pueblo judío es increíble, sin paralelos en la historia antigua, y quizás moderna también.

BENEFICENCIA ANÓNIMA

Más allá de la bondad que representa el donar en abundancia, el epítome del altruismo y la generosidad es el anonimato. En el Mishkán, nadie pretendía que su nombre fuese mencionado en una placa especial o en algo similar. El Mishkán era consagrado para Bore Olam, el Creador, y las ofrendas eran totalmente anónimas.

Esto me recuerda una historia real que presencié en Israel. Existe una forma de hacer Tsedaqá que es admirable, ya que incluye estos tres elementos: generosidad, anonimato y superávit.

Un hombre generoso, llamémoslo Sr. Cohen, viaja a Israel todos los años, entre otras cosas, para dar Tsedaqá a la gente pobre de Israel. El Sr. Cohen separa durante todo el año parte de sus ingresos para este generoso fin. Una vez en Israel, visita ciudades y barrios donde hay pobres, Abrejim necesitados o personas con escasos recursos. Va al almacén del barrio (cada año trata de visitar un barrio diferente) y le pregunta al almacenero si le da crédito a sus clientes, lo cual es muy común en Israel.

El almacenero le muestra una libreta con las deudas de decenas de familias—por lo general con muchos hijos—que han acumulado deudas significativas a cuenta de la comida que compran para sus hijos: pan, leche, azúcar, queso para untar, tomates y pepinos: la dieta básica de una familia de bajos recursos en Israel. El Sr. Cohen le extiende al almacenero un cheque por el valor de la deuda y se va.

La historia de la generosidad y el altruismo anónimo que comenzó en el Mishkán se repite permanentemente. Muy lejos del prejuicio antisemita de que los judíos somos avaros, las estadísticas demuestran que nuestros correligionarios superan en actos de filantropía a los miembros de otras religiones. Si no escuchamos más sobre estos actos de bondad, es porque los más importantes actos de filantropía se llevan a cabo, como en el Mishkán, anónimamente, sin interés de figurar.




TERUMA: El respeto a lo que uno fue

Uno de los elementos del Mishkan que se describen en la Parasha de esta semana es el Arca del Pacto, o aron haberit.  El Arca se encontraba en el interior del Qodesh HaQodashim, el area más sagrada del mishkan y luego del Bet haMiqdash, a al cual solo tenia acceso el Cohen Gadol en Yom Kippur.
¿Qué había dentro del Arca del Pacto? Ente otras cosas (Sefer Tora, una muestra del man y la vara de Aron haKohen) el Arca contenía las dos Tablas de Piedra con los Diez Mandamientos. Lo que hay que recordar es que Moshé rompió las primeras Tablas , para evitar incriminar al Pueblo de Israel cuando adoraban al becerro de oro. El Arca, por supuesto, contenía las segundas Tablas de Piedra con los diez mandamientos. Y la pregunta es  ¿Qué paso entonces con los restos de las primeras tablas? Nuestros Jajamim afirman que los fragmentos de las primeras tablas también fueron colocados dentro del Arca, junto a las segundas Tablas (lujot veshibre lujot munajim baaron).

¿Y qué podemos aprender del hecho de que tanto las Tablas de piedra enteras y los restos de las primeras tablas estaban en el mismo lugar sagrado?

En primer lugar, aprendemos que un elemento que tuvo qedusha(santidad) no puede ser descartado de una forma no-honorable. ¿Qué debemos hacer entonces con elementos que, por ejemplo, tienen el nombre de HaShem -digamos un Sefer Tora,  Tefilin, una Mezuza-  pero que por alguna razón ya no se pueden arreglar o usar más? De acuerdo a la ley judía cuando uno de estos elementos o sus accesorios (llamados tashamishé qedusha) caen en desuso no se pueden tirar. Hay que guardarlos hasta que puedan ser enterrados.  Es por eso que en toda sinagoga hay una Geniza, generalmente una caja grande, donde se colocan estos objetos religiosos que ya no se utilizan más. Eventualmente todos estos elementos seran llevados a un cementerio donde están enterrados. De acuerdo al Shuljan aruj, un Sefer Tora en desuso (pasul) se enterrará junto a un Talmid Jajam.

Al igual que los fragmentos rotos de las Tablas de Piedras, aunque ese Sefer Tora ya no tiene la misma santidad de antes, y ya no “sirve” para ser leído, igual le tenemos un gran respeto .

Los Jajamim dijeron algo extraordinario: que esta misma conducta la debemos tener con los seres humanos. El ejemplo que ellos dieron es el de un Sabio de la Torá que siempre fue respetado y honrado por su sabiduria y su profundo conocimiento. ¿Qué pasa si ese Sabio deja de ser un sabio? ¿Qué pasa si por ejemplo, sufre de Alzheimer, o senilidad, y pierde sus conocimientos,  y ya no recuerda casi nada de lo que sabia? Este individuo es como un fragmento roto de lo que era aquel gran Sabio. Su memoria está destruida. Su sabiduría, “hecha pedazos”. Este hombre ya no sirve ningún propósito practico.  ¿Dejamos de honrarlo? Nuestros rabinos nos enseñaron que a esta persona senil o con Alzheimer  le debemos el mismo respeto y honor que le brindábamos antes. Y esto lo aprendemos del Arca, que contenía en el mismo lugar de honor, no sólo las tablas enteras sino también los pedacitos de las tablas rotas que ya “no servian más”.

Am Israel es, y debe seguir siendo, un ejemplo en cuanto al Honor a los padres y a los mayores, sin importar la condición que estén. Es importante tener esto muy en cuenta porque vivimos en una sociedad de consumo, donde sólo se honra lo que sirve, y en la cual algunas personas, especialmente las personas mayores, son tratadas como artículos descartables que cuando no se usan,  ח״ו se descartan.

Nuestra Torá nos enseña que el honor se debe aún a lo que ya fue.

SHABBAT SHALOM!




YITRO: ¿En qué pensás cuando ves las pirámides de Egipto?

En preparación para la Perashá que leeremos mañana por la mañana, Yitró, que contiene la celebración del Pacto entre Dios y el pueblo judío en el Monte Sinaí ( מעמד הר סיני) y la presentación de los 10 Mandamientos como parte de ese pacto, estamos analizando el Primer Mandamiento: “Yo, HaShem, soy tu Dios, que te liberó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos”. Ayer explicamos la primera parte de este versículo. Dijimos que este mandamiento consiste en aceptar a Dios como nuestro Soberano (Eloquim), y nos recuerda nuestro compromiso de conducirnos de acuerdo a Sus leyes. Aclaramos asimismo que la fe en Dios en el judaísmo no se reduce a una declaración verbal acerca de Su existencia  sino que se expresa fundamentalmente por lo que hacemos respecto a Dios (reconocerlo, amarlo, obedecerlo).
Hoy veremos la segunda parte de este versículo.
yo soy HaShem “tu Dios, que te liberó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos”
Dios no se presenta como “el Creador de los cielos y la tierra” , sino como “quien nos rescató de Egipto”.
¿Cuál es la diferencia?
¿CREADOR O LIBERTADOR?
En primer lugar cabe destacar que al mencionar la salida de “Egipto” se deja en claro que estos Mandamientos NO son de alcance universal, sino particulares para el pueblo que sufrió allí la esclavitud y fue milagrosamente rescatado de allí.  Desde un punto de vista formal y técnico, la Biblia concibe como código de ley universal a los 7 Mandamientos de Noaj, 4 (o 5) de los cuales son muy parecidos en su contenido a los 10 Mandamientos (no matar, no robar, no practicar la idolatría, el adulterio y el incesto, no ofender el nombre de Dios). Para comprender mejor esta distinción, recordemos que el contexto histórico de las 7 leyes tiene que ver con el pacto que Dios hizo con Nóaj y sus descendientes luego del diluvio universal.  Mientras que el contexto de los 10 Mandamientos es la celebración de un pacto con una nación en particular, Israel, que formalmente se compromete a la observancia de no 10 sino 613 mandamientos.
FUERA DE LA JURISDICCION DEL FARAON
Puede haber otra razón por la cual Dios se presenta como quien nos sacó de Egipto y no como el Creador del Mundo. Este pacto se celebra 7 semanas después de haber abandonado Egipto. Los esclavos judíos han vivido por generaciones al servicio del Faraón, y el Faraón y sus oficiales son la única fuente de autoridad que han conocido.  Dios le recuerda ahora al pueblo que su situación es diferente. No están en Egipto, territorio del Faraón. Ya no tienen que obedecerlo. Están “fuera de Egipto”, en el desierto, tierra de nadie: jurisdicción Divina.
Para entender más en profundidad el contraste que este versículo presenta entre Dios y el Faraón, recordemos que el Faraón forzaba a sus súbditos judíos a obedecer y trabajar para él. Mientras que Dios, como se ve en esta extraordinaria Perashá, “le ofrece” al pueblo judío celebrar “un pacto” con Dios, con responsabilidades mutuas y derechos. De esta manera, indirecta pero sin ambigüedades, la Torá denuncia la esclavitud, la tiranía y la arrogancia de los hombres que usan la violencia para imponer su voluntad a otros.
MEMORIA SELECTIVA
Finalmente veamos por qué este versículo aclara que Egipto era “ la tierra de esclavos”. Tal como pasa el día de hoy con muchas personas que no viven en medio oriente, “Egipto” suena como un destino turístico perfecto:  Giza y sus pirámides; el Valle de los Reyes, y Tutankamon;
el delta del Nilo, etc.  En los tiempos de la Torá Egipto ya era famoso por sus imponentes pirámides, por su caudaloso rio Nilo, por su esplendor, su excentricidad y sus riquezas. Egipto era la mayor superpotencia mundial. La Torá entonces le advierte a los Yehudim no pensar en Egipto con romanticismo. “Recuerda que en esa hermosa tierra fuiste sometido a la esclavitud”. Cuenta el famoso historiador griego Herodoto que en el año 600 antes de la era común, 800 años después de Moisés, el faraón egipcio se embarcó en proyectos de construcción “faraónicos”. Lo más relevante es que Herodoto registra los costos de producción de ese proyecto: 120.000 esclavos murieron en esa obra. No hay registros del número de judíos que murieron trabajando para el faraón en los tiempos de Moshé (aunque un famoso Midrash cuenta que los egipcios usaban los cuerpos de niños judíos cuando no alcanzaban los ladrillos). Al describir Egipto como “la casa de esclavos” la Torá quiere que no seamos víctimas de la memoria selectiva, y que cuando pensemos, por ejemplo en las pirámides, no olvidemos el costo que se tuvo que pagar….



SHEMOT: El acuerdo para liberar a los rehenes y los desafíos de Netanyahu

Rehenes y Netanyahu

Este acuerdo para la liberación de rehenes, que al momento que escribo estas líneas aún no ha sido firmado o no ha comenzado, parece un muy mal acuerdo. En primer lugar, y pro principio: no se negocia con terroristas. A los terroristas hay que jugarles su juego. En hebreo se dice: Haba lehorgueja, hashkem le’horgo. Cuando alguien tiene la intención de matarte —y en el caso de Hamas, esa intención está explícita en su carta fundacional—, mátalo primero.

En mi opinión, en lugar de negociar, Israel debería comenzar por debilitar a Hamas. ¿Cómo? Cortando la ayuda humanitaria a Gaza, los cientos de camiones con comida y gasolina que entran cada día a Gaza y mantienen vivo y poderoso a Hamas.

Luego, Israel debería usar su fuerza militar para liberar a los rehenes. Aunque es arriesgado y puede costar vidas. Estadísticamente se perderán muchas más vidas liberando a terroristas asesinos de Hamas. Ya vimos que, como consecuencia directa o indirecta de la liberación del soldado Guilad Shalit, 1027 terroristas fueron liberados y el 80% de ellos volvieron a cometer actos de terror. Como consecuencia MILES de israelíes fueron asesinados. Incluyendo las víctimas del 7 de octubre, ya que el que organizó ese ataque fue Sinwar, uno de los liberados en el intercambio por Shalit.

Israel debe proteger su reputación. Hasta la semana pasada Israel era considerado el gran triunfador en el Medio Oriente lo cual le concede un gran poder de persuasión. En el Medio Oriente, TODO es cuestión de reputación. Cuando los vecinos ven fuerza, coraje y triunfo, te respetan y no se meten contigo. Pero cuando ven debilidad —y este acuerdo refleja mucha debilidad—, allí se envalentonan y te atacan por todos los frentes.

Negociar con Hamas para liberar a los rehenes envía un claro y terrible mensaje que los enemigos de Israel entienden muy bien: si quieres destruir a Israel, dañarlo internamente, hacerlo sangrar y hasta obtener cualquier concesión del Estado judío todo lo que tienes que hacer es secuestrar a un judío. Para obtener mayores beneficio: secuestra a una madre con dos pequeños hijitos e Israel te va a dar todo para liberarlos. Negociar por rehenes, desgraciadamente, es la mejor formula para estimular al enemigo a aumentar su sed de secuestros extorsivos. Liberar a los terroristas con sangre en sus manos es la mejor manera de estimular más actos de terrorismo, ya que los criminales saben que si son capturados, en poco tiempo, luego de algún secuestro exitoso, podrán salir libres.

Estos son los riesgos y los puntos mas dañinos de este acuerdo.

Por otro lado, es muy difícil concebir que Netanyahu no sabe todo esto. O que no lo toma en cuenta. El primer ministro de Israel es extraordinariamente inteligente: una de las 10 personas con el IQ mas alto del mundo. Y ha demostrado mucha FIRMEZA cuando se trata de la seguridad de Israel, lo cual quedó claro en todas las veces que desde que comenzó la guerra se enfrentó a su mayor aliado, Estados Unidos. En una entrevista que recuerdo claramente, le preguntaron a Netanyahu cómo quería ser recordado para la posteridad, y él dijo: «Como quien luchó por el bitajón (la seguridad) de Medinat Israel». Me resulta inconcebible pensar que Netanyahu simplemente “haya cedido” a la presión de Biden para hacer un acuerdo tan desfavorable. Especialmente cuando faltan solo 4 días para que asuma el nuevo gobierno.

Paso ahora a especular sobre algunas de las cosas que pueden haber ocurrido para que este acuerdo se lleve a cabo:

Una posibilidad real, de la que poco se se habla es que Biden, Blinken y Sullivan quieren que esta operación salga adelante para llevarse el crédito. Luego de un gobierno terrible de 4 años, con incontables fracasos y sin ningún objetivo alcanzar, liberar a los rehenes le dejaría a su administración un legado del cual jactarse, y ademas sería una una buena manera de seguir adelante con la doctrina anti israelí de Obama y contrariar a la administración Trump. Para presionar a Israel a que acepte un acuerdo desfavorable Estados Unidos tiene un aramea secreta. Su veto en las Naciones Unidas. Lo explico: cada vez que las Naciones Unidas intentan demandar de Israel alguna concesión seria destructiva para Israel, Estados Unidos impone su veto. Imaginemos, por ejemplo, que Francia e Inglaterra deciden exigir en el Consejo de Seguridad de la ONU que, bajo amenaza de sanciones internacionales (que ahogarían política y económicamente a Israel), Israel se debe retirar de los territorios reconquistados en el Golán sirio, en Líbano y en la franja de Gaza: incluyendo las areas que para Israel son zonas de seguridad. Esta exigencia internacional sería un problema eterno para Israel en los años o décadas que vienen, porque incluso si Trump intentara revertir ese decreto, otros países como Rusia y China lo bloquearían con su veto. Por lo tanto, el daño que en estos 3 próximos días Estados Unidos puede causarle a Israel no usando su veto—sería irreversible. Esto puede haber condicionado a Netanyahu a elegir entre algo muy malo y algo peor. (Hay quienes dicen que Netanyahu intentará jugar con el tiempo, y que el acuerdo no se ejecutará hasta el 20 de Enero, y allí con Trump, tendrá la oportunidad de modificarlo. Estas próximas 72 horas serán muy delicadas para Israel).

Hay quien dice que Netanyahu está seguro de que Hamas violará el alto al fuego —como el cuento del sapo y el escorpión— lo que daría a Israel todas las razones para regresar a Gaza y atacar con el apoyo de un nuevo Estados Unidos, sin deberle nada a Hamas por los rehenes liberados.

Otra posibilidad es que, para iniciar su gobierno con un triunfo diplomático impresionante y poder dedicarse de lleno no a Hamas, sino a sus problemas domésticos, Trump le haya prometido a Israel a cambio de esta concesión enormes beneficios a largo plazo, como por ejemplo acompañar a Israel en un ataque a Irán, proporcionar todas las armas necesarias, ampliar los Acuerdos de Abraham con Arabia Saudita, forzar a Egipto a abrir las fronteras de Gaza para que los gazatíes salgan, y apoyar la captura o eliminación de los terroristas liberados. En otra palabras: a esta altura conocemos los detalles del posible acuerdo entre Israel y Hamas, pero nadie sabe en absoluto los detalles del acuerdo entre Netanyahu y Trump! Y esta parece ser la clave de todo este asunto.

Repito, todo esto es pura especulación basada en el hecho de que Netanyahu ha demostrado ser un líder muy inteligente y cuidadoso, especialmente después del 7 de octubre.

Mientras tanto, rezo a Bore Olam para que proteja a nuestros soldados, y especialmente que inspire a nuestros líderes y les dé la inteligencia y la sabiduría para tomar las mejores decisiones para Am Israel.

Confío en que B”H así será.

SHABBAT SHALOM
Rab Yosef Bittón




RESUMEN DE LA PARASHA VAYIJI

Parashat Vayijí (ויחי) que significa “Y vivió…” , alude a los últimos 17 años de la vida del patriarca Jacob en Egipto.

1. LOS ULTIMOS DIAS DE JACOB
Cuando Jacob siente que su vida está llegando a su fin, llama a Yosef y le hace prometer que lo enterrará en Israel, y no en Egipto. Yosef accede a la solicitud de su padre. Cuando Jacob se enferma y cae en cama Yosef lo visita, acompañado de sus dos hijos Menashé y Efraim. Jacob le concede a Efraim y Menashé el estatus de “jefes tribales”, es decir, que Yosef, en lugar de heredar una sola tribu como sus hermanos heredará el doble: tendrá dos tribus, Menashé y Efraim, en lugar de una sola que se hubiese llamado “Yosef”. Yosef le pide a su padre que bendiga a sus hijos. Jacob cruza sus manos y posa su mano derecha, con la que se consagraba al primogénito, sobre la cabeza de Efraim, el menor de los dos hermanos. Y los bendice diciéndoles: “Que el ángel de haShem que me redimió de todo mal bendiga a los jóvenes, y que sean llamados por mi nombre y por el nombre de mis padres, Abraham e Isaac, y que se multipliquen en abundancia en toda la tierra.” Yosef se inquieta porque piensa que Jacob puso su mano derecha sobre Efraim por error, e intenta colocar la mano de su padre sobre Menashé. Pero Jacob se niega y le dice que él sabe quién es el hijo mayor, pero “el hermano menor será mayor, y sus hijos se llenarán de fama en las naciones”. Luego Jacob los bendice diciendo que el pueblo de Israel bendecirá el uno al otro diciendo: “Que Dios te bendiga como a Efraim y Menashé”.

2. LA BENDICION FINAL DE JACOB
Luego Jacob convoca a todos sus hijos y le dedica un mensaje o una bendición personalizada, según el carácter, los talentos, el futuro y el potencial de cada uno de ellos. Reubén es criticado por su impulsividad y por haber profanado la cama de su padre. Shimón y Levi también son reprendidos por su ira, que se expresó en la matanza de los hombres de Shejem. Yehudá es bendecido con la monarquía y el éxito en la batalla. Zebulún es bendecido por sus talentos en el comercio marítimo. Jacob compara a Isajar con un fuerte burro (el burro era un animal respetado en esos días) que trabaja sin descanso. Dan posee la habilidad de juzgar. Gad, valentía en la batalla. Asher , la capacidad de producir abundante aceite y comercializarlo. Naftalí, posee la velocidad de los ciervos. Yosef es reconocido por su encanto, su sufrimiento y su rectitud y recibe una gran variedad de bendiciones. Benjamín, finalmente, es comparado con un lobo feroz que enfrenta sin miedo a sus enemigos. Jacob también reitera ante todos sus hijos su solicitud de ser enterrado en Israel, en la Cueva de Majpelá en Hebrón. Luego de bendecir a sus hijos fallece con una edad de 147 años.

3. EL FUNERAL
Después de un período muy prolongado de duelo nacional donde todo Egipto llora por al muerte de Jacob, Yosef recibe el permiso del Faraón para trasladar el cuerpo de Jacob a Israel. Una gran procesión fúnebre compuesta por todos los ancianos de Egipto y toda la familia de Jacob se traslada a Israel para enterrar a Jacob.

4. LA FAMILIA NUEVAMENTE UNIDA
Luego, ya de regreso en Egipto, los hermanos de Yosef temen que ahora, una vez que Jacob ya no está vivo, Yosef se vaya a vengar de ellos por haberlo vendido como esclavo. Pero Yosef les asegura que no les guarda rencor. La familia de Israel finalmente vuelve a estar unida y en paz.

5. EL ULTIMO DESEO DE YOSEF
Yosef vive hasta la edad de 110 años. Antes de fallecer, le dice a sus hermanos que Dios eventualmente los sacará de Egipto y los devolverá a la Tierra de Israel. Yosef les hace prometer que cuando llegue ese momento sus restos mortales sean llevados con ellos para ser enterrados en la tierra de Israel, como hizo su padre.




SHEMOT: ¿Cómo se evitó la asimilación en Egipto?

Cuando nuestro patriarca Ya’aqob se aprestaba a descender a Egipto y reunirse con su hijo Yosef —el segundo hombre más poderoso de Egipto— tuvo miedo. Y dudas. HaShem se reveló a Ya’aqob y le dijo: “No tengas miedo de descender a Egipto, Ya’aqob, allí haré de ti una gran nación”. ¿Cuál era el temor de Ya’aqob? 

PREVENIR ANTES QUE CURAR 

Nuestro patriarca temía que sus nietos y sus bisnietos se asimilasen a la cultura egipcia, y terminaran siendo “egipcios de origen semita”. La asimilación de los inmigrantes a la tierra que los acoge no solo es común, sino normal y en cierta manera, deseable. En Estado Unidos hay nietos y bisnietos de inmigrantes italianos, irlandeses o polacos, que llegaron aquí al principio del siglo XX (o antes!) y hoy se consideran a sí mismos 100% americanos. No tienen, que yo sepa, ninguna conexión “existencial” con la antigua tierra de sus antepasados o su cultura, excepto quizás en temas culinarios. Este era el miedo de Ya’aqob. Que sus descendientes se asimilen.Ya’aqob hizo dos cosas para prevenir la asimilación. En primer lugar, según nuestros Sabios, Ya’aqob envió a Yehuda antes de que llegará la familia y le encomendó organizar un Talmud Torá, una escuela judía. De esta manera, podrían seguir inculcando a sus hijos los valores de Abraham Abinu. En segundo lugar, Yaaqob le pidió a Yosef que al morir llevase su cuerpo a la tierra de Israel. De esta manera, los nietos y bisnietos de Ya’aqob tendrían siempre presente que su lugar definitivo está en Israel.  

YOSEF SE UNE AL ESFUERZO 

Yosef, por su parte, también tomó varias medidas para evitar la asimilación. En primer lugar, estableció a su familia en la tierra de Goshen, una tierra apartada. Y le dejo claro al Faraón, y a su propia familia, que seguirían dedicándose a la ganadería, un trabajo que estaba prohibido para los egipcios, por sus convicciones religiosas (creían que los animales encarnaban el espíritu de sus dioses y sus muertos). De esta manera, Yosef quería que su familia mantuviera una relación social limitada con los Egipcios.  y con códigos religiosos diferentes. En tercer lugar, Yosef, tal como lo hiciera su padre, hizo jurar a sus descendientes que su cuerpo también tenía que ser sacado de Egipto y llevado a la tierra de Israel. 

APARIENCIA, NOMBRES Y LENGUAJE 

Y hay más. En el aspecto social los judíos rehusaron adoptar ciertos elementos de la sociedad egipcia. Los hijos y descendientes de Israel mantuvieron la vestimenta tradicional semita, y no adoptaron la vestimenta egipcia. Dicho se de paso, si bien creo que no tenemos muchos detalles de cómo era esa vestimenta judía, muy probablemente en los hombres se trataba de una barba corta y túnicas especiales. La imagen que vemos arriba muestra una familia semita (los egipcios no eran semitas) que llegaba de Canaan y se ve claramente la diferencia con los egipcios en estos dos elementos. La forma de vestir de los descendientes de Ya’aqob era lo suficientemente significativa para distinguir visualmente al judío del no judío.  Nuestros Sabios también explican que los Yehudim no cambiaron sus nombres hebreos por nombres egipcios. Así, aunque el judío no estuviera presente, cuando alguien mencionaba a “Levi” o “Shimón” sabían que se estaban refiriendo a un individuo judío.  Finalmente, tampoco cambiaron su lenguaje. Esto quiere decir que los padres hablaban en sus casa hebreo con sus hijos, posiblemente en las escuelas se enseñaba en hebreo y puede ser también (es solo una sugerencia de mi parte, sin mucha evidencia…) que si su lengua materna era el hebreo, cuando hablaban egipcio lo hacían con “acento hebreo”. 

EGIPTO, VISTO DESDE CHINA 

Respecto al origen de estos 3 elementos, mi hijo David, que es Rab en la sinagoga Sefaradí de la ciudad de Shanghai (China) compartió conmigo su Jiddush (=interpretación creativa). Me dijo que estos 3 elementos fueron los mismo que la Torá menciona respecto a Yosef, cuando a la fuerza tuvo que asimilarse al mundo egipcio. Cuando Yosef sale de la cárcel, lo rasuran y lo visten como un egipcio. Luego, cambian el nombre de “Yosef” por un nombre egipcio, “Tsafnat Pa’aneaj” (el descifrador de lo oculto). Y finalmente, también vemos que Yosef adopta el lenguaje egipcio como su primera lengua, ya que cuando se comunicaba con sus hermanos, antes de darse a conocer, lo hacía a través de un traductor.  No creo que sea casualidad que estos mismo tres elementos hayan sido identificados por nuestros Sabios (¡o quizás por el mismo Yosef!) como los elementos que llevan o aceleran la asimilación de un grupo humano a su nuevo entorno.   

APRENDIENDO DEL PASADO 

Para resumir, para luchar contra la asimilación, en su nuevo lugar de residencia los descendientes de Ya’aqob tenían su propio sistema de educación judía; mantenían una conexión de identidad muy fuerte con la tierra de Israel; vivían en comunidad; trabajaban en una industria en la cual los egipcios no participaban; su apariencia era judía; sus nombres eran hebreos y hablaban en hebreo.  

(Continuará….)