YITRO: ¿En qué pensás cuando ves las pirámides de Egipto?

Al salir de Egipto y adentrarse en el desierto, el pueblo de Israel comenzó a sufrir la escasez de agua y alimentos. En ese momento se produce uno de los mayores milagros de la historia bíblica: Dios hace descender el maná (en hebreo «man»), un alimento milagroso con propiedades nutritivas especiales. Dios le explica al pueblo a través de Moshé cómo deben comportarse respecto a este “alimento que llega desde el cielo”. Estas instrucciones no son técnicas sino esencialmente educativas. Y por siglos los judíos hemos aplicado estas mismas instrucciones Divinas a la forma en que pensamos y a la manera que actuamos respecto a nuestro trabajo, y administramos nuestro dinero y nuestras posesiones materiales.
Hay tres instrucciones fundamentales respecto al maná, todas muy relevantes para el hombre moderno.
¿DE DÓNDE LLEGA MI DINERO?
En primer lugar, el maná nos recuerda que la comida, lo que necesitamos para la satisfacción de nuestras necesidades materiales, “llega del cielo”. Esto no significa que no debemos trabajar para ganarnos el pan. De hecho, el maná no caía en la puerta de la casa de los judíos, ni llegaba por Amazon delivery. Había que salir fuera de casa y esforzarse para recogerlo. Lo fundamental es recordar que a pesar de que uno trabaje y se esfuerce, en última instancia nuestro sustento (parnasá) está determinado «desde los cielos», como el maná. El campesino puede trabajar de sol a sol sembrando su tierra, pero si Dios no provee la lluvia, no tendrá lo que comer. Un empresario puede ser muy inteligente y trabajador, pero si sufre un accidente se enferma, su sustento se verá afectado.
La primera lección del maná es que el trabajo tiene que estar acompañado de la Emuná, la convicción, de que en última instancia es HaShem quien determina lo que voy a tener para comer y cuánto me va a faltar o B»H sobrar . La Emuná es esencial para enfrentar y vencer una de las complicaciones más prevalentes en el área de salud mental: la ansiedad. Cuando no ponemos en práctica nuestra fe, las fluctuaciones en la economía, los cambios en nuestro trabajo, negocios, sueldos, etc. nos puede afectar de manera seria. Uno tiene que salir a trabajar y hacer todo el esfuerzo necesario para recoger el maná, pero saber y ACEPTAR CON EMUNA que lo que recogemos, mucho o poco, es lo que Dios determinó que debemos tener.
NO ACUMULARÁS:
En el desierto, estaba prohibido acumular el maná. Cada uno tenía que recoger solamente la cantidad de maná que necesitaba para esa jornada. Si alguien recogía de más, el maná extra se descomponía. Asi, nadie comparaba lo quer tenía con lo que poseía su vecino.
Esta segunda lección que aprendemos del maná tiene que ver entonces con la acumulación compulsiva de bienes materiales. El aprovisionamiento desproporcionado representa una expresión de falta de fe, falta de aprecio y gratitud hacia la generosidad de HaShem, que no es finita. La EMUNA consiste en estar feliz con lo que uno tiene. Y esta actitud hacia la vida me protege de una de las peores dolencias sicológicas: la envidia y los celos. La segulá del maná me recuerda una idea fundamental: ¡No tengo necesidad de mirar a mi vecino y pensar que cuanto más tiene él, menos tengo yo! Lo más importante no es tener todo lo que uno quiere, sino querer todo lo que uno tiene.
EN SHABBAT: NO
El día viernes se debía recoger una doble porción de Man, para el viernes y para Shabbat. ¿Por qué? Porque el Man no descendía durante Shabbat. No había que salir a trabajar en Shabbat para tener comida. Todo judío que observa el Shabbat sabe que uno puede perder negocios y ofertas de trabajo por no estar dispuesto a trabajar el séptimo día de la semana. Un comerciante judío debe sacrificar potencialmente un gran porcentaje de ventas o perderse algunas ofertas irrepetibles, porque en Shabbat no puede continuar sus negocios. Cumplir Shabbat, como alguna vez observaron los Romanos, no es una idea comercialmente «conveniente». Pero, ¿existe acaso una mejor forma de expresar mi confianza en HaShem que demostrar mi convicción de que «no por trabajar más voy a tener más de lo que desde los cielos” han determinado para mí y para mi familia?. Por eso, cada Shababt recordamos el maná en el numero de panes o jalot que preparamos para Shbbat y en la forma que cubrimos las jalot, por arriba y por abajo.
La SEGULA del MAN nos enseña a incrementar nuestra fe en HaShem, ser más moderados en nuestro consumismo y evitar los excesos materiales.
ותקח מרים הנביאה את התוף בידה
Miriam, la hermana de Moshé (Moisés), fue probablemente la persona más optimista en la historia de Am Israel. Es muy posible que cuando nuestros Sabios dijeron que los judíos pudimos salir de Egipto gracias al mérito de las mujeres virtuosas, se estaban refiriendo especialmente a Miriam.
¡A LAS MUJERES NO!
La carrera de Miriam como «profetisa del optimismo» comenzó a una temprana edad: cuando era un niña. En ese momento su padre Amram –un líder muy respetado en la comunidad judía– decidió que a partir del decreto de Faraón que ordenaba matar a todos lo varones judíos recién nacidos, se iba a separar de su esposa Yojebed para no traer más hijos al mundo. ¿Para qué tener más hijos? ¿Para verlos morir?, razonaba Amram. Todos los hombres judíos escucharon a Amram y desde la desesperación, decidieron dejar de traer hijos al mundo, para no ver morir a sus pequeños. Pero allí donde todos veían muerte, desesperanza y pesimismo, una pequeña niña llamada Miriam, veía las cosas desde una perspectiva diferente. Miriam visualizaba la posibilidad de un futuro mejor. Y le dijo a su padre: “El Faraón condenó a morir sólo a los niños varones, pero tus actos y tu ejemplo condenan también a las mujeres de Israel a su extinción”. Las palabras de Miriam tuvieron un gran impacto en su padre. Amram volvió con su esposa Yojebed y así nació Moshé. Todos los Yehudim de Egipto siguieron su ejemplo. Y así Israel se salvó de su auto-extinción, gracias a la audacia de una pequeña niña llamada Miriam.
¿COMO SUPO MOSHE QUE ERA JUDIO?
Cuando nació Moshé, y antes de que los oficiales egipcios lo arrebataran de las manos de su madre para tirarlo al río, Yojebed, su mamá, lo llevó al Nilo y colocó la canastilla con su bebe en el rio. Y cuando todos prveían el inevitable y trágico final, el pequeño bebé sería comido por los cocodrilos la joven hermana del bebé, Miriam –que ahora era un adolescente– tuvo la audacia de tener esperanza. Y guiada por un optimismo irracional –o profético– siguió a la canastilla de su hermano y su increíble visión se cristalizó: Moshé fue rescatado por la última persona que alguien hubiera imaginado: la propia hija del Faraón, Batyá, que decidió adoptarlo. En ese momento Miriam se hizo presente y le sugirió a la madre adoptiva que el bebé fuera amamantado por una mujer hebrea, antes de llevarlo al palacio. Lo que a veces no notamos es que fue gracias a la providencial intervención de Miriam que Moshé fue criado ¡por su propia madre y así fue como supo que era Yehudí! Y fue así como un día decidió salir a ayudar a sus hermanos…. Fue gracias a Miriam que nació Moshe , y fue gracias a Miriam, y a su obstinado optimismo, que Moshé supo que era Yehudí. Fue gracias a Miriam que Moshé se trasformó en el líder del pueblo judío.
CELEBRAR POR ANTICIPADO
En la Parashá de esta semana encontramos otra evidencia del increíble espíritu optimista de Miriam. La salida de Egipto fue presurosa. Casi sorpresiva. “Hay que salir YA, en la mitad de la noche. Hay que viajar con lo que llevamos puesto y dejar todo lo demás atrás.” Los hombres pensaban principalmente en llevar las cosas de valor …. y las mujeres, me imagino que habrán pensado en llevar la mayor cantidad de comida posible para sus familias. Y como todos sabemos, en el interés preparar la mayor cantidad de «pan» no hubo tiempo para esperar que la masa fermentase. En ese momento uno también piensa con mucho miedo acerca de los posibles peligros de aventurarse al desierto: ¿Tendremos comida, agua y sombra? ¿Qué pasa con los animales, serpientes, escorpiones?¿Nos atacarán los bandidos del desierto? A la hora de salir de Egipto todos pensaban en los riesgos de lo desconocido y en los peligros de la travesía. Todos. Con una sola excepción: Miriam. Cuando Miriam hizo sus valijas, lo primero que preparó fueron sus TUPIM, o “panderetas”. ¿Pero para qué iban a servir la panderetas? ¿Para que llevar cosas de más? Cuando todos veían peligros y dificultades e imaginaban un escenario incierto y problemático, Miriam se atrevió a pensar distinto. Miriam tomó las panderetas porque pensó en celebrar. Todavía no se sabia que HaShem iba a abrir el mar y que el pueblo de Israel cruzaría hacia su libertad. Pero aunque no estaba segura de qué era lo que exactamente festejaría, Miriam tuvo la audacia de pensar en la libertad, en la victoria ¡y en la celebración! Y se dijo a sí misma: “Hay que estar preparados para cantar y agradecerle a HaShem por todo lo que hizo por nosotros.” Y así fue. Cuando el pueblo de Israel cruzó el mar, Miriam fur la primera mujer que salió con sus panderetas a celebrar la libertad e invitar a todos a cantar en agradecimiento a HaShem.
Cuando todos imaginaron los peligros de la travesía, Miriam tuvo la audacia visualizar la libertad, la victoria, la celebración y la gratitud a HaShem.
SHABBAT SHALOM
Este acuerdo para la liberación de rehenes, que al momento que escribo estas líneas aún no ha sido firmado, parece un muy mal acuerdo: para comenzar, no se negocia con terroristas. A los terroristas hay que jugarles su juego. En hebreo se dice: Haba lehorgueja, hashkem le’horgo. Cuando alguien tiene la intención de matarte —y en el caso de Hamas, esa intención está explícita en su carta fundacional—, mátalo primero.
En mi opinión, en lugar de negociar, Israel debería comenzar por debilitar a Hamas. ¿Cómo? Cortando la ayuda humanitaria a Gaza, los cientos de camiones con comida y gasolina que entran cada día a Gaza mantienen vivo y poderosos a Hamas.
Luego, Israel debería usar su fuerza militar para liberar a los rehenes . Aunque es arriesgado y puede costar vidas. Porque estadísticamente se perderán muchas más vidas liberando a terroristas asesinos de Hamas. Ya vimos que, como consecuencia directa o indirecta de la liberación del soldado Guilad Shalit, 1027 terroristas fueron liberados, el 80% de ellos volvieron a cometer actos de terror y como consecuencia MILES de israelíes fueron asesinados. Incluyendo las víctimas del 7 de octubre, ya que el que organizó ese ataque fue Sinwar, uno de los liberados en el intercambio por Shalit.
Israel debe proteger su reputación. Hasta la semana pasada Israel era considerado el gran triunfador en el Medio Oriente lo cual le concede un nombre con un gran poder de persuasión. Y en el Medio Oriente, TODO es cuestión de reputación. Cuando los vecinos ven fuerza, coraje y triunfo, te respetan y no se meten contigo. Pero cuando ven debilidad —y este acuerdo refleja mucha debilidad—, allí se envalentonan y te atacan por todos los frentes.
Negociar con Hamas para liberar a los rehenes envía un claro y terrible mensaje que los enemigos de Israel entienden muy bien: si quieres destruir a Israel, dañarlo internamente, hacerlo sangrar y hasta obtener cualquier concesión del Estado judío todo lo que tienes que hacer es secuestrar a un judío. Para mayor beneficio: a una madre con dos pequeños hijitos. Israel te va a dar todo para liberarlos. Negociar por rehenes es la mejor formula para estimular al enemigo a aumentar su sed de secuestros extorsivos. Liberar a los terrosas seisenos, es la mejor manera de estimular mas actos de terrorismo ya que los criminales saben que en poco tiempo, luego de algún secuestro exitoso, podrán salir libres.
Estos son los riesgos y los puntos mas dañinos de este “acuerdo”.
Por otro lado, no puedo concebir que Netanyahu no sabe todo esto. O no lo Ema en cuenta. El primer ministro de Israel ha demostrado ser extraordinariamente inteligente y FIRME cuando se trata de la seguridad de Israel, lo cual quedó claro en todas las veces que desde que comenzó la guerra se enfrentó a su mayor aliado, Estados Unidos. En una entrevista que recuerdo claramente, le preguntaron a Netanyahu cómo quería ser recordado, y él dijo: «Como quien aseguró el bitajón (la seguridad) de Medinat Israel». Me resulta inconcebible pensar que Netanyahu simplemente “haya cedido” a la presión de Biden para hacer un acuerdo tan desfavorable, especialmente cuando faltan solo 4 días para que asuma el nuevo gobierno .
Paso ahora a especular sobre algunas de las cosas que pueden haber ocurrido para que este acuerdo se lleve a cabo:
Una posibilidad es que Biden, Blinken y Sullivan quisieran que esta operación salga adelante para llevarse el crédito de haber liberado a los rehenes y que la administración tenga un legado del cual jactarse o para seguir adelante con la doctrina anti israelí de Obama. Y para lograr esto hayan amenazado a Israel con que si no aceptan un acuerdo con Hamas, Estados Unidos podría NO utilizar su veto en la ONU. Explico: el arma más poderosa que tiene Estados Unidos sobre Israel es su veto en las Naciones Unidas. Cada vez que las Naciones Unidas intentan exigirle a Israel alguna concesión, que en teoría obliga a todos los estados miembros, Estados Unidos impone su veto. Imaginemos, por ejemplo, que Francia e Inglaterra deciden exigir en el Consejo de Seguridad de la ONU que, bajo amenaza de sanciones internacionales, Israel se debe retirar de los territorios reconquistados en el Golán sirio o de la franja de seguridad en el Líbano, lo cual ha sido la mayor victoria de Israel en esta guerra. Sería un problema eterno para Israel en los años o décadas que vienen, porque incluso si Trump intentara revertir ese decreto, otros países como Rusia y China lo bloquearían con su veto. El daño que en estos 4 próximas días Estados Unidos puede causarle a Israel no usando su veto—sería irreversible. (Quizás Netanyahu juegue con el tiempo, y no se firme el acuerdo hasta el 20 de Enero, hasta que pase el peligro…).
Otra posibilidad. Netanyahu esté seguro de que Hamas violará el alto al fuego, lo que daría a Israel todas las razones para regresar a Gaza con el apoyo de Estados Unidos sin deberle nada a Hamas por los rehenes liberados.
Otra posible escenario es que, para iniciar su gobierno con un triunfo diplomático impresionante y poder dedicarse de lleno no a Hamas, sino a sus problemas domésticos, Trump haya prometido a Israel a cambio de esta concesión enormes beneficios a largo plazo, como acompañar a Israel en un ataque a Irán, proporcionar todas las armas necesarias, ampliar los Acuerdos de Abraham con Arabia Saudita, forzar a Egipto a abrir las fronteras de Gaza para que los gazatíes salgan, y apoyar la captura o eliminación de los terroristas liberados. Que la verdad sea dicha: a esta altura todos conocemos los detalles del posible acuerdo entre Israel y Hamas, pero nadie sabe en absoluto los detalles del acuerdo entre Netanyahu y Trump. Y esta parece ser la clave de todo este asunto.
Repito, todo esto es pura especulación basada en el hecho de que Netanyahu ha demostrado ser un líder muy inteligente y cuidadoso, especialmente después del 7 de octubre.
Mientras tanto, rezo a Bore Olam para que proteja a nuestros soldados, y especialmente que inspire a nuestros líderes y les dé la inteligencia y la sabiduría para tomar las mejores decisiones para Am Israel.
Confío en que así será.
Esta semana comenzamos un nuevo libro: Shemot, “Nombres” o Éxodo.
EL NACIMIENTO DE MOSHE
La Torá comienza mencionando los nombres de los hijos de Jacob y contándonos que sus descendientes fueron muy prósperos, fructíferos y poderosos en Egipto. Pero cuando surgió una nueva dinastía, el Faraón se propuso debilitar a los judíos y empobrecerlos. Primero imponiéndoles impuestos y encargándoles duros trabajos. Pero por más que los oprimía, los judíos seguían multiplicándose y no perdían su poder. El faraón entonces ordena a las parteras matar a todos los niños hebreos recién nacidos. Estas mujeres, sin embargo, desafiaron la orden del Faraón y dejaron vivir a los niños. El Faraón llamó a las parteras para castigarlas por no seguir sus órdenes. Las parteras respondieron que las mujeres hebreas se valían por sí mismas para dar a luz a sus bebés. Dios recompensa a las parteras por su valentía y su temor al Cielo. El faraón ordena entonces a todo su pueblo a tomar parte en la eliminación de los niños judíos, arrojando al Nilo a todos los varones recién nacidos. Cuando nace Moshé (Moisés) su madre, que temía por su vida, lo pone en una canasta impermeable y deja la canasta flotando en el Nilo. La hija del Faraón, Batyá, se está por bañar en el Nilo cuando ve al niño. Lo toma y lo adopta como suyo. Míriam, la hermana de Moshe, que observa lo que está pasando, ofrece traer una mujer hebrea para amamantar al niño. La hija del Faraón acepta la sugerencia, y así Yojebed, la madre de Moshé se encarga de criar a su propio hijo hasta que éste crece.
MOSHE SALE AL ENCUENTRO DE SUS HERMANOS
Moshé vive en el palacio del Faraón. Ya adulto, un día sale del palacio y percibe el sufrimiento de sus hermanos judíos. Ve a un egipcio golpeando a un hebreo. Moisés mata al egipcio y de alguna manera el Faraón se entera. Moshé se ve obligado a huir. Escapa a Midián y se queda allí por un tiempo. Allí se casa con Tsiporá, la hija de Yitró y tiene a sus dos hijos, Guereshom y Eli’ezer.
DIOS RECUERDA SU PROMESA
En Egipto la situación de los esclavos judíos es cada vez peor. El pueblo clama a Dios y Dios toma en cuenta el pacto que había hecho con sus antepasados. Moshé está pastoreando los rebaños de Yitró en el desierto cuando llega a un monte. Allí ve un arbusto ardiendo, pero que no lo consumía el fuego. Cuando se acercó para entender lo qué pasaba, Dios le habla. Le dice que Él ha visto el sufrimiento de los israelitas y ha decidido liberarlos de los egipcios a través de él, de Moshé. Dios le da a Moshé instrucciones a Moshé. Debe reunir a los ancianos judíos e informarles que Dios los rescataría de Egipto y los llevaría de regreso a Israel. Luego Moshé debe hablarle al Faraón y pedirle que los deje salir para servir a Dios. Sin embargo, Dios le advierte a Moshé que el faraón no accederá a esta solicitud. Pero la redención habrá de llegar después de que Dios castigue a Egipto. Dios le presenta a Moshé tres milagrosas pruebas para que las realice ante los israelitas y le crean que Dios lo ha enviado. Moshé dice que él no es apto para esta difícil misión, debido a su impedimento para hablar con elocuencia. Dios entonces asigna a su hermano Aharón para que sea su portavoz.
MOSHE SE DIRIGE A EGIPTO
Moshé toma a su esposa y a sus dos hijos y se dirige a Egipto. Dios especifica a Moshé que le debe decir al Faraón: “Israel es mi hijo primogénito. Deja libre a mi hijo para que me sirva. Y si te niegas a enviarlo, mataré a tu hijo primogénito”. Moshé se encuentra con Aarón, que había venido desde Egipto para recibirlo, y juntos llegan a Egipto. Reúnen a los ancianos y les presentan las pruebas de que Dios los había enviado.
MISIÓN NO CUMPLIDA
Moshé y Aharón van al palacio del Faraón y le piden que deje salir a los judíos. El faraón se burla de ellos e instruye a sus capataces para que aumenten la carga del trabajo de los esclavos judíos. Los judíos no podían satisfacer las nuevas demandas del Faraón y como resultado son brutalmente golpeados. Moshé afligido y confundido, se dirige a Dios: «¿Por qué has causado más sufrimiento a este pueblo? ¿Y para qué me has enviado? Por haberle hablado al Faraón en Tu nombre, el pueblo está sufriendo más….». Dios tranquiliza a Moshé y le responde que pronto verá lo que Él hará con el Faraón y que el monarca egipcio liberará a los judíos.
ÉXITO Y FRACASO EN LA CRIANZA DE LOS HIJOS
Nuestros sabios nunca ignoraron los pequeños y grandes errores de cálculo en algunos actos de nuestros antepasados. Especialmente cuando la Torá aún no había sido revelada, y la mayoría de sus acciones y decisiones tuvieron que ser tomadas sin instrucción Divina explícita. Y precisamente, al des-cubrir sus errores, los Sabios enfatizaron la credibilidad de la Torá, que no cree en superhéroes ni supervillanos. Y nos enseñó el concepto de evolución: en la especie judía, los hijos corrigen los errores de sus padres, y así es como evolucionamos. La lección que aprenderemos hoy proviene del rabino y educador Shimshón Rafael Hirsch (Hamburgo, hoy Alemania, 1808-1888), a quien se considera el fundador de la ortodoxia europea moderna. La idea es muy atrevida. Y puede malinterpretarse fácilmente si se lee superficialmente. Así que la explicaremos con cuidado.
El rabino Hirsch compara dos modelos de «parenting» o educación de los hijos: el modelo de Isaac y el modelo de Jacob. Isaac tuvo dos hijos, Jacob y Esav. Los dos tenían personalidades muy diferentes y opuestas. Uno de ellos, Esav, se desvió y abandonó por completo el camino de Abraham. Por otro lado, Jacob fue un éxito total: continuó el legado de Abraham, tuvo 12 hijos (y una hija), y todos siguieron su camino. La familia que Jacob formó se convirtió en el pueblo de Israel.
CUANDO LO MISMO ES DIFERENTE, Y LO DIFERENTE ES LO MISMO
Ahora, pasemos a los comentarios del rabino Hirsch. Su pregunta es: ¿por qué Isaac y Ribqá no lograron educar a Esav? ¿Qué hizo que Esav abandonara el judaísmo? ¿Acaso sus padres le dieron a Esav una educación diferente a la que le dieron a Jacob? La respuesta del rabino Hirsch es sorprendente: «La continuidad de Esav fracasó porque sus padres le dieron la misma educación que a su hermano Jacob». Con base en el Midrash que citamos abajo, el rabino Hirsch indica que Isaac y Ribqa no se dieron cuenta a tiempo de las profundas diferencias entre sus dos hijos ¡Y pensaron ingenuamente que obtendrían los mismos resultados si le brindaban a los dos la misma educación judía! No sabían que Esav necesitaba una instrucción diferente — personalizada– para continuar en el camino religioso judío. Esav necesitaba un sistema escolar–o un buen maestro- que tomara en cuenta que a Esav no le gustaban las bibliotecas ni los libros. O que tenía algún tipo de ADD, y por lo tanto precisaba una educación religiosa que contemplara sus dificultades de aprendizaje y lo ayudara a canalizar sus talentos hacia el objetivo correcto.
Cito las duras palabras del rabino Hirsch, dirigidas a nosotros, los padres:
Un padre que hace que Jacob y Esav [dos hijos de carácter diferente: Jacob era naturalmente más estudioso, mientras que Esav pasaba su tiempo cazando en el campo] se sienten en el mismo banco de la escuela y les instruye de la misma manera, seguramente arruinará a uno de ellos. [Mientras que el niño que es como] Jacob disfrutará estudiando, como alguien sediento al que se le ofrece agua de un manantial, el niño que es como Esaú solo pensará en el día en que pueda deshacerse de todos esos libros viejos… y dejar atrás el estilo de vida [religioso]…
[Isaac y Ribqá no comprendieron] que la fuerza y el coraje [para la batalla que caracterizaban a Esav] no eran menos importantes que el pensamiento y los sentimientos [que caracterizaban a Jacob]. Nosotros, los padres, necesitamos trabajar con todos nuestros hijos ,con sus diferentes talentos… para lograr el ideal colectivo de Am Yisrael. *
EVOLUCIÓN
Según este célebre Rabino, al ver el fracaso de su hermano Esav, Jacob aprendió la lección y educó a sus propios hijos teniendo en cuenta el carácter, la naturaleza, la personalidad y los TALENTOS de cada uno de ellos. Entendió que aunque son hermanos y se han criado bajo el mismo techo, puede haber diferencias significativas entre un niño y otro. Y una de nuestras misiones como padres, ¡quizás la más difícil!, es identificar en qué área en particular sobresale mi hijo o mi hija y guiarlos hacia un camino de Torá sin ignorar su personalidad, talentos y rasgos de carácter específicos.
El rabino Hirsch detecta esta actitud en las bendiciones de Jacob a sus hijos, mencionadas en la Parashá de esta semana.
“Cuando los hijos de Jacob, las futuras 12 tribus, se reunieron para recibir la bendición de su padre, Jacob visualiizó en ellos a la futura nación de Israel: vio sacerdotes y rabinos (la tribu de Levi e Issajar), pero también vio líderes políticos y gobernantes (Yehudá), vio la tribu de aquellos que, en el futuro, se convertirían en grandes comerciantes (Zebulún), la tribu que se destacaría en la agricultura (Asher), y la tribu que produciría los mejores soldados (Gad), o jueces (Dan), etc. … Los bendijo a todos, pero NO con una sola y misma bendición, sino que bendijo a cada uno de ellos con una bendición diferente [deseando que, con la ayuda de Dios, cada uno desarrolle] sus propias virtudes אִישׁ אֲשֶׁר כְּבִרְכָתוֹ בֵּרַךְ אֹתָם (מ»ט, כח) (Génesis 49:28)….Jacob sabía que el pacto de Dios con Abraham implicaba la creación de una nación completa, sana y autosuficiente. Cada individuo tiene que desempeñar un papel diferente hacia el mismo gran objetivo Divino: establecer una nación que mantenga el camino de Dios, practicando e inspirando a otros a practicar la bondad y la justicia.
CONCLUSIÓN
Si Isaac y Ribqa hubieran entendido la profundidad del alma de Esav y se hubieran preguntado qué se debe hacer para que el coraje y la energía física de Esav se canalicen hacia el servicio Divino, entonces seguramente Esav no habría terminado siendo un «cazador valiente» sino un » valiente soldado de Dios». Con sus diferentes tendencias y talentos, Jacob y Esav podrían haber sido mellizos [=socios] también en su vida espiritual y forma de vida… La espada de Esav hubiera estado al servicio de Jacob, y quién sabe cómo la historia [del pueblo de Israel] se habría desarrollado con esa fuerte sociedad entre Jacob y Esav. Pero esto no sucedió, como indica el verso ‘Y los niños crecieron’: sólo cuando los niños ‘se hicieron adultos’, [cuando ya era demasiado tarde] los padres se sorprendieron al ver que sus mellizos… ¡eran tan diferentes! y ahora, opuestos en su estilo de vida y sus acciones.
Creo que la intención del rabino Hirsch no es criticar a Yitzjaq y su esposa, sino enseñarnos esa lección de vida crítica: que como padres judíos, cuyo principal objetivo en la vida es educar a TODOS nuestros hijos para que sigan el camino de la Torá, debemos reconocer –y aceptar–sus talentos individuales y orientarlos hacia una educación religiosa que no mida a todos con la misma vara, sino que reconozca sus límites y sus dones y les ayude a encauzar sus talentos particulares hacia el mismo noble objetivo: Abodat HaShem.
MIDRASH
וַיִּגְדְּלוּ הַנְּעָרִים (בראשית כה, כז), רַבִּי לֵוִי אָמַר מָשָׁל לַהֲדַס וְעִצְבוֹנִית שֶׁהָיוּ גְּדֵלִים זֶה עַל גַּבֵּי זֶה, וְכֵיוָן שֶׁהִגְדִּילוּ וְהִפְרִיחוּ זֶה נוֹתֵן רֵיחוֹ וְזֶה חוֹחוֹ, כָּךְ כָּל י»ג שָׁנָה שְׁנֵיהֶם הוֹלְכִים לְבֵית הַסֵּפֶר וּשְׁנֵיהֶם בָּאִים מִבֵּית הַסֵּפֶר, לְאַחַר י»ג שָׁנָה זֶה הָיָה הוֹלֵךְ לְבָתֵּי מִדְרָשׁוֹת וְזֶה הָיָה הוֹלֵךְ לְבָתֵּי ע»ז
Bereshit Rabba 63:9
TEXTOS DEL RAB HIRSCH
. המושיב את יעקב ועשו על ספסל לימודים אחד , ובאותם הרגלי החיים מחנך אותם כאחד לחיי לימוד ומחשבה – מובטח לו שאת האחד מהם הוא מקלקל . יעקב ישאב ממעיין החכמה בחפץ גובר והולך , ואילו עשו רק יצפה ליום , בו ישליך מאחורי גבו את הספרים הישנים , ויחד אתם תעודת חיים גדולה , שהכיר אותה רק באופן חד צדדי , ובדרך שמעצם טבעו הוא סולד בה . . (
כאשר נקבצו בני יעקב לשמוע את ברכת אביהם , והלה ראה בהם את שבטי ישראל שלעתיד , לא ראה רק כוהנים ומורי הוראה ; הנה עמד שם שבט הלוויה ושבט המלוכה , שבט הסוחרים , שבט האיכרים , ושבט הלוחמים ; עמד שם לנגד עיניו העם כולו , על כל סגולותיו הרבגוניות , ועל כל דרכי התפתחותו ; את כולם הוא ברך , ‘איש אשר כברכתו ברך אתם’ ( בראשית מ»ט , כח , ( איש איש בסגולותיו המיוחדות לו . כי ברית ה’ הכרותה עם אברהם , חפצה באומה בריאה , שלמה ורעננה ; מטרתה לבנות חיי עם שלמים על כל צורותיהם הרבגוניות , על מנת לכוון אותם אל התפקיד הגדול האחד : לשמור דרך ה’ לעשות צדקה ומשפט . הכוח והאומץ , לא פחות מהמחשבה והרגש , ימצאו שם את גיבוריהם העובדים לה , ‘ ובמקצועות שונים יקיימו כולם את התפקיד הגדול של הכלל . דווקא משום כך – ‘חנוך לנער על פי דרכו , ‘ חנכהו למטרה הגדולה האחת על פי דרכו המיוחדת לו , בהתאם לעתיד הצפוי לו מנטיותיו
אילו העמיקו יצחק ורבקה לחדור לנפש עשו , אילו הקדימו לשאול את עצמם , היאך יכולים גם האומץ , הכוח והגמישות הרדומים בנפש עשו – היאך יכולים כל אלה להטות שכם לעבודת , ‘ה כי אז ‘הגיבור’ שלעתיד לא היה הופך ל’גיבור ציד , ‘ אלא ל’גיבור לפני ה’ ‘ באמת . יעקב ועשו , על כל נטיותיהם השונות , היו נשארים אחים תאומים ברוחם ובדרך חייהם ; עוד מראשית הייתה חרבו של עשו כורתת ברית עם רוחו של יעקב ; ומי יודע איזה שינוי היה צפוי לקורות הימים על ידי כך . אך לא כן היה : ‘ויגדלו הנערים , ‘ רק משגדלו הנערים והיו לגברים , הופתעו הכל לראות , כי אלה אשר מרחם אחד יצאו , ויחד נתגדלו , נתחנכו ולמדו , היו כה שונים בטבעם ומנוגדים במעשיהם
Este Shabbat terminaremos de leer el libro de Bereshit (Génesis).
El primero de los cinco libros de la Torá incluye una fascinante historia, entre las lineas de la narrativa principal, que vale la pena analizar. Se trata de la historia de la fraternidad, la relación entre hermanos. A lo largo de Bereshit esta relación se va desarrollando, va evolucionando, desde el asesinato hasta la armonía .
EL PECADO ORIGINAL
La historia de los primeros hermanos de la Torá, como ya sabemos, terminó muy mal. Abel ofreció un sacrificio a Dios, como agradecimiento por todo lo que recibió del Creador. Ofreció lo mejor que tenía, y su sacrifico fue aceptado. Cain, por el otro lado, quiso imitar a su hermano y también hizo una ofrenda. Pero se comportó con más avaricia. Le ofeció a Dios lo que a él le sobraba y no necesitaba. Y su sacrificio fue rechazado (Aclaremos por las dudas que el Todopoderoso «no necesita» las ofrendas humanas; es el hombre el que se beneficia con ofrecerle a Dios, ya que gracias a ese gesto de gratitud, reconoce e identifica de Quién le llega todo lo que tiene). Cuando Caín vio que su ofrenda no fue recibida, se deprimió. HaShem trató de hacerle entender a Cain su error. Y para evitar que repitiera el error de su padre Adam, es decir: la transferencia de culpa, le explicó lo que tenía que hacer, «halo im tetib, se’et«, «Si te esfuerzas más, tu sacrifico será aceptado». Pero Cain no quiso escuchar. Y en lugar de reflexionar en lo que él había hecho mal y mejorar, ¡se ensañó contra Abel, como si su hermano tuviera la culpa de su propio fracaso. Su frustración personal se trasformó en una profundísima envidia, que lo llevó a asesinar a su hermano Abel.
SEGUIR EN LA MISMA
En las próximas generaciones, la relación entre hermanos no mejoró mucho. En realidad, en el libro de Bereshit la fraternidad parece la relación humana más difícil de mantener…. Ishmael envidió –y de acuerdo a los Sabios, intentó matar– a su hermano Itsjac. Las situación no mejoró con Ya’aqob y Esav, quienes se enfrentaron desde el vientre materno. Luego llegan los hijos de Ya’aqob, donde nuevamente encontramos conflictos entre hermanos. Celos, envidias y una nueva lamentable dimensión: «vaisneu oto», «y los hermanos odiaban a Yosef». Aquí la amenaza del fratricidio (=el asesinato entre hermanos) fue parte de un plan real, que Providencialmente se evitó.
CAMBIA TODO CAMBIA
La semana pasada la historia empieza a cambiar. Leíamos como Yosef, luego de recrear un escenario en el cual sus hermanos tuvieron que optar una vez más por abandonar o proteger a uno de sus hermanos (Biniamin) está vez se rectificaron y actuaron diferente. Hicieron Teshubá y Tiqún (reparación), como lo explica Ramban. Yosef, por su lado, demostró el altruismo a su máximo nivel, donde no sólo no existieron reproches, sino que el perdón total diciendoles: «No se sientan mal (=culpables). No fueron Ustedes quienes me enviaron aquí. Fue HaShem. Ustedes fueron parte de un plan Divino para evitar que mucha gente muriera de hambre.» .
Estas palabras de Yosef cambiaron para siempre el tema de la fraternidad, y trajeron el final del ciclo de celos, odio y competencia entre hermanos que había desencadenado Cain. Las palabras de Yosef cicatrizaron las viejas heridas y abrieron la posibilidad de una nueva y sana relación entre hermanos.
EVOLUCION
El altruismo de Yosef tuvo su efecto inmediato. Cuando Yaaqob llama a los hijos de Yosef, bendijo al menor antes que al mayor. Este acto podía haber abierto nuevamente el ciclo de celos, envidias y hasta fratricidio entre Efraim y Menashé. Sin embargo, no escuchamos celos, reproches ni tensiones de parte de Menashé, el hermano mayor «que recibió menos». Los dos hermanos viven en paz, armoniosamente. Sin envidia.
Cuando bendecimos a nuestros hijos, la costumbre es desearles que HaShem los bendiga como a Efraim y Menashe. ¿Por qué? ¿Por qué no los bendecimos como Abraham, Itsjac, Yaaqob, Yosef, o Yehuda? Una vez escuche que la razón es justamente porque por un lado queremos que nuestros hijos sean Tsadiqiim, rectos e íntegros hacia HaShem, como nuestros antepasados. Pero también queremos que sean buenos hermanos, no separados por la envidia sino unidos, y felices, uno por el éxito del otro, como Efraim y Menashé.
SHABBAT SHALOM
Parashat Vayijí (ויחי) que significa “Y vivió…” , alude a los últimos 17 años de la vida del patriarca Jacob en Egipto.
1. LOS ULTIMOS DIAS DE JACOB
Cuando Jacob siente que su vida está llegando a su fin, llama a Yosef y le hace prometer que lo enterrará en Israel, y no en Egipto. Yosef accede a la solicitud de su padre. Cuando Jacob se enferma y cae en cama Yosef lo visita, acompañado de sus dos hijos Menashé y Efraim. Jacob le concede a Efraim y Menashé el estatus de “jefes tribales”, es decir, que Yosef, en lugar de heredar una sola tribu como sus hermanos heredará el doble: tendrá dos tribus, Menashé y Efraim, en lugar de una sola que se hubiese llamado “Yosef”. Yosef le pide a su padre que bendiga a sus hijos. Jacob cruza sus manos y posa su mano derecha, con la que se consagraba al primogénito, sobre la cabeza de Efraim, el menor de los dos hermanos. Y los bendice diciéndoles: «Que el ángel de haShem que me redimió de todo mal bendiga a los jóvenes, y que sean llamados por mi nombre y por el nombre de mis padres, Abraham e Isaac, y que se multipliquen en abundancia en toda la tierra.» Yosef se inquieta porque piensa que Jacob puso su mano derecha sobre Efraim por error, e intenta colocar la mano de su padre sobre Menashé. Pero Jacob se niega y le dice que él sabe quién es el hijo mayor, pero “el hermano menor será mayor, y sus hijos se llenarán de fama en las naciones». Luego Jacob los bendice diciendo que el pueblo de Israel bendecirá el uno al otro diciendo: «Que Dios te bendiga como a Efraim y Menashé».
2. LA BENDICION FINAL DE JACOB
Luego Jacob convoca a todos sus hijos y le dedica un mensaje o una bendición personalizada, según el carácter, los talentos, el futuro y el potencial de cada uno de ellos. Reubén es criticado por su impulsividad y por haber profanado la cama de su padre. Shimón y Levi también son reprendidos por su ira, que se expresó en la matanza de los hombres de Shejem. Yehudá es bendecido con la monarquía y el éxito en la batalla. Zebulún es bendecido por sus talentos en el comercio marítimo. Jacob compara a Isajar con un fuerte burro (el burro era un animal respetado en esos días) que trabaja sin descanso. Dan posee la habilidad de juzgar. Gad, valentía en la batalla. Asher , la capacidad de producir abundante aceite y comercializarlo. Naftalí, posee la velocidad de los ciervos. Yosef es reconocido por su encanto, su sufrimiento y su rectitud y recibe una gran variedad de bendiciones. Benjamín, finalmente, es comparado con un lobo feroz que enfrenta sin miedo a sus enemigos. Jacob también reitera ante todos sus hijos su solicitud de ser enterrado en Israel, en la Cueva de Majpelá en Hebrón. Luego de bendecir a sus hijos fallece con una edad de 147 años.
3. EL FUNERAL
Después de un período muy prolongado de duelo nacional donde todo Egipto llora por al muerte de Jacob, Yosef recibe el permiso del Faraón para trasladar el cuerpo de Jacob a Israel. Una gran procesión fúnebre compuesta por todos los ancianos de Egipto y toda la familia de Jacob se traslada a Israel para enterrar a Jacob.
4. LA FAMILIA NUEVAMENTE UNIDA
Luego, ya de regreso en Egipto, los hermanos de Yosef temen que ahora, una vez que Jacob ya no está vivo, Yosef se vaya a vengar de ellos por haberlo vendido como esclavo. Pero Yosef les asegura que no les guarda rencor. La familia de Israel finalmente vuelve a estar unida y en paz.
5. EL ULTIMO DESEO DE YOSEF
Yosef vive hasta la edad de 110 años. Antes de fallecer, le dice a sus hermanos que Dios eventualmente los sacará de Egipto y los devolverá a la Tierra de Israel. Yosef les hace prometer que cuando llegue ese momento sus restos mortales sean llevados con ellos para ser enterrados en la tierra de Israel, como hizo su padre.
“Emuná” se traduce generalmente como “fe” y se entiende como “creer en la existencia de Dios”. Pero en el caso de Yosef, fue mucho más allá de un tipo de fe/creencia pasiva. La Emuná de Yosef consistía en tener presente a Dios tanto en las malas como en las buenas. Su Emuná guiaba sus pasos, lo detenía antes de hacer algo malo y lo motivaba a hacer lo que es bueno.
Hay una diferencia fundamental entre Yosef y sus antepasados. HaShem habló, se comunicó e instruyó de una manera directa a Abraham, Itsjaq y Ya’aqob. Pero HaShem nunca habló directamente con Yosef. En ese sentido, Yosef se parece más a nosotros, que no tenemos el privilegio de una revelación directa de HaShem. Al igual que Yosef, nosotros también tenemos que buscar a HaShem activamente, pensar en Él, tenerlo en cuenta y, principalmente, dejar —o invitarlo a— que guíe nuestros pasos. Veamos.
Cuando fue provocado por la esposa de Potifar (Gen. 39:9), Yosef tuvo presente a HaShem. En ese momento, vio la imagen de su padre, que le recordaba que lo que estaba por ocurrir con la esposa de Potifar no era correcto a los ojos del Creador. La manifestación más importante de la Emuná tiene lugar en el plano moral. Emuná es sentirse observado por HaShem y evitar hacer lo que está mal a sus ojos. Más adelante, vemos que su Emuná también llevó a Yosef a perdonar a sus hermanos. Yosef les dijo (Bereshit 50:19): “Es posible que ustedes pensaron hacerme mal, pero HaShem transformó ese mal en un gran bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente”. La Emuná de Yosef le hizo ver que, muchas veces, lo que hoy nos parece un gran problema, mañana resulta ser una gran solución.
Cuando la esposa de Potifar lo acusó falsamente de acoso sexual, Yosef fue llevado al calabozo. Fue privado de la libertad por un largo tiempo por un crimen que no cometió. Yosef no tenía ninguna esperanza de salir de esa cárcel. No tenía familia que lo buscara ni nadie que lo conociera o le importara. Muchas personas en esas circunstancias no hubieran persistido en su fe. Uno podría decir: “Si HaShem no me ayuda, ¿para qué voy a seguir creyendo en Él y guiándome por sus leyes?”, o “Si esto que es tan injusto me está sucediendo a mí, quizás Dios no exista: Dios no lo permitiría”. Cuando uno es víctima de una gran injusticia, es muy posible que piense que HaShem lo abandonó o que ח”ו no existe. Pero Yosef no abandonó al Creador. Perseveró, tuvo a Dios presente y nunca dejó de creer en Él (40:8).
En la Perashá de esta semana leemos el desenlace de esta epopeya de Yosef. El Faraón necesita los servicios de un intérprete de sueños, manda a traer a Yosef de la cárcel y le cuenta su sueño. Yosef escucha al Faraón y se da cuenta de lo que significan sus sueños. La Torá no dice que HaShem le reveló a Yosef el significado del sueño del Faraón, como ocurrió, por ejemplo, con Daniel y el emperador Nebujadnetsar mil años más tarde. Yosef interpreta el sueño del monarca egipcio por su cuenta. Y también se da cuenta de que es una oportunidad providencial para salir de la cárcel. Pero, increíblemente, Yosef no pide nada a cambio de interpretar el sueño del Faraón. Ni se atribuye delante del Faraón ninguna sabiduría o superpoderes para interpretar sueños. “Dios [¡y no yo!] es el que revela el [significado del] sueño del Faraón”, dijo Yosef (Bereshit 41:16). La personalidad de Yosef, una combinación de sabiduría y humildad, y el reconocimiento de Dios en su momento de mayor gloria, causó un gran impacto en el Faraón, quien terminó ofreciéndole a Yosef el cargo político más importante de Egipto: prácticamente el ministerio de economía.
Es imprescindible recordar que la Emuná de una persona se mide principalmente cuando uno está bien de salud y económicamente estable. La fe de mucha gente, que se manifiesta de forma devota e intensa en momentos de angustia, dolor o duelo, a veces falla en momentos de bienestar y prosperidad. Y uno se olvida del Creador porque siente que no lo necesita ח”ו. Aprendamos de Yosef esta gran lección de Emuná. Nuestros Jajamim nos advirtieron sobre este fenómeno cuando nos dijeron: גדול נסיון העושר מנסיון העוני, que “el desafío de la prosperidad, tener presente a Dios, reconocer su intervención y agradecerle cuando uno está saludable y vive en prosperidad, es más difícil que el desafío de la pobreza: tener presente a Dios cuando uno lo necesita”.
וכל אשר הוא עושה ה’ מצליח בידו
YOSEF, EL CAPATAZ
Yosef fue vendido por sus hermanos y fue llevado al mercado de esclavos en Egipto, donde Potifar, un ministro de la corte de Faraón, lo adquirió. En la casa de Potifar, Yosef se destacó por su gran trabajo. Su amo se dio cuenta de que el esclavo que había adquirido era un genio en la administración y también inspiraba confianza. Potifar dejó todos sus bienes y su hacienda, probablemente cientos de personas, en manos de Yosef. Aparentemente, Yosef había encontrado su destino final; aunque estaba lejos de su familia, al menos estaba en una posición privilegiada. Ser ascendido a «manager» era el último sueño, la utopía, de cualquier esclavo. Sin embargo, todo comenzó a empeorar para Yosef. La esposa de Potifar lo provocó, pero Yosef no sucumbió y rechazó sus avances con sutileza pero con firmeza. Trató de razonar con la mujer y le explicó que lo que ella quería hacer era un gran pecado contra su esposo y, sobre todo, contra Dios. «¿Cómo podría yo hacer algo tan malo y pecar contra Dios?» (Gén. 39:9). Pero la esposa de Potifar no tomó bien el rechazo de Yosef: ¡se sintió ofendida de que un hombre, un esclavo bajo su mando, la haya rechazado! Y acusó falsamente a Yosef de abuso sexual. Potifar, creo, no le creyó a su esposa. Si le hubiera creído hubiese matado a Yosef en el acto. Por el otro lado, no podía ignorarla ya que afectaría el honor de su familia. Por lo tanto, decidió enviar a Yosef a un calabozo.
YOSEF, DENTRO Y FUERA DE LA PRISIÓN
La situación de Yosef era ahora desesperada. La sentencia era por vida. Yosef pasó de ser un gerente exitoso y con privilegios, al nivel más bajo que podía llegar un ser humano en Egipto: «un esclavo condenado a prisión». En Egipto, el valor de la vida de un esclavo era probablemente menor que el de un caballo o un perro. ¿Qué se puede decir entonces del insignificante valor de un esclavo en prisión? Sin embargo, gracias a su personalidad y carácter, Yosef también se ganó la confianza del jefe de la prisión, quien, al igual que Potifar, dejó la administración de la cárcel en manos de Yosef.
Yosef cuidó a dos prisioneros VIP, ministros del faraón. Ambos tuvieron sueños muy extraños. Y Yosef, que sabía mucho de sueños, le aseguró a uno de los dos ministros, el encargado de lo que bebía del Faraón –la persona de confianza que se aseguraba de que las bebidas que le llegaban al monarca egipcio no estuvieran envenenadas– que sería liberado y restituido a la corte. Yosef aprovechó esta circunstancia fortuita y le pidió al ministro que se acordara de él, y como pago por haber interpretado positivamente su sueño, le rogó que le dijera al Faraón que lo liberara de la prisión, ¡ya que era inocente!
UN FINAL FELIZ
Pero a medida que pasaban los días o las semanas, Yosef se dio cuenta de que su esperanza era una fantasía. El ministro del Faraón se olvidó de Yosef y conscientemente lo borró de su memoria. Porque, naturalmente, lo último que hubiera querido el ministro era recordarle a su jefe, que le había dado una segunda oportunidad, sus días en la cárcel. Un día, sin embargo, el Faraón tuvo un sueño inquietante y nadie pudo interpretarlo. En ese momento, el ministro, sabiendo que ahora no estaba «pidiendo» sino «haciendo» un favor al Faraón, le informó que había un joven hebreo en la cárcel que sabía interpretar los sueños. Yosef fue llevado al palacio y luego, como todos sabemos, se convirtió en la mano derecha del Faraón, lo que le permitió encontrar a sus hermanos y eventualmente reconciliarse con ellos.
¿QUÉ HUBIERA PASADO SI…?
Una de las grandes lecciones de vida que nos enseña la historia de Yosef es que a menudo queremos que algo suceda AHORA. Oramos y suplicamos desesperadamente a HaShem para lograrlo… y al final, puede ser que NO suceda. Pero después de un tiempo, miramos nuestras vidas hacia atrás y quizás nos demos cuenta de que GRACIAS A DIOS, ¡LO QUE QUERÍAMOS QUE SUCEDIERA NO SUCEDIÓ! Y que ahora tenemos una mejor oportunidad, estamos en una mejor posición, etc.
Yosef deseaba desesperadamente que el ministro del Faraón ejerciera toda su influencia para sacarlo de prisión. Supongo que Yosef debió haber esperado con impaciencia día y noche a que alguien viniera a sacarlo de la cárcel en nombre del ministro de Faraón. Pero imagínese por un segundo si eso hubiera sucedido: Yosef estaría ahora fuera de la cárcel, sin dinero, sin familia y con el historial de un ex-convicto. No hubiese podido llegar muy lejos… Hubiera terminado como esclavo por segunda vez. Y en el mejor de los casos, habría culminado su carrera siendo un buen capataz en la hacienda de algún poderoso funcionario egipcio …
LA PACIENCIA COMO FORMA DE FE
Yosef aprende ¡y nos enseña! que la paciencia es parte integral de nuestra Emuná o fe. Porque muchas veces, las cosas que nos pasan o no nos pasan son al final para nuestro propio bien. Todas las experiencias negativas que vivió Yosef al principio lo hicieron bajar cada vez más, hasta el punto de la desesperación. Pero cuando Yosef toca fondo, inesperadamente, y sin que Yosef haya soñado con tal escenario, la vida de Yosef mejora meteoricamente.
No todos tenemos el mismo privilegio que Yosef. No siempre es posible ver una excelente resolución final para todos nuestros problemas en la vida. Sin embargo, esta lección es muy importante. Prácticamente todos los días escucho de alguien que no consiguió el trabajo que tanto deseaba o que fracasó en una cita potencial (Shidduj) o en un negocio. Uno puede sentir en ese momento que Dios lo ha abandonado. Pero luego, escucho a mucha gente decir: «¡Gracias a Dios que no sucedió lo que yo tanto deseaba que sucediera! Hubiera sido un gran problema, o al final pude conseguir algo mejor… Ahora me doy cuenta de que, al no acceder a mis plegarias, Dios me protegió de un terrible error negocio/trabajo/shidduj, etc.
Esta es una actitud importantísima que una persona de fe debe cultivar en su vida. Saber que (y «actuar estratégicamente como si…» ) cuando lo que le pido a Dios en mis rezos no sucede, en última instancia, es porque algo mejor podría estar esperándome a la vuelta de la esquina.
LA PARASHA EN 5 ACTOS