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Los Ocho Milagros de Janucá: (Para leer un capítulo cada noche…)




¿Cómo se celebra Janucá?

Janucá es una festividad importante para el pueblo judío que celebra el triunfo de los judíos observantes sobre los seléucidas y sus aliados, los judíos asimilacionistas,  que buscaban erradicar las leyes de la Torá.
Para conocer más en detalle lo ocurrido en Janucá ver por favor aquí.
Hoy explicaremos brevemente  los detalles de la celebración de Janucá, que comenzará BH este jueves que viene, 10 de diciembre, al anochecer.
Janucá se celebra por 8 días. La celebración de Janucá consiste en algunas cosas que debemos hacer y otras que dejamos de hacer.
HADLAQAT NEROT:  Lo más típico de Janucá es la Mitsvá del encendido de las velas. Cada noche encendemos las velas de Janucá, como ya lo hemos explicado. Pero aparte de esta Mitsvá hay también otras costumbres y tradiciones para celebrar esta fiesta.
RECITACION DEL HALEL: Durante todos los días de Janucá recitamos el Halel Shalem. Halel es una Tefila (=plegaria) de alabanza a HaShem, que consiste en la lectura y entonación de unos Mizmorim (Salmos) de Tehilim relacionados con celebración y alegría. El Halel se dice también en Pésaj, Shabu’ot, Sukkot, etc.
‘AL HANISIM: También introducimos en la Amidá (la oración diaria principal) y el Birkat haMazón (la oración después de las comidas) un párrafo especial donde agradecemos a HaShem por haber salvado a nuestros antepasados de sus enemigos en los tiempos de Matitiyahu y sus hijos, los Jashmonayim.
LECTURA DE LA TORA: Durante los 8 días de Janucá leemos los textos Bíblicos correspondientes a la ceremonia de inauguración del Mishkán (el Tabernáculo, o sea, el Templo erigido en el desierto de Sinaí), cuando cada uno de los Nesiim (líderes) de cada tribu de Israel traía una ofrenda a HaShem para inaugurar el altar (mizbeaj). Incluso durante el lunes y jueves, días en los cuales leemos la sección semanal,  interrumpimos la lectura de la Parashá de la semana y leemos solamente los párrafos asignados a Janucá.
SEUDA: Si bien no existe una Mitsvá formal de realizar una Seudá, es decir una comida celebratoria como hacemos en Purim,  en muchas comunidades se acostumbra a servir comidas especiales de celebración donde se dicen palabras de Torá y se cantan canciones alegres, festejando en familia, con amigos e invitados. Muchos también acostumbran a servir platos lácteos, en recuerdo al heroico acto de Yehudit, la hija de Yojanán Cohen Gadol. Muchos también acostumbran a servir lebibot, sufganiyot u otros pasteles freídos en aceite.
Hay también algunas cosas que  dejamos de hacer en Janucá, ya que son días festivos y de celebración.
Algunos ejemplos:
AYUNOS: Muchas personas acostumbran a ayunar, por ejemplo,  en el día del aniversario del fallecimiento del padre o la madre. Sin embargo, cuando el aniversario coincide con Janucá, estos ayunos deberán ser desplazados.
ELEGÍAS (hesped): Se acostumbra a no realizar elegías (=darush, shloshim, arayat, discurso fúnebre) durante Janucá. Tampoco se visita el cementerio en aniversarios de fallecimiento.  Estas visitas pueden ser realizadas antes o después de Janucá, según la costumbre de cada comunidad.
TAJANUN: Durante Janucá se omiten las Tefilot de confesión (tajanún) y los Mizmorim  de súplicas. Todo esto, como dijimos, se hace para preservar un espíritu festivo y de alegría.
JANUCA SAMEAJ



Janucá y la guerra civil judía

Estamos acostumbrados a escuchar que la historia de Janucá marca el triunfo de los judíos contra los griegos. Y esto es verdad. Pero no es “toda” la verdad. Estoy leyendo un libro llamado “The Historian’s Hanukkah” que analiza, entre otras, la opinion de Elias Bickerman, un experto en la historia judía en el periodo helénico. Bickerman nos invita a descubrir un elemento más, no muy alentador por cierto, pero creo que importante: la historia de Janucá, la rebelión de los Jashmonayim, no comenzó como una reacción contra el enemigo griego sino contra los judíos que lideraban un movimiento asmilacionista. La historia de Janucá puede ser vista tambiéncomo una trágica guerra civil. Cito la dolorosa conclusión de este historiador. “Antiojus [el monarca griego que encabezó la persecución y matanza de los judíos YB] no hubiera perseguido a los judíos por sus creencias religiosas, si los sacerdotes [asimilacionistas] de Jerusalem no le hubieran pedido que lo hiciera para apoyar sus reformas helenistas”.
Veamos.
ALEJANDRO MAGNO
Cuando Alejandro Magno derrotó al imperio persa, en el año 332 AEC, su actitud hacia los vencidos fue muy diferente a la de otros vencedores antes que él. Alejandro incorporó soldados y generales persas a las filas de sus ejércitos. Y realizó un famoso “casamiento colectivo” en la ciudad de Shushán (Susa) unificando a los griegos con los persas. 10,000 soldados griegos (macedonios) se casaron con 10,000 mujeres persas, en lo que se llamó la “boda de Oriente con Occidente”. Este gesto de Alejandro Magno era una clara indicación de una nueva y revolucionaria tendencia. En su imperio las barreras étnicas iban a desaparecer. Alejandro quería que no hubieran distinciones entre una nación y otra. Todos podrían ser parte del imperio. Y poco a poco, y sin coerción, adoptarían la cultura griega, el helenismo, que no se presentaba como una cultura “nacional” sino universal y pluralista.   Como lo indicó en esos tiempos Isócrates de Atenas: “la designación de un individuo como helénico ya no es más una cuestión de ascendencia sino de disposición … y aquellas personas que comparten nuestra educación tienen más derecho a llamarse helénicos que los que solo tienen una ascendencia común con nosotros” . Repito que esto fue una revolución sin precedentes en un mundo en el cual las diferencias entre los pueblos eran irreducibles. La cultura helénica, sin embargo, no demandaba una conversión formal ni el abandono de los cultos y de las religiones locales. En términos de marketing el helenismo tuvo un gran éxito porque en lugar de imponerse por la fuerza, y generar así la oposición nacionalista de los conquistados, se presentaba como una «oportunidad» de pertenecer al nuevo mundo, al mundo de los ricos y victoriosos, sin importar la raza, nacionalidad y religión del individuo. El marketing helénico funcionó a la perfección y en cuestión de 100, 120 años virtualmente todos los pueblos del imperio se asimilaron al helenismo. Las antiguas religiones del mundo, como la egipcia, por ejemplo, desaparecieron por completo.
¿COMO ENFRENTAR UN ENEMIGO AMISTOSO?
Los judíos de esos tiempos, que en su gran mayoría vivían en Israel y participaban periódicamente de las festividades en el Bet haMiqdash,  tuvieron que enfrentar este nuevo desafío. Y no estaban totalmente preparados. Durante siglos los judíos aprendimos a sobrevivir, protegiendo y transmitiendo nuestra Torá en escenarios hostiles. Enfrentado enemigos que buscaban nuestra destrucción y querían imponer sus dioses. Pero esto era nuevo y diferente. Los griegos eran amistosos y educados y ofrecían desinteresadamente la oportunidad de modernizarse y crecer social y económicamente en el próspero imperio. Hacia el año 200 AEC muchos judíos admiradores de Alejandro Magno y del esplendor del imperio griego se convirtieron totalmente al helenismo. Para ellos la Torá ya era algo del pasado. Y un peso a la hora de integrarse a la sofisticada sociedad griega. Otros optaron por una estrategia diferente: reformar el judaísmo. Acomodarlo al pluralismo de la cultura griega. Dejando de lado todos aquellos “rituales” que constituían una barrera social entre los judíos y los demás ciudadanos del imperio griego.
Tomemos como ejemplo, la circuncisión.
BERIT MILA
Todas las semanas se organizaban juego olímpicos locales que estaban abiertos a todos los que quisieran competir: griegos y judíos. La participación en estos juegos era uno de los actos más representativos de la pertenencia a la cultura griega.  Los competidores ofrecían sacrificios a los dioses griegos y les dedicaban sus triunfos. Y algo más. Los hombres participaban de los juegos sin ropas. Y para muchos judíos resultaba “humillante” que sus vecinos griegos vieran su circuncisión. Muchos optaron entonces por someterse a una dolorosa cirugía para revertir la circuncisión y no circuncidar más a su hijos. Así, ellos y sus hijos, se verían como ciudadanos “normales” y no sufrirían el bully en los estadios olímpicos. Como vemos, el abandono de la circuncisión por ejemplo, no comenzó como una imposición externa por parte de los griegos sino como un paso voluntario hacia la asimilación de parte de aquellos judíos deseosos de integrarse social y culturalmente al imperio griego y al helenismo.
Continuará



Janucá: ¿Qué significa ser judío?

En menos de una semana celebraremos la fiesta de Janucá. Y la verdad es que siempre que se acerca esta festividad me acuerdo de la pregunta ¿qué significa ser judío? Hay muchas respuestas para esta pregunta. Respuestas técnicas, espirituales, y políticas. La respuesta que quiero compartir con ustedes hoy, creo, está más allá de estas definiciones. Veamos qué les parece.
SER JUDIO Y SER UNA VELA
Cada persona judía es una vela. El judaísmo, la Torá, es la llamita de esa vela. Esta metáfora no es arbitraria o caprichosa. La Torá siempre fue comparada con «luz». La misma palabra hebrea TORÁ proviene de la palabra OR que significa “luz”. Nuestra misión como pueblo judío es transformarnos, como dijo el profeta Yesha’ayahu (42:6) en “or lagoyim”, la luz para el resto del mundo. Y esta misión la cumplimos sin actos públicos de proselitismo. Para iluminar sólo necesitamos estar encendidos. La palabra TORÁ viene de la misma raíz y es casi idéntica a la palabra MORÁ, maestra. Los judíos consideramos que el proceso de aprendizaje es un proceso de esclarecimiento, iluminación intelectual y espiritual. La Torá, es la “maestra”, nos enseña, nos educa, nos ilumina. Y a través de sus enseñanzas disipa la oscuridad de nuestras vidas y aclara nuestras dudas existenciales.
¿VELAS PRENDIDAS O APAGADAS?
Ahora que entendimos por qué la Torá puede ser comparada con una luz o con una llamita, pensemos nuevamente en la vela, el receptáculo de la llamita: el individuo judío. Si un YEHUDI no aprende la Torá, no la estudia, no la observa, no deja que la Torá lo ilumine ¿sigue siendo judío? La respuesta es “SÍ”. Un judío nunca pierde su condición de judío (ישראל אע»פ שחטא ישראל הוא). Un judío sin judaísmo se podría comparar con una vela sin llama. Y una vela sin llama sigue siendo una vela….Claro que es una vela apagada. Una vela que aún no está sirviendo el propósito para el cual fue concebida. Pero a pesar de todo, sigue siendo una vela. Y como tal, siempre puede ser «encendida». Y a lo mejor todo lo que necesita es que otra vela, una vela ya encendida y con una llamita muy firme, se le acerque, le ofrezca afectuosamente compartir su llama y la ayude a encenderse.
LAS VELAS
Creo que la metáfora de la vela y la llama es muy apropiada para Janucá. Nos ayuda a esclarecer, entre otras cosas, por qué celebramos una gran victoria militar encendiendo velas…. Veamos. A veces, nuestros enemigos quisieron destruir las velas. Es decir, buscaron nuestro exterminio. No les importó si las velas estaban encendidas o apagadas. Si en la SHOA un judío decía: “Yo no creó en Dios. No soy observante. Soy ateo. Déjenme libre”, igual lo llevaban a las cámaras de gas. En la SHOA, como en los tiempos de Hamán y Ajashverosh, al enemigo antisemita no le importaba la llama. Su odio era étnico. Quería destruir las velas. Pero también era práctico y utilitario. Al fin y al cabo, destruyendo las velas también se acaba con las llamitas…
LA LLAMA
En Janucá, como en los tiempos de la Inquisición, el objetivo del enemigo no era destruir las velas. Su misión era  apagar las velas. Y reemplazar las llamas por una cruz o por una deidad griega. Los Jashmonayim, nuestros heroicos antepasados que vencieron al enemigo en Janucá, no lucharon por salvar sus vidas. Sus vidas físicas no estaban en peligro. Lucharon, y en realidad estuvieron dispuestos a «sacrificar» sus vidas, para preservar las llamitas de las velas judías. ¡Creo que no hay nada más indicado que el encendido de velas para celebrar la victoria de Jánuca!
Algo más. El milagro de Janucá, el aceite que duró siete veces más de lo que debería haber durado, también tiene mucho para enseñarnos. Cuando seguimos el ejemplo de los Jashmonayim y nos esforzamos por fortalecer y multiplicar nuestra llama, nuestra Torá, HaShem estará de nuestro lado. Y aunque nos parezca que nuestras fuerzas, esfuerzos o talentos alcanzaran solamente para encender unas pocas velitas, HaShem nos ayudará y nos dará la fuerza para que encendamos muchas más.



JANUCÁ: la costumbre de los judíos de Aleppo, Siria

La tradición de muchas familias de Aleppo (=Jálab), Siria, es encender una vela adicional además de las velas que normalmente se encienden cada noche de Janucá. Así, la primera noche de Janucá los judíos de la comunidades de Aleppo encienden tres velas: 1. la vela de Janucá, 2. el shamash o vela auxiliar y 3. una vela adicional. Esta noche, la cuarta noche de Janucá, encenderán cuatro velas, el Shamash y una vela adicional, etc.

Ahora bien, no todos los judíos de Aleppo siguen esta tradición, sino solamente aquellas familias de Aleppo que remontan sus orígenes a España. Me explico. Cuando los judíos fueron expulsados de España en 1492 (o de Portugal en 1497) escaparon a diferentes destinos. Algunos de ellos llegaron a Italia, Turquía o Grecia. Otros, al norte de África: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia o Egipto. Muchos también llegaron a Israel y Siria. En la mayoría de las ciudades a las cuales los refugiados de España, llamados desde ese entonces «Sefaradim» (=españoles), llegaron ya existían comunidades judías locales establecidas desde mucho tiempo atrás. Los Sefaradim se integraron a las comunidades ya existentes. Pero aún así, conservaron sus antiguas costumbres y cultura durante siglos. En muchos casos, los Sefaradim llegaron a ser la mayoría, o la minoría dominante, y poco a poco los judíos locales (en los países árabes a los judíos locales se los conocía como musta’arabim) absorbieron las costumbres de los españoles y ellos mismos se consideraron también «Sefaradim.» En la comunidad judía de Estambul en Turquía, o de Salónica, en Grecia que fueron las ciudades donde más cantidad de refugiados Sefaradim llegaron continuaron hablando español antiguo o ladino, prácticamente hasta nuestros días.

Durante varias décadas luego de la expulsión de España, llegaron a Siria muchísimas familias que procedían directamente de España o que habían llegado allí luego de estar algún tiempo en Turquía, Egipto o incluso Israel. El famoso viajero español, capitán Domingo de Toral (1598-1640), escribió en sus memorias «Relación de la vida del capitán Domingo de Toral y Valdés» que visitó Aleppo en el año 1634 y que para su sorpresa había encontrado allí «más de 800 familias de judíos que hablaban el castellano» .

Ahora bien ¿Por qué esas familias que llegaron a Aleppo desde España adoptaron la costumbre de encender una vela extra?
Los judíos Sefaradim que llegaron a Aleppo consideraron que haber llegado a su nuevo destino había sido todo un milagro. Los expulsados de España y Portugal, probablemente unos 250.000 judíos, se expusieron a todo tipo de peligros al viajar, especialmente en el mar. En primer lugar, estaban totalmente indefensos, sin nada ni nadie que los protegiera, a la merced de los capitanes de las pequeñas embarcaciones y su tripulación que sólo querían quedarse con los pocos bienes que estos refugiados traían. Embarcarse en un viaje al mar era una invitación abierta a toda clase de abusos. Muchos judíos fueron arrojados al mar (ver abajo), o en el mejor de los casos, vendidos como esclavos. Y si milagrosamente el capitán del barco cumplía con su promesa y trataba de llevarlos al destino prometido, los viajeros todavía corrían el riesgo de ser atacados por piratas, sufrir hambre, exponerse a tormentas que podrían hundir los frágiles barcos y, lo peor, la siempre presente amenaza de enfermedades y epidemias. Todas esta tribulaciones reclamaron las vidas de decenas de miles de Yehudim. ¿Recuerdan la historia del rabino Isaac Caro? (Ver aquí). Él dejó Portugal con destino a Israel. Nunca pudo llegar a Israel y al final terminó en Turquía. En ese terrible viaje, perdió a toda su familia, esposa e hijos, con excepción de una sola hija…

Al haber llegado sanos y salvos a Aleppo, estas familias decidieron recordar su historia y dar gracias a HaShem por su milagrosa salvación. Y para hacer eso, decidieron encender una vela adicional cada noche de Janucá, ya que el primer contingente de refugiados de España había arribado a Aleppo durante Janucá.

Vale la pena aclarar que, a diferencia de la mayoría de las Mitsvot en las cuales está prohibido hacer algo de más o agregar un elemento adicional (por ejemplo, no está permitido colocar 5 tsitsiot en un talit, etc.) la cantidad de velas que se prenden en Janucá tiene un mínimo, una vela por noche, pero no tiene un máximo.
Janucá Sameaj!!!

A NOTE FROM SHELOMO EZRA ANTEBI SACCA. Dec 29, 2016

החכם שחיבר ע»ה בס’ יצחק ירנן סי’ סד כותב כעין מה שכתבתם וז»ל «ולדעתי לזכר הנס שנצולו מהאנקיזיציון הדליקו בנרות חנוכה נר נוסף להודות ולהלל להי»ת ע»ז ואולי יציאתם מתוך ההכפה היתה בחנוכה»
לעומת זה בס’ דרך אר»ץ (עדס) עמ’ קמג-ד מביא שר’ יצחק זעפרני שליט»א אמר שמנהג זה היה נהוג עוד בספרד ועוד כתב שם בטעם המנהג בשם ר’ יצחק טוויל שליט»א ש»בני ספרד היו אנשים מכובדים ורמי מעלה ובכל ימות השנה היו מדליקים שני נרות כדי להאיר את הבית ואם כן בחנוכה לא היה היכר כאשר מדליקים בלילה הראשונה שני נרות בלבד משום כן הדליקו שני שמשים וממילא בכל לילה מוסיפים נרולכן המשיכו בכל לילה להדליק שני שמשים» ועוד כתב שם בשם הנ»ל עוד טעם ע»פ השערתו שאולי חששו לזוגות ע»ש ולענ»ד לא נהירא טעם זה וכן הטעם הראשון שהביא ולענ»ד הכי הגיוני כמו שכתבתם
עוד הביא שם בדרך אר»ץ בשם ס’ היכל עבודה שגם יהודי לוב נוהגים להדליק שני שמשים
ועוד כתב בדרך אר»ץ עמ’ רח הביא מאמר שנדפס בעיתון אחד שהרב נתן סאלם העיד שמנהג זה הוא משום שכשהלכו יהודי ספרד לגולה נדדו משך חודשים ולא מצאו מנוח וכשהדיעו לחוף מבטחים החליטו להוסיף נר בחנוכה לאות תודה על הישועה וזה כעין מה שכתבתם

LOS PELIGROS DE EMBARCARSE EN ALTA MAR

En 1290 los judíos fueron expulsados de Inglaterra. Lord Edward Coke escribió: «El capitán y la tripulación de uno de los mayores barcos asignados a deportar a los judíos concibieron un complot para deshacerse de todos los pasajeros (un grupo de judíos particularmente ricos, con poco equipaje pero de gran valor). Una vez que todos los judíos subieron a bordo, la nave zarpó por el Támesis. Sin embargo, una vez que estuvieron cerca de la desembocadura del río, en Queensborough, el capitán echó el ancla, dejando la nave cerca hasta que llegó la marea baja. Por fin, cuando la nave estuvo incrustada sobre las arenas, el capitán anunció que iban a dar un paseo e invitó a sus pasajeros judíos que lo acompañaran, diciendo que el aire fresco podría hacerles bien. Los judíos sin sospechar nada, aceptaron de buen grado la invitación del capitán y desembarcaron de muy buen humor. Pasaron algunas horas muy felices divirtiéndose en la arena, tanto que no advirtieron que la marea había comenzado a subir y que el capitán muy discretamente había regresado a su barco. Cuando se dieron cuenta de lo que pasaba y el grave peligro en el que se encontraban, ya era demasiado tarde. La marea estaba subiendo rápidamente. Y cuando corrieron de vuelta al barco implorando que los dejaran subir a bordo, el villano capitán se negó, y riendo a carcajadas les dijo con cinismo: ‘No me pidan ayuda a mí. Recen a su profeta Moisés; si él pudo hacer que sus antepasados cruzaran el Mar Rojo, que él los ayude a salir de esto!’ Y sin decir nada más los dejó a merced de las olas. Todos murieron ahogados.»




JANUCÁ y la Tefilá ‘al haNisim

«Al final del año 167 a.e.c, aproximadamente en diciembre, por orden de Antiojus IV Epífanes, rey de Siria, y gobernante de los judíos, el Templo de Sión fue profanado y entregado a los usos de la idolatría. Al mismo tiempo, la ley de Moisés fue anulada por un decreto del Rey. La observancia de los mandamientos de la Torá, como la circuncisión y la santificación del Sábado y Rosh Jodesh, pasó a ser una ofensa capital. Además, los judíos fueron obligados a adorar a los dioses de los gentiles. En cada localidad de Judea fueron erigidos altares a estos dioses, y al pueblo se le mandó ofrecer sacrificios a estas nuevas deidades. Era el cerdo, precisamente el animal considerado por los judíos como más impuro, la ofrenda más aceptable para estos dioses …. nunca antes y nunca después la existencia espiritual de Israel estuvo en tal peligro.»

Del libro: «De Ezrá al último Macabeo», por Elias Bickerman. p. 93.

Antiojus saqueó el Templo y atacó Jerusalén. Más de 40.000 judíos que resistieron las nuevas leyes (estos judíos eran llamados «jasidim») fueron asesinados por el ejército sirio-griego. Miles de mujeres y niños judíos fueron tomados como esclavos.

Durante los ocho días de Janucá recitamos la Tefilá ‘al hanisim, («por los milagros’) en la ‘amida (= principal oración diaria) y en birkat hamazón (= oración de agradecimiento después de una comida completa). En ‘al hanisim mencionamos maljut yavan harish’a, el cruel Imperio Griego-seléucida y sus decretos para abolir nuestra Torá. En esta oración agradecemos a HaShem por las maravillas y milagros que hizo a nuestros antepasados, evitando que caigan en manos del enemigo. Teniendo en cuenta que el ejército Seléucida derrotado, fue uno de los ejércitos más sofisticados y mejor organizados de la antigüedad, mientras que los judíos nunca sobresalieron por sus talentos militares.

En esta Tefilá también se menciona que los judíos que estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por defender la Tora, encabezados por Yehuda el Macabeo, salieron victoriosos en la lucha contra los judíos que estaban dispuestos a asimilarse y reformar el judaísmo. Esto es lo que Bickerman describe como la amenaza más peligrosa para «la existencia espiritual de Israel», la guerra civil. Muchos judíos, especialmente la aristocracia y aquellos en posiciones de poder, estaban dispuestos a reformar las «viejas leyes de Moshe» e integrarse en la nueva cultura universal, la civilización helénica. Tentados por estos nuevos vientos, muchos judíos no veían ningún problema en el matrimonio mixto o en la adopción de otros ritos o prácticas paganas combinadas con prácticas judías (= sincretismo, como si alguien hoy celebrara Jánuca junto con Navidad ח»ו). En la Tefilá ‘al hanisim llamamos a estos Yehudim apóstatas resha’im y zedim, rebeldes y pecadores. Y damos las gracias a HaShem por su ayuda en esta lucha, porque estamos conscientes de que era (y sigue siendo) mucho más difícil luchar contra nuestra propios hermanos, que contra el enemigo.

La Tefilá ‘al hanisim

«En los días de Matitiahu, hijo de Yojanán el Sumo Sacerdote, el Jasmoneo y sus hijos, cuando el malvado gobierno Seleucida se levantó contra Tu pueblo Israel para hacerles olvidar Tu Torá y violar los decretos de Tu voluntad. Pero Tú, en Tu misericordia que abunda, estuviste junto a ellos en el momento de su angustia. Libraste sus batallas, los defendiste y reivindicaste todo el mal que sufrieron. Entregaste a los poderosos en manos de los débiles, a los muchos en manos de los pocos, a los impuros en manos de los puros, a los malvados en manos de los justos y a los pecadores en las manos de los que se ocupan de Tu Tora. Hiciste que Tu gran nombre se engrandeciera en Tu mundo, y brindaste una gran liberación y redención a Tu pueblo Israel, en este mismo día. Entonces Tus hijos entraron en la Santidad de Tu casa [el Bet haMiqdash] , limpiaron Tu Templo, purificaron Tu Santuario, y encendieron las luces en Tus Santos patios, e instituyeron estos ocho días de Janucá para dar gracias y alabar Tu gran Nombre «.