I ❤️ ISRAEL: Har HaMenujot, y un cartel que te deja pensando

נְקֹם נִקְמַת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל מֵאֵת הַמִּדְיָנִים אַחַר תֵּאָסֵף אֶל־עַמֶּיךָ׃

Dios le dice a Moshé: “Lidera la batalla de los hijos de Israel contra los midianitas; después te reunirás con [las almas de] tu pueblo” (Bamidbar 31:2).

MISIÓN Y SACRIFICIO

En la parashá de esta semana, Moshé Rabenu nos enseña una gran lección: cómo combinar dos sentimientos opuestos que se complementan.

Por un lado, HaShem le dice: ve y lucha contra los midianitas, y después “te reunirás con tus antepasados”. Es decir: vas a fallecer. Esta guerra será tu última misión. Moshé lo entiende. Sabe que su cuerpo va a regresar al polvo, y que su alma se unirá a sus antepasados. Y no se resiste ni negocia. Reconoce su naturaleza efímera y acepta, con humildad, su mortalidad.

Por el otro lado, Moshé también sabe que él es imprescindible como líder. No le dice a HaShem: dale esta misión a Yehoshúa, yo estoy cansado, que la haga otro. Moshé sabe su valor. Sabe que él es irreemplazable. Insustituible. Pero no siente vanidad. Asume su rol protagónico y toma sobre sí la responsabilidad hasta el último día.

En Moshé, estas dos ideas opuestas —humildad y autovaloración— se complementan.

BET VAAD LEJOL JAI

Ayer, jueves, visité Har Hamenujot, el cementerio judío más grande de Yerushalayim. Está en Guivat Shaul. Tiene unas 58 hectáreas (como referencia, son unos 80 estadios de fútbol). Hay más de 200.000 tumbas. Y allí descansan algunos de los más grandes rabinos de las últimas generaciones: el Rab Jayim Yosef David Azulai; el Rab Mordejai Eliyahu; el Rab Shalom Messas; y el Rab Yaakob Yosef, entre muchos otros.

Debo confesar algo: generalmente no visito cementerios. Sigo la opinión de Maimónides, que escribe que uno no debe frecuentar las tumbas (Hiljot Ébel 4:4). Y allí mismo enseña que no es el texto grabado en la piedra (nefesh) lo que los recuerda, sino sus enseñanzas. Sus palabras y acciones, cuando las recordamos, son su verdadero monumento. En lo personal, creo que la mejor forma de honrar la memoria de nuestros Jajamim es, como dice Maimónides: leer, estudiar y enseñar sus ideas.

Tuve el zejut de escribir las biografías y las ideas de más de 120 Jajamim sefaradim “ignorados”. Y publiqué dos libros sobre ellos que llamé “Gigantes Olvidados”. Cada vez que escribo sobre uno de estos rabinos me acuerdo de lo que dijo HaRambam, y Jazal, sobre el versículo de Shir haShirim: “dobeb sifté yeshenim” — cuando uno repite, ¡cuando uno enseña!, las palabras de un Jajam que ya falleció, “sus labios se mueven en su sepultura” (Yebamot 97a). Invocar su memoria es un acto de tejiyat hametim. Desde este punto de vista, visitar los libros de los Jajamim tiene más impacto en la elevación de su memoria que visitar sus tumbas.

EL CARTELITO QUE TE HACE PENSAR

Fui a Har Hamenujot pensando en nuestros patriarcas. Abraham adquirió en vida la Meará de Majpelá en Jebrón (Bereshit 23). Negoció, pagó, y aseguró su lugar y el de Sará. No esperó, ni dejó esa tarea para sus hijos. Pensar en el final es parte de vivir con lucidez, y es señal de humildad ante la propia mortalidad.

Al llegar al cementerio, un pequeño cartel me hizo detenerme y pensar. Era muy simple. Citaba dos textos famosos.

El primero, una frase de la Mishná: “Bishvilí nibrá haolam” — “El mundo fue creado para mí” (Sanhedrín 4:5).

El segundo, las palabras de Abraham Abinu: “Veanojí afar vaéfer” — “Yo solo soy polvo y ceniza” (Bereshit 18:27).

Dos ideas opuestas. Pero la sabiduría está en la combinación de las dos.

Comencemos por la segunda idea, que expresa nuestra increíble pequeñez. Somos átomos, polvo que vuelve a la tierra. Cuanto más conocemos el universo, más pequeños nos vemos. En el espacio, nuestro planeta entero es apenas un punto azul pálido, un “pale blue dot”, como decía Carl Sagan. En julio de 1994 el cometa Shoemaker-Levy 9 impactó contra Júpiter, y destruyó una superficie más grande que toda la Tierra. Fue algo casi trivial en nuestro pequeño sistema solar, pero que te deja pensando —y temblando— acerca de nuestra fragilidad cósmica. Somos pequeños en el espacio, y efímeros en el tiempo. Una ilusión de no más de 120 años. Moshé Rabenu reconocía que su reducción al polvo de la tierra era inevitable, y eso lo mantenía humilde. Pero también tenía conciencia de su misión existencial, que era más importante que su supervivencia.

La primera idea es que “el mundo fue creado para mí”. A primera vista suena narcisista. ¡Pero no lo es! La Mishná nos enseña a vernos como protagonistas centrales en los planes del Creador. Como en The Truman Show: donde todas las cámaras están enfocadas en una sola persona. Es la forma en que los Jajamim nos enseñan a mirarnos, para tomar conciencia de un rol único y central en los planes del Creador, y darnos cuenta de nuestra trascendencia y potencial.

LOS DOS PAPELITOS

El Rab Simjá Bunim enseñó que estas dos ideas hay que llevarlas como dos papelitos, uno en cada bolsillo, toda la vida. En un bolsillo: “el mundo fue creado para mí”. En el otro: “yo soy polvo y ceniza”. Los dos papelitos dicen una verdad. La grandeza está en saber cuál leer, y cuándo.

Cuando uno se siente deprimido, “aplastado” por la vida, debe meter la mano en el primer bolsillo. Fui creado con talentos únicos, y no los debo desperdiciar. No dejar pasar un solo día sin utilizarlos: para Am Israel, para acercarme al Creador, para influir positivamente en los demás. Cuando uno se siente insignificante, olvidado, tiene que recordar esta idea: el mundo fue creado para mí. Solo yo soy capaz de hacer algo que ningún otro ser humano puede hacer.

Y si uno empieza a sentirse superior a los demás, hay que sacar el segundo papelito del bolsillo. Polvo y ceniza, como dice esa canción en inglés que yo escuchaba de joven, sobre la fugacidad de la vida: “All we are is dust in the wind.” Todo lo que somos es polvo, arrastrado por el viento. Pequeñez y efemeridad. Los 120 años pasan volando.

Ninguna de las dos verdades alcanza por sí misma: la humildad sin sentido de propósito te hunde; el sentido de propósito, el reconocer cuánto uno vale, sin humildad, te hace vanidoso. La sabiduría es saber cuál sacar del bolsillo en cada momento.

Y por eso el cartel está justo allí, en la entrada del cementerio. Porque es el único lugar donde los dos papelitos se abren al mismo tiempo. Cada tumba declara que uno es “afar vaéfer”: polvo que regresó al polvo. Pero cada tumba es también un testimonio de “bishvilí nivrá haolam”: que aquí descansa un ser humano único, con talentos divinos, que marcó una diferencia en el mundo.




I ❤️ ISRAEL: El desafío de ayunar en Israel

Ayer fue el 17 de Tamuz, un día de ayuno que inaugura un período de duelo que irá creciendo hasta el día 9 de Ab. Recordamos las cinco tragedias que golpearon al pueblo judío en esta fecha: el quiebre de las Tablas de la Ley, la traición de Menashé, la cancelación de los sacrificios y la brecha en las murallas de Yerushalayim.

En la diáspora, incluso en los lugares más cómodos del mundo judío, cada vez es menos difícil sentir el duelo. Para experimentar estos ayunos correctamente, uno debe sentirse “exiliado”; fuera de su casa; demonizado y odiado por los anfitriones. Pero aquí en Israel, ¿cómo se hace para sentir este tipo de duelo? Y no porque a Israel le falten amenazas externas o problemas internos. Es que acá cuesta estar triste, disfrutando de la extraordinaria oportunidad que HaShem le da a nuestra generación: vivir en Su país y servirlo a Él en Su lugar de residencia.

LOS NÚMEROS

Este sentimiento “contagioso” de felicidad que se siente aquí no es pura teoría o subjetividad. Aquí también hay números.

En el índice internacional de felicidad de 2026 —el World Happiness Report, que mide 147 países— Israel ocupa el puesto 8 del mundo. Por segundo año consecutivo. ¡En plena guerra con Irán y compañía!

Y el dato más notable: son los israelíes menores de 25 años, la generación del futuro, los que ocupan el tercer lugar del mundo. Los jóvenes que hacen el servicio militar, que corren a los refugios, que sufrieron el trauma de los secuestrados, que enterraron amigos. Terceros en felicidad, muy por delante de sus pares de Occidente. En Estados Unidos, por ejemplo, los jóvenes rondan el puesto 60. Y los vecinos de Israel, como Egipto: puesto 139. O Líbano: 144.

Y esto no es solo estadística: ¡uno lo ve en la calle! En los shoppings. Restaurantes llenos, familias con muchos hijos, gente que disfruta el presente y planea el futuro.

Es el milagro más grande: que el país más amenazado del mundo sea el país más alegre de Occidente.

EL SECRETO

¿Cómo se explica? Los investigadores hablan de lazos familiares, de cohesión social. Todo cierto. Pero yo creo que hay algo más: aquí hay un sentido de propósito.

El israelí común —el soldado, el agricultor, la madre que cría cinco hijos— sabe que su vida diaria es parte de algo más grande que él. No está simplemente “viviendo su vida”: está cuidando la casa. La casa de todo el pueblo judío del mundo. Cada judío del planeta, lo sepa o no, tiene aquí su casa. Y si alguna vez la necesita —si algún día su país de residencia deja de ser 100% seguro— aquí lo esperan su refugio, su seguridad y su futuro. Los israelíes son los guardianes de esa casa. Y el que cuida la casa de todo un pueblo no tiene tiempo para el vacío existencial.

La psicología moderna lo confirma: la felicidad no viene del confort, viene del propósito. Por eso los jóvenes israelíes, que saben lo que hacen, por qué lo hacen y para quién lo hacen, con todo lo que cargan sobre los hombros, son más felices que los jóvenes que tienen todas las comodidades y ninguna misión en la vida —ninguna forma de impactar con sus acciones el destino de una nación.

Por eso el 17 de Tamuz en Israel tiene otro sabor. Ayunamos por las murallas que se quebraron, mientras estamos rodeados de las murallas que se están construyendo.

La Mishná (Taanit 4:8) nos recuerda claramente que algún día estos ayunos se convertirán en jornadas de alegría. Aquí en Israel, no parece que estemos muy lejos de ese día.




I ❤️ ISRAEL: La granja de la colina

Desde la cima de Har Ebal, mirando hacia Shejem y las poblaciones árabes de alrededor, nuestro guía, Israel, señaló justo frente a nosotros la colina de Tammun. “¿Ven esa casita en la cima? Es una javá, una granja judía.” Para verla había que usar binoculares: se veía una casita, un corral y un camino de tierra. Nada más.

1 FAMILIA + 50 OVEJAS

El proyecto de las javot (granjas) es de una simpleza genial y de una importancia estratégica y mesiánica. Una familia joven, con niños pequeños, se instala con mucho sacrificio en una colina vacía, y allí crían 20, 30 o 50 animales: cabras, ovejas o vacas. Los animales salen a pastar cada mañana, y el vasto territorio que recorren se le adjudica ahora a esa familia judía. Una familia con un rebaño abarca más territorio del que cualquier nuevo asentamiento puede lograr.

LOS NÚMEROS

Veamos los números.

En Yehudá y Shomrón —Judea y Samaria— viven hoy alrededor de medio millón de judíos, en más de cien comunidades. Toda el área construida de esas comunidades —todas las casas, las calles, las escuelas, desde 1967 hasta hoy— se extiende en unas 8.000 hectáreas.

En estos territorios hay ahora unas 150 nuevas granjas, habitadas por unos pocos cientos de personas. ¿Cuánto terreno abarcan con sus animales que pastorean? Unas 78.600 hectáreas. El 14% de todo Yehudá y Shomrón.

Leámoslo de nuevo: medio millón de personas construyendo durante sesenta años ocupan 8.000 hectáreas. Unas decenas de valientes familias judías con sus rebaños abarcan ¡diez veces más! El 70% de la tierra que volvió a manos judías en estas décadas volvió por el pastoreo, no por la construcción.

Y el ritmo se acelera: solo desde octubre de 2023 se establecieron unas 50 granjas nuevas.

LA PREGUNTA

Entonces, Israel, nuestro guía, dijo algo que yo escuchaba por primera vez.

Los árabes de estos territorios reciben muchísimo dinero. Miles de millones de dólares de Europa, de las Naciones Unidas y hasta de EEUU. ¿Por qué no construyen ellos? ¿Por qué no gobiernan más territorio, por qué no tienen mejor infraestructura, por qué no llenan estas colinas de casas y ciudades con esas fortunas?

LA RESPUESTA

La respuesta, dijo, es una palabra: “corrupción”.

La corrupción del liderazgo palestino es legendaria. Y hasta este pasado miércoles, me molestaba muchísimo. La familia de Arafat acumuló una fortuna de miles de millones de dólares. Lo mismo las familias de los dirigentes de la Autoridad Palestina y de Hamas.

El dinero internacional que debía construir ciudades terminó en cuentas personales. Pero en realidad, ahora comprendo que, mientras los líderes se llenaban los bolsillos, las colinas del Shomrón quedaban vacías — ¡esperando a los yehudim!

A veces Boré Olam interviene en las mentes de los Goyim: endurece sus corazones, como con el Faraón, o agranda sus egos y sus ambiciones materiales, como con estos líderes árabes. Gracias a su corrupción, podemos repoblar nuestra tierra.

MILAGRO

Desde Har Ebal se ve el pasado: el altar de los sacrificios de Yehoshua. Y también, en los montes del Shomrón, las granjitas judías que, con un enorme sacrificio, se están erigiendo y recuperando la tierra de nuestros antepasados.

Que HaShem bendiga y proteja a todos los pioneros que tanto hacen por Am Israel, la Torá de Israel y la Tierra de Israel.




I ❤️ ISRAEL: Volver al Shomrón

Mi esposa Coty y yo estamos aquí en Israel con nuestra familia, celebrando el Bar Mitzvá de nuestro nieto Yosef. Este miércoles pasado, 16 de Tamuz, salimos de Yerushalayim por la mañana hacia el norte. En menos de una hora el paisaje cambia: se terminan los edificios y empiezan las colinas del Shomrón (Samaria), terrazas de olivos y aldeas sobre las lomas. Es un paisaje bíblico. No hay que imaginarlo: está ahí, del otro lado de la ventana.

SHILÓ

Nuestra primera parada fue Shiló.

En esta ciudad: “Se congregó toda la asamblea del pueblo de Israel en Shiló” (Yehoshua 18:1).

Aquí, Yehoshua bin Nun reunió a todas las tribus de Israel y se decidió por goral —sorteo— cómo se iba a repartir la tierra: qué tribu se asentaría en el norte, el sur, el centro, las costas.

En Shiló también se estableció el Mishkán, el Tabernáculo, el precursor del gran Templo de Yerushalayim, y estuvo allí por 369 años. Visitamos el sitio del Mishkán, que todavía se puede identificar: un predio de unos 50 metros de largo por 25 de ancho.

Fue allí, en el Tabernáculo de Shiló, donde Janá, la madre de Shemuel —el primer profeta de Israel—, le pidió a HaShem un hijo. Y luego compuso su famosa plegaria de agradecimiento, Tefilat Janá. Está escrita allí, y la leímos en voz alta con mucha emoción.

EL VINO DEL SHOMRÓN

De Shiló fuimos a la bodega Tura, donde almorzamos. Nos dieron para probar tres vinos: blanco, rosado y tinto. Primero recitamos Haguefen, y luego dos veces Hatov veHametiv. Los vinos del Shomrón son famosos en el mundo entero. Han ganado premios internacionales en catas a ciegas, donde los jueces prueban los vinos sin saber de dónde vienen (si no, dudo que hubiéramos ganado).

Allí almorzamos con el hombre más famoso y activo de la región en estos días: Yosi Dagan, el gobernador del Shomrón, y responsable, junto con el extraordinario ministro Betzalel Smotrich, de la increíble y milagrosa reconstrucción y restablecimiento de 22 nuevas comunidades en el Shomrón, lo que los Goyim llaman West Bank.

Para el postre, mi hijo, el Rab David, dijo un hermoso Debar Torá. Empezó diciendo: אנחנו שותים נבואה — “Estamos bebiendo una profecía”. Se refería a las palabras del profeta Yirmiyahu que, mirando este territorio de Israel completamente despoblado y destruido, se animó a decir:

עוֹד תִּטְּעִי כְרָמִים בְּהָרֵי שֹׁמְרוֹן נָטְעוּ נֹטְעִים וְחִלֵּלוּ׃

En el futuro, los yehudim “volverán a plantar viñas en los montes del Shomrón… y disfrutarán de su fruto” (Yirmiyahu 31:4).

Fíjense en el detalle: el pasuq no dice “en Israel” en general, sino específicamente en los montes del Shomrón — el lugar exacto donde está esta bodega “Tura” y otras bodegas famosas, como “Shiloh”. Y la palabra final, vechilelu, es un término halájico que aplica solo a los yehudim: se refiere a redimir el fruto del cuarto año (neta revai) para poder consumirlo con una gran celebración. Es decir: la profecía no anuncia solamente viñas plantadas, sino a los judíos bebiendo con alegría del fruto de la viña de esos montes — ¡como lo estábamos haciendo en ese mismo momento!

Luego del vino, a mí me hacía falta un café turco Elite para mantenerme despierto y llegar sobrio a nuestro destino principal: el monte Ebal (הר עיבל).

HAR EBAL

Fue una hora de viaje para llegar al pasado: unos 3.500 años atrás. ¿Nuestro destino? El altar que construyó Yehoshua bin Nun:

אָז יִבְנֶה יְהוֹשֻׁעַ מִזְבֵּחַ לַה׳ אֱלֹ-הֵי יִשְׂרָאֵל בְּהַר עֵיבָל׃

“Entonces Yehoshua construyó un altar a ה׳, Dios de Israel, en Har Ebal” (Yehoshua 8:30).

Moshé le había indicado a Yehoshua que, al entrar a la tierra de Israel, realizara una ceremonia de confirmación del pacto entre Dios e Israel: que escribiese la Torá sobre piedras —no talladas, sino revestidas con cal—, que leyera las condiciones del Pacto frente a todo el pueblo y que allí, en ese mismo lugar, ofreciera sacrificios y ofrendas de agradecimiento a Dios.

En los años 80, el arqueólogo Adam Zertal identificó este altar. Se descubrieron miles de huesos quemados de animales considerados puros por la Torá —es decir, aptos para ser sacrificados—. El altar está hecho tal como indica la Torá: con una rampa en lugar de las escaleras que hacen los pueblos paganos, y está construido con piedras completas, que no fueron talladas con instrumentos de metal. ¡Es el sitio arqueológico identificable más antiguo de la historia de Israel en su tierra!

Fue muy emocionante estar allí y visualizar, desde ese lugar, a nuestros antepasados entre los dos montes, a los Kohanim y Leviim frente a nosotros en el valle, escuchando a Yehoshua bin Nun leyendo la Torá.

EL RESET

Pero no solamente pudimos ver el pasado. También vimos el futuro. Parados en la cima de Har Ebal, de espaldas al altar, el paisaje domina el norte del Shomrón: el monte Gerizim enfrente, el valle abajo, y colinas con numerosas aldeas y ciudades árabes, como Shejem —y creo que también Jenin— y otras poblaciones árabes.

Pero desde ese lugar se veían también los nuevos asentamientos judíos: Har Berajá, sobre el mismo monte Gerizim. Elon More, muy cerca, hacia el este. Itamar.

Y ahora miren el mapa. En el cuadrado negro se ve el sitio del Mizbeaj (altar) de Yehoshua, sobre la cumbre noreste del monte. Y a poca distancia, sobre el mismo monte, hay un punto nuevo que no existía hace un año: el nuevo asentamiento con el nombre de este monte: Ebal (escrito: Eival).

Y Eival no es un caso aislado. En mayo de 2025 el gobierno de Israel, B”H, aprobó la creación de 22 asentamientos nuevos en Yehudá y Shomrón — algo que no ocurría en décadas. Los nombres son un mapa del Tanaj que vuelve a la vida, como se ve en las marcas anaranjadas en este mapa. Es parte del plan “Un millón en el Shomrón” de Yosi Dagan: llegar a un millón de residentes judíos en el Shomrón para 2050.

El asentamiento Eival se fundó en marzo de 2026, en plena guerra con Irán. Mientras caían misiles sobre Israel, unos camiones subían de noche las primeras caravanas al monte de Yehoshua. Medio año de preparativos — y el monte del pacto volvió a tener población judía después de miles de años.

Sin saberlo, estábamos parados sobre un túnel —o un puente— del tiempo. A nuestras espaldas, las antiguas piedras del altar que construyó Yehoshua. Y frente a nosotros, el territorio al que el pueblo está regresando en nuestros privilegiados días.




I ❤️ ISRAEL: Bajo la Sombra de paz, sin escuchar noticias.

EL AIRE DE ISRAEL

Estoy en Yerushalayim, en Emek Refaim. Afuera hay mucho movimiento: grúas y trabajos de construcción por todos lados, calles cortadas, el tránsito reducido a una sola mano, vallas y obras a lo largo de toda la calle. ¡Yerushalayim no para de reconstruirse. Pero el ruido no llega adentro. Estoy en el café Kafit, un lugar precioso, lleno de gente, con aire acondicionado y buen wifi. Estoy solo, con mi computadora, tratando de terminar de escribir mi libro —Dinosaurios en la Torá—, donde analizo en profundidad cómo entendieron Jazal, Rishonim y Ajaronim sefaradim los pesukim 20, 21 y 22 del primer capítulo de Bereshit. No sé bien por qué, pero el ir y venir de la gente no me distrae: me acompaña. Me concentro mejor acá que en una biblioteca. Avanzo con mi libro como no podría en Nueva York. ¿Será lo que nuestros sabios enseñaron, que avirá de Erets Israel majkim, que el aire de la tierra de Israel te hace más inteligente? Te ayuda a pensar mejor. La mente está más liviana.

CONEXIÓN VÍA NEGATIVA

Pedí shakshuka y un jugo de zanahoria.

Suena el celular. Es un miembro de mi comunidad de Great Neck. Atiendo. Con voz preocupada me pregunta cómo estoy, cómo me siento, cómo se siente estar en Israel con la terrible situación con Irán, los mensajes confusos de Trump y de Vance, las amenazas de Turquía. Él sabe que Israel me importa mucho, y que vivo esas noticias con intensidad. Y da por hecho que debo estar sufriendo, pegado a las últimas novedades en Telegram.

Y yo no sé cómo explicarle que acá todo está tranquilo. Que la gente está contenta, que los restaurantes están llenos, y que el problema más grande de la mañana es encontrar una mesa libre para sentarse a tomar un café.

Es que hay dos países que se llaman “Israel”. Está el Israel de los titulares internacionales —el que aparece todos los días en todos los diarios del mundo, siempre al borde de algo, rodeado, amenazado, demonizado— y está el otro Israel, ese donde uno se siente protegido, se va a dormir con las ventanas abiertas, disfrutando de la brisa de Yerushalayim, y se despierta contento de estar en el mejor país del mundo.

DETOX DE NOTICIAS

Le respondí que no tenía idea de lo que estaba pasando. Y le dije, casi sin pensarlo: ¡No estoy siguiendo las noticias! Me sorprendí al escucharme. Y me di cuenta de algo. En Nueva York mi cabeza está más acá que allá; no lo puedo evitar. Un psicólogo me diría que es una mezcla de culpa por no estar en la tierra de mis padres y la necesidad de seguir conectado con Israel todo el tiempo. Sin querer, hice de la preocupación una forma de conexión con Medinat Israel. Pero acá eso no me hace falta: estoy adentro, y la conexión ya no pasa por las noticias.

Acá estoy en compañía de mi pueblo, donde quiera que vaya. En Kafit no conozco a nadie, pero los conozco a todos. Sé exactamente de dónde vienen, ellos y sus antepasados, y qué futuro quieren para sus hijos.

Y la conexión con Boré Olam se siente en el alma: En mi Amidá me hace falta mucho menos esfuerzo mental para dirigirme a Dios en segunda persona. La relación con Boré Olam ocurre con mucha más naturalidad. Creo que eso es lo que le da a uno tanta paz. Esa Presencia, inmanente en el aire de Israel, lo vuelve a uno más consciente de que hay Alguien que está a cargo de este lugar y de este pueblo. YESH RIBBON LABIRA. Y no es Trump, ni Vance, ni siquiera Netanyahu.

SOMBRAS

Los Jajamim enseñan que en el desierto el pueblo iba envuelto en los Anané Kavod, las nubes de gloria que lo rodeaban por todos los costados. Eran la señal de que HaShem estaba con ellos, que los protegía “desde arriba”. Y por eso podían irse a dormir tranquilos, sin montar guardia, en medio del desierto, aunque sabían que estaban rodeados de peligros. También sabían bajo Qué sombra estaban. Es la misma sombra que se siente acá. Es la que mencionaremos este viernes a la noche en la tefilá de Arbit: ufrós alenu sukkat shelomeja —extiende sobre nosotros la “sombra”, sukká de Tu paz—. Y agregamos una mención especial: que esa sombra de paz se extienda sobre todo el pueblo de Israel, y muy en particular sobre Yerushalayim, Su ciudad. Nuestro mayor deseo como nación es habitar bajo la Sombra Divina. Y eso es lo que hace especial a Israel. No es que afuera no haya peligro. Es que acá uno se entrega a la protección Divina, y todo lo demás queda afuera: las noticias, las amenazas, los titulares. El mundo sigue girando, pero el ruido se queda del otro lado de la Sombra.




I ❤️ ISRAEL: “Balagán” en Jerusalem

JERUSALEM INTRATABLE

Por lo general, no venimos a Israel en enero. Mi esposa y yo solemos llegar en julio y disfrutar del verano. Esta vez vinimos en invierno, a pasar unos días con dos de nuestros hijos que viven en Jerusalem. El frío se siente un poco más —aunque nada comparado con Nueva York— y también hay más lluvia que en julio.

Es normal que cuando uno llega a Jerusalem después de algunos meses, note que la ciudad cambió. Hay nuevas construcciones, nuevos servicios, barrios que se estiran y edificios que crecen. Esta renovación urbana se conoce en Israel como Pinui u’Binui (“demolición y reconstrucción”): los edificios antiguos se tiran abajo dando lugar a construcciones más modernas, con ascensores nuevos, estacionamientos, espacios verdes y áreas comunitarias y residencias más seguras (cada departamento tiene un cuarto construido como “refugio”, en caso de necesidad). Barrios tradicionales como Katamon, Arnona, Talpiot y Bak’a —donde estamos ahora— están siendo transformados por completo.

JERUSALEM INTRANSITABLE

Pero la construcción de nuevos edificios no es el factor principal de la Jerusalem imposible de hoy, enero 2026. Esta vez, la situación es exageradamente grave. Jerusalem está imposible. El tráfico es infernal. Un trayecto que debería llevar diez o quince minutos —por ejemplo, de Bak’a a la estación de tren— me llevó más de cuarenta y cinco minutos. Ya no se puede estimar la hora de llegada a destino. Hay cortes por todos lados, desvíos inesperados y calles que se cierran de un día para el otro.

Hasta caminar se vuelve imposible. Las zonas céntricas de King George y Ben Yehuda, por ejemplo, están irreconocibles. En King George no se puede caminar. Hay vallas por todos lados, calles partidas en dos, carriles reducidos: donde había cuatro, ahora quedó uno. Nada fluye con normalidad. No hay un punto de la ciudad donde el movimiento —de autos o de peatones— se sienta natural o continuo.

La pregunta es inevitable: ¿qué le está pasando a Jerusalem?

JERUSALEM IMPOSIBLE

El mayor responsable del nuevo balagán (=caos) en la ciudad es la construcción de tres nuevas líneas del famoso tranvía, el tren ligero (Rakevet Hakala). Lo que comenzó con una sola línea, la Línea Roja, que hoy transporta a más de 170.000 pasajeros diarios, se transformará en una red completa de transporte ferroviario, con tramos subterráneos, que atravesará Jerusalem de norte a sur y de este a oeste. Actualmente, se están construyendo dos nuevas líneas: la Línea Verde, con unas 35 estaciones y 20 kilómetros de extensión, y la más ambiciosa, la Línea Azul, de alrededor de 30 kilómetros y 50 estaciones, que unirá Ramot con Gilo. Y por último se construiría la Línea Violeta. El nuevo sistema será cuatro veces más grande que el actual: más líneas, más estaciones, más conexiones. Es una obra gigantesca, pensada para que millones de personas puedan desplazarse de un punto a otro de la ciudad sin necesidad de usar el auto. Esto explica los trabajos pesados, prolongados y ruidosos que hoy hacen sentir que Jerusalem está “bloqueada”.

Jerusalem no está bloqueada: Jerusalem está en plena transformación.

JERUSALEM EN PREPARACION

¿Para qué se prepara Jerusalem? En primer lugar, Yerushalayim muy pronto se convertirá en la ciudad más poblada de Israel, con más de un millón de habitantes. Pero hay algo más: Jerusalem también se prepara para la Gueulá: para la futura reconstrucción del Bet HaMiqdash, el Mashiaj y el arrivo de millones de judíos de la diáspora a Israel.

Una vez que el Gran Templo esté en funcionamiento y el pueblo judío esté de vuelta en su tierra, Yerushalayim estará lista para recibir cómodamente —al menos tres veces por año— a millones de familias que peregrinarán a esta ciudad en Pésaj, Shabuot y Sucot, como en los tiempos bíblicos.

Y cuando uno lo ve así, el balagán de la construcción, el tráfico infernal y los cortes de calles dejan de ser una molestia y se transforman en una hermosa fuente de inspiración.

Ver a Jerusalem reconstruyéndose, preparándose para funcionar como el centro espiritual del pueblo judío —y del mundo—, es la aspiración nacional más grande, y que durante casi dos mil años fue inalcanzable e inimaginable. Efectivamente, hasta hace muy poco tiempo, la Jerusalem que B”H tenemos hoy era una “Jerusalem utópica, imposible”.

El balagán de Yerushalayim “me encanta”. Me fascina y me emociona hasta las lágrimas. Jerusalem se está reconstruyendo frente a nuestros ojos. Y nos estará esperando.

SHABBAT SHALOM, desde Yerushalayim




EDICIÓN ESPECIAL: Israel y sus judíos

Brillante artículo atribuido al periodista británico de The Daily Telegraph, Allister Heath.

🇮🇱 Israel y sus judíos: este enigma que atormenta a sus enemigos, este rompecabezas que persiste entre filósofos e historiadores, esta supervivencia que desafía toda lógica histórica.

Israel y sus judíos: odiados, perturbadores, que deben ser destruidos a cualquier costo, no por lo que hacen, sino por lo que son. Y que ganan cada vez. ¡Un análisis magistral! 👏

“Hay algo en Israel que incomoda a la gente,
y no es lo que dicen.

Hablarán de política, asentamientos, fronteras y guerras.

Pero basta con rascar un poco debajo de la indignación para descubrir algo más profundo:
una incomodidad no con lo que Israel hace, sino con lo que Israel es.

Una nación tan pequeña no debería ser tan poderosa.
Punto.

Israel no tiene petróleo. No tiene recursos naturales especiales.
Tiene una población apenas mayor que la de una ciudad promedio de Estados Unidos.
Está rodeado de enemigos.
Es despreciado en las Naciones Unidas.
Blanco del terrorismo. Condenado por celebridades.
Boicoteado, difamado y atacado.

Y, sin embargo, prospera como si el mañana no existiera.

En el ámbito militar.
En el campo médico.
En su economía, que en tiempos de guerra es una de las que más crece en el mundo.
En su moneda, el shekel, que también se mantiene entre las más sólidas del planeta, incluso en tiempos de guerra.
En seguridad.
En tecnología.
En agricultura.
En inteligencia.
En el plano moral.
En una voluntad inquebrantable.

Transforman desiertos en tierra cultivable.
Producen agua del aire.
Interceptan cohetes en pleno vuelo.
Liberan rehenes bajo las narices de los peores regímenes del mundo.
Sobreviven guerras destinadas a aniquilarlos… y ganan.

El mundo entero observa, desconcertado.
Y entonces, como frente a una fuerza incomprensible,
concluye que debe haber trampa.

Debe ser la ayuda estadounidense.
Debe ser el lobby extranjero.
Debe ser opresión.
Debe ser robo.
Debe ser alguna maniobra oscura que les dio a los judíos este poder.
Debe ser chantaje.

Porque Dios no permita que sea otra cosa.
Dios no permita que sea real.
Dios no permita que sea merecido.
O peor aún: predestinado.

Se suponía que el pueblo judío había desaparecido hace mucho tiempo.
Así es como debía terminar la historia de las minorías exiliadas, esclavizadas y odiadas.

Pero los judíos no desaparecieron.
Regresaron a su tierra, reconstruyeron su país,
revivieron su idioma y devolvieron la vida a sus muertos:
en su memoria, en su identidad y en su fuerza.

Esto no es normal.
Esto no es político.
Es bíblico.

No existe una fórmula mágica que explique cómo un grupo de personas
puede regresar a su tierra después de 2,000 años.

No existe un camino racional desde las cámaras de gas hasta la influencia global.

Y no existe precedente histórico para esta supervivencia:
los babilonios, los romanos, las Cruzadas,
la Inquisición, los pogromos y el Holocausto…
y, sin embargo, aquí seguimos, yendo a trabajar un lunes en Tel Aviv.

Israel es incomprensible.
A menos que creas en algo más allá de las matemáticas.

Eso es lo que vuelve loco al mundo.
Porque, si Israel realmente existe, si esta nación improbable, antigua y despreciada sigue siendo elegida, protegida y próspera, entonces tal vez Dios no sea un mito después de todo.

Tal vez Él siga siendo parte de la historia.
Tal vez la historia no sea producto del azar.
Tal vez el mal no tenga la última palabra.
Tal vez los judíos no sean solo un pueblo, sino un testimonio.

Eso es lo que no pueden soportar.

Porque, una vez que admites que la supervivencia de Israel
no es solo impresionante, sino divina, todo cambia.

Nuestra brújula moral se reinicia.
Nuestras certezas sobre la historia, el poder y la justicia se derrumban.
Entonces comprendemos que no estamos presenciando el final de un imperio, sino el nacimiento de algo eterno.

Por eso lo niegan.
Lo difaman.
Y se oponen a ello con vehemencia.

Porque es más fácil llamar “trampa” a un milagro que admitir que Dios cumple Sus promesas.
Y aún lo hace.”




De la vulnerabilidad a la fortaleza: la nueva realidad estratégica de Israel

POR SAUL SADKA de.   @Saul_Sadka

Al cumplirse el 78º aniversario de Israel, 150 años después de que los judíos comenzaran a regresar en masa a la Tierra Santa, con una población actual de 10.3 millones de habitantes — incluyendo casi la mitad de los judíos del mundo — y siendo uno de los pueblos más prósperos del planeta, la situación estratégica de Israel nunca ha sido tan favorable como hoy.

Israel fue atacado simultáneamente desde Gaza, Líbano y Siria. Su respuesta fue contundente: hoy controla zonas de seguridad militares en los tres frentes. Estas zonas actúan como escudos protectores — franjas de territorio donde el ejército israelí mantiene presencia física y control total, impidiendo que grupos terroristas puedan acercarse a la frontera y lanzar el tipo de ataque masivo y coordinado que ocurrió el 7 de octubre de 2023. Mientras esas zonas permanezcan bajo control israelí, un nuevo 7 de octubre se vuelve prácticamente imposible.

Y aunque pueda parecer paradójico, esta presencia militar israelí es también la mejor noticia para los propios habitantes de Gaza, Líbano y Siria. ¿Por qué? Porque mientras el ejército israelí controle esas zonas fronterizas, los grupos extremistas no pueden usarlas como base de operaciones. Sus territorios dejan de ser útiles para el terrorismo. Los yihadistas podrán seguir intentando atacar desde las fronteras, pero cada intento será más inútil y más costoso que el anterior. En la práctica, las zonas de amortiguación le quitan a los grupos terroristas la posibilidad de “secuestrar” un país entero — su gobierno, su economía, su población — y convertirlo en plataforma de guerra contra Israel. Eso es exactamente lo que ocurrió con Hezbolá en Líbano durante cuatro décadas, y con Hamás en Gaza durante casi dos. Ambos experimentos terminaron en ruina total para sus propios países. Las zonas de amortiguación israelíes son, en ese sentido, una vacuna contra la repetición de ese ciclo destructivo.

Esto nos lleva a una pregunta importante: ¿por qué Jordania y Egipto han logrado mantenerse relativamente estables y libres de este tipo de caos, a pesar de compartir largas fronteras con Israel? La respuesta es, en gran medida, geográfica. Entre Israel y Egipto existe el enorme y casi completamente despoblado desierto del Sinaí — una barrera natural prácticamente imposible de usar como corredor de infiltración a gran escala. Cualquier movimiento de tropas o armamento en ese desierto es visible desde el aire, y cualquier grupo que intentara cruzarlo para atacar a Israel estaría expuesto y vulnerable. Entre Israel y Jordania está el profundo Valle del Jordán — una frontera natural estrecha, fácil de vigilar y muy difícil de cruzar en secreto. En ambos casos, la geografía hace que convertir esas zonas fronterizas en plataformas terroristas sea un proyecto suicida. Y los grupos extremistas lo saben.

No así el sur del Líbano. Esa región es montañosa, densamente arbolada, llena de aldeas y túneles, y durante décadas estuvo poblada por unas 500,000 personas chiítas en su gran mayoría leales a Irán. Fue el terreno ideal para que Hezbolá se instalara, se armara hasta los dientes y operara con relativa impunidad durante cuarenta años — hasta que Israel, finalmente, actuó con toda su fuerza.

Las largas fronteras de Israel con Jordania y Egipto, al ser adyacentes a zonas de muy baja densidad poblacional en ambos lados, no representan actualmente fuentes potenciales de grandes amenazas. Pero ¿qué pasaría si uno de esos gobiernos colapsara? Es un escenario improbable, pero no imposible — las dictaduras y monarquías árabes han demostrado históricamente ser frágiles. En ese caso, Israel actuaría exactamente como lo hizo con Siria en noviembre de 2024: destruiría de forma preventiva todas las capacidades militares ofensivas del país — aviones, misiles, tanques, depósitos de armas — y establecería una zona de amortiguación a lo largo de la frontera. Sin fuerza militar organizada y sin territorio fronterizo accesible, ningún grupo terrorista puede amenazar seriamente a Israel.

Del mismo modo, Israel ha demostrado con creces por qué una invasión militar convencional a gran escala es hoy un escenario prácticamente descartado. Cualquier gobierno que intentara concentrar tropas y equipamiento militar en la frontera con Israel — como Egipto con el Sinaí — vería ese armamento destruido antes de poder utilizarlo. El mensaje es claro y ha sido recibido por todos los actores regionales.

En términos generales, el panorama estratégico de Israel es hoy el mejor de su historia. Sus fronteras están protegidas por zonas de amortiguación reales o por barreras geográficas naturales. Sus enemigos más agresivos han sido neutralizados o gravemente debilitados. Y el programa nuclear iraní — la amenaza más peligrosa que Israel ha enfrentado en su historia moderna, y el proyecto central del principal rival regional de los últimos cincuenta años — ha sido reducido a escombros. Irán, que durante décadas financió a Hezbolá, armó a Hamás y soñó con destruir al Estado judío, sale de este período completamente humillado.

Israel no solo sobrevivió. Salió más fuerte, más seguro y más consolidado que nunca.




El Israel Bíblico de 2026

ISRAEL REACCIONA Y CRECE

En este Yom HaAtzmaut celebramos 78 años desde la declaración de independencia del Estado de Israel. Y no es un aniversario más: este año es, sin lugar a dudas, el más dramático, el más histórico y el más milagroso que hemos vivido jamás.

Israel todavía está en guerra — desde el 7 de octubre de 2023, cuando sufrió la masacre más terrible de su historia moderna. Y desde entonces ha combatido, y ha triunfado contundentemente, en más frentes que en cualquier otro momento de su existencia: Gaza, Líbano, Siria y ahora el propio Irán. Y está hoy, Baruj HaShem, más fuerte, más seguro y más central en los asuntos del mundo que nunca.

Es imposible ignorar el eco de aquel famoso pasuk que describe la primera vez que fuimos oprimidos como pueblo, en Egipto:

📖 וְכַאֲשֶׁר יְעַנּוּ אֹתוֹ כֵּן יִרְבֶּה וְכֵן יִפְרֹץ

“Y cuanto más los oprimían, más crecían y más se expandían.” (Shemot 1:12)

En 2026, estamos viviendo este pasuk en tiempo real.

Y eso representa un desafío espiritual: sabemos rezar por milagros cuando estamos en dificultades, pero cuando vemos milagros transparentes — un Nes Galui, un milagro abierto y visible — tenemos que abrir los ojos y darnos cuenta de lo que estamos experimentando. Es como si estuviéramos cruzando el Mar Rojo, con las paredes de agua a nuestra derecha y a nuestra izquierda, y en lugar de abrir los ojos, asombrarnos y alabar a HaShem, nos quejáramos del barro en las sandalias, o discutiéramos con el vecino sobre quién camina más rápido.

Los milagros en Israel hoy nos rodean, nos envuelven, nos protegen. Estamos cruzando el mar abierto — y no lo vemos.

Por eso, en este Yom HaAtzmaut 78, quiero ayudar a descubrir los increíbles eventos que estamos viviendo. Lo haremos apoyándonos en los indicadores bíblicos originales de la Torá — las tres grandes áreas donde la Berajá de HaShem se hace visible y medible ante nuestros ojos:

✨ La prosperidad económica de Israel

⚔️ La victoria sobre nuestros múltiples enemigos

👶 El crecimiento demográfico de su pueblo

No elegí estos tres temas al azar. Son los tres indicadores que la Torá presenta explícitamente como evidencia del pacto Divino con Israel — y los tres están ocurriendo hoy, simultáneamente, ¡en medio de una guerra!

PRIMER INDICADOR

💰 PROSPERIDAD EN LA TIERRA DE ISRAEL

La forma más frecuente en que la Torá describe la intervención Divina sobre el pueblo de Israel es a través de la bendición material. Leemos tres veces al día en el segundo párrafo del Shemá Israel que la lluvia en su tiempo era, en la época bíblica, el indicador principal de esa bendición. Cuando el pueblo cumple la voluntad de Dios, los campos florecen y hay abundancia. Cuando se desviaba, llegaban la sequía, la pobreza y el exilio.

La prosperidad no es un fenómeno aleatorio: es una señal visible de la Hashgajá Divina.

Y lo que está ocurriendo en la economía israelí hoy es, sencillamente, extraordinario.

📈 LA ECONOMÍA CRECE EN MEDIO DE LA GUERRA

Mientras países vecinos como Líbano, Turquía, Irán y Egipto enfrentan severas crisis económicas — y muchas economías europeas se estancan — Israel florece. El FMI proyecta un crecimiento de aproximadamente 3.9% en 2026, y esa es la estimación conservadora. El Banco de Israel proyecta 4.7%, y el propio Ministerio de Finanzas israelí prevé un 5.1%. Para comparar: Alemania crece casi cero, España alrededor del 2.5%, Francia un 0.8%, e Italia apenas un 0.7%. Israel las supera a todas — en plena guerra.

💰 EL PBI POR PERSONA: POR ENCIMA DE TODA EUROPA OCCIDENTAL

El PBI per cápita de Israel ha alcanzado aproximadamente $69,800 en 2026 — un aumento de casi $9,500 respecto al año anterior. El FMI ya coloca a Israel por encima de Alemania, Francia y el Reino Unido en términos nominales. No es una curiosidad estadística: Israel ha superado a las mayores potencias económicas de Europa, y consolida esa ventaja año tras año, en medio de una guerra activa en múltiples frentes.

📊 LA BOLSA BATE RÉCORDS HISTÓRICOS

En enero de 2026, el Índice Tel Aviv 35 cerró en un nuevo máximo histórico. El 14 de abril de 2026 — en pleno combate activo contra Irán — subió otro 1.55%, alcanzando un nuevo récord. En ese mismo período, las bolsas de Frankfurt, París y Madrid registraban caídas por incertidumbre geopolítica. Un país en guerra activa, con misiles cayendo y rutas marítimas interrumpidas, y su bolsa de valores bate récords. Los inversores internacionales no están huyendo — están comprando. Esto no es economía. Esto es otra cosa completamente distinta.

₪ EL SHEKEL: LA MONEDA MÁS SÓLIDA DEL MUNDO EN PLENA GUERRA

En contextos normales, una guerra prolongada devalúa la moneda nacional. Pero en abril de 2026, el dólar cayó por debajo de 3 shekels por primera vez en más de 30 años — alcanzando 2.993 shekels por dólar. El dólar se ha depreciado aproximadamente un 25% frente al shekel desde abril de 2025. Mientras tanto, el euro, la libra esterlina y el franco suizo también perdieron terreno frente al shekel. El shekel se ha consolidado como la moneda más fuerte del mundo frente al dólar este año. Los inversores internacionales no están escapando del shekel — están corriendo hacia él.

🌍 EL MUNDO INVIERTE EN ISRAEL EN PLENA GUERRA

A principios de 2026, el Ministerio de Finanzas de Israel recaudó $6,000 millones en una emisión internacional de bonos, atrayendo demanda de más de 300 inversores en más de 30 países. Cuando el mundo hace fila para prestarle dinero a un país en guerra, eso no es finanzas — es una declaración de fe.

🛡️ TECNOLOGÍA Y DEFENSA: ISRAEL LIDERA AL MUNDO

Israel es hoy la tercera potencia mundial en innovación tecnológica y uno de los mayores exportadores de tecnología militar del planeta. Sus sistemas — Iron Dome, David’s Sling y Arrow 3 — han sido vindicados ante los ojos del mundo entero durante los masivos bombardeos iraníes de 2026. La venta del sistema Arrow 3 a Alemania por $3,500 millones — la mayor exportación militar en la historia de Israel — es especialmente simbólica: Alemania, la potencia militar más grande de Europa, le compra tecnología de defensa a Israel. Cada nación del mundo vio cómo la arquitectura de defensa israelí absorbió cientos de misiles balísticos y drones, y sobrevivió.

No ver la mano de Dios en todo esto es desconectar la Torá de nuestras vidas. Es ignorar el texto que leemos en el Shemá Israel tres veces al día.

SEGUNDO INDICADOR

⚔️ VICTORIA SOBRE LOS ENEMIGOS

Una segunda gran señal de intervención Divina en la Torá se manifiesta en la victoria sobre nuestros enemigos. Una y otra vez, el Creador promete que acompañará al pueblo de Israel en sus batallas:

📖 כִּי תֵצֵא לַמִּלְחָמָה עַל אֹיְבֶךָ… לֹא תִירָא מֵהֶם, כִּי ה׳ אֱלֹהֶיךָ עִמָּךָ

“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos… no los temas, porque ה׳ tu Dios está contigo.” (Debarim 20:1)

📖 כִּי ה׳ אֱלֹהֵיכֶם הַהֹלֵךְ עִמָּכֶם לְהִלָּחֵם לָכֶם עִם אֹיְבֵיכֶם לְהוֹשִׁיעַ אֶתְכֶם

“Porque ה׳ vuestro Dios va con vosotros, para luchar por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.” (Debarim 20:4)

A pesar de haber sido víctima de un ataque salvaje y sorpresivo, Israel ha respondido — en cada frente — con una estrategia contundente, precisa y efectiva. Y algo que no ocurría desde 1967: Israel no solo está derrotando a sus enemigos — está consolidando territorio estratégico en todos sus frentes simultáneamente.

🟡 GAZA: DEL TERROR AL CONTROL

Tras la masacre del 7 de octubre de 2023, Israel lanzó una campaña militar sin precedentes. En primer lugar, y milagrosamente: la mayoría de los rehenes, Baruj HaShem, han regresado a sus hogares. Las Fuerzas de Defensa de Israel han transformado la Franja de Gaza más allá de todo reconocimiento. La infraestructura militar de Hamas ha sido desmantelada. Y lo más importante: Israel ha castigado a sus enemigos donde más les duele. El ejército israelí controla actualmente cerca del 58% del territorio de Gaza, habiendo establecido lo que el Jefe del Estado Mayor, Teniente General Eyal Zamir, llamó “una nueva línea fronteriza” — la llamada línea amarilla. Atacar a Israel le ha costado a Hamas más de la mitad de su territorio.

🟡 LÍBANO: UNA NUEVA FRONTERA DE SEGURIDAD

Durante décadas, la frontera norte fue sinónimo de amenaza constante. Hoy, gracias a Dios y a la superioridad tecnológica e inteligencia precisa del Tzahal, Israel ha establecido una zona de seguridad de hasta 10 km de profundidad en el sur del Líbano — equivalente al 8% del territorio libanés — controlando 55 aldeas libanesas desde las cuales el enemigo no podrá volver a establecerse. Las ciudades de Metula, Kiryat Shemoná y otras comunidades del norte — evacuadas tras el 7 de octubre — están comenzando a volver a la normalidad. Esta situación sigue en evolución, y es posible que Israel deba avanzar y controlar más territorio, hasta el río Litani.

🟡 SIRIA Y EL GOLÁN: CONTROL ESTRATÉGICO TOTAL

Tras el colapso del régimen de Assad en diciembre de 2024, Israel tomó el control de la zona desmilitarizada de la ONU en el Golán — 266 km² — y estableció nueve posiciones dentro del territorio sirio, incluyendo el Monte Hermón, desplegándose hasta 15 km dentro de Siria. Tzahal destruyó la mayor parte del armamento estratégico de Siria y neutralizó su capacidad militar — sin sufrir bajas propias. Israel está protegiendo activamente a la población drusa del sur de Siria, y es posible que se establezca allí un estado druso que sería un aliado estratégico de Israel. Las Fuerzas de Defensa de Israel han triplicado el tamaño original de los Altos del Golán bajo control israelí. Desde esa posición estratégica, Israel puede monitorear en tiempo real los movimientos militares en toda Siria y el Líbano.

🔥 IRÁN: LA CABEZA DE LA SERPIENTE

Y ahora llegamos al desarrollo más dramático de todos.

El 28 de febrero de 2026, en una operación conjunta con los Estados Unidos denominada “Operación Epic Fury,” Israel lanzó una serie de ataques sorpresa contra Irán — eliminando al Líder Supremo Ali Jamenei y a decenas de sus altos funcionarios, y destruyendo las instalaciones nucleares iraníes, la infraestructura de misiles balísticos, la marina y las redes de mando y control.

Ali Jamenei — el hombre que durante 35 años financió a Hamas, armó a Hezbolá y a los Huzíes, amenazó a Israel con la aniquilación semana tras semana y dirigió el programa nuclear iraní — fue eliminado por Israel en una sola noche.

Los ataques llegaron tras meses de preparación estratégica conjunta entre EE.UU. e Israel, manipulando cuidadosamente las imágenes satelitales para que Irán no tuviera advertencia previa. Tres lugares separados donde se habían reunido funcionarios del régimen fueron atacados en menos de medio minuto entre sí en el ataque inicial.

Al momento de escribir estas líneas, hay un frágil alto al fuego y las negociaciones continúan. No sabemos cómo termina este capítulo. Pero esto sí sabemos: el mayor patrocinador estatal del terror en el mundo, el enemigo más peligroso que el pueblo judío ha enfrentado en la era moderna, ha recibido un golpe del que quizás nunca se recupere. Y nuestro pequeño y milagroso Israel — sigue de pie, más fuerte que nunca.

וְכַאֲשֶׁר יְעַנּוּ אֹתוֹ כֵּן יִרְבֶּה וְכֵן יִפְרֹץ

TERCER INDICADOR

👶 CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO

El crecimiento demográfico es la primera bendición que ה׳ dio a la humanidad y a nuestros Patriarcas. Y es notable que la Torá repite esta bendición tres veces — a cada uno de los tres Avot — siempre vinculada a la tierra de Israel.

📖 A Abraham (Bereshit 22:17): אֲבָרֵךְ אֲבָרֶכְךָ וְהַרְבָּה אַרְבֶּה אֶת זַרְעֲךָ כְּכוֹכְבֵי הַשָּׁמַיִם

“Te bendeciré enormemente, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo.”

📖 A Yitschaq (Bereshit 26:4): וְהִרְבֵּיתִי אֶת זַרְעֲךָ כְּכוֹכְבֵי הַשָּׁמַיִם

“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo.”

📖 A Yaakob (Bereshit 28:3–4): וְאֵל שַׁדַּי יְבָרֵךְ אֹתְךָ וְיַפְרְךָ וְיַרְבֶּךָ

“Que El Shadai te bendiga, te haga fructificar y te multiplique.”

En la Torá, el crecimiento del pueblo de Israel en su tierra es una de las señales más claras del pacto eterno con el Todopoderoso. Y hoy, esa señal es visible y medible.

📊 ISRAEL SUPERA LOS 10 MILLONES DE HABITANTES

La población de Israel ha alcanzado los 10,368,000 habitantes, superando por primera vez en su historia ese umbral histórico. Mientras casi todo el mundo desarrollado envejece y se contrae, Israel crece.

👶 LA MAYOR TASA DE NATALIDAD DEL MUNDO DESARROLLADO

Israel mantiene una tasa de fecundidad de aproximadamente 3.0 hijos por mujer — la más alta entre todos los países desarrollados — frente a un promedio de la OCDE de apenas 1.5. Los números son elocuentes: en Japón y Corea del Sur la cifra ha caído por debajo de 1.3; en Alemania y España apenas supera el 1.4; en Francia, considerada una excepción europea, no llega al 1.8; en Estados Unidos — la mayor potencia del mundo — ha bajado a 1.6; y en Chile, uno de los países más desarrollados de América Latina, ronda apenas el 1.5.

Israel prácticamente duplica a la mayoría de estos países — en medio de una guerra.

Dentro del sector ortodoxo, la tasa supera los 6 hijos por mujer — más del doble del promedio nacional israelí.

🏫 MIENTRAS EUROPA CIERRA ESCUELAS, ISRAEL LAS ABRE

Mientras esas naciones se encogen, Israel construye nuevos barrios y abre jardines de infantes sin parar — incluso en medio de una guerra. Mientras otros países envejecen, Israel rejuvenece. Y creo que en el próximo Yom HaAtzmaut — o en el siguiente, בְּעֶזְרַת ה׳ — la mayoría del pueblo judío, más del 50%, estará viviendo en la Tierra de Israel.

Esto no es una tendencia demográfica. Es la continuación directa de las promesas hechas a Abraham, Yitschaq y Yaakob.

LO MÁS INEXPLICABLE

Hay un dato final que quizás sea el más sorprendente de todos.

Israel es el tercer país más feliz del mundo, según el World Happiness Report de 2026.

Un país en guerra activa. Con amenazas constantes. Con lluvia de misiles desde Irán, Líbano y Yemen. Con terroristas operando en territorios aledaños. Israel debería ser el país con más miedo, con más angustia, con más depresión. Y sin embargo — ¡está entre los tres países más felices del planeta!

No hay explicación racional. Es la Berajá de ה׳ manifestándose en la vida cotidiana de Su pueblo.

HASHGAJÁ PERATIT — LA MANO DE DIOS EN LA TIERRA

Todos estos datos tienen una enorme significación espiritual. Y resulta difícil entender por qué no son reconocidos, celebrados y verbalizados con entusiasmo por todos los Yehudim — especialmente por quienes conocen la Torá.

Quizás porque nos cuesta conectar la Torá con la realidad actual. O quizás porque, como los espías en el desierto, nos volvemos pesimistas, vemos solo lo negativo y no sabemos reconocer y agradecer el privilegio extraordinario de vivir en la época de Israel 5786.

Israel no es solo un milagro del pasado.

Es el escenario visible de la bendición Divina en el presente — diaria, medible y extraordinaria.

Que ה׳ continúe bendiciendo a Su pueblo y a Su tierra, y que seamos merecedores de la Geulá Shelemá.

חַג עַצְמָאוּת שָׂמֵחַ

¡Yom HaAtzmaut Sameach!




SHEMINI: Dos posibles escenarios del cese al fuego

Terminado Pésaj, nos encontramos con una gran sorpresa: un cese del fuego declarado por el presidente de los EEUU, Donald Trump. Fue algo inesperado. Luego de una aplastante batalla de cuatro semanas, en la que Irán quedó devastado —como Egipto después de las diez plagas—, de pronto, cuando estaba por finalizar el ultimátum y con Irán contra las cuerdas, el presidente Trump decide no seguir avanzando y declara el cese de hostilidades por dos semanas.

El mundo entero se pregunta: ¿qué pasó?

Y si esta pregunta es una curiosidad para el resto del planeta, para Israel es existencial. La guerra de Israel contra Irán no es por territorio ni por petróleo: Irán es una amenaza existencial para el Estado judío. Si no se logran los objetivos de la guerra —desmantelar el programa nuclear y el desarrollo de misiles balísticos—, Irán no solo no se debilita, sino que a largo plazo se vuelve mucho más agresivo, vengativo y peligroso para Israel.

¿Qué pasó? Hay básicamente dos posibilidades.

Primera posibilidad: El presidente Trump no pudo sostener la presión: el impacto político, el precio del petróleo, la posibilidad de perder vidas de soldados americanos, etc. O se dio cuenta de que no podría deshacerse del régimen de los ayatolás. O fue frenado por su entorno y por su vicepresidente, J.D. Vance. Todo esto hizo que Trump tomara la decisión por sí mismo, de manera impulsiva, dejando atrás a sus socios israelíes y también a los países del Golfo Pérsico, que presionaban a Trump para terminar lo que se empezó. Esta es la opinión del 80% de los medios de comunicación en hebreo que yo sigo.

Segunda posibilidad: Todo es parte de un plan coordinado con Israel. No olvidemos que durante la guerra en Gaza, el primer ministro Netanyahu detuvo la guerra contra Hamás un par de veces. Hubo dos ceses del fuego: uno de una semana y otro de ocho semanas. Recuerdo que yo pensé que Netanyahu nunca iba a reanudar la guerra… pero lo hizo, ¡dos veces! Y cuando lo hizo, regresó a la batalla con mucha más fuerza, después de haber recolectado inteligencia, reabastecido sus municiones y mejorado los planes futuros. A esta posibilidad le doy un 20%.

Mientras tanto, Israel sigue atacando en el frente norte. Las fuerzas terroristas de Hezbollah están siendo diezmadas y desplazadas del sur del Líbano hacia el norte del río Litani. Y mientras no está ocupada en Irán, la fuerza aérea israelí está apoyando a nuestros soldados y lanzando operaciones que, si bien no tienen una gran cobertura periodística, han sido épicas —a la altura de la operación de los beepers, o quizás más.

En estos días, mis tefilot —plegarias— siguen siendo, en primer lugar, por nuestros valientes jayalim, soldados de Israel: que HaShem los proteja del enemigo. Pero también, y especialmente, pido que HaShem le conceda sabiduría y coraje al presidente Trump, e inteligencia —y mucha paciencia— al primer ministro Netanyahu.

Que tengamos el Zejut, mérito, de ver el éxito y la victoria de Medinat Israel sobre sus enemigos, y que podamos vivir pronto en un Oriente Medio de paz y prosperidad para todos.

UNA VISIÓN SUPEROPTIMISTA (sin garantías…)

Copiado y traducido de @YBCisrael

El cese del fuego y sus objetivos:

  1. A diferencia total de lo que muestran los medios, lo que ocurre en el terreno es completamente distinto a lo que se presenta en la prensa. Trump está negociando desde una posición de fuerza extraordinaria sobre todos los puntos que le importan (eliminar el programa nuclear, recuperar el uranio enriquecido, cancelar el programa de misiles y controlar el uso del petróleo iraní).
  2. Se trata efectivamente de un nuevo régimen. El régimen de los ayatolás ha caído. Lo que queda es un régimen militar, esencialmente laico, que se supone será más racional y pragmático. En esto, Trump tiene completamente razón en su análisis de la realidad.
  3. Para llegar a la negociación, Trump no ha dado nada, excepto un cese del fuego, mientras acumula más fuerzas en la región, realiza mantenimiento de aviones y portaaviones —algo esencial en este momento— y sigue de cerca, a nivel de inteligencia, a los líderes del nuevo régimen con el objetivo de neutralizarlos. Todo juega a su favor y tiene todas las cartas en la mano.
  4. Los iraníes ya están en una enorme crisis, incluso antes de que comenzaran las negociaciones. Tienen el problema de Hezbollah, donde Israel sigue atacando; tienen el problema del estrecho de Ormuz, donde Trump sigue presionando para que lo abran y los amenaza con hacerles perder su carta más importante sin recibir nada a cambio. Resulta que los líderes de la Guardia Revolucionaria son menos hábiles negociando que los ayatolás.
  5. Si la negociación tiene éxito, Trump logra lo que quiere sin destruir Irán ni afectar el petróleo que tanto desea. Si no tiene éxito, Trump cumplirá sus amenazas. Es un escenario “ganar-ganar” para Trump. Además, logró contener el precio del petróleo y silenciar al movimiento MAGA, especialmente a su vicepresidente Vance (quien, según mi evaluación, podría quedar mal en una negociación con Irán en Pakistán, permitiendo a Trump culparlo del fracaso).
  6. Quien piense que Trump hizo todo esto para aceptar las 10 condiciones de los iraníes simplemente no entiende lo que sucede tras bastidores. Trump está más decidido que nunca a lograr todos sus objetivos en Irán, ya sea por la fuerza o mediante una negociación racional (aunque para Trump “negociación racional” significa más “presionar” que “ceder”, ya que él impone las condiciones y la otra parte debe adaptarse si actúa racionalmente).
  7. Si el jefe de la Guardia Revolucionaria (Vahid) no muestra flexibilidad racional en la negociación con Trump y no se adapta a sus condiciones, el presidente tiene un plan para eliminarlo a él y a su círculo cercano hasta que surja alguien dispuesto a hablar en el “lenguaje de Trump”. Ese es el método que Trump conoce: o trabajan conmigo, o serán reemplazados.
  8. La situación se ve excelente. Buenas noticias llegarán pronto.



La apertura del mar Rojo y del estrecho de Ormuz

LA ARROGANCIA DEL FARAÓN

No cambió nada. Los enemigos de Israel son absolutamente predecibles.

Desde el faraón de Egipto hasta el actual gobierno de Irán, pasando por Hezbollah, Hamás y los hutíes, el patrón es el mismo: hay una característica de conducta arrogante y autodestructiva común a todos nuestros enemigos, que es parte humana y parte “divina”. Respecto a este segundo aspecto, la Torá afirma que el Todopoderoso interviene en el corazón de nuestros enemigos, agranda su “ego”, los hace sentirse invencibles en sus corazones… y los empuja a cometer errores fatales.

Comencemos con el faraón.

Hoy a la noche celebraremos el séptimo día de Pésaj. Ya no recordamos la noche de la salida de Egipto, sino el momento culminante de nuestra libertad: después de unos seis días de travesía, los judíos son perseguidos por el faraón y quedan atrapados en un callejón sin salida. A sus espaldas tienen al poderoso ejército egipcio, listo para exterminarlos. Frente a ellos, el mar. No hay escapatoria. Y entonces sucede el milagro más extraordinario: el mar se abre, los judíos cruzan hacia el otro lado, y los egipcios, que intentan alcanzarlos, se hunden cuando el mar se cierra sobre ellos.

LA AUTODESTRUCCIÓN

Quiero detenerme en un par de puntos que reconozco que nunca antes había analizado en profundidad. Lo noto ahora porque, de manera sorprendente, estamos viviendo en el presente eventos similares.

Primero, es precisamente gracias a que Egipto decidió perseguir al pueblo de Israel que ocurrió ese milagro extraordinario. Si el faraón no hubiera cambiado de opinión, si no hubiera decidido salir tras ellos, el pueblo judío probablemente habría sido guiado por una ruta más convencional. Y no habríamos presenciado —ni recordado— uno de los milagros más grandes de la historia: la partición del mar.

Segundo, y aún más inquietante: el faraón no se rinde. No quiere (o no puede) rendirse. A pesar de haber sido derrotado en todos los frentes, a pesar de estar en ruinas, insiste. El monarca egipcio ya había sido derrotado de forma aplastante. Egipto estaba en bancarrota. Tras las diez plagas, su economía estaba destruida, su sociedad quebrada y su poder interno seriamente debilitado.

El ejército egipcio también había sido diezmado: la muerte de sus primogénitos, la pérdida de animales y la destrucción de sus infraestructuras básicas habían dejado al imperio prácticamente sin capacidad operativa. Y todo por rehusarse a rendirse ante el poder del Creador.

Al monarca egipcio le quedaba, esencialmente, una última fuerza de poder: su unidad de élite, una especie de “guardia imperial” o “guardia revolucionaria”. 600 carrozas de guerra —metálicas, a diferencia de las comunes de madera—, tiradas por caballos seleccionados, con al menos tres soldados en cada una: un conductor y dos arqueros especializados. Estos carruajes eran, en ese momento, el equivalente a los tanques más avanzados en el campo de batalla. Era la fuerza que convertía a Egipto en una potencia militar dominante e invencible.

Pero ahora, el faraón toma la terrible decisión de perseguir a los judíos hasta el mar con su fuerza de élite… y allí la pierde por completo. Ahora Egipto queda absolutamente debilitado y expuesto a los enemigos que siempre quisieron conquistarlo, pero nunca pudieron.

El historiador y egiptólogo David Rohl sostiene que, después de las diez plagas, Egipto quedó completamente devastado: su economía colapsó, su estructura social se desintegró y su ejército dejó de funcionar. En su opinión, este debilitamiento permitió que un grupo de invasores —los hicsos— invadieran Egipto, vencieran al debilitado ejército y tomaran el control de Egipto durante aproximadamente dos siglos.

LA BIBLIA VERSIÓN 2026

Hoy estamos viendo un escenario que recuerda poderosamente al Egipto bíblico. El portavoz de la nueva coalición militar que domina el Medio Oriente —Estados Unidos e Israel—, el presidente norteamericano Donald J. Trump, ha advertido repetidamente en los últimos días al régimen iraní: “Ríndanse, o Irán será llevado de regreso a la Edad de Piedra.”

El mensaje es directo, y el plazo es inmediato: vence esta misma noche, a las 8 pm de Nueva York (increíblemente, justo cuando comenzaremos la celebración del séptimo día de Pésaj).

El dominio que Estados Unidos e Israel han demostrado hasta ahora es abrumador. Irán no tiene defensa: su pérdida del espacio aéreo es total; su capacidad operativa está seriamente comprometida, sus infraestructuras estratégicas están destruidas o completamente expuestas, y sus sistemas defensivos no logran responder eficazmente. Como lo expresó claramente el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en uno de sus últimos discursos, Irán ya ha sufrido “las diez plagas”.

La lógica indicaría que Irán debería rendirse. Lo más razonable sería decir: “Entendimos el mensaje. Nos rendimos. Aceptamos los términos de manera incondicional.”

ARROGANCIA SIN LÍMITES

Pero no. Esto NO VA A PASAR. Al mejor estilo del faraón… Irán no se rinde ni se rendirá. Está dispuesto a continuar hasta el final —aunque eso signifique ver su propio Estado colapsar—, tal como ocurrió con Egipto.

Aquí es donde el paralelismo se vuelve inquietante, porque cuando un liderazgo entra en esa lógica —una mezcla de orgullo, negación y sensación de invencibilidad— deja de actuar racionalmente y comienza a comportarse de manera autodestructiva.

Y es precisamente ese escenario errático el que podría abrir la puerta a un cambio interno. Una nueva estructura de poder dentro de Irán podría emerger; un gobierno alternativo —”hicso”, por así decirlo— que reemplace al presente, impulsado quizá por grupos internos, como los kurdos u otras minorías, que podrían jugar un rol decisivo en ese proceso.

Muy pronto, quizás veamos una vez más cómo la historia se repite: que, con la ayuda de Dios, el mar se abra nuevamente para Israel y avance hacia la victoria, mientras sus enemigos se hunden en el océano de su propia arrogancia.




VAYAQHEL-PEQUDE: Netanyahu y los tiempos mesiánicos

ISRAEL VS. IRAN

Jueves a la noche. Acabo de escuchar una conferencia del Primer Ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Fue un discurso muy interesante, muy enérgico, y con algunos conceptos que me llenaron de emoción y me inspiraron.

Netanyahu volvió a insistir en un tema que lleva mencionando desde 1998: que el régimen iraní tiene como objetivo declarado la destrucción del Estado de Israel. Y ese proyecto diabólico se desarrolló durante años a través de tres líneas principales de acción.

  1. Armar, financiar y entrenar grupos terroristas, Hezbollah y Hamás, alrededor de Israel, para rodear al país con enemigos.
  2. El desarrollo y la producción de misiles balísticos de largo alcance, capaces de destruir ciudades israelíes, bases militares e incluso infraestructura civil crítica: agua, electricidad, transporte y centros industriales.
  3. El programa nuclear iraní, cuyo objetivo final sería dotar a ese régimen de armas nucleares y usarlas contra israelíes.

Después de explicar el contexto y la razón de la guerra actual, y afirmar que Israel está ganando de manera contundente, Netanyahu afirmó una y otra vez que —luego del 7 de octubre— Israel se ha convertido en una superpotencia regional. En hebreo, “Ma’atzamá”.

Esa fortaleza —económica, tecnológica y especialmente militar— es la que hoy permite que algunos países que hace apenas unas semanas atrás amenazaban a Israel ahora estén considerando firmar acuerdos de paz con el Estado judío.

Luego Netanyahu pasó a responder algunas preguntas de los periodistas. Fue entonces cuando escuché algunas palabras e ideas inusuales que me llamaron la atención.

YEMOT HAMASHIAJ

Netanyahu mencionó “Yemot HaMashiaj”, es decir, los tiempos mesiánicos. Aclaro que Netanyahu no dijo que estemos en los tiempos mesiánicos, ni mucho menos. Igual, para mí es una mención de carácter histórico, porque hasta donde yo sé y recuerdo, nunca un primer ministro o presidente de Israel mencionó “tiempos mesiánicos” en un contexto real.

Luego, uno de los periodistas criticaba a Netanyahu (como lo hacen el 90%), preguntando algo así: ¿qué pasa si no ganamos la guerra y el gobierno de Irán no cae? ¿Vamos a tener que ir a la guerra otra vez?

Netanyahu primero explicó que los proxies de Irán están diezmados y que el propio Irán está colapsando. Pero también implicó que el destino de Israel, al vivir en Medio Oriente, es estar siempre rodeado de enemigos. Pueden ser extremistas sunitas o extremistas chiitas; no van a desaparecer, aunque sí pueden transformarse.

Pero si Israel se fortalece, no les quedará más remedio que vivir en paz con Israel.

En ese contexto también mencionó dos conceptos muy importantes desde el punto de vista judío: la fuerza y la fe. A veces decía emuná y otras veces ruaj (espíritu). Lo repitió una y otra vez: la fuerza física y la fuerza espiritual son esenciales.

Luego me emocioné mucho porque, por primera vez, Netanyahu se refirió a Dios con las palabras הקדוש ברוך הוא, una forma muy respetuosa que normalmente utiliza una persona religiosa para referirse a Dios, y especialmente en un contexto de “atribución”.

Esta invocación a Dios —como Quien nos permitió tener el Estado de Israel y Quien nos da las oportunidades en el presente— también es única. Hasta donde yo recuerdo, ningún primer ministro o presidente de Israel utilizó estas palabras en el pasado.

Breve transcripción:

זוהי ההזדמנות שלנו. זו ההזדמנות שהקדוש ברוך הוא נתן לנו לשוב לארצנו, לחדש את עצמנו, לבנות מחדש את צבאנו ולהדוף את האויבים שלנו. ואם אנחנו צריכים להדוף אותם פעם אחר פעם, להדוף אותם פעם אחר פעם. הרבה פעמים האויבים הללו מתחזקים ובאים ועושים איתנו שלום. יש לנו עכשיו יחסי שלום שאי אפשר להאמין שיהיו לנו עם אויבים לשעבר.

“Esta es nuestra oportunidad. Esta es la oportunidad que el Santo, bendito sea, nos ha dado para regresar a nuestra tierra, renovarnos, reconstruir nuestro ejército y rechazar a nuestros enemigos. Y si tenemos que rechazarlos una y otra vez, los rechazaremos una y otra vez. Muchas veces estos enemigos se fortalecen, pero luego vienen y hacen la paz con nosotros. Ahora tenemos relaciones de paz que era imposible imaginar que tendríamos con antiguos enemigos.”

PROFECÍA REINTERPRETADA

Las palabras de Netanyahu me emocionaron y me inspiraron a pensar en un detalle que puede pasar desapercibido en las famosas profecías mesiánicas del profeta Yeshayahu (Isaías), en el versículo:

“El lobo vivirá con el cordero.” (Yeshayahu 11:6)

Maimónides explica que esta profecía —la única de la que conocemos su interpretación— es una metáfora política, no zoológica. Israel es el cordero y las naciones que lo rodean son los lobos que se lo quieren comer.

El discurso de Netanyahu, y su realismo acerca de que nuestros enemigos no desaparecerán, me hizo pensar que este versículo, para describir una paz utópica (“woke”), tendría que haber dicho: “y el cordero vivirá SIN el lobo”.

En el mundo apocalíptico ideal del cordero, los lobos tendrían que haber desaparecido. (¿Se acuerdan del ratoncito Fievel en el dibujo animado de Spielberg “Un cuento americano”, cuando se escapa de Europa y canta: “porque no hay gatos en América, las calles son de queso”?). Pero el texto dice claramente que el cordero vivirá CON los lobos, que —como explica Maimónides— no perderán el impulso carnívoro que los impulsa a atacar al cordero.

¿Y por qué ya no atacarán al cordero?

Porque, como dijo Netanyahu, el frágil cordero se ha convertido en el animal más fuerte de la jungla. Es un cordero mucho más inteligente que los lobos, y después del 7 de octubre está armado hasta los dientes y ya no le teme a los lobos. Ahora los lobos le temen a él.

Este nuevo cordero, que tiene emuná en Dios y un espíritu inquebrantable, ha progresado económica, tecnológica y militarmente. Y ahora inspira respeto en sus aliados y miedo en sus enemigos.

Nadie se atreve a meterse con él.

Porque ahora Israel es: “SUPER-CORDERO”.

Esta es mi nueva visualización mesiánica, basada en Yeshayahu, Maimónides y Netanyahu.