Los milagros modernos en la guerra contra Irán

En Israel se viven días históricos, que nuestros nietos van a estudiar en los libros de historia. Hoy escuché nuevamente al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y sus palabras me ayudaron a entender la magnitud de lo que estamos viviendo. Netanyahu dijo algo muy claro: esta guerra no tiene calendario, no hay una fecha definida en la cual todo va a terminar. También dijo algo aún más importante: esta no es una guerra por territorio, no es una guerra política, es una guerra existencial: Israel está luchando por su supervivencia. ¡Y Baruj HaShem, está ganando!

Comparto tres reflexiones, eventos que considero milagros modernos.

ELIMINAR AL “TERCER REICH” EN UN DÍA

Hace solo 20 días, el 11 de Adar, Israel atacó a Irán en una de las operaciones más audaces de la historia moderna, eliminando al ayatolá Ali Khamenaí junto con sus secuaces. Khamenaí era un líder político y religioso mesiánico, cuya visión del Islam chiita extremista es prevalecer sobre todo el mundo y eliminar físicamente a todos sus enemigos. Estos enemigos no son simplemente enemigos que buscan la destrucción física de Irán: son enemigos porque son “infieles” y promueven la cultura occidental. El enemigo más grande en este sentido es EE.UU., a quien Khamenaí considera “el gran Satán”; luego está Israel, “el pequeño Satán”. Eliminar a EE.UU. es una tarea muy difícil, así que la prioridad de este régimen extremista era eliminar a Israel, el “Satán” que está cerca de casa. El objetivo de Khamenaí era muy parecido al de Hamán: “eliminar, asesinar y destruir” a todos los judíos, no en un solo día como quería Hamán, sino mediante un ataque nuclear, con una bomba atómica hecha por Irán y disparada por un misil especialmente diseñado para ese fin.

Milagrosamente, en un solo ataque letal, la Fuerza Aérea israelí eliminó a Khamenaí y a toda la cúpula del poder del régimen. Para entender esto, imaginemos que en 1938 Inglaterra lanza un ataque supercoordinado y elimina en un solo golpe a Hitler, Himmler, Eichmann, Goebbels y todo el núcleo nazi de la SS, que llevaba más de 7 años de preparación para invadir Europa y destruir al pueblo judío. ¿Cuántas vidas judías y no judías se habrían salvado? Eso es lo que ocurrió hace 20 días.

Para que se entienda por qué hablo de milagro: ChatGPT me acaba de decir que hubo más de “20 intentos de asesinar a Adolf Hitler. Muchos intentos estuvieron muy cerca de tener éxito, pero por fallas técnicas, casualidades o decisiones de último momento, Hitler sobrevivió hasta 1945”. Israel logró ubicar al “Hitler moderno” y eliminarlo junto a sus secuaces de una vez. Como, obviamente, no hubo videos, esta increíble operación no fue cinematográficamente tan difundida como la operación de los beepers, pero fue infinitamente más importante y consecuente: Israel previno una segunda Shoá y salvó potencialmente millones de vidas, judías y no judías.

LA ALIANZA ISRAEL–ESTADOS UNIDOS

El segundo milagro es político. La relación actual entre Israel y Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, no se puede dar por sentada. Trump no es solo “amigo de Israel”. Trump es un experto en distinguir entre el bien y el mal en este conflicto. Para comprender mejor la magnitud de este milagro político, compáremoslo con la administración de Barack Obama, hace unos 10 años. Obama firmó un “memorándum con Irán” —que a mí, como argentino, me trae asociaciones nefastas—, y como parte de ese acuerdo EE.UU. le entregó a Irán ¡150 mil millones de dólares!, lo que le permitió a Irán consolidar su programa nuclear, desarrollar su programa de misiles de largo alcance, financiar a Hezbollah, y fortalecer y armar a Hamas hasta los dientes, lo que eventualmente trajo el ataque a Israel el 7 de octubre.

En la administración de Biden, luego del 7 de octubre, Israel fue presionado y aislado en foros internacionales, especialmente en Naciones Unidas, para no ganar la guerra contra Hamas. En los momentos más sensibles, como cuando Israel tenía que conquistar la estratégica región de Rafah y esperaba el apoyo de EE.UU., el presidente Biden le dijo a Netanyahu: “DON’T” y amenazó con un embargo de armas.

Hoy la situación es absolutamente distinta: EE.UU. e Israel están totalmente coordinados, y juntos forman una alianza estratégica que resulta letal para los regímenes que buscan su destrucción. No se trata solo de cooperación militar, sino de una alineación política, tecnológica y de inteligencia que multiplica su capacidad de acción y disuasión.

Creo que no hay precedentes en la historia de una coordinación tan estrecha entre Israel y Estados Unidos, que comienza por una alineación “moral” entre los dos líderes políticos: Trump y Netanyahu. Para mí, esto es absolutamente providencial.

(También es milagrosa, y muy reconfortante, la neutralización y la quiebra moral y económica de la institución más antisemita del mundo moderno: las Naciones Unidas. Pero ese tema lo dejamos para otro día.)

PÉSAJ = PROTECCIÓN

El tercer milagro creo que es el más visible y el menos difícil de explicar. En este momento, y durante casi 20 días, han estado cayendo sobre Israel cientos de misiles, lanzados desde Irán y también desde el norte por Hezbollah. Últimamente, Irán está disparando misiles de racimo de aproximadamente 17 metros de largo —del tamaño de un autobús grande— que explotan en el aire y se fragmentan en piezas de metal letales y pesadísimas que, al impactar, pueden destruir casas, autos, autobuses e incluso instalaciones completas. Estos misiles fueron diseñados específicamente para maximizar el número de bajas civiles judías.

Y sin embargo, el número de víctimas fatales —creo que hasta ahora B”H es menos de diez, y que obviamente lamentamos con enorme dolor— es increíblemente bajo en relación con la capacidad destructiva de estos misiles y el daño que, estadísticamente, deberían estar causando. Recordemos que un solo impacto directo ya demostró que puede matar a 20 personas y herir a más de 50.

La evaluación previa de esta guerra contra Irán, en junio de 2026, era que habría entre 5.000 y 8.000 muertos del lado israelí, por la enorme cantidad y presión de los misiles que Irán tiene en su arsenal. Recuerdo que otros estimaban que, solo con la intervención de Hezbollah, el número de víctimas fatales en Israel podría haber llegado incluso a 15.000 muertos.

LA PRESENCIA DIVINA EN LOS MIKLATIM

Un entendimiento más profundo de la idea de “Pésaj” nos ayuda a comprender mejor lo que estamos viviendo hoy en Israel. El verbo פ־ס־ח suele traducirse como “saltear”: en la noche de la salida de Egipto, cuando Dios castigó a los primogénitos, “pasó por encima” (Passover) de las casas judías y no las afectó.

Pero hay otra interpretación —menos conocida, pero más fiel al peshat, el sentido literal del texto bíblico— explicada por Onqelos y por Rabenu Menashé ben Israel. Según esta lectura, la plaga de los primogénitos (mashjit —una fuerza destructiva) no era selectiva. Era como una epidemia: podía afectar a todos por igual, egipcios y judíos.

Los judíos tenían que hacer dos cosas para gozar de la protección divina. Lo primero era marcar sus casas con la sangre del sacrificio de Pésaj. Y lo segundo, no salir afuera, quedarse dentro de sus casas. Dios se iba a ocupar del resto e iba a “pasaj” = proteger a los judíos que estaban dentro de sus casas, evitando que la muerte los afectara. Cuando esa fuerza letal fue liberada, no “salteó” las casas judías — Dios protegió las casas de los judíos, que se habían convertido en refugios, o miklatim, y evitó activamente que la fuerza de destrucción los afectara allí.

En el libro de Shemot 12:22–23 dice :

וְאַתֶּם לֹא תֵצְאוּ אִישׁ מִפֶּתַח בֵּיתוֹ עַד־בֹּקֶר׃

“Y tomarán un manojo de hisopo, lo mojarán en la sangre del sacrificio y pintarán el dintel [de la puerta] y ninguno de ustedes saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana.”

Y entonces:

📖 וּפָסַח ה׳ עַל־הַפֶּתַח וְלֹא יִתֵּן הַמַּשְׁחִית לָבֹא אֶל־בָּתֵּיכֶם לִנְגֹּף׃…

Traducción: “HaShem protegerá las puertas de vuestras casas y no permitirá que la destrucción –la muerte–ingrese a sus casas para dañarlos.”

Cuando suenan las sirenas en Israel, millones de familias judías entran en sus refugios —miklatim o mamadim—, se cierran las puertas y el resto “queda en manos de Dios”. Consciente o inconscientemente, cada vez que ingresan a sus refugios, los judíos de Israel se entregan a la Protección Divina, como en Pésaj de Mitsrayim.

Durante Pésaj recitamos un salmo muy especial de Tehilim, que creo que es muy aplicable hoy, en Pésaj 2026:

יֹדוּ לַה׳ חַסְדּוֹ וְנִפְלְאוֹתָיו לִבְנֵי אָדָם׃

Salmo 107:

“Agradezcamos a HaShem por Su bondad [con nosotros] y por los maravillosos milagros que hace para su Pueblo.”

SHABBAT SHALOM




Hamán, Trump y la historia de dos orejas

Hay una pregunta curiosa que nadie me pudo responder: ¿por qué en Purim comemos las “orejas de Hamán”? No aparece en el Talmud, ni en los Midrashim, ni en ninguna fuente de la literatura rabínica.

Y sin embargo, todos las conocen. Son súper populares. En hebreo moderno se llaman Ozné Hamán. En el mundo ashkenazí se conocen como hamantaschen. Son unos triángulos de masa rellenos de dulce de frutas que aparecen en todas las panaderías judías cuando llega Purim. Los niños judíos las dibujan en el jardín de infantes hasta el cansancio, y todos las recibimos en los mishlóaj manot de Purim. Probablemente se trate de una tradición culinaria  (¿con propósito comercial?) que se desarrolló en Europa y que con el tiempo se volvió parte del folclore de Purim. Es una de esas cosas —no la más grave, por cierto— que muchos judíos hacen sin preguntarse por qué.  Y la razón por la que me detengo a pensar en algo tan banal como las orejas de Hamán es porque en estos últimos días estoy pensando en otra oreja, mucho más significativa y simbólica del extraordinario momento que está viviendo Israel.

LA OREJA QUE CAMBIÓ LA HISTORIA

El 13 de julio de 2024, Donald Trump estaba hablando en un acto de campaña en Butler, Pensilvania. Miles de personas estaban frente al escenario cuando de pronto se oyeron disparos. El atacante era Thomas Crooks, un joven de 20 años que disparó desde el techo de un edificio cercano con un rifle de alta precisión. Su objetivo era nada menos que matar al entonces candidato republicano Donald Trump. La bala se desvió por milímetros y le rozó la oreja derecha a Trump, dejándole una herida de 2 cm de ancho.

Trump cayó al suelo —o se tiró— mientras los agentes del Servicio Secreto corrían hacia él. Segundos después se levantó con sangre en la cara, y levantó el puño mientras lo evacuaban y gritó “FIGHT, FIGHT, FIGHT” (¡luchar, luchar, luchar!), mientras la multitud aliviada y eufórica, al verlo con vida, coreaba “USA, USA, USA”.

Después del atentado, Trump nunca dejó de decir que sentía que Dios lo había salvado.

Y yo me pregunto, como judío sionista, qué habría pasado si la bala lo hubiera alcanzado y Trump no fuera hoy el extraordinario presidente de los Estados Unidos. En mi opinión, el Estado judío todavía estaría negociando por los rehenes, no estaría controlando el 60 % de la Franja de Gaza, Hamás estaría fortalecido y uniendo fuerzas con Hezbolá, e Israel estaría desesperado, sin aliados, bajo la terrible amenaza nuclear de Irán, luchando para sobrevivir. O peor.

Pero, “gracias a Dios”, literalmente, la bala falló. E Israel está hoy, Baruj HaShem,  en el mejor momento de su historia desde el punto de vista político, económico y especialmente  militar.

LA CONEXIÓN IRANÍ

Volviendo a la bala que rozó la oreja presidencial: en los meses siguientes al atentado, las investigaciones de inteligencia en Estados Unidos revelaron que el régimen iraní había estado explorando activamente planes para asesinar a Trump, como represalia por la eliminación del general Qassem Soleimani en 2020, que fue ordenada por el presidente Trump.

En 2024, el Departamento de Justicia estadounidense acusó formalmente a Irán en relación con un presunto complot ordenado por la Guardia Revolucionaria Islámica para matar a Trump. Y detrás de toda esa operación estaba un nombre: Rahman Moqaddam, oficial iraní vinculado a las unidades especiales de la Guardia Revolucionaria.

Esta semana se cerró el círculo. El secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth anunció que Moqaddam había sido eliminado (por Israel).   

“Irán intentó matar al presidente Trump”, dijo Hegseth ante los periodistas, “y el presidente Trump fue el último en reír” (ver aquí.  https://www.foxnews.com/politics/hegseth-says-leader-behind-effort-assassinate-trump-has-been-hunted-down-killed-iran?utm_source=chatgpt.com) .

LA OREJA QUE TRUMP SE TOCA TODOS LOS DÍAS

Me imagino que cuando una bala roza la cabeza de una persona, esa persona no lo olvida nunca. Y me imagino que Trump debe tocarse la oreja todos los días, recordando esa milagrosa salvación.

Sigo imaginando. Creo que, más allá de que Irán es —o era— una amenaza para la paz mundial, y que el ataque de Estados Unidos contra ese país puede tener muchas razones estratégicas —eliminar el programa nuclear, los misiles balísticos, las redes terroristas que Teherán financia en todo Medio Oriente, e incluso el interés en las segundas reservas de petróleo más grandes del mundo—, en última instancia, para Trump destruir a Irán es, ante todo, un asunto personal. Una deuda pendiente.  Una herida en su oreja que recién ahora puede cicatrizar.

MI HUMILDE PROPUESTA

No me gusta ser aburrido ni aguafiestas, así que NO voy a proponer que eliminemos las orejas de Hamán solo porque no tienen ningún sustento religioso, histórico, filosófico ni espiritual.

Mi propuesta es muy poco controversial, no afectará a los comercios,  ni va a evitar que los niños judíos sigan dibujando triángulos rellenos de dulce en Purim.

Mi idea consta solo de dos pequeños puntos:

  1. Cambiemos el nombre de las masitas triangulares: en lugar de “Haman-taschen” o ozné Hamán, llamémoslas “Trump-taschen” o simplemente “las orejas de Trump”.
  2. Y en lugar de comerlas por glotonería,  cada vez que tengamos una de esas “orejas de Trump” en la mano, recordemos el extraordinario milagro que, B”H, vivimos en este nuevo “Purim 2026”.

¡Buen provecho!

Yosef Bitton




Jerusalem y los gallos de riña

Un día, el sultán de Turquía —el hombre más poderoso de la tierra— mandó llamar a un rabino y le dijo:

—Ustedes, los judíos, son pocos y débiles. No tienen país ni gobierno propio. No tienen soldados ni ejército, y son perseguidos por todos. ¿Cómo es posible que sigan creyendo en las profecías que anuncian que algún día regresarán a Jerusalem? Jerusalem es la ciudad más importante del mundo. Todos la desean. Nosotros, los otomanos, luchamos durante siglos contra los cristianos para gobernarla. Lo que ustedes pretenden —regresar a Jerusalem y gobernarla— es absurdo… y arrogante. Quiero que me expliques cómo, según tú, esas profecías podrían llegar a materializarse. Y no quiero que me hables de milagros. Explícamelo desde un punto de vista militar, terrenal, natural.

El sabio pensó unos instantes y respondió:

—Necesito tres días para preparar mi respuesta. Pero antes debo pedirte algo: si mis argumentos no te gustan o te resultan ofensivos, prométeme que no me castigarás.

El sultán, intrigado, aceptó.

Tres días después, el rabino regresó al palacio y pidió que prepararan un pequeño ring para gallos. Había traído cinco gallos de riña, a los que había dejado sin comer durante dos días, y también un pequeño pollito, débil e indefenso.

Colocó a los gallos y al pollito dentro del ring. Luego sacó de su bolsillo unos granos de maíz y los arrojó al centro.

De inmediato, los gallos comenzaron a pelear con una furia increíble. Se picoteaban ferozmente, se herían sin piedad. Uno tras otro fueron cayendo, exhaustos y ensangrentados. El último gallo, cubierto de heridas, cayó finalmente al suelo, sin fuerzas para moverse.

Entonces, desde un rincón, apareció el tímido pollito. Y sin que ningún gallo lo molestara, comenzó tranquilamente a comer el maíz.

El rabino se volvió hacia el sultán y le dijo:

—Jerusalem es el maíz. Las grandes potencias son los gallos de riña que luchan entre sí con violencia para dominarla. Se desgastan, se hieren y se destruyen unas a otras. Y cuando ya no les quedan fuerzas, el pueblo de Israel —la nación más pequeña y aparentemente más vulnerable— aparece en escena como el tímido pollito… y al final se queda con el maíz.

El sultán guardó silencio. Porque entendió que hay pueblos que no se levantan de sus cenizas por la fuerza de las armas, sino por la fuerza de su persistencia, su fe y su esperanza.




YERUSHALAYIM DEL REY DAVID

“בּוֹנֵה יְרוּשָׁלַ‍ִם ה׳”

David haMelej no describe una construcción común de la ciudad capital. No la atribuye únicamente a la acción humana, sino a la intervención Divina. La reconstrucción de Yerushalayim es un milagro visible.

Hace más de cuarenta años, yo era madríj (counselor) de grupos de jóvenes de México que llegaban al CES (Centro Educativo Sefaradí) en la Ciudad Vieja. Recuerdo que una mañana viajábamos en autobús desde la Ciudad Vieja hacia el shuk, junto al Rab Baruj Garzón. Al detenernos en un semáforo, el Rab tomó el micrófono y nos dijo:

—¡Mirad, mirad el milagro que está frente a vuestros ojos!

Todos miramos por la ventana, pero no veíamos nada especial: solo veíamos a obreros árabes trabajando en un pequeño edificio en construcción. Entonces el rabino agregó, con su inconfundible acento español::

“Lo que estáis viendo es un milagro. Las mismas manos que queiren destruir este país, lo están construyendo.”




El otro lado del Hermón

En 2025, Israel consolidó nuevamente su control  sobre Rejes a-Hermón (Kéter HaHermón), el lado sirio del monte Hermón, el punto estratégico más alto del Levante.  No se trató de una maniobra simbólica ni coyuntural, sino de una decisión de seguridad nacional tomada tras el 7 de octubre, cuando quedó claro que ningún punto dominante puede quedar fuera del control israelí.  Desde el Hermón se observa y se controla el sur del Líbano,  Siria –Damasco– e incluso rutas estratégicas que llegan desde Irak. Quien domina el Hermón domina el norte de Israel y esa parte tan sensible del Medio Oriente.

Lo que se conoce menos es que la conquista del Hermón tiene una base histórica y jurídica que es previa incluso al establecimiento del Estado de Israel.

A fines del siglo XIX y comienzos del XX, organizaciones sionistas adquirieron legalmente extensas tierras en el Jorán , el sur de Siria, y el Golán, que en ese entonces estaban  registradas como propiedad privada bajo la legislación otomana. Estas adquisiciones fueron luego centralizadas por el Barón Edmond de Rothschild y administradas por su compañía PICA, que mantuvo la titularidad, pagó impuestos y registró la propiedad tanto bajo el mandato francés como posteriormente ante las autoridades sirias.

Documentos de la época —como este  afiche publicado en Tel Aviv en 1935 que anunciaba excursiones al Golán, el Bashán y el Hermón— demuestran que el Yishuv, es decir, los israelíes que vivían en ese momento,  consideraba esta región parte integral de su geografía nacional mucho antes de 1967.

Entre 1944 y 1948, la recién creada Siria confiscó alrededor de 100.000 dunas en el Jorán y unos 6.000 dunam en el Golán, en tiempo de paz y sin compensación. Se trató de una expropiación ilegal de propiedad civil judía, no de una medida derivada de un conflicto armado, la cual le daría a Siria la autoridad legal de conquista .

Hoy, la presencia israelí en Rejes a-Hermón protege tanto a Israel como a decenas de miles de drusos que viven en esta franja explosiva del sur de Siria. Israel está allí para quedarse.  No es una ocupación temporal: es control estratégico y una restitución histórica.




JAYE SARA: Historia de dos entierros

LA DIGNIDAD DEL CUERPO

Nuestra Parashá, Jayé Sara, comienza con un acto que define la visión del pueblo judío acerca de la dignidad de la vida y del cuerpo que la contuvo durante su estadía terrenal. Nuestro primer patriarca, Abraham, se ocupó personalmente del entierro de su esposa Sará y nos enseñó que se hace con la mayor dignidad posible: adquiriendo un lugar de sepultura y rechazando la cesión o el préstamo de esa parcela ofrecido por los hititas.
El primer título de propiedad judío en la historia no fue asignado a una casa ni a un campo: fue un cementerio, para enterrar el cuerpo de un ser querido con dignidad.

REGRESO A LA TIERRA

Resulta intrigante lo que parece ser una paradoja: el judaísmo, por un lado, le da enorme importancia al alma, a la vida espiritual; pero por otro lado, parece obsesionado con el cuerpo muerto, ya sin vida y separado de su alma. ¿Por qué?
Creemos en la superioridad del alma sobre el cuerpo. No nos definimos como cuerpos con almas, sino como almas contenidas en cuerpos. Ese contenedor, sin embargo, es el instrumento indispensable que permite a la neshamá conectarse con este mundo. La dignidad que se le presta al cuerpo sin vida es un acto de reconocimiento y gratitud, hakarat hatob, al cuerpo por haber servido al alma durante su paso terrenal.
La tradición judía enseña que el entierro correcto es la forma más elevada de beneficencia: jésed shel emet, un acto de bondad hacia alguien que ya no puede retribuir.

Y es también el cumplimiento de un deber. Cuando Dios toma el alma después de la vida y la regresa a su dimensión celestial, nosotros devolvemos el cuerpo a la tierra de la cual fue tomado: “Ki afar atah ve’el afar tashuv” — “porque polvo eres y al polvo volverás”. Así, entre lo que hace Dios y lo que hacemos nosotros, todo finalmente vuelve a su lugar de origen.

REGRESO A LA TIERRA DE ISRAEL

Abraham también nos enseña que el lugar donde se entierra a un ser querido es parte de la dignificación del cuerpo. Nuestro patriarca podía haber sepultado a Sará cerca de su hogar, como hacía todo el mundo. Sin embargo, elige un sitio especial: un cementerio donde, según nuestra tradición, descansan Adam y Javá.
Y así, el cuerpo, tal como lo hace el alma en el mundo venidero, no descansa en soledad, sino que se “reúne con los fallecidos de su pueblo” (vayeaséf el amav).

Cuando Abraham compra la cueva de Majpelá y entierra allí a Sará, nos dejó un legado eterno: la obligación de que el cuerpo sin vida de un Yehudí repose en un keber Israel, un cementerio judío, junto a los fallecidos de su pueblo.

EL REGRESO DE HADAR GOLDIN z”l

Con estas lecciones en mente, entendemos mejor la magnitud de lo ocurrido este martes pasado, 20 de Jeshván, en Israel: ese día fueron enterrados los restos de Hadar Goldin z”l. El joven teniente Goldin, de 23 años, fue asesinado por Hamas en 2014 al culminar la guerra de Tsuk Eitan. Su cuerpo sin vida fue secuestrado y quedó por más de once años sin sepultura en manos de sus asesinos, a pesar de los pedidos de Israel para su devolución.
El dolor de la familia Goldin fue indescriptible. No hay sufrimiento comparable al de perder un hijo. Pero lo único aún más insoportable es no poder enterrarlo.

La familia experimentó durante once años el dolor que la Torá describe con Yaacob cuando pensó que había perdido a su hijo Yosef. Pero sin cuerpo, no tuvo closure: el cierre emocional indispensable para comenzar el duelo. Porque cuando no hay un cuerpo que enterrar, siempre queda esa mínima posibilidad —por más irracional que sea— de que tal vez nuestro ser querido siga vivo.

Esto lo comprendí mejor en el basement de la calle Ayacucho 632 después del atentado a la AMIA en julio de 1994. Recuerdo las familias que, incluso tras dos semanas de espera, seguían imaginando que su ser querido podría estar en estado de shock, sin memoria, deambulando por la ciudad. La lógica negaba esa posibilidad, pero no había un cuerpo que permitiera el alivio del closure.
Cuando esa duda dura once años, se convierte en una tortura imposible de soportar. La familia Goldin vivió ese martirio: un duelo inconcluso —o que nunca comenzó—, una herida abierta que recién ahora pudo cerrarse.

UMI KEAMJÁ ISRAEL

En el relato del entierro de Sará, la palabra “libkotah”, “llorarla”, aparece con la letra KAF más pequeña. Nuestros sabios explican que Abraham lloró, pero no demasiado. ¿Por qué? Porque obviamente sintió el inmenso dolor por la pérdida de su esposa de toda la vida, pero al mismo tiempo experimentó la satisfacción de celebrar que la vida de Sará había sido plena y fructífera.

Algo similar ocurrió este martes en el entierro de Hadar Goldin: Israel experimentó un enorme dolor por una vida tan joven y significativa que se perdió. Pero al mismo tiempo, el pueblo judío recibió con una inmensa alegría la noticia de que, luego de once años de espera, Hadar Goldin regresaba a casa.

La moral del Estado y del ejército de Israel es única en el mundo: no se deja atrás a ningún soldado, ni siquiera sus cuerpos sin vida. Recuerdo cuando el presidente Trump dijo públicamente que no entendía por qué Israel estaba dispuesto a hacer tantos sacrificios para rescatar también los restos de sus soldados, y que eso lo impresionaba profundamente. No todos los pueblos del mundo lo entienden. Pero el pueblo judío sí.

Hadar Goldin z”l regresó a casa, a su tierra y a su pueblo, porque así lo estableció Abraham Abinu y lo reclama nuestra historia.
Lo que comenzó en la cueva de Majpelá con nuestra matriarca Sará continuó este martes con Hadar Goldin z”l.




JAYE SARA: Los nuevos soldados del ejército judío




La reunión en la Casa Blanca no fue solo sobre Gaza – sino sobre un nuevo orden mundial

Por Amir Avivi (General de Brigada, Tzahal, retirado)

Tras el colapso de Hamás y la consolidación del control israelí en la Franja de Gaza, está surgiendo un acuerdo que incluye la mayoría de los objetivos que Israel estableció al comienzo de la guerra. Paralelamente, bajo el liderazgo de Estados Unidos, se está forjando un nuevo orden regional, y parece que el sueño de un Estado palestino contiguo se desvanece.

Hay algo extraño en el silencio que sigue a la tormenta. No es el silencio tenso que promete otro estallido, sino la inquietante sensación que aparece cuando uno se da cuenta de que el juego ya ha sido decidido.

En la Oficina Oval, en Washington, ya no se sientan a apagar incendios: vinieron a trazar líneas en los mapas. Como en la Conferencia de Yalta, aquella célebre reunión en las costas del Mar Negro al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Roosevelt, Churchill y Stalin se repartieron un continente entero mientras Hitler aún seguía en el poder. Incluso entonces, entendieron que el juego ya estaba terminado.

Lo que hoy parece un acuerdo sobre una estrecha y miserable franja de tierra es, en realidad, el cimiento de un nuevo orden mundial: una coalición que se extiende desde el Mediterráneo hasta el Océano Pacífico, desde Israel pasando por el Golfo hasta Indonesia. Un gran frente contra el eje ruso-iraní-chino-norcoreano. Cuando de repente aparece sobre la mesa la posibilidad de un arreglo con Líbano y Siria, queda claro que Gaza es solo el movimiento de apertura de Trump para un plan mucho más amplio.

¿Por qué está funcionando ahora? Porque todas las falsas esperanzas se han desvanecido. Hamás esperaba una intervención internacional, la caída del gobierno, la rendición de Israel… y nada de eso sucedió. Ahora ven que el 80% de la Franja de Gaza ya está bajo control israelí, que clanes y milicias están cooperando con Israel incluso en temas de seguridad, y que enfrente se encuentra la advertencia de Trump: esta es su advertencia final y no habrá otra. Hamás entiende que, si no salva su pellejo, Israel recibirá luz verde para hacer lo que quiera en Gaza, lo que significa una sentencia de muerte para la organización.

De hecho, el texto del acuerdo que se está gestando cumple, casi palabra por palabra, los cinco objetivos fijados por el gobierno al inicio de la lucha:

  1. La devolución de todos los rehenes.

  2. La eliminación de Hamás como entidad gobernante y militar.

  3. La completa desmilitarización de la Franja de Gaza.

  4. La plena responsabilidad de seguridad en manos de Israel.

  5. La creación de una realidad sin infraestructura terrorista en Gaza.





החזירו אותם הביתה או שלח את עמי?

לפני שנה השתתפתי בניו יורק ב־Israel Parade, המצעד השנתי הגדול למען ישראל. הסיסמה של אותה שנה הייתה מרגשת: “Bring them home” — “החזירו אותם הביתה”. התרגשתי לראות עשרות אלפי אנשים מתכנסים בסולידריות עם ישראל ועם בני הערובה הישראלים שנחטפו. צילמתי סרטונים ושיתפתי אותם עם חברים במיאמי ובבואנוס איירס.

אבל הערה של חברי היקר ליאון גרמה לי לחשוב מחדש על נאיביותי הפוליטית. ליאון שאל אותי: “למי בדיוק מופנית הקריאה הזאת? לחמאס? לקטר? למדינות ערב שמממנות ומגינות על חמאס? או בעצם לממשלת ישראל?” אז הבנתי שבלי לשים לב נפלתי למלכודת פוליטית מתוחכמת: באמירה “החזירו אותם הביתה” הלחץ מונח על ישראל, כאילו נתניהו וממשלתו הם אלה שצריכים לשחרר את החטופים.

הסיסמה הזאת אינה נועדה ללחוץ על נתניהו שיחלץ אותם במבצע צבאי. המסר הסמוי של “Bring them home” הוא אחר: “נקבל את תנאי חמאס כדי להביא אותם הביתה”. כלומר: נפסיק את המלחמה, ניכנע, נמשוך את הכוחות מהשטחים שכבשנו בעזה, נשחרר אלפי מחבלים, ניתן עוד אדמות, עוד אוכל, עוד פריבילגיות, ונשאיר את חמאס בחיים. פתאום הדרישה שאמורה להיות מופנית כלפי הרוצחים ובני בריתם הבינלאומיים — מתגלגלת לעבר ישראל!

הנטל על הקורבנות

הגישה הזאת של להאשים את הקורבן היא מעוותת. חמאס ובעלי בריתו — האירופאים, הצלב האדום, האומות המאוחדות, אונר״א וכו׳ — הם האחראים. המשקל צריך להיות מונח עליהם.

דוגמה: תארו לכם שאירופה הייתה מאיימת על הצלב האדום שתפסיק כל מימון אם לא יגיעו מיד אל בני הערובה היהודים לבדוק את מצבם ולסייע להם רפואית. אני מבטיח לכם שבאותו רגע הצלב האדום היה מתנועע מידית.

הקמפיין “Bring them home” הופך את ההיגיון המוסרי: האחריות כבר אינה מונחת על הרוצחים ובעלי בריתם — הפעילים או הפסיביים — אלא על כתפיהם של הקורבנות ושל ממשלתם. מבלי להתכוון, המשתתפים בצעדות כאלה מחזקים את הנרטיב הכוזב של חמאס: שטבח 7 באוקטובר היה תגובה “לגיטימית” להתנחלויות ולכיבוש של ישראל. “נעשה את הוויתורים שהם דורשים ויעזבו אותנו בשקט”.

מחיר בני הערובה

לפני שנים, בטיסה מבואנוס איירס לניו יורק, צפיתי בסרט Ransom בכיכובו של מל גיבסון. בנו נחטף והפושעים דרשו כסף. בצעד נגד־אינטואיטיבי, גיבסון הופיע בטלוויזיה והכריז שלא ישלם סנט אחד. להפך — הוא הציע פרס על ראשי החוטפים. הוא איים: אם תפגעו בבני, הכסף הזה ישמש לצוד אתכם.

כל דולר שהחוטפים ביקשו הפך ללחץ נגדם. המסר היה ברור: איני נותן לכם כוח, אני לוקח מכם כוח.

עם חמאס צריך לנהוג כך. אין לתגמל את החוטף בוויתורים או בהפסקות אש שמחזקות אותו. האסטרטגיה היחידה ההגיונית היא להגדיל את הלחץ הפוליטי, הצבאי והכלכלי, עד שיבינו שחטיפת בני הערובה עולה להם יותר ממה שהיא מועילה.

Let My People Go

הסיסמה הנכונה איננה Bring Them Home. הקריאה האמיתית היא זו שאמר משה רבנו לפרעה: “שַׁלַּח אֶת עַמִּי” — מופנית לפרעה, לא למשה.

יציאת מצרים הייתה הסוף השמח של אירוע טראגי: קודם הטבח של הילדים היהודים שהושלכו ליאור ואחר־כך החטיפה ההמונית של עם שלם, שנשבה בכוח ושועבד — לא רחוק מעזה. התורה איננה מסתירה את פרטי העימות ההוא בין משה לפרעה, כי היא רוצה שנלמד ממנה את האסטרטגיה שעלינו לזכור וליישם באירוע דומה.

הדיאלוג שלא עבד

בהתחלה משה נכנס לארמון עם בקשה דיפלומטית: ביקש בנימוס מפרעה לשחרר את העבדים היהודים. תגובתו הראשונה של פרעה הייתה להסלים: הוא הקשה את השעבוד. העמיס עוד עבודה, דיכא עוד יותר את העם. זו הייתה תשובתו של העריץ למילות הנימוס של משה. כצפוי, העם החל ללחוץ ולתקוף את משה.

משה חזר והראה לפרעה את כוח האל באמצעות מופתים: הפך את מטהו לנחש, הפך את מי היאור לדם והשאיר את המצרים בלי מים. בתחילה פרעה העמיד פני אדיש.

אחר־כך הגיעו מכות קשות יותר: צפרדע, כינים, ערוב, דבר. ואז הלחץ החל להשפיע.

ככל שהמכות התרבו ופגעו בכלכלה, בבריאות ובחיי היומיום של מצרים, פרעה החל לחוש את הלחץ של עמו עצמו. אז התחילו ה”משאים ומתנים”:

  • “עשו את הקרבנות כאן, במצרים”, הציע פרעה. משה השיב: בלתי אפשרי.

  • “לכו, אבל הנשים והילדים יישארו”. משה ענה: כולם יוצאים.

  • “לכו כולכם, אבל השאירו את רכושכם”. משה שוב סירב.

משה עמד איתן. לא קיבל תנאים. הוא לא ניהל משא־ומתן, כי ידע שעם עריצים וחוטפים לא מנהלים משא־ומתן.

כל סירוב החליש את המדכא, כי המכות הלכו והתגברו. עד שהגיעה המכה האחרונה: מכת בכורות. ורק אז, כשכאב נכנס לארמון עצמו, העריץ נשבר.

הלקח ברור: המדכא מוותר רק כשהמחיר על עקשנותו הולך וגדל.

מה אנו לומדים מהאירוע הזה?

בלתי מובן לי איך עם ישראל בשנת 2025 לא פותח את התורה כדי למצוא הדרכה ודגמי פעולה במצבים דומים. אנחנו עם הספר — אבל משאירים אותו סגור. סיפור השעבוד במצרים, הטראומה הלאומית שלנו, צריך להיות הניסיון והמדריך שלנו. חמאס, כמו פרעה, איננו מבין ויתורים או טיעונים מוסריים. הוא מבין רק לחץ ותוצאות. והוא ייכנע רק כאשר יבין שהחזקת החטופים מחלישה אותו ולא מחזקת.

אם כל יום של שביים מביא לחמאס ויתורים או הישגים פוליטיים — כמו הפגנות נגד ממשלת ישראל — חמאס ימשיך להחזיק בהם. אבל אם כל יום של שביים מביא אובדן — טריטוריאלי, פוליטי או צבאי — אז, ורק אז, הם ישוחררו.

תארו לכם דוגמה מעשית: על כל יום שחמאס לא משחרר את בני הערובה היהודים, ישראל תספח רשמית קילומטר רבוע אחד מעזה ותכריז עליו כשטח ישראלי. מה יקרה? עבור חמאס, איבוד קרקע הוא התבוסה הקשה ביותר: פסיכולוגית, צבאית ודתית. המתים הם “שהידים”, ואינם נספרים כהפסד. אבל איבוד קרקע — זה מה שהם אינם יכולים לשאת. זה, ורק זה, יכריח אותם לוותר.

הלקח מההיסטוריה הקרובה

הקול שלנו חייב להיות ברור ואחיד: LET MY PEOPLE GO — שַׁלַּח אֶת עַמִּי. והוא צריך להיות מופנה לכל התומכים בחמאס, במיוחד למדינות האסלאמואירופיות כמו צרפת, אנגליה, אוסטרליה וקנדה.

אסור לנו לחזור על טעויות העבר. מאז 2009, כל הפסקת אש עם חמאס שימשה אך ורק כדי שיתחמש מחדש ויתכונן לטבח הבא. ה־7 באוקטובר היה תוצאה ישירה של אותן ויתורים והסכמים שחיזקו את החוטף.

המדיניות הנכונה היחידה שישראל חייבת להחזיק בה כיום היא ברורה: לספח שטחים מעזה ולהחזיק בהם, ולהמשיך לספח עד שבני הערובה ישוחררו. בלי ויתורים. בלי משא־ומתן דרך קטר או מצרים.

על המחבלים לשאת בתוצאות פשעיהם. רק כך הם לא יחזרו עליהם.

זה עבד עם פרעה, זה יעבוד גם עם חמאס.




MATTOT – MAS’E: La Torá y los sacrificios humanos

וְאִם־לֹ֣א תוֹרִ֗ישׁוּ אֶת־יֹשְׁבֵי֙ הָאָ֣רֶץ מִפְּנֵיכֶ֔ם וְהָיָ֣ה אֲשֶׁ֣ר תּוֹתִ֗ירוּ מֵהֶם֙ לְשִׂכִּים֙ בְּעֵ֣ינֵיכֶ֔ם וְלִצְנִינִ֖ים בְּצִדֵּיכֶ֑ם וְצָֽרְרוּ֙ אֶתְכֶ֔ם עַל־הָאָ֖רֶץ אֲשֶׁ֥ר אַתֶּֽם־יֹשְׁבִ֖ים בָּֽהּ׃

Nuestra Parasha nos cuenta que cuando el pueblo de Israel estaba por entrar a la tierra de Canaán, la Torá les advirtió sobre un peligro sutil y destructivo: la ingenuidad de tolerar las culturas paganas y permitirles seguir habitando la tierra.
El mensaje fue claro:
“…si no expulsáis a los habitantes de la tierra cuando la habitéis, los enemigos que dejéis allí serán como espinas en vuestros ojos y como aguijones en vuestros cuerpos, y os harán sufrir en la tierra en que habitéis.” (Bemidbar 33:55)
La Torá no justifica la expulsión de estos pueblos por diferencias religiosas abstractas. El problema es que los pueblos de Canaán habían cruzado una línea irreversible. Practicaban la violencia, el tráfico humano, la prostitución ritual y —especialmente— el sacrificio humano, incluyendo la inmolación de sus propios hijos a sus ídolos sedientos de sangre.

Frente a esto, la Torá trae al mundo una revolución ética sin precedentes. En un entorno donde los dioses pedían sangre humana, la Torá proclamó que el servicio a Dios consiste en ayudar al prójimo, en elevar la moral y en hacer sacrificios de todo tipo ¡a fin de preservar la vida! Dios le enseñó a Abraham Abinu que no quiere sacrificios humanos, sino justicia, compasión y rectitud. Desde entonces, el judaísmo se convirtió en un faro de moralidad en medio de un mundo que aplaudía la barbarie.

¿Es este mensaje aún relevante?

Lamentablemente, sí. Y parece que más que nunca. Israel está rodeado de ideologías extremistas que se presentan como religiones monoteístas, pero actúan con la violencia y la inmoralidad propias de los pueblos paganos de Canaán. Hamas y otros movimientos yihadistas no aspiran a la coexistencia: su meta es el genocidio. La eliminación de toda presencia judía de la “tierra islámica”, como quedó demostrado el 7 de octubre.
Para alcanzar sus objetivos, Hamas está dispuesto a todo: a la violencia, a la mentira, a la victimización y especialmente a su arma favorita: los sacrificios humanos.

HAMBRE EN GAZA:

La mentira de la campaña internacional “hambre en Gaza” es un primer ejemplo. Según cifras oficiales de COGAT, desde el 7 de octubre de 2023 hasta julio de 2025, se han transferido más de 520,000 toneladas de alimentos, agua, medicinas y suministros humanitarios. Esta comida ha sido robada por Hamas, que llena sus depósitos y vende esa ayuda por precios exorbitantes, abusando así de sus propios civiles. Hace dos días se ha denunciado con videos desde drones que miles de camiones y contenedores con ayuda humanitaria están estacionados dentro de Gaza, con comida que comienza a pudrirse bajo el sol. ¿Por qué no se usa esa comida para terminar con el hambre en Gaza? Porque a Hamas le conviene una campaña de hambre en Gaza y no le importa que en el proceso su propio pueblo pase hambre.
 No buscan aliviar el sufrimiento, sino fabricarlo, manipularlo y exportarlo en imágenes para redes sociales. Hamas se encarga de filmar a niños desnutridos para acusar a Israel. La verdadera causa del hambre en Gaza no es Israel. Es Hamas, y su ideología pagana de sacrificios humanos.

VICTIMIZACIÓN

El mundo entero clama por un alto al fuego en Gaza. Se multiplican los llamados a la “paz”, al fin del sufrimiento “intolerable” de los niños palestinos. Y con un cinismo sin precedentes, los medios culpan a Israel de esta tragedia. Pocos se atreven a decir lo evidente: todo este sufrimiento podría terminar mañana mismo, si Hamas simplemente devolviera a los rehenes israelíes —20 con vida y 30 cuerpos— que mantiene en sus manos desde el 7 de octubre.
 Creo que no hay evidencia más contundente que este punto: culpar a Israel y no a Hamas por la guerra en Gaza —para descubrir el cinismo de Hamas y la complicidad antisemita del resto del mundo. No hay contraste más grande… y evidencia más clara de la diferencia entre Israel y Hamas que el hecho de que Hamas está dispuesto a sacrificar decenas de miles de vidas humanas por un triunfo estratégico, mientras que Israel está dispuesto a sacrificar territorios, ventajas estratégicas, prisioneros o lo que sea con tal de salvar la vida de uno de sus rehenes. Hamas no quiere un cese al fuego, porque necesita seguir alimentando la narrativa de victimización.  El mundo es cómplice y no quiere ver que Hamas sacrifica a sus propios niños y celebra sus muertes como si su dios tuviera sed de su sangre. Esto no es resistencia. Es paganismo violento disfrazado de religión.

LOS NIÑOS DE GAZA

Hamas ha convertido a los niños de Gaza en escudos humanos. Lanza cohetes desde escuelas, hospitales y barrios residenciales, sabiendo que al responder, Israel será acusado de crímenes de guerra. No protege a su población: la expone deliberadamente al fuego enemigo para explotar luego las imágenes de niños muertos como herramienta de propaganda. Miles de civiles, incluyendo niños, han sido sacrificados por Hamas, no por error, sino por decisión estratégica y justificación teológica (yihad).
Hamas adoctrina a los niños desde la infancia. Les enseña a odiar a los judíos, a glorificar la muerte, a inmolarse. Los entrena como suicidas. En su sistema educativo, el martirio es la meta. La infancia palestina ha sido corrompida y reemplazada por un culto a la muerte. Hamas no educa para vivir, sino para matar y morir.

Y han cruzado el Rubicón. No hay marcha atrás. No hay forma de corregir esta cultura.

Cuantos más niños mueran o sufran, increíblemente, más simpatía recibirá Hamás de aquellos que odian a Israel Y más premios cosecharán de la comunidad internacional —como el reconocimiento de Francia de un Estado palestino.

No hay otra nación en el planeta que utilice a sus propios hijos como carne de cañón con esta frialdad y perversión sistemática. Nadie más entrena a niños para morir como explosivos vivientes. Esa es la nueva versión de sacrificios humanos en el siglo XXI que solo practican los enemigos de Israel.

¿Solución?

La Torá lo dijo con absoluta claridad hace más de tres mil años, que cuando una sociedad cruza estos límites no tiene cura, salvación ni posibilidad de redención:

“Si no expulsáis a los habitantes de la tierra… serán como espinas en vuestros ojos y como aguijones en vuestros cuerpos” (Bemidbar 33:55).

Hoy, como en los tiempos bíblicos, la solución no es la utopía de coexistencia, ni acuerdos de paz firmados con quienes están dispuestos a matar a sus propios hijos con tal de tener rédito político.

La única opción realista de PAZ para Israel es adoptar el plan propuesto por la administración Trump y otros líderes con una visión bíblica similar: la emigración voluntaria —o premiada— de la población palestina de Gaza. Y si se me permite sugerir un destino para que los palestinos puedan vivir en paz, armonía y se sientan en su propia casa, creo que la mejor opción es la Francia de Macron.

Bienvenue à tous

SHABBAT SHALOM




Tehilá, Mordejai y nuestra nueva familia

Tehilá nació en Uruguay. Es nuestra séptima hija. La mas pequeña. Hace unos diez días, en Rosh Jodesh Iyar,  Tehilá se comprometió con Mordejai Wolfson. Mordejai viene de una hermosa familia: sus padres, Dan y Josie Wolfson, tienen otros tres hijos varones. Viven en Toronto, Canadá, y son miembros de la Kehilá HABAYIT.
Hace unos años, cuando terminó la secundaria, Mordejai decidió ir a estudiar a Israel, en la prestigiosa Yeshivat HaKotel, en la Ciudad Vieja de Jerusalem. Inspirado por todo lo que vive y se respira en Israel, decidió alistarse en el ejército como voluntario (jayal boded). A los pocos meses de haber comenzado su entrenamiento, llegó el 7 de octubre. Mordejai fue enviado a Gaza. Permaneció y luchó allí valientemente durante catorce meses.

EL SHIDDUJ

En enero de este año, Tehilá decidió cumplir su sueño de hacer aliá y se fue a vivir a Jerusalem.
Ella y Mordejai se habían conocido en 2019, en un Shabbaton para jóvenes. Pero fue recién este pasado enero cuando volvieron a reencontrarse y comenzaron a salir en serio. Al poco tiempo, Tehilá nos avisó de su decisión y unos días antes de Pésaj, Mordejai viajó a Nueva York, se reunió con nosotros y nos pidió formalmente la mano de Tehilá. Muy emocionados, le dijimos que sí.
Mordejai es un joven excepcional: fue un alumno destacado y egresó con honores de su clase en secundaria (valedictorian). Es muy querido y admirado por sus maestros y Rabbanim en la Yeshivá, y fue distinguido con excelencia por su servicio en el ejército. En Jol HaMoed, mi esposa y yo viajamos a Toronto y conocimos a su adorable familia. Juntos comenzamos a planificar el casamiento y fijamos la fecha para la segunda semana de julio, antes del 17 de Tamuz.

COMIENZA LA VERDADERA HISTORIA

Tehilá sabía que parte de su futura vida de casada implicaba el hecho de que Mordejai debe cumplir con Miluim, es decir: realizar el servicio militar como reservista durante unos 30 días al año y en cualquier momento que lo necesiten.  Israel tiene un ejército de unos 150.000 soldados en servicio militar activo y unos 450.000 reservistas: hombres de entre 21 y 40 años. La mayoría de ellos con profesiones, trabajos, padres de familia con esposa e hijos, que literalmente dejan TODO para defender a Israel.
Los Miluim de Mordejai estaban programados para noviembre de 2025. Y la idea era que antes de esa difícil separación, ya estarían casados por unos meses. Pero hace un par de semanas, pocos días antes del compromiso, Mordejai recibió un mensaje de su comandante avisándole que, debido a la necesidad del ejército de reclutar más soldados, los días de Miluim iban a pasar de 30 a 70 días. Para Tehilá fue una dura sorpresa: ¡de pensar en 30 días de separación de su esposo, ahora iban a ser 70! Pero lo aceptó con mucha Emuná.

MORDEJAI HAYEHUDI

Luego recibimos otra noticia: los Miluim de Mordejai se adelantaron. Ya no serán en noviembre, sino en los primeros días de mayo. Mordejai estaba en Toronto con sus padres y comenzó a planear su regreso a Israel de inmediato. Un amigo que nos visitó nos comentó que los reservistas que están fuera de Israel están exentos de presentarse al ejército. Y le transmitimos esta información a Tehilá. Pero ella nos dijo que ellos ya lo sabían… pero que ella y Mordejai rechazan esa excepción. Que Mordejai nunca aceptaría que sus compañeros vayan a pelear y él se quede afuera sin ayudar. Oír a nuestra hija y a nuestro futuro yerno hablar con esa convicción y amor por Am Israel nos llenó de un orgullo indescriptible. Era como escuchar un eco de las inmortales palabras de Moshé Rabbenu a las tribus de Gad y Reuben:
הַאַחֵיכֶם יָבֹאוּ לַמִּלְחָמָה וְאַתֶּם תֵּשְׁבוּ פֹה
¿Acaso permitirán que vuestros hermanos vayan a la guerra mientras ustedes se queden aquí sentados?

CASARSE EN TIEMPOS DE GUERRA

Mordejai llegó a Israel y pronto recibimos otra información de su comandante: debido a la necesidad de un mayor número de soldados en los próximos días, ya que Israel planea entrar nuevamente en Gaza, los Miluim se extenderán a tres meses por año. Otra gran prueba de Emuná y convicción.
Mordejai nos dijo que sus compañeros le aseguraron que, una vez que comience el servicio de Miluim, seguramente le otorgarán unos diez días de licencia para casarse. Para aclarar: la Torá escribe explícitamente que “un hombre recién casado está exento de servir en el ejército judío durante el primer año”. “Naki yihié lebeto shaná aját” (Debarim 24:5).
Sin embargo, la Guemará aclara que esta excepción solo se aplica en tiempos de relativa paz o en guerras de conquista. Y que no se aplica cuando se trata de una “guerra obligatoria” —Miljemet Mitsvá—, por ejemplo, cuando Israel es atacada —o puede ser atacada— por el enemigo. En ese caso, incluso un joven recién casado debe dejar su flamante hogar y salir al frente: “Bemiljemet mitsvá, hakol yotse’im – afilu jatán mejedró vejalá mejupatá” (Hiljot Melajim 7:9). La defensa del pueblo y la tierra de Israel es una Mitsvá tan fundamental que tiene prioridad por encima de cualquier situación personal.

FAMILIA MUY NORMAL

Y ahora lo más importante que les quiero transmitir.
Toda esta situación que nos resulta tan anormal es la normalidad de cientos de miles de familias en Israel. Y es un privilegio. Me explico: Este Shabbat tuvimos un invitado especial en nuestra comunidad: lo llaman “Arky” (de apellido Staiman), es un joven soldado religioso, casado y con tres hijos, muy conocido online (ver aquí), y que ha servido su MILUIM en Gaza por unos 300 días seguidos.
Luego de haber escuchado la historia de Tehilá, nos llamó a mi esposa Coty y a mí, y nos dijo:
“Les quiero decir por experiencia personal que cuando un soldado está en el frente de guerra, en medio de Gaza, el 90% de su capacidad de concentración depende de saber que su esposa y sus hijos están bien. Que tienen apoyo. Que están contenidos, material y emocionalmente. Sin esa tranquilidad, el soldado no puede cumplir su misión. Tehilá va a ser el apoyo de Mordejai. Y ustedes —los padres, los hermanos, toda la familia— son el apoyo de Tehilá.
¡Bienvenidos a MILUIM, la más hermosa familia de Am Israel!”

LA OPORTUNIDAD DE SERVIR

Pertenecer al grupo de familias de Miluim no es fácil. Pero mi esposa y yo ahora entendemos que apoyar a nuestra hija es apoyar a Mordejai, y apoyar a Mordejai es apoyar a nuestro ejército y a los jóvenes soldados que están dispuestos a sacrificarlo todo para defendernos. Pertenecer a esta nueva familia de heroes es dejar de ser espectadores y transformarnos en protagonistas de la guerra más larga, compleja y trascendental que enfrenta Israel.

Doy las gracias a Dios por esta oportunidad. Baruj Shehejeyanu… Gracias, Hashem, que nos permites estar vivos y nos concedes la oportunidad y el mérito de participar en estos tiempos históricos para el pueblo de Israel.

Gracias, HaShem, por el privilegio de llevar el título más honorable que una familia judía puede ostentar y —que hasta hace 77 años no existía —  ser una Mishpajat Miluim, la familia de un soldado o reservista judío.




Este acuerdo entre Israel y Hamas establece un precedente peligroso

Por primera vez en la historia, un estado está pagando un precio estratégico en el campo de batalla por el retorno de sus ciudadanos.

Advertencia sobre el acuerdo, independientemente de su posición al respecto, del Wall Street Journal

¿Puede Dios crear una piedra que no pueda levantar? No hay respuesta a esta pregunta filosófica, pero en Israel hay una respuesta a una pregunta similar: ¿Puede un político atarse las manos detrás de la espalda de manera que no pueda actuar?

Hace una década, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, recibió un informe confidencial destinado a evitar el continuo pago exorbitante de Israel por sus prisioneros y secuestrados. Israel fue el primer país del mundo en experimentar el secuestro de un avión en 1968. Hasta hoy, el hombre de traje sentado cerca del baño en la clase business de El Al es un guardia de seguridad. Israel también se hizo conocida en todo el mundo por su firme negativa a negociar con terroristas: cuarenta y ocho soldados y civiles murieron en operaciones militares para liberar rehenes. Nadie conoce esto mejor que el actual primer ministro: Netanyahu, oficial de la unidad de élite Sayeret Matkal, resultó herido en la mano durante la operación para liberar el avión secuestrado de Sabena en 1972. Su hermano, Yonatán, murió cuatro años después en la audaz operación en Entebbe.

Sin embargo, gradualmente, y por razones dignas de un doctorado, Israel comenzó a pagar precios cada vez más altos por sus secuestrados. Un avión de El Al en Argelia, con 48 pasajeros, fue liberado a cambio de 24 terroristas femeninas sin sangre en las manos. El mismo precio, 24 terroristas, se pagó 41 años después por un video de un soldado secuestrado. Qué inflación tan asombrosa: al precio de un avión en los años sesenta, podrías comprar un DVD en los dos mil.

Con los años, Israel rompió todos los principios: antes se negaba a negociar con organizaciones terroristas, hoy sí lo hace. Antes solo aceptaba intercambios de cuerpos por cuerpos, hoy libera terroristas vivos. Antes exigía proporcionalidad en los intercambios, hoy a veces libera a mil terroristas por un solo secuestrado. Antes no liberaba asesinos, hoy es claro que ningún prisionero con cadena perpetua en Israel permanecerá en prisión para siempre.

El informe confidencial, preparado por un expresidente del Tribunal Supremo, recomendó prohibir por ley los intercambios desproporcionados. Solo un número de terroristas de una cifra a cambio de un israelí, solo cuerpos por cuerpos. La lógica indicaba que, si los grupos terroristas sabían que no obtendrían mucho, su incentivo para secuestrar disminuiría.

Sin embargo, el gobierno no se atrevió a atarse las manos. De forma absurda, no quiso perjudicar las posibilidades de liberar al soldado Guilad Shalit. Desde entonces, las conclusiones no se convirtieron en ley, y así llegamos al acuerdo de rehenes de enero de 2025, que marca un precedente mundial: por primera vez, un país paga un precio estratégico en el campo de batalla por sus ciudadanos. No solo están a punto de ser liberados doscientos asesinos de cientos de mujeres y niños, sino que ahora las Fuerzas de Defensa de Israel se retiran –aunque temporalmente– de áreas de Gaza conquistadas con gran esfuerzo. Se retiran del norte de la Franja de Gaza, que fue tomado al costo de más de cien muertos. La zona que fue limpiada y evacuada durante semanas se llena nuevamente con un millón de civiles. El corredor de Netzarim, que dividía la franja y era un dolor de cabeza para Hamas, ha sido desmantelado.

¿Cómo pudo suceder esto, y además frente a Hamas? Y justo después de que la mitad de sus miembros fueran eliminados, su liderazgo destruido, sus túneles neutralizados y su estado terrorista en su mayoría conquistado. Netanyahu escribió un libro sobre la necesidad de no ceder ante el terror, y Trump escribió sobre “The Art of the Deal”.

Esto ocurrió porque el presidente saliente, Biden, quería el fin de la guerra a toda costa, una guerra que le costó caro al Partido Demócrata en un año electoral. El primer ministro Netanyahu quería traer a los rehenes de vuelta a casa, bajo una fuerte presión pública y una sensación de culpa abrumadora. ¿Y Trump? Quería demostrar que tuvo éxito donde su predecesor falló. Peor aún: Israel entra en las siguientes fases de negociación casi sin activos, aparte de su disposición a terminar la guerra. Y este era el plan original de Yahya Sinwar. Según fuentes de inteligencia occidental, esperaba colapsar a Israel, pero estaba seguro de que al menos siempre podría terminar la guerra a cambio de los rehenes. Su visión amenaza con permanecer viva mucho después de que fuera eliminado en un sillón en Rafah.

Es muy emocionante ver a los rehenes regresar a casa. Solo quien lo vive puede comprender la sensación de traer de vuelta a mujeres, hombres, niños y ancianos desde los túneles del terror de Hamas. Pero también hay precios altos que pagar. Es mejor detener ahora la rendición al terror, con el respaldo del nuevo gobierno, y enviar un mensaje a Hamas y a todas las organizaciones terroristas del mundo: la era de los precios exorbitantes ha terminado.