ACTUAR COMO PERSONAS LIBRES
Los Sabios de la Mishná indican que durante el Seder de Pésaj “uno debe verse (להראות את עצמו) como si él mismo hubiera salido de Egipto”. Esto significa que en la noche del Seder debemos actuar y comportarnos como bené jorín, que en hebreo rabínico significa “libres y prósperos”. Por eso nos sentamos reclinados sobre el lado izquierdo, que era la forma en que en aquella época, solían sentarse los nobles y la aristocracia (ver aquí). Por esta razón también bebemos 4 copas de vino, algo común en una familia opulenta, pero no en una de recursos limitados.
En la noche del Seder nos comportamos con opulencia: nos sentamos, comemos y bebemos como nobles y aristócratas. En la antigüedad, era habitual en un banquete aristocrático servir vino: antes de la cena, en la recepción como aperitivo; durante la cena; después de la comida; y como sobremesa o vino de postre (after-dinner drinks). Estos hábitos sociales están mencionados varias veces en los textos talmúdicos, y muy específicamente en la Toseftá כיצד סדר סעודה (Berajot 4:8).
Es importante tener en cuenta que en la historia del pueblo judío la prosperidad no fue la regla, sino la excepción. Durante el Seder de Pésaj, entonces, nos obligamos a actuar con opulencia para sentir la libertad, experimentar la prosperidad y agradecer a Dios por lo que somos, libres, y lo que tenemos, comida en abundancia.
LAS CUATRO FASES DE LA SALIDA DE EGIPTO
והוצאתי והצלתי וגאלתי ולקחתי והבאתי
Las 4 copas de vino nos recuerdan también las 4 expresiones de redención que menciona la Torá en la salida de Egipto. En Shemot (Éxodo, capítulo 6), HaShem le dice a Moshé: (6) “…ve y diles a los israelitas: ‘Yo soy HaShem, y voy a rescatarlos de la opresión de los egipcios. Voy a librarlos de su esclavitud; voy a redimirlos con gran despliegue de [Mi] poder y con grandes actos de justicia. (7) Y los tomaré como Mi pueblo; y Yo seré su Dios”.
Es decir: Con la primera copa, la del Quiddush, celebramos que HaShem puso fin a nuestra opresión, y dejamos de ser esclavos del faraón. La segunda copa nos recuerda que HaShem nos sacó de Egipto. La tercera copa representa que al hacerlo, Dios desplegó todo Su poder contra los egipcios: las 10 plagas, la apertura del mar, etc. La cuarta copa conmemora que Dios nos eligió y nos tomó entre todos los pueblos para ser Su pueblo.
LA QUINTA COPA DE VINO
Recitar una bendición sobre una copa de vino es una tradición muy antigua en el pueblo de Israel, cuyo origen se remonta al Bet haMiqdash, cuando se ofrecía una ofrenda de libación con vino, y los Leviim recitaban y cantaban los Salmos (shirá) de agradecimiento a Dios. En el Seder pronunciamos 4 bendiciones sobre el vino, y una canción central de alabanza: el Halel (Salmos 113–118), donde agradecemos especialmente por haber sido rescatados de la esclavitud en Egipto.
Ahora bien, hay una tradición muy antigua, mencionada por el Talmud y por Maimónides, de recitar una quinta bendición por una quinta copa de vino. Y el Salmo correspondiente es el famoso Tehilim 136, conocido como Halel haGadol, la Gran Alabanza a HaShem. Este Salmo contiene 26 versículos que enumeran los actos de bondad de HaShem hacia la humanidad, desde la creación del mundo, pasando por la salida de Egipto, hasta el asentamiento del pueblo judío en su tierra, Israel. Este Salmo se recitaba en el Seder luego del Halel brindando con una quinta copa de vino ¡que Dios nos estableció en la Tierra de Israel!
Maimónides aclara que esta quinta copa no era obligatoria, sino opcional, y que —a diferencia de las primeras cuatro— era bebida solo por el individuo que lideraba la recitación de este salmo, no por todos los comensales.
¿BEBER O NO BEBER?
La costumbre de beber una quinta copa de vino se mantiene hasta hoy en día entre los judíos yemenitas, que siguen estrictamente la opinión de Maimónides en todos los asuntos halájicos. En otras comunidades, la tradición es servir la copa, pero no beberla.
Durante siglos, los Sabios debatieron si debía o no beberse esta quinta copa. ¿Por qué? Porque esta copa se bebe para agradecer a Dios por habernos dado la Tierra de Israel. Pero durante siglos, el pueblo judío vivió en el exilio y no poseía la Tierra. ¿Tenía sentido entonces bendecir y alabar a Dios por la tierra que habíamos perdido? Este debate nunca fue resuelto de forma definitiva. Y en la práctica, como dijimos, se sirve la quinta copa, pero no se bebe.
Dicho sea de paso, cuando un debate rabínico no puede resolverse, se suele decir que cuando venga Eliyahu haNabí —para anunciar la llegada del Mashiaj— se resolverán las dudas halájicas pendientes. De allí que esta quinta copa sea conocida como la copa de Eliyahu haNabí.
LA QUINTA COPA DESPUÉS DE 1948
Vale la pena señalar que, en nuestros días, muchos prominentes rabinos sefardíes como el Rab Jaim David haLevi z”l, y ashkenazíes como el Rab Shelomo Goren z”l sostienen que, al tener B”H un Estado Judío, deberíamos volver a beber la quinta copa de vino y agradecer a Dios, ¡hoy más que nunca, por la Tierra de Israel! Y por eso, muchos Yehudim que viven en Israel acostumbran a servir y beber la quinta copa de vino en honor a Erets Israel.
QUIERA HASHEM QUE MUY PRONTO ELIYAHU HANABI ANUNCIE LA LLEGADA DEL MASHIAJ TSIDQUENU, Y TENGAMOS EL MÉRITO DE BRINDAR TODOS JUNTOS EN LA TIERRA DE ISRAEL POR NUESTRA REDENCIÓN DEFINITIVA. AMÉN.
Para más información sobre la 5ta copa, ver este interesante artículo en hebreo del Rab Moshé Tsuriel
¿Cómo beber 4 o 5 copas de vino y mantenerse sobrio? שתה ארבעה כוסות אלו מיין שאינו מזוג יצא ידי ארבעה כוסות ולא יצא ידי חירות
EL TAMAÑO DE LAS COPAS
Cuando mencionamos la cantidad de vino que se bebe durante el Seder de Pésaj, “4 copas llenas”, uno podría pensar que la intención es terminar el Seder embriagados. ¿Por qué? Porque una copa de vino promedio contiene 200cc- 300cc. 4 copas llenas de vino significaría que cada uno de los participantes del Seder estaría bebiendo casi un litro de vino, en la noche del Seder.
En Pésaj debemos estar felices y agradecidos a HaShem por nuestra libertad, pero ¿hay que embriagarse en el Seder para sentirse libre?
Para aclarar este importante punto debemos hacer un poco de historia y remontarnos a 2000 años atrás, cuando las directivas del Seder fueron formuladas por nuestros Sabios. Las copas de vino en la antigüedad eran mucho más chicas que las copas de vino en nuestros días. Los Sabios del Talmud mencionaron que la medida de vino que acompaña las bendiciones del Seder—y todas las demás bendiciones y ceremonias religiosas— era rebi’it, esto es uno 86cc o 3 oz.. Lo cual obviamente es muchísimo menos que el promedio de una copa en nuestros tiempos. Pero eso no es todo…
VINO DILUIDO
Maimónides (MT, Jamets uMatsa 7:9) explica que el vino que se bebe en el Seder debe ser mazug, diluido con agua. Y para la gran sorpresa del lector moderno la cantidad de agua que los Sabios del Talmud y Maimónides aconsejan es: 3/4 agua, 1/4 vino (sic.).
Los Sabios explicaron que para que el vino represente un gesto de libertad y nobleza, debe ser tomado de una manera placentera, saludable y moderada (שתיה ערבה). Maimónides aclara que si en el Seder uno bebiera 4 copas de vino “puro”, es decir: sin agua, si bien ha cumplido con la obligación de beber las 4 copas, falló en cumplir con la obligación de jerut, es decir, de actuar como personas libres y nobles, que beben para celebrar ¡sin embriagarse! El vino puro (יין חי), con una altísima concentración de alcohol, se consideraba imbebible, y no era bebido por personas nobles y educadas.
EL VINO CAMBIÓ….
Esta conducta no era seguida solo por los judíos. Wikipedia, en la palabra krater, afirma que en los famosos simposios, los griegos solían beber el vino diluido con 3 partes de agua. Y agrega algo similar a lo que dicen los Jajamim del Talmud. Cito: ”El consumo de vino “ákratos” –puro, sin diluir–era considerado un grave error de juicio en la antigua Grecia, suficiente para caracterizar al que lo bebía como un borracho y alguien que carecía de moderación y principios. Los escritores griegos antiguos prescribieron que una proporción de mezcla de 1 parte de vino, 3 partes de agua era la óptima”.
El articulo también cita la razón por la cual en la antigüedad el vino diluido no perdía su esencia y sabor a vino, aunque estuviera diluido con tanta agua. Continúo la cita: “… estas mezclas con agua producirían una bebida no apetecible y acuosa si se aplicara a la mayoría de los vinos elaborados al estilo moderno. Esta práctica de los antiguos ha llevado a la especulación de que los vinos antiguos se elaboraban con un alto grado alcohólico y un alto contenido de azúcar, p.ej. usando uvas deshidratadas, ese vino podía resistir mejor la dilución con agua…“.
Así también lo explicaron entre otros Rashí y Maimonides: el vino en los tiempos del Talmud era mucho más concentrado que el de hoy.
EN NUESTROS DIAS
La práctica habitual hoy en día en cuando a la dilución del vino es diferente a la que establece Maimonides. Si bien la cantidad mínima de vino que uno debe beber por copa no se modificó, 86cc, los rabinos contemporáneos explican que hoy en día si bien templamos el vino, no agregamos tanta agua (3/4) porque el vino moderno perdería así su sabor. El Rab Obadiá Yosef, por ejemplo, indicó que en nuestros días la copa de vino se debe diluir agregando solo un poco de agua, para que el sabor y la esencia del vino prevalezca.