La vida por una cena

El final del capitulo 4 de Meguilat Ester nos cuenta que los Yehudim se enteran de la existencia de un decreto para eliminar a los judíos del imperio persa, esto es, todos los judíos del mundo, probablemente unas 200 o 300 mil almas, incluyendo 50.000 judíos que vivían en la tierra de Israel. Todos el mundo sabía acerca de este decreto, menos el rey y los que vivían en el palacio, entre ellos la reina Ester. Evitar que esta información llegara hasta el palacio era parte del plan de Hamán, para impedir que el rey eventualmente vetase ese terrible edicto, que era esencialmente una venganza personal de Hamán.  

PELIGRO, AREA RESTRINGIDA

Acto seguido, Mordejai le informa a Ester lo que está sucediendo y le pide su intervención. Ester era la única persona en el mundo que podía tener acceso al rey. Pero sorpresivamente Ester se niega a intervenir. Y le explica a Mordejai por qué. Nadie, incluyendo la misma reina, podia solicitar una audiencia con el rey. Solicitar una audiencia era la prerrogativa exclusiva del rey. Y no había otra forma que Ester pudiera encontrarse a solas con el rey, ya que como ella misma lo explicó, Ajashverosh no había pedido verla— en sus aposentos— hacia ya un mes. El lector moderno puede pensar que ya que vivía en el palacio Ester podría simplemente acercarse al rey en algún momento que él estuviese libre y contarle al rey su problema y solicitarle clemencia para su pueblo. Lo que debemos entender es que por razones de seguridad el rey vivía protegido (me imagino que casi recluido) en el JATSER HAPENIMIT, una zona de alta seguridad, como una “oficina presidencial” (o el “Oval Office” en la Casa Blanca) a la cual NADIE tenía acceso, a menos que fuera convocado por el mismo el rey. Y si alguien cruzaba la linea e ingresaba ilegalmente (אשר לא כדת) en este perímetro, la ley ordenaba que los guardias, que estaban armados para este propósito con largas hachas, debían matar al intruso de inmediato. Incluso si el intruso era alguien de confianza, como la propia reina. Todo esto era parte de las extremas medidas de seguridad que los emperadores habían concebido para protegerse de atentados contra sus vidas, que no eran poco comunes. Y a veces participaban de estas atentados personas muy allegadas al rey. Recordemos que este mismo rey, Ajashverosh, fue asesinado por Artebano, su tío y jefe de su guardia personal.

SALVARSE, JUSTO A TIEMPO

Pero a pesar del inminente riesgo de muerte, Ester decide llevar a cabo su misión suicida e ingresar al perímetro de máxima seguridad. Su esperanza era que el rey la viese antes de que los guardias la llegasen a matar, y que el rey decidiera perdonarle la vida, extendiendo hacia ella su cetro real. 
Consciente del altísimo riesgo de su misión, Ester le pide a Mordejai que todos los judíos de Shushán ayunen (y recen) por su éxito. Este no era un ayuno común de 12 o 24 horas. Los judíos de Shushán, y la misma reina Ester junto con sus doncellas, ayunaron por tres días seguidos, sin comer ni beber, implorando a Dios que protegiera a Ester y la ayudará en su misión.  Digamos de paso que una de las razones por la cuales ayunamos en el día 13 de Adar (esta año el 20 de Marzo, la víspera de Purim), es justamente para recordar este importante ayuno colectivo que duró 72 horas .  
En el comienzo del capitulo 5 leemos que en el tercer día del ayuno, Ester finalmente cruzó la zona de seguridad. Ajashverosh la vio y Ester “halló gracia en sus ojos”. Y fue gracias a este “providencial” sentimiento que el rey decidió perdonarle la vida. Y antes de que fuera ejecutada por sus guardias, le extendió su cetro y la indultó. En ese momento, el rey le preguntó a Ester qué podia hacer por ella. Y agregó: Pídeme lo que quieras, “hasta la mitad del reino te será concedido”.   

Y aquí la gran sorpresa. Contra todas nuestras expectativas Ester “desaprovecha la oportunidad” y en lugar de informarle al rey sobre el edicto del genocidio de los judíos y pedirle que anulase este documento, Ester no menciona ningún edicto y ningún conflicto . Lo único que hace Ester es invitar al rey a un mishté, a una cena o recepción, que ella había organizado para esa misma noche para el rey y para un invitado especial: Hamán.  El rey, fiel a su promesa de complacer a Ester, no hizo preguntas. Y como no le incomodaban las fiestas se prestó al enigmático juego, aceptó de inmediato la invitación y mandó a traer a Hamán a la cena que ofreció Ester.

Continuará… 




Exilio voluntario y antisemitismo

 רוצים בגלות … שלא יפָּרדו ממשכנותיהם ועניניהם 

En el capitulo 4 de Meguilat Ester encontramos las primeras reacciones de los judíos al edicto que anunciaba el genocidio. Hamán, como dijimos, ocultó la información al Rey Ajashverosh para evitar cualquier posibilidad que lo vetara. Y para eso, hizo que en Shushán –capital del imperio y sitio de residencia de Ajashverosh– solo se anunciara la fecha de algo especial que iba a suceder con los judíos, y no se mencionara nada acerca de una masacre étnica. Mordejai sin embargo se enteró del contenido del edicto y mandó a informar a Ester para que la reina hiciera saber al rey lo que está pasando e interceda por su pueblo. Mientras tanto, los judíos que vivían diseminados por todas las ciudades del imperio, guardaban duelo por esta terrible noticia.   

“Y en cada una de las provincias, en todo lugar donde llegaba la orden del rey y su decreto, había entre los judíos un gran duelo y ayuno, llanto y lamento; vestiduras de duelo y ceniza, se disponían en lugares públicos . “

Las palabras de este versículo nos recuerdan los términos que usaron dos profetas, Joel (2:12-14) e Yesha’ayahu (58:5) refiriéndose a un ayuno de contrición.   

”Vestiduras de duelo y ceniza” es una clara alusión a la famosa profecía de Yesha’ayahu, capitulo 58:5, que leemos nada menos que en el día de Yom Kippur. El gran profeta de Israel observa que durante el día del perdón, mucha gente se concentra en gesticular su arrepentimiento, «vistiéndose de luto, y cenizas, ayunado y reclinándose ‘como un arbusto que se dobla [por la fuerza del viento] hasta tocar el suelo’ ” . Pero a pesar de estos dramáticos gestos, el profeta ve que en el corazón no existe el arrepentimiento. Los gestos de pesar parecen “un intento de convencer a Dios para que los salve del castigo” y no un gesto que manifiesta con sinceridad la voluntad de cambiar y mejorar las acciones. Así también lo expresó el profeta Yoel (2:12-14) cuando le pidió al pueblo que no “rasguen sus vestiduras, sino sus corazones», para expresar su arrepentimiento .
Si asumimos que al mencionar estas palabras para describir el ayuno de los judíos el texto de Ester está indicando subliminalmente que en este momento los judíos todavía no habían arribado a un nivel de arrepentimiento sincero, nos lleva a una gran pregunta que nuestro sabios abordaron hace mucho tiempo atrás. ¿De qué tenían que arrepentirse el pueblo? ¿Qué habían hecho mal los judíos que vivían esparcidos por todos los confines del imperio persa?     

Los sabios en la Guemará discuten seriamente este tema. Hablan, por ejemplo, de la participación de los judíos en las fiestas del rey, algo que indica un nivel avanzado de asimilación social. Según otras opiniones los judíos no hicieron los esfuerzos suficientes para evitar prácticas asociadas con la idolatría, etc. 

El Rab Yehudá haLevi en su famoso libro “El Cuzarí” formula una respuesta muy dura, y extremadamente relevante (y un poco vergonzosa) para todos los que todavía no vivimos en Israel….
El rey de los Cazares le pregunta al Rabino: ¿Qué sucedió en los tiempos del segundo Templo, cuando los judíos le rezaban a Dios regresar a Israel, y cuando esto fue posible, en los tiempos de Ciro (o Ajashverosh) los judíos optaron por permanecer en el exilio, “pero [irónicamente] seguían rezando para que Dios los regresara a Zion?” 
El comentario del Cuzari a esta cuestionable actitud de los Yehudim fue muy dura:  

“Este pecado, el no haber regresado a la tierra de Israel, es lo que nos impidió completar el plan Divino en el Segundo Templo, como dijo el profeta: “Canta y alégrate, hija de Zion [que Dios está nuevamente en Su tierra, Zacarías 2:14]. La profecía, la voz Divina, ya estaba por regresar a Israel esperando que los Yehudim regresaran voluntariamente a su tierra. Pero increíblemente, esto no sucedió y solo algunos judíos regresaron, [los más pobres] y la mayoría permaneció en Babilonia [Persia], en un exilio voluntario ya que no querían separase de sus asuntos mundanos, de su mansiones y de sus negocios. 
(Para ver el texto completo en hebreo hacer click aquí) 
El antisemitismo que se vivió en Purim sirvió como un llamado de atención para los judíos que vivían cómodamente en el exilio. A partir de lo que ocurrió con Hamán, muchos Yehudim se despertaron y decidieron volver a Israel con Ezrá y Nejemiá. 




Matar sin que el rey lo note

La trama de Meguilat Ester, al menos en su nivel superficial, sólo tiene sentido si asumimos que el rey Ajashverosh no estaba al tanto del contenido del decreto de Hamán. Como ocurre innumerables veces en todo tipo de contextos politicos, monarquías y democracias, muchas veces los ministros o asesores ocultan cierta información del rey o del presidente por consideraciones políticas, partidarias, personales, etc. Hamán no solo no reveló a Ajashverosh que el edicto decretaba el genocidio de los judíos, sino que es razonable asumir que hizo todo lo necesario para evitar que el contenido de ese edicto llegara a oídos del rey, y que el rey pudiera cuestionarlo. 

El Rab Almosnino en su magistral obra Yedé Moshé explica una de las tácticas de Haman para ocultar la información del rey, mencionada con exquisita sutileza por el texto de Ester. 

KETAB HADAT

Había dos documentos oficiales que anunciaban el edicto. El primer documento era el ketab hadat (cap. 3:14). Este era el texto oficial. Y a pesar de no haber sido redactado por el rey, este documento era leído oficialmente ante el rey para su aprobación final. Según el rab Almosnino este documento fue redactado de una manera ambigua. Solo mencionaba que todos los sujetos del imperio “debían estar preparados para ese día ( להיות עתידים ליום הזה), el 13 de Adar”, a la espera de nuevas instrucciones. Como cuando una publicidad moderna dice: “Save the date (“Reserva esta fecha”), los detalles llegaran más tarde». Este documento fue proclamado oficialmente en Shushán y en todas las ciudades del imperio. Con este ambiguo documento Hamán hacía pensar al rey que el plan final era despojar a los judíos de sus privilegios civiles y de sus bienes ( לאבדם), y así, someterlos a la esclavitud. De esta manera, sugirió Hamán, se castigaría el desacato de los judíos “que desobedecen las leyes del rey y siguen sus propias leyes”, y se recaudaría una importante suma de dinero para las arcas reales.   Si el rey cuestionaba a Hamán la ambigüedad del edicto, Hamán le explicaría al rey que si el edicto fuera más explícito los judíos descubrirían de qué se trataba y escaparían, ocultarían sus bienes, etc. y se perdería el factor sorpresa para atraparlos. 

PATSHEGUEN HAKETAB

El segundo documento es el patsheguen del ketab hadat (cap 3:13). La palabra patsheguen significa: explicación. Este segundo texto (llamado aquí «sefarim») proveía los detalles de la implementación del ketab hadat, y en el mismo se mencionaba explícitamente que ese día se permitiría, cito «en todas las provincias del rey destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres…y sus posesiones estarían dadas al saqueo”.  Este segundo texto fue redactado por Hamán, sin conocimiento del rey, y fue enviado junto con el primer documento a todos los rincones del imperio. Sin embargo, no fue leído ni proclamado en la cuidad capital , Shushán, para evitar así que llegará a oídos del rey. Todo lo que se anunció en Shushán fue el ketab hadat, el primer documento que solo mencionaba la fecha para la cual los ciudadanos deberían prepararse a la espera de nuevas instrucciones. Y así el rey no llegó a tener conocimiento del verdadero plan de Hamán.De esta manera se comprende también por qué en todas las ciudades del imperio los judíos estaban de duelo (Ester 4:3) mientras que en Shushán, la ciudad estaba perpleja, es decir, la gente estaba confundida porque no sabían de qué se trataba ese misterioso edicto. 

LOS DOS DOCUMENTOS 

En el inicio del capitulo 4, la Meguilá dice que Mordejai se enteró del contenido del segundo documento, y en el versículo 8 vemos claramente la distinción entre estos dos decretos. El versículo 4:8 dice que Mordejai “Le dio a Hataj una copia del texto del patsheguen, detallando que lo que había sido promulgado [ketab hadat] en Shushán indicaba la destrucción de los judíos, para que se lo mostrase a Ester y ella supiera de qué se trata, mandara a Ester [a informar] al rey para implorar su favor e interceder ante él por su pueblo.”  Mordejai le entrega a Hataj una copia del segundo documento y todo lo que pretende es que Ajashverosh sepa que había sido engañado por Hamán –al ocultarle su plan genocida– y convencerlo que evite una gran matanza. 

El resto del 4 capítulo trata de las dificultades que le esperan a Ester para lograr el próximo paso: conseguir una audiencia con el rey. 

Para leer el libro del Rab Almosnino, ver este link. El tema que explicamos se menciona brevemente en las páginas 452-453 (.רכו ע»ב-רכז) 




¿Cómo convencer al rey?

Una vez que Hamán decidió llevar a cabo el exterminio del pueblo judío, tenía que convencer al rey de que lo autorizara firmando un documento oficial, un edicto real. Ajashverosh fue fácilmente persuadido, y ni siquiera se molestó en leer o firmar el documento. En lugar de eso, el rey le entregó a Hamán su sello real para que él dispusiera en nombre del rey lo que quisiera hacer con ese pueblo. 

Este edicto significaba el genocidio de los judíos del imperio persa, incluyendo unos 50,000 judíos que vivían en la tierra de Israel. La totalidad de los judíos que había en el mundo. En ese edicto, firmado el día 13 de Nisán del año 474 antes de la era común, se indicaba que al cabo de once meses, el día 13 de Adar,  aquellos ciudadanos del imperio persa que así lo desearan podían “matar” a los judíos y “quedarse con sus bienes” (ושללם לבוז). Al igual que en Polonia, Ucrania, Hungría, etc. durante el Holocausto, quedarse con los bienes de los judíos asesinados representaba un estímulo irresistible aun para aquellos gentiles que no tenían una animosidad personal contra sus vecinos judíos. 

El tema que me gustaría abordar hoy es cómo convenció Hamán al rey Ajashverosh para que aprobara, activa o pasivamente, este asesinato en masa. 

Mucho se ha escrito sobre este tema.  Y lo primero que se debate es si el rey Ajashverosh estaba al tanto de lo que decía ese edicto, o si Hamán, de alguna manera lo engañó.  Algunos comentaristas dicen que, aunque por razones diplomáticas el texto Bíblico no lo mencione de manera explícita, Ajashverosh sabía perfectamente bien de lo que se trataba y la idea de la “solución final” no le pareció mal. 

De acuerdo a otras opiniones,  y siguiendo el sentido literal del libro de Ester, Hamán engañó a Ajashverosh. Uno de los comentaristas que así lo explican es el Rab Moshé Almosnino en su libro Yedé Moshé.

Para entender esta opinión tenemos que leer con mucha atención las palabras de Hamán cuando le presenta al rey su plan.

Capitulo 3

8: Hamán le dijo al rey Ajashverosh: «Hay en tu reino un pueblo que se ha esparcido y distribuido entre todos tus pueblos y tus provincias. Sus leyes son diferentes a las de cualquier otro pueblo, y no acatan las leyes del rey. Y en nada beneficia el rey dejarlos así. 

9: Si al rey le parece bien, que sea escrito un edicto para causar su perdición. Y yo me ocuparé que diez mil talentos de plata sean ingresados por los que ejecuten este trabajo a las arcas del rey.»

10: El rey se quitó su anillo y se lo dio a Hamán hijo de Hamedata el Agagueo, el enemigo de los judíos, 

11: y le dijo: «Puedes quedarte con la plata. Y con ese pueblo, puedes hacer lo que mejor te parezca.» 

A continuación escribiré con mis propias palabras los comentarios del rab Almosnino. 

Según este rabino, en sus calculadas palabras Hamán sembró falsas pistas, minimizando su plan y manipulando al rey para que acepte firmar un documento. 

UN PUEBLO SEPARADO Y ESPARCIDO: Hamán enfatiza que el pueblo judío vive en un exilio voluntario.  Al no estar unidos, ni concentrados en un mismo lugar geográfico, no representan un peligro para la estabilidad del imperio. Los judíos, si bien son muy importantes para el comercio, militarmente son muy débiles, y no opondrán resistencia.

SUS LEYES SON DIFERENTES …NO OBEDECEN LAS LEYES DEL REY.  Hamán presenta este argumento como la justificación principal del edicto. Los judíos tienen su propia relgion y desobedecen las órdenes del rey.

QUE SEA ESCRITO UN EDICTO PARA “CAUSAR SU PERDICIÓN”. La palabra clave en el texto hebreo es le-abedam (לאבדם) que generalmente se traduce en la Meguilá como “destruirlos” o “matarlos”. Mi imperfecta traducción “causar su perdición” no es fruto de una distracción, sino un esfuerzo para captar la ambigüedad deliberada del discurso de Hamán.  

Veamos. En el Shemá Israel esta palabra va-abadtem (ואבדתם מהרה ) que literalmente significa “os perderéis”, significa que el castigo Divino por la desobediencia será el exilio, una forma de perdición o destitución. Al usar esta palabra Hamán dio a entender al rey que los quería destituir, expulsar o exiliar del imperio.  

O también, que los quería “esclavizar”, otra forma clásica de destituir. Esclavizar a los judíos para  causar su perdición fue exactamente lo que hizo el Faraón con el incipiente pueblo de Israel en Egipto. Hamán insinuó, cínicamente, que el castigo para los que desobedecen al rey debe ser la obediencia total al rey, el sometimiento a la esclavitud.  Expulsar a los judíos o someterlos a la esclavitud, implicaría la confiscación de sus bienes, y aquí está la otra falsa pista que planta Hamán:  Diez mil talentos de plata que ingresaran a las arcas del rey.  

Finalmente, le-abedam puede referirse no al pueblo sino a sus propias leyes.  Hamán da a entender que lo que quiere es ”suprimir sus leyes” , es decir, forzarlos a abandonar el judaísmo. 

En resumen, el rab Almosnino (al igual que Ralbag y otros) explica que Hamán hizo todo lo posible para ocultar del rey su verdadera intención: llevar a cabo el genocidio del pueblo judío,  fruto de su animosidad personal hacia Mordejai (sumado a su procedencia Amalequita)

Hamán hablo con ambigüedad, sugiriendo que quería exiliarlos, esclavizarlos o convertirlos.  Nunca habló de matarlos.   El rey mordió el anzuelo y le entregó su sello.   




¿Qué significa la palabra Purim?

על כן קראו לימים האלה פורים על שם הפור

Cuando Hamán decide eliminar al pueblo judío,“echa las suertes”  para determinar qué día sería designado para llevar a cabo su malvado plan. 

El texto de la Meguilá lo describe así: 

“En el primer mes, esto es, el mes de Nisán, del año doce del rey Ajashverosh,  [se] echó “el Pur”, es decir la suerte, delante de Hamán, día por día y mes por mes hasta [que salió] el mes doce, que es el mes de Adar.” 

Los Persas celebraban el comienzo de la primavera, Nouruz, que iniciaba el nuevo año.  El primer mes del año era entonces el mes de Nisán, hacia finales de Marzo.  Los historiadores relatan que en el sexto día de ese mes se renovaba formalmente la coronación del rey (o Emperador) y este renovaba su juramento de lealtad hacia su pueblo. En el noveno día de Nisán, los persas continuaban sus festejos exhibiendo estatuas e ídolos de deidades paganas y celebrando con bebidas, danzas, etc.

Luego, a partir del día diez de Nisán los ciudadanos consultaban con los magos y astrólogos sus resoluciones para el nuevo año. La clave era determinar qué días eran negativos o auspiciosos en el año entrante para celebrar bodas, hacer negocios, iniciar nuevos emprendimientos , etc. Los magos tiraban unas pequeñas piedras “purim” al azar y revelaban así la suerte de los días del año entrante. Una vez que los tiempos eran determinados, ni los dioses podían modificarlo…

Con esta interesante información histórica en mente entenderemos mejor los detalles de lo que ocurrió con Hamán.  

הוא חודש ניסן

El malvado ministro quizo asegurarse que su proyecto genocida se llevaría a cabo con éxito y para eso nada mejor que contar con la recomendación de los astrólogos, חכמים יודעי העתים los hombres más capacitados del imperio, para determinar cuál era el mejor día para que sus planes salieran bien.   

En el mes de Nisán, en el doceavo año del rey Ajashverosh , año 474 aec, los magos “echaron las suertes frente a (=para) Hamán” y así se fijó la fecha del genocidio judío en un plazo de  11 meses:  el 13 de Adar de ese mismo año. 

הפיל פור

Purim es el plural de “pur”. Hay quienes dicen que pur es una palabra persa, que indica como un recipiente donde se echaban las suertes. “Pur” también puede significar en hebreo una pequeña piedra. Cuando una roca se rompe en piedrecitas, o cuando un pan se deshace en migajas, se utiliza en hebreo el verbo “p/r/r” ( לפורר, פרורים etc. ).  Estas pequeñas piedras se tiraban (o “echaban”  להפיל) y de alguna manera indicaban al azar —cayendo sobre uno de sus lados, como los dados, o sobre un lugar especial, como en una ruleta— lo que los adivinos querían revelar a sus clientes. 

Esta y otras costumbres similares como los famosos oráculos, eran muy comunes entre los pueblos paganos. Y estaban asociadas con prácticas de idolatría (adivinación, cleromancia ,etc.) que nuestra Torá obviamente prohibe. 

הוא הגורל

La Meguilá también menciona que “estas piedrecitas para adivinar la suerte” fueron usadas como una especie de sorteo o “goral”.  En la Torá se menciona, y se aprueba, el uso de sorteo como una manera objetiva de resolver, y especialmente evitar, conflictos. La asignación de las tierras que en Israel le corresponderían a las tribus fue establecida por este tipo de sorteos, llamado “goral”. Ver aquí.

Esto es similar a un sorteo en el cual las partes convienen obligarse a respetar el resultado, como una forma de resolver, decidir o asignar algo (Algo parecido se hace en un evento deportivo cuando se tira una moneda para decidir cuál de los dos equipos comenzará el juego, etc.)

PURIM y YONÁ

La mención del “goral” en la Meguilá nos recuerda lo sucedido con el profeta Yoná. Cuando Yoná intentó escapar de su misión Divina huyendo de Israel en un barco, y HaShem hizo que se desatara una inusual tormenta que amenazaba con destruir la embarcación, los marineros decidieron “echar suertes” para que las piedras revelen quién era el culpable. Cuando estudiamos ese texto expliqué que si bien está prohibido asumir la intervención divina y leer Su mensaje en una cuestión librada al azar, en esa ocasión especifica, Dios intervino para que “la suerte cayera sobre Yoná” y así el profeta reasumiera su importante misión. 

Es muy posible entonces que al conectar “purim” con el “goral” la Meguilá aluda sutilmente al evento de Yoná, indicando la clara intervención divina en ese evento.  

El Rab Eben Ezra explica que la intervención Divina determinó que saliera el mes mas alejado de Nisán, el último mes del año, para que los judíos se arrepintieran de sus malas acciones, ya que había mucha asimilación, y merecieran ser salvados.

Aparte, como sabemos, el plan genocida de Haman fue desbaratado, y ese mismo día, el 13 de Adar, designado «por las suertes” como un mal día para los judíos, se convirtió en un día de salvación en el cual los Yehudim logramos deshacernos y terminar con los enemigos que buscaban nuestra muerte. 

De esta manera, el nombre de la festividad, “Purim”, nos recuerda que no son las piedrecitas, ni la suerte, ni el azar los que determinan el destino del pueblo de Israel, sino nuestra conducta y la Providencia Divina.




Los cuatro años perdidos

Las primeras palabras del libro de Ester mencionan una fecha: El tercer año del reinado de Ajashverosh.  “Y ocurrió en los días de Ajashverosh, el que reina desde la india hasta Etiopía, un total de 127 provincias, en el tercer año de su reino, el rey hizo una fiesta para [agasajar] a todos sus ministros y súbditos, los ejércitos de Persia y Media, los gobernadores y los lideres de las provincias,  por 180 días…

Esta fiesta fue seguida por otra fiesta más modesta de sólo 7 días, a la cual fue invitado todo el pueblo de Shushán. Fue en esta segunda celebración, durante el último día de festejos, que Ajashverosh se emborrachó y mandó a llamar a su esposa Vashti para alardear de su belleza.  Vashti se negó a obedecer la orden del rey, y acto seguido, de acuerdo a las disposiciones de la rígida ley persa, el rey tuvo que ordenar destronarla (y posiblemente ejecutarla). 

La próxima referencia de tiempo la encontramos en el segundo capitulo.  Los súbditos del rey organizan la búsqueda de la próxima reina, y hacen traer, en algunos casos por la fuerza, a todas las jóvenes solteras y bonitas del imperio, para que el rey seleccione a una de ellas como su consorte. En esa ocasión, Ester, una joven judía huérfana de padre y madre, es elegida por el rey.  El texto nos indica una nueva fecha cuando describe la coronación de Ester: “El décimo mes, Tebet, del séptimo año del reinado de Ajashverosh”. 

A diferencia de lo que sucede con otros libros del Tanaj, el libro de Ester puede ser comparado con numerosas fuentes históricas no judías paralelas y contemporáneas que no solamente ratifican la precisión histórica de Meguilat Ester sino que también nos ayudan a entender mejor algunas aparentes “lagunas” del texto.

Del tercer año la Meguilá salta al 7 año. ¿Por qué? ¿Qué sucedió durante esos 4 años perdidos?

Veamos. 

En primer lugar debemos recordar quién era Ajashverosh. Y para eso, nadie mejor que los judíos de Irán, descendientes  directos de los protagonistas de la historia de Purim. Los judíos de Irán identifican al rey Ajashverosh con “Jashayarshá”, el cuarto emperador Persa. Conocido en español como  Jerjes (o en ingles “Xerxes”) o Asuero, que reinó entre los años 486-465 antes de la era común.

Ajashverosh es famoso en la historia universal por haber organizado, dirigido y encabezado personalmente la expedición militar más grande de la historia de la humanidad, tratando de derrotar a Grecia y expandir así el imperio persa hacia el resto de Europa.

El famoso historiador griego Heródoto (484-425, aec., considerado como el padre de la historia moderna) comienza sus detallados relatos históricos con Ajashverosh y su invasion a Grecia.  Dice que el emperador Persa preparó un ejercito de 5 millones de almas. Para ser más precisos: 5.283.220 de hombres, entre soldados y auxiliares de los soldados. Aparte de una flota de 1.207 barcos, que acompañaban al ejército desde la costa. 

¿Cuánto tiempo duró esa guerra? 

De acuerdo a Heródoto, ¡4 años! Incluyendo los intensos preparativos de una invasion de tal magnitud, como por ejemplo la colosal construcción de dos puentes flotantes en el estrecho del Bósforo. Ver aquí.

A pesar de que Ajashverosh conquistó y redujo Atenas a cenizas, su invasión fracaso miserablemente. Ajashverosh cayó en un una trampa que le tendió el general griego Temístocles, tentándolo a entrar con sus naves en el estrecho de Salamis. Allí Ajashverosh perdió cerca de 500 barcos, y decidió entonces retirarse y regresar, vencido, a Persia. 

Desde ese entonces Ajashverosh desistió de su conquista de Grecia y en lugar de eso se dedicó a dirigir faraónicas construcciones e interminables ampliaciones de su palacio. 

Ahora podemos comprender mejor varias cosas mencionadas en Meguilat Ester. 

1. Que el libro de Ester, con exquisita precisión, no menciona nada de lo ocurrido durante 4 años (o sea, del 483 al 479 aec) ya que Ajashverosh no estaba en el palacio (recordemos que “oficialmente” el emperador es el principal protagonista de Meguilat Ester). 

2.Es probable que la primera “fiesta” que se menciona, no fue una fiesta sino una intensa reunion de trabajo donde el emperador convocó a los ejércitos, desde todos los rincones del imperio, para preparar su ambiciosa campaña militar. Herodoto relata que en el ejercito de Ajashverosh había soldados de 46 naciones (incluyendo Yehudim).  Arriba se puede ver la fotografía de un relieve persa que muestra la variedad étnica de los soldados de Ajashverosh. La evidencia más importante de que esa fiesta no era una fiesta es que los invitados eran principalmente los militares de Persia y Media (חיל פרס ומדי).  

Ademas, llama la atención que el texto no describe los detalles suntuosos de esta “fiesta”, como lo hace con la próxima celebración, donde se mencionan las decoraciones, la bebida alcohólica, los lujosos utensilios que se utilizaban para servir y beber el vino, etc.  

3. Es posible que en este caso “fiesta” sea un eufemismo. Explicamos la vez pasada que el texto de Ester parece haber sido escrito teniendo en cuenta las sensibilidades locales. No sorprende entonces, que la Meguilá evite mencionar (o recordar a los Persas) la preparación de la invasion militar que fracasó, y que todos preferían olvidar… 




El Rey Ajashverosh y el Rey Salomón

אחשורוש …בא לישב על כסא שלמה ולא הניחוהו 

Lo primero que nos cuenta el libro de Ester es acerca de una fiesta (mishté) que el rey Ajashverosh ofreció para agasajar a todos los gobernantes de sus 127 provincias, sus ministros y sus súbditos (‘abadav). Esta fiesta se celebró en el tercer año de su reinado, una vez que Ajashverosh terminó de sofocar todas las rebeliones contra él y se sintió establecido en su trono.

Después de que la Meguilá nos da los detalles técnicos de esta fiesta (Capítulo 1: 1-3), explica el propósito de esta celebración (1: 4) Ajashverosh quería «exhibir (presumir de] su riqueza y honor [o gloria] de su Reino (‘ Osher Kebod Maljutó) delante de todos sus invitados «.

El último día de la fiesta, el rey se emborracha y manda a buscar a su esposa Vashti para comparecer ante los hombres. La Meguilá, con delicadeza y eufemismos, explica la razón por la que Ahashverosh llamó a Vashti. Para «exhibir» su belleza frente a la gente y los nobles, ya que era hermosa «. Vashti se negó a cumplir la orden del Rey, y en este punto comienza la trama que concluirá no solo con el destronamiento de Vashti, pero también con la humillación del rey Ajashverosh, debido a su impulsividad y la falta de sabiduría.

La semana pasada explicamos que el libro de Ester contiene dos narraciones paralelas: la versión oficial , compatible con la cultura persa; y la otra versión, la narrativa judía, que transmite el punto de vista judío sobre los eventos narrados en el texto común. También dijimos que para «descubrir» este segundo texto debemos encontrar las palabras clave que dirigen nuestra atención a contextos similares y que profundizan nuestra comprensión de lo que dice la Meguilá .

Un nuevo libro que estoy leyendo este año, Meguilat Setarim, del profesor de biblia de la universidad de Bar Ilán Yonatán Grossman, explica que en este texto la Meguilá compara muy sutilmente a Ajashverosh con el rey Salomón.

Veamos. El libro Melajim Alef (Reyes I) escribe que en el tercer año de su Reino (2:39), una vez que el rey Salomón terminó con el último de los enemigos de su padre, Shim’i ben Guera, y se sintió seguro en su trono (2: 46), el rey celebró una fiesta (mishté) e invitó a todos sus súbditos (‘abadav, 3:15). Hasta ahora todo se ve parecido. Excepto por dos palabras clave: «עושר וכבוד», riqueza y gloria. En este punto, el rey Ajashverosh y el rey Salomón están en dos extremos diferentes.

Cuando el rey Salomón estaba a punto de ocupar su trono, tuvo un sueño. Y en ese sueño HaShem le ofreció cumplir cualquiera de sus deseos. Salomón, que podría haber optado por lo que cualquier otro rey hubiera pedido, la riqueza y la fama, le pidió a Dios que le concediera «sabiduría», un corazón inteligente para guiar a su pueblo con justicia y rectitud. Dios le otorga sabiduría a Salomón y, como sabemos, el pueblo judío considera al rey Salomón como el hombre más sabio que jamás haya existido. El texto bíblico también registra que Dios apreció lo que Salomón NO pidió y espontáneamente se lo concede (3:12): «También lo que NO me pediste, te lo concederé: riqueza y honor».

Ahora podemos cerrar el círculo. El autor de Megilla asume que identificaremos esas dos palabras «riqueza y honor» y conectaremos los puntos entre Ahashverosh y el rey Salomón.

1.Ajashverosh hizo una fiesta para celebrar su riqueza y su honor. Salomón, para celebrar la sabiduría que Dios le otorgó.

2. La «imagen social» de Ajashverosh dependía de que sus súbditos notaran su riqueza y lo honraran por ella. Y por eso necesitaba mostrar sus riquezas o la belleza de su esposa. Para el rey judío la riqueza y la gloria eran prescindibles. No le importaba su propia imagen. Quería la sabiduría para beneficio de sus súbditos.

3. Al final de la fiesta, Ajashverosh se emborracha, comete algunos errores grotescos y termina haciendo el ridículo frente a todo su imperio. Su riqueza y su gloria no ayudaron a su imagen porque carecía de sabiduría. El rey Salomón, por otro lado, pidió sabiduría, y Dios, al final, también le otorgó riqueza y honor.

Los Sabios que por supuesto notaron todo esto, dijeron con pocas pero muy significativas palabras, que «Ajashverosh quiso sentarse en el trono del rey Salomón, pero no lo logró» (Esther Rabba 1:11).




Un libro con dos relatos

«ויכתב מרדכי – היא המגילה הזאת כמות שהיא»

En lo personal tengo fascinación por el libro de Ester, ya que tiene algunos elementos únicos. En primer lugar, no fue escrito como virtualmente todos los demás libros del Tanaj, en la tierra de Israel, sino que como dice explícitamente el texto, fue compuesto en Shushán por Mordejai (ver Rashí arriba), y enviado por Ester a los Sabios para su aprobación canónica. 
Este libro no era un documento privado, sino que fue enviado a las comunidades judías de todas las provincias del imperio Persa. Por lo tanto, el libro iba a ser leído también por no judíos. Incluyendo enemigos de Israel y funcionarios del gobierno persa. Y por ese motivo debemos asumir que el texto fue redactado teniendo en cuenta las sensibilidades del emperador persa. Si tenemos en cuenta este simple punto creo que podremos comprender mejor algunos aspectos únicos de este libro.
Dos ejemplos:
1. El tratamiento preferencial del Rey Ajashverosh. Superficialmente, el protagonista principal de la historia de Purim, parece ser el Rey Ajashverosh. El libro comienza y termina con él y sus gloriosos actos. Su nombre, Ajashverosh, o más comúnmente “el Rey” , es el que más aparece en la Meguilá. El texto trata al rey con máximo respeto y honor. Y nunca se critican sus acciones, su carácter, sus decisiones etc. algo muy poco común en la Biblia, que siempre menciona las faltas de sus heroes, para enseñarnos a no cometer los mismos errores. Y a Ajashverosh no le faltaban defectos. Era de carácter débil. No podía tomar una decisión por sí mismo. Cometió grotescos errores politicos. Era ostentoso e insaciable. Adicto al alcohol, a las mujeres y a las fiestas. Pero en el texto no críticas explícitas hacia el rey. El monarca salé muy bien parado de todos los enredos que él mismo provocó. El rey es presentado casi como un héroe, que una vez se dejó llevar por el mal consejo de Hamán, pero que a último momento tuvo la sabiduría de cambiar las cosas y hacer justicia.  Todo este esfuerzo diplomático se comprende mejor si asumimos que el autor de Meguilat Ester escribió bajo la atenta mirada del emperador y sus oficiales. 
2. El próximo elemento que hace de Meguilat Ester un libro diferente a todos los demás libros de la biblia hebrea (Tanaj) es que en sus lineas NO aparece el nombre de Dios. ¿Cómo es posible que la milagrosa salvación del pueblo judío no haya sido atribuida explícitamente, como siempre lo es, a la intervención Divina? Identificar a Dios detrás de la historia, especialmente un milagroso evento el el cual TODO el pueblo judío fue salvado del exterminio, ¡es la esencia de la Torá!  Algo más: si observamos el texto un poco más de cerca veremos que no solo está ausente el nombre Divino. En realidad no se menciona de manera explicita ningún milagro, ningún acto, ni ritual religioso, ni judío ni persa. Un ejemplo, cuando Ester está por arriesgar su vida y ruega a todos los judíos de Shushán que se reúnan por ella, les pide que “ayunen”, y la palabra más esperable: “rezar”, ¡brilla por su ausencia!. Es como si el libro de Ester hubiese sido escrito en un plano “secular”, más que judío, que evita cruzar los limites de lo que se llama hoy “la separación entre religion y estado…”
Todos estos misterios creo que se resuelven cuando asumimos que el libro de Ester fue escrito teniendo en cuenta la sensibilidad, o la censura, del Imperio y que por esa razón, los aspectos religiosos (es decir, «nacionales judíos») no podían ser mencionados explícitamente. 
Recién una vez que entendemos estos puntos podemos pasar al próximo nivel. 
3. El libro de Ester tiene dos narrativas, una persa y otra judía. La version persa es «la historia oficial». La que se lee superficialmente. La version judía es la que el autor realmente quiere trasmitir. Es subliminal. Hay que leer entre las líneas. El texto está repleto de alusiones a otros acontecimientos bíblicos, fácilmente reconocibles por el lector que medianamente conoce la Torá. Y al identificar estos puntos de contacto, las palabras se abren como cuando se hace click a un hyperlink, la historia persa secular se convierte en un texto bíblico sagrado. Este segundo texto nos muestra entre otras cosas, el sacrifico de Ester y el coraje de Mordejai. Nos revela la vanidad y el materialismo de Ajashverosh, para que aprendamos a alejarnos de esos vicios. Y por sobre todo nos ayuda a des-cubrir la providencial Intervención Divina, tema principal de este, y cualquier otro libro judío. 
Continuará




Haman y su arrogancia ilimitada

El villano de la historia de Purim es Hamán ben Hamedata, descendiente de Amaleq. El Rey Ajashverosh designó a Hamán como su “gran vizir” (o primer ministro) y dio la orden de que todos los oficiales de la corte se arrodillaran ante Hamán. Todos los oficiales obedecieron la orden del rey excepto un hombre: Mordejai. Y cuando Hamán supo que Mordejai no se arrodillaba ante él, decidió eliminar a todo el pueblo de Mordejai: destruir a la nación judía.
Hamán era malvado pero no era tonto. Veamos, por ejemplo, cómo se las ingenió Hamán para tratar de ejecutar su versión de “la solución final”. Primero, tenía que persuadir a Ajashverosh, el rey, presentando un plan que beneficiara al rey y ocultar así su ánimo de venganza personal y su odio hacia Mordejai y su pueblo. Persuadir al rey no resultó muy difícil. Hamán le presentó un plan con “cero” costos operativos y a cambio de la orden ejecutiva del rey, Hamán le ofrecía una gran cantidad de dinero para el tesoro real: 10.000 “lingotes” (en hebreo: “panes”) de plata, que era un poco más que lo que se recaudaba de impuestos en un año, en todo el imperio persa (9.880 lingotes de plata por año).
Ahora bien, ¿cómo pensaba hacer Hamán para reclutar cientos de miles de soldados que encontraran y ejecutaran a cientos de miles de judíos, esparcidos por todo Imperio Persa, desde Turquía en el oeste, Etiopía al sur y la India al este?
Hamán diseñó un perverso plan que la Meguilá describe brevemente con dos palabritas: ושללם לבוז (“y sus pertenencias serán para despojo”) . El decreto de Hamán decía más o menos así: “El día 13 de Adar -un día elegido al “azar” (pur) por Hamán- le estará permitido a todos los ciudadanos del imperio matar a los judíos. Los agentes del orden no se opondrán y nadie será procesado. Y lo que es más: el que mate a un judío, se podrá quedar con su dinero, propiedades, valores, etc.” El plan de Hamán era “diabólicamente genial”. No había ninguna necesidad de distraer al ejército de sus obligaciones, ni de transportar a los judíos a campos de concentración para matarlos en cámaras de gas.
Nuestros Rabinos explican que no había escasez de voluntarios. Mucha gente, hasta aquellos que no odiaban a los judíos se peleaban entre sí para que cuando llegara el día indicado fueran los primeros en matar a los judíos y quedarse así con su dinero y sus bienes….
Si Hamán hubiera tenido éxito (y estuvo muy cerca!) hubiera sido el final de nuestro pueblo ח”ו….
Al final, con la ayuda de HaShem, como todos sabemos, la reina Ester y Mordejai pudieron revertir el perverso plan de Hamán, quien terminó pagando su maldad con su propia vida en la horca.
La Meguilá también nos ofrece un vistazo del perfil psicológico de Hamán. En el capítulo 5, versículo 13, cuando Hamán está en casa con su esposa, después de haber asistido como invitado de honor a una cena especial con el rey y la reina, y sin sospechar aún que Ester estaba diseñado un plan para contrarrestar el plan de él, hay un diálogo inusual, casi un monólogo, en el que Hamán hace una especie de catarsis de sus sentimientos. En primer lugar Hamán reconoce su inmenso poder, su increíble riqueza, su honor, etc. Y lo que sigue a continuación es sorprendente. Hamán, increíblemente admite lo siguiente: “Y todo esto [mi poder, mis riquezas, mi familia] no vale nada para mí, cuando veo a Mordejai el judío, sentado en la puerta de la corte real, no arrodillándose ante mí “].”
Hamán fue probablemente uno de los hombres más ricos y poderosos en la historia de la humanidad. Y, sin embargo, el hecho que una sola persona, Mordejai, no lo reverenciara, dejó al desnudo la increíble fragilidad del ego de este hombre tan poderoso. Hamán sufría de una altísima dosis de  arrogancia al nivel de megalomanía: la obsesión por el ejercicio del poder, especialmente por el dominio y el control de los demás.
La arrogancia destruye. Casi elimina a nuestro pueblo y al final llevó a Hamán a su propia perdición.



¿Qué se necesita saber para conocer a una persona?

אַשְׁרֵי שֹׁמְרֵי מִשְׁפָּט , זה מרדכי
עֹשֵׂה צְדָקָה בְכָל עֵת , שגדל יתומה בתוך ביתו
En uno de su mejores libros «Intelectuales» el famoso historiador Paul Johnson describe las ideas de grandes pensadores y filósofos como Voltaire,  Rousseau o Carl Marx. Johnson también escribe sobre la vida privada de estos intelectuales y demuestra su egoísmo, hipocresía, y cinismo. En realidad estos grandes ideólogos no vivían de acuerdo al altruismo que predicaban. Eso era para sus escritos, para sus lectores, para las masas. Todos afirmaban que buscaban el bien de la humanidad, pero en sus vidas privadas demostraron todo lo contrario.
Mordejai, uno de los principales protagonistas de Meguilat Ester, es uno de los heroes nacionales de Am Israel.  Fue, como escribimos, un gran líder politico y religioso en la ciudad de Shushán donde los judíos se habían comenzado a asimilar.  Pero, ¿qué sabemos de la vida personal de Mordejai?
Por un lado conocemos la prestigiosa ascendencia de Mordejai. De acuerdo al texto de la Meguilá (Peshat), Mordejai era descendiente de los exiliados de Yerushalayim alrededor del año 600 aec, en los tiempos del rey Yoyajín.  En este primer exilio, que ocurrió unos 15 años antes de la destrucción del Bet haMiqdash,  el Rey babilonio Nebujadnetsar se llevó a la aristocracias y a la nobleza de Yerushalayim.  Ente ellos al bisabuelo de Mordejai, Quish, de la tribu de Binyamín.
En su libro Leqaj Tob, el Rab Yom Tob Tsahalón nos abre los ojos a un detalle muy importante que nos enseña algo más de la vida privada de Mordejai: su carácter moral. La Meguilá nos cuenta que Mordejai adoptó a su sobrina Ester, huérfana de padre y madre, y la crió y la cuidó como su propia hija.
El Rab Tsahalón cita al Midrash que describe el enorme mérito de adoptar una criatura. Los Sabios analizan un versículo de Tehilim que dice: אשרי שמרי משפט עשה צדקה בכל עת , «Felices  aquellos que… hacen Tsedaqá a cada momento». Los sabios se preguntan: ¿Acaso es posible hacer Tsedaqá «literalmente» en todo momento? Y la respuesta es : Sí. Esto sucede cuando una  familia adopta a un niño o niña. En este caso, los padres adoptivos hacen Tsedaqá (especialmente  en el sentido de Jesed)  24 horas por día, todos los días (24/7).  En otras palabras, adoptar un hijo es un ejercicio de Jesed «insuperable».
Es interesante que algo parecido sabemos de Abraham Abinu.  El texto que describe la vida privada de Abraham Abinu es muy pobre en detalles. Excepto por un punto circunstancial pero revelador: Harán, el hermano de Abram, fallece y deja a su hijo Lot huérfano. Pero luego vemos que וילך אתו לוט , Lot forma parte de la familia de Abraham: Abraham adopta a Lot como su propio hijo.
Siguiendo esta idea, es como que todo lo que tenemos que saber para conocer el carácter bondadoso y altruista de Mordejai es que adoptó a Ester. Y lo mismo se podría decir de Abraham y Lot.
Es cierto que los seres humanos somos criaturas complejas y que no es fácil conocer a una persona por una sola acción. Pero hay excepciones, y creo que para los Sabios la adopción de una criatura es una de ellas.
Recuerdo que hace varios años atrás (20?) pasamos Pésaj con toda la familia en un hotel ubicado en Gush Qatif, que hoy lamentablemente es parte de Gaza… . El último día nos sentamos al lado de una familia bastante numerosa, con una particularidad que no podia pasar desapercibida. Tenían 3 niños con síndrome de Down. Mi esposa y yo nos asombramos del extraordinario trato que gozaban estos niños. En primer lugar, eran el centro de atención de toda la familia, los padres, los abuelos y los hermanos mayores. Todos les sonreían y les daban cariño.  Además, cada uno de estos niños estaba siendo atendido por una asistente personal -¡una asistente por niño!- que trabajaban para esta familia.  Y luego nos enteramos de lo más maravilloso: estos 3 niños ¡eran adoptados! Adoptados por una familia que ya tiene sus propios hijos, algunos de ellos casados. Por una familia que evidentemente tiene un buen pasar económico, pero que deciden invertir su dinero, su tiempo y su amor en no UNA sino a TRES criaturas con necesidades especiales y brindarles la mejor vida posible. Nunca más los vimos ni supimos cómo se llamaban, ni dónde vivían. Pero, ¿qué más hacía falta saber para conocer a estos «ángeles humanos»?
 
SHABBAT SHALOM