6. YONA 1:8-9. ¿Soy judío o soy hebreo?

עברי אנוכי ואת ה‘ אלקי השמים אני ירא
Previamente explicamos que la ley judía rechaza la noción de la intervención divina en el azar, con fines de adivinación. Esta práctica, conocida técnicamente como “cleromancia” es considerada una forma de idolatría.  En la historia de Yoná, sin embargo, Dios “cambia las leyes del juego”, interviene en las suertes (una especie de “dados”) que tiran los marineros para encontrar al culpable, y señala a Yoná. El profeta ahora no tiene escapatoria. HaShem lo ha des-cubierto, porque la misión que Yoná tiene que llevar a cabo, salvar Ninevé, es urgente.
Versículo 8: Entonces le dijeron [los marineros a Yoná]:— Dinos por qué nos ha sobrevenido esta tragedia. ¿Cuál es tu ocupación? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿De qué pueblo eres?
Los marineros lo desbordan con preguntas. Y ahora, por primera vez en el libro, escuchamos directamente a Yoná.
Versículo 9: Yoná les respondió: Soy hebreo.Y temo a HaShem, Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra firme.
SOY HEBREO, O ISRAELITA
Algunos comentaristas bíblicos explican que la respuesta de Yoná, “Soy hebreo”, contesta a todas las preguntas de la vez. Veamos.
Los judíos en esos tiempos, nos dedicábamos a trabajar la tierra (los grandes comerciantes internacionales ¡eran los Fenicios!) Un judío tenia fama de ser un agricultor que pasaba una gran parte de su día dedicado a servir a Dios (rezar, estudiar Torá, hacer obras de bien). Se podría releer este versículo así: “¿Quién eres? A qué te dedicas?”-le preguntaron a Yoná- “Soy hebreo, y mi ocupación principal es servir (=temer) a HaShem…”.
“Soy hebreo” también responde a las preguntas “de dónde vienes”,“cuál es tu tierra” y “ a que pueblo perteneces” . La respuesta a estas 3 preguntas es una sola palabra: “Israel” , que está implícita en “Soy hebreo”, ya que hasta 722 a.e.c. todos los judíos/hebreos del mundo vivíamos exclusivamente en Israel.
Ahora bien: ¿Por qué Yoná dice: “Soy hebreo” y no dice “Soy judío”?
En ese tiempo, siglo 8 antes de la era común, el pueblo judío estaba dividido en el Reinado de Israel (las 10 tribus) y el reinado de Yehudá (Judea), que incluía Jerusalem, el Bet haMiqdash, etc. Los habitantes de Yehudá eran conocidos como Yehudim, o judíos, como se ve en libro de Ester. Pero Yoná pertenencia al reinado de Israel. Algunos comentaristas explican que “Hebreo” era la palabra (el patronímico) que los no-judíos usaban para referirse a los judíos, en oposición a “israelita” o “Am Israel”. La Torá menciona varias veces la palabra “hebreo” cuando los egipcios se refieren a algún miembro de los hijos de Israel (Yosef, Moshé, las parteras, etc.).  Es muy interesante también que en los documentos de Amarna, cartas del Faraón Amenhotep IV (1350-1330 antes de la era común, periodo en el cual los judíos éramos esclavos en Egipto), y que representan el documento no-bíblico más antiguo donde se menciona a los judíos, encontrado hasta el momento, los egipcios también se refieren a los judíos como “hebreos” (habiru o habriu).
BREVE HISTORIA DEL ANTISEMITISMO
Mirando un poco más adelante, uno de los primeros síntomas de la separación definitiva entre los primeros cristianos y el pueblo de Israel es cuando los primeros comienzan a referirse a los judíos “hebreos” (como “Epístola a los Hebreos), manifestando así su alienación final. Aunque luego la iglesia prefirió referirse a nosotros como “judíos”, por la asociación despreciativa entre el patronímico “judío” y “Judas”, el gran traidor. En algunos lugares de España—por ejemplo Melilla, el lugar de nacimiento de mi esposa—los judíos se llamaban a sí mismos “hebreos”. Pero creo que a diferencia de Yoná lo hacían para protegerse, y tratar de minimizar la connotación alérgica y demonizante que el término “judío” inspiraba (¿inspira?) en la mente de muchos hispano-parlantes que cargan con 15 siglos de antisemitismo sistematizado en sus subconscientes.  En este contexto vale la pena recordar que los diccionarios españoles definía la palabra “judío” como avaro y usurero, y “judiada” como “traición”. Hoy, la Real Academia Española trata de eufemizarlo un poco (ver aquí) “judiada” 1. Mala pasada o acción que perjudica a alguien.
Después de esta larga nota, volvamos a Yoná.
El profeta de Israel se presenta a los marineros usando el patronímico que los no-judíos usaban para identificar a los israelitas: “¡Soy hebreo!”.



7. YONA 1:10: Escapar de mi destino, como Yoná

י וַיִּֽירְא֤וּ הָֽאֲנָשִׁים֙ יִרְאָ֣ה גְדוֹלָ֔ה וַיֹּאמְר֥וּ אֵלָ֖יו מַה־זֹּ֣את עָשִׂ֑יתָ כִּֽי־יָדְע֣וּ הָאֲנָשִׁ֗ים כִּֽי־מִלִּפְנֵ֤י יְדוָד֙ ה֣וּא בֹרֵ֔חַ כִּ֥י הִגִּ֖יד לָהֶֽם׃
La tormenta amenaza hundir el barco y acabar con la vida de la tripulación. Los marineros, en estado de pánico, entienden que no se trata de un evento climático anormal sino Divino. La intervención celestial también ha delatado a Yoná como único responsable de lo que está sucediendo. Los marineros quieren saber más y le preguntan a Yoná:”¿Qué has hecho?”. Yoná confiesa su crimen: escapar del llamado Divino. Yoná también se da cuenta que, aunque ya no con palabras, sino a través de una tormenta, HaShem lo va seguir buscando (o acorralando) para que lleve a cabo su urgente misión: salvar la vida de los habitantes de Ninevé.
¿QUÉ SIGNIFICA ESCAPAR DE DIOS?
Escapar de Dios significa escapar de lo que Él espera de mí. Veamos. Por lo general, y especialmente en nuestros privilegiados tiempos, HaShem nos concede una generosa lluvia de bendiciones, abundancia material, salud y talentos. Muchas veces no somos capaces de reconocer la “intervención Divina” en todo lo que tenemos. HaShem, puede entonces usar otros recursos. Un amigo envió a su hijo a estudiar a una universidad en el exterior. El padre le depositaba dinero todos los meses para que no le faltara nada. Pero el hijo “no acusaba recibo”; no tenia una palabra de apreciación o gratitud hacia su padre. Luego de un tiempo el padre dejó de mandarle dinero. Y entonces el hijo lo llamó: “Papá, ¿cómo estás? Hace mucho que no hablamos. Quería agradecerte por toda tu ayuda. No tengo palabras … Oh, ¡casi me olvidaba! ¿Es posible que este mes te hayas olvidado de depositar dinero en mi cuenta?”.
Los Sabios sugirieron que, al igual que este padre, HaShem, puede retener Su bendición. Ya que es posible que como Yoná, lo único que nos despierta es una “tormenta”.
¿COMO ENFRENTAR UNA TORMENTA?
¿Qué hago cuando la generosa lluvia Divina se transforma en un chaparrón? Rabá dijo: אם רואה אדם שיסורין באין עליו יפשפש במעשיו .  “Cuando uno percibe que está sufriendo, debe examinar su conducta”. Cuando ח“ו uno sufre una enfermedad, penurias económicas, u otro tipo de crisis—mas allá de abocarse a buscar la solución práctica al problema y rezar por la asistencia Divina, uno tiene que examinar su acciones y sus metas. Y tal como en el caso de Yoná, tengo que reenfocarme en lo que Dios espera de mí.
DESCUBRIENDO MI MISION EN LA VIDA
¿Cómo aplicamos la experiencia de Yoná a nuestras vidas?
Los Yehudim tenemos 2 metas. En primer lugar, tengo una misión colectiva que es observar el Pacto que tenemos con HaShem, aprender y respetar Su Torá. Pero más allá de esta obligación también tengo una misión personal. Esa meta individual no es tan obvia como la primera. Tengo que descubrirla buscando mis talentos especiales y las virtudes, innatas o adquiridas, que poseo y me destacan de los demás. Y cuando descubro mis talentos, descubro mi misión. Imaginemos que poseo una gran inteligencia, y la utilizo para brillar en video-juegos y en juegos de cartas. ¿No estaría así desperdiciando el talento que Dios me concedió? ¿No estaría, como Yoná, escapando de la responsabilidad que implica poseer una alta inteligencia? ¿No espera Dios de mí que yo use mi IQ para estudiar Torá, enseñarla, aconsejar a los demás o encontrar la cura al cancer? Lo mismo sucede con un individuo a quien HaShem bendijo con dinero o con una profunda empatía o con elocuencia. Todos estos recursos y talentos deben ser encauzados para lograr aquello que Dios quiere de mí.
Ignorar mis talentos es ignorar mi potencial y escapa,r como Yoná, de lo que HaShem espera de mí.



8. YONA 1:11-15. El día después de la tormenta

 ויאמר אליהם שאוני והטילני אל הים וישתק הים מעליכם כי יודע אני כי בשלי הסער הגדול הזה עליכם
VERSICULOS 11-15
“[Como la tormenta seguía empeorando los marineros] le preguntaron [a Yoná]: —¿Qué debemos hacer contigo para detener esta tempestad? Échenme al mar —contestó Yoná— y volverá la calma. Yo sé que soy el único culpable de esta terrible tormenta que los acecha. Los marineros remaron con fuerza para intentar llevar el barco a tierra firme, pero la tormenta era tan violenta que no lo lograron. Entonces clamaron al HaShem, Dios de Yoná: «Oh HaShem —le rogaron—, no nos dejes morir por el pecado de este hombre, y no nos hagas responsables de su muerte. HaShem, Tu has enviado esta tormenta sobre él y solo tú sabes por qué». Entonces los marineros tomaron a Yoná y lo lanzaron al mar embravecido, ¡y la tormenta [por fin] se detuvo!
LA TORMENTA COMO ENSEÑANZA
Todos los días cuando recitamos el Shema Israel (vehayá im shamoa’…), mencionamos que la lluvia es una bendición de HaShem y que su ausencia, la sequía, es un sinónimo de muerte. Pero hay un interesante estado intermedio en el que la lluvia misma puede no ser una bendición. Y eso sucede irónicamente cuando la lluvia es excesiva, y es acompañada por poderosos vientos. Cuando el agua que llega como una recompensa del cielo se trasforma, por exceso, en una peligrosa tormenta que causa inundaciones y siembra destrucción.  Como la lluvia y la sequía, en la historia de Yoná la tormenta es un medio de intervención Divina, que como vemos en los versículos mencionados más arriba, logra su objetivo pedagógico: enseñarle a Yoná. Transformarlo.
EL ANTES Y EL DESPUES DE YONA
Antes de la tormenta Yoná pensó que podia escaparse de Dios. Que donde no se escucha Su palabra—fuera de Erets Israel-, no se manifiesta su Presencia. Ahora Yoná descubre que Dios es Omnipresente.
Antes, Yoná desoyó el llamado directo de HaShem, ignoró a Dios. Ahora, Yoná es capaz de descifrar Su llamado desde la tempestad.
Antes, Yoná desobedeció a Dios. Ahora está listo para “tirarse al mar” y encomendarse a la misión que Él le asigne.
Y lo que parece más significativo:
Antes de la tormenta, a Yoná no le parece importante salvar la vida de los miles de habitantes paganos de Ninivé. El nuevo Yoná, sin embargo, está dispuesto a sacrificar su propia vida para salvar a un puñado de marineros.
Así, leyendo el texto con mucho cuidado descubrimos que el Yoná que encontramos después de la tormenta no es el mismo Yoná que conocimos antes de la tormenta.
TORMENTAS Y TORMENTOS
Hay varios tipo de tormentas. Hay tormentas climáticas y tormentas de problemas. El rey David en Tehilim (127) utilizó la metáfora de la tormenta y la inundación para describir los problemas cuya solución están más allá de nuestro control.  Las tormentas a veces son causadas por nosotros mismos: nuestros malos hábitos, nuestras malas decisiones o por habernos asociado con quien no debíamos, como le ocurrió a Shimshón con los Filisteos. En algunas ocasiones nuestros tormentos son causados por otras personas, como Yosef que fue vendido como esclavo por sus propios hermanos. Lo que desató una tormenta indescriptible de daños colaterales y dolor no solo a Yosef sino también a su padre y a toda su familia. Y las tormentas, finalmente, pueden ser isurim, sufrimientos providenciales, más allá de la responsabilidad humana.
¿QUE APRENDEMOS DE YONA Y LA TORMENTA?
Primero, que las tormentas y las dificultades que pasamos en nuestras vidas nos enseñan y nos definen. Y a veces nos muestran quién es quién. Un amigo médico aprendió esta lección a partir de una una tormenta real, climática, “Sandy” en Octubre de 2012. La tormenta destruyó su consultorio, y pasarían meses para habilitarlo. En ese momento un doctor de la misma especialidad “aprovechó” la oportunidad para promocionar su práctica y tratar de quitarle a sus pacientes. Por otro lado, otro colega le ofreció acomodarlo en su propio consultorio para que atendiera a sus pacientes hasta que volviera a tener su propia oficina.
Segundo, que las tormentas que vivimos son también oportunidades de cambio. Nos transforman y a veces nos ayudan a reencontrar el llamado divino de Yoná: nuestra posibilidad de ayudar a los demás. Un amigo sufrió una de esas tormentas, cancer de colón, y después de un doloroso periodo de truenos, relámpagos y rayos, la tormenta terminó. Y él BH sobrevivió. Ahora es una persona diferente. Y entre otras cosas se dedica a ayudar a los que pasan por ese tipo de tormentas. Para quien está ahogado en una interminable lluvia de problemas medicos, no hay mejor que ser tomado de la mano por alguien que todavía lleva la ropa mojada.
Y finalmente, aprendemos de la historia de Yoná que hasta las tormentas más destructivas eventualmente se detienen.



9. Educando a Yoná

Hoy terminaremos el primero de los cuatro capítulos del libro de Yoná
LA TORÁ Y EL MAR
Uno de los elementos más fascinantes de los textos bíblicos es que sus historias contienen mucho más de lo que dice la narración. De una forma que solo la Torá puede hacerlo, la trama de la historia también esconde una cantidad de sub-historias, ideas morales y conceptos filosóficos que se entrelazan con la narrativa, y que el lector distraído no puede percibir. Cuando leemos un texto bíblico pensando que el mensaje se limita a la historia en cuestión, estamos mirando la superficie del mar, ignorando su profundidad oceánica. El libro de Yoná no es una excepción.
Aparentemente, el primer capítulo cuenta la simple historia de un hombre que escapa de Israel por mar. Pero entre las líneas encontramos varias subhistorias que contienen conceptos morales y dilemas de no fácil solución. Por ejemplo: ¿Puede un hombre ignorar el llamado Divino? ¿Cuál es la extensión y cuáles son los límites del libre albedrío? ¿Cuál es la relación entre escapar de Dios y la negación psicológica de Yoná? ¿Qué recursos usa Dios para redirigirnos cuando perdemos el rumbo? ¿Podemos interpretar los fenómenos naturales, las tormentas o las desgracias, como vehículos de intervención divina? Y si es así, ¿cuáles son las reglas del juego de estas interpretaciones? Y mucho, mucho más.
Hoy me gustaría explorar lo que podría ser el subtema más relevante y extenso de este capítulo. El comportamiento de los protagonistas no judíos en la historia de Yoná.
¿QUIEN MERECE SER SALVADO?
Recordemos que la misión que Dios le asigna a Yoná es salvar a Nínive, una ciudad no judía. Yoná escapa de esta misión, pero el texto no aclara por qué. Ya mencionamos tres posibles escenarios. La explicación clásica, que siguen la mayoría de los rabinos (ver Radaq), es que Yoná considera que si los habitantes de Nínive se arrepienten, la reputación del pueblo judío, que desafortunadamente no escuchó las advertencias de sus profetas (¿No hay profeta en su propia tierra?), va a ser muy afectada. Lo que sucede en el barco parece estar destinado a modificar las ideas de Yoná. Haciéndolo ver que, a pesar del precio que Israel debe pagar, aún así HaShem quiere darle a la gente de Nínive la oportunidad de ser salvados. A medida que la historia se va desarrollando, Yoná descubre que los marineros no son malas personas. Por el contrario: cuando los marineros se convencen que Yoná es el culpable de la tormenta y que la única forma de salvar sus vidas es deshacerse de Yoná, no se apresuran a arrojarlo al mar. Intentan regresar a tierra firme y mantener a Yoná sano y salvo para reanudar su misión. El rabino Isaac Abarbanel explica que Yoná ahora descubre la gran compasión de estos marineros gentiles. ¡Estaban dispuestos a arriesgar sus vidas para salvar la vida de un judío! Sería imposible suponer que este gesto de los marineros no hizo que Yoná reevaluara el objetivo de su misión de una manera más positiva.
APRENDER TESHUBÁ, DE QUIENQUIERA SE ARREPIENTE
Cuando la tormenta no se detiene, los marineros no judíos rezan a HaShem, reconociendo al Dios de Israel. Antes de arrojar a Yoná al mar, los marineros le piden a HaShem que no los considere culpables de la muerte de un inocente. Del mismo modo, en el último versículo del primer capítulo, cuando la tormenta se detiene, los marineros ofrecen sacrificios a HaShem y le dedican sus votos y promesas. Algunos comentaristas explicaron, basados en todas estas invocaciones a HaShem, el Dios de Israel, en oposición a Eloqim, Dios en general, que los marineros se convirtieron al judaísmo. Y aunque esto podría ser cuestionado por lo que leeremos al final del segundo capítulo, Yoná tiene que haber notado que los gentiles pueden reconocer a HaShem, arrepentirse y evitar una tragedia.
Quizás Yoná ahora vea que, si no fue capaz de aprender de nuestra propia experiencia, el pueblo judío podría necesitar aprender la lección más importante sobre el arrepentimiento de una historia que involucra a no judíos. Y en realidad, ¡es lo que termina pasando! La historia de Yoná, una profecía divina dirigida a los gentiles y la reacción a esta profecía, contiene lo que los rabinos consideraron como la lección más importante para nuestro propio arrepentimiento en Yom Kippur. הזקן שבהן אומר לפניהן דברי כיבושין: אחינו, לא נאמר באנשי נינוה “וירא האלקים את שקם ואת תעניתם”, אלא “וירא האלקים את מעשיהם כי שבו מדרכם הרעה”. “Dios no le prestó tanta atención a las oraciones y los ayunos de la gente de Nínive. ¡Dios prestó atención a sus acciones! Vio que cambiaron su mal comportamiento y que mejoraron sus caminos morales. Y los perdonó”.
Después de lo que experimentó a bordo del barco, Yoná ahora está listo para escuchar la llamada Divina y encaminarse a salvar a Nínive.
Y así concluye el primer capítulo.