10 de TEBET: ¿Quién fue Ezrá haSofer?

Mañana martes, 22 de diciembre, vamos a observar el Diez de Tebet, un día de ayuno que nos recuerda tres eventos trágicos (ver aquí). Uno de estos eventos fue la muerte de Ezrá haSofer, que ocurrió en un día como hoy, 9 de Tebet.
Setenta años después de la destrucción del primer Bet haMiqdash,  aproximadamente en el año 516 antes de la era común, muchos judíos regresaron a Erets Israel con los augurios del Emperador Persa Ciro (Koresh). Un total de 42.360 Yehudim volvieron a Israel, guiados por Zerubabel (véase el libro de Ezrá 2:64). 
Años más tarde, en el año 457 antes de la era común, más judíos hicieron Aliá guiados por Ezrá el Escriba, quien fue aignado pr el nuevo emperador Persa Artajshasta. Ezrá fue el líder espiritual de los Yehudim que llegaron de Babel a Yerushalayim. Y tuvo una misión muy difícil. Los Yehudim que regresaban de Babel, donde habían estado exiliados por  4 o 5 generaciones, ya habían olvidado la Torá y sus leyes y habían adoptado los valores de la cultura de Babel. Muchos, ni siquiera sabían hablar o leer hebreo.  
En Yerushalayim, Ezrá estableció el Anshe Keneset haGedola, el primer Parlamento judío, compuesto por 120 sabios y profetas. Con ellos, Ezrá fijó un numero de resoluciones para revivir el estudio y el cumplimiento de la Torá y reeducar al pueblo judío. Ezrá incrementó los días de lectura pública de la Torá;  compuso el texto de la Amidá (oración principal) porque la gente se había olvidado de cómo orar correctamente; implementó que la lectura de la Torá fuese traducida al arameo; adaptó los nombres de los meses hebreos y modificó el tipo de letra (los “fonts”) del texto bíblico (ketab ashurí) para facilitar el estudio de Tora, etc.  

Ezrá también tuvo que tomar decisiones muy importantes, como la exclusión de los samaritanos, una población mixta semi-pagana que vivía en Israel desde los tiempos del destierro de la 10 tribus (722 aec) y pretendían ser considerados parte del pueblo judío. También tuvo que hacer frente a la cuestión de los matrimonios mixtos de muchos de los Yehudim que llegaron de Babilonia. Este último dramático evento es narrado en los capítulos 9 y 10 del libro de Ezrá. Gracias a la sabiduría de Ezrá, a su coraje y a sus principios, el pueblo judío fue capaz de sobrevivir y restablecerse nuevamente en Israel como la nación de HaShem.

Ezrá haSofer fue considerado por nuestros rabinos como un segundo Moshé Rabbenu, y el vínculo histórico entre la Torá escrita y la Torá oral. La Torá, los rabinos explicaron, fue olvidada en el largo cautiverio de Babilonia, y fue recuperada gracias a Ezrá haSofer.



1. La paciencia, como expresión de la fe

 
Yosef fue vendido en Egipto como esclavo. Llegó sin nada a un país extraño, con una lengua que él no conocía.   En su primer trabajo, en la casa de Potifar, Yosef triunfó. Potifar se dio cuenta que el esclavo que había comprado no era útil sólo por trabajos manuales. Yosef también tenía cabeza. Era un gran administrador. Y algo más. Yosef inspiraba confianza. Potifar dejó toda la administración de su casa, de sus bienes y hasta de sus otros esclavos en las manos de Yosef.  En la casa de Potifar, no había nadie encima de Yosef.  Estaba todo bajo su control.  Aparentemente Yosef había encontrado su destino final. Ser un esclavo exitoso.  Este sería su cargo por el resto de su vida: capataz de la hacienda de Potifar.  Dada las circunstancias, no era poca cosa. Habiendo comenzado como un esclavo común, era imposible llegar más alto…
Pero las cosas comienzan a empeorar para Yosef.  La esposa de Potifar lo provoca. Pero Yosef no sucumbió y con mucha sutileza, pero con firmeza, rechazó sus avances. Le explicó que eso estaría muy mal respecto a su marido y por sobre todo, respecto a D-s “Cómo podría hacer yo algo tan malo y pecar así contra D-s” (Gen. 39:9).
La mujer de Potifar no tomó muy bien el rechazo de Yosef y lo acusó falsamente de haber querido abusarse de ella.  Potifar aparentemente no le creyó a su mujer. Ya que de haberle creído hubiera matado a Yosef en el acto.  Potifar decide entonces enviar a Yosef al calabozo. La situación de Yosef es ahora desesperante. Su condena no es por un par de años, es de por vida.   Yosef está en el nivel más bajo que un ser humano podía estar en Egipto.  La vida de los esclavos en Egipto no tenía ningún valor. Probablemente un caballo valía más que un esclavo. Imaginemos entonces lo que valía la vida de un esclavo en prisión… Ahora sí: más bajo no se puede llegar.
En la cárcel Yosef también inspira confianza. El jefe de la cárcel, al igual que Potifar, identifica los talentos de Yosef. Y al igual que Potifar, deja en manos de Yosef la administración de la cárcel.
Yosef tiene una oportunidad. Dos presos VIP, ministros del Faraón, sueñan unos extraños sueños.  Yosef, que del tema sabía mucho, interpreta sus sueños. Y le anuncia a uno de los dos ministros, el que se encargaba de toda la parte de bebidas del Faraón, que iba a ser liberado y restablecido en la corte. Yosef ve en esta circunstancia fortuita una oportunidad para salir de la cárcel. Y le pide al ministro que cuando esté libre, por favor se acuerde de él y lo ayude a salir de la cárcel, ya que él, Yosef, es inocente.   Pero el ministro no sólo que no se acuerda de Yosef, sino que conscientemente borra a Yosef de su memoria.
Y aquí comienza la primera lección de Yosef y la primera clave de su éxito: La paciencia (más adelante entenderemos que la paciencia de Yosef es una función de su Emuná).  Como sabemos, Yosef llegará muy, pero muy alto. Hasta la posición más alta que se podía llegar en Egipto. Pero había que esperar. Tocar fondo.   En el momento que el ministro sale de la cárcel, Yosef  deseaba con toda su alma que el ministro se acordara de él y lo viniera a salvar “YA”.  Pero pensemos: ¿Qué hubiera pasado si los deseos de Yosef, milagrosamente se hubieran cumplido?  ¿Qué hubiera sido de Yosef si un día después de que el ministro es liberado, lo manda a sacar a Yosef de la cárcel? Yosef, sin dinero, sin familia y con el prontuario de un ex-esclavo ex-convicto no podría haber llegado muy lejos…. Si en ese momento HaShem hubiera escuchado los ruegos de Yosef y hubiera hecho un milagro para que saliera de la cárcel, Yosef nunca habría llegado donde llegó.
La primera clave del éxito de Yosef consistió en cultivar la paciencia, con Emuná.   Las cosas no siempre salen exactamente como nosotros queremos que salgan. Pero muchas veces, después de un tiempo nos damos cuenta que “gracias” a que las cosas no salieron como uno lo hubiera querido, ahora pueden salir mejor.  Todas las experiencias negativas que vivió Yosef, todo lo que lo hizo llegar más y más bajo, hasta el punto de la desesperación, fueron necesarias para llegar hasta la cima.
Pero había que tener paciencia para descubrir esto desde la correcta perspectiva. A su debido tiempo.
(Continuará B”H mañana)



PRINCIPIO 3: ¿Cómo visualizar a Dios?

 “… שהבורא יתברך אינו גוף, ולא ישיגוהו משיגי הגוף ואין לו שום דמיון כלל”.
La semana pasada comenzamos a estudiar el tercero de los 13 principios de la fe judía: “Dios no tiene cuerpo, ni se le pueden atribuir condiciones o características humanas.” 
Este punto fue en la antigüedad tanto o más revolucionario que el monoteísmo. Ya que en el mundo pagano todos los dioses eran representados con figuras humanas . Los dioses nacían, morían, peleaban, tenían apetitos insaciables y una gran sed de poder. En cierta manera, esos dioses eran concebidos a imaginen y semejanza de aquellos que los servían. Para la mentalidad pagana, un dios invisible era un dios inconcebible.
Ahora bien, la Torá varias veces habla de Dios en términos humanos. Por ejemplo, la mano de Dios; el brazo de Dios; los ojos de Dios, etc. La tradición judía explica que estas son sólo metáforas, expresiones cuya finalidad es hacer el texto Bíblico accesible aún a las mentes humanas más simples, para las cuales es muy difícil absorber conceptos abstractos.   
Existen muchas traducciones de la Torá, a todos los idiomas.  ¿Sabe Usted cuál es la traducción oficial de la Torá, de acuerdo a la tradición judía ? Es la traducción al arameo escrita por Onquelos haGuer (“Onquelos el prosélito”, año 35-120 de la era común), compuesta bajo la supervisión de uno de los más grandes rabinos de la época talmúdica, Rabbí Eliezer haGadol.  A esta traducción se la llama alternativamente “Targum” (“la traducción”, por excelencia), “Targum Onquelos” o “Targum Didán”, este último nombre significa, “Nuestra traducción oficial” . 
El Targum tiene como primer objetivo decodificar los antropomorfismos, es decir, explicar a qué se refieren las expresiones que aparentemente atribuyen a Dios una imagen humana. Así, por ejemplo, el brazo de Dios se puede referir a Su poder; la mano de Dios, a Sus milagros; los ojos a Dios, a Su permanente supervision sobre los seres humanos, etc. De esta manera, y a través del Targum, los Jajamim nos enseñaron que no debemos atribuir a Di-s ninguna imagen ni semejanza humana, a pesar de las aparentes referencias Bíblicas.
Otro punto importante: en la Torá dice que HaShem creó al hombre “a Su imagen y semejanza”.  La tradición judía, fiel a su rechazo al antropomorfismo, explica que la imagen y semejanza Divina que el ser humano posee no es corporal. Se refiere a que los seres humanos, a diferencia de los otros seres vivos, fuimos dotados del libre albedrío. Tenemos impulsos pero no estamos limitados a éstos, podemos dominarlos. Podemos elegir entre hacer el bien y hacer el mal. Ese poder, esa libertad moral, es la que nos hace semejantes a Di-s, que es el epítome de la libertad (“Todopoderoso”, que todo lo puede hacer).
En este tema queda una cuestión que muchas veces me han preguntado: Si Di-s no tiene una imagen, ¿cómo puedo pensar en Di-s cuando le rezo a Él? ¿Está mal imaginarse a Di-s?
Imaginarse o visualizar a Di-s como un angel, o un anciano o un gigante, es propio del paganismo. Esas personifcaciones son un reflejo engañoso de nuestra imaginación, que proyecta en Di-s atributos humanos a un nivel superlativo. ¿Qué hacer entonces cuando nos comunicamos con Di-s, le rezamos a Él, y de alguna manera necesitamos proyectar en nuestra mente alguna imagen?    Creo que la respuesta es muy sencilla. Cuando nos referimos a Di-s, los judíos decimos “HaShem”, lo que en hebreo significa “El Nombre”. Como diciendo “Aquel cuyo nombre es inefable”. De aquí que si nos es imposible abstraernos, o concentrarnos sin visualizar una imagen concreta en nuestra mente, podemos visualizar el Nombre de HaShem, es decir las letras hebreas de Su nombre.
En resumen,  es un principio fundamental de la fe judía saber que Di-s no tiene ni cuerpo, ni imagen, ni semejanza alguna con lo humano.  Los atributos humanos que describe la Torá son meras metáforas, expresiones que hacen la Torá accesible a los niveles más básicos del entendimiento humano.
Es tanta la distancia entre la realidad Divina y la humana que la forma en la que el pueblo judío se refiere  Di-s es llamándolo HaShem, “El Nombre”. Cuando rezamos, debemos abstraernos de proyectar , y debemos evitar que se filtre en nuestra imaginación, cualquier imagen o figura que personifique a HaShem.  Sin embargo, visualizar el nombre de HaShem, las letras hebreas de Su nombre, es una forma aceptada de pensar en Di-s. 

 




TEHILIM # 19: ¿Quién nos protege del sol?

1. Salmo de David
2. Los cielos dan testimonio de la Gloria [=existencia, Presencia] de Dios, y el firmamento declara la obra de Sus manos.
3. Día tras día dan testimonio de Su comando, noche tras noche anuncian Su sabiduría. 
4. No hay dichos, ni palabras, sus voces no se escuchan
5. [Y aún así], por toda la tierra resuena su testimonio, y sus dichos, hasta los confines del planeta. Al sol, [el Creador] dispuso una tienda por ellos. 
 6. El sol [al salir cada mañana] es como un novio que sale de su palio nupcial [=Jupá], como un guerrero que corre hacia su meta. 
7. Surge desde el final de los cielos, y circula hasta el otro confín, nada escapa a su calor.   

 

Este Mizmor, Tehilim 19, lo recitamos todos los Shabbat por la mañana como parte de nuestra Tefilá semanal. Compuesto por David, Rey de Israel, este Salmo explora dos temas. El cielo y la Torá.  De los 16 versículos de este salmo, 6 están dedicados a “los cielos” (2-7), y 8 (8-16) a “la Tora”. (Este Mizmor es tan hermoso y profundo que no puedo dedicarle toda la atención que merece en un solo email. Hoy sólo estudiaremos la primera parte).

De los 6 versículos que se dedican al cielo, 3 son al cielo, propiamente dicho y 3 específicamente al sol.

El Rey David afirma que los cielos son un testimonio de la existencia de Dios (pasuq/versículo 2). Es decir, que al observar los cielos, la grandeza del universo y la perfecta armonía con la que los astros celestes se desplazan, percibimos que el Cosmos es una estructura inteligentemente organizada. Diseñada. No vemos caos sino predictablidad. El universo no podría funcionar como funciona, así por causalidad, sin Alguien que lo gobierne.
El testimonio celestial no es oral sino visual (pasuq 3).   Una invitación a descubrir al Diseñador detrás del diseño.  El Rey David (pasuq 4) nota algo que creo, la mayoría de nosotros no percibimos. Los cielos, todo el movimiento planetario y celestial, la salida del sol y la rotación de la tierra, no generan un ruido ensordecedor como sería de esperar (o quizás ese permanente ruido de fondo existe y nosotros lo precibimos como “silencio”…). De cualquier manera, el rey David usa ese motivo literario para enfatizar que aún sin palabras, los cielos declaran la existencia de HaShem, para quien los quiera “escuchar”.
En los próximos pesuqim 5, 6, 7 nuestro Salmo sigue refiriéndose a los cielos, pero particularmente al sol. Es importante para David haMelej hablar del sol como un mero testigo más de la existencia del Creador, ya que para virtualmente todas las civilizaciones de la antigüedad el sol era un dios. En este Salmo, David le atribuye al sol toda la importancia que tiene, aunque no deja de ser un instrumento divino. No es una divinidad, con un poder propio, sino un testigo del verdadero Dios. Es HaShem Quién dispone que el sol salga cada mañana, y que su energía (=calor, versículo 7) llegue hasta los lugares más recónditos [nada escapa a su calor]. Hoy sabemos que los lugares más oscuros de nuestro planeta, el fondo del mar, no podrían tener vida sin la energía solar, aunque esta llegue allí indirectamente.
Un punto más sobre la descripción que hace este Salmo sobre el sol, que me resulta fascinante.    Hay una expresión en el pasuq 5, el primero que se refiere al sol, que a primera vista parece confusa .  “Al sol,  [el Creador] dispuso una tienda por ellos.”
¿A qué se refiere con “tienda”, y quienes son “ellos”?
Hace dos mil años atrás nuestros rabinos explicaron que esta “tienda” se refiere a una protección especial que dispuso el Creador. Los Sabios del Midrash (Bereshit Rabba 6:6) llamaron a esta protección  “nartiq” (funda, envoltura) y explicaron que en este Salmo se denomina “tienda” (o carpa, en hebreo אהל) porque, al igual que una tienda en el desierto, la función de ese nartiq es proteger de los rayos del sol a los que en ella habitan.
Luego dijeron que la palabra “por ellos”  se debe entender como “por el bien de ellos”, esto es, por el bien de los seres humanos que viven expuestos al sol. En otras palabras, los rabinos explicaron este pasuq así “Dios cubrió al sol con una tienda [una capa, una pantalla] por el bien de los habitantes de este mundo”.
Rabbi Yehoshua bar Abin, un rabino del siglo II,  dijo que sin esta protección los seres humanos nos quemaríamos por la exposición directa al sol.
¿Sabían nuestros Jajamim , o David haMelej, de la existencia de un escudo invisible (la capa de ozono, la atmósfera, etc.) que sólo deja pasar una pequeña parte de la energía solar y nos protege de los efectos devastadores de la luz solar ultravioleta, sus rayos gama, sus rayos X ,etc.? Parece que sí….
Rabbi Yehoshua bar Abin también dijo que los seres humanos eventualmente se darán cuenta–con sólo mirar hacia el sol y comprender lo peligroso que sería si el Creador no lo hubiera contenido con una “invisible capa protectora”– de la sabiduría y la compasión del Creador del Mundo. Entenderemos que no es “algo” sino “Alguien” que nos protege y nos permite vivir. En ese momento, una vez más,  los cielos prestarán testimonio de la existencia del Creador .



PRINCIPIO 3: ¿Cuántos ídolos destruyó Abraham?

 “… שהבורא יתברך אינו גוף, ולא ישיגוהו משיגי הגוף ואין לו שום דמיון כלל”.
En esta columna semanal estamos aprendiendo los 13 principios de la fe judía.  Previamente analizamos el Principio Nro 1, que Di-s existe; y el Nro 2, que Di-s es Uno y único.  Hoy aprenderemos  el principio número 3: que Di-s no tiene cuerpo.
Así lo describe el famoso texto ANI MAAMIN: “El Creador, bendito es Su nombre, no tiene forma corporal, ni condiciones corporales que lo afecten. No se puede comparar a Di-s con nada [humano] en absoluto “.
Nuestro primer patriarca, Abraham, no sólo formuló y declaró la idea de que HaShem es “uno”. También entendió que HaShem es “invisible”, es decir, que no tiene cuerpo ni imagen. Y que Su existencia es categóricamente diferente a la nuestra.   Esta revelación de Abraham Abinu fue tanto o quizás más revolucionaria que la idea de la unidad de Di-s.  Para comprender mejor la magnitud de la impresionante revolución que llevó a cabo Abraham Abinu, describiré muy brevemente cómo concebían los pueblos paganos a sus dioses e ídolos.
Atribuir a Di-s una imagen, figura o incluso una condición humana se llama: “antropomorfismo” y es uno de los rasgos más característicos de las religiones paganas. Los dioses paganos poseen cuerpos de formas humanas, nacen, mueren, tienen deseos y pasiones y luchan contra otros dioses. Esos dioses, en todo sentido, fueron creados a la imagen y semejanza de los hombres que los concibieron.
Los dioses paganos no le regalaban nada a los hombres. No les importaba en absoluto de la humanidad. Poseían pasiones humanas desmesuradas. Y una crueldad sin limites por la cual, ente otras coas, los padres eran capaces de matar a sus hijos y los hijos a sus padres.  La principal preocupación de los dioses era la conspiración, guiada por una insaciable sed de poder. Tomemos como ejemplo a Zeus, el principal dios de los griegos, una civilización “muy avanzada”. Zeus, era el dios más importante de los griegos. Su padre, Crono tuvo 6 hijos pero como fue advertido que uno de ellos lo destronaría se comió (sic.) a sus hijos uno por uno. Cuando llegó el turno del sexto, Zeus, su esposa Rea lo engañó y envolvió una piedra en una manta, que fue tragada por Crono pensando que estaba destruyendo a su hijo. Cuando Zeus creció decidió vengar a sus hermanos y matar a su padre. Pero antes de matarlo, lo hizo beber una poción venenosa que lo hizo regurgitar a sus hermanos.   Zeus, fue un dios absolutamente promiscuo, con pasiones desenfrenadas que no podía controlar. Hasta tuvo hijos con mujeres humanas (en realidad eran mujeres que temerosas de confesar un acto de infidelidad o violación alegaban que habían quedado embarazadas de Zeus).    Zeus se la pasaba luchando permanentemente contra aquellos que querían quitarle el poder, que no eran pocos.    Zeus, como todos los dioses paganos, estaba tan ocupado en sus aventuras, guerras y la satisfacción de sus pasiones, que no tenia tiempo y mucho menos interés en los asuntos de los seres humanos. Si Zeus desataba una tormenta no era porque tenía compasión por la humanidad y les enviaba la lluvia que tanto necesitaban. Era porque Zeus tenia que combatir a sus enemigos y los atacaba con rayos, o los ensordecía con sus truenos. Estos dioses-humanos no tenían el menor interés por los seres humanos. Eran el reflejo (superlativo) de los apetitos, y las pasiones más bajas y reprimidas de los humanos que los crearon (generalmente hombres de poder).  A esos dioses no se los servía por amor, sino estrictamente por conveniencia. Los sacerdotes paganos decían por ejemplo, que si sacrificaban a Zeus 10 guerreros éste absorbería el espíritu y el poder de estos guerreros y así lucharía mejor contra sus enemigos, los Titanes. A cambio de este sacrifico, Zeus quizás haría llover en Atenas o haría caer un rayo sobre los enemigos de los griegos.
Esta brevísima ilustración demuestra lo que era la Abodá Zará y nos ayuda a comprender un poco mejor la magnitud de la revolución que llevó a cabo Abraham Abinu, quien vivía entre pueblos que, tanto ellos como sus dioses, eran muchísimo más primitivos y salvajes que los griegos.
La lucha contra el antropomorfismo que inició Abraham Abinu fue sin duda la revolución más importante en la historia del pensamiento humano. Y como era de esperar, provocó muchísimas reacciones en su contra.
Todos conocemos el Midrash que cuenta que Abraham destruyó fisicamente los ídolos de su padre Téraj. Hay que comprender también que la misión iconoclasta de Abraham fue mucho más lejos. Con una sola idea, la idea que HaShem, el verdadero Di-s, no tiene imagen, ni forma, ni necesidades, ni rasgos humanos, ni semejanza alguna con los humanos, desbarató las mentiras de los idolatras, desenmascaró a sus líderes y destruyó los fundamentos de todas las civilizaciones paganas, desde los tiempos de Abraham hasta nuestros días.   
Continuando con este principio, que HaShem no posee cuerpo ni tiene semejanza con los humanos, explicaremos BH la próxima semana qué significa que le hombre fue creado a imagen y semejanza de Di-s.

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TEHILIM # 18: ¿Cómo se salva el búfalo de un león?

Lo primero que sabemos de este salmo es que a diferencia de otros salmos escritos hasta este punto, el Rey David no eleva una suplica a HaShem: en este caso, su oración es una oración de gratitud.
Así dice en el primer versículo, Pasuq 1:: “Un poema escrito por David, cuando HaShem lo salvo de la mano de sus enemigos y de la mano de Shaul” (Saul, el primer Rey de Israel, que en un momento persiguió a David e intentó matarlo).
Creo que este salmo, antes de comenzar,  representa una gran lección.  Todos nos acordamos de Di-s cuando lo necesitamos. Y muy poco nos acordamos de Él para agradecerle.  Pedirle a HaShem es muy importante, pero también debemos saber reconocer Su ayuda, Su intervención y Su protección cuando estamos bien o cuando salimos de un mal momento.
El versículo siguiente, Pasuq 2 es  muy especial:
En hebreo   ארחמך ה’ חזקי.  El Rey David le dice a su Creador, “Te amo, HaShem, Tu eres quien me da fuerza”.
Hay varios niveles de relacionarse con Di-os.  Hay quienes creen en Él, pero pocas veces se acuerdan de Él.  Hay quienes se acuerdan de HaShem sólo cuando lo necesitan. Hay quienes  se acuerdan de HaShem también para agradecerle. Y hay quienes piensan en HaShem todo el tiempo. Su conexión con Di-s es tan real que no pueden dejar de ver Su intervención y Su ayuda en todo lo que hacen, y percibirlo en todo lo que pasa. No pueden dejar de pensar en HaShem. Este sentimiento era el que sentía David, lo que lo llevó  a decir a HaShem: “te amo”, como quien se dirige a sus padres y en señal de reconocimiento, profundo cariño y agradecimiento por todo lo han hecho por uno les dice que los ama.
Este es el nivel de conexión con Di-s que sentía el Rey de Israel.   David “ve” a HaShem en todo momento, percibe como HaShem lo quiere y lo protege. Lo cual  inspira a David a retribuir su amor al Creador.
David dice que HaShem es “Quien le da su fuerza”. Veamos…. Lo que finalmente vence a aquellos grandes hombre que tienen que luchar en tantos frentes a la vez es una sensación de cansancio o agotamiento físico y emocional. Hasta para el hombre más fuerte a veces llega un momento en el que dice”No puedo más”, “no me dan más mis fuerzas”. David, como lo explica a continuación, estuvo cerca de caer, colapsar por agotamiento, dejar de escapara y rendirse por no haber tenido más fuerzas. Pero encontró que su fe en HaShem, saberlo allí presente, le devolvió las fuerzas que necesitaba.  Por eso lo llamó: חזקי, “mi fuerza”, es decir, Tú eres quien renueva mis fuerzas” cuando estas se han agotado.
HaShem no sólo le dio fuerzas a David.  En una avalancha de motivos poéticos, todos relacionado con protección, David dice en el Pasuq 3:  ה’ סלעי ומצודתי ומפלטי אלי צורי אחסה בו מגיני וקרן ישעי משגבי.
“HaShem, Tú eres mi roca” (detrás de la cual encontré mi protección), “Tu eres mi fortaleza” (me ocultaste de mis enemigos), “Tú eres mi salvador” (me ayudaste a escapar de mis enemigos), “Tu eres mi Todopoderoso Protector” (me salvaste obrando milagros) “en Ti me refugié” (me hiciste invisible ante los que me perseguían) “Eres mi escudo” (me cuidas aún cuando no te lo pido, aún cuando no percibo que me estás protegiendo).
La próxima metáfora requiere una explicación un poco más detallada: קרן ישעי  significa literalmente, “Tu eres el cuerno de mi salvación”. Para entender esta metáfora hay que imaginar una pelea entre un búfalo y un leon.  El leon es el rey de la selva y se alimenta de búfalos. Para el búfalo hay un solo elemento que lo separa de la muerte, lo único con lo cual es capaz de defenderse ante su poderoso depredador: sus cuernos. Sus cuernos son su salvación, su última linea de defensa. A David lo persiguen enemigos que son tan poderosos y voraces como los leones. David es su presa. Una presa fácil y vulnerable. “un búfalo sin cuernos”. Pero HaShem lo salva de las garras y de los dientes de sus enemigos, como los cuernos salvan al búfalo.
La ultima palabra de este versículo es משגבי, “mi sostén, mi apoyo”. David no tiene que arrodillarse derrotado ante sus enemigos. HaShem no sólo salva la vida de David, también salva su dignidad y su honor.
Luego de enumerar detalladamente todo lo que HaShem hizo por él, David haMelej termina este largo Mizmor asegurando que su agradecimiento a HaShem no será un evento aislado.
En el Pasuq 50 dice:
“Por todo esto, HaShem, te agradeceré públicamente ante todos los pueblos y a Tu nombre dedicaré mis poemas” .
¿Cumplió David con su promesa?  Por supuesto. David no archivó sus Salmos en un “diario personal”. David escribió sus palabras de gratitud, componiendo este Salmo y gran parte del libro de Tehilim, en señal de publico reconocimiento a HaShem. Y sus palabras nos ayudan a nosotros su pueblo Israel, (e incluso a muchos otros pueblos, como David lo predijo) a encontrar la inspiración más profunda para alabar y agradecer aHashem.

 




ABOT 1:1: Una cerca alrededor de la ley

 

Al comenzar esta semana explicamos los dos primeros enunciados de los Anshé Kesenet haGeuedolá, los hombres de la Gran Asamblea, quienes se pronunciaron respecto a la justicia y a la educación (ver aquí).
Hoy examinaremos el tercer enunciado, la tercera pauta que establecieron estos legisladores de Am Israel hace 2500 años atrás. En este caso, se trata de un principio que tiene que ver no sólo con la ley, el orden y la educación sino también con el comportamiento individual.
“va’asú siyag laTorá” significa literalmente: “y haréis un vallado alrededor de la Torá”, es decir, establecer leyes que protejan a la ley, y al individuo de sí mismo, de cometer una mayor transgresión involuntariamente. Y esto se hace “extendiendo” la prohibición un paso más atrás. Un vallado es lo que establece un guardabosque, erigiendo una cerca unos pasos antes de un precipicio, para que los que visitan el bosque no se acerquen demasiado al precipicio, y por distracción o por lo atractivo del paisaje, se puedan caer.
Hay muchísimos ejemplos de siyag la Torá en todas las areas de la ley judía (muqtsé, basar ‘of bejalab, harjaqot, etc.). Estos vallados son mandamientos rabínicos, humanos, establecidos como pautas de sentido común para resguardar los mandamientos Divinos, bíblicos.  Vale aclarar que no cualquier rabino puede establecer “vallados a la Torá”. Solamente la Corte Suprema de Justicia Rabínica (בית הדין הגדול), que existió desde los tiempos de Moshé Rabbenu hasta la clausura del Talmud (año 500 de la Era común) puede promulgar este tipo de leyes.
Hay muchos ejemplos de este tipo de vallados en la sociedad moderna. A una persona que sufre de adicción al alcohol y se quiere rehabilitar se le aconseja no frecuentar bares, ni fiestas donde se bebe, ni salir con amigos que beben alcohol. Todos estos vallados y restricciones adicionales son necesarios para que quien quiere recuperarse de su adicción se proteja de sí mismo, y de la tentación que puede llegar a ser “irresistible”. Es mucho más fácil resistirse de entrar a un bar que resistirse a tomar alcohol una vez que uno tiene una copa en la mano….
En la ley judía uno de los ejemplos más famosos de los “vallados a la ley” fue establecido por el Rey David y la corte que él, como juez principal, encabezaba. Esta ley se llama Iyjud.
La ley de Iyjud (ייחוד , se pronuncia “ijud”) significa que un hombre y una mujer que no son marido y mujer, o padre e hija, etc. deben evitar recluirse o permanecer solos en una habitación u oficina que esté trabada o cerrada con llave.   La presencia de otras personas en el recinto, o incluso el hecho que el recinto donde están sea accesible desde afuera, evita o disminuye significativamente la posibilidad de cualquier tipo de acoso o abuso sexual. Y viceversa. Esta prohibición no existe en la Torá de una manera explícita. Fue legislada por el Rey David luego del incidente que tuvo lugar entre Amnón y Tamar.
El caso particular de Iyjud, es hoy, creo yo, más relevante que nunca.
En el aeropuerto de Nueva York, si alguien que pasa por los controles de seguridad del TSA lleva algo debajo de sus ropas, por ejemplo, un hombre que lleva el talit qatan abrochado con una tik-tak de metal, tendrá que ser escoltado a una oficina cerrada, donde se le ordenará sacarse la ropa. Pero todo ese tiempo, desde que entra hasta que sale, estará acompañado  siempre no por uno, sino por dos oficiales de su mismo género. Es como que el concepto de Iyjud, lejos de haber pasado de moda, cada vez se entiende y se aplica más como una precaucióncon muchísimo sentido común que evita situaciones potencialmente desastrosas.
Recuerdo que hace unos años participé en un congreso de rabinos organizado por la Orthodox Union. Un abogado nos habló sobre este tema y nos recomendó que, como regla, siempre que atendamos a una persona dejemos la puerta de nuestra oficina entreabierta o por lo menos sin llave, como una forma de prevención general. Nos contó que en los Estados Unidos hay una enorme conciencia sobre este tema y que muchos profesionales, médicos, dentistas, psicólogos han establecido pautas similares, evitando al máximo estar con un paciente o un cliente a solas en un cuarto cerrado, para prevenir situaciones –o denuncias– de abuso sexual.
Para terminar, hace unos 6 años atrás un rabino norteamericano tuvo una audiencia con el Papa anterior, Benedicto. Era el tiempo en que la Iglesia de Nueva York había recibido cientos de denuncias de abuso sexual, pedofilia, etc.      Este rabino, creo que con la mejor intención, le sugirió al Papa que la iglesia adoptase la ley judía de Iyjud, y la estableciera como política eclesiástica: ningún sacerdote se puede reunir a solas con un alumno, niña o niño, en un recinto cerrado. Y que siguiendo esta simple regla se reducirían al mínimo los problemas que causaban tanto daño a cientos o miles de menores.
No sé lo que pasó al final, pero una vez más me di cuenta de la infinita sabiduría de nuestros maestros, sabios y jueces que hace 2500 años supieron establecer leyes que recién hoy la humanidad llega a valorar, apreciar y emular.

 




El Rab Jayim Carigal (1732-1777) y la universidad de Yale

Los primeros judíos que llegaron a los Estados Unidos en los tiempos coloniales, eran judíos Sefaradíes que habían escapado de Recife, Brasil, donde eran perseguidos por la Inquisición Portuguesa.  En Septiembre de 1654 un grupo de unos 25 judíos llegaron como refugiados al puerto de New York, que en ese entonces se llamaba New Amsterdam. Con el tiempo se formaron otras comunidades en las colonias americanas. La más importante de estas comunidades se formó en la ciudad de Newport, Rhode Island.

La comunidad de Newport floreció especialmente en el siglo XVIII, de la mano de Aaron Lopez. Aaron Lopez llegó a Newport en 1752 desde Lisboa, con el nombre de Don Duarte Lopez. Por 150 años sus ancestros habían vivido en Portugal como “Marranos”, es decir, simulando que eran católicos, para escapar de la Inquisición que prohibía la práctica de la religión judía.  Aaron Lopez se transformó en un empresario importantísimo y muy próspero. Llegó a tener su propia flota de 80 barcos mercantes.

El Rab Jayim Rafael Carigal (o Karigal) nació en 1732 en la antigua Kehilá Sefaradí de Jebrón. Estudió en la Yeshibá de Jebrón, fundada y mantenida por Abraham Israel Pereira, de Amsterdam. El Rab Carigal era un alumno prodigioso y se recibió de rabino a la temprana edad de 17 años. La comunidad judía de Israel, si bien era el centro espiritual de los judíos de todo el mundo, era muy pobre, y necesitaba el apoyo permanente de los judíos de la diáspora. El Rab Carigal fue designado por sus colegas para ser un “Shaliaj deRabanan”, un representante de los Rabinos, y colectar fondos para ayudar a los Yehudim de Israel. En ese entonces los rabinos que salían en esta misión eran cuidadosamente elegidos, especialmente en base a su erudición. Se elegía a los más eruditos, ya que se esperaba de ellos que no sólo recaudaran fondos para Israel, sino que también pudieran enseñar Torá a los judíos de la diáspora.

El Rab Carigal llegó a Newport, Rhode Island, en 1773. Allí fue recibido y hospedado por el Sr Aaron Lopez, quien dijo que el Rab Carigal era el judío más erudito que alguna vez haya llegado a las Americas.
Ezra Stiles era un pastor protestante, amigo de Aaron Lopez. Stiles amaba y admiraba fervientemente todo lo que se relacionaba con el judaísmo, y especialmente la lengua hebrea. Decía que sin tener un sólido dominio de la lengua hebrea era imposible entender la Biblia.
Cuando Stiles se enteró de la llegada del rabino Carigal a Newport, se apersonó a la Sinagoga “Touro” y se sentó a escuchar el sermon del Rabino Carigal.  Según Stiles cuenta en su diario , era el día de Shabuot, 28 de Mayo de 1773. El rab Carigal, como era la costumbre en las comunidades Sefaradíes, pronunciaba su sermón en español, con algunas palabras en hebreo.  Stiles quedó fascinado con la personalidad y la erudición del Rab Carigal y le pidió reunirse con él.  El Rab Cariigal y Ezra Stiles se reunieron 28 veces.    Stiles se convirtió en uno de los mayores admiradores del Rab Carigal. Le hizo muchas preguntas acerca de la religión judía y la lengua hebrea, y cuidadosamente registró todas las respuestas que recibió. Esos escritos y una colección de cartas en hebreo entre Stiles y el Rab Carigal se encuentran en los archivo de la universidad de Yale. Antes de que partiera de newport, Stiles encargó que se hiciera un retrato del rab Carigal.
En el año 1778 Ezra Stiles fue designado como el 7mo presidente de la universidad de Yale. En 1782, entregó a la universidad el retrato del rab Carigal, que allí se encuentra hasta el día de hoy.
Rabbi Carigal

 

En 1776 Stiles estableció que todos los alumnos de Yale debían tomar obligatoriamente, durante el primer año, un curso de lengua hebrea.  Y si bien este curso ya no sigue siendo hoy obligatorio, todavía queda mucho en Yale de lo que el Rab Carigal le enseñó a Ezra Stiles. Entre otras cosas el escudo de la universidad de Yale, que lleva las palabras hebreas URIM VETUMIM.

 




PRINCIPIO 2: Monoteísmo vs Sincretismo

אני מאמין באמונה שלמה, שהבורא יתברך שמו, הוא אחד ויחיד
En esta columna estamos analizando uno por uno los 13 principios de la fe judía. Anteriormente vimos  el primer principio: Creer que Dios existe. El segundo principio, monoteísmo, consiste en creer que Dios es UNO.
El monoteísmo incluye también otro elemento muy importante, que está explícitamente indicado en el Segundo de los Diez Mandamientos: “No tendrás otros dioses delante de Mí”.
Este elemento, exclusividad, es la forma en que el pueblo judío practicó el monoteísmo desde el comienzo.  Y en este sentido, el monoteísmo fue quizás el valor que más protegió al pueblo de Israel durante su larga historia. Y también el que más caro le costó…
Para comprender con más profundidad estos dos ángulos del monoteísmo, debemos primero entender qué es el “sincretismo”. En la antigüedad era muy común que los pueblos lucharan permanentemente unos contra otros.  Había muy pocos períodos de paz. Mucho, muchísimo menos, de lo que hay ahora. Los imperios se levantaban sobre las ruinas de otros imperios, y trataban continuamente de conquistar a todos los pueblos a su alrededor. Este tipo de guerras de conquista era la forma que los imperios o los pueblos poderosos se enriquecían: especialmente con los impuestos que cobraban a los pueblos conquistados, los esclavos que conseguían, etc. Cuando un pueblo conquistaba a otro, aparte de cobrarles altísimos impuestos también imponían su religión, sus dioses. Pero, cuando imponían sus dioses no demandaban que el pueblo sometido se deshiciera de sus ídolos locales. Simplemente exigían que ahora sirvieran también o en primer lugar, a los dioses de ambos pueblos. Esto era extremadamente común y nadie lo veía mal. ¿Qué diferencia existe entre servir a 5 o a 10 dioses?  Servir nuevos dioses no era sólo la prerrogativa de los derrotados. Así, cuando los asirios conquistaron a los fenicios, impusieron a su dios Marduk, pero también adoptaron al dios fenicio Melkart, que estaba de moda en todo el mediterráneo.
A este fenómeno, servir simultáneamente a dioses de dos religiones diferentes, se lo conoce como “sincretismo”.
El sincretismo también era muy común cuando dos o más pueblos querían forjar una alianza para unirse contra un enemigo común. Adoptar a los dioses de otros pueblos, sin renuncias a los propios, era un gesto de amistad entre los pueblos.
El sincretismo era la norma aceptada entre todos los pueblos del mundo, con una sola excepción: Israel.
El monoteísmo de la Torá no solo se opone al politeísmo, sino también al sincretismo.   Cuando Alejandro Magno conquista Yehudá, allá por el año 350 aec, demandó, como lo más natural que los Yehudim colocaran una estatua de Zeus en su Templo. Y no podia entender cómo y por qué los Yehudim estaban dispuestos a sacrificar sus vidas antes de aceptar a Zeus. Al fin y al cabo, razonaba Alejandro, ¡no les estamos exigiendo que dejen de servir a su Dios, sólo debían aceptar un dios adicional, como lo hace el resto del mundo!
Muchos historiadores dicen que el rechazo al sincretismo que practicaron nuestros padres,  y por el cual estaban dispuestos a entregar sus vidas, contribuyó a crear los primeros sentimientos anti judíos. ¿Por qué? Porque los pueblos del mundo no comprendían que la creencia en un sólo Dios implica también servir a ese Dios en “exclusividad”. Entonces, no era de extrañar que los pueblos gentiles nos percibieran como “intolerantes” o “intransigentes”.
No conocían el concepto de exclusividad que se desprende del segundo de los Diez Mandamientos. Y sin esta exclusividad el pueblo judío hubiera desaparecido hace ya mucho tiempo atrás. Nuestros valores y principios se hubieran diluido y mezclado con multiples culturas y religiones.  De haber renunciado a la práctica del monoteísmo ח”ו, estaríamos ahora donde están los fenicios, los asirios y los griegos. En los museos de historia antigua.



TEHILIM # 17: ¿Cómo se dice en Hebreo “un buen corazón”?

Este Mizmor (Salmo) de Tehilim es una “Tefila” (plegaria) en la cual el Rey David  le suplica a HaShem que lo libere y lo proteja de sus enemigos. No sabemos bien si esos enemigos son sus enemigos externos, los Pelishtim (Filisteos) y otros pueblos contra quienes David peleaba una vez que fue Rey, o sus enemigos internos, los nobles y otros hombres en la corte que conspiraban contra David. Quizás se trataba de los soldados del rey Shaul, que buscaban eliminar a David, antes de que este fuera Rey. Si este fuera el caso, sabemos que al final los soldados dejan de perseguir a David, ya que el Rey Shaul tuvo que movilizar sus tropas para enfrentar a los Pelishtim.  De ser así, sabríamos cómo y cuándo la “plegaria de David” fue escuchada por HaShem.
Este Salmo es relativamente largo y abunda en metáforas y motivos literales.  Explicaremos sólo algunas de estas metáforas.
David describe con dos profundos ejemplos cómo espera que haShem lo cuide de los que lo persiguen.
Pasuq 8: “Cuídame como la pupila del ojo, protégeme a la sombra de Tus alas”.
La pupila es la parte mas sensible del ojo. Y está protegida por los párpados de una manera maravillosa. Si un objeto extraño se acerca amenazantemente hacia el ojo, no es necesario que la persona haga un movimiento voluntario par defenderse. Ya que los párpados se cerrarán automáticamente, instantáneamente.  David le pide a HaShem que lo proteja de sus enemigos como los párpados protegen a la pupila.  Es decir, que aún cuando David no sospeche que lo están amenazando,  HaShem opere Sus defensas para protegerlo.
“A la sombra de tus alas”.  En este caso, David ha Mélej le pide a HaShem que lo proteja como el águila protege a sus pichones. Las águilas cubren a sus pichones “completamente” con sus alas. Los proteges con su cuerpo, de una manera que quizás ningún otro animal puede hacer (con excepción, quizás de los canguros). Oculta a sus crías de los ojos de sus depredadores.  David le pide a HaShem (y esta interpretación es quizás una evidencia más de que los enemigos son los soldados del Rey Shaul) que lo proteja de sus enemigos, “haciéndolo invisible”, en otras palabras, haciendo que sus enemigos no lo vean, no lo descubran cuando él se oculta.
También es interesante ver cómo el Rey David describe a sus enemigos.
En el Pasuq 10, dice el rey de Israel: “Su sebo rodea [su corazón], y sus bocas hablan con vanidad”. 
La segunda parte de este pasuq (versículo bíblico) es muy clara: los enemigos del Rey no son hombres humildes, que buscan la verdad o el bien de su pueblo. Todo lo que buscan es su propio bien. Acrecentar su poder para ostentar y disfrutar de la reverencia del pueblo. En última instancia, lo que estos individuos quieren es satisfacer su sed de  honor y su insaciable vanidad.
La primera parte del pasuq, “sebo en el corazón”, requiere una explicación menos corta.
De acuerdo a Rashí, el rey David acusa a sus enemigos de tener los corazones rodeados de sebo. ¿Que significa eso?
En primer lugar, en hebreo como en inglés o en castellano, el corazón es el órgano que se relaciona con los sentimientos, y especialmente con la sensibilidad. Cuando se dice de una persona que tiene “un buen corazón”, no nos referimos a lo que diría un cardiólogo cuando describe a un paciente sano, nos referimos una buena persona.
Ahora bien, hay una curiosa diferencia entre el idioma hebreo y otros idiomas en cuanto a las metáforas o motivos literarios que se utilizan con respecto al corazón. Por alguna razón (que por cierto desconozco), en inglés o español se habla de un “corazón de oro” para describir una persona con muy buenos sentimientos. En hebreo bíblico, sin embargo, un corazón de oro seria una expresión ofensiva.  El profeta Yejezquel, por ejemplo en el pasuq 36:26, habla de dos corazones: un corazón duro, “de piedra” y un corazón blando “de carne”. Me imagino que en el universo de las metáforas Bíblicas, y aunque Yejezquel no lo mencionó explícitamente,  el “corazón de oro”, por ser duro, seria más parecido al de “piedra” que al de “carne”.
En otras palabras, el corazón ideal no es de piedra ni de oro, sino blando. Pero hay una metáfora adicional que indica que aunque sea de carne, el corazón, a veces, necesita reparación.
La Torá dice en Debarim 10:16  ומלתם את ערלת לבבכם “Y circuncidareis el prepucio de vuestro corazón …”.
¿Qué significa la circuncisión del corazón? Nuestros corazones son susceptibles de crear un tejido adiposo (“sebo”, en la metáfora de Tehilim) que se considera como un prepucio del corazón. Esta capa adicional se va formando cuando perdemos sensibilidad y dejamos de sentirnos incómodos frente a las cosas malas que suceden a nuestro alrededor.   Un corazón rodeado de sebo, es un corazón insensible. Que de acuerdo a la Torá debe ser circuncidado.
El Rey David describe a sus enemigos con esta metáfora Bíblica.  Son gente con un corazón que no siente (“sin corazón” diríamos en castellano), con sentimientos que están enterrados bajo una gruesa capa adiposa que ha crecido a su alrededor, y que no han sabido remover.