La película vs. el Libro

En algunos casos, la película es mejor que el libro, y en otros casos, NO.  La famosa producción cinematográfica “Los 10 Mandamientos”, realizada en 1956, en blanco y negro, es una de las películas más famosas de todos los tiempos. Millones de personas, judíos y no-judíos, se han educado acerca de la salida de Egipto y la entrega de la Torá más por lo que han visto en esa película que por lo que han leído en el texto de la Torá.   Y la película contiene varios “errores” respecto al guión que marca “el Libro”, lo que ha contribuido a una confusión generalizada respecto a algunos detalles de los 10 Mandamientos, como veremos a continuación.
Para apreciar la ironía, comenzaremos por afirmar que en la tradición judía “Los 10 Mandamientos” no son ni “10” ni “Mandamientos” (aunque por razones puramente prácticas los voy a seguir llamando así).
NÚMERO
Según la tradición judía, los 10 Mandamientos contienen más de “10” preceptos (Mitsvot). Para Maimónides, por ejemplo, el segundo mandamiento incluye cuatro preceptos: 1. La prohibición  de creer en cualquier dios o ente mitológico al que se le atribuya un poder divino.  2. La prohibición de hacer ídolos. 3 La prohibición de postrarse ante ídolos  4. La prohibición de adorar o servir ídolos o falsos dioses.  También  el décimo mandamiento se lo divide en dos mandamientos:  1. La prohibición de planificar tomar de forma ilegal o por la fuerza lo que le pertenece al prójimo (así entienden la Torá shebealpé el precepto “lo tajmod”). 2. No envidiar las posesiones del prójimo (“lo tit-ave”). En otras palabras, los Diez Mandamientos contienen en realidad más de 10 preceptos o Mitsvot.
NOMBRE 
La Torá nunca llamó a los 10 Mandamientos “mandamientos” (eso se llamaría en hebreo ‘eser Mitsvot o algo así). La Torá llamó a los 10 Mandamientos ‘aseret hadebarim,”los diez enunciados”, o en hebreo rabínico ‘aseret hadibberot, “las diez declaraciones”. Originalmente, en español se conoce a los 10 Mandamientos como el “decálogo”. “Decálogo” es una traducción muchas más fiel y más precisa que “Los 10 Mandamientos”.  La palabra “decálogo” se forma de partir de dos palabras griegas, “deca”, diez, y “logoi”, palabras ” que es la traducción virtualmente literal de “aseret hadebarim”.
LAS TABLAS
Muchos imaginan que las dos tablas que contienen los 10 Mandamientos eran arqueadas, ya que así es como entre muchos otros Gustave Doré, el más famoso ilustrador de Biblias (no-judío), o incluso Marc Chagall, el más famoso pintor judío contemporáneo, dibujaron las Tablas de la Ley. Pero en realidad, no hay ninguna fuente judía que justifique esta imagen popular. Según el Talmud en Baba Batra 14a las tablas de la Ley eran cuadradas. Cada una de ellas medía 6 tefajim [= palmos]. Cada tefaj es aproximadamente 8 cm] de alto por 6 de ancho y estaban separadas una de otra. El famoso artista Miguel Angel Buonarroti (1475-1564)  (que, siguiendo la tendenciosa traducción de la Vulgata esculpió a su Moisés con “cuernos” surgiendo de su cabeza, cuando en realidad la Torá dice que del rostro de Moshé surgía un “halo” de luz כי קרן עור פני משה) interpretó correctamente la tradición talmúdica y esculpió las tablas de la ley cuadradas y separadas.
MISCELÁNEAS
Por supuesto que las tablas de la ley fueron escritas en hebreo. Pero los Sabios discuten qué tipo de “fonts” (caracteres) fueron utilizados: si los antiguos “fonts” hebreo (כתב עברי) o asirios (כתב אשורי).
No sabemos con seguridad si cada tabla contenía exactamente  5 “mandamientos” como aparece virtualmente en todos los dibujos y esculturas. Ya que el texto de los 5 primeros mandamientos es mucho más largo que el de los últimos 5 Mandamientos (aproximadamente 4/5). Tendría también sentido suponer que  fueron escritos de otra manera: la mitad del texto en una tabla y la mitad en la otra.
De los 10 mandamientos, 7 están formulados como prohibiciones (No matarás. No codiciarás. etc. ) y 3 están formulados como mandamientos positivos (creer en HaShem, recordar el Shabbat, y honrar a los padres).
Uno de los temas que aparece fuera de discusión (aunque también demanda un par de aclaraciones) es que los primeros 5 mandamientos se refieren a nuestra relación con Dios, mientras que los últimos 5 mandamientos, se refieren a nuestra relación con el prójimo.

GUSTAVE DORE 

MARC CHAGALL




¿Qué hacen especiales a los 10 Mandamientos?

Los Diez Mandamientos עשרת הדברות fueron dados al pueblo judío durante el pacto (ברית) celebrado entre el Pueblo de Israel y Dios (Ex. Caps. 19, 20). Este Pacto, la única vez que HaShem se manifestó al Pueblo Judío colectivamente, se conoce como מעמד הר סיני ,  “La experiencia [de la revelación de haShem] en el Monte Sinaí”.

Mientras que para otras religiones los Diez Mandamientos están por encima de los otros mandamientos de la Biblia hebrea, para la tradición judía los Diez Mandamientos son, evidentemente, una parte esencial de la Tora, pero todos los demás preceptos Bíblicos no son de menor importancia.

¿Qué tienen de especial, entonces, los Diez Mandamientos?

La Gemara en Makkot explica que de los 613 Mandamientos de la Torá, 611 fueron transmitidos por intermedio de Moshé Rabbenu y los 2 restantes fueron escuchados directamente de Dios.  Veamos.  De acuerdo al la narración explícita de la Tora (peshat) cuando el Pueblo de Israel escuchó a HaShem,  la experiencia de escuchar la voz Divina resultó tan abrumadora que el pueblo sintió que sicológica y físicamente no lo resistirían. Entonces, el pueblo pidió la intermediación de Moshé. Ex. 20:19 “Y le dijeron a Moisés: Habla tú a nosotros y escucharemos. Que no nos hable [directamente] Dios, porque [sentimos que] nos vamos a morir .”

Según nuestros Jajamim, el Pueblo de Israel solicitó la mediación de Moisés después que HaShem enunció los dos primeros mandamientos. Y desde este punto de vista, sólo los dos primeros mandamientos son absolutamente excepcionales. Es por eso que solamente los dos primeros mandamientos están formulados en la primera persona (“Yo soy HaShem tu Dios” … “No tendrás otros dioses delante de mí”). Mientras que a partir del tercer mandamiento es Moshé quien se dirige al pueblo de Israel, y se refiere a HaShem en la tercera persona. El tercer mandamiento dice “no pronunciarás el nombre de Dios en vano” y no dice “no pronunciarás Mi nombre en vano”.




La diferencia entre Auschwitz y Jerusalem

“Más de 40 líderes mundiales se reunieron en Jerusalén para honrar a las víctimas el exterminio nazi, en el 75 aniversario de la liberación del campo de concentración Auschwitz-Birkenau”. 
Pregunta: ¿Cuál es la palabra  más importante de este título periodístico?
Respuesta: “en Jerusalén”
Me explico. Los más importantes líderes del mundo convergieron en Jerusalem en lo que fue el evento diplomático de mayor envergadura en la historia del Estado de Israel. Pero algunos brillaron por su ausencia. No me refiero a Irán o a los países árabes. Me refiero a Polonia. El gobierno polaco quería que la conmemoración de la liberación de Auschwitz, donde fueron asesinados mas de 1 millón de judíos, tuviera lugar en Auschwitz. Auschwitz se encuentra en el distrito de Oświęcim que es territorio polaco. Allí también hay monumentos y un museo recordatorio (ver aquí ) donde según el gobierno polaco se debería haber llevado a cabo la ceremonia recordatoria.
¿Cuál es la diferencia entre celebrar la liberación de Auschwitz en Auschwitz o en Jerusalem, en Yad Vashem?
La conmemoración en el museo de Auschwitz hubiera significado un gran honor hacia los muertos. Los visitantes podrían haber observado en directo el horror de los trenes de la muerte. O las famosas pilas de miles y miles de valijas en las que los prisioneros traían sus valiosas posesiones, de las cuales eran inmediatamente despojados. O los trozos quemados de los libros de Torá, que algunos judíos habían cargado con ellos hasta el campo, arriesgando sus vidas.   En Auschwitz los principales mandatarios del mundo hubieron experimentado todo lo que los nazis hicieron para matar a los judíos y destruir su Torá.
En Jerusalén los visitantes vieron algo muy diferente. En Israel viven los hijos y los descendientes de los sobrevivientes de Auschwitz y de la Shoa. Que, por ejemplo, construyeron en Jerusalem un modernísimo tren tranvía que atraviesa la vibrante ciudad. Los honorables visitantes vieron a los miles de pasajeros que diariamente toman esos trenes hacia sus trabajos, sus quehaceres o sus hogares.
En Jerusalem también vieron que hay judíos rubios, castaños, morenos o negros. Y que hablan francés, español, ruso y hebreo. Vieron que millones de inmigrantes judíos llegaron con sus valijas para quedarse en la tierra de sus antepasados, y que ya nunca más abandonaran.
Los visitantes también vieron que en Jerusalén la Torá no está en pedazos, ni quemada, ni en un museo. Está viva. Se escucha en todas sus calles, sus esquinas y sus mercados. Guía los pasos, las acciones y los pensamientos de millones de habitantes de Israel. Y su voz resuena no en latín sino en su hebreo original. Y más fuerte que nunca.
Conmemorar la liberación de Auschwitz en Yerushalayim es un poderoso mensaje. El pueblo de Israel no está en un museo.  Se levantó de las cenizas de Auschwitz y vive ahora en la calidez de la tierra que Dios destinó para su pueblo.

Rab Yosef Bittón

Shabbat Shalom

El tren a Auschwitz

El tren en Jerusalem  




El Rab Elyashiv y el número de judíos que salieron de Egipto

¿Cómo es posible que el pueblo de Israel se haya reproducido tanto en Egipto en un período de 210 años?
Recordemos que la Tora indica explícitamente solo dos cosas:
1- El número de hombres judíos que llegaron a Egipto fue de 70.
2- Cuando salieron de Egipto, había 600,000 hombres entre las edades de 20 y 60 años. Incluyendo las mujeres, niños y ancianos, podemos suponer que el número de judíos que salieron de Egipto fue aproximadamente 3 millones.

LA RESPUESTA NO TRADICIONAL
El rabino Shemuel David Luzzatto (1800-1865) formuló un par de ideas que, aunque no lejos del peshat, es decir, del significado literal del texto bíblico, son un poco controvertidas. Él dice que basado en un verso explícito, los judíos estuvimos en Egipto no por 210 años, sino por 430 años (Shemot 12:40). También afirma que cuando la Tora habla de las generaciones que  pasaron desde que los judíos llegaron a Egipto (demasiado pocas para cubrir más de 400 años) el texto no se refiere a “padre> hijo”, sino a “patriarca> descendientes” (este artículo en hebreo explica con más detalle la opinión del rabino Luzzatto).

LA RESPUESTA DE LOS SABIOS
La posición del rabino Luzzatto podría tener un mérito textual, pero primero deberíamos explorar la viabilidad de lo que dicen nuestros sabios. El tiempo que los judíos pasamos en Egipto fue de 210 años (116 de los cuales en la esclavitud). Nuestros sabios, que también se preguntaron cómo 70 se convirtieron en 3 millones, explican que las mujeres judías podían dar a luz hasta “6 niños a la vez” (בכרס אחד). Sin embargo, creo que quizás no necesitamos recurrir al ejemplo de séxtuples para explicar el incremento exponencial de la población judía.

LOS EFECTOS DE CASARSE JOVENES
Lo más esencial para entender este tema es que 210 años podrían abarcar hasta 10 generaciones, teniendo en cuenta que los judíos, que siempre han practicado el celibato hasta el matrimonio, generalmente se casan jóvenes. Hasta hoy, la mayoría de los judíos observantes se casan en promedio entre los 22 y 24 años de edad.  Si 70 hombres llegaron a Israel (con sus esposas) y cada pareja tuvo, digamos un total de 6 hijos, en 6 generaciones serían: 3.265.920 (70 x 6 x 6 x 6 x 6 x 6 x 6). Tenemos un ejemplo explícito de una familia de 6 generaciones en el caso de Yehuda> Peretz> Hetsron> Ram> Aminadab> Nahshon. Y Nahshon probablemente ya tenía sus propios hijos cuando salió de Egipto. Dibre haYamim I (7:22) cuenta 9 generaciones desde Efrayim, hijo de Yosef, hasta Yehoshua bin Nun.

LA RESPUESTA DEL RAB ELYASHIV
Creo que la mejor manera de comprender el realismo de estos números bíblicos y la opinión de los Jajamim, proviene de la vida del rabino Yosef Shalom Elyashiv z ”l. Este prestigioso rabino contemporáneo, hijo único después de 17 años de matrimonio de sus padres, nació en 1910 y murió en 2012. Alcanzó una edad privilegiada de 102 años.
Ahora bien ¿cuántos descendientes dejó el rabino Elyashiv en este mundo cuando falleció? Según Wikipedia, ¡cerca de 1.400 descendientes! Más de 6 generaciones (ver aquí). ¿El secreto? Sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos tuvieron un número significativo de hijos y se casaron jóvenes.




Janucá y la guerra civil judía

Estamos acostumbrados a escuchar que la historia de Janucá marca el triunfo de los judíos contra los griegos. Y esto es verdad. Pero no es “toda” la verdad. Estoy leyendo un libro llamado “The Historian’s Hanukkah” que analiza, entre otras, la opinion de Elias Bickerman, un experto en la historia judía en el periodo helénico. Bickerman nos invita a descubrir un elemento más, no muy alentador por cierto, pero creo que importante: la historia de Janucá, la rebelión de los Jashmonayim, no comenzó como una reacción contra el enemigo griego sino contra los judíos que lideraban un movimiento asmilacionista. La historia de Janucá puede ser vista tambiéncomo una trágica guerra civil. Cito la dolorosa conclusión de este historiador. “Antiojus [el monarca griego que encabezó la persecución y matanza de los judíos YB] no hubiera perseguido a los judíos por sus creencias religiosas, si los sacerdotes [asimilacionistas] de Jerusalem no le hubieran pedido que lo hiciera para apoyar sus reformas helenistas”.
Veamos.
ALEJANDRO MAGNO
Cuando Alejandro Magno derrotó al imperio persa, en el año 332 AEC, su actitud hacia los vencidos fue muy diferente a la de otros vencedores antes que él. Alejandro incorporó soldados y generales persas a las filas de sus ejércitos. Y realizó un famoso “casamiento colectivo” en la ciudad de Shushán (Susa) unificando a los griegos con los persas. 10,000 soldados griegos (macedonios) se casaron con 10,000 mujeres persas, en lo que se llamó la “boda de Oriente con Occidente”. Este gesto de Alejandro Magno era una clara indicación de una nueva y revolucionaria tendencia. En su imperio las barreras étnicas iban a desaparecer. Alejandro quería que no hubieran distinciones entre una nación y otra. Todos podrían ser parte del imperio. Y poco a poco, y sin coerción, adoptarían la cultura griega, el helenismo, que no se presentaba como una cultura “nacional” sino universal y pluralista.   Como lo indicó en esos tiempos Isócrates de Atenas: “la designación de un individuo como helénico ya no es más una cuestión de ascendencia sino de disposición … y aquellas personas que comparten nuestra educación tienen más derecho a llamarse helénicos que los que solo tienen una ascendencia común con nosotros” . Repito que esto fue una revolución sin precedentes en un mundo en el cual las diferencias entre los pueblos eran irreducibles. La cultura helénica, sin embargo, no demandaba una conversión formal ni el abandono de los cultos y de las religiones locales. En términos de marketing el helenismo tuvo un gran éxito porque en lugar de imponerse por la fuerza, y generar así la oposición nacionalista de los conquistados, se presentaba como una “oportunidad” de pertenecer al nuevo mundo, al mundo de los ricos y victoriosos, sin importar la raza, nacionalidad y religión del individuo. El marketing helénico funcionó a la perfección y en cuestión de 100, 120 años virtualmente todos los pueblos del imperio se asimilaron al helenismo. Las antiguas religiones del mundo, como la egipcia, por ejemplo, desaparecieron por completo.
¿COMO ENFRENTAR UN ENEMIGO AMISTOSO?
Los judíos de esos tiempos, que en su gran mayoría vivían en Israel y participaban periódicamente de las festividades en el Bet haMiqdash,  tuvieron que enfrentar este nuevo desafío. Y no estaban totalmente preparados. Durante siglos los judíos aprendimos a sobrevivir, protegiendo y transmitiendo nuestra Torá en escenarios hostiles. Enfrentado enemigos que buscaban nuestra destrucción y querían imponer sus dioses. Pero esto era nuevo y diferente. Los griegos eran amistosos y educados y ofrecían desinteresadamente la oportunidad de modernizarse y crecer social y económicamente en el próspero imperio. Hacia el año 200 AEC muchos judíos admiradores de Alejandro Magno y del esplendor del imperio griego se convirtieron totalmente al helenismo. Para ellos la Torá ya era algo del pasado. Y un peso a la hora de integrarse a la sofisticada sociedad griega. Otros optaron por una estrategia diferente: reformar el judaísmo. Acomodarlo al pluralismo de la cultura griega. Dejando de lado todos aquellos “rituales” que constituían una barrera social entre los judíos y los demás ciudadanos del imperio griego.
Tomemos como ejemplo, la circuncisión.
BERIT MILA
Todas las semanas se organizaban juego olímpicos locales que estaban abiertos a todos los que quisieran competir: griegos y judíos. La participación en estos juegos era uno de los actos más representativos de la pertenencia a la cultura griega.  Los competidores ofrecían sacrificios a los dioses griegos y les dedicaban sus triunfos. Y algo más. Los hombres participaban de los juegos sin ropas. Y para muchos judíos resultaba “humillante” que sus vecinos griegos vieran su circuncisión. Muchos optaron entonces por someterse a una dolorosa cirugía para revertir la circuncisión y no circuncidar más a su hijos. Así, ellos y sus hijos, se verían como ciudadanos “normales” y no sufrirían el bully en los estadios olímpicos. Como vemos, el abandono de la circuncisión por ejemplo, no comenzó como una imposición externa por parte de los griegos sino como un paso voluntario hacia la asimilación de parte de aquellos judíos deseosos de integrarse social y culturalmente al imperio griego y al helenismo.
Continuará



La ciencia cada vez nos acerca mas a la creencia en Dios.

Por Eric Metaxas, publicado en el Wall Street Journal , 2014

En 1966 la revista Time publicó un artículo de portada titulado: ¿Dios está muerto? Muchos han aceptado la narrativa cultural de que Él es obsoleto, pues a medida que avanza la ciencia, cada vez hay menos necesidad de una divinidad para explicar el universo. Sin embargo, hay rumores de que el anuncio de la muerte de Dios era prematuro. Lo más sorprendente es que las evidencias relativamente recientes de Su existencia, provienen de un lugar insospechado: la ciencia misma.

Esta es la historia: El mismo año en que la revista Timepresentó el título ahora famoso, el astrónomo Carl Sagan anunció que había dos criterios importantes para que un planeta pudiera soportar vida: el tipo correcto de estrella, y que el planeta esté a la distancia correcta de esa estrella. Habiendo en el universo mil cuatrillones (uno seguido de 27 ceros) de planetas, debería haber alrededor de un cuatrillón (uno seguido de 24 ceros) de planetas capaces de soportar la vida

Con posibilidades tan espectaculares, la búsqueda de inteligencia extraterrestre, una enorme y costosa colección de proyectos públicos y privados iniciados en la década de 1960, seguramente arrojaría resultados pronto. Los científicos escucharon con una vasta red de radiotelescopios en búsqueda de señales que se parecieran a la inteligencia codificada y no fueran meramente aleatorias. Pero pasaron los años, el silencio del resto del universo era ensordecedor. El Congreso de los Estados Unidos retiró los fondos para el instituto SETI (búsqueda de vida extraterrestre, por sus siglas en inglés, Search for ExtraTerrestrial Intelligence) en 1993, pero la búsqueda continúa con fondos privados. Hasta el día de hoy, los investigadores no han encontrado nada.

¿Qué ocurrió? A medida que nuestro conocimiento aumentó, quedó claro que hay muchos más factores necesarios para la vida que los que supuso Sagan. Sus dos parámetros crecieron a 10, luego a 20 y luego a 50; por lo tanto, el número de planetas que potencialmente podrían soportar la vida disminuyó en consecuencia. El número cayó a unos cuantos miles de planetas y siguió desplomándose.

Incluso los partidarios de SETI reconocieron el problema. Peter Schenkel escribió en 2006 en un artículo para la revista Skeptical Inquirer: “A la luz de los nuevos hallazgos y percepciones, parece apropiado poner a descansar la euforia… Debemos admitir con calma que los primeros estimados… puede que ya no sean sostenibles”.

A medida que se siguen descubriendo factores, el número de planetas posible llegó a cero, y la tendencia continúa. En otras palabras, las posibilidades se volvieron en contra de que cualquier planeta del universo pueda albergar vida, incluyendo el nuestro. Las probabilidades dicen que ni siquiera deberíamos estar aquí.

En la actualidad se cuentan más de 200 parámetros necesarios para que un planeta albergue vida, cada uno de los cuales debe cumplirse con exactitud, de lo contrario todo se desmorona. Sin la cercanía de un planeta masivo como Júpiter, cuya gravedad atraiga a los asteroides, mil veces más cuerpos celestes golpearían la Tierra. Las posibilidades en contra de la vida son simplemente asombrosas.

Y, sin embargo, aquí estamos. No solo existimos, sino que hablamos sobre la existencia. ¿Qué puede explicar esto? ¿Cada uno de esos muchos parámetros se ha ajustado perfectamente por mero accidente? ¿Sería justo admitir que la ciencia sugiere que no pueden ser el resultado de fuerzas aleatorias? ¿Acaso asumir que una inteligencia creó esas condiciones perfectas no requiere mucha menos fe que creer que una Tierra que alberga vida simplemente venció todas las posibilidades inconcebibles en contra de su existencia?

Hay más. El equilibrio armónico necesario para que exista vida en un planeta, es insignificante comparado con el equilibrio armónico necesario para que el universo entero llegue a existir. Por ejemplo, los astrofísicos saben ahora que los valores para las cuatro fuerzas fundamentales (gravedad, fuerza electromagnética, y las fuerzas nucleares “fuerte” y “débil”) fueron determinados menos de una millonésima de segundo después de la Gran Explosión (el Big Bang). Altera cualquiera de esos valores y el universo no existiría. Por ejemplo, si el radio entre la fuerza nuclear fuerte y la fuerza electromagnética se hubiera reducido siquiera en una parte entre cien mil billones (uno seguido de 17 ceros), ninguna estrella se hubiera podido formar. Siéntete libre de pasar saliva.

Haz lo mismo con cualquiera de las otras condiciones necesarias, y mientras más de esos parámetros alteres en fracciones tan diminutas, las probabilidades en contra de la existencia de este universo se hacen tan astronómicas, que la idea de que todo “simplemente ocurrió” se estrella contra la lógica más básica y el sentido común. Sería como lanzar una moneda y que salga cara 10 trillones de veces (uno seguido de 19 ceros) seguidas. ¿Azar, en serio?

Fred Hoyle, el astrónomo que acuñó el término “Gran Explosión” dijo que su ateísmo se ha visto “muy sacudido” por estos hallazgos. Más adelante escribió que “una interpretación de mero sentido común de los hechos, sugiere que un súper intelecto ha hecho de las suyas con la física, así como con la química y la biología… Los números que uno calcula a partir de los hechos me resultan tan abrumadores, que ponen esta conclusión casi fuera de toda duda”.

El físico teórico Paul Davies ha dicho que “el aspecto de diseño es sobrecogedor”; y el profesor de Oxford Dr. John Lennox ha dicho que “mientras más conocemos nuestro universo, más hipótesis hay de que existe un Creador… que gana credibilidad como la mejor explicación de por qué estamos aquí”.

El milagro más grande de todos los tiempos es el universo. Es el milagro de todos los milagros, uno que ineludiblemente apunta, con el brillo combinado de todas las estrellas, hacia algo (o Alguien) más allá de sí mismo.

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Acerca del autor:  Mr. Metaxas es el autor de “Milagros: Qué son, por qué ocurren y cómo pueden cambiar tu vida”. Dutton Adult, 2014.




¿Cómo rezar?

En el tratado Ta’anit, 23a, la Guemará nos cuenta sobre  Abbá Jilquiyá, un hombre extremadamente honesto, que trabajaba muy duro, pero era pobre. Su comida diaria consistía do un pedazo de pan, que compartía con su esposa, con sus dos hijos y con los pobres que ni siquiera tenían pan (de esto último se encargaba su esposa). Abbá Jilquiyá era también conocido por un “poder” muy especial : sus plegarias (como las de su abuelo Joní haMeaguel) eran escuchadas.  

Durante un año de dura sequía los prestigiosos Sabios de Israel enviaron una delegación de dos Sabios para que fueran a ver a Abbá Jilquiyá y le pidieran que él rezará por la llegada de la lluvia. 

Abba Jilquiyá llamó a su esposa y discretamente, sin decirle nada a los Sabios, subió con ella a la azotea y se pusieron a rezar, cada uno en una esquina diferente.  Esta hermosa imagen, marido y mujer rezando juntos, pero por su  cuenta, es la fórmula de rezo de un matrimonio judío que se aprende del tercer versículo de la Perashá de esta semana “Toledot” donde la Torá relata que Yitzjaq y su esposa Ribqá rezaron a Dios para concebir un hijo, lo cual sucedió, ¡y por partida doble! luego de 20 años de espera. 

Volviendo a Abbá Jilquiyá; al poco tiempo de comenzar a rezar, apareció una nube que trajo la lluvia. La Guemará se preocupa por contarnos que la nube no llegó del lado que rezaba Abbá Jilquiyá, sino del lado que rezaba su esposa. Insinuando que la lluvia había comenzado en mérito de ella. 

Abbá Jilquiyá bajó de la azotea, sin que lo vieran los Sabios  y les dijo: “Bueno, sí vinieron para pedirme que yo rece por lluvia, se pueden retirar porque, como ya ven, comenzó a llover antes de que yo pudiera rezar”.Esta hermosa historia continua el dialogo que tuvo lugar entre los Rabinos y Abbá Jilquiyá (la historia completa se puede ver aquí).

Hay varias lecciones muy importantes que se aprenden de este episodio de Abbá Jilquiyá respecto a cómo rezar. 

Primero vayamos a lo más obvio. 

1. Como la Guemará misma se encargar de demostrar, hay ciertas virtudes especiales que parecen ser las que le dan a una persona el mérito de ser escuchado por Dios: la honestidad en el trabajo ,y la ayuda a los que tienen menos que uno.  

2. Hay otro elemento que aunque menos explícito es también evidente. La humildad de Abbá Jilquiyá que no quiso acreditarse el haber sido escuchado por Dios.  La plegaría que Dios escucha parece ser la de aquel que no presume de su poder, como lo hizo Bil’am o otros mercaderes de la religión. Parafraseando lo que me explicó uno de mis maestros:  “el que verdaderamente tiene ese poder no presume de él; y el que presume, no lo tiene”. 

3. Pero el punto que más quiero resaltar es el que menos se nota:   Si Abbá Jilquiyá era tan pobre, y sabia que sus plegarias eran escuchadas, ¿por qué no rezó por su propio bienestar?  La respuesta, honestamente, no la conozco.   Pero se me ocurren dos posibilidades. a) Que Abbá Jilquiyá era tan poco materialista que su pedazo de pan por día le alcanzaba, y no consideraba necesario rezar por más de lo necesario para vivir. Y quizás, esta extrema sencillez  era otro de sus numerosos méritos. b) Que HaShem escucha más nuestro rezo cuando es desinteresado, es decir, cuando rezamos por el bienestar de los demás. Cuando rezamos por otra persona o por Am Israel, como hizo Abbá Jilkyá cuando no había lluvia.    

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Pasando a un plano más personal, nuestra familia tuvo el mérito de ver un comportamiento similar a la de esposa de Abbá Jilkyá en la mamá de mi esposa, ORO BAT ESTER z”l. 

√ En las derashot que se llevaron a cabo estos días en Ashdod, Israel, en su honor se escuchó por ejemplo, que siempre le pedía a sus hijas que le trajeran algún lindo perfume de regalo cuando venían de viaje. Pero ella nunca los usaba. Luego descubrieron que cuando sabía de alguna novia sin muchos recursos, le entregaba muy discretamente un sobre con dinero y un perfume con un bonito lazo que ella misma les hacia.

√ Uno de sus nietos contó  que una vez se levantó a mitad de la noche y encontró a la ”Abuela Nori” z”l haciendo Tefilá y llorando en silencio. Cuando le preguntó que le pasaba le contestó que lloraba porque que los jayalim, los jóvenes soldados del ejercito de Israel, estaban expuestos a mucho peligro, y ella estaba rezando pidiéndole a HaShem con todo su corazón  que los protegiera.

√ En nuestra familia solíamos contarle nuestros desafíos y problemas, grandes y chicos, porque sabíamos que ella haría Tefilá por nosotros. Y era un secreto a viva voz que si HaShem escuchaba nuestras Tefilot, y nuestro problema de alguna forma se resolvía “la nube había llegado por su lado”. 

SHABBAT SHALOM




¿Cómo vivir?

לע’נ אורו נורי בת אסתר 

Muchas veces me he preguntado a mí mismo la misma pregunta: ¿Cómo puedo ser un mejor judío?  ¿Qué tengo que hacer para crecer y mejorar en mi vida espiritual?  Y una y otra vez llegué a la misma conclusion: el secreto está en un versículo del libro de Tehilim, Salmo 16:8  שויתי ה‘ לנגדי תמיד. En este versículo el rey David dice:  “He tenido a Dios frente a mí siempre”.  Énfasis en la palabra “siempre” 

TEMER A DIOS

Tener a Dios frente a nosotros quiere decir pensar en Él. Visualizar (¡sin visualizarlo!) que Dios me está observando. Imaginemos a un empleado que trabaja en una importante compañía. Maneja fondos, resuelve conflictos y atiende a los clientes.  Si el empleado sabe que su patrón, el dueño de la compañía, está observando todos sus movimientos a través de las cámaras de seguridad, difícilmente caerá en la tentación de tomar dinero que no le pertenece, o pelearse con otro empleado o contestarle mal a un cliente. Con el tiempo, la buena conducta del empleado, que comenzó como una reacción a saberse observado por las cámaras de seguridad, se transformará en su propia conducta, en su segunda naturaleza. Como dice el refrán en hebreo: Lo que comenzamos haciendo de forma habitual se transforma en lo que hacemos de forma natural ( הרגל נעשה טבע ).   Ahora comprenderemos mejor lo que dice el Rey David en Tehilim: si me convenzo de que Dios ve lo que hago, escucha lo que digo y sabe lo que pienso, mi proceder se habituará naturalmente a hacer sólo lo que es correcto “a los ojos de Dios”.    Y mientras no me distraiga y no me olvide que vivo bajo Su mirada, es imposible que proceda mal …

HACER SU VOLUNTAD

Saber que Dios me observa no solo me protege de caer en la tentación de hacer lo que es incorrecto a Sus ojos, aún cuando estoy solo y nadie más me ve.   Si me concientizo que Dios sigue mis pasos, tengo que asumir que mi vida, y lo que yo haga con ella, no le es “indiferente” a Dios.  Si me observa es porque soy importante para Él. Y como Él sabe mi potencial, estoy seguro que espera grandes cosas de mí.    Si logro sentirme observado por Dios, y no me distraigo de esta idea, tengo la razón más grande del mundo para no perder la oportunidad de alcanzar mi mayor potencial espiritual.  Si más allá de “creer” en la existencia de Dios, me  concientizo de Su presencia, mi voluntad se trasformará en Su voluntad:sentiré que naturalmente yo deseo hacer lo que Él quiere que yo haga.  

AMAR A DIOS  

Finalmente, si Dios me observa es porque le intereso. Y su interés por mí no es una función de beneficio personal sino de amor.  Le importa de mí porque, como dice la Torá, HaShem nos quiere como un padre ama a sus hijos.  ¿Existe algún sentimiento más poderoso que el saberse amado? Y el amor Divino, cuando uno verdaderamente lo siente, genera una reciprocidad natural. Aquellos que, como el Rey David, pueden llegar a sentir que Dios los quiere , en las buenas y en las malas, terminan “enamorándose” de Dios.  Como un novio y una novia, que no pueden dejar de pensar uno en el otro. En ese estado, cuando finalmente me doy cuenta que Dios me observa porque me ama, y yo retribuyo su amor,  la mente se fija en el objeto de nuestro amor, y todas las distracciones materiales desaparecen de nuestro cerebro. Es aquí cuando alcanzamos el nivel espiritual del Rey David: שויתי ה ‘לנגדי תמיד 

EL PEOR ENEMIGO DE LA VERDADERA FE

Esta es la fórmula de David haMelej para nuestro crecimiento espiritual. O más aún: esta podría ser la descripción del propósito de la vida de un individuo judío. Vivir bajo la mirada de Dios. Temer desobedecerlo, por amor (“temer decepcionarlo”). Desear naturalmente hacer Su voluntad. Sentirse amado por Él y quererlo al punto de no poder dejar de pensar en Él…. 

Hay un solo problema. Todo esto es más o menos fácil de expresar, decir o escribir. Pero (y lo sé por experiencia propia) es muy difícil de realizar. Mejor dicho, de mantener.  Puedo “vivir bajo la mirada de Dios” por un rato, si me concentró mucho o rezo o mientras estudio Torá (y a veces hasta en esos momentos cuesta…).   El gran desafío es el “siempre”.    La constancia de vivir en Su presencia…  ¿Cuántas personas, aparte del Rey David, pueden llegar a este nivel de conexión permanente con Dios y no ser derrotados por el enemigo número 1 de la Emuná:  “distraerse de Dios”?

LA EXCEPCION 

Para escribir lo que escribí hoy solo tuve que pensar en mi querida suegra, ORO NORY BAT ESTER z”l. Ella personificó a la perfección el lema del rey David: שויתי ה ‘לנגדי תמיד. Sin estudiar Gemara o filosofía judía, articuló este significado de EMUNA, más allá de las palabras, con su devoción permanente por HaShem.

Al transformarse voluntariamente en un vehículo Divino que asiste a aquellos pobres “especiales”, que uno no sabe que son pobres porque se sienten avergonzados de pedir.

Al imitar a Su amado Creador cuidando a los enfermos, consolando a los dolientes, ayudando a las viudas, protegiendo a los huérfanos o alegrando a las novias.

Por la inmensa gratitud y alegría que siempre manifestó por todo lo que Dios le dio y que, por esa enorme humildad que solo sienten aquellos que están muy cerca de HaShem, nunca sintió que mereció. 

Por la completa y explícita aceptación de todo lo que sufrió y por lo cual nunca se quejó.   

Mi querida suegra vivía permanentemente en presencia de Dios. Y lo que es más (y muy inusual): su proceder y sus acciones hacían que los demás también notaran Su presencia.

Su vida estuvo dedicada al respeto y al amor a HaShem, a Su pueblo; a su querido esposo Ribbí David Carciente z”l y a toda su querida familia.   

Mañana se cumplirán siete días de su desaparición física.

Quiera HaShem enviar su consuelo a sus hermanos, tío Marcos y tia Camila; a su querido hijo, Rab Asher Meir; a sus hijas, Mercedes, Esther, Rebbeca, Noemi, Sari, Miriam, Vered y mi querida esposa Coty.

Que su extraordinaria vida sea la inspiración de mis hijos y de todos sus otros nietos que nunca la olvidarán. 

חבל על דאבדין ולא משתכחין

¡Que gran pérdida, aquellos que se van de este mundo, y ya no pueden ser reemplazados! 




SHABBAT: Desconectarse para re-conectarse

REALIDAD VIRTUAL
Imaginemonos la video-grabación de un día de nuestras vidas: ¿Cuánto tiempo de esa película nos mostraría frente a algún tipo de pantalla, computadora, tablet o teléfono celular?
Los aparatos electrónicos son adictivos. La dependencia es enorme. Pensemos que aun cuando el hombre moderno se distancia de su trabajo, descansa y se relaja, lo hace “conectándose” a los mismos dispositivos que ha estado usando sin parar, en su trabajo, o camino a su trabajo, de lunes a viernes.
En la actualidad el ciudadano estadounidense promedio pasa 15 horas por día conectado a algún medio de comunicación. Uno solo tiene que entrar al subte de New York y ver que difícilmente encontrará un pasajero que no esté con sus audífonos en sus odio conectado a su celular o tablet.  Recuerdo que hay unas semanas atrás necesitaba preguntarle a alguien cómo se llegaba a un determinado subte y no pude encontrar una persona que no estuviera con sus headphones activos.
UN PROBLEMA SIN SOLUCION
La tecnología digital se ha convertido en algo peligrosamente incontrolable.
En las escuelas, los profesores y los educadores no tienen la menor idea de cómo evitar que los estudiantes se desconecten de sus teléfonos celulares.
Los padres ven con impotencia como sus niños pequeños prefieren tener en sus manitos los iphones y androides en lugar de tomar las manos de sus mayores.
“La ansiedad de la separación” (separation anxiety), un concepto que se solía usar en psicología para definir la angustia que sufren los niños pequeños cuando se separan de sus padres, ¡define hoy el trauma de los niños y adolescentes cuando se separan accidentalmente de sus celulares!
Esta permanente conexión a nuestros aparatos electrónicos no nos permite utilizar diferentes partes de nuestra mente. Desconectar nuestros cerebros de la matrix del ciberespacio es hoy, más urgente que nunca.
Pero nadie sabe cómo evitar esta dependencia tecnológica.
Con excepción de AM ISRAEL.
DESCONECTARSE PARA RECONCTARSE
HaShem nos regaló el Shabbat. Que siempre, de alguna manera, nos benefició. En tiempos de esclavitud, el Shabbat nos liberaba de los trabajos forzados. En tiempos de persecuciones, nos refugiábamos en el Shabbat como una isla emocional que nos hacia olvidar nuestras penas.     En tiempos de pobreza, sabíamos que un día a la semana, en nuestra mesa no faltaría ni pan ni los mejore manjares que podíamos solventar.
En los tiempos modernos, creo que uno de los mayores beneficios del Shabbat es que nos obliga a desconectarnos del mundo virtual. En Shabbat, durante un poco más de 24 horas, desde el viernes a la tarde hasta el sábado a la noche, todo contacto con el mundo electrónico queda suspendido.
“El poder de la desconexión”,  nunca fue más importante que en nuestros días.
Desconectados del mundo virtual, podremos disfrutar de los placeres del mundo real. Los aromas de Shabbat, las canciones en la mesa de Shabbat,  el tiempo compartido con nuestros padres, y las conversaciones en un idioma no-binario con nuestros hijos.
Shabbat, nunca fue tan necesario!
SHABBAT TOGETHER
Este  noche celebraremos nuevamente el “Shabbat Project”, un hermoso proyecto que alienta a todos los judíos del mundo a observar plenamente el Shabbat. Durante este Shabbat, NO tendremos una explosión de fotos de las hermosas cenas o almuerzos de Shabbat que se celebran en millones de hogares judíos alrededor del mundo.
Lo que vivamos y veamos con nuestros ojos este Shabbat tendrá un valor que va mas allá de la imagen fotográfica: el valor de lo irrecuperable. Serán imágenes que, a diferencia de lo que hoy es común, NO se compartirán en un video por WhatsApp sino que se convertirán en memorias que se grabaran en nuestros corazones.
A todo esto se sumará la incomparable felicidad de saber que, aunque no lo veamos en tiempo real, millones de Yehudim estamos observando un Shabbat en conjunto.
Nos desconectamos de nuestros celulares para reconectarnos con Dios, con nuestra familia y con nuestro pueblo.
Este viernes, antes de la puesta del sol, digámosle adiós a nuestros teléfonos celulares; encendamos las velas, y capturemos con los 94.5 Megapixels de nuestros ojos las imágenes no digitales de este memorable Shabbat.
SHABBAT SHALOM



ENTONACION de la HAFTARA de la SEMANA

HAFTARA DE LA PARASHA VAYERA (Nov 16, 2019)

HAFTARA DE LA PARASHA JAYE SARA. (Nov 23, 2019)

HAFTARA DE LA PARASHA TOLEDOT (Nov 30, 2019)