El Exodo de Egipto y el Exodo de Babilonia

חזרנו לקרוא החודשים בשם שנקראים בארץ בבל, להזכיר כי שם עמדנו ומשם העלנו השם
רמב”ן שמות י”ב , 2
Esta noche comienza el mes de Nisán (no confundir con Nissan, con la «i» acentuada , la automotriz japonesa!).
Mañana por la mañana leeremos la Perashá de la semana Tazria, y en un segundo Sefer Torá haJodesh hazé lajem, esto es, un texto del libro de Shemot (Exodo) capítulo 12 que dice: “Este mes será para ustedes el primer mes….de los meses del año”.
En el calendario hebreo hay 12 meses (o 13 cuando es año “bisiesto”). El mes de Nisán, es el primero de los meses del año. Aunque en el calendario hebreo el año comienza en el séptimo mes, que es el mes de Tishrí (en hebreo moderno dicen “Tishrei”). Pero, nuevamente, el primer mes de los meses (un concepto que NO existe en el calendario gregoriano ) es Nisán.
¿Por qué Nisán es el primer mes?
PRIMAVERA
Nisán, en el hemisferio norte, marca el comienzo la primavera. Y así en realidad lo llama la Torá, Jodesh haAbib, el mes de la primavera. El nombre Nisán viene de “nitsán”, que en hebreo significa florecer, ya que en este mes comienzan los arboles a producir sus hojas verdes y sus flores. Y es por esta razón que durante el mes de Nisán decimos una bendición especial, Bircat haIlanot, cuando vemos los arboles frutales en flor ver aquí ).
SALIDA DE EGIPTO
De acuerdo a nuestros Sabios la razón principal por la cual Nisán fue asignado como el primer mes del año es para que cada vez que contemos los meses recordemos el gran milagro de nuestra redención. Así, cuando mencionamos por ejemplo “el tercer mes” del año recordemos que este es “el tercer mes, contando desde el mes de nuestra redención“.
Algo parecido, aunque en sentido contrario, ocurre con los días de la semana. Los días de la semana en hebreo, como en portugués, se cuentan con los ordinales: primer día ( יום ראשון) por domingo, segundo día (יום שני), por lunes, etc. Y cada vez que contamos los días lo hacemos en referencia al Shabbat: Cuando decimos en hebreo “Lunes” (en hebreo rabínico שני בשבת), estamos declarando que “hoy es el segundo día, contando hacia el Shabbat“. Así cada vez que mencionamos un día de la semana, recordamos al Shabbat.
Pero aunque hoy en día en hebreo seguimos contando los días de la semana con números ordinales, ya NO contamos los meses hebreos con sus nombres ordinales, sino que los llamamos con otros nombres: Nisán, Iyar, Tishrí, etc. ¿Por qué? Estos nombres ¡ni siquiera son hebreos! Son en realidad los nombres de los meses Babilonios y Persas (tal como figuran en Meguilat Ester).
LA SALIDA DE BABILONIA
La inquietante pregunta es: ¿por qué los judíos abandonamos los nombres Bíblicos de los meses y adoptamos los nombres no-judíos de los meses de Babilonia?
Rambán (Exodo 12:2) explica que esto tiene que ver con una profecía de Yirmiyahu (Jeremías). Yirmiyahu tuvo la difícil tarea de anunciar al pueblo de Israel que si persistía en su abandono de la Torá, el Bet haMiqdash y Yerushalayim serían destruidos, y que los sobrevivientes serían llevados como cautivos a Babilonia. Pero también consoló al pueblo, anunciando que HaShem milagrosamente los traería de regreso desde Babilonia hasta la tierra de Israel. Este gran milagro ocurrió 70 años luego de la destrucción del Bet haMiqdash, cuando el emperador persa “Ciro” (Koresh), anunció que HaShem se reveló a él y le ordenó reconstruir el Bet haMiqdash, en Yerushalayim. Ciro invitó a todos los Yehudim que quisieran regresar a Israel a hacerlo bajo su protección. Yirmiyahu había profetizado la destrucción y el exilio de Israel (capítulo 16: 9-13) y también el regreso del pueblo judío a su tierra. Y dijo (16:14-15) que cuando HaShem hiciera regresar al pueblo judío de la tierra de Babilonia (Babel) hacia la tierra de Israel: “…ya no se dirá [solamente] que HaShem … sacó a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino que se dirá que HaShem [milagrosamente] trajo de regreso a los hijos de Israel [de regreso a su tierra] desde la tierra del norte (=Babel) y desde todos los países donde los había exiliado” .
Si bien esto no quiere decir que el recuerdo de la redención de Babilonia vaya a «reemplazar» al recuerdo de la redención del cautiverio de Egipto,  para no olvidar el increíble milagro de la salida de Babel y el regreso a Yerushalayim, llamamos a los meses hebreos con los nombres de los meses babilonios. Así, cada vez que mencionamos el nombre de uno de los meses de nuestro calendario, recordamos nuestro exilio en Babel y nuestra milagrosa redención de ese segundo cautiverio.



El vertiginoso final de Hamán

El capítulo 6 de Meguilat Ester nos cuenta que luego del primer banquete que la reina Ester preparó para Ajashverosh y un invitado inesperado, Hamán, el rey no puede dormir. El rey está consumido por celos o sospechas, pensando que Hamán puede encontrar aliados entre los guardias que tenían acceso al rey, o entre los sirvientes que podían envenenar su comida, etc. En su inusual insomnio, el rey pide que le traigan el libro de las Crónicas, los registros históricos oficiales (de los cuales nada quedó) que eran escritos por los historiadores del reino. El rey estaba interesado en leer si había recompensado generosamente a aquellos que lo habían protegido, informando acerca de posibles atentados contra su vida. Ser generoso con los informantes leales al rey era esencial para que otros imitaran este gesto. Y el rey quería asegurarse que en esos momentos, que parecían tan peligrosos, los súbditos supieran de su generosidad.  Al leer las crónicas el rey descubre que 5 años atrás, Mordejai, el judío, había informado acerca de Bigtana y Teresh, dos guardias del tesoro que querían envenenar al rey. El rey preguntó si se había recompensado a Mordejai de alguna manera y sus servidores le respondieron que no. Al amanecer, justo antes de que el rey diera la orden de recompensar a Mordejai, Hamán llega al palacio. ¿Qué estaba haciendo Hamán tan temprano en el palacio de Ajashverosh? En el capitulo anterior vimos que Hamán se consumía de ira cada vez que veía a Mordejai que no se arrodillaba ante él. 

La trama principal de Purim es la mega-venganza que Hamán planea para desquitarse contra Mordejai: exterminar a todo su pueblo. El malvado Hamán pensó que su venganza sería mas placentera si Mordejai veía con sus propios ojos la muerte de su pueblo, y por eso lo dejó con vida. Pero ahora Hamán le confiesa a su esposa y a sus amigos que ya no puede soportar la presencia de Mordejai. Su esposa, Zeresh, le sugiere a Hamán que vaya a ver a al rey y “denuncie” a Mordejai, para que éste sea inmediatamente ejecutado. Pero, ¿de qué se lo iba a acusar a Mordejai? El texto no nos proporciona ningún detalle.   Según el profesor Yonatán Grossman, Hamán fue aconsejado por su esposa Zeresh que acusará a Mordejai de “traición a la patria”. ¿De dónde se puede deducir esta ida? Grossman muestra la similitud entre las palabras que usa el texto cuando Zeresh habla con su marido Hamán, y las palabras que uso Izebel al hablar con su marido el rey Ajab (Reyes 1, 4-7). 

Veamos.  Ajab, uno de los reyes de Israel (ca. 900-850 aec.) deseaba poseer el viñedo de su vecino Nabot. El rey le ofreció a Nabot comprarle su tierra, pero Nabot se negó. Ajab se deprimió y su esposa Izebel —una mujer fenicia que no respetaba en absoluto las leyes judías— mandó a sobornar a dos testigos para que acusaran falsamente a Nabot de haber maldecido al rey, lo cual se consideraba una acto de alta traición y se condenaba con la muerte del ofensor. Con la ayuda de todo un aparato de justicia completamente corrupto, Izebel logró que los jueces condenaran a Nabot, lo ejecutaran y confiscaran sus tierras , que ahora quedaban a disposición del rey. (הרוגי המלכות, נכסיהן למלך). 

Grossman explica que a pesar de que el texto de Ester no menciona los detalles del plan de Zeresh y Hamán , podemos deducir por la similitud entre los dos textos que se trataba del mismo plan: acusar falsamente a Mordejai de alta traición, probablemente por intermedio de testigos sobornados, y proceder a su inmediata ejecución. Haman llegó esa mañana al palacio de Ajashverosh con ese plan en mente (y acompañado, probablemente, de testigos falsos). Hamán estaba tan seguro del éxito de su misión que antes de salir de su casa mandó a erigir un poste de 25 metros de alto para ejecutar a Mordejai.

Dicho sea de paso, la forma tradicional de ejecución en el impero persa no era la horca, como se suele entender de las traducciones convencionales, sino el empalamiento, que consistía en atravesar el cuerpo del reo con un palo afilado que salía por su garganta, y dejarlo desangrar así hasta morir. Esta horrible forma de ejecución fue desarrollada por los asirios y adoptada luego por los persas.  Se han encontrado relieves que ilustran esta ejecución.

Esta ilustración muestra el empalamiento de Yehudim ejecutados por Sanjerib, cuando este invadió Israel en el 722 aec. Al parecer Bigtana y Teresh también fueron ejecutados de esta manera.  Y así quería Hamán ejecutar a Mordejai. La altura exagerada del poste, 25 metros — la altura de un edifico de 8 o 9 pisos— es otra evidencia de que el plan de Hamán era acusar a Mordejai de alta traición, ya que el gobierno quería que la ejecución de los traidores sea vista públicamente para que a nadie se le ocurriera actuar contra el rey.  
Al final, como se dice en Purim, venahafoj hu, a los enemigos de Israel les salió todo al revés”. Esa horrible ejecución, en ese mismo poste, le llegó a Hamán esa misma noche, cuando Ajashverosh lo acusó de “traicionar” al rey, galanteando con su esposa. 




La vida por una cena

El final del capitulo 4 de Meguilat Ester nos cuenta que los Yehudim se enteran de la existencia de un decreto para eliminar a los judíos del imperio persa, esto es, todos los judíos del mundo, probablemente unas 200 o 300 mil almas, incluyendo 50.000 judíos que vivían en la tierra de Israel. Todos el mundo sabía acerca de este decreto, menos el rey y los que vivían en el palacio, entre ellos la reina Ester. Evitar que esta información llegara hasta el palacio era parte del plan de Hamán, para impedir que el rey eventualmente vetase ese terrible edicto, que era esencialmente una venganza personal de Hamán.  

PELIGRO, AREA RESTRINGIDA

Acto seguido, Mordejai le informa a Ester lo que está sucediendo y le pide su intervención. Ester era la única persona en el mundo que podía tener acceso al rey. Pero sorpresivamente Ester se niega a intervenir. Y le explica a Mordejai por qué. Nadie, incluyendo la misma reina, podia solicitar una audiencia con el rey. Solicitar una audiencia era la prerrogativa exclusiva del rey. Y no había otra forma que Ester pudiera encontrarse a solas con el rey, ya que como ella misma lo explicó, Ajashverosh no había pedido verla— en sus aposentos— hacia ya un mes. El lector moderno puede pensar que ya que vivía en el palacio Ester podría simplemente acercarse al rey en algún momento que él estuviese libre y contarle al rey su problema y solicitarle clemencia para su pueblo. Lo que debemos entender es que por razones de seguridad el rey vivía protegido (me imagino que casi recluido) en el JATSER HAPENIMIT, una zona de alta seguridad, como una “oficina presidencial” (o el “Oval Office” en la Casa Blanca) a la cual NADIE tenía acceso, a menos que fuera convocado por el mismo el rey. Y si alguien cruzaba la linea e ingresaba ilegalmente (אשר לא כדת) en este perímetro, la ley ordenaba que los guardias, que estaban armados para este propósito con largas hachas, debían matar al intruso de inmediato. Incluso si el intruso era alguien de confianza, como la propia reina. Todo esto era parte de las extremas medidas de seguridad que los emperadores habían concebido para protegerse de atentados contra sus vidas, que no eran poco comunes. Y a veces participaban de estas atentados personas muy allegadas al rey. Recordemos que este mismo rey, Ajashverosh, fue asesinado por Artebano, su tío y jefe de su guardia personal.

SALVARSE, JUSTO A TIEMPO

Pero a pesar del inminente riesgo de muerte, Ester decide llevar a cabo su misión suicida e ingresar al perímetro de máxima seguridad. Su esperanza era que el rey la viese antes de que los guardias la llegasen a matar, y que el rey decidiera perdonarle la vida, extendiendo hacia ella su cetro real. 
Consciente del altísimo riesgo de su misión, Ester le pide a Mordejai que todos los judíos de Shushán ayunen (y recen) por su éxito. Este no era un ayuno común de 12 o 24 horas. Los judíos de Shushán, y la misma reina Ester junto con sus doncellas, ayunaron por tres días seguidos, sin comer ni beber, implorando a Dios que protegiera a Ester y la ayudará en su misión.  Digamos de paso que una de las razones por la cuales ayunamos en el día 13 de Adar (esta año el 20 de Marzo, la víspera de Purim), es justamente para recordar este importante ayuno colectivo que duró 72 horas .  
En el comienzo del capitulo 5 leemos que en el tercer día del ayuno, Ester finalmente cruzó la zona de seguridad. Ajashverosh la vio y Ester “halló gracia en sus ojos”. Y fue gracias a este “providencial” sentimiento que el rey decidió perdonarle la vida. Y antes de que fuera ejecutada por sus guardias, le extendió su cetro y la indultó. En ese momento, el rey le preguntó a Ester qué podia hacer por ella. Y agregó: Pídeme lo que quieras, “hasta la mitad del reino te será concedido”.   

Y aquí la gran sorpresa. Contra todas nuestras expectativas Ester “desaprovecha la oportunidad” y en lugar de informarle al rey sobre el edicto del genocidio de los judíos y pedirle que anulase este documento, Ester no menciona ningún edicto y ningún conflicto . Lo único que hace Ester es invitar al rey a un mishté, a una cena o recepción, que ella había organizado para esa misma noche para el rey y para un invitado especial: Hamán.  El rey, fiel a su promesa de complacer a Ester, no hizo preguntas. Y como no le incomodaban las fiestas se prestó al enigmático juego, aceptó de inmediato la invitación y mandó a traer a Hamán a la cena que ofreció Ester.

Continuará… 




Matar sin que el rey lo note

La trama de Meguilat Ester, al menos en su nivel superficial, sólo tiene sentido si asumimos que el rey Ajashverosh no estaba al tanto del contenido del decreto de Hamán. Como ocurre innumerables veces en todo tipo de contextos politicos, monarquías y democracias, muchas veces los ministros o asesores ocultan cierta información del rey o del presidente por consideraciones políticas, partidarias, personales, etc. Hamán no solo no reveló a Ajashverosh que el edicto decretaba el genocidio de los judíos, sino que es razonable asumir que hizo todo lo necesario para evitar que el contenido de ese edicto llegara a oídos del rey, y que el rey pudiera cuestionarlo. 

El Rab Almosnino en su magistral obra Yedé Moshé explica una de las tácticas de Haman para ocultar la información del rey, mencionada con exquisita sutileza por el texto de Ester. 

KETAB HADAT

Había dos documentos oficiales que anunciaban el edicto. El primer documento era el ketab hadat (cap. 3:14). Este era el texto oficial. Y a pesar de no haber sido redactado por el rey, este documento era leído oficialmente ante el rey para su aprobación final. Según el rab Almosnino este documento fue redactado de una manera ambigua. Solo mencionaba que todos los sujetos del imperio “debían estar preparados para ese día ( להיות עתידים ליום הזה), el 13 de Adar”, a la espera de nuevas instrucciones. Como cuando una publicidad moderna dice: “Save the date (“Reserva esta fecha”), los detalles llegaran más tarde». Este documento fue proclamado oficialmente en Shushán y en todas las ciudades del imperio. Con este ambiguo documento Hamán hacía pensar al rey que el plan final era despojar a los judíos de sus privilegios civiles y de sus bienes ( לאבדם), y así, someterlos a la esclavitud. De esta manera, sugirió Hamán, se castigaría el desacato de los judíos “que desobedecen las leyes del rey y siguen sus propias leyes”, y se recaudaría una importante suma de dinero para las arcas reales.   Si el rey cuestionaba a Hamán la ambigüedad del edicto, Hamán le explicaría al rey que si el edicto fuera más explícito los judíos descubrirían de qué se trataba y escaparían, ocultarían sus bienes, etc. y se perdería el factor sorpresa para atraparlos. 

PATSHEGUEN HAKETAB

El segundo documento es el patsheguen del ketab hadat (cap 3:13). La palabra patsheguen significa: explicación. Este segundo texto (llamado aquí «sefarim») proveía los detalles de la implementación del ketab hadat, y en el mismo se mencionaba explícitamente que ese día se permitiría, cito «en todas las provincias del rey destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y ancianos, niños y mujeres…y sus posesiones estarían dadas al saqueo”.  Este segundo texto fue redactado por Hamán, sin conocimiento del rey, y fue enviado junto con el primer documento a todos los rincones del imperio. Sin embargo, no fue leído ni proclamado en la cuidad capital , Shushán, para evitar así que llegará a oídos del rey. Todo lo que se anunció en Shushán fue el ketab hadat, el primer documento que solo mencionaba la fecha para la cual los ciudadanos deberían prepararse a la espera de nuevas instrucciones. Y así el rey no llegó a tener conocimiento del verdadero plan de Hamán.De esta manera se comprende también por qué en todas las ciudades del imperio los judíos estaban de duelo (Ester 4:3) mientras que en Shushán, la ciudad estaba perpleja, es decir, la gente estaba confundida porque no sabían de qué se trataba ese misterioso edicto. 

LOS DOS DOCUMENTOS 

En el inicio del capitulo 4, la Meguilá dice que Mordejai se enteró del contenido del segundo documento, y en el versículo 8 vemos claramente la distinción entre estos dos decretos. El versículo 4:8 dice que Mordejai “Le dio a Hataj una copia del texto del patsheguen, detallando que lo que había sido promulgado [ketab hadat] en Shushán indicaba la destrucción de los judíos, para que se lo mostrase a Ester y ella supiera de qué se trata, mandara a Ester [a informar] al rey para implorar su favor e interceder ante él por su pueblo.”  Mordejai le entrega a Hataj una copia del segundo documento y todo lo que pretende es que Ajashverosh sepa que había sido engañado por Hamán –al ocultarle su plan genocida– y convencerlo que evite una gran matanza. 

El resto del 4 capítulo trata de las dificultades que le esperan a Ester para lograr el próximo paso: conseguir una audiencia con el rey. 

Para leer el libro del Rab Almosnino, ver este link. El tema que explicamos se menciona brevemente en las páginas 452-453 (.רכו ע»ב-רכז) 




El Rey Ajashverosh y el Rey Salomón

אחשורוש …בא לישב על כסא שלמה ולא הניחוהו 

Lo primero que nos cuenta el libro de Ester es acerca de una fiesta (mishté) que el rey Ajashverosh ofreció para agasajar a todos los gobernantes de sus 127 provincias, sus ministros y sus súbditos (‘abadav). Esta fiesta se celebró en el tercer año de su reinado, una vez que Ajashverosh terminó de sofocar todas las rebeliones contra él y se sintió establecido en su trono.

Después de que la Meguilá nos da los detalles técnicos de esta fiesta (Capítulo 1: 1-3), explica el propósito de esta celebración (1: 4) Ajashverosh quería «exhibir (presumir de] su riqueza y honor [o gloria] de su Reino (‘ Osher Kebod Maljutó) delante de todos sus invitados «.

El último día de la fiesta, el rey se emborracha y manda a buscar a su esposa Vashti para comparecer ante los hombres. La Meguilá, con delicadeza y eufemismos, explica la razón por la que Ahashverosh llamó a Vashti. Para «exhibir» su belleza frente a la gente y los nobles, ya que era hermosa «. Vashti se negó a cumplir la orden del Rey, y en este punto comienza la trama que concluirá no solo con el destronamiento de Vashti, pero también con la humillación del rey Ajashverosh, debido a su impulsividad y la falta de sabiduría.

La semana pasada explicamos que el libro de Ester contiene dos narraciones paralelas: la versión oficial , compatible con la cultura persa; y la otra versión, la narrativa judía, que transmite el punto de vista judío sobre los eventos narrados en el texto común. También dijimos que para «descubrir» este segundo texto debemos encontrar las palabras clave que dirigen nuestra atención a contextos similares y que profundizan nuestra comprensión de lo que dice la Meguilá .

Un nuevo libro que estoy leyendo este año, Meguilat Setarim, del profesor de biblia de la universidad de Bar Ilán Yonatán Grossman, explica que en este texto la Meguilá compara muy sutilmente a Ajashverosh con el rey Salomón.

Veamos. El libro Melajim Alef (Reyes I) escribe que en el tercer año de su Reino (2:39), una vez que el rey Salomón terminó con el último de los enemigos de su padre, Shim’i ben Guera, y se sintió seguro en su trono (2: 46), el rey celebró una fiesta (mishté) e invitó a todos sus súbditos (‘abadav, 3:15). Hasta ahora todo se ve parecido. Excepto por dos palabras clave: «עושר וכבוד», riqueza y gloria. En este punto, el rey Ajashverosh y el rey Salomón están en dos extremos diferentes.

Cuando el rey Salomón estaba a punto de ocupar su trono, tuvo un sueño. Y en ese sueño HaShem le ofreció cumplir cualquiera de sus deseos. Salomón, que podría haber optado por lo que cualquier otro rey hubiera pedido, la riqueza y la fama, le pidió a Dios que le concediera «sabiduría», un corazón inteligente para guiar a su pueblo con justicia y rectitud. Dios le otorga sabiduría a Salomón y, como sabemos, el pueblo judío considera al rey Salomón como el hombre más sabio que jamás haya existido. El texto bíblico también registra que Dios apreció lo que Salomón NO pidió y espontáneamente se lo concede (3:12): «También lo que NO me pediste, te lo concederé: riqueza y honor».

Ahora podemos cerrar el círculo. El autor de Megilla asume que identificaremos esas dos palabras «riqueza y honor» y conectaremos los puntos entre Ahashverosh y el rey Salomón.

1.Ajashverosh hizo una fiesta para celebrar su riqueza y su honor. Salomón, para celebrar la sabiduría que Dios le otorgó.

2. La «imagen social» de Ajashverosh dependía de que sus súbditos notaran su riqueza y lo honraran por ella. Y por eso necesitaba mostrar sus riquezas o la belleza de su esposa. Para el rey judío la riqueza y la gloria eran prescindibles. No le importaba su propia imagen. Quería la sabiduría para beneficio de sus súbditos.

3. Al final de la fiesta, Ajashverosh se emborracha, comete algunos errores grotescos y termina haciendo el ridículo frente a todo su imperio. Su riqueza y su gloria no ayudaron a su imagen porque carecía de sabiduría. El rey Salomón, por otro lado, pidió sabiduría, y Dios, al final, también le otorgó riqueza y honor.

Los Sabios que por supuesto notaron todo esto, dijeron con pocas pero muy significativas palabras, que «Ajashverosh quiso sentarse en el trono del rey Salomón, pero no lo logró» (Esther Rabba 1:11).




Un libro con dos relatos

«ויכתב מרדכי – היא המגילה הזאת כמות שהיא»

En lo personal tengo fascinación por el libro de Ester, ya que tiene algunos elementos únicos. En primer lugar, no fue escrito como virtualmente todos los demás libros del Tanaj, en la tierra de Israel, sino que como dice explícitamente el texto, fue compuesto en Shushán por Mordejai (ver Rashí arriba), y enviado por Ester a los Sabios para su aprobación canónica. 
Este libro no era un documento privado, sino que fue enviado a las comunidades judías de todas las provincias del imperio Persa. Por lo tanto, el libro iba a ser leído también por no judíos. Incluyendo enemigos de Israel y funcionarios del gobierno persa. Y por ese motivo debemos asumir que el texto fue redactado teniendo en cuenta las sensibilidades del emperador persa. Si tenemos en cuenta este simple punto creo que podremos comprender mejor algunos aspectos únicos de este libro.
Dos ejemplos:
1. El tratamiento preferencial del Rey Ajashverosh. Superficialmente, el protagonista principal de la historia de Purim, parece ser el Rey Ajashverosh. El libro comienza y termina con él y sus gloriosos actos. Su nombre, Ajashverosh, o más comúnmente “el Rey” , es el que más aparece en la Meguilá. El texto trata al rey con máximo respeto y honor. Y nunca se critican sus acciones, su carácter, sus decisiones etc. algo muy poco común en la Biblia, que siempre menciona las faltas de sus heroes, para enseñarnos a no cometer los mismos errores. Y a Ajashverosh no le faltaban defectos. Era de carácter débil. No podía tomar una decisión por sí mismo. Cometió grotescos errores politicos. Era ostentoso e insaciable. Adicto al alcohol, a las mujeres y a las fiestas. Pero en el texto no críticas explícitas hacia el rey. El monarca salé muy bien parado de todos los enredos que él mismo provocó. El rey es presentado casi como un héroe, que una vez se dejó llevar por el mal consejo de Hamán, pero que a último momento tuvo la sabiduría de cambiar las cosas y hacer justicia.  Todo este esfuerzo diplomático se comprende mejor si asumimos que el autor de Meguilat Ester escribió bajo la atenta mirada del emperador y sus oficiales. 
2. El próximo elemento que hace de Meguilat Ester un libro diferente a todos los demás libros de la biblia hebrea (Tanaj) es que en sus lineas NO aparece el nombre de Dios. ¿Cómo es posible que la milagrosa salvación del pueblo judío no haya sido atribuida explícitamente, como siempre lo es, a la intervención Divina? Identificar a Dios detrás de la historia, especialmente un milagroso evento el el cual TODO el pueblo judío fue salvado del exterminio, ¡es la esencia de la Torá!  Algo más: si observamos el texto un poco más de cerca veremos que no solo está ausente el nombre Divino. En realidad no se menciona de manera explicita ningún milagro, ningún acto, ni ritual religioso, ni judío ni persa. Un ejemplo, cuando Ester está por arriesgar su vida y ruega a todos los judíos de Shushán que se reúnan por ella, les pide que “ayunen”, y la palabra más esperable: “rezar”, ¡brilla por su ausencia!. Es como si el libro de Ester hubiese sido escrito en un plano “secular”, más que judío, que evita cruzar los limites de lo que se llama hoy “la separación entre religion y estado…”
Todos estos misterios creo que se resuelven cuando asumimos que el libro de Ester fue escrito teniendo en cuenta la sensibilidad, o la censura, del Imperio y que por esa razón, los aspectos religiosos (es decir, «nacionales judíos») no podían ser mencionados explícitamente. 
Recién una vez que entendemos estos puntos podemos pasar al próximo nivel. 
3. El libro de Ester tiene dos narrativas, una persa y otra judía. La version persa es «la historia oficial». La que se lee superficialmente. La version judía es la que el autor realmente quiere trasmitir. Es subliminal. Hay que leer entre las líneas. El texto está repleto de alusiones a otros acontecimientos bíblicos, fácilmente reconocibles por el lector que medianamente conoce la Torá. Y al identificar estos puntos de contacto, las palabras se abren como cuando se hace click a un hyperlink, la historia persa secular se convierte en un texto bíblico sagrado. Este segundo texto nos muestra entre otras cosas, el sacrifico de Ester y el coraje de Mordejai. Nos revela la vanidad y el materialismo de Ajashverosh, para que aprendamos a alejarnos de esos vicios. Y por sobre todo nos ayuda a des-cubrir la providencial Intervención Divina, tema principal de este, y cualquier otro libro judío. 
Continuará




El Rab Yehudá Benattar (1655-1733) y la ostentación en las fiestas comunitarias

LA COMUNIDAD JUDIA DE FEZ

Los primeros datos que tenemos acerca de la comunidad judía de la ciudad de Fez son del siglo VIII. En ese entonces se dice que ya vivían allí unos 15.000 judíos. 

Fez fue famosa por ser la ciudad donde una de las más grandes luminaria rabínicas de todos los tiempos, el Rab Isaac Alfasi (1013–1103, el apellido “Alfasi” significa: oriundo de Fez) instaló y operó su famosa Yeshibá, academia de estudios rabínicos.

Por Fez también pasó nada menos que Maimónides, quien vivió allí por unos años antes de instalarse en Egipto.

Fez fue también el primer destino de muchos de los refugiados judíos que fueron expulsados de España y Portugal en 1492 y 1497. 

La comunidad judía de Fez también sufrió hambre, sequías, incendios, persecuciones y matanzas. La primera matanza ocurrió en el año 1033 cuando un numeroso grupo de extremistas musulmanes invadió el barrio judío y asesinó a los más de 6.000 judíos que residían en ese entonces en Fez. Solo sobrevivieron 4 hombres y 5 mujeres. Alo similar ocurrió a mediados del siglo XV. 

En el año 1947 vivían en Fez más de 22.000 judíos, de un total de 250.000 judíos residían en Marruecos.  A partir de 1948 la mayoría de los judíos de Marruecos emigró a Israel, Francia, Canadá, Venezuela, etc. Hoy todavía viven en Fez alrededor de 100 judíos. 

ESTUDIAR Y TRABAJAR

El rabino sobre el cual escribiremos hoy se llamaba Yehudá Benattar (o Ben Attar). Nació en Fez en el año 1655. Sus maestros pertenecían las grandes dinastías rabínicas de esta ciudad.  El Rab Vidal Sarfatti y el rab Menajem Seriro (o Serilio).  Desde una temprana edad el rab Benattar se destacó como una gran luminaria rabínica. A los 23 años perdió a su padre, que hasta ese entonces lo mantenía para que pudiera estudiar. A partir de ese momento se dedicó a la orfebrería de oro. Trabajaba para judíos y musulmanes . Y como era un gran artesano y muy honesto se hizo famoso en su oficio.  Cuentan que hasta el día de hoy algunos residentes musulmanes de Fez dicen que poseen anillos hechos por el Rab Benattar, y lo consideran de un valor incalculable, y lo usan como un talismán. 

Su trabajo no lo prevenía del estudio de la Torá. Cada día, luego del rezo de la mañana (shajarit) el rab Benattar se dirigía a su taller y una vez que había ganado el dinero necesario para mantenerse en esa jornada cerraba su negocio y se dirigía a su Yeshibá a estudiar, enseñar y escribir. 

RABINO Y MAESTRO 

Los grandes conocimientos y la formación del rab Benattar fueron reconocidos por todas las personalidades rabínicas de Fez. Y en 1698 el Rab benattar fue elegido por todos los rabinos locales como el Ab Bet Din, Jefe de la Corte Rabínica de la comunidad, el cargo más alto que un rabino podia tener allí.

El famoso rab Jidá (Jayim Yosef David Azulay, que escribió una breve historia  de los rabinos sefardíes, cuenta que a pesar de su alto cargo y su completa dedicación a la comunidad, el rab Benattar decidió no recibir compensación por su trabajo comunitario y continuó durante toda su vida en su trabajo de orfebre. 

El Rab Benattar tuvo muchísimos alumnos. Prácticamente todos los estudiantes rabínicos de Fez se consideraban sus discípulos. Implementó un sistema de enseñanza que no era muy común en esa época. Para que sus alumnos aprendieran oratoria y estuvieran preparados para dar sermones en público, los hacía hablar en público cada Shabbat a la hora de Minjá. El Rab supervisaba la preparación de los sermones y los editaba y luego, muchos de estos sermones junto sus propios discursos, fueron puestos por escrito en uno de sus famosos libros: Minjat Yehudá, una colección de discursos (derashot) sobre la Perashá de la semana.  Este libro permaneció en manuscrito por siglos. Fue impreso por primera vez en la ciudad de Maknez (en español Mequinez), en el año 1940, ver aquí. El rab escribió otros libros, algunos de los cuales todavía permanecen en manuscrito. Otros se han perdido o sabemos de ellos porque han sido citados por otros autores. Uno de sus libros mas famosos se llama Shir Mijtam, un libro muy original ya que contiene las leyes de Kashrut (específicamente, shejitá y terefot) en forma de poesía, con los comentarios de su hijo, el rab Obed Benattar (Ver aquí, edición de Varsovia 1880). 

RABINO y LIDER COMUNITARIO 

El Rab Benattar no solo fue un erudito en materia de Torá sino que también fue un gran líder comunitario. Entre otras cosas estableció ciertas taqanot, esto es, decretos o regulaciones que los rabinos establecen para corregir algunos hábitos perjudiciales para la vida comunitaria.  

Una de estas taqanot se implementó para limitar el exceso en la celebración de fiestas religiosas. Resulta que las familias más acaudaladas de la ciudad gastaban excesivamente en la celebración de las bodas, y la clase media no se quería quedar atrás. Esto hacia que muchos judíos tomaran prestamos y se endeudaran para no pasar vergüenza frente a los que tenían más. El Rab Benattar estableció limites para el número de celebraciones a realizar (compromisos, apalabramientos, boda, sheba berajot, etc.) , para la cantidad de invitados, y hasta para el menú y la calidad de la  comida que se debía servir.  Las bodas debían celebrarse con moderación, sin ostentar y de una manera  accesible para la mayoría parte de la comunidad.

Para la sorpresa de muchos, este decreto fue bien recibido y finalmente adoptado por la comunidad. 

¿Por qué?

El secreto del éxito del Rab Benattar como líder rabínico es que no era solamente respetado por su comunidad, el Rab Benattar era amado por su comunidad. De manera  que cuando él emitía un juicio crítico hacia la comunidad lo hacia desde un lugar positivo, paternal, para corregir y no para criticar, y así eran sus palabras recibidas también por su comunidad.  

El Rab Benattar falleció en 1733 a la edad de 77 años. 

Fue uno de los rabinos más influyentes en la historia de la comunidad judía marroquí. Al punto tal que sus veredictos rabínicos, sus taqanot y sus opiniones halájicas son hasta el día de hoy la base de la práctica de los judíos marroquíes, que hoy en día BH suman más de medio millón de almas.    




El Rab Yaaqob Castro (1525-1612) y la comunidad judía de Egipto

DE SEFARAD A EGIPTO  

El Rab Yaakob Castro fue un erudito en Torá, un juez rabínico y un importante legislador de la ley judía en la comunidad de El Cairo, en Egipto. La familia Castro o “de Castro”era originaria del sur de España. En la época de la expulsión escaparon a Portugal y desde allí, muchos miembros de esa familiallegaron a Turquía, al norte de África, Egipto, etc. El padre del Rab Castro (algunos historiadores dicen que fue su tío) fue el famoso Abraham de Castro (murió en 1520, ver aquí). Abraham de Castro fue uno de los judíos más prominentes de su época. Fue el gerente del tesoro real del Sultán turco Solimán el magnífico (1494-1566), el hombre más poderoso del mundo en esos años. En su honor, el Sultán accedió a reforzar las murallas de Jerusalem agregando a la muralla original varias hileras de roca solida. Esta refacción sigue allí hasta el día de hoy. 

SUS MAESTROS.

El Rab Yaaqob de Castro pertenencia a una familia adinerada. Aparte de su desempeño como rabino el Rab Castro también se dedicaba al comercio, algo que era común entre los rabinos que vivían en Egipto, como el Rab David ben Zimrá o el mismo Rabbi Isaac Luria (el Ari haQadosh) que se dedicaba a la importación y exportación de pimienta y granos.  El Rab Ya’aqob fue alumno de dos grandes luminarias: el ilustre rabino David ben Zimra (Radbaz), y el rab Levi ibn Habib (Ralbah) de Yerushalayim. Al Rab Ya’aqob se lo conoce también por sus siglas Mahariqash ( מהריק“ש), y se lo considera el último “Gran Rabino” de Egipto, es decir, la autoridad rabínica aceptada por todas las comunidades del país, incluyendo las dos más importantes: Cairo y Alejandría. En ese tiempo la mayoría de los judíos de Egipto eran musta’arabim, es decir, nativos de Egipto; mientras que la comunidad de los Sefaradim, esto es, los refugiados de la expulsión de España, recién estaba en sus comienzos.

EL RAB CASTRO Y EL RAB CARO.

En 1570, visitó la ciudad de Sefat en la tierra de Israel, donde fue invitado a la casa del Rab Yosef Caro (1488-1575), el autor del Shulján Aruj. En sus escritos el rabino Castro describe su encuentro con el rabino Caro y relata —me imagino que con mucha emoción— lo que sintió al ver con sus propios ojos al Rab Caro actuando de acuerdo las costumbres que él mismo había establecido en el Shulján Aruj. El rabino Castro escribió varios libros. Mencionaremos dos de ellos. “Erej Lejem”. Glosas y comentarios que el rab Castro escribió en los márgenes del libro Shulján Aruj, donde reflejaba su opinión, y a veces sus objeciones, a algunas determinaciones del rab Yosef Caro. Era tan alta la reputación del rabino Castro que en Egipto su opinión tenia más peso que la del mismo Shulján Aruj. 

LA VIDA EN LA COMUNIDAD JUDIA DE EGIPTO 

Otra de sus obras es «Ahole Ya’aqob«, un libro de responsa rabínica sobre casos reales que sucedieron en su comunidad. En este libro se presentan también los debates Halájicos entre el Rab Castro y algunos de sus contemporáneos, lo cual nos permite tener una mejor visión de su pensamiento jurídico. 
Cabe destacar también que este libro de preguntas y respuestas del Rab Castro es para los historiadores una valiosísima fuente de información para conocer un poco más en detalle la vida social, comunitaria, y las dificultades de la comunidad judía en el Egipto o del siglo 16.
Veamos algunos ejemplos:
Una de las Taqanot, decretos comunitarios, que el rab Castro menciona en una de sus respuestas se relaciona con la ética y la etiqueta que se debe guardar en la celebración de las fiestas de casamientos. Al parecer en algunos casamientos se contrataba bailarinas gentiles que danzaban, como parte de la celebración; esto hizo que más de una vez se produjeran algunos hechos indebidos en esas fiestas. El rab Castro junto con los otros rabinos de la ciudad prohibió este tipo de celebración y alentó a la comunidad a contratar únicamente a músicos, y no bailarinas. 
Otro tema controversial que aparece en las preguntas y respuestas de esa época era la legalidad del reclamo de una esposa que se negaba a vivir en la casa de sus suegros, en una situación donde no había maltrato. El rab Castro debatió con otro rabino muy famoso, el Rab Jayim Kafusi, acerca de la consideración de este reclamo como un causal legal de divorcio. 
Por último, mencionaré un tema un poco más delicado. Al Rab Castro le llegó el caso de dos jóvenes casados, miembros de su comunidad, que salieron en camello a un viaje de negocios y habían desaparecido. Dos hombres egipcios, padre e hijo, testificaron que estos comerciantes habían sido atacados y asesinados por una banda de 12 asaltantes. La pregunta Halájica era si este testimonio era suficiente para declarar a las esposas de estos comerciantes como viudas, y permitirles así que contrajeran nuevamente matrimonio. El rab Castro adoptó una opinión más estricta, ya que las pruebas eran ambiguas, y aparte consideró que los testigos podrían obtener un beneficio personal de su testimonio. El Rab Kafusi se enfrentó con el Rab Castro y presentó una opinión en extremo permisiva para que estas dos jóvenes mujeres no quedaran atrapadas (agunot) en una situación sin otra solución posible.




NEUROCIENCIA Y JUDAISMO

SHALOM BAYIT: Paz en el hogar, y la diferencia esencial

והאדם ידע את חוה אשתו 

Génesis 4: 1

La armonía entre marido y mujer es la base fundamental de un hogar judío. En la familia judía, hombres y mujeres tienen diferentes obligaciones y cumplen diferentes roles. Porque somos conscientes de que el Creador nos formó como dos seres diferentes. Con talentos y características que son necesarios para crear sinergia en nuestro matrimonio.

Nos parecemos, pero somos diferentes. Muy diferentes. Tan diferentes que no estoy seguro si se puede clasificar a hombres y mujeres como pertenecientes a la misma especie :). No me refiero sólo al aspecto físico, sino más que nada al área psicológica y mental.  Hoy en día, gracias a los avances en tecnología médica y científica, sabemos mucho mejor cómo funcionan el cerebro y las hormonas. Y los científicos han descubierto que somos mucho más diferentes de lo que suponíamos cuando John Gray nos enseñó en 1992 que los hombres veníamos de Marte y las mujeres de Venus. La disimilitud entre hombres y mujeres es muy profunda y tiene un origen biológico. Esto lo explica con maestría el neurocirujano Simon Baron-Cohen, un especialista en psicología biológica, en su libro revolucionario: “La diferencia esencial”, donde explica que existen dos cerebros humanos: el femenino y el masculino.

Reconocer estas diferencias nunca fue más necesario que en nuestros días.

Primero, porque el nivel de interacción y comunicación que se espera entre hombres y mujeres, especialmente en el matrimonio, es mucho más intenso y activo de lo que era desde el principio de la humanidad. Incluso en el pasado reciente, la interacción entre los cónyuges era limitada y reservada a conversaciones sobre el funcionamiento de la casa, las necesidades materiales, la educación de los niños, etc. La conversación emocional, el intercambio: “Cómo te sientes / cómo me siento”, un diálogo que para la mujer es natural y terapéutico, no tenía mucho lugar entre esposo y esposa.  Las mujeres hablaban sobre sus problemas y emociones con otras mujeres: madre, hermana y vecina. Hoy, sin embargo, la expectativa de interacción entre marido y mujer es diferente. Una esposa moderna, intuitivamente, espera que su esposo empatice con sus emociones, sus problemas, sus frustraciones, sus dudas y sus miedos.  La mayoría de las mujeres ignoran que para los hombres el diálogo emocional no surge de manera natural.  Los hombres, en general, no sobresalen en el arte de comunicar emociones y sentimientos.  Para un hombre, participar en una conversación emocional requiere aprendizaje y entrenamiento. Porque cuando un hombre se enfrenta a un problema, no siente la necesidad de compartir o hablar sobre ellos con otras personas. Ni siquiera con su esposa. El hombre tiene un mecanismo mental diferente (¡opuesto al de una mujer!) para procesar sus tensiones y emociones.

Por otro lado, muchos hombres piensan que las esposas hablan demasiado, o que hablan en círculos, o que no saben cómo expresar claramente lo que quieren. Y se comunican con sus esposas como se comunican con “Alexa” o “Siri”. No saben que las mujeres no solo hablan para comunicar un problema, sino que también usan la comunicación para descargar sus problemas. Para colmo, de estas diferencias fundamentales entre hombres y mujeres, poco se sabe. No muchas personas han escuchado que los dos cerebros son diferentes. Lo sé porque he dado varias clases sobre «Cerebro femenino contra cerebro masculino» y generalmente no encuentro muchas personas que conozcan estos temas.

En segundo lugar, en nuestros días una gran parte de la sociedad moderna no considera políticamente correcto hablar de diferencias psicológicas, mucho menos biológicas, entre hombres y mujeres. La visión ultra feminista postula que lo que distingue a los hombres de las mujeres son elementos estrictamente sociales y culturales. Según esta ideología liberal, “diferencia” es igual a “desigualdad”. Por lo tanto, razonan, deberíamos educar a la nueva generación de manera neutral, ni como hombres ni como mujeres, y así las diferencias desaparecerán.

La ignorancia de las diferencias innatas entre los géneros, el hecho de que tan poco se enseñe al respecto y la negación deliberada de estas diferencias, es en gran parte responsable de la crisis actual de la institución del matrimonio.

¿Qué hacer?

La primera vez que la Torá habla de amor es en referencia a Adán y Eva. Y en ese contexto, la palabra que usa la Torá para describir el amor es “yada‘», es decir: “saber”, :”conocer”.  «Adán conoció a Eva, su esposa Eva» (Génesis 4: 1). Es muy difícil, o imposible, amar a otra persona sin conocerla , sin saber cómo él o ella piensa, cómo razona y especialmente cómo transmite y comunica sus emociones. Amar es conocer y conocer es amar.  Aprender más sobre nuestra esposa o esposo – y lo que caracteriza a su género- es querer amarlo más.