Maimónides, el médico

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE MAIMÓNIDES  

Hay una carta interesantísima que Maimónides escribe para uno de sus alumnos, Shemuel Ibn Tibón, que estaba traduciendo “La Guía de los Perplejos” del árabe al hebreo.  Ibn Tibón vivía en Provenza, Francia, y le escribió a Maimónides en 1199 manifestándole su intención de viajar a Egipto para visitarlo, estudiar con él por unos días y consultarle algunos temas de su guía. Maimonides le respondió con una famosa carta donde deja entrever su compleja vida y su extraordinaria bondad. 

“Vivo en Fostat y el sultán reside en el El Cairo; estos dos lugares están alejados uno del otro [3 o 4 kilómetros]. Mis obligaciones con el Sultán son muchas. Lo visito todos los días, temprano por la mañana; y cuando él o alguno de sus hijos, o cualquiera de las mujeres de su harén están indispuestos … permanezco en el palacio la mayor parte del día. También sucede con frecuencia que uno o dos oficiales de la corte se enferman, y yo los debo atender y curar.  Por lo tanto, por lo general llegó a El Cairo muy temprano por la mañana y no regreso a Fostat hasta avanzada la tarde.

En nuestro último artículo hablamos sobre este aspecto de la vida diaria de Maimonides, su trabajo como médico de la corte del famoso Sultán Saladino. 

MEDICO SIN FRONTERAS

Lo que sigue es menos conocido. Maimónides relata en esta carta lo que él hacia una vez que regresaba a su casa, y después de haber trabajado todo ese día; hoy diríamos:  “en su tiempo libre”.    

[Al llegar a mi casa en Fostat ] casi muerto de hambre … encuentro los pasillos de mi casa llenos de pacientes, tanto judíos como gentiles, nobles y gente común, jueces y alguaciles, amigos y enemigos, una multitud mixta que espera el momento de mi regreso. Desmonto de mi animal, me lavo las manos, me acerco a mis pacientes y les suplico que tengan paciencia conmigo mientras tomo un ligero refrigerio, la única comida que consumo en veinticuatro horas. Luego salgo para atender a mis pacientes y escribo recetas e instrucciones para sus diversas dolencias. Los pacientes entran y salen hasta el anochecer y, a veces, te aseguro solemnemente, hasta dos horas o más una vez entrada la noche. Converso con ellos [sobre sus dolencias] y les prescribo sus medicinas mientras me recuesto por el cansancio y cuando cae la noche, estoy tan agotado que apenas puedo hablar. 

Maimónides estableció en su casa una clínica médica “gratuita” donde atendía a todo tipo de pacientes: judíos, gentiles, amigos y enemigos, pobres y ricos.  

UNA OBRA SIN TERMINAR

Maimónides no contaba con mucho tiempo extra. En realidad su obra literaria –intelectual– estaba aún inconclusa. Entre sus planes estaba dedicarse, por ejemplo, a escribir un comentario sobre el Talmud de Babilonia.   

También quería escribir un libro sobre los Midrashim y las Hagadot del Talmud, donde explicaría la lógica detrás de las metáforas rabínicas y las historias Talmúdicas que parecen irreales (algo que su hijo, Rabbenu Abraham, hizo brevemente en su Ma-amar al Hagadot Jazal) 

Pero lo más urgente era resguardar la credibilidad su obra magna, Mishné Torá, el libro que detalla exhaustivamente toda la ley judía. Algunos rabinos contemporáneos de Europa criticaban esta obra porque si bien formulaba la ley final no hacía referencia a las fuentes específicas de las cuales Maimónides había extraído sus Halajot.   Y aunque dejar las fuentes afuera y formular la ley era la deliberada intención de el libro que el había escrito como un código cuya intención es prestar el verdecito final de la ley, Maimónides pensaba que la aceptación de su libro en Europa dependía de que él escribiera las fuentes de su libro y tenía la intención de hacerlo. 

Ahora podemos apreciar mejor la pregunta anterior: ¿cómo es que con tanto trabajo que le quedaba por hacer, Maimónides dedicó su tiempo libre a curar a los enfermos en lugar escribir sus libros? Porque Maimónides decidió que era hora de poner en práctica todo lo que él había enseñado en sus innumerables escritos.   Su preciosísimo tiempo estaría dedicado ahora a algo que él podía hacer mejor que ningún otro hombre de su época: curar a los enfermos.

¿COMO MURIO MAIMONIDES? 

Maimónides dejó su vida en esta monumental obra de bien. La mayoría de los biógrafos de Maimónides no se extienden demasiado explicar qué causó la muerte de Maimónides y se limitan a indicar la fecha exacta de su partida: el 13 de Diciembre de 1204.  Aunque un historiador de principios del siglo XX , De Goeje, señala que Maimónides murió de “agotamiento físico” (exhaustion). 

El Jajam Yosef Faur z”l en su clase sobre “Los cuatro gigantes de Sefarad” cuenta un detalle muy importante, y que hoy, en tiempos del COVID19, podemos apreciar mejor que nunca: Está documentado que Maimónides falleció como consecuencia de una epidemia. Ya que se negó a dejar de atender a sus pacientes y así se contagió y luego de un tiempo murió por este motivo (escuchar aquí, 1.17m)

Los Jajamim explican que la Torá comienza con Jésed (benevolencia) y termina con Jésed. Y los ejemplos de benevolencia que traen los Sabios no son actos de bondad realizados por seres humanos, sino por el mismo Creador. En su comienzo la Torá nos relata que HaShem proveyó de vestimenta a Adam y Eva, y vestir a los que no tiene lo que ponerse es un acto de Jesed) y la Torá termina contándonos que el Todopoderoso enterró a Moshé Rabbenu, otro acto de beneficencia. 

En los últimos años de su vida, Maimónides se reinventó. Y del estudio pasó a la práctica: a la imitación de Dios.

Presento a continuación la “ORACION PARA UN MEDICO” atribuida a Maimónides (mi traducción). Miles de doctores, judíos y gentiles,  en Israel, Estados Unidos y el resto del mundo , recitan esta oración  todos los días, antes de comenzar su trabajo medico.  

Señor del mundo, antes de comenzar la sagrada tarea de curar a Tus criaturas,  expreso mi ruego delante de Ti, para que me concedas el valor y las fuerzas para hacer mi trabajo médico con integridad, y que el deseo de acumular riquezas o ganar fama no sea lo que guíe mi tarea o enceguezca mis ojos.

Señor del Mundo, es sabido por todos Tus súbditos que Tú eres quien envía el sufrimiento a quienes lo merecen y Tú eres Quien se apiada de los que sufren. Y con Tu infinita Sabiduría, Tú quisiste que yo, Tu humilde servidor de carne y hueso, hecho de polvo y ceniza, con mi limitado saber y mi pobre intelecto, haya aprendido acerca del cuerpo y la mente del ser humano que Tu creaste en este mundo material. 

Y he aquí que yo, siguiendo Tus ordenes y Tus mandamiento y contando con Tu ayuda me preparo a curar, de acuerdo al alcance de mi conocimiento y sabiendo que  en última instancia la vida, la muerte y la curación de las enfermedades están en Tus manos y que eres Tú quien  determina el éxito o el fracaso de mi curación. 

Señor de los Cielos, Rey Eterno, que sea Tu voluntad conceder a Tu servidor la fuerza y la capacidad de seguir aprendiendo el arte de la curación durante el resto de mi vida de boca de aquellos que saben más que yo. 

Concédeme el mérito para que nunca deje de sentir compasión por todos lo que sufren, y concédeme la sabiduría para asistir a quienes vienen a consultar mi consejo, sin diferenciar entre el rico y el pobre, el amigo o el enemigo, el hombre bueno y el hombre malo, para que así, cuando alguien necesita mi ayuda, que yo solo vea al ser humano que sufre la enfermedad y el dolor.   

Que mi amor por el arte de curar me dé el valor para que la verdad sea la luz que me guíe, porque soy consciente que mi negligencia en mi trabajo médico puede resultar en el sufrimiento o en la muerte de la obra de Tus manos. 

Te ruego, Dios, Tú que eres compasivo y misericordioso, que concedas fuerza a mi cuerpo y valor a mi mente, e implantes en mí un espíritu de integridad. 

Bendito eres Tú, Amo de todas las obras, Creador de todos los seres vivos.     

AMEN  

אֵל עֶלְיוֹן, טֶרֶם שֶׁאֲנִי מַתְחִיל בַּעֲבוֹדָתִי הַקְדוֹשָׁה 

לְרַפֵּא אֶת יְצוּרֵי כַּפֶּיךָ, אֲנִי מַפִּיל אֶת תְּחִינָתִי

לִפְנֵי כִּסֵא כְּבוֹדְךָ, שֶתִּתֵּן לִי אֹמֶץ רוּחַ וּמֶרֶץ רַב

לַעֲשׂוֹת אֶת עֲבוֹדָתִי בֶּאֱמוּנָה, וְשְׁהַשְׁאִיפָה לִצְבֹר הוֹן אוֹ

לְשֵׁם טוֹב לֹא תְּעַוִּר אֶת עֵינַי מִלִּרְאוֹת נְכוֹחָה.

אָדוֹן הֲעוֹלָמִים, גֲלוּי וְיָדוּעַ לכֹל בְּנֵי בְּרִיתֶךָ שְׁרָק אָתָה לֶבָד

הוּא מָעָנִישׁ וְמְחַנֶן, מָכֶּה וְמְרָפֶּא. בְּרָם בֶּחֹכְמָתְךָ אֵין

סוֹף רַצִיתָ שְׁאָנִי, עַבְדֶךָ הָאָבְיוֹן, בָּשָׂר וָדָם, עָפָר

וָאֶפֶר בִּיכֹלְתִי הָצָנוֹעַה וּבֶשִׂכְלִי הָקָטָן צָבָרְתִי יֶדָע עָל

גוּף הָאָדָם ועָל רוּחוֹ, שְׁאָתָה בְּרַחֲמֵיךָ הָגָדוֹלִים גִילִיתָ

בֶּעוֹלָמְךָ הָגָשְׁמִי. וְהִנֶה, אָנִי בְּפְּקֻדָתְךָ, בְּמִצְוָתְךָ

וּבְעֶזְרָתֶךָ מַתְחִיל לֶרָפֶּא יְצוּרֵי כַּפֶּיךָ בְּהָבָנָתִי

הָמְלֵיאָה שְׁרָק בִּימִינְךָ הָרָמָה וְהָנִשְׂאֶת הָהָחְלָטוֹת עָל

חָיִים וְעָל מָוֶת, עָל הָבְרָאָה וְעָל חוֹלִי, עָל הָצְלָחָתִי

בְּרִפּוּי הָחוֹלֶה וְעָל כִּשְׁלוֹנִי בְּעָבוֹדָתִי.

שוֹכֵן בִּמְרוֹמָיו, מֶלֶך חַי וְקַיָם, יְהִי רָצוֹן מִלֶפָנֵיךָ שֶתִתֶן לִי,

לֶעַבְדְךָ, לֶבֶּן אֲמָתֶךָ חֶפֶץ, כֹּח וֶיָכוֹלֶת שִׂכְלִית

לֶהַמְשִׁיךְ לִלְמוֹד רַפוּאָה בַּאֵין הָפְסָקָה לֶאוֹרֶךְ כֹּל חָיָי

מִפִי רוֹפְאִים נֶבוּנִים מִמֶנִי.

תְזַכֵּנִי לְהַבִּיט עַל כֹּל סוֹבֵל, הַבָּא לִשְׁאֹל בַּעֲצָתִי, כְּעַל אָדָם,

בְּלִי הֶבְדֵּל בֵּין עָשִׁיר וְעָנִי, יְדִיד וְשׂוֹנֵא, אִישׁ טוֹב

וְרַע, בַּצַר לוֹ הַרְאֵנִי רַק אֶת הָאָדָם, אַהֲבָתִי לְתּוֹרַת

הָרְפוּאָה תְּחַזֵּק אֶת רוּחִי, רַק הָאֶמֶת תִּהְיֶה נֵר לְרַגְלַי,

כִּי כֹל רִפְיוֹן בַּעֲבוֹדָתִי יָכוֹל לְהָבִיא כִּלָּיוֹן וּמַחֲלָה

לִיְצִיר כַּפֶּיךָ. אָנָא ה’ רַחוּם וְחַנוּן, חַזְּקֵנִי וְאַמְּצֵּנִי

בְּגוּפִי וּבְנַפְשִׁי, וְרוּחַ שָלֵם תִּטַּע בְּקִרְבִּי.

בָּרוּך אַתָה, אָדוֹן כֹּל הֲמָעָשִׁים וּבוֹרֵא כֹּל הֲהָבְרָאוֹת




Maimónides (1135 -1204), médico del Sultán Saladino

Aparte de ser uno de los Talmudistas y juristas más importantes en la historia del pueblo judío Maimónides fue también un famoso médico.  Su padre, Ribbí Maimón, fue quien seguramente le inició en la medicina, que era una profesión muy común entre los judíos españoles hasta la época de la expulsión en 1492.  A una edad temprana Maimónides tuvo que abandonar Córdoba, España, debido a las persecuciones  religiosas  de un grupo musulmán fundamentalista: los almohades.  La familia de Maimónides llegó a la ciudad de Fez, Marruecos y permaneció allí durante 7 años. Es en Fez donde se presume que Maimónides tuvo la oportunidad de profundizar sus estudios de medicina asistiendo a médicos judíos muy conocidos Abu Yusef ben Muhalem.  En 1165 llegó a Egipto.  Maimónides siempre se opuso a ejercer profesionalmente el rabinato, y por muchos años se mantuvo de una sociedad comercial que tenía con su hermano David, quien se dedicaba a viajar por el mundo para este propósito. Pero luego de que su hermano falleciera trágicamente cuando su barco se hundió, Maimónides  se dedicó a ejercer la medicina profesionalmente.  

En Egipto fue llamado a ejercer como el médico de la corte del Sultán Saladino el Grande (1138-1193), famoso por su lucha contra los cruzados y por haber reconquistado Jerusalem.  Esta era una difícil profesión ya que además de examinar y curar al Sultán también tenía que ocuparse de toda su familia -sus esposas y sus hijos- y los funcionarios de la corte real.    

Maimónides era el médico más respetado de todo Egipto. Y eso le costó los celos y la rivalidad de los otros sabios y consejeros de la corte de Saladino quienes siempre conspiraban para tratar de desprestigiarlo. Recuerdo que cuando yo era chico mi tío Jajam Yosef Faur z”l, me contaba historias de Maimónides y el permanente acoso que sufría de parte de los envidiosos sabios de la corte. Recuerdo 5 cuentos. Uno de ellos es el siguiente: “En sus libros de medicina Maimónides afirmaba que la ceguera de nacimiento no podía ser curada. Los sabios de la corte lo desafiaron y dijeron que ellos habían desarrollado una operación quirúrgica que podía devolver la vista a los ciegos y que estaban dispuestos a hacer una demostración en una sesión especial donde estuvieran presentes el Sultán y Maimónides. Llegado el día los sabios de la corte trajeron a un paciente con la cara y los ojos vendados y lo presentaron como un individuo ciego de nacimiento que recién habían operado. Le sacaron el vendaje y el hombre comenzó a gritar: “¡Puedo ver, puedo ver! Estos sabios me han curado!”  Acto seguido los sabios le demandaron al rey que expulsara a Maimónides de la corte por su ignorancia y tozudez. Maimónides le pidió al Sultán permiso para examinar al paciente. Y le preguntó: “¿Es verdad que eres ciego de nacimiento?”. Y el hombre contestó: “¡Sí! Nunca pude ver, desde que nací hasta este momento que los sabios me han curado “. Entonces Maimónides tomó un pañuelo rojo que traía en su bolsillo y le preguntó: “Si realmente puedes ver, ¿me podrías decir de qué color es este paño?” .  “¡Rojo!” dijo el paciente con mucho entusiasmo. “¡Este pañuelo es rojo!”. Maimónides se dirigió al Sultán y le dijo: “Su Señoría, una persona que ve por primera vez, no conoce los colores, no los puede describir. Este hombre es un impostor.”    

Lista de las obras médicas de Maimónides

1. “Extractos de Galeno o el arte de la curación”, un resumen de los extensos escritos del famoso médico griego.

2. “Comentario de los Aforismos de Hipócrates”,que Maimónides combina con sus propios puntos de vista.

3. “Aforismos Médicos de Moisés”, 1.500 instrucciones en los que se describen varias condiciones médicas.

4. “Tratado sobre las hemorroides”, discute también el mecanismo de la digestión.

5. “Tratado sobre la cohabitación”, contiene recomendaciones para una vida sexual sana.

6. “Tratado sobre el asma”, discute los diversos climas y dietas y su efecto sobre el asma. Hace hincapié en la necesidad de aire limpio.

7. “Tratado sobre los venenos y sus antídotos”, este libro de toxicología siguió siendo popular durante siglos.

8. “Régimen de la salud” , es un discurso sobre la vida sana y la conexión mente-cuerpo.

9. “Discurso y explicación de la moderación”, aboga por una vida saludable y enseña que uno de los principios fundamentales de la medicina preventiva es evitar los excesos.

10. “Glosario de nombres de medicamentos”, presenta una farmacopea con los nombres de un gran número de medicamentos en árabe, griego, sirio, persa, bereber (dialecto marroquí) y español.




¿Era Maimónides (1135 -1204) racionalista?

Como muchos de mis lectores habrán notado, en estos últimos días estoy escribiendo en honor a mi tío el Jajam Yosef Faur haLevi z”l refriéndome a una de sus clases sobre “4 gigantes de Sefarad”. Hasta ahora mencionamos al rab Ibn Paquda, al Rab Yehuda haLevi y al Rab Abraham Eben Ezra. Y ahora, en esta última presentación, nos referiremos al “gigante de los gigantes”: Maimónides.

Ribbí Moshé ben Maimón, también conocido como HaRambam o Maimónides, nació en la ciudad de Cordoba, España , en 1135 y falleció en Egipto en 1204.   

Es imposible y absolutamente injusto dedicar un simple email para describir la vida y obra de uno de los rabinos más importantes de todos los tiempos.   Aparte de ser un gran Rabino y líder comunitario, Maimónides fue también un eximio filosofo, un gran médico -el precursor de la  medicina preventiva –  y un gran conocedor de la matemática y la astronomía. Pero el tema que nos va ocupar hoy es Maimonides como jurista, legislador.  

No es posible apreciar la monumentalidad de la obra de Maimónides si uno no tiene una idea clara de lo que es el Talmud (y viceversa). 

EL OCEANO TALMUDICO

El Talmud, sus 60 tratados y 2.711 paginas, cubre la tradición oral judía y es la base de la jurisprudencia bíblica y rabínica. El Talmud o Guemará, cita a la Mishna, las mas antigua edición de la ley oral judía, y luego registra un gran número de debates en los cuales esa Mishná se analiza exhaustivamente, en términos de su autoría , su lenguaje, su alcance, su aplicación, sus excepciones, etc..  Hace falta una forma especial de razonar (que se va adquiriendo en la medida que uno se adentra en el Talmud) parea comprender el Talmud. Y si bien. hoy tenemos una gran cantidad de traducciones y explicaciones, hace falta mucho entrenamiento para seguir el ritmo de la discusión talmúdica.    Aparte de eso, un tema que tiene que ver, por ejemplo, con Shabbat, puede encontrarse o redefinirse cuando el Talmud analiza una Mishná que trata sobre daños y perjuicios (neziquín). Y para determinar la ley o Halajá uno no solo tiene que comprender el Talmud sino conocerlo en forma exhaustiva, porque como explicamos, las referencias son cruzadas.  Maimonides, que tenia un condimento total del talmud ( y del Yerushalmí, Toseftá, Baraytot, Midrashé Halajá, Geonim, etc.) identificó todas las leyes, las formuló en un perfecto y clarísimo hebreo y las reorganizó en 14 tratados, con 1.000 capítulos con un promedio de 16 Halajot, or artículos de ley cada uno.     

¿MAIMONIDES ELITISTA? 

En mis propias palabras, el Talmud es como un vasto mar con decenas de miles de perlas muy difíciles de recoger . Las perlas, que están en el fondo del mar, se encuentran diseminadas a muchos kilómetros de distancia una de otra.   Maimónides hizo lo imposible e inimaginable. Dedicó su vida a bucear en el fondo del vastísimo océano del Talmud y fue recogiendo una por una “todas las perlas del mar talmúdico”. Las subió a la superficie, las depuró, las examinó y las clasificó con exquisitez por colores, tamaño, forma, peso, etc. Y finalmente nos presentó un perfecto catalogo con 1.000 categorías de perlas y más de 16.000 especimeins de perlas preciosas.  (he hecho un esfuerzo por describir el Talmud y la monumentalidad de la obra de Maimonides, pero releo lo que escribí y creo que no es suficiente para apreciar el talmud o el Mishné Torá…) .

Uno de los aspectos que discute el Jajam Faur es el supuesto “elitismo” de Maimónides. Cuando en realidad fue todo lo contrario.   Por siglos el judío común no tenia acceso a la ley judía. No había forma que supiera la ley que tanto quería cumplir porque no tenia acceso al Talmud! De hecho, la ley, era determinada por los Rabinos,  en base a lo que comprendían del Talmud.  Lejos de perpetrar lo que se podría percibir como elitismo, Maimónides presentó la ley en un estilo y en un lenguaje que era accesible para el pueblo, para el judío promedio.  Esta fue su gran genialidad.  

¿QUE ES EL RACIONALISMO?

El Jajam Faur también demuestra la verdad sobre el supuesto “racionalismo” de Maimónides.   

¡Nada más lejos de la verdad!. En su libro “Homo Mysticus”, donde el Jajam Faur expone las ideas de su “Guía para los perplejos”,  explica esta tema a la perfección. 

Hay 3 niveles de intelectualidad. 

1. La gran mayoría del mundo se deja llevar por su imaginación. impresiones, sentimientos, impulsos, opiniones populares, lo que hacen los demás. Muy pocas personas se detienen a pensar y se rigen estrictamente por su intelecto.  ¿Cuánta gente, por ejemplo, come y consume solo aquello qule hace bien y deja de comer lo que no le favorece? 

2. En un segundo nivel, superior la primero,  están las personas inteligentes, racionales, que solo hace, dicen, consumen, y llevan a la práctica lo que está bien. Y no solo saben lo que está bien: también adquieren la disciplina para perfeccionar su carácter, controlar sus impulsos, y guiarse por su razonamiento.  Una persona que se guía por la razón es un “racionalista”. 

3. Pero para Maimónides si bien la razón es un nivel superior al de la imaginación, no es la maxima aspiración de un ser humano. Hay algo más allá de la razón:  la Revelación. La Sabiduría Divina revelada en la Torá. La Sabiduría divina no esta limitada a la razón. Prueba de ello es que los judíos nos guiamos por preceptos que entendemos y también por preceptos que están más allá de nuestro limitado razonamiento.  Maimonides no era racionalista, era revelacionista (¡acabo de inventar una palabra!) o “Toraní”  

Es muy posible que quienes imaginan a Maimónides como racionalista se basan en que Maimónides rechazaba enérgicamente todo tipo de “supersticiones”  incluyendo supersticiones religiosas muy de moda en su tiempo (algunas de las cuales, increíblemente, persisten en nuestros días). Para Maimonides, la astrología, la necromancia, la adivinación, por ejemplo,  eran vestigios de ‘abodá Zara (idolatría) y representaban al entorno del hombre primitivo, pre-racional.




Ribbí Abraham Eben Ezra (1089 -1164), Torá y Matemáticas

Continuamos con la presentación de la clase “4 Gigantes de Sefarad” sobre 4 rabinos nacidos en España que impactaron profundamente en el carácter y el contenido de la tradición Sefaradí.

SU VIDA

Ribbí Abraham Eben Ezra nació en la ciudad de Tudela, en Navarro, al norte de España, en 1089.   Ibn Ezra era un muy cercano a Ribbí Yehuda Halevi, que era unos 14 años mayor que él, y su hijo Isaac se casó con la hija de Yehudá haLevi  (o según otros, el propio Ribbí Abraham fue quien se casó con su hija). Ibn Ezra se mudó a Córdoba cuando era joven y siempre fue materialmente muy pobre. Se negaba a aceptar dinero de otros. Trató de dedicarse al comercio pero nunca tuvo éxito en sus negocios. Una vez escuché (pero no pude encontrar la fuente) que él dijo de sei mismo que era tan desafortunado en sus negocios que si “comenzará a vender mortajas, la gente dejaría de morirse” . El Rab Eben Ezra viajó por todo el mundo durante más de tres décadas. Primero visitó el norte de África: Marruecos, Algeria, Tunes. Luego visitó Europa: Italia, Francia e Inglaterra. Luego el medio oriente, Egipto, Persia, Baghdad. Durante sus múltiples viajes siempre visitaba y se alojaba en las comunidades judías locales, que cuando reconocían su gran conocimiento de Torá, lo atendían con mucha estima. Ribbí Abraham escribía especialmente durante sus viajes, y más de una vez dedicó sus obras a las comunidades locales o a sus mecenas.   Dicen que en Francia se encontró con Rabbenu tam (1100 – 1171) y en Egipto con Maimónides (1135 -1204).  Falleció en 1164 y según el rab Abraham Zakuto en su Sefer haYojasín fue enterrado en la tierra de Israel. 

COMENTARIO A LA TORA 

El Rab Eben Ezra escribió más de 60 libros sobre muy diversos temas. Su obra más conocida es su comentario a la Torá (el Pentateuco). Esta obra fue innovadora por su metodología: analizar el “peshat”, es decir, el sentido literal, del texto basándose en un riguroso análisis lingüístico de las palabras. El Rab Eben Ezra evitaba la permanente referencia a los Midrashim en sus explicaciones, como hace Rashí cuando explica la Torá, ya que consideraba que no hacía falta repetir lo que el lector puede encontrar en el Midrash.  También criticaba algunos comentarios alegóricos que según su opinión “dan vueltas en círculos alrededor del punto en lugar de enfocarse en el punto”, esto es, en el sentido literal y gramatical de cada palabra. Este sentido debe considerarse cuidadosamente y debe ser examinado no solo analizando la raíz de la palabra sino también el contexto, la ubicación del término en el versículo y las otras instancias en las que esa palabra aparece en la Biblia.  Esta interpretación literal era una innovación, pero para no dejar dudas el Rab aclaró que su metodología no se aplicaba a las palabras de la Torá que aluden a algún precepto o mandamiento, ya que la interpretación en estos casos es “exclusivamente” aquella que recibimos en la Torá oral y que está registrada en el Talmud. 

ASTRONOMIA

Lo que es menos conocido es que el rab Eben Ezra también escribió decenas de libros sobre temas científicos. Por ejemplo,  “El libro de los fundamentos de las tablas astronómicas” una obra que el Rab Abraham redactó originalmente en Latín. Lo que nos indica que tenía conocimiento muy profundo de este idioma en el cual se transmitían los conocimientos científicos en esa época.  El Rab Eben Ezra era un rabino que tambien pertenecía a la comunidad científica de su época.

NAVEGACION

También escribió un tratado sobre el astrolabio, un instrumento que permite usar la posición de las estrellas para la orientación , y que era esencial para la navegación. El astrolabio era en la edad media lo que el GPS es en nuestros días. La foto que publicamos arriba es una ilustración en la que se lo ve al Rab Eben Ezra (en el medio) con un astrolabio en sus manos. El libro se llamó en hebreo: Keli HaNejoshet, “el instrumento de cobre”, que era el metal utilizado para construir el astrolabio.  

MATEMATICA.

También escribió varios libros sobre matemática, como por ejemplo, “El libro de los números”, que trata de aritmética. En esta obra presenta el sistema decimal y la forma en que se usa, adelantándose por varias décadas al famoso matemático italiano Fibonacci (1170 -1240). Cabe destacar que gracias a sus numerosos viajes por el mundo el rab Eben Ezra se transformó en uno de los principales contribuyentes a la popularización del sistema decimal en las comunidades judías y en el mundo occidental. También fue uno de los primeros en presentar y explicar el número “cero”, al que lo dibujaba con un circulo y lo llamó en hebreo “galgal” (círculo o rueda).

En su clase sobre los gigantes de Sefarad el Jajam Faur z”l explicó que para Eben Ezra la Torá y el conocimiento científico no se contradicen: todo lo contrario, se complementan y “se necesitan uno a otro” para observar y valorar la Sabiduría del Creador. El hecho que el universo puede ser entendido y explicado matemáticamente con fórmulas y leyes predecibles e inalterables revela la existencia del Creador Inteligente del Cosmos (Maimonides exploró esta idea en profundidad en Yesodé HaTorá, capítulo 2. Para más información sobre este tema sugiero leer con atención el libro “Seis números nada más” de Martin Rees, uno de los astrofísicos más reconocidos del mundo). 

POESIA
Finalmente, digamos que el rab Eben Ezra también se destacó como un gran poeta. Algunos de los poemas que compuso hace 800 años atrás son muy conocidos y los seguimos cantando hasta el día de hoy. Por ejemplo, AGADELJA ELOQUE KOL NESHAMA, KI ESHMERA SHABBAT y el profundísimo poema con el cual inauguramos el servicio litúrgico de Yom Kippur: LEJA ELI TESHUKATI. 




Ribbí Yehudá haLeví (1075 -1141) filósofo, poeta y pionero del sionismo

Continúo compartiendo uno de los shiurim (clases) de mi querido tío, el Jajam Yosef Faur, z”l, recientemente fallecido. El Rab Faur era un apasionado por la historia y particularmente por la historia de los judíos de España. En esta clase se refirió a “Cuatro gigantes de Sefarad”. Ayer vimos al primero, Rabbenu Bajiyá. Hoy hablaremos de Ribbí Yehudá haLeví, nacido en Toledo (o Tudela) España en 1075. 

EL CUZARI

Ribbí Yehudá fue un prominente filósofo y su libro más famoso es el Cuzarí. Una obra escrita en forma de diálogo, preguntas y respuestas, entre el Rey Bulán, del imperio de los Jazares y un rabino, Rab Isaac haSangari. El rey Bulán, que no practicaba ninguna religión, convocó a un imán, a un sacerdote cristiano, a un rabino y a un filosofo (lo que hoy sería: un individuo ateo) y le pidió a cada uno que presentara sus argumentos. Al final, el Rey Bulán decidió que los argumentos del rabino eran los más convincentes y decidió convertirse y convertir a todos los habitantes de su gran imperio al judaísmo. Todos los principios básicos, históricos y filosóficos judíos que el Sabio judío transmitió al rey Bulán constituyen el contenido de el libro de “El Cuzarí”. Este evento,  ampliamente documentado, ocurrió en el siglo VIII de la era común. Y el imperio de los Jázaros o Jazares (el primer “estado judío independiente” luego de la destrucción del segundo Bet haMiqdash. ¡sic.!) continuó por alrededor de 200 años después de este evento (ver aquí ).

 POESIA Y TEOLOGIA 

Aparte de su obra filosófica, Ribbí Yehudá haLeví se destacó también por su obra poética. Para comprender la importancia de la poesía en la España del siglo XI necesitamos una breve introducción. Para los árabes el Qorán es el libro más venerado. Y para ellos, la prueba de la superioridad del Qorán (y del islam sobre otras religiones) es la perfección del idioma árabe.  “No hay árabe más perfecto que el árabe del Qorán, y no hay lengua más perfecta que la lengua árabe”. Pero ¿cómo se puede demostrar que una lengua es superior a otra? En la edad media la respuesta era “la poesía”. El idioma árabe tiene cierta plasticidad, que no tienen, por ejemplo, las lenguas occidentales. Esto permite crear un tipo de poesía “métrica”, donde los versos se escriben de una manera especial, organizados con precisión matemática. 

Un verso de este tipo puede estar escrito, por ejemplo , así: 

PRIMERA PALABRA (dos sílabas):  1. Media vocal, sílaba abierta. 2. Vocal larga, terminando en consonante.

SEGUNDA PALABRA  (dos sílabas): 1. Sílaba abierta, vocal larga. 2. Sílaba cerrada, vocal larga.    

TERCERA PALABRA  (dos sílabas): 1. Media vocal, sílaba abierta. 2. Vocal corta, sílaba cerrada.

CUARTA PALABRA  (dos sílabas).  1. Vocal larga, sílaba abierta. 2. Vocal corta, sílaba cerrada. 

En la poesía árabe, TODOS LOS VERSOS de un determinado poema van a conservar la misma estructura matemática. Pero para preservar esta sofisticada estructura métrica, que entre otras cosas facilita la adaptación de esos poemas a una gran variedad de melodías, había que sacrificar algo: el contenido de la poesía. De cualquier manera, esta métrica, imposible en otras lenguas como español, latín o griego, demostraba la superioridad teológica del islam.  

DUELO DE POETAS

El Rab Faur explica que los Rabinos de España, en ese entonces bajo el dominio musulmán, no podían no hacer nada frente a este desafío que representaba una amenaza a la continuidad de muchos judíos. Los famosos sabios Yoná Ibn J’annaj, Jasday Ibn Shaprut, y muchos otros gramáticos de la escuela Hebrea de Córdoba (siglo X y XI), comenzaron por formular, por primera, vez las reglas gramaticales del hebreo bíblico, haciendo posible entonces componer poesía en hebreo, algo que hasta ese momento no era muy común. Los Sabios judíos compusieron poemas “métricos” que eran tan elaborados como los poemas en árabe.    Pero con una ventaja: la poesía árabe sonaba muy bien, pero no decía nada, ya que era extremadamente difícil forzar contenido en esas estructuras tan cerradas. La poesía hebrea, sin embargo, además de preservar la sofisticada estructura métrica, era extremadamente rica en contenido. De hecho, el ejemplo de poesía métrica que mencioné más arriba corresponde a la primera estrofa de “A-don o-lam a-sher ma-laj,” un poema absolutamente “métrico”, adaptable a una gran variedad de melodías, con un contenido teológico profundísimo (fue compuesto, según algunas opiniones por el famoso poeta Ribbí Shelomó Ibn Gabirol 1028 -1051) .

VIAJE AL CORAZON DE RIBBI YEHUDA HALEVI

El rab Faur termina su exposición sobre Yehudá haLevi explicando que desarrolló un nuevo genero de poesía que en español se llama: el género sionida, esto es,  la poesía que expresa el amor del pueblo judío por Sión, y el anhelo de regresar a Yerushalayim.  El Rab Faur dice que de esta manera Ribbí Yehudá haLeví fue también el precursor del sionismo moderno.   

Uno de los poemas más celebrados de Ribbí Yehudá haLevi es “Mi corazón está en el oriente”   

Veamos una estrofa de este hermoso poema. 

לִבִּי בְמִזְרָח וְאָנֹכִי בְּסוֹף מַעֲרָב אֵיךְ אֶטְעֲמָה אֵת אֲשֶׁר אֹכַל וְאֵיךְ יֶעֱרָב אֵיכָה אֲשַׁלֵּם נְדָרַי וֶאֱסָרַי, בְּעוֹד צִיּוֹן בְּחֶבֶל אֱדוֹם וַאֲנִי בְּכֶבֶל עֲרָב יֵקַל בְּעֵינַי עֲזֹב כָּל טוּב סְפָרַד, כְּמוֹ יֵקַר בְּעֵינַי רְאוֹת עַפְרוֹת דְּבִיר נֶחֱרָב

“Mi corazón está en el oriente [Israel]; mientras yo me encuentro en el fin de occidente [España].

¿Cómo habré de encontrarle gusto a lo que como, cómo habré de disfrutar la dulzura [en mi paladar mientras no estoy en la Tierra de Israel]?

¿Cómo habré de cumplir mis promesas y votos [en el Bet haMiqdash], mientras Sión se encuentra bajo el yugo de Edom [=la cristiandad, durante la primera cruzada en 1099 los cristianos conquistaron Jerusalem], y yo estoy aquí, atrapado en las ataduras de Arabia?

¡Con cuánta facilidad abandonaría todos los placeres de España, para que mis ojos se deleiten viendo el polvo de las ruinas del Santuario destruido…”. 

Al final de sus días, y luego de una complicadísima travesía, el Rab Yehudá haLevi cumplió su sueño llegó a Jerusalem.  Dicen que cuando por fin sus ojos vieron las ruinas del Bet haMiqdash, murió atacado por un jinete árabe, cerca del Muro de los lamentos.  Es por esta razón que las escaleras que bajan desde la ciudad vieja hacia el Kotel se llaman en su honor “ Ma’alot Ribbí Yehudá haLeví” (Las escaleras donde murió Rabbí Yehudá haLevi, z”l). 




Rabbenu Bajiyá (1045 – 1120) y los deberes del corazón

Quiero compartir con ustedes una clase del Jajam Yosef Faur z”l que escuché recientemente titulada “4 gigantes de Sefarad”. La clase fue dictada en inglés, en Miami, 1998. El Rab Faur menciona en orden cronológico a 4 rabinos que vivieron en la era de oro del judaísmo Sefaradí, entre los siglos IX y XIII de la era común.  Cada uno de estos rabinos introdujo una innovación que forjó la milenaria tradición de los judíos de España y sus descendientes. .  

El primer Jajam que menciona es Rabbenu Bajiyá Ibn Paquda.  Nació en Zaragoza, España, alrededor del año 1045.  No tenemos mucha información sobre su vida, pero sí sabemos que fue Dayán, un juez en la corte rabínica comunitaria; cargo que en esos tiempos se ejercía voluntariamente.

Su obra principal es el libro Jobot haLebabot, “Los deberes del corazón”, en el cual formula sistemáticamente los principios de la ética judía. El libro fue escrito en árabe y traducido al hebreo por el famoso Rab Yehudá Ibn Tibón.  

¿De qué se trata este libro? 

Como sabemos, la Torá contiene 613 mandamientos. 

El Rab Ibn Paquda divide los mandamientos en dos categorías: 1. Los preceptos que realizamos de una manera física, con nuestro cuerpo, nuestros bienes, etc (חובות האברים). 

 2. Los mandamientos que realizamos con nuestro corazón ( חובות הלבבות). 

Era la primera vez que un rabino hacía notar esta diferenciación 

Comenzaremos por la segunda categoría . 

LOS DEBERES DEL CORAZON 

El autor afirma que los mandamientos más importantes de la Torá se cumplen con “el corazón”, esto es, nuestro aparato psicológico, emocional e intelectual ( hoy diríamos “cerebro ” o “mente”). 

Algunos ejemplos. 

SHEMA ISRAEL: “Escucha Israel, el Eterno es nuestro Dios (y) es único”. 
Este versículo nos demanda “saber” que Dios existe y que solo Él existe.  Este mandamiento no nos ordena nada especifico que debemos hacer. Sin embargo, es un mandamiento absolutamente transformativo.  

Veamos. El hombre antiguo percibía que las fuerzas naturales eran independientes una de otra y se enfrentaban una con la otra: la oscuridad se enfrentaba a la luz; la enfermedad a la salud; el mal al bien, la guerra a la paz, la muerte al nacimiento.   Para el hombre pagano era absolutamente evidente que estas fuerzas provenían de orígenes diferentes. Imaginaban que los “dioses”  estaban enfrentados en un conflicto cósmico eterno. En este universo politeísta los seres humanos son meros espectadores, involuntarios, de estas guerras mitológicas, sobre las cuales no tienen control.   El mundo no fue creado, sino que apareció accidentalmente, producto de las batallas entre los dioses. La vida del hombre pagano no tenía ningún sentido trascendental. El objetivo era satisfacer los bajos instintos y evitar que los dioses desaten su ira contra los humanos. 

El monoteísmo de la Torá es contra-intuitivo. Para el hombre antiguo era imposible percibir el poder de UN CREADOR único que también está a cargo de este mundo. El saber que hay un sólo Dios Creador lleva al individuo a un nivel diferente de comprensión: el Creador estableció un diseño inteligente, donde (deliberadamente) opera un patrón de fuerzas opuestas que mantienen al mundo en un permanente equilibrio.  Saber que un Creador inteligente nos creó, le da propósito a la vida. Y nos empuja a encontrarlo y tratar de alcanzarlo.  El monoteísmo es evolución. O revolución. El “Shema Israel” como mandamiento exige una transformación total de nuestro “corazón”, de nuestro pensamiento.

VEAHABTA ET HASHEM ELOQEJA: “Y amaras al Eterno tu Dios”.

Uno no puede amar a Dios si vive amargado. Si no valora todo lo que tiene. El Rab Faur explica que  esta Mitzvá, “amar a Dios”,  no se puede cumplir a menos que uno sea feliz.  Y ser feliz requiere una transformación existencial. Ser feliz no consiste en tener todo lo que quiero sino en apreciar todo lo que tengo. Hay personas que tienen dinero, familia, salud y son infelices, porque no han desarrollado la inteligencia necesaria para apreciar.  Este mandamiento no se cumple de una manera física, pero al igual que el anterior, es absolutamente transformativo. Más que los mandamientos que cumplimos con nuestro cuerpo.

VEHAHABTA LEREAJA CAMOJA, “Amarás a tu prójimo como te amas a ti mismo”.  Amar en este sentido es aceptar.  Este mandamiento me dice que así como yo me amo a mí mismo a pesar de mis múltiples defectos, debo aprender amar al prójimo, a pesar de sus defectos. 

LOS DEBERES DEL CUERPO

En la primera parte del libro, la que se refiere a los mandamientos “físicos”, el autor señala que también estos preceptos tienen como objetivo, directo o indirecto, la transformación del corazón. Uno no puede observar los preceptos de la Torá de una forma mecánica y fría. Debe hacerlo con su mente y su corazón abierto. Como explicaron los sabios: “el corazón crece y se nutre de nuestras buenas acciones”.    



Quiero terminar presentando mi texto favorito del libro Jobot HaLebabot. Es una breve Tefilá, una plegaria, muy original. Normalmente, cuando uno reza le pide a Dios que cumpla sus deseos. Por ejemplo, si yo voy a tener una entrevista de trabajo, cuando rezo le pediré a Dios  que me ayude para que me acepten en ese trabajo, porque pienso que es para mí es beneficioso. Uno asume que sabe qué es bueno y qué es malo para uno mismo.  Esta plegaria, que solía estar impresa en los Sidurim Sefaradim como “Bet ‘Obed”  y (creo que) Tefilat haJodesh, nos enseña que la forma correcta de rezar es pedirle a HaShem que “por nuestro propio bien” Él tome la última decisión. Que si por ejemplo, yo le pido a Dios que me ayude a ser aceptado en ese trabajo, soy consciente que uno no siempre que es lo mejor para uno. Y entonces en esta oración le pedimos a Dios que sólo escuche mi ruego si lo que pido será beneficioso y que ignore mi solicitud si lo que le estoy pidiendo no me va a beneficiar. Y termina declarando: Tú me conoces mejor de lo que yo me conozco a mí mismo. Tu decision, HaShem, es mejor que la mía. Lo que Tú decidas yo con humildad aceptaré. 

“Dios mío, me presento ante de Ti sin ignorar mi pequeñez y mi conocimiento insuficiente de Tu grandeza y Tu trascendencia. Sé que Tú eres infinito y exaltado, y yo una criatura de muy poca importancia. Soy demasiado insignificante para alabarte y cantar o bendecir Tu Nombre,  que es santificado por los ángeles más altos y elevados. Lo único que me da el valor para dirigirme a Ti, es que Tú me has ordenado rezar, y así me has permitido alabar Tu exaltado nombre de acuerdo con mi limitada comprensión de Ti y de Tu gloria. Y por eso aclaro que me dirijo a Ti con toda humildad.

Y reconozco que cuando rezo y Te ruego que escuches mis pedidos, yo sé que Tú sabes mejor que yo lo qué es mejor para mí y cuáles son los caminos adecuados para mi vida. Por lo tanto, cuando expresó mis necesidades, no lo hago para que Tú las conozcas, ya que todo es sabido por Ti,  sino para que yo tome conciencia de mi permanente necesidad de Tu asistencia y de mi confianza en Ti.  Entonces, declaro que si por ignorancia, solicito algo que no es bueno para mí o que no me beneficia, acepto Tu elección en lugar de mi elección. Y dejo en Tus manos la decisión de escuchar (o ignorar) lo que mi corazón te pide. Porque Tu determinación es (sabia,) duradera y suprema . Como dijo David: “Dios, mi corazón no es arrogante, mi mirada no se eleva en altanería, no pretendo comprender las cosas que son demasiado grandes y misteriosas para mí”. Por lo tanto, me he entregado a ti, “como un bebé que amamanta y depende completamente de su madre … “(Tehillim 131: 1-2)”




13 de Sivan. “NES MOUSSAN”

He recibido esta semana el siguiente texto de mi amigo, el Sr. Morris Arkin, experto en historia y tradición de los judíos de Siria, donde explica por qué los judíos de Aleppo observan el 13 de Siván como NES MOUSSAN.

“Abraham Ades (Antebi) de Bene Beraq, Israel, tiene un manuscrito de la colección del Rab Moshe Sittehon (Aleppo 1797-1878) contando la historia de Nes Moussán. Esto es lo que dice el antiguo texto.

En Alepo los judíos vivían entre musulmanes y cristianos. El 12 de Siván de 1853, Shabbat a la tarde antes del anochecer, una mujer cristiana vino con dos hombres a la casa de un hombre judío llamado Moshe Moussán. La mujer le gritó a este hombre y lo acusó: “¿Dónde está mi hijo? ¡Ayer estaba jugando con tu hijo Yitsjaq y ahora mi hijo ha desaparecido! “

La mujer acusó a los judíos de asesinar a su hijo, alegando que los judíos habían hecho lo mismo a otros niños en el pasado,  en Damasco y en otros lugares. Estas denuncias llamadas “libelos de sangre” eran acusaciones obviamente falsas, supersticiosas y maliciosas contra los  judíos, alegando que sacrificaban niños cristianos cerca de la festividad de Pésaj para amasar con su sangre las matsot.

Luego la mujer llamó a las autoridades musulmanas locales y el niño Yitsjaq Moussán fue puesto en la cárcel. El incidente fue denunciado a las autoridades turcas, declarando que es imposible vivir en la misma ciudad con los judíos debido a su práctica común de matar niños cristianos (sic!). Moshe Moussán fue convocado para aparecer en la corte. Pero como tenía miedo, se escondió. Los judíos estaban muy asustados por el problema que estaba a punto de ocurrir, que podíia poner en peligro sus vidas.

Pero en la mañana siguiente (el 13 de Sivan) un señor protestante informó que esa señora estaba ocultando al niño para vilipendiar a los judíos. Algunos miembros de la comunidad judíos fueron enviados a la casa de esa mujer. Tomaron por la fuerza la llave de un patio interior, abrieron la puerta y buscaron allí. En una habitación dentro de una habitación encontraron ropa sucia. Bajo la ropa vieron lo que parecía ser cabello. Sacaron la ropa y encontraron al niño. El niño fue llevado a las autoridades musulmanas y obtuvieron una confesión sobre el complot planeado contra los judíos.

Los Rabinos de Jalab declararon que el 13 de Siván debía ser recordado cada año como un día de gratitud a HaShem en memoria de su salvación, mediante la eliminación de los Tajanunim, las oaraciones confesionales no deben ser dichas.




HUMILDAD y LIDERAZGO JUDIO

¿Quién fue la persona más humilde que haya vivido sobre la faz de la tierra? La respuesta está en Bamidbar (Números 12:3).

En la antigüedad las virtudes que se exaltaban entre los líderes no judíos, no eran la humildad o la integridad. Eran la fuerza, como en el caso de Hércules; el ingenio militar, en Alejandro Magno; o la astucia y la picardía, en Hermes.  Entre las naciones paganas, la humildad nunca mereció ser exaltada como una virtud. ¡Todo lo contrario!

Moshé fue el líder del pueblo de Israel. Incluso en el plano político y militar. Moshé enfrentó al mismísimo Faraón, el hombre más poderoso del mundo en ese tiempo.  Moshé lideró la salida de la esclavitud  de 3 millones de personas y encabezó las batallas contra Sijón y Og.   La Torá sin embargo, nunca subraya las virtudes físicas o militares de Moshé. Lo que destaca la Torá es el carácter y la personalidad de Moshé.  Esto es revolucionario.

Hay dos episodios relatados en la Perashá de esta semana, donde podemos apreciar la naturaleza de la humildad de Moshé. Y la naturaleza de la humildad en general.

Comencemos diciendo que todo líder tiene casi siempre dos tipos de agendas u objetivos:  su agenda pública y su agenda personal. Su agenda pública, política o comunitaria,  incluye todo lo que este líder quiere hacer por su comunidad, su pueblo, su gente. Su agenda personal, es lo que quiere para su beneficio personal, en términos materiales o respecto a su imagen. Se podría decir (y esto no pretende ser es una definición científica muy precisa) que a veces estas dos dimensiones del liderazgo son inversamente proporcionales: cuando mayor es la aspiración política, cuando el líder más aspira lo bueno para los demás, más dispuesto estará a sacrificar su agenda o beneficio personal. Por el otro lado, cuando el máximo objetivo del líder es su beneficio personal, más  dispuesto estará a sacrificar el bien común para lograr sus objetivos egoístas. Lo que llamamos corrupción.

Veremos a continuación algunos ejemplos que conciernen al liderazgo de Moshé.

1. En Shemot Moshé reacciona con indignación al bajar del monte Sinai y ver el pueblo adorando un becerro de oro. El pueblo había reemplazado a HaShem por un ídolo egipcio…. Tal fue la indignación de Moshé que llegó a romper las Tablas.

2. En la Perashá de esta semana, cuando el pueblo se queja de que solamente tenían maná  para comer y se ponen a hablar con añoranza de lo que comían en Egipto,  Moshé también se indigna. Estas quejas representaban una total falta de reconocimiento a Hashem y por toda Su protección en el desierto. Moshé no lo puedo tolerar y se ofendió (ובעיני משה רע ).

3.En Bamidbar, cuando el pueblo se queja diciendo “¿Por qué nos hicieron salir de Egipto y nos trajeron a este desierto? ¿Para hacernos morir de sed y hambre?”. Nuevamente, el pueblo se queja contra HaShem. Y Moshé reacciona, acusando al pueblo de Israel de “rebeldía” (שמעו נא המורים).

Estos 3 casos en los que Moshé reacciona tienen algo en común: el pueblo se está quejando de HaShem; está siendo desagradecido con HaShem o está tratando de reemplazar a HaShem.

Veamos ahora otro tipo de reacción de Moshé.

1. En la Perashá de esta semana hay un episodio muy interesante, el de Eldad y Medad, dos hombres que están “profetizando” en el campamento de Israel, una misión que le competía exclusivamente a Moshé. Esto fue notado por Yehoshúa, que inmediatamente reporta a Moshé este incidente y le propone a Moshé “eliminar” a la posible competencia. La respuesta de Moshé es increíble (Bamidbar 11:29): “Y Moisés le respondió: ¿acaso estás celoso por mí? ¡Qué más quisiera [yo] que todo el pueblo de HaShem profetizara, y que HaShem concediera su profecía [también] a ellos!

2. Hay otro episodio similar en nuestra Perashá (Bamidbar 12:1-2).   “Miriam y Aarón hablaron contra Moshé ..… “¿Acaso ha hablado hablado HaShem solamente por medio de Moshé?”  preguntaron.¿No ha hablado también por [o “con”] nosotros?”.

En esta ocasión, nuevamente, Moshé no se enoja, ni reacciona. No hay celos ni reproches.  Moshé permanece en silencio..

¿Por qué?

Porque Moshé se indigna, reacciona y actúa con pasión cuando se trata del honor de HaShem, de Su causa que ra también su causa, o cuando se trata de la causa del pueblo de Israel.  Pero cuando se trata de algo personal, de su propio honor, Moshé no se molesta. Le alcanza con que él mismo sabe la verdad sobre su integridad. Actúa sin ofenderse y sin un ápice de arrogancia. No le molesta la competencia en el liderazgo. Todo lo contrario: la estimula.  Quiere que otras personas alcancen el mismo nivel que Él.

Estos gestos, aparentemente pequeños, de Moshé son una enorme demostración de su gran humildad y altruismo. Por eso la Torá dice en nuestra Perashá (Bamidbar 12:3)

“Moshé era un hombre muy humilde, más [humilde] que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra”

שבת שלום




Judaísmo inteligente

צדיקים אין בונים להם נפש על קברותיהם שדבריהם הם זיכרונם

No es necesario erigir un monumento en las tumbas de los hombres justos y sabios. Las palabras y las ideas que nos dejan, son el verdadero tributo a su memoria (Maimónides). 

DUDAS EXISTENCIALES

De adolescente estuve expuesto a ideas y temas que me cautivaban, como la cosmología (cómo comenzó el universo) o la teoría de la evolución. Más allá de los aspectos técnicos, estos temas tienen que ver directamente con “el sentido de nuestra vida”:  si la ciencia nos demuestra que el mundo apareció espontáneamente, y que la vida surgió a partir de una serie de casualidades, entonces la historia bíblica de la Creación no es necesaria para explicar nuestra existencia. Y si la “Creación” no existió, uno puede dudar acerca de la existencia de un Creador… 

Tenía 16 – 17 años y estas preguntas me torturaban. Por un lado, me sentía my bien con mi judaísmo, Mi corazón estaba lleno de Emuná.  Me sentía tan orgulloso y privilegiado de todo lo que fuera judío: el pueblo, su tierra, su historia. Pero por el otro lado, estaba lleno de este tipo de dudas “intelectuales”.  Algunos de mis amigos o maestros me trataban de convencer de abandonar esas dudas, ya que “eran la influencia del Yetser haRa’”, el instinto del mal.  Sé que lo decían por mi bien. Porque tenían una Emuná perfecta, hermética (temimá), que yo, lo confieso, envidiaba. 

Trataban de convencerme de que debía enterrar mis dudas, pero no podían explicarme de una forma lógica como defender la versión Bíblica de la Creación, como creer en un Creador ¡cuando todos los científicos apoyan el Big Bang y a la evolución! Y en esos días, no había como hoy, Rabbanim que eran expertos en ciencia y Torá. 

¿Qué tenia que hacer? Esconder la cabeza en la arena, sacrificando mi razonamiento crítico, o abandonar el judaísmo, porque no se sostiene frente a lo que la ciencia moderna demuestra. 

En 1978, cuando terminé la secundaria, decidí viajar a Israel. Me había enrolado en la universidad de Bar Ilan, para tratar de encontrar en un mundo académico y a la vez religioso las respuestas a las dudas que me carcomían. Saqué mi pasaje por PanAm, con escala de dos semanas en Nueva York, donde vivía mi tío, el Jajam Yosef Faur, z”l. Mi tío José gentilmente me ofreció quedarme en su casa durante la escala. Y yo acepté.  Siempre había escuchado acerca de él y lo había visto en Argentina un par de veces cuando yo era chico.  Pero este iba a ser mi primer encuentro “serio” con él.

EL PAJARO AZUL

Y fue una revelación. Mi tío tenía las respuestas para todos mis interrogantes. No me decía que yo debía sacrificar mi pensamiento crítico, ¡todo lo contrario! Me enseñó cómo aplicarlo con rigurosidad a los “supuestos” dogmas de la ciencia. Me introdujo al concepto de filosofía de la ciencia, del cual nunca antes había escuchado. Me enseñó que los científicos también tienes sus ideologías, y que yo tenía que aprender a diferenciar entre ciencia real o factual, y algunas teorías teñidas de ideología. ¡El pensamiento crítico que tanto me había hecho sufrir, era ahora la clave para encontrar la verdad! 

De su mano también aprendí a leer Bereshit con la visión de aquellos Jajamim que habían enfrentado desafíos similares en su época. Principalmente, Maimónides. Me enseñó a identificar a los dinosaurios en la Torá (¡el peshat de “Taninim Guedolim!”) y a resolver el conflicto de la diferencia del tiempo entre ciencia y Torá (¿Billones de años o 5780 años?), y todo esto sin apartarse un centímetro del sentido literal y ortodoxo del texto. Y sin recurrir a muletillas cuestionables (que nunca me gustaron) como interpretar que 1 día era un millón de años, o algo así. 

Me di cuenta que mi tío sabía todo esto porque él había enfrentado y superado las mismas dudas que me atormentaban a mí. Y ahora yo NO necesitaba empezar de cero. Tenía el privilegio de poder aprender de él.   

“Un joven escuchó acerca de un maravilloso y fascinante  pájaro azul que solo existe en un lugar del mundo.  El hombre se dedicó a buscarlo.  Buscó en su ciudad, en su país y al no encontrarlo decidió recorrer el mundo entero. Luego de mucho tiempo regresó por fin a su casa, agotado. Se sentó a descansar en su jardín. Se quedo dormido. Y cuando se despertó, vio a su lado al pájaro azul, que siempre había estado allí, en su propio jardín.”   

El pájaro azul estuvo todo el tiempo tan cerca de mí:  ¡En mi propia familia! 

DOS FORMAS DE ENFRENTAR AL ENEMIGO

Me acuerdo de uno de los primeros Dibré Torá que aprendí del Jajam Faur y que me acompañaron por toda la vida.  Tiene que ver con la Perashá que leemos en dos Shabbatot,  SHELAJ LEJA.   Cuando Moshé manda a los espías a explorar la tierra de Israel que debían conquistar les dice:  Observen las ciudades donde estos pueblos viven, vean si residen en ciudades abiertas o amuralladas. Los espías regresan y le pasan un informe muy pesimista a Moshé y al pueblo. Entre otras cosas se quejan de que ‘las ciudades están amuralladas hasta el cielo’, como dando a entender  que son impenetrables. Pero para Moshé, explicaba brillantemente el Jajam Faur, la ciudades amuralladas eran una señal de debilidad. Los habitantes que viven detrás de los muros no se entrenan para la lucha “hombre a hombre”. Se refugian en la fuerza de sus murallas. Y una vez que las murallas caen, son muy fáciles de derrotar. Por el otro lado, los pueblos que viven en ciudades abiertas, sin murallas, ‘confían en su propia fuerza para vencer al enemigo’, ya que se entrenan para la guerra, y es mucho más difíciles vencerlos.”  Acto seguido, mi tío decía: “Hay dos formas válidas de enfrentar al opositor ideológico. La primera, es construir muros culturales, y refugiarse detrás los mismos. La muralla te protege mientras exista y mientras no salgas fuera de la misma.  Pero una vez que cae, o sales de la muralla, eres totalmente vulnerable. La otra corresponde a las ciudades abiertas. Al estar expuesto a otras ideas, debes aprender cómo enfrentarlas y vencerlas. La Torá es verdad, y si vivimos en ciudades abiertas, debemos prepararnos para enfrentar otras ideas” .  (Vale la pena aclarar que aquí nos referimos al mundo de las ideas y NO nos referimos a las “murallas sociales”, que los judíos siempre erigimos y mantuvimos para evitar la asimilación).    

Escuchando al Jajam Faur descubrí su “judaísmo inteligente”. Gracias a él pude armonizar entre mi corazón y mi razón. Gracias a sus palabras me enamoré apasionadamente, y más que nunca, de nuestra Torá y de nuestros Jajamim, y decidí estudiar para rabino, y dedicar mi vida a la Torá.

PD: Mi libro CREACION, en el que analizo  el tema de Creación vs Ciencia moderna, es también un relato autobiográfico de mis dudas y las respuestas que con el tiempo encontré. Y está directa o indirectamente inspirado en todo lo que aprendí de mi querido tío, el Jajam Yosef Faur. 




¿Qué significa ser judío?

ועתה, אם-שמוע תשמעו בקולי, ושמרתם, את-בריתי – והייתם לי סגולה מכל-העמים, כי-לי כל-הארץ. ואתם תהיו-לי ממלכת כוהנים, וגוי קדוש

AM SEGULÁ

Cuando Dios le ofrece al pueblo de Israel celebrar un pacto con Él dice lo siguiente (Shemot 19: 5-6) “Y ahora, si Ustedes aceptan escuchar Mis mandamientos y mantener un pacto conmigo, serán para Mí una ‘segulá’ entre todos los pueblos una nación de sacerdotes” .   Comencemos por el primer concepto. ¿Qué significa la palabra “segulá”?  En Dibré haYamim (I, 29: 3) el rey David, dirigiéndose al pueblo de Israel, les dice que él ha asignado las reservas del tesoro real, el dinero recolectado a través de los impuestos, para construir el Bet-haMiqdash, el gran Templo de Jerusalem.  Y luego dice:”Además [de las riquezas del tesoro real], en mi deseo [de construir] el Templo para HaShem mi Dios,  voy a donar también de mi tesoro personal (=segulatí) oro y plata para el Templo..”.     

El rey David llamó a su tesoro personal —su capital privado— «segulá».   Ser el pueblo “segulá” de HaShem significa literalmente ser Su bien más preciado. Su capital “privado”, el cual uno cuida y protege. Con esta hermosa y profunda metáfora la Torá nos quiere indicar que HaShem se compromete a cuidarnos y protegernos de la misma manera que un hombre protege su posesión más valiosa. Nos asegura que el pueblo judío, como nación, nunca desaparecerá. Israel será «atesorado», protegido directamente por Dios. Contra todo pronóstico, y después de haber sido perseguidos desde tiempos inmemoriales por casi todos los pueblos y civilizaciones de la historia, todavía existimos como nación, gracias a la más poderosa Segulá: la supervisión directa de HaShem sobre Su Pueblo, Israel.  

NACION DE SACERDOTES

Esta cercanía con Dios, ser supervisado por El Todopoderoso de manera directa, es una moneda con dos caras. Por un lado, HaShem garantiza la eternidad de este pacto y nuestra existencia como pueblo. Pero por el otro lado, ser el pueblo elegido no significa tener más privilegios que otras naciones. Por el contrario, significa que, como fuimos y somos los testigos de la Revelación Divina, Dios espera de nosotros un comportamiento ejemplar. Dios examina nuestra conducta mucho más estrictamente, más de cerca, que el resto de las naciones. Tiene más expectativas y más demandas de nosotros. Probablemente nadie formuló este concepto tan importante mejor que el profeta Amós (3: 2). Así dijo HaShem, רק אתכם ידעתי מכל משפחות האדמה על כן אפקד עליכם את כל עונתיכם  “Sólo a Ustedes [el pueblo de Israel] He conocido [= amado, elegido] de entre todas las familias de la tierra; y por tanto, los consideraré responsables [y NO negligentes]  de todos vuestros errores [pecados] … »   Ser el pueblo elegido no implica tener más derechos sino más obligaciones. Una mayor responsabilidad por nuestras acciones.

La Torá también dice que Dios nos consagrará como “una nación de sacerdotes” (Cohanim).

Los Cohanim / sacerdotes son los judíos que solían dedicarse exclusivamente al servicio de Dios. En los tiempos del Bet haMiqdash los Cohanim tenían varias funciones específicas.

1. Antes de la destrucción del segundo Templo no existía el concepto de «rabino» como lo conocemos hoy. Durante siglos, los encargados de preservar y principalmente enseñar la Torá al pueblo de Israel eran los Cohanim.  Como dijo el profeta Malají (2:7)     כי שפתי כהן ישמרו דעת ותורה יבקשו מפיהו  “Los labios del Cohen preservarán la instrucción [religiosa], y de él podrán demandar la [enseñanza de la ] Torá».  Los Cohanim eran los maestros de Am Israel.

2. Los Cohanim también estaban a cargo de las principales operaciones del Bet haMiqdash. Se dividían en 24 guardias (mishmarot), se ocupaban de todas las tareas concernientes a los sacrificios diarios (qorban hatamid) y de las festividades.  Los Cohanim eran los más cercanos a Dios en el ámbito del servicio religioso en el Templo.

Los Cohanim todavía conservan algunos de estas funciones religiosas. Por ejemplo, todos los días (o en la tradición Ashkenazi: cada Yom Tob) recitan la ברכת כהנים o bendición sacerdotal. 

3. Pero por estar más cerca del servicio a Dios, los Cohanim tenían también más responsabilidades y más limitaciones que los judíos comunes. Hay un importante número de restricciones matrimoniales y rituales, relacionadas con el luto, por ejemplo, que aún hoy se aplican exclusivamente a los Cohanim. El privilegio de servir a Dios implica un mayor nivel de obligaciones (“nobleza obliga”).

Ahora podremos entender mejor que el pueblo judío fue elegido para ser respecto al resto del mundo, lo que los Cohanim son respecto al pueblo de Israel.

Comencemos por el final

1. El pueblo judío tiene más obligaciones y restricciones que los gentiles. Mientras que la Torá indica que un Yehudí debe observar 613 preceptos, un gentil sólo tiene 7 leyes a seguir.

2. El pueblo judío fue designado para dedicar su vida el servicio de HaShem. Tan cerca nos sentimos de Dios, que en nuestras Tefilot (plegarias) nos dirigimos a Él en la segunda persona del singular: no usamos el «Usted» sino el “Tú”(Bendito eres Tú, HaShem…. ).

3. Nuestra misión global como pueblo elegido es llegar a ser los “educadores” del resto del mundo.  No con palabras, discursos ni proselitismo sino exclusivamente con nuestro ejemplo. Cada Yehudi debería ser un modelo a imitar, la inspiración para el resto del mundo (=or lagoyim). Cuando lo judíos nos comportamos observando la Torá y los gentiles ven que los judíos procedemos con integridad y decencia, y no abandonamos nuestros principios religiosos, entonces estamos cumpliendo nuestra misión universal en el máximo nivel, este es: “Quiddush haShem”, la santificación del nombre de Dios, cuando nuestro justo proceder inspira al gentil a reconocer la Presencia y voluntad de HaShem en este mundo.