5. Arrepentirse después de haber sufrido






YO SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA
Vivimos 3 veces. Esta es la vida número “2”: la vida después del nacimiento y antes de la muerte. Esta es la vida con un cuerpo ya formado y con un alma en proceso de formación. La vida número “1” es la que vivimos en el vientre materno, con un cuerpo en proceso de formación. La vida número “3” es la que accederemos después de esta vida. La muerte es el final de la vida “2” y si bien significa el final de nuestro cuerpo, no marca nuestra desaparición total. La muerte es vista por nuestra Torá como una transición entre dos vidas: una noche entre dos días.
La transición y la diferencia entre la vida número 2 y la vida número 3 no es fácil de entender. ¿Por qué? Porque no se trata de «saber más» sino de entender por qué «sabemos tan poco». La mejor forma de comprender esta última idea, que puede sonar absurda, es analizar lo más seriamente posible la vida antes de esta vida, la vida “número 1”.
¿NACER o MORIR?
Tratemos de imaginar qué pasa con un bebé en el vientre materno.
En primer lugar pensemos en términos del conocimiento que un bebé tiene durante la vida “1” acerca de la vida “2”.
Por ejemplo: Cuando un bebé nace, ¿sabe que está naciendo, o piensa que se está muriendo? Si de alguna manera pudiéramos “conversar” con un bebé de 9 meses y le pudiésemos explicar que en poco tiempo abandonará su placenta, el bebé pensará que al desconectarse del cordón umbilical morirá .¿Por qué? Porque todo lo que sostiene su vida, oxígeno, alimentación, etc. está allí, en el vientre materno y llega a través del cordón umbilical, sin el cual la vida, tal como el bebé la conoce, no puede ser posible.
LOS LIMITES DEL CONOCIMIENTO
El bebe en el vientre materno no tiene la menor idea de que existe un mundo fuera del vientre. Todo el universo conocido por él consiste es la placenta. En su mundo prenatal no existe la luz, ni los colores, ni los sabores, ni los aromas, ni el sol, ni el cielo, ni el agua, ni mamá, ni papá, ni los rostros, ni otras personas, ni pensamientos articulados con palabras.
El bebé ni siquiera sabe cómo es en realidad su propio mundo porque nunca se vio a sí mismo tal como él es. Es decir, tal como se ve desde nuestra perspectiva. Tal como lo vemos nosotros a través de un ultrasound, o en esas fotos de bebés con el dedito en la boca.
Después de esta brevísima introducción a la embriología, traslademos lo que acabamos de aprender a nuestra pregunta. ¿Qué podemos saber a ciencia cierta sobre la vida después de esta vida?
Muy poco. Porque tal como le sucede al bebé, nosotros también estamos limitados por la realidad física que nos rodea.
EL VIENTRE MATERNO Y EL VIENTRE TERRENAL
Vivimos, como una vez me dijo mi madre, z”l, “en una dimensión que es como una placenta terrenal invisible”. Y si nos comparamos con el bebé en el vientre materno, en el mundo por venir, nos espera una realidad –que siguiendo esta comparación, es infinitamente más extensa, sofisticada y significativa– que no se puede percibir con ojos y que no es conocible desde esta vida. Imaginemos por ejemplo, que en la vida por venir no existe el tiempo, o el tiempo linear. O no se usa el lenguaje y no se piensa con palabras como hacemos las personas, ni con imágenes, como lo hacen los animales. La realidad que se procesa con una capacidad meta-física infinitamente superior a la inteligencia verbal.
De la misma manera que la vida anterior es percibida por el bebé como una vida independiente –como la única vida que existe — en esta vida no hay ninguna evidencia física de que algo continúa. Por el contrario, la fisiología parece indicar que todo termina con la muerte de nuestro cuerpo. Y si bien no podemos saber nada sobre la vida que vendrá, una vez que “nacemos” (de 1 a 2 o de 2 a 3) , finalmente comprendemos acabadamente la vida que pasó.
La próxima vida ocurre en una dimensión absolutamente desconocida por nosotros, inaccesible desde esta dimensión y también “inimaginable”.
Sobre este último punto, en un próximo email.
Continuará

EDICION ESPECIAL: ¿Por qué y para qué había dinero en el Templo de Jerusalem?
Hace unos días escribimos acerca de los tesoros que el ejército romano robó del Templo de Jerusalem, y que esos tesoros fueron utilizados para sanar la economía del Imperio romano, que estaba al borde de la ruina, y llevarla a 20 años de prosperidad. El dinero judío fue suficiente también para erigir en Roma templos paganos, arcos de triunfo y hasta el anfiteatro mas grande del mundo: el Coliseo.
Explicamos que parte de estos fondos provenían de los artefactos saqueados del Bet haMiqdash como la Menorá, etc. y otra parte de la venta de esclavos judíos que eran rescatados por sus hermanos a un altísimo precio.
Pero creo que todo lo mencionado no es suficiente para cubrir el deficit de un imperio. Y también hay que tener en cuenta que Flavio Josefo y otros historiadores mencionan que los romanos se llevaron de Judea “enormes” (en realidad dice: “infinitas”) cantidades de dinero, esto es, monedas de cobre, plata y especialmente oro. ¿De dónde salían esos grandes tesoros del Bet haMiqdash? ¿Por qué un templo necesitaba tanto dinero?
No me estaba siendo fácil encontrar una respuesta. Así que decidí llamar por teléfono a mi amigo el rab Tzvi Shalva. El Rab Shalva vive en la colonia KARME TZUR en el territorio de Judea y Samaria, en Israel y ha dedicado su vida a estudiar un tema: El Bet haMiqdash. Hace unos meses fui a visitarlo y tuve la ocasión de participar en un par de clases en su extraordinario Kolel, fundado y dirigido por el Rab Shalva, donde los estudiantes se dedican a estudiar un solo tema: El Bet HaMiqdash.
¿Quién mejor que el rab Salva para responder mis inquietudes acerca de la cantidad aparentemente excesiva de dinero que había en el Bet hamiqdash?
El rab Salva me explicó satisfactoriamente lo que yo necesitaba entender.
Su respuesta también me hizo pensar en el error que por lo general todos cometemos: pensamos en un Templo, solamente como institución religiosa y nos olvidamos que los Yehudim somos una nación (NO una religión) y que cuando estábamos en nuestra tierra, nuestro gobierno soberano tenía una división de poderes parecida a la de los gobiernos modernos: poder ejecutivo, judicial y legislativo. Y cada uno de estos poderes tenía varios “ministerios” o “secretarías” bajo su jurisdicción.
El poder ejecutivo estaba a cargo del Rey, e incluía por ejemplo, el ministerio del interior, exterior, defensa, etc.
El Bet haMiqdash albergaba en sus instalaciones, entre otras cosas, al poder legislativo y al poder judicial. Y muchas instituciones nacionales estaban bajo el mando del segundo hombre con más autoridad en la nación de Israel: el Cohen Gadol, quien administraba varios ministerios y sus respectivos presupuestos.
A continuación algunas ilustraciones que escuché del rab Shalva.
1. MINISTERIO DE JUSTICIA: La administración del poder legislativo, las cortes judiciales, la corte suprema de justicia (Sanhedrin, Bert haDin haGadol, Lishkat haGazit, etc). Todo esto, incluyendo su presupuesto, estaba bajo la supervision y administración de la “Oficina del Cohen Gadol”.
2. MINISTERIO DE EDUCACION: : Escuelas, Yeshivot, Bate Midrash, también estaban bajo la administración de la Oficina del Cohén Gadol.
3. MINISTERIO DE DEFENSA: Lo que correspondía a la defensa de la ciudad capital, Jerusalem, por ejemplo, el mantenimiento y el fortalecimiento de sus murallas, etc. estaba bajo la administración del Cohén Gadol.
4. MINISTERIO DE OBRAS PUBLICAS: El departamento de este ministerio que se ocupaba del mantenimiento, reparación y ampliación de las rutas y caminos por los cuales llegarían millones de judíos 3 veces por año al Bet haMiqdash y la construcción, el mantenimiento y la reparación de las cisternas de agua en los caminos que llevaban al Bet haMiqdash, estaba bajo la administración del .
5. MINISTERIO DE HACIENDA: Toda la plata que quedaba en deposito para huérfanos, viudas, era depositada en las arcas del Bet haMiqdash. Se estima que había entre 4 y 8 millones de judíos viviendo en Israel en los tiempos del imperio Romano. cada año se recolectaba una moneda de plata de un valor equivalente a 5 dólares, más o menos por familia (hombres mayores de 20 años). Pero ésta es solo una parte “insignificante” de todo lo que se recolectaba por donaciones de dinero, propiedades, objetos preciosos que donaban los judíos de Israel y especialmente las generosas donaciones de cientos de miles de judíos que vivían fuera de Israel, mucho de ellos en una muy buena posición económica. El Rab Shalva me dijo: “Imagínate si todas las donaciones que todos los judíos del mundo hacen hoy estuvieran dedicadas exclusivamente para el bet haMiqdash”.
6. MINISTERIO DE ASISTENCIA SOCIAL: Una de los “ministerios” más importantes del Bet haMiqdash era la lishkat Jashayim. Este fondo estaba dedicado a la asistencia social que llegaba de manera anónima y era administrado por un secretario o guisar bajo la supervision del Cohén Gadol y que estaba dedicada a ayudar anónimamente a todo tipo de personas que necesitaran asistencia económica. Como un fondo de Tsedaqá pero a escala nacional. .
El Bet haMiqdash funcionaba como el Banco Nacional, el Tesoro de la Nación, o la Reserva Federal Todo el dinero que se necesitaba para el presupuesto de estos ministerios, secretarías públicos, fondos públicos, etc. —lo que equivaldría hoy en día al GDP (Producto Bruto Interno) de una nación desarrollada— estaba depositado en las arcas del Bet haMiqdash.
Cuando los romanos destruyeron el Bet haMiqdash y robaron todos estos fondos la nación de Israel ya no pudo funcionar como tal.





Lógicamente, todavía estoy afectado por el fallecimiento de mi querida madre. Y durante estos días de duelo estuve pensando mucho en el sentido de la vida y la inmortalidad del alma. Quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones sobre este tema.
EL RAB ARYEH KAPLAN
Uno de los autores que más influyeron en mi vida es el Rab Aryeh Kaplan, z”l, y especialmente su libro llamado: “Si tú fueras Dios”, (originalmente: “If you were God”). El Rab Kaplan era un genio —tanto en la parte rabínica como en ciencias, específicamente física— y falleció trágicamente en 1984 a una edad muy temprana. Su fascinante libro consta de 3 ensayos.El primero analiza la función del pueblo judío en el mundo, y explica cómo Dios trata de “civilizar” a la humanidad a través de sus representantes: los judíos. El tercer ensayo es acerca del sentido de la vida, pero no desde el punto de vista humano sino Divino. Es decir, para qué creó Dios este mundo y particularmente a los seres humanos. El segundo ensayo, el más corto, se refiere a la inmortalidad del alma.
Voy a tratar de resumir lo que dice el Rab Kaplan
LA PREGUNTA DEL MILLÓN
La primera pregunta que uno debe enfrentar cuando quiere examinar seriamente el tema de la inmortalidad del alma es: “¿Qué es el alma?”. Y para definir qué es el alma debemos identificar primero ¿qué o quién soy “yo”?.
El rab Kaplan dice así:
“Mira tu mano. ¿Qué ves? Una parte de tu cuerpo…. la puedes abrir y cerrar. Obedece todas las órdenes que tu mente le envía. Es tuya, es parte de ti. Pero… ¿es tu mano … el verdadero “tú”?Ahora, apunta tu dedo índice hacia ti. Si tu eres una persona normal dirigirás tu índice hacia tu pecho. Porque [sin darte cuenta] asumes que “tú” eres tu cuerpo. Pero ¿eres tú realmente tu cuerpo?“
Y así, poco a poco y de manera metódica, el rab Kaplán nos va ayudando a comprender por descarte qué es el lo que NO somos y qué es lo que realmente nos define. Con mis propias palabras: ¿”Somos” un cuerpo y “tenemos” un alma; o “somos” el alma y “tenemos” un cuerpo.
¿QUIEN SOY?
Una metáfora que puede ayudar a visualizar la relación cuerpo / alma es la de un automóvil y su conductor. El auto es el cuerpo, y el conductor el alma que conduce al cuerpo. O quizás sea más preciso hablar de un taxi, (o un Uber…) en lugar de un auto particular. El automóvil es nuestro cuerpo, el conductor es nuestro cerebro, y el alma soy YO, el pasajero. El taxista sabe cómo manejar el auto, y cómo llevar al pasajero por el mejor camino posible, etc. pero el chofer no decide hacia dónde conducir el auto. Es el pasajero quien toma esa decisión y determina el destino del viaje. El cerebro no es el “yo”, ya que si bien es un elemento muy sofisticado, sigue siendo físico, material. El “alma” sin embargo, está más allá de lo físico: es sobrenatural, Divina. Y como tal, el alma es responsable por un tipo de acción que también es sobrenatural (que no existe en el mundo natural o animal). Me refiero al libre albedrío: la habilidad de decir “no” a mis instintos corporales; la posibilidad de elegir hacia dónde me dirijo; decidir qué hago con mi vida, con mi tiempo, etc.
¿JINETES O CENTAUROS?
Hay una metáfora que es mejor que la de un automóvil, ya que incluye un punto fundamental no abarcado por la anterior.El caballo y el jinete. El cuerpo tiene, por decirlo de alguna manera, su “vida propia”, sus necesidades, sus caprichos, sus deseos y hasta sus objetivos, que se relacionan con lo que pertenece al mundo material. El cuerpo es el caballo. Y el alma es el jinete. Al igual que el conductor de un vehículo, el jinete también tiene como objetivo conducir a su caballo hacia la meta que él, el jinete, aspira. Cuando esto sucede, jinete y caballo conviven en perfecta armonía. El jinete sabe que el caballo tiene sus necesidades materiales y no las desatiende. Muy consciente de la importancia de su caballo, un buen jinete cuida de su animal, lo lleva periódicamente al veterinario, y se ocupa de que tenga todo lo que necesite para mantenerse saludable y satisfecho.
¿QUO VADIS?
Pero hay otros posibles escenarios: ¿Qué pasa cuando el jinete no puede controlar a su caballo, suelta las riendas y se abandona?¿qué pasa si el jinete NO se pregunta a sí mismo si hay una meta que alcanzar o un camino a seguir? ¿O O el peor escenario posible: ¿Qué pasa si el jinete no se da cuenta de que él ES un jinete, un ente independiente de su caballo? ¿Qué pasa si nunca descubre su verdadera identidad y se piensa que él es un apéndice de su caballo? A diferencia de un automóvil que no se moverá de su lugar hasta que el chofer o el pasajero decidan dónde ir, el caballo tiene vida propia. El caballo no se quedará inmóvil esperando las órdenes de un jinete pasivo. El caballo se va a dedicar a comer pasto, descansar cuando se le dé las ganas, correr detrás de las yeguas y tratar de superar a los demás caballos en una carrera sin destino. El jinete abandona el control de su animal, “se entrega” a su caballo y se confunde con él…
Comprender la diferencia entre “somos un cuerpo que tiene un alma” o “somos un alma que tiene un cuerpo” es probablemente el tema más importante en la vida de un individuo.
Continuará

Aparte de sus libros sobre el Talmud (Pirush haMishnayiot) , la Halajá (Mishné Torá), la filosofía judía (More Nebujim) y la medicina, diez tratados sobre temas médicos, Maimónides también escribió centenares de respuestas rabínicas sobre preguntas que le llegaban de todos lados del mundo. Y también compuso unas famosas cartas, Iguerot HaRambam, que a diferencia de las preguntas y respuestas son más extensas y podrían considerarse como monografías o pequeños libros sobre ciertos temas interesantísimos.
Una de estas cartas se llama Igueret haShmad, la carta sobre “Las conversiones forzadas”.
LOS YIHADISTAS ALMOHADES
En ese entonces los judíos estaban sufriendo la persecución religiosa de un grupo extremista musulmán, los Almohades, que aparte de luchar contra otros grupos islámicos también trataban de imponer su religión a los cristianos y judíos. Este grupo se hizo muy poderoso a partir de 1147, cuando Maimónides tenía 12 años. Como sabemos, Maimónides y su familia escaparon de Córdoba y luego de España, hacia el norte de Africa y al final llegaron a Egipto. Pero la persecución dejó sus cicatrices en Maimónides y entre otras cosas su experiencia le fue muy útil cuando tuvo que escribir a los judíos que como él, habían sido víctimas de la persecución.
ISIS EN EL SIGLO 13
Cuando llegaban los Almohades a las juderías, amenazaban de muerte a los judíos, hombres mujeres y niños, y muchos optaban por convertirse al Islam. Estas conversiones no eran sinceras sino forzadas y todos esperaban que en poco tiempo la presión cediera y la vida volviera a la normalidad. Una vez convertidos los judíos vivían exteriormente como musulmanes pero hacían todo lo posible, a veces arriesgando sus vidas para observar el judaísmo de la mejor manera posible.
CÓMO EQUIVOCARSE DE RABINO
Los líderes de las comunidades judías le escribieron una misiva a un rabino (presumiblemente de Europa y que vivía entre cristianos) y le preguntaban cómo debían proceder y qué podían hacer para reparar lo hecho. Este Rabino tuvo palabras muy duras para ellos y les dijo que habían hecho muy mal en convertirse, que era imperdonable y que tenían que haber sacrificado sus vidas en lugar de haber pretendido aceptar el islam. Este rabino ya no los consideraba judíos.
Los líderes religiosos quedaron profundamente amargados con esta respuesta y estaban desesperados porque muchos judíos que habían arriesgado sus vidas para mantener algo de su judaísmo en lo oculto habían perdido ahora toda su motivación y decían: “si de todas maneras ya no somos considerados judíos, convirtámonos completamente al islam”. Los lideres religiosos se dirigieron en onces a Maimonides, explicándoles las circunstancias que estaban viviendo y copiando la respuesta que dio el primer rabino.
CARTAS QUE CURAN
La carta que Maimónides le escribe a estos judíos es conocida como “Igueret haShmad”, la carta acerca de las conversiones forzadas.
En primer lugar Maimónides critica muy duramente al primer rabino y lo trata de insensible e ignorante.
Maimónides explica por ejemplo que a diferencia de la conversion al cristianismo que implicaba la ceremonia del bautismo y la adoración a ídolos, los que se convertían al islam solo tenían que hacer una declaración verbal en la que decían que “Mahoma era el enviado de Dios”. Y que se justificaban que hayan pronunciado esas palabra para salvar sus vidas y las de sus hijos.
Incluso en el caso de un judío que se vio forzado a adorar ídolos no se lo puede condenar y alejar sino que cuando quiere regresar al judaísmo hay que ayudarlo a integrarse nuevamente en la comunidad y mostrarle el camino de regreso con amor y atención.
¿RABINO JUEZ O RABINO MEDICO?
Maimónides les dio mucho aliento a todos los que se tuvieron. que convertir por la fuerza y los motivó a seguir cumpliendo con la Torá secretamente hasta que las cosas volvieran a la normalidad.
La crisis espiritual no hay que verla como un delito sino como una enfermedad. No necesita de un juez que la venga a sentenciar, sino de un médico que la venga a curar. Y ese médico fue Maimónides.