Rabino Abraham de Sola (1825-1882) un gigante sefaradí olvidado

PRIMER RABINO DE CANADA

El rabino Abraham de Sola fue también un famoso orientalista y destacado científico. Fue reconocido como uno de los líderes más influyentes del judaísmo sefardí y ortodoxo en Canadá y Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XIX, en un momento en que la lucha entre la ortodoxia y la reforma estaba en su clímax. Su padre fue David Aaron de Sola, un famoso rabino de la comunidad Sefaradí de Londres. Su madre era hija del rabino Raphael Meldola. En 1847, a la edad de 21 años, de Sola llegó a Montreal, Canadá desde Londres y allí se desempeñó como rabino de She-earit Israel, la comunidad española y portuguesa. En 1852 se casó con Esther Joseph, cuyo padre fue uno de los primeros colonos judíos en Montreal.

TORA UMADA

El rabino de Sola pronto formó parte de la comunidad intelectual de Montreal. Era un conferencista elocuente, muy popular, un prolífico escritor y un hombre de amplios intereses. Con frecuencia visitaba la Asociación de Bibliotecas Mercantiles de Montreal, el Club Literario de Montreal, la Sociedad Numismática y la Anticuaria de Montreal, el Instituto de Mecánica de Montreal y la Sociedad de Historia Natural (de la que se desempeñó como presidente en 1867-68). En 1848, fue nombrado profesor de literatura hebrea y oriental en la Universidad Mac Gill de Montreal (la universidad más prestigiosa de Canadá), y finalmente se convirtió en profesor principal de su Facultad de Artes. En 1858, en reconocimiento a sus extraordinarios logros académicos, McGill le confirió el grado de LL.D. (Legum Doctor, un doctorado honoris causa). En 1873, por invitación del presidente Ulysses S. Grant, el rabino De Sola recitó la oración inaugural en el Congreso de los Estados Unidos. Se convirtió en el primer súbdito británico en abrir así la sesión de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. Fue el pionero en lo que hoy se conoce como Tora uMada, la forma de estudiar y combinar armónicamente la ciencia y el judaísmo.

El rabino de Sola murió en Nueva York, en 1882 y fue enterrado en Montreal. Hay una calle que lleva su nombre: Rue Abraham-De Sola, en Côte-Saint-Luc, Montreal.

SUS OBRAS

Fue un escritor muy prolífico y autor de decenas de libros, artículos y ensayos.

Entre ellos:

“Behemoth haTemeoth: la identificación y clasificación de los animales prohibidos ene Leviticus, Montreal, 1853.

“Biografía de David Aaron de Sola”, un libro sobre su padre, el difunto rabino principal de la comunidad judía portuguesa en Londres, Filadelfia, 1864.

“El Día de la Expiación: un sermón pronunciado en Yom Kippur en la sinagoga She-erith Yisrael, Montreal”, publicado en Occident, and American Jewish Advocate Philadelphia, 1848.

«Algunos puntos de interés en el estudio de la historia natural», Canadian Naturalist and Geologist, .1868.

“Los juicios de Dios en la tierra: un sermón pronunciado en la sinagoga ‘Sheerith Yisrael’ de Montreal, durante la pandemia del cólera asiático.

“Autores hebreos y sus oponentes”, Jewish Chronicle London, 1849.

“Historia de los judíos de Polonia”, Jewish Messenger, Nueva York, 1870.

“Historia de los judíos de Francia”, Jewish Messenger New York, 1871.

“Una investigación sobre el primer asentamiento de los judíos en Inglaterra”

“Vida y escritos de Saadia Gaon”, Cincinnati, Ohio, 1881

“La cosmogonía Mosaica,” (creación del universo) Mensajero Judío, Marzo 1870.

“Notas sobre los judíos de Persia bajo Mohammed Shah” Occidente y American Jewish Advocate, 1850.

«Observaciones sobre las instituciones sanatorias de los hebreos en relación con las regulaciones sanatorias modernas», Canada Medical Journal and Monthly Record of Medical and Surgical Science, Montreal, 1852.

“La revelación en Sinaí; su posibilidad y necesidad: un sermón pronunciado en la sinagoga, Sheerith Yisrael, Montreal,

“El hombre justo: un sermón que conmemora la concesión de honores públicos a Sir Moses Montefiore, por parte de la ciudad de Londres; predicado en Montreal, en Shabbat Noah 5625, Montreal, 1865.

“Vida de Shabetai Tsevi, el pseudo-Mesías”, Jewish Messenger, marzo. 1869.

“Yehuda Alcharizi y el libro Tachkemoni”, Jewish Record Philadelphia, 1879.

“Examen crítico de Génesis III:16, en referencia al empleo de anestésicos en casos de parto”, publicado en el British American Journal of Medical and Physical Science, Montreal 1849.

El Rabino Abraham de Sola, apoyó la anestesia obstétrica en desafío a los tradicionalistas cristianos de esa época que opinaban que el uso de la anestesia en el parto contradecía el versículo bíblico en el cual Dios le dice a Eva que «tendrá hijos con dolor’ » . El rabino de Sola, basado en comentarios bíblicos judíos,  reinterpretó el texto clave de Génesis 3:16 y explicó que el texto dice que la mujer daría a luz con «duro esfuerzo»  no con «dolor».




El Rab Obadiá de Bertinoro (1455-1515) y la pobreza en Yerushalayim

SUS PRIMEROS AÑOS

El rabino Obadiá ben Abraham de Bertinoro, conocido popularmente como “Bartenura”, nació en el año 1455. Fue alumno del famoso Rabino Yosef Colón, מהריק, y ejerció como rabino de su propia ciudad, Bertinoro, en la provincia de Cesena, Italia. Allí se desempeñó también como banquero. Su nombre se menciona en la parte superior de la lista de banqueros autorizados para otorgar préstamos a los residentes cristianos en un documento oficial del Papa Inocencio VIII, fechado el 12 de febrero de 1485. Al cumplir sus 30 años decidió establecerse en la tierra de Israel, y específicamente en Yerushalayim, Jerusalem. Tenemos detalles muy minuciosos de su viaje a Israel –que en esos tiempos no era ni fácil ni corto– ya que muchas de las cartas que describen esta travesía fueron encontradas y publicadas, como lo mencionaremos más adelante.

DE ITALIA A JERUSALEM

A finales de 1486 abandonó su ciudad natal. Pasó por Roma y Nápoles y finalmente llegó a Palermo, Sicilia, donde permaneció tres meses, y cada Shabbat prounicaba el sermón,  en la sinagoga local. En Palermo, la ciudad principal de Sicilia,  vivían alrededor de 850 familias judías, todas en una mismo barrio situado en una de las mejores areas de la ciudad. Los judíos de allí eran artesanos, herreros o estibadores. Y trataron de convencerlo para que se quedara como Rabino de esa comunidad, pero rehusó el ofrecimiento porque su mayor deseo era establecerse en Yerushalayim. Viajó a través de Rodas, Grecia,  hacia Alejandría, Egipto, donde llegó a principios de 1488. De Alejandría procedió a El Cairo, donde el Rab Natan ha-Kohen Shoulal, dirigente principal de la comunidad local (naggid), lo recibió con grandes honores. También allí le ofrecieron permanecer como rabino, indicándole entre otras cosas que la situación de los judíos en Jerusalem era muy precaria,  pero nuevamente se negó. Continuó su viaje a través de Gaza —que en ese entonces era la cuarta ciudad con mayor población judía de Israel (luego de Jerusalem, Safed y Hebron) y de allí se trasladó a Hebrón. Finalmente llegó a Yerushalayim en la víspera de Pésaj de 1488. A su  llegada fue recibido por el rabino de la ciudad,   y se hospedó en su casa por el resto de la festividad. 

SI ME OLVIDARE DE TI, OH JERUSALEM…

En esos años Jerusalem estaba bajo el control de los mamelucos, un grupo musulmán que dominó la ciudad hasta 1517.  En Jerusalem vivían unas 4.000 familias gentiles, musulmanes y cristianos. La comunidad judía local contaba con aproximadamente 70 familias. Muchos judíos habían muerto de hambre, literalmente.  Los más pudientes habían escapado de la ciudad santa por los exorbitantes impuestos que les demandaban los mamelucos. Los pobres no tenían donde ir y su vida se hacía  insostenible.    Según escribe el Rab Obadiá: “en la ciudad había muchas viudas y ancianos pobres…  los que tienen un poco de pan para comer…se consideran ricos… “.   El rab Obadiá también cuenta  que quien lo recibió al llegar era un rabino italiano, Ya’aqob de Colombano. Este rabino era tan pobre que únicamente se permitía comer un pedazo de pan durante Shabbat, mientras que durante la semana se alimentaba de las vainas secas de algarrobo que los productores desechaban después de producir la famosa “miel de algarrobo” o algarrobina (ver aquí https://es.wikipedia.org/wiki/Algarrobina). 

LAS SINAGOGAS

El Rab Obadiá también escribe que unos años antes de su llegada había en Jerusalem unos 300 Sifré Torá—rollos de Torá rituales que se leen en la Sinagoga. Pero ahora virtualmente ya no quedaban más. Los “me’ilim» , es decir, las fundas decoradas hechas de telas finas que envuelven a estos rollos, y sus adornos que muchas veces se hacen de metales preciosos,  habían desparecido ya que las sinagogas eran frecuentemente saqueadas. La única Sinagoga que funcionaba en Jerusalem era muy precaria, estrecha y oscura.   Sin embargo, el Rab nota que había algo muy especial en Jerusalem: las plegarias. Que no eran comparables en su belleza con ningún otro lugar en el cual él había orado. Los sábados por la mañana, escribe el rabino, «los hombres se levantan una o dos horas antes del amanecer a cantar las dulces plegarias ” conocidas como “baqashot”. Luego recitaban el Kaddish, y entonces dos oficiantes (jazanim) comenzaban las plegarias con la recitación del Shemá Israel, al salir los primeros rayos del sol (vatiquin).

CORRUPCION

El Rab Bartenura se queja de la corrupción generalizada en Jerusalem. Cuenta como ejemplo que un hombre musulmán mató a su propia madre, degollándola con un cuchillo, en un ataque de ira. Cuando lo trajeron ante el tribunal local, el asesino se justificó diciendo que estaba borracho. Como sabemos, los musulmanes tienen prohibido en su religión beber alcohol, y por lo tanto,  no producen ni venden bebidas alcohólicas. ¿Cuál fue entonces el veredicto de los jueces? El tribunal culpó a la comunidad judía por haber producido el vino que provocó a este hombre emborracharse y asesinar a su madre. Los jueces, que siempre buscaban obtener algún beneficio económico,  impusieron a la comunidad judía pagar una multa de 6 monedas de oro «por el crimen cometido», y el asesino quedó libre.

DESDE TUS RUINAS TE CONSTRUIRÉ

Al principio el Rab Obadiá tuvo que hacerse cargo personalmente de todas las necesidades materiales de la comunidad. Incluyendo cavar las tumbas en el cementerio judío y enterrar a los muertos, ya que nadie más podía dedicarse a este deber religioso. El Rab Obadiea decidió abocar todos sus esfuerzos a recaudar fondos para ayudar a la población judía de Yerushalayim y evitar que esta ciudad quedara sin poblacion judía. Sus amigos y conocidos en Italia le proporcionaron generosamente el dinero necesario para asistir a los pobres. Con el tiempo y gracias a la solidaridad de los judíos italianos y de otros países pudo establecer instituciones de beneficencia y asistencia médica para los enfermos. Emanuel Hai Camerino de Florencia, a quien el rabino Obadiá le había confiado la administración de sus propiedades en Cesena, le enviaba 100 ducados (monedas de oro) al año, a lo que él añadía otros 25 ducados de su propio bolsillo para la caridad, junto con otros donativos de parte de los familiares y amigos del Rab Obadiá.  Así la comunidad judía fue creciendo y también el nombre de su principal benefactor:  el Rab de Bertinoro, que desde que llegó a Jerusalem, trajo su bendición.   Al cabo de unos años, gracias a la excelente reputación de integridad que tenía el Rab Obadiá en Jerusalem, los mismos musulmanes acudían a él para que resolviera disputas legales y conflictos comerciales, ya que sabían de su honestidad.

DE CASTILLA A JERUSALEM

En 1492 el mundo judía fue sacudido con la notica de la expulsion de los judíos de España. Los refugiados no tardaron en llegar a Turquía, Egipto, Safed  y también a Jerusalem. El rabino Obadiá se convirtió en el líder espiritual de estos refugiados y los ayudó a sostenerse materialmente, ya que llegaban sin dinero, y para quedarse en la ciudad debían pagar un impuesto a los mamelucos, el yiziá, que se cobraba por cabeza. Lo que significaba que con el aumento de la población judía los pesados impuestos se incrementaban cda vez más. Sin embargo, luego de unos pocos años, estos judíos que habían llegado de España sin nada, pero que tenían oficios y estaban entrenados en el comercio internacional, comenzaron a crecer económicamente, y la comunidad judía de Yerushalayim comenzó a florecer. Como muestra de su enorme gratitud, los exiliados de España le hicieron al Rab Obadiá de Bertinoro el mejor regalo que él podía haber soñado: le construyeron su propia Yeshibá (academia rabínica) en Yerushalayim. ¡Esta fue la primera Yeshibá en Jerusalem luego de 1200 años! 

El Rab Obadiá fue declarado como “abi hayishub”, patrón o benefactor máximo de la ciudad de Jerusalem.

Murió en 1515 y su cuerpo descansa en el Har HaZetim (Monte de los Olivos)  el cementerio más famoso de Yerushalayim y del mundo judío.

REVIVIENDO EL IDIOMA HEBREO

El Rab Obadiá de Bertinoro es conocido principalmente por su comentario a la Mishná. La Mishná comprende las tradiciones orales rabínicas, es decir, la aplicación y los detalles de todas los preceptos de la Torá. La Mishná se estudia por lo general junto con la Guemará,  o Talmud, que la explica, la expande y elabora sus detalles.  Maimónides fue el primer rabino que escribió un comentario independiente sobre la Mishná, basado obviamente en las explicaciones de la Guemará. El rabino Obadiá siguió su ejemplo y escribió su propio comentario sobre la Mishná, que se convirtió en el más popular durante siglos. Al punto que es difícil encontrar una edición de la Mishná que no contenga su comentario.  ¿Por qué razón el libro del Rab de Bertinoro fue más aceptado que el comentario de Maimonides?  Porque a diferencia de Maimónides que escribió originalmente en árabe, el comentario del rabino Obadiá fue escrito en hebreo.

Aparte de este comentario, el Rab Obadiá escribió tres famosas cartas que describen su travesía y que contienen invaluables descripciones de la gente y las costumbres de las comunidades judías que visitó en el camino, desde Italia hasta Jerusalem. Estas cartas fueron escritas a su padre y a su hermano y se publicaron con el nombre «Darjé ión» y «HaMasa le-Eres Yisrael”. 




YITRO: ¿Creer en Dios o usar a Dios?

DEBERES DEL CEREBRO

Este Shabbat leeremos Perashat Yitro, que contiene los Diez Mandamientos, un tema de inagotable profundidad. Veamos un ejemplo. El primer mandamiento es el más difícil de entender como mandamiento, porque no está formulado como una orden. No especifica ninguna acción que debamos realizar. Y no comienza con las palabras «No …», como «No matarás». Parece ser, más bien, una introducción a lo que está por venir. «Yo soy HaShem tu Dios, que te liberé de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos». Siguiendo a Maimónides, se suele explicar que este mandamiento expresa nuestro deber de “creer” en HaShem. No debería sorprendernos que la Torá nos ordene algo que está relacionado con pensamientos y sentimientos y no con acciones. Pensemos por ejemplo en el último de los Diez Mandamientos, la prohibición de envidiar, que también hace referencia a una emoción que debemos controlar, una reprogramación moral de nuestro cerebro.

CREER ES COMPORTARSE

Una vez que entendemos que este mandamiento no impone ninguna «acción», repasemos nuevamente cuál es su contenido. Según Maimónides creer en Dios significa «saber que HaShem es nuestro Eloqim», es decir, aceptar a Dios como la Autoridad Suprema a la que debemos obedecer. Este mandamiento nos enseña que es HaShem, y no los humanos, Quien define lo que está bien y lo que está mal. Saber que Él es nuestro Legislador implica que debemos seguir Su guía en nuestro comportamiento y conducta. Hay una diferencia muy importante entre la definición popular de «creer en Dios» y la definición judía de «aceptar su autoridad». Como explica Jordan B. Peterson, cuando los periodistas le preguntan repetidamente si cree en Dios: la simple afirmación verbal «Creo en Dios» o «No creo» es prácticamente irrelevante. ¿Por qué? Porque es posible “declarar nuestra fe en Dios” refiriéndonos a un “dios” imaginario en nuestra mente, y no al Dios de la Biblia. Imaginemos por ejemplo a alguien que dice que cree en Dios, pero ignora Sus mandamientos. No le importa aprender o seguir Sus leyes y Sus instrucciones. Este individuo cree en un «dios para emergencias». ¿Se considera eso la verdadera «fe» en el Dios de la Torá?

RELEYENDO EL PRIMER MANDAMIENTO

Demasiadas personas supersticiosas, pertenecientes a todas las religiones (¡incluida la nuestra!) profesan este tipo de creencia en un dios que te sirve, pero al que no hace falta obedecer. Quizás por eso en Su «presentación oficial» a Su pueblo en el Monte Sinaí –el Primer Mandamiento — Dios se introduce a Sí mismo como «Eloqeja», «Tu Soberano», la Autoridad Suprema que exige cierto comportamiento de ti, que te guía, y que recompensa a los justos y castiga a los pecadores. Es cierto que además de ser “Eloqeja” nuestro Soberano, Dios también es nuestro redentor: ¡el Primer Mandamiento menciona que Él nos salvó de la esclavitud egipcia! Pero el mensaje principal del  Primer Mandamiento es la obediencia, no la oración a Dios. Se enfoca en aceptar a HaShem como nuestra Autoridad. Y fue formulado de esta manera quizás para evitar ese tipo de relación inmadura en la que Dios solo existe para solucionar mis problemas. “Servir” a Dios no es como servir a los ídolos. Los dioses paganos no exigen nada de tu conducta personal. A los ídolos no les importa lo que hagas con tu vida. No esperan de ti obediencia sino tributos, regalos. No se preocupan por ti, pero te usan. Y te permiten usarlos cuando los necesitas a cambio de algo que les ofrezcas. La relación entre dioses paganos y personas paganas es estrictamente una relación de quid pro quo.

DIOS COMO PADRE

Pero HaShem no nos pide nada «para Él» a cambio de sus buenos consejos. Toda la relación entre Dios y nosotros no es una relación de conveniencia, sino de amor. Le obedecemos porque confiamos en él. Porque sabemos que le importa de nosotros. Nuestra relación con HaShem es como la relación entre padres e hijos. Cualquier cosa que Dios me pide que haga o no haga es, en última instancia, por mi propio bien. La máxima expresión de fe, de creer en Dios, consiste en actuar de forma coherente con Su existencia. Es lo que “hago” lo que expresa mi fe (o mi falta de fe), más que lo que digo o lo que digo que creo.




La Jelbená del Quetoret y las notas del perfume Chanel Nro 19

Dios le dijo a Moshé:  Toma especias aromáticas, gota [de balsamo], uña aromática y gálbano, especias y resina pura; en una medida equivalente (Ex. 30:34)

IDENTIFICANDO A LA JELBENA 

La Torá menciona por su nombre 4 de las 11 especias aromáticas que se usan en la elaboración del Quetoret, el incienso que cada día impregnaba al Bet haMiqdash con un deliciosos perfume. Este incienso se ofrecía (haqtará) en el Templo dos veces por día: por la mañana y por la tarde. La fórmula, que consistía en un preparado de las 11 especias ultra m olidas y mezcladas, se elaboraba una vez por año (pitum haquetoret). Previamente mencionamos las 2 primeras especies que hacían parte del Quetoret: el Tsorí y el Tsiporen (ver abajo). La tercera especie que menciona la Torá para la preparación del Quetoret es la Jelbená.

Como hemos visto que ocurre con las otras especies, los rabinos (rishonim) no siempre están de acuerdo con la identificación de estos elementos. En su libro Shilté haGuibborim, una obra monumental dedicada enteramente a todos los temas del Bet haMiqdash, el rab Abraham Portaleone (1542-1612) analiza lo que otros sabios antes que él escribieron sobre la Jelbená y concluye que en su opinión se trata de la planta conocida como «gálbano». Previamente menciona la opinión de Maimónides, quien dice que la Jelbená es una resina de consistencia melosa y color oscuro (debash shajor) y que posee una fragancia fuerte. El árbol que menciona Maimonides, del cual se extrae la Jelbená, se llama en árabe Mei’a  y se encuentra particularmente en Grecia.   

HUELE MAL…. ¡A MENOS QUE LO MEZCLES!

El rabino Portaleone hace algo que no suele hacer: rechaza la opinión de Maimónides. ¿Por qué? En primer lugar, identifica el árbol al que se refiere Maimónides, mencionando su nombre en latín “liquidambar orientalis”. Luego, explica que ese no puede ser el árbol de Jelbená, entre otras razones, porque los Sabios del Talmud dejaron muy claro que todas las especies que se usaban para hacer el Quetoret tienen un aroma muy agradable, con una sola excepción: la Jelbená. Y la savia del “liquidambar orientalis” huele muy bien. Su candidato para Helbena es entonces el gálbano. Primero porque el nombre (helbena, gálbano) da fe del origen similar, lo que hace mucho más segura la identificación. En segundo lugar, el rabino ofrece una serie de evidencias y testimonios que ayudan a identificar la Jelbená con el gálbano. Una de las evidencias que trae es que en el bosque, la gente quema gálbano por la noche para defenderse de los animales salvajes.  El olor del gálbano quemado es tan malo que ahuyenta a las serpientes y otros animales peligrosos. También dice que si una persona frota un poco de gálbano en su cuerpo, el mal olor de esta planta lo protegerá de las picaduras de insectos (ver el análisis completo sobre la Jelbená en Shilte haGibborim, Makhon Yerushalayim edition, 2009, par. 347-348).

USOS MODERNOS DEL GALBANO

Como bien explicaron los rabinos, cuando el gálbano se usa o se quema solo, produce un olor muy desagradable, pero cuando se lo agrega a otras sustancias aromáticas, el gálbano actúa como un catalizador y, de hecho, aumenta la fragancia de las otras especies creando un olor agradable y duradero.  El gálbano se obtiene como resina a partir de su flor. Esta resina tiene una consistencia pegajosa y gomosa y un fuerte olor agrio, y al parecer la planta es originaria de Persia. Esta  planta perenne puede crecer hasta cuatro metros de altura. El olor fuerte, agrio pero distintivo del gálbano todavía se usa hoy en día en la industria del perfume contemporáneo. Fragancias como «Must» de Cartier, «Vent Vert» de Balmain, «Vol De Nuit» de Guerlain, Silver Mountain Water de Creed y Chanel No. 19.

LA LECCIÓN DE LA JELBENA

Los Sabios aprendieron y nos enseñaron una gran lección a partir de la inclusión de la Jelbená entre los elementos del Quetoret. Desde tiempos bíblicos se ha establecido que cuando una comunidad judía sufre alguna calamidad, como epidemias o sequías severas, se declaran días de oración y ayuno comunitario. Estos ayunos se mantienen los lunes y jueves, hasta que la situación mejora. En el tratado de Keritot 6b los Sabios establecieron una regla muy interesante respecto a quién debe participar en estas oraciones públicas. Dijeron que estas oraciones comunitarias no pueden ser dichas exclusivamente por los miembros más piadosos de la congregación. De hecho, dijeron que si estos ayunos comunitarios no incluyen entre sus participantes a los «pecadores» y «rebeldes» del pueblo judío, el ayuno no cumple su propósito.

כל תענית שאין בה מפושעי ישראל אינה תענית שהרי חלבנה ריחה רע ומנאה הכתוב עם סממני הקטורת

La fuente que utilizaron los Sabios para esta idea de inclusión es la presencia de la agria Jelbená entre las dulces especias aromáticas del Quetoret. La Jelbená por sí sola tiene un olor amargo y desagradable, pero cuando se la incluye, saca lo mejor de todas las demás especias. No todos los judíos son perfectos, pero todos necesitan estar representados. La palabra TZIBUR en hebreo “congregación”, esconde un acróstico con las tres categorías de Yehudim que componen una congregación: צבור: צ = צדיקים, ב = בינונים, ור = שעים “ Los justos; los individuos de un nivel de observancia medio; y los transgresores»

La fragancia de una comunidad -su nivel espiritual- no será el ideal  si no trata de acercar a los que se han descarriado y que debemos ayudar a que vuelvan a ser parte de la congregación a través del arrepentimiento «teshubá». Cuando vemos a todos los individuos de Israel como miembros de un mismo pueblo, esa unión nos fortalece y nos hace dignos de la atención y la bendición de HaShem.




LOS JUDÍOS EN EGIPTO: De la prosperidad a los impuestos y de los impuestos a la esclavitud

En las próximas líneas explicaremos que la esclavitud a la que sometió el Faraón egipcio a los judíos tuvo dos fases, con dos propósitos distintos.
EXODO 1:11: Entonces impusieron sobre ellos capataces para debilitarlos con duros trabajos. Y los judíos edificaron para Faraón las ciudades fortificadas de Pitom y Ramsés.
En la primera fase de la esclavitud el Faraón hace trabajar a los hijos de Israel para construir Pitom y Ramses. Los judíos trabajaban “para el gobierno”. Esta esclavitud era un procedimiento “legal”, impositivo.  El monarca egipcio –irónicamente desde el tiempo de Yosef –era también el “Amo y Señor” de todos los egipcios. Los egipcios eran sus súbditos y el Faraón podía demandar de ellos cualquier tipo de servicio: sumarse a su ejército para defender su territorio o trabajar en los proyectos de construcción que el soberano consideraba necesario.
En esta primera fase, el trabajo de los judíos consistía en construir las ciudades de Pitom y Ramses, que según la interpretación más aceptada, eran fortificaciones posiblemente de uso militar. Este dato no es superfluo. Estas fortificaciones no eran construidas con ladrillos comunes (adobe, ver  aquí  ) como las casas o templos, sino con piedras talladas. Podemos suponer que los judíos trabajaban en las canteras extrayendo la roca, tallándolas (“los egipcios fueron los primeros en emplear la piedra tallada para erigir templos, pirámides y otras edificaciones monumentales” idem) y cargando las pesadísimas piedras, que a veces, como en el caso de las pirámides, pesaban varias toneladas, y montarlas una encima de la otra.
Por último, debemos comprender cuál era el verdadero propósito de la esclavitud impositiva en esta primera fase. Cuando el Faraón pronuncia su famoso discurso de propaganda denunciado el supuesto peligro que los judíos representan para Egipto, propone un plan estratégico para afectar su procreación. Esclavizarlos y hacerlos trabajar en la construcción de día y de noche, era la manera de evitar que cuando regresaban a sus casas no tuvieran ni el tiempo ni la energía de procrear. Así, de una manera sofisticada, legal y no violenta ( הבה נתחכמה לו ) se reduciría significativamente la tasa de natalidad de los judíos. La construcción de estas fortificaciones, por lo tanto, no era el propósito de la esclavitud, sino la excusa para frenar el crecimiento demográfico de judíos. Pero, como la Torá lo dice explícitamente en el próximo versículo, el plan del Faraón no produjo los resultados esperados.
EXODO. 1:12: Pero cuanto más oprimían [a los judíos con trabajos forzados, los judíos] más procreaban y más se multiplicaban. Y los egipcios se sintieron amenazados por los hijos de Israel. 
El plan del Faraón falló. El pueblo de Israel no se debilitó sino que, por el contrario, se fortaleció y siguió creciendo.
En este punto, el Faraón decide comenzar con la fase 2 de la esclavitud de los hebreos, los trabajos forzados que se consideran “parej”.
EXODO 1:13: Y entonces los egipcios hicieron trabajar a los hijos de Israel con “párej” (=de manera permanente).

ויעבידו מצריים את-בני ישראל בפרך

LA SEGUNDA FASE DEL CAUTIVERIO 

Explicamos anteriormente que la primera fase del cautiverio egipcio no fue lo que normalmente se conoce como “esclavitud». De hecho en los versículos 11-12 la palabra esclavitud no está mencionada. En esa primera etapa el Faraón demandó de los judíos un tributo, un impuesto, laboral: la construcción de las fortificaciones de Pitom y Ra’amses. Más que «esclavitud», este fue un periodo de “trabajos forzados”. Demandar estos tributos laborales no era poco común. Ni ilegal. Lo que sí era excepcional es el motivo que el Faraón expresó explícitamente para demandar estos trabajos forzados a los judíos: Debilitarlos. Empobrecerlos. Agotarlos mental y físicamente, para que no se pudieran reproducir más y poco a poco desaparezcan de Egipto.

Pero la Torá dice que el plan del Faraón no funcionó.  Los judíos lejos de debilitarse se fortalecieron . Nuestros Sabios lo atribuyen al heroísmo,  la valentía y el sacrificio de las esposas judías. Ver aquí.

El Faraón entonces puso en marcha la segunda parte de su plan. Ahora, por primera vez, se menciona la esclavitud, definida con la palabra clave “parej”, que significa esclavitud perpetua. Es decir, el sometimiento incondicional del esclavo al amo (chattel slavery).

ESCLAVOS y PRISIONEROS

Para comprenderlo mejor, recordemos que en la primera fase,  la de los “trabajos forzados”, los judíos tenían que cumplir con la misión asignada: construir los proyectos del Faraón.  Los judíos debían obtener o pagar por el material de estos proyectos, las piedras , etc. Y podían dedicarse a la construcción personalmente o contratar trabajadores que lo hicieran por ellos. Una vez terminando el proyecto, podían regresar a sus vidas y a su rutina.

En la segunda etapa, “párej” los judíos no tenían asignado un trabajo específico. Ahora fueron declarados esclavos perpetuos de los egipcios. Su tiempo, las 24 horas de cada día, le correspondía a sus amos. Sus amos disponían totalmente de su tiempo y determinaban el tipo de trabajo que le querían asignar. Este tipo de servidumbre no era la esclavitud clásica de los sirvientes que se compraban y vendían en el mercado de esclavos. Esta terrible esclavitud estaba reservada para los prisioneros de guerra, los del bando enemigo, los individuos hacia los cuales se sentía una gran animosidad. Ahora, los judíos ya no eran tratados como “trabajadores” cuya labor había que aprovechar; sino como enemigos, a los que había que eliminar.

EL GENOCIDIO

Esta intención del Faraón también se percibe cuando analizamos el contexto en el cual comienza el cautiverio de los judíos. La Torá menciona que al principio el Faraón pretendía frenar la natalidad judía. Ahora, cuando esto falla, el Faraón persigue un objetivo superior: el genocidio de los judíos.  La esclavitud tenía como propósito matar a los judíos y aprovechar la mano de obra gratis en el proceso.

Tal como ocurrió en los campos concentración, la vida de los prisioneros judíos no tenía ningún valor. Ni siquiera un valor laboral. Pensemos en los millones de esclavos africanos que fueron llevados de África a América, Estados Unidos o Brasil en el siglo 18 y 19.  Estos esclavos se adquirían a un alto precio. Lo amos los explotaban en las plantaciones de algodón o tabaco (los hacían trabajar 18 horas por día!) pero también cuidaban de ellos. Si un esclavo se lastimaba o se enfermaba el amo se preocupaba por él y lo hacía ver por un doctor.  Esto no lo hacían por compasión sino por conveniencia. Para cuidar de “suss bienes”. En algún sentido, los amos trataban a estos esclavos “tan bien” como trataban a sus animales.

Pero el caso de los prisioneros esclavizados era diferente.  En los campos de concentración no había enfermerías para atender a los prisioneros enfermos o heridos.  El tratamiento hacia estos individuos era mucho pero que el tratamiento a los animales. Cuando se enfermaban se los dejaba morir, o los se los mataba. Eran mano de obra absolutamente descartable. Los prisioneros eran tratado con animosidad. Y eran “aprovechados” como mano de obra gratuita para el beneficio de fábricas y empresas hasta que morían de hambre, enfermedad o extenuación. Y luego se los reemplazaba por el siguiente prisionero, que nunca faltaban. Se los sometía deliberadamente a los trabajos más peligrosos e insalubres, como la extracción del lodo del Nilo o del carbón en las minas de Mauthausen, porque el propósito no era el producto del trabajo sino la solución final.

Extermination through labour (or «extermination through work», Vernichtung durch Arbeit) was the practice of concentration camps in Nazi Germany to kill prisoners by means of forced labour.




¿Qué es la Septuaginta?

Mañana martes 14 de Diciembre vamos a observar el Diez de Tebet, un día de ayuno que nos recuerda tres eventos trágicos. El evento principal que recordamos en este día es el inicio del sitio a Yersuhalayim. Cuando Nebujadnetsar,  rey de Babilonia, asedió la ciudad de Jerusalem en el año 586 aec. Pero hay otros dos eventos que también recordamos en este día:. La traducción de la Torá al griego  (8 de Tebet), y la muerte de Ezrá haSofer (9 de Tebet).

El 8 de Tebet, aproximadamente en el año 260 aec, en Alejandría, Egipto, el rey Ptolomeo ordenó a 72 eruditos judíos, seis por cada tribu de Israel,  traducir la Torá al Griego. El Rey Ptolomeo intentaba demostrar la inexistencia de una interpretación judía unificada de la Torá, y por lo tanto tener una excusa para delegitimizar la tradición judía y humillar al pueblo de Israel. Para este efecto, los sabios judíos fueron colocados en cuartos de trabajo separados. Así, pensó el monarca griego, sería imposible que todos tradujeran de la misma forma el texto bíblico. Sin embargo, milagrosamente, todos los sabios tradujeron cada palabra de la Tora de la misma forma.

Esta traducción de la Torá es conocida como la Septuaginta (en latín, «setenta»). A pesar de que fue hecha por destacados Sabios de Israel, la Septuaginta no se considera una traducción que sigue necesariamente la tradición rabínica (La única traducción judía oficial de la Torá es el la traducción aramea «Targum Onqelos», targum didán, hecha ca. 100 de la era común). Como se explica en el Talmud Yerushalmí (Meguilá 9), en muchos casos los autores de la Septuaginta se desviaron deliberadamente de la interpretación tradicional de la Tora y adaptaron el texto bíblico a la mentalidad griega y sus sensibilidades para evitar una situación de peligro para los judíos. Un ejemplo: En lugar de traducir: «En el principio creó Dios…», tradujeron: «Dios creó en el principio». ¿Por qué? Porque para la mentalidad griega, la primera palabra de esta frase se consideraría el sujeto principal de la oración. Si hubieran traducido «En el principio creó Dios», los griegos hubieron entendido «En el principio creo a Dios». Es decir,   como si un dios mitológico llamado «Bereshit», («En el principio», es decir, un dios que gobierna el tiempo, como el mitológico «Cronos» o su hijo «Zeus») fue el que engendró a Eloqim ח»ו.

En su conjunto, la traducción de la Torá al griego fue considerada por la historiografía judía como un evento negativo. ¿Por qué? Porque la Biblia hebrea pasó a ser de ahora en más un libro que cualquiera se jactaba de comprender plenamente, incluso los gentiles que ignoraban por completo el idioma original de la Tora: el hebreo.

Además, en los tiempos de los Jashmonaim,  la Septuaginta fue ampliamente utilizada por los judíos asimilacionistas para avanzar sus planes de sincretizar los valores griegos y los judíos.
Tres siglos más tarde, la Septuaginta allanó el camino para el avance de las religiones «bíblicas» no-judías.   A diferencia de la idolatría pagana, que era claramente antagónica a la Torá, estas nuevas religiones estaban supuestamente basadas en la Torá de Am Israel. Irónica y cínicamente, la Biblia ahora se interpretaba a voluntad y capricho para justificar ideas o creencias no-judías o incluso anti-judías ¡»en el nombre de la Biblia»! Toda esta nueva tendencia causó tragedias incontables para el pueblo judío durante siglos o milenios. Como lo explica Timothy McLay, «las Escrituras judías como fueron estudiadas, leídas e interpretadas en la lengua griega, fueron la base de gran parte, si no de la mayoría, del contexto interpretativo del Nuevo Testamento.»




¿Qué pasa si no llueve?

En el mundo moderno, donde la mayoría de nosotros vivimos en zonas urbanas y no en granjas, es difícil apreciar la importancia de la lluvia… Para nosotros, la lluvia es más una molestia que una bendición …. Hoy, quiero compartir con los lectores algunos datos sobre el agua y la lluvia, que espero nos ayuden a entender por qué alabamos a nuestro Creador por el milagro de la lluvia, cuando decimos la hermosa Tefila: mashib haruaj umorid hagueshem (= Tú eres Quien hace que el viento sople, y que la lluvia descienda [sobre la tierra])
¿Qué es lo que hace que nuestro planeta sea único en el universo? Podrías decir: «la vida». Y eso es cierto. Pero hay un elemento que permite que la vida exista, y que de acuerdo a nuestra Torá, fue creado por HaShem antes que la vida. Es algo que los científicos buscan cuando investigan otros lugares en el universo para encontrar «vida». Probablemente, estarás pensando en el «agua». Y estarás parcialmente en lo cierto. Para ser más precisos deberíamos decir que nuestro planeta posee: «agua líquida». ¿Por qué? Porque se han encontrado en otros planetas en nuestro sistema solar que tienen agua , pero en forma de hielo. Nuestro planeta es privilegiado por ser el único pequeño lugar en todo el universo que posee «agua líquida», gracias al Diseño Inteligente y Divino de la masa de la Tierra, la masa del Sol, y en particular la perfectamente ajustada distancia entre nuestro planeta y el sol.
Pero éste no es el final de la historia del agua. El agua normal, es decir, el agua de mar, no es suficiente para sostener la vida humana y animal o las plantas. Todas las criaturas que viven en tierra firme, incluyendo a los humanos, necesitan agua-sin-sal para sobrevivir. Ese precioso líquido se llama «agua dulce». El agua dulce o agua fresca es lo que permite que exista la vida en nuestro planeta. Y la única fuente de agua dulce en todo el universo es la «precipitación». La «precipitación» incluye: nieve, niebla, granizo y principalmente «lluvia». La palabra «precipitación» se utiliza normalmente como sinónimo de «lluvia»). De acuerdo a Maimónides (Moré Nebujim  2:30) y muchos otros Jajamim, el mecanismo de la formación de la lluvia se estableció en el segundo día de la Creación. Cuando HaShem separó las aguas superiores (nubes) de las aguas inferiores (océanos). El científico John Lynch, el autor del libro «El Clima» (p.84, 1996, BBC) describe con sus propias palabras a las nubes como aguas superiores: «Vivimos en un planeta de agua. Los mares dominan el mundo, pero también hay un océano alrededor de nosotros y un océano por encima de nosotros». El segundo día se dedicó por entero al milagroso mecanismo de la conversión del agua del océano en el líquido más precioso en todo el universo: la lluvia. (Así también lo explica rabbi Moshé Jefets en su libro Melejet Majashebet pgs. 10-11, edición Viena).
De toda el agua que se encuentra en en el planeta Tierra, sólo el 2,75% es agua dulce (que se puede beber). El 2,05%  está congelada en los glaciares. El 0,69% es agua subterránea. Y sólo el 0,0101% de toda el agua del planeta Tierra es agua dulce que se encuentra en la superficie del planeta, esta es el agua potable distribuida en todos los lagos y ríos del planeta. Este 0.0101% de toda el agua del planeta es la que utilizamos todas las criaturas que vivimos en tierra firme, incluyendo los humanos, para nuestra supervivencia. Y su exclusiva fuente es la precipitación. El segundo día de la Creación se dedicó por entero a establecer el proceso de la conversión de agua del océano en el líquido más escaso, exótico y preciado en el universo entero: la lluvia.
Es por eso que nuestros Jajamim consideraron a la lluvia como una de las bendiciones más importantes de Dios a la humanidad. En la segunda berajá de la ‘amida (geburot), cuando decimos mashib haruaj umorid hagueshem, alabamos a HaShem por Su Poder, Su bondad y Su sabiduría para producir la lluvia que sostiene y mantiene la vida.
La única fuente de agua dulce en todo el universo es la lluvia que se produce en la atmósfera de la tierra.
«Imagina un planeta donde se produce el licor más exquisito del universo. Este licor se fermenta, siendo evaporado de los mares, a través de una brillante estrella amarilla, que destila el extravagante licor en los cielos y lo hace llover de nuevo sobre la tierra, formando lagos y ríos de esa bebida embriagante. El planeta, por supuesto, es la Tierra, y el licor, es el agua dulce «. 
Adaptado del libro AWESOME CREATION, del Rab Yosef Bittón (VER AQUÍ)Próximamente en español.



Todo sobre la lluvia

En el mundo moderno, donde la mayoría de nosotros vivimos en zonas urbanas y no en granjas, es difícil apreciar la importancia de la lluvia. Para nosotros, la lluvia es más una molestia que una bendición …. Hoy, quiero compartir con los lectores algunos datos sobre el agua y la lluvia, que espero nos ayuden a entender por qué alabamos a nuestro Creador por el milagro de la lluvia, cuando decimos la hermosa Tefila mashib haruaj umorid hagueshem (= Tú eres Quien hace que el viento sople, y que la lluvia descienda [sobre la tierra])

¿Qué es lo que hace que nuestro planeta sea único en el universo? Usted podría decir «la vida». Y eso es cierto. Pero hay un elemento que permite que la vida exista, y que de acuerdo a nuestra Torá, fue creado por HaShem antes que la vida. Es algo que los científicos buscan cuando investigan otros lugares del universo para encontrar «vida». Usted probablemente dirá «agua». Y usted estará parcialmente en lo cierto. Para ser más precisos deberíamos decir que nuestro planeta posee: «agua líquida». ¿Por qué? Porque el agua (H2O), o los vestigios de la misma, se han encontrado en otros planetas, pero siempre en forma de hielo. Nuestro planeta es privilegiado por ser el único pequeño lugar en todo el universo que posee «agua líquida», gracias al Diseño Inteligente y Divino de la masa de la Tierra, la masa del Sol, y en particular la perfectamente ajustada distancia entre nuestro planeta y el sol.

Pero éste no es el final de la historia del agua. El agua normal, es decir, el agua de mar, no es adecuada para la vida de los seres que viven en tierra firme. Todas las criaturas que viven en tierra firme, incluyendo a los humanos, necesitan agua-sin-sal para sobrevivir. Ese precioso líquido se llama «agua dulce». El agua dulce o agua fresca permite que exista la vida en nuestro planeta. Y la única fuente de agua dulce en todo el universo es la «precipitación». («Precipitación» incluye: nieve, niebla, granizo y principalmente «lluvia». La palabra «precipitación» se utiliza normalmente como sinónimo de «lluvia»). Según Maimónides (Moré Nebujim  2:30) el mecanismo de la formación de la lluvia se estableció en el segundo día de la Creación. Cuando HaShem separó las aguas superiores (nubes) de las aguas inferiores (océanos). John Lynch, el autor del libro de la BBC «El Clima» (p.84, 1996) describe con sus propias palabras las nubes como aguas superiores: «Vivimos en un planeta de agua. Los mares dominan el mundo, pero también hay un océano alrededor de nosotros y un océano por encima de nosotros «. El segundo día se dedicó por entero al milagroso mecanismo de la conversión del agua del océano en el líquido más precioso en todo el universo: la lluvia. (Así también lo explica rabbi Moshé Hefets en su libro Melejet Majashebet pgs. 10-11, edición Viena).

Ahora, vamos a ver algunos números que nos ayudarán a apreciar un poco más el milagro de la lluvia. El agua dulce es agua con bajas concentraciones de sal. De toda el agua que se encuentra en en el planeta Tierra, sólo el 2,75% es agua dulce. El 2,05% es agua dulce que está congelada en los glaciares. El 0,69% es agua subterránea. Y sólo el 0,0101% de toda el agua del planeta Tierraes agua dulce que se encuentra en la superficie del planeta: el agua potable distribuída en todos los lagos y ríos del planeta. Este 0.0101% de toda el agua del planeta es la que utilizamos todas las criaturas que vivimos en tierra firme, incluyendo los humanos, para nuestra supervivencia. Y su exclusiva fuente es la precipitación. El segundo día de la Creación se dedicó por entero a establecer el proceso de la conversión de agua del océano en el líquido más escaso, exótico y preciado en el universo entero: la lluvia.

Es por eso que nuestros Jajamim consideraron a la lluvia como una de las bendiciones más importantes de Dios a la humanidad. En la segunda berajá de la ‘amida (geburot), cuando decimosmashib haruaj umorid hagueshem, alabamos a HaShem por Su Poder Su bondad y Su sabiduría para producir la lluvia que sostiene y mantiene la vida.

La única fuente de agua dulce en todo el universo es la lluvia que se produce en la atmósfera de la tierra.

«Imagina un planeta donde se produce el licor más exquisito del universo. Este licor se fermenta, siendo evaporado de los mares, a través de una brillante estrella amarilla, que destila el extravagante licor en los cielos y lo hace llover de nuevo sobre la tierra, formando lagos y ríos de esa bebida embriagante. El planeta, por supuesto, es la Tierra, y el licor, es el agua dulce «. (L. O’Hanlon, Discovery)




JANUCÁ: El aborto y el infanticidio en la antigua cultura griega

¿CONTRA QUIENES LUCHARON NUESTROS ANTEPASADOS?
La fiesta de Janucá celebra el triunfo de nuestros heroicos antepasados, los Jashmonayim (o Macabim) que lucharon contra la civilización griega-helénica, hace más de 2.000 años atrás. Me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones acerca de los valores que caracterizaban a esa cultura pagana que buscaba desplazar al judaismo, y así apreciar mejor el heroísmo de nuestros antepasados que sacrificaron sus vidas para evitarlo. Voy a presentar un solo ejemplo basando en un estudio comparativo entre la civilización judía y las principales civilizaciones de la antigüedad que escribió el rabino Ken Spiro en su libro «World Perfect» (ver aquí), cuya lectura recomiendo muchísimo. Advierto seriamente que el tema que exploraremos hoy es sumamente cruel, y puede herir sensibilidades. Como se suele decir hoy: «WARNING, Advertencia: este artículo describe eventos que pueden afectar la sensibilidad a algunos lectores»). Pero es la verdad histórica y nos va a ayudar a apreciar un poco mejor algunos aspectos ignorados de la celebración de nuestro triunfo sobre la civilización griega.
INFANTICIDIO
Si bien en la sociedad gentil moderna todavía existen discusiones y debates acerca del tema del aborto, nadie discute el derecho a la vida de un bebé una vez que este niño o niña ha nacido. ¿De dónde proviene este principio? ¿Es el derecho a la vida un valor universal, innato en la mente y en el corazón de todo ser humano desde los tiempos más remotos? ¿Es parte de la así llamada «ética clásica» que el mundo le debe a la civilización greco-romana? En realidad, históricamente, el derecho a la vida es un valor 100% judío. Veamos un ejemplo: La ley judía permite el aborto cuando está en peligro la vida de la madre. Abortar, entonces «no es un derecho de la madre, a hacer lo que quiera con su cuerpo» como lo presentan algunos legisladores liberales modernos. El «derecho a la vida» de la madre que tiene prioridad sobre la de su bebe, porque este aún no ha nacido. Pero este derecho de la madre es solo prioritario «antes de que el bebé comience a nacer». Una vez que la cabeza del bebé está afuera del cuerpo de la madre, las dos vidas tienen el mismo derecho. Y en ese caso, si por ejemplo el bebé ya tiene su cabeza afuera, y si el parto no se interrumpe la vida de la madre corre peligro, el médico a cargo debería proseguir con el parto, intentando salvar ambas vidas, y no únicamente la vida de la madre. La preservación de la vida fue durante toda la historia del pueblo judío, un principio legal, absoluto y sagrado. Esto incluye también, o quizás por sobre todo, la protección de la vida de un bebé recién nacido (que es el ser humano que menos puede defenderse a sí mismo, y que, por lo tanto, más protección legal necesita), sin importar en qué condiciones físicas haya nacido.
EL HUMANISMO GRIEGO
Lo que es menos conocido es que en la antigua sociedad griega se practicaba el infanticidio con toda naturalidad. Se aceptaba el asesinato de niños recién nacidos como una forma de control de la población, selección de sexo y como la manera habitual de «liberar» a la sociedad de personas con alguna discapacidad física. Así, un bebé que nacía débil o enfermizo o sufría de algún defecto físico de nacimiento, incluso si su labio o su pie estaban levemente hendidos, eran asesinados al nacer. Esta eliminación no era realizada por un escuadrón de eliminación de bebés, sino por un miembro inmediato de la familia, por lo general la madre o el padre. Y por lo general dentro de los tres días después del nacimiento. El método de la «eliminación» variaba. Pero en general se sabe que, en la antigua Grecia, los bebés eran llevados a la selva y se los dejaba morir por abandono (exposición o abandono) o se los tiraba a un río donde morían ahogados, etc.
«El horror de un padre que es capaz de matar a su hijo es lo suficientemente impactante. Pero que este padre tuviera tan pocos sentimientos hacia sus hijos, y que sin absolutamente nada de piedad los expusiera a morir lenta y dolorosamente, o a ser recogido por alguien que los criaría en la esclavitud o en la prostitución … sugiere un nivel de crueldad más allá de nuestra imaginación moderna.» (Ken Spiro)
BREVE HISTORIA DE LA CRUELDAD HUMANA CON LOS NIÑOS
Lloyd DeMause, quien denuncia que el infanticidio no era un tema que solo afectaba a los griegos, y no terminó con la llegada del cristianismo, escribe lo siguiente en su famoso ensayo «La evolución de la Infancia». Cito: «Al fenómeno del infanticidio en la antigüedad se le ha restado importancia pese a los, literalmente, centenares de claras referencias por parte de los autores antiguos, en el sentido de que era un hecho cotidiano y aceptado. Los niños eran arrojados a los ríos, echados en muladares y zanjas, «envasados» en vasijas para que murieran de hambre y abandonados en cerros y caminos, ‘presas para las aves, y alimento para los animales salvajes’ (Eurípides, Ion, 504). En primer lugar, a todo niño que no fuera perfecto en forma o tamaño, o que llorase demasiado o demasiado poco, o que fuera distinto a los descritos en las obras ginecológicas sobre ‘Cómo reconocer al recién nacido digno de ser criado [=dejarlo vivir YB]’, generalmente se le daba muerte. Aparte de esto, al primogénito se le solía dejar vivir solo si era varón. A las niñas se las valoraba muy poco, y las instrucciones de Hilarión a su esposa Alis (siglo I de la era común) son típicas en cuanto a la franqueza con que se hablaba de estas cosas: ‘Si, como puede suceder, das a luz un hijo, si es varón consérvalo; si es mujer, abandónala’. Hasta el siglo IV, ni la ley ni la opinión pública veían nada malo en el infanticidio en Grecia o en Roma. Los grandes filósofos tampoco. Los autores más antiguos aprobaban abiertamente el infanticidio, diciendo, como Arístopo, que un hombre podía hacer lo que quisiera con sus hijos, pues «¿no nos desprendemos de nuestra saliva, de los piojos y otras cosas que no sirven para nada y que, sin embargo, son engendradas y alimentadas incluso en nuestras propias personas?» O, como dije Séneca, respecto a los niños enfermos: «A los perros locos [rabiosos. YB] les damos un golpe en la cabeza; al buey, fiero y salvaje lo sacrificamos; a la oveja enferma la degollamos para que no contagie al rebaño; matamos a los engendros; y asimismo ahogamos a los niños que nacen débiles y anormales» (Para leer el artículo completo de DeMause en español, que es largo y muy fuerte, pero recomendado para quien quiera profundizar en este tema, ver aquí).
LA GLORIOSA ÉTICA DE LOS ANTIGUOS GRIEGOS
Es cierto que de la antigua Grecia heredamos la arquitectura, las artes, los deportes y la estética. Pero ¿qué pasa con la moralidad y la ética? Si bien la palabra «ética» proviene del griego, muchas de las prácticas éticas de los antiguos griegos, como observamos brevemente hoy, eran aberrantes y totalmente opuestas a los valores que hoy practican las sociedades civilizadas del mundo moderno. La ética moderna, en cuanto al derecho por la vida, por ejemplo, se basa en la ética judía, no en la griega. Recordemos por ejemplo, que fue Filón, un filósofo judío, y no Aristóteles o Platón el único sabio que denunció el infanticidio (ver aquí ) .
La fiesta de Janucá celebra el triunfo de nuestros antepasados, que no lucharon por la preservación de sus vidas, sino por la preservación de sus valores, El mundo moderno ignora cuánto le debe a los Jashmonayim, que estuvieron dispuestos a sacrificar sus vidas para rechazar los valores de la cruel sociedad griega, incluyendo el infanticidio, la tortura, la discriminación, etc. En Janucá celebramos la preservación de nuestra Torá, de la ética judía, que sigue siendo hoy tan necesaria como lo fue en aquellos tiempos.



YOSEF: Integridad a prueba de fuego

El éxito de Yosef dependió de la ayuda de HaShem ( כל אשר הוא עושה ה’ מצליח), pero también de la conducta intachable de Yosef, que lo hizo merecedor de la ayuda Divina.  Hablamos ya de la paciencia de Yosef, de su autoestima, de su proactividad y su capacidad para ver el futuro desde una perspectiva judía, como una dimensión abierta con posibilidades que nosotros mismos podemos crear. 
Hay otra característica de Yosef que llevó a Yosef a triunfar. Me refiero a su integridad. 
La integridad de Yosef se manifiesta implícita o explícitamente en por lo menos tres casos
1. HONESTIDAD:
Yosef fue comprado por Potifar como un esclavo. Al poco tiempo de estar en la casa de Potifar, éste lo asigna como el administrador de su hacienda. La Torá dice que Potifar (Gen. 39:6) «…dejó todo lo que él poseía en las manos de Yosef, y Yosef no tenia que darle cuenta de nada…» . Potifar tenía una confianza total en Yosef. ¿Qué vio Potifar en Yosef que lo llevó a designarlo como su administrador?  Era muy común que los esclavos robaran. Los Jajamim en Pirqué Abot dijeron  מרבה עבדים, מרבה גזל que cuanto más trabajadores una persona tiene en su casa, más alto es el índice de robos que esa persona va a sufrir.  Los trabajadores domésticos sentían que su paga nunca era suficiente y se veían en su derecho a tomar lo que quisieran de sus empleadores, como un justo acto compensatorio. Yosef, evidentemente se comportó con una honestidad poco común, que fue identificada por Potifar e hizo que Potifar lo promoviera. El Rab Eliezer Papo, z»l, dice en su maravilloso libro Pele Yoets que la honestidad es la clave del éxito profesional o comercial, ya que tarde o temprano la persona honesta adquiere una reputación que se trasforma en su mayor capital y en su crédito más importante (y viceversa).
2. FIDELIDAD
Como sabemos, la esposa de Potifar quiso seducir a Yosef. Para un joven solo y sin familia, el afecto de una mujer no era solamente una cuestión de instintos sino también, o por sobre todo, una imperiosa necesidad emocional.   Pero Yosef se contuvo. Yosef no se dejó llevar por sus instintos. Yosef se guió por los principios morales que aprendió de Ya’aqob, su padre.  Los Jajamim ya nos advirtieron que hay dos áreas muy sensibles, en las cuales muchos caen, y por lo tanto debemos redoblar nuestro esfuerzo por sobreponernos en ellas. Una es el área de honestidad comercial (גזל) y la segunda es el área de la sexualidad (עריות). Esto no es un tema nuevo: permanente escuchamos como personas de todos los niveles sociales incluso (o especialmente) individuos que están en posiciones políticas prominentes, caen por temas de corrupción económica o por escándalos sexuales.  Yosef nos da un gran ejemplo de integridad moral y lealtad.
3. NOBLEZA
Todos pensamos que Yosef es llamado «Tsadiq» (justo, íntegro) porque rehusó los avances de la esposa de Potifar. Este año escuche del Rab Jayim Sabato ( aquí se puede escuchar su clase, en hebreo) que una razón adicional (o la principal) por la cual debemos considerar a Yosef como un gran Tsadiq puede ser otra: la capacidad de Yosef para perdonar. Cuando por fin le revela a sus hermanos su identidad, y estos no podían hablar de la sorpresa y el pesar, Yosef no solamente les dijo que de su parte no existen rencores ni reproches, y que obviamente los perdona, sino que también se esfuerza por consolarlos. En una incredible demostración de magnanimidad moral Yosef les dice a sus hermanos.  45:6 «Y ahora, no se aflijan más y no se sientan mal con ustedes mismos … porque al final de cuentas, ha sido para salvar vidas que D-s me envió aquí antes que ustedes llegaran»  . 45:8  «Fue HaShem, no ustedes, quienes me hicieron llegara Egipto. «
Yosef les dice que no se sientan culpables.  Que ellos fueron solamente un medio que haShem empleó para salvar millones de vidas del hambre. Hubiera sido tan natural y esperable que una persona expresara un mínimo reproche, algo que haga sentir mal a los hermanos, una pequeña venganza oral y emocional. Pero en el caso de Yosef eso no existe, Yosef solamente piensa en como consolar a sus hermanos que se sienten tan culpables. 
El Rab Sabato explica que a veces una persona puede ser un gran «tsadiq» en el área religiosa, pero cuando enfrenta una situación social (בן אדם לחברו) quizás no actúe con la misma grandeza. Yosef nos demuestra tener un carácter moral integral, hacia HaShem y hacia el prójimo. Nos deja una gran lección de honestidad, lealtad y nobleza.  Todos estos atributos hacen que Yosef sea conocido como Yosef haTsadiq, «Yosef, el hombre íntegro»