HILJOT TESHUBA 1:1. Arrepentirse con palabras

אנא ה’, חטאתי, עויתי, פשעתי
La Teshubá, el arrepentirse por lo que uno hizo mal, es una Mitsvá de la Torá y una extraordinaria oportunidad de rectificar, enmendar, retractarnos y no quedar condenados para siempre por un error cometido.
Si bien la Teshubá tiene que ver con los sentimientos de culpa y remordimiento, por ser una Mitsvá (precepto), la Teshubá está sujeta a leyes y detalles técnicos que debemos aprender.
En primer lugar, explica Maimónides, en el proceso de Teshubá hay 2 elementos fundamentales. Uno es el sentimiento de contrición que uno debe sentir por lo que hizo mal.  Y luego está el Viduy o confesión, es decir, la obligación de articular y expresar con palabras lo que hicimos mal. Esta confesión no se hace frente a otra persona sino privadamente, frente a Dios. El Viduy es lo que completa el proceso de Teshubá.
Estos dos elementos, el arrepentimiento y la confesión son excluyentes:  por un lado, si confesé lo que hice pero internamente no me arrepiento de lo que hice, mi confesión no tiene ningún valor.  Por el otro lado, si me arrepiento de lo que hice, pero no lo articule con palabras, mi Teshubá no se considera completa ya que la Mitsvá de Teshubá sólo se cumple una vez que uno confiesa lo que hizo mal (ver Bamidbar 5: 6-7).
Maimónides también explica en qué consiste esta confesión.  Y cita un texto mínimo del Viduy que contiene los elementos fundamentales de la misma. Veamos:
1. ANNA: «Por favor»…: con esta palabra comienza el Viduy o confesión. Esto nos da a entender que lo que estamos solicitando de HaShem no nos corresponde por derecho: en realidad al pedir perdón estamos pidiendo «un favor». Que HaShem nos perdone por compasión…. Sabiendo que en realidad, y de acuerdo a la literalidad de lo que dice la Torá, mereceríamos ser castigados por nuestras transgresiones.
2. HASHEM: «Dios». Aquí estamos afirmando que nuestra confesión la hacemos directamente frente a Dios. No porque Él necesite que yo le cuente lo que hice, ya que HaShem conoce nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestras intenciones, etc.  Soy YO el que necesita concientizarse que estoy hablando frente a HaShem, y que por lo tanto, no puedo negar, ocultar o ignorar lo que hice mal. Al decir el nombre de HaShem me tengo que dar cuenta que estoy ante Alguien a quien no puedo engañar y estoy obligado a buscar y decir la verdad.
3. JATATI, AVITI, PASHATI. «Me equivoqué, pequé, me rebelé…». Estas tres palabras marcan los 3 niveles posibles de transgresión. Las transgresiones que cometimos se van a diferenciar una de otra de acuerdo a mi intención.
«Me equivoqué», esta categoría incluye aquellas malas acciones que cometí involuntariamente, por error, por ignorancia, sin plena conciencia.
«Pequé», indica las transgresiones que cometí voluntariamente, con plena conciencia, sabiendo que estaba actuando mal. Y lo hice porque fui débil y no me pude contener, no pude controlar mis instintos.
«Me rebelé», este es el nivel más grave. A veces algunas personas actúan en contra de la Torá no porque no puedan controlar sus impulsos sino porque quieren demostrar algo: por ejemplo, que nuestra Torá no sirve, que es algo primitivo, o que uno está por encima de ella, etc. En este caso, quien comete un pecado no lo hace por debilidad sino quizás por arrogancia. Está haciendo una manifestación, una declaración de sus principios anti-religiosos. Es importante notar que si bien este es el nivel más grave y ofensivo en el cual se comete una transgresión, las puertas de la Teshubá están abiertas, también en este caso.



Maimónides, y los tiempos mesiánicos (5ta parte)

Para culminar la presentación sobre el tema MAIMONIDES Y EL MASHIAJ vamos a traducir y explicar parte del último capítulo del Mishné Torá en el cual Maimónides se refiere a los tiempos mesiánicos.

HILJOT MELAJIM

Capítulo 12

1) Que no se le ocurra a uno pensar que en los días del Mesías algo cambiará en las leyes físicas y naturales establecidas desde los tiempos de la Creación: en realidad, el mundo seguirá su orden natural. Y lo dicho en Isaías “Y el lobo morará con el cordero, y el tigre se recostará al lado de la cabra” (Isaías 11:6), [que aparentemente sugiere que los animales carnívoros dejarán de perseguir a sus presas] es una parábola y una metáfora. Y lo que quiere decir es que Israel [el cordero o el cabrito que los predadores quieren devorar] vivirá en paz con las naciones del mundo, que [por su permanente agresión y amenazas hacia Israel] fueron comparadas con lobos y tigres [respecto al cabrito,Israel]…. todas las naciones volverán a la religión verdadera, y no habrá robo ni corrupción, sino que cada cual consumirá lo suyo con la misma paz y tranquilidad que Israel, como está dicho: «Y el león, como el ganado, comerá paja» (Isaías 11:7).

2) Y asimismo, todas las cosas que están escritas [en los profetas] acerca del Mesías, son metáforas.  Y recién cuando estos eventos ocurran en los días del Rey Mesías, todos sabremos [retroactivamente] a qué se referían estas alegorías y qué significaba [lo que dijeron los profetas]. Los sabios afirmaron, que no habrá ninguna diferencia entre este mundo y los días del Mesías, a excepción el yugo de las naciones [la opresión a Israel; que en los tiempos mesiánicos se acabará].

3) Parecería desprenderse de las palabras de los profetas [como dice Maimónides más adelante: no tenemos una qabbalá, es decir: una información sólida transmitida por los Sabios a través de las generaciones respecto a los temas concernientes al Mashiaj, por lo tanto, todo lo que dijeron los Sabios en este tópico es especulativo y discutible] que al inicio de los tiempos del Mesías habrá una guerra entre Gog y Magog [me pregunto si no sería posible pensar que esta guerra, con tantas implicancias para los judíos, fue la Segunda Guerra Mundial… Y.B.]   y que antes de la guerra de Gog y Magog, se levantará un profeta en Israel para encauzar a Israel [en las leyes de la Torá] y preparar sus corazones: como está dicho: «He aquí, yo enviaré, al profeta Eliyahu» (Malají 3:23). Y el Mashiaj no vendrá … más que a establecer la paz en el mundo, como está dicho: «Y volverá el corazón de los padres hacia los hijos» (Malají 3:24).

4) Y hay algunos de los Sabios que dicen que antes de que llegue el Mesías, llegará el profeta Eliyahu. Y toda esta información y otras opiniones semejantes [respecto a qué sucederá en los tiempos mesiánicos] no se sabrá cómo será, hasta que ocurra, ya que estas palabras de los profetas, son [metáforas cuyo significado es desconocido] y los Sabios no han recibido una interpretación [unánime e indiscutida sobre este tema, como ocurre en todos los demás tópicos de la tradición oral] por lo tanto, los Sabios interpretan [las palabras de los profetas] de acuerdo a su parecer y opinión personal de estos textos. Y es por eso que [los Sabios] difieren en sus explicaciones sobre los tiempos mesiánicos.  Y en todo caso, el orden en el cual estos eventos se desarrollarán y sus detalles [que no se conocen con certeza] no representan un principio de nuestra Torá [que es obligatorio creer].

5) Y por este motivo, una persona no debe dedicar tiempo a estudiar las palabras de los rabinos [Hagadot] ni debe detenerse a analizar sus explicaciones sobre estos temas [es decir, todos los detalles de la llegada del Mesías y de los tiempos mesiánicos], ya que estos detalles [aparte de ser puramente especulativos] no representan un principio de nuestra Torá, y no llevan al hombre a [incrementar] su amor o  temor por Dios. [Y respecto a cuándo exactamente llegará el Mesías] los Sabios se manifestaron duramente [prácticamente:maldijeron] a todos aquellos que aseveran saber a través de sus cálculos cuándo exactamente llegará el Mesías [los Sabios fueron muy duros con estos individuos, porque cuando el tiempo determinado por estos adivinadores no llegó, la gente se decepcionó, dejó de tomar en serio a los Sabios y se creó una gran profanación del nombre Divino, como ocurrió con Shabbetay Zvi].  Pero [lo que se debe hacer al respecto] es esperar que llegue el Mesías y creer que llegará, como lo hemos explicado.

7)  Los profetas y los Sabios nunca dijeron que en los días del Mesías los judíos gobernarán el mundo, ni dominaran a las demás naciones, ni que las demás naciones los servirán.  Los Sabios no nos enseñaron que en los tiempos mesiánicos [nos dedicaremos a los lujos e indulgencias]: comer, beber y divertirse. La aspiración de los judíos es que en los tiempos Mesiánicos [tendremos paz y abundancia] para que, libres de preocupaciones materiales, podamos dedicarnos [con libertad y holgura a estudiar y observar] la Torá, sin que nada ni nadie nos lo impida. Y así seremos merecedores [luego de esta vida] de la vida eterna en el mundo por venir, como explicamos en las leyes de Teshubá.

8) [En los tiempos mesiánicos] no habrá ni hambre, ni guerra, ni envidia, ni competencia –el mundo gozará de bienestar, abundancia y  prosperidad.  Y [al no tener que ocuparse tanto de trabajar para cubrir las mínimas necesidades] la humanidad entera se ocupará exclusivamente de conocer [acercarse y conectarse con] Dios. Y, por lo tanto, la sociedad humana alcanzará un gran nivel de sabiduría en los temas que [hasta ese entonces] eran inaccesibles o desconocidos.  Y el conocimiento del Creador se acrecentará tanto como sea posible para un ser humano, como está dicho: «Y la tierra estará tan llena del conocimiento de Dios, como las aguas que cubren el mar» (Isaías 11:9).

Maimónides no discute el tema de Tejiyat HaMetim cuando habla sobre el Mashiaj porque los dos temas no están necesariamente relacionados como que ocurrirán simultáneamente.  Muchos lo criticaron por esta omisión y lo malinterpretaron, algunos con mala intención, al punto que Maimónides tuvo que defenderse y escribir una epístola, una larga carta, llamada IGGERET TEJIYAT HAMETIM. En esa carta, para la desilusión de muchos, Maimónides no provee todos detalles «jugosos» que la gente no muy sofisticada desea conocer acerca de la resurrección de los muertos. Su énfasis está puesto en afirmar que TEJIYAT HAMETIM es una parte integral del sistema de creencias judío y aseverar que no se trata de una metáfora o algo que puede ser interpretado no-literalmente. No obstante, más allá de creer en este concepto en general, no podemos saber a ciencia cierta ni cómo ni cuándo ocurrirá.  Para leer más respecto a Tejiyat HaMetim, ver este artículo




TEJIYAT HAMETIM: Volver a los diecisiete

 יפה שעה אחת בתשובה ומעשים טובים בעולם הזה, מכל חיי העולם הבא
Es mejor un momento de Teshubá (arrepentimiento) y buenas acciones en esta vida, que toda la vida del mundo por venir.  
Pirqué Abot, 4:17.
El último de los 13 principios de la fe judía que escribió Maimónides es la creencia en Tejiyat haMetim, es decir: la resurrección (no confundir con reencarnación) de los muertos. Vamos a explicar lo que dice este gran Sabio. Me baso particularmente en lo que escribió al respecto en su epístola que se llama IGGERET TEJIYAT HAMETIM .
Tejiyat haMetim es un principio indiscutible de la creencia judía.  Se encuentra en los libros de los profetas, en el Talmud , en los Midrashim y fue incorporado por nuestros Sabios nada menos que en la segunda bendición de la Amida, que recitamos 3 veces por día. Maimónides también explica que Tejiyat haMetim no puede ser interpretado metafóricamente. Tejiyat haMetim significa que en un futuro el cuerpo y el alma volverán a estar unidos, como estuvieron antes de la muerte. Maimónides aclara que esto no significa que los seres humanos ya no habrán de morir, sino que seguiremos siendo mortales.  Ahora bien, comprender cómo es que esto ocurrirá, es decir, de qué manera el cuerpo resucitará es una idea que está más allá de nuestro poder de visualización e imaginación.
Una de las cosas más interesantes que dice Maimónides es que la resurrección no ocurrirá para todas las personas sino sólo para los Tsadiquim, las personas justas y rectas. Y deduce esto de un Midrash que dice que a veces la recompensa divina beneficia al bueno y al malvado simultáneamente, por ejemplo, la lluvia, que cuando cae no distingue entre el campo del bueno y el del malo. Sin embargo, aclara el Midrash, tenemos el caso de Tejiyat haMetim, que es un ejemplo de recompensa selectiva, ya que sólo alcanzará a los Tsadiquim.
¿Y por qué sólo los justos se beneficiarán de la resurrección? Este punto nos ayudará a entender mejor la naturaleza de Tejiyat haMetim.
Nuestro objetivo principal en la vida, como judíos, es acercarnos a HaShem, aprendiendo todo lo que podamos sobre Él y ejerciendo Su voluntad. Para eso, para conectarnos con HaShem, estudiamos y observamos Su Torá.  Los tsadiquim son las personas justas que dedican su vida a este propósito y no se dejan llevar por distracciones materiales. Al fallecer,  nuestras almas o neshamot llegan hasta la Presencia de HaShem: esto es , el Olam haBa, el mundo por venir: una dimension no material de la existencia donde las » almas de los justos se deleita de la Presencia Divina». Pero este deleite no es similar para todas las almas.  Cada alma disfruta, percibe, vive la presencia de Dios que de acuerdo al nivel que haya alcanzado en esta vida terrenal.   Irónicamente, en el mundo por venir podemos disfrutar de la Presencia de Hashem, pero no podemos crecer ni progresar en esa percepción. De manera que nuestro acercamiento y capacidad de comprensión de HaShem en el mundo por venir depende de nuestra comprensión de HaShem en esta vida.  Ahora se puede entender mejor por qué al Tsadiq, a aquel que sabe cuál es su misión en esta vida, le será concedida una oportunidad adicional para crecer más en esta vida y así alcanzar un nivel superior en el mundo por venir.
Pero, una persona malvada o a una persona totalmente materialista, dedicada sólo a los placeres y a las distracciones materiales: su dinero, su imagen, y a la satisfacción inmediata de placeres físicos, etc. ¿para qué habría de concederle Dios más tiempo en esta vida? ¿Para seguir persiguiendo la satisfacción de sus impulsos, y se siga distrayendo con materialismo? Como mencionamos en el Midrash que compara la resurrección con la lluvia, para Maimónides Tejiyat haMetim es entendida como «una recompensa exclusiva para los justos», una oportunidad adicional de crecer,  y no como una oportunidad para corregir o reparar lo que hicimos mal….   Tal como lo explica esa importantísima Mishná de Pirqué Abot que mencionamos arriba, la oportunidad de reparación, la Teshubá y el arrepentimiento lo debemos realizar en esta vida terrenal,  en la misma dimensión que tenemos la oportunidad de hacer buenas o malas acciones  (asusta pensar que esta corta vida tenga tanta trascendencia, ¿verdad?)
Para entender un poco mejor la idea del Midrash y de Maimónides, pensemos en el siguiente ejemplo que ilustra a Tejiyat haMetim. Imaginemos que a alguien de 80 años se le ofreciera el elixir de la juventud para volver a los 17 años de edad, ¿qué desearía una persona hacer con su vida si tuviera nuevamente 17 años? Uno puede decir: «Quiero volver a los 17, y con la experiencia que tengo me gustaría hacerme rico,  manejar un coche convertible, e ir a todas las fiestas posibles». Una segunda persona podría decir:  «Ahora que tengo 80 años, sé lo que es importante en esta vida, si tuviera una nueva oportunidad y volviera a los 17, dedicaría mi vida a desarrollar más y mejor mi relación con Dios» . De acuerdo a Maimónides, solo este segundo individuo calificaría para Tejiyat haMetim.



El Mashiaj y los precios de las casas en Israel (Parte 4)

He recibido varias preguntas de lectores de Halajá of the Day sobre el tema del Mashiaj. Hoy voy a referirme a 2 de estas preguntas, y en un próximo artículo sobre este tema B»H abordaremos las demás.

1. ¿Estamos cerca de los tiempos del Mashiaj?

INTRODUCCION

Confieso que hasta que leí Maimónides, tenía muchas dudas y estaba muy confundido respecto al Mashiaj y a los tiempos mesiánicos. Y también tenía una visión un poco mágica o infantil sobre el tema.  Fue gracias a Maimónides y a su judaismo inteligente que pude aclarar muchas de esas dudas y me di cuenta de que yo sufría «un problema psicológico» que es posible que afecte a muchos más: La realidad de los tiempos mesiánicos, de acuerdo a la descripción de Maimónides, está tan cerca de nuestra propia realidad que nos cuesta apreciarla. Es como que hay una resistencia inexplicable a reconocer nuestro privilegio presente.  Este es un fenómeno psicológico que ya fue identificado y advertido por nuestros Sabios, cuando se refirieron a la ingratitud: ”El que vive un milagro, no lo percibe” (o no lo quiere percibir) “ אין בעל הנס מכיר בנסו.   El Mashiaj de Maimónides se basa en dos personajes importantísimos de la historia judía: El rey David y Shimón Bar Kojbá. El rey David representa el modelo ideal de un gobernante judío, cuya misión es que los judíos sigamos la Ley Divina. 1200 años después, un descendiente del rey David, Bar Kojbá, quiso, pero no pudo, «restaurar» la soberanía judía en la tierra de Israel, para que la Torá se transforme nuevamente en la ley de su pueblo. Lo más característico del Mashiaj, que Maimónides sugiere al mencionar estas dos figuras históricas, –y el punto que el judío promedio más ignora– es el carácter «histórico» y «nacional» -–no mitológico-– del Mesías judío, que es completamente diferente al Mesías representado por los no judíos.  Debemos superar esta barrera psicológica y ser capaces de estar infinitamente agradecidos a Boré Olam “shehejeyanu, vekiyemanu vehigiaynu lazeman haze” por la oportunidad de vivir en estos tiempos que son como la antesala de los tiempos mesiánicos, como explicaremos a continuación.

Veamos lo que hay y lo que nos falta respecto al Mashiaj.

SHIABUD MALJUIYOT

Ya tenemos un estado judío soberano: Medinat Israel. No olvidemos que de acuerdo a Maimónides, la gran diferencia entre los días mesiánicos y nuestros días es: shi’abud maljuyot, es decir, que los judíos no vamos a estar bajo el yugo de los Goyim, como sucedía, por ejemplo, en los tiempos de Bar Kojbá cuando perdimos nustra independencia política.

SHALOM

Luego de 75 años de guerras contra nuestros enemigos, a partir de los recientes “acuerdos de Abraham”, casi milagrosamente, tenemos tratados de paz con países que eran nuestros más feroces enemigos. Así explica Maimónides la metafora del profeta Yeshayahu cuando dice que «el cordero pastará junto al tigre». Esto significa , según Maimónides, que los enemigos de Israel (el tigre), qeullos que odian a Israel, vivirán en paz con el estado judío (el cordero).  ¿Cómo ocurrirá esto? De a poco. Y de acuerdo a los Sabios, las naciones reconocerán y servirán a HaShem y verán a Israel como el pueblo de Dios. Esto traerá una era de paz y ausencia de conflictos bélicos (ver texto de Maimónides más abajo).  No estamos allí todavía, pero parecería que estamos más cerca.

TORA Y TIKKUN OLAM

En el presente, el Estado de Israel no tiene una constitución escrita. Y parte de nuestra aspiración mesiánica es que el estado judío vuelva a tener a la Torá como su constitución. Pero ¡no estamos tan lejos! En el Israel moderno hay áreas legales, como casamientos y divorcios, que ya se rigen por la ley de la Torá. Y en muchas áreas de ley civil, uno puede optar por un proceso legal a través de un tribunal rabínico o Bet Din.   Además, la demografía del estado judío está cambiando, y creo que cada vez hay más gente observante, lo que va a ayudar para que B”H la Torá se siga afianzando como la única Ley de Israel.  Una vez que esto suceda, el pueblo judío será OR LAGOYIM, la luz de los pueblos, el modelo a seguir por las demás naciones, que de alguna manera reconocerán al Dios de Israel y lo servirán.

BET HAMIQDASH

En 1967, al finalizar la guerra de los Seis Días, tuvimos la oportunidad de recuperar el Templo, y la dejamos pasar…. Esto, en mi opinión,  fue uno de los peores pecados nacionales de nuestra historia, cuando el Waqf nos entregó las llaves de Har HaBayit e increíblemente, un general israelí muy conocido ¡las devolvió! Ver aquí Creo que desde los tiempos de Jerobam ben Nebat, no cometimos un error histórico tan trágico y de consecuencias tan serias.   De cualquier manera, seguimos estando cerca de la posibilidad de reconstruir el Templo ¿Por qué? Porque ya tenemos Yerushalayim; es nuestra capital, y en teoría, tenemos la soberanía sobre el Har HaBayit, el Monte del Templo, que es donde B”H en los tiempos del Mashiaj se construirá el Bet HaMiqdash.

En resumen y enfocándonos en la pregunta mencionada,  el terreno está más preparado que nunca para la llegada del Mashiaj.  Pero para apreciar esto, era necesario saber primero qué esperamos de los tiempos mesiánicos. Y además, y esto es super-importante, comprender que para Maimónides los eventos mesiánicos se desarrollarán de una manera gradual, como decimos en la Berajá en la que todos los días rezamos por el mashiaj: מצמיח קרן ישועה, la redención del pueblo judío «brotará como un retoño y florecerá«, es decir, se trata más de un desarrollo histórico — parte de un proceso que B»H ya estamos viviendo-– que de un evento singular y apocalíptico que está más asociado a la idea de la Parusía cristiana que al Mesías judío.

2. ¿Qué diferencias habrá entre nuestros tiempos y los días del Mashiaj?

Dejé para el final uno de los eventos más trascendentes que ocurrían en los tiempos mesiánicos: KIBUTS GALUYIOT, es decir, el regreso de todos los judíos a Israel. Pero, ¿cómo se instrumentará este regreso a Israel?  En primer lugar, creo que cuando llegue el Mashiaj no nos va a llevar a Israel “de las orejas”. ¿Por qué digo esto?  Porque estimo (pero puedo estar equivocado) que el proceso de la GUEULÁ va a ser similar al que ocurrió en Yetsiat Mitsrayim: la salida de Egipto. Los judíos tuvimos la oportunidad de marcharnos de Egipto, pero HaShem, o Moshé, no nos «obligaron» a salir. De hecho, uno de nuestros Sabios dijo algo que suena vergonzoso: que el 80% de los judíos ¡eligieron quedarse a vivir en Egipto! Esto me hace pensar que quizás también en la época del Mashiaj algunos judíos se pierdan la oportunidad de regresar a Israel… . Para concluir este tema, y siguiendo lo más seriamente posible la opinión de Maimónides, creo que una de las grandes diferencias entre los días actuales y los días del Mashiaj se va a notar en los precios de las viviendas. Mientras que en todas las ciudades del mundo dónde viven los judíos, los precios de las viviendas caerán estrepitosamente, en Israel, las viviendas, que hoy ya están carísimas, costarán por lo menos 10 veces más que ahora. Yo siempre digo, un poco en broma, un poco en serio, que si un judío proclama a diestra y siniestra que el Mashiaj viene YA, debería poner su dinero donde pone sus palabras, ¡e invertir todo lo que tenga en comprar una propiedad en Israel! Y si no lo hace, me parece que no hay que tomarlo muy en serio cuando habla de su Emuná Shelemá en la inminente llegada del Mashiaj….

 

TEXTOS DE MAIMONIDES

MT Hiljot Melajim, capítulo 12

א  אל יעלה על הלב שבימות המשיח, ייבטל דבר ממנהגו של עולם, או יהיה שם חידוש במעשה בראשית; אלא עולם כמנהגו הולךוזה שנאמר בישעיה «וגר זאב עם כבש, ונמר עם גדי ירבץ«, משל וחידהעניין הדברשיהיו ישראל יושבין לבטח עם רשעי העולם, המשולים בזאב ונמרשנאמר «זאב ערבות ישודדםנמר שוקד על עריהם»  ויחזרו כולם לדת האמת, ולא יגזולו ולא ישחיתו, אלא יאכלו דבר המותר בנחת כישראל, .שנאמרואריה כבקר יאכל תבן…“

אמרו חכמים, אין בין העולם הזה לימות המשיח, אלא שיעבוד מלכייות בלבד.

«Que no se le ocurra a uno pensar que en los días del Mesías algo cambiará en las leyes físicas y naturales establecidas desde los tiempos de la Creación: en realidad el mundo seguirá su orden natural.  Y lo dicho en Isaías “Y el lobo morará con el cordero, y el tigre se recostará al lado de la cabra” (Isaías 11:6), [que aparentemente sugiere que los animales carnívoros dejarán de perseguir a sus presas] es una parábola y una metáfora. Y lo que quiere decir es que Israel [el cordero o el cabrito que los predadores quieren devorar] vivirá en paz con las naciones del mundo, que [por su permanente agresión y amenazas hacia Israel] fueron comparadas con lobos y tigres [respecto al cabrito,  Israel]…. todas las naciones volverán a la religión verdadera, y no habrá robo ni corrupción, sino que cada cual consumirá lo suyo con la misma paz y tranquilidad que Israel, como está dicho: «Y el león, como el ganado, comerá paja» (Isaías 11:7).  

…. Los sabios dijeron, que no hay ninguna diferencia entre este mundo y los días del Mesías, a excepción el yugo de las naciones [la opresión a Israel; que en los tiempos mesiánicos se acabará].




Maimónides, Bar Kojbá y el Mashiaj (Parte 3)

LAS GUERRAS DE DIOS

Ya hemos mencionado dos elementos que caracterizan al Mesías que esperamos los judíos:

(1) El Mashíaj será un monarca o líder político judío, descendiente del rey David.

(2) Su misión como líder  será restablecer la Torá como Constitución del pueblo judío.

El tercer elemento mencionado por Maimónides es que

(3) El Mesías  “luchará las guerras de Dios” (‘לוחם מלחמות ה’)

¿Qué significa “las guerras de Dios”?

Esta expresión hebrea es una clara alusión a las batallas militares que el pueblo judío libra contra sus enemigos. Estas batallas se llaman las guerras «de Dios», ya que los enemigos de Israel son los enemigos de Dios. ¿Por qué? Porque quien ataca al pueblo judío se rebela contra la voluntad de Dios, quien eligió a Israel como su pueblo, y prometió protegerlo (este es el tema del famoso Salmo 2 de Tehilim).

LA DIFERENCIA ENTRE EL FALSO Y EL VERDADERO MESÍAS

Aclaremos que las guerras de Dios no son “batallas espirituales” o guerras en sentido metafórico. El Mesías judío no va a ser el jefe de un “Ejército de Salvación” judío o algo así. Las guerras de HaShem son verdaderas batallas militares que los judíos libramos para recuperar o defender nuestra soberanía, como venimos haciendo en Israel desde 1948 (ver H. Melajim 4:10, 7:15). En el texto que estamos analizando (ver más abajo), Maimónides menciona explícitamente dos figuras históricas en referencia al Mesías: el Rey David y Bar Kojbá (ca. 90 -135 de la era común), ambos sirvieron como comandantes en jefe del ejército judío y lucharon contra los enemigos de Israel.

TODO SOBRE BAR KOJBA

Exploremos ahora un poco más en profundidad, qué vieron los rabinos en Bar Kojbá para considerarlo el Mesías.

1. Era descendiente de la casa de David. Si hubiera triunfado contra los romanos, habría sido designado (y ungido) por los judíos como rey legítimo de Israel.

2. La principal intención de la rebelión encabezada por Bar Kojbá era restaurar la observancia de la religión judía. En su época (125 – 138 de la era común) los romanos habían prohibido bajo pena de muerte la observancia de cualquier mandamiento o ceremonia de la Torá: incluyendo el Berit Mila, Shabat, etc.

3. Bar Kojbá era un guerrero. Comenzó y lideró la rebelión contra los romanos, que al principio tuvo un éxito rotundo, y logró restaurar la soberanía judía sobre la tierra de Israel durante unos tres años. Bar Kojbá fue el comandante en jefe del último ejército judío, antes de 1948. Pero luego fue derrotado y asesinado. La derrota de Bar Kojbá es una de las cinco tragedias por las que nos lamentamos el 9 de Ab. Bar Kojbá, explica Maimónides, inicialmente contó con el apoyo de Ribbí Aquibá, pero no tuvo el mérito suficiente para tener éxito en su misión ( נהרג בעוונות). Cuando eso sucedió, los rabinos dijeron que aunque ellos consideraron a Bar Kojbá como el Mesías, su muerte demostró que no lo era. Lo llamaron entonces “Bar Koziba”, es decir: “el que provocó el desengaño” de los que creían que él era en realidad el Mesías.

¿QUÉ LE FALTÓ A BAR KOJBA?

Para que un líder judío sea declarado y ungido (coronado) como el Mesías, tendría que:

(4) Restaurar completamente la vida religiosa judía en un Israel soberano, es decir: reconstruir el Bet haMiqdash.

(5) Y una vez que logre esto, debería traer (o atraer) a todos los refugiados judíos, dispersos por todo el mundo, a la tierra de Israel (o al menos, creo, los judíos deberían tener la oportunidad de regresar a la tierra de Israel).

Ahora, el perfil del Mashíaj debería resultar un poco más completa: el verdadero Mesías que estamos esperando los judíos será: un líder (1) político, (2) religioso y (3) militar del pueblo judío.

¿POR QUÉ BAR KOJBA?
Los rabinos nunca escribieron explícitamente las condiciones y características del Mashíaj. Por otro lado, explica Maimónides, los más grandes rabinos de todos los tiempos, como Ribbí Aquibá y los Sabios de su generación, “creían que Shimon Bar Kojbá era el Mashíaj”. Y como no hubo otras personalidades en la historia judía que hayan sido consideradas candidatas a Mashiaj por la mayoría de los grandes rabinos de su generación (el caso del impostor Shabbetay Zevi -1626-1676- es una historia aparte que merece una larga explicación) esta identificación rabínica representa “un precedente legal” para determinar en el futuro las características que debemos encontrar en un líder judío para considerarlo como el Mashíaj (y/o para rechazar a los pseudo-mesías).

Por último, creo que si tomamos en serio la figura de Bar Kojbá como modelo del Mesías, parecería que para Maimónides el futuro Mashiaj que estamos esperando debería ser un líder militar “activo” en el ejército de Israel , o al menos tener la autoridad sobre el ejército de Israel cuando Israel lucha contra sus enemigos.




El mesías judío y el mesías no judío (Parte 2)

SOBERANÍA Y SOBERANO

Explicamos anteriormente (ver aquí) que de acuerdo a Maimónides el Mesías del que habla el judaísmo será un monarca, un gobernante de Israel, descendiente de la dinastía de David.

Para comprender un poco mejor el tema de la renovación de la monarquía de David a través del Mesías necesitamos comprender lo siguiente.  La Torá, el Pentateuco, no habla explícitamente de un Mesías —y más adelante entenderemos por qué— pero sí habla en Debarim capítulo 30, 1-10 de dos eventos que ocurrirán en los tiempos Mesiánicos. (1) El regreso del pueblo judío (2) a su Israel soberano (וירשתה). En los tiempos mesiánicos, los judíos no regresaremos a “Palestina”, es decir, a la tierra de Israel que esté bajo la soberanía inglesa, o que sea parte del imperio romano o el otomano, como ocurrió en los últimos 2,000 años. La Torá anticipó que el pueblo judo regresará a “su” tierra y los judíos tendremos soberanía sobre la misma.

SHI’ABUD MALJUYOT

Voy a tratar de explicarlo mejor. El Talmud —y Maimónides— repiten una y otra vez en nombre del gran rabino Shemuel de Nehardeá (165-254 de la era común) que la diferencia fundamental (“exclusiva”, según Shemuel) entre los tiempos mesiánicos y los tiempos actuales (es decir: los tiempos del rabino Shemuel) será que en los tiempos mesiánicos no existirá el “shi’abud maljuyot”, es decir, el sometimiento del pueblo judío que vive en Israel a una nación no judía, como ocurría por ejemplo cuando Israel, la tierra y el pueblo, estuvieron bajo los romanos cuando este concepto, שעבוד מלכויות, fue acuñado. Ahora se puede comprender mejor cómo estos dos elementos van de la mano: el Mesías es el soberano judío, porque hay un estado judío soberano. Previo a 1948, la última vez que tuvimos un estado judío soberano fue en la época de los Jashmonayim, alrededor del año 160 antes de la era común. Este estado persistió por unos 80-90 años. Pero durante los próximos 2,000 años, la soberanía judía en Israel fue un sueño inalcanzable. Hoy en día, sin embargo, se presentan las condiciones políticas necesarias para la llegada del Mesías.

LA SEGUNDA CONDICIÓN DEL MASHIAJ

“Cuando surgiera un rey (1) de la Casa de David que (2) diligentemente estudiara la Torá y observara sus mitsvot según lo prescribe la Torá Escrita y la Torá Oral, como lo hizo David, su antepasado, e instara a todo el pueblo de Israel a encaminarse (en el camino de la Torá) y corrigiera las brechas de la observancia de la Torá [es decir: lo que el pueblo judío está haciendo mal respecto a la observancia religiosa]…». MT, Melajim capítulo 11: 4.

Hay un segundo requisito para que este monarca descendiente de David sea considerado el Mashiaj. Maimónides explica que la conducta y el accionar de este rey tiene que ser similar al de su ancestro, el rey David. En el plano personal y nacional. Es decir, deberá ser un estudioso y estricto observante de la Torá, y desde su rol de monarca debe encargarse que la Torá sea observada por su pueblo. En otras palabras: en los tiempos del Mashiaj la Torá se transformará nuevamente en lo que siempre fue: La Constitución de la Nación judía. Y esta será la responsabilidad del Mashiaj.  ¿Por qué es importante mencionar que la Torá será observada por el Mashiaj? En primer lugar, porque si repasamos la historia de los reyes de Israel, veremos que lamentablemente la mayoría de los monarcas judíos -incluso muchos de los descendientes de David- ¡no fueron leales a HaShem, ni a su Torá, ni a sus profetas! No se ocuparon de que la Torá se cumpliese y la transgredieron en lo personal y en lo nacional. Por eso la aclaración de Maimónides de que el Mesías debe ser “como David”, el rey de Israel, que más fiel y leal fue a Dios.

¿CANCELAR LA TORA?

Hay otra razón adicional que llevó a Maimónides a aclarar este punto. En este contexto, y teniendo en cuenta la teología cristiana del reemplazo, Maimónides aclara que el Mashiaj NO vendrá a cambiar las leyes de la Torá. Todo lo contrario: vendrá a enseñarlas, aplicarlas y hacerlas cumplir!.

(Melajim 11:3): «Nuestra Torá, sus preceptos y leyes, nunca jamás serán reemplazados. Nada se agregará a sus preceptos y ninguno se anulará [ni siquiera en los tiempos mesiánicos]. Y si alguien sugiriera [en nombre de Dios] agregar o quitar un precepto, o interpretarlo fuera de lo que nuestra tradición explica, sabremos que se trata de un impostor o de un hereje..».

En otras palabras, si un candidato a ser el Mashiaj propusiera cambiar, aunque sea “una” de las leyes de la Torá, sabremos que se trata de un falso Mesías. Aquí Maimónides también hace alusión a las dos grandes religiones bíblicas, que en teoría aceptaron la Biblia Hebrea, pero cambiaron, agregaron o quitaron a sus preceptos.

Maimónides también menciona explícitamente a Yeshu (Jesus), ya que él se autoproclamó como el Mesías del pueblo judío.

Maimónides explica por qué Yeshu representa todo lo contrario a lo que el Mashiaj debía ser para el pueblo de Israel.

Hiljot Melajim, 11:4a.

«…Yeshua se imaginó que él era el Mashiaj y fue condenado por orden del tribunal judío. Esto ya había sido profetizado por Daniel, que dijo: «Y los hijos de los indecentes de tu propio pueblo, serán enaltecidos, y tratarán de que se cumpla una visión profética [que ellos mismos falsamente formularon], pero fracasarán» (Daniel 11:14). ¿Y existe acaso algún fracaso más grande que éste? Todos los profetas dijeron que el Mashiaj nos salvará [de nuestros enemigos], nos traerá de nuevo a Su tierra y fortalecerá la observancia de la Torá. Y este [hombre, Yeshu] provocó [todo lo contrario]: la muerte de los judíos por la espada, el exilio de los judíos y su dispersión y persecución; intentó reemplazar la Torá, y engañó a la mayoría de mundo [haciéndolos] que sirvan a un dios, que no es HaShem»

Continuará

EL TALMUD Y LAS REFERENCIAS A YESHU HANOTZRI

Hay varias fuentes rabínicas que mencionan explícitamente a Yeshu y describen cómo intentó modificar la Torá (ver referencias en hebreo abajo). Estos textos rabínicos, la historiografía judía de Yeshu, no fueron recibidos con mucho entusiasmo por la iglesia y fueron cancelados. Durante la edad media el Talmud fue quemado públicamente muchas veces con el pretexto de que criticaba a Yeshu (ver documento abajo). En algunos casos excepcionales, la iglesia permitió que se reimprimiera el Talmud, siempre y cuando se omitiesen los párrafos que hablaban de Yeshu. Así que por siglos estos textos fueron suprimidos del Talmud

Con el libro de Maimónides ocurrió algo similar. El párrafo que citamos más arriba, en el capítulo 11 de Hiljot Melajim, fue censurado por siglos, pero sobrevivió en las ediciones manuscritas del Mishné Torá producidas en los países árabes. Y recién hace 20 o 25 años atrás, este texto se volvió a reimprimir en las nuevas ediciones del Mishné Torá.

Tomado de Wikipedia

 Estremecedor artículo en inglés acerca de las cientos de veces que el Talmud fue quemado y destruido por la censura eclesiástica




Entendiendo el concepto judío del Mesías (Parte 1)

Tish’a BeAb y el duelo por Jerusalem ya quedaron atrás. Ahora el pueblo judío comienza un periodo de alergia y especialmente consuelo. Parte del consuelo comenzó antes de que concluyera el día 9 de Ab. Efectivamente, este pasado domingo, mientras continuábamos ayunando y todavía vestidos de duelo, leímos unos hermosos versículos vinculados a la redención final y al Mesías, por el que tanto solemos rezar.  Siguiendo esta misma dirección me gustaría escribir algunas líneas respecto al Mesías, no solamente porque es el “timing” ideal, sino también porque es uno de los temas sobre el cual recibo preguntas permanentemente.
LA DESINFORMACIÓN SOBRE EL MESIAS
El problema con el tema del Mesías no es la falta de información: es la desinformación. El Fake News que se alimenta, en primer lugar, de algunos disertantes judíos YouTube que no siempre están bien informados. Pero especialmente desde otras religiones, particularmente la religión cristiana, cuyas ideas del Mesías se han “filtrado”, por decirlo de alguna manera, en nuestra propia visión religiosa, sin que nos demos cuenta. El mejor ejemplo que puedo pensar acerca de esta desinformación es el significado de la palabra “Mesías». Si preguntamos a un hombre o a una mujer, no judío, o incluso judío (yo lo hice!) qué significa “mesías” seguramente va a decir que “mesías” significa “salvador”, “redentor”.  Y es que así lo han definido por siglos los diccionarios de la lengua española. Pero esa traducción no es ni literal ni judía. La palabra hebrea MASHIAJ, “Mesías», NO significa «salvador». En hebreo, “salvador” se dice moshi’a, y es un término que en nuestras Tefilot —rezos— lo usamos exclusivamente para referirnos a Dios, ¡no a un ser humano! Como decimos en la Amidá מלך עוזר ומושיע ומגן. “Dios… Nos ayuda, NOS SALVA (moshi’a) y nos protege”. La asociación entre Mesías y salvador no es judía, sino que 100% cristiana.
EL MASHIAJ COMO REY
En hebreo la palabra משיח (mashiaj) significa “ungido”. En los tiempos bíblicos (ver Mishné Torá, Reyes, 1: 7) la ceremonia oficial de coronación de un rey —la asunción del mando— se realizaba derramando aceite (en hebreo: limshoaj y shemen hamishjá) sobre la cabeza del monarca.  La palabra mashiaj entonces significa literalmente “ungido” en el sentido de “oficialmente coronado”. ¿Y por qué es importante aclarar que este líder de Israel será un rey “ungido”, y no alcanza solo con decir que será “un rey”? Porque siempre existieron caudillos o charlatanes que se autoproclamaron líderes del pueblo. Cuando decimos «mashiaj» entonces, estamos aclarando que este será el líder “oficial”, ungido / coronado, aceptado por el Sanhedrin, la corte Suprema de Justicia judía. Cualquier otro pretendiente que no cuente con este consenso no puede ser considerado un monarca judío válido. El Mashiaj, entonces, no es un profeta o un hacedor de milagros. Es por sobre todo una figura política (¡pero en el buen sentido de la palabra!) cuya misión será que el pueblo judío vuelva a vivir nuevamente en su tierra, Israel, de acuerdo a las leyes de la Torá incluyendo las Mitsvot del Bet haMiqdash. El Mashiaj restaurará la monarquía judía. Que para entenderla mejor, a mí me gusta definirla como «semi-monarquía». ¿Por qué “semi”? Porque en el pueblo judío el monarca de carne y hueso, incluso el Mesías, es un rey con minúscula. Y su rol consiste principalmente en hacer cumplir las leyes de Dios, y coronarlo a Él como El Rey con mayúscula. Esto es lo que hizo, por ejemplo, el rey David.
MAIMONIDES Y LOS REQUISTOS PARA SER EL MASHIAJ
En su obra monumental Mishné Torá, en el penúltimo de sus 1.000 capítulos (sic.) Maimónides explica que hay 5 condiciones o requisitos para que un individuo judío pueda ser considerado como el Mesías.
De estos 5 requisitos, 3 son a priori y 2 a posteriori.
Leamos a Maimónides, Mishné Torá, Sefer Melajim, Capítulo 11, Halajá 4. (los números y paréntesis los agregué para una mejor comprensión YB)
“Si surgiera un rey (1) de la Casa de David que (2) diligentemente estudiara la Torá y observara sus mitsvot según lo prescribe la Torá Escrita y la Torá Oral, como lo hizo David, su antepasado, e instara a todo el pueblo de Israel a encaminarse (en el camino de la Torá) y corrigiera las brechas de la observancia de la Torá [es decir: lo que el pueblo judío está haciendo mal respecto a la observancia religiosa], (3) y luchara las guerras de HaShem, se lo podría considerar como el Mashiaj.  Si tiene éxito en todo lo anterior, y (4) construye el Bet haMiqdash [=Templo] en su lugar [=Har haBayit, Jerusalem], y (5) reúne a los judíos dispersos en la tierra de Israel, se podrá entonces afirmar sin duda que él es el Mashiaj”.
Analizaremos este texto, parte por parte
REQUISITO NÚMERO UNO
Como recién lo explicamos, el verdadero mesías judío es hombre de carne y hueso “el futuro rey de Israel”. Y la monarquía judía le fue concedida por Dios exclusivamente a la descendencia del rey David. El título oficial del mesías judío es «MELEJ MASHIAJ BEN DAVID”, “El ungido, descendiente de David”.   Este requisito, por ejemplo, excluiría automáticamente a todo aquel que es Cohén o Leví, ya que David pertenencia a la tribu de Yehudá.
(Continuará)



Todo lo que siempre quisiste saber sobre el Mesías y nunca te animaste a preguntar

En el principio número 12 de la fe judía declaramos nuestra creencia en la llegada del Mesías o en hebreo «Mashiaj».  Este tema es complejo y a veces no muy bien entendido.
Así que iremos explorando poco a poco lo que sabemos y lo que no podemos saber con certeza acerca del Mashiaj.
Una nota metodológica: para lo que voy a escribir sobre el Mashiaj me voy a basar en la palabras de Maimónides, que fue el primer rabino que formuló los 13 principios de la fe judía.  Maimónides (1135-1294) escribió un libro fundamental llamado «Mishné Torá». Este libro es el código más extenso que existe sobre ley judía.  Mishné Torá consta de exactamente 1000 capítulos, el mismo número de capítulos que tiene la Mishná. Maimónides escribe sobre el tema del Mashiaj en el penúltimo capítulo de su libro. Y en el último, capítulo 1000, escribe sobre los tiempos mesiánicos.  Estos textos constituyen sin duda, los textos más autorizados escritos sobre este tema (el Shulján Aruj no escribe sobre el tema del Mashiaj). Y son los que voy a utilizar en ésta y en las próximas halajot. También voy a hacer uso de otro libro en inglés (que alguna vez fue traducido al castellano), y que en mi opinión es lo mejorcito escrito sobre este tema. Me refiero a libro «The Real Messiah» de Aryeh Kaplan, que tal como lo dice en su subtítulo, es también «una respuesta judía a los misioneros» cristianos.
Comenzaremos explicando qué significa la palabra «Mesías».
La palabra «Mesías» en hebreo no significa «salvador». En hebreo salvador se dice moshi’a’ y es un término que se usa generalmente para referirnos a HaShem, no a un hombre. Como decimos en la Amidá מלך עוזר ומושיע ומגן. «HaShem es el Rey que nos ayuda, NOS SALVA (moshia’) y nos protege».
La palabra משיח (mashiaj) significa «ungido». En el antiguo Israel, el rey debía ser nombrado oficialmente por la corte y por un profeta (ver Mishné Torá, Reyes, 1: 3) y la ceremonia oficial de asunción del mando se realizaba ungiendo a ese rey con un aceite especial (shemen hamishjá). Por ejemplo, cuando el profeta Shemuel nombra a Shaul, el primer Rey de Israel, dice el pasuq: «Y Shemuel tomó el vaso de aceite y lo derramó sobre su cabeza…» (Samuel I, 10: 1) y así Shaul fue establecido oficialmente como rey. Mashiaj, por lo tanto, significa «rey ungido». ¿Y por qué es importante aclarar que será un rey ungido, y no alcanza con solo decir que será un rey? Porque siempre existieron también reyes falsos, caudillos que usurpaban el poder y se autoproclamaban reyes o líderes del pueblo. Cuando decimos  «mashiaj» entonces, estamos aclarando que este será un rey que no usurpará el poder, sino que será asignado legal y oficialmente como tal, al igual que el rey Shaul o el rey David.
El Mashiaj por lo tanto, será el monarca del pueblo judío. Por supuesto que no será un líder político secular, sino que, tal como el rey David, seguirá estrictamente las leyes de la Torá, las defenderá y las establecerá como la ley para todo su pueblo.
De acuerdo a nuestros profetas (ver Yesha’ayahu 11) será un líder que habrá de ser reconocido por su «sabiduría e inteligencia, su consejo, su fortaleza, su conocimiento y su obediencia a HaShem.»
En las palabras de Aryeh Kaplan, el Mashiaj será: «… el líder que traerá, la redención completa a los judíos, tanto en lo espiritual como en lo político. Y junto con esto traerá paz duradera, prosperidad y la perfección moral de todo el mundo.
Sobre este mismo punto podemos agregar que Maimónides dice que hay 3 prerrequisitos que deben cumplirse para que una persona pueda ser considerada como el verdadero mesías. Y la primera de esas condiciones es que tiene que ser un descendiente del rey David .
¿Por qué? Porque HaShem le prometió al rey David que la monarquía le pertenecerá a su descendencia.  De aquí que el «nombre completo» del mashiaj en hebreo es «mashiaj ben david», es decir, «el rey ungido, descendiente de la dinastía de David» .



6. ¿Quién destruyó Jerusalem?

La causa principal por la cual, según nuestros Rabinos, Jerusalem fue destruida fue la animosidad y las divisiones entre los judíos.  La historia de estos conflictos internos es muy compleja. Trataré de presentar solo los hechos más relevantes y de una forma breve y concisa. Como explicamos anteriormente, luego de la retirada de Casius Galus los judíos se atrincheraron en Yerushalayim y eliminaron a todos los soldados romanos de la ciudad.  Jerusalem estaba ahora en manos de los judíos. Esta nueva situación generó un problema que destruyó definitivamente la unión y la hermandad entre los Yehudim: A diferencia de lo que ocurrió en los tiempos de Janucá (165 a.e.c), que los judíos se sometieron todos al mando de Matatiyahu y sus hijos, y así vencieron al poderoso ejército griego, en este caso, no había un líder que todos aceptaran y que estuviera al comando de la revuelta contra Roma.   Insisto en que el pueblo judío en esa época era MUY NUMEROSO. Probablemente, más de 3 millones de habitantes, sin contar a los judíos de la diáspora. Era posible entonces resistir y repeler el ataque de los Romanos, tal como lo habíamos hecho con un ejército mucho menos numeroso en la época de los Jashmonayim. Las innecesarias e injustificadas divisiones internas, «SINAT JINAM», fue lo que trajo la destrucción del Bet haMiqdash.  

TODOS CONTRA TODOS

Muchos judíos, especialmente los aristócratas Saduceos que tenían un buen pasar político y económico con los romanos, se oponían a luchar contra los romanos.  Por el otro lado, la mayoría del pueblo, los campesinos y la gente más humilde, había sufrido los abusos de los romanos, y querían pelear por su libertad.  El cabecilla de este grupo era Yojanán miGush Jalab,  un hombre del norte de Israel, que había vivido personalmente la crueldad sin límites de los romanos. Yojanán se autoproclamó líder de la rebelión y mandó a ejecutar a cualquier judío sospechoso de colaborar con ellos. Para reforzar su ejército, Yojanán invito a los Edomitas, que se habían convertido al judaísmo en la época de los Jashmonayim (200 años atrás) a pelear junto a él contra Roma.  Unos 20.000 guerreros edomitas se presentaron voluntariamente.  Pero cuando llegaron a Jerusalem,  el sacerdote saduceo Janán ben Janán hizo cerrar las puertas de la ciudad y los dejó, literalmente, durmiendo afuera. Muchos edomitas, humillados, regresaron a sus tierras. Al otro día, los hombres de Yojanán abrieron las puertas de la ciudad, hicieron entrar a los edomitas y se enfrentaron a los hombres de Janán. A Janán lo asesinaron los edomitas junto a muchos de sus hombres. Según Flavio Josefo, el asesinato de Janán marcó el comienzo de la guerra civil judía.

LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Pero las divisiones recién comenzaban…. Aprovechando el caos y la confusión que esta guerra civil generaba, otro caudillo judío, Shimón ben Guiorá, llegó a Yerushalayim con un ejército de unos 12.000 hombres. Shimón también aspiraba al liderazgo y enfrentó abiertamente a Yojanán miGush Jalab.  Los edomitas que se habían decepcionado del carácter narcisista de Yojanán se unieron a Shimón. Algo más sucedió: el segundo hombre más importante del ejército de Yojanán, Elazar ben Shimón, se separó de Yojanán, formó su propio ejército y se enfrentó a Yojanán y a Shimón, con la intención de liderar la rebelión.  Cada uno de estos tres hombres dominaba una parte de la ciudad de Yerushalayim y sus ejércitos se enfrentaban a muerte unos contra otros.   Estas batallas duraron por 3 años y produjo la muerte de miles de Yehudim. La Guemará en Masejet Guitín (56a) cuenta que los rabinos de esos tiempos, entre ellos Rabbán Shimón ben Gamilel y Rabbán Yojanán ben Zakai, cuando vieron estas feroces guerras internas, entendieron que así sería imposible resistir y enfrentar a los Romanos y sugirieron rendirse. Los rebeldes, a los que la Guemará llama “biryonim”,  se opusieron a los Rabinos.  Y cuando comenzó el sitio a la ciudad hicieron lo impensable: incendiaron los depósitos de comida donde había grano, madera y aceite suficiente para sobrevivir el sitio romano por varios años, y así forzar a los judíos a pelear.  La falta de comida trajo una terrible hambruna en Yerushalayim que cobró la vida de decenas de miles de víctimas.

¿COMO VENCER A LOS JUDIOS?

Mientras tanto, en Roma el emperador Nerón envió al general Vespasiano a sofocar la rebelión de los judíos y recuperar el control de Jerusalem. Los hombres de Vespasiano le contaron acerca de las guerras internas entre los judíos y le aconsejaron que atacará la ciudad de inmediato.  Vespasiano se rehusó a atacar y explicó que los judíos no estaban fabricando armas, ni reforzando las fortificaciones, ni asegurando las murallas de la ciudad: los judíos se estaban debilitando, matándose unos a otros. Y si él atacaba, lo único que lograría sería unir a los bandos enemigos. Y lamentablemente Vespasiano tuvo razón. La guerra entre Yojanán, Shimón y Elazar solamente se detuvo cuando el ejército romano derribó las puertas de la ciudad y entró en Yerushalayim. Recién entonces las tres facciones, a regañadientes, se unieron para defender la ciudad. Pero ya era demasiado tarde….

¿APRENDIMOS LA LECCIÓN?

Los romanos no destruyeron Jerusalem. Los romanos encontraron una ciudad que ya estaba destruida por dentro, y le prendieron fuego.  Fuimos nosotros mismos quienes no supimos estar unidos cuando más lo necesitábamos; quienes nos dejamos llevar por «sinat jinam», una rivalidad banal entre hermanos. Un odio absolutamente innecesario que nos cegó y nos impidió ver y prevenir el mal. Una hostilidad injustificada e ilógica entre miembros de la misma familia por el que pagamos con el precio más caro: la destrucción de Jerusalem y el exilio, del cual recién estamos saliendo. Espero y rezo para que este Tishá BeAb aprendamos la lección y seamos más tolerantes y respetuosos unos con otros.  Dijeron nuestros sabios: si el Bet haMiqdash fue destruido por un odio irracional (sinat jinam) entre hermanos judíos, el próximo Bet haMiqdash será reconstruido cuando nos comportemos con amor incondicional (ahabat jinam) los unos hacia los otros.




¿Quiénes no ayunan en Tish’á beAb?

Todos aquellos  que gozan de buena salud deben observar el ayuno de Tish’a beAb.

Hay algunas excepciones, como se explica a continuación.

MUJERES EMBARAZADAS Y LACTANTES
Al igual que con Yom Kippur, las mujeres embarazadas y lactantes observan el ayuno de Tisha BeAb. Sin embargo, este año 2022, el ayuno se pospone para el próximo día (dajui) , domingo 7 de agosto, que es el 10 de Ab. Por lo tanto, este año, las mujeres embarazadas y lactantes están exentas del ayuno, como ocurre en el 17 de Tamuz o en el 10 de Tebet (Yabia’ Omer, 5:40 ). Si una mujer está dentro de los 24 meses posteriores al parto y no está amamantando, si se siente sana y fuerte, debe tratar de observar el ayuno.

¿CÓMO COMER CUANDO NECESITAS ROMPER EL AYUNO¿
Este año, antes de que una persona interrumpa el ayuno y coma, deberá recitar el Habdalá pronunciando  dos bendiciones: BORE PERI HAGEFEN para vino o jugo de uva y HAMABDIL BEN KODESH LEJOL.

Cuando alguien necesita interrumpir el ayuno, no debe comer en exceso o por placer, sino solo lo necesario para mantenerse fuerte y saludable.

En Yom Kippur, cuando se le permite a un paciente comer, la comida se debe consumir en porciones pequeñas. Pero Tish’a beAb es diferente, porque a diferencia de Yom Kippur, Tisha BeAb no es un mandamiento bíblico. Por lo tanto, cuando uno debe comer en Tish’a BeAb por razones de salud puede hacerlo normalmente, y no en porciones pequeñas.

JOLE SHE-EN BO SAKANA
Una persona con una enfermedad crónica como la diabetes, o un paciente que está haciendo algún tratamiento médico, o alguien que tiene fiebre alta o cualquier síntoma de deshidratación, no deberá observar el ayuno. En algunos casos, cuando no es posible ayunar durante 24 horas, se recomienda ayunar desde el amanecer hasta el final del día, como lo hacemos el 17 de Tamuz o el 10 de Tebet.

ANCIANOS
Los ancianos deben consultar con sus médicos para asegurarse de que el ayuno no afecte su salud. Si el ayuno puede afectar su salud, están exentos (o prohibidos) de ayunar.

MENORES
En muchas comunidades Ashkenazi, los niños ayunan durante unas horas durante Tish’a beAb una vez que cumplen nueve años, porque es importante para ellos compartir la experiencia del duelo nacional. La tradición sefardí, sin embargo, es que los niños menores de 13 años y las niñas menores de 12 años están completamente exentos del ayuno. Y a diferencia de Yom Kippur, no hay necesidad de que los niños ayunen por algunas horas, porque el ayuno en Yom Kippur es parte del proceso de Teshuba (= arrepentimiento, mejorar nuestro comportamiento) y será relevante incluso cuando B»H tengamos nuestro Bet haMiqdash reconstruido. Pero el ayuno en Tish’a beAb está relacionado principalmente con el duelo por la destrucción de nuestro Bet haMiqdash. Y aunque obviamente estamos obligados a educar a nuestros hijos a hacer Teshubá, muchos Sabios entendieron que no estamos obligados a educar a nuestros hijos, guardar duelo antes de que tengan la obligación formal de hacerlo (12 o 13 años, קטן פטור מאבלות) Además, no necesitamos entrenar a nuestros hijos a ayunar en el 9 de Ab, porque esperamos que B”H este sea el último año que lloraremos por nuestro Bet-haMiqdash, y el próximo año, BH, el duelo por el Bet-haMiqdash no será ya necesario.

Ver aquí los horarios de Tish’a beAb para las principales ciudades del mundo