Perdonar a quien no me pide perdón

Antes de que Yom Kippur comience, debemos pedir perdón a quien sea que hayamos ofendido, insultado, lastimado, avergonzado, etc. Nuestros Sabios explicaron que las ofensas que hemos cometido contra otras personas NO son perdonadas en Yom Kippur a menos que nos disculpemos primero con aquellos a quienes hemos ofendido. Tenemos que ser especialmente conscientes de pedir perdón a nuestros padres, a quienes debemos respeto y honor ilimitados.

También es muy importante perdonar. Perdonar a familiares, amigos, seres queridos y colegas. Cuando alguien se disculpa por habernos ofendido, debemos estar dispuestos a perdonar y olvidar. Después de todo, en Yom Kipur le pedimos a Dios que nos perdone y olvide nuestras acciones equivocadas. Perdonar a los demás, sin duda, nos hará más merecedores del perdón divino.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando alguien me ofendió o me hizo daño pero él o ella no me llama para pedir perdón? ¿Puedo perdonar a otros sin que me lo pidan o debo esperar hasta que me pidan perdón?

Hay una diferencia fundamental entre disculparse y perdonar. El acto de perdonar podría hacerse unilateralmente. Obviamente, es más satisfactorio y legítimo recibir una disculpa de quien me ofendió. Pero todos sabemos que pedir perdón no es fácil. Se necesita mucha humildad y coraje al mismo tiempo … La mayoría de las personas son demasiado tímidas o tienen demasiadas barreras psicológicas, como el orgullo o la baja autoestima, lo que les impide hacerse responsables de sus errores y verbalizar su disculpa….

Sin embargo, hay algo que podemos hacer al respecto.

Podemos y debemos perdonar aunque no hayamos recibido una disculpa.

El resentimiento es un veneno que afecta a la víctima, no al ofensor.

Por nuestro propio bien, necesitamos liberarnos del resentimiento, el odio y los sentimientos de amargura que podemos albergar en nuestros corazones. Algunas veces quedamos atrapados en el resentimiento, y el odio se “apodera” de nuestro sistema emocional y nos causa un gran daño. Cuando estamos obsesionados con «hacer que alguien pague» por sus ofensas, le otorgamos a quien nos ha hecho daño el enorme poder de seguir haciéndonos daño desde adentro, cediéndole el control de nuestras mentes y nuestros corazón.

Nuestros Sabios nos enseñaron los grandes beneficios del perdonar y llevar algunos asuntos «unilateralmente» a un cierre emocional.

En Masejet Meguila 28a, los estudiantes del muy anciano Ribbi Nehunya ben haQana le preguntaron a su maestro cómo hizo para merecer una vida tan larga. Ribbi Nehunya respondió que nunca se había ido a dormir antes de perdonar en su corazón a cualquiera que lo hubiera perjudicado ese día. «Nunca llevé a mi cama las ofensas de mi vecino». Y Mor Zutra explicó sus palabras: todas las noches, a la hora de acostarse, Ribbi Nehunya declaraba en su corazón :»Perdono a todos aquellos que me han ofendido».

En otras palabras, todas las noches antes de irse a dormir, Ribbi Nehunya practicaba el perdón unilateral. Perdonaba a quienes lo ofendieron por iniciativa propia aunque sus ofensores no venían a disculparse. Esta exoneración proactiva, entre otras cosas, liberaba al Rabino Nehunya de los efectos destructivos del odio y el resentimiento, y como vemos, tuvo un tremendo impacto positivo en la duración (y probablemente también en la calidad) de su vida.

Hay una hermosa Tefila (= plegaria), que está inspirada en el ejemplo del rabino Nehunya ben haQana, que se encuentra en todos los Siddurim (= libros de oración) en la sección de Qeriyat Shema ‘al hamita, el Shema Israel que decimos cuando nos vamos a dormir.

El siguiente es un breve resumen de esa oración: Ribbono shel ‘olam …

«¡Amo del Universo! Declaro en mi corazón que perdono a todos aquellos que me han perjudicado u ofendido. Ya sea que hayan causado algún daño contra mi nombre o contra mi honor, o física o emocionalmente. Ya sea que estas ofensas contra mí se hayan cometido inadvertidamente o deliberadamente, negligentemente o con premeditación, con palabras o con acciones físicas … Declaro que perdono a todo  Yehudí y te pido, HaShem, que nadie sea castigado por mi culpa «.




La Parashá de la semana y el discurso de Yair Lapid en las Naciones Unidas

Sionismo= El retorno del pueblo judío a la tierra de Israel.

SIONISMO Y SHOAH

Hay dos formas de entender el Sionismo. Comencemos por la segunda. El «Sionismo» de Teodoro Hertzl fue inspirado por lo eventos antisemitas que desencadenaron en la falsa acusación del capitán Alfred Dreyfus en 1894. Para Hertzl y muchos otros, los judíos debemos tener un estado para protegernos del antisemitismo. Ya que por más que un judío se asimile y sea un patriota en su país de residencia, nunca será aceptado como un ciudadano normal. Y siempre será sospechoso de doble lealtad. Para el común de los gentiles, el judío también arrastra con la culpa de pertenecer al pueblo deicida. Nunca estarán en paz hasta que tengan su propio país. Esta vision no esta equivocada. Hertzl no solamente entendió lo que ocurría en sus dias sino que anticipá la Shoa.  Si los judios del mundo hubieran seguido al pie de la letra las palabras de Hertzl, no hubiéramos perdido 6 millones de almas.

SIONISMO = TESHUBA

La primera forma de ver al Sionismo la encontramos en la Parashá de esta semana. En el capítulo 30 del libro de Debarim (Deut.), la Torá anticipa que el pueblo judío será exiliado y perseguido si no cumple su parte del pacto con HaShem. Luego la Torá describe un proceso de reconciliación entre HaShem y Su pueblo, que la Torá describe más de 8 veces con la raíz de la palabra Teshubá (ושבת, שב, שבותך, etc.) y  culmina con el regreso del pueblo elegido a la tierra de Israel. Este proceso es increíblemente compatible con lo que estamos viendo y viviendo en nuestros días, luego de 1948. Muchos pueblos fueron exiliados de su tierra y desaparecieron o se asimilaron a sus conquistadores. Pero a diferencia de TODOS los demás pueblos la Torá nos aseguró que los judíos NO vamos a desaparecer en el exilio, seguiremos siendo «el pueblo de Israel» y viviremos como «extranjeros entre otros pueblos». ¿El precio de no integrarse? no seremos bienvenidos por nuestros anfitriones. Esta antipatía universal, a su vez, nos protegerá de la tentación de asimilarnos… La Torá también anticipa que, a diferencia de otros pueblos exiliados, que por lo general se restablecieron fuera de su tierra en un solo lugar (piensen en los antiguos fenicios que luego de ser expulsados del Líbano, se fueron a vivir a Cartago en el norte de África) el pueblo judío se esparcirá por todos los confines de la tierra…

SIONISMO = RECONCILIACION

Y finalmente, en el capítulo 30 de Debarim, llega el momento de la reconciliación, también conocido como Teshubá o con el término más moderno: sionismo.  Veamos.

Primero la Torá menciona que el pueblo judío despertará de su letargo y apatía: Debarim Capitulo 30: 1 «Y luego de que todas estas cosas [malas] te sucedan (= el exilio, las persecuciones, el sufrimiento) … reflexionarás en tu corazón… 30: 2 «Y regresarás a HaShem tu Dios y obedecerás Su voz… tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma.»

HaShem, entonces, hará Su parte para que regresemos a casa …

30:3 «Y HaShem vuestro Dios te traerá de regreso desde el cautiverio (= exilio)… y te hará volver de entre todos los pueblos donde HaShem tu Dios te haya dispersado.» 30:4 «y aunque los refugiados de tu pueblo se encuentren más allá del horizonte, desde allí te recogerá HaShem tu D-s y desde allí te llevará de regreso [a tu tierra].» 30:5 «HaShem tu Dios te llevará a la tierra que heredaron tus padres, para [que vuelvas a] tomar posesión de ella, y te hará más próspero y más numeroso que tus antepasados.»

El proceso del regreso a la tierra de Israel desde todos los confines del planeta (desde Rusia a Sudáfrica, desde Norteamérica hasta Sudamérica, desde Suecia hasta Australia…) está ocurriendo en nuestros días. ESTÁ CLARISIMO PARA TODO EL MUNDO (especialmente para los no judíos). La tierra ya está allí. DIOS ES EL ANFITRION, que nos espera con los brazos abiertos. Más y más judíos regresan a la tierra que HaShem le concedió a nuestros padres. Israel es un país próspero y moderno, y el número de Yehudim que allí viven, nunca fue tan alto. Sin duda todavía queda mucho por hacer en cuanto a mejorar nuestra reconciliación personal y colectiva con HaShem. Pero este proceso de TESHUBÁ ha comenzado y sigue siendo cada vez más sólido.

POLÍTICA SIN CABEZA

La pregunta del millón es: ¿Por qué el primer ministro de Israel, que debe ser el ciudadano judío NÚMERO 1 del mundo, no menciona la Torá cuando trata de explicarle al mundo nuestro derecho de vivir en Israel? Creo que por lo menos 2/3 de las Naciones allí representadas   se identifican «oficialmente» con la Biblia, y les sería muy difícil negar que el Sionismo moderno es la milagrosa realización de la profecía bíblica más antigua.  E incluso desde un punto de vista estratégico, es totalmente irracional presentar a Israel como el lugar de refugio de los judíos: primero, porque si todo lo que necesitamos es un país donde residir , esto podría ser en cualquier lugar del mundo como Uganda o Entre Rios, no necesariamente «Israel». Segundo, porque sin la fundamentación bíblica, sin los argumentos religiosos, Sionismo puede ser visto como racismo o incluso como colonialismo. Si la Biblia no tiene razón, ¿por qué los judíos tenemos más derechos que los árabes a la tierra de israel?

Es muy amargo, o TRAGICO diría yo, que nuestros líderes, o aquellos que escriben sus discursos, no tengan un poco más de conocimientos judíos. O no los quieren usar…

De cualquier manera –a veces gracias a nuestros líderes, y a veces a pesar de ellos– Israel, milagrosamente sigue creciendo, floreciendo y absorbiendo a sus hijos en su bendito suelo.

Quiera HASHEM que en este año que pronto se inicia sigamos viendo y viviendo el milagro de la TESHUBA, el retorno de Israel a su tierra y a su Dios.




2. Cambiar los hábitos

 

El nivel más alto de Teshubá (arrepentimiento) es cuando uno se arrepiente del error que cometió, de inmediato, antes de repetirlo y evitar así que ese comportamiento incorrecto se convierta en un hábito. Ya que cuando un individuo no se arrepiente inmediatamente de su error y repite su conducta equivocada, se posiciona en un desafío diferente, que el rabino Abohab llama el segundo nivel de Teshubá: cambiar los malos hábitos. ¿Cómo se forman los hábitos? El ser humano «es un animal de costumbres», y cuando alguien persiste en un determinado comportamiento, esta actitud se normaliza, por más equivocada que sea, y se forma un hábito. Una vez instalados en el cerebro, los hábitos son difíciles de cambiar. Nos acostumbramos a hacer algo mal hasta el punto de que ya dejamos de evaluarlo. Y cuando un comportamiento se convierte en un hábito y queremos modificarlo, ya no se trata de cambiar lo que hacemos, sino de cambiar lo que somos.

La primera vez que digo una mala palabra o una vulgaridad, debería notarlo, darme cuenta de inmediato, arrepentirme (pedir disculpas si use este lenguaje hacia otra persona) y tomar la decisión de no volver a cometer el mismo error. Pero cuando esto no sucede, cuando ignoro la primera alerta de mi conciencia moral (¡que es la más importante!) y reitero una y otra vez las mismas vulgaridades, me estoy acostumbrando a un nuevo vocabulario, poco a poco lo voy tolerando más y más, al punto que ya no me doy cuenta que está mal. Y en algun momento sucede la transformación fatal, la acción se transforma en parte de mi. Y de ser «una persona que dice» malas palabras paso a «ser un maleducado».

Los psicólogos explican que los hábitos, tanto los buenos como los malos, se forman cuando nuestro cerebro aprende algo nuevo y, a fuerza de la repetición, el cerebro se siente «cómodo» con ello y deja de evaluar o juzgar el nuevo comportamiento. Esto nos pasa en muchos ámbitos de nuestra vida diaria: comer o beber en exceso, fumar, etc. y también en cuestiones más subliminales que afectan nuestra espiritualidad y moralidad. «El hombre es un animal de costumbres», dijo el famoso escritor inglés Charles Dickens. Cuando un valor inmoral se convierte en rutina, la conciencia ya no se despierta por sí misma. Se adormece y requiere un estímulo externo para despertarse .

En el calendario hebreo, el mes de Elul es precisamente cuando nos dedicamos a este tipo de arrepentimiento profundo, es decir, a evaluar no solamente nuestras acciones equivocadas sino también nuestros malos hábitos diarios, que se han «normalizado» porque no hicimos Teshubá a tiempo, es decir, cuando nos equivocamos por primera vez . Observar los malos hábitos propios no es tarea fácil. Porque no alcanza con mirarse al espejo. Tengo que ser capaz de mirarme a mí mismo como me ven los demás, desde afuera, o como dicen los psicólogos, «desde el balcón», para poder identificar los malos hábitos que ya son parte de mi personalidad y poner todo mi esfuerzo para mejorarlos.




Los 100 Sonidos Del Shofar

יוֹם תְּרוּעָה יִהְיֶה לָכֶם
¿COMO SE PREPARA UN SHOFAR?
La Mitsvá más importante de Rosh HaShaná es escuchar el Shofar. El Shofar es un cuerno de animal que ha sido modificado a) removiendo el relleno de la funda cornea del cuerno y b) abriendo una boquilla en el extremo más estrecho del cuerno. En este video (en hebreo) se puede apreciar todo el proceso de producción del Shofar
ערוץ אורות- איך עושה שופר?
TUTORIAL
Ahora bien, ¿cómo se hace sonar al Shofar?
Cuando uno quiere hacer sonar el Shofar no debe colocar el Shofar «dentro» de su boca entre los labios, como si estuviera inflando un globo. Si uno sopla aire dentro del Shofar de esta forma no producirá ningún sonido. El Shofar debe ser colocado «sobre los labios» cerrados, en un lado de la boca (de ser posible, el lado derecho) o en el medio de la boca. Una vez que el Shofar está apoyado sobre los labios se debe soplar aire con los labios bien presionados, emitiendo el sonido de la letra «P», mientras se hace vibrar los labios. Dichoe sea de paso, esta es la misma técnica que se utiliza para tocar la trompeta.
how to blow shofar /2
No hay que inflar demasiado los cachetes ni tomar demasiado aire. Hay que respirar lo más normalmente posible. La parte más difícil es ajustar la boquilla del Shofar en los labios, evitando que el aire se escape por cualquier otro punto de la boca, en el ángulo correcto. Este requiere práctica.
Nuevamente, los pasos a tener en cuenta para sonar el Shofar son:
1. Cerrar los labios.
2. Hacer vibrar los labios con la letra «P».
3. Colocar la boquilla del Shofar sobre los labios.
4. Ubicarlo y re-ubicarlo hasta que el Shofar emita el sonido deseado.
LAS VOCES DEL SHOFAR (qolot)
Cada Shofar tiene una voz diferente, como los seres humanos. Y cada Shofar emite una única nota musical. En Rosh HaShaná hacemos sonar esa nota de tres maneras diferentes, que los Sabios llaman «voces» (qolot). La primera voz se llama teqi’a. Este es el sonido más largo, ininterrumpido y simple. Luego tenemos shebarim , tres voces cortas, interrumpiendo el aire que llega al Shofar tapando la boquilla con la lengua . Finalmente, tenemos la teru’a que consta de aproximadamente nueve voces muy cortitas. Para emitir la teru’a que se produce dando como golpecitos con la lengua sobre la boquilla del Shofar.
En este video (entre 6-9 segundos) se puede escuchar la forma más común de producir el sonido de la teru’a
תקיעת שופר לחיילים בכותל
Según otras costumbres para producir la teru’a, en lugar de dar «golpecitos» con la lengua, se roza la boquilla del Shofar creando como «ondas», que suenan un poco menos divididas. En este video se aprecia esta forma de hacer sonar la teru’a, típica de los judíos de Yemen y de algunos judíos de Siria.
מארי מתיתיה תרועה בת"ת מבשר טוב לילדי עדת תימן בירושלים
LOS 100 SONIDOS
La combinación de sonidos del Shofar en Rosh haShaná es la siguiente:
teqi’a / shebarim-teru’a / teqi’a (4 voces).
teqi’a / shebarim / teqi’a (3 voces)
teqi’a / teru’a / teqi’a (3 voces)
Esta fórmula consiste de 10 voces. Y se repite 10 veces durante Rosh haShaná. 3 veces antes de la Tefilá de Musaf, 3 veces durante Musaf, 3 veces durante la repetición de Musaf y una vez mas después de Musaf. Y así, en total, durante cada día de Rosh haShaná escuchamos 100 veces la voz del Shofar (מאה קולות).

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TESHUBA: Beber, embriagarse y arrepentirse

EL NIVEL MAS ALTO DE TESHUBA

En su libro Menorat haMaor, el rabino Isaac Abohab, que vivió en España durante el siglo XIV, escribe (Pag. 668-669) que hay siete niveles de Teshuba o arrepentimiento. Estos niveles están divididos en términos de tiempo y circunstancias. Es decir, ¿cuándo y por qué tiene lugar el arrepentimiento? El primer nivel de Teshuba, que también es el más elevado y efectivo, es cuando uno se arrepiente de lo que hizo mal inmediatamente, por iniciativa propia, sin la intervención de terceros, y sin estar motivado por factores externos. Cuando esto sucede, dice el rabino Abohab, es una indicación de que la conciencia de este individuo está despierta y activa.

BEBER Y RECUPERARSE

Intentaremos comprender un poco mejor esta profunda idea.

Imaginemos a una persona que bebe demasiado alcohol y se emborracha.

En un primer escenario, este individuo conduce su automóvil, pasa un semáforo en rojo, es detenido por la policía, es multado y le quitan la licencia de conducir. En estas circunstancias, este individuo seguramente se arrepiente de haber bebido alcohol, simplemente porque está sufriendo las consecuencias de conducir en estado de ebriedad.

Segundo escenario. Una persona se emborracha en una reunión social, se comporta indebidamente delante de todos, y avergüenza a su esposa e hijos. Una vez sobrio, su esposa le reprocha su comportamiento y le explica el daño y el dolor que causó a sus seres queridos. Después de esta advertencia, este hombre seguramente se arrepentirá de haber bebido.

Tercer escenario. Un individuo se emborracha en público pero afortunadamente su embriaguez pasó desapercibida, y no llegó a avergonzar a nadie. Condujo su coche, pero no le pasó nada. En resumen: no sufrió ninguna consecuencia seria de su embriaguez. Es muy posible que en este escenario, irónicamente, este hombre NO se arrepienta de haberse emborrachado. ¿Por qué? Porque tuvo la suerte de no sufrir ninguna consecuencia negativa de su terrible error. Y debido a estas circunstancias positivas, irónicamente, es probable que este individuo siga bebiendo en exceso y se vuelva a emborrachar. Desde este punto de vista, no fue tan bueno para él haberse salvado de las consecuencias de su embriaguez.

Cuarto escenario. Este individuo bebe en exceso y se embriaga, y afortunadamente no le sucede nada negativo. Pero aún así, cuando se recobra de sus intoxicación lamenta sus acciones y se arrepiente “a pesar de que no le pasó nada grave”. Este es el arrepentimiento que es considerado por el rab Abohab como el de más alto nivel moral. ¿Por qué? Porque el remordimiento llega directamente desde la conciencia, y no de un factor externo que le abrió los ojos: un accidente, un mal momento o la intervención de un tercero.

Este tipo de arrepentimiento “directo” refleja que el individuo en cuestión tiene una voz interior, una conciencia activa (neshamá) que nutre la extraordinaria capacidad de reconocer nuestros errores por nuestra propia cuenta y corregir nuestro mal comportamiento sin que otro factor o persona nos tenga que abrir los ojos.

ARREPENTIRSE YA

Imaginemos que ofendí a otra persona diciéndole una palabra inapropiada. Si me disculpo de inmediato y digo: «Lo siento, no quise decir eso; no quise ofenderte; me equivoqué ,y usé las palabras equivocadas, etc.» En la mayoría de los casos, mis disculpas serán aceptadas mucho más fácilmente que cuando me disculpo después de un tiempo, es decir, cuando vea esta persona la próxima vez.

El rabino Abohab explica que cuando uno comete una transgresión hacia Dios o hacia los demás y se arrepiente inmediatamente y por sí mismo, esa «transgresión» se considerará más como un error, un desliz, una acción impulsiva, que como un acto ofensivo y deliberado.

Y concluye la exposición de este primer nivel de TESHUBA citando un texto de la Guemará en Berajot (10a) que dice: «Si viste a un erudito de la Torá cometiendo una transgresión durante la noche, por la mañana, debes asumir que ya se ha arrepentido ”. ¿Por qué le concedemos a este individuo el beneficio de la duda? Porque una persona que estudia Torá, como cualquier otro ser humano, no es inmune a cometer errores. Pero el estudio de los Preceptos Divinos nos ayuda a desarrollar una ética interna, un mecanismo mental activo que mantiene nuestra conciencia despierta , y la alarma interna se dispara ni bien hacemos algo mal, empujandonos a arrepentirnos y a disculparnos. Impidiéndonos repetir el mismo error antes de que se convierta en un mal hábito.

Rab Yosef Bitton




1. YONA: El profeta judío para no-judíos

El libro de Yoná se lee en el día de Kippur, por la tarde, en la oración de Minjá. Y fue elegido por nuestros Sabios para esa ocasión, porque la historia de Yoná tiene que ver con la idea de la Teshubá, el arrepentimiento. Creo que también es apropiado estudiar el libro de Yoná durante el mes de Elul, ya que el texto menciona que HaShem concedió a los habitantes de Nínive 40 días -el mismo lapso de tiempo desde el principio Elul hasta Yom Kipur– para arrepentirse y rectificar su comportamiento.

INTRODUCCION

ויהי דבר־ה אל־יונה בן־אמתי לאמר

El profeta Yoná vivió alrededor del año 800-780 antes de la era común, en la época del rey Yerobam ben Yoash. Residía en el reino de Israel (también conocido como «las 10 tribus», que un siglo antes se separó del reino de la tribu de Yehudá). La capital del reino de Israel era la ciudad de Shomrón.

La situación en el reino de Israel no era muy buena desde el punto de vista religioso. Los reyes de Israel, en su afán por alcanzar un mayor éxito comercial y militar, hicieron alianzas con pueblos vecinos, como los fenicios de Sidón (el Líbano de hoy). Estas alianzas tuvieron un impacto cultural y religioso muy negativo. El rey Ajab, por ejemplo, se casó con la princesa fenicia Izebel, para fortalecer esa alianza, pero la reina fenicia popularizó en Israel el culto al ídolo Ba’al y trajo a Israel niveles de criminalidad que en su nación eran comunes, pero en Israel eran impensables. HaShem envió muchos profetas para advertir al reino de Israel y a sus líderes acerca de sus malas acciones. Por ejemplo, a Eliyahu haNabi o a su discípulo, Elishá. El profeta Yoná pertenece a esta misma prestigiosa «escuela» de profetas. Sin embargo, y a diferencia de Eliyahu o Elishá, cuando Dios le habla a Yoná, no le pide que profetice a su pueblo.

קום לך אל נינוה העיר הגדולה. «Y ahora levantate y encaminate a Nínive, la gran metropolis» HaShem le pide a Yoná que vaya a Nínive, una ciudad no-judía, y que una vez allí le comunique Su palabra a sus habitantes.

LA CIUDAD MÁS GRANDE DEL MUNDO

Nínive (en hebreo Ninevé) se encontraba a las orillas del río Tigris, donde hoy está Mosul, en Iraq. Nínive no era una ciudad común. Fue la capital del primer imperio en la historia, Asiria, que en el momento del profeta Yoná estaba en su mayor apogeo. Hay algo más sobre Nínive: el texto llama a Nínive «ha‘ir haguedola«, «la» gran ciudad. Sabemos que Ninevé era una gran ciudad (‘ir guedolá) ya que llevaba 3 días recorrerla a pie. Pero, ¿qué significa el énfasis «la» gran ciudad? Hoy, gracias a los descubrimientos arqueológicos modernos, que confirman una y otra vez todo lo que afirma nuestra Torá, podemos comprender mejor el significado de esta expresión. Ver este artículo de Ashley Cowie, titulado: «10 de agosto de 612 a.e.c.: La caída de la ciudad más grande del mundo» Ninevé tenía un área ¡de más de 7 km cuadrados!. Para comparar recordemos que la antigua Ciudad de Jerusalem, por ejemplo, tenía un área de 0.9 kilómetros cuadrados, y Shomrón, que era más grande que Jerusalem, tenía alrededor de 1.5 kilómetros cuadrados. Además, Ninevé era una megaciudad en términos de su población, como se menciona al final del libro. La expresión hebrea hair haguedola no significa simplemente «una gran ciudad» sino «la ciudad más grande o más importante» del mundo. HaShem no envió a Yona a denunciar la corrupción a un pueblo pequeño. HaShem lo envió a una Nueva York (o Ciudad de México, o Buenos Aires) de aquella época.

LA CIUDAD MÁS CORRUPTA DEL MUNDO

וקרא עליה כי עלתה רעתם לפני

Y en esa gran e intimidante metrópoli, el profeta judío fue enviado por Dios para denunciar en voz alta sus actos de corrupción y advertirles que Dios ya no estaba dispuesto a ignorar y tolerar sus malas acciones.

¿Qué estaban haciendo mal los habitantes de Nínive? Como veremos más adelante en el capítulo 3, el texto habla de jamás. En hebreo bíblico la palabra jamás significa «corrupción»: robo, soborno, abuso, impunidad, etc. La Torá usa esta palabra tan pesada para describir los crímenes cometidos por la generación que mereció ser borrada con el diluvio. Nuestros rabinos observaron que estas expresiones usadas tanto aquí como en el capítulo 3 con respecto a la iniquidad de Nínive (aleta raatamnehepejet, etc.) también nos recuerdan las expresiones usadas por la Torá en la historia de Sodoma y Gomorra. Estas sutiles referencias no dejan lugar a dudas sobre la intención Divina: Nínive, como la civilización humana en el momento del diluvio, o Sodoma y Gomorra en el tiempo de Abraham, merecía ser destruida y borrada del mapa. Ahora podemos entender mejor para qué Dios envía a Yoná a Nínive.

El profeta de Israel tenía que ir a esta metrópoli para denunciar públicamente el estado general de corrupción, transmitir la advertencia Divina y evitar así su destrucción. Yoná tenía que advertir a los habitantes de Nínive que si no se arrepentían, la ciudad sería destruida.

Esta era la misión imposible del profeta Yoná.

 

 




Hiljot Teshubá 1:1 ¿Ser o no ser específicos?

כיצד מתוודה? אומר אנא ה’ חטאתי עוויתי פשעתי לפניך, ועשיתי כך וכך, והרי ניחמתי ובושתי במעשיי,
ולעולם איני חוזר לדבר זה.
La Teshubá, el proceso de arrepentimiento, incluye la confesión o Viduy, es decir, el ejercicio de articular con palabras lo que hicimos mal. Esta confesión se hace en privado. No revelamos nuestros pecados delante de otras personas –un sacerdote o rabino– sino que susurramos nuestras transgresiones sin que nadie más nos escuche. No confesamos nuestros pecados porque pensamos que Dios no los conoce: los decimos porque solo cuando articulamos nuestras faltas estamos listos para reconocerlas y hacernos cargo de las mismas.
Veremos ahora nuevamente el texto del Viduy
ועשיתי כך וכך: «Hice esto y aquello». Maimónides dice que luego de describir de forma general nuestras malas acciones diciendo «Me equivoqué, pequé y me rebelé» debemos describir nuestras transgresiones de manera más específica.
Hay una discusión entre dos rabinos: Cuándo uno recita el Viduy ¿tiene que mencionar en detalle todas sus malas acciones (esta es la opinión de Ribbí Yehudá ben Babá) o simplemente afirmar en términos generales que ha actuado erróneamente (esta es la opinión de Rabbí Aquibá)?.
El Shulján Aruj sigue la opinión de Rabbí Aquibá y dice que es suficiente arrepentirse en términos generales por todas las transgresiones cometidas y no es necesario especificar en detalle lo que hemos hecho mal. Esta posición más transigente tiene como objetivo no desanimar a una persona que quiere arrepentirse pero siente que no es capaz de (o no es lo suficientemente valiente para) recordar todos los detalles de su mal comportamiento. Exigir una confesión detallada «podría cerrar las puertas» de la Teshubá para muchos individuos para los cuales esta sería una misión emocional y psicológicamente muy difícil.
Maimónides, sin embargo, recomienda seguir la primera opinión e indica que uno tiene que mencionar en su confesión privada, dentro de los limites de su memoria, todas las faltas que ha cometido. Una confesión detallada es obviamente más creíble, más seria y más sincera. Imaginemos que un amigo habló mal de nosotros, nos hirió, nos ofendió, nos engañó, y un buen día viene y dice: «Te pido perdón por todo lo malo que hice». Obviamente, una disculpa general no tendrá el mismo efecto en quien la escucha que una conversación un poco más detallada en la cual la persona que me ofendió reconoce un poco meas en detalle el dando que me causó y se hace cargo del mismo. Asimismo, todo padre sabe que no es lo mismo si mi hijo se disculpa en términos generales («hoy me porté mal en la escuela!) que si me cuenta detalladamente lo que hizo mal. Una disculpa detallada es más sincera y más creíble.
Por eso, si bien en términos prácticos es suficiente adoptar la posición de rabbi Aquibá y el Shulján Aruj, si uno puede debe seguir la opinión de Maimónides. Para eso hay que dedicar algún tiempo a una introspección profunda y ejercitar la memoria para identificar nuestras malas acciones. Hay que se capaz de enfrentar el propio instinto de negación (la auto-justificación) y el miedo de sentir culpa o de reconocer que uno ha actuado neciamente.
El texto del Viduy que recitamos en estos días de Selijot nos sirve justamente como un facilitador para este ejercicio y como recordatorio de los temas por los cuales tenemos que arrepentirnos y las areas que debemos corregir.
Si tomamos este ejercicio espiritual con seriedad, deberíamos escribir privadamente una lista de las transgresiones que podamos recordar y leerla en voz muy baja cuando decimos el Viduy durante el mes de Elul y muy especialmente durante Yom Kippur.
Sabiendo que cuanto más recordemos, y más específicos seamos, más seguros podemos estar que HaShem nos perdonará.
A este respecto los rabinos introdujeron esta hermosa idea: En términos de nuestras transgresiones hacia Dios (no hacia otras personas!) Dios nos asegura que Él olvidará, perdonará y nos absolverá por todas las transgresiones que seamos capaces de recordar y confesemos. Y por el otro lado, Dios recordará y NO nos perdonará por todo lo que nosotros negligentemente olvidemos y nos neguemos a aceptar y articular con palabras.



El Creador y el arquitecto

כך הקב״ה החריט לפניו את העולם, ולא היה עומד עד שברא את התשובה

פרקי רבי אליעזר פרק ג

LA CREACIÓN Y LA ARQUITECTURA

Hay un hermoso Midrash que compara a Dios, en el momento previo a la Creación, con un arquitecto que planea lo que está por hacer.  El arquitecto dibuja un plano con el complejo edificio que va a construir, lo visualiza y calcula si las fundaciones y los cimientos lo van a poder sostener.  Y se da cuenta que no. Que los cimientos no son suficientes, y que tarde o temprano el edificio se va a caer…  Sigue dibujando, prueba una cosa y luego otra, hasta que al fin logra encontrar la formula y determina qué cimentos necesita el edificio para sostenerse y no colapsar. 

El Midrash usa esta metáfora para explicar que cuando Dios estaba por crear este  mundo, pensando en el objetivo final de la creación,  la compleja especie humana, Dios se dio cuenta que para que el proyecto HUMANIDAD pudiera ser sostenible hacia falta crear algo sobrenatural.  LA TESHUBA, el arrepentimiento. La revolucionaria idea que uno puede volver atrás y corregirse.  Que los seres humanos podemos pedir perdón. Y que somos capaces de perdonar.

Sin este atributo DIVINO y sobrenatural la especie humana estaría destinada a colapsar. Como un edifico sin cimientos.

UNA IDEA SOBRENATURAL:

Pero ¿por qué decimos que al arrepentimiento es una idea sobrenatural?

Simplemente porque la naturaleza es cruel. Es decir, no existe el arrepentimiento, la reflexion antes o incluso despees de actuar.  No existe el dar marcha atrás, amenos que sea por un tema de supervivencia.

Las acciones que los seres vivos realizan no son reversibles.

La ley más importante en el mundo natural  es la ley de la causa y efecto.

En el mundo físico pasa algo parecido. . No hay reflexión, borrón y cuenta nueva.  El veneno cuando entra en el cuerpo no para por compasión. La naturaleza sigue su curso

En el mundo natural no existe el indulto para un crimen. ¿Por qué? Porque en la naturaleza no existe el crimen. Lo animales no pueden elegir lo que hacen. Están dominados por sus instintos.  El mundo natural se mantiene perfectamente bien  sin el «arrepentimiento» .

Y LA HUMANIDAD?

Con los seres humanos es diferente. Dios creo a los seres humanos dotados de libre albedrío. Es decir, con la capacidad “sobrenatural” de elegir nuestro proceder.  Los seres humanos podemos hacer obras de bien, y ayudar y no solamente cuando nos conviene  o cuando es ventajoso para nuestra supervivencia.   Los hombres tenemos la capacidad de practicar el altruismo, es decir, de hacer el bien. De manera tan sobrenatural o antinatural que a veces estamos dispuesto a sacrificar nuestra propia existencia, nuestra supervivencia para hacer el bien.

Pero la otra cara de la moneda del libro albedrío, es que también podemos elegir hacer lo incorrecto, mentir, engañar o dañar a otra persona.  Pensemos ahora qué pasaría con la raza humana cuando un individúo se equivoca y no puede volver atrás.  Cuando alguien toma la decision equivocada, por menor que sea, y ya no existe la posibilidad de enmendarla.   

ARQUITECTO

Comparando al Creador con un arquitecto, el Midrash dice que Dios entendió que la civilización que Él estaba diseñando, la humanidad, no podría sostenerse sin la posibilidad del arrepentimiento.  Imaginemos, por ejemplo, una sociedad en la que cada error cometido es irreversible.

Imaginemos la ausencia del perdón entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre amigos y colegas, etc. Si no existiera la posibilidad del arrepentimiento, si cada acción equivocada que cometemos trajera automáticamente sus consecuencias, sin posibilidad de volver atrás, la vida sería insostenible.  Los hombres se volverían unos contra otros y la civilización humana desparecería.  

El Creador entonces concibió la TESHUBA. El perdón representa la idea fundacional sin la cual la civilización humana estaría destinada a colapsar. 

Para que nuestra sociedad se pueda mantener, debemos aprender a arrepentirnos, debemos aprender a pedir perdón y debemos aprender a perdonar.

NUEVO!!!!

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SHALOM BAYIT: Marte y Venus en la Torá 

EN EL PRINCIPIO

Estoy convencido de que todo lo que se necesita saber para aprender acerca de SHALOM BAYIT, es decir, los principios para una convivencia armoniosa entre marido y mujer, se puede aprender del relato bíblico de la Creación.  Hoy analizaré una de las diferencias fundamental entre hombres y mujer y trataré de demostrar que la Torá, con su exquisito y sofisticado estilo, de alguna manera, lo anticipó.  Nos basaremos en lo que menciona el autor John Gray, en su famoso libro “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”. 

Gray explica que la mujer necesita compartir.  Este es una de las diferencias más marcadas entre hombres y mujeres (y se aplica para aproximadamente el 90% de los hombres o mujeres). Muchas, veces en mis sesiones de counseling a parejas, escucho la misma queja por parte de las esposa: “Mi marido no comparte conmigo sus experiencias. No me cuenta lo suficiente sobre su día , lo que le hizo, lo que le pasó..  Se guarda todo. Es muy reservado. Poco comunicativo”   Muchas esposas piensan que el marido es reservado con ella, y sospechan que sus maridos no confían en ellas o no las quieren lo suficiente como para compartir con ellas sus emociones y sentimientos.    ¿Y por qué una mujer podría pensar así? 

VIDA EN EL PLANETA VENUS

Explica Gray que cuando una mujer tiene un problema, especialmente una situación que la tensiona, o la abruma, necesita  “hablar” de ese tema, compartir su carga con alguien más. Descargarse contándole su experiencia a otra persona. Su interlocutor, el que escucha, debe ser alguien de su confianza, y que la quiera. No por una cuestión de confidencialidad, sino porque  “sentirse comprendida” es parte de este proceso de catarsis.  En el planeta Venus, verbalizar y compartir un problema, no es un tema de comunicación, sino más bien de carácter terapéutico.. Si no habla de sus dificultades, el problems quedará adentro, en el pecho y allí, causa dolor y más tensión.  Gray dice que los hombres ignoran que una mujer necesita desahogarse de sus tensiones hablando de ellas, y por lo tanto, ni bien escuchan el problema de su esposa, ofrecen soluciones, que no es lo que la esposa busca o necesita.    Así lo explica John Gray: “ Cuando una mujer habla sobre su problema, el marido solo necesita  escucharla, y resistir la tentación de ofrecer una solución. Con solo escuchar, ayudará a su esposa a que sus niveles de oxitocina se eleven y la ayudará así a reducir su estrés”.

LA SOLEDAD DEL PLANETA MARTE

El hombre, dice Gray, es diferente. Por lo general, los hombres no se relajan hablando sobre lo que los perturba.  En realidad, el hombre actúa de una manera absolutamente opuesta al del la mujer: 180 grados diferente. En lugar de verbalizas sus conflictos para desahogarse, el hombre se descarga distrayéndose de su problema. Dejando de pensar en lo que lo preocupa.  Poniendo su cerebro en blanco o piloto automático durante 20 minutos o media hora. Un amigo me cuenta que cuando llega a su casa su esposa, que ya sabe esto, le da media hora de gracia para que se relaje “solo”. La mujer aprendió  esto de John Gray que dice que cuando un hombre llega a su casa tenso, lo primero que hora es refugiarse en su cueva, es decir, un espacio mental donde pone su cerebro en piloto automático. Por ejemplo, viendo las noticas o algún espectáculo deportivo en su computadora o en un televisor o matando extraterrestres en un video juego de su teléfono.  Necesita hacer algo banal, que no roquera ningún esfuerzo mental. “No olvides que tu marido necesita su tiempo en la cueva, así que no te ofendas si cuando llega a casa quiere ver la televisión o estar solo. Esta actividad mentalmente pasiva lo transforma en una persona mucho más agradable.” 

 MARTE Y VENUS EN LA TORA

Quisiera proponer que estos intrincados mecanismos mentales tan diferentes entre hombres y mujeres tiene su origen en uno de los detalles de la creación. A saber: que la mujer fue creada después de la creacion del hombre.

Veamos.  

El primer dato importante que hay que recordar es que a diferencia de todas las demás especies de seres, los seres humanos, el género masculino y el femenino — hombre y mujer— no aparecen simultáneamente, sino que fueron creados en dos actos de creación distintos, separados.   La creacion de los seres humanos se menciona muy sucintamente en el primer capitulado génesis, y luego se describe en detalle en el segundo capitulo. La creación del hombre se relata en el versículo 7. La Torá luego nos relata  “ que Dios asentó al hombre en el paraíso, donde estuvo  rodeado de plantas, árboles frutales y animales.  Recién en el versículo 22 Dios crea a la mujer y la introduce al paraíso de Adam.    

15 VERSICULOS DE SOLEDAD

El punto que me gustaría destacar es algo que no creo que muchos lo hayan notado.  Por un lapso que no creo que sea posible determinar en términos de tiempo-reloj, pero que lo podemos medir en 15 versículos —un lapso temático absolutamente considerable— Adam el primer hombre, vivió “solo”: con objetos, plantas y animales, pero sin un ser humano a su lado con quien comunicarse. Este fue el paraíso original del hombre. Y es la zona de confort, la cueva, a la cual el hombre regresa cuando necesita estar en paz.    

Para la mujer, Eva, el paraíso es muy diferente: hay árboles y animales pero existe también otro ser humano. Eva nunca estuvo sola en el paraíso. Cuando llegó a este mundo, Adam estaba allí, esperándola. Desde el principio Eva compartió el paraíso con otro ser humano. Su mundo era una cueva para dos.  Y esta es la zona de confort a la cual una mujer «regresa” cuando necesita relajase y sentirse bien: el paraíso compartido.  

Continuará 

EN MEMORIA: Yacob Cabuli Ben Sofia z»l




Los sacrificios en el Bet HaMiqdash y la paz en el hogar

AMOR, LEALTAD Y DEDICACION
Quiero compartir con los lectores una reflexión sobre la relación entre los qorbanot, las ofrendas que se hacían en el Bet haMiqdash, y  Shalom Bayit, la paz y armonía entre marido y mujer. No es extraño, ni inusual, que la relación entre marido y mujer se compare con nuestra relación con HaShem.  Nuestros Jajamim siempre vieron muchos puntos en común entre estas dos relaciones: amor incondicional, fidelidad y dedicación, entre otras cosas.  Un libro del Tanaj, Shir haShirim, el que Rabbí Aquibá definió como Qodesh Qodashim, trata exclusivamente acerca de este tema: la relación entre Am Israel y haShem, expresado en una metáfora que describe el amor entre un hombre y una mujer.
CONSISTENCIA
Veamos que podemos aprender de los qorbanot para mejorar nuestra relación matrimonial. Hay varios tipos de qorbanot. Algunos ejemplos: qorbán haTamid, era el sacrificio diario, se ofrecía TODOS los días del año. Este qorbán, que hoy es reemplazado por las Tefilot de Shajarit y Mjnjá, manifestaba nuestra conexión ininterrumpida con Boré Olam, nuestra inversión de tiempo en la relación MÁS importante en esta vida. La convivencia entre marido y mujer requiere un esfuerzo similar de constancia y persistencia. Muchas esposas se quejan de un déficit de atención de sus maridos. Particularmente para la mujer, es fundamental sentir que su marido piensa en ella y se dedica a ella. A los hombres nos cuesta entender esto porque para la mayoría de los hombres el nivel de la relación depende más de la «intensidad» de esa relación que de la inversión de tiempo. Me recuerda al peor libro que leí en mi vida, (S. Johnson), «Cómo ser un buen padre un minuto por día». En nuestra relación con HaShem, con nuestros hijos y con nuestra esposa, un minuto por día no alcanza, por más intensos que estos 60 segundos sean. Cuando nos olvidemos de esta necesidad emocional, recordemos el qorbán haTamid y pensemos que al amor por nuestro esposo o esposa es como una planta que si no se riega todos los días sufre, se debilita y se seca.
AGRADECER Y APRECIAR
Otro de los qorbanot que se ofrecían en el Bet haMiqdash era el qorbán Todá, una ofrenda de agradecimiento.  Este qorbán era importantísimo. Uno no puede dejar de reconocer y expresar su agradecimiento por lo que HaShem hace por él. De la misma manera, un esposo/a no puede dejar de reconocer, apreciar y agradecer lo que su esposa/o hace por él. En este punto, creo que no hay diferencia entre hombres y mujeres. Todos necesitamos sentir que lo que hacemos es apreciado.  Hay pocas cosas que nutren el amor de una pareja como el reconocimiento y el agradecimiento. Y pocas cosas que dañan nuestra relación como la falta de apreciación. Y tal como ocurre con el qorbán no se trata solo de «saber» que HaShem hizo algo por mí. Lo tengo que «expresar» con un qorbán, o el día de hoy con mis Tefilot. Esto es ( o debería ser) muy característico de un Yehudí. La palabra hebrea YEHUDI viene de la palabra TODA, que significa «gracias». El Yehudi es el ser humano que se acuerda más para agradecerle a HaShem que para pedirle. Lo mismo debe ocurrir con nuestro esposo/a.
¡YO NO FUI!
El más común de los qorbanot era el qorbán de expiación, jatat o asham. Cuando uno comete una transgresión, si lo que hizo fue sin querer o sin plena conciencia, se ofrecía el qorbán jatat, y si se hizo algo mal deliberadamente, se ofrecía el qorban asham. Ahora bien, antes de ofrecer estos qorbanot a HaShem había que corregir lo que hicimos mal: si por ejemplo, robé o dañé a alguien, antes de ofrecer el qorban debo restituir el dinero que robe o pagar por el daño que hice.   Y algo más: uno tenía que reconocer y confesar lo que hizo mal. De otra manera, ¡el qorbán no servía como expiación! Reconocer nuestros errores es importantísimo en la relación marido y mujer.  ¿Cuáles son las dos palabras más importantes en la relación marido y mujer?   ¿» Te amo», ¡»Qué lindo»! ,»¿Estás equivocado?». Las dos palabras más importantes son «Me equivoqué». O «Tenías razón» o «¿Me perdonas?».   Cuanto más dispuestos estemos a reconocer nuestros errores, que son inevitables en cualquier relación afectiva, más se fortalecerá esta relación. Y por el contrario, cuando sólo tratamos de justificarnos, defendernos, acusar al otro, y jugar al «YO NO FUI», nuestra relación con nuestra esposa o esposo, así como con Boré Olam, no se fortalecerá.
Nuestros hogares deben ser un Mishkán, un Templo donde servimos a HaShem, y de este servicio también debemos aprender cómo fortalecer nuestro matrimonio.