¿Qué significa la palabra Pésaj?

Rabban Gamliel dice que hay tres palabras que se deben exponer en el Seder para cumplir con la obligación mínima de enseñar a nuestros hijos la historia de nuestro Éxodo de Egipto: Pésaj, Matzá y Maror.

Maror representa el sabor de la esclavitud.

Matzá representa el sabor de la libertad obtenido a través de la intervención divina.

¿Pero qué es Pésaj?

¿Qué significa «Pésaj» y qué nos enseña que podemos aprender hoy?

Pésaj fue un sacrificio animal, una ofrenda. Pero a diferencia de los sacrificios mencionados en la Parashá de nuestra semana, Vayiqra, el sacrificio de Pésaj tenía un propósito único. Un cordero, una oveja joven, tenía que ser sacrificado por los esclavos judíos el 14 de Nissan. HaShem le dijo al pueblo judío que sacrificara un cordero y marcara el poste de la puerta de sus casas con su sangre. Las casas judías con la sangre en las puertas no serían afectadas por la peste que condenaba a los primogénitos a la muerte.

LIBERTAD MENTAL

Este sacrificio de Pesaj representa lo que el pueblo judío tuvo que hacer para merecer su libertad física. Y la razón es la siguiente: los cambios socioculturales generalmente tardan muchos años o décadas en ocurrir. En el caso del pueblo judío, todo sucedió en unas pocas horas. El 10 de Nissan, Dios ordenó a los judíos que tomaran una oveja y la sacrificaran el 14 de Nisan. Recuerden que los egipcios adoraban a muchos animales porque creían que los animales poseían algún poder sobrenatural dado por los dioses. Las ovejas, especialmente el macho adulto llamado «carnero», representaban la virilidad y el poder de la procreación. Los israelitas ahora enfrentaban un serio desafío: Dios, por un lado, les había ordenado que tomaran a uno de los «dioses egipcios» y lo sacrificaran, lo asaran y lo comieran. Al hacerlo, los israelitas demostrarían a Dios, pero principalmente a sí mismos, que eran «libres» de la cultura idólatra de los egipcios. Tengan en cuenta que los judíos vivían completamente integrados en la sociedad egipcia durante 210 años y que, obviamente, estaban expuestos a todo tipo de supersticiones de la sociedad aboda zara (idolatría). Matar a un cordero, por lo tanto, presentaba una gran dificultad psicológica. ¡Después de todo, sus amos egipcios consideraban al carnero «un dios»! Y si un esclavo naturalmente temía a sus amos, ¡cuánto más temería al dios de sus amos! En la víspera de Pésaj, sin embargo, el pueblo judío sacrificó el cordero, y en un único acto extremadamente difícil y de extraordinario coraje, se liberaron de la cultura de la idolatría y sus supersticiones. Esa noche, al hacer el sacrificio de Pésaj, los judíos abandonaron mentalmente Egipto y le mostraron a HaShem que

estaban listos para seguirlo a Él.

PROTECCIÓN

Todo lo anterior se refiere al sacrificio de Pesaj. Pero aún necesitamos entender el significado de la palabra «Pésaj». En inglés, por ejemplo, Pésaj generalmente se traduce como «Passover» (es decir, pasar por encima), de acuerdo con esto, cuando HaShem causó la muerte de los egipcios primogénitos, «pasó por encima» de las casas de los judíos y no los afectó. Sin embargo, según el rabino Menashe Ben Israel (1604-1677) y otros comentarios, la idea de «Pésaj» en la Torá es un poco más profunda y, al mismo tiempo, menos conocida. En su opinión, la palabra «Pésaj» y su verbo «Pasaj» no deben entenderse como «pasar por encima» sino como «protección». Así es como el Targum Onkelos tradujo «pasaj», jayis, le importó>cuidó (como אדם חס על ממונו). Y esto, entonces, es lo que sucedió: Cuando HaShem desató la décima plaga, una epidemia enviada por Dios –que la Torá llama el «maschjit» y causaba la muerte de los primogénitos (ver Shemot 12:13 y 12:23)– HaShem «protegió» (pasach ‘al) las casas de los israelitas, que estaban marcadas con sangre en los postes de las puertas, y no permitió que esta plaga mortal afectara a los primogénitos judíos. En «Pesaj», por lo tanto, recordamos que Dios protege constantemente y directamente al pueblo de Israel. Esta protección sobrenatural (hashgacha peratit) comenzó la noche del 15 de Nisan, la noche del Seder, conocida en la Torá también como lel shimurim, «la noche de protección». La supervivencia del pueblo judío desafía las estadísticas y las predicciones lógicas. El grupo humano más perseguido en la historia de la humanidad existe gracias a la protección milagrosa y permanente de Dios. ¡Y eso es exactamente lo que celebramos en Pesaj!

 
 
 

MATERIAL PARA EL SEDER DE PESAJ

 
 
 √ Recomiendo a los lectores que visiten la página de AISH aquí, donde encontrarán muchísimo material educativo para adultos, así como también juegos para niños, aquí
 
√ Para encontrar muchísimos juegos educativos para niños, incluyendo una enorme lista de preguntas para Pésaj se puede visitar este sitio web  (en inglés)
 
√ La Sra Zelma Curiel de Argentina me envió este hermoso juego, que ella misma diseñó, «¿Qué ves?» para imprimir, y hacer participar a los niños del Seder de Pésaj. Ver aquí
 
√ El Rab David Sutton de Nueva York, me mandó sus comentarios de la Hagadá en Inglés. Ver aquí
 
√ Valeria Judith Salem, de Argentina, nos cuenta su experiencia: Rab, me gustaría compartir con usted lo que hice el año pasado en mi casa: decoré todo el largo de la mesa dividiéndola en dos (keriat iam suf) con una larga tela de arpillera y a los costados papel celofán enrollado de color celeste…en el medio puse animalitos y personitas de juguete! Eso motivo muchísimo no solo a los niños sino también a los adultos! Y a su vez cada chico que participaba se ganaba un ticket para ser canjeado en un kiosco de premios y golosinas de Pésaj! Mis hijos me piden que se repita! Creo que jamas lo olvidaran!
 
√ Zelma Berson, de Argentina, que nos envió el año pasado un juego de “cards” con adivinanzas nos contactó este año nuevamente. «Shalom… le envío la segunda parte de ¿qué ves? VER AQUI (repuestas: Pésaj, Matsá, Eser hamacot, man, shirat hayam, corban, piramide, jag aviv, ranas , barej, 4 cosot, sne boer, miriam, halajm ania, Moshe, Aharón
 
√ Agradecemos también el material de Tania Shamai de México . Ver AQUI y AQUI
 
√ Y también agradezco al rab Ramy Avigdor del Centro Kehila de Israel. Vean este hermoso material de Pésaj https://centrokehila.org/category/pesaj-2
 
√ Para los estudiantes más avanzados recomiendo este fantástico comentario de la Hagadá escrito por el rabino Don Ytsjaq Abarbanel (1437-1508). Ver  aquí . Esta hagadá comienza con 100 preguntas o temas de discusión (she’arim) que serán abordados a lo largo de su comentario. No se salteen la introducción, donde el Rab Abarbanel cuenta su increíble (y trágica) historia personal.
 
√ Para los que quieran disfrutar de una Hagadá en español antiguo, ver esta Hagadá publicada por el Rab Ytsjaq Yehuda Leon Templo, en Amsterdam, 1728. Esta interesante Hagadá comienza con una receta: la del Jaroset (polvo de ladrillo). No se lo pierdan!!!!
 
√ También recomiendo la hagadá del Rab Israel Yaaqob Algazi (1680-1757), miren su explicación del Ha Lajmá, donde conecta este texto con nuestra obligación de ser generosos con los pobres, como una forma de agradecer lo que Dios hizo con nosotros al sacarnos de Egipto. Ver aquí

 




VAYAQHEL: El amor y los detalles

וַיֹּאמְרוּ אֶל מֹשֶׁה לֵּאמֹר מַרְבִּים הָעָם לְהָבִיא מִדֵּי הָעֲבֹדָה לַמְּלָאכָה

Tarde… pero no irremediablemente tarde, aprendí una de las lecciones más valiosas en la educación de los más pequeños: cómo «leer» sus dibujos. Todos los niños dibujan. Algunos lo hacen un poco mejor que otros, pero casi sin excepción, nuestros hijos quieren que veamos y admiremos sus obras de arte. ¡Especialmente cuando nos dedican uno de sus dibujos!  A mí nadie me había enseñado cómo hacerlo… Y entonces, todo lo que intuitivamente hice fue era mirar el dibujo por 2 o 3 segundos y decir: «¡Qué lindo dibujo! o ¡Qué obra de arte!», y listo. Mi entusiasmo, deliberadamente exagerado, era mi forma de demostrar admiración por los dibujos de mis hijos.

Con el tiempo me di cuenta que esos intensos segundos de atención no eran suficiente. Tuve que aprender a “leer” los dibujos de mis hijos. Mirando y admirando cada detalle “en voz alta”, describiendo pacientemente y con mis propias palabras mientras repaso con el índice lo que voy encontrando. «¡Qué lindas ventanas tiene esta casa!… ¿Cómo hiciste para dibujar tan bien estas cortinas?. ¡El picaporte se ve igual al de la puerta de nuestra casa! ¡Qué hermoso árbol! Y esas frutas rojas tan bonitas, ¿qué son? Parecen manzanas gigantes… ¡Qué hermosa chimenea! ¿Cuántos ladrillos tiene? A ver vamos a contarlos … uno, dos, tres, cuatro,… Y el humo, ¡Hay tanto humo que llega hasta las nubes!”.

Al comentar en voz alta los detalles que identificamos en el dibujo, recreamos —y acompañamos— el proceso de dibujar por el que pasaron nuestros pequeños artistas que nos dedicaron su obra maestra. Y mientras más sean los detalles que identifiquemos, menos indiferentes seremos a al amor que pusieron en ese dibujo. Porque como alguien dijo con mucha inteligencia: lo contrario del amor es la indiferencia. Mientras menos indiferencia, más cariño se crea. ¿Se entiende?

 

Solo una vez que internalizamos esta gran lección en la crianza y educación de nuestros hijos, podremos comprender mejor la Parashá de esta semana: Vayaqhel-Pequde.  El texto de la Torá que leeremos mañana y el próximo Shabbat puede llegar a ser frustrante si no tenemos la idea del dibujo de nuestros hijos en mente. 

¿Por qué la Torá nos cuanta con tanto detalle  cómo fue la construcción del Mishkán? Como indicaron algunos comentaristas, hubiera bastado con uno o dos renglones que dijeran: «Y los hijos de Israel edificaron el Mishkán tal como Dios lo había ordenado». No parece necesario detenerse en tanto detalle… a menos que el Mishkán haya sido para HaShem algo parecido a lo que un dibujo de los hijos es para un padre…

¿Qué era el Mishkán?

El Mishkán (literalmente: «residencia») era el santuario dedicado a HaShem que los yehudim construimos en el desierto. Era un lugar que nos recordaba permanentemente la presencia de Dios. Un punto de encuentro entre nosotros y Él, parecido a lo que hoy en día representa una sinagoga, pero más imponente. Hay quienes describen al Mishkán como una jupá, es decir, un lugar que simboliza la unión especial entre el pueblo de Israel y Dios, basada en el mutuo amor que existe entre Él y nosotros.

El material y la mano de obra que se usaban para la construcción de los templos o monumentos llevados a cabo por reyes o gobiernos en la antigüedad se recolectaban a través de altos impuestos. Los impuestos no solo consistían en fondos o materiales que los súbditos debían contribuir forzosamente. El «impuesto» más habitual era la mano de obra, es decir, la obligación de los súbditos de presentarse a trabajar por interminables horas para las aventuras arquitectónicas del rey. A veces, como sucedió con nosotros mismos en Egipto, el tirano de turno esclavizaba a millones de personas, poblaciones enteras, para llevar a cabo sus proyectos «faraónicos».

El Mishkán representaba todo lo contrario a un proyecto faraónico. No fue construido por esclavos y la participación fue voluntaria. No había impuestos forzados, sino que se construyó con materiales donados voluntariamente por los Yehudim y por mano de obra voluntaria de los mismos.

Como leímos en Terumá: «Todo aquel cuyo corazón lo impulsa… [puede participar donando materiales, construyendo, elaborando las delicadas telas, etc.].» Las donaciones llegaban «todas las mañanas» (Shemot 36:3). Estas innumerables demostraciones de amor no pasaron desapercibidas por HaShem.

Creo que la forma que la Torá eligió para expresar la apreciación de Dios por el desprendimiento y el cariño que demostramos los Yehudim en la construcción del Mishkán fue mencionar y comentar cada pequeño aspecto de su edificación. Como un padre que observa el dibujo de sus hijos, Dios apreció, valoró y disfrutó cada detalle.

Si aprendemos esta gran lección en la crianza y educación de nuestros hijos, podremos comprender mejor la Parashá de esta semana. El texto de la Torá que leeremos mañana y el próximo Shabbat puede resultar frustrante si no tenemos en mente esta idea. Parece que la Torá nos cuenta con demasiado detalle cómo fue la construcción del Mishkán. Algunos comentaristas indican que hubiera bastado con uno o dos renglones que describieran su construcción.

 



Mi receta del Jaroset

 Según Maimónides, el Haroset se hace con frutas secas (higos, dátiles o pasas de uva) y vinagre de vino y los tebalín  o hierbas. Las frutas le dan el color y la textura del barro; el vinagre su sabor agridulce,  y los tebalín, el aspecto del material que usaron nuestros antepasados en la esclavitud de Egipto para hacer el «adobe», esto es, el ladrillo de barro y pajilla.

Siguiendo la receta de Maimonides, preparé sin dificultades una pasta con dátiles secos, higos secos y vinagre.

Pero siendo que nadie parece darle importancia a los tebalín, tenía que ponerme a buscar algo para poner en el Jaroset y que se parezca visualmente al «teben» o paja.

Fui de compras, buscando algo desconocido. Primero fui al supermercado. Se me ocurrió que los brotes de alfalfa podían ser los tebalín, pero necesitaba hierba seca, no algo fresco que pueda estropearse. En un momento dije: «Eureka», ¡encontré las «pajitas». Eran unos «hongos japoneses Enoki» con certificación Kosher. Eran largos, blancos y delgados. Perfecto para los efectos visuales. Compré una bolsa pequeña para probar. Pero Coty no estaba muy conforme con tener hongos japoneses en el Seder. En ese momento tuve que elegir entre mi esposa y Maimónides … y como todos entenderán, deje a un lado los «Enokis»…

Luego, fui a «Everfresh», el almacén Kasher local, para buscar una alternativa. Vi palitos de canela, que podrían tener la forma perfecta, pero eran demasiado oscuros, demasiado similares al color del Jaroset. Y necesitaba los efectos especiales de colores que marcaran el contraste entre el barro y la paja. También encontré una bolsita de cáscaras secas de naranja, pero me parecieron demasiado cortas. Luego vi en el fenecer «Espirales congeladas de calabacín», pero eran demasiado parecidos a espaguetis… no para Pésaj. Las ramas de lavanda se veían perfectas. Llame a mi esposa y me recordó que debiera usar algo comestible.

Llegué a casa con algunas compras: Algunos artículos comestibles, otros no comestibles, otros congelados. Estaba indeciso sobre lo que podía usar y sabía que tenia que experimentar. Entonces, ¡ocurrió un pequeño milagro! Coty me trajo un pequeño paquete de Rosemary Leaves (hojas de Rosemary o romero) para que yo le dijera si eran kasher para Pésaj.

Y cuando las vi se prendió la lamparilla!   Las hojitas secas de Rosemary eran una opción perfecta. El color es claro, entre blanco y amarillo. Eran hierbas como lo requería Maimónides, y comestible, como lo requería mi esposa. Pero había un problema. Las hojas eran muy cortas. Se iban a perder dentro del Jaroset… Y mientras estaba observando las hojitas, y pensado cómo mezclaras con el Jaroset, tuve una «visión»: me acordé del Jaroset marroquí, que se prepara en forma de bolitas, como si fueran bolitas de falafel o albóndigas. Y de pronto visualicé a las hojas de Rosemary mezcladas con las bolitas de Jaroset. ¡Y ahí fue cuando vi al barro con las pajitas!

Del lado izquierdo se ve el barro con la pajilla para hacer los ladrillos. Del lado derecho, el Jaroset con las hojitas de Rosemary . 



Una interpretación personal sobre las Tablas Rotas

אמר רבי יהושע בן לוי לבניו: הזהרו בזקן ששכח תלמודו מחמת אונסו, שלוחות ושברי

 לוחות מונחים בארון

ברכות דף ח

En la Parashá de esta semana el pueblo de Israel protagoniza un terrible pecado y uno de los eventos más estremecedores de su historia: la adoración del becerro de oro. Todo esto ocurría mientras Moshé (Moises) estaba ausente recibiendo de Dios las Tablas de la Ley. Cuando Moises desciende del Monte y ve al pueblo completamente descontrolado y adorando a un ídolo egipcio,  tiró las Tablas de la Ley y las rompió. Hay mucho, muchísimo, para analizar de todo lo que ocurrió alrededor de este desafortunado evento.  Pero quisiera concentrarme hoy en un punto aparente marginal, pero con una gran enseñanza moral para todos nosotros.  Como ya sabemos, más tarde Moisés recibió una nueva «copia» de las Tablas de la Ley, que las colocó en el Arca de la Alianza (Aron haBerit). Y la pregunta es: ¿qué pasó con las primeras Tablas, con esos pequeños trozos de las primeras tablas rotas?   Nuestros rabinos explican que los restos de las tablas rotas ¡no fueron enterrados! Moshé las recogió y las depositó en el Arca de la Alianza junto con las nuevas tablas.  ¿Por qué?  Porque las tablas de la ley rotas son un permanente testimonio para que el pueblo judío nunca olvide su pasado, que atesore esas lecciones y aprenda de ellas para su presente y su futuro.

Un famoso rabino del Talmud, el rabino Yehoshua ben Levi, nos enseñó una lección maravillosa inspirado en el hecho de que las tablas no fueron enterradas. “debemos respetar a un anciano que perdió su memoria, y concederle el mismo respeto que tenía cuando su memoria estaba intacta”. No podemos “enterrar” el pasado de una persona, hacerlo desparecer. El presente es importante, pero lo que pasó no debe ser suprimido. Las malas experiencias del pasado, cerradas,  dentro del Arca, las cargamos con nosotros como un tesoro.

MAS PROFUNDO Y PERSONAL

Nuestros errores o nuestros dolores, no tienen que estar allí en la superficie de la conciencia, condicionando nuestra felicidad presente.  Pero por otro lado,  son una parte de nosotros que no debemos enterrar. 

Un par de ejemplos.  

Muchas veces he tratado que ayudar a individuos que estaban destrozando sus vidas por su adicción al alcohol. Se negaban a recibir ayuda profesional. Y si bien creo que hice lo posible por ayudar, siempre he sentido que mi asistencia no era suficiente. ¿Por qué?  Porque gracias a Dios, no disfruto del alcohol. No sé, ni entiendo hasta al final, esa terrible adicción.  Pero tengo un amigo que siempre se ofrece a asistir en estos casos, y su ayuda, sin excepción, resultó ser muy, muy efectiva. Mi amigo no es un psicólogo profesional ni un trabajador social. Es un ex alcohólico. Un hombre que tocó fondo, que perdió todo lo que tenía y amaba, y tuvo que empezar su vida de nuevo. Y ahora, feliz y totalmente recuperado, decidió no enterrar sus «Tablas rotas”. Las lleva siempre con él, en su Arca mental privada, como un recordatorio permanente de lo que tiene que evitar y para ayudar a los demás.

Todos tenemos nuestras tablas rotas. Errores que cometimos o tragedias que sufrimos.   En abril de 2016, unas pocas semanas antes de Pésaj, recibí la devastadora noticia de que tenía cáncer de colon en nivel 3. Fue sin duda la experiencia más difícil y dolorosa de mi vida. Gracias a Dios, ahora estoy muy bien. Y por lo general, evito hablar del tema. De hecho, creo que estoy escribiendo sobre mi cáncer por primera vez. Los recuerdos de la quimioterapia, las náuseas, el dolor, la fatiga, el hospital, los mareos, los miedos y las lágrimas no me afectan en mi vida diaria. Están en mi Arca privada que por general permanece cerrada.

Pero hay momentos en los que abro el Arca y resucito mis tablas rotas. ¿Cuándo? Cuando un miembro de la comunidad, un amigo o un desconocido me cuenta que ha sido diagnosticado con cáncer. En esos momentos, abro el Arca de mi corazón, literalmente, y muestro la cicatriz del «port» de la quimioterapia. Esa cicatriz, una pequeña pero permanente mancha morada en mi pecho,  representa mis Tablas rotas. Y cuando alguien que está sentado frente a mí reconoce esas tablas, la conversación se transforma porque mi interlocutor sabe ahora que yo realmente sé y entiendo por lo que está pasando. Y le ayuda a abrirse y a tener más esperanza.   Antes de que yo tuviera cáncer, cuando no tenía esas tablas rotas en mi privilegiada vida, trataba de ayudar o empatizar con los que sufrían, pero no era lo mismo. Mi cicatriz morada se ha transformado en un instrumento de ayuda para los demás. Mis Tablas son como un MODE ANI personalizado, un permanente recuerdo de que estar vivo es un privilegio por el cual siempre debemos agradecer a nuestro Creador. 

Todos nosotros, especialmente los que ya vivimos una gran parte de nuestras vidas, cargamos con cicatrices emcionales o reales, tablas rotas, en nuestras arcas privadas. No dejemos que interfieran con disfrutar el presente, ¡pero no las enterremos! 

Tenemos que atesorarlas y de vez en cuando abrir el Arca y usarlas; para ayudar los demás o a nosotros mismos.

SHABBAT SHALOM




Purim y la Shoah

LA SENTENCIA DE MUERTE
Purim tuvo lugar en el año 474 a.e.c., que corresponde año 12 del emperador persa  Ajashverosh o Jerjes. Todos los judíos del mundo vivíamos en ese entonces bajo un mismo techo político: el imperio Persa. Estaban diseminados por todo el imperio y se dedicaban con mucho éxito al comercio internacional. Pero ahora, todos los judíos del imperio habían sido sentenciados a muerte y el mundo sería Judenrein, «libre de judíos», esta era la “solución final” de Hamán, y fue el objetivo de los los nazis י»ש en la segunda guerra mundial.  El método de Hamán para asesinar a los judíos era mucho más efectivo que el de los nazis. Hamán no tenía que reclutar ningún ejército ni gastar una bala del imperio. Su malévolo método se resumía en dos palabras incluidas en el edicto: USHLALAM LABOZ, lo que significa: «el 13 de Adar todo ciudadano del impero persa podrá matar a un judío y quedarse con todos sus bienes: sus propiedades, su dinero, sus negocios». Así, Hamán incentivaba a los propios vecinos a matar a sus conocidos judíos ofreciéndoles la garantía de que todo iba a ser legal y los ejecutores NO sufrirían ninguna consecuencia por sus crímenes: por el contrario, podrían quedarse con los bienes de los judíos que matasen.  El ejército imperial, así parece, estaría del lado de los represores, impidiendo que los judíos pudieran defenderse. Todo esto está expresado directa o indirectamente en el edicto que Hamán firmó y envió en nombre del rey Ajashverosh. El decreto establecía que el genocidio de los judíos, la mega-ejecución de cientos de miles de judíos, incluyendo los cerca de 50,000 judíos que vivían en Israel –que también pertenecía al imperio Persa– se llevaría a cabo el 13 de Adar de ese año. Las cartas que contenían el edicto real fueron enviadas 11 meses antes, el 13 de Nisán. Luego de que Ester y Mordejai desbarataron el siniestro plan de Hamán y el malvado ministro persa fuera ejecutado , se enviaron nuevas cartas oficiales anunciando que los judíos podían defenderse de sus enemigos, y la ley estaría de su lado. Estas cartas fueron despachadas el 23 de Siván, es decir, 70 días después que se enviaron las primeras cartas.
¿PODÍAN ESCAPAR LOS JUDIOS?
Uno de los temas que más cuesta visualizar en la historia de Purim es lo que tienen que haber pasado los judíos una vez que escucharon la sentencia de muerte y durante los próximos 70 días, hasta que llegó la nueva decisión del rey. Los Midrashim cuentan que muchos vecinos gentiles se deleitaban mostrando sus cuchillos afilados a las pobres madres judías, y les advirtian que con esas armas iban a matar a sus pequeños hijitos. El Midrash también explica que los represores celebraban por anticipado la masacre y se repartían por anticipado los bienes y las posesiones de los judíos. El rab Yom Tob Tsahalón (1559 -1619) en su libro leqaj tob dice —cuando se refiere a la urgencia de Mordejai por anular el decreto de Hamán, a pesar de que faltaban 9 meses para su implementación— que los judíos habían sido “detenidos” o “esclavizados” ( משועבדים) con la colaboración del ejército imperial, para evitar que pudieran escapar del imperio o liquidar sus bienes, o salvar sus vidas antes del 13 de Adar.  Pensando en la Europa de 1940-1945 no es difícil imaginar los “campos de detención” donde concentraban a miles de judíos a la espera del día de su ejecución. Los Yehudim no podían hacer nada más que rezar y esperar un milagro, que al final ocurrió.  El Rab Tsahalon menciona también una opinión que dice que los enemigos de los judíos habían comenzado a matar a los judíos ni bien recibieron el edicto, interpretando la palabra «velo ya’abor» como que estaban autorizados a matar judíos «hasta» el 13 de Adar.  Y de allí la urgencia de Mordejai y Ester
¿QUIÉNES ERAN LOS ENEMIGOS DE LOS JUDÍOS?
El rab Abraham Saba (1440-1508) en su libro Eshkol haKofer sugiere otra teoría: para asesinar a los judíos Hamán reclutó a su propio pueblo, los Agaguitas, descendientes étnicos de Amaleq. Estos antiguos “antisemitas” concebían, al igual que los nazis, que su misión existencial era destruir al pueblo judío. Los Agaguitas se transformaron así en el brazo ejecutor, como una SS, de su máximo representante: Hamán.  El Rab Saba explica que una vez que Hamán fue ajusticiado por traición, por haberle ocultado al rey los detalles de su diabólico plan, todos aquellos que colaboraron con Hamán correrían con la misma suerte que Hamán: ejecución por orden del rey, ya que se consideraban cómplices del crimen de “traición a la patria” cometido por Hamán. Es muy posible que los enemigos de los judíos eran “oportunistas”, personas comunes y corrientes que respondían a la irresistible invitación de Hamán de “matar a un judío y quedarse con sus bienes”. Durante la segunda guerra mundial miles de ciudadanos comunes de Polonia, Ucrania, Hungría, etc. delataron a sus vecinos judíos para que cayeran en manos de los nazis y así quedarse con sus casas y posesiones. Una vez más, lo ocurrido en la Shoah nos deja imaginar con más realismo lo que seguramente aconteció en Persia 2.500 años atrás.
En Purim celebramos que al final todo “resultó al revés”. Es decir, no solo nos salvamos milagrosamente de una muerte segura, sino que también nos pudimos liberar de aquellos que buscaban nuestra destrucción. El elevado número de represores que murieron –75.800– nos ofrece una idea aproximada de la magnitud del genocidio judío que gracias a Dios pudo ser evitado.



CLASE SOBRE PURIM Y MEGUILAT ESTER




Amaleq y el auto-odio judío

Amaleq es un monstruo.

traduccion de un articulo de Arutz 7

Para muchos judíos, académicos , periodistas progresistas y clérigos irreligiosos los valores judíos implican nuestra obligación de apaciguar al enemigo y rendirse a los terroristas”, es un problema continuo, aunque no uno nuevo.
Ya el 1 de mayo de 1936, el líder laborista sionista Berl Katznelson preguntó: “¿Hay otro pueblo en la tierra cuyos hijos estén tan retorcidos emocionalmente que consideren despreciable y odioso todo lo que hace su nación, mientras que cada asesinato, violación y robo cometido por sus enemigos llena sus corazones de admiración y asombro? Mientras un niño judío… pueda venir a la tierra de Israel, y aquí contraer el virus del odio a sí mismo… que nuestra conciencia no se aquiete”.

En un artículo en Haaretz, el abogado Uri Silber una vez llamó a este fenómeno “la gripe judía: la extraña enfermedad del antisemitismo judío” y “sus mutaciones judías antisionistas y postsionistas, que afligen a una pequeña” pero muy vociferante minoría de judíos. . “Los infectados con el virus exageran los pecados israelíes, reales o imaginarios, mientras excusan o racionalizan el antisemitismo árabe palestino y los ultrajes contra los judíos”.

Silber pregunta, ¿es la gripe judía una enfermedad genuina? Michael Welner, un psiquiatra forense de renombre mundial, presidente del Panel Forense y Profesor Clínico de Psiquiatría de la Escuela de Medicina Mount Sinai, afirma que el antisemitismo judío es como un trastorno de la personalidad, que le permite a un individuo «obtener algún beneficio psicológico de este pensamiento patológico».

¿Qué motiva a los judíos a ver a Israel de una manera tan negativa?

En su obra seminal, “Trials of the Diaspora: A History of Anti-Semitism in England”, Anthony Julius, un destacado abogado británico y líder judío, explica que los judíos antisionistas profesan “hablar como la conciencia moral del pueblo judío, ” porque en su papel de “flagelos del estado judío”, el judío antisionista se convierte en un “moralizador”, un individuo que públicamente “se enorgullece de su capacidad para discernir el bien y el mal”. El moralizador emite juicios sobre los demás y se beneficia al hacerlo; se pone del lado derecho de la valla. La moralización proporciona al moralizador el reconocimiento de su propia existencia y la confirmación de su propio valor. Un moralizador tiene una buena conciencia y está satisfecho con su propia justicia propia”.

Sol Stern, investigador principal del Instituto Manhattan, agrega que estas personas han “decidido condicionar su creencia en una patria nacional judía a su búsqueda de políticas que los hagan sentir bien. Prefieren un Israel de fantasía socialdemócrata, un Israel que no necesita tener en cuenta el comportamiento de sus interlocutores palestinos, que no necesita tener en cuenta la seguridad de su propia población, y un Israel que no necesita tener en cuenta la puntos de vista y deseos de su propio electorado, a la realidad”.

Identificación con el agresor

En respuesta a una solicitud de este autor, el Dr. Welner brinda más información sobre este comportamiento aberrante. Afirma que “la identificación con el agresor es el mecanismo de defensa por el cual se adopta la perspectiva del abusador. Este mecanismo de defensa se reconoce más tradicionalmente en escenarios como el síndrome de Estocolmo y las reacciones de los cautivos. Sin embargo, muchos judíos que viven en aparente libertad exhiben estos mismos rasgos».

“El autodesprecio judío ilustra la convergencia del medio de influencia del antisemitismo en varias subculturas específicas, con la necesidad patológica de algunos judíos de encontrar el favor de tales cohortes. Esto explica por qué el autodesprecio judío es tan generalizado dentro de las instituciones a las que pertenecer conlleva prestigio. Desde grupos universitarios con estudiantes mixtos populares hasta universidades privadas de élite, registros sociales, grupos de expertos, expertos internos, eurófilos de Israel, el prestigio importa. Para las personas ambiciosas como lo son muchos judíos, esa posición de élite les importa más que su propio judaísmo. En lugar de simplemente dejar la fe, o admitir el sutil pero inhóspito desprecio judío que impregna el club con el que se compromete, el judío que se odia a sí mismo se identifica con el agresor y adopta su resentimiento contra los intereses judíos en un cobarde esfuerzo por demostrar su propia voluntad. de buena fe.

«El judío que se odia a sí mismo, o incluso el judío en negación, considera que esto es ‘iluminado’ para los otros judíos que ven su identificación con el agresor como ‘enferma’. Pero, por supuesto, porque el judío que se odia a sí mismo cree que tiene se le ha dado un asiento en la mesa. Tal es el trastorno de personalidad de este comportamiento, ya que el individuo afectado es siempre el último en enterarse. Al igual que la vanidad en general, el desenlace final del judío que se odia a sí mismo es el eventual reconocimiento frío de que ni un árbol de Navidad, una bufanda kufiyah, una familia yihadista siria patrocinada ni donaciones a la ONU llevan a los idealizados en su círculo social a relacionarse con ese judío con cualquier disgusto menos visceral. Este tipo de verdadero antisemitismo es intransigente”.

Los últimos en saber cuánto los odian

El Dr. Welner continúa: “El individuo con trastornos de personalidad siempre es el último en saber cuánto lo odian. Aquellos que odian a los judíos a un nivel granular, como los palestinos adoctrinados y otros supremacistas islámicos, o los elitistas cuyos antepasados saquearon a los judíos y tienen un linaje intolerante, sufren una patología diferente. Pero esos enemigos tienen los ojos claros acerca de su capacidad para encontrar un pequeño pretexto para su disgusto, incluida la untuosa falsedad por la que los judíos que se odian a sí mismos son dolorosamente famosos.

“El autodesprecio judío se vuelve más complejo por la alianza estratégica de ciertos judíos con elementos que saben que son hostiles. Se convencen de que pueden penetrar la irracionalidad en ciertos gobiernos en particular. Y a veces tienen razón. De hecho, figuras desde José hasta la reina Ester han sentado ejemplos históricos. A menudo se critica a intelectuales como Alan Dershowitz y mega donantes políticos como Haim Saban; pero su argumento es bien recibido. ¿Cómo serían las cosas si no fueran un baluarte contra el antagonismo hacia Israel y su agenda venal contra la judería global?

“La distinción clave es cómo el judío que se odia a sí mismo usa la afiliación para deshacerse del judaísmo, mientras que los valientes viajeros usan sus fortalezas para controlar la expresión de los enemigos de la judería y, a menudo, ganarse el respeto a regañadientes. Esta dinámica no presenta respuestas fáciles”.

¿Cómo debemos responder?

A menudo existe un deseo visceral de reaccionar ante estos farisaicos y autoproclamados “moralizadores” llamándolos kapos, miembros de los Judenräte (consejos judíos) o algún otro término muy ofensivo. Aparte de trivializar el Holocausto, no describen con precisión el comportamiento de los judíos que vilipendian al estado judío.

Kapos fueron designados por las SS para supervisar a los prisioneros o realizar tareas administrativas. El incumplimiento habría resultado en una dura retribución o en la muerte. Algunos kapos judíos eran muy crueles. Después de la guerra, varios fueron asesinados por sus compañeros de prisión. Kapos enfrentó decisiones morales de vida o muerte, dilemas que afortunadamente los detractores de Israel no tienen que enfrentar.

Los miembros de Judenräte fueron vistos como colaboradores nazis por supuestamente ayudar en el asesinato de judíos europeos. En su libro «Judenrat: Los consejos judíos en Europa del Este bajo la ocupación nazi», Isaiah Trunk, un destacado estudioso del Holocausto y archivero jefe de YIVO, el Instituto de Investigación Judío, concluyó que no se podía hacer una declaración general sobre los miembros involucrados o sus actividades, motivación o culpabilidad. Las acciones de cada consejo judío y sus miembros deben examinarse por separado.

Una palabra final

Los judíos descritos aquí que difaman a Israel continuarán brindando legitimidad al ataque contra el estado judío. Nuestra respuesta debe ser financiar organizaciones que luchan contra la deslegitimación y prepararnos a nosotros mismos y a nuestros hijos con el conocimiento para contraatacar.




Mi opinión sobre Israel y el fin de la democracia

שאלו שלום ירושלם ישליו אהביך

Cortinas de humo

Nuestro amado Estado de Israel está atravesando una profunda crisis: manifestaciones contra el gobierno cada semana, un estado de histeria en los medios de comunicación e incluso amenazas de deserción militar y guerra civil. Esta vez no se trata de un conflicto armado con el enemigo, aunque eso nunca se detiene, sino de una protesta civil de la oposición. Una movilización política cuyo objetivo declarado es evitar «el fin de la democracia» en Israel. ¿Qué está sucediendo en Israel que es tan peligroso para su democracia? La historia oficial de la oposición es que el gobierno está legislando una reforma judicial que «traerá consecuencias negativas irreparables a Israel a corto y largo plazo». Confieso que al principio me preocuparon estos argumentos. Les di crediblidad.  Pero luego comencé a aplicar algunos principios básicos de lógica talmúdica, que me entrenaron para diferenciar entre consignas vacías y datos sólidos. Me di cuenta de que no hay de qué preocuparse con respecto al futuro de la democracia en Israel. Todo lo contrario.

¿Qué propone esta reforma? Escuchando a la oposición, uno pensaría que pronto no habrá más elecciones en Israel, o que las mujeres no podrán votar, o que cada hombre va a estar obligado a usar traje negro y corbata… Comencemos por entender un poco mejor de qué se trata la propuesta de reforma judicial. Hay cuatro puntos en la propuesta. El primero y el más fundamental es que los futuros nuevos jueces del Tribunal Supremo de Justicia de Israel no serán elegidos mediante el voto –o veto– de los jueces que actualmente ejercen en el Tribunal: los nuevos jueces serán elegidos por los representantes del pueblo, COMO SUCEDE EN TODAS LAS DEMOCRACIAS DEL MUNDO. Y aunque hay otros detalles, este es el tema más relevante. ¿Cómo sabemos que este es el tema principal? Porque es el primer punto que el gobierno está legislando y es el único punto de la reforma que el Ministro de Justicia, Yariv Levin, no está dispuesto a negociar.

¿Que viene a modificar esta reforma?

El actual sistema de elección de nuevos jueces en Israel es «único» en el mundo democrático. Y no de manera positiva… En Israel, los jueces en ejercicio tienen el veto para descalificar a los nuevos candidatos. Comparemos con los Estados Unidos, por ejemplo. Cuando hay una vacante en la Corte Suprema, los candidatos a jueces son nominados por el Presidente. Luego,son evaluados y, después de muchas investigaciones, indagaciones y audiencias públicas, tienen que ser aprobados por los representates del pueblo, el Senado, con una mayoría de al menos 51 a 49. LOS JUECES EN EJERCICIO NO TIENEN NINGUNA PARTICIPACIÓN, VOTO, VOZ Y MUCHO MENOS VETO EN ESTE PROCESO. Al contrario, se mantienen completamente fuera del proceso para evitar la percepción de un conflicto de intereses y permitir que el proceso sea verdaderamente democrático y transparente. Con algunas variables menores, esto es lo que ocurre en casi todas las democracias del mundo. En Israel, increíblemente, los jueces de la Corte Suprema (en hebreo BAGATZ) eligen a los nuevos jueces. ¡Los candidatos ni siquiera son sometidos a una audiencia pública por la Keneset! Sin estos filtros , el nepotismo, los conflictos de intereses, el favoritismo, la falta de diversidad, la discriminación o la sobre-representación pasan desapercibidos. Este sistema, definitivamente no democrático, ha permitido que la Corte Suprema se multiplique y perpetúe ideológicamente eligiendo a nuevos jueces de la misma etnia , las mismas opiniones políticas (socialismo) y la misma ideología religiosa (secular) que sus predecesores. Este hecho escandaloso fue denunciado hace unos días por el presidente de Israel, Isaac Herzog, quien dijo que la Corte Suprema de Israel «no tiene una representación sefaradí significativa». Y yo añado: ¡ni religiosa ni de derecha, a pesar de que estos sectores constituyen hoy más del 60% de la población judía de Israel! Está claro entonces que la nueva propuesta para la elección de jueces no es antideomcrática en absoluto. Pero, ¿por qué entonces tanto escándalo? ¿A quién le puede molestar que la Keneset elija a los futuros jueces como el resto del mundo? Especialmente teniendo en cuenta que el mandato máximo de la Keneset es de cuatro años (aunque, en la práctica, es mucho menos; desde 2019 hasta 2023, por ejemplo, la Keneset ha cambiado ¡5 veces!). Y en cuatro años, escuché al ministro Levin decir, que tres o cuatro jueces pueden jubilarse o renunciar y necesitarán ser reemplazados. Esto implica que si esta Keneset, que se inclina hacia la derecha, elige jueces de una ideología de derecha, la próxima Keneset, si se inclina hacia la izquierda, podrá elegir a sus jueces de tendencia izquierdista. Y así, el equilibrio ideologico nacional siempre quedará restaurado. Tomemos, por ejemplo, el caso de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Incluso si de vez en cuando, la Corte que cuenta con 9 jueces, puede tener 6 jueces de una ideologia y 3 de otra , a largo plazo, la proporción entre jueces liberales y conservadores normalmente será de 4 a 5 o de 5 a 4. Y este es el sistema que la nueva Keneset propone para elegir nuevos jueces: ¡transparente y absolutamente democrático! Mientras que el sistema actual definitivamente no lo es! ¿Por qué tanto ruido entonces? Creo que esto no se relaciona con la reforma judicial sino con un problema más profundo.

EN EL PRINCIPIO

El Estado moderno de Israel fue fundado en 1948 por judíos sionistas europeos que provenían de una cultura socialista y secular. Este fue el caso, por ejemplo, de David Ben Gurion y de casi todos aquellos que firmaron la Declaración de Independencia de Medinat Israel. En la primera Keneset de Israel, la gran mayoría de sus 120 representantes pertenecían a los partidos socialistas Mapai y Mapam, o Maki, quienes fundaron instituciones de izquierda como los Kibbutzim: un experimento social único en el mundo que puso en práctica la utopía socio-cultural-económica comunista en su forma más pura. Según el profesor Mordechai Kedar (ver este video para información más detallada), la ideología socialista que prevaleció en esos años en Israel fue la razón por la cual la Unión Soviética fue el primer país en el mundo en votar a favor de la creación del nuevo Estado judío, y la razón por la cual Checoslovaquia, entonces un satélite soviético, fue el único país que apoyó a Israel con aviones y armas en su guerra de independencia: un estado socialista estaba apoyando a otro estado socialista. ¡Que no se malinterprete! La generación de Ben Gurion produjo a los grandes héroes del Israel moderno,  y aunque no tuvieron una educación judía formal, fueron responsables de fundar el maravilloso estado judío que disfrutamos hoy. Ellos fueron quienes literalmente dieron sus vidas por Medinat Israel ¡Les debemos mucho! Y creo que a pesar de su filosofía secular, David Ben Gurion no ignoró la magnitud religiosa de sus logros políticos. Él dijo: «En Israel, quien no cree en los milagros no es realista». Y me parece que parte de ese milagro es que el estado moderno del pueblo que trajo la religión al mundo fue fundado por judíos que se «declararon» ateos (¡aunque yo creo que no lo eran!).

EL DECEPCIONANTE PROCESO DE PAZ

Volviendo a nuestro tema, con el tiempo, se produjeron muchos cambios en Israel que implicaron una transformación de la izquierda y una pérdida sostenida de su fuerza electoral. Por un lado, la caída de la Unión Soviética y el colapso del comunismo y el estado judío que creció económicamente a través del capitalismo. La plataforma socialista de Mapai se transformó, y los valores nacionalistas sionistas que caracterizaron a Ben Gurion fueron reemplazados por ideas menos judías, más universalistas y pacifistas, que alentaban el dialogo con los palestinos e insistía en ceder territorios a cambio de la paz. Pero el ciudadano israelí promedio se cansó de ver que las concesiones a los palestinos solo traían más ataques y guerras. Luego vino el fiasco de Oslo y la retirada unilateral de Gaza, que no trajo paz a Israel, sino que, por el contrario, llevó a ataques suicidas, terrorismo, intifadas, túneles subterráneos, misiles, etc. Fue entonces cuando muchos israelíes pacifistas de izquierda, como Gadi Taub o el profesor Mordechai Kedar, que creían en un diálogo sincero de paz con los palestinos, despertaron de su ilusión y se dieron cuenta de que fueron ingenuos. Que del lado palestino no hay un socio para la paz. Y que los palestinos no quieren coexistir con el estado de Israel sino reemplazarlo. Fue un duro golpe para la izquierda, ya que cada vez más israelíes se inclinaban hacia la derecha o al menos hacia el centro. Los partidos de extrema izquierda, como Shinui, Chadash y lo que ahora es Meretz, se volvieron menos representativos de la sociedad israelí.

MANTENIENDO EL PODER BURÓCRATICO

Aunque la izquierda comenzó a declinar en su poder electoral, consiguió consolidarse estratégicamente en el «estado profundo», en instituciones muy poderosas que no dependen de los votos del Keneset. La izquierda israelí reina en las universidades, en la Fuerza Aérea, en los grupos de élite del ejército como la unidad de inteligencia 8200, en los medios de comunicación, en la fiscalía nacional, en los servicios secretos, etc. De esta manera, esta elite se las ingenió para retener gran parte del poder que perdía en las urnas. El premio más preciado era la Corte Suprema. En 1995, Aharon Barak, el Presidente del Tribunal Supremo, un hombre que se identifica con la izquierda y que recientemente confesó su completa ignorancia del judaísmo básico, se arrogó de manera muy cuestionable (en este magnífico video, televisado la semana pasada en el canal 14, se puede ver la historia de este evento, narrada por las personas que vivieron la revolución judicial de Barak) la autoridad para vetar cualquier ley emitida por el cuerpo legislativo, la Keneset, proclamando a su Corte de Justicia como la autoridad suprema «por encima de la Keneset». Debe aclararse que Israel no tiene una constitución: es una democracia parlamentaria, como Inglaterra, y por lo tanto, cuando el Tribunal Supremo rechaza una ley en Israel, no es porque esa ley esté en contra de la constitución, como podría suceder en los Estados Unidos, por ejemplo. En Israel, el Tribunal Supremo puede vetar una ley incluso si la considera «irrazonable». Esto le otorga a la Corte Suprema una autoridad superior a la del Parlamento, impide la posibilidad de que la Keneset legisle y lejos de balancear, altera el equilibro entre los poderes. Nuevamente: este sistema no existe en ninguna democracia del mundo, ya sea constitucional o parlamentaria. Y para asegurarse de que el Tribunal no cambie su ideología en el futuro y siga siendo fiel a la filosofía de izquierda, se estableció un sistema de elección en el que los jueces actuales pueden vetar a los nuevos jueces. En otras palabras, Barak produjo un «golpe de estado judicial» y se quedo con el poder de anular leyes legisladas por cualquier Keneset , especialmente cuando esta legislación es de derecha, y mantuvo la hegemonía socialista de la corte con jueces que se siguen eligiendo a sí mismos. Para ilustrar: hoy en día, según el periodista israelí Jacob Bardugo, ¡13 de los 15 jueces actuales son de tendencia socialista ! ¿Se imaginan una Corte Suprema de los Estados Unidos con 8 de los 9 jueces conservadores o liberales, y con el poder de veto en la elección de los próximos jueces? Un escándalo!

TODO CAMBIA

Y esto, queridos lectores, es lo que la reforma judicial promovida por el ministro de Justicia Yariv Levin quiere modificar. El nuevo gobierno de Israel quiere un Tribunal Supremo que refleje a la Keneset, la cual representa al pueblo, ya sea de derecha o de izquierda. Si lo que se quiere es no perder la «democracia», ¡que gane la izquierda en las próximas elecciones y, así, elija a sus jueces, como sucede en todos los países del mundo! Pero la izquierda israelí sabe que está perdiendo cada vez más seguidores. De hecho, y aquí viene el punto más relevante de este largo análisis, en las últimas elecciones (noviembre 2022) el partido de izquierda Meretz no obtuvo los suficientes votos y por primera vez en la historia, ¡se quedó fuera de la Keneset ! Y es por eso que la izquierda israelí está ahora en modo de «pánico», organizando manifestaciones para sobrevivir al golpe «mortal» -pero democrático- que recibió en las últimas elecciones. Si mi análisis es correcto, entonces la oposición a la reforma judicial propuesta por el nuevo gobierno no es la razón de esta crisis; es la excusa utilizada por un partido político y sus aliaods en la oposición que están tratando desesperadamente de recuperar relevancia, amenazando con una guerra civil, retirando su dinero de Israel e intentando desestabilizar, o al menos dañar al gobierno actual. En esta guerra política, la izquierda cuenta con muchos aliados en todos los medios de comunicación: canales de televisión 11, 12 y 13 (el canal 14 es la excepción), periódicos como Haaretz, etc., generales retirados del ejército (formados con una ideología socialista), ex primeros ministros que perdieron relevancia y la quieren recuperar como Ehud Barak o Ehud Olmert; rivales políticos de Netanyahu oportunistas como Yair Lapid, etc.   Pero de cualquier manera, la oposición solo tiene 56 escaños frente a los 64 del gobierno, lo que significa que la reforma judicial será aprobada por mayoría en una votación democrática.

¿Miedo a la democracia o miedo a la demografía?

Siempre y cuando se haga dentro de la ley, todo intento de sobrevivir políticamente es válido. Pero me duele que la izquierda esté sembrando cínicamente noticias falsas y argumentando que todas estas manifestaciones se realizan para evitar el «fin de la democracia», cuando en realidad, el objetivo es evitar el «fin del monopolio de la izquierda» en una Corte Suprema que de democrática no tiene nada. La izquierda sabe que si los futuros jueces del Tribunal Supremo son elegidos democráticamente por la Keneset, a largo plazo perderán representación. ¿Por qué? Por un lado, como hemos explicado, la izquierda tradicional perdió innumerables seguidores decepcionados por la insistencia en negociar la paz con aquellos que solo buscan nuestra exterminación. Pero hay algo más: la izquierda teme estar perdiendo irremediablemente su electorado debido a la proyección demográfica de Israel. En 1999, el experimentado líder religioso y político Menajem Porush dijo lo siguiente a sus oponentes políticos de izquierda: «En lugar de protestar, los israelíes seculares deberían tener más hijos… , noostros… cada vez que abrimos un Talmud Tora o una escuela tradicionalista o religiosa, se llenan inmediatamente! Mientras que las escuelas seculares están cada vez más vacías! ¿Por qué no ayudan a sus propias escuelas e instituciones a crecer? Hoy en día, los israelíes de tendencia izquierdista tienen tasas de natalidad negativas… la mayor tragedia que ustedes mismos han creado es esta baja tasa de natalidad… tengan más hijos y les aseguro que nos llevaremos muy bien juntos…»  A largo plazo, esta proyección demográfica que incluye israelíes tradicionalistas y de derecha volverá irrelevante a la izquierda. Una vez que entendemos esto, nos daremos cuenta de qué las manifestaciones y amenazas de guerra civil de la izquierda no son por miedo a perder la democracia sino por el pánico ante la nueva realidad demográfica, que ya se sintió en las últimas elecciones. ESTE ES EL VERDADEO PROBLEMA DE LA OPOSICION.

En conclusión, nadie quiere una guerra civil. El nuevo gobierno no quiere imponer estilos de vida religiosos por la fuerza ni limitar las libertades individuales. El objetivo de este nuevo gobierno y de la reforma judicial es justamente respetar la voluntad del pueblo expresada a través de elecciones democráticas, en el presente y en el futuro. La reforma judicial es un paso histórico hacia una Israel verdaderamente democrática, que reclame con orgullo su identidad nacional y judía. Hacia allí, con el favor de Dios, se está encaminando el Estado de Israel.




EL LIBRO DE ESTER: Introducción

¿MITO o HISTORIA?
A diferencia de algunos otros libros de la Biblia hebrea –poesías o algunas obras de ficción literaria como Yiob, según algunas opiniones– la historia que cuenta Meguilat Ester es absolutamente verídica. Uno de los elementos que distinguen a una historia verídica de un mito o ficción es que las historias son presentadas con referencias de tiempo y espacio, y los mitos no. La historia de Ester comienza exactamente así: «En los días de Ajashverosh (Nombre hebreo del conocido emperador persa, Xerxes), cuando el imperio persa se extendía desde la India (en el Oriente) hasta Etiopía (en África)…. En el tercer año de su reinado (Xerxes reinó desde 486 hasta 465 a.e.c ).
MORDEJAY, EN LA CORTE DEL REY
Otro elemento que hace de Meguilat Ester un libro único es que no fue escrito por un rey o un profeta en el estado soberano judío, como la mayor parte de la Biblia, sino “bajo los auspicios (y la censura) de un gobierno no judío”. Según el texto lo menciona, Ester y Mordejay –cuando este último fue el ministro más importante del imperio de Ajashverosh– escribieron la Meguilá que luego enviaron a todos los judíos del imperio. Y por esta precisa razón hay algunas cosas que no se pudieron describir explícitamente en este documento oficial «para no ofender las sensibilidades del rey o del imperio persa». Por ejemplo, no se puede mencionar al Dios de Israel en un documento oficial persa, ni aludir a ritos religiosos judíos, como “rezar”, palabra que nunca aparece explícitamente en la Meguilá (sí aparece: “ayunar”). Y obviamente no se puede criticar directa o indirectamente al soberano persa, quien en el plan de genocidio gestado por Hamán, aparece desinformado de la identidad de las víctimas y como engañado por Hamán. Hacia el final de la historia, Ajashverosh muy sutilmente, es transformado en el héroe de la película, cuando gracias a su sello, «salva» al pueblo de Israel del exterminio. Si uno no asume que la historia de Ester fue escrita de esta manera diplomática y en estas circunstancias, no podrá entender ninguna de estas y otras anomalías en un libro judío.
UN TEXTO, DOS AUDIENCIAS
Hay algo más relacionado con este último punto, que hace de Meguilat Ester un libro especialmente sofisticado. Meguilat Ester es el único libro, que yo sepa, que ha sido escrito simultáneamente para dos audiencias diferentes: por un lado debía ser apto para ser aprobado por el escrupuloso ojo de la censura del imperio persa, y por otro lado debía ser entendido y apreciado por los judíos de todo el mundo. Pero, ¿cómo es posible hacer esto? ¿Cómo puede un texto revelar y ocultar un mensaje al mismo tiempo? Voy a tratar de explicarlo brevemente.
LA COMUNIDAD LINGÜÍSTICA
El idioma hebreo, sus términos, poseen una semántica más o menos fija, como todos los idiomas del mundo. Pero más allá del simple significado de las palabras, el idioma hebreo está íntimamente asociado con el texto bíblico. Y para el pueblo judío que sabe (o debería saber) el Tanaj (la Biblia) de memoria, las palabras y muy especialmente ciertas combinaciones o juegos de palabras, invitan a una inmediata conexión mental con otros textos de la Torá donde esa misma palabra figura. Una vez que el texto de referencia es reconocido por un miembro de ese «grupo lingüístico», el texto original adquiere una nueva dimensión. Y así el autor puede crear en un mismo texto dos mensajes diferentes: uno simple, para el lector que solo comprende el hebreo, y otro más sofisticado, dirigido al lector que reconoce el texto Bíblico de referencia.
¿RIQUEZA O SABIDURÍA?
Un ejemplo. El libro de Ester comienza con la descripción de una mega-fiesta que duró seis meses y 7 días que el rey Ajashverosh ofrece para los gobernantes, ministros y súbditos del imperio persa. Después de que la Meguilá nos brinda los detalles técnicos de la fiesta, explica el propósito de esta gran celebración (1:4): Ajashverosh quería “mostrar su riqueza y la gloria de su reino» (‘osher kebod maljutó) frente a todos sus invitados. Irónicamente, el último día de la fiesta, el Rey se emborracha –pierde su sabiduría– y comete un error faltar: manda a llamar a su esposa la reina Vashtí para exponerla indignamente ante los hombres allí presentes. Vashtí se niega y se arma un gran escándalo de estado que termina en una gran humillación para el rey. Ajashverosh quería obtener fama y prestigio a través de su gran “riqueza” pero su falta de sabiduría no se lo permitió.
EL JUICIO SALOMÓNICO
Las palabras “riquezas y gloria” que usa la Meguilá son fácilmente identificables por quienes conocen el texto bíblico. Pertenecen al contexto de la coronación de otro rey, Salomón, cuando a punto de ascender al trono tiene un sueño. En ese sueño Dios le ofrece cumplir cualquiera de sus deseos. Salomón, que podía haber optado por «riqueza y gloria», como todos los reyes, pide a Dios que le conceda «sabiduría», para guiar a su pueblo con rectitud y justicia. Dios le concede sabiduría. Pero al final también lo recompensa con “riquezas y prestigio”, ‘osher vejabod.
LECCIÓN APRENDIDA
El contraste entre estos dos reyes no podía ser más claro. El autor de la Meguilá a través de estas dos estratégicas palabritas “riqueza y prestigio”, señala que Salomón, que renunció a la riqueza y al honor, eligió la sabiduría y al final Dios también le concedió riquezas y el honor. Por otro lado, Ajashverosh, persiguió la riqueza para obtener fama y prestigio. Pero al no poseer sabiduría, de nada le sirvió su riqueza, y lejos de obtener prestigio, terminó haciendo el ridículo frente a todo su imperio.



PERASHAT BO: El Faraón y Su Adicción al Juego

Cada vez que leo esta Perashá quedo perplejo y fascinado por la conducta del Faraón. Nuestra Perashá comienza con la octava plaga: langostas. Cuando esta plaga llega, el Faraón admite por primera vez  que se ha equivocado y dice así: «He pecado ante HaShem, vuestro Dios … y ahora, por favor, perdonad mi pecado sólo esta vez, y rezad a HaShem, vuestro Dios, para me quite de encima esta [plaga] mortal.»  En ese momento Moshé reza a HaShem y las langostas se marchan de Egipto.  Pero, una vez libre de las langostas, el Faraón cambia otra vez de opinión y se niega a dejar salir al pueblo de Israel de Egipto.
¿Qué está pasando? ¿Por qué el Faraón se comporta de esa manera tan irracional y «suicida» ?

 

Dos explicaciones.

 

La primera es una explicación teológica.  HaShem interviene en el ‘corazón’ del Faraón. Influye en su decisión y le inspira terquedad. De acuerdo al Rab Don Isaac Abarbanel, HaShem no hace esto no para coartar el libre albedrío del Faraón sino para preservarlo. me explico: Si Dios se revelara ante nosotros, y pudiéramos, de alguna manera, ver y sentir su Presencia más allá de cualquier duda ¿Podría alguien atreverse a no observar el Shabbat? ¿Podría alguien concebir consumir algún alimento no Kasher y desafiar abiertamente a HaShem? Si nuestra Emuná (fe en HaShem) fuera absoluta, no podríamos elegir entre hacer o no hacer Su voluntad. La certeza TOTAL acerca de Su existencia nos convertiría en robots (o en «ángeles», pero eso es para otra discusión), incapaces de desobedecer una orden divina. En este sentido, la invisibilidad de HaShem, Su ocultamiento, es lo que permite que uno mantenga su capacidad de desobedecer y consecuentemente conserve el mérito de obedecer.  Volvamos al Faraón. El Faraón fue la única persona que sabía, porque Moshé le informaba, cuándo iba a comenzar cada plaga y cuándo terminaría.  Las evidencias de la intervención Divina eran para el Faraón, abrumadoras, innegables. Técnicamente, el Faraón debería haberse convertido en un robot, privado de libre albedrío, imposibilitado de desobedecer, ergo, «libre de responsabilidad». Por lo tanto, para que el Faraón pudiera preservar su capacidad de elección, y seguir siendo capaz de decir SI o NO, HaShem endurece su corazón, interviene en sus pensamientos y lo hace más testarudo e intransigente. Y así su capacidad de elección regresa a un balanceado 50/50, y el Faraón es nuevamente responsable por lo que elige. Maimónides explica que este tipo de intervención en el pensamiento humano no es la regla. El caso del Faraón fue excepcional.

 

La segunda explicación tiene que ver con un fenómeno psicológico de conducta humana, que se puede ver por ejemplo, en el comportamiento típico de un adicto al juego, cuando alcanza «un punto sin retorno». Al llegar a ese estado exhibe un comportamiento auto-destructivo, prácticamente suicida. Ejemplo: Un hombre va al casino. Apuesta y pierde todo el dinero que llevó. Digamos, la totalidad del sueldo que recién cobró.  ¿Qué puede hacer ahora este individuo?  ¿Puede volver a su casa y explicarle a su esposa que su sueldo para el mes entero desapareció?  En lugar de eso,  elige otra alternativa, y se va encaminando hacia un punto sin retorno. Pide un préstamo por su anillo de casado, y así recuperar aunque sea algo de su dinero.  Pero esa noche la suerte no lo acompaña. Y ahora, aparte de su sueldo también perdió su anillo.  Ahora sí que no puede regresar a su casa y enfrentar a su esposa…   Así que el hombre empeña su auto, que también pierde esa fatídica noche que se transformó en una espiral de autodestrucción.

 

Creo que de esta manera también se puede explicar el comportamiento del Faraón. Luego de la 5ta plaga, después de que el Faraón apostó y perdió contra HaShem, ya no podía retroceder y decir: «Bueno, ahora los dejo ir».  ¿Por qué?  Porque 5 plagas significaron ya muchísimo sufrimiento y enormes perdidas materiales para sus súbditos. El Faraón ya no puede salir al balcón de su palacio y decirle a su pueblo: «Me equivoqué, pero la casa está en orden», y perder así lo que le queda de prestigio y credibilidad. El Faraón está ahora «jugado», en medio de una espiral auto-destructiva. Y decide seguir apostando, aunque sabe que va a perder.
Es posible que, sumado a la intervención Divina, este patron de conducta también haya influido en el comportamiento del Faraón.

 

De cualquier manera, creo que lo que le pasó al Faraón es una gran lección para todos nosotros: 1. Debemos identificar cuáles son los puntos sin retorno, en cualquier area de nuestras vidas. 2. Debemos, obviamente, evitar caer en una de esas espirales de autodestrucción . 3. Y si alguna vez imprudentemente nos encontramos en una de esas espirales, debemos saber que es mejor retornar con humildad, que seguir corriendo hacia el precipicio.