ET SHAARE RATSON: Para pensar mientras escuchamos el Shofar



“ה‘ מֶלֶךְ יושֵׁב עַל כִּסֵּא דִין
¿QUÉ ES ROSH HASHANÁ?
Rosh haShaná marca el comienzo del nuevo año judío. En unos pocos días, el próximo viernes 15 de septiembre por la noche, comenzaremos el nuevo año judío: 5784. Comenzar un nuevo año es, por supuesto, motivo de celebración y alegría. Es por eso que durante la primera y la segunda noche de Rosh haShaná, el 15 y 16 de septiembre respectivamente, llevamos a cabo una ceremonia especial o “Seder” donde deseamos unos a otros tener un año de paz, prosperidad y alegría. Sin embargo, para el pueblo judío, un nuevo año también (o principalmente) representa un evento serio. Al punto de que los Sabios hablaron más, mucho más, sobre los aspectos “serios” de Rosh haShaná que sobre los aspectos festivos de Rosh haShaná. Los rabinos de la Mishná explicaron que Rosh haShaná es nada menos que el día del juicio (יום הדין). ¿A qué juicio se refieren los Sabios? Al más significativo: evaluar si estoy haciendo con mi vida lo que se supone que debo hacer.
¿Y adivinen quién me estará juzgando? ¡Dios! Y yo mismo. O dicho de otra manera: me juzgaré a mí mismo frente a Dios.
UBICANDO AL JUEZ
En Rosh haShaná, cuando ingresamos a la sinagoga, debemos imaginarnos que estamos entrando en la corte y que estamos a punto de ser juzgados. Nuestro primer desafío, probablemente el más difícil, es identificar al Juez. Él está allí, pero no puede ser visto de manera normal. Para “ver” al Juez, para sentir Su presencia, debemos usar la ayuda de nuestras Tefilot, plegarias y oraciones. Cuando rezamos en Rosh Hashaná, notamos una y otra vez la enfatización de una palabra clave: “MELEJ”, que en hebreo significa “Rey” (o MALKENU, nuestro Rey). “Rey” en el contexto de Rosh haShaná significa “Juez”. En Rosh HaShana pensamos en Dios como el Rey / Juez. Juzgar a sus súbditos era uno de los roles principales de los reyes de Israel (pensemos, por ejemplo, en el juicio del rey Salomón). El Rey era la figura judicial más elevada. Y la instancia final del juicio. Por lo tanto, desde Rosh haShana y hasta el final de Yom Kipur, cuando la sentencia definitiva será emitida, nos referiremos a Dios como “malkenu”, nuestro Juez.
SHOFAR
El evento más especial de Rosh haShaná también tiene como objetivo ayudarnos a identificar al Juez y hacernos sentir que estamos frente a Él. Me refiero a la voz del Shofar, el sonido del cuerno de carnero. En el antiguo Israel, el Shofar se hacía escuchar frente a todo el pueblo cuando un nuevo Rey era coronado. Al escuchar el Shofar, debemos sentir que estamos parados frente a Dios, y que Él ahora nos está juzgando. Esta es la manera en que individualmente “coronamos” a Dios y lo proclamamos nuestro Juez. Si NO nos tomamos esta idea a la ligera, al escuchar el Shofar podríamos sentirnos abrumados, paralizados y conmocionados. Porque nos damos cuenta de que no podemos fingir ni ocultarle nada a Dios. Porque Él nos conoce mejor que nosotros mismos. Si esto sucede, si lloramos, nos emocionamos y sentimos escalofríos al escuchar el Shofar, significa que el Shofar está funcionando y que estamos reaccionando correctamente a su penetrante sonido. Lo peor que podría pasar es escuchar el Shofar con indiferencia.
SENTIR SIN VISUALIZAR
Cuando se escucha el Shofar no tenemos que pedir perdón, confesar o arrepentirnos (y ni hace falta mencionar que en ese momento ¡no debemos pedirle nada a Dios!). Maimónides explica claramente que la misión del Shofar es ”despertarnos”: su sonido nos tiene que ayudar a tomar conciencia de que estamos siendo juzgados, y especialmente de que Dios preside la corte. El Shofar declara que HaShem es nuestro Rey y Juez (‘להמליך את ה) y es nuestro deber hacer el mayor esfuerzo posible por visualizar (¡sin visualizar a Dios!) que estamos frente a Él, frente a Su Trono, y sentir que Él nos está llamando a comparecer en Su corte. Una vez que nos despertemos, eventualmente, reconoceremos nuestras faltas, las confesaremos, las repararemos y nos transformaremos en mejores personas.
Este es el objetivo a alcanzar en Rosh haShaná.
En las palabras de Maimonides (Teshubá 3:4), el Shofar nos dice lo siguiente:
“Despiértense, ustedes que están dormidos, despierten de su letargo y examinen sus acciones. Arrepiéntanse. Pidan perdón por lo que hicieron mal y recuerden a su Creador.”


En una semana más celebraremos Rosh HaShaná, el año nuevo 5784. Hace falta cierta sofisticación para comprender la naturaleza de Rosh HaShana: un día alegre y serio a la vez. Para capturar la compleja ambigüedad de este día, lo mejor que podemos hacer es analizar con detenimiento la Tefilá, el servicio de rezos de Rosh HaShaná. El contenido de las oraciones que recitamos fue diseñado cuidadosamente por nuestros Sabios que compartamentalizaron los dos aspectos de Rosh HaShaná: la oración de la noche y el Seder de Rosh haSana que hacemos en casa se dedica al aspecto de “Año Nuevo”. Y la Tefilá de la mañana, que incluye el Shofar, se relaciona más que nada con la idea del “Día del Juicio”.
LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ
Hay un “piyut” un poema litúrgico, que da inicio oficial a la oración de la noche de Rosh haShana: este poema, que no alude ni al día del Juicio ni al Shofar, se llama: Ajot Quetaná y se enfoca en nuestro deseo que tener un año mejor que el anterior. Al final de cada estrofa, hay un verso especial: “tijlé shaná veqileloteha” , “que termine el año y todas sus maldiciones”. Es en ese momento, los últimos minutos antes de terminar el año anterior y comenzar el rezo de Arbit, que rezamos para que el próximo año sea mucho mejor. Antes de comenzar con la explicación de Ajot Quetaná quiero dejar en claro que muy afortunadamente para nosotros, judíos privilegiados del siglo 21, nos va a resultar muy difícil relacionarnos con el contenido de este poema que describe los terribles conflictos —literalmente las “maldiciones”— que el pueblo judío experimentaba en esos tiempos.
El autor de Ajot Quetaná fue el Rabino Abraham Hazán de la ciudad de Gerona, España. No se sabe casi nada de él, excepto que fue contemporáneo de Najmánides (Ramban, 1194-1270) . Y como veremos a continuación, saber cuándo y dónde vivió este poeta es esencial para comprender su obra. La mayoría del texto se enfoca en la dolorosa historia de los judíos de Europa del siglo 13. En sus 9 estrofas este poema describe , en forma poética, y un poco elusiva, las persecuciones y los abusos que Israel sufre en las manos de las naciones en las que trató de hallar refugio y protección. La poesía narra la pesadilla que vivieron generaciones y generaciones de judíos, la mayor parte de nuestra historia, cuando nuestros antepasados eran refugiados indefensos, no-gratos, demonizados y abusados.
Veamos.
MAS REAL QUE UN CUENTO DE HADAS
אָחוֹת קְטַנָּה תְּפִלּוֹתֶיהָ
“La hermana más pequeña dirige hacia Ti sus súplicas y canta [hoy] Tus alabanzas Oh Dios, por favor, cúrala de todas sus dolencias, ¡Que concluya este año llevándose consigo todas sus maldiciones!”
“Ajot Quetana” significa literalmente “La hermanita menor” , “la más pequeña de la familia”. Las naciones del mundo están todas hermanadas por ser “hijas” del mismo Padre: el Creador del mundo. Y el pueblo de Israel, que siempre fue considerado como la nación más pequeña de la familia (Debarim 7:7), vive en el exilio, fuera de su tierra, y dependiendo de la merced de sus hermanas mayores. Pero lejos de defenderla y protegerla, las hermanas le tienen envidia —por ser la elegida y la más amada de su “Padre”— y se abusan de ella. Como las hermanastras en el cuento de “Cenicienta”, pero de una forma más real, sádica y sanguinaria.
SOBRE OVEJAS Y UVAS
רְעֵה אֶת צֹאנְךָ אֲרָיוֹת זָרוּ
[Por favor, Todopoderoso,] Vuelve a pastorear a tu rebaño, que ha sido dispersado por los leones salvajes, [y no dirijas Tu ira hacia nosotros], sino hacia los enemigos de Israel, los que gritan “¡Destruidla!”, los que han arrancado la delicada rama del viñedo que Tú plantaste, los que la han destruido y arrancado de raíz, y no han tenido compasión ni siquiera por sus pequeñas uvas.
Israel es el rebaño y Dios su protector. Pero el rebaño se ha desviado y se ha alejado del Pastor. Y ahora las ovejas dispersas, más vulnerables que nunca, tienen que escapar de las garras de los crueles leones que las quieren destruir, y terminan exiliadas en los confines de la tierra.
Israel también es comparada con una delicada viña, plantada por Dios. El enemigo ha llegado al viñedo, no solo con la intención de robar las uvas, sino de quitar la viña de raíz, para que nunca más pueda volver a crecer. Los enemigos han destrozado la tierna planta y no han dejado sobrevivir ni siquiera, a las olelot, esto es, a las pequeñas uvas que aún no han madurado, una alusión a los niños judíos, que eran arrancados de manos de sus padres para matarlos, esclavizarlos o convertirlos por la fuerza (en hebreo olelot / oleleim significa simultáneamente: uvas prematuras y pequeños niños) .
PEOR QUE LA PRISION….
חֵילָהּ קָבְעוּ הַגּוֹי כֻּלּוֹ
La despojan… la degradan…y desde el abismo del exilio su alma se consume…y se ha convertido en la más pobre entre los pobres… ¿Cuándo te apiadarás de ella y cuándo rescatarás a Tu pequeña hija de su calabozo?
En el exilio de Europa, donde la pequeña niña fue a buscar refugio, sufre el despojo y la expulsión. Europa se ha transformado en una prisión de la cual no puede salir… pero esa horrible prisión, ironicamente, la protege de los múltiples enemigos que quieren despojarla. ¿Qué puede ser peor que estar en esa prisión? Ser expulsado de la prisión quedar absolutamente expuesto a los crueles enemigos que solo buscan su destrucción. Los judíos no tienen su estado. No tienen donde escapar. No tiene policia ni ejército. Ni derechos humanos que los protejan. No tiene ni poder ni influencia política. Israel e constantemente demonizada. No hay quien la defienda de sus siniestras hermanas.
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NO OLVIDAR QUE ASI VIVIÓ EL JUDIO EN EUROPA POR SIGLOS

Veamos algunas de la tribulaciones que sufrimos en un lapso de 500 años
EDAD MEDIA: Los judíos son acusados de haber asesinado a Yeshú, por lo que tendrán que pagar con exilios interminables, algo que la propia Iglesia se encargará de ejecutar.
1288: Los judíos son expulsados de Nápoles, sur de Italia.
1290: El rey Eduardo I emite el Edicto de Expulsión para todos los judíos de Inglaterra.
1294: Los judíos son expulsados de Berna, Suiza
1306: El rey Felipe de Francia ordena a todos los judíos a abandonar su reino. No tienen donde ir…
1348: La peste negra azota Europa. Muere casi la mitad de de la población. Sin embargo, la proporción de judíos que muere es mucho más baja, debido a su elevado nivel de higiene. Los judos son entonces acusados de haber envenenado los pozos de agua y haber causado la peste. Cientos de miles de judíos son masacrados, quemados en vida y despojados.
1360: Los judíos son expulsados de Hungría por Luis I.
1400: Los judíos son absurdamente acusados de matar niños cristianos para hacer con su sangre la Matzá de Pésaj. Miles son asesinados y sus bienes confiscados.
1420: El duque Alberto V ordena el encarcelamiento y la conversión forzosa al cristianismo de todos los judíos de Austria. Algunos se convierten y otros abandonan el país.
1492: Fernando e Isabel emiten Edicto general sobre la expulsión de los judíos de España, que afecta a mas de 400.000 judíos (Rab Emanuel Abohab)
1493: Los judíos son expulsados de Sicilia
1496: Los judíos son expulsados de Portugal

La primera Parashá de la Torá, Bereshit –en español: Génesis–describe la creación del mundo y la humanidad. Comienza con el relato de cómo HaShem creó el universo en seis días y el séptimo dio por concluida su creación. el séptimo.
Al principio, Dios creó el universo, incluyendo un planeta especial: la tierra. El primer día, Dios hizo que la luz del sol iluminara a la tierra creando así el caldo luz y oscuridad, que para los seres humanos serán “día” y “noche”.
El segundo día, Dios separó las aguas superiores, las nubes, de las inferiores, los océanos, creando así una atmósfera que produce el ciclo del agua (evaporación, precipitación).
En el tercer día, Dios hizo que apareciera la tierra firm desde abajo de los océanos y aseo. Creó la superficie de nuestro planeta. En la tierra, que contaba ahora con luz solar y con lluvia, Dios creó la vegetación: plantas y arables de todo tipo.
En el cuarto día, Dios estableció el sol, la luna y las estrellas en su orbita definitiva desde donde iluminarán la tierra, y marcaran las estaciones, los días, los meses y los años.
En el quinto día, Dios hizo que las aguas crearan los primeros animales: reptiles, animales terrestres, marinos y animales con alas.
En el sexto día, Hashem creó los mamíferos y en ese mismo día creó al ser humano, Adam, con una capacidad especial (neshamá) que le permite entender las ordenes Divinas y seguirlas o desobedecerlas. La primera orden Divina es que el hombre imponga su dominio sobre toda la creación.
Dios bendice al ser humano, y le ordena fructificarse, multiplicarse y así poblar la tierra de seres humanos.
En el séptimo día, Dios dio por terminada Su creación y santificó a ese día declarándolo como Shabbat.
La Torá cuenta ahora la historia de los primeros seres humanos: Adam fue creado del polvo de la tierra, y Dios insufló en su nariz un alma de vida. Dios creó un hermoso jardín al este del Edén para que el hombre viera allí, y le dijo a Adam que lo trabajara y lo cuidara. En medio del jardín, Dios plantó dos árboles especiales: el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.
Dios le permitió a Adam comer de todos los árboles del jardín, excepto del Árbol del Conocimiento, advirtiéndole que comer de él resultaría en la muerte.
Dios le muestra a los animales a Adam para que los conozca y les asigne un nombre a cada uno de ellos. Sin embargo, Adam no encontró ningún animal que fuera como él, y se sintió solo. Dios hizo caer a Adam en un sueño profundo, tomó una de sus costillas y creó a la mujer, Eva. Adam reconoció que Eva era “hueso de mis huesos y carne de mi carne”, y ambos vivieron en el jardín sin vergüenza de no estar vestidos.
La serpiente, el más astuto de todos los animales, convence a Eva para que coma del fruto prohibido del Árbol del Conocimiento. Ella a su vez, comparte el fruto con Adam. Al comer del fruto, ambos adquieren conciencia de su desnudez, lo que los lleva a cubrirse con hojas de higuera. Dios confronta a Adam y Eva por su desobediencia. Como resultado, HaShem maldice a la serpiente, aumenta los dolores de parto de Eva y decreta que Adam tendrá que trabajar duramente para que la tierra produzca sus frutos. Además, Adam y Eva son expulsados del Jardín del Edén para evitar que coman del Árbol de la Vida y vivan eternamente.
Después de su expulsión, Adam y Eva tienen dos hijos, Caín y Abel. Ambos presentan ofrendas a HaShem. Abel ofreció de los mejores frutos de sus cosecha mientras que Cain, ofreció a HaShem de los que le sobraba y había descartado. HaShem aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Cain lo que despertó sus celos por su hermano. Caín asesina a Abel y es castigado por Hashem, convirtiéndose desde ese momento como un nómada sobre la tierra. A pesar de esto, HaShem coloca una señal sobre Caín para protegerlo de aquellos que pudieran matarlo.
La Parashá concluye con la genealogía que traza 10 generaciones desde Adam, destacando especialmente a Enoj, que “caminó con HaShem”, y concluye con Noaj, que en medio de una generación que se había corrompido “halló gracia a los ojos de Dios”.

En la Parashá de esta semana, la Torá introduce la dieta del pueblo judío: Kashrut. Esta dieta no tiene que ver necesariamente con el bienestar físico, como una dieta baja en carbohidratos u otras dietas que seguimos hoy. Kashrut tiene que ver explícitamente con una conducta, un comportamiento “especial”, o Quedusha (santidad) que HaShem nos demanda. Como nos dice la misma Torá en Vayiqrá (11:44): “Porque yo soy HaShem, vuestro Dios. Debéis purificaros y ser Santos, porque Yo soy Santo. No te impurifiques con animales [impuros = no kosher]…. Pero, ¿cómo se relaciona la santidad con una dieta o con un tipo específico de animal? Independientemente de la razón por la que ciertos animales están permitidos y otros no (lo que debería ser tema de una conversación diferente), el hecho de que algunos alimentos estén permitidos y otros no, nos entrena para alcanzar la Quedushá.
En la Torá, la santidad, o en hebreo Quedushá, tiene que ver con el autocontrol y la disciplina. Especialmente en aquellas áreas del comportamiento humano relacionadas con la satisfacción de los instintos primarios. Particularmente con respecto a lo que consumimos, y el área de la sexualidad. Cuando ejercitamos nuestro libre albedrío, desarrollamos el “poder” para controlar nuestros impulsos, lo que nos diferencia de los animales. Los seres vivos, excepto los humanos, no pueden alcanzar ninguna Quedushá porque son seres “naturales”. Y como parte de su naturaleza, no pueden controlar y “decir NO” a sus impulsos primarios. Gracias a que pensamos con palabras –y captamos la realidad lingüísticamente– los humanos tenemos un espacio para más de una respuesta o reacción cuando uno de nuestros instintos «pide ser atendido”. Poseemos libertad de elección o RESPONS/ABILIDAD “response» (= respuesta, reacción) –“habilidad (para reponder de una manera diferente)”. La Quedushá se alcanza cuando practicamos un comportamiento que nos posiciona en un nivel por encima de la naturaleza y más cerca de HaShem. Sobre este tema, la Guemará en Pesajim (49b) dice algo muy interesante. Algunos rabinos contemporáneos, entre ellos el Rab Kook, llevaban una dieta vegetariana. Pero más como una elección, personal o una cuestión de salud, que por un tema relgioso. Sin embargo, hay una referencia al vegetarianismo en el Talmud que no es muy conocida. Allí se menciona que no todas las personas deben sentirse con el derecho a comer carne animal. Hay una categoría de personas que, según Ribbi Yehuda haNasi, no debe consumir carne. רבי אומר: עם הארץ אסור לאכול בשר. “Una persona sin una mínima educación no puede consumir carne”. Es decir, un individuo sin conducta moral, disciplina o autocontrol: alguien que no es capaz de decir NO a sus impulsos. Estos individuos no pueden ejercer el derecho a comer carne, porque no están en un nivel por encima de los animales.
Los judíos nos entrenamos en el autocontrol desde una edad muy temprana. Recuerdo una vez, en una fiesta de Bar Mitzva, un señor no judío se acercó a mí y me felicitó por uno de mis hijos. Esto es más o menos lo que me dijo: “Rabino, ¿cómo se hace? ¿Qué hiciste para educar a un niño de 5 años para que tenga autodisciplina? Yo tengo 3 hijos, uno de esa edad. Y la verdad es que no puedo con sus apetitos. Los niños de hoy son consumidores voraces, entrenados por la sociedad moderna para consumir todo lo que se presenta ante sus ojos insaciables… Tu hijo, sin embargo, es diferente. Le ofrecí unos dulces, los tomó y me dio las gracias. Pero, para mi sorpresa, antes de llevarse el caramelo a la boca, fue a preguntarle a su hermano mayor si podía comérselo… Entonces dime: ¿Cuál es tu secreto? ¿Qué regalo prometiste a tus hijos si no comen dulces? ¿Los amenazaste con algún castigo severo?» . Le respondí que no había premios ni amenazas. Y que mi hijo no es el único niño con este nivel de autodisciplina. En realidad, cualquier niño judío cuya familia observa las leyes de Kashrut, tiene ese mismo nivel de autocontrol. También confesé (y mientras lo decía, me sorprendí al escucharme) que nunca tuve que explicarles a mis hijos las leyes de Kashrut. Aprendieron imitando lo que vieron de sus padres y hermanos.
La Torá que nos enseña a alcanzar un nivel de disciplina que nos eleva sobre la naturaleza y sobre nuestros instintos más básicos.

CRÍMENES DE GUERRA
A lo largo de la historia de la humanidad, los líderes militares de todos los pueblos de la tierra motivaban a sus guerreros a conquistar al enemigo, alentándolos con la promesa de obtener el tentador botín de guerra: dinero, tierra, despojos… y las mujeres del enemigo. Este era el botín que le correspondía al victorioso, y un gran aliciente para los soldados para que pelearan con más valor y adrenalina. Las mujeres capturadas eran tratadas como objetos, a voluntad del soldado. Las pobres víctimas, después de ser abusadas, eran torturadas, asesinadas o, en el mejor de los casos, vendidas como esclavas.
El asalto sexual en tiempos de guerra no es un tema del pasado. En el artículo sorprendentemente titulado «Desafiando a una tradición que goza de impunidad», podemos leer acerca de la prevalencia –y la tolerancia internacional– de las violaciones en tiempos de guerra, incluso en pleno siglo XX.En la Parashá de esta semana, leeemos algo extraordinario: la Torá demanda del soldado judío una conducta excepcional, completamente distinta al soldado gentil. Exige una actitud de respeto hacia el enemigo que no tiene precedentes ni paralelos en los anales de la historia, probablemente hasta bien avanzado el siglo XX. Para enfatizar este punto, recordemos, por ejemplo, los terribles abusos a mujeres en la invasión de Japón a Nanjing, China, en 1937; o el comportamiento de los soldados rusos en Alemania, o incluso en pleno siglo XXI, los abusos inhumanos del ejército de ISIS hacia las mujeres Yazidis (ver aquí ).
LA TORA ES DIFERENTE
La Torá, con un increíble y quizás poco apreciado sentido de la anticipación por los derechos humanos, comienza la Parashá de esta semana refiriéndose a “los derechos de la prisionera de guerra”. La Torá establece que al soldado judío le estaba prohibido cohabitar con la prisionera. Si la deseaba, tenía la obligación de casarse con ella (de acuerdo con la ley judía, los prisioneros de guerra o ‘eved kenaaní, eran convertidos automáticamente al judaísmo, lo cual les daba una mayor protección de sus derechos). Si el soldado judío se casaba con ella, debía permitirle guardar luto por su familia, dejando crecer sus uñas y rapando su cabello (siguiendo las costumbres de las civilizaciones gentiles en los tiempos bíblicos) y recién después de que pasara ese período de duelo de unos treinta días, podía desposarla. Una vez casados, no podía tratarla a ella ni a sus hijos como una esposa de segunda categoría, ni hacerla trabajar como una sirvienta.
Todas estas “regulaciones” pasaban por la mente del soldado al encontrarse en el campo de batalla con una mujer cautiva y obviamente lo hacían reflexionar acerca de las consecuencias “legales” a corto y largo plazo que esta acción implicaba. Por un lado, era una forma de entrenar al soldado judío a controlar sus impulsos, aún en el caos de la guerra. Y la idea, obviamente, era que todas estas regulaciones legales a futuro lograran disuadir al soldado judío de tomar a esta mujer indefensa, sabiendo que si se dejaba llevar por su impulso, tendría que hacerse cargo de las consecuencias de su accionar.
Por el otro lado, estas leyes protegían los derechos de las mujeres del enemigo de abuso sexual. Esto es extraordinario porque en el campo de batalla rige un estado de anarquía psicológica, donde cualquier abuso hacia el enemigo puede encontrar su justificación en la venganza, odio natural , enemistad, odio natural hacia el enemigo o el la combinacion de de adrenalina con testosterona.
En un mundo donde al enemigo se lo deshumanizaba, y se lo trataba como un objeto a disponer para ser abusado, torturado, vendido o asesinado, la Torá, vela por sus derechos. FUERA DEL JUDAISMO, NO EXISTE NINGÚN PRECEDENTE DE ESTE TIPO PROTECCIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS DEL ENEMIGO EN NINGÚN PUEBLO DE LA ANTIGÜEDAD.

El rab Ya’aqob Meir nació en Jerusalem en 1856. Su padre era Caleb Meir Mercado, un exitoso comerciante y un famoso filántropo que era conocido por su humildad y su respeto a la Torá. Caleb Mercado se preocupó de que su hijo Ya’aqob tuviese una excelente educación con los mejores rabinos de Jerusalem en ese tiempo: Menajem Bejor Isaac y Aharón Azriel. Fue un eximio erudito talmúdico y experto en jurisprudencia rabínica. Aparte de su impecable hebreo hablaba otros cinco idiomas con fluidez. Mientras estudiaba Torá,y siguiendo los pasos de su padre, también se dedicó a la filantropía y actuó en beneficio de la incipiente y muy pobre comunidad judía en Israel . Fue uno de los fundadores de Misgab Ladaj, inaugurado en 1879, un hospital que existe hasta el día de hoy en Jerusalem.
KIBUTZ GALUYOT
El joven Ya’aqob con el tiempo fue llamado Ya’aqob ben Meir y más adelante “Ya’aqob Meir”, y su apellido original Mercado cayó en desuso.En 1882 fue enviado como emisario a Bujara (Uzbekistán). Los judíos de Bujara, que no solían tener visitantes tan prestigiosos, lo recibieron con gran respeto. Y en su honor llamaron con su nombre, “Meir”, a todos los niños varones que nacieron durante su estadía. El Rab los ayudó con la formulación de varias regulaciones religiosas y comunitarias y los animó a emigrar a Israel. Gracias a su estímulo, a partir de 1889 los judíos de Bujara comenzaron a llegar en masa a la tierra prometida y se instalaron en uno de los barrios de Jerusalem. En 1898 y ya de regreso en Israel, fue miembro de la corte Rabínica del rab Ya’aqob Shaul Elyashar, Gran Rabino de Jerusalem. Aparte de su gran contribución como rabino, ayudó a establecer nuevos barrios, como Ezrat Yisrael, Yemin Moshe y el barrio de Bujara en Jerusalem (shejunat habujarim), uno de los más antiguos de la ciudad.
AJDUT ISRAEL
En esos tiempos las diferencias entre los judíos Sefaradíes y Ashkenazíes eran muy significativas, no solo en términos religiosos sino fundamentalmente culturales. Ambas comunidades querían tener sus propios Rabinos y no se ponían de acuerdo. El Rab Meir, consciente de la importancia de que los Yehudim nos mantengamos unidos, trabajó sin descanso para cerrar la brecha entre las dos comunidades. Uno de sus proyectos fue el establecimiento de la HITAJDUT, “unidad”, una organización de rabinos Sefaradíes y Ashquenazíes, algo sin precedentes hasta ese entonces. Una de las primeras cosas que hizo esta organización fue nombrar a Naftalí Hertz HaLevi, un rab Ashkenazi nacido en Białystok, Polonia, para que sirviera como el único rabino de la ciudad de Yafo, y fuera aceptado por Ashkenazim y Sefaradim, sentando así las bases para proyectos similares.
LENGUAJE HEBREO
El rabino Meir también se destacó en su esfuerzo por revivir el idioma hebreo. El hebreo había dejado de ser una lengua hablada hacía 2000 años. El Rab Meir fundó la organización «Safá Berurá» junto con el Rab Jaim Hirchenson. Más tarde se unió a esta organización el famoso hebraísta Eliezer Ben-Yehuda. Estos incansables voluntarios recorrían las escuelas y las Yeshibot del Yishub enseñando hebreo a alumnos y maestros y fomentando su uso diario
POLÍTICA ISRAELÍ
Después del fallecimiento del rabino Elyashar en 1906, el Rab Yaakov Meir se perfilaba como el candidato natural para ser el nuevo Rishon LeZion. Pero muchos líderes se opusieron a él por ser “demasiado sionista” (una acusación que ciertamente lo enorgullecía). El Rab tampoco fue visto con buenos ojos por las autoridades Turcas-Otomanas, que gobernaron Palestina hasta 1917, ya que no estaban de acuerdo con su política que fomentaba la inmigración de tantos judíos a Israel.
SALÓNICA
En el verano de 1907, el rabino Meir fue invitado para ejercer como rabino principal en Salónica, Grecia. En esos tiempos esta era la comunidad Sefaradí más grandes del mundo, con cerca de 100.000 miembros. Salónica también se destacaba por ser la única ciudad europea con mayoría judía, un record que ostento por siglos desde los tiempos de Doña Gracia Mendes. El Rab permaneció en Salónica por 10 años. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial hizo algo extraordinario: organizó un grupo de jóvenes judíos griegos, “La Legión Hebrea”, para luchar por la liberación de Palestina de manos de los turcos. También animó a muchos judíos de Salónica a establecerse en la tierra de Israel.
LO QUE EL FUEGO SE LLEVÓ….
En 1917 hubo un trágico incendio en Salónica que devastó a la comunidad. Más de 50.000 judíos perdieron sus hogares en este incendio. 16 de las 33 sinagogas y el Rabinato, con todos sus archivos, fueron destruidos. La casa del rabino Meir también se vio afectada, y toda su biblioteca fue destruida. Lo peor y lo más trágico para el Rab Meir fue que el fuego consumió sus preciosos manuscritos. Sus obras sagradas, sus libros: las explicaciones y los comentarios de la Torá y la responsa rabínica que escribió con tanto durante 20 o 30 años… Nunca pudo encontrar consuelo para esta pérdida. Y al haberse quemado sus libros, lamentablemente no existen registros escritos de sus palabras, sus ideas y sus opiniones. Solo han quedado por escrito las palabras que otros rabinos como , como el rab Ben-Zion Cuenca y el rab Isaac Abulafia, escribieron en sus libros cuando citaban sus ideas.
RISHON LEZION
En 1919, el rabino Meir regresó a Erets Israel donde fue honrado y condecorado con el premio Comandante de la Orden del Imperio Británico por su servicio en la Priemra Guerra Mundial, que terminó con la derrota de los turcos. En 1921 y con la colaboración del famoso rab Asheknazí Abraham haCohen Kuk, fue elegido como el rabino principal Sefaradí de Israel, también conocido como Rishon leZion. Ocupó este cargo hasta su muerte. Los años 20 y 30’s fueron tiempos muy críticos y difíciles para el “asentamiento judío” que aún no era independiente. Y había mucho por hacer. Una de las principales contribuciones del rabino Meir fue el establecimiento de un Tribunal de Apelaciones Rabínico, cuya función era comenzar a establecer la ley judía en Israel: un proyecto de dimensión mesiánica: Cuando una ley o un fallo de las autoridades británicas –que tenían el control judicial en Israel– contradecía lo que establece la ley judía, el tribunal establecido por el rabino Meir apelaba la decisión del tribunal inglés y demandaba que el ciudadano judía fuera juzgado de acuerdo a la ley judía. El Rabino Meir encabezada ese tribunal.
RELACIONES CON LOS ARABES
En 1924 el Rab Meir participó junto con el coronel Frederic Kish y el líder sionista David Yellin de reuniones diplomáticas de alto nivel en Ammán, Jordania, con Hussein bin Ali y su hijo Abdullah, en un intento de establecer buenas relaciones entre los árabes y los judíos israelíes, lo que en ese momento no era inconcebible.
Los rabinos y líderes Sefaradíes, como el profesor Abraham Shalom Yahuda (https://en.wikipedia.org/wiki/Abraham_Yahuda) tenían una gran ventaja sobre otros líderes políticos en esta área: al ser de origen oriental —Irak, Siria, o incluso Israel— hablaban el idioma árabe a la perfección. Pero eso no era todo: lo más importante es que al haber sido educados en estos países comprendían perfectamente la cultura árabe: qué funciona y qué no funciona en términos de etiqueta, religión, negociaciones, y mentalidad. Esto les permitía un diálogo más fluido y mucho mas efectivo con los árabes que el que tenían los diplomáticos europeos que habían sido educados en universidades y poseían una lógica brillante, pero radicalmente diferente a la mentalidad oriental. Y esta diferencia resultaba contraproducente a la hora de mantener negociaciones o resolver conflictos con los árabes. Lamentablemente, tanto Abraham Shalom Yahuda como otros prominentes líderes Sefaradíes no tuvieron el protagonismo que deberían haber tenido: la política pudo más que el sentido común; y los intereses personales pudieron más que los intereses nacionales.
El rabino Meir falleció en mayo de 1939. El rab Ben-Zion Meir Jai Uziel ocupó su lugar como Rishon leZion.

La tristes palabras escritas por el Rab Meir luego de que el fuego consumiera todos sus escritos
היות כי לדאבוני פרצה תבערה גדולה בשאלוניקי בשנת תעז”ר ונשרפו כל בתי עיר הפנימית ובכללם גם משרד הרבנות והמעון שאני דרתי בו, נשרפו גם שני הקונטרסים אשר טיפחתי וריביתי בימי בחרות, הראשון על שו”ע אבן העזר והשני על חושן משפט, ולא נשארה לי העתקה מהם… חוץ מזה לא נשאר בידי כלום. עתה אין בכוחי לכתוב חידושי תורה מחמת כמה סיבות. ראשית, אין לי כל הספרים הדרושים לתכלית זו, ספרייתי העשירה שהייתה לי לפני נוסעי לסאלוניקי התפוררה והתפזרה… שני טרדות הציבור מונעות עתה ממני להפנות לזה ושלישית הנה באתי בימים וזקנה קפצה עלי. אני מוסר מודעה כי כל מה שאנוכי רושם וכותב בפנקסי אינו לשם חיבור כדי להדפיסו היות שידעתי שאין בו דיבור של ממש…”
“Dado que experimenté una gran tragedia en Salónica …. donde se incendiaron todas las casas de la ciudad interior, incluyendo la Oficina del Rabinato y el lugar donde yo residía, también se quemaron los dos tratados que había elaborado y enriquecido desde mis días de juventud. El primero sobre la Sección Eben HaEzer del Shulján Aruj y el segundo sobre Joshen Mishpat. No me quedaron copias de ellos… de hecho, no me quedó nada en mis manos.
Ahora no tengo la capacidad de escribir nuevos comentarios de la Torá por varias razones. En primer lugar, no tengo todos los libros necesarios para este propósito, mi rica biblioteca que tenía antes de viajar a Salónica se dispersó…. En segundo lugar, las constantes preocupaciones públicas me impiden dedicarme a esto. Y en tercer lugar, ya he llegado a una edad avanzada.
Deseo dejar en claro que todo lo que escribo en mis diarios no es con la intención de publicarlo, ya que [son para mi uso prvado] y sé que no contiene un contenido verdaderamente significativo [para los demas ]…”

La Parashá de esta semana, KI TETSE, contiene el mayor número de preceptos de toda la Torá: un total de 74 Mitzvot. Veremos ahora algunos de estos mandamientos.
Continuando con el tema de la semana pasada, se discuten primero las leyes y circunstancias relacionadas con la guerra. Moshé advierte a los soldados acerca de evitar el abuso de una mujer que es tomada como prisionera de guerra (cabe mencionar que no existe ningún precedente de este tipo de leyes tan humanas hacia el enemigo como las que indica la Torá). Si un soldado deseaba a una mujer cautiva, no podía abusar de ella; tenía que casarse formalmente con ella (previa conversión) y no podía maltratarla ni discriminarla en el futuro. Ella debería ser considerada parte de su familia. Tampoco podrá negar los derechos a los hijos de esta cautiva. Por ejemplo, si su primer hijo proviene de ella, no podrá negarles la primogenitura. Todas estas regulaciones estaban destinadas a disuadir al soldado de cohabitar con la mujer cautiva.
Posteriormente, la Torá explica el caso de un hijo que es rebelde y extremadamente violento hacia sus padres, y la eventual posibilidad de que sea ejecutado por sus crímenes contra la sociedad.
Se explican las leyes de ciertas ejecuciones y el respeto que se debe guardar por un cuerpo humano sin vida, incluso el de un criminal; no se podrá exponer, sino que deberá ser enterrado inmediatamente. Lo habitual entre otros pueblos y civilizaciones contemporáneas era exponer los cuerpos de los delincuentes en público, incluso durante varios días, para que el resto de la población escarmentase.
Se describen las leyes de la devolución de artículos perdidos y la asistencia que se debe proveer cuando un animal colapsa bajo su carga. También se prohíbe el travestismo.
Se explica qué hacer cuando uno encuentra un nido de pájaros con huevos o crías.
Se detallan las leyes relativas a las cercas y barandas de seguridad que se deben construir en lugares de riesgo, como una azotea.
Se describe la ley del tzitzit, los flecos en las esquinas de las prendas de vestir.
Se explica el tema de acusaciones de adulterio y de la violación de una mujer comprometida. Se detallan algunos casos de incesto y la penalidad por los mismos. También se habla del Mamzer o hijo ilegítimo: esto ocurre específicamente cuando una mujer casada (o separada de su marido pero sin que se haya realizado el Guet, documento religioso oficial de divorcio) tiene un hijo con otro hombre.
Se describen algunas leyes relativas al matrimonio con personas de otros pueblos y se especifica en qué casos las conversiones están permitidas y en qué casos no.
Se detallan algunas leyes del divorcio y las exenciones militares de un hombre recién casado.
Se mencionan algunos detalles de los préstamos y las garantías colaterales. La Torá enseña al acreedor a ser sensible y compasivo con el deudor.
La Torá también se refiere a las leyes relativas a los trabajadores asalariados y a sus obligaciones y derechos. Por ejemplo, se establece el derecho del trabajador a recibir su salario a tiempo.
La Torá indica que se debe brindar un tratamiento preferencial a las viudas y a los huérfanos. En otras civilizaciones, estos tratos preferenciales estaban reservados para los nobles y la aristocracia. Sin embargo, el Dios de Israel siempre se preocupa por los más débiles.
Se describe la obligación de ser honesto en los negocios y cuidar de que los pesos y las medidas con los que se pesan las mercaderías sean honestos.
Finalmente, la Torá menciona recordar a Amaleq, el arquetipo del antisemita, y nunca olvidar su intención de eliminarnos, como lo hizo cuando salimos de Egipto. Ignorar la vocación antisemita de Amaleq, su odio irracional, puede ser letal para el individuo y el pueblo judío.

MISHNE TORA, HILJOT TESHUBA: Capitulo 2, Halajá 10.
«Está prohibido para un individuo judío ser cruel y negarse a perdonar. Más bien, uno debe ser rápido para perdonar y difícil de enojarse. Y cuándo uno persona que lo ha agraviado le pide perdón, uno debe perdonarlo con un corazón completo y un espíritu dispuesto….y no debe buscar venganza ni guardar rencor. Este es el camino de los hijos de Israel y su espíritu recto.»
PERASHAT KI TETSE. Capitulo 25:17-19
17 Recuerda lo que te hicieron los Amalequitas en el camino, cuando salisteis de Egipto. 18 Cuando te agredió en el camino, atacando a todos los que estaban rezagados…. y no tuvieron temor de Dios. 19 Cuando HaShem tu Dios te dé descanso de todos los enemigos a tu alrededor, en la tierra que te da en posesión como herencia, borrarás el nombre de Amaleq de debajo del cielo. ¡Nunca lo olvides!