TOLEDOT: Jacob, Esav y el ejército de Israel



En la Parasha de esta semana encontramos a Abraham, nuestro primer patriarca, en una larga conversación con los Hititas, uno de los pueblos que habitaban en esos días la tierra de Canaán. Abraham quiere adquirir de ellos un terreno en Qiryat Arba, Hebrón, para enterrar a Sara, su esposa, quien había fallecido recientemente.
MONOTEISMO Y ANTISEMITISMO
En esta negociación entre Abraham y los hititas, vemos que los líderes de esta nación pagana (y muy violenta) trataron a Abraham con gran respeto. Además, se dirigen a Abraham como “Nasi Eloqim”, “Un representante de Dios entre nosotros”. Esto es muy extraño ya que los paganos no eran conocidos por tener una mentalidad abierta sobre otros “dioses”. Los dioses mitológicos competían entre sí para demostrar su supremacía. Y Abraham no solo practicaba una religión diferente, su religión era “monoteísta”, lo que significa que negaba la existencia de otros dioses. En otras palabras, mientras otras personas proclamaban: “Mis dioses son más poderosos que tus dioses “, la religión de Abraham sostenía que:” Tus dioses, simplemente, no existen “. Esto debería haber sido considerado por los hititas como una ofensa. Y supongo que sabían que Abraham era un “monoteísta militante”, un ¡iconoclasta ¡que había destruido los ídolos de su propio padre! Por esta misma razón, por sus creencias monoteístas; los judíos fuimos odiados, perseguidos y vistos como cerrados o arrogantes por siglos.
Abraham era diferente de los paganos incluso en el plano físico. Ya que había sido circuncidado. Algo más para distinguirlo.
En aquellos tiempos no había tolerancia religiosa. Vimos, por ejemplo, en el caso de Yosef y sus hermanos en Egipto, que los egipcios no comían en la misma mesa con los judíos, porque consideraban que su dieta -carne- era algo abominable.
¿Cómo fue entonces que Abraham, siendo tan diferente a los hititas, fue respetado por ellos, y seguramente por otros pueblos de la región también?
CREENCIA o CARÁCTER
Creo que los hititas respetaban a Abraham porque Abraham era generoso, respetuoso y humilde.
1. GENEROSIDAD: Abraham, quien era visto por los paganos como el representante de Dios en la tierra, habría tenido todas las razones para actuar con superioridad hacia otras personas. Sería razonable para él exigir, por ejemplo, ofrendas y regalos, como sucedió con Malqi Tsedq, un sacerdote a quien Abraham le dio su diezmo. Pero Abraham, lejos de esperar que otros lo ayudaran materialmente debido a su “superioridad espiritual”, se dedicaba a asistir a los demás. Se sentaba todos los días en la entrada de su famosa tienda esperando recibir a los viajeros que necesitaban sombra, pan y agua.
2. RESPETO: Dios le habló a Abraham y le prometió a él y a sus descendientes la tierra de Canaán. Pero Abraham nunca se comportó arrogantemente frente a los habitantes de Canaán. Su fe incondicional en HaShem podría haberlo llevado a decirles a los paganos que habitaban la tierra: “Esta tierra será mía”. Abraham los trató con dignidad y honor. Abraham representaba el epítome de este tipo de nobleza obliga , “cuanto más cerca estás de Dios, más debes respetar y mostrar deferencia a aquellos que son menos religiosos que tú”.
3. HUMILDAD: la humildad de Abraham se vuelve mucho más evidente cuando comparamos a Abraham, como lo hicieron nuestros Sabios, con Bil’am. Bil’am era un profeta pagano. HaShem se comunicaba con Bil’am, como lo hizo con Abraham. Pero este privilegio, en lugar de hacer que Bil’am sea más humilde, hizo que Bil’am mirara a todas las demás personas con desdén. Bil’am se dijo a sí mismo: Si Dios habla conmigo ¿quién puede ser comparado conmigo? La arrogancia de Bil’am lo hizo comportarse con desprecio hacia los demás. No estaba dispuesto a ayudar a nadie, a menos que viera algún beneficio material en retribución. Era exigente y ambicioso. Y todo esto por su “superioridad espiritual”.
IMITANDO A DIOS
Aunque Abraham tenía ideas diferentes, que él sabía que eran “superiores” a las personas que vivían a su alrededor, Abraham era generoso, respetuoso y estaba dispuesto a ayudar a cualquiera que lo necesitara. Abraham incluso le pidió a Dios que perdonara la vida de las personas que eran espiritualmente y moralmente inferiores a él: la gente de Sodoma y Gomorra. Abraham trataba a todos con respeto y deferencia, independientemente de la fe que profesaran.
Es por eso que Abraham no tuvo enemigos y nunca fue juzgado negativamente por sus diferentes creencias. Por el contrario. Debido a su excelente comportamiento hacia los demás, Abraham se convirtió en una inspiración para otras personas: nuestro patriarca Abraham fue verdaderamente el INFLUENCER más grande de la historia. Y le enseño al mundo cómo identificar al único y verdadero Dios.

ESCRITO EN FEBRERO DE 2016
PASUQ 1: Al director, Salmo para David.


Tú eres nuestra esperanza. Nuestra única esperanza. HaShem, “danos Tu berajá (bendición)” de victoria y paz. Para “Tu pueblo”. Para Tus hijos.

ESCRITO EN 2021
א שִׁיר, הַמַּעֲלוֹת: אֶל-ה’, בַּצָּרָתָה לִּי– קָרָאתִי, וַיַּעֲנֵנִי.
ב ה’–הַצִּילָה נַפְשִׁי, מִשְּׂפַת-שֶׁקֶר: מִלָּשׁוֹן רְמִיָּה.
ג מַה-יִּתֵּן לְךָ, וּמַה-יֹּסִיף לָךְ– לָשׁוֹן רְמִיָּה.
ד חִצֵּי גִבּוֹר שְׁנוּנִים; עִם, גַּחֲלֵי רְתָמִים.
ה אוֹיָה-לִי, כִּי-גַרְתִּי מֶשֶׁךְ; שָׁכַנְתִּי, עִם-אָהֳלֵי קֵדָר.
ו רַבַּת, שָׁכְנָה-לָּהּ נַפְשִׁי– עִם, שׂוֹנֵא שָׁלוֹם.
ז אֲנִי-שָׁלוֹם, וְכִי אֲדַבֵּר; הֵמָּה, לַמִּלְחָמָה.
1. Canto de Maalot. Clamo a Dios desde mi angustia, sabiendo que Él me responderá. 2 HaShem, libérame de los labios de la mentira, de la lengua de los embusteros. 3 ¿Qué [paz] se logrará [con este enemigo]? ¿Qué [otras mentiras] habrán de sumar [para engañar los pueblos de] la lengua embustera? 4 [Sus promesas de paz] son como las flechas venenosas de sus guerreros, o las brasas de retama [que no parecen ardientes] que simulan [la paz] 5 ¡Ay de mí que tengo que vivir entre los habitantes de Méshej [=pueblos del Levante, como Turquía] , y que tengo que residir junto a los pueblos de Quedar [los Ismaelitas, o árabes]! 6 Ya he pasado mucho tiempo al lado de estos pueblos [y he aprendido] que no quieren la paz [y solo piensan en destruirme].7 ¡Yo quiero la paz,[y busco la paz]!. Pero cuando les hablo de paz, mis enemigos piensan en [cómo destruirme con] la guerra
Este es un “extraordinario” Salmo, porque creo que a pesar de haber sido escrito hace 3000 años, hoy no es difícil identificarnos con él.
1-2 Clamo a Dios desde mi angustia, sabiendo que Él me responderá.
HaShem, libérame de los labios de la mentira, de la lengua de los embusteros.
El rey David comienza rogando a Dios que lo salve de estos inusuales enemigos. A diferencia de otras ocasiones en las cuales el rival es caracterizado por su poder militar que pone en peligro la vida de David (por ejemplo, Tehilim 144) en este Salmo la amenaza no llega desde el campo de batalla: este enemigo es peligroso porque traiciona y miente cuando parece que procura la paz, y no es posible confiar en sus promesas de no agresión
3 ¿Qué [paz] se podría logrará [con este enemigo]? ¿Qué [otras mentiras] habrán de sumar [para engañar, estos pueblos] de lengua embustera? 4 [Sus promesas de paz] son [tan engañosas] como las flechas venenosas de sus guerreros; o como las brasas de retama [que no parecen ardientes] con las que simulan [la paz]
Sus mortales flechas no solo dañan la parte del cuerpo herida, porque están envenenadas y así matan. Igualmente, las palabras de este enemigo están envenenadas de odio y muerte, no de armonía y convivencia. En tiempos de paz, la estrategia del enemigo se compara con las brasas de la “retama” (¡me costó mucho encontrar esta palabra, que seguramente tiene su origen en el hebreo “rotem”): las brasas ardientes de este arbusto salvaje se ven grises, apagadas, y parecen inocuas, como la ceniza. Y cuando uno piensa que la brasa está fría la toca, y ¡se quema! y ya es demasiado tarde para darse cuenta. El enemigo del rey David se muestra pacífico e inofensivo, como las brasas de la retama: pero eso es sólo apariencias y promesas vacías. Cuando le acercas tu mano extendida pensando que su odio está apagado, ¡te quemas!
5 ¡Ay de mí que tengo que vivir entre los habitantes de Méshej [=pueblos del Levante, como Turquía] , y que tengo que residir junto a los pueblos de Quedar [los Ishmaelitas y árabes]!
David expresa la angustia de vivir rodeado de pueblos traicioneros. Y finalmente rebela la identidad de estos inusuales rivales sin palabra y honor. Son los propios vecinos de Israel: Méshej, al norte —en el Levante o lo que hoy sería : Líbano, Siria, Turquía— y Kedar al sur— Egipto y Gaza. Un poco de contexto nos va a ayudar a comprender mejor este Salmo. En los tiempos de Rey David y su hijo Shelomó, el reinado de Israel florecía y había alcanzado su apogeo económico. El rey David también había firmado la paz con otros pueblos, como los Fenicios, con quienes estableció tratados comerciales que eran beneficiosos para ambos. La región entera, el Medio Oriente de aquel entonces, se beneficiaba enormemente con la prosperidad y estabilidad de Israel. Era una situación de “win/win”, como dicen hoy, donde todos podían prosperar. Pero para Méshej y Quedar la “prosperidad y la estabilidad” de Israel era insufrible ¡No podían soportar que Israel triunfase y estuviera en paz! Y aunque parezca absolutamente descabellado, para los líderes de estos pueblos era más importante destruir a Israel que beneficiarse de la prosperidad que Israel generosamente compartía con toda la región.
6 Ya he pasado demasiado tiempo al lado de estos pueblos que odian la paz [y solo piensan en destruirme]. 7 Yo quiero la paz,[y busco la paz]. Pero mientras les hablo de paz, mis enemigos [a mis espaldas] piensan en [cómo destruirme con] la guerra.
David los conoce. Vivió mucho tiempo junto a ellos. A estos pueblos, en realidad, no les importa la paz. Su objetivo principal es la destrucción de Israel. Para los enemigos de Israel un tratado de paz no es un objetivo en sí mismo: es solamente un medio para que Israel —confiando ingenuamente en promesas huecas— baje su guardia, se debilite y se exponga más fácilmente a los ataques de sus vecinos. Pero después de haberse quemado repetidas veces con las brasas de retama, David superó su ingenuidad. Y expresó aquí sus palabras de dolor: Debo aceptar que nuestros vecinos — los Ishmaelitas, los antiguos pueblos árabes, que supuestamente son “nuestros primos”— se han contagiado del odio existencial que Amaleq tiene por los judíos.
Creo que David finalmente reconoce que este enemigo es como un tigre salvaje y hambriento, que se acerca a uno con un solo objetivo en mente ¡comernos! Imaginemos lo peligroso, ingenuo y suicida que sería extender al tigre mi mano de paz, y con una sonrisa ofrecerle ir a cenar juntos al mejor restaurante (¡y hacerme cargo de la cuenta!). No hay nada más peligroso que imaginar que el tigre “comprende mi idioma”, y que iremos juntos a cenar en paz. El tigre NO entiende mi lenguaje. Y su hambre no puede esperar. Su olfato y sus instintos, lo controlan. Y cuando me descuido y le extiendo mi mano, voy a terminar siendo su cena.


Esta semana comienza la historia de Abraham nuestro primer patriarca. Dios bendice a Abraham una y otra vez, y le asegura que de él surgirán, y por él serán bendecidos, numerosos pueblos y civilizaciones, y que sus descendientes heredarán la preciada tierra de Canaan: Israel.
Pero las cosas no suceden como lo hubiéramos esperado. Irónicamente, al poco tiempo de llegar a Israel una tremenda hambruna azota la región, probablemente por falta de lluvias. El Midrash dice que nunca hubo una hambruna tan grande en la tierra de Israel. Abraham se ve obligado a escapar. No regresa al norte, de donde salió por orden Divina. Abraham se dirigió a Egipto, un país que gracias al caudaloso rio Nilo no se vio afectado por las sequías.
Abraham llega a Egipto como un refugiado que escapa para no morir de hambre. En Egipto es un extranjero que puede ser fácilmente abusado. Y aparte tiene un problema muy delicado. A pesar de su avanzada edad su esposa Sara era todavía una mujer hermosa.
Abraham conoce la duplicidad de la moralidad egipcia. Para los egipcios el adulterio estaba prohibido. El matrimonio era sagrado. Y ni siquiera el faraón podia tomar una mujer casada. En ese sentido la moralidad egipcia era superior a la lamentable moralidad contemporánea… ¡Pero no existía ningún problema moral o legal en tomar a una mujer viuda!.
La vida humana en esos tiempos no valía nada. Recordemos que hasta hace unos pocos siglos atrás la causa número 1 de muerte no era la enfermedad sino el asesinato. Aparte, para evitar problemas con la ley, había muchas formas de matar sin que se note…. y especialmente a un extranjero.
Previendo todo esto, y con muy pocas opciones en sus manos, Abraham diseña un plan: decir que Sará es en realidad su hermana. De esa manera, Abraham no sería asesinado. Y cuando algún egipcio pidiese la mano de su “hermana”, Abraham negociaría. ¿Su plan? Demandar una dote exhorbitante, un sobreprecio por Sará. Esto llevaría a negociaciones que Abraham trataría de hacerlas lo más largas posible. Y mientras las negociaciones con los candidatos potenciales tienen lugar Abraham podría vender toda la mercadería que trajo para vender, comprar animales, comida y semilla y regresar lo antes posible a Israel.
Pero el plan de Abraham no funcionó come él lo esperaba. ¿Por qué? Porque Abraham nunca llegó a sospechar que el mismísimo Faraón iba a estar interesado en Sará. La Torá cuenta que cuando los hombres del Faraón vieron a Sará decidieron llevarla al harem del monarca egipcio. Y aquí no hubieron negociaciones. Los hombres del Faraón tomaron a Sará por la fuerza, sin el consentimiento de Abraham y luego inundaron a Abraham de “regalos”, seguramente superando la suma exorbitante que Abraham fingía demandar.
Abraham estaba desesperado. Dios no se comunicó con Abraham y él no podía estar seguro si el plan Divino era que tenía que regresar a Israel sin Sará y buscar otra mujer con la cual tener hijos y una gran descendencia como Dios le prometió o esperar la intervención Divina.
HaShem protegió a Sará. Y milagrosamente, toda la corte del Faraón y el mismo monarca sufrieron una rara aflicción que el Faraón, correctamente , interpretó como un castigo Divino. Tras unas cortas investigaciones, dicen los comentarios bíblicos, el verdadero estado civil de Sará fue descubierto . El Faraón citó a Abraham, lo recriminó por lo ocurrido, le regresó a su esposa y lo expulsó de Egipto.
Sin saberlo y sin entender mucho lo que había ocurrido en el palacio, Abraham sano y salvo e irónicamente “rico”, regresó con su amada esposa Sará a la tierra e Israel, y ya nunca más volvió a pisar Egipto.
El plan de Abraham me recuerda a un aspecto muy emotivo de la historia de los judíos de Mashad, Irán. En 1840 los judíos de esta ciudad fueron convertidos por la fuerza al Islam shiita. Los primeros años fueron los más difíciles, porque tenían que fingir que ya no observaban el judaísmo. Entre otras cosas, los judíos se vieron forzados a mantener sus negocios abiertos durante Shabbat. Pero en su esfuerzo por minimizar la violación del Shabbat los dueños del negocio mandaban a algún niño a atender a los clientes. Cuando alguien preguntaba el precio de alguna mercadería el niño le pedía una suma exorbitante, que desalentaba al cliente a comprar “hasta que alguien competente esté al frente del negocio”. Esta situación de pretender el abandono del judaísmo siguió por varios años, hasta que las presiones bajaron y los judíos de Mashad BH pudieron volver a abrazar abiertamente la fe de Abraham Abinu
.

Escrito en Noviembre de 2014
En estos días difíciles para Am Israel, en los que todos tenemos que rezar por la victoria de Medinat Israel y por la seguridad de nuestros jóvenes soldados, los rabinos principales de Israel nos han instado a decir Tefila y leer el libro de Tehilim.
Hoy quiero escribir sobre un Salmo muy especial de Tehilim (Mizmor 144 תהילים קמ“ד) que creo es muy apropiado para este momento en el que nuestros hijos y hermanos, los soldados del Ejercito de Defensa de Israel, están arriesgando sus vidas para proteger a Israel y crear un mejor futuro para todos nosotros.
Dedico este estudio (limmud) a todos ellos.
Los comentaristas de Tehilim , particularmente RaDaQ, explican que el rey David compuso este salmo, cuando estaba luchando contra los Filisteos. Yo también pienso que David compuso este Mizmor mientras estaba en el campo de batalla, en medio del combate. ¿Por qué? Debido a que las palabras, las imágenes, los rezos y los anhelos expresados en este Mizmor son los de un soldado que siente la cercanía inminente del enemigo y la posibilidad de la muerte. Las palabras de este salmo no describen el recuerdo de una batalla, sino la batalla en sí. Los sentimientos, la vulnerabilidad, y los anhelos mientras se están viviendo. El rey David no era un hombre común. Además de ser un Rey y un soldado, era también un poeta. HaShem le concedió la capacidad de poner en palabras la turbulencia que fluía en sus pensamientos y las emociones que atravesaban su corazón, mientras experimentaba esos momentos difíciles.
La lección más importante que David HaMelej nos enseña en este salmo, y lo que cada Yehudi y cada soldado de Israel debe recordar en estos momentos, es que HaShem, nuestro Dios
“va a la guerra con nosotros.” Él está de nuestro lado en el campo de batalla. Al lado de cada soldado de Israel, como lo estuvo con el rey David. Es esta idea, la cercanía de HaShem con los que luchan para defender a Am Israel, lo que nos dará fuerzas y esperanzas que Am Israel BH saldrá victorioso de esta y todas las guerras que (ojalá no) tenga que luchar
לדוד ברוך ה ‘ צורי, המלמד ידי לקרב אצבעותי למלחמה
PASUQ 1:
“[Salmo escrito] por el rey David. Bendito eres, HaShem, mi roca. El que guía mis manos en la batalla, y mis dedos en el combate “
En primer lugar, el rey David bendice a Dios. En otras palabras, él percibe la presencia de HaShem en el campo de batalla. Es cierto que tenemos que luchar personalmente nuestras guerras y no podemos basarnos solamente en milagros. Pero, como dice la Tora, en tiempos de guerra (Deut. 20:04) “HaShem tu Dios te acompañará a luchar contra tus enemigos, para otorgarte la victoria.” HaShem está con su pueblo. Y lucha con ellos en contra de sus enemigos. David lo ve y le dice a HaShem
“Tu eres mi roca”.
La roca era un elemento crucial en la batalla. El soldado se pone detrás de una roca o de un muro para protegerse de los ojos y de las flechas del enemigo. HaShem protege al soldado judío como una roca invisible…
David también le dice a HaShem:
“Tú guías mis manos ….”
cuando peleo contra mi enemigo en una contienda cuerpo a cuerpo, con mis manos desnudas, allí estás Tú, guiando y prácticamente moviendo mis manos.
Y cuando extiendo el arco y lo sostengo con firmeza
“Tú guías mis dedos”
Tú apuntas mis flechas, con precisión.
Cuando ataco al enemigo o cuando me defiendo del enemigo, yo sé que Tú estás conmigo.
PASUQ 2: Ahora, David HaMelekh, alaba a HaShem, y una vez más, reconoce Su permanente presencia en la batalla.
חסדיומצודתימשגביומפלטילימגיניובוחסיתי, הרודדעמיתחתי
“Tú eres mi aliado. Tú eres mi fortaleza. Mi torre. Mi refugio cuando me escapo [del enemigo]. Tú eres mi escudo, en el que confío. Tú [me concedes la victoria] y haces que éstas naciones [enemigas] se rindan “.
PASUQ 3: La batalla es intensa, feroz y peligrosísima. David siente que el enemigo está demasiado cerca. Armado, sediento de su sangre e impredecible. Puede ser que lo hayan visto. Pero la posibilidad de la muerte no representa para David un desafío teológico a su convicción de que Dios existe, o a que HaShem está presente en el campo de batalla. Para David la realidad de Dios supera en importancia a su propia realidad. Y cuando siente que el final podría estar cerca, él se eleva sobre su propia realidad y reflexiona sobre el valor de la vida humana desde la perspectiva de Dios. Y se pregunta a sí mismo
ה ‘מהאדםותדעהובןאנושותחשבהו
“HaShem: ¿qué es un ser humano para merecer Tu atención?
¿Qué es el hijo de hombre, para ser considerado por Ti? “
PASUQ 4: David se da cuenta de su fragilidad y su mortalidad ineludible. Y se pregunta a sí mismo si tal vez, para HaShem los seres humanos somos demasiado pequeños e insignificantes. ¿Por qué HaShem, Señor del Universo, Creador de miles de millones de galaxias, se preocuparía por nosotros?
אדםלהבלדמהימיוכצלעובר
“El ser humano es [efímero] como un soplo; su vida es como una sombra que pasa”
Nuestras vidas son muy cortas. Parecen insustanciales, como un soplo. Fugaces, como una sombra. Ni siquiera como la sombra de un árbol, que crece lentamente y desaparece a través del día. Más bien, la vida le parece ahora a David haMelej como una sombra que pasa, como la sombra de un pájaro en vuelo, que apenas se puede percibir. Sintiendo la posibilidad del final de su vida, David o un soldado judío, no cuestionan a Dios. David se pregunta a sí mismo si él es digno de la atención de Dios. Sobre todo, si su efímera vida ha sido o suficientemente significativa como para ser digna de Dios.
PASUQ 5: Ahora David reza. Articula una Tefilá muy inusual. Es como un espejismo, la visión de un soldado desesperado, que no ve ninguna escapatoria, excepto un milagro.
ה‘ הטשמיךותרדגעבהריםויעשנו
“HaShem, abre los cielos y desciende, toca los montes [donde los enemigos se esconden] para que hagan humo”
Más que una oración David expresa la visión de un soldado que se sabe superado en número por el enemigo y que sabe que en ese escenario sólo “HaShem, descendiendo desde el cielo” puede salvar su vida.
PASUQ 6: David no oculta su vulnerabilidad. Y tiene más Tefilot / espejismos de esperanza. Él desea que HaShem pelee por él. Que use Sus flechas Celestiales contra sus enemigos, y así salve su vida.
ברוקברק, ותפיצםשלחחיציך, ותהומם.
“Manda rayos [desde el cielo] y espárcelos, envía Tus flechas celestiales y llénalos de pánico”.
שלחידיך, ממרוםפצניוהצילני, ממיםרביםמידבנינכר.
PASUQ 7: Y si HaShem no destruye a sus enemigos, David ora por un milagro personal, para que HaShem por lo menos lo salve a él. Levántame con tu mano, elévame desde el campo de batalla, y llévame lejos de aquí a un lugar seguro.
“Envía Tu mano desde el cielo, recógeme y rescátame. Sálvame de este gran peligro), de la mano de estos [enemigos] extranjeros”
PASUQ 8: Ahora David HaMelej expresa a HaShem por qué él merece una victoria milagrosa, y el enemigo una derrota Celestial. El enemigo habla con arrogancia contra los Yehudim y contra Ti, su Dios. Y también miente descaradamente. Ellos, los filisteos, juraron con su mano derecha que vivirían en paz con nosotros, y ahora traicionaron su palabra y nos atacaron.
אשרפיהם, דיבר – שואוימינם, ימיןשקר.
[Sálvame de las manos de los extranjeros] “cuya boca habla con arrogancia, y cuya diestra es una diestra llena de mentiras”.
PASUQ 9: Cuando Tú me salves, HaShem no voy a permanecer en silencio. Voy a dedicar mi vida a Ti. Voy a componer para ti un nuevo poema, Salmo, en el cual cantaré Tus alabanzas:
אלוקים שיר חדש אשירה לך בנבל עשור אזמרה – לך.
“Voy a cantar una nueva canción a Ti, con un arpa de diez cuerdas”
PASUQ 10: En esa canción declararé la verdad: que no fui yo quien ganó la batalla, sino Tú. Tú eres el que decide la suerte de la guerra. El que otorga la victoria a los reyes y la derrota al enemigo
הנותן תשועה למלכים הפוצה את – דויד עבדו מחרב רעה.
“El que da victoria a los reyes, y Aquel que salva a Su siervo David, de la espada mortífera”
PASUQ 11: David ora a Dios de nuevo. “Salva mi vida …”
פצני והצילני מיד בני – נכר אשר פיהם דיבר – שוא וימינם ימין שקר.
“Sálvame de la mano de esos extranjeros que hablan mentira en sus bocas, y cuya diestra es una diestra de mentiras”.
PASUQ 12: Ahora viene un Pasuq muy especial. En medio de la batalla, rodeado por el enemigo cruel y violento, David trae a su mente los recuerdos más dulces. Sus pensamientos son los sueños de cada soldado judío en los momentos más difíciles del combate, o en las largas noches de guardia: Su casa. Su familia. Sus hijos e hijas. Su barrio tranquilo. (Estos Pesuqim son también una extraordinaria ventana que nos permite acceder a lo que era la vida de Am Israel en los tiempos de David haMelej. Cuáles eran, y obviamente cuáles deben ser también para nosotros, los valores, los modales y las aspiraciones del Pueblo judío).
אשרבנינו, כנטיעיםמגודליםבנעוריהםבנותינוכזווייותמחוטבות, תבניתהיכל
מזווינומלאיםמפיקיםמזן אלזןצאננומאליפותמרובבותבחוצותינו
Estando rodeado de asesinos y gene violenta en el campo de batalla, David se acuerda de los refinados niños y jovenes judíos de su ciudad. Para quienes la guerra no es un orgullo, sino una necesidad no deseada. Esos jóvenes son buens y educados debido a que sus padres se ocupan de ellos desde su infancia. Los padres judíos educan a estos niños como “árboles recién plantados”, que tienen que ser ubicados en posición vertical y cuidadosamente recortados, para que crezcan hacia arriba, con principios inamovibles y con fortaleza.
David recuerda también a las niñas, las jóvenes doncellas judías. Ellas son humildes y discretas, pero caminan con clase y dignidad. Son niñas de la realeza. Educadas para ser los pilares de un palacio (= hejal). Este “palacio” es “la casa judía” en la cual los padres coronan a haShem como el Rey de ese hogar.
Finalmente, David también recuerda la bendición material que HaShem tan generosamente les ha otorgado.
“Nuestros hijos jóvenes son como los árboles recién plantados, cuidadosamente trabajados desde su juventud. Nuestras hijas como columnas rectas, capaces de sostener un palacio. Nuestros graneros están llenos, con alimentos de todo tipo. Nuestros rebaños se cuentan por miles, decenas de miles de animales [pastan] en nuestros campos” ..
PASUQ 14: Ahora, David HaMelej articula lo que probablemente es el punto más relevante para justificar su petición a Dios por la victoria y la paz. Una petición que resuena en nuestros oídos como si fuera nuestra propia petición, hoy en día, a HaShem: “Nosotros, Am Israel, hemos sido bendecidos por Tu mano. Hoy tenemos, gracias a Ti, suficiente comida y bienes materiales. Nuestro mayor orgullo son nuestras hermosas familias. Estamos orgullosos de educar, no a pequeños guerreros entrenados para matar, sino a niños y niñas que construirán “palacios” para Ti, y familias que vivirán vidas ejemplares. A nosotros no nos atraen las peleas y conflictos. No preofesamos el odio y la violencia. Nuestros barrios y comunidades son un ejemplo de paz y armonía. No hay robos, ni violencia ente nosotros. Sino lealtad, confianza y respeto. En nuestras ciudades las personas no pelean ni se insultan el uno al otro. Vivimos en prosperidad y paz.
אלופינו מסובליםאיןפרץואיןיוצאתואיןצווחהברחובותינו.
“Nuestros bueyes están cargados [de alimentos], no hay ruptura de paredes [= robo], ni salidas [= infidelidad], ni gritos de violencia en nuestras calles”.
NO QUEREMOS GUERRA. NO NECESITAMOS GUERRA. NO BUSCAMOS ESTA GUERRA.
PASUQ 15: Estamos satisfechos con lo que tenemos,
Pero estamos especialmente felices de lo que somos.
Somos AM ISRAEL.
El pueblo de HaShem
אשריהעםשככהלואשריהעםשה ‘אל – היו
“Felices son los que viven así. Bienaventurados aquellos que HaShem es su Dios”
Sólo queremos vivir en paz.
Y alcanzar nuestra aspiración más alta.
El pueblo de Israel, viviendo en la tierra de Israel, siguiendo la Torá de HaShem, nuestro Dios, el Dios de Israel.
