TEHILIM 20: Cuando el rey de Israel sale a la guerra

ESCRITO EN FEBRERO DE 2016
PASUQ 1: Al director, Salmo para David.

ESCRITO EN FEBRERO DE 2016
PASUQ 1: Al director, Salmo para David.


Tú eres nuestra esperanza. Nuestra única esperanza. HaShem, «danos Tu berajá (bendición)» de victoria y paz. Para «Tu pueblo». Para Tus hijos.

ESCRITO EN 2021
א שִׁיר, הַמַּעֲלוֹת: אֶל-ה’, בַּצָּרָתָה לִּי– קָרָאתִי, וַיַּעֲנֵנִי.
ב ה’–הַצִּילָה נַפְשִׁי, מִשְּׂפַת-שֶׁקֶר: מִלָּשׁוֹן רְמִיָּה.
ג מַה-יִּתֵּן לְךָ, וּמַה-יֹּסִיף לָךְ– לָשׁוֹן רְמִיָּה.
ד חִצֵּי גִבּוֹר שְׁנוּנִים; עִם, גַּחֲלֵי רְתָמִים.
ה אוֹיָה-לִי, כִּי-גַרְתִּי מֶשֶׁךְ; שָׁכַנְתִּי, עִם-אָהֳלֵי קֵדָר.
ו רַבַּת, שָׁכְנָה-לָּהּ נַפְשִׁי– עִם, שׂוֹנֵא שָׁלוֹם.
ז אֲנִי-שָׁלוֹם, וְכִי אֲדַבֵּר; הֵמָּה, לַמִּלְחָמָה.
1. Canto de Maalot. Clamo a Dios desde mi angustia, sabiendo que Él me responderá. 2 HaShem, libérame de los labios de la mentira, de la lengua de los embusteros. 3 ¿Qué [paz] se logrará [con este enemigo]? ¿Qué [otras mentiras] habrán de sumar [para engañar los pueblos de] la lengua embustera? 4 [Sus promesas de paz] son como las flechas venenosas de sus guerreros, o las brasas de retama [que no parecen ardientes] que simulan [la paz] 5 ¡Ay de mí que tengo que vivir entre los habitantes de Méshej [=pueblos del Levante, como Turquía] , y que tengo que residir junto a los pueblos de Quedar [los Ismaelitas, o árabes]! 6 Ya he pasado mucho tiempo al lado de estos pueblos [y he aprendido] que no quieren la paz [y solo piensan en destruirme].7 ¡Yo quiero la paz,[y busco la paz]!. Pero cuando les hablo de paz, mis enemigos piensan en [cómo destruirme con] la guerra
Este es un “extraordinario” Salmo, porque creo que a pesar de haber sido escrito hace 3000 años, hoy no es difícil identificarnos con él.
1-2 Clamo a Dios desde mi angustia, sabiendo que Él me responderá.
HaShem, libérame de los labios de la mentira, de la lengua de los embusteros.
El rey David comienza rogando a Dios que lo salve de estos inusuales enemigos. A diferencia de otras ocasiones en las cuales el rival es caracterizado por su poder militar que pone en peligro la vida de David (por ejemplo, Tehilim 144) en este Salmo la amenaza no llega desde el campo de batalla: este enemigo es peligroso porque traiciona y miente cuando parece que procura la paz, y no es posible confiar en sus promesas de no agresión
3 ¿Qué [paz] se podría logrará [con este enemigo]? ¿Qué [otras mentiras] habrán de sumar [para engañar, estos pueblos] de lengua embustera? 4 [Sus promesas de paz] son [tan engañosas] como las flechas venenosas de sus guerreros; o como las brasas de retama [que no parecen ardientes] con las que simulan [la paz]
Sus mortales flechas no solo dañan la parte del cuerpo herida, porque están envenenadas y así matan. Igualmente, las palabras de este enemigo están envenenadas de odio y muerte, no de armonía y convivencia. En tiempos de paz, la estrategia del enemigo se compara con las brasas de la “retama” (¡me costó mucho encontrar esta palabra, que seguramente tiene su origen en el hebreo “rotem”): las brasas ardientes de este arbusto salvaje se ven grises, apagadas, y parecen inocuas, como la ceniza. Y cuando uno piensa que la brasa está fría la toca, y ¡se quema! y ya es demasiado tarde para darse cuenta. El enemigo del rey David se muestra pacífico e inofensivo, como las brasas de la retama: pero eso es sólo apariencias y promesas vacías. Cuando le acercas tu mano extendida pensando que su odio está apagado, ¡te quemas!
5 ¡Ay de mí que tengo que vivir entre los habitantes de Méshej [=pueblos del Levante, como Turquía] , y que tengo que residir junto a los pueblos de Quedar [los Ishmaelitas y árabes]!
David expresa la angustia de vivir rodeado de pueblos traicioneros. Y finalmente rebela la identidad de estos inusuales rivales sin palabra y honor. Son los propios vecinos de Israel: Méshej, al norte —en el Levante o lo que hoy sería : Líbano, Siria, Turquía— y Kedar al sur— Egipto y Gaza. Un poco de contexto nos va a ayudar a comprender mejor este Salmo. En los tiempos de Rey David y su hijo Shelomó, el reinado de Israel florecía y había alcanzado su apogeo económico. El rey David también había firmado la paz con otros pueblos, como los Fenicios, con quienes estableció tratados comerciales que eran beneficiosos para ambos. La región entera, el Medio Oriente de aquel entonces, se beneficiaba enormemente con la prosperidad y estabilidad de Israel. Era una situación de “win/win”, como dicen hoy, donde todos podían prosperar. Pero para Méshej y Quedar la “prosperidad y la estabilidad” de Israel era insufrible ¡No podían soportar que Israel triunfase y estuviera en paz! Y aunque parezca absolutamente descabellado, para los líderes de estos pueblos era más importante destruir a Israel que beneficiarse de la prosperidad que Israel generosamente compartía con toda la región.
6 Ya he pasado demasiado tiempo al lado de estos pueblos que odian la paz [y solo piensan en destruirme]. 7 Yo quiero la paz,[y busco la paz]. Pero mientras les hablo de paz, mis enemigos [a mis espaldas] piensan en [cómo destruirme con] la guerra.
David los conoce. Vivió mucho tiempo junto a ellos. A estos pueblos, en realidad, no les importa la paz. Su objetivo principal es la destrucción de Israel. Para los enemigos de Israel un tratado de paz no es un objetivo en sí mismo: es solamente un medio para que Israel —confiando ingenuamente en promesas huecas— baje su guardia, se debilite y se exponga más fácilmente a los ataques de sus vecinos. Pero después de haberse quemado repetidas veces con las brasas de retama, David superó su ingenuidad. Y expresó aquí sus palabras de dolor: Debo aceptar que nuestros vecinos — los Ishmaelitas, los antiguos pueblos árabes, que supuestamente son “nuestros primos”— se han contagiado del odio existencial que Amaleq tiene por los judíos.
Creo que David finalmente reconoce que este enemigo es como un tigre salvaje y hambriento, que se acerca a uno con un solo objetivo en mente ¡comernos! Imaginemos lo peligroso, ingenuo y suicida que sería extender al tigre mi mano de paz, y con una sonrisa ofrecerle ir a cenar juntos al mejor restaurante (¡y hacerme cargo de la cuenta!). No hay nada más peligroso que imaginar que el tigre “comprende mi idioma”, y que iremos juntos a cenar en paz. El tigre NO entiende mi lenguaje. Y su hambre no puede esperar. Su olfato y sus instintos, lo controlan. Y cuando me descuido y le extiendo mi mano, voy a terminar siendo su cena.


Esta semana comienza la historia de Abraham nuestro primer patriarca. Dios bendice a Abraham una y otra vez, y le asegura que de él surgirán, y por él serán bendecidos, numerosos pueblos y civilizaciones, y que sus descendientes heredarán la preciada tierra de Canaan: Israel.
Pero las cosas no suceden como lo hubiéramos esperado. Irónicamente, al poco tiempo de llegar a Israel una tremenda hambruna azota la región, probablemente por falta de lluvias. El Midrash dice que nunca hubo una hambruna tan grande en la tierra de Israel. Abraham se ve obligado a escapar. No regresa al norte, de donde salió por orden Divina. Abraham se dirigió a Egipto, un país que gracias al caudaloso rio Nilo no se vio afectado por las sequías.
Abraham llega a Egipto como un refugiado que escapa para no morir de hambre. En Egipto es un extranjero que puede ser fácilmente abusado. Y aparte tiene un problema muy delicado. A pesar de su avanzada edad su esposa Sara era todavía una mujer hermosa.
Abraham conoce la duplicidad de la moralidad egipcia. Para los egipcios el adulterio estaba prohibido. El matrimonio era sagrado. Y ni siquiera el faraón podia tomar una mujer casada. En ese sentido la moralidad egipcia era superior a la lamentable moralidad contemporánea… ¡Pero no existía ningún problema moral o legal en tomar a una mujer viuda!.
La vida humana en esos tiempos no valía nada. Recordemos que hasta hace unos pocos siglos atrás la causa número 1 de muerte no era la enfermedad sino el asesinato. Aparte, para evitar problemas con la ley, había muchas formas de matar sin que se note…. y especialmente a un extranjero.
Previendo todo esto, y con muy pocas opciones en sus manos, Abraham diseña un plan: decir que Sará es en realidad su hermana. De esa manera, Abraham no sería asesinado. Y cuando algún egipcio pidiese la mano de su “hermana”, Abraham negociaría. ¿Su plan? Demandar una dote exhorbitante, un sobreprecio por Sará. Esto llevaría a negociaciones que Abraham trataría de hacerlas lo más largas posible. Y mientras las negociaciones con los candidatos potenciales tienen lugar Abraham podría vender toda la mercadería que trajo para vender, comprar animales, comida y semilla y regresar lo antes posible a Israel.
Pero el plan de Abraham no funcionó come él lo esperaba. ¿Por qué? Porque Abraham nunca llegó a sospechar que el mismísimo Faraón iba a estar interesado en Sará. La Torá cuenta que cuando los hombres del Faraón vieron a Sará decidieron llevarla al harem del monarca egipcio. Y aquí no hubieron negociaciones. Los hombres del Faraón tomaron a Sará por la fuerza, sin el consentimiento de Abraham y luego inundaron a Abraham de “regalos”, seguramente superando la suma exorbitante que Abraham fingía demandar.
Abraham estaba desesperado. Dios no se comunicó con Abraham y él no podía estar seguro si el plan Divino era que tenía que regresar a Israel sin Sará y buscar otra mujer con la cual tener hijos y una gran descendencia como Dios le prometió o esperar la intervención Divina.
HaShem protegió a Sará. Y milagrosamente, toda la corte del Faraón y el mismo monarca sufrieron una rara aflicción que el Faraón, correctamente , interpretó como un castigo Divino. Tras unas cortas investigaciones, dicen los comentarios bíblicos, el verdadero estado civil de Sará fue descubierto . El Faraón citó a Abraham, lo recriminó por lo ocurrido, le regresó a su esposa y lo expulsó de Egipto.
Sin saberlo y sin entender mucho lo que había ocurrido en el palacio, Abraham sano y salvo e irónicamente «rico», regresó con su amada esposa Sará a la tierra e Israel, y ya nunca más volvió a pisar Egipto.
El plan de Abraham me recuerda a un aspecto muy emotivo de la historia de los judíos de Mashad, Irán. En 1840 los judíos de esta ciudad fueron convertidos por la fuerza al Islam shiita. Los primeros años fueron los más difíciles, porque tenían que fingir que ya no observaban el judaísmo. Entre otras cosas, los judíos se vieron forzados a mantener sus negocios abiertos durante Shabbat. Pero en su esfuerzo por minimizar la violación del Shabbat los dueños del negocio mandaban a algún niño a atender a los clientes. Cuando alguien preguntaba el precio de alguna mercadería el niño le pedía una suma exorbitante, que desalentaba al cliente a comprar “hasta que alguien competente esté al frente del negocio”. Esta situación de pretender el abandono del judaísmo siguió por varios años, hasta que las presiones bajaron y los judíos de Mashad BH pudieron volver a abrazar abiertamente la fe de Abraham Abinu
.

Escrito en Noviembre de 2014
En estos días difíciles para Am Israel, en los que todos tenemos que rezar por la victoria de Medinat Israel y por la seguridad de nuestros jóvenes soldados, los rabinos principales de Israel nos han instado a decir Tefila y leer el libro de Tehilim.
Hoy quiero escribir sobre un Salmo muy especial de Tehilim (Mizmor 144 תהילים קמ«ד) que creo es muy apropiado para este momento en el que nuestros hijos y hermanos, los soldados del Ejercito de Defensa de Israel, están arriesgando sus vidas para proteger a Israel y crear un mejor futuro para todos nosotros.
Dedico este estudio (limmud) a todos ellos.
Los comentaristas de Tehilim , particularmente RaDaQ, explican que el rey David compuso este salmo, cuando estaba luchando contra los Filisteos. Yo también pienso que David compuso este Mizmor mientras estaba en el campo de batalla, en medio del combate. ¿Por qué? Debido a que las palabras, las imágenes, los rezos y los anhelos expresados en este Mizmor son los de un soldado que siente la cercanía inminente del enemigo y la posibilidad de la muerte. Las palabras de este salmo no describen el recuerdo de una batalla, sino la batalla en sí. Los sentimientos, la vulnerabilidad, y los anhelos mientras se están viviendo. El rey David no era un hombre común. Además de ser un Rey y un soldado, era también un poeta. HaShem le concedió la capacidad de poner en palabras la turbulencia que fluía en sus pensamientos y las emociones que atravesaban su corazón, mientras experimentaba esos momentos difíciles.
La lección más importante que David HaMelej nos enseña en este salmo, y lo que cada Yehudi y cada soldado de Israel debe recordar en estos momentos, es que HaShem, nuestro Dios
«va a la guerra con nosotros.» Él está de nuestro lado en el campo de batalla. Al lado de cada soldado de Israel, como lo estuvo con el rey David. Es esta idea, la cercanía de HaShem con los que luchan para defender a Am Israel, lo que nos dará fuerzas y esperanzas que Am Israel BH saldrá victorioso de esta y todas las guerras que (ojalá no) tenga que luchar
לדוד ברוך ה ‘ צורי, המלמד ידי לקרב אצבעותי למלחמה
PASUQ 1:
«[Salmo escrito] por el rey David. Bendito eres, HaShem, mi roca. El que guía mis manos en la batalla, y mis dedos en el combate «
En primer lugar, el rey David bendice a Dios. En otras palabras, él percibe la presencia de HaShem en el campo de batalla. Es cierto que tenemos que luchar personalmente nuestras guerras y no podemos basarnos solamente en milagros. Pero, como dice la Tora, en tiempos de guerra (Deut. 20:04) «HaShem tu Dios te acompañará a luchar contra tus enemigos, para otorgarte la victoria.» HaShem está con su pueblo. Y lucha con ellos en contra de sus enemigos. David lo ve y le dice a HaShem
«Tu eres mi roca».
La roca era un elemento crucial en la batalla. El soldado se pone detrás de una roca o de un muro para protegerse de los ojos y de las flechas del enemigo. HaShem protege al soldado judío como una roca invisible…
David también le dice a HaShem:
«Tú guías mis manos ….»
cuando peleo contra mi enemigo en una contienda cuerpo a cuerpo, con mis manos desnudas, allí estás Tú, guiando y prácticamente moviendo mis manos.
Y cuando extiendo el arco y lo sostengo con firmeza
«Tú guías mis dedos»
Tú apuntas mis flechas, con precisión.
Cuando ataco al enemigo o cuando me defiendo del enemigo, yo sé que Tú estás conmigo.
PASUQ 2: Ahora, David HaMelekh, alaba a HaShem, y una vez más, reconoce Su permanente presencia en la batalla.
חסדיומצודתימשגביומפלטילימגיניובוחסיתי, הרודדעמיתחתי
«Tú eres mi aliado. Tú eres mi fortaleza. Mi torre. Mi refugio cuando me escapo [del enemigo]. Tú eres mi escudo, en el que confío. Tú [me concedes la victoria] y haces que éstas naciones [enemigas] se rindan «.
PASUQ 3: La batalla es intensa, feroz y peligrosísima. David siente que el enemigo está demasiado cerca. Armado, sediento de su sangre e impredecible. Puede ser que lo hayan visto. Pero la posibilidad de la muerte no representa para David un desafío teológico a su convicción de que Dios existe, o a que HaShem está presente en el campo de batalla. Para David la realidad de Dios supera en importancia a su propia realidad. Y cuando siente que el final podría estar cerca, él se eleva sobre su propia realidad y reflexiona sobre el valor de la vida humana desde la perspectiva de Dios. Y se pregunta a sí mismo
ה ‘מהאדםותדעהובןאנושותחשבהו
«HaShem: ¿qué es un ser humano para merecer Tu atención?
¿Qué es el hijo de hombre, para ser considerado por Ti? «
PASUQ 4: David se da cuenta de su fragilidad y su mortalidad ineludible. Y se pregunta a sí mismo si tal vez, para HaShem los seres humanos somos demasiado pequeños e insignificantes. ¿Por qué HaShem, Señor del Universo, Creador de miles de millones de galaxias, se preocuparía por nosotros?
אדםלהבלדמהימיוכצלעובר
«El ser humano es [efímero] como un soplo; su vida es como una sombra que pasa»
Nuestras vidas son muy cortas. Parecen insustanciales, como un soplo. Fugaces, como una sombra. Ni siquiera como la sombra de un árbol, que crece lentamente y desaparece a través del día. Más bien, la vida le parece ahora a David haMelej como una sombra que pasa, como la sombra de un pájaro en vuelo, que apenas se puede percibir. Sintiendo la posibilidad del final de su vida, David o un soldado judío, no cuestionan a Dios. David se pregunta a sí mismo si él es digno de la atención de Dios. Sobre todo, si su efímera vida ha sido o suficientemente significativa como para ser digna de Dios.
PASUQ 5: Ahora David reza. Articula una Tefilá muy inusual. Es como un espejismo, la visión de un soldado desesperado, que no ve ninguna escapatoria, excepto un milagro.
ה‘ הטשמיךותרדגעבהריםויעשנו
«HaShem, abre los cielos y desciende, toca los montes [donde los enemigos se esconden] para que hagan humo»
Más que una oración David expresa la visión de un soldado que se sabe superado en número por el enemigo y que sabe que en ese escenario sólo «HaShem, descendiendo desde el cielo» puede salvar su vida.
PASUQ 6: David no oculta su vulnerabilidad. Y tiene más Tefilot / espejismos de esperanza. Él desea que HaShem pelee por él. Que use Sus flechas Celestiales contra sus enemigos, y así salve su vida.
ברוקברק, ותפיצםשלחחיציך, ותהומם.
«Manda rayos [desde el cielo] y espárcelos, envía Tus flechas celestiales y llénalos de pánico».
שלחידיך, ממרוםפצניוהצילני, ממיםרביםמידבנינכר.
PASUQ 7: Y si HaShem no destruye a sus enemigos, David ora por un milagro personal, para que HaShem por lo menos lo salve a él. Levántame con tu mano, elévame desde el campo de batalla, y llévame lejos de aquí a un lugar seguro.
«Envía Tu mano desde el cielo, recógeme y rescátame. Sálvame de este gran peligro), de la mano de estos [enemigos] extranjeros»
PASUQ 8: Ahora David HaMelej expresa a HaShem por qué él merece una victoria milagrosa, y el enemigo una derrota Celestial. El enemigo habla con arrogancia contra los Yehudim y contra Ti, su Dios. Y también miente descaradamente. Ellos, los filisteos, juraron con su mano derecha que vivirían en paz con nosotros, y ahora traicionaron su palabra y nos atacaron.
אשרפיהם, דיבר – שואוימינם, ימיןשקר.
[Sálvame de las manos de los extranjeros] «cuya boca habla con arrogancia, y cuya diestra es una diestra llena de mentiras».
PASUQ 9: Cuando Tú me salves, HaShem no voy a permanecer en silencio. Voy a dedicar mi vida a Ti. Voy a componer para ti un nuevo poema, Salmo, en el cual cantaré Tus alabanzas:
אלוקים שיר חדש אשירה לך בנבל עשור אזמרה – לך.
«Voy a cantar una nueva canción a Ti, con un arpa de diez cuerdas»
PASUQ 10: En esa canción declararé la verdad: que no fui yo quien ganó la batalla, sino Tú. Tú eres el que decide la suerte de la guerra. El que otorga la victoria a los reyes y la derrota al enemigo
הנותן תשועה למלכים הפוצה את – דויד עבדו מחרב רעה.
«El que da victoria a los reyes, y Aquel que salva a Su siervo David, de la espada mortífera»
PASUQ 11: David ora a Dios de nuevo. «Salva mi vida …»
פצני והצילני מיד בני – נכר אשר פיהם דיבר – שוא וימינם ימין שקר.
«Sálvame de la mano de esos extranjeros que hablan mentira en sus bocas, y cuya diestra es una diestra de mentiras».
PASUQ 12: Ahora viene un Pasuq muy especial. En medio de la batalla, rodeado por el enemigo cruel y violento, David trae a su mente los recuerdos más dulces. Sus pensamientos son los sueños de cada soldado judío en los momentos más difíciles del combate, o en las largas noches de guardia: Su casa. Su familia. Sus hijos e hijas. Su barrio tranquilo. (Estos Pesuqim son también una extraordinaria ventana que nos permite acceder a lo que era la vida de Am Israel en los tiempos de David haMelej. Cuáles eran, y obviamente cuáles deben ser también para nosotros, los valores, los modales y las aspiraciones del Pueblo judío).
אשרבנינו, כנטיעיםמגודליםבנעוריהםבנותינוכזווייותמחוטבות, תבניתהיכל
מזווינומלאיםמפיקיםמזן אלזןצאננומאליפותמרובבותבחוצותינו
Estando rodeado de asesinos y gene violenta en el campo de batalla, David se acuerda de los refinados niños y jovenes judíos de su ciudad. Para quienes la guerra no es un orgullo, sino una necesidad no deseada. Esos jóvenes son buens y educados debido a que sus padres se ocupan de ellos desde su infancia. Los padres judíos educan a estos niños como «árboles recién plantados», que tienen que ser ubicados en posición vertical y cuidadosamente recortados, para que crezcan hacia arriba, con principios inamovibles y con fortaleza.
David recuerda también a las niñas, las jóvenes doncellas judías. Ellas son humildes y discretas, pero caminan con clase y dignidad. Son niñas de la realeza. Educadas para ser los pilares de un palacio (= hejal). Este «palacio» es «la casa judía» en la cual los padres coronan a haShem como el Rey de ese hogar.
Finalmente, David también recuerda la bendición material que HaShem tan generosamente les ha otorgado.
«Nuestros hijos jóvenes son como los árboles recién plantados, cuidadosamente trabajados desde su juventud. Nuestras hijas como columnas rectas, capaces de sostener un palacio. Nuestros graneros están llenos, con alimentos de todo tipo. Nuestros rebaños se cuentan por miles, decenas de miles de animales [pastan] en nuestros campos» ..
PASUQ 14: Ahora, David HaMelej articula lo que probablemente es el punto más relevante para justificar su petición a Dios por la victoria y la paz. Una petición que resuena en nuestros oídos como si fuera nuestra propia petición, hoy en día, a HaShem: «Nosotros, Am Israel, hemos sido bendecidos por Tu mano. Hoy tenemos, gracias a Ti, suficiente comida y bienes materiales. Nuestro mayor orgullo son nuestras hermosas familias. Estamos orgullosos de educar, no a pequeños guerreros entrenados para matar, sino a niños y niñas que construirán «palacios» para Ti, y familias que vivirán vidas ejemplares. A nosotros no nos atraen las peleas y conflictos. No preofesamos el odio y la violencia. Nuestros barrios y comunidades son un ejemplo de paz y armonía. No hay robos, ni violencia ente nosotros. Sino lealtad, confianza y respeto. En nuestras ciudades las personas no pelean ni se insultan el uno al otro. Vivimos en prosperidad y paz.
אלופינו מסובליםאיןפרץואיןיוצאתואיןצווחהברחובותינו.
«Nuestros bueyes están cargados [de alimentos], no hay ruptura de paredes [= robo], ni salidas [= infidelidad], ni gritos de violencia en nuestras calles».
NO QUEREMOS GUERRA. NO NECESITAMOS GUERRA. NO BUSCAMOS ESTA GUERRA.
PASUQ 15: Estamos satisfechos con lo que tenemos,
Pero estamos especialmente felices de lo que somos.
Somos AM ISRAEL.
El pueblo de HaShem
אשריהעםשככהלואשריהעםשה ‘אל – היו
«Felices son los que viven así. Bienaventurados aquellos que HaShem es su Dios»
Sólo queremos vivir en paz.
Y alcanzar nuestra aspiración más alta.
El pueblo de Israel, viviendo en la tierra de Israel, siguiendo la Torá de HaShem, nuestro Dios, el Dios de Israel.


El PELIGRO DE LAS PROYECCIONES POSITIVAS
En 1944, un prisionero escapó de Auschwitz y llegó a Budapest, Hungría, donde solicitó hablar con sus hermanos judíos. La comunidad se reunió, y todos se congregaron para escucharlo. El hombre compartió lo que había vivido y les dijo: «No nos llevan allí para trabajar. Nos llevan para matarnos en cámaras de gas: están matando a nuestros ancianos, mujeres e incluso niños. No se dejen engañar: Auschwitz no es un campo de trabajo, sino un campo de exterminio». La gente escuchó horrorizada. Después de que el hombre terminó su testimonio, los líderes comenzaron a debatir qué hacer con esta información. Dicen que uno de los dirigentes judíos, un hombre muy inteligente, mesurado y altamente respetado, dijo: «Estoy seguro de que los alemanes quieren nuestro dinero. Y si pueden, tomarán nuestras propiedades y posesiones. En el peor de los casos, dado que es tiempo de guerra y no tienen trabajadores, podrían obligarnos a trabajar en fábricas de armas o a producir ropa para el ejército. Pero ¿llevarnos a matar? ¡Eso es ridículo! ¿Para qué les serviría a los alemanes deportar a mi anciano padre, que no puede trabajar, o a mi hija de 5 años a Auschwitz? ¿Cómo se beneficiarían los nazis de ello? Los alemanes son muy astutos y en este momento necesitan concentrar todos sus esfuerzos en el Frente Oriental con Rusia. ¿Ustedes creen que desviarán sus recursos militares y usarán a sus soldados para encontrar y transportar a judíos ancianos y niños para ejecutarlos? Esta historia es completamente absurda».
La lógica de este líder judío era impecable. Alemania se enfrentaba al ejército ruso y necesitaba todas las fuerzas disponibles en el frente de guerra. Sin embargo, la ingenuidad y la lógica utilizada para estimar las intenciones de los nazis nos llevaron a subestimar a los Nazis y tuvieron un alto costo. Hitler decidió no enviar refuerzos militares a los alemanes que luchaban en Rusia. En cambio, entre el 15 de mayo y el 9 de julio de 1944, dirigió sus soldados a encontrar, reunir y deportar a 434,000 judíos en 147 trenes. La mayoría de ellos llegaron a Auschwitz, donde el 80 por ciento fue asesinado en cámaras de gas al llegar al campo de exterminio. Quién sabe cuántas miles de vidas judías podrían haberse salvado si no hubiéramos «humanizado» a los nazis. Si hubiéramos comprendido que hay un mal inimaginable en algunas personas. Un mal que es literalmente inconcebible para las personas decentes, más allá de la lógica o incluso en contra del interés práctico del enemigo.
LA TORÁ NOS ADVIRTIÓ SOBRE AMALEQ
Cuando salimos de Egipto, escapando hacia la libertad después de 140 años de esclavitud, fuimos atacados por Amaleq. Fue un ataque a traición sin razón, motivo ni lógica. En ese momento, nosotros los judíos no éramos capitalistas, comunistas, socialistas ni colonizadores; éramos refugiados. No teníamos dinero ni poder. Pero igual sufrimos el primer ataque antisemita.
Tampoco hubo conflictos territoriales; ¡estábamos en el desierto! El territorio de Amaleq no estaba en nuestros planes de conquista.
Amaleq es especial porque su odio hacia los judíos no depende de lo que los judíos «tenemos» o de lo que los judíos «hacemos». Amaleq odia a los judíos por lo que «somos»: el pueblo de Dios.
El odio de Amaleq es incondicional.
Es existencial.
Vale la pena señalar que este primer ataque antisemita no fue un asalto militar directo. ¿Por qué? Porque aunque no estábamos preparados para la guerra, éramos muchos, alrededor de 3 millones de personas. Amaleq sabía que no podía destruirnos. Pero eso no impidió que Amaleq nos atacara por la espalda, y saliera a matar a los ancianos, los hombres enfermos, los niños y las mujeres con sus pequeños hijos. En otras palabras, a todos aquellos que no podían seguir nuestro apresurado éxodo de Egipto y no podían defenderse.
El ataque de Amaleq no fue un conflicto militar, sino un ataque terrorista. El primero registrado en la historia bíblica. Fue un ataque dirigido a «matar a tantos judíos como fuera posible» y causar daño y dolor a nuestro pueblo.
El pueblo de Israel en ese momento aún no tenía un ejército organizado. Y Amaleq sabía que pagaría un alto precio por su acto terrorista. Pero eso tampoco los detuvo. Moshe le dijo a Yehoshúa: «Elige algunos hombres y sal a luchar, a defendernos, contra Amaleq». Y milagrosamente, pudimos derrotarlos. En ese momento, la Torá también nos advirtió de manera absolutamente dramática, asegurando que esta era la primera vez que enfrentamos a Amaleq, pero no sería la última. El párrafo bíblico, Shemot / Éxodo 17:13, concluye con las palabras: מלחמה לה’ בעמלק מדור דור. La guerra que el pueblo de Dios debe librar contra, las «fuerzas del mal» de, Amaleq será «MIDDOR DOR», lo que significa, por las generaciones futuras…
¿QUIÉNES SON PEORES, HAMÁS O LOS NAZIS?
Lo que sucedió el Shabbat pasado, ese fatídico 7 de octubre por la mañana, en el sur de Israel, fue un ataque de Amaleq, que cambia constantemente de nombre: Adriano, Hitler, Arafat, Hamán o Hamás, pero nunca pierde su intención asesina y su obsesión por matar judíos. Lo que caracteriza a Amaleq, desde el principio, es que su odio hacia los judíos es completamente irracional. Pero en el caso de Hamás, el odio también es suicida.
Un terrorista palestino que fue capturado e interrogado este sábado después del ataque confesó, entre otras cosas, que los líderes de Hamás enviaron a más de mil de sus jóvenes «a morir». Sabían que la mayoría de ellos no regresarían vivos a Gaza. En este sentido, y escribo esto temblando, Hamás es peor que los nazis porque no les importa sacrificar sus propias vidas o las vidas de sus hijos para matar a un judío, incluso matar a bebés.
Durante mucho tiempo nos dejamos engañar y humanizamos a Hamás. Muchos líderes judíos y políticos en Israel y Estados Unidos cometieron el pecado capital de la ingenuidad. Pensaron que el enemigo piensa como nosotros. Que los palestinos en Gaza desean prosperidad, oportunidades de trabajo, un buen sistema de atención médica y educación para criar a sus hijos en paz. Y que si los dejamos en paz, nos dejarán en paz. שקט יענה בשקט Hay un nombre para este grave pecado: «proyección positiva». Eso es cuando uno proyecta sus propios ideales y aspiraciones sobre un enemigo que proviene de una cultura medieval, barbárica y suicida.
Nos negamos a creer lo que claramente establece la Carta Fundacional de Hamas: que el objetivo explícito de Hamas no es la paz, sino la victoria a través del Yihad, es decir, la eliminación del estado de Israel, un judío tras otro.
Olvidamos que el odio de Amaleq hacia los judíos supera el amor de Amaleq por su propio pueblo o incluso por sus propios hijos, a quienes no dudan en utilizar como escudos humanos.
Nos negamos a abrir los ojos y ver esos videos que muestran a los maestros palestinos en las escuelas de Gaza enseñando a sus estudiantes el ideal de ser mártires (muyahidines) y tener como objetivo de su vida «morir» mientras matan a un judío. Esta fue la «educación» que estos monstruos barbáricos recibieron en sus escuelas 15 o 20 años atrás, y los que condujo a realizar las atrocidades del 7 de octubre. ¿Hasta cuándo mantendremos nuestros ojos cerrados?
Y, sobre todo, NO hicimos caso a la advertencia singular que la Torá nos dijo hace 3,500 años y que nuestros rabinos establecieron como la única lectura bíblicamente obligatoria (mideoraita) de la Torá.
DEUTERONOMIO Capítulo 25.
17.»Recuerda lo que Amaleq hizo contigo cuando salías de Egipto.
18. [Amaleq] te emboscó en el camino y te atacó por detrás, apuntando a los más débiles, cuando estábamos cansados y exhaustos. Amaleq no temió a tu Dios, aunque habían oído lo que tu Dios hizo en Egipto con Faraón y tus enemigos.
19. Por lo tanto, cuando estés en tu tierra y hayas eliminado a los enemigos que te rodean, [no bajes la guardia] y elimina todo rastro de Amaleq de debajo de los cielos. NO LO OLVIDES.»
Lamentablemente, la convivencia pacífica con Amaleq en nuestro vecindario es imposible. Debemos mantenernos siempre vigilantes, ya que no podemos creer en treguas o promesas de paz.
Israel nunca puede bajar la guardia.
Nunca más puede dejarle la puerta abierta a Amaleq.
La opción es: ellos o nosotros.
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Una niña de tercer grado me preguntó ayer: «¿Cómo es posible que HaShem permitiera lo que sucedió en Otef Gaza?» Instintivamente cubrí mi rostro con mis manos y le dije: «Necesitas un rabino más sabio que yo para responder a eso».
Pero quiero compartir contigo una reflexión, una idea que nuestros rabinos expresaron hace casi 2000 años, cuando se hicieron una pregunta similar.
Cuando el ejército romano derrotó y masacró a los valientes soldados judíos, entró en Jerusalem, tomó más de un millón de prisioneros de guerra y destruyó el Templo. Se preguntaron ¿Qué pasó? ¿Cómo pudo ser que Dios, el protector de Israel, no interviniera para evitarlo? La respuesta que dieron los Sabios fue breve y decisiva: «Sinat Jinam» – Odio gratuito, sin fundamento, entre hermanos judíos.
Nuestros rabinos estaban expresando una idea muy poderosa: DIOS ESTÁ CON ISRAEL CUANDO ISRAEL ESTÁ UNIDO. PERO CUANDO NOS PELEAMOS ENTRE NOSOTROS, CUANDO ESTAMOS DIVIDIDOS, SU PROTECCIÓN NOS ABANDONA. La Torá llama a esto HESTER PANIM, es decir: que Dios, metafóricamente «deja de mirar», deja de intervenir en nuestro favor y quedamos a merced del enemigo.
En los últimos 9 meses ocurrieron eventos muy graves en Israel, que hoy todos queremos olvidar. No estoy seguro de que todos los lectores estén al tanto, pero intentaré resumir lo que sucedió de la manera más precisa posible. Los detalles se pueden verificar en diarios y redes sociales en hebreo.
Poco después de que asumiera el cargo, comenzaron las manifestaciones contra el nuevo gobierno de Israel elegido democráticamente. Especialmente en Tel Aviv, donde participaron cientos de miles de personas. La razón inicial citada fue la oposición a las reformas judiciales propuestas por el gobierno. Y a pesar de la disposición del gobierno de suavizar estas reformas, estas protestas gradualmente se intensificaron. Miles de soldados o veteranos que se oponían al gobierno de Netanyahu firmaron declaraciones diciendo que ya no servirían más en el ejército. Dijeron que aún «si hubiera soldados enemigos en la frontera siria», no se presentarían a luchar. Se argumentó que estas protestas debilitaban al ejército israelí, que la deserción se sentiría y que alentaría a nuestros enemigos. Sin embargo, estos argumentos no fueron escuchados. Esta deserción fue sin precedentes en la historia de Israel moderno.
Luego, la situación continuó escalando a nivel social. Ya no se trataba solo de la reformas judicial. Surgió una división significativa dentro del pueblo entre aquellos de izquierda y de derecha. Recuerdo con lágrimas en los ojos un video en el que una mujer en Tel Aviv dijo lo peor que había escuchado a un judío decir: «Ustedes so son mis hermanos». En los últimos días, las cosas empeoraron. Un famoso profesor universitario (A.K), uno de los líderes ideológicos detrás de toda esta agitación, declaró que los judíos tradicionalistas, religiosos o de derecha deberían ser considerados como «el enemigo». Algunos revivieron la idea de dividir el país: uno para los judíos seculares de tendencia izquierdista, «Medinat Israel», y otro para el resto del país, «Medinat Yehudá», que son casi dos tercios de la población judía de Israel.
En las últimas semanas hubo otra ola de escalada de violencia social (verbal), esta vez contra judíos religiosos. Demonizaron a los judíos que viven en Judea y Samaria. Los culparon, sugiriendo que por culpa de esos colonos no tenemos paz con los palestinos… En programas de televisión, se llamó repetidas veces a los judíos más religiosos (Jaredim) «parásitos». Hay videos horribles que muestran a judíos religiosos siendo insultados y agredidos por otros judíos en autobuses o en las calles, al mejor estilo antisemita. Otro video muestra a judíos invitando a los judíos religiosos a abandonar «Tel Aviv».
Y luego, hace poco más de dos semanas, tocamos fondo este pasado Yom Kippur. Un grupo de manifestantes judíos, ¡sí! tengo que aclarar que eran judíos, interrumpieron el servicio de Kol Nidre, el momento más sagrado de Yom Kippur, que es un llamado a la UNIDAD entre el pueblo, independientemente de su nivel de observancia religiosa.
Y hay más. Después de los terribles eventos en Yom Kippur, cientos de miles de judíos tradicionales y religiosos planeaban ir a Tel Aviv para celebrar Hakafot Shniyot y bailar con la Tora. ¿Cuándo? En la noche del sábado 7 de octubre. El sector izquierdista de Israel también planeaba una contra- protesta masiva paralela a las Hakafor Sheniyot.
Nadie sabe qué hubiera pasado si estas dos mega manifestaciones se hubieran «encontrado una frente a la otra » ese sábado a la noche…
Durante meses, en Israel, se habló de una posible guerra civil (מלחמת אחים), como en los tiempos de los griegos cuando los Jashmonaim lucharon contra los judíos helenizados y se derramó sangre judía en ambos lados.
Nadie imaginó que, lejos de bailar con la Torá –o protestar contra la Torá– ese Motsaé Shabbat sería muy diferente y cambiaría para siempre la sociedad israelí…
Una vez que se escucharon las noticias de la salvaje masacre de Hamas, TODAS LAS DIVISIONES ENTRE LOS ISRAELÍES DESAPARECIERON.
No se escuchó ni una sola palabra (creo) de un judío contra otro judío.
De repente, la deserción del ejército se convirtió en un reclutamiento históricamente sin precedentes : ¡130%! Esto significa que israelíes que no estaban formalmente obligados a servir en el ejército se ofrecieron como voluntarios para luchar. Las diferencias religiosas desaparecieron. Es como si, en Israel, no hubiera judíos no religiosos cuando estamos en guerra.
Los judíos Jaridim ayudan en las tareas civiles: recolección de alimentos, custodia de la retaguardia y realización de una de las tareas más aterradoras en la guerra, especialmente en esta brutal masacre: identificar cadáveres, reunir las partes de cuerpos desmembrados o quemados por los asesinos de Hamas para darles un entierro judío adecuado.
Ahora, y espero que B»H por mucho tiempo, estamos unidos.
Hay otra vez cientos de miles de judíos en las calles de Tel Aviv y Jerusalem: pero esta vez, están esperando su turno para donar sangre.
El Shabbat 7 de Octubre nos despertamos «brutalmente» y una vez más nos dimos cuenta de quiénes somos, y quiénes son nuestros verdaderos enemigos…
Increíblemente, irónicamente y LAMENTABLEMENTE, se necesitó una tragedia de proporciones colosales, un trauma nacional, para hacer un reset de nuestras mentes y corazones, unirnos y evitar una posible guerra civil entre judíos.
Espero y rezo a HaShem para que nos inspire y guíe para permanecer unidos durante tiempos de prosperidad, felicidad y paz. Amén.

Las lecciones que Israel y los Yehudim debemos aprender para el futuro.
El paradigma que Israel está obligado a cambiar para sobrevivir en medio Oriente .