¿Que busca el Islam radical?
In 2015 I spoke to a group of Presidential candidates and an audience about the threat of Islam in America.
John Guandolo
In 2015 I spoke to a group of Presidential candidates and an audience about the threat of Islam in America.
John Guandolo

Anteriormente mencionamos que la idea de Pésaj, protección Divina, representa lo que HaShem hizo por nosotros. También dijimos que la Matsá simboliza lo que hicimos nosotros, los Yehudim, para merecer nuestra libertad. Y hoy hablaremos del Maror, que representa lo que hicieron los egipcios con nosotros durante nuestra estadía en su país.
En un pasaje fundamental que leemos en la Hagadá de Pésaj, Debarim capitulo 26, la Torá describe el método del Faraón para su solución final: exterminar a los judíos. Antes de dar la orden de matar a los niños judíos, el Faraón diseñó un plan de tres pasos: ( וירעו אותנו המצרים ויענונו)
1.Demonización y difamación de los judíos.
2. Tomar el dinero de los judíos, aplicando impuestos a los extranjeros.
3. Esclavizando a los judíos.
Hoy nos referiremos solo a la primera parte de este plan: la difamación antisemita.
CAMBIO DE GOBIERNO
Un tiempo después de la muerte de Yosef, hubo un cambio de gobierno en Egipto, una nueva dinastía de faraones, que tomó o recuperó el gobierno por la fuerza. El nuevo Faraón, como siempre pasa en la política, se enemistó con los amigos del gobierno anterior, en este caso, nosotros: el pueblo de Israel. Para justificar esta enemistad, el Faraón tuvo que reescribir la historia (revisionismo) y hacer una gran propaganda de demonización anti-judía. El nuevo Faraón tuvo que invertir mucho esfuerzo en su campaña de difamación. Ya que en el pasado reciente fue Yosef, un miembro del pueblo hebreo, quien había salvado a Egipto de una tremenda hambruna. Y al final en Faraón lo logró: los judíos fuimos caracterizados como abusadores, xenófobos y traidores.
La Torá, muy brevemente pero con una escalofriante precisión describe el discurso del Faraón. Lo escalofriante es que, de alguna increíble manera, este discurso y sus argumentos siguen siendo el repertorio habitual de los antisemitas modernos.
Veamos:
Exodo 1: (9) “y [el Faraón] le dijo a su pueblo: “Miren, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros.
DEMAGOGIA
El Faraón le dijo a ‘su’ pueblo. Nótese que el Faraón NO se dirige a su corte, a su congreso o a su gabinete, como lo hace en otras ocasiones. En este discurso el Faraón le habla directamente al pueblo (por cadena nacional:), ya que necesita cambiar la opinión de su gente sobre los judíos. El efecto de un discurso directo es altamente beneficioso para su propaganda.
XENOFOBOS
El Faraón le dijo a ‘su’ pueblo. He aquí ‘un’ pueblo, los hijos de Israel. Si bien los judíos vivíamos en Goshen y seguíamos nuestras propias tradiciones, eso no nos hacia elitistas ni desleales a Egipto. El Faraón, sin embargo, toma cínicamente esta característica de los judíos (probablemente enfatizando la endogamia) para afirmar que los judíos NO son parte del pueblo egipcio, difamándolos y caracterizándolos como xenófobos y cerrados.
DEMASIADOS JUDIOS
Luego el Faraón dice que éramos muchos. “Son más que nosotros”, miente el faraón. Los antisemitas modernos también exageran deliberadamente el número de judíos para prevenir al mundo sobre nosotros. La única vez que se minimiza el número de judíos es cuando los judíos somos las víctimas. “En la Shoá sólo murieron 1 million de judíos, lo demás es propaganda judía”, dicen por ejemplo los antisemitas contemporáneos.
MUY PODEROSOS, RICOS, INFLUYENTES
Luego el Faraón caracteriza a los judíos como poderosos y ricos. Y repite la mantra antisemita: los judíos son más ricos que nosotros. Pero hay que ver esta expresión con un poco más de profundidad y entender, sin alejarnos de la semántica hebrea, que el Faraón no está diciendo únicamente que los judíos son ricos. El Faraón dice: “son ricos por nosotros”, es decir: los judíos se hicieron ricos ¡quitándonos nuestro dinero! (ממנו). Este discurso del Faraón tiene que haber sido la inspiración de “Los protocolos de los sabios de Zion” y de todas las teorías de conspiración anti-judías hasta nuestros días…
Veamos ahora el próximo versículo
El Faraón continúa: (10) Seamos, pues, mas astutos que ellos, no sea que se multiplique y en caso de guerra, se una con nuestros enemigos, pelee contra nosotros y se vaya del país.”
LOS JUDIOS SON MUY ASTUTOS
El Faraón dice indirectamente que los judíos son malévolamente inteligentes, “astutos”. Insinuando que fue así, con astucia, que explotaron a los egipcios y tomaron su dinero. “Ahora es el momento de hacerles pagar, y recuperar lo nuestro. Y la única manera de lidiar con los judíos es ser más astutos que ellos.” Todo esto, por supuesto, crea en el pueblo egipcio un gran resentimiento hacia los judíos, a quienes se los culpa con mentiras de haber usado su inteligencia para abusarse de los egipcios.
LOS JUDIOS SON DESLEALES
Y ahora llega la estocada final del Faraón, la más conocida acusación antisemita. “Los judíos, en la eventualidad de una guerra, nos traicionarán. Se unirán a nuestros enemigos y pelearán contra nosotros. Y cuando alcancen la victoria se “escaparán de Egipto” hacia su propia tierra (sic.?!).
Todo esta propaganda del Faraón, que la Torá resume en sólo 2 versículos, logró su objetivo, ya que solo 3 versículos más adelante (Exodo 1:12) vemos el resultado de la propaganda antisemita. vayaqutsu “…y los egipcios sintieron odio (o “desprecio”) por los hijos de Israel”. El terreno, sembrado con propaganda antisemita, está ahora listo para proceder a la solución final. El Faraón ordena un genocidio selectivo muy cínico. Exodo 1:16 “Maten a los varones recién nacidos, pero dejen a las niñas”, así eliminamos a los judíos, y a la vez nos quedamos con sus mujeres.
Todo este odio y esta difamación infundada que sufrimos y seguimos sufriendo los judíos, comenzó por primera vez en Egipto. Y está representada por el Maror, la hierba amarga que en el Seder nos recuerda la amargura de la persecución y lo que uno siente cuando es acusado con falsedad y odiado gratuitamente.
HaShem nos ayudó y nos rescató de Mitsrayim de manos del Faraón y de su diabólica propaganda. Y así, en nuestros días, HaShem nos sigue protegiendo de todos aquellos que se levantan para difamar y destruir a nuestro pueblo, o a nuestro Estado de Israel.



LA SOLUCIÓN FINAL
Como explicamos anteriormente, el Faraón prepara su plan para la solución final al problema judío. El plan comienza reclutando adeptos, colaboradores. No es fácil convencer a los egipcios de que deberán denunciar y enviar a los judíos a los campos de trabajo (concentración), y que luego deben matar a los bebes hebreos. Después de todo, los judíos habían sido vecinos de los egipcios durante varias generaciones. Para lograr la colaboración de su pueblo, el Faraón pronunció el famoso discurso inflamatorio antisemita en el que acusa a los denuncia a los judíos como poderosos y traidores: demoniza a los judíos para reclutar colaboradores de su pueblo. ¡Y tuvo éxito!
DESOBEDIENCIA CIVIL
La primera fase del plan de Faraón se hace en secreto. Para evitar el crecimiento demográfico del pueblo judío, el Faraón ordena a las parteras que maten «discretamente» a los bebés. Probablemente golpeando sus cabecitas en la piedra sobre la cual las mujeres judías dan a luz. Lo principal era que parezca un accidente. Pero, sorpresivamente, ¡las parteras deciden desobedecer al Faraón! Los sabios tienen diferentes opiniones acerca de la etnicidad de estas parteras. ¿Eran hebreas o egipcias? El texto bíblico es ambiguo. hamyaledot hairbriot podría entenderse como parteras «judías», o parteras egipcias «que asistían a las madres judías a dar a luz».
Hoy exploraremos esta segunda opinión, que en mi opinión, es compatible con la narrativa textual peshat y representa entre otros la opinion del Rab Don Isaac Abarbanel ( ולא היו עבריות, כי איך יבטח לבו בנשים העבריות שימיתו ולדיהן, אבל היו מצריות מילדות את העבריות, ר»ל עוזרות אותן ללדת, כמו שנאמר ‘בילדכן את העבריות’.»). Estas parteras que se negaron a cumplir las órdenes del Faraón y dejaron que los niños vivieran son presentadas con sus nombres «Shifrá» y «Puá».
Este extraordinario acto de coraje no puede ser tomado a la ligera.
Vamos a analizarlo un poco más en profundidad.
¿QUÉ HICIERON LAS PARTERAS?
Las parteras desobedecieron una orden directa del hombre con suprema autoridad en Egipto, considerado «un dios», el gobernante del país más poderoso del mundo, en el momento del apogeo más alto de Egipto, el comienzo de la 18va dinastía. Este no fue un acto común de renunciar a las tareas asignadas: fue un acto de rebeldía , de desobediencia civil, quizás el primero que se registró en la historia de la humanidad.
¿POR QUÉ LO HICIERON?
¿Por qué las parteras dejaron vivir a los niños judíos? La Torá lo explica con palabras simples pero muy profundas. «vatirena hamyaledot et haEloqim», estas mujeres no judías «temieron a Dios». Aunque el tema del temor a Dios es muy profundo, mencionaré 3 breves ideas.
Primero, en la Torá, el temor a Dios (=Eloqim) aparece muchas veces también en el contexto de la conducta de los no judíos. Cuando se trata de un contexto judío, se menciona el temor a HaShem, mencionando el «nombre propio» de Dios (A- do- nay). Esto le da más peso a la interpretación de que estas parteras no eran judías.
En segundo lugar, el «temor a Dios» es lo que impide que una persona haga algo incorrecto, negándose a hacer algo que está mal «a los ojos de Dios». El «amor de Dios», por el otro lado, es lo que lleva a alguien a actuar con generosidad, entrega, bondad. El amor de Dios es activo, el temor de Dios es pasivo, ¡pero no menos importante!.
En tercer lugar, y quizás lo más importante, es que el temor de Dios se presenta en oposición al temor al hombre, en este caso, el temor a un tirano. Las parteras abrazan el el temor a Dios y minimizan el temor al Faraón. Y en cierta manera, están dispuestas a aceptar el castigo –la tortura y la ejecución– que merecerían por desobedecer al Faraón.
¿QUÉ PRECIO PAGARON POR SU DESOBEDIENCIA?
El Faraón recibe la denuncia de que lo han desobedecido y las cita a su corte para demandar una explicación. Las parteras presentan sus argumentos, y argumentan que las mujeres judías dan a luz solas, de manera natural (חיות הנה), por su cuenta, y cuando ellas llegan para matar a los bebes varones ‘por accidente’ ya es demasiado tarde para que no se note. Según una interpretación no muy conocida (de vaya’as lahem batim), el Faraón no las perdonó, sino que las envió a prisión (batim, que en español significa «casas»). Siguiendo esta interpretación, estas mujeres pagaron con la cárcel «casas de confinamiento perpetuo» por su valiente accionar para salvar a los niños hebreos.
¿CÓMO FUE RECOMPENSADO SU ACTO DE VALENTÍA?
Pero hay otra interpretación de la palabra «batim»: que no significa confinamiento sino «dinastia»
Finalmente, es maravilloso –pero no fuera de lo común– que la Torá mencione a estas parteras e indique que gracias al coraje de estas mujeres no-judías, el pueblo de Israel se salvó. Creo que también es posible, aunque no recuerdo que ningún comentarista lo haya explicado de esta manera, que este acto de valentía haya inspirado a la hija del Faraón, quien, desafiando la voluntad de su padre, salvó a un niño hebreo de una muerte segura.Ese niño era Moisés.
YAD VASHEM (Recordando Nombres)
Para concluir, y siempre siguiendo la opinión de que estas parteras no eran judías, vale la pena señalar que probablemente como muestra de gratitud la Torá mencionó a estas parteras con sus nombres , Shifrá y Puá y así, el acto de valentía de estas simples parteras quedó grabado en la memoria del pueblo judío, en honor a su coraje. Vale la pena notar que, al mismo tiempo, el nombre de Faraón, el hombre más poderoso de la tierra, no está mencionado, como si este monarca cruel no mereciera ser recordado…
Finalmente, siento que es imposible no conectar la manera en que la Torá rinde homenaje a la memoria de estas valientes mujeres y la forma en que el el pueblo judío y/o el Estado de Israel rinde homenaje a la memoria de los individuos gentiles, חֲסִידֵי אֻמּוֹת הָעוֹלָם, como Schindler, que arriesgaron o sacrificaron sus vidas para salvar vidas judía. Este es el caso, entre otros, de Irena Sendler, una enfermera católica polaca que salvó a 2.500 niños judíos en el Holocausto. Aquí se puede apreciar que los judíos no nos olvidamos de rendir homenaje a la memoria de quienes nos ayudan, y que recordamos sus nombres. En el pasado y en el presente.

Ellos entienden la guerra que están luchando. Muchos en Occidente todavía no.
28 de diciembre de 2023
JERUSALÉN — En los días posteriores a la invasión de terroristas de Hamas en Israel el 7 de octubre, desencadenando la actual guerra en Gaza, muchos creían que Hamas había cometido un error. La palabra «miscalculation» (error de cálculo) se repetía en análisis de noticias y en declaraciones de líderes israelíes. Aquí en Israel, la gente se movilizó a la acción por la masacre. Los gobiernos occidentales respondieron con shock y repulsión. Los civiles de Gaza miraban hacia una catástrofe inminente. ¡Hamas estaba en problemas ahora! ¿Qué estaban pensando?
Pero mientras escribo, casi tres meses después, con varios conocidos muertos en batalla y uno todavía retenido como rehén en Gaza, es más fácil entender lo que los líderes de Hamas estaban pensando. De hecho, vale la pena considerar la posibilidad de que no estuvieran equivocados.
En muchos sentidos, Hamas entendió el mundo mejor que nosotros los israelíes. Los hombres que cruzaron la frontera, y aquellos que los enviaron, pueden haber comprendido el estado actual de Occidente mejor que muchos occidentales. Más que nada, entendieron la guerra que estaban luchando cuando muchos de nosotros no lo hicimos, y todavía no lo hacemos.
Algunos aspectos del éxito de Hamas son fáciles de ver, como el comportamiento de la prensa occidental. Después de tratar con reporteros a través de muchas rondas de violencia desde que llegaron al poder en Gaza en 2007, Hamas entendió que la mayoría puede ser cooptada o coaccionada, y que la cobertura de Gaza se centraría de manera confiable en las bajas civiles, oscureciendo la causa de la guerra, retratando las operaciones militares de Israel como atrocidades y presionando a Israel para que deje de luchar.
Esto pudo haber parecido poco probable en los primeros días después del 7 de octubre, cuando el shock del barbarismo de Hamas era reciente. Pero sucedió, como hemos visto en una reciente oleada de historias que contienen variaciones de la afirmación de que esta guerra «es una de las peores de la historia y que la responsabilidad recae sobre Israel».
Hamas también sabía que cuando se enfrentaran a imágenes desgarradoras de muerte civil, algunos líderes occidentales eventualmente cederían y culparían a los israelíes, ayudando a Hamas a sobrevivir y atacar de nuevo otro día. Tomó unas cinco semanas antes de que esto sucediera a Emmanuel Macron de Francia («Estos bebés, estas damas, estas personas mayores son bombardeadas y asesinadas. Así que no hay razón para eso y no hay legitimidad») y a Justin Trudeau de Canadá («El mundo está presenciando este asesinato de mujeres, de niños, de bebés. Esto tiene que parar»).
Y Hamas sabía que las organizaciones internacionales que financian a Gaza, como las Naciones Unidas, habiendo cerrado mayormente los ojos ante la vasta acumulación militar de Hamas a su costa (y, en algunos casos, en su propiedad), centrarían su furia únicamente en Israel y harían lo posible para atenuar las consecuencias de las acciones de Hamas.
Todo esto muestra no un error de cálculo de Hamas, sino un admirable entendimiento de la realidad.
Entender lo que Hamas comprende de lo que está sucediendo, y nuestro propio malentendido, significa preguntar qué es la guerra de Hamas. Es esta pregunta la que nos ayudará a comenzar a resolver uno de los misterios centrales del 7 de octubre: a saber, por qué una masacre histórica de judíos, incluso antes de que comenzara la respuesta israelí, desencadenó una poderosa ola de hostilidad no hacia los atacantes, sino hacia los judíos.
En la cobertura de prensa, incluyendo innumerables artículos que escribí yo mismo en mis años trabajando para la prensa internacional, se dice que los palestinos buscan un estado independiente y liberarse del dominio israelí. La Autoridad Palestina, afiliada a Fatah, se retrata como el actor más responsable en la política palestina, pero Hamas aún aparece en el contexto de la misma historia y el mismo objetivo compartido.
Pero esto no es lo que Hamas, un acrónimo del Movimiento de Resistencia Islámica, dice sobre sí mismo. No retratan su guerra como limitada a palestinos contra israelíes, y en árabe no necesariamente usan el término «Israel» o «israelíes». Hamas se entiende explícitamente como parte de una guerra de naturaleza religiosa y de alcance global, en la que el enemigo son los judíos. En esta guerra, entienden que tienen muchos aliados en todo el mundo. Y aquí, también, está claro que tienen razón.
Las personas razonables de Occidente, del tipo de personas que crecieron en ciudades amigables bajo la Pax Americana del siglo XX, como yo, siempre tendieron a ver fragmentos de la guerra más amplia y no el cuadro completo. Podríamos haber notado una esvástica pintada con aerosol aquí, un boicot anti-Israel allí, un tiroteo en una sinagoga por un pistolero de Pensilvania, un cóctel molotov lanzado a una escuela en Montreal, la declaración impar de ex líderes de países como Francia («dominación financiera pesada de los medios y los mundos del arte y la música») y Malasia («los judíos están gobernando el mundo por poderes»). Pero la tendencia ha sido ver estos como puntos de datos no relacionados, en lugar de una ilustración del hecho perturbador de que cientos de millones de personas en todo el mundo, quizás miles de millones, creen estar en conflicto de alguna manera con los judíos.
Estos van desde gran parte de las poblaciones de países como Indonesia (donde no hay judíos, pero donde dos tercios de los encuestados estuvieron de acuerdo en que «la gente odia a los judíos por la forma en que se comportan los judíos»), hasta miembros de sindicatos británicos, socialistas en lugares como Colombia y Venezuela, nacionalistas rusos y muchos de sus enemigos jurados entre los nacionalistas ucranianos, profesores y estudiantes en la Ivy League estadounidense, ideólogos e influenciadores en China, y clérigos en mezquitas desde Saná hasta Sídney.
El ataque del 7 de octubre y sus secuelas finalmente han traído a la superficie los elementos dispares de esta lucha contra los judíos, sus participantes irrumpiendo en las calles y en las redes sociales, sugiriendo que Hamas sabía algo importante sobre el mundo que muchos de nosotros no vimos, o no quisimos ver.
Cuando yo era reportero de una agencia de noticias internacional en el momento de la toma de poder de Hamas en Gaza en 2007, descubrí que era políticamente incorrecto mencionar lo que Hamas claramente anunció en su carta fundacional de 1988: a saber, que «nuestra lucha contra los judíos es muy grande y muy seria», y que los judíos estaban «detrás de la Revolución Francesa, la revolución comunista y la mayoría de las revoluciones que hemos oído y oímos hablar, aquí y allá. Con su dinero formaron sociedades secretas, como los masones, los clubes Rotarios, los Leones y otros en diferentes partes del mundo con el propósito de sabotear sociedades y alcanzar los intereses sionistas».
Esto no sonaba como «Liberar Palestina». Pero como regla, en las raras ocasiones en que las organizaciones de noticias occidentales se sintieron obligadas a mencionar el documento, dejaron esas partes fuera.
Los ejemplos históricos del estatuto sugieren que en la guerra contra los judíos, los ideólogos de Hamas se entienden a sí mismos como operando en una amplia coalición y continuando una larga tradición. Esto es cierto. «El islam y el nacionalismo social están cerca uno del otro en la lucha contra el judaísmo», dijo Hajj Amin al-Husseini, el muftí de Jerusalén y uno de los padres del movimiento nacional palestino, en 1944. Esto fue en un discurso a miembros de una división SS que ayudó a levantar, compuesta por musulmanes bosnios. «Casi un tercio del Corán trata sobre los judíos. Ha exigido que todos los musulmanes vigilen a los judíos y los combatan dondequiera que los encuentren», dijo, una idea que reaparecería cuatro décadas más tarde en la carta de Hamas. Cuando el muftí testificó ante una comisión de investigación británica en 1936, citó Los Protocolos de los Sabios de Sion, la falsificación zarista que describe una conspiración judía global, que también es la fuente de partes del estatuto de Hamas y sigue siendo popular en todo Medio Oriente. (Una vez encontré el libro a la venta en una buena tienda cerca de la Universidad Americana de Beirut). El ejército de Hamas, conocido como las Brigadas Izz ad-Din al-Qassam, lleva el nombre de uno de los protegidos más famosos del muftí.
El movimiento se volvió lo suficientemente astuto como para suavizar su carta hace unos años, pero sus líderes han seguido siendo honestos sobre su intención. «Tienes judíos en todas partes», gritó un exministro de Hamas, Fathi Hammad, a una multitud en 2019, «y debemos atacar a cada judío en el mundo por medio del sacrificio y la matanza, con la voluntad de Dios».
En Occidente liberal, ninguna persona cuerda admitiría creer en Los Protocolos. (Al menos todavía no; las cosas se mueven rápido). Pero un italiano puede tener un destacado trabajo en la ONU, por ejemplo, después de decir que cree en un «lobby judío» que controla América, y puedes tener una posición titular en las mejores universidades de Occidente si crees que el único país del mundo que debe ser eliminado es el judío.
Mi experiencia en el cuerpo de prensa occidental fue que la simpatía por Hamas no solo era real sino a menudo más sustancial que la simpatía por los judíos. En Europa y América del Norte, como hemos visto ahora en las calles y en los campus, muchos en la izquierda progresista han llegado a una ideología que postula que uno de los problemas más urgentes del mundo es el Estado de Israel, un país que ha llegado a ser visto como la encarnación de los males del racista, capitalista Occidente, si no como el único estado de «apartheid» del mundo, siendo ese un sinónimo moderno de maldad.
Los judíos ya no podían ser oficialmente odiados debido a su etnia o religión, pero pueden ser legítimamente odiados como partidarios del «apartheid» y como la encarnación del «privilegio». La pretensión de que se trata de una crítica a las tácticas militares de Israel, o el sincero deseo de una solución de dos estados, ahora se ha dejado en gran medida de lado.
Una encuesta reciente sugirió que alrededor de dos tercios de los estadounidenses entre las edades de 18 y 24 creen que los judíos constituyen una «clase opresora». Tomo esta encuesta, como todas las encuestas, con una pizca de sal, pero incluso si está desviada por la mitad, todavía estamos viendo señales de que muchos jóvenes estadounidenses, como muchas personas que viven en otros países y citan razones completamente diferentes, creen que los judíos son un problema que necesitan enfrentar. En este sentido, Hamas tiene motivos para el optimismo.
Muchos de los occidentales que trabajan en organizaciones de ayuda y en la prensa en Medio Oriente, en mi propia experiencia, tienen alguna variación de estas creencias. Esto incluye a muchos europeos que están a solo una generación o dos de días en los que otros europeos persiguieron activamente una guerra física contra la «judería internacional». Estas personas, que usan un lenguaje diferente para explicar su problema con el mismo grupo de personas (términos como «apartheid», «crímenes de guerra» y «supremacía» están entre los que ahora están de moda) son las personas en contacto regular con Hamas, en las oficinas de UNRWA o Amnistía Internacional. Así que no debió haber sido difícil para Hamas entender que sus ideas tienen tracción más allá de Medio Oriente.
Este explica incidentes como el impactante momento en 2021 cuando el comandante militar de Hamas, Yahya Sinwar, le dijo a un reportero de VICE, «Quiero aprovechar esta oportunidad para recordar el asesinato racista de George Floyd». Los palestinos, dijo, sufren «el mismo tipo de racismo». Sinwar es un sociópata fundamentalista responsable de la carnicería en Israel el 7 de octubre y de la consiguiente catástrofe en Gaza, así como del asesinato de varios africanos atrapados en el ataque. Su declaración fue repetida en un llamado por la Representante Rashida Tlaib de Michigan el mismo año: «Lo que ellos están haciendo al pueblo palestino es lo ellos que continúan haciendo a nuestros hermanos y hermanas negros aquí». La palabra «ellos» fue impactante en ese momento. Ambos claramente se entendían como parte de la misma lucha.
Hamas, al igual que la OLP antes que ellos, siempre pudo contar con compañeros de viaje de la vieja izquierda empapada en propaganda soviética sobre el «imperialismo sionista», que a su vez es una variación de temas más venerables sobre el control judío. Pero nuevos aliados importantes en Occidente se han hecho evidentes con el surgimiento de inmigrantes de segunda generación de países musulmanes, algunos de los cuales ahora expresan la guerra de la generación de sus padres en un lenguaje progresista, y pueden protestar junto a jóvenes de cabello rosa con carteles de «Queers por Palestina», felices de descubrir que comparten un enemigo común. Después del ataque del 7 de octubre vinieron los carteles de parapente jubilosos, los aplausos de Black Lives Matter y nuestra introducción a una serie de tipos como el profesor de Cornell que declaró la masacre «estimulante».
De mis amigos en las comunidades judías en América del Norte, escucho sobre sinagogas contratando más guardias armados e instalando detectores de metales, algo que ha sido una realidad en lo que queda de la Europa judía. Hay un nuevo puesto de policía fuera de mi antigua escuela primaria en Toronto. En Los Ángeles y Londres, personas que conozco están escondiendo sus kipás en bolsillos o debajo de gorras de béisbol. Parece extraño llamar a todo esto la «guerra de Gaza».
La mayoría de nosotros asumió que cualquiera que sea el enfoque hacia Israel, hablar abiertamente de la villanía judía y llamar a la violencia contra judíos nunca fueron aceptables. Ahora sabemos que muchas personas, incluidos presidentes y profesores de las universidades más prestigiosas, creen que depende del contexto.
Hamas también lo cree, y todo esto te hace preguntar quién realmente calculó mal el 7 de octubre.

EGIPTO
Uno de los temas más conocidos de la historia de la salida de Egipto es el de las diez plagas con las que el Creador azotó a Egipto. Fueron plagas devastadoras, hasta el punto de que algunos egiptólogos, como David Rohl, sugieren que la invasión de los Hicsos, que se apoderaron de Egipto por más de 150 años, fue consecuencia directa de esta devastación que dejo a los poderosos egipcios debilitados, tanto militar como económicamente.
Pero, ¿cómo pudo Egipto permitir que ocurriera eso? ¿Cómo se explica que el Faraón se haya negado sistemáticamente a liberar a los esclavos judíos y haya provocado así su propia destrucción? Porque como todos sabemos, Moisés, en nombre del Dios de los hebreos, le dice una y otra vez al Faraón: “Si no dejas salir a los israelitas, sufrirás las consecuencias. Pero si liberas a mi pueblo. No habrán más plagas. El ‘cese al fuego’ está 100% en tus manos”.
La negativa del Faraón a liberar a los israelitas parece inexplicable. En primer lugar, porque demuestra que no le importa en absoluto de sus civiles, de aquellos ciudadanos que supuestamente él tiene la obligación de proteger. Hay una escena dramática que ilustra esta situación. El texto está en Shemot (Éxodo 10:7-8). Cuando los sirvientes del Faraón le reprochan a su jefe: «¿Hasta cuándo seguirás provocando nuestra perdición («lanu» se refiere a los ciudadanos egipcios). ¡Deja salir a estas personas —los judíos— antes de que nos demos cuenta que Egipto está completamente destruido.»
Repito: El faraón solo tenía que hacer una cosa para evitar la destrucción de Egipto: liberar a los israelitas. Si lo dejaba ir, las plagas llegarían a su fin.
La pregunta del millón es por qué el Faraón actuó de esa manera irracional provocando la destrucción y la ruina de Egipto.
Parece que a los faraones solamente les importaba de su propio honor, de su reputación y especialmente mantenerse en el poder. Y todo este aparato de poder colapsaría si demostraba debilidad. El Faraón solo cedió en la última plaga cuando el tema lo afectó en lo personal: cuando perdió a su primogénito y sintió que su propia vida estaba en peligro.
Desde el punto de vista bíblico, la obstinación del Faraón fue producto de una intervención divina. Maimonides explica que hubo una combinación de ambos factores: la terquedad inicial del Faraón, fruto de su arrogancia, lo había metido en un callejón sin salida, hacia cruzado la linea roja por su propia voluntad, y una vez allí, el Creador, ya no le permitido que diera marcha atrás.
Dios se lo había anticipado a Moshé explícitamente: iba a endurecer el corazón del Faraón con el fin de darle su merecido escarmiento a Egipto por haber hecho tanto daño a nuestro pueblo, y quedaría demostrado Quién es el verdadero Dios.
GAZA
La prensa internacional da cuenta de que ya han muerto más de 20,000 personas en Gaza. Las ciudades están destruidas. La situación humanitaria es catastrófica: hay hambre, enfermedades, epidemias. El mundo entero reclama un cese al fuego. Y el ejército de Israel está dispuesto a suspender su ofensiva. ¡Sí, de verdad! Todo lo que tiene que hacer el Faraón de Gaza es rendirse y liberar a los israelíes. Dejar que salgan de su cautiverio. La solución de este conflicto, como lo dijo esta semana Anthony Blinken, esta 100% en sus manos. Entonces, ¿por qué el líder de los palestinos no libera a sus israelíes cautivos? ¿Por qué sigue provocando la destrucción de sus ciudades, y la ruina de los ciudadanos a quienes se supone que debe proteger?
Los líderes de Gaza parecen actuar con la misma soberbia que el monarca egipcio y actúan hacia su pueblo con el mismo desprecio por sus vidas que tuvo el Faraón.
Este empecinamiento en preferir la destrucción de Gaza y la perdida de vidas a “dar marcha atrás y liberar a los israelíes cautivos” los ha metido en un callejón sin salida, han cruzado la linea roja y una vez allí, la poderosa mano ( יד חזקה ) del ejército de HaShem les da el merecido escarmiento por la terrible masacre que han causado a nuestro pueblo.
Algunos comentaristas politicos también se sorprenden de la irracionalidad autodestructiva de los Hutíes del Yemen: ¿por qué comenzaron estas agresiones marítimas provocando a los Estados Unidos y a una coalición de países europeos? ¿Sucederá lo mismo con los faraones de Hezbollah, que a pesar de que tiene tanto que perder provocando a Israel —como ha quedado demostrado hasta este momento— no para con sus ataques. ¿Será que los Faraones del Yemen, Libano y Tehrán están siguiendo el mismo camino que los Faraones de Gaza? ¿O será que las Fuerzas del Cielo están endureciendo sus corazones, y traer así una victoria épica al estado de Israel, y protegerlo de sus enemigos, como lo anticipó Netanyahu?
Mientras vemos cómo se van desarrollando estos acontecimientos día por día, les confieso que para mí esta confrontación entre Israel y sus malos vecinos cada vez parece más bíblica.
Quiera Boré Olam proteger a Medinat Israel, a sus ciudadanos y a sus valientes soldados.

ובני ישראל פרו וישרצו וירבו ויעצמו במאוד מאוד ותמלא הארץ אותם
“Y los hijos de Israel se reprodujeron, se multiplicaron profusamente, crecieron, y se hicieron muy, muy poderosos. Y la tierra se llenó de ellos”.
Confieso que siempre leí este versículo de la Torá de una manera diferente a la que estoy leyendo este año. Yo entendí este texto así: los judíos en Egipto habían crecido hasta el punto de convertirse en una amenaza demográfica para los egipcios. “Y la tierra se llenó de ellos”, significa que los egipcios notaban la presencia judía por todos lados. El texto en sí no halaga a los judíos por sus impresionantes logros económicos pero tampoco parece criticarlos. Solo menciona los hechos y nos explica la razón por la cual el Faraón decide poner un punto final al crecimiento de los judíos.
Permítanme presentarles ahora una lectura alternativa de este mismo texto y arribar a una conclusión un poco diferente.
VIVIR SIN COMUNIDAD
El texto comienza por describir la explosión demográfica y el éxito de los judíos (=crecieron) para luego explicar qué hicieron los judíos una vez que triunfaron. Cuando llegaron a Egipto los judíos vivían voluntariamente recluidos en la tierra de Goshen. Eran una sociedad de extranjeros privilegiados. Pero ahora (posiblemente 60 o 70 años, 2 o 3 generaciones después) ya no se sentían más como extranjeros, sino como parte integral del pueblo egipcio. Y su gueto ahora ¡les quedaba chico! Lo que la Torá nos dice aquí es que los judíos abandonaron su territorio, su comunidad, su barrio judío y comenzaron a expandirse por todo el país (“Y la tierra —de Egipto—se llenó de ellos), en busca de más riqueza, más poder y más influencia. Las barreras étnicas o sociales que les brindaba vivir en comunidad, y los protegía de la asimilación, eran ahora un estorbo para la continuidad de su desarrollo económico.Fue la primera vez —pero no la última —que la asimilación comenzó a gestarse como consecuencia de la prosperidad y el éxito por parte de judíos que se sentían integrados a la sociedad gentil.
OLVIDARSE DE DIOS
Si bien mi lectura (negativa) de este texto es un poco especulativa, hay razones para pensar que puede no estar muy equivocada. Aunque en otros contextos, la Torá advierte varias veces al pueblo judío acerca de los “riesgos” de la abundancia material. En el libro de Debarim (Capítulo 8) cuando la Torá describe la abundancia que habrán de disfrutar los judíos en la Tierra Prometida dice así: “Ten cuidado de no olvidarte de HaShem tu Dios y de abandonar Sus mandamientos… cuando hayas comido hasta hartarte y te hayas construido hermosas casas para vivir, y tus vacas y tus rebaños se multipliquen y tu plata y tu oro hayan aumentado, y cuando hayas prosperado en todo lo que posees… ten cuidado de que tu corazón no se haga arrogante y te olvides de HaShem tu Dios, que te liberó de la tierra de Egipto….”. ¿Y cómo comienza la asimilación? Olvidándose de Dios.
OLVIDARSE DE ISRAEL
Hay un elemento adicional que puede probar la sensatez de esta lectura. El notable el silencio de la Torá respecto al regreso del pueblo de Israel a su tierra. Todos recordamos que los hijos de Jacob vinieron a vivir temporariamente (“lagur”) en Egipto: se supone que iban a estar allí hasta que la situación mejorase, y luego regresar a la tierra de Abraham Isaac y Jacob. En Egipto Dios los bendijo con fertilidad. Recordemos que vencer la infertilidad fue el mayor drama del libro de Génesis. Ni a Sará ni a Ribqá ni a Rajel les fue sencillo traer hijos al mundo. Ahora, HaShem les concedió una descendencia inmensa que les hubiera permitido regresar a Israel “por las buenas” y restablecerse allí como un pueblo consolidado. Pero este versículo parece decir que los judíos, que disfrutaba de un altísimo nivel de vida muy elevado, estaban muy cómodos en “la nueva tierra”, donde cada vez había más judíos ¿quién quiere abandonar este paraíso económico? .
Entendido de esta manera este versículo parece expresar que el pueblo judío está en un callejón sin salida respecto a su identidad, a su espiritualidad y a su voluntad de regresar a Israel.
Irónicamente, pero de una manera que no debería sorprendernos en el 2023, parece que lo único que salvó a los judíos de la asimilación, fue el antisemtisimo de los egipcios.
ESTE ES EL TEXO HEBREO QUE ME INSPIRO A ESTAS REFLEXIONES
העמק דבר
por Naftali Zvi Yehuda Berlin ( 1816-1893) Varsovia, POLONIA
ותמלא הארץ אתם. מהם מיבעי וכן ת״א מנהון. אבל לשון המקרא אותם. בא ללמד דלא ארץ גושן לבד שהי׳ מיוחד לישראל ומלאה מישראל לבד. אלא אפילו כל א״מ שהי׳ עיקר ישיבת עם מצרים מ״מ מלאה הארץ את ישראל. ומשמעות אותם עמם. כמש״כ בספר ויקרא י״ז ה׳ עה״פ וזבחו זבחי שלמים לה׳ אותם. והיה כל מקום פנוי שמצאו ישראל לקנות ולדור נתישבו שמה. והיינו דכתיב במכת בכורות ופסח ה׳ על הפתח הרי שהיו הרבה בתי ישראל בקרב בתי מצרים. ואע״ג שיבואר להלן ב׳ כ״ה וג׳ ז׳ שפרעה נגש לישראל ולחצם לדור במיצר כדי להשפיל דעתם. מ״מ הי׳ באופן שנשארו בקרב ערי מצרים בין בתיהם. ובא הכתוב להקדים בזה סיבת שנאת מצרים וגזרת המלכות. ומחשבת חשד מה שלא עלה ע״ד ישראל. כ״ז בא משום שבקשו לצאת מרצון יעקב אביהם שישבו דוקא בארץ גושן כדי שיהיו בדד ונבדל ממצרים כמש״כ בפ׳ ויגש. אבל הם לא רצו כן. ובש״ר איתא עוד שפסקו למול מזה הטעם שאמרו נהיה כמצרים. דאחר שקבעו דירתם בקרבם מצאו טוב להם להשתוות למצרים ולא יהיו ניכרים שהמה יהודים. ומשום זה ביאר המדרש שהפך ה׳ לבם לשנוא עמו. וכבר ביארנו בס׳ בראשית עה״פ כי גר יהיה זרעך וגו׳ אשר היא הסבה שבכל דור ודור עומדים עלינו לכלותנו בשביל שאין אנו רוצים להיות כגרים ונבדלים מן האומות
“Y la tierra se llenó de ellos”. ¿Qué significa? … viene a enseñarnos que no solo el área de Gosén, que originalmente fue designada para Israel, estaba llena de ellos, sino que incluso todas las demás ciudades egipcias también estaban llenas de ellos. Esto significa que dondequiera que los judíos encontraban un espacio vacío en Egipto, lo compraban y se establecían allí. Esto es lo que está escrito en la plaga de los Primogénitos, que Dios tuvo que diferenciar entre las casas de los israelitas y las de los egipcios porque los israelitas tenían sus casas entre los egipcios. Y aunque… el Faraón había obligado a los judíos a vivir en sus propias areas para degradar sus espíritus, sin embargo… se instalaron dentro de las ciudades de Egipto, entre sus hogares. Este texto, por lo tanto, viene a anticipar la razón del odio y el decreto de de la esclavitud de los egipcios contra Israel: la sospecha de que Israel albergaba pensamientos de traición y querían apoderarse de Egipto. Esta fue la razón por la que Jacob quería que ellos habitaran específicamente en la tierra de Gosén, separados de Egipto, como dice en la Parasha Vayigash. ¡Pero los judíos no querían eso! Y [para asimilarse] incluso dejaron de circuncidarse por esta razón, diciendo que quieren llegar a ser como los egipcios… y no ser reconocidos como judíos… como ya hemos explicado en el libro de Génesis: “tu descendencia serán extranjeros en la tierra…” (Génesis 15:13), y cuando los judíos no se comportan como extranjeros, las naciones se levantan contra nosotros para destruirnos, porque no queremos estar separados de ellos.

El ayuno del 10 de Tebet nos recuerda el sitio a la ciudad de Yerushalayim (Jerusalem). Este fue el primer paso que llevó a la destrucción de nuestro primer Templo, Bet haMiqdash, en el año 586 a.E.C.
LA ADVERTENCIA DE JEREMÍAS
Por muchos años, el profeta Yirmiyahu (Jeremías) había advertido al pueblo acerca de su corrupción; sus actos de idolatría; la profanación del Shabbat y el abandono de la Torá. Yirmiyahu advirtió que si el pueblo no cambiaba y mejoraba su conducta, «el Bet haMiqdash sería destruido» por el rey de Babilonia, Nebujadnetsar. Cuando Yirmiyahu anunció esta profecía en el Bet haMiqdash, lejos de escucharlo, los corruptos sacerdotes y líderes políticos quisieron ejecutarlo, porque Yirmiyahu indirectamente estaba desafiando su liderazgo. Así que muy cínicamente lo acusaron de blasfemia: «¿Qué clase de profeta se atreve a insinuar que HaShem, Dios Todopoderoso, permitirá que Su Casa fuera destruida?».
Yirmiyahu se salvó. Pero sus palabras ya no fueron escuchadas.
Todos sabían que el ejército de Nebujadnetsar se estaba acercando y estaba destruyendo las ciudades alrededor de Yerushalayim, como Lajish. Pero en vez de regresar al camino de la Torá y hacer Teshuvá (arrepentirse), depositaban su confianza en la alianza militar que tenían con Egipto, la segunda superpotencia en esos tiempos, que eran enemigos de Babilonia.
El 10 de Tevet del año 589 antes de la era común, Nebujadnetsar comenzó el sitio a Yerushalayim. La situación era terrible porque la falta de comida, primera consecuencia natural del sitio a una ciudad, se vio agravada por una tremenda sequía. La gente, desesperada de hambre, comía pasto seco, infestado con gusanos, lo cual comenzó a traer epidemias, plagas y enfermedades.
EL PUEBLO SE DESPIERTA
Fue en ese momento de desesperación que el pueblo despertó de su letargo y el rey Tsidquiyahu y los líderes judíos decidieron hacer algo al respecto. Recordando las palabras de Jeremías, los líderes se reunieron en el Bet haMiqdash y propusieron un «trato con Dios». Dijeron: «Vamos a liberar a nuestros esclavos. Y Tú, a cambio, líbranos del ejército de Babilonia». Estos esclavos eran judíos pobres que se habían endeudado con los ricos de Yerushalayim porque no podían pagar sus deudas, ya sea por la sequía o por las guerras, y ahora ellos y sus hijos estaban pagando sus deudas a través de la esclavitud. De acuerdo con la Torá, sin importar si la deuda fue o no fue saldada, los esclavos deben quedar libres el séptimo año. Pero a esos aristócratas no les importaba cumplir con esta Mitzvá y, para no perder su dinero, esclavizaban a los pobres de forma permanente, como hacían los demás pueblos con sus esclavos. Pero ahora, finalmente, habían recapacitado, se habían arrepentido de su accionar incorrecto y, haciendo lo que indica la Torá, ¡finalmente liberaron a sus esclavos! Esta vez depositaron su esperanza en HaShem y rezaron para que Él a su vez los liberara del exilio o la muerte a manos del ejército de Nebujadnetsar.
¡Y EL MILAGRO OCURRIÓ!
Y los Babilonios abandonaron el sitio a Jerusalem. Así cuenta Yirmiyahu este gran evento (37:5): «El ejército del Faraón partió desde Egipto [hacia Jerusalem], y cuando los babilonios, que tenían sitiada Jerusalem, oyeron la noticia, levantaron el sitio de Jerusalem [y fueron a luchar contra los egipcios].»
¡El gran milagro había ocurrido! El ejército enemigo, de la noche a la mañana, había desaparecido, y las profecías «pesimistas» de Yirmiyahu no se habían cumplido. ¡Yerushalayim se había salvado! Dios los había escuchado. Todos celebraban.
Lo que ocurrió a continuación es difícil de creer, y creo que deberíamos considerar este trágico episodio como la principal razón por la cual ayunamos en Asara beTebet…
Increíblemente, cuando vieron que el ejército de Nebujadnetsar había abandonado Jerusalem, los aristócratas de Jerusalem tomaron nuevamente por la fuerza a los esclavos que recién habían liberado, traicionando el pacto que habían hecho con HaShem solo unos días atrás.
LO CONTRARIO DE TESHUVÁ
Este terrible error de nuestros ancestros también está narrado por Yirmiyahu, quien lo presenta como la gota que colmó el vaso y lo que precipitó la destrucción de Jerusalem.
El profeta dice en nombre de Dios:
34:15 «[hace muy poco tiempo atrás], ustedes se arrepintieron y comenzaron a hacer lo correcto ante Mi vista: cada uno de ustedes proclamó la libertad a sus hermanos esclavizados. Incluso hicieron un pacto conmigo, en la casa que lleva Mi nombre [el Bet haMiqdash].
34:16 «Pero ahora, ¡se arrepintieron [del pacto que hicieron conmigo] y han profanado Mi Nombre: cada uno de ustedes ha capturado nuevamente a los hombres y mujeres que habían liberado y los han forzado a convertirse nuevamente en sus esclavos.
34:17 «Por lo tanto, dice HaShem: Me habéis traicionado; no habéis concedido la libertad a sus propios hermanos [tal como lo prometieron]. Y ahora la espada, las plagas y el hambre tendrán la libertad [para perseguirlos a Ustedes y alcanzarlos]…
Mientras todo esto ocurría en Jerusalem, la dura batalla entre los egipcios y los babilonios se llevaba a cabo en el Negev. Providencialmente, los egipcios fueron derrotados. Y Nebujadnetsar volvió a sitiar Yerushalayim con su ejército. El hambre, las plagas y la muerte se apoderaron nuevamente de la ciudad. Y luego de varios meses de asedio, el 9 de Av de 586 a.E.C., la ciudad fue conquistada, los judíos fueron asesinados, esclavizados o exiliados y nuestro Templo fue destruido.
Nuestros ancestros, en la desesperación, se arrepintieron de su mal proceder. Pero ni bien terminó el sitio a la ciudad, «se arrepintieron de su arrepentimiento» y traicionaron no solamente la Torá, sino también «el pacto» que habían sellado con Dios.
Esta es la razón principal por la cual ayunamos hoy, el 10 de Tebet.

Además de encender la sexta vela de Janucá, esta noche celebraremos el comienzo del mes de Tebet. En el Tanaj (Biblia hebrea) el nombre de este mes es jodesh ha’asiri, es decir, el décimo mes. En la Torá, los meses se nombran numéricamente (primero, segundo, etc.) contando desde Nisán. El nombre Tebet fue formulado en Babilonia, al igual que los otros nombres comúnmente usados para los meses hebreos (Nisan, Iyar, Jeshvan, etc. Ver aquí por qué se usan los nombres de los meses hebreos en idioma babilonio). Algunos años, como este año, Rosh Jodesh Tebet se observa un solo día y otros años, dos días. ¿Por qué? Porque Kislev, el mes anterior, a veces consta de 30 días (malé) y algunos años de sólo 29 días (jaser). El día 30 del mes anterior es siempre el primer día de Rosh Jodesh del mes siguiente, y el segundo día de Rosh Jodesh es el primer día del nuevo mes. Este año, Kislev solo tiene 29 días, por lo que hoy celebraremos Rosh Jodesh Tebet solo por un día.
Esta noche y mañana diremos en la Amidá y en Birkat haMazon «Ya’ale veYabo» y ‘al haNisim. El miércoles por la mañana leeremos el Halel completo y luego sacaremos dos Sifré Torá. En el primero leemos la porción de Rosh Jodesh, pero en lugar de dividirla en cuatro Aliot, como hacemos cada Rosh Jodesh, la dividimos en tres Aliot. En el segundo Sefer Torá leemos el texto correspondiente al sexto día de Janucá.
También decimos Musaf de Rosh Jodesh, incluyendo ‘al haNisim.