Jerusalem, y la profecía de David Ben Gurión

AMÉRICA: LA TIERRA PROMETIDA…

El nacimiento del Estado judío no fue un proceso fácil. Veamos.

A partir de la Declaración Balfour en 1917, los británicos, y más tarde la Liga de Naciones (las naciones unidas de esos tiempos), reconocieron el derecho del pueblo judío a un Hogar Nacional y asignaron para la futura patria judía todo el territorio del Israel actual más el territorio de Jordania. Surgieron dos problemas: primero, la incesante violencia y agresión de los árabes en su negativa a aceptar un Estado judío. Y segundo, el problema más grave, era que los líderes judíos como Jaim Weizmann o Sir Herbert Samuel habían asegurado a las autoridades británicas que una vez que tuvieran su tierra, los judíos de Europa llegarían de inmediato y en grandes cantidades a Israel. Pero no fue así. Las condiciones de vida en la Tierra Santa eran muy difíciles, y los millones de judíos que escapaban de Europa emigraron en su gran mayoría al continente americano.

LA COMISIÓN PEEL

En 1936 se estableció una comisión especial encabezada por Lord Robert Peel para reevaluar la situación del futuro estado judío y, lamentablemente, esta comisión concluyó que el proyecto de un estado judío era “inviable” y debería ser abolido. ¿Por qué? Porque las masas judías, más de 2 millones de judíos europeos, se estaban yendo a EEUU y no querían saber nada de Medio Oriente. La comisión Peel asignó solo algunos territorios, pequeños y aislados uno de otro (17% del territorio de Israel hoy. Ver aquí) para los pocos judíos que estaban en Israel. Pero milagrosamente, antes de que esa división de territorios tuviera un carácter oficial, ¡el plan se canceló! ¿Por qué? Porque los árabes B”H rechazaron la oferta de los ingleses de crear su propio estado que incluía el 75% del territorio de Israel en la actualidad, y no estaban dispuestos a reconocer un estado judío, por más pequeño que fuera.

EL GRAN DISCURSO

De todos modos, hoy quiero contarles el impresionante (pero no muy conocido) discurso que pronunció David Ben Gurion ante la comisión Peel para convencer a los ingleses de que el regreso de los judíos a Israel podía llevar tiempo, pero era inminente. El argumento utilizado por Ben Gurion fue la memoria histórica del pueblo judío, que no nos permite olvidarnos ni de nuestros orígenes ni de nuestro destino final. Para ilustrar este punto, Ben Gurion usó inteligentemente el ejemplo del “Mayflower”, la famosa embarcación que traía a los primeros colonos ingleses al continente americano en 1620. El Mayflower es el símbolo de la historia fundacional de los Estados Unidos. Y su historia es fundamental para comprender el vínculo entre los Estados Unidos y su madre patria: Inglaterra.

TRIVIA BRITÁNICA

Ben Gurion se dirigió a los representantes ingleses y estadounidenses que estaban presentes y les dijo: “Hace más de 300 años, un barco, cuyo nombre era ‘Mayflower’, llegó al Nuevo Mundo. La llegada del Mayflower a Plymouth Rock fue uno de los acontecimientos históricos más importantes de la historia de Inglaterra y de los Estados Unidos de América (ver aquí). Pero me gustaría preguntar a cualquier caballero inglés aquí en el comité: ¿Qué día partió el Mayflower desde el puerto británico? Y me gustaría preguntarles a los representantes estadounidenses: ¿saben exactamente la fecha en la que el Mayflower arribó al nuevo mundo? ¿O cuántas personas había en ese barco? ¿Cómo se llamaba el capitán? ¿Cuánto tiempo duró el viaje? ¿O qué tipo de alimentos comieron mientras estaban en el barco?”

LA PROFECÍA DE BEN GURION

Y Ben Gurion continuó: “Hace más de 3300 años, mucho antes de la partida del Mayflower, nuestro pueblo abandonó Egipto, y cualquier niño judío en el mundo, dondequiera que esté, sabe qué día dejamos Egipto, cuántos éramos los judíos en ese momento, quién era nuestro líder, cuánto duró el viaje e incluso qué comida comieron nuestros antepasados cuando partieron. Es más: todavía seguimos comiendo esa misma comida todos los años en el aniversario de la salida de Egipto. Y celebramos este evento con una cena festiva donde contamos la historia de nuestros inicios a nuestros hijos y nietos para asegurarnos de que nunca la olvidarán. Y al final de esa ceremonia decimos una frase muy famosa: ‘El año que viene en Jerusalem’. Ahora estamos huyendo de la Unión Soviética o de Alemania, donde Hitler nos está destruyendo, y todavía estamos esparcidos por todo el mundo. Pero aunque ahora mismo nuestro regreso a la tierra de Israel no sea visible, eventualmente, el año que viene o el próximo regresaremos a Israel, porque de la misma manera que nunca olvidamos nuestro origen, nunca olvidaremos nuestro destino final: Jerusalem.”

Ben Gurion, B”H,  no se equivocó.

Rab Yosef Bitton




RESUMEN DE PARASHAT BAMIDBAR

Parashat Bamidbar marca la apertura del cuarto libro de la Torá. Comienza con el relato de un censo ordenado por Dios, en el que Moisés recibió instrucciones de llevar a cabo entre el pueblo. Además, se designa a un líder o máximo delegado de cada tribu, conocido como «nasí», para guiar y representar a sus respectivas tribus.

Se describe el número de hombres mayores de 20 años de cada tribu, lo cual también sirve como un censo militar. También se asignan deberes especiales a los levitas, quienes no participan en la guerra, sino que se ocupan de todos los aspectos religiosos y logísticos, como la construcción, el mantenimiento y el transporte del Mishkan, o Tabernáculo, como se verá a continuación.

La Torá presenta los resultados del censo de cada tribu, excluyendo a la Tribu de Leví, que se contará por separado:

  • Tribu de Rubén: 46,500
  • Tribu de Shimón: 59,300
  • Tribu de Gad: 45,650
  • Tribu de Yehudá: 74,600
  • Tribu de Isajar: 54,400
  • Tribu de Zebulún: 57,400
  • Tribu de Efraim: 40,500
  • Tribu de Menashé: 32,200
  • Tribu de Binyamín: 35,400
  • Tribu de Dan: 62,700
  • Tribu de Asher: 41,500
  • Tribu de Naftalí: 53,400

El total de hombres en edad de servir en el ejército era de 603,550.

Dios encomienda una tarea especial a los hombres de la tribu de Leví: cuidar del Mishkán (Tabernáculo) y sus utensilios. Esta responsabilidad implica desmontar y transportar el Mishkán cuando el pueblo se muda de un lugar a otro, así como reconstruirlo cuando acampan. A los levitas se les ordena ubicar sus tiendas en el centro del campamento, más cerca del Mishkán, mientras que las demás tribus residen a su alrededor, organizadas de acuerdo a sus respectivos grupos y formación militar.

Luego, Dios le pide a Moisés que realice un censo separado de la Tribu de Leví, y el recuento final fue de 22,000 individuos. La Torá también proporciona detalles sobre las tareas específicas asignadas a cada una de las tres familias de la tribu de Leví: las familias de Guereshón, Quehat y Merarí.

Al final de la Parashá se menciona que HASHEM establecerá a los levitas como Sus sacerdotes en lugar de los primogénitos, como era la costumbre en aquellos tiempos. Se lleva a cabo una «ceremonia de redención» llamada «pidyon», que sigue siendo una práctica observada para «dispensar» del servicio sacerdotal a los primogénitos varones hasta el día de hoy.




3 Mitsvot de Perashat Behar

💰 ONAAT MAMÓN Honestidad en los Negocios

VaYiqrá 25:14 וְכִֽי־תִמְכְּר֤וּ מִמְכָּר֙ לַעֲמִיתֶ֔ךָ א֥וֹ קָנֹ֖ה מִיַּ֣ד עֲמִיתֶ֑ךָ אַל־תּוֹנ֖וּ אִ֥ישׁ אֶת־אָחִֽיו׃ 

La Torá nos enseña una mitsvá fundamental para la vida diaria: ser completamente honestos en todas nuestras transacciones comerciales.

El pasuq dice:

📖 VaYiqrá 25:14 “Cuando uno vende algo a su prójimo, o compra de su prójimo, no se engañen el uno al otro.”

Esta mitsvá se conoce como onaat mamón — el perjuicio monetario, causado a través del engaño deliberado.

La Torá prohíbe: – cobrar precios abusivos aprovechándose de la ignorancia del comprador, – ocultar defectos de un producto, – engañar sobre la calidad de la mercadería, – manipular información para obtener ventaja económica.

La honestidad no es solamente un buen consejo moral. Es una obligación de la Torá.

🕍 RELIGIOSIDAD Y NEGOCIOS

El judaísmo no separa la vida espiritual de la vida económica.

Una persona puede rezar todos los días, estudiar Torá, cuidar Shabbat y comer kasher… pero si engaña en los negocios, no se considera una persona religiosa.

Nuestros Jajamim enseñaron que la primera pregunta que se le hace a la persona en el Olam Habá no es cuánto rezó, sino:

“¿Te comportaste con honestidad en tus negocios?” (Shabbat 31a)

La verdadera observancia religiosa se expresa en cómo vendemos, compramos, prestamos y manejamos dinero.

⚖️ APLICACIONES PRÁCTICAS

Esta mitsvá tiene muchísimas aplicaciones cotidianas.

Si vendemos un objeto usado, debemos informar claramente cualquier defecto significativo.

Si recibimos vuelto de más en una tienda, estamos obligados a devolverlo, aunque nadie se haya dado cuenta.

Si somos comerciantes, debemos evitar aprovechar la falta de conocimiento del comprador.

Si ofrecemos un servicio, debemos cumplir honestamente lo prometido.

📖 LA HISTORIA DE RAB SAFRA

El Talmud nos transmite un ejemplo extraordinario de honestidad absoluta.

Rab Safra tenía un burro para vender. Un comprador no judío llegó y le ofreció 50 monedas por el animal.

En ese momento, Rab Safra estaba recitando el Shemá Israel y no podía interrumpir su recitación para responder.

Sin embargo, en su corazón ya había decidido aceptar la oferta.

El comprador, pensando que el silencio significaba rechazo, aumentó el precio a 60 monedas… y luego a 70.

Cuando Rab Safra terminó el Shemá, hizo algo increíble: rechazó las 70 monedas y pidió solamente las 50 originales.

¿Por qué?

Porque internamente ya había aceptado la primera oferta.

Para Rab Safra, la honestidad tenía más valor que ganar dinero extra.

La mayoría de las personas habrían dicho: “Nunca respondí verbalmente…” “Técnicamente no hice nada incorrecto…”

Pero Rab Safra entendía que HaShem conoce también lo que ocurre dentro del corazón.

Por eso el Talmud lo considera un ejemplo supremo de yir-at Shamayim — observancia religiosa y temor del Cielo.

🌎 KIDUSH HASHEM

Cuando un Yehudí actúa con honestidad en los negocios, produce un enorme kidush HaShem.

Las personas dicen: “Qué increíble honestidad.” “Qué confiables son.” “Se nota que vive según la Torá.”

Pero si una persona observante engaña, manipula o actúa deshonestamente, el daño espiritual es enorme. No solamente perjudica al otro: produce un jilul HaShem.

La honestidad comercial requiere disciplina y conciencia permanente de que HaShem observa cada transacción.

La verdadera religiosidad no se mide solamente en el Bet haKeneset, sino también en una tienda, en una oficina, en un contrato y en cada conversación comercial.

La kedushá no termina cuando termina de rezar. También entra en el mundo de los negocios.

 

🤝 VEHEJEZAKTA BO Sostener al Prójimo antes de que Caiga

VaYiqrá 25:35 וְכִֽי־יָמ֣וּךְ אָחִ֔יךָ וּמָ֥טָה יָד֖וֹ עִמָּ֑ךְ וְהֶחֱזַ֣קְתָּ בּ֔וֹ גֵּ֧ר וְתוֹשָׁ֛ב וָחַ֖י עִמָּֽךְ׃

 

Una de las mitsvot más hermosas y sensibles de Parashat BeHar es la obligación de ayudar proactivamente a quien está atravesando dificultades económicas.

El pasuq dice:

📖 VaYiqrá 25:35 “Cuando tu hermano empobrezca y su mano comience a soltarse de ti, lo sostendrás…”

La Torá no nos dice solamente que ayudemos al pobre. Nos enseña aquí algo mucho más profundo: debemos ayudar a la persona antes de que llegue a la indigencia y esté obligado a humillarse y pedir caridad.

🪜 ANTES DE QUE CAIGA

Cuando una persona comienza a caer, todavía puede sostenerse con un solo dedo. Pero una vez que cayó completamente al suelo, harán falta varias personas para levantarla.

La Torá nos enseña a intervenir temprano.

No esperar a que alguien pierda todo. No esperar a que tenga que pedir ayuda públicamente. No esperar a que llegue a la desesperación.

El objetivo es prevenir la caída antes de que ocurra.

Muchas veces, una pequeña ayuda dada a tiempo puede salvar a una persona, una familia o un negocio entero.

💎 EL NIVEL MÁS ALTO DE TSEDAQÁ

El Rambam enseña algo extraordinario.

En Hiljot Matenot Aniyim enumera ocho niveles de tsedaká, y el nivel más elevado de todos no es simplemente dar dinero al pobre.

El nivel más alto es ayudarlo a recuperar su independencia.

¿Cómo?

– ofreciéndole trabajo, – ayudándolo a abrir un negocio, – dándole un préstamo sin interés, – enseñándole un oficio, – conectándolo con oportunidades.

La mejor ayuda no es solamente darle pan al necesitado, sino ayudarlo a volver a producir su propio pan.

O, como suele decirse: “No darle el pescado, sino enseñarle a pescar.”

La Torá quiere preservar no solamente la supervivencia de la persona, sino también su dignidad.

🌎 RESPONSABILIDAD MUTUA

Nuestros Jajamim enseñaron:

“Kol Yisrael arebim ze laze” “Todo Israel se debe sentir responsable uno del otro.”

La fortaleza de Am Israel no se mide solamente por el éxito de los más ricos, sino también por la dignidad de los más vulnerables.

Una comunidad fuerte no es aquella donde algunos triunfan mientras otros quedan abandonados.

Una verdadera comunidad judía es aquella donde las personas se sostienen mutuamente.

⚖️ APLICACIONES PRÁCTICAS

Esta mitsvá tiene muchísimas aplicaciones modernas.

Si conocemos a alguien que perdió su trabajo, podemos ayudarlo recomendándolo.

Si alguien está pasando dificultades económicas, podemos ofrecerle un préstamo digno y discreto.

A veces, una llamada telefónica, un contacto o una recomendación laboral pueden cambiar completamente la situación de una persona.

Incluso apoyar emocionalmente a quien está atravesando dificultades forma parte de esta mitsvá.

Muchas veces, el peor sufrimiento no es solamente la falta de dinero, sino la sensación de estar solo.

AYUDAR CON DIGNIDAD

La Torá no quiere que ayudemos “desde arriba”, con arrogancia o superioridad. Nos pide que ayudemos viendo al otro como “ajija” — tu hermano.

No como un caso social. No como una carga. No como alguien inferior.

Sino como un hermano que hoy necesita apoyo… y que mañana podría ser quien ayude a otros.

Porque en la visión de la Torá, nadie es completamente autosuficiente.

Todos necesitamos de los demás.

 

 

 

📜 DAÑO EMOCIONAL  אוֹנָאַת דְּבָרִים — El Daño Causado por las Palabras

וַיִּקְרָא כ״ה:י״ז     “וְלֹא תוֹנוּ אִישׁ אֶת־עֲמִיתוֹ וְיָרֵאתָ מֵאֱ-לֹהֶיךָ כִּי אֲנִי ה׳ אֱ-לֹהֵיכֶם”

Parashat Behar nos enseña una de las lecciones más profundas y actuales de toda la Torá: no solamente está prohibido dañar a una persona estafándolo comercialmente — también está prohibido herir a otra persona, perjudicarlo, con palabras duras.

El pasuq dice:

📖 וַיִּקְרָא כ״ה:י״זוְלֹא תוֹנוּ אִישׁ אֶת־עֲמִיתוֹ וְיָרֵאתָ מֵאֱלֹהֶיךָ כִּי אֲנִי ה׳ אֱלֹהֵיכֶם

“No se hagan daño el uno al otro, y temerás a tu Dios, porque Yo soy ה׳ tu Dios.”

A primera vista, este versículo parece repetir la misma prohibición mencionada unos versículos antes, donde la Torá prohibió engañar en los negocios. Pero nuestros Jajamim explican que aquí la Torá está hablando de otro tipo de daño mucho más profundo: onaat debarim — el sufrimiento causado a otra persona a través de las palabras.

La Torá entiende algo que muchas veces olvidamos: las palabras no desaparecen. Una frase puede acompañar a una persona durante años. A veces, toda una vida.

💔 EL DAÑO INVISIBLE

El Talmud (Babá Metsiá 58b) enseña algo sorprendente: el daño emocional puede ser más grave que el daño económico.

El dinero perdido puede recuperarse. Una palabra hiriente puede dejar una herida que a veces no sana.

Hay personas que todavía recuerdan comentarios humillantes que escucharon en su infancia. Una burla en público, un apodo ofensivo, una frase dicha “en broma”, una crítica frente a otros… heridas invisibles que permanecen grabadas en el corazón.

Por eso, el judaísmo considera que cuidar la forma en que hablamos es parte esencial del servicio a HaShem.

⚖️ EJEMPLOS QUE DAN LOS JAJAMIM

Los Jajamim dieron ejemplos muy concretos de onaat debarim:

– No recordarle a una persona errores de su pasado después de que cambió su vida y mejoró. – No avergonzar públicamente a alguien. – No usar sobrenombres ofensivos, incluso “como broma”. – No burlarse de la apariencia física, acento, situación económica o capacidades de otro. – No preguntar el precio de un producto si no existe intención real de comprarlo, haciéndole perder tiempo y falsas expectativas al vendedor.

A veces pensamos: “¡Pero yo no hice nada malo!” No golpeé. No robé. No dañé físicamente.

Sin embargo, la Torá nos enseña que a veces una palabra puede doler al otro más que una acción.

😢 HALBANAT PANIM — “DERRAMAR SANGRE”

Los Jajamim compararon la vergüenza pública con el derramamiento de sangre.

¿Por qué?

Porque cuando una persona es humillada delante de otros, la sangre desaparece de su rostro. La cara se pone pálida. La persona siente que quiere desaparecer.

Hoy, en la era de WhatsApp, redes sociales y social media, esta mitsvá es todavía más importante.

Un comentario sarcástico. Una burla enviada a un grupo. Un meme humillante. Una crítica pública innecesaria.

Todo esto entra en la categoría de onaat debarim.

Muchas personas son extremadamente cuidadosas de no perder dinero… pero muchísimo menos cuidadosas con las palabras que salen de su boca.

👁️ “Y TEMERÁS A TU DIOS”

La Torá agrega aquí una frase muy especial:

וְיָרֵאתָ מֵאֱלֹהֶיךָ “Y temerás a tu Dios.”

Rashi explica que esto aparece porque el daño verbal es algo que muchas veces sólo HaShem puede juzgar.

Cuando alguien hiere a otro con palabras, siempre puede justificarse:

“Era un chiste.” “No fue mi intención.” “Es demasiado sensible.” “Yo sólo decía la verdad.”

Los seres humanos no pueden saber qué había realmente en el corazón de quien habló. Pero HaShem sí.

Por eso la Torá nos recuerda: antes de hablar, piensa no solamente cómo sonará tu frase a los oídos de las personas — sino cómo será escuchada en el Cielo.

🌱 EL PODER DE CONSTRUIR

Las palabras tienen un poder inmenso.

Una sola frase puede darle fuerzas a una persona para seguir adelante. Un elogio sincero puede cambiarle el día a alguien. Una palabra de apoyo puede salvar a alguien de la desesperación.

Así como existe onaat debarim para destruir, también existe la capacidad de usar la boca para construir mundos.

El Jafetz Jaim explicaba que la boca puede convertirse en el instrumento más santo del ser humano… o en el más destructivo.

Todo depende de cómo la usemos.

PENSAR ANTES DE HABLAR

Antes de hablar, vale la pena preguntarnos:

👉 ¿Lo que voy a decir puede causarle daño a alguien? 👉 ¿Es necesario decirlo? 👉 ¿Es el momento correcto? 👉 ¿La forma en que lo voy a decir puede herir? 👉 ¿Estoy construyendo o destruyendo?

La grandeza espiritual se mide en una conversación familiar, en una discusión comercial, en un mensaje de WhatsApp y en la manera en que tratamos a las personas todos los días.

Que HaShem nos ayude a usar nuestras palabras para dar fuerza, dignidad y alegría a quienes nos rodean.




EDICIÓN ESPECIAL: Israel y sus judíos

Brillante artículo atribuido al periodista británico de The Daily Telegraph, Allister Heath.

🇮🇱 Israel y sus judíos: este enigma que atormenta a sus enemigos, este rompecabezas que persiste entre filósofos e historiadores, esta supervivencia que desafía toda lógica histórica.

Israel y sus judíos: odiados, perturbadores, que deben ser destruidos a cualquier costo, no por lo que hacen, sino por lo que son. Y que ganan cada vez. ¡Un análisis magistral! 👏

“Hay algo en Israel que incomoda a la gente,
y no es lo que dicen.

Hablarán de política, asentamientos, fronteras y guerras.

Pero basta con rascar un poco debajo de la indignación para descubrir algo más profundo:
una incomodidad no con lo que Israel hace, sino con lo que Israel es.

Una nación tan pequeña no debería ser tan poderosa.
Punto.

Israel no tiene petróleo. No tiene recursos naturales especiales.
Tiene una población apenas mayor que la de una ciudad promedio de Estados Unidos.
Está rodeado de enemigos.
Es despreciado en las Naciones Unidas.
Blanco del terrorismo. Condenado por celebridades.
Boicoteado, difamado y atacado.

Y, sin embargo, prospera como si el mañana no existiera.

En el ámbito militar.
En el campo médico.
En su economía, que en tiempos de guerra es una de las que más crece en el mundo.
En su moneda, el shekel, que también se mantiene entre las más sólidas del planeta, incluso en tiempos de guerra.
En seguridad.
En tecnología.
En agricultura.
En inteligencia.
En el plano moral.
En una voluntad inquebrantable.

Transforman desiertos en tierra cultivable.
Producen agua del aire.
Interceptan cohetes en pleno vuelo.
Liberan rehenes bajo las narices de los peores regímenes del mundo.
Sobreviven guerras destinadas a aniquilarlos… y ganan.

El mundo entero observa, desconcertado.
Y entonces, como frente a una fuerza incomprensible,
concluye que debe haber trampa.

Debe ser la ayuda estadounidense.
Debe ser el lobby extranjero.
Debe ser opresión.
Debe ser robo.
Debe ser alguna maniobra oscura que les dio a los judíos este poder.
Debe ser chantaje.

Porque Dios no permita que sea otra cosa.
Dios no permita que sea real.
Dios no permita que sea merecido.
O peor aún: predestinado.

Se suponía que el pueblo judío había desaparecido hace mucho tiempo.
Así es como debía terminar la historia de las minorías exiliadas, esclavizadas y odiadas.

Pero los judíos no desaparecieron.
Regresaron a su tierra, reconstruyeron su país,
revivieron su idioma y devolvieron la vida a sus muertos:
en su memoria, en su identidad y en su fuerza.

Esto no es normal.
Esto no es político.
Es bíblico.

No existe una fórmula mágica que explique cómo un grupo de personas
puede regresar a su tierra después de 2,000 años.

No existe un camino racional desde las cámaras de gas hasta la influencia global.

Y no existe precedente histórico para esta supervivencia:
los babilonios, los romanos, las Cruzadas,
la Inquisición, los pogromos y el Holocausto…
y, sin embargo, aquí seguimos, yendo a trabajar un lunes en Tel Aviv.

Israel es incomprensible.
A menos que creas en algo más allá de las matemáticas.

Eso es lo que vuelve loco al mundo.
Porque, si Israel realmente existe, si esta nación improbable, antigua y despreciada sigue siendo elegida, protegida y próspera, entonces tal vez Dios no sea un mito después de todo.

Tal vez Él siga siendo parte de la historia.
Tal vez la historia no sea producto del azar.
Tal vez el mal no tenga la última palabra.
Tal vez los judíos no sean solo un pueblo, sino un testimonio.

Eso es lo que no pueden soportar.

Porque, una vez que admites que la supervivencia de Israel
no es solo impresionante, sino divina, todo cambia.

Nuestra brújula moral se reinicia.
Nuestras certezas sobre la historia, el poder y la justicia se derrumban.
Entonces comprendemos que no estamos presenciando el final de un imperio, sino el nacimiento de algo eterno.

Por eso lo niegan.
Lo difaman.
Y se oponen a ello con vehemencia.

Porque es más fácil llamar “trampa” a un milagro que admitir que Dios cumple Sus promesas.
Y aún lo hace.”




RESUMEN DE BEHAR – BEJUQOTAY

Propiedad, responsabilidad y las consecuencias de nuestras decisiones

🏡 LA TIERRA NO ES NUESTRA

La Perashá comienza con una idea revolucionaria: la tierra pertenece a HaShem.
Por eso, cada siete años llega la Shemitá, el año sabático, en el cual la tierra debe descansar. No se siembra ni se cosecha como de costumbre. El agricultor deja de trabajar… y confía.

Este mandamiento no es solo agrícola. Es una lección profunda:
👉 No somos dueños absolutos — somos administradores.
👉 La abundancia no depende solo de nuestro esfuerzo, sino de la berajá de HaShem.
👉 Saber parar también es parte del crecimiento.


🔄 YOVEL — REINICIAR LA SOCIEDAD

Cada cincuenta años, la Torá establece el Yovel (Jubileo):

  • Las tierras regresan a sus dueños originales
  • Las deudas se cancelan
  • Los siervos recuperan su libertad

La Torá crea así un sistema único: nadie queda atrapado para siempre en la pobreza, y nadie puede acumular poder sin límites.

👉 Es un modelo de justicia social basado en la dignidad humana.
👉 La riqueza no es absoluta; tiene límites morales.


⚖️ INTEGRIDAD TOTAL

La Torá exige una honestidad absoluta en los negocios:

  • No engañar
  • No aprovecharse del otro
  • No manipular precios ni información

Pero va más allá: también prohíbe dañar con palabras.

👉 El daño no es solo económico — también es emocional.
👉 La Torá nos exige sensibilidad, respeto y responsabilidad en cada interacción.


🤝 AYUDAR ANTES DE QUE SEA TARDE

Uno de los mensajes más poderosos de la Perashá es este:
no esperes a que la persona caiga — ayúdala antes.

  • Si alguien empieza a tener dificultades, debemos sostenerlo
  • Se puede prestar dinero, pero sin interés
  • El objetivo no es crear dependencia, sino devolverle estabilidad

La idea es clara:
👉 No se trata solo de dar — se trata de levantar al otro.
👉 La mejor ayuda es la que devuelve independencia (dar trabajo, enseñar, apoyar).


🌧️ SI CAMINAMOS CON HASHEM…

En Perashat Bejuqotay , la Torá describe un escenario de bendición:

  • Lluvias a su tiempo 🌧️
  • Abundancia en la tierra 🌾
  • Paz y seguridad 🕊️
  • Protección frente a enemigos 🛡️

Incluso se describe una realidad extraordinaria: pocos vencen a muchos.
No es fuerza militar — es presencia divina.

👉 Cuando vivimos con valores, la realidad misma se alinea a nuestro favor.


⚠️ SI NOS ALEJAMOS…

La Torá también presenta el otro lado:

  • Falta de lluvia → hambre
  • Debilidad → enfermedad
  • Inseguridad → ataques enemigos
  • Finalmente → exilio

No es solo castigo. Es una consecuencia natural:
👉 Cuando perdemos nuestra dirección espiritual, también perdemos estabilidad.


💛 LA TESHUBA

A pesar de todo, la Torá cierra con un mensaje de esperanza:

👉 HaShem nunca rompe el pacto
👉 Recuerda el mérito de los Avot
👉 Siempre hay posibilidad de regresar

La historia del pueblo de Israel no termina con la caída — siempre existe el retorno.


🎁 DAR TAMBIÉN ES PARTE

La Perashá concluye con leyes sobre donaciones, consagraciones y diezmos.

👉 Nos recuerdan que lo que tenemos no es completamente nuestro
👉 Dar no es perder — es parte de nuestra relación con HaShem





RESUMEN DE AJARE MOT-QUEDOSHIM

🕊️ 1ª Aliyá

Se establece el procedimiento del Cohen Gadol en Yom Kipur: su vestimenta especial 👕, los qorbanot (sacrificios y ofrendas) personales y del pueblo, y la ceremonia de los dos chivos expiatorios 🐐🐐 — uno como qorbán y otro enviado al desierto.
Se describe la purificación del Tabernáculo y del altar, así como la expiación del pueblo.
Se ordena ayunar 🍽️❌ y abstenerse de trabajar.


🩸 2ª Aliyá

Se prohíbe ofrecer qorbanot fuera del Mishkán: toda ofrenda debe presentarse en el Ohel Moed 🕍.
También se prohíbe el consumo de sangre 🩸❌.
Se establecen normas que prohíben comer carne de animales cazados o muertos naturalmente (nebelá).


⚠️ 3ª Aliyá

Se enumeran las relaciones prohibidas entre familiares y otras conductas ilícitas.
Se ordena no imitar las prácticas de Egipto ni de Canaán 🌍❌.
La Torá advierte que estas conductas contaminan la tierra y provocaron la expulsión de sus habitantes anteriores.


4ª Aliyá

Comienza la Parashá Kedoshim. HaShem ordena al pueblo: “Sean santos” ✨.
Se mencionan mitsvot fundamentales como:

  • respeto a los padres 👨‍👩‍👧
  • observar el Shabbat 🕯️
  • la prohibición de la idolatría 🚫
  • leyes de sacrificios voluntarios

También se instruye dejar parte de la cosecha 🌾 para los pobres 🤝.


⚖️ 5ª Aliyá

Se prohíbe robar, engañar y jurar en falso 🚫.
Se exige pagar los salarios a tiempo 💰⏰.
Se prohíbe maldecir al sordo 👂❌ y poner tropiezo al ciego 🚶‍♂️❌.
Se ordena:

  • juzgar con justicia ⚖️
  • no difundir chismes 🗣️❌
  • no vengarse

Y amar al prójimo como a uno mismo ❤️.


🌱 6ª Aliyá

Se prohíbe mezclar especies en animales, campos y vestimenta 🌱❌.
Se regulan casos de relaciones ilícitas y leyes de árboles frutales nuevos 🌳.
Se prohíben prácticas mágicas 🔮❌ y la búsqueda de poderes ocultos.
También se prohíbe cortar los bordes de la barba ✂️ y hacerse tatuajes.


🤝 7ª Aliyá

Se ordena respetar al anciano 👴 y amar al extranjero y al converso 🌍❤️.
Se exige actuar con integridad y honestidad en el comercio ⚖️💼.

HaShem, que sacó al pueblo judío de Egipto, ordena ahora abandonar y remover de la mente las prácticas idólatras 🧠❌, y cumplir todas Sus leyes y decretos 📜.




QUEDOSHIM: Rabenu Bajiyá Ibn Paquda y los Deberes del Corazón

Entre los gigantes intelectuales que florecieron durante la Época de Oro del judaísmo sefaradí, ninguno penetró con tanta profundidad en la vida interior del judío como Rabenu Bajiyá Ibn Paquḍa. Su obra revolucionó para siempre la manera en que comprendemos la práctica religiosa.

Vida y contexto histórico

Rabenu Bajiyá nació alrededor del año 1045 en Zaragoza, en el norte de la Península Ibérica, en plena efervescencia cultural del Al-Ándalus. Vivió en una época extraordinaria: la España musulmana era entonces uno de los centros intelectuales más brillantes del mundo conocido, donde convivían —con tensiones pero también con notable fertilidad— tres civilizaciones: la islámica, la cristiana y la judía.

Dentro de esa comunidad judía floreciente, Rabenu Bajiyá ocupó el cargo de Dayán, juez en la corte rabínica comunitaria. En aquella época, este cargo era ejercido de manera voluntaria, como servicio a la comunidad, por los estudiosos más respetados. Más allá de ese dato, la vida de Bajiyá permanece en gran medida en la oscuridad. No sabemos mucho sobre su familia, sus maestros directos ni las circunstancias precisas de su muerte, ocurrida alrededor del año 1120. Lo que sí sabemos es que dedicó su vida al estudio profundo de la Torá, la filosofía y la ética, y que dejó como legado una obra que ha nutrido a generaciones de judíos hasta el día de hoy.

El libro que cambió todo

La obra cumbre de Rabenu Bajiyá es el Jovot HaLevavot —“Los Deberes del Corazón”. Fue escrita originalmente en árabe, la lengua de su época y su entorno, bajo el título Hidāyat al-Qulūb. Décadas más tarde, el célebre traductor Rav Yehudá Ibn Tivón la vertió al hebreo, dándole la forma en que la conocemos y estudiamos hasta hoy.

¿Qué son los deberes del corazón?

El Rab Ibn Paquda divide los mandamientos en dos categorías:

  1. Los preceptos que realizamos de una manera física, con nuestro cuerpo, nuestros bienes, etc. (jovot ha’evarim).
  2. Los mandamientos que realizamos con nuestro corazón (jovot ha’levavot), es decir, con nuestra mente y nuestro intelecto.

Era la primera vez que un rabino hacía notar esta diferenciación.

Rabenu Bajiyá afirma que los mandamientos más importantes de la Torá se cumplen con “el corazón”, esto es, con nuestro aparato psicológico, emocional e intelectual (hoy diríamos “cerebro” o “mente”).

Algunos ejemplos

SHEMA ISRAEL: “Escucha Israel, el Eterno es nuestro Dios, el Eterno es Uno”.
Este versículo nos demanda “saber” que Dios existe y que solo Él existe. Este mandamiento no nos ordena nada específico que debamos hacer. Sin embargo, es absolutamente transformador.

Veamos. El hombre antiguo percibía que las fuerzas naturales eran independientes unas de otras y se enfrentaban entre sí: la oscuridad contra la luz; la enfermedad contra la salud; el mal contra el bien; la guerra contra la paz; la muerte contra el nacimiento. Para el hombre pagano era evidente que estas fuerzas provenían de orígenes diferentes. Imaginaban que los “dioses” estaban enfrentados en un conflicto cósmico eterno. En este universo politeísta, los seres humanos son meros espectadores involuntarios de estas guerras mitológicas, sobre las cuales no tienen control. El mundo no fue creado, sino que apareció accidentalmente como producto de las batallas entre los dioses. La vida del hombre pagano no tenía ningún sentido trascendental: el objetivo era satisfacer los instintos y evitar que los dioses desataran su ira.

El monoteísmo de la Torá es contraintuitivo. Para el hombre antiguo era casi imposible percibir el poder de un único Creador que también gobierna el mundo. Saber que hay un solo Dios Creador eleva al individuo a un nivel diferente de comprensión: el Creador estableció un diseño inteligente donde, deliberadamente, operan fuerzas opuestas que mantienen el mundo en equilibrio. Saber que un Creador inteligente nos creó le da propósito a la vida y nos impulsa a buscarlo y acercarnos a Él.

El monoteísmo es evolución. O revolución. El Shema Israel, como mandamiento, exige una transformación total de nuestro “corazón”, de nuestro pensamiento: apartarse mental y culturalmente del pensamiento idólatra y pagano.

VEAHAVTA ET HASHEM ELOQEJA: “Y amarás al Eterno tu Dios”.

Uno no puede amar a Dios si vive amargado, si no valora todo lo que tiene, es decir, todo lo que ha recibido del Creador. Esta mitzvá —amar a Dios— no se puede cumplir a menos que uno sea feliz. Y ser feliz requiere una transformación existencial.

Ser feliz no consiste en tener todo lo que quiero, sino en apreciar todo lo que tengo. Hay personas que tienen dinero, familia y salud, y aun así son infelices, porque no han desarrollado la capacidad de valorar. Este mandamiento no se cumple de una manera física, pero, al igual que el anterior, es profundamente transformador —incluso más que muchos mandamientos que cumplimos con el cuerpo.

VEAHAVTA LEREAJA KAMOJA: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Amar, en este contexto, significa aceptar. Este mandamiento nos enseña que así como uno se ama a sí mismo a pesar de sus defectos, debe aprender a amar al prójimo a pesar de los suyos.

Relevancia esta semana

Esta semana leemos en la Torá el mandamiento de veahavtá lereajá kamoja —“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Vayicrá 19:18). El Rambán y otros Rishonim señalan que este es uno de los principios más abarcadores de toda la Torá.

Rabenu Bajiyá nos ayuda a entender por qué este mandamiento pertenece a la categoría de los Jovot HaLevavot, los deberes del corazón. No basta con actuar correctamente en lo externo mientras uno siente desprecio o indiferencia por dentro. El precepto exige una transformación genuina: aprender a aceptar al otro con sus defectos, tal como nos aceptamos a nosotros mismos. No es un mandamiento de gestos — es un mandamiento de carácter.

Los deberes del cuerpo

El Rab también señala que todos los preceptos tienen como objetivo, directo o indirecto, la transformación del corazón. Uno no puede observar los preceptos de la Torá de una forma mecánica y fría. Debe hacerlo con su mente y su corazón abiertos.

Como explicaron los sabios: “el corazón crece y se nutre de nuestras acciones”.




De la vulnerabilidad a la fortaleza: la nueva realidad estratégica de Israel

POR SAUL SADKA de.   @Saul_Sadka

Al cumplirse el 78º aniversario de Israel, 150 años después de que los judíos comenzaran a regresar en masa a la Tierra Santa, con una población actual de 10.3 millones de habitantes — incluyendo casi la mitad de los judíos del mundo — y siendo uno de los pueblos más prósperos del planeta, la situación estratégica de Israel nunca ha sido tan favorable como hoy.

Israel fue atacado simultáneamente desde Gaza, Líbano y Siria. Su respuesta fue contundente: hoy controla zonas de seguridad militares en los tres frentes. Estas zonas actúan como escudos protectores — franjas de territorio donde el ejército israelí mantiene presencia física y control total, impidiendo que grupos terroristas puedan acercarse a la frontera y lanzar el tipo de ataque masivo y coordinado que ocurrió el 7 de octubre de 2023. Mientras esas zonas permanezcan bajo control israelí, un nuevo 7 de octubre se vuelve prácticamente imposible.

Y aunque pueda parecer paradójico, esta presencia militar israelí es también la mejor noticia para los propios habitantes de Gaza, Líbano y Siria. ¿Por qué? Porque mientras el ejército israelí controle esas zonas fronterizas, los grupos extremistas no pueden usarlas como base de operaciones. Sus territorios dejan de ser útiles para el terrorismo. Los yihadistas podrán seguir intentando atacar desde las fronteras, pero cada intento será más inútil y más costoso que el anterior. En la práctica, las zonas de amortiguación le quitan a los grupos terroristas la posibilidad de “secuestrar” un país entero — su gobierno, su economía, su población — y convertirlo en plataforma de guerra contra Israel. Eso es exactamente lo que ocurrió con Hezbolá en Líbano durante cuatro décadas, y con Hamás en Gaza durante casi dos. Ambos experimentos terminaron en ruina total para sus propios países. Las zonas de amortiguación israelíes son, en ese sentido, una vacuna contra la repetición de ese ciclo destructivo.

Esto nos lleva a una pregunta importante: ¿por qué Jordania y Egipto han logrado mantenerse relativamente estables y libres de este tipo de caos, a pesar de compartir largas fronteras con Israel? La respuesta es, en gran medida, geográfica. Entre Israel y Egipto existe el enorme y casi completamente despoblado desierto del Sinaí — una barrera natural prácticamente imposible de usar como corredor de infiltración a gran escala. Cualquier movimiento de tropas o armamento en ese desierto es visible desde el aire, y cualquier grupo que intentara cruzarlo para atacar a Israel estaría expuesto y vulnerable. Entre Israel y Jordania está el profundo Valle del Jordán — una frontera natural estrecha, fácil de vigilar y muy difícil de cruzar en secreto. En ambos casos, la geografía hace que convertir esas zonas fronterizas en plataformas terroristas sea un proyecto suicida. Y los grupos extremistas lo saben.

No así el sur del Líbano. Esa región es montañosa, densamente arbolada, llena de aldeas y túneles, y durante décadas estuvo poblada por unas 500,000 personas chiítas en su gran mayoría leales a Irán. Fue el terreno ideal para que Hezbolá se instalara, se armara hasta los dientes y operara con relativa impunidad durante cuarenta años — hasta que Israel, finalmente, actuó con toda su fuerza.

Las largas fronteras de Israel con Jordania y Egipto, al ser adyacentes a zonas de muy baja densidad poblacional en ambos lados, no representan actualmente fuentes potenciales de grandes amenazas. Pero ¿qué pasaría si uno de esos gobiernos colapsara? Es un escenario improbable, pero no imposible — las dictaduras y monarquías árabes han demostrado históricamente ser frágiles. En ese caso, Israel actuaría exactamente como lo hizo con Siria en noviembre de 2024: destruiría de forma preventiva todas las capacidades militares ofensivas del país — aviones, misiles, tanques, depósitos de armas — y establecería una zona de amortiguación a lo largo de la frontera. Sin fuerza militar organizada y sin territorio fronterizo accesible, ningún grupo terrorista puede amenazar seriamente a Israel.

Del mismo modo, Israel ha demostrado con creces por qué una invasión militar convencional a gran escala es hoy un escenario prácticamente descartado. Cualquier gobierno que intentara concentrar tropas y equipamiento militar en la frontera con Israel — como Egipto con el Sinaí — vería ese armamento destruido antes de poder utilizarlo. El mensaje es claro y ha sido recibido por todos los actores regionales.

En términos generales, el panorama estratégico de Israel es hoy el mejor de su historia. Sus fronteras están protegidas por zonas de amortiguación reales o por barreras geográficas naturales. Sus enemigos más agresivos han sido neutralizados o gravemente debilitados. Y el programa nuclear iraní — la amenaza más peligrosa que Israel ha enfrentado en su historia moderna, y el proyecto central del principal rival regional de los últimos cincuenta años — ha sido reducido a escombros. Irán, que durante décadas financió a Hezbolá, armó a Hamás y soñó con destruir al Estado judío, sale de este período completamente humillado.

Israel no solo sobrevivió. Salió más fuerte, más seguro y más consolidado que nunca.




QUEDOSHIM: ¿Honrar o respetar a los padres?

Cuando la Torá se refiere a nuestro relacionamiento con los padres, no nos indica un solo mandamiento — ¡nos da dos! Dos preceptos distintos en su contenido, en su orientación y en la etapa de la vida a la que se aplican. Confundirlos, o reducirlos a uno solo, empobrece nuestra comprensión de ambos. Vale la pena detenerse y examinarlos con cuidado.

Las diferencias fundamentales

El primero es el quinto de los Diez Mandamientos y dice: Kabed et avija ve’et imeja — “Honra a tu padre y a tu madre.” La palabra clave aquí es kabed, relacionada con kavod. Que no significa estrictamente “respetar”, sino honrar mediante acciones concretas: ocuparse de los padres, atender sus necesidades, y asistirlos cuando no se pueden valer por sí mismos.

El segundo mandamiento aparece en nuestra parasha, Kedoshim, y dice: Ish imo ve’aviv tira’u — “Uno debe respetar a su madre y a su padre.” La palabra clave aquí es tira’u, del verbo lira — “temer”. Pero no se trata de miedo, sino de “temor reverencial”: reconocer y respetar la autoridad de los padres en nuestras decisiones y comportamiento.

¿Cuáles son las diferencias entre ambos preceptos?

Primera diferencia: lo que se debe hacer vs. lo que no se debe hacer. El honor (kabed) se expresa en acciones positivas: ayudar, visitar, acompañar. El respeto (tira’u) se expresa principalmente en lo que no se hace: no desobedecer, no contradecir, no invadir el lugar de los padres.

Segunda diferencia: dos etapas distintas de la vida. El respeto se aplica principalmente cuando los hijos son niños o adolescentes y dependen de sus padres. El honor se aplica cuando los roles se invierten: cuando los padres envejecen y son ellos quienes dependen de sus hijos.

Tercera diferencia: ¿quién depende de quién? El mandamiento de tira’u pertenece al mundo de la educación y la crianza: parenting. Los padres deben mostrarse como autoridad, para que los hijos la internalicen como tal.

La Mitzvá del respeto: parenting

Esto se traduce en conductas concretas. Lo que los hijos no deben hacer respecto a sus padres:

  • No llamar a los padres por su nombre propio — la manera correcta es con títulos afectivos como “mamá” o “papá”
  • No desobedecerlos
  • No contradecirlos
  • No ocupar su lugar en situaciones que son símbolos de autoridad: en la cabecera de la mesa, en su silla, o en el asiento del padre en la sinagoga

Este mandamiento establece una sana distancia que inspira respeto a la autoridad paterna y materna: “Yo soy tu padre, tú eres mi hijo. Te quiero, pero no somos iguales.” Esa distinción no existe para alimentar el ego de los padres, sino para generar seguridad emocional en los hijos. Sin límites claros y sin una autoridad reconocida, no hay verdadera educación. Un niño que aprende a respetar la autoridad de sus padres se prepara, eventualmente, para reconocer la autoridad de HaShem. Quien no ha aprendido a respetar a sus padres difícilmente podrá respetar al Creador.

La Mitzvá del honor: gratitud

El mandamiento de kabed pertenece a otra dimensión emocional y a otro momento de la vida — cuando los padres necesitan ser cuidados, atendidos, asistidos. Aquí la Torá nos exige una gratitud activa. Nuestros padres nos cuidaron, alimentaron, educaron y protegieron cuando éramos completamente dependientes de ellos. Ahora es nuestro turno — y la Torá nos pide cerrar ese círculo con amor y dedicación, no por obligación fría, sino como reconocimiento genuino de lo que recibimos. Honrarlos significa, de manera muy concreta:

  • Acompañarlos
  • Ayudarlos en sus necesidades cotidianas: trámites, documentación, papeleo
  • Llevarlos a sus citas médicas
  • Darles de comer si es necesario.
  • Ayudarlos a vestirse, si es necesario. Y mucho más… .

Reflexión final

El respeto se aplica cuando los hijos dependen de los padres; el honor es asistencia física, práctica. Y obviamente llega cuando los padres dependen de los hijos. Juntos, estos dos mandamientos describen una relación padres – hijos que abarca toda la vida — desde la infancia hasta la vejez — y que está fundada en dos valores esenciales: inspirar autoridad y actuar con gratitud.

Estas dos Mitzvot son el corazón de la estructura familiar judía. En una familia judía, los hijos aprenden a respetar la autoridad, y los padres ancianos son honrados y cuidados con dedicación. Esa estructura ha sido, a lo largo de los siglos, uno de los secretos más profundos de nuestra continuidad y supervivencia como pueblo judío.




Quedoshim y Los Diez Mandamientos

 


 

En la Perashá Quedoshim (Vayikrá 19–20) encontramos un número notable de Mitsvot. Cuando las analizamos en profundidad, vemos que muchas de ellas reflejan, desarrollan o detallan los preceptos expresados en los Diez Mandamientos.

La diferencia está en el enfoque: los Diez Mandamientos representan el momento solemne de la revelación divina en el monte Sinaí. Quedoshim, en cambio, traduce esa santidad a la vida diaria. Compararemos ambos textos y mostraremos cómo las Mitsvot de Quedoshim explican, complementan o expanden los principios del Decálogo.


1. “Yo soy HaShem su Dios”
Vayikrá 19:2 – Kedoshim tihiyu ki kadosh ani HaShem Elohejem
La Perashá comienza reafirmando la base espiritual de toda la Torá: la identidad del pueblo de Israel como una nación consagrada a Dios. HaShem es el Legislador supremo, cuya autoridad no está basada en el poder o el miedo, sino en la santidad. Sus leyes no son caprichosas ni opresivas, como las del faraón, sino que están orientadas al bien y dignidad del ser humano.


2. “No tendrás otros dioses”
Vayikrá 19:4 – Lo tifnu el ha’elilim
No se debe acudir a ídolos ni a supuestos poderes sobrenaturales. No se puede creer ni invocar ningún tipo de “superpoder”, energía mágica o fuerza espiritual fuera de HaShem. Esta Mitsvá es una declaración contra la superstición, el ocultismo y cualquier forma de idolatría moderna o antigua.


3. “No tomarás el nombre de HaShem en vano”
Vayikrá 19:12 – Ve’lo tishabe’u bishmi la’sheker
Aquí se detalla el uso indebido del nombre divino, especialmente en contextos legales. No se puede jurar en falso, ni utilizar el nombre de HaShem para justificar una mentira. Esta Mitsvá es una continuación directa del principio de reverencia absoluta por el Creador.


4. “Santifica el Shabbat”
Vayikrá 19:30 – Et Shabtotai tishmoru
Quedoshim menciona el Shabbat brevemente, en el mismo contexto que el respeto a los padres. Aun así, el solo hecho de mencionarlo como una orden divina refuerza su centralidad en la vida judía. Observar el Shabbat es un acto de emuná y un reconocimiento semanal de la creación divina.


5. “Honra a tu padre y a tu madre”
Vayikrá 19:3 – Ish imo ve’aviv tira’u
Aquí no se menciona el “honor” sino el “temor reverencial”. Los Sabios explican que honrar se refiere a asistir y cuidar físicamente a los padres, especialmente en su vejez. Temor, en cambio, implica no contradecirlos, no llamarlos por su nombre, no sentarse en su lugar. Ambas actitudes son necesarias para una relación sana con nuestros progenitores.


6. “No asesinarás”
Vayikrá 19:16 – Lo ta’amod al dam re’eja
Quedoshim no repite literalmente la prohibición de asesinar, pero da un paso más allá: prohíbe la indiferencia ante el peligro de vida del prójimo. Si alguien está en riesgo y tú puedes hacer algo para salvarlo, estás obligado a intervenir. La vida humana es sagrada, y no actuar ante el peligro también es una forma de violencia.


7. “No cometerás adulterio”
Vayikrá 20:10 – Ve’ish asher yinaf et eshet ish
Quedoshim aborda de manera directa las relaciones prohibidas. El adulterio se menciona con claridad y se establecen sus consecuencias. La santidad también se expresa en el ámbito familiar y conyugal.


8. “No robarás”
Vayikrá 19:11 – Lo tignovu
La misma palabra aparece, pero en un contexto diferente. En Quedoshim se refiere al robo de bienes materiales —propiedad, dinero, pertenencias—, mientras que en otros contextos se refiere al secuestro. Además, aquí se amplía la prohibición a todo tipo de fraude: mentir en los negocios, engañar al cliente, retener el salario del trabajador. El mensaje es claro: una sociedad justa se construye sobre la integridad económica.


9. “No darás falso testimonio”
Vayikrá 19:16 – Lo telej rajil be’ameja
Aunque no se menciona directamente el juicio, esta Mitsvá prohíbe el chisme, la calumnia y la difamación. Hablar mal del otro, divulgar rumores o crear divisiones dentro del pueblo también es una forma de dañar la verdad y la justicia, como lo es el falso testimonio.


10. “No codiciarás”
Vayikrá 19:18 – Lo tikom velo titor
Quedoshim nos advierte contra el deseo de venganza y el rencor, emociones emparentadas con la codicia. La Torá no solo exige control sobre las acciones, sino también sobre los sentimientos destructivos. Y concluye con una orden revolucionaria:
Ve’ahavta lere’aja kamoja – Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Una invitación a vivir en empatía, generosidad y solidaridad.



Quedoshim  amplía,  desarrolla, y baja a la tierra a  los Diez Mandamientos. Nos enseña que la santidad no es solo un concepto espiritual o teórico, sino una práctica diaria que se refleja en nuestras relaciones humanas, en el respeto, la justicia, la compasión y la verdad.