TETSAVE: El Cohen Gadol y la responsabilidad del uniforme judío

BREVE HISTORIA DE LA MORALIDAD

La primera vez que la Torá se refiere a vestimentas –utilizando la palabra hebrea kutonet,  es en la historia de la creación. Luego de probar el fruto prohibido, Adam y Eva, los primeros humanos, experimentan un “reset” de su mente. Hasta ese momento, su neshamá (ruaj memalelá, o inteligencia verbal) dotaba al hombre con la capacidad de pensar con palabras, lo que le concedía libertad de elección: mientras que los animales “perciben” imágenes (u olores o sonidos) y reaccionan a través de sus  instintos,  el ser humano procesa con palabras —piensa— lo que ve u oye, puede calcular, anticipar y obedecer. Pero también puede rebelarse.  Al desobedecer la orden Divina y comer del único fruto prohibido el hombre, parafraseando a Maimónides, activa su “imaginación” y la incorpora a su pensamiento. Las consecuencias pueden ser potencialmente desastrosas: la superioridad humana ya no solo sirve para servir a Dios, como naturalmente sucedía. Ahora el ser humano via la imaginación puede usar sus capacidades para su beneficio personal. Su poder sobrenatural puede ser utilizado no solo para ayudar o hacer el bien—como hace el Creador— sino también para someter, sacar ventaja del otro. Otro ejemplo: la sexualidad, más allá de su propósito explícito “1. Unir íntimamente a marido y mujer , y 2. procrear”, puede ser también canalizada hacia el abuso, la infidelidad, la violación, etc.

¿El antídoto? Al cubrir su desnudez con el kutonet, y diferenciarse de los animales, el hombre recuerda que debe emplear sus poderes para el objetivo que fueron concebidos por el Creador.  

YOSEF Y EL PESO DE LA REPRESENTACIÓN

La segunda vez que aparece kutonet en la Torá,  es cuando Jacob le regala a su hijo una túnica especial. Una ropa de colores, un uniforme, que representa la autoridad que le concede su padre para supervisar las tareas de sus hermanos e informarle sobre su conducta.  Como ya sabemos, las consecuencias de esta decisión de Jacob, y de la sencillez que Yosef no ejerció,  fueron cruciales en nuestra historia. Se podría afirmar que fue este uniforme de colores, este kutonet,  el que nos condujo a Egipto y luego nos llevó a la esclavitud.

En nuestra Parashá, Tetzavé, el kutonet aparece por tercera y última vez en la Torá, cuando se describe el uniforme del Cohen Gadol. Las vestimentas del Cohen más que un ropaje para cubrir la desnudez, son un uniforme que manifiesta un cargo representativo,  y como tal lleva el peso de la responsabilidad de la representación. 

LA DOBLE REPRESENTACION

Por un lado, en el Bet HaMiqdash, el Cohen representaba el ideal de un judío: la consagración de una vida cerca de (“sirviendo a…”) el Creador.  Por el otro lado, el Cohen Gadol también representa  al pueblo judío ante Dios. Y esto se manifestaba en las doce piedras que llevaba en su pectoral con los nombres de las 12 tribus de Israel.  Los Cohanim tenían en claro que su cargo implicaba una mayor responsabilidad.  También debía mantener la sobriedad emocional y evitar aun involuntariamente,  dejarse llevar por el uniforme y sentirlo como si fuera un honor a su propia persona, y no a su cargo. Las consecuencias pueden ser desastrosas.  El uniforme de un policía, por ejemplo, debe inspirar honestidad, honradez y servicio. Si un policía usara su uniforme para beneficios  personales, o para abusar de su poder, estaría deshonrando, a su uniforme, a su cargo y por extensión a todo el Departamento de Policía. 

¿KIPPA O GORRA?

Recuerdo que la primera vez que entendí los beneficios y riesgos del uniforme judío fue cuando, de adolescente, le pregunté a uno de mis maestros si era mejor que yo llevara una gorra o un kippá en la calle (en esos años tenía que hacer largos viajes en colectivo y en tren).  Mi maestro respondió: “Todo depende de cómo te vayas a portar…”.    La Kippá es un catalizador, porque a diferencia de una gorra genérica la Kippá, me identifica sin dudas como judío. Si actúo bien y llevo la Kipá probablemente esté cumpliendo con la enorme Mitzvá de Quiddush HaShem , “santificar el Nombre de Dios”.  Esto es: “sumar puntos» a la reputación de la Torá y a Su Autor.   Por el otro lado, si llevo la Kipá y me comporto mal  ante los gentiles  o si mal-represento a la Torá ante judíos menos observantes que yo, estaría  violando el más grave de todos los pecados de la Torá:  Jilul HaShem, “afectar negativamente la reputación del Creador”.

Mi maestro completó su respuesta con la siguiente reflexión:  “nunca olvides que para usar la Kippá, ¡primero tienes que tener cabeza!”




TETSAVE: El perfume de Yerushalayim

La Torá menciona la preparación de el Quetoret (קטורת הסמים), en español, “incienso” en nuestra Parashá Tetsave (Shemot, Éxodo 30:34 ). El incienso es un humo que se prepara con ciertas especias que al ser quemadas producen un aroma muy agradable.  La Torá solo menciona 4 de los 11 elementos que se utilizaban en la preparación del Quetoret. Los otros 7 elementos son mencionados por el Talmud en el tratado de Keritut, que leemos todos los dias en nuestra Tefilá (2 veces en Shajarit y 1 vez en Minjá).  Pero, ¿qué por qué se necesita una explicación tan extensa para algo aparentemente tan sencillo como el incienso? El tema más complicado es identificar cuáles eran esos 11 elementos que se usaban para preparar el Quetoret. La identificación de estas especias, luego de la destrucción del Bet haMiqdash, ha sido objeto de múltiples debates, teorías y especulaciones.  Esto no solamente ocurre con las plantas del Quetoret. Lo mismo pasa con otras plantas, piedras preciosas o animales mencionados en la Torá. Como ilustración les cuento que el muy estimado Doctor Rab Isaac Betech de México ha escrito un fascinante libro que se llama: “El enigma del Shafán”, con un objetivo fundamental: identificar este animal Bíblico (popularmente traducido como «conejo» o «liebre»). Con un objetivo similar el Rab Portaleone, por ejemplo, dedica 11 capítulos de su libro a este tema. Incluyendo 13 páginas para intentar identificar la primera especie del Quetoret: el Tsorí.

Pero antes de profundizar en estos detalles, les contaré un poco más acerca de la Mitsvá del Quetoret.

368 PORCIONES  

Los 11 elementos, cada uno en su exacta medida,  se mezclaban en un preparado especial una vez por año, al comienzo del mes de Nisán. Este preparado se molía a mano y se dividía en 368 porciones (manim) de aproximadamente 1/2 kilo cada una. Cada mañana y cada tarde, durante los 365 días del año solar, se quemaba media porción del Quetoret, luego del sacrifico diario.

En Yom Kippur, en el momento más sagrado del día, el Gran Sacerdote ingresaba al Sancto Sanctorum (קודש הקדשים), donde ningún otro hombre ingresaba durante el resto del año, y realizaba allí la Mitsvá del Quetoret. Pero a diferencia de los demás días del año, en Yom Kippur en lugar de usar media porción del Quetoret se usaban tres porciones completas. Y estas porciones, que eran sostenidas en la mano del Gran Sacerdote, tenían que ser molidas con mucha más intensidad que las porciones diarias (דקה מן הדקה).

El Quetoret diario se quemaba sobre un altar, relativamente pequeño y exclusivo para esta función: el Mizbeaj haZahab, el altar de oro que estaba en el Hejal, un recinto interior del Templo.

EL SECRETO DEL QUETORET 

Mientras el Quetoret se consumía, su humo impregnaba de un aroma dulce e inigualable al Bet haMiqdash. Y lo más bonito es que el aroma del Quetoret no sólo se sentía en el Bet haMiqdash sino en todo Yerushalayim. ¿Cómo era esto posible? En primer lugar la fragancia era muy intensa. Los elementos que se usaban en la preparación del Quetoret, la mayoría de los mismos eran plantas o resinas, no eran de uso común sino que eran muy escasos (e increíblemente caros!).   Pero había algo más: una familia en Yerushalayim, los Abtinás, encargados de preparar el Quetoret, conocían la “fórmula secreta” del Quetoret, que consistía en la manera artesanal en la que se molía y se mezclaban las especias del Quetoret. Ellos también conocian  la identidad de una misteriosa plantita llamada en hebreo “ma’ale ‘ashán” (=elevador de humo). Unas pocas hojitas de esa planta hacían que el humo del Quetoret subiera verticalmente, lo cual era requerido ritualmente. El humo del Quetoret s elevaba y luego su incomparable fragancia del Quetoret descendia por toda la ciudad de Jerusalem, lo que es hoy la Cuidad Vieja. La fragancia del Quetoret era el perfume habitual que uno sentía en Yerushalayim, y era parte de lo que hacía de nuestra ciudad capital que fuera tan hermosa y especial

Se cuenta que los viajeros que llegaban a Yerushalayim desde el sur,  Yerijó (Jerico) podían darse cuenta que estaban cerca de nuestra ciudad capital porque coemnzaban a percibir el inigualable aroma del Quetoret.

El Midrash también afirma que en Yerushalayim, las novias no necesitaban usar perfumes ni siquiera en el día de su boda, porque la deliciosa fragancia del Quetoret superaba  cualquier otro perfume que alguien pudiera usar.




RESUMEN DE LA PARASHA TETSAVE

MENORA
Dios ordena que se use el aceite de oliva mas refinado para encender diariamente la Menora, el candelabro de oro que estaba en el interior del tabernáculo.

LAS ROPAS DE LOS COHANIM
Moshé recibe la indicación de consagrar a Aharón y a sus hijos como sacerdotes vistiéndolos con ropas especiales. La Torá explica cómo hacer el Efod del Sumo Sacerdote. El Efod es una prenda muy elaborada que usaba el Sumo Sacerdote (entre un chaleco y un delantal) sobre la cual descansaba el Joshen (ver más adelante). El Efod estaba tejido con hilos de oro, violeta y escarlata, y estaba hecho de lino fino y bordado con un elaborado tejido de hilo dorado. Luego la Torá describe el Joshén o pectoral que el Sumo Sacerdote vestía por encima del Efod. Este pectoral contenía cuatro filas de piedras preciosas, cada fila contenía tres piedras (urim vetumim, que esta representado por ejemplo, en el escudo de la univerdiad de Yale ).

Los artesanos grabaron los nombres de las 12 Tribus de Israel en estas doce piedras. El Joshén estaba asegurado con correas que lo conectaban al Efod.

EL TEJELET
Luego la Torá menciona al me’il, una túnica de color violeta (en la tradición sefaradí el color tejelet no es azul o celeste sino “violeta») que estaba adornada con campanillas de oro y granadas. Luego se describe el tzitz, como una vincha o banda dorada que se usaba en la frente, y en la cual estaban grabadas las palabras “Consagrado para Dios». Luego, la Torá describe las cuatro prendas que usaban tanto el Sumo Sacerdote como los sacerdotes regulares: túnicas, turbantes, fajas y pantalones.

CONSAGRACION DE LOS SACERDOTES
La Torá indica la ceremonia que se debe llevar a cabo para consagrar a Aharón y sus hijos como sacerdotes. Aharón y sus hijos serán llevados a la entrada del santuario, se sumergirán en una mikve (baño ritual) y vestirán las ropas sacerdotales. Luego Moshé deberá ofrecer varios sacrificios inaugurales . Esta ceremonia se repetirá durante un período de siete días, después del cual la consagración estará completa. También se incluye en esta sección una descripción de cómo los futuros Sumo Sacerdotes serán consagrados en sus funciones.

QORBAN HATAMID Y QUETORET
Dios instruye a los judíos a ofrecer dos sacrificios diarios ininterrumpidamente: un cordero por la mañana y otro por la tarde. Estos sacrificios deberán ser realizados en el Tabernáculo incluso en Shabbat o Yom Kippur. Y por último la Torá describe el Quetoret o incienso que se ofrecía sobre un pequeño altar de oro puro que se encontraba en el interior del Santuario, cerca de la Menorá. Los sacerdotes estarían a cargo de producir el quetoret sobre este altar dos veces por día.




HATSORÍ: El perfume del Mashiaj 

רַבָּן שִׁמְעון בֶּן גַּמְלִיאֵל אומֵר: הַצֳּרִי אֵינו אֶלָּא שְׁרָף הַנּוטֵף מֵעֲצֵי הַקְּטָף

Previamente hablamos sobre el Quetoret, el incienso que se solía ofrecer diariamente en el Bet haMiqdash  El gran templo de Jerusalem (ver aquí).   También dijimos que si bien la Torá y los Sabios mencionan los 11 elementos que se utilizaban en el Quetoret, la mayoría de ellos plantas, es difícil identificarlos hoy en día, ya sea porque algunas de estas plantas desparecieron o porque no estamos seguros de qué plantas se tratan. Este último argumento se entiende mejor cuando recordamos que en la producción del Quetoret existían multiples “secretos profesionales” (como sucede, por ejemplo, en el mundo industrial contemporáneo en la fabricaion de comidas, perfumes, maquinarias, etc).

Exploraremos ahora el primer elemento del Quetoret.  En la Torá se lo llama “nataf”, que significa gota o goteo (pronto entenderemos por qué) , y en hebreo rabínico se lo conoce por el nombre del producto final:  TSORÍ .

Se sabe con certeza es que el TSORI era producido a partir de un árbol, pero casi todo lo demás es motivo de largas discusiones.

El Rab Portaleone en su libro Shilté haGuibborim describe extensamente todos los pormenores de la identificación del TSORÍ, por ejemplo: de qué árbol se trata; donde se cultivaba y qué parte del árbol se utilizaba para producir el Tsorí.

A continuación les voy a contar cuál es la opinión de la mayoría de Rabbanim, y también de prestigiosos investigadores, como el  científico israelí Yehudá Feliks ( 1922-2005) experto en el tema de flora y fauna bíblica y talmúdica, de la universidad de Bar Ilan.

ARBOL

El Tsorí era el árbol del Afarsemón (NO se trata del fruto que se cultiva hoy en día en Israel  y lleva ese mismo nombre o ‘caqui’, en español). Este árbol, de aproximadamente un metro de altura,  crecía exclusivamente en la tierra de Israel, en el valle de Yerijó (Jericó) y al sur del mar Muerto (‘En Guedi).  El árbol del Afarsemón llegó luego a Egipto, y según los Jajamim fue llevado allí desde Israel por los hijos de Ya’aqob, como un exótico regalo para el misterioso monarca egipcio (que terminó siendo Yosef).

En el tiempo de la destrucción del Bet haMiqdash (68 de la era común) los Romanos, que habían escuchado de este maravilloso árbol y su importancia para los Yehudim, intentaron cortarlo de raíces, hacerlo desaparecer de Israel y exportarlo a Roma. El Historiador romano Pilinio el Viejo testifica que los Yehudim defendieron a este árbol con sus vidas,  ya que sin el mismo no se podría elaborar el Quetoret. Los romanos apreciaban muchisimo este famoso árbol, tanto es así que el Tsorí fue expuesto en la Marcha de Triunfo de Tito en el coliseo, junto con otros preciosos botines de guerra (fue la primera y última vez en la historia de Roma que un árbol se presentó en una marcha de triunfo) .

LA ELABORACION DEL TSORI

El Rab Portaleone analiza todas las teorías respecto a qué parte del árbol se usaba para producir el Tsorí, y al final concluye con la opinión de Rabbán Shimón ben Gamliel (que los Yehudim Sefaradim conocemos de memoria porque la leemos 3 veces por día) : el Tsorí, que también tenía propiedades de combustión (שרף) se obtenía de la resina (la savia) del árbol, que los Jajamim llamaban ‘atse haquetaf. Los árboles producen resina cuando son “heridos”, para regenerar su madera. Para que el árbol gotee su resina (נטף) hay que hacerle una incision. Y en este árbol particular la incision no podia ser hecha con metal, porque contaminaba al árbol y lo mataba,  sino con un vidrio punzante. Otros secretos profesionales incluían el periodo del año se hacia la incision, cuántas incisiones y en qué partes del árbol se hacían, en los troncos o en las ramas, etc.  Cómo se colectaba la resina y cómo se conservaba para que esta no se arruine. Y muchos detalles  más.

SHEMEN AFARSEMON 

Con la resina de este árbol con la cual se elaboraba el Tsorí para el Quetoret, también se elaboraba un exótico perfume llamado Shemen Afarsemón (“opobálsamo” en español).

El perfume (bálsamo, aceite o extracto) de Afarsemón era tan típico de la tierra de Israel que nuestros sabios formularon una bendición especial especifica para el mismo: “Bendito eres  Tú HaShem… Creador del perfume de nuestra tierra”   (בורא שמן ארצנו)

Este perfume se vendía para la realeza y la aristocracia del medio Oriente, y era uno de los productos comerciales de exportación más importantes de la economía de Israel. Hay testimonios que los fenicios de Tiro y Sidón pagaban literalmente el peso de este perfume en oro.

Este perfume/bálsamo se usaba también para ungir a los reyes de Israel en el acto oficial de coronación. Y es el perfume que se usará para coronar oficialmente al Mashiaj como rey de Israel.  La palabra Mashiaj literalmente significa “ungido” , y apunta justamente a esta ceremonia de coronación oficial del Mashiaj (Rey, descendiente de David haMelej).

Ver  aquí este interesantísimo articulo del NY Times de 1989, sobre al aparente descubrimiento  de un frasco de aceite de Afarsemón o Tsorí , cerca del Mar Muerto. 




Rab Yom Tob Tsahalón (1559-1619) y el mejor regalo que un padre puede recibir de su hijo

VIDA TEMPRANA

El rabino Yom Tob ben Moshe Tsahalón (1559-1619), también conocido por su acrónimo מהריטץ, fue alumno del rabino Moshé de Tirani (el Mabbit) y Moshé Alshej haQadosh. Es posible que también haya estudiado ocasionalmente con el Rab Yosef Caro, autor del Shulján ‘Aruj. Fue un niño prodigio. Desde muy temprana edad combinó su avanzada inteligencia con la pasión por el estudio de la Torá. Refiriéndose a su aprendizaje de adolescente con el Mabbit y el rabino Alshej, él mismo escribe: “Me dediqué a estudiar día, tarde y noche, sin interrupción… aferrándome al polvo de los pies de las dos grandes luminarias [sus dos maestros] y bebiendo con sed sus palabras y enseñanzas… [Durante todo este tiempo] no descansé ni me distraje: únicamente me dediqué a aprender los Juicios Divinos [las Leyes de la Torá]…. Sufrí la burla de mis amigos cuando vieron que me conducía tan estrictamente por estos buenos caminos, me despreciaron porque no hice lo que hacían todos los jóvenes de mi edad… pero aún así no me distraje de mis estudios… ya que mi mayor deleite siempre fue aprender las Leyes Divinas…”

UN RABINO MUY JOVEN

El esfuerzo dio sus frutos. Cuando tenía 20 años, el joven Rab Tsahalón comenzó a escribir sus primeros Pesaqim, es decir, su Responsa Rabínica, algo reservado para rabinos muy experimentados. Tenemos constancia de que a la edad de 25 años algunos de los rabinos más importantes de la época, como el rabino Shemuel Yafe de Constantinopla (1525-1595) consultaron con el joven Tsahalón en todo tipo de casos de jurisprudencia rabínica. Algunas de esas respuestas fueron publicadas en el libro más famoso del rabino Tsahalon “She-elot Utshubot Maharitats”. El libro fue impreso en Venecia, Italia, en 1694 (ver enlace aquí). Y es una colección de preguntas y respuestas rabínicas, sobre temas de rituales judíos y cuestiones legales.

EL MEJOR REGALO DE PURIM

Uno de los libros menos conocidos del rabino Tsahalón, pero quizás el más fascinante, es un comentario sobre Meguilat Ester, el Libro de Ester. El nombre del libro es “Leqaj Tob”.

Y se me ocurren al menos tres razones para afirmar que este es un libro excepcional.

1. Este libro se publicó en el año 1577. Teniendo en cuenta que nació en 1559, cuando publicó su libro solo tenía 18 años, lo que significa que escribió este libro ¡en su adolescencia!

2. El rabino Tsahalón basa su comentario en dos elementos fundamentales: 1. El Talmud y las ideas del Midrash. 2. Y un análisis agudo y minucioso del lenguaje bíblico, donde muchas veces des-cubre un nuevo significado al releer el mismo texto con un “microscopio mental”, analizando los detalles casi imperceptibles de las palabras hebreas. Este tipo de análisis lingüístico fue siempre característico de los rabinos sefaradíes.

3.  Leqaj Tob fue también ¡el primer libro impreso en la tierra de Israel! Hasta el año 1577 no había imprentas en Israel. Los libros judíos se publicaban principalmente en Italia (Venecia, Roma, Ferrara) o Turquía. La primera imprenta en la historia de Israel fue establecida en la ciudad de Tsefat (Safed) por el rabino Eliezer ben Ytshaq Ashkenazi, que trajo su propia imprenta desde Lublin (Polonia). De todos modos, esta imprenta no duró mucho, solo diez años, y se imprimieron únicamente seis libros (para saber más sobre la fascinante historia de la primera imprenta en Israel, consulte el artículo: “Early Hebrew Printing from Lublin to Safed: The Journeys of Eliezer ben Isaac Ashkenazi” de Marvin Heller). En un hermoso gesto de amor y respecto hacia sus progenitores, el rabino Tsahalón dedicó este libro a su padre como parte de su «mishloaj manot»: su regalo para la festividad de Purim.

Veamos ahora un par de ejemplos de su comentario.

 

1. EXCEPCIÓN RELIGIOSA

Una de las preguntas más famosas de la Meguilá es ¿por qué Mordejai se negó a inclinarse al saludar a Hamán? El Midrash explica que Hamán portaba un ídolo alrededor de su cuello, lo que lo convertía en un representante (virtualmente: una encarnación humana) de un dios y, por lo tanto, arrodillarse ante Hamán equivaldría a practicar idolatría. La siguiente pregunta entonces es: ¿Por qué Mordejai permaneció en la corte del Rey? ¡Si no se arrodillaba ante Hamán, como aparentemente el rey lo había indicado, debería haber renunciado a su puesto en la corte, retirarse y no poner en peligro la vida de los judíos del imperio persa! El rabino Tsahalón observó que las palabras que describen la negativa de Mordejai a arrodillarse están escritas en tiempo futuro, y aunque en muchos casos, este tipo de conjugación debe entenderse como refiriéndose a algo que va ocurriendo , en este caso particular debemos entenderlo en el original «tiempo futuro». Por lo tanto, el texto (3:2) estaría diciendo, que “mientras todos los oficiales que estaban en la corte del rey se arrodillaban y se postraban ante Hamán, porque el rey así lo había ordenado… Mordejai no debía arrodillarse, y no debía postrarse [ante Hamán, porque el rey así lo había ordenado ] “.  El rabino Tsahalón explica brillantemente que el rey en realidad le había otorgado a Mordejai un permiso especial, una excepción religiosa por ser judío. El monarca, que obviamente estaba familiarizado con la observancia judía, excusó a Mordejai de arrodillarse ante Hamán. Pero Hamán no estaba contento de ver a Mordejai de pie mientras todos se arrodillaban ante él. Hamán, por su extrema vanidad, se sintió humillado y conspiró para matar a todo el pueblo judío como una mega-venganza personal contra Mordejai. Hamán seguramente sabía que el Rey le había concedido la excepción a Mordejai, y es por eso que cuando le presenta al Rey su plan para exterminar a «una nación desobediente», nunca menciona nada sobre la negativa de Mordejai de arrodillarse ante él.  

Esta explicación, hasta donde yo sé, es original del rabino Tsahalón.

2. 70 DÍAS DE TERROR

Al leer la Meguilá, podríamos pasar por alto lo que vivieron los judíos una vez que la noticia del edicto llegó a sus lugares de residencia. En ese edicto había instrucciones explícitas de que en una fecha determinada, el 13 de Adar, todos los judíos iban a ser asesinados. No había lugar para apelaciones ni excepciones. Esta terrible carta fue enviada desde Shushán el 13 de Nisán (11 meses antes del “día de la ejecución”) y debió llegar a las ciudades del imperio al cabo de unos días o semanas . Ahora bien, ¿qué pasó una vez que llegó la carta? ¿Podían los judíos continuar con sus vidas normalmente? ¿Podían escapar? Parte del siniestro plan de Hamán era que los ejecutores voluntarios podían quedarse con los bienes de las víctimas que mataran, por lo que todos los voluntarios potenciales (que no escaseaban) querían asegurarse de que ningún judío escapara hasta el día del genocidio. Los Midrashim cuentan que muchos de los vecinos gentiles mostraban sus afilados cuchillos a las horrorizadas madres judías, burlándose de ellas y diciendo que con esos cuchillos matarían a sus pequeños hijos. El Midrash también explica que los futuros perpetradores celebraban con anticipación la masacre y planeaban entre ellos cómo distribuir los bienes y posesiones de los judíos. El rabino Tsahalón añade lo siguiente: que una vez oficializado el edicto, los judíos fueron “detenidos” o “encarcelados” (משועבדים), probablemente con la colaboración del ejército imperial, para evitar que escaparan con sus bienes o que salvaran la vida. Pensando en la Europa de 1940-1945, podemos visualizar que fueron llevados a “campos de detención» o «concentración” donde decenas de miles de judíos esperaban como reos de muerte el día de su ejecución. Los judíos no podían hacer nada para defenderse. Solo orar, ayunar y esperar un milagro. Que B»H finalmente sucedió. Fueron 70 días de terror lo que tuvieron que sufrir hasta que la segunda carta fue enviada desde Shushán, revocando el edicto y con órdenes de «castigar a todos aquellos que planeaban ejecutar a los judíos». 

 Para leer el libro Leqaj Tob ver este link  (hebrewbooks.org).




MISHPATIM: Dime con quién te sientas y te diré quién eres

אם כסף תלוה את עמי את העני עמך לא תהיה לו כנושה לא תשימון עליו נשך

“Cuando prestes dinero a Mi pueblo, al pobre que vive junto a ti, no lo oprimirás, no tomarás de él intereses” . Shemot 22:24

En la Parashá de esta semana tenemos un gran número de Mitsvot. Muchas de estas Mitsvot se refieren a nuestra actitud hacia el prójimo. Entre ellas nuestra obligación de asistir a los más necesitados.

EVITAR EL COLAPSO ECONOMICO

Los rabinos describieron este precepto, la tsedaqá, explicando que hay 8 categorías de asistencia material al necesitado. La categoría más alta consiste en ayudar a alguien evitando que colapse financieramente y se vea en una situación en la que necesite pedir asistencia. Por ejemplo: a) Ofreciéndole trabajo a alguien que perdió su empleo. b). Prestando dinero a alguien que le va mal en sus negocios para que se puede mantener y no caiga o quiebre.

Refiriéndose a este segundo caso la Torá dice que el que prestó el dinero no puede cobrar intereses. Y tampoco puede acosar al deudor, por ejemplo, yendo a su domicilio particular, avergonzarlo frente a su familia o conocidos, etc.

MI PUEBLO

Otra importante lección que se aprende de este versículo se relaciona con la una palabrita que podría pasar desapercibida.   Esa palabrita es ‘ami (עמי), “Mi pueblo.”

En este versículo Dios se habla de los pobres como “Mi Pueblo”, es decir, el pueblo de Dios. Los Sabios dijeron lo siguiente: “HaShem es muy diferente a los hombres. En la mayoría de los casos, cuando alguien tiene un familiar pobre, no le gusta que lo vean con él, porque no quiere ser identificado con los pobres…. pero cuando alguien tiene un familiar rico, corre hacia él y trata por todos los medios que la gente lo vea en su compañía, para elevar su prestigio… HaShem actúa diferente : «Su Pueblo» se refiere a ‘los pobres de Su pueblo’ . HaShem está con los pobres, se identifica con ellos y nos enseña a que nosotros también nos identifiquemos con ellos… 

DIME CON QUIEN TE SIENTAS…

No es raro, lamentablemente, que los pobres -especialmente si es de conocimiento público que son pobres- sean literalmente dejados de lado y que en un evento social o una fiesta nadie quiera sentarse en su mesa. Todos quieren estar en compañía de los ricos, y aparecer en los fotos con ellos.

Este pasuq nos enseña que debemos tratar a los que tiene menos que nosotros con especial deferencia. No solo a través de la ayuda material sino también empatizando con su situación. Comportarnos hacia los que tienen menos como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos si estuviéramos en esa condición.

Este hermoso versículo nos enseña una enorme lección. Que HaShem está del lado de los pobres, que se identifica con los más necesitados. Esta identificación, estar o sentarse junto a los más necesitados, es un acto de humildad, de bondad, de empatía y por sobre todo un acto en el cual imitamos los nobles atributos de HaShem.  

https://www.youtube.com/watch?v=QYCieWcSIDs



¿Qué celebran en Jordania el 7 de Octubre?

https://x.com/MEMRIReports/status/1750436317043847546?s=20

Una de las falacias más grande de la historia moderna, y la más cínica, es que los palestinos no tienen su propio estado. Esta mentira se gesta a partir de la ignorancia popular —y su hiper-manipulación— al no reconocer que Jordania ¡es el estado palestino! Esto fue establecido desde los tiempos del plan de partición, en 1922. Para obtener más información, ver este artículo en español y este artículo en hebreo.

Jordania cuenta con mas de un 50% de su población de palestinos— 6.000.000 de un total de 11.000.000 de habitantes. Como decía el ex presidente de EEUU Donald Trump, “Jordania es Palestina”. De manera que la idea de otro “estado palestino» no tiene que ver con los derechos de los palestinos a tener su propio estado —algo que para formalizarlo estaría en las manos del rey Hussein—sino con la cínica pretensión de los enemigos de Israel de eliminar, o al menos delegitimizar, al estado judío, via el reclamo incesante de un estado palestino en el territorio de Israel.

Una vez aclarada la prominencia de los palestinos en Jordania, quiero referirme a una pregunta muy importante.

Hay un nuevo restaurante en Jordania que se ha hecho viral y se llama: «7 de octubre”. Y se supone como se ven en el video, que el nombre es “celebratorio”. Evoca una epopeya nacional, como el 25 de mayo en Argentina o en EEUU el 4 de julio.

Recordemos que el 7 de Octubre de 2023, el pasado Simjat Tora, es el día de la trágica masacre perpetrada por Hamás que dejó mas de 1.400 judíos asesinados.

Esta masacre ha provocado la lógica reacción de Israel. En primer lugar, la incursión del ejército israelí que está desde entonces en una misión de rescate de los prisioneros civiles judíos que Hamás tiene en su poder. Esta misión ha provocado ya la muerte de decenas de miles de palestinos, debido a la negativa de Hamás de liberar a los rehenes judíos y bajar las armas. Además, los habitantes de Gaza están desahuciados: hay hambre, indigencia, enfermedades y constantes bombardeos, todo consecuencia de la masacre perpetrada por Hamás y su negativa a liberar a los rehenes.

Y algo más. Aaunque hoy se debate cuál será exactamente el estatus final de la Franja de Gaza ya se sabe que Israel, inexorablemente, anexará varios kilómetros del territorio de Gaza para crear un cinturón territorial seguridad con el fin de evitar que este tipo de masacres se pueda repetir en el futuro ח“ו.

Hagamos entonces un balance: los palestinos, víctimas principales de Hamás, han perdido ya más de 25,000 personas, tienen más de 50,000 heridos, decenas de miles de casas destruidas, hambre, pobreza y pérdida de territorio. Es una derrota total y vergonzosa del Hamás. Una tragedia nacional sin precedentes.

Vuelvo a hacerme la misma pregunta: ¿qué celebra esta gente entonces el 7 de Octubre?

Lamentablemente, hay una sola respuesta posible.

Estos enemigos de Israel no miden el resultado de sus enfrentamientos con el estado judío en base al balance entre los objetivos militares alcanzados y las pérdidas militares sufridas. Para ellos, el número de sus muertos, de heridos, de pérdidas materiales y territoriales es inconsecuente e irrelevante para contar victoria. El triunfo que debe ser celebrado consiste en matar la maxima cantidad posible de Yehudim: hombres, ancianos, mujeres o niños. Es el mismo razonamiento de los ataques suicidas. Cientos de jóvenes palestinos, impulsados por este desquiciado razonamiento, se han inmolado con explosivos con el único propósito de asesinar judíos, que luego los vecinos y los familiares lo celebran repartiendo golosinas en el vecindario.

ESTOS SON LOS ENEMIGOS QUE ENFRENTAMOS

A la hora de negociar el estatus final de la franja de Gaza, Israel no puede olvidar la filosofía yihadista que caracteriza a esta población. Y debe recordar que lo único que B”H nos traerá un poco de paz, es mantenerlos desarmados y lo más lejos posible de nosotros.

Yo creo BE-EMUNA SHELEMA que en algunos meses —o quizás en uno o dos años —esta terrible guerra va a terminar con una aplastante victoria en favor de Israel en varios frentes: militares, políticos y hasta sociales.

¡El pueblo judío se está despertando! Y luego de 8 décadas de ingenuidad y letargo, se da cuenta de que «Amaleq» no desapareció. Y comprende que los judíos, en Israel y en la diáspora, debemos mantenernos unidos y FUERTES.

Hoy más que nunca.

Rab Yosef Bittón




BO: Gaza y las 10 plagas

Para el Faraón, todo es personal

Moisés advierte al Faraón que si no libera a los judíos, Egipto comenzará a sufrir a causa de diferentes plagas que azotarán a la población. El monarca egipcio, desafiante, no cede. Las plagas comienzan a llegar, y es extremadamente interesante observar cada una de estas plagas y, en especial, cuál es el factor común de las plagas a las cuales el Faraón reacciona citando a Moisés y Aarón, tratando de llegar con ellos a una solución negociada.

En la primera plaga, el Nilo se torna en sangre. El Faraón lo ve y se impresiona, pero no reacciona ni cede ni quiere negociar. La Torá lo describe con un lenguaje muy expresivo: ‘VAYIFEN PAR’O, VAYABO EL BETO’, y el Faraón [vio todo esto], se dio media vuelta y se marchó a su palacio, sin prestarle atención a esta plaga. Aparentemente, y dejando los Midrashim aparte, el Faraón tenía suficientes reservas de agua en su palacio para él y su familia. Pero la población egipcia, que se abastecía directamente de agua del Nilo, se quedó sin agua (hace muchos años, en 1978, viajé a Egipto y en la ciudad de Abu Simbel pude cruzar el río de orilla a orilla y nunca olvidaré haber visto en un bote a una señora agarrando un cántaro y llenándolo de agua del Nilo y bebiendo directamente de ese cántaro, de esa agua). ¿Qué hizo el Faraón? Beber agua no hizo ningún efecto en él.

Luego llegan las ranas. Y ahora la reacción del Faraón es distinta: Llama a Moisés y Aarón y les dice: ‘Recen a su Dios para que saque las ranas de encima de mí y de mi pueblo, y yo los dejaré salir’. Las ranas habían llegado hasta el palacio. El texto dice con mucha exactitud que el Faraón primero pide que le ‘saquen las ranas de encima de él’ y luego que las saquen de los egipcios. Una vez que las ranas desaparecen, el Faraón vuelve a su rutina y no cumple con su promesa.

En la tercera plaga, los piojos, el Faraón no reacciona del todo. La Torá no dice nada explícito acerca de los piojos afectándolo personalmente al Faraón.

La cuarta plaga es el ‘arob. De acuerdo con Ribbí Nejemiá, se trataba de una plaga de varios tipos de insectos, como avispas, mosquitos y posiblemente unas moscas que pican (tábanos) que abundan en las regiones pantanosas del Nilo. ‘Los insectos invadirán tu pueblo y tu casa’, advierte Moisés. El Faraón ahora reacciona. Cita a Moisés y Aarón y les ruega que hagan desaparecer la plaga y que se vayan. Pero cuando los insectos se van, el Faraón da marcha atrás.

La quinta plaga, advierte Moisés, es una epidemia que matará al ganado de todos los civiles egipcios. La plaga mata a los animales, y los egipcios, que ya no tenían agua, ahora no tienen qué comer. Pero al Faraón le queda comida, y esta plaga al parecer no afectó a su ganado privado. Solo a los animales del pueblo (veremos esto retaidicado un poco más adelante). El Faraón, para sorpresa de nadie, no reacciona. No llama a Moisés y Aarón como hizo anteriormente. No se inmuta.

La sexta plaga es la sarna: Moisés arroja hacia arriba un puñado de cenizas ‘frente a los ojos del Faraón’, las cenizas se expanden y se tornan en una enfermedad de la piel que afecta a los habitantes de Egipto, hoy diríamos, a los inocentes civiles. La Torá hace hincapié en que la sarna también afectó a los poderosos magos egipcios. Pero el texto cuidadosamente se mantiene en silencio respecto a la situación ‘personal’ del Faraón. Aparentemente a él no lo afectó la sarna. ¿Qué sucedió entonces? El Faraón no reacciona. No llama a Moisés. No hubo negociaciones.

La séptima plaga es el granizo. Moisés advierte al Faraón que lleve a ‘su’ ganado (que estaba vivo, porque como dijimos antes, parece que no lo afectó la epidemia) bajo techo, ‘y que así proteja a todos sus hombres [esclavos] y todos sus animales, y todo lo que tenga en sus campos, porque si no serán afectados por el granizo y morirán’. ¿Cómo reacciona el Faraón? Llama a Moisés y Aarón y les dice ‘Esta vez yo estuve equivocado… por favor, que termine esta plaga’.

Luego llega la octava plaga: langostas que invaden Egipto y que también afectan ‘las mansiones del Faraón’. El monarca no tiene cómo protegerse de esta plaga. Creo que podemos adivinar lo que sucederá: como esta plaga lo afecta de manera personal, el Faraón hace traer a Moisés y Aarón y les pide que se vayan. Aunque pone condiciones que Moisés no acepta.

Novena plaga: oscuridad, (ver artículo donde explico que posiblemente se trató de una tormenta de arena) que paraliza a todo Egipto, incluyendo al Faraón. Solamente los judíos no fueron afectados por la oscuridad. El monarca egipcio, como era de esperar, reacciona y hace llamar a Moisés y Aarón.

Y finalmente, la muerte de los primogénitos, que también afecta al primogénito del Faraón, el heredero del trono. Es esta plaga la que hace que el Faraón, temiendo ahora por su propia vida, libere a los prisioneros judíos sin ninguna condición ni negociación.

La conclusión es muy clara: al Faraón no le importa el sufrimiento de su pueblo. No le importa la devastación, la sed y el hambre de millones de egipcios. El generoso monarca ‘está dispuesto a sacrificar a su pueblo’ para mantenerse en el poder, cuidar su prestigio, su honor y no perder su gloria. Pero, las plagas lo afectan personalmente a él o afectan sus intereses económicos (sus animales, sus esclavos, etc.), entonces el Faraón comienza a ceder. Este es un sacrificio que NO está dispuesto a hacer.

Esta es la naturaleza de los tiranos. No les importa su pueblo. Están dispuestos a realizar grandes sacrificios nacionales, siempre y cuando no afecten sus propios intereses personales.

No puedo dejar de pensar en las decenas de miles de civiles palestinos que mueren en Gaza, hombres, mujeres, niños. ¿Y por qué sigue esta guerra? Por la increíble crueldad de los líderes de Hamas que no ceden a la única condición de Israel para comenzar el cese de hostilidades: ¡liberar a los prisioneros judíos!

Los líderes de Gaza demuestran que no les importa en lo más mínimo el sacrificio de su propio pueblo, el hambre, la sed, la destrucción. Los lideres “están dispuestos a seguir hasta el final”, y al igual que el faraón, tienen la osadía de imponer condiciones “para que Israel cese el fuego”. ¿Absurdo? Bueno, es la misma historia de las plagas en Egipto que se repite en Gaza.

Quizás es hora de que el Mosad también repita la historia bíblica y se encarguen de que los líderes de Gaza tengan que pagar un precio “personal” y no solo “nacional”, por sus crímenes. Así tal vez liberen a los israelíes secuestrados y finalmente Gaza deje de sufrir.

Porque parece que todo lo demás, no va a funcionar.

Rab Yosef Bittón




El Rab Isaac Aboab Fonseca (1605-1693), primer rabino de las Américas

El Rab Isaac Aboab de Fonseca nació en 1605 en la localidad  de Castro Daire, Portugal. Su nombre original era Simão da Fonseca. Sus padres eran «marranos», judíos que habían sido convertidos por la fuerza al cristianismo. Cuando Isaac tenía siete años, su familia se trasladó a Amsterdam. Muchos judíos que durante más de un siglo habían practicado el judaísmo en secreto para escapar de la inquisición, emigraron a los Países Bajos donde en 1596 se había declarado la libertad de culto, algo inconcebible hasta ese entonces en la Europa cristiana. Allí crearon una comunidad que fue muy próspera en todo sentido y pudieron finalmente practicar su religión abiertamente. Simão pasó a llamarse Isaac, con su antiguo apellido judío: Aboab (también se escribe «Abohab»). En Amsterdam el Rab Aboab estudió con uno de los pocos rabinos que en ese entonces estaban en la ciudad: el rab Isaac Uziel, oriundo de Fez, en Marruecos. A los dieciocho años fue nombrado rabino (jajam) de la comunidad Beth Israel, una de las tres comunidades sefaradíes que existían en ese momento en Amsterdam. En 1638 fue asignado como uno de los cuatro rabinos (Jajamim) de la comunidad principal de Amsterdam llamada  «Talmud Torá».

En esos años los Holandeses colonizaron Brasil. Y muchos judíos de la comunidad de Amsterdam, que eran grandes empresarios del comercio internacional, se mudaron a la ciudad de Recife, en la zona de Pernambuco.  En 1641, el Rab Isaac Aboab de Fonseca fue enviado a Recife como rabino de la flamante comunidad «Kehal Zur Israel» en esa ciudad , que fue la primera comunidad judía en el continente Americano. El Rab Aboab fue entonces el primer rabino oficial que ejerció en el continente americano. La mayoría de los habitantes de esta ciudad eran judíos de Amsterdam. En Recife el Rab Aboab desarrolló una congregación modelo, inspirada en la comunidad judía de Amsterdam: «Kehal Zur» , que se estima que tenía como 5.000 miembros, contaba con una Sinagoga, un Mikvé y una Yeshibá donde el rab Aboab impartía clases de Torá, particularmente de Talmud.

Fueron pocos los años de prosperidad para los judíos de Recife. En 1645, un jesuita portugués, Joam Fernandes Vieyra, convenció al rey de Portugal de recuperar Recife porque «esa ciudad está habitada principalmente por judíos, la mayoría de los cuales son originalmente fugitivos de Portugal… tienen sus sinagogas abiertas allí, para escándalo de la cristiandad. Por el honor de la fe, por lo tanto, los portugueses deberían arriesgar sus vidas y sus propiedades para sofocar tal abominación». En 1646, Vieyra y su ejército atacaron Recife.  Vieyra ofreció protección a los judíos de la ciudad con la condición de que no participaran en la batalla. La comunidad judía rechazó por unanimidad su oferta y tomó las armas junto con sus camaradas holandeses.La batalla continuó por nueve años y durante este prolongado tiempo, los judíos de Recife sacrificaron su comida, sus bienes y sus vidas en defensa de su libertad religiosa. En un poema que escribió más tarde, el rabino Aboab registra la terrible experiencia de su congregación: «Muchos de los inmigrantes judíos fueron asesinados por el enemigo; muchos murieron de hambre. Los que estaban acostumbrados a las delicias se regocijaban de poder saciar su hambre con pan seco; pero pronto no pudieron obtener ni siquiera esto. Les faltaba todo y sus vidas se preservaron por  milagro «. Es el texto hebreo más antiguo conocido escrito en América que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Los Portugueses, al alcanzar la victoria, permitieron una rendición honrosa a todos los holandeses, pero no a los judíos, a quienes se les ordenó convertirse al cristianismo.   Varios judíos pudieron escapar a tiempo para evitar la conversión forzosa, entre ellos los 24 judíos que luego de una increíble travesía, llegaron en 1654 a la ciudad de New Amsterdam, conocida hoy como New York, y fundaron la primera comunidad judía en Norte América.  El Rab Aboab también logró escapar sano y salvo y regresó a Amsterdam, donde fue nombrado gran rabino de la comunidad sefaradí de esa ciudad. En 1656, fue uno de los rabinos que excomulgaron a Baruj Spinoza.

Los problemas en la comunidad de Amsterdam no terminaron. Durante los años 1664-1666 comenzó un movimiento mesiánico alrededor de Shabetai Zevi. La historia de este falso Mashiaj es también muy complicada y larga de contar, pero digamos que en ese entonces  la mayoría de los rabinos del mundo, Sefaradim y Ashkenazim, creían que Shabetai Zevi era el verdadero Mesías. Y aunque no fue militante, el Rab Aboab tampoco fue una excepción.  En 1666 cuando el Sultán turco le dio a elegir a Shabetai Zevi entre la muerte y la conversión al Islam, éste decidió convertirse. Recién entonces,  finalmente, los judíos entendieron que habían sido víctimas de un gigantesco engaño. Las consecuencias para la comunidad judía mundial fueron devastadoras. Pero a pesar de todos estos problemas la comunidad judía de Amsterdam floreció, creció y produjo, entre otras cosas, cientos de Talmidé Jajamim que sirvieron la comunidad y escribieron literalmente miles de libros en español y en portugués.
El rab Aboab escribió un libro de gramática hebrea que aún no se ha publicado «Melejet ha-Diqduq. También tradujo del español al hebreo (sic.) el libro de Qabbalá escrito por el rabino Abraham HaCohen Herrera, llamado «La Puerta del Cielo», en hebreo «Shaar haShamayim».
Murió en Amsterdam el 4 de abril de 1693, a la edad de 88 años.



Gaza, y el Holocausto que no fue

Cuando entré a mi sinagoga en la mañana del pasado 7 de octubre, poco a poco me enteré de lo que había sucedido en Israel en ese fatídico día de Simjat Torá. Mientras los chicos de seguridad me explicaban con lágrimas en los ojos lo que estaba pasando, les hice una pregunta crucial: «¿De dónde vino el ataque?». Y me dijeron: de Gaza. Les pregunté: «¿Han oído si hay algún otro frente abierto, si Israel también está siendo atacado desde el norte o desde Judea y Samaria? Y me dijeron que no.

Aparte de la evidente conmoción y tristeza por lo sucedido en Israel, algo terrible cruzó por mi mente. Unos días atrás, había escuchado una entrevista al general israelí retirado Isaac Brick y su aterradora predicción sobre una posible guerra en múltiples frentes contra Israel. Pensé en el peor de los escenarios y estaba aterrorizado por lo que podría pasar en los próximos días. Con el paso del tiempo, me di cuenta de que esa terrible masacre del 7 de octubre podría haber sido mucho peor. Y cuando pensamos no sólo en lo que pasó, sino también en lo que podría sucedido, concluí que lo que no ocurrió fue «un milagro».

LA IMPACIENCIA DE ANTÍOJUS

En el año 200 a.e.c. , el pueblo judío estaba al borde de la extinción. El Imperio griego había triunfado militarmente y ahora estaba difundiendo efectivamente su religión y su cultura por todo su territorio, que incluía la tierra de Israel. No lo hacían por la fuerza sino por la persuasión. Abriendo las puertas de su civilización a todos permitió que la estrategia griega funcionara a la perfección. La ola de asimilación también afectó a los judíos. Quienes estaban fuera de Israel ya habían adoptado el helenismo y practicaban una religión cada vez más griega y menos judía. En Israel, los judíos que vivían en las ciudades también se sometieron voluntariamente a la imponente cultura griega y se helenizaron. Quedaban unos pocos judíos leales en los campos y zonas rurales que se resistieron a la asimilación. Pero, según los historiadores, era sólo cuestión de tiempo, una o dos generaciones más, para que estos judíos «normalizaran» la asimilación y perdieran su identidad judía por inercia, incluso sin darse cuenta.

Pero entonces sucedió algo que no estaba en los planes de nadie. En el año 170 a.e.c , ANTÍOJUS PERDIÓ LA PACIENCIA CON LOS JUDÍOS FIELES A LA TORA. Abandonó el plan de sus asesores (dejar a los judíos en paz para que siguieran asimilándose por su cuenta) e impuso una prohibición de la práctica judía, sentenciando a muerte a todos los que la siguieran. Fueron tiempos terribles de persecución, muerte, desesperanza, terror y oscuridad. Pero al final, con la ayuda de Boré Olam y con la extraordinaria valentía y el ingenio de los soldados judíos, luchamos y ganamos.

Y hoy, más de 2.000 años después, celebramos este triunfo.

La pregunta del millón es: por qué Antiojus no esperó, si la asimilación llegaría por sí misma en una o dos generaciones.

Nadie sabe exactamente por qué. Pero todos admiten que la impaciencia de Antiojus, sin querer, provocó un efecto contrario y opuesto al que quería conseguir el malvado monarca griego. Antiojus, sin querer, logró despertarnos. Nos obligó a organizarnos. Nos obligó a luchar. Y es más: logró que muchos judíos asimilados volvieran a abrazar el judaísmo que habían dejado atrás.

LA HIPÓTESIS DEL RABINO MELAMED

Un rabino que vive en Israel, el rab Eliezer Melamed, escribió hace unos años en su libro Penine Halajá una idea que me sorprendió y me conmovió hasta lo más profundo. Dijo lo siguiente: La asimilación de los judíos a la cultura helénica era inevitable. La desaparición del judaísmo por medios naturales era sólo cuestión de tiempo. Pero Antiojus quería acelerar este proceso. Y le salió el tiro por la culata: sus decretos tuvieron un efecto opuesto. Revirtieron la asimilación e, irónicamente, «nos salvaron de la autodestrucción». La impaciencia de Antiojus, dijo el rabino Melamed, fue el resultado de una intervención divina. Dios endureció su corazón, como lo hizo en Egipto con el Faraón, y así, el monarca griego –contra toda lógica y consejo– tomó una decisión que, en el corto plazo, fue devastadora para nuestro pueblo pero, a la larga, nos salvó de algo infinitamente peor.

GAZA

El pasado 7 de octubre, los judíos sufrimos un devastador ataque terrorista de proporciones de la «Shoah». El número de judíos que murieron y la forma en que murieron no tiene otra calificación. Los asesinos de Hamás son peores que los nazis, como lo demuestra el sadismo de filmarse a sí mismos y la forma en que «disfrutaban» de la tortura, la mutilación y el derramamiento de sangre judía.

Pero hay una parte de la historia de este ataque que, por ahora, es menos apreciada. Nadie ignora que Hamás es uno de los brazos ejecutores de Irán, el nuevo Amaleq. Irán es un pulpo cuya cabeza está en Teherán, pero sus tentáculos se expanden por todo Oriente Medio para lograr su objetivo primordial: destruir a Israel.

  

Según el general israelí retirado Isaac Brick (ver aquí), Irán estuvo preparando por 20 años un plan maestro para, Dios libre, destruir a Israel.

El plan de Irán es un ataque masivo sorpresa y simultáneo desde cinco frentes diferentes: desde el Líbano en el norte, a través de Hezbolá, que tiene más de 200.000 cohetes en su poder. Un poco más al este, en Siria, están estacionadas las milicias pro-iraníes que esperan la orden de atacar al Estado judío. Entre Israel y Jordania está el tercer frente: dos millones y medio de árabes que viven en Judea y Samaria, muy cerca de los asentamientos judíos que cuentan con medio millón de israelíes. Estos árabes están armados y en su mayoría radicalizados. El cuarto frente, desde el sur de Israel, es Hamás, al que sólo le queda cruzar la frontera con Gaza, y ya sabemos de lo que es capaz de hacer. El quinto frente, y según Brick, el más devastador, sería el de los árabes que ya viven dentro de Israel, en Yafo, Lod, Haifa, Jerusalem, etc., unos dos millones de árabes, con unas 400.000 armas, y muchos de ellos ( ¿la mayoría?) radicalizados que se unirían voluntariamente a un ataque masivo contra Israel.

En esa entrevista que concedió en el canal Hidabberut el 10 de julio de 2023, es decir: 3 MESES ANTES DEL 7 DE OCTUBRE, Brick explica extensa y angustiosamente que este sería un escenario apocalíptico para Israel. El Estado judío no está preparado militarmente para afrontar unos 3.000 cohetes diarios (sic.) procedentes del norte atacando todo el territorio israelí, algo que Israel nunca ha experimentado en el pasado. Israel no está preparado para detener una invasión masiva y simultánea de cientos de miles de árabes armados hasta los dientes y con la sed de sangre que demostró Hamás. Un ataque sorpresa de esta naturaleza podría significar Dios libre un genocidio, una segunda Shoah, en la propia tierra de Israel.

En este vídeo, del 10 de julio, Brick explica todo detalladamente (lamentablemente, sólo está en hebreo y no tiene subtítulos).

 

 

¿Tenía razón Brick? ¿O era demasiado alarmista?

Los acontecimientos ocurridos el 7 de octubre –el ataque sorpresa de Hamas que NO fue detectado ni repelido por el ejército israelí durante unas diez horas– le dan la razón a Brick. ¡Israel no estaba preparado ni siquiera para un ataque sorpresa en un solo frente! (El motivo de esta falta de preparación es un tema que iría más allá de los límites de este artículo).

Ahora bien, ¿por qué Hamás no esperó? ¿Por qué atacó a Israel por su cuenta y por qué sus líderes asesinos no siguieron el plan original y no coordinaron su ataque con Irán, Hezbolá, las milicias iraníes y los árabes de Israel?

LA IRA DE IRÁN

Quiero dejar en claro que esta falta de coordinación entre Hamás e Irán, esta osadía de Hamás de hacer las cosas «solo», enfureció mucho a Irán, y por eso, explica el profesor Mordejai Kedar, Hezbolá y las milicias proiraníes atacan poco y nada a Israel, limitándose a una demostración de solidaridad con Hamás, pero sin implicarse plenamente en la guerra. Irán, dice Kedar, está furioso con Hamás porque Hamás «arruinó su plan maestro»: ¡el ataque sorpresa en múltiples frentes que los enemigos de Israel han estado planeando durante tantos años!

La pregunta del millón es por qué Hamás no esperó para atacar junto con los demás.

Nadie sabe exactamente por qué.

Hay muchas opiniones. Algunos dicen que los asesinos de Hamás no pudieron resistir la tentación de atacar un concierto al que asistieron entre 4.000 y 5.000 jóvenes israelíes, y que eran blancos fáciles. Otros dicen que Hamás vio que Israel estaba dividido, que muchos israelíes habían amenazado con abandonar el ejército en tiempos de guerra, etc. Pero en realidad, ninguna de estas razones puede explicar por qué Hamás decidió actuar de forma independiente en lugar de seguir el plan de Irán.

EL FARAÓN, ANTÍOJUS Y SINWAR

Si lo miramos desde la perspectiva del rabino Melamed, la IMPACIENCIA de HAMAS fue providencial y milagrosa. La gran tragedia ocurrida el 7 de octubre podría haber sido infinitamente peor. Es difícil verlo así ahora, en el presente. Recuerden que cuando los macabeos lucharon contra los griegos en el año 165 a.e.c, no sabían que estaban escribiendo una historia con un final feliz. Vieron morir, asesinados y torturados a miles de sus hermanos Yehudim como en el caso de Janah y sus siete hijos. En aquel momento, los judíos pensaban que el futuro que les esperaba era incierto, oscuro, triste e irreversible. Fueron necesarios decadas para comprender que esa tragedia había conducido a Israel al triunfo y a la celebración.

 

El 7 de octubre, luego de haber sido atacado desde un solo frente, el ejército israelí –-después de una o dos semanas de preparación y entrenamiento (tiempo que no habría tenido el ejército en el caso de un ataque simultáneo en múltiples frentes)– pudo reorganizarse. Los judíos de Israel despertaron, se recuperaron, se fortalecieron y se unieron nuevamente. Quizás más que nunca. El ejército de Israel, los Macabeos del siglo XXI, está ahora listo para enfrentar y derrotar, con la ayuda de Dios, a nuestros enemigos también en otros frentes.

El ataque independiente de Hamas, en cierto modo, evitó un escenario apocalíptico indescriptiblemente peor para el Estado de Israel y el pueblo judío. LO EVITÓ LA PROVIDENCIAL IMPACIENCIA DE HAMAS.

Quiera Dios proteger a Medinat Israel. 

Quiera el Creador otorgarle a nuestros heroicos soldados la victoria final.

Y quiera Dios concederle a nuestros lideres politicos la sabiduría, la templanza y el coraje para tomar las mejores decisiones posibles. 

Rab Yosef Bittón