Ribbí Shimon Bar Yojai y ¿cómo agradecerle a Dios?

Ribbí Shimón Bar Yojai falleció en Lag BaOmer y es una costumbre muy aceptada conmemorar su legado en este día. ¿Por qué? Porque hay mucho que aprender de Ribbí Shimón Bar Yojai.

LA INICIACIÓN MÍSTICA

Ribbí Shimón era un Sabio del tiempo de la Mishná (aproximadamente, año 150 de la era común). Estaba más conectado con el mundo Divino que con el terrenal. Para Ribbí Shimón no había nada más importante que el estudio de la Torá. La Torá es la conexión más tangible con el Creador. Compenetrarse con la Ley Divina era para él la forma más directa de conectarse con Dios, el propósito excluyente de nuestras vidas. Ribbí Shimón una vez explicó que la razón por la cual Dios no condujo al pueblo de Israel directamente hacia la tierra prometida cuando los rescató de Egipto no fue porque no estuvieran preparados para la guerra, sino porque el Creador quería que los judíos estuvieran más tiempo en el desierto, alimentados con el maná – un alimento que caía del cielo– y así, sin preocupaciones materiales, pudiéramos dedicarnos exclusivamente a la Torá. ¡El ideal de Ribbí Shimón era vivir en los tiempos del maná! Estudiar Torá sin preocupaciones terrenales.

UN SUEÑO CUMPLIDO

Y de manera inesperada e involuntaria, vio cumplido su sueño. Una vez estaban reunidos Ribbí Yehudá, Ribbí Yosé y Ribbí Shimón Bar Yojai. Ribbí Yehudá comenzó a alabar las obras de los romanos, que gobernaban en Israel en esos tiempos: “Los romanos hacen grandes obras como puentes, mercados y casas de baño para higienizarse”. Ribbí Yosé se mantuvo en silencio. No validó lo dicho ni lo negó. Pero Ribbí Shimón Bar Yojai,  criticó las obras de los romanos: Todo lo que hacen es para su propio beneficio o para asimilarnos. Los puentes los construyen para cobrarnos impuestos, los mercados los llenan de promiscuidad, y los baños públicos no los podemos usar. Los comentarios críticos de Ribbí Shimón llegaron a oídos de los romanos y fue sentenciado a muerte. Primero se refugió en la Yeshibá, pero luego, cuando la búsqueda se hizo más intensa, tuvo que escaparse a una cueva, escondida en las montañas de Merón, donde vivió con su hijo por 12 años. En esa larguísima cuarentena sobrevivió comiendo semillas de algarrobo y tomando agua de un manantial. Lejos de ser un problema, para Ribbí Shimón fue un acto Providencial: el escenario más parecido a recibir el maná del cielo. Ahora él y su hijo El’azar podían dedicarse exclusivamente al estudio de la Torá, y no les importaba vivir en ese minimalismo extremo. Todo ese tiempo se dedicaron a estudiar Torá y alcanzaron un nivel espiritual y una profundidad de comprensión que no tuvo paralelos en el mundo rabínico. El Zohar, el libro del esplendor, que es la obra fundamental de la mística judía (qabbalá), contiene muchas historias, ideas y dichos de Ribbí Shimón Bar Yojai, lo que constituye el cuerpo principal de este libro.

LA REPROGRAMACIÓN

Durante esos años Ribbí Shimón se dedicó a estudiar con su hijo El’azar hasta que le fue anunciado que podía salir de su confinamiento y regresar a la vida normal porque el emperador había muerto, y cuando eso ocurría los decretos eran levantados. Irónicamente, regresar a la vida normal fue lo más difícil para Ribbí Shimón. Al principio, criticaban todo lo que veían, especialmente El’azar, porque no toleraba, por ejemplo, ver que la gente interrumpiera su dedicación al trabajo en lugar de estudiar Torá todo el día. Una voz Divina lo reprimió y le ordenó regresar a la cueva por doce meses más. Ribbí Shimón y su hijo tenían que “reprogramarse”. Cuando salió de la cueva por segunda vez, Ribbí Shimón había aprendido la lección que él mismo alguna vez había enseñado: ראיתי בני עלייה והן מועטין, “He visto que los individuos que ‘viven en las alturas’ [=en un estado de elevación espiritual permanente] son muy pocos”. Ribbí Shimón se dio cuenta de que a las personas comunes les era muy difícil mantener una relación ininterrumpida con Dios, como la que tenían él y su hijo. Se dio cuenta de que él no era la regla sino la excepción. Y se volvió más tolerante hacia los demás. La experiencia de ir a la cueva por segunda vez lo transformó.

CRECER EN UNA CUEVA

Si bien la cueva de Ribbí Shimón representa un ideal, este ideal es para la mayoría utópico e inalcanzable. No se puede vivir sin pensar en el sustento. Pero tampoco se puede estar arraigado solo a lo terrenal. Ya que podemos estar peligrosamente atrapados en una sociedad en la que lo urgente no deja tiempo para lo importante. Cuando Ribbí Shimón sale por segunda vez de la cueva, alcanza el delicado balance entre el hombre elevado que vive en las nubes y el ideal representado por el sueño de Yaakob Abinu: los ángeles humanos que suben por una escalera que lleva al cielo y luego descienden trayendo algo del cielo – lo que aprendimos, lo que absorbimos- y compartirlo con el resto de la sociedad.

וַיָּבֹא יַעֲקֹב שָׁלֵם עִיר שְׁכֶם….וַיִּחַן אֶת פְּנֵי הָעִיר

Ribbí SHIMON Y NUESTRO PATRIARCA JACOB

Cuando Ribbí Shimón por fin regresó a la civilización, se dijo a sí mismo: «Dios ha salvado mi vida y la de mi hijo y tengo que agradecerle por este milagro”. La Guemará (Shabbat 33b) cuenta que en ese momento Ribbí Shimón recordó la historia de Yaakob Abinu cuando se salvó de Labán y de Esav, llegó por fin sano y salvo (en hebreo: “shalem”) a la ciudad de Shejem. Yaakob era muy consciente de que escapó del peligro gracias a la intervención Divina. Y la Torá dice que al llegar a Shejem “vayijan et penei ha’ir«, Yaakob decidió hacer un significativo acto de beneficencia para la gente de Shejem. La Guemará debate luego qué fue lo que exactamente hizo Yaakov para los habitantes de Shejem, y menciona tres opiniones. Rab dijo que Yaakob Abinu estableció un sistema monetario, “matbe’a», en reemplazo del primitivo método del trueque, que era muy deficiente. Shemuel dijo que nuestro patriarca estableció para los habitantes de Shejem un nuevo sistema comercial: el mercado, en el que los vendedores y los compradores convenientemente se reunían un par de veces por semana. Ribbí Yojanán dijo que construyó un sistema de baños públicos en esa ciudad, para incrementar la higiene y la salud pública. Y si bien difieren respecto a qué fue exactamente lo que hizo Yaakob, los tres Rabinos están de acuerdo en que  hizo un extraordinario y desinteresado acto de beneficencia,  en beneficio de los habitantes de Shejem.

SIEMPRE HAY ALGO QUE PODEMOS DAR

A continuación, la Guemará cuenta que cuando Ribbí Shimón llegó sano y salvo a la ciudad de Tiberias, quiso imitar las acciones de Yaakov. A diferencia de Yaakov, que poseía una gran fortuna, Ribbí Shimón no tenía nada material que ofrecer, y por eso ofreció su tiempo, su conocimiento y su esfuerzo para el beneficio de los demás. Lo primero que hizo fue preguntar: ¿Hay algo que yo pueda hacer por el bien de la ciudad? Y le dijeron que sí, que había un gran terreno entre la ciudad y el mercado, que en el pasado había sido utilizado como cementerio -pero las tumbas no estaban marcadas– y eso impedía que los Cohanim y otros Yehudim (jaberim) que cuidaban estrictamente las leyes de pureza, pudieran acceder al mercado. Acto seguido, Ribbí Shimón se puso a revisar todo ese sector para identificar los lugares donde podía haber cuerpos enterrados. Tomó testimonios de gente que conocía el lugar y verificó la consistencia del terreno, palmo por palmo, y demarcó las áreas en las que encontró alguna evidencia de un antiguo sepulcro como tierra removida y otros. Así, luego de una ardua tarea que pudo haberle llevado varios meses, marcó las áreas prohibidas y autorizó el ingreso de muchísima gente  a las áreas liberadas.

CÓMO AGRADECER A HASHEM

La lección que aprendemos de estas dos historias, la de Yaakov Abinu y la de Ribbí Shimón Bar Yojai, es importantísima: ¿Cuál es la forma de «devolverle el favor» a Dios, de manifestarle nuestro agradecimiento al Creador? La forma judía de agradecerle a Dios es practicando el «jesed», haciendo obras de bien para los demás, para Sus hijos, aunque ellos no hayan hecho nada especial por nosotros. De la misma manera que probablemente la mejor manera de agradecerle a un amigo por un favor que nos hizo es haciéndole un favor a uno de sus hijos, con nuestro patrimonio, como lo hizo Yaakov Abinu, o con nuestro tiempo y dedicación, como lo hizo Ribbí Shimón bar Yojai.




¿Qué celebramos en Lag BaOmer?

En su libro “MEGUILAT HAMERED VEHAJURBAN” (“El relato de la rebelión y la destrucción”), el Dr. Jagui Ben Artzi, profesor de historia en la Universidad de Bar Ilan, cuenta la historia de la destrucción del segundo Bet haMiqdash y menciona una opinión desconocida (por lo menos para mí) acerca de por qué LAG LAOMER (también conocido como LAG BAOMER) se considera un día festivo. Recordemos que, de acuerdo a la Guemará, el 18 de Iyar (33 del Omer) fue el día en que los judíos que habían salido de Egipto celebraron en agradecimiento al Creador por brindarles el “man”, la maná, el alimento que cada día era provisto por Dios en el desierto. En segundo lugar, el dato más conocido es que entre Pésaj y Shabuot fallecieron 24.000 alumnos de Ribbi Aquibá, y el día 33 del Omer esta epidemia terminó. Y finalmente, como ya lo explicamos anteriormente, en este día celebramos la vida y los logros de Ribbí Shimón bar Yojai (ver aquí ).

LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES

El profesor Ben Artzi nos recuerda un acontecimiento más que tuvo lugar ese mismo día, alrededor del año 130 de la era común. Luego de la destrucción del segundo Templo, Jerusalem estaba en ruinas y a los judíos no les estaba permitido acceder a la ciudad. Cuando el emperador Romano Adriano llegó al poder en el año 117 de la era común, las cosas empeoraron aún más. Adriano estaba obsesionado con el pueblo judío y, como tantos otros después de él, buscaba “la solución final al problema judío”. Adriano prohibió el Berit Milá, bajo pena de muerte, y el estudio de la Torá. Estos tiempos fueron tan traumáticos que los Jajamim ni siquiera hablan de ellos, y llaman a este período de la historia SHEMAD, “destrucción”, de manera similar a como nosotros denominamos hoy en día SHOAH “Holocausto” a todas las tragedias que vivió nuestro pueblo durante la Segunda Guerra Mundial.

UNA CUESTIÓN DE NOMBRES

Pero eso no fue todo. Para asegurarse de que el nombre de “Israel” fuera “borrado”, cambió el nombre de “Judea” (Yehuda) por “Palestina”, atribuyéndole así falsamente a los Filisteos la pertenencia original de Israel. Irónicamente, “filisteos”, en hebreo “pelishtiim”, significa “invasores (extranjeros)” y alude al hecho de que estos pueblos salvajes llegaban desde el mar, saqueaban a los locales y tomaban por la fuerza todo lo que podían. Dicho sea de paso, los filisteos ya habían desaparecido en los tiempos de Adriano, ¡pero eso no importaba! Lo principal era cancelar la conexión entre Israel y el pueblo judío. Increíblemente, en nuestros propios días podemos ver hechos similares: en 2017 la UNESCO comenzó una cruzada para denunciar que los judíos somos los invasores de Israel, que es un “territorio palestino ocupado”. La UNESCO también cambió oficialmente en todos sus documentos el nombre de Jerusalem, especialmente el Monte del Templo, por “al-Haram al-Sharif” (ver más detalles aquí).

UN TEMPLO PAGANO EN EL LUGAR MÁS SAGRADO

Adriano, como la UNESCO, también intentó borrar el nombre Jerusalem. Hizo arar la ciudad para reconstruirla y la llamó “Aelia Capitolina”. ¿Por qué Aelia? Para celebrar su propia vanidad, ya que el nombre de Adriano, antes de ser emperador, era Aelio. Pero, ¿por qué el nombre “Capitolina”? Para erradicar la memoria del Bet HaMiqdash por el cual los Yehudim seguían llorando, la ciudad sería re-dedicada ahora a un dios pagano, Júpiter Capitolino. Y se construiría un enorme templo pagano en el mismo lugar donde estaba el Bet haMiqdash, para así garantizar que nunca más fuese reconstruido por los judíos. Los judíos se enteraron del plan de Adriano, y a pesar de que habían hecho todo lo posible para no reaccionar a las constantes provocaciones de Adriano, al escuchar esto decidieron que no podían quedarse de brazos cruzados. Y así comenzó la rebelión de Bar Kojbá, que fue apoyada por muchos Sabios, entre ellos Ribbí Aquibá.

LO QUE SE EVITÓ

Sin embargo, y a pesar del terrible precio pagado, hubo una significativa victoria de la cual mucho no se habla. El primer objetivo de los judíos era reconquistar Jerusalem y así evitar que Adriano concretara su nefasto e irreversible plan. Ben Artzi cuenta que los Yehudim, liderados por Bar Kojbá, finalmente comenzaron la rebelión y, luego de varias sangrientas batallas, derrotaron nada menos que a la poderosa décima Legión del ejército Romano, y finalmente retomaron el control de Yerushalayim. Al final, y luego de 3 a 4 años de sangrientas batallas, Adriano hizo algo sin precedentes: mandó a traer a TODO el ejército Romano, incluyendo militares que llegaban desde Inglaterra a Judea, y al final los Yehudim fueron derrotados. Sin embargo, gracias a la valiente decisión de retomar el control de Jerusalem, los romanos tuvieron que “suspender” la construcción del templo pagano en el lugar del Templo judío, y el plan de Adriano nunca se llevó a cabo.

De acuerdo con el profesor Ben Artzi, el día que los judíos reconquistaron Yerushalayim, evitando la profanación de las ruinas del Bet HaMiqdash, fue el 18 de Iyar, el 33 del Omer.

Rab Yosef Bittón




Ribbí Morris Jacob Raphall y el debate acerca de la esclavitud


Morris Jacob Raphall, conocido también como Moshe Yaakob, fue uno de los rabinos más destacados e influyentes del siglo XIX en Estados Unidos. Nacido en Estocolmo en 1798, su trayectoria como erudito y líder comunitario lo llevó desde Europa hasta el corazón de la vida judía estadounidense. Fue el primer rabino en pronunciar una oración ante el Congreso de los Estados Unidos, y un referente intelectual para su época. Pero su legado ha sido objeto de intensos debates, sobre todo por su controversial sermón sobre la esclavitud pronunciado en 1861, apenas unos meses antes del estallido de la Guerra Civil.

En un contexto donde la comunidad judía americana no tenía una postura unificada frente a la esclavitud —y donde muchos judíos, como el resto del país, se alineaban con la región en la que vivían— Raphall decidió abordar el tema desde la perspectiva bíblica. El 4 de enero de 1861, en respuesta a un llamado nacional del presidente James Buchanan a un día de ayuno y reflexión, Raphall subió al púlpito de la sinagoga B’nai Jeshurun de Nueva York y ofreció un sermón titulado “La visión bíblica de la esclavitud”.

Este discurso ha sido a menudo citado fuera de contexto, presentando a Raphall como un defensor de la esclavitud afroamericana. Sin embargo, un análisis detallado revela una postura mucho más compleja. Raphall no estaba defendiendo el tráfico humano ni las atrocidades del sistema esclavista sureño. Su enfoque se basaba en la halajá, y hablaba específicamente de la figura del eved ivrí, el siervo hebreo, tal como aparece en la Torá.

Raphall explicó que la esclavitud bíblica no se parecía en nada al sistema de plantaciones del sur de Estados Unidos. Un eved ivrí era una persona que, por dos motivos específicos, podía ingresar en una relación de servidumbre: si había cometido un robo y no podía restituir lo robado, o si había caído en una pobreza extrema. Incluso en esos casos, la Torá limitaba la duración de esta servidumbre a seis años, con la opción de liberación completa en el año del Yobel.

Raphall subrayó, citando a Maimónides, que quien adquiere un siervo hebreo en realidad está adquiriendo “un amo sobre sí mismo”. Es decir, debía tratar a su siervo con total dignidad. Si había una sola almohada en la casa, debía dársela al siervo; si solo había una ración de comida, el siervo debía recibirla primero. Cualquier trato denigrante quedaba completamente fuera del marco de la ley judía.

Es cierto que Raphall también hizo declaraciones muy desafortunadas respecto a la “maldición de Jam” y la supuesta inferioridad intelectual de los africanos, reflejo de los prejuicios comunes en su época. Estas expresiones, lamentablemente, han sido usadas por antisemitas modernos como Louis Farrakhan para presentar a Raphall como símbolo de racismo judío. Sin embargo, es fundamental entender que tales afirmaciones, aunque hoy inaceptables, estaban lamentablemente normalizadas en el discurso científico y social de mediados del siglo XIX.

Un ejemplo particularmente ilustrativo de ese clima intelectual es el caso del Dr. Samuel Cartwright, quien en 1851 publicó en el New Orleans Medical and Surgical Journal su teoría de la “drapetomanía”, una supuesta enfermedad mental que, según él, explicaba por qué los esclavos negros huían de sus amos. Cartwright recomendaba el “castigo moderado” como tratamiento médico. Este tipo de pseudociencia era tomado en serio por sectores de la academia y reforzaba la idea de que los africanos no tenían plena autonomía intelectual o moral. En ese contexto, las declaraciones de Raphall, aunque hoy nos resultan profundamente problemáticas, no eran excepcionales en su época.

De hecho, otro rabino contemporáneo, David Einhorn, líder del movimiento reformista en Baltimore, se pronunció con firmeza contra Raphall. Señaló que defender cualquier forma de esclavitud era incoherente con la esencia misma del judaísmo, cuya narrativa fundacional comienza con la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. Einhorn denunció la hipocresía de aquellos que alababan diariamente la redención del yugo egipcio mientras justificaban la esclavitud moderna.

La polémica entre Raphall y Einhorn trascendió el plano teológico. Cuando Einhorn publicó sus críticas, su congregación —de inclinaciones pro-esclavistas— lo forzó a abandonar Baltimore, y su imprenta fue destruida por una turba. Einhorn tuvo que huir a Filadelfia. Por su parte, Raphall, aunque criticado, mantuvo su cargo en B’nai Jeshurun hasta 1866, año en que se retiró por razones de salud.

Además de su labor rabínica, Raphall fue un pionero en muchos aspectos. En Inglaterra, fundó la primera revista judía en inglés y tradujo obras fundamentales como tratados de la Mishná y textos de Maimónides. Es autor del libro Festivals of the Lord y de un manual de devoción para mujeres judías en América. Fue también uno de los primeros en utilizar el término “Antes de la Era Común” (B.C.E.) en lugar de “antes de Cristo”.

Su hijo, el teniente Alfred Raphall, sirvió en el ejército de la Unión y perdió un brazo en la batalla de Gettysburg, lo que demuestra el compromiso de su familia con la causa del Norte.

Raphall murió en Nueva York en 1868. Su vida fue reflejo de las tensiones morales, sociales y religiosas de su tiempo. No fue un racista ni un defensor del sistema esclavista estadounidense. Fue un rabino ortodoxo que trató —acertada o equivocadamente— de aplicar los valores bíblicos a una situación histórica concreta. Su historia nos recuerda que, en tiempos de crisis, incluso los líderes religiosos más sabios pueden ser malinterpretados o arrastrados por los dilemas éticos de su generación.




El Rab Yehudá Alqalai (1798- 1878) y el sueño de regresar a Israel

El rabino Yehudá Jai Alqalai (o Alkalai) nació en Sarajevo, Bosnia. Llegó a Israel con sus padres a la edad de 11 años. A una edad muy joven recibió la ordenación rabínica de parte del célebre rabino Eliezer Pappo, autor de Pele Yo’etz. Fue enviado desde Israel para servir como rabino de la importante comunidad Sefaradí de Zemun (cerca de Belgrado, Serbia).
En 1839, el rabino Alqalai se encontró con el rabino Yehuda Bibas, quien lo inspiró y compartió con él sus entusiastas ideas acerca del regreso de los judíos a la tierra de Israel.
En 1840, el mundo judío quedó conmocionado por el “libelo de de sangre de Damasco”, cuando los judíos fueron acusados de haber asesinado a un gentil para consumir . Los judíos del mundo entero se conmocionaron por que esas ridículas acusaciones, generadas por gente muy primitiva fueron aceptadas por las autoridades francesas en Damasco y también por los medios de comunicación modernos de esa época, quienes en lugar de desmentir estos prejuicios los repetían como si se tratara de algo cierto. Los judíos pensaron que el mundo moderno había superado esos prejuicios, especialmente la sociedad occidental, pero se equivocaron.
El libelo de Damasco y la falta de empatía de parte de los países europeos cristianos hacia los judíos de Damasco representó un punto de inflexión en la vida y en los pensamientos del rabino Alqalai. El Rab comenzó a pensar, hablar y escribir sobre un plan práctico para restaurar a los judíos a la tierra de Israel y obtener su independencia política, tal como había imaginado y predicado unos años atrás Rabbi Yehudá Bibas.
El rabino Alqalai publicó en 1841 su primer libro, Minjat Yehudá, donde llamó a los judíos a reunirse en la tierra de Israel. En su libro, que se escribió en ladino y en principio no tuvo mucha repercusión, el Rab delineó algunas ideas prácticos para el establecimiento de los judíos en Israel. Primero se refirió a enseñar y revivir el idioma hebreo, ya que el lenguaje de la Biblia se convertirá en un factor nacional unificador entre las diferentes comunidades judías de todo el mundo. También escribió sobre la necesidad de establecer un banco o fondo judío mundial para comprar tierras en Israel. También sugirió la formación de una sociedad entre el eventual banco judío y el Imperio Otomano, como una empresa ferroviario o una compañía de transporte marítimo, con el propósito de inducir al Sultán a transformar Palestina como un país judío tributario, similar a la forma que operaban los principados del Danubio con respecto al Imperio Otomano.
Vale la pena aclarar que el rabino Alqalai no habló del regreso de los Yehudim a Israel solo como una solución para el eterno problema del antisemitismo, sino esencialmente como la forma de cumplir con la aspiración judía de una normalización política: los judíos viviendo en su patria original. El Rab Alqalai entendió que el pueblo de Israel no necesitaba esperar pasivamente al Mesías para concretizar esta aspiración. Por el contrario, el regreso del pueblo judío a la tierra de sus antepasados es la manera de facilitar (y adelantar) la llegada del Mesías. En su libro Goral laHaShem, publicado en Viena en 1857, el Rabino Alqalai formuló los fundamentos religiosos de su visión y los pasos prácticos a seguir para restablecer la nación judía en Israel. El libro fue publicado en tres ediciones diferentes y traducido a muchos idiomas, incluido el inglés.
El rabino Alqalai hizo Alyiá a Israel en 1874. Se estableció en Yafo y junto con otros judíos del imperio otomano y del norte de África fundó la comunidad Mikvé Israel en el antiguo Yeshub de la ciudad. Murió cuatro años después y fue enterrado en Har Hazetim (Jerusalem).



YOM HAZIKARON: La primera víctima.

Hoy conmemoramos Yom HaZikarón (Día del recuerdo a los caídos), en homenaje a los soldados del ejército de Israel que sacrificaron sus vidas por el establecimiento del Estado de Israel y su continua  existencia. Los jóvenes soldados que dieron su vida en las guerras de Israel son los grandes héroes del Estado judío. “La bandeja de plata” sobre el cual el Estado de Israel nos fue entregado. Como dice Rabi Eliezer Melamed en su Peniné Halajá: “Estos soldados, la mayoría muy jóvenes, lo sacrificaron todo, para que podamos tener nuestra tierra, donde podemos cumplir nuestro sueño más grande: regresar a nuestra tierra para servir a HaShem y observar Su Torá…  debemos inspirarnos en su sacrificio y devoción para dedicar nuestras vidas a santificar el nombre de HaShem (leqaddesh shem Shamayim).

AHARON HERSHLER z”l

El Ministerio de Defensa de Israel considera que la primera víctima judía del terrorismo árabe en Israel fue Aharon Hershler. Hershler fue asesinado el 1 de enero de 1873 a la edad de 23 años y está enterrado en el Monte de los Olivos,  הר הזיתים,  el cementerio más antiguo del mundo que aún está en uso. Hershler era un estudiante del Kolel “Shomeré haJomot”, y estudiaba Torá día y noche. Nació en Hungría en 1850, hijo del prominente Rab Yosef Shmuel Hershler. La familia Hershler vivía en Mishkenot Shananim, el primer barrio judío construido fuera de la Ciudad Vieja. Los registros señalan que en 1872 hubo abundantes lluvias, lo que significaba que los judíos no se vieron obligados a comprar agua de los residentes árabes de Shiloaj (Silwan en árabe). En respuesta, los residentes árabes decidieron atacar a los judíos y saquearlos. Varios árabes irrumpieron en la casa de Hershler el 1 de enero. Aharon interrumpió sus estudios de la Torá, los enfrentó y comenzó a perseguirlos. Los bandidos abrieron fuego contra Hershler y le dispararon 12 veces. Hershler fue llevado al hospital donde murió de sus heridas, luego de cuatro días de agonía. Hershler dejó a su esposa y a una hija.

Que HaShem atesore las almas de los héroes de Israel y las víctimas del terror, en el Gan Eden.

Que HaShem bendiga a sus familias y les conceda las fuerzas para soportar el insuperable dolor de la pérdida de sus seres queridos.

Que HaShem bendiga a los soldados de Israel y a sus habitantes, y los proteja de nuestros enemigos.

Que HaShem le conceda  a AM ISRAEL fuerza y ​​victoria, y que bendiga a Israel con la paz. AMÉN

Por favor, encienda hoy una vela por la elevación de sus almas (leiluy nishmat)

אֵ-ל מָלֵא רַחֲמִים שׁוֹכֵן בַּמְּרוֹמִים, הַמְצֵא מְנוּחָה נְכוֹנָה עַל כַּנְפֵי הַשְּׁכִינָה, בְּמַעֲלוֹת קְדוֹשִׁים, טְהוֹרִים וְגִבּוֹרִים, כְּזֹהַר הָרָקִיעַ מַזְהִירִים. לְנִשְׁמוֹת חַיָּלֵי צְבָא הֲגַנָּה לְיִשְׂרָאֵל שֶׁנָּפְלוּ בְּמִלְחֲמוֹת יִשְׂרָאֵל בִּפְעֻלּוֹת הֲגַנָּה, תַּגְמוּל וּבִטָּחוֹן, וּבְעֵת מִלּוּי תַּפְקִידָם, וּלְנִשְׁמוֹת כָּל לוֹחֲמֵי הַמַּחְתָּרוֹת וַחֲטִיבוֹת הַלּוֹחַמִים בְּמַעַרְכוֹת הָעָם שֶׁחֵרְפוּ נַפְשָׁם לָמוּת עַל קְדֻשֵּׁת הַשֵּׁם וּבְעֶזְרַת אֱלֹקי מַעַרְכוֹת יִשְׂרָאֵל הֵבִיאוּ לִתְקוּמַת הָאֻמָּה וְהַמְדִינָה וְלִגְאֻלַּת הָאָרֶץ וְעִיר הָאֱלֹקים. בַּעֲבוּר שֶׁאָנוּ מִתְפַּלְלִים לְעִלּוּי נִשְׁמָתָם, לָכֵן בַּעַל הָרַחֲמִים יַסְתִּירֵם בְּסֵתֶר כְּנָפָיו לְעוֹלָמִים וְיִצְרוֹר בִּצְרוֹר הַחַיִּים אֶת נִשְׁמָתָם. ה’ הוּא נַחֲלָתָם. בְּגַן עֵדֶן תְּהֵא מְנוּחָתָם, וְיָנוּחוּ בְּשָׁלוֹם עַל מִשְׁכָּבָם וְיַעַמְדוּ לְגוֹרָלָם לְקֵץ הַיָּמִין וְנֹאמַר אָמֵן”.




Nissim Guini z’l, 10 años, el soldado caído más joven del ejercito de Israel

La única foto que queda de Nissim Guini z”l
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LA GUERRA DE 1948
Yom haAtzmaut celebra la declaración de Independencia de Israel el 14 de Mayo de 1948. Pero esa declaración de independencia no fue el final de la dolorosa guerra que costó la vida al 1% de la población judía de Israel…  Al día siguiente todos los ejércitos de los países árabes comenzaron a atacar a la población judía de Israel, que en ese entonces era más o menos de 650,000 almas.
 
La historia de Nissim tiene que ver con el ataque de la poderosa Legión Jordana al barrio judío de la ciudad vieja de Jerusalem, el Roba Yehudí.
 
Nissim Guini nació en Yerushalayim en 1937 o 1938. Se estima que su nacimiento fue en Janucá, porque entre los Sefaradim se acostumbra a llamar “Nissim” a quien nace en esa festividad. Su padre, fue Ytsjaq Guini, un Yehudí observante de Esmirna, Turquía. Su madre era Miryam Waqnin, de Marruecos. Nissim tenía 2 hermanos, Natán y Meir, y una hermana, Jaya. Nissim estudiaba en el Talmud Torá de la ciudad vieja. Allí vivían 1.600 Yehudim, en permanente estado de tensión con sus vecinos árabes.  Los niños judíos sufrían la constante agresión de los niños árabes, pero se las arreglaban muy bien para defenderse.
 
EL ASEDIO A JERUSALEM
El mismo 14 de Mayo de 1948, cuando Nissim cursaba el 4 grado, con 9 años, comenzaron las hostilidades. La ciudad vieja quedó bloqueada y los 1600 habitantes judíos que vivían allí, quedaron totalmente aislados, con sólo 200 jóvenes soldados, con muy pocas municiones, defendiendo a la población. Los soldados resistieron todo lo que pudieron, pero muchos morían o eran capturados. El asedio recrudecía y cada vez quedaban menos combatientes judíos. Los civiles se sumaron a los esfuerzos de defender la ciudad. La situación de la familia Guini no era fácil. El padre, que tenía una panadería en Majané Yehudá, había quedado “atrapado” fuera de la ciudad vieja y no podia ingresar.  La madre de Nissim, completamente ciega por una enfermedad que no pudo tratar, estaba sola a cargo de sus 4 hijos. Jaya, la hermana mayor, que tenia sólo 14 años, comenzó a servir como voluntaria en Baté Majasé, una enfermería improvisada donde atendían a los heridos.
Muchos niños, como Natán, el hermano mayor de Nissim que tenía 12 años, también se ofrecían como voluntarios. Los niños llevaban café o comida a los soldaos y ayudaban en todo lo que podían.
 
EL NIÑO MAS VALIENTE
Nissim, de 9 años, también se ofreció como voluntario. Seguramente por su destreza en el juego de las escondidas, Nissim conocía a la perfección todos los rincones, los atajos y los pasadizos secretos de la ciudad vieja. Nissim, aparte era muy hábil, despierto y especialmente valiente. Nissim comenzó a ayudar a los soldados llevando armas y municiones de uno a otro.  Pero lo mas importante que hacia Nissim era escabullirse por la noche, sin que lo viera el enemigo, para informar a los solados judíos de los movimientos de las tropas jordanas. Cuentan los testigos que Nissim muchas veces corría bajo una lluvia de balas jordanas para cumplir con su misión. Nissim arriesgaba su vida acercándose a las posibles posiciones de los francotiradores jordanos para identificar e informar su presencia. Las tareas de inteligencia del pequeño Nissim resultaron absolutamente críticas para los valientes soldados judíos, y las acciones de este valiente niño, salvaron vidas.    
 
¿QUEDARME EN CASA MIENTRAS MUEREN MIS HERMANOS?
El 27 de Mayo de 1948, Nissim había ido a comer algo a su casa, pero antes que pudiera probar bocado, lo vinieron a buscar: “Tu reemplazo no llegó” le dijeron de parte de los soldados. “Te necesitamos en el puesto de observación”. Cuando Nissim se aprestaba a salir, su mamá, asustada por los disparos que cada vez se escuchaban más cerca, se opuso y dijo: “Déjenlo aquí, que afuera está muy peligroso”. Varios testigos recuerdan lo que Nissim le dijo a su mama en ese momento: ?מה את רוצה אמא, שאני אשב בבית ואחרים ימותו“  “¿Qué quieres mamá, que yo me quede en casa mientras los demás se mueren?”. Y Nissim se fue. Nissim llegó al puesto de observación, cerca de donde esta hoy la Yeshibá Porat Yosef, al lado del Kotel. En un momento fatídico, Nissim levantó su cabeza y un francotirador Jordano le disparó y lo hirió mortalmente. Nissim fue llevado a la enfermería de Baté Majasé. Allí, lo atendió su propia hermana, Jaya, quien trató desesperadamente de parar la sangre. Pero no tenían lo necesario para atender a Nissim, o hacerle una transfusión, y al otro día Nissim Guini murió.
 
LA CAIDA DE JERUSALEM
Ese mismo día, después de haber resistido heroicamente por 14 días, el Rab de la Ciudad Vieja de Yerushalayim, Ribbí Benzion Jazán, levantó la bandera blanca y la ciudad se rindió. Los Jordanos tomaron como 500 Yehudim prisioneros, y los demás fueron trasladados fuera de la ciudad.  El cuerpo de Nissim, junto a los cuerpos de otros 7 soldados fallecidos, quedó en la enfermería de Baté Majasé.
 
 
EL ENTIERRO DE NISSIM
En Junio de 1967, con la ayuda de HaShem y Sus multiples e increíbles milagros, el Ejercito de Israel conquistó Yerushalayim. Un ciudadano árabe de edad avanzada pidió hablar con el oficial de mayor rango. El anciano árabe llevó al oficial a un rincón de la ciudad y le dije: “Aquí están enterrados los cuerpos de algunos judíos. Yo mismo los enterré en 1948. Los jordanos querían quemar los cuerpos, pero yo no los dejé”. El ejercito desenterró los cuerpos, pero no se pudo identificar a los combatientes. Con excepción de uno: Nissim Guini, porque todavía tenía sus dientes de leche….
 
Los restos de Nissim fueron llevados por orden del Rab Shelomó Goren al cementerio del Monte de los Olivos, Har haZetim,
Después de unos años, el Ejercito de Israel reconoció a Nissim Guini como el soldado caído mas joven que ha servido en el Ejercito de Defensa de Israel, y en el cementerio militar Har Hertzel, se erigió una placa en su memoria.
 
Ver aquí, Sitio Web oficial de Tzahal
 
La corta vida del pequeño Nissim, su increíble sacrifico y valentía para ayudar a sus hermanos y defender, nada menos que JERUSALEM, es un motivo de gran orgullo e inspiración.
 
יהי זכרו ברוך
 
 
 



ISRAEL ¿En quién puede confiar el Estado de Israel?

ESCRITO EN MAYO DE 2020 

 

אין לנו על מי להשען אלא אבינו שבשמים

En la guerra de 1948, Israel, milagrosamente derrotó a los 5 países árabes que la habían atacado luego de haber declarado su independencia el 5 de Iyar, 14 de mayo, de ese mismo año. Como ya lo habíamos comentado, ninguna de las potencias mundiales de ese momento, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, salió a defender a Israel. Por el contrario, estos países establecieron un embargo de armas que favorecía a los árabes y ponía a Israel al borde de su exterminio. El triunfo de Israel en 1948 fue, en mis propias palabras, un milagro de proporciones bíblicas.

LA PARÁLISIS DEL ENEMIGO Luego del primer cese al fuego, cuando la guerra recomenzó, las fuerzas árabes estaban como paralizadas. A pesar de tener a Israel cercada por todos lados, no avanzaban. Era como si algo las detuviera. Israel, por otro lado, comenzó su contraofensiva, recuperaba territorios y conquistaba tierra más allá de las fronteras originales. Se cumplían las profecías que la Torá había anunciado en la Parashá que leímos este último Shabbat, donde el Creador le promete a Su pueblo (Levítico 26:7-8) que estaría con ellos cuando salieran a la guerra: “Tú perseguirás a tus enemigos, y ellos caerán por la espada ante ti. Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil, y sus enemigos caerán por la espada delante de ustedes”.

“NO SERÁS DESAGRADECIDO” Los judíos debemos estar infinitamente agradecidos a HaShem por Su Providencial intervención. Como lo escribió el rey David en sus Salmos, cuando se salvó de una muerte segura: “porque cantaré Tus alabanzas y no me quedaré callado; HaShem, mi Dios, te agradeceré por siempre”. Un Yehudí, que se entrena permanentemente para ver la Intervención Divina en su vida personal, que no ve o no declara su agradecimiento a Dios por el nacimiento y la supervivencia de Medinat Israel, en mi opinión, no sólo está espiritualmente ciego sino que también cae en el gran pecado de la ingratitud. Y no hay peor ingratitud que la ingratitud a Dios.

INGLATERRA Y LOS ÁRABES De los 3 países mencionados el que más perjudicó a Israel fue Gran Bretaña. Que se mantuvo pasiva mientras pensaba que Israel iba a perder. Y comenzó a intervenir contra Israel cuando se dio cuenta que Israel comenzaba a ganar.

Un par de ejemplos.

* Jordania contaba con el apoyo directo de los ingleses. Los ingleses habían entrenado a sus tropas y supervisaban todas sus operaciones, especialmente en la lucha por Jerusalén, lo cual costó muchas vidas judías. Cuando Israel empezó a contraatacar y bombardeó la capital de Jordania, Amán, en reacción a los permanentes bombardeos a Tel Aviv, Inglaterra amenazó con destruir los aeropuertos de Tel-Aviv con su Royal Air Force. Israel tuvo que replegarse.

* A comienzos de enero de 1949, Israel, contra todos los pronósticos, estaba ganando la guerra. Había bombardeado El Cairo y Damasco y su ejército seguía avanzando hacia el canal de Suez. En ese momento las Naciones Unidas se apuraron a exigir un cese al fuego y a declarar un armisticio. Israel, contra sus propios intereses, aceptó el armisticio. Pero Israel ya había conquistado Gaza, Rafiah y gran parte de la península del Sinaí. Y de acuerdo con la ley internacional, los territorios conquistados en la guerra pasan a ser territorio del país que gana la guerra. TAL COMO OCURRIÓ CON TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO A TRAVÉS DE LA HISTORIA.

ISRAEL ES DIFERENTE Ahora bien: En una acción que iba contra todos los precedentes históricos y conquistas militares, incluyendo las conquistas militares de las propias colonias inglesas, Gran Bretaña le negó a Israel este derecho. Y amenazó a intervenir militarmente contra Israel si el estado judío no devolvía a Egipto el territorio conquistado, la península del Sinaí, Gaza, Rafiah (A history of Israel. Howard Sachar, page 346). David Ben Gurión se oponía enérgicamente a esta concesión sin precedentes. Ben Gurión consideraba injusto e inconcebible que los árabes no pagasen un precio por la guerra que ellos mismos habían iniciado. Y nadie hubiera exigido a los árabes renunciar a sus conquistas militares, si hubieran derrotado a Israel. Ben Gurión dijo: “Vamos a devolverles a los árabes sus territorios cuando ellos nos devuelvan a los 6.000 judíos que murieron en la guerra que ellos comenzaron”

¿CÓMO SE DICE PRESIÓN EN INGLÉS? Pero la presión internacional fue tanta que Israel, completamente aislado, tuvo que ceder. Hasta el día de hoy Israel sigue pagando el precio por esta concesión.

¿Por qué?

En primer lugar porque la inexplicable impunidad internacional que goza cualquiera que ataque a Israel es el mejor incentivo para atacar nuevamente a Israel.

En segundo lugar, porque sin quererlo Israel sentó un precedente muy peligroso: ¡Israel está dispuesta a aceptar condiciones que no se le exigen a ningún otro país del mundo! Como “devolver” territorio militarmente conquistado, o repatriar a los enemigos (los refugiados palestinos) que huyeron voluntariamente de una guerra ¡que sus propios aliados comenzaron!.

En lugar de “traer paz”, las permanentes concesiones de Israel solo alentaron a los países árabes, con el beneplácito de las grandes potencias, a demandar más y más de Israel.

Hasta hoy en día, en las Naciones Unidas, Israel no es considerado como un país más. Israel es el único país del mundo al cual se lo puede amenazar de exterminio sin temor a represalias mundiales. E Israel es el único país que es condenado permanentemente, acusándolo de los crímenes que sus acusadores perpetran con impunidad, con el silencio cómplice de las Naciones Unidas.

Como dijo proféticamente Bil’am en el desierto (23:9): “es un pueblo que vive aislado [por las naciones] y que los demás pueblos no lo consideran [como una nación más, es decir, normal]. Olvidar que las grandes potencias nos abandonaron a nuestra suerte cuando más las necesitábamos: “Quién olvida su historia, está condenado a repetirla”.

CARTA DE LECTOR

Recibo muchos emails de lectores de Halaja of the Day . Hoy quiero referirme a uno de ellos.

En su email el lector nota que yo escribí:

Oportunamente recibo sus trabajos, los cuales me resultan muy interesantes y muy profesionales, muchas gracias

La victoria de Israel en la guerra de su independencia que comenzó el 15 de Mayo de 1948 y duró 10 meses no tiene precedentes en los anales de la historia militar. Esto se debe por un lado, el increíble coraje, ingenio y sacrificio de nuestros líderes y nuestros soldados que lo dieron todo para triunfar. Y a la intervención Divina que, batalla tras batalla, milagro tras milagro lo hizo posible. Para entenderlo mejor, es importante recordar lo siguiente. El lector recomienda que la intervención Divina, sea mencionada en primer lugar. Y menciona otros ejemplos como el caso del rey Jizquiahu.

Entonces, ¿se debe mencionar la intervención en “primer” lugar?

Obviamente, la intervención de Dios es el factor decisivo. Sin embargo, la intervención Divina tiene lugar “luego” de la intervención humana. Dios nos “ayuda” a que nuestros esfuerzos prosperen. Primero nos ponemos a trabajar. Y luego, pedimos la intervención Divina para que nos ayude a que nuestro trabajo dé frutos. Lo mismo ocurre en todo orden de cosas. Si uno no se pone a trabajar o no va a un médico cuando está enfermo, no puede pretender que Dios lo mantenga o lo cure. En la guerra ocurre lo mismo. La Torá repite varias veces “Cuando salgas a la guerra… Dios estará contigo”. La única excepción a esta regla fue cuando el pueblo de Israel recién abandonaba Egipto y cuando estaban frente al mar fueron acorralados por los egipcios. En ese momento, cuando el pueblo estaba absolutamente no preparado para luchar, Moshe le dijo al pueblo: HASHEM ILAJEM LAJEM VEATEM TAJARISHUN. ” Dios va a luchar por ustedes, y ustedes no tiene que hacer nada” . En la época de Yehoshua Bin Nun, la tierra de Israel fue conquistada por el ejército de Yehoshua que fue asistido por Dios.

En la guerra, como en virtualmente toda otra actividad, el hombre comienza con su esfuerzo, y Dios, en el mejor de los casos, hace que su esfuerzo prospere.




Parashá Quedoshim

En Parashat Quedoshim, HaShem le ordena al pueblo de Israel que se comporte con santidad.
¿Qué significa “santidad”?
Principalmente, comportarse con sensibilidad, generosidad y respeto hacia los seres humanos que nos rodean.
Y esta conducta especial no consiste en un acto aislado o esporádico.
Se construye en la vida diaria, a través de nuestras acciones con las personas que nos rodean.

La Parashá incluye decenas de Mitsvot. Algunas de las más conocidas son:

Respetar a la madre y al padre.
Esta es una Mitsvá diferente a la que mencionan los Diez Mandamientos, que hablan de honrar a los padres.
Respetar incluye todo lo que NO debemos hacer hacia ellos, como llamarlos por su nombre, sentarse en su lugar, interrumpirlos, etc.
Por lo general, se aplica cuando somos menores, vivimos con ellos y dependemos de nuestros padres.
Honrar se refiere a lo que hacemos por ellos generalmente, cuando nuestros padres nos necesitan en su vejez: asistirlos, ayudarlos, acompañarlos.

No poner tropiezo delante del ciego.
Este mandamiento no solo se aplica a quien es físicamente ciego.
También nos indica no aprovecharse de la ignorancia del otro, no manipular, no engañar, no inducir al error.
Es una Mitsvá que exige máxima honestidad y responsabilidad.

Juzgar con justicia al prójimo.
Ser imparcial, evitar favoritismos, actuar con equidad.
Y también juzgar a los demás con el beneficio de la duda.
No asumir lo peor, sino pensar bien antes de juzgar mal.

No odiar a nuestros hermanos Yehudim en el corazón.
La Tora prohíbe el odio pasivo y silencioso.
En lugar de guardar rencor, se debe hablar, corregir, escuchar y perdonar.

-No te quedes pasivo cuando se derrama la sangre de tu prójimo                           No ponerse en actitud pasiva ante la sangre del prójimo No ignorar el peligro o la necesidad del otro, especialmente cuando un o puede ayudar.
No hay que ser indiferente. La santidad requiere responsabilidad.

Amar al prójimo como a uno mismo.
Rabí Aqibá dijo que este es el principio general de toda la Tora.
Este amor no es sentimentalismo: significa empatía, sensibilidad y preservar la dignidad del otro.

Medidas y pesos justos.
La espiritualidad también se expresa en cómo nos comportamos con nuestro dinero.
Esta Parashá menciona el “no robar” (lo tignobu) en el contexto de no tomar lo que no es nuestro, no engañar y ser honestos en los negocios.

Respetar a los ancianos.
Levantarse ante los mayores.
Reconocer la experiencia y la sabiduría que dan los años.
Una sociedad que honra a sus mayores es una sociedad con memoria y valores.

No vengarse ni guardar rencor.
La Torá distingue entre vengarse (“como tú no me ayudaste, ahora yo no te ayudo”) y guardar rencor (“te ayudo, pero no olvido que tú no lo hiciste”).
Ambas actitudes están prohibidas.
Se espera de nosotros un corazón limpio.

No chismear ni esparcir habladurías.
Hablar mal de otros daña la convivencia y destruye la confianza.
La santidad se expresa también en cómo usamos nuestras palabras.

Dejar parte de la cosecha para los pobres.
Cuando recolectes tus campos, no tomes todo.
La Tora ordena dejar los bordes de la tierra y las espigas caídas para el necesitado.
La generosidad no es opcional: es parte esencial de nuestra identidad como pueblo.

Estas Mitsvot nos enseñan a vivir con integridad, justicia y sensibilidad.
La Kedushá consiste también —o principalmente— en cómo tratamos al prójimo.
Porque cada acción refleja que somos parte del pueblo de HaShem.





¿Negociar con Hamas o conquistar Rafiaj?

Los secuestros y la toma de cautivos no es una historia nueva. Era una práctica muy común en la antigüedad, tanto es así que la prohibición contra el tráfico humano fue legislada nada menos que en los Diez Mandamientos. ¡Sí! Así como lo escuchan. El octavo mandamiento, “No robarás”, no significa no robar el patrimonio del prójimo sino no “robar personas”, “no secuestrar”, lo cual, dicho sea de paso, la Torá condena con la pena de muerte.

LA MITSVA DE RESCATAR PRISIONEROS Y SUS EXCEPCIONES

El Talmud también destaca los esfuerzos que hay que hacer para rescatar a una persona cautiva. De acuerdo con la ley judía (Maimónides, Hiljot Matanot Aniyim, 8), es un precepto muy importante rescatar cautivos—por lo general se trataba  de prisioneros  de guerra o refugiados—  (Pidyón Shevuyim), y lo considera la forma más elevada de hacer Tzedaká. La Guemará explica que si una comunidad judía está juntando dinero para una sinagoga, por ejemplo, y luego se enteran que hay un Yehudí  secuestrado, la comunidad debe usar esos recursos para liberar al cautivo.  Es más, aunque ya se haya invertido el dinero en comprar los materiales de construcción, estos deberían ser devueltos o revendidos para usar ese dinero a fin de rescatar al cautivo. La historia de los esfuerzos que los judíos hemos hecho para rescatar cautivos es apasionante y larguísima. Pero voy a dejar esos detalles para el futuro y me voy a referir hora a una salvedad que la ley de Pidyón Shevuyim registra.

“No hay que pagar de más por el rescate de un cautivo” No se debe pagar más que “el precio del mercado”, esto es muy difícil de entender en nuestra época porque vivimos en tiempos históricos privilegiados, pero en el pasado, el tráfico humano era común, y había mercados de esclavos en los cuales los precios por las personas se estandarizaban. ¿Y por qué la ley desaconseja pagar un precio excesivo por un cautivo judío? Porque si una comunidad está dispuesta a pagar ese precio, ¡se estaría estimulando a los traficantes a seguir secuestrando judíos!

LOS SECUESTRADOS DEL 7 DE OCTUBRE

Ahora que entendemos esto, veamos el dilema que se está viviendo en el Estado de Israel en estos días. La tragedia del 7 de octubre de 2023 dejó un horrible saldo de más de 1300 israelíes masacrados y cerca de 300 secuestrados. En noviembre, el gobierno de Israel pudo liberar a más de 100 secuestrados interrumpiendo la guerra contra Hamas por 40 días y liberando a prisioneros palestinos de baja peligrosidad. En este momento quedan unos 135 secuestrados. Aunque este número es en realidad el de las personas desaparecidas desde el 7 de octubre, que no se ha podido verificar si están secuestradas vivas o muertas. Las negociaciones con Hamas nunca incluyeron una lista de sobrevivientes y ni la Cruz Roja ni las Naciones Unidas han exigido a Hamas esta información, e inexplicablemente, Israel no ha exigido esa información como condición para entregarle ayuda humanitaria a Gaza.

Volviendo a las negociaciones, las dos condiciones de Hamas para liberar a los secuestrados judíos son:1. Que Israel deje libres a cientos de terroristas palestinos, muchos de los cuales han participado en ataques y han matado a israelíes en el pasado. 2. El cese total de la guerra y la retirada permanente de Israel de Gaza.

Analicemos estas dos condiciones una por una y veamos si el precio que se le demanda a Israel está dentro de lo que es un razonable o excesivo en cuanto a sus consecuencias.

CON TERRORISTAS NO SE NEGOCIA

La mejor ilustración para comprender las consecuencias potenciales de negociar con terroristas es recordar lo ocurrido con Gilad Shalit, un joven soldado israelí que fue secuestrado por Hamas y estuvo en cautiverio durante 5 años: entre junio de 2006 y octubre de 2011. Más de 1000 terroristas fueron liberados por este soldado. Pero una vez libres, el 50% de estos terroristas han regresado al terrorismo y han matado a muchos israelíes. El más notorio de estos terroristas liberados por Gilad Shalit es Yahia Sinwar, el jefe de Hamas, y el que organizó la matanza del 7 de Octubre . En otras palabras, por lo menos 1300 judíos han sido asesinados directa o indirectamente por los terroristas que fueron liberados en esa terrible negociación.

El 17 de octubre de 2011, de una manera profética, el profesor de la Universidad de Purdue, Louis Rene Beres, argumentó en contra de la liberación de Shalit. En una columna de opinión en el Jerusalem Post escribió lo siguiente:

“Ningún gobierno moderno tiene el derecho legal de liberar terroristas a cambio de sus propios ciudadanos secuestrados, militares o civiles. Según el derecho internacional vigente, cada estado tiene la obligación primaria de proteger a sus ciudadanos. Sin embargo, parece que mañana, el Primer Ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, intercambiará terroristas palestinos por el soldado secuestrado de las FDI, Gilad Shalit. Cualquier intercambio, por humano que sea para Shalit y su familia, pondría en peligro a miles de otros israelíes.”

¿Puede Israel repetir  una vez los errores del pasado? Hamas ya ha dicho reiteradas veces que ni bien pueda repetirá la matanza del 7 de Octubre.  ¿Cuántos israelíes mas morirán si Israel libera a los peligrosos terroristas  de Hamas?

SUSPENDER EL ATAQUE A RAFIAJ

La otra condición que pone Hamas es que Israel termine la guerra y se retire de Gaza. Esto, por supuesto, significaría la derrota total de Israel, la intuí muerte de l.os mas de 200 dolidos israelíes ya muertos en este conflicto —sin contar los miles de heridos—,  y pondría en peligro a Israel frente a sus voraces enemigos, ya que en Oriente Medio la debilidad atrae ataques terroristas.  Increíblemente, el mundo se está posicionando del lado de Hamas y no del lado de Israel en un momento muy delicado: cuando Israel está por entrar a la ciudad de Rafiaj, en el sur de la franja de Gaza.

¿Por qué Rafiaj es tan importante?

Para quien no conozca la geografía de Gaza, puede ser un poco difícil comprender lo que Rafiaj significa en este conflicto. Voy a tratar de explicarlo lo más brevemente posible. En primer lugar, un cuarto de los terroristas de Hamas siguen vivos en Rafiaj, incluyendo a muchos de los que participaron activamente en la masacre del 7 de octubre. Pero más allá de eso, Rafiaj tiene una importancia geopolítica fundamental.

La Franja de Gaza limita al oeste con el mar Mediterráneo, al norte y al este con territorio israelí y al sur, con Egipto. La frontera con Egipto supuestamente está cerrada, pero en realidad, hay decenas —o centenares— de túneles que unen Gaza y Egipto y por esos túneles ha habido un constante tráfico de armas, recursos financieros y combatientes. Si Israel, en teoría, no conquista Rafiaj, no podría declarar victoria sobre Hamas. Si deja esta frontera abierta, Hamas seguirá dominando Gaza, obteniendo recursos, dinero, armas, combatientes, etc., en fin, estaría permitiendo que Hamas sobreviva y eventualmente siga atacando a Israel.

En el pasado, Israel atacó Gaza para defenderse de los ataques de Hamas y traer seguridad a los ciudadanos de Israel, pero nunca llegó hasta el final, y las consecuencias fueron devastadoras. Pero esta vez, luego del mayor ataque a judíos desde la Shoah, creo que tiene que ser diferente. Esta vez, las fuerzas de Israel ingresarán a Gaza y han destruido ya cientos de túneles de guerra y están a un paso de terminar con la organización terrorista y establecerse militarmente en Gaza para evitar futuros ataques.

ESTADOS UNIDOS Y LO QUE EL VIENTO SE LLEVO

Para comprender la importancia estratégica que supone para Israel conquistar Rafiaj, todo lo que se debe hacer es prehacer es prestar atención a la presión internacional devastadora y sin precedentes que sufre Israel en este momento, desde todos los países del mundo, y lamentablemente, con EE.UU. a la cabeza. Todas las demostraciones antisemitas en las universidades de EE.UU., aunque se disfracen de otras causas, tienen como objetivo presionar a EE.UU. para que presione a Israel de NO ATACAR RAFIAJ. En el momento que escribo este artículo, Antony Blinken está en Israel tratando de convencer a Netanyahu de que haga más concesiones para llegar a un arreglo con Hamas. Seguramente EE.UU. le ofrecerá garantías de que, si cede a las demandas de Hamas, EE.UU. defenderá a Israel. No quisiera estar en los zapatos del primer ministro de Israel y rezo para que no ceda. ¿Por qué? Porque los que olvidan la historia están condenados a repetirla.

Me explico. Israel cometió tres errores gravísimos en los últimos 30 años: en primer lugar, los Acuerdos de Oslo que solo trajeron más intifadas y muerte. Segundo, y como recién lo expliqué, liberar terroristas con sangre en la mano para devolver a Shalit. Pero creo que el peor error, el que más sangre nos ha costado, fue cuando Ariel Sharon retiró al ejército de Israel de Gaza. Según el periodista israelí Amit Segal, una de las cosas que convencieron a Sharon fue que el presidente Bush le dijo a Sharon algo así: “No te preocupes, que si algo sale mal, los EE.UU. te van a cubrir las espaldas. No vamos a permitir que los palestinos ataquen a Israel”. ¿De qué sirvieron esas promesas de nuestro principal aliado?

De absolutamente nada. Podemos repetir el error y especialmente con esta administración que se ha demostrado tan débil tratando con terroristas y está aquí capitulando al terror.

LA TORA Y EL RESCATE DE PRISIONEROS JUDIOS

Este martes por la mañana, último día de Pésaj, hablé en mi sinagoga sobre el tema del rescate de prisioneros en la Torá, particularmente  en el libro de Génesis, Bersehit .

Cuando Lot fue rescatado de Sodoma, Abraham reunió un ejército de más de 300 personas, persiguió y derrotó  a los que habían capturado a Lot y lo liberó a él y a todos los prisioneros de Sodoma. No hubo negociaciones, solo una operación militar (Génesis 14:14-16).

Cuando Dina, la hija de Jacob, fue violada y luego secuestrada, los hijos de Jacob, Shimón y Leví, fingieron negociaciones para sorprender a los habitantes de Shejem. Sorpresivamente atacaron la ciudad, mataron a todos los hombres que se resistieron, rescataron por la fuerza a Dina  e incendiaron la ciudad (Génesis 34).  No hubo negociaciones con los secuestradores, no tuvieron piedad de los terroristas ni de los ciudadanos de Sodoma, ni consideraron la desproporcionalidad de su violenta respuesta. Y de hecho,  esta desproporcionada reacción, creó un terror psicológico que se apoderó de los pueblos vecinos y los disuadió de intentar agresiones contra los hijos de Israel.

NUNCA SE DEBE NEGOCIAR CON TERRORISTAS Y LA RESPUESTA MILITAR DEBE SER DELIBERADAMENTE NO PROPORCIONAL PARA QUE EL ENEMIGO ENTIENDA QUE NO LE CONVIENE METERSE CON ISAREL .




Entendiendo la cuenta del Ómer (Sefirat haÓmer)

LA OFRENDA DEL OMER

En los tiempos del Bet haMiqdash  (Templo de Jerusalem), la noche del 16 de Nisán —al terminar el primer día de Pésaj—  los representantes de la Corte judía (shelujé Bet Din) seleccionaban tallos frescos de cebada, los cortaban, tostaban los granos y los molían en harina fina. Esa harina, preparada de una manera especial, se ofrecía en el altar del Templo por la mañana siguiente. El Cohen presentaba para esta ofrenda la cantidad de un ‘omer de harina de cebada. «Omer» es una unidad de medida bíblica de volumen: aproximadamente un galón, o cuatro litros. Después de la presentación de esta ofrenda  —que representa el agradecimiento colectivo a Dios por concedernos el grano para nuestro alimento— estaba permitido consumir los granos de la nueva cosecha (tebuá Jadashá o Jadash).  «Omer», por extensión, se convirtió en el nombre de esa ofrenda (מנחת העומר).  Esta ofrenda se realizaba solamente en la tierra de Israel, y mientras existía el Bet haMiqdash o Gran Templo de Jerusalem .   

CONECTANDO PESAJ Y SHABUOT 

Al terminar el primer día de Pésaj, comenzamos a contar un período de siete semanas o cuarenta y nueve días hasta Shabuot (Lev. 23: 15-16). A este computo se lo conoce como “Sefirat Ha’omer , ya que a pesar de tratarse de dos temas distintos, el inicio de esta cuenta de días y semanas coincide con la ofrenda del Omer.  La mitsvá de contar estos 49 días conecta Pésaj, que celebra nuestra libertad física y política,  con Shabu’ot, cuando alcanzamos nuestra libertad mental y espiritual al recibir la Torá. El libro Shibole haLequet explica la relación entre Pésaj, Shabu’ot y Sefirat Ha’omer de la siguiente manera: Una vez que el pueblo judío salió de Egipto, Moshé les reveló que en cincuenta días recibirán la Tora. Los Yehudim estaban tan ansiosos por recibir la Tora que “contaron los días que faltaban”, deseosos de que llegue el gran evento.

EL SENTIDO ORIGINAL

El Rabino Yedidia Ezrajian explica que en cierto sentido, este período de 49 días es una especie de un largo Jol-HaMoed entre Pésaj y Shabu’ot, en el cual nos fuimos preparando  para recibir la Torá.   Nuestros Rabinos comentaron que a diferencia de la libertad física, la libertad mental no sucede instantáneamente. Se trata más bien, de un largo proceso de de-programación: olvidar los hábitos de la mentalidad de esclavos, asumir responsabilidades y aprender a hacerse cargo de sus propias vidas. Nuestros antepasados también tuvieron que dejar atrás las prácticas paganas e inmorales de la sociedad idólatra egipcia, que obviamente eran incompatibles con los valores de nuestra Torá.  En Pésaj salimos de Egipto, pero ahora teníamos que “sacar a Egipto de nuestras mentes” en preparación para recibir la Tora y establecer una alianza (berit) con Dios en el Monte Sinaí.

REGLAS BASICAS DE LA CUENTA DEL OMER

Contar los días del Omer es obligatorio para los varones adultos. Las mujeres también pueden contar los días de Omer, pero no deben recitar la bendición. En algunas comunidades Ashkenazim es costumbre que las mujeres digan la berajá para contar el Omer. Los niños pueden contar el Omer y recitar la bendición, como práctica para el futuro (Jinuj).

¿CÓMO?
La cuenta del Omer tiene lugar por la noche y es precedida por la bendición: ... asher qiddeshanu bemitsvotav vetsivanu ‘al sefirat Ha’omer. Luego se procede a contar los días y las semanas. Hoy, por ejemplo, es el noveno día del Omer, es decir, una semana y dos días desde [que se ofreció la ofrenda del] ‘omer.

¿QUÉ PASA SI….?
Si nos olvidamos de contar el Omer por la noche, podemos contarlo durante el día siguiente hasta la puesta del sol. Pero sólo cuando contamos el Omer por la noche recitamos la bendición. Si no contamos el Omer durante la noche correspondiente o el día siguiente, debemos seguir contando, pero en adelante no debemos recitar más la bendición. Es costumbre en la mayoría de las comunidades anunciar el día del Omer en los Minyanim de la mañana para que nadie pierda la cuenta del Omer por un día entero.

EL OMER y LA PUESTA DEL SOL 
Los días del Omer se cuentan por la noche, porque en el calendario hebreo el nuevo día comienza por la noche. Ahora bien, en qué momento exacto comienza el nuevo día y en qué momento termina el día anterior es una cuestión Halájica técnica y compleja.
Muy brevemente: hay dos indicadores astronómicos para la transición entre el día # 1 y el día # 2. «La puesta del sol» (shequiá), cuando el sol desaparece de la vista, y la «caída de la noche» (tset hakojabim), que se caracteriza por la visibilidad de tres estrellas de tamaño mediano. Todos los rabinos están de acuerdo en que antes de la puesta del sol todavía se considera día # 1, y la mayoría de los rabinos están de acuerdo que una vez que se ven tres estrellas en el cielo nocturno  comienza el día # 2. El tiempo entre la puesta del sol y la aparición de las tres estrellas, se conoce en español como «crepúsculo» o en hebreo, «ben hashemashot». Este período de tiempo puede oscilar entre 13 minutos y medio (por ejemplo, en Israel) y 3 horas o más en lugares extremos en el sur o en el norte del planeta. En el área de Nueva York, por ejemplo, la duración del crepúsculo se estima en aproximadamente 30 minutos (también varía según las diferentes estaciones del año). De acuerdo con una muy famosa Guemará, el día # 1 termina y el día # 2 comienza en un brevísimo e inidentificable instante dentro de este «crepúsculo». Ahora bien, ¿Qué hacemos en la práctica cuando tenemos que realizar una mitsvá para la cual hay que determinar con precisión el principio de un nuevo día? Para Shabbat, por ejemplo, tomamos el standard más estricto y recibimos Shabbat unos minutos antes de la puesta del sol, y concluimos el Shabbat solamente después de que tres estrellas medianas son visibles.
Para el Omer,  idealmente se deben contar los días sólo después del anochecer (en cada lugar del mundo esto ocurre a una hora diferente). En muchas comunidades Sefardíes de Nueva York los rabinos autorizan a contar el Omer 15 minutos después de la puesta del sol (así dice por ejemplo el rab Eliyahu ben Jaim, Shelita). En circunstancias excepcionales, se autoriza también a contar con berajá antes de ese tiempo, pero nunca antes de la puesta del sol. 

Cada individuo debe seguir las costumbres de su propia comunidad.