El judaísmo como pacto



En la Parashá de esta semana, Bejuqotai, leemos las bendiciones que Dios le promete al pueblo de Israel: ”Si se condicen por Mis leyes.. les enviaré la lluvia en su tiempo y y la tierra y los árboles del campo darán sus frutos y ustedes probaron vivir [en paz y] con seguridad en vuestra tierra”. Para que esto suceda y podamos sentirnos seguros en Israel , Dios prometió que estará con nosotros cuando luchamos contra el enemigo: … cinco de ustedes perseguirán a cien [del enemigo] y cien de ustedes perseguirán a diez mil. HaShem estará de nuestro lado y superaremos a los enemigos que son mas numerosos que nosotros y por fin legaremos a nuestro mayor deseo: traer la paz y la seguridad sobre la tierra de Israel.
Creo que nunca en el pasado esta Parsahá fue más relevante que el día de hoy.
El 7 de octubre hemos experimentado una vez más el terrible e incansable odio de Amaleq. Y el Estado de Israel ha entrado en una guerra única que seguir todos los expertos “nunca podria ganar”. Nadie imaginó que Israel entraría en Gaza y podria conquistarla una vez más para evitar que esa masacre se volvería a repetir. Pero ahora, el día de ayer, Israel ha obtenido un triunfo militar inesperado. Logrado, sin duda, con la increíble bravura de nuestros valientes soldados, con la inquebrantable voluntad del primer ministro Netanyahu y con la Intervención Divina que menciona nuestra Parashá.
¿Qué es lo que ha logrado Israel? Rodear la franja de Gaza por todos sus fronteras. En el norte y en el este, la franja de Gaza limita con Israel. El ejercito de Israel ya ha conquistado todo ese perímetro, ha establecido una franja de seguridad y ha dividido Gaza en dos: el norte, con mucha más presencia del ejército de Israel y total acceso militar, y el sur, donde residen la mayoría de los habitantes de Gaza, refugiados , civiles, etc. . Por el lado oeste, el mediterráneo , Israel tiene bajo control toda la frontera marítima. Y hace unos días, a pesar de la impresionante y sin precedentes presión internacional para que Israel no avance sobre Rafiaj (Rafa), Israel está ahora dentro de este ciudad terrorista que tiene un valor estratégico fundamental. Lo resumo: en primer lugar, la ciudad de Rafiaj es el último bastión de las guerrillas de Hamás. Quedan allí 4 de las 24 brigadas terroristas, que esperemos pronto sean eliminadas. En segundo lugar, se sospecha que muchos de los israelíes secuestrados se encuentran en algunos de los túneles de Rafiaj. Y los mas importante es que Rafiaj es la ciudad fronteriza y el paso de mercaderías y gente entre Gaza y Egipto. La frontera tiene un corredor llamado en hebreo TZIR FILADELFI, que se extiende por 14 kilómetros desde la frontera con Israel hasta el mar Mediterráneo. En ese corredor hay decenas de túneles, se sospecha que la mayoría salen desde Rafiaj. Por estos enormes túneles pueden pasar personas, motocicletas y hasta autos. Y desde que Israel salió de Gaza ha sido utilizado para traficar drogas, terroristas, y especialmente armamentos para que Hamas siga con sus ataque a Israel. Ahora que finalmente Israel está en control del Corredor Filadelfi, mas de un 70% del mismo, el ejército finalmente puede ubicar esos túneles y destruirlos. Y una vez que esto suceda, la organización terrorista HAMAS no tendrá cómo proveerse de armamentos. Es decir, se le acabará el oxígeno para seguir con sus operaciones terroristas. Por eso es que la operación de Rafiaj-Filadelfi es tan importante y por eso, para prevenir la viaria de Israel, hubo tanta presión para pararla.
La conquista de Rafiaj-Filadelfi acerca a Israel a los tres objetivos que declaró como finalidad de esta guerra: 1. Desmantelar a la organización terroristas Hamas. 2. Hacer lo posible para identificar y liberar a los prisioneros y 3. Como dijo Netanyahu y como dice nuestra Parasha (26:6) “Y traeré la paz a la tierra [de Israel] y ustedes podrán irse a dormir sin temor [a ser atacados durante la noche]”

Este proximo miércoles 5 de junio, 28 de Iyar, celebraremos YOM YERUSHALAYIM, el aniversario de la milagrosa conquista de Jerusalem durante la guerra de los Seis Días. Este breve artículo lo escribió en honor a Yerushalayim: nuestro destino final.
AMÉRICA: LA TIERRA PROMETIDA…
El nacimiento del Estado judío no fue un proceso fácil. Veamos.
A partir de la Declaración Balfour en 1917, en la que los británicos, y más tarde la Liga de Naciones —las naciones unidas de esos tiempos— , reconocieron el derecho del pueblo judío a un Hogar Nacional y asignaron para la futura patria judía todo el territorio del Israel actual más el territorio de Jordania. Surgieron dos problemas: primero, la incesante violencia y agresión de los árabes en su negativa a aceptar un Estado judío. Y segundo, el problema más grave, era que los líderes judíos como Jaim Weizmann o Sir Herbert Samuel habían asegurado a las autoridades británicas que una vez que tuvieran su tierra, los judíos de Europa llegarían de inmediato y en grandes cantidades a Israel … Pero no fue así … Las condiciones de vida en la Tierra Santa eran muy difíciles, y los millones de judíos que escapaban de Europa emigraron en su gran mayoría al continente americano.
LA COMISIÓN PEEL
En 1936 se estableció una comisión especial encabezada por Lord Robert Peel para reevaluar la situación del futuro estado judío y, lamentablemente, esta comisión concluyó que el proyecto de un estado judío era ”inviable y debería ser abolido. ¿Por qué? Porque las masas judías, mas de 2 m clones de judíos europeos, se estaban yendo a EEUU y no querían saber nada de Medio Oriente. La comisión Peel asignó solo algunos territorios, pequeños y aislados uno de otro (17% del territorio de Israel hoy. Ver aquí) para los pocos judíos que estaban en Israel. Pero milagrosamente, antes de que esa división de territorios tuviera un carácter oficial, ¡el plan se canceló! ¿Por qué? Porque los árabes B”H rechazaron la oferta de los ingleses de crear su propio estado que incluía el 75% del territorio de Israel en la actualidad, y no estaban dispuestos a reconocer un estado judío, por mas pequeño que fuera.
EL GRAN DISCURSO
De todos modos, hoy quiero contarles el impresionante (pero no muy conocido) discurso que pronunció David Ben Gurion ante la comisión Peel para convencer a los ingleses de que el regreso de los judíos a Israel podía llevar tiempo, pero era inminente. El argumento utilizado por Ben Gurion fue la memoria histórica del pueblo judío, que no nos permite olvidarnos ni de nuestros orígenes ni de nuestro destino final. Para ilustrar este punto, Ben Gurion usó inteligentemente el ejemplo del “Mayflower”, la famosa embarcación que traía a los primeros colonos ingleses al continente Americano en 1620. El Mayflower es el símbolo de la historia fundacional de los Estados Unidos. Y su historia es fundamental para comprender el vínculo entre los Estados Unidos y su madre patria: Inglaterra.
TRIVIA BRITÁNICA
Ben Gurion se dirigió a los representantes ingleses y estadounidenses que estaban presentes y les dijo: “Hace más de 300 años, un barco, cuyo nombre era “Mayflower”, llegó al Nuevo Mundo. La llegada del Mayflower a Plymouth Rock fue uno de los acontecimientos históricos más importantes de la historia de Inglaterra y de los Estados Unidos de América (ver aquí). Pero me gustaría preguntar a cualquier caballero inglés aquí en el comité: ¿Qué día partió el Mayflower desde el puerto británico? Y me gustaría preguntarles a los representantes estadounidenses: ¿saben exactamente la fecha en la que el Mayflower arribó al nuevo mundo? ¿O cuántas personas había en ese barco? ¿Cómo se llamaba el capitán? ¿Cuánto tiempo duró el viaje? ¿O qué tipo de alimentos comieron mientras estaban en el barco?”
LA PROFECÍA DE BEN GURION
Y Ben Gurión continuó: “Hace más de 3300 años, mucho antes de la partida del Mayflower, nuestro pueblo abandonó Egipto, y cualquier niño judío en el mundo, dondequiera que esté, sabe qué día dejamos Egipto, cuántos éramos los judíos en ese momento, quién era nuestro líder, cuánto duró el viaje e incluso qué comida comieron nuestros antepasados cuando partieron. Es más: todavía seguimos comiendo esa misma comida todos los años en el aniversario de la salida de Egipto. Y celebramos este evento con una cena festiva donde contamos la historia de nuestros inicios a nuestros hijos y nietos para asegurarnos de que nunca la olvidarán. Y al final de esa ceremonia decimos una frase muy famosa: ‘El año que viene en Jerusalem’. Ahora estamos huyendo de la Unión Soviética o de Alemania, donde Hitler nos está destruyendo, y todavía estamos esparcidos por todo el mundo. Pero aunque ahora mismo nuestro regreso a la tierra de Israel no sea visible, eventualmente, el año que viene o el próximo regresaremos a Israel, porque de la misma manera que nunca olvidamos nuestro origen, nunca olvidaremos nuestro destino final: Jerusalem“.
Y Baruj HaShem, Ben Gurión no se equivocó…

Ribbí Shimón Bar Yojai falleció en Lag BaOmer y es una costumbre muy aceptada conmemorar su legado en este día. ¿Por qué? Porque hay mucho que aprender de Ribbí Shimón Bar Yojai.
LA INICIACIÓN MÍSTICA
Ribbí Shimón era un Sabio del tiempo de la Mishná (aproximadamente, año 150 de la era común). Estaba más conectado con el mundo Divino que con el terrenal. Para Ribbí Shimón no había nada más importante que el estudio de la Torá. La Torá es la conexión más tangible con el Creador. Compenetrarse con la Ley Divina era para él la forma más directa de conectarse con Dios, el propósito excluyente de nuestras vidas. Ribbí Shimón una vez explicó que la razón por la cual Dios no condujo al pueblo de Israel directamente hacia la tierra prometida cuando los rescató de Egipto no fue porque no estuvieran preparados para la guerra, sino porque el Creador quería que los judíos estuvieran más tiempo en el desierto, alimentados con el maná – un alimento que caía del cielo– y así, sin preocupaciones materiales, pudiéramos dedicarnos exclusivamente a la Torá. ¡El ideal de Ribbí Shimón era vivir en los tiempos del maná! Estudiar Torá sin preocupaciones terrenales.
UN SUEÑO CUMPLIDO
Y de manera inesperada e involuntaria, vio cumplido su sueño. Una vez estaban reunidos Ribbí Yehudá, Ribbí Yosé y Ribbí Shimón Bar Yojai. Ribbí Yehudá comenzó a alabar las obras de los romanos, que gobernaban en Israel en esos tiempos: “Los romanos hacen grandes obras como puentes, mercados y casas de baño para higienizarse”. Ribbí Yosé se mantuvo en silencio. No validó lo dicho ni lo negó. Pero Ribbí Shimón Bar Yojai, criticó las obras de los romanos: Todo lo que hacen es para su propio beneficio o para asimilarnos. Los puentes los construyen para cobrarnos impuestos, los mercados los llenan de promiscuidad, y los baños públicos no los podemos usar. Los comentarios críticos de Ribbí Shimón llegaron a oídos de los romanos y fue sentenciado a muerte. Primero se refugió en la Yeshibá, pero luego, cuando la búsqueda se hizo más intensa, tuvo que escaparse a una cueva, escondida en las montañas de Merón, donde vivió con su hijo por 12 años. En esa larguísima cuarentena sobrevivió comiendo semillas de algarrobo y tomando agua de un manantial. Lejos de ser un problema, para Ribbí Shimón fue un acto Providencial: el escenario más parecido a recibir el maná del cielo. Ahora él y su hijo El’azar podían dedicarse exclusivamente al estudio de la Torá, y no les importaba vivir en ese minimalismo extremo. Todo ese tiempo se dedicaron a estudiar Torá y alcanzaron un nivel espiritual y una profundidad de comprensión que no tuvo paralelos en el mundo rabínico. El Zohar, el libro del esplendor, que es la obra fundamental de la mística judía (qabbalá), contiene muchas historias, ideas y dichos de Ribbí Shimón Bar Yojai, lo que constituye el cuerpo principal de este libro.
LA REPROGRAMACIÓN
Durante esos años Ribbí Shimón se dedicó a estudiar con su hijo El’azar hasta que le fue anunciado que podía salir de su confinamiento y regresar a la vida normal porque el emperador había muerto, y cuando eso ocurría los decretos eran levantados. Irónicamente, regresar a la vida normal fue lo más difícil para Ribbí Shimón. Al principio, criticaban todo lo que veían, especialmente El’azar, porque no toleraba, por ejemplo, ver que la gente interrumpiera su dedicación al trabajo en lugar de estudiar Torá todo el día. Una voz Divina lo reprimió y le ordenó regresar a la cueva por doce meses más. Ribbí Shimón y su hijo tenían que “reprogramarse”. Cuando salió de la cueva por segunda vez, Ribbí Shimón había aprendido la lección que él mismo alguna vez había enseñado: ראיתי בני עלייה והן מועטין, “He visto que los individuos que ‘viven en las alturas’ [=en un estado de elevación espiritual permanente] son muy pocos”. Ribbí Shimón se dio cuenta de que a las personas comunes les era muy difícil mantener una relación ininterrumpida con Dios, como la que tenían él y su hijo. Se dio cuenta de que él no era la regla sino la excepción. Y se volvió más tolerante hacia los demás. La experiencia de ir a la cueva por segunda vez lo transformó.
CRECER EN UNA CUEVA
Si bien la cueva de Ribbí Shimón representa un ideal, este ideal es para la mayoría utópico e inalcanzable. No se puede vivir sin pensar en el sustento. Pero tampoco se puede estar arraigado solo a lo terrenal. Ya que podemos estar peligrosamente atrapados en una sociedad en la que lo urgente no deja tiempo para lo importante. Cuando Ribbí Shimón sale por segunda vez de la cueva, alcanza el delicado balance entre el hombre elevado que vive en las nubes y el ideal representado por el sueño de Yaakob Abinu: los ángeles humanos que suben por una escalera que lleva al cielo y luego descienden trayendo algo del cielo – lo que aprendimos, lo que absorbimos- y compartirlo con el resto de la sociedad.
וַיָּבֹא יַעֲקֹב שָׁלֵם עִיר שְׁכֶם….וַיִּחַן אֶת פְּנֵי הָעִיר
Ribbí SHIMON Y NUESTRO PATRIARCA JACOB
Cuando Ribbí Shimón por fin regresó a la civilización, se dijo a sí mismo: «Dios ha salvado mi vida y la de mi hijo y tengo que agradecerle por este milagro”. La Guemará (Shabbat 33b) cuenta que en ese momento Ribbí Shimón recordó la historia de Yaakob Abinu cuando se salvó de Labán y de Esav, llegó por fin sano y salvo (en hebreo: “shalem”) a la ciudad de Shejem. Yaakob era muy consciente de que escapó del peligro gracias a la intervención Divina. Y la Torá dice que al llegar a Shejem “vayijan et penei ha’ir«, Yaakob decidió hacer un significativo acto de beneficencia para la gente de Shejem. La Guemará debate luego qué fue lo que exactamente hizo Yaakov para los habitantes de Shejem, y menciona tres opiniones. Rab dijo que Yaakob Abinu estableció un sistema monetario, “matbe’a», en reemplazo del primitivo método del trueque, que era muy deficiente. Shemuel dijo que nuestro patriarca estableció para los habitantes de Shejem un nuevo sistema comercial: el mercado, en el que los vendedores y los compradores convenientemente se reunían un par de veces por semana. Ribbí Yojanán dijo que construyó un sistema de baños públicos en esa ciudad, para incrementar la higiene y la salud pública. Y si bien difieren respecto a qué fue exactamente lo que hizo Yaakob, los tres Rabinos están de acuerdo en que hizo un extraordinario y desinteresado acto de beneficencia, en beneficio de los habitantes de Shejem.
SIEMPRE HAY ALGO QUE PODEMOS DAR
A continuación, la Guemará cuenta que cuando Ribbí Shimón llegó sano y salvo a la ciudad de Tiberias, quiso imitar las acciones de Yaakov. A diferencia de Yaakov, que poseía una gran fortuna, Ribbí Shimón no tenía nada material que ofrecer, y por eso ofreció su tiempo, su conocimiento y su esfuerzo para el beneficio de los demás. Lo primero que hizo fue preguntar: ¿Hay algo que yo pueda hacer por el bien de la ciudad? Y le dijeron que sí, que había un gran terreno entre la ciudad y el mercado, que en el pasado había sido utilizado como cementerio -pero las tumbas no estaban marcadas– y eso impedía que los Cohanim y otros Yehudim (jaberim) que cuidaban estrictamente las leyes de pureza, pudieran acceder al mercado. Acto seguido, Ribbí Shimón se puso a revisar todo ese sector para identificar los lugares donde podía haber cuerpos enterrados. Tomó testimonios de gente que conocía el lugar y verificó la consistencia del terreno, palmo por palmo, y demarcó las áreas en las que encontró alguna evidencia de un antiguo sepulcro como tierra removida y otros. Así, luego de una ardua tarea que pudo haberle llevado varios meses, marcó las áreas prohibidas y autorizó el ingreso de muchísima gente a las áreas liberadas.
CÓMO AGRADECER A HASHEM
La lección que aprendemos de estas dos historias, la de Yaakov Abinu y la de Ribbí Shimón Bar Yojai, es importantísima: ¿Cuál es la forma de «devolverle el favor» a Dios, de manifestarle nuestro agradecimiento al Creador? La forma judía de agradecerle a Dios es practicando el «jesed», haciendo obras de bien para los demás, para Sus hijos, aunque ellos no hayan hecho nada especial por nosotros. De la misma manera que probablemente la mejor manera de agradecerle a un amigo por un favor que nos hizo es haciéndole un favor a uno de sus hijos, con nuestro patrimonio, como lo hizo Yaakov Abinu, o con nuestro tiempo y dedicación, como lo hizo Ribbí Shimón bar Yojai.

En su libro “MEGUILAT HAMERED VEHAJURBAN” (“El relato de la rebelión y la destrucción”), el Dr. Jagui Ben Artzi, profesor de historia en la Universidad de Bar Ilan, cuenta la historia de la destrucción del segundo Bet haMiqdash y menciona una opinión desconocida (por lo menos para mí) acerca de por qué LAG LAOMER (también conocido como LAG BAOMER) se considera un día festivo. Recordemos que, de acuerdo a la Guemará, el 18 de Iyar (33 del Omer) fue el día en que los judíos que habían salido de Egipto celebraron en agradecimiento al Creador por brindarles el “man”, la maná, el alimento que cada día era provisto por Dios en el desierto. En segundo lugar, el dato más conocido es que entre Pésaj y Shabuot fallecieron 24.000 alumnos de Ribbi Aquibá, y el día 33 del Omer esta epidemia terminó. Y finalmente, como ya lo explicamos anteriormente, en este día celebramos la vida y los logros de Ribbí Shimón bar Yojai (ver aquí ).
LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES
El profesor Ben Artzi nos recuerda un acontecimiento más que tuvo lugar ese mismo día, alrededor del año 130 de la era común. Luego de la destrucción del segundo Templo, Jerusalem estaba en ruinas y a los judíos no les estaba permitido acceder a la ciudad. Cuando el emperador Romano Adriano llegó al poder en el año 117 de la era común, las cosas empeoraron aún más. Adriano estaba obsesionado con el pueblo judío y, como tantos otros después de él, buscaba “la solución final al problema judío”. Adriano prohibió el Berit Milá, bajo pena de muerte, y el estudio de la Torá. Estos tiempos fueron tan traumáticos que los Jajamim ni siquiera hablan de ellos, y llaman a este período de la historia SHEMAD, “destrucción”, de manera similar a como nosotros denominamos hoy en día SHOAH “Holocausto” a todas las tragedias que vivió nuestro pueblo durante la Segunda Guerra Mundial.
UNA CUESTIÓN DE NOMBRES
Pero eso no fue todo. Para asegurarse de que el nombre de “Israel” fuera “borrado”, cambió el nombre de “Judea” (Yehuda) por “Palestina”, atribuyéndole así falsamente a los Filisteos la pertenencia original de Israel. Irónicamente, “filisteos”, en hebreo “pelishtiim”, significa “invasores (extranjeros)” y alude al hecho de que estos pueblos salvajes llegaban desde el mar, saqueaban a los locales y tomaban por la fuerza todo lo que podían. Dicho sea de paso, los filisteos ya habían desaparecido en los tiempos de Adriano, ¡pero eso no importaba! Lo principal era cancelar la conexión entre Israel y el pueblo judío. Increíblemente, en nuestros propios días podemos ver hechos similares: en 2017 la UNESCO comenzó una cruzada para denunciar que los judíos somos los invasores de Israel, que es un “territorio palestino ocupado”. La UNESCO también cambió oficialmente en todos sus documentos el nombre de Jerusalem, especialmente el Monte del Templo, por “al-Haram al-Sharif” (ver más detalles aquí).
UN TEMPLO PAGANO EN EL LUGAR MÁS SAGRADO
Adriano, como la UNESCO, también intentó borrar el nombre Jerusalem. Hizo arar la ciudad para reconstruirla y la llamó “Aelia Capitolina”. ¿Por qué Aelia? Para celebrar su propia vanidad, ya que el nombre de Adriano, antes de ser emperador, era Aelio. Pero, ¿por qué el nombre “Capitolina”? Para erradicar la memoria del Bet HaMiqdash por el cual los Yehudim seguían llorando, la ciudad sería re-dedicada ahora a un dios pagano, Júpiter Capitolino. Y se construiría un enorme templo pagano en el mismo lugar donde estaba el Bet haMiqdash, para así garantizar que nunca más fuese reconstruido por los judíos. Los judíos se enteraron del plan de Adriano, y a pesar de que habían hecho todo lo posible para no reaccionar a las constantes provocaciones de Adriano, al escuchar esto decidieron que no podían quedarse de brazos cruzados. Y así comenzó la rebelión de Bar Kojbá, que fue apoyada por muchos Sabios, entre ellos Ribbí Aquibá.
LO QUE SE EVITÓ
Sin embargo, y a pesar del terrible precio pagado, hubo una significativa victoria de la cual mucho no se habla. El primer objetivo de los judíos era reconquistar Jerusalem y así evitar que Adriano concretara su nefasto e irreversible plan. Ben Artzi cuenta que los Yehudim, liderados por Bar Kojbá, finalmente comenzaron la rebelión y, luego de varias sangrientas batallas, derrotaron nada menos que a la poderosa décima Legión del ejército Romano, y finalmente retomaron el control de Yerushalayim. Al final, y luego de 3 a 4 años de sangrientas batallas, Adriano hizo algo sin precedentes: mandó a traer a TODO el ejército Romano, incluyendo militares que llegaban desde Inglaterra a Judea, y al final los Yehudim fueron derrotados. Sin embargo, gracias a la valiente decisión de retomar el control de Jerusalem, los romanos tuvieron que “suspender” la construcción del templo pagano en el lugar del Templo judío, y el plan de Adriano nunca se llevó a cabo.
De acuerdo con el profesor Ben Artzi, el día que los judíos reconquistaron Yerushalayim, evitando la profanación de las ruinas del Bet HaMiqdash, fue el 18 de Iyar, el 33 del Omer.
Rab Yosef Bittón

Morris Jacob Raphall, conocido también como Moshe Yaakob, fue uno de los rabinos más destacados e influyentes del siglo XIX en Estados Unidos. Nacido en Estocolmo en 1798, su trayectoria como erudito y líder comunitario lo llevó desde Europa hasta el corazón de la vida judía estadounidense. Fue el primer rabino en pronunciar una oración ante el Congreso de los Estados Unidos, y un referente intelectual para su época. Pero su legado ha sido objeto de intensos debates, sobre todo por su controversial sermón sobre la esclavitud pronunciado en 1861, apenas unos meses antes del estallido de la Guerra Civil.
En un contexto donde la comunidad judía americana no tenía una postura unificada frente a la esclavitud —y donde muchos judíos, como el resto del país, se alineaban con la región en la que vivían— Raphall decidió abordar el tema desde la perspectiva bíblica. El 4 de enero de 1861, en respuesta a un llamado nacional del presidente James Buchanan a un día de ayuno y reflexión, Raphall subió al púlpito de la sinagoga B’nai Jeshurun de Nueva York y ofreció un sermón titulado “La visión bíblica de la esclavitud”.
Este discurso ha sido a menudo citado fuera de contexto, presentando a Raphall como un defensor de la esclavitud afroamericana. Sin embargo, un análisis detallado revela una postura mucho más compleja. Raphall no estaba defendiendo el tráfico humano ni las atrocidades del sistema esclavista sureño. Su enfoque se basaba en la halajá, y hablaba específicamente de la figura del eved ivrí, el siervo hebreo, tal como aparece en la Torá.
Raphall explicó que la esclavitud bíblica no se parecía en nada al sistema de plantaciones del sur de Estados Unidos. Un eved ivrí era una persona que, por dos motivos específicos, podía ingresar en una relación de servidumbre: si había cometido un robo y no podía restituir lo robado, o si había caído en una pobreza extrema. Incluso en esos casos, la Torá limitaba la duración de esta servidumbre a seis años, con la opción de liberación completa en el año del Yobel.
Raphall subrayó, citando a Maimónides, que quien adquiere un siervo hebreo en realidad está adquiriendo “un amo sobre sí mismo”. Es decir, debía tratar a su siervo con total dignidad. Si había una sola almohada en la casa, debía dársela al siervo; si solo había una ración de comida, el siervo debía recibirla primero. Cualquier trato denigrante quedaba completamente fuera del marco de la ley judía.
Es cierto que Raphall también hizo declaraciones muy desafortunadas respecto a la “maldición de Jam” y la supuesta inferioridad intelectual de los africanos, reflejo de los prejuicios comunes en su época. Estas expresiones, lamentablemente, han sido usadas por antisemitas modernos como Louis Farrakhan para presentar a Raphall como símbolo de racismo judío. Sin embargo, es fundamental entender que tales afirmaciones, aunque hoy inaceptables, estaban lamentablemente normalizadas en el discurso científico y social de mediados del siglo XIX.
Un ejemplo particularmente ilustrativo de ese clima intelectual es el caso del Dr. Samuel Cartwright, quien en 1851 publicó en el New Orleans Medical and Surgical Journal su teoría de la “drapetomanía”, una supuesta enfermedad mental que, según él, explicaba por qué los esclavos negros huían de sus amos. Cartwright recomendaba el “castigo moderado” como tratamiento médico. Este tipo de pseudociencia era tomado en serio por sectores de la academia y reforzaba la idea de que los africanos no tenían plena autonomía intelectual o moral. En ese contexto, las declaraciones de Raphall, aunque hoy nos resultan profundamente problemáticas, no eran excepcionales en su época.
De hecho, otro rabino contemporáneo, David Einhorn, líder del movimiento reformista en Baltimore, se pronunció con firmeza contra Raphall. Señaló que defender cualquier forma de esclavitud era incoherente con la esencia misma del judaísmo, cuya narrativa fundacional comienza con la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto. Einhorn denunció la hipocresía de aquellos que alababan diariamente la redención del yugo egipcio mientras justificaban la esclavitud moderna.
La polémica entre Raphall y Einhorn trascendió el plano teológico. Cuando Einhorn publicó sus críticas, su congregación —de inclinaciones pro-esclavistas— lo forzó a abandonar Baltimore, y su imprenta fue destruida por una turba. Einhorn tuvo que huir a Filadelfia. Por su parte, Raphall, aunque criticado, mantuvo su cargo en B’nai Jeshurun hasta 1866, año en que se retiró por razones de salud.
Además de su labor rabínica, Raphall fue un pionero en muchos aspectos. En Inglaterra, fundó la primera revista judía en inglés y tradujo obras fundamentales como tratados de la Mishná y textos de Maimónides. Es autor del libro Festivals of the Lord y de un manual de devoción para mujeres judías en América. Fue también uno de los primeros en utilizar el término “Antes de la Era Común” (B.C.E.) en lugar de “antes de Cristo”.
Su hijo, el teniente Alfred Raphall, sirvió en el ejército de la Unión y perdió un brazo en la batalla de Gettysburg, lo que demuestra el compromiso de su familia con la causa del Norte.
Raphall murió en Nueva York en 1868. Su vida fue reflejo de las tensiones morales, sociales y religiosas de su tiempo. No fue un racista ni un defensor del sistema esclavista estadounidense. Fue un rabino ortodoxo que trató —acertada o equivocadamente— de aplicar los valores bíblicos a una situación histórica concreta. Su historia nos recuerda que, en tiempos de crisis, incluso los líderes religiosos más sabios pueden ser malinterpretados o arrastrados por los dilemas éticos de su generación.


Hoy conmemoramos Yom HaZikarón (Día del recuerdo a los caídos), en homenaje a los soldados del ejército de Israel que sacrificaron sus vidas por el establecimiento del Estado de Israel y su continua existencia. Los jóvenes soldados que dieron su vida en las guerras de Israel son los grandes héroes del Estado judío. “La bandeja de plata” sobre el cual el Estado de Israel nos fue entregado. Como dice Rabi Eliezer Melamed en su Peniné Halajá: “Estos soldados, la mayoría muy jóvenes, lo sacrificaron todo, para que podamos tener nuestra tierra, donde podemos cumplir nuestro sueño más grande: regresar a nuestra tierra para servir a HaShem y observar Su Torá… debemos inspirarnos en su sacrificio y devoción para dedicar nuestras vidas a santificar el nombre de HaShem (leqaddesh shem Shamayim). ”
AHARON HERSHLER z”l
El Ministerio de Defensa de Israel considera que la primera víctima judía del terrorismo árabe en Israel fue Aharon Hershler. Hershler fue asesinado el 1 de enero de 1873 a la edad de 23 años y está enterrado en el Monte de los Olivos, הר הזיתים, el cementerio más antiguo del mundo que aún está en uso. Hershler era un estudiante del Kolel “Shomeré haJomot”, y estudiaba Torá día y noche. Nació en Hungría en 1850, hijo del prominente Rab Yosef Shmuel Hershler. La familia Hershler vivía en Mishkenot Shananim, el primer barrio judío construido fuera de la Ciudad Vieja. Los registros señalan que en 1872 hubo abundantes lluvias, lo que significaba que los judíos no se vieron obligados a comprar agua de los residentes árabes de Shiloaj (Silwan en árabe). En respuesta, los residentes árabes decidieron atacar a los judíos y saquearlos. Varios árabes irrumpieron en la casa de Hershler el 1 de enero. Aharon interrumpió sus estudios de la Torá, los enfrentó y comenzó a perseguirlos. Los bandidos abrieron fuego contra Hershler y le dispararon 12 veces. Hershler fue llevado al hospital donde murió de sus heridas, luego de cuatro días de agonía. Hershler dejó a su esposa y a una hija.
Que HaShem atesore las almas de los héroes de Israel y las víctimas del terror, en el Gan Eden.
Que HaShem bendiga a sus familias y les conceda las fuerzas para soportar el insuperable dolor de la pérdida de sus seres queridos.
Que HaShem bendiga a los soldados de Israel y a sus habitantes, y los proteja de nuestros enemigos.
Que HaShem le conceda a AM ISRAEL fuerza y victoria, y que bendiga a Israel con la paz. AMÉN
Por favor, encienda hoy una vela por la elevación de sus almas (leiluy nishmat)
אֵ-ל מָלֵא רַחֲמִים שׁוֹכֵן בַּמְּרוֹמִים, הַמְצֵא מְנוּחָה נְכוֹנָה עַל כַּנְפֵי הַשְּׁכִינָה, בְּמַעֲלוֹת קְדוֹשִׁים, טְהוֹרִים וְגִבּוֹרִים, כְּזֹהַר הָרָקִיעַ מַזְהִירִים. לְנִשְׁמוֹת חַיָּלֵי צְבָא הֲגַנָּה לְיִשְׂרָאֵל שֶׁנָּפְלוּ בְּמִלְחֲמוֹת יִשְׂרָאֵל בִּפְעֻלּוֹת הֲגַנָּה, תַּגְמוּל וּבִטָּחוֹן, וּבְעֵת מִלּוּי תַּפְקִידָם, וּלְנִשְׁמוֹת כָּל לוֹחֲמֵי הַמַּחְתָּרוֹת וַחֲטִיבוֹת הַלּוֹחַמִים בְּמַעַרְכוֹת הָעָם שֶׁחֵרְפוּ נַפְשָׁם לָמוּת עַל קְדֻשֵּׁת הַשֵּׁם וּבְעֶזְרַת אֱלֹקי מַעַרְכוֹת יִשְׂרָאֵל הֵבִיאוּ לִתְקוּמַת הָאֻמָּה וְהַמְדִינָה וְלִגְאֻלַּת הָאָרֶץ וְעִיר הָאֱלֹקים. בַּעֲבוּר שֶׁאָנוּ מִתְפַּלְלִים לְעִלּוּי נִשְׁמָתָם, לָכֵן בַּעַל הָרַחֲמִים יַסְתִּירֵם בְּסֵתֶר כְּנָפָיו לְעוֹלָמִים וְיִצְרוֹר בִּצְרוֹר הַחַיִּים אֶת נִשְׁמָתָם. ה’ הוּא נַחֲלָתָם. בְּגַן עֵדֶן תְּהֵא מְנוּחָתָם, וְיָנוּחוּ בְּשָׁלוֹם עַל מִשְׁכָּבָם וְיַעַמְדוּ לְגוֹרָלָם לְקֵץ הַיָּמִין וְנֹאמַר אָמֵן”.



אין לנו על מי להשען אלא אבינו שבשמים
En la guerra de 1948, Israel, milagrosamente derrotó a los 5 países árabes que la habían atacado luego de haber declarado su independencia el 5 de Iyar, 14 de mayo, de ese mismo año. Como ya lo habíamos comentado, ninguna de las potencias mundiales de ese momento, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, salió a defender a Israel. Por el contrario, estos países establecieron un embargo de armas que favorecía a los árabes y ponía a Israel al borde de su exterminio. El triunfo de Israel en 1948 fue, en mis propias palabras, un milagro de proporciones bíblicas.
LA PARÁLISIS DEL ENEMIGO Luego del primer cese al fuego, cuando la guerra recomenzó, las fuerzas árabes estaban como paralizadas. A pesar de tener a Israel cercada por todos lados, no avanzaban. Era como si algo las detuviera. Israel, por otro lado, comenzó su contraofensiva, recuperaba territorios y conquistaba tierra más allá de las fronteras originales. Se cumplían las profecías que la Torá había anunciado en la Parashá que leímos este último Shabbat, donde el Creador le promete a Su pueblo (Levítico 26:7-8) que estaría con ellos cuando salieran a la guerra: “Tú perseguirás a tus enemigos, y ellos caerán por la espada ante ti. Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil, y sus enemigos caerán por la espada delante de ustedes”.
“NO SERÁS DESAGRADECIDO” Los judíos debemos estar infinitamente agradecidos a HaShem por Su Providencial intervención. Como lo escribió el rey David en sus Salmos, cuando se salvó de una muerte segura: “porque cantaré Tus alabanzas y no me quedaré callado; HaShem, mi Dios, te agradeceré por siempre”. Un Yehudí, que se entrena permanentemente para ver la Intervención Divina en su vida personal, que no ve o no declara su agradecimiento a Dios por el nacimiento y la supervivencia de Medinat Israel, en mi opinión, no sólo está espiritualmente ciego sino que también cae en el gran pecado de la ingratitud. Y no hay peor ingratitud que la ingratitud a Dios.
INGLATERRA Y LOS ÁRABES De los 3 países mencionados el que más perjudicó a Israel fue Gran Bretaña. Que se mantuvo pasiva mientras pensaba que Israel iba a perder. Y comenzó a intervenir contra Israel cuando se dio cuenta que Israel comenzaba a ganar.
Un par de ejemplos.
* Jordania contaba con el apoyo directo de los ingleses. Los ingleses habían entrenado a sus tropas y supervisaban todas sus operaciones, especialmente en la lucha por Jerusalén, lo cual costó muchas vidas judías. Cuando Israel empezó a contraatacar y bombardeó la capital de Jordania, Amán, en reacción a los permanentes bombardeos a Tel Aviv, Inglaterra amenazó con destruir los aeropuertos de Tel-Aviv con su Royal Air Force. Israel tuvo que replegarse.
* A comienzos de enero de 1949, Israel, contra todos los pronósticos, estaba ganando la guerra. Había bombardeado El Cairo y Damasco y su ejército seguía avanzando hacia el canal de Suez. En ese momento las Naciones Unidas se apuraron a exigir un cese al fuego y a declarar un armisticio. Israel, contra sus propios intereses, aceptó el armisticio. Pero Israel ya había conquistado Gaza, Rafiah y gran parte de la península del Sinaí. Y de acuerdo con la ley internacional, los territorios conquistados en la guerra pasan a ser territorio del país que gana la guerra. TAL COMO OCURRIÓ CON TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO A TRAVÉS DE LA HISTORIA.
ISRAEL ES DIFERENTE Ahora bien: En una acción que iba contra todos los precedentes históricos y conquistas militares, incluyendo las conquistas militares de las propias colonias inglesas, Gran Bretaña le negó a Israel este derecho. Y amenazó a intervenir militarmente contra Israel si el estado judío no devolvía a Egipto el territorio conquistado, la península del Sinaí, Gaza, Rafiah (A history of Israel. Howard Sachar, page 346). David Ben Gurión se oponía enérgicamente a esta concesión sin precedentes. Ben Gurión consideraba injusto e inconcebible que los árabes no pagasen un precio por la guerra que ellos mismos habían iniciado. Y nadie hubiera exigido a los árabes renunciar a sus conquistas militares, si hubieran derrotado a Israel. Ben Gurión dijo: “Vamos a devolverles a los árabes sus territorios cuando ellos nos devuelvan a los 6.000 judíos que murieron en la guerra que ellos comenzaron”
¿CÓMO SE DICE PRESIÓN EN INGLÉS? Pero la presión internacional fue tanta que Israel, completamente aislado, tuvo que ceder. Hasta el día de hoy Israel sigue pagando el precio por esta concesión.
¿Por qué?
En primer lugar porque la inexplicable impunidad internacional que goza cualquiera que ataque a Israel es el mejor incentivo para atacar nuevamente a Israel.
En segundo lugar, porque sin quererlo Israel sentó un precedente muy peligroso: ¡Israel está dispuesta a aceptar condiciones que no se le exigen a ningún otro país del mundo! Como “devolver” territorio militarmente conquistado, o repatriar a los enemigos (los refugiados palestinos) que huyeron voluntariamente de una guerra ¡que sus propios aliados comenzaron!.
En lugar de “traer paz”, las permanentes concesiones de Israel solo alentaron a los países árabes, con el beneplácito de las grandes potencias, a demandar más y más de Israel.
Hasta hoy en día, en las Naciones Unidas, Israel no es considerado como un país más. Israel es el único país del mundo al cual se lo puede amenazar de exterminio sin temor a represalias mundiales. E Israel es el único país que es condenado permanentemente, acusándolo de los crímenes que sus acusadores perpetran con impunidad, con el silencio cómplice de las Naciones Unidas.
Como dijo proféticamente Bil’am en el desierto (23:9): “es un pueblo que vive aislado [por las naciones] y que los demás pueblos no lo consideran [como una nación más, es decir, normal]. Olvidar que las grandes potencias nos abandonaron a nuestra suerte cuando más las necesitábamos: “Quién olvida su historia, está condenado a repetirla”.
CARTA DE LECTOR
Recibo muchos emails de lectores de Halaja of the Day . Hoy quiero referirme a uno de ellos.
En su email el lector nota que yo escribí:
Oportunamente recibo sus trabajos, los cuales me resultan muy interesantes y muy profesionales, muchas gracias
La victoria de Israel en la guerra de su independencia que comenzó el 15 de Mayo de 1948 y duró 10 meses no tiene precedentes en los anales de la historia militar. Esto se debe por un lado, el increíble coraje, ingenio y sacrificio de nuestros líderes y nuestros soldados que lo dieron todo para triunfar. Y a la intervención Divina que, batalla tras batalla, milagro tras milagro lo hizo posible. Para entenderlo mejor, es importante recordar lo siguiente. El lector recomienda que la intervención Divina, sea mencionada en primer lugar. Y menciona otros ejemplos como el caso del rey Jizquiahu.
Entonces, ¿se debe mencionar la intervención en “primer” lugar?
Obviamente, la intervención de Dios es el factor decisivo. Sin embargo, la intervención Divina tiene lugar “luego” de la intervención humana. Dios nos “ayuda” a que nuestros esfuerzos prosperen. Primero nos ponemos a trabajar. Y luego, pedimos la intervención Divina para que nos ayude a que nuestro trabajo dé frutos. Lo mismo ocurre en todo orden de cosas. Si uno no se pone a trabajar o no va a un médico cuando está enfermo, no puede pretender que Dios lo mantenga o lo cure. En la guerra ocurre lo mismo. La Torá repite varias veces “Cuando salgas a la guerra… Dios estará contigo”. La única excepción a esta regla fue cuando el pueblo de Israel recién abandonaba Egipto y cuando estaban frente al mar fueron acorralados por los egipcios. En ese momento, cuando el pueblo estaba absolutamente no preparado para luchar, Moshe le dijo al pueblo: HASHEM ILAJEM LAJEM VEATEM TAJARISHUN. ” Dios va a luchar por ustedes, y ustedes no tiene que hacer nada” . En la época de Yehoshua Bin Nun, la tierra de Israel fue conquistada por el ejército de Yehoshua que fue asistido por Dios.
En la guerra, como en virtualmente toda otra actividad, el hombre comienza con su esfuerzo, y Dios, en el mejor de los casos, hace que su esfuerzo prospere.