PINEJAS: Yehoshúa y el poder de la empatía




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| Una de las lecciones más importantes que nos transmite la Parashá de los MERAGUELIM es aprender a identificar y comunicar lo bueno de la tierra de Israel. Lamentablemente, no todos han aprendido esta lección. En lugar de concentrarse en los grandes logros del estado judío, muchos medios de comunicación se enfocan “únicamente” en sus problemas, conflictos, etc. Prácticamente un 80/20: se habla cuatro veces más de lo malo que de lo bueno de Israel, en todos los aspectos: militar, económico, social, etc. Y realmente eso no refleja la realidad que uno ve aquí. Hoy les voy a presentar un pequeño ejemplo que va a servir como un test respecto a la información selectiva que la gente común sabe o ignora sobre lo positivo y extraordinario que está pasando en Israel.
Por primera vez, ¡les voy a hablar de economía! Al principio de la Parashá Bejuqotay HaShem comenzó sus promesas de bendición a Bené Israel asegurando que la tierra tendrá una enorme prosperidad. Esto no puede ser algo natural porque como la misma Torá lo dice, Israel no tiene recursos naturales propios como Egipto, por ejemplo, que tiene el Nilo. Pero el Creador igual nos aseguró que Su bendición llegará a la tierra prometida. Y hasta habrá superavit. Pero para identificar la extrema prosperidad que aseguró la Torá hay que tener imaginación. Y mucha paciencia. ¿DONDE BUSCAR LA BERAJA? Hace unos años atrás, en el 2010, un americano no judío pero muy seguidor de la Biblia, John Brown, creó la compañía Zion Oil & Gas e invirtió 130 millones de dólares para buscar petróleo en Israel. Esta no fue una búsqueda tirada de los pelos, ya que el Medio Oriente es muy generoso en petróleo. Tengo entendido que su iniciativa comercial se basó en que la Torá describe la tierra de Asher, en el Noroeste de Israel, a orillas del Mediterráneo, como una tierra de SHEMEN ( מאשר שמנה לחמו) “en el territorio de Asher el “shemen” será su principal recurso”. ¿Pero que significa shemen? La interpretación judía tradicional es que este shemen es el aceite de oliva, y la tierra de la tribu de Asher producía este aceite. Tanto es así que la razón por la cual en los tiempos de Janucá tardaron 8 días en obtener nuevo aceite es que tenían que ir a buscarlo y traerlo desde el Norte, el territorio de Asher, hasta Yerushalayim. Pero me parece que este buen señor, John Brown, con impecables buenas intenciones, se dejó llevar por la traducción al inglés de la palabra shemen: “oil”. Y el problema es que en inglés “oil” significa “aceite” ¡y también significa “petróleo” ! Y por eso el sr Brown se puso a buscar petróleo allí. De cualquier manera, y lamentablemente, Mr Brown no encontró nada. BAJO DEL MAR, BAJO DEL MAR …. Unos años después, Israel comenzó a explorar no en el territorio de Asher sino en el mar de Asher y un poco más al sur del mismo… . Y ¡oh sorpresa! Israel encontró debajo del lecho del mar gigantescos depósitos de gas natural. El gobierno contrató compañías internacionales como Chevron para extraer el gas y también hizo un acuerdo de largo plazo con Egipto, que encontró muy poco gas en su territorio marítimo, para que ese país liquidifique el gas y se exporte a Europa. El estado judío recibe y seguirá recibiendo enormes ganancias del gas natural, y eso está cambiando por completo la macro economía de Israel. Al punto que hoy en día Israel es considerada una “potencia energética mundial”. ¿Quién lo hubiera pensado de un país sin petróleo que siempre fue considerado pobrísimo en recursos naturales? ¿Quién hubiera imaginado que Boré Olam tenía estas riquezas reservadas para Israel en un lugar que fue intocable por siglos? El acuerdo comercial con Egipto que es a 20 años significa también que Israel provee constantemente a Egipto de gas natural. En este momento, este país árabe depende energéticamente de Israel. Aparte del enorme impacto económico que este tratado tiene, especialmente para Israel, este tipo de alianzas comerciales y dependencia energética es fundamental para mantener la estabilidad política. Es una forma de fortalecer el delicado acuerdo de paz con el país árabe más poderoso —y potencialmente más peligroso para Israel. Lo mismo ocurre con Jordania, que también se abastece del gas israelí. EL FUTURO ECONÓMICO DE ISRAEL Las ganancias de esta industria son enormes. Y están ayudando a afrontar el tremendo costo de la guerra. Pero el superávit de estas regalías está enriqueciendo el Tesoro Nacional de Israel, y su reserva de divisas. Para que tengan una idea aproximada de qué estamos hablando, en este momento, el tesoro nacional de Israel, tiene reservas nacionales de 210 billones de dólares (billón = 1.000 millones), lo cual dicho sea de paso, es el doble de lo que tiene España o Canadá, por ejemplo. Se estima que en los próximos 20 años las regalías del gas harán que ingrese al tesoro nacional de Israel entre ¡55.290 y 72.040 billones de dólares! |
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| ¿POR QUE NO SE HABLA DE ESTO?
Volviendo al tema de las buenas noticas , le pregunto a mis lectores para que me contesten con toda honestidad: ¿cuántos de ustedes habían escuchado sobre el increíble desarrollo energético de Israel? ¿Sobre estos gigantescos recursos naturales? ¿Sobre las enormes ganancias que el gas natural submarino le reporta y le reportará a Israel B”H en los próximos años? Nadie dice que Israel no tiene problemas. O que la guerra va a ser fácil. O que el problema de los rehenes se va a resolver mágicamente. Pero concentrarse todo el tiempo en eso es ignorar las buenas noticias y ser desagradecido a Dios por las generosas bendiciones que nos concede. Como la increíble victoria estratégica de Israel en Gaza, el aumento record de la Aliya —contra todos los pronósticos — o la prosperidad económica. Ignorar las buenas noticas equivale a repetir el error de los meraguelim. Y del pueblo que lloraba contagiado de un derrotismo viralizado. Aprendamos de Yehoshua y Caleb, que hablaron בשבחה של ארץ ישראל de las bendiciones y maravillas de la tierra de Israel. טובה הארץ מאוד מאוד El futuro de Israel B”H es brillante. Más allá de lo que nos atrevemos a imaginar. |

ESCRITO EN JULIO DE 2023
Una de las experiencias espirituales más profundas que uno vive en Israel tiene que ver irónicamente con la comida. Más específicamente, con comer una comida con pan, algo que generalmente no hago durante la semana. Esta extraordinaria experiencia espiritual tiene su precio. En mi caso, unos 3 o 4 kilos de más, en menos de 3 semanas. Pero creo que vale la pena…
Antes de comer, los judíos recitamos una bendición o en hebreo “berajá”. Esta primera bendición es una expresión de reconocimiento a Dios antes de obtener un beneficio de lo que Él creó. Si no recitamos esta bendición, estaríamos tomando lo que Él creó sin siquiera “pedirle permiso”. Luego, después de comer, recitamos otra bendición, esta vez para agradecer. La bendición de agradecimiento por excelencia es el Bircat HaMazon, la única pleagaria que está registrada explícitamente en la Torá y que se recita después de comer una comida con pan.
Recitar el Bircat HaMazón en Israel es muy significativo. ¿Por qué?
Bircat HaMazón consiste en tres bendiciones bíblicas (más, una rabínica). La primera se refiere a cómo el Creador se preocupa y se ocupa de mantener a los seres vivos y proveer nuestra alimentación. Luego, llega la Berajá central, que se enfoca específicamente en agradecer a Dios “por la tierra de Israel y por el alimento, que esta tierra produce” על הארץ ועל המזון . Israel es descrita como la tierra ”generosa”, es decir, fértil. Como la tierra que los judíos anhelamos y como una tierra de una extraordinaria abundancia (ארץ טובה חמדה ורחבה). La tercera bendición se concentra en Yerushalayim (Jerusalem) y en interminables súplicas y ruegos para ver a esta ciudad santa reconstruida. Concluye con un milenario (y por siglos: imposible) anhelo “que HaShem reconstruya Yerushalayim pronto en nuestros días”, es decir, que nosotros podamos verlo.
Claro está que uno puede ir a un restaurante en Yerushalayim, como el Café Rimón o el restaurante Noya, y disfrutar “de la mejor comida del mundo”, (e incluso de ¡la mejor carne!, con perdón de: “Al Galope”) y luego tomar un librito, recitar la bendición ritual y listo.Pero así uno se pierde el increíble “significado” que tiene estar comiendo pan en la tierra de Israel.
La diferencia entre percibir los eventos que suceden en Israel como naturales o sobrenaturales consiste en la capacidad de contextualizar o en la pereza mental de “normalizar”. Si uno no contextualiza, entonces todo se da por sentado, se vive el presente como algo normal y no se percibe que se está viviendo un milagro. Los rabinos denunciaron esta miopía espiritual —que lamentablemente no afecta a pocos judíos— con las siguientes palabras: “en ba’al hanes makir benisó”, “quien vive un milagro, se resiste a verlo como tal”.
Contextualizar es lo que la Tefila quiere inspirar en uno. En el caso de Bircat HaMazón, esta oración despierta en mi corazón la idea de que lo que acabo de comer es un regalo del Creador. La intención final de Bircat HaMazón es des-normalizar el privilegio de tener comida en la mesa. La Torá nos advierte sobre el peligro de olvidarnos de Quién provee el pan que acabamos de comer. Bircat haMazón es el antídoto para combatir “el olvidarse de Dios” .
Y algo más.
Cuando estoy en Israel, Bircat HaMazon me transporta a una dimensión adicional. Pienso en el extraordinario (e inmerecido) privilegio que tengo como judío que vive en esta generación. Pienso en la profunda pobreza que sufrió la tierra de Israel durante tantos siglos, como esta tierra no dio más sus frutos, se convirtió en una tierra de pantanos, árida, seca, sin agua y amarilla de abandono. Con miles de kilómetros de aridez y soledad, como la describió Mark Twain en 1890. Pero exactamente como lo profetizó el profeta Ezequiel hace 2.500 atrás, “una vez que los hijos de esta tierra regresaron a ella”, Israel se convirtió en un vergel, en un verdadero Jardín del Edén que da sus frutos en una abundancia sobrenatural, que se nota en los supermercados, en los restaurantes y en los excéntricos sabores, colores y aromas en el Shuq (mercado) Majané Yehudá los viernes al mediodía.
“Contextualizar” es entender que la realidad del Israel de hoy fue inimaginable, y es infinitamente mejor de lo que pudo profetizar el más audaz de los profetas. Como dijeron nuestros sabios: “El ojo humano no es capaz de visualizar aquello que solo Dios puede realizar” (עין לא ראתה, א’ זולתך) .
Pienso en los millones de Yehudim que recitaron este mismo texto de Bircat HaMazón en los últimos 2.000 años. ¿Qué habrán pensado cuando mencionaban la abundancia de Israel? ¿Cómo se la habrán imaginado? Pienso en la insoportable pobreza de Jerusalem que describía el Rab Obadía de Bertinoro en sus cartas (ver abajo), o en el abuso y la humillación que los pocos judíos que vivían aquí en esos tiempo tenían que sufrir. ¿Qué pensaban o soñaban cuando rezaban en el Bircat Hamazón por una Jerusalem reconstruida? ¿Habrían podido vislumbrar el barrio de Mamila, el tranvía que atraviesa la ciudad, o el tren que conecta Jerusalem con el aeropuerto?
Albert Einstein dijo: “Hay dos maneras de ver la vida: la primera sintiendo que nada en la vida es un milagro, y la segunda, sintiendo que todo a mi alrededor es un milagro”.
La primera, es el resultado de “normalizar” las innumerables bendiciones que nos rodean.
La segunda: la esencia de la espiritualidad judía y el secreto para enamorarse de Israel.
SHABBAT SHALOM DESDE YERUSHALAYIM
Rab Yosef Bittón

LOS HOMBRES LANGOSTAS
En algún punto no especificado de manera explícita en la Parashá de esta semana, Jukat, el texto bíblico hace un salto en el tiempo y nos transporta desde el segundo año de la salida de Egipto al año 40. Los nuevos protagonistas son la joven generación de Am Israel, lista para luchar y conquistar la tierra prometida.
La generación anterior nació y vivió toda su vida en la esclavitud. No sabían luchar ni defenderse. Seguían atados mentalmente a la esclavitud. Sufrían del miedo a la libertad. Extrañaban Egipto y anhelaban regresar a una vida de opresión. Por más que vieron y experimentaron los milagros más imponentes de la historia, tanto en Egipto como en el desierto (las diez plagas, la apertura del mar, la revelación de Dios en el monte Sinaí, el maná que cae del cielo, etc.), no fueron influenciados más que temporalmente. Dios estaba con ellos, pero ellos no lo veían. O no lo querían ver. Quizás para rechazar así las no pocas responsabilidades que demanda vivir como judíos. Fue la generación derrotista que se definió a si misma como langostas que no podían defenderse del enemigo.
Pero esta generación ahora ha desaparecido. El cambio en la mentalidad del pueblo judío, lamentablemente, no ocurrió como un proceso de transición desde la esclavitud a la libertad. Ocurrió, como lo dijo una vez sin compasión el secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger: “En algunas sociedades el cambio no tiene lugar a través de un lento proceso de aprendizaje, sino funeral tras funeral”.
OPERACION ANTEBE
Este nuevo pueblo de Israel, la generación que se no se crio obedeciendo al Faraón sino observando la voluntad de Dios, comienza en esta Parashá su implacable campaña de conquista hacia la tierra prometida. El primer desafío que enfrentan es sumamente relevante para nuestros días. Los cananeos de la ciudad de Arad en el Negev, atacan a los judíos y ¿saben que hacen? ¡Toman prisioneros!. ¿Qué hace el joven ejército de Israel en su primer desafió? Primero rezan, y le prometen lealtad y gratitud a Dios si les concede ese primer triunfo. Luego atacan a los secuestradores terroristas y rescatan a los rehenes con vida. Lo mas importante es percibir qué no hicieron: negociar. La Torá no parece muy a favor de negociar con terroristas.
LA PRIMERA GUERRA
Están ahora en lo que hoy es Jordania, del lado oriental del río Jordán. Antes de atravesar el río para llegar a Israel, tienen que pasar por los territorios de Sijón y Og, reyes del Emori y del Bashán respectivamente.
Sijón era un poderoso rey, con fama de invencible, que había conquistado las tierras de los moabitas en una batalla tan feroz que fue registrada por los poetas de la época —y mencionada incidentalmente por la Torá— como una épica victoria militar, posiblemente con la intención de intimidar al enemigo. Ahora, el comandante en jefe del nuevo ejército de Israel, llamado Moshé Rabbenu, le envía a Sijón un “mensaje de paz”: El pueblo de Israel solicita tu permiso para atravesar su territorio “sin desviarse del camino principal, y sin arruinar tus campos o viñedos, y sin la intención de beber agua de tus pozos. No buscamos la guerra contigo. Solo queremos pasar por tu territorio, para cruzar el río Jordán y llegar a nuestro destino: la tierra de Israel, que nos fue prometida por Dios (Bamidbar 21:22). Sorprendentemente —o no— Sijón rechazó el generoso mensaje de paz de Israel y salió a atacar a Israel.
¿Por qué?
Reflejando en los días que vivimos se me ocurrieron algunas ideas:
Y así, sin provocación alguna, Sijón atacó a Israel. Irónicamente, el primer desafío militar para el nuevo ejército de Israel no fue atacar y conquistar sino defenderse de sus atacantes. Estamos ante la primera batalla del Ejército de DEFENSA de Israel.
Sijón calculó mal: “Israel lo venció a punta de espada y heredó su territorio, desde Arnón hasta Yabok, hasta la tierra de Amón…” Esas nuevas tierras se extendían a lo largo de la mitad superior del Mar Muerto, continuando a lo largo de las orillas del Jordán hasta las actuales Alturas del Golán, hoy territorio israelí, donde limitaba con las tierras de otro poderoso monarca: Og, rey del Bashán.
SEGUNDA GUERRA
Luego llega la segunda guerra que enfrentó del nuevo ejército de Israel. Og, no aprendió de lo que le sucedió a Sijón, y también salió a atacar a Israel. “El pueblo (de Israel) se dirigió hacia el norte por el camino de Bashán, pero Og, el rey de Bashán, salió con todo su pueblo para enfrentarlos en la batalla en Edrei. Dios le dijo a Moshé: ‘No le temas, porque yo te lo entregaré a él y a todo su pueblo en tus manos. Harás con él lo mismo que hiciste con Sijón, el rey de los amorreos, que habitaba en Jeshbón. El pueblo de Israel lo derrotó a él, a sus hijos y a todo su pueblo completamente… y heredaron su tierra…” (Bamidbar 21:33-35). Esta ultima frase “y heredaron su tierra” también es muy importante. Si alguien te ataca, te defiendes y ganas, no le tienes que regresar su territorio: ahora se considera tu heredad. La postura derrotista de la vieja generación había sido reemplazada por la actitud optimista de sus hijos. Imbuidos de una sólida EMUNA confianza en la providencia de Dios y en Su ayuda, prevalecieron en la batalla militar contra los reyes de Cisjordania. Israel emergió así como un pueblo preparado para asentarse en su tierra, ejercer su voluntad nacional y estar siempre listo para defenderse de cualquier enemigo.
LOS NUEVOS SOLDADOS DE ISRAEL
No puedo dejar de pensar en los valientes jóvenes soldados que, junto a sus líderes, pelean hoy valientemente en Gaza con un espíritu BIBLICO indomable . Con una profunda convicción de que están luchando lo que los Sabios judos llamaron MILJAMOT HASHEM, “las guerras que los enemigos de Dios libran contra Sus representantes, el pueblo de Israel ”.
La línea de mando que hoy comanda a las fuerzas armadas que luchan en Gaza son los comandantes del ejército del futuro y también —estoy convencido —los líderes políticos del Estado de Israel en los próximos años. Esta nueva generación que cree en si misma y en su Divina misión reemplazará a la cúpula militar que tendrá que despedirse de las fuerzas armadas y dejarles el lugar para asumir la responsabilidad. Acumulan ya 9 meses de combate, pero también 9 meses de unión. Tienen muy claro que su objetivo es la victoria sobre el enemigo. Están dirigiendo una guerra del tipo más difícil y peligroso. No contra un ejército regular de un país en llanuras de combate de tanques, sino contra una organización terrorista, un enemigo oculto, en túneles en áreas urbanas densas. Es una guerra dificilísima y peligrosa para los comandantes y los combatientes.
Estos soldados además, poseen un sólida Emuná, fe, en que Dios que nos sacó de Egipto, venció al faraón y estuvo con nosotros cuando derrotamos a Sijón, Og y a todos los pueblos de Canaán, sigue hoy también con nosotros, más cerca que nunca.



En la mayoría de las congregaciones Sefaradíes, antes de la lectura de la Torá del primer día de Shabu’ot se recita un “acta de matrimonio o Ketubá muy especial que compara la relación entre Dios e Israel con un matrimonio. El pacto de amor entre Dios e Israel que recordamos en Shabu’ot fue formalizado con la entrega de la Torá, de la misma manera que un matrimonio se formaliza con la entrega de la Ketubá. Esta comparación entre el pacto Dios – Israel y un matrimonio es muy antigua. Y está mencionada numerosas veces en el Tanaj. Curiosamente, la Haftara que leímos este último Shabbat (Hoshea 2:21-22) menciona las hermosas palabras que Dios le dice a Israel: “Te tomaré como Mi esposa para siempre. Te desposaré con justicia, derecho, bondad y compasión. Te desposaré y te seré eternamente fiel y así sabrás que Yo soy Tu Dios…”. Estas palabras las repetimos todos los días al vestir el Tefilín, cuando anillamos las tiras de cuero alrededor del dedo mayor, recordando así nuestra alianza matrimonial.
Una Ketubá matrimonial comienza mencionando el día de la semana, luego el día del mes, luego el año, el lugar donde se realiza el matrimonio, los nombres del novio y la novia y luego las obligaciones de los novios. El novio también presenta a la esposa con regalos y le cede a la novia otros generosos presentes como garantía y expresión de su fidelidad. También se habla de la dote, y se establece dónde residirá la pareja. La novia finalmente acepta lo que el esposo le concede y el contrato matrimonial se formaliza ante dos testigos.
EL TEXTO DE LA KETUBA DE SHABUOT
“Hoy, día viernes, el sexto día del mes de Siván, el día elegido por el Santo Bendito Él para la revelación de la Torá a Su amado pueblo … El invisible pero Omnipresente novio salió hacia el Monte Sinaí, brilló desde Se’ir y apareció desde el Monte Parán ante todos los reyes de la tierra, en el 2448 desde la creación del mundo, …en esta tierra cuyos cimientos fueron sostenidos por Él, .. el Esposo [Dios], Gobernante de los gobernantes, y Rey de Reyes ….declara a la hermosa y virtuosa novia [el pueblo de Israel] que ganó Su favor por encima de todas las otras doncellas, que es hermosa como la luna, radiante como el sol … para siempre serás mía y Yo seré tu redentor. He aquí, te regalo Mis preceptos preciosos, por medio del legislador Yequtiel [Moisés]. Y tu serás mi esposa de acuerdo con la ley de Moisés e Israel, y Yo te honraré, to sostendré y te mantendré, y seré tu amparo y refugio en todo momento y eternamente. Y he asignado para ti, tu fidelidad y lealtad la Torá, “un manual de vida”, y que al seguirla tanto tú como tus hijos vivirán en paz y tranquilidad. Y la novia [Israel] aceptó y se convirtió en Su esposa. Y así se estableció entre ellos un pacto eterno que los unirá para siempre. Luego, el Novio acordó agregar a lo anterior todas las lecciones de vida en que le futuro se desprendan de las Sagradas Escrituras: incluyendo la Sifrá, el Sifré, la Aggadá y la Toseftá. Y estableció la validez de 248 mandamientos positivos que y les añadió las 365 prohibiciones. La dote que esta novia trae de la casa de sus padres [nuestros antepasados] , consiste en un corazón abierto para comprender [la Torá], oídos que la escuchen y ojos que la estudien. Así, la suma total de la Ketuba y la dote, con la adición de los mandamientos positivos y negativos, equivale a la siguiente [obligación por parte de Israel] : “Respeta a Dios y observa Sus mandamientos; porque este es el propósito de la vida del ser humano”(Kohelet 12:13). El Novio, deseando conferir privilegios a Su pueblo Israel y transmitirles estos valiosos bienes, asumió la responsabilidad de este contrato matrimonial… la herencia que recibiera la novia, será la inmortalidad en el mundo por venir… y la residencia, [aunque no estén en la tierra de Israel], en cada lugar que se estudie la Torá [allí residirá Su Presencia] . Y la novia ha respondido afectuosamente a todo lo propuesto por el Novio: “Haremos y escucharemos”. Todas estas condiciones serán válidas y no podrán ser alteradas por los siglos de los siglos. El Esposo ha hecho su juramento a favor de su pueblo y se compromete a serle fiel y nunca reemplaza por otra mujer. El Novio, siguiendo la formalidad legal hace entrega de este documento [La Torá, que es la Ketubá entre Dios e Israel] … y se invoca al cielo y a la tierra como testigos presenciales [y eternos] de este compromiso. ¡Que el Novio siempre se alegre con la novia a quien ha tomado como Su esposa, y que la esposa se regocije con su Esposo, recitando siempre Su alabanza”.
Esta ha sido una traducción abreviada, pero creo que fiel, del texto de la Ketubá que escribió el Rab Israel Najara z”l (1555-1625). Dicho sea de paso: a que no adivinan en qué ciudad vivió el Rab Najara los últimos años de su vida? Allí también murió y allí fue enterrado. En la ciudad judía de Gaza.
Ver mas sobre el Rab Israel Najara aquí: https://halaja.org/2015/06/el-rab-israel-najara-1555-1625-y-la-sinagoga-mas-antigua-del-mundo/

Pronto celebraremos la festividad de Shabu’ot, que es el día en el cual recibimos la Torá. Shabuot se festeja por dos días en la diáspora y un solo día en Israel. Yom Tob se observa igual que Shabbat, excepto por tareas que tiene que ver con preparar y cocinar comida, que están permitidas. Por ejemplo, encender un fuego de otro fuego previamente encendido; transportar un objeto de un dominio a otro, etc. Al igual que Pesaj y Succot durante Shabuot también tenemos disfrutar una buena comida, vestirnos bien, alegrar a nuestros seres queridos (Simjá) y ayudar a los que no tienen a que puedan disfrutar también de la alegria de Yom Tob. Pero a diferencia de Pesaj y de Sukkot Shabuot no tiene una Mitzva específica indicada por la Torá. Sin embargo hay varias costumbres y tradiciones que se llevan a cabo en Shabuot.
5 de estas costumbres son celebradas por la mayoría de las comunidades judías, Sefaradim y Ashkenazim. Para recordarlas tenemos en cuenta la palabra hebrea אחרית A / JA / R / I / T, אחרית que es el acróstico de estas 5 tradiciones.
A: Azharot o Aqdamot. Durante Shabu’ot leemos unos hermosos poemas (piyutim) compuestos por Geonim y Rishonim, que describen en forma poética los 248 mandamientos activos y las 365 prohibiciones que figuran el la Torá. A través de la lectura de esta poesías, mencionamos todos los mandamientos que nos fueron encomendados. La palabra Azharot significa literalmente «advertencias», y alude a las normas y preceptos de la Torá y también suma 613 = אזהרת, que es 365+248.
JA: Jalab (leche), como en cualquier otro Tob Yom, durante Shabu’ot debemos comer carne y tomar vino para cumplir con la Mitsvá de simjá, celebrar o disfrutar en el día de Yom Tob. Aún así, la costumbre es que alguna de las comidas (por lo general, el almuerzo de mañana) se haga con productos lácteos, lo cual es una tradición particular de Shabu’ot. Hay varias explicaciones acerca de la razón por la cual acostumbramos a tener una comida láctea en Shabuot (el sefer hatoda’a menciona 10!). Una de estas explicaciones es que la palabra hebrea Jalab חלב suma «40», lo que nos recuerda los días que Moshé estuvo en el monte Sinai para recibir la Torá.
R: Rut. En Shabuot estudiamos Meguilat Rut. Una de las razones por las cuales la historia de Rut se lee en Shabuot es que cuando Rut se convirtió al judaísmo aceptó la observancia de toda la Torá. De esa misma manera, en Shabu’ot celebramos nuestra propia «conversión» al judaísmo al haber aceptado la Torá como pueblo. Otra razón es que a partir de la aceptación de la conversion de Rut, de la cual desciende el rey David, aprendemos la dependencia de la Torá escrita en la Torá oral, ya que de acuerdo al texto literal de la Torá, la conversión de Rut podría no haber sido aceptada. La legalidad de la conversión de una mujer moabita se aprende de la tradición oral (Torá shebe’al pe).
I: Iereq (verdes). Muchas comunidades tienen la costumbre de decorar las sinagogas con plantas y flores para recordar Har Sinaí. Todavía atesoramos en nuestra memoria colectiva que cuando recibimos la Torá era la primavera y el Monte Sinaí estaba lleno de plantas y flores. En la tradición de los judíos de Irán esta costumbre es tan importante que a Shabu’ot se lo conoce como mo’ed ghol (la fiesta de las flores).
T: Tiqun (Reparación). Una de las costumbres más conocidas de Shabu’ot es la de permanecer despiertos durante toda la noche (es decir, desde esta noche hasta mañana a la madrugada) estudiando Torá para «reparar» el error de nuestros antepasados: la noche del 6 de Siván, HaShem entregó al pueblo de Israel los 10 mandamientos. Más tarde, esa misma noche, HaShem le reveló a Moshé todos los mandamientos que se encuentran en la Perashá Mishpatim. Al día siguiente, se celebraba el pacto en el cual el pueblo de Israel aceptaría todos los mandamientos de la Torá: los que ya habían recibido (na’asé) y los que habrían de recibir (nishmá). En lugar de esperar despiertos y con entusiasmo a este gran evento nuestros antepasados se fueron a dormir… La costumbre de permanecer despiertos toda la noche de Shabuot estudiando Torá fue formulada originalmente por el Rab Shelomo haLevi Alqabets (1500-1580) –compañero del Rab Yosef Caro, el autor del Shuljan Aruj– quien estableció esta costumbre para “reparar” lo que hicieron nuestros antepasados, y demostrar nuestro amor, devoción y entusiasmo por recibir la Torá.