Noaj y las primeras leyes Divinas.

LA GENERACION DEL DILUVIO

Cuando Dios creó al hombre le concedió la neshamá, es decir: su alma, su inteligencia, su capacidad de pensar, y elegir.  Estas facultades con las cuales el Creador dotó al ser humano fueron definidas por el texto Bíblico como “la imagen y semejanza de Dios”.  El hombre, efectivamente, no fue creado al igual que otros seres vivos que habitan el planeta.  El ser humano fue concebido como un ser sobrenatural, con la posibilidad de elegir entre el bien y el mal: o seguir los dictamines del Creador o los deseos insaciables de su terrenalidad.

Diez generaciones después de ser creado, el hombre, colectivamente,  eligió el camino del mal. La humanidad comenzó a declinar. La Torá nos cuenta que en esa generación la corrupción y la violación se habían “normalizado” . Los más fuertes abusaban de los más débiles (Génesis 6). Y la ley que imperaba era la ley de la selva: la supervivencia del más fuerte. El hombre se degradó, sacrificó su imagen Divina y se transformó en un animal dedicado a satisfacer sus instintos naturales. A esta generación se la conoce como Dor haMabbul, la generación (corrupta) que mereció ser borrada de la faz de la tierra con el Diluvio.  

Pero el diluvio no sería el final de la humanidad. Un hombre llamado Noaj (Noé) resultó ser la excepción a la regla. Noaj era un individuo que en relación con el resto del mundo (o a pesar de la corrupción generalizada, según otra opinión)  se comportaba con integridad, y vivía consciente de la existencia de Dios, algo que ya había pasado de moda para el resto de los hombres. 

Dios salva a Noaj para darle otra oportunidad a la humanidad.  Noaj construye el arca y él, su esposa, sus tres hijos y sus esposas –un total de 8 personas–  sobreviven el devastador diluvio.

LA PRIMERA LEY

Al descender del arca, Noaj construye un altar y ofrece sacrificios a Dios en una claro gesto de gratitud por haberle salvado la vida.    Dios bendice a Noaj, le insta a reproducirse y repoblar la tierra, y le presenta un código que contiene dos leyes.  La primera ley tiene que ver con los animales. Dios autoriza a Noaj y a sus hijos a comer carne animal (Génesis 9:3). Lo cual hasta ese entonces no estaba permitido, ya que la dieta que Dios indicó a los primeros humanos, Adam y Eva consistía únicamente de plantas: semillas, vegetales y frutas.  Ahora Dios le permite a Noaj y a sus descendientes disponer de la vida de los animales. Sin embargo, el Creador establece un prerrequisito que deberá ser cumplido antes de consumir carne animal: no se puede mutilar a un animal vivo para consumir su carne, como hacen los depredadores carnívoros con sus presas. El hombre, antes de consumir la carne de un animal, debe sacrificarlo.

LA SEGUNDA LEY

La segunda ley que Dios le ordena a Noaj también tiene que ver con el acto de matar: el asesinato; matar a un ser humano. Esta ley está formulada de una forma muy básica y elemental. En lugar de “No Matarás” como dice en los 10 Mandamientos esta ley determina que el asesinato será castigado con la pena capital: “Si un hombre derrama la sangre de otro hombre, su sangre será derramada, porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios” (Genesis 9:6).   Esta ley llega en una gran medida para evitar que se repita el estado de corrupción generalizada que la Torá denunció en Génesis 6, cuando explicó que los hombres poderosos (bené elohim) abusaban de los mas débiles (bene adam). Aquí Dios le recuerda a la humanidad que, más allá de posiciones o posesiones, todo ser humano merece ser tratado con respeto por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios.

EL PACTO ENTRE  DIOS y NOAJ

En los próximos versículos (Génesis 9:8  a 9:17) Dios establece un pacto con Noaj y sus hijos.  Por un lado, los seres humanos respetarán la vida de otros seres humanos y el derecho de un animal a una muerte digna, con un minimo sufrimiento.  El Creador, por su parte , se compromete voluntariamente a no traer un diluvio, u otro cataclismo universal que destruya a la humanidad. El arco iris será el recordatorio que la lluvia se detendrá y Dios no borrará a la humanidad de la faz de la tierra.  

Para resumir: la fórmula Divina para evitar nuevamente la corrupción de la humanidad, y su destrucción, es el establecimiento de la ley y el orden.  Estas dos leyes básicas que recién mencionamos son el principio de lo que se conoce como las Siete Leyes de Noaj.     

Aclaremos que de acuerdo a la tradición judía Dios ya le había ordenado a Adam, el primer hombre, seis leyes básicas: la prohibición del asesinato, la prohibición de la idolatra, de la blasfemia, del robo y del incesto, y la obligación de establecer un mecanismo de justicia.

En los tiempos de Noaj Dios: 1. Las estableció como un pacto con la humanidad. 2. Determinó la pena de muerte por el asesinato. 3. Agregó la ley que prohibe el consumo de un animal mutilado.    

Las Siete Leyes de los hijos de Noaj constituyen el primer código Bíblico de Ley Divina, que Dios concibió para toda la humanidad. 




Audio de un soldado de Israel




SUCOT: Firewalls, Clouds y Iron Dome

“…para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar en sukkot a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy HaShem vuestro Dios”.
Levítico 23:42

Esta noche, miércoles 16 de octubre, comenzaremos la celebración de la fiesta de Sucot, que nos recuerda nuestra travesía de 40 años en el desierto, desde Egipto hasta la tierra prometida: Israel.

La Torá dice claramente que la razón por la cual celebramos Sucot es para recordar “que Dios nos estableció en sucot” cuando nos sacó de Egipto.

Pero, ¿qué eran en realidad esas sucot? ¿De qué estaban hechas?

CABAÑAS
De acuerdo con Ribbí Aquibá, las sucot eran simplemente “chozas”, cabañas con un techo de ramas, que no protegían de las inclemencias climáticas como un techo normal, pero servían para protegerse del sol, algo muy necesario en el desierto. Según esta opinión, al construir las sucot y habitar en ellas, rememoramos nuestra travesía en el desierto.

Hay por lo menos dos objeciones a esta interpretación “literal”:

  1. La Torá, cuando se refiere a los lugares de residencia de los judíos en el desierto, menciona la palabra hebrea ohel, esto es, carpas hechas probablemente de piel de animales, no menciona chozas ni cabañas.
  2. La segunda objeción es más aguda: ¿Por qué dice la Torá que “Dios” estableció a los israelitas en cabañas? Las chozas a las que se refería Ribbí Aquibá debieron haber sido construidas por los mismos judíos, no por Dios.

NUBES DE GLORIA
Ribbí Eliezer disiente con Ribbí Aquibá y sostiene que en este versículo “sucot” no se refiere a cabañas o chozas. Sin importar si las viviendas de los judíos eran de madera o pieles, lo que debemos recordar es que durante los 40 años de travesía en el desierto, el pueblo judío fue protegido por Dios. A esta Protección Divina, Ribbí Eliezer la llamó “nubes de gloria”. Siete “nubes” con las que HaShem protegió a Israel: cuatro nubes alrededor, una nube por encima, una por debajo y la séptima nube, que iba al frente, a tres días de distancia, para indicarles el camino.

¿Por qué eran necesarias estas nubes protectoras? Porque cruzar un desierto es arriesgado. El agua y la comida no son suficientes. Hay al menos cuatro desafíos serios al atravesar un desierto:

  1. Clima: El calor abrasador durante el día y el frío de la noche, junto con los vientos impredecibles y tormentas de arena. Recuerdo lo que ocurrió con el ejército de Cambises en Egipto. En el año 525 a.e.c., Cambises envió un ejército de 50,000 soldados para destruir el Templo de Amón en Siwa, Egipto. Tras siete días en el desierto, desaparecieron, probablemente enterrados bajo una tormenta de arena. ¿No es fascinante —milagroso— que ningún fenómeno climático afectara a los judíos durante 40 años en el desierto?
  2. Ataques: En el desierto hay bandidos y ladrones. En el caso del pueblo judío, después de la guerra con Amalek, no se registraron más ataques.
  3. Animales: En el desierto abundan serpientes venenosas y escorpiones. Es fácil pisar a uno de estos animales y ser atacado.
  4. Dirección: Moshé pidió a su suegro Yitró que los acompañara, pues conocía bien el desierto. Sin embargo, Yitró se negó. La séptima nube, el “amud esh ve’anan” (columna de fuego y nube), guió al pueblo como un GPS moderno.

¿NUBES INVISIBLES?
Ahora podemos comprender mejor la opinión de Ribbí Eliezer. La palabra “nube” en hebreo, ‘anan, no debe entenderse como las nubes blancas del cielo. Aquí “nube” se usa metafóricamente, refiriéndose a un mecanismo Divino que protegía al pueblo judío. Estas nubes invisibles, que protegían desde todos los lados, pueden compararse hoy a firewalls (barreras protectoras) que protegían de posibles ataques enemigos. La nube de arriba protegía de las inclemencias del clima, y la de abajo, de los animales venenosos. Finalmente, la séptima nube, la columna, guiaba al pueblo, indicando el camino.

Nuestros Sabios debatieron ambas opiniones y finalmente se pronunciaron a favor de la opinión de Ribbí Eliezer.

Cuando entramos a la Sucá, debemos recordar que HaShem protegió a nuestros antepasados de todos los peligros del desierto.

Este año podemos entender mucho mejor la protección de las Nubes de Gloria que protegieron a Israel en el desierto.

Sin las “nubes” que hoy protegen a Medinat Israel, como el sistema de defensa antimisiles Iron Dome que ha interceptado más de 500 misiles lanzados desde Irán, evitando víctimas judías, la situación sería trágica.

Que HaShem siga protegiendo a Israel como lo hizo con nuestros antepasados en el desierto.




SUCOT: Residir en la Sucá

La Torá dice: “En las Sucot habitaréis por siete días … para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar [y así protegí] a los hijos de Israel en Sucot, cuando los saqué de la tierra de Egipto …” (Levítico 23).

Durante siete días dejamos nuestras casas y nos instalamos en la Sucá. Comemos, estudiamos y, si el clima y la salud lo permiten, dormimos allí. Este acto conmemora la travesía de cuarenta años desde Egipto hasta la Tierra Prometida, cuando Dios cubrió todas nuestras necesidades y nos protegió de los peligros del desierto.

Al residir en la Sucá, recreamos esa experiencia de confianza en la Protección Divina, que es lo que realmente nos debe importar.

Los rabinos explicaron que para cumplir con esta Mitsvá debemos transformar la Sucá en nuestra residencia principal durante los siete días de Sucot, y nuestra casa en una residencia temporal. Esto implica realizar en la Sucá las actividades cotidianas que normalmente hacemos en casa.

Algunos ejemplos:

COMIDAS: Excepto cuando llueve, debemos comer en la Sucá, especialmente las comidas formales que incluyen pan (hamotzi y birkat hamazon), para lo cual recitamos la bendición: “…asher quiddeshanu bemitzvotav vetzivanu liysheb basukká.”

MEZONOT: Alimentos como pasteles y galletas (mezonot) también deben consumirse dentro de la Sucá. Sin embargo, si se comen como un snack entre comidas, no se dice la bendición de la Sucá.

SNACKS: Alimentos ligeros como fruta o café pueden consumirse fuera de la Sucá, aunque es elogiable no comer ni beber nada fuera de ella durante Sucot.

DORMIR: Dormir en la Sucá es parte de la Mitsvá, pero depende del clima, la salud y otros factores como la seguridad o la presencia de animales  .




¿Era judío Cristobal Colón?

ESTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN HALAJA OF THE DAY EN OCTUBRE DE 2015 
EL APELLIDO
El apellido Colón o Colombo era típicamente judío. Viene del nombre o apellido hebreo Yoná (como “Rabbenu Yoná”) que significa “paloma” o en italiano,  “colomba”.  Recordemos tambien que uno de los rabinos más famosos de esa época, y el más importante jurista (poseq) rabínico italiano de todos los tiempos, se llamaba Rabbí Yosef Colón (mahariq, 1420-1480).  En España, en uno de los más tempranos autos de fe (1461), fue quemado vivo Tomás Colón, junto con su esposa y su hijo, por cometer el delito de “judaizar” (=realizar alguna práctica judía, como encender velas o cambiarse la ropa un viernes por la tarde, o estar parado silenciosamente frente a una pared –recitando la ‘amidá, etc).
IDENTIDAD SECRETA
Por supuesto que, si Colón era judío, era de esperar que lo ocultara, especialmente si su intención era obtener el apoyo político de la corona de España para sus expediciones. En los tiempos de los reyes católicos Isabel y Fernando, ser judío no era un título que otorgara muchos privilegios en la corte española…. todo lo contrario.  Muchos judíos, probablemente más de 200,000, vivían una doble vida. Ellos o sus padres se habían convertido por la fuerza desde que comenzaron los “progroms” en 1391 y vivían exteriormente como católicos, pero en sus casas, en el seno de sus familias, vivían como judíos, muchas veces arriesgando sus vidas.  A estos judíos se los llamaba de muchas maneras diferentes: “marranos”, en el lenguaje popular, “conversos”, “cristianos nuevos”, “cripto-judíos” (judíos en secreto) o “chuetas” en el sur de España.
CERTIFICADO DE JUDEIDAD
Hay muchas evidencias que indican la judeidad de Colón, como su firma, etc. 
Otras menos conocidas son:
1. En su testamento Colón dejaba el 10% de todos sus ingresos a los pobres y a las doncellas que estén por casarse.  Estos gestos corresponden a dos preceptos muy importantes en el judaísmo, ma’aser kesafim, apartar un 10% de nuestros ingresos para caridad. Y dentro de la Mitsva de Tsedaqa, como dice el Shulján Aruj, el acto más meritorio y que tiene prioridad sobre cualquier otra noble caridad, es apoyar a las jóvenes que se van a casar y no tienen medios suficientes para hacerlo (hajnasat kalá, yore de’a 249:15).
2. Colón debía partir del puerto de Palos el 2 de Agosto de 1492. Ese año, el 2 de Agosto era el día de Tisha beAb, el día de duelo nacional del pueblo judío. Colón, por razones que nunca pudieron ser explicadas en términos climáticos, etc. embarcó a sus 90 hombres el 2 de Agosto, pero no partió del puerto hasta el día siguiente, el viernes 3 de agosto, media hora antes de que cayera el sol (comenzara Shabbat).  “Casualmente” el 3 de Agosto era también el último día que el infame Edicto de Expulsión establecía para que los judíos eligieran entre convertirse o abandonar España… 
 
3.  Todos los financieros que apoyaban a Colon eran judíos practicantes o secretos. Los fondos para la expedición de Colón no venían, como dice la leyenda,  “del dinero de las joyas  que vendió la reina Isabel”.  Colón necesitaba el apoyo político y legal de la reina para conquistar legalmente nuevas tierras, pero el financiamiento tenía que llegar de otro lado.  Entre los judíos que apoyaban a Colón estaban por ejemplo, el célebre Rab Don Isaac Abarbanel, uno de los hombres más pudientes  de España; el Rab Abraham Zacuto, el astrónomo más famoso de España en esos tiempos, que fue quien le entrego a Colón su astrolabio y su calendario Perpetuo, ambas herramientas nuevas y esenciales para la navegación. Otros donantes de Colón fueron los judíos conversos. Entre muchos otros Luis de Santangel y Gabriel Sanchez. Cuando Colón llega de su primera expedición escribe dos cartas de agradecimiento por el apoyo brindado: una a Sanchez y otra a Santanagel. Colón no escribió ninguna carta de agradecimiento a los Reyes. 
 
Pero , ¿por qué los judíos y conversos españoles apoyaban a Colón?
EL PLAN SECRETO
En su “Diario del Primer Viaje” de 1492, Colón revela su increíble plan maestro.   Allí Colón escribe que “con las ganancias de su empresa liberaría Hierusalem y construiría allí la Casa Sancta”. Esto lo dice Colón repetidas veces en sus diarios (ver aquí pag. 294). Lo que movía a Colón a conseguir oro y riquezas, según sus propias palabras, era su deseo de financiar un gran ejército de más de 100.000 soldados, liberar Jerusalem de mano de los moros y “construir allí la casa santa”.    Para los cristianos, la conquista de Jerusalén se justificaba con el fin de liberar el santo sepulcro. En términos cristianos,  la expresión “construir una casa santa en Jerusalem” no tiene ningún sentido… Evidentemente, como los judíos muy bien sabemos, la construcción de la “Casa Sancta en Hierusalem” no puede ser otra cosa que la construcción del Bet haMiqdash. La intención de Colón, y de los judíos que lo apoyaron con tanto entusiasmo era que con los fondos obtenidos se conquistara Jerusalem y los judíos, incluyendo a los 800,000 judíos que abandonaron España el mismo día que Colón partió del puerto de Palos, pudieran finalmente tener su propia tierra, volver a su hogar, Israel, y ver reconstruida allí su “Casa Sancta”  (בבי”א). Esta fue y sigue siendo, la mayor aspiración del pueblo judío, y por la cual , hasta hoy seguimos rezando.
 

Rab Yosef Bittón

Todo esto, hasta donde yo sé, y por razones que sospecho van más allá de lo académico, no es muy sabido y no se enseña en las escuelas. 
LA RELIGION DE CRISTOBAL COLON para CNN en Español
LA RELIGION DE CRISTOBAL COLON,
entrevista a Charles Garcia, para CNN en Español



VISPERA DE YOM KIPPUR

Hoy es un día muy importante: la víspera de Yom Kippur, el dia del perdón: las 24 horas más sagradas del año judío. Dedicamos el día de hoy a prepararnos para Yom Kipur, y esto es lo que hacemos hoy:

PEDIR PERDÓN: Los pecados cometidos contra otra persona no son perdonados en Yom Kipur, a menos que uno obtenga previamente el perdón de la persona a la que ha herido u ofendido. Por lo tanto, es necesario ir a ver (o al menos llamar por teléfono o enviar un mensaje de texto) a cualquier persona a quien uno le haya causado daño, ofendido o herido, y pedirle perdón. Esto incluye amigos, colegas, esposos y otros miembros de la familia. Se debe prestar especial atención a pedir perdón a nuestros padres.

PERDONAR: Es un hermoso gesto y un gran mérito perdonar unilateral y sinceramente a todos aquellos amigos y familiares que nos han herido u ofendido, eliminando todos los sentimientos negativos que pudieran estar anidando resentimiento en nuestros corazones. Recordemos lo que explicaron los Sabios: que Dios nos juzga y nos perdona de la misma manera que nosotros juzgamos y perdonamos a los demás. Los padres debemos perdonar a nuestros hijos en nuestro corazón, evitando así que sean culpables de transgredir el quinto mandamiento.

COMER: En la víspera de Yom Kippur debemos comer y beber más de lo habitual. Comer abundantemente nos dará la energía y la fuerza para poder ayunar. Según algunos rabinos como Menorat haMaor, la comida extra en la víspera de Kippur “compensa” por las comidas festivas (Yom Tob) que no tenemos en Yom Kipur, ya que Yom Kippur es, en esencia, un día de celebración. Antes de que comience el ayuno, hacemos la se’udat hamafseqet, es decir, la última comida antes de ayunar. Debemos terminar de comer unos 15-20 minutos antes de la puesta del sol (en NY la puesta del sol será hoy a las 6:19pm).

TEFILA: Debemos repasar nuestras Tefilot y tratar de comprender lo que vamos a decir y muy especialmente el Viduy (la plegaria de confesión,ver aquí). Es aconsejable tener en mente una lista de las acciones incorrectas y los malos hábitos que hemos cometido y que podamos admitirlos, articularlos y con la ayuda de Dios, cambiarlos.

TSEDAQA y KAPPAROT: Es costumbre dar caridad extra en la víspera de Yom Kipur. Practicar la tsedaqá es una de las mejores maneras de demostrar nuestro renovado compromiso con la bondad y la rectitud. También es muy recomendable hacer las Kapparot con Tsedaqa (ver aquí).

MIKVEH: En muchas comunidades es habitual que los hombres se sumerjan en el Mikve (baño ritual) en la víspera de Yom Kippur. Esto nos recuerda al Kohen Gadol que se purificaba en el Mikve antes de realizar su Servicio Sagrado (‘abodat Yom haKippurim).

MINJA GUEDOLA: Se acostumbra rezar temprano la oración de Minjá de la víspera de Yom Kippur. En algunas comunidades la costumbre es rezar Minjá de hoy con Talit y Tefilin. Durante la Amidá recitamos el Viduy. Luego nos vamos a casa y nos preparamos para la última comida antes del ayuno (se’udat hamfseqet).

AÑADIR TIEMPO: Debemos abstenernos de las cinco prohibiciones de Kippur y de hacer cualquier trabajo prohibido en Yom Kippur, tal cmo lo hacemos en Shabbat (melajá) aproximadamente 15 – 20 minutos antes de la puesta del sol (ver aquí los horarios en su ciudad de residencia), cumpliendo con la Mitsvá de añadir tiempo en la víspera de Yom Kippur. Por esta razón también retrasamos la culminación de Yom Kippur después del anochecer.

ENCENDIDO DE LAS VELAS: Existen diferentes costumbres con respecto a la obligación de encender velas en la víspera de Yom Kipur, ya que el motivo principal de encender las velas antes de Shabbat y Yom Tob es tener luces para la cena, algo que en Yom Kipur, obviamente no ocurre. La opinión del rabino Obadya Yosef (Sefaradí) y del rabino Melamed (Ashkenazí) es que las mujeres deben encender las velas y decir la berajá como lo hacen antes de que comience Shabbat, unos 15-20 minutos antes de la puesta del sol. La Beraja este año que Kippur cae en Shabbat es: …. asher quiddeshanu bemitsvotav vetsivanu lehadliq ner shel Shabbat VeYom haKipurim.

Respecto a la Berajá Shehejeyanu, lo mejor es que las mujeres, al igual que los hombres, escuchen la bendición que se recita en el momento de Kal Nidre. Si esto no es posible, en muchas comunidades sefaradíes se acostumbra a que la mujer diga Shehejeyanu, pero debe saber que al decir esta bendición está recibiendo Yom Kippur, por lo tanto , no puede comer ni beber, ni hacer ningún trabajo prohibido ni calzar zapatos de cuero.

En algunas comunidades sefardíes las mujeres acostumbran a encender las velas sin recitar ninguna Berajá. Para comprender mejor este tema y para una revisión de otras opiniones halájicas, consulte este excelente artículo en inglés ver aquí.

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מוצאי יום כיפור

Habdala al Final de Yom Kipur: Antes de que comience Yom Kipur, encendemos una vela (una vela memorial o ner neshama) que durará hasta el final de Yom Kipur para la ceremonia de Habdala. Incluso cuando Yom Kipur cae en Shabat, es preferible usar una vela previamente encendida para la Habdala. Si no se dejó una vela encendida, este año se puede encender una vela nueva, como lo hacemos en una Habdala regular.

No decimos la bendición de besamim (especias aromáticas) durante la Habdala, incluso cuando Yom Kipur cae en Shabbat. Algunos optan por decir besamim después de la ceremonia de Habdala.

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Resumen de los resultados de la ofensiva israelí en Irán

Este ha sido el primer ataque significativo a la República de Irán en 40 años. Esta reciente operación marca un momento histórico, siendo la primera vez en cuatro décadas que se lleva a cabo un ataque de esta magnitud en territorio iraní. Es un cambio notable en la estrategia regional.

No ha habido respuesta desde Líbano ni Hamas. A pesar de la magnitud de la ofensiva en Irán, no ha habido ninguna reacción desde el Líbano, donde Hezbollah tiene una fuerte presencia, ni de Hamas en Gaza, que son aliados naturales de Irán. Esto podría indicar una cuidadosa evaluación de la situación por parte de estos actores.

Es necesario tener paciencia y esperar que la ofensiva continúe con otros objetivos. Las operaciones militares no se pueden ejecutar de inmediato y en su totalidad. Hay que esperar con calma, ya que los planes se desarrollan de manera gradual y estratégica.

Se logró el desmantelamiento de sistemas de defensa aérea. Durante la operación, se neutralizó una parte significativa de las defensas aéreas iraníes, dejándolas expuestas y vulnerables. Este paso es crucial para futuras acciones de ataque aéreo.

Los misiles balísticos han sido eliminados. Otro objetivo crítico fue desmantelar la capacidad de Irán de lanzar misiles balísticos, una amenaza directa para Israel y otros países de la región.

El proyecto nuclear aún no ha sido tratado. Si bien ha habido un gran progreso en otras áreas, los sitios nucleares iraníes aún no han sido atacados. No obstante, las autoridades confirman que este tema está en los próximos pasos.

El régimen iraní sigue en pie. Aunque las operaciones han debilitado significativamente las capacidades de Irán, el régimen como tal no ha sido afectado directamente. Este es un tema complejo y se espera que se trate más adelante.

No por presión de EE.UU. evitó Israel atacar instalaciones críticas. Según las fuentes, la decisión de no atacar directamente las instalaciones de gas, petróleo o nucleares no fue debido a presión de los Estados Unidos, sino por razones estratégicas propias de Israel. Hay consideraciones internas para esperar antes de tomar ese paso.

Los daños para Irán han sido significativos. Aunque no se han atacado todos los objetivos estratégicos, el daño infligido a Irán ha sido considerable. Se estima que las capacidades militares y defensivas iraníes han sido severamente comprometidas.

Todavía queda mucho por hacer. A pesar de los logros alcanzados, queda un largo camino por recorrer. Las operaciones continúan y aún hay muchos objetivos que requieren atención antes de lograr una seguridad estable en la región.

Existe un plan bien estructurado. Los altos mandos militares aseguran que todo se está desarrollando de acuerdo con un plan meticulosamente diseñado. Cada paso se toma con cautela y dentro de un marco estratégico amplio.

“No pueden detenernos”. Las autoridades han sido claras al afirmar que Irán, a pesar de sus esfuerzos, no tiene la capacidad para frenar a la fuerza aérea de Israel. La determinación de continuar con la operación es firme y decidida.




Viduy, confesión, para nuestros días

Una de las Mitsvot esenciales del día de Yom Kippur es el Viduy, un texto que menciona las transgresiones que cometimos o pudimos haber cometido, especialmente durante el pasado año. El Viduy nos ayuda a identificar nuestros malos hábitos y las malas acciones que quizás hemos olvidado, borrado o suprimido inconscientemente de nuestra memoria, y nos permite arrepentirnos por ellas en Yom Kippur, el día del perdón.

«Viduy», que literalmente significa «confesión» o «admisión», es el paso central del proceso de Teshubá, que consta de tres etapas: 1. identificar nuestras transgresiones (hakarat hajet), 2. la articulación y confesión de las mismas (viduy), y 3. la decisión de abandonar nuestras malas acciones y hábitos negativos (‘azibat hajet ).

Si bien el Viduy lo decimos en voz baja, para nosotros mismos, no debemos leer el Viduy mentalmente, sino que tenemos que pronunciar cada palabra, articulando lo que leemos. ¿Por qué? Porque solo cuando verbalizamos nuestras transgresiones (como una forma de catarsis), realmente hemos admitido nuestra culpa y entonces HaShem acepta nuestro arrepentimiento y nos perdona.

Decimos el Viduy en plural, confesando también transgresiones que posiblemente no hayamos cometido. Esto nos enseña que nuestra responsabilidad moral va más allá de nuestra responsabilidad personal. Pensemos por ejemplo en una persona sobre la cual ejercemos cierta influencia: un hijo, un familiar, un amigo, etc. Cuando este individuo actúa equivocadamente debemos advertirle sobre lo que está haciendo mal. Y si no lo hacemos, somos parcialmente responsables de esa acción equivocada. Y extendiendo esta idea un poco más, el pueblo judío se considera una gran familia en la que todos debemos sentirnos responsables unos por otros.

El texto original del Viduy de Yom Kippur está escrito en hebreo y se presenta en orden alfabético. Es importante aclarar que si leemos la versión hebrea del Viduy y no entendemos lo que estamos diciendo, entonces, la admisión, la confesión, el arrepentimiento y la contrición ¡NO han tenido lugar! Es por eso que, a diferencia de otras oraciones, es imperativo entender claramente las palabras del Viduy. Por lo tanto, no sólo está permitido sino que es necesario leer el Viduy en un lenguaje que uno entienda.

Hay excelentes traducciones del Viduy en muchos Majzorim modernos de Yom Kippur. Aquí presento una versión del Viduy que preparé en base al texto que los Sefaradim recitamos en las Selijot.

La traducción NO es literal y deliberadamente he extendido el significado del texto original tratando de expresar en este Viduy algunos conceptos que considero relevantes para nuestros días. La idea es que al comprender las palabras del Viduy identifiquemos nuestras faltas y se facilite nuestro sincero arrepentimiento.

Esta versión no pretende reemplazar a otros textos de Viduy, sino complementarlos. Recomiendo imprimir este Viduy, tenerlo junto al Majzor y recitarlo en algún momento de Yom Kippur.

(Obtener AQUI la versión de este Viduy en PDF)

 

TEXTO DEL VIDUY EN ESPAÑOL  

ANA HASHEM ELOKENU…
Por favor, Oh HaShem, nuestro Dios y Dios de nuestros padres, ¡que nuestra oración llegue a Ti! Por favor, nuestro Rey, ¡no ignores nuestra súplica! Porque no somos tan insolentes ni tan necios para decir [falsamente] delante de Ti: «HaShem, nuestro Dios y Dios de nuestros antepasados, somos justos y no hemos pecado». [Nos presentamos frente a Ti reconociendo] que hemos cometido transgresiones, iniquidades, y pecados, tanto nosotros como nuestros antepasados y los miembros de nuestra familia.

JATATI HODI’AJA
«Mi pecado reconozco ante Ti, [HaShem], no niego mis transgresiones, me digo a mí mismo: ‘confesaré mis pecados a HaShem’ y espero que así Tú perdones mis faltas.»
(Ahora comenzamos a leer una larga lista de las transgresiones que pudimos haber cometido)

ASHAMNU: Hemos pecado a sabiendas; plenamente conscientes de que estábamos haciendo algo mal.

AJALNU MAAJALOT ASUROT: Hemos comido alimentos prohibidos.

BAGADNU: Hemos traicionado nuestro pacto contigo. Tú confiaste en nosotros y nos encomendaste Tu Torá, pero nosotros no hemos cumplido lo que prometimos en el Monte Sinai: mantener Tu Torá y observar plenamente Tus mandamientos.

BITALNU TALMUD TORATEJA: Hemos perdido nuestro tiempo en vanidades, frivolidades y asuntos banales, en lugar de dedicarnos a estudiar y profundizar las palabras de Tu Torá, que nos acercan más a Ti.

GAZALNU: Hemos hurtado. Hemos tomado, usado o gastado lo que no nos pertenece.

GANABNU: Hemos robado bienes materiales. Hemos robado a mucha gente, de maneras diferentes. Hemos robado el tiempo de nuestros empleadores, y no hemos hecho nuestro trabajo con honestidad.

GAINU: Hemos sido arrogantes. Hemos actuado de manera altiva con nuestros amigos, familiares y colegas.

DIBBARNU DOFI VELESHON HARA’: Hemos diseminado chismes y comentarios destructivos sobre otras personas. Hemos escuchado y repetido críticas hacia otros individuos, y ni siquiera nos ha importado si esas críticas eran ciertas o falsas. Hemos multiplicado rumores negativos sobre otros. Rumores, que si se dijeran sobre nosotros, nos harían sentir avergonzados y heridos.

DIBBARNU EJAD BAPE VEEJAD BALEB: Fuimos cínicos e hipócritas. Hemos dicho algo con nuestra boca, mientras sentíamos otra cosa en nuestros corazones.

HE’EVINU: Hemos practicado la corrupción, la injusticia y la iniquidad.

HIRHARNU HIRHURIM RA’IM BAYOM…: Hemos buscado deliberadamente pensamientos promiscuos durante el día, provocando la impureza durante la noche.

VEHIRSHA’NU: Hemos procedido con maldad, y hemos causado que otros imiten nuestro mal comportamiento.

VIADNU ATSMENU LIDBAR ABERA: Visitamos lugares inapropiados. Nos hemos reunido con amigos o conocidos para propósitos indecentes.

ZADNU: Hemos pecado deliberadamente. No con inocencia, sino con plena conciencia.

ZANINU AJAR LIBENU…: Nos dejamos llevar por nuestros ojos y por nuestros impulsos para practicar la promiscuidad.

JAMASNU: Hemos explotado a otras personas. Hemos abusado de nuestros empleados, deudores o acreedores. Hemos tomado lo que no nos pertenece.

JAMADNU: Hemos tenido envidia de los demás. No supimos sentirnos felices, satisfechos y agradecidos con todo lo que Tú, HaShem, nos has dado.

TAFALNU SHEQER UMIRMA: Hemos mentido premeditadamente. Hemos inventado historias engañosas para cubrir nuestras mentiras previas. Engañamos a nuestros amigos y colegas, y mentimos a nuestros clientes para ganar dinero deshonestamente.

YA’ATSNU ‘ETSOT RA’OT…: Hemos dado malos consejos deliberadamente. Hemos aconsejado a los demás hacer lo que era bueno para nosotros, en lugar de aconsejarles hacer lo que era bueno para ellos. Traicionamos la confianza de aquellos que confiaron en nosotros buscando nuestra opinion de buena fe. Sacrificamos nuestra integridad para obtener un beneficio personal.

KIZABNU: Hemos dicho mentiras. Mentimos a nuestros amigos y a los miembros de nuestra familia.

KA’ASNU: Hemos perdido la paciencia y hemos reaccionado con ira y enojo. Sabiendo que la ira es un pecado que se compara con la idolatría, por su irracionalidad y su destructividad. Hemos actuado sin paciencia con nuestros hijos, con nuestro esposo o esposa, enojándonos con ellos injustamente.

LATSNU: Hemos actuado con frivolidad, sin pensar en las consecuencias de lo que hemos hecho o dicho. Hemos perdido la conciencia de nuestra mortalidad y de la brevedad de nuestra vida, desperdiciando nuestro tiempo en vanidades, sin tener en cuenta la irrecuperabilidad del tiempo perdido.

LOTSATSNU: Nos hemos burlado de otras personas. Hemos abusado de los más débiles. Hemos avergonzado a amigos y parientes, privadamente o en público. Hemos llamado a otras personas con apodos embarazosos (bullying).

MARADNU: Hemos actuado con rebeldía hacia Ti. Y sabiendo claramente qué es lo que Tú consideras incorrecto, igual lo hicimos… Actuamos con arrogancia y con vanidad.

MARINU DEBAREJA: Hemos desobedecido Tus palabras. No tuvimos la voluntad ni el deseo de estudiar, aprender y entender lo que Tú nos has ordenado.

NI’ATSNU: Te hemos faltado el respeto, volviendo a hacer expresamente aquellas transgresiones por las cuales nos habíamos arrepentido, te habíamos pedido perdón y habíamos resuelto no volver a repetir.

NIAFNU: Hemos actuado con deslealtad hacia nuestro esposo o esposa. Nos hemos comportado de forma inapropiada con otros hombres o mujeres casados.

NISHBA’NU LASHAV VELASHEQER: Hemos jurado en vano y en falso.

NADARNU VELO SHILAMNU: Hemos prometido y no hemos cumplido nuestras promesas. No hemos mantenido nuestra palabra con honor. Hemos prometido colaborar con obras de bien o Tsedaqá y no lo hemos cumplido.

SARARNU: Nos hemos desviado de Tu camino, de la senda de rectitud y honestidad.

SORERIN UMORIM HAYNU: Hemos sido irrespetuosos con nuestros mayores, con los ancianos, con nuestros maestros, con los estudiosos de la Torá.

‘AVINU: Hemos practicado la injusticia. Hemos sido insensibles ante el sufrimiento de los demás. No hemos prestado atención a las necesidades de los pobres. No hemos sido sensibles con los huérfanos ni con las viudas.

‘ABARNU AL MITSVOT ASE… Hemos fallado en el cumplimiento de Tus mandamientos. Hemos transgredido Tus prohibiciones. Hemos violado los mandamientos que merecen la sentencia capital celestial (Karet).

‘ABARNU AL JILUL HASHEM: Hemos profanado Tu nombre. Hemos usado nuestra identidad religiosa para ganar la confianza de aquellos a quienes terminamos engañando. Hemos malrepresentado a tu Pueblo Israel y a Tu Ley. Nuestro mal comportamiento, nuestras malas acciones y nuestra deshonestidad han hecho que otros, judíos o gentiles, juzguen negativamente Tu Ley, y así Tu Nombre ha sido profanado.

PASHA’NU: Hemos pecado intencionalmente, con rebeldía, desafiando abiertamente y sin vergüenza Tu palabra, Tus mandamientos y Tu voluntad.

PAGAMNU BE-OT BERIT QODESH: Hemos profanado el signo de nuestro pacto, el Berit Milá, con nuestro comportamiento sexual inapropiado y promiscuo.

TSARARNU: Hemos oprimido a otros seres humanos, judíos y gentiles. Hemos maltratado a nuestros empleados y a los que trabajan con nosotros o para nosotros. Hemos humillado y herido a aquellos que merecen nuestra paciencia, respeto y amabilidad.

TSI’ARNU AB VAEM: Hemos provocado el sufrimiento de nuestros padres, al desobedecerles o al faltarles el respeto. No los hemos honrado suficientemente, sabiendo que la Torá nos demanda cuidarlos y atenderlos cuando ellos necesitan de nosotros, como está escrito en el quinto de los Diez Mandamientos.

QISHINU ‘OREF: Hemos sido obstinados. Hemos actuado con arrogancia y vanidad. No fuimos capaces de pedir perdón a nuestros amigos y familiares por haberlos ofendido o herido. Hemos sido tercos y necios, al ser incapaces de cambiar nuestra opinión o dictamen, aun cuando nos dimos cuenta de que estábamos equivocados.

QILQALNU TSINOROT HASHEFA‘…: Nos hemos privado a nosotros mismos de recibir Tus bendiciones, destruyendo con nuestras malas acciones, con nuestra envidia y con nuestro resentimiento, los canales de bendición a través de los cuales nos concedes Tu abundancia. Hemos optado por quejarnos de todo lo que nos falta, en lugar de estar agradecidos por todo lo que nos has dado.

RISHA’NU: Hemos actuado con maldad. A través de nuestras malas acciones hemos causado dolor a nuestros amigos, hijos, familiares y seres queridos.

RA’IM LASHAMAYIM…: Hemos actuado incorrectamente hacia Ti y hacia nuestros compañeros. Actuamos de acuerdo a nuestro limitado juicio, ignorando deliberadamente Tu infinito Juicio.

SHIJATNU: Hemos practicado la corrupción. Hemos engañado y mentido tantas veces que el engaño y la mentira ya se han convertido en parte de nuestra personalidad.

SHIQARNU: Hemos hablado falsamente y con engaño.

SHIJATNU ZERA QODESH…: Hemos desperdiciado y destruido nuestra simiente sagrada. No hemos mantenido nuestros ojos con pureza y alejados de la promiscuidad. Hemos procurado deliberadamente exponernos a imágenes inapropiadas, provocando que las semillas de la vida sean desperdiciadas y destruidas.

TI’AVNU: Hemos cometido abominaciones. Hemos practicado lo que Tú aborreces y lo que nos has exhortado a rechazar: la injusticia, la opresión y el engaño.

TA’INU VETI’ATANU: Hemos tomado las decisiones equivocadas. Hemos arrastrado a otras personas a unirse a nosotros en malos caminos. Influimos en otros, directa o indirectamente, llevándolos a cometer los mismos pecados que nosotros cometimos, para así sentirnos menos incómodos. Hemos dado un mal ejemplo a nuestros hijos e hijas, que observan e imitan lo que hacemos. No hemos enseñado a nuestros hijos, esas almas puras que Tú confiaste en nuestras manos, a practicar el bien y evitar hacer todo lo que es incorrecto a Tus ojos.

VESARNU: Nos hemos apartado de Tus mandamientos y de Tus preceptos. ¿Y de qué nos ha servido?

Ahora nos presentamos humildemente ante Ti, Tú que eres justo y recto en Tu juicio y en Tu veredicto.

Reconocemos que todo lo malo que nos rodea es fruto de nuestra propia responsabilidad. Tú nos has enseñado a buscar la verdad, la justicia y el bien, y nosotros hemos causado nuestro propio mal

Audio en ingles: UNDERSTANDING THE PRAYERS OF YOM KIPPUR




¿Cómo desaprovechar Yom Kippur?

Yom Kippur es el día más importante del año judío. El día que confesamos nuestros errores y malas acciones a Dios, y resolvemos mejorar nuestra conducta durante el año entrante, esperando que HaShem acepte nuestras disculpas, y nos inscriba y nos selle en el libro de la vida. Ahora bien, a pesar de lo importante que es Yom Kippur, si no hacemos nuestros deberes antes de Yom Kippur, el día más importante del año podría convertirse en la oportunidad desperdiciada más importante del año.

ANTES de que comience Yom Kipur, debemos pedir perdón a aquellos a quienes pudimos haber ofendido o causado algún daño, emocional o material. Durante Yom Kippur, las transgresiones entre nosotros y Dios (Shabbat, Kashrut, Tefilin, etc.) son inmediatamente perdonadas al confesarlas y decidir mejorar. Pero Dios no nos perdona aquellas ofensas hechas hacia otro ser humano:  engañar, mentir, robar, avergonzar, hablar mal de alguien (lashon hara’), etc. Todas estas transgresiones NO son perdonadas en Yom Kipur a menos que primero nos acerquemos a los que lastimamos y les pedimos perdón.

Si tomamos esto con seriedad, debemos sentarnos durante unos minutos con lápiz, papel y un corazón humilde. Para repasar en nuestra memoria si pudimos haber causado dolor y daño a otras personas: amigos, compañeros o familiares, padres, pareja, etc.

Una vez que sabemos a quien ofendimos, deberíamos pensar en cuál es la forma más efectiva para disculparnos con cada individuo en particular. ¿Por teléfono o en persona? ¿Por un correo electrónico largo o por un corto mensaje de texto? ¿Deberíamos describir en detalle lo que hemos hecho mal, o deberíamos pedir perdón de una manera más general? Dado que cada persona es diferente y cada caso es único, no existe una fórmula absoluta para pedir perdón a cada individuo. Debemos usar nuestro sentido común y encontrar la manera de que nuestra disculpa sea sincera, creíble y efectiva.

Pedir perdón es probablemente una de las tareas más desafiantes que tenemos que hacer. Porque hay que admitir y decir: “ME EQUIVOQUE”. Se necesita mucha humildad y fuerza emocional para enfrentar a la víctima. Creo que ayuda si uno considera la humillación como una suerte de Kappara (expiación) dentro del proceso de nuestra propia Teshubá.

Una segunda lista que debemos escribir lo antes posible es la de nuestras deudas: dinero que debemos en nuestro negocio o a proveedores, a amigos o familiares, donaciones comunitarias no pagadas, Tzedaqa que prometimos dar, etc. Debemos priorizar aquellas deudas que han caducado o están a punto de caducar. Este es el momento adecuado para hacerlo: hoy o (literalmente) durante los dos próximos días.




TZOM GUEDALIA: ¿Por qué ayunamos hoy?

Hoy, domingo 6 de octubre (4to día de Tishrí), observamos Tsom Guedaliá, un día de ayuno instituido para recordar el asesinato de Guedaliá Ben Ajiqam, el gobernador de Israel durante los días de Nebujadnetsar, y el exilio definitivo de los judíos de la tierra de Israel en los tiempos del Primer Templo (Bet HaMiqdash).

Luego de la Destrucción del Primer Templo

Cuando Nebujadnetsar, el emperador de Babilonia, destruyó el Templo de Jerusalem en 586 a.e.c., asesinó a una gran parte de la población del reino de Judea (Yehudá). También llevó cautivos a decenas de miles de judíos a Babilonia. Muchos otros escaparon a las afueras de Jerusalem o a las naciones vecinas como Amón, Moab (hoy Jordania) o Edom. Una vez que Jerusalem fue destruida, el Estado judío independiente dejó de existir, y Nebujadnetsar declaró a Judea como una provincia del Imperio Babilónico. Los babilonios permitieron que un pequeño número de sobrevivientes —los heridos y los campesinos más pobres— permanecieran en Israel para trabajar la tierra y evitar así su desertificación.

Guedaliá Ben Ajiqam

Para gobernar a estos judíos que quedaban en Israel, Nebujadnetsar hizo traer de Babilonia a Guedaliá Ben Ajiqam, un noble hebreo, y lo nombró gobernador de Judea. Fue un evento inesperado, ¡todo un milagro!, que un Yehudí fuera nombrado para gobernar Judea. Guedaliá pertenecía a la familia Shafán, nobles judíos que se habían establecido en Babilonia durante el exilio de Yejoniá (597 a.e.c.) y gozaba de la confianza del emperador. Guedaliá se estableció en Mitspá, una ciudad al norte de Jerusalem. El rey de Babilonia dio por finalizada la guerra y aseguró que los judíos que habían escapado podían regresar a Israel y vivir allí en paz como sus súbditos. El profeta Yirmiyahu (Jeremías) se unió a Guedaliá. Juntos albergaban la esperanza de que algún día el emperador de Babel permitiera a los exiliados regresar y reconstruir el Templo.

Cuando los judíos sobrevivientes que habían escapado de Jerusalem escucharon que Guedaliá había sido nombrado gobernador, regresaron jubilosamente a Israel. Se establecieron en la tierra, la trabajaron y cosecharon sus frutos con gran éxito. Con Guedaliá a cargo, la esperanza de volver a una vida normal y reconstruir el Bet HaMiqdash era ahora una cuestión de tiempo, y parecía más real que nunca.

El Magnicidio

Entonces sucedió lo inimaginable. Ba’alís, el rey de Amón, era aliado de Egipto, el principal enemigo de Babilonia. Ba’alís sabía que, con Guedaliá como gobernador de Judea, sería más fácil para Babilonia conquistar su reino. Por eso, Ba’alís diseñó un plan para deshacerse de Guedaliá y desestabilizar Judea. Encontró a Yishma’el Ben Netaniá, un hombre violento y ambicioso, descendiente de la dinastía del rey David, y lo convenció de asesinar a Guedaliá y reclamar el gobierno de Israel. Ba’alís le ofreció ayuda logística y apoyo político, prometiéndole que él lo reconocería como el nuevo rey de Judea.

La peligrosa ingenuidad

Al comenzar el séptimo mes hebreo, Tishrí, Yishma’el y un grupo de hombres armados llegaron a la ciudad de Mitspá, donde fueron recibidos cordialmente por Guedaliá, que les ofreció los honores debidos a un descendiente de la dinastía de David. A pesar de haber sido advertido por un general judío sobreviviente, Yojanán Ben Quereaj, de que Yishma’el planeaba matarlo, Guedaliá ingenuamente desestimó la advertencia, convencido de que ningún judío mataría a otro judío y que tales rumores eran absurdos. Sin embargo, lo inexplicable ocurrió: Yishma’el y sus hombres asesinaron a Guedaliá y a los oficiales babilonios que lo acompañaban. Este asesinato, perpetrado por un judío, era un acto de guerra e insubordinación contra el emperador de Babilonia.

El Segundo Exilio

Yishma’el tomó como prisioneros a todos los judíos que estaban en Mitspá y se encaminó hacia Amón para proclamarse rey. Yojanán lo persiguió, e Yishma’el escapó con un reducido grupo de hombres, refugiándose con Ba’alis. Los judíos, ahora liderados por Yojanán, los últimos hebreos que quedaban en la tierra de Israel, no sabían qué hacer: quedarse significaba arriesgarse a que el rey de Babilonia, sin importar quién había planeado el asesinato de Guedaliá, los culpara y matara a todos por insubordinación. La otra opción era huir a Egipto y aliarse con los enemigos de Babilonia.

Yojanán le pidió al profeta Yirmiyahu que rezara y le pidiera a Dios orientación sobre si quedarse en Israel o huir a Egipto. Luego de 10 días de oración y meditación, Yirmiyahu recibió un claro mensaje divino: “Quédense en la tierra de Israel. El rey de Babilonia no les hará ningún mal. Dios los ayudará a establecerse y reconstruir el asentamiento judío. Pero si escapan a Egipto, la espada y el hambre que temen los alcanzarán allí.”

Inexplicablemente, Yojanán y los líderes de los refugiados judíos se negaron a escuchar a Yirmiyahu, acusándolo de mentir y de proclamar falsamente haber recibido un mensaje divino. Así, decidieron huir a Egipto bajo el liderazgo de Yojanán.

Tal como Yirmiyahu había anticipado, en Egipto enfrentaron hambre, persecuciones, calamidades y muerte.

La tierra de Israel quedó desolada y sin una población judía organizada por 52 años. Las esperanzas de regresar a Yerushalayim y reconstruir el Bet HaMiqdash se desvanecieron. Fue como si el Templo de Jerusalem hubiese sido destruido por segunda vez, esta vez por culpa de las propias acciones del pueblo judío: el asesinato de Guedaliá y la decisión de Yojanán de no escuchar la palabra Divina transmitida por el profeta Yirmiyahu.

El Ayuno de Guedaliá

En memoria de estas tragedias que sellaron nuestro primer exilio, los profetas de Israel establecieron el Tsom Guedaliá, un día de ayuno que se observa el día después de Rosh Hashaná. Generalmente, este ayuno se lleva a cabo el tercer día del mes hebreo de Tishrí, salvo cuando Rosh Hashaná cae jueves o viernes, en cuyo caso se conmemora el cuarto día de Tishrí.