Historia de la destrucción del segundo Bet HaMiqdash. Parte 1

APRENDER DE LA HISTORIA

Estamos en un periodo de duelo hasta el día 9 del mes de Ab (12 de agosto de 2024 a la noche hasta la noche siguiente). Estos son días en los que, como veremos más adelante, guardamos un grado de duelo que va creciendo a medida que nos acercamos al 9 de Ab, que es el día de duelo nacional del pueblo judío porque se destruyó el Bet HaMiqdash, Gran Templo de Jerusalem y comenzó un exilio que aun no ha terminado. Estos son  días de reflexión, no solo para conmemorar y recordar nuestra historia, sino especialmente para aprender de los errores que cometimos en el pasado y no repetirlos. La filosofía de nuestra Torá explica que hay una relación directa entre nuestro comportamiento religioso y el nivel de Protección Divina que merecemos, particularmente en el nivel colectivo, es decir, como pueblo. Como lo dice la Torá explícitamente en Parashat Bejuqotay (Levítico 26:14-46) y Perashat Ki-Tabó (28:15-69), cuando cumplimos nuestra parte del pacto y honramos nuestro compromiso con Dios, el Todopoderoso honra Su parte del pacto protegiéndonos contra nuestros enemigos.

CUANDO LOS HERMANOS SE PELEAN…

Nuestros Sabios analizaron, por ejemplo, qué fue lo que llevó a la destrucción del Segundo Templo (año 68 de la era común), y no atribuyeron nuestra derrota al enorme poderío militar de los romanos. Los Sabios, en lugar de eso, enseñaron a “mirarnos al espejo” y a preguntarnos: ¿Qué hicimos mal para no merecer la ayuda Divina? En este caso, la respuesta que nos brindaron es muy específica: nuestro pecado fue «sinat jinam». «Odio irracional entre hermanos». Es decir, divisiones entre los propios judíos: sectarismo político, religioso, social. Algo que todavía no hemos superado. Esta intolerancia entre nosotros mismos es irracional y muy peligrosa porque las divisiones nos debilitan y quedamos expuestos a nuestros implacables enemigos. En realidad, todo lo que se necesita saber acerca de las desastrosas consecuencias de “sinat jinam” se puede aprender de la historia de dos hermanos, Yojanán Hircano y Yehudá Aristóbulo. Lo ocurrido con ellos 130 años antes de la destrucción de nuestro Templo desencadenó en realidad ese trágico evento.

LOS JUDIOS INVITAN A ROMA

Recordemos que en el año 141 aec, los judíos finalmente recuperamos nuestro estado independiente y por primera vez desde la época del Reino de Yehudá, teníamos nuestro propio «ejército judío» que era muy poderoso y famoso por la bravura de sus soldados. Este fue un periodo de unión y fortaleza entre los Yehudim. Y bajo el liderazgo de Shimón, el último sobreviviente de los hijos de Matitiyahu, gozamos de un periodo de paz y prosperidad, viviendo de acuerdo a nuestra Torá.

Todo cambió en el año 65 aec.

Yojanán Hircano y Yehudá Aristóbulo, los descendientes de Shimón, reclamaban el trono luego de la muerte de Alexander Yanai y no se podían poner de acuerdo. La enemistad y el odio entre estos dos hermanos se reflejaban también en sus seguidores y adeptos políticos que no dudaron en aliarse militarmente con pueblos no judíos para reforzar sus propios ejércitos. La situación era tan mala que el estado judío estaba al borde de una guerra civil por el odio entre estos dos hermanos y sus adeptos. En esos años, los romanos, que estaban creciendo militarmente, habían enviado al famoso comandante Pompeyo al Mediterráneo para proteger a sus barcos de los piratas que los atacaban y los saqueaban. Una vez en el Medio Oriente, Pompeyo vio que la situación política en Judea era muy frágil y decidió aprovecharse de la situación. Se ofreció para arbitrar entre los dos hermanos y decidir quién debería asumir el cargo. Los judíos, distraídos con sus sangrientas batallas internas, aceptaron la intermediación sin darse cuenta de que estaban cayendo en una trampa política devastadora, abriéndole las puertas a los romanos para apoderarse de Jerusalem. Con mucha astucia política, Pompeyo decidió que Yojanán, el menos poderoso de los dos hermanos, debía ser el nuevo monarca. No conforme con el veredicto, Aristóbulo reunió un ejército en Yerushalayim. Pompeyo, con el beneplácito de Yojanán, trajo a su ejército y comenzó una guerra civil que duró más de tres meses. Murieron más de 12,000 soldados judíos. Una vez vencido Aristóbulo, y con el ejército judío ya devastado, Pompeyo desplazó a Yojanán, se apoderó de la ciudad de Jerusalem y terminó así con el estado judío independiente. Los romanos se habían instalado en Jerusalem para quedarse, y nosotros, por nuestras luchas internas, les habíamos abierto las puertas.

Como dijeron los Sabios:

מקדש שני, שהיו עוסקין בתורה ובמצות וגמילות חסדים, מפני מה חרב? מפני שהיתה בו שנאת חינם!

HERODES, REY DE JUDEA

Alrededor del año 65 aec, Judea (Israel) pasó de ser un estado independiente a convertirse en un estado vasallo del Imperio Romano. En esta nueva situación, el emperador romano nombró un rey para gobernar sobre Judea. La lealtad de estos Reyes vasallos era principalmente hacia Roma, y no hacia sus ciudadanos o hermanos judíos. El más conocido de estos reyes fue sin duda Herodes (años 37 al año 4, antes de la era común). La familia de Herodes era originalmente edomita. En este sentido, los romanos se aseguraban la lealtad del monarca al elegir un rey que, si bien había nacido en Judea, no era completamente judío.

La historia de los edomitas y su relación con Am Israel es bastante compleja. Edom descendía de Esav, el hermano de Ya’aqob. Esto normalmente significaría que los judíos y los edomitas deberían ser aliados cercanos. Sin embargo, durante mucho tiempo, especialmente en los días del rey David (año 1000 a.e.c.), Israel y Edom fueron enemigos. Lo mismo sucedió en el momento de la destrucción del primer Bet haMiqdash (Templo de Jerusalem, 586 a.e.c.), los edomitas se unieron a nuestros enemigos, los babilonios. La maldad y la crueldad indescriptible de los edomitas hacia los judíos se registra explícitamente en Tehilim, el Salmo ‘al neharot Babel (137: 7).

LOS EDOMITAS SE CONVIERTEN AL JUDAISMO

En la época de los Jashmonayim (150 a.e.c.), los edomitas se convirtieron al judaísmo, y muchos de ellos se integraron completamente al pueblo judío, lucharon en sus filas y compartieron su mismo destino. Pero este no fue el caso de Herodes. Su lealtad a los romanos era de la misma intensidad que su odio hacia los judíos. Herodes no solo colaboró plenamente con los romanos recaudando fuertes impuestos de los judíos, sino que también estableció templos paganos en varias ciudades de Israel, como Cesárea y otros lugares. Su mayor provocación fue colocar un águila de oro, el símbolo religioso y militar de Roma, en la puerta de entrada del Bet haMiqdash. Los rabinos alentaron a un grupo de jóvenes judíos a sacar el ídolo romano. Los jóvenes fueron capturados y llevados a Herodes. Flavio Josefo registra el diálogo que tuvo lugar en ese momento. Herodes les dijo: «¿Quién les ordenó destruir el águila?» Los jóvenes respondieron: «Las leyes de nuestros padres». Herodes les preguntó: “¿Y por qué parecen estar tan tranquilos y contentos? ¿No saben que los ejecutaré?». Los jóvenes judíos respondieron: «Lo sabemos, pero también sabemos que la vida eterna nos espera en el mundo venidero (‘olam haba). Herodes ordenó que ellos y sus cómplices, 40 jóvenes judíos, fueran ejecutados junto con dos grandes rabinos de Israel, quemándolos vivos en una hoguera pública.

DEL ESTADO VASALLO A PROVINCIA ROMANA

En el año 6 de la era común, 10 años después de la muerte de Herodes, Augusto, el primer emperador romano, abolió la monarquía «judía» y convirtió a Judea en una provincia romana. Es decir, desde ese momento, no habría más reyes o gobernadores judíos y Judea estaría directamente bajo la jurisdicción del emperador de Roma. Esto también significaba que la religión oficial de Roma se establecería más sólidamente en Judea. Los romanos, como los griegos 200 años antes, esperaban ahora que los judíos abandonaran su religión y adoptaran a los dioses romanos, «como lo hacía gustosamente todo el resto del imperio». Y desafortunadamente, como ya había sucedido en los tiempos del Imperio griego, muchos judíos acaudalados traicionaron su fe y a sus hermanos, para obtener exenciones de impuestos y otros beneficios que les fueron otorgados por colaborar con los romanos.

Para peor, ahora que Judea era una provincia romana, los romanos sentían que tenían el derecho de nombrar al sacerdote que serviría como el Sumo Sacerdote (Cohen Gadol) en el Bet haMiqdash. Entre otras cosas, esto significaba que los romanos tenían acceso ilimitado para robar del Bet haMiqdash sus valiosos artículos hechos de oro y plata (kele haqodesh). El conocido prefecto romano Poncio Pilato (26-36 de la era común), por ejemplo, robó valiosos artefactos del Bet haMiqdash y con esos fondos construyó un acueducto en Jerusalem.

Este nuevo escenario se estaba volviendo cada vez más insoportable, y una nueva idea, desesperad y casi suicida, comenzó a fermentar en las mentes y los corazones de los judíos: debemos rebelarnos contra el Imperio Romano y recuperar nuestra autonomía política y religiosa, antes de que el judaísmo desaparezca. Los ecos de una rebelión imposible contra el ejército más poderoso de la historia de la humanidad se podían sentir en el aire de Yerushalayim…

LOS ROMANOS Y LA RELIGIÓN JUDÍA

Judea (יהודה = Israel) dejó de ser un estado vasallo y fue convertida en provincia romana por el emperador Augusto. Al igual que los griegos 100 años antes, Roma trató de acabar con el judaísmo e imponer su culto. Los judíos obviamente resistieron. Pero los romanos, que eran tolerantes con otros pueblos paganos, no aceptaban la religión judía. Nunca entendieron la “cláusula de exclusividad” del monoteísmo: por qué los judíos eran tan “arrogantes” y no estaban dispuestos a aceptar otros dioses en su Templo junto con su propio Dios, como lo hacían todos los demás pueblos del mundo. Además, para los romanos el judaísmo era excesivamente aburrido: imponía reglas y límites. Mientras que las otras religiones consistían en socializar, entregarse a la glotonería y a la embriaguez y, sobre todo, a normalizar la promiscuidad, haciéndola parte de los ritos religiosos.

LA PRUEBA DE CALÍGULA

La presión para persuadir a los judíos a abandonar su ya obsoleta y aburrida religión era incesante. Y en un momento se tornó peligrosa. Esto ocurrió en los tiempos de Calígula, que gobernó el imperio entre los años 37 y 41 de la era común. Calígula fue probablemente el peor emperador de la historia romana y cruzó los límites de la sanidad cuando se proclamó a sí mismo “dios” y demandó ser adorado como tal. Su obsesión narcisista lo llevó a hacer cortar las cabezas de las estatuas de los otros ídolos romanos y reemplazarlas por su propio busto. En Roma construyó dos templos dedicados a su culto. Y también quiso poner a prueba su divinidad con el examen más riguroso: el de los judíos. Primero mandó erigir y colocar su estatua en las sinagogas de Alejandría, donde había una importante comunidad judía. Los judíos se opusieron con vehemencia, e incluso el procurador romano Flacus (o Flaco) se negó a obligar a los judíos a erigir estatuas de Calígula. Pero Calígula reaccionó destituyendo a Flacus de su puesto y ejecutándolo.

¿CALÍGULA EN JERUSALEM?

La siguiente historia está relatada por el famoso historiador judío Filón de Alejandría  (37 – 100 de la era común). Filón cuenta que Calígula envió una orden para que se construyeran estatuas suyas y fueran instaladas en todo Judea. Los judíos decidieron resistir. Calígula envió entonces a su mejor hombre para esta misión: el Procurador de Siria, Petronio, y le aportó dos legiones del ejército romano —más de 10,000 soldados— para llevar a cabo la tarea, cueste lo que cueste. Petronio desembarcó en el puerto de Aco y allí fue interceptado por una delegación de decenas de miles de judíos que habían llegado desde todos los confines de Israel. Le explicaron a Petronio que la Torá prohíbe terminantemente esculpir imágenes de nuestro propio Dios y, obviamente, de un ídolo humano, y que adorar o incluso erigir estatuas de Calígula constituiría el acto más ofensivo en nuestra religión. “¿Estáis preparados entonces para enfrentaros a una guerra con el emperador romano?” preguntó Petronio. A lo que los judíos le respondieron: “Si el emperador persiste en su deseo de erigir sus estatuas, deberá matar primero a la totalidad de la nación judía. Ningún judío va a dejar de sacrificar su vida para evitar esta afrenta.” Acto seguido, todos los judíos se presentaron ante Petronio, con sus esposas y sus hijos, desnudaron sus cuellos y le dijeron que estaban dispuestos a defender el honor del Dios de Israel con sus propias vidas. Petronio, conmovido por la convicción de los judíos, trató de postergar al máximo la ejecución de su misión. A finales del año 40, cuando ya no pudo ganar más tiempo, escribió una carta a Calígula tratando de disuadirlo. Enojadísimo, Calígula le ordenó a Petronio quitarse la vida y redobló su apuesta con los judíos: mandaría construir su estatua en Roma y la llevaría personalmente a Jerusalem para ser erigida en el Gran Templo judío de Jerusalem. Y entonces ocurrió un gran milagro: el 24 de enero del año 41, Calígula fue asesinado en una histórica conspiración organizada por su propia guardia imperial, y la pesadilla que podía habernos llevado al final, gracias a Dios terminó (Petronio no llegó a suicidarse). Los judíos nos mantuvimos unidos y firmes en nuestros principios, y HaShem estuvo de nuestro lado.

CLAUDIO Y LOS JUDÍOS

El nuevo emperador romano, Claudio (41-54 EC), fue un poco mejor con los judíos. Restauró la autonomía de Judea y en el año 41 les permitió a los judíos tener su propio rey, Agripas. Agripas (llamado por los historiadores “Herodes Agripa I”) era muy respetuoso de la Torá y de sus leyes y protegió al Bet haMiqdash. Su reinado fue recordado por los judíos como muy positivo y favorable. Pero duró muy poco. Agripas murió en el año 44. Luego de la muerte de Agripas comienza un período muy amargo y difícil para Am Israel, que culminó con la destrucción del Bet haMiqdash en el año 68.

Continuará




Carne y vino durante los 9 días

“Cuando comienza el mes de Ab, minimizamos nuestra alegría” 

Los primeros días del mes de Ab deben ser dedicados a prepararnos para el duelo por la destrucción del Bet haMiqdash y por otros tristes acontecimientos que recordamos en el 9 de Ab. Con esta finalidad, minimizamos nuestra alegría evitando celebraciones (casamientos, compromisos) y también nos abstenemos del consumo de carne y vino. ¿Por qué carne y el vino? Porque se ofrecían en el Bet haMiqdash como parte de los sacrificios animales diarios (qorbanot) y las libaciones (nisujin), de manera que al abstenernos de estos alimentos expresamos nuestro anhelo por ver al Bet haMiqdash reconstruido en nuestros días.

La Mishná en Taanit (26b) menciona la prohibición de comer carne y beber vino en la Se’udat haMafseqet, es decir, durante la comida justo antes de que comience el ayuno de Tisha Beab. Y esta es la costumbre de los judíos del Yemen hasta el día de hoy: evitan comer carne y beber vino sólo durante la comida antes del ayuno.

Con el tiempo, la mayoría de las comunidades judías extendieron la restricción de comer carne y beber vino durante un período de tiempo más largo. El Shulján Aruj (551:9) menciona tres costumbres diferentes: abstenerse de carne y el vino 1.desde el 17 de Tamuz. 2. desde el comienzo del mes de Ab. 3. sólo durante la semana del 9 de Ab (.

En las siguientes líneas vamos a explicar las tradiciones más aceptadas en este tema.

CARNE

En la mayoría de las comunidades Sefaradíes la tradición es evitar comer carne desde el principio del mes de Ab. El rabino Obadia Yosef z”l menciona que en la mayoría de las comunidades sefaradíes la restricción de la carne comienza sólo después de Rosh Jodesh .  En las comunidades Ashkenazíes, y en algunas comunidades Sefaradíes (en Yerushalayim, por ejemplo), se evita comer carne también durante el día de Rosh Jodesh siguiendo la tradición del Ari z”l (Peniné Halajá). Algunas comunidades sirias (shmami, Damasco) siguen la costumbre de privarse de carne solamente durante la semana de Tish’a beAb.

La restricción de la carne incluye también evitar el consumo de aves (pollo, pavo, etc.). El consumo de pescado está permitido durante los nueve días.

Estas restricciones no se aplican en Shabbat, por el contrario, durante Shabbat debemos comer carne para celebrar al Séptimo Día.

Una persona que está enferma o débil, o una mujer durante los primeros treinta días después de dar a luz, pueden comer carne en estos días. Los rabinos aconsejan que en estos casos, si es posible, se consuma pollo en lugar de carne roja.

Los niños no están sujetos a la restricción de la carne. Pero el Rab Obadia Yosef recomienda que un año antes del Bar o Bat Mitsva, una vez que los niños están capacitados para entender mejor el significado del luto por el Templo, también deben evitar comer carne.

Si una Se’udat Mitsva, por ejemplo un Berit Milá, se lleva a cabo durante estos días, se permite servir carne en la comida. En el pasado reciente, en muchas comunidades no se servía carne en estas celebraciones porque la Shejitá, la matanza kosher de animales, se suspendía una vez que el mes de Ab comenzaba, y la carne fresca, por lo tanto, no se podía conseguir.

VINO
La costumbre Ashkenazi es abstenerse también de beber vino durante los nueve días. Los sefardíes tienen tres tradiciones diferentes. 1. Hay quienes incluyen el vino de restricción de los Nueve Días. 2. Hay aquellos que evitan el vino solo durante la semana de Tish’a beAb. 3. Hay comunidades  que no incluyen en absoluto la restricción del vino durante los Nueve Días. La tradición de la comunidad Siria y otras comunidades Sefaradíes es  abstenerse de comer carne y beber vino una vez que comienza el mes de Ab, con excepción de Rosh Jodesh Ab y Shabbat. Otras bebidas alcohólicas, como la cerveza, no están prohibidas durante los nueve días.

CORTARSE EL PELO Y AFEITARSE
La costumbre Ashkenazi es prohibir afeitarse y cortarse el cabello durante las tres semanas. En la mayoría de las comunidades sefardíes, los hombres evitan afeitarse y cortarse el cabello solo durante la semana de Tish’a beAb. Esta es la opinión de Shulchan Arukh. En algunas comunidades sefardíes, los hombres no se cortan el pelo desde Rosh Jodesh Ab, pero se les permite afeitarse hasta la semana de Tish’a BeAb. Las mujeres no están sujetas a estas restricciones respecto a cortarse o arreglarse el cabello. Cada persona debe seguir la tradición de su comunidad.

LOS 9 DIAS SE CUENTAN DESDE ESTA NOCHE, 5 de  DE AGOSTO HASTA FINALIZADO EL DIA DE TISHA BEAB, MARTES 13 DE AGOSTO

Consulte con el rabino de su comunidad sobre la tradición y las costumbres a seguir. 




El Rab Portaleone (1542-1612) y el programa de estudios de Torá de 4 horas diarias

SUS PRIMEROS AÑOS
El rabino Abraham Portaleone (אברהם משער אריה, 1542-1612) nació en la ciudad de Mantua (Mantova), Italia. La familia del rabino Abraham se encontraba en una buena posición económica y esto les permitía, entre otras cosas, brindar a los hijos la mejor educación posible, tanto en Torá como en estudios seculares. El joven Abraham comenzó a estudiar Torá con su padre, como era la tradición en esos tiempos. Luego, su padre contrató para él tutores privados que eran grandes luminarias de Torá, como el rabino Moshé Kazés y el rabino Ya’aqob MiPano. También estudió en profundidad los libros e ideas de Maimónides con el rabino Yosef Sinai. Su ordenación rabínica le fue otorgada por su mentor, el rabino Abraham Provenzal, quien fue también su constante fuente de inspiración (רבו המובהק). Con él, subraya el rabino Portaleone, «tuve el mérito de estudiar Guemará», es decir, el Talmud. Aparentemente, esta observación parece ser un énfasis innecesario, a menos que recordemos que las interminables persecuciones que los judíos tuvieron que soportar en la Europa cristiana incluían la confiscación y la quema de cada copia del Talmud que la Iglesia y sus oficiales pudieron encontrar. En 1553, por ejemplo, los inquisidores confiscaron todos los ejemplares del Talmud, y en Rosh HaShanah de ese año (9 de septiembre) el Talmud y muchos otros libros judíos fueron quemados en el Campo dei Fiori. En 1559 por orden de Pablo IV, uno de los Papas más antisemitas de todos los tiempos, los judíos tenían que entregar su Talmud o arriesgarse a ser expulsados ​​y sus propiedades confiscadas. De abril a mayo de ese año, la Iglesia quemó entre diez y doce mil volúmenes del Talmud. Por lo tanto, durante el resto del siglo XVI, no se pudo encontrar una edición completa del Talmud en ninguna parte de Italia.
 
TORA Y MEDICINA
Paralelamente a sus estudios de Torá, el joven rabino Portaleone estudió medicina. Para los rabinos sefaradíes e italianos, el ejercicio de la medicina era una profesión y una fuente de ingresos digna. La familia Portaleone ya contaba con cuatro generaciones de médicos. El propio rabino Provenzal le enseñó al joven Abraham los conceptos básicos: fisiología, ciencias y latín, el idioma de los estudios académicos. Después de tres años de estudios intensivos, el rabino Portaleone recibió su título de Doctor en Medicina de la Universidad de Pavía, una ciudad cercana a Milán, a la edad de 21 años (¡sic!). En su libro Shilté haGuibborim afirma que incluso durante esos años que se dedicó a la medicina intensivamente, nunca dejó pasar un día sin estudiar Tora. Y atribuye su constancia en el estudio de la Torá a la inspiración del rabino Abraham Provenzal. A la edad de 24 años, recibió su licencia para ejercer la medicina de manos de 35 médicos en la ciudad de Mantua. Al principio trabajó a las órdenes de su padre en su consultorio médico y poco a poco lo fue reemplazando, ya que su padre no gozaba de buena salud. En aquellos días, los médicos judíos tenían prohibido tratar a pacientes no judíos, a menos que tuvieran un permiso especial. En 1573, el Papa Gregorio XIV le concedió al Rab Portaleone una dispensación especial para atender pacientes cristianos. También fue nombrado médico de don Guglielmo Gonzaga, duque de Mantua, y a petición suya escribió dos tratados de medicina: el más conocido es un libro sobre las propiedades curativas del oro. A lo largo de su vida, también se desempeñó como Mohel de la comunidad y en su registró menciona la circuncisión de 360 ​​bebés. También era el médico jefe de la comunidad judía y trataba sin cargo a los miembros necesitados de la comunidad.
 
AÑORANDO EL BET HAMIQDASH
A la edad de 62 años, el rabino Portaleone contrajo hemiplejia, la parálisis de medio cuerpo. Pasó nueve meses postrado en la cama. Cuando finalmente se recuperó, comenzó a escribir su obra maestra, el libro “Shilte haGuiborim”. Este texto fue escrito como una guía de oración y estudio de la Torá para sus tres hijos (dos de ellos también fueron médicos), y la mayor parte de los 90 capítulos del libro están dedicados al Bet haMiqdash, el Templo Sagrado de Jerusalem, ya que las oraciones que recitamos diariamente son en realidad en lugar de los sacrificios que se ofrecían en el Templo. El autor describe la construcción y la arquitectura del Templo, los utensilios que allí se usaban, los Servicios Divinos: los sacrificios, el incienso, etc. Shilte haGuibborim es quizás el libro más completo jamás escrito sobre el Gran Templo de Yerushalayim. Es prácticamente una enciclopedia de todo lo que uno necesita saber sobre el Bet HaMiqdash. Además, el autor enriquece nuestro conocimiento comparando cada tema con información científica, técnica e histórica contemporánea, mostrando que la Torá se anticipó al conocimiento de su época por siglos o milenios. El libro describe, por ejemplo, los diferentes cánticos que cantaban los levitas y los instrumentos musicales que se empleaban en el Templo; gemología y mineralogía para identificar las piedras que solía usar el Cohen Gadol. Mi parte favorita son los once capítulos (78-88) que dedica a explorar e identificar una por una todas las plantas y especies utilizadas en el Quetoret (incienso).
 
MAAMADOT
En los tiempos del Bet HaMiqdash, se ofrecían diariamente sacrificios e incienso. Estas tareas eran llevadas a cabo por los Cohanim y los Leviim. Había 24 guardias de Sacerdotes que servían en el Templo por dos semanas cada año. Estas guardias de Cohanim se llamaban Mishmarot. Mientras estos sacrificios se realizaban en el interior del Templo en la parte exterior del Templo (ver imagen principal) y en varios pueblos en todo el territorio de Israel, un grupo selecto de voluntarios (también divididos en 24 guardias), en su mayoría israelitas, pero también Cohanim y Levitas, participaban de un Servicio Divino diferente: dedicando unas horas al día a la oración intensa, al ayuno y al estudio de la Torá: estudiando cada día de la semana en un texto diferente Estos grupos eran conocidos como Ma’amadot (ver más información aquí). La pregunta que queda es: ¿Hay algo que podamos hacer en nuestros días para compensar por las Mishmarot y los Ma’amadot del Bet haMiqdash? Si bien los sacrificios ya no se pueden ofrecer porque el Templo ya no existe, siguiendo la idea de los Rabinos, nuestras oraciones–Shajarit, Minjá, Arbit– “compensan” estos sacrificios. Y por el otro lado los Ma’amadot pueden ser «recreados» a través de un programa de estudio, un curriculum de Tora, con textos que sean recitados y estudiados todos los días. El autor exhorta a sus hijos y a sus lectores a adoptar un régimen de cuatro horas de estudio de la Torá, al que apropiadamente llama: Ma’amadot. Este programa incluye: Versículos bíblicos de la Parashá de la semana con su traducción aramea (שמו»ת), textos de los Profetas, las Escrituras (Ketubim), la Mishná, el Talmud, el Midrash y el Zohar. A diferencia del famoso libro Joq LeIsrael, el programa diario del rabino Portaleone se divide en tres sesiones diarias: la primera sesión, que debe durar unas dos horas, se estudia por la mañana (Shajarit). La segunda sesión, alrededor de treinta minutos, por la tarde (Minjá). Y la sesión nocturna, que debe durar una hora y media, cuando uno dice Arbit. Según el rabino Portaleone, estas cuatro horas –la sexta parte de nuestro día– es el tiempo mínimo que un individuo judío debe dedicar al estudio de la Torá.
 
Presentamos aquí un texto del libro Shilté haGuibborim con el programa de estudio correspondiente al martes de la semana de Parsahat Terumá, sesión nocturna.
 
 



3. La estatua de Calígula y los judíos

LOS ROMANOS Y LA RELIGIÓN JUDÍA 

La semana pasada explicamos cómo Judea (יהודה = Israel) dejó de ser un estado independiente y fue convertida en provincia romana por el emperador Augusto. Al igual que los griegos 100 años antes, Roma trató de acabar con el judaísmo e imponer su culto. Los judíos obviamente resistieron. Pero los romanos, que eran tolerantes con otros pueblos paganos, no aceptaban la religión judía. Nunca entendieron la “cláusula de exclusividad” del monoteísmo: por qué los judíos eran tan “arrogantes” y no estaban dispuestos a aceptar otros dioses en su Templo junto con su propio Dios, como lo hacían todos los demás pueblos del mundo.  Además, para los romanos el judaísmo era excesivamente aburrido: impone reglas y límites. Mientras que las otras religiones consistían en socializar: entregarse a la glotonería y a la embriaguez y, sobre todo, a normalizar la promiscuidad, haciéndola parte de los ritos religiosos.

LA PRUEBA DE CALÍGULA 

La presión para persuadir a los judíos a abandonar su ya obsoleta y aburrida religión era incesante. Y en un momento se tornó peligrosa.   Esto ocurrió en los tiempos de Calígula, que gobernó el imperio entre los años 37 y 41 de la era común. Calígula fue probablemente el peor emperador de la historia romana, y cruzó los límites de la sanidad cuando se proclamó a sí mismo “dios”y demandó ser adorado como tal.  Su obsesión narcisista lo llevó a hacer cortar las cabezas de las estatuas de los otros ídolos romanos y reemplazarlos por su propio busto. En Roma construyó dos templos dedicados a su culto. Y también quiso poner a prueba su divinidad con el examen más riguroso: el de los judíos.  Primero mandó a erigir y colocar su estatua en las sinagogas de Alejandría, donde había una importante comunidad judía. Los judíos se opusieron con vehemencia, e incluso el procurador romano  Flacus (o Flaco), se negó a obligar a los judíos a erigir estatuas de Calígula. Pero Calígula reaccionó destituyendo a Flacus de su puesto y ejecutándolo.

¿CALÍGULA EN JERUSALEM?

La siguiente historia está relatada por el famoso historiador judío Flavio Josefo (37 – 100 de la era común ). Josefo cuenta que Calígula envió una orden para que se construyeran estatuas suyas y fueran instaladas en todo Judea.  Los judíos decidieron resistir.   Calígula envió entonces a su mejor hombre para esta misión: el Procurador de Siria, Petronio, y le aportó dos legiones del ejército romano — más de 10.000 soldados– para llevar a cabo la tarea, cueste lo  que cueste. Petronio desembarcó en el puerto de Aco y allí fue interceptado por una delegación de decenas de miles de judíos que habían llegado desde todos los confines de Israel.  Le explicaron a Petronio que la Torá prohíbe terminantemente esculpir imágenes de nuestro propio Dios, y obviamente de un ídolo humano, y que adorar o incluso erigir estatuas de Calígula constituiría el acto más ofensivo en nuestra religión. “¿Estáis preparados entonces para enfrentarse a una guerra con el emperador romano?” preguntó Petronio. A lo que los judíos le respondieron: “Si el emperador persiste en su deseo de erigir sus estatuas, deberá matar primero a la totalidad de la nación judía. Ningún judío va a dejar de sacrificar su vida para evitar esta afrenta. “   Acto seguido, cuenta Josefo, todos los judíos se presentaron ante Petronio, con sus esposas y sus hijos, desnudaron sus cuellos y le dijeron que estaban dispuestos a defender el honor del Dios de Israel con sus propias vidas.    Petronio, conmovido por la convicción de los judíos, trató de postergar al máximo la ejecución de su misión. A finales del año 40, cuando ya no pudo hacer más tiempo, escribió una carta a Calígula tratando de disuadirlo.  Enojadísimo, Calígula le ordenó a Petronio quitarse la vida y redobló su apuesta con los judíos: mandaría a “construir su estatua en Roma y la llevaría personalmente a Jerusalem para ser erigida en el Gran Templo judío de Jerusalem”. Y entonces, ocurrió un gran milagro: el 24 de enero del año 41, Calígula fue asesinado en una histórica conspiración organizada por su propia guardia imperial, y la pesadilla que podía habernos llevado al final, finalmente terminó (y Petronio no llegó a suicidarse).  Los judíos nos mantuvimos unidos y firmes en nuestros principios, y HaShem estuvo de nuestro lado.

CLAUDIO Y LOS JUDIOS

El nuevo emperador romano, Claudio. (41-54 EC), fue un poco mejor con los judíos.   Restauró la autonomía de Judea y en el año 41 les permitió a los judíos tener su propio rey Agripas.  Agripas (llamado por los historiadores “Herodes Agripa I”) era muy respetuoso de la Torá y de sus leyes y protegió al Bet haMiqdash. Su reinado fue recordado por los judíos como muy positivo y favorable.  Pero duró muy poco…. Agripas murió en el año 44. Luego de la muerte de Agripas comienza un periodo muy amargo y difícil para Am Israel, que culminó con la destrucción del Bet haMiqdash en el año 68.




2. Herodes, el rey no judío de Judea

HERODES, REY DE JUDEA

Anteriormente, escribimos sobre el proceso que llevó a Judea (Israel) a convertirse en un estado vasallo del Imperio Romano (ver aquí)  . En esta nueva situación, el emperador romano nombró un “Rey” para gobernar sobre Judea. La lealtad de estos Reyes vasallos era principalmente hacia Roma, y ​​no hacia sus hermanos judíos. El más conocido de estos reyes fue sin duda Herodes (años 37 al año 4, antes de la era común). La familia de Herodes era originalmente edomita. En este sentido, los romanos se aseguraban la lealtad del monarca al elegir un rey que, si bien había nacido en Judea, no era completamente judío.

La historia de los edomitas y su relación con Am Israel es bastante compleja. Edom descendía de Esav, el hermano de Ya’aqob. Esto normalmente significaría que los judíos y los edomitas deberían ser aliados cercanos. Sin embargo, durante mucho tiempo, especialmente en los días del rey David (año 1000 a.e.c ), Israel y Edom fueron enemigos. Lo mismo sucedió en el momento de la destrucción del primer Bet haMiqdash (Templo de Jerusalem, 586 a.e.c), los edomitas se unieron a nuestros enemigos, los babilonios. La maldad y la crueldad indescriptible de los edomitas hacia los judíos se registra explícitamente en Tehilim, el Salmo ‘al neharot Babel (137: 7).

LOS EDOMITAS SE CONVIERTEN AL JUDAISMO

En la época de los Jashmonayim (150 a. C.), los edomitas se convirtieron al judaísmo, y muchos de ellos se integraron completamente al pueblo judío, lucharon en sus filas y compartieron su mismo destino. Pero este no fue el caso de Herodes. Su lealtad a los romanos era de la misma intensidad que su odio hacia los judíos. Herodes no solo colaboró ​​plenamente con los romanos recaudando fuertes impuestos de los judíos, sino que también estableció templos paganos en varias ciudades de Israel, como Cesarea y otros lugares. Su mayor provocación fue colocar un águila de oro, el símbolo religioso y militar de Roma, en la puerta de entrada del Bet-haMiqdash. Los rabinos alentaron a un grupo de jóvenes judíos a sacar el ídolo romano. Los jóvenes fueron capturados y llevados a Herodes. Flavio Josefo registra el diálogo que tuvo lugar en ese momento. Herodes les dijo: “¿Quién les ordenó destruir el águila?” Los jóvenes respondieron: “Las leyes de nuestros padres”. Herodes les preguntó: “¿Y por qué parecen estar tan tranquilos y contentos? ¿No sabes que los ejecutaré? “. Los jóvenes judíos respondieron: “Lo sabemos, pero también sabemos que la vida eterna nos espera en el mundo venidero” (‘olam haba). Herodes ordenó que ellos y sus cómplices, 40 jóvenes judíos, fueran ejecutados junto con dos grandes rabinos de Israel, quemándolos vivos en una hoguera pública.

DEL ESTADO VASAL A UNA PROVINCIA ROMANA

En el año 6 de la era común, 10 años después de la muerte de Herodes, Augusto, el primer emperador romano, abolió la monarquía “judía” y convirtió a Judea en una provincia romana. Es decir, desde ese momento, no habría más reyes o gobernadores judíos y Judea estaría directamente bajo la jurisdicción del emperador de Roma. Esto también significaba que la religión oficial de Roma se establecería más sólidamente en Judea. Los romanos, como los griegos 200 años antes, esperaban ahora que los judíos abandonaran su religión y adoptaran a los dioses romanos, “como lo hacia gustosamente todo el resto del imperio”. Y desafortunadamente, como ya había sucedido en los tiempos del Imperio griego, muchos judíos acaudalados traicionaron su fe y a sus hermanos, para obtener exenciones de impuestos y otros beneficios que les fueron otorgados por colaborar con los romanos. 

Para peor, ahora que Judea era una provincia romana, los romanos sentían que tenían el derecho de nombrar al sacerdote que serviría como el Sumo Sacerdote (Cohen Gadol) en el Bet haMiqdash. Entre otras cosas, esto significaba que los romanos tenían acceso ilimitado para robar del Bet haMiqdash sus valiosos artículos hechos de oro y plata (kele haqodesh). El conocido prefecto romano Poncio Pilato (26-36 de la era común), por ejemplo, robó valiosos artefactos del Beth-haMiqdash y con esos fondos construyó un acueducto en Jerusalén.

Este nuevo escenario se estaba volviendo cada vez más insoportable, y una nueva idea (casi suicida) comenzó a fermentar en las mentes y los corazones de los judíos: debemos rebelarnos contra el Imperio Romano, y recuperar nuestra autonomía política y religiosa, antes de que el judaísmo desaparezca. Los ecos de una rebelión imposible contra el ejército más poderoso de la historia de la humanidad se podía sentir en el aire de Yerushalayim …

Continuará




1. ¿Cómo comenzó la destrucción de Jerusalem?

APRENDER DE LA HISTORIA

Estamos en un periodo de tres semanas, desde el 17 de Tamuz hasta el día 9 del mes de Ab (12 de agosto de 2024 a la noche), conocido en hebreo como “Ben haMetsarim”, que significa “Entre las tragedias”, en alusión a los trágicos acontecimientos que recordamos el 17 de Tamuz y el 9 de Ab. Estos son días en los que, como veremos más adelante, guardamos un grado de duelo que va creciendo a medida que nos acercamos al 9 de Ab, que es el día de duelo nacional del pueblo judío. Estos son también días de reflexión, no solo para conmemorar y recordar nuestra historia, sino especialmente para aprender de los errores que cometimos en el pasado. La filosofía de nuestra Torá explica que hay una relación directa entre nuestro comportamiento religioso y el nivel de Protección Divina que merecemos, particularmente en el nivel colectivo, es decir, como pueblo. Como lo dice la Torá explícitamente en Parashat Bejuqotay (Levítico 26:14-46) y Perashat Ki-Tabó (28:15-69), cuando cumplimos nuestra parte del pacto y honramos nuestro compromiso con Dios, el Todopoderoso honra Su parte del pacto protegiéndonos contra nuestros enemigos.

CUANDO LOS HERMANOS SE PELEAN…

Cuando nuestros Sabios analizaron, por ejemplo, qué fue lo que llevó a la destrucción del Segundo Templo (año 68 de la era común), no atribuyeron nuestra derrota al enorme poderío militar de los romanos. Los Sabios, en lugar de eso, enseñaron a “mirarnos al espejo” y a preguntarnos: ¿Qué hicimos mal para no merecer la ayuda Divina? En este caso, la respuesta que nos brindaron es muy específica: nuestro pecado fue “sinat jinam”. “Odio irracional entre hermanos”. Es decir, divisiones entre los propios judíos: sectarismo político, religioso, social. Algo que todavía no hemos superado. Esta intolerancia entre nosotros mismos es irracional y muy peligrosa porque las divisiones nos debilitan y quedamos expuestos a nuestros implacables enemigos. En realidad, todo lo que se necesita saber acerca de las desastrosas consecuencias de “sinat jinam” se puede aprender de la historia de dos hermanos, Yojanán Hircano y Yehudá Aristóbulo. Lo ocurrido con ellos 130 años antes de la destrucción de nuestro Templo desencadenó en realidad ese trágico evento.

UN POCO DE HISTORIA

Recordemos que en el año 141 aec, los judíos finalmente recuperamos nuestro estado independiente y por primera vez desde la época del Reino de Yehudá, teníamos nuestro propio “ejército judío” que era muy poderoso y famoso por la bravura de sus soldados. Este fue un periodo de unión y fortaleza entre los Yehudim. Y bajo el liderazgo de Shimón, el último sobreviviente de los hijos de Matitiyahu, gozamos de un periodo de paz y prosperidad, viviendo de acuerdo a nuestra Torá.

Todo cambió en el año 65 aec.

Yojanán Hircano y Yehudá Aristóbulo, los descendientes de Shimón, reclamaban el trono luego de la muerte de Alexander Yanai y no se podían poner de acuerdo. La enemistad y el odio entre estos dos hermanos se reflejaban también en sus seguidores y adeptos políticos que no dudaron en aliarse militarmente con pueblos no judíos para reforzar sus propios ejércitos. La situación era tan mala que el estado judío estaba al borde de una guerra civil por el odio entre estos dos hermanos y sus adeptos. En esos años, los romanos, que estaban creciendo militarmente, habían enviado al famoso comandante Pompeyo al Mediterráneo para proteger a sus barcos de los piratas que los atacaban y los saqueaban. Una vez en el Medio Oriente, Pompeyo vio que la situación política en Judea era muy frágil y decidió aprovecharse de la situación. Se ofreció para arbitrar entre los dos hermanos y decidir quién debería asumir el cargo. Los judíos, distraídos con sus sangrientas batallas internas, aceptaron la intermediación sin darse cuenta de que estaban cayendo en una trampa política devastadora, abriéndole las puertas a los romanos para apoderarse de Jerusalem. Con mucha astucia política, Pompeyo decidió que Yojanán, el menos poderoso de los dos hermanos, debía ser el nuevo monarca. No conforme con el veredicto, Aristóbulo reunió un ejército en Yerushalayim. Pompeyo, con el beneplácito de Yojanán, trajo a su ejército y comenzó una guerra civil que duró más de tres meses. Murieron más de 12.000 soldados judíos. Una vez vencido Aristóbulo, y con el ejército judío ya devastado, Pompeyo desplazó a Yojanán, se apoderó de la ciudad de Jerusalem y terminó así con el estado judío independiente. Los romanos se habían instalado en Jerusalem para quedarse, y nosotros, por nuestras luchas internas, les habíamos abierto las puertas.

Para más información sobre este periodo histórico, ver más abajo

Continuará

Halajot de las 3 semanas

Durante estas tres semanas, desde el 17 de Tamuz hasta el 9 de Ab, observamos ciertas restricciones de duelo. Estas costumbres difieren considerablemente de una comunidad a otra y se vuelven más estrictas a medida que nos acercamos al 9 de Ab.

Hay 4 niveles de duelo que guardamos:

  1. El primer nivel, el menos estricto, es desde el 17 de Tamuz (este pasado 23 de julio) hasta el comienzo del mes de Ab (5 de agosto).
  2. El segundo nivel es el duelo que guardamos desde el principio del mes de Ab hasta la semana del 9 de Ab.
  3. El tercer nivel de duelo es durante la semana del 9 de Ab, es decir, desde el domingo anterior (11 de agosto).
  4. El nivel más severo de duelo es el que observamos el día 9 de Ab propiamente dicho (12 de agosto a la noche hasta el 13 de agosto a la noche).

Presentamos aquí algunos ejemplos del primer nivel, es decir, desde este pasado domingo hasta el comienzo del mes de Ab:

Casamientos: Los rabinos del Talmud, Maimónides, el Shulján Aruj, etc., no mencionaron ninguna restricción respecto a la celebración de bodas durante los días antes del comienzo del mes de Ab. La antigua costumbre sefardí, por lo tanto, no limitaba la celebración de un casamiento entre el 17 de Tamuz y el comienzo del mes de Ab. La costumbre asquenazí, sin embargo, es suspender la celebración de casamientos a partir del 17 de Tamuz. En el presente, y para mantener un nivel de uniformidad en el tema de casamientos entre las dos comunidades, las congregaciones sefardíes también han adoptado la costumbre de suspender los casamientos en estos días.

Shehejeianu: El Shulján Aruj menciona que es procedente evitar el consumo de una fruta de temporada nueva, lo cual requiere la recitación de la bendición Shehejeianu, durante estas tres semanas. La costumbre sefardí (Rab Ovadia Yosef) y asquenazí (Peninei Halajá) es reservar la recitación de Shehejeianu por una fruta nueva para Shabbat.

Corte de cabello: La costumbre para la mayoría de los sefardíes es permitir cortarse el cabello o afeitarse hasta la semana de Tish’a BeAb. La tradición asquenazí (Ramá 551:4) y la costumbre de algunos judíos sefardíes es diferente: cortarse el pelo o afeitarse está prohibido desde el 17 de Tamuz hasta después de Tish’a BeAb (las restricciones de corte de cabello no se aplican a las mujeres).

TEXTO DE  WIKIPEDIA

Aristóbulo gobernó Judea durante cuatro años. Continuó con las conquistas de su padre Alejandro Janeo y buscó subyugar a los vecinos no judíos. Se hizo especialmente conocido por los barcos de guerra que colocó en las costas, que perseguían a los comerciantes y exigían el pago de impuestos. Antípatro (padre de Herodes), que residía en Jerusalén y pertenecía a una destacada familia idumea, se acercó a Yojanán (Hircano), que ocupaba la posición de “hermano del rey”, y le advirtió que Aristóbulo podría matarlo. En ayuda de Yojanán, reclutó a su aliado, el rey nabateo Aretas, y ambos salieron a luchar por Judea. Aristóbulo fue derrotado y se refugió en el templo. En el Talmud se conserva una historia de los días del asedio sobre cómo continuó la ofrenda de sacrificios:

“Cuando los reyes jasmoneos pelearon entre sí, Yojanán estaba afuera y Aristóbulo adentro. Cada día, los hombres de Aristóbulo bajaban dinares en una cesta y los de Yojanán les subían animales para los sacrificios. Había allí un anciano… que les dijo (a los hombres de Yojanán): ‘Mientras sigan con su trabajo no caerán en sus manos’. Al día siguiente, bajaron dinares en una cesta y ellos les subieron un cerdo. Cuando este llegó a la mitad del muro, clavó sus pezuñas en el muro e hizo temblar la tierra de Israel…”.

Mientras tanto, durante el prolongado asedio, en el año 65 a.C., llegó a la región de Siria el comandante romano Marco Emilio Escauro. Aristóbulo lo sobornó y por lo tanto lo apoyó. Con esta ayuda, Aristóbulo expulsó a Yojanán y a sus aliados árabes y los mató. Sus partidarios tomaron el control de Jerusalén, y él se estableció en la fortaleza de Alexandrion (en el valle del Jordán, al norte del Mar Muerto). Cuando Pompeyo, comandante de Escauro, llegó a Siria, los dos hermanos rivales fueron a Damasco y presentaron sus reclamaciones. Se cuenta que también llegó una tercera delegación, quizás de carácter fariseo, que no estaba contenta con la existencia de una monarquía en Judea y propuso restaurar la tradición del gobierno del sumo sacerdote. Pompeyo finalmente se inclinó hacia Yojanán. Según Josefo, esto se debió a que Aristóbulo era demasiado orgulloso para adularlo lo suficiente.

Aristóbulo, quizás porque comprendió hacia dónde soplaba el viento, o tal vez debido a su impulsividad, regresó a Jerusalén para defenderla, y provocó la ira de Pompeyo, quien marchó contra él. Al ver que su ejército era insuficiente en comparación con los romanos, prometió a Pompeyo grandes sobornos y entregar la ciudad en sus manos, junto con todas las fortalezas de Judea, pero sin cumplir con sus promesas. Pompeyo lo capturó. Sus partidarios intentaron defender la ciudad, pero el pueblo de Jerusalén, aterrorizado y dividido entre los partidarios de los dos hermanos, se rebeló y abrió las puertas al general romano. Los partidarios de Aristóbulo huyeron al Monte del Templo. Según Josefo, el monte estaba rodeado por un profundo foso que los romanos tuvieron dificultades para llenar, ya que los judíos se lo impedían. Sin embargo, en los sábados los judíos se abstenían de trabajar, y como resultado, los romanos lograron llenar el foso y penetrar en el monte.

Durante todo ese tiempo, el culto en el Templo continuó normalmente. Josefo escribe:

“Y muchos de los sacerdotes, al ver a los enemigos acercarse a ellos con espadas desenvainadas, no se atemorizaron, y permanecieron en sus puestos para servir a su Dios, y mientras derramaban la sangre del sacrificio y preparaban el incienso, fueron asesinados en sus altares, porque el servicio a Dios les importaba más que salvar sus propias vidas”.

Según su testimonio, murieron doce mil judíos, entre ellos algunos que “se arrojaron desde lo alto de las torres, y algunos enloquecieron al ver el desastre y prendieron fuego alrededor de la muralla y se quemaron vivos”.

Sin embargo, lo que más dolió al pueblo fue la profanación del Santo de los Santos. Pompeyo entró en él, el lugar donde solo se permitía entrar al sumo sacerdote en el Día de la Expiación, pero no se llevó los tesoros y renovó el culto como de costumbre. Nombró a Yojanán como sumo sacerdote.

Así, la disputa entre los hermanos puso fin al gobierno independiente Jasmoneo de Judea.

Adaptado de Wikipedia en hebreo, basado en la historia relatada por Flavio Josefo. (ver artículo completo en hebreo aquí   Aristóbulo II)




PINEJAS: Yehoshúa y el poder de la empatía

CARACTERÍSTICAS DE UN LIDER JUDIO
Cuando Moshé se entera que su vida está por acabar, le ruega a HaShem nombrar al sucesor adecuado para dirigir a Bené Israel. Y dice (Bamidbar 27:16) “Eloqe harujot lejol basar” (Dios, Tú que conoces los espíritus de cada ser vivo). El Midrash explica que Moshé imploró a HaShem que asignará a un líder con esa característica: un hombre “asher rúaj bo”, que pueda conocer el espíritu de todo ser vivo. Esto significa: un hombre que comprenda el carácter de cada individuo. El líder ideal de Israel debe ser paciente, con mente abierta y debe estar preparado para lidiar con diferentes tipos de personalidades. Con aquellos que necesitan una mano fuerte, y con aquellos que necesitan un enfoque más sensible. Con los que pueden escuchar una opinión distinta y con aquellos que presentan más resistencia al cambio. O con  aquellos que requieren explicaciones adicionales o una estrategia de persuasión no convencional.
EL MAESTRO
HaShem entonces, designa a Yehoshua como sucesor de Moshé. Yehoshua  era “un maestro” de la empatía, y entendía que hay diferentes tipos de inteligencias y que en el tema de la comunicación un líder debe adaptarse a los demás.  El futuro líder judío,  antes de reaccionar y enojarse,  se debe tomar el tiempo para entender las razones de la opinión del otro. Yehoshua era capaz de ponerse en la piel del otro y entender no solo lo que su interlocutor dice, sino lo que está tratando de decir.  En TODAS las relaciones humanas necesitamos de la empatía. De la capacidad de aceptar que a pesar de que todos venimos de los mismos ancestros, Adam y Eva, todos somos muy diferentes. Como dijeron nuestros Sabios  keshem shepartsufehem shonot… ”  del mismo modo que no hay dos personas con caras idénticas, tampoco existen dos personas con la misma forma de pensar o comunicarse (Berajot 5b)”.
LA MIOPIA:¿ES CONTAGIOSA?
La empatía es fundamental en un líder. Por empatía me refiero a la capacidad de percibir los sentimientos del otro e internalizarlos sin negarlos o ignorarlos. Es la capacidad de suspender por un momento nuestro propio punto de vista, y no juzgar el comportamiento de los demás de acuerdo a la forma en que “uno” siente o se comporta. No me puedo molestar con mi esposo si sus gustos respecto a la comida son diferentes a los míos. No puedo decirle a mi hija adolescente que es ridículo tener miedo de subirse a una montaña rusa en un parque de diversiones, solo porque yo no le tengo miedo a las alturas. Tenemos diferentes temperamentos, formas de percibir la vida, miedos, gustos y sensibilidades.  Todo el mundo ha vivido experiencias distintas en la vida que han afectado a sus personalidades. Mis lentes son personalizados.  A mí me ayudan a leer mejor y a ver mejor. ¡Pero mis anteojos no le sirven a los demás! De hecho, si alguien usa mis anteojos, ¡no va a poder ver!
PARENTING Y EMPATIA
En nuestro papel de padres, la empatía es absolutamente necesaria. Cualquier padre con más de un hijo sabe que los niños son muy diferentes entre sí, incluso cuando fueron criados en el mismo hogar y por los mismos progenitores. Nosotros, los padres, debemos prestar mucha atención y entender a cada uno de nuestros hijos según su personalidad e individualidad, con el fin de ser empático con sus necesidades, y saber cuál es el mejor enfoque a aplicar con cada uno de ellos en particular.  Comencemos por convencernos de que nuestros hijos son diferentes. ¡Cada uno tiene un espíritu distinto!
En hebreo llamamos al preescolar “Gan Yeladim”, literalmente  “un jardín de niños”, “o jardín de infantes”.  Pero, te preguntaste alguna vez, ¿por qué se llama “jardín”?  Porque a fin de brindar a los pequeños las bases correctas en los comienzos de su educación, hay que ser como un jardinero, que sabe que cada una de sus plantas tiene necesidades diferentes.  Algunas plantas necesitan agua una vez al día. Otras plantas, irónicamente, se marchitarán si las regamos a diario. Hay plantas que necesitan mucho sol, y otras, sombra. Al igual que las plantas, todos nuestros hijos necesitan atención. Pero esa atención debe ser personalizada. Adaptada a cada uno de nuestros hijos en particular.
Tenemos que ser para nuestros hijos lo que Yehoshúa fue para Am Israel: entender que cada uno de ellos tiene su propio universo mental.



BALAK: Palabras que hieren. Palabras que curan.

LA PERASHÁ DE LA SEMANA Y NUESTROS HIJOS

por Rabanit Coty Bitton

GUERRA DE PALABRAS
Balak, el rey de Moab, se siente amenazado por la presencia de Israel cerca de su tierra.   Él sabe que las armas convencionales no serán suficientes para combatir a este pueblo que cuenta con la ayuda de Dios. Balak decide entonces utilizar una estrategia más sofisticada. Contrata a Bil’am, un hechicero famoso por el poder de sus palabras. Bil’am puede pronunciar maleficios y palabras mágicas que supuestamente destruirá al enemigo. Nada más adecuado para derrotar a este pueblo que poderes no convencionales.    HaShem interviene y no le permite a Bil’am maldecir a Israel. Por el contrario, Bil’am se ve forzado a alabar y pronunciar bendiciones para Israel . Algunas de estas bendiciones son tan hermosas que las hemos incorporado a nuestras Tefilot diarias.  Como vemos, las palabras son muy poderosas. El ser humano fue dotado con la increíble habilidad del lenguaje.   Este regalo Divino nos permite comunicarnos unos con otros y expresar nuestras ideas, pensamientos y sentimientos.
HABLAR DE LOS DEMAS
Pero controlar nuestras palabras es una gran responsabilidad. El habla de una persona refleja su nivel intelectual y espiritual. Un individuo educado y refinado no usará las malas palabras y del lenguaje negativo o agresivo. Tenemos un gran número de Mitsvot en la Torá que nos advierte sobre el dolor que las palabras negativas pueden causar a los demás. Como padres debemos aprovechar cada oportunidad que tengamos para enseñar a nuestros hijos a mantenerse alejados del uso de un lenguaje tóxico. Por ejemplo, si escucho a mi hija hablar con sus amigas negativamente acerca de otra amiga, debo recordarle la prohibición del  Lashón haRá y los efectos destructivos de este terrible hábito. Obviamente, el proceso de enseñanza más poderoso sucederá cuando mis hijos observen que mi marido y yo, en nuestras conversaciones, nunca hacemos comentarios negativos sobre otras personas.
MALAS Y BUENAS PALABRAS
Pero no todo es cuidarnos de hablar mal. También hay que aprender a usar las buenas palabras. El discurso positivo es muy pero muy poderoso.  Pero hay gente que no sabe elogiar: solo criticar o atacar. El rey de Moab, y Bil’am son quizás el mejor ejemplo.  Balak tenía miedo de Israel y contrató a Bil’am para que maldijera al ejército judío, lo debilitara y así en la batalla lo podría vencer. La pregunta por el millón es:  Si Balak pensaba que Bil’am tenía superpoderes, y que con sus palabras podía afectar al ejército judío, ¿por qué no le pidió que bendijera a su propio ejército? ¿Por qué en lugar de maldecir a Israel no le pidió a Bil’am que bendijera a su pueblo Moab? Aparentemente,  Balak solo podía pensar en maldecir… Hay muchas personas que no pueden bendecir o elogiar: solo pueden criticar….
PALABRAS QUE SUBEN LA AUTOESTIMA
Nosotros, los judíos, somos diferentes. Cuando rezamos por Medinat Israel, por ejemplo,  lo primero que le pedimos a Dios es que bendiga a nuestros soldados, no que maldiga al enemigo. La Torá nos enseña que las buenas palabras, las bendiciones, los elogios, tienen un enorme poder que afecta positivamente a los demás. Cuando alguien está mal, se encuentra triste o deprimido, las palabras de apoyo de un amigo le dan ánimo, levantan su espíritu, lo curan. Lo mismo pasa con las palabras de agradecimiento y de reconocimiento hacia el esfuerzo que hacen los demás: con palabras positivas ayudamos a que los demás se sientan bien consigo mismos.  Hacer este tipo de Jesed con el prójimo ¡es tan sencillo! Como dice la Torá: כי קרוב אליך הדבר מאוד… Cumplir con la Torá es muy accesible. La posibilidad [de hacer el bien] “está en tu boca y en tu corazón” . ¡Con muy pocas palabras podemos hacer mucho bien!
¡DEJA YA DE JUGAR CON LA PELOTA!
Nuevamente, debemos enseñar a nuestros hijos con nuestro ejemplo. Así como los regañamos cuando hacen algo mal, debemos aprender a elogiarlos cuando hacen algo bien. El poder del elogio es increíble. ¡Y hay que utilizarlo en su máxima potencia!. Generalmente, a la hora de  corregir comportamientos negativos de nuestros hijos, solemos criticarlos. Cuando hacen algo mal, allí está mama o papá listos para regañarlos. ¿Pero, qué sucede cuando hacen algo bien? ¿Nos acordamos de elogiarlos?  Si nuestros hijos solamente reciben críticas, aunque sean justificadas, es muy posible que se sientan inadecuados o torpes. Y que a la larga sufran de baja autoestima. También es muy posible que en el futuro nos imiten y se conviertan en “criticones” de los demás. ¿Es eso lo que queremos para los seres que más amamos?  Debemos aprender a encontrar un balance entre la crítica constructiva, que como padres tenemos que ejercer, y el elogio: las palabras de aliento y reconocimiento a nuestros hijos, que los va a nutrir de autoestima y los va a convertir en personas de bien, que utilizan un lenguaje positivo hacia los demás.
SHABBAT SHALOM



I ❤️ ISRAEL: El derrotismo y los judíos

Derrotismo: Tendencia al pesimismo y la desconfianza respecto de las posibilidades de éxito o victoria.

EN EL DESIERTO

El pueblo judío está en el desierto, a pocos días de arribar a la tierra prometida. Dios le indica a Moshé que envíe 12 hombres a Israel a espiar y explorar el territorio y así poder planificar un plan de conquista de la manera más efectiva. Los espías regresan de su misión y muestran los frutos de Canaan a la gente, que queda encantada. Acto seguido ocurre lo que para Moshé era inconcebible: 10 de los 12 líderes comienzan a expresar un tremendo pesimismo acerca de inminente operación militar para conquista de la tierra que mana leche y miel: “¡No podremos conquistarla! Los que la habitan son muy fuertes. Son gigantes. Nosotros somos pequeños. Insignificantes como langostas. ¡No vamos a lograrlo!”.

Los dos líderes fieles a Moshé, Yehoshua y Caleb, intentan que el pueblo entre en razón y les ofrecen los siguientes argumentos: “No somos un pueblo más. Somos el pueblo de Dios. ¿Ya se olvidaron de Quién nos sacó de Egipto hace poco más de un año? ¿No se acuerdan de las 10 plagas? ¿No se dan cuenta de que Dios nos está guiando hacia allí y que Él nos ayudará a conquistar la tierra? ¡No teman! ¡ALÓ NAALÉ! ¡Vamos a poder conquistar la tierra!”.

La historia terminó mal… la gente se puso a llorar, a gritar y a hacer protestas y manifestaciones contra Moshé y Aharón. Yehoshua y Caleb tratan de calmar los ánimos , pero la turba no quiere escucharlos: querían apedrearlos. Era un momento muy delicado para el pueblo judío: luchaban por su futuro y el de sus hijos. Necesitaban mucho estímulo emocional. Y optimismo. Pero estos líderes hicieron todo lo contrario. Los contagiaron de derrotismo. Dios tuvo que intervenir directamente para evitar una sublevación colectiva. Hubo víctimas fatales. Dios castigó a esa generación de la peor manera posible: si no quieren ir a la tierra prometida, se tendrán que quedar acá hasta morir. Habrá que esperar 40 años: un cambio generacional. Fue una noche tan trágica que la recordamos en luto todos los años el 9 del mes de Ab: es el origen del día nacional de duelo del pueblo judío.

Por años me pregunté qué fue lo que motivó a los 10 espías a ser pesimistas. La Torá, fiel a su estilo, lo deja abierto para nuestra interpretación. Leí y escribí mucho al respecto. Al principio reconocí que me superaba. No lograba entender por qué ese pesimismo. Era ilógico, especialmente porque no había otra alternativa para el pueblo. No había un plan B. Si no luchaban para conquistar la tierra de Israel ¿qué iban a hacer? ¿Volver a Egipto? ¿Quedarse en el desierto?

En los últimos años me convencí de que era un tema psicológico: los espías estaban acomplejados. Tenían mente de esclavos. Tenían miedo y el pánico se viralizó. Lo describí en detalle en un artículo que llamé: “El miedo a la libertad”. Lo pueden ver más abajo.

EN LA KENESET

El lunes pasado llegué a Israel. Y como me ha sucedido anteriormente, el presente del pueblo judío me está ayudando a comprender o a ensayar una nueva interpretación al pasado bíblico basado en el presente de Israel. Lo intento una vez más.

Quizás lo de los 10 espías no era miedo. No fue sin querer. No tenían mente de esclavos sino ambiciones de poder. Los 10 líderes representaban la oposición a Moshé. La coalición anti-Moshé. רק לא משה No querían que Moshé siguiera a la cabeza del pueblo. Querían derrotarlo y apoderarse del gobierno. Armar una coalición dirigida por ellos. El primer objetivo era sacar a Moshé. Acusarlo de que está guiando al pueblo a la perdición y no sabe lo que hace. Que Moshé solo busca su gloria personal y perpetuarse en el poder… Si lograban desalentar a la gente y convencerlas de que el plan de Moshé, conquistar Israel, iba a fallar, el pueblo se volvería contra Moshé, lo cual sucedió. O Moshé renunciaría por agotamiento emocional, lo cual estuvo a punto de pasar. Y si a alguien esta interpretación le resulta anacrónica, antojadiza o tendenciosa, recuerden lo que se viene la próxima semana: Koraj, que junto a los “Rubenitas” —los descendientes del hijo mayor de Jacob Abinu, que sentían que la élite debía manejar las cosas del país— desafían abiertamente el liderazgo de Moshé. Allí la rebelión política se hizo totalmente explícita.

DERROTISMO VIRALIZADO

¡Qué hermoso que está Israel! Es verdad que este año hay menos turismo. Pero en Yerushalayim no se notan las tensiones. La vida sigue normal. La economía pujante. Los precios de las propiedades no bajan, lo cual es un indicador muy fiel de una macroeconomía sana. Los precios están más caros que el año pasado. Pero el aumento del costo de vida es menor, mucho menor, que el que experimentó el último año Nueva York. O Buenos Aires.

El pueblo de Israel está muy unido. Primero está unido en el duelo. En llorar a lágrima partida por los valientes soldados, los héroes de Israel, que están sacrificando sus vidas en esta guerra. Miles o decenas de miles de personas llegan a los funerales. A honrar con su presencia a sus héroes nacionales y a sus familias.

La mayor parte del pueblo también está unido por el optimismo. Porque comprenden la magnitud de la tremenda victoria del ejército de Israel en Gaza. Los más optimistas y entusiasmados son los propios soldados que vienen de Gaza y vieron con sus propios ojos los increíbles logros militares del ejército, la destrucción de Hamás y la desmoralización del enemigo. VER AQUÍ.  https://conta.cc/4ewM2QK

Pero hay otras voces. Especialmente en los medios de comunicación. Calculo que no serán menos de 10 de un total de 12 medios de comunicación que representan al pesimismo deliberado de los espías del desierto. Y lamentablemente contagian su derrotismo a la gente. Hay un grupo de gente muy ruidoso que organiza manifestaciones, incendian neumáticos, cortan las calles y promueven la anarquía. Ese grupo promueve la creación de un estado palestino. Que al igual que volver a Egipto o quedarse en el desierto, es una idea suicida. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué objetivo tienen? ¿Es un derrotismo psicológico o inconsciente, o está motivado políticamente? Si me dejo llevar por la interpretación que presenté de los 10 espías, es posible que el plan sea: sembrar el pesimismo, para derrocar al gobierno y apoderarse del mismo.

DIME QUÉ CANAL ESCUCHAS Y TE DIRÉ CÓMO PIENSAS

Desde que llegué, me he transformado en un agente publicitario sin goce de sueldo del canal 14 y de la radio Galei Israel: dos medios de comunicación optimistas (=optimistas realistas) que representan el espíritu de Yehoshua y Caleb. Le repito una y otra vez a mis familiares, amigos y hasta a los conversadores taxistas de Yerushalayim: ¡Cambien de canal! Literalmente. No escuchen el Canal 12 o el 13. Escuchen y lean el canal 14. Aquí tienen el dato: www.now14.co.il. No lean Haaretz o Yediot Ajaronot. No escuchen a aquellos que al mejor estilo derrotista de los espías del desierto, y con las mismas intenciones políticas, publicaron —irresponsablemente y sin evidencia— que van a haber 15.000 muertos en la inminente guerra con el Líbano ח“ו. Y todo para desalentar al pueblo, crear derrotismo, y tratar de ganar poder.

No permitamos que el derrotismo sin razón se repita.

LAS DOS CARAS DE LA FE

Yehoshua y Caleb representan la verdadera EMUNÁ en todas sus dimensiones. EMUNÁ significa fe en Dios, pero también significa convicción y firmeza personal. Una vez me lo explicó en persona el rabino Eliezer Ben David, z”l. Primero me preguntó: “¿En quién tenía fe Abraham Abinu, el hombre que cambió el mundo?”. Y yo le contesté con ingenuidad: “Abraham tenía fe en Dios”. “Obviamente”, dijo el Rab Ben David “pero primero tenía fe en sí mismo. No puedes cambiar el mundo si no tienes primero una fuerte dosis de autoestima”. Brillante. La fe en uno mismo es un prerequisito para una fe realizadora, activa.

Abraham era exactamente lo opuesto a un derrotista. Y practicaba esa fe que comienza por la fe en uno mismo. Era la que les faltaba a la generación que salió de Egipto. Es lo que necesitamos en Israel.

En el desierto, los judíos escuchamos las voces pesimistas, nos dejamos llevar por el derrotismo y lo pagamos muy caro. Tengamos fe en AM ISRAEL, en los soldados de Israel y en el Dios de Israel. Como dijeron Yehoshua y Caleb:

” … a toda la congregación de los hijos de Israel: ‘La tierra que exploramos es muy, muy buena. El Creador nos quiere, y nos llevará a esta tierra y nos concederá esa tierra que mana leche y miel. ¡Solo no se rebelen contra Dios, y no teman a los pueblos que habitan en la tierra, ¡porque ellos serán pan para nosotros [como se dice en Argentina: “son pan comido” Y.B.]! …Dios está con nosotros. ¡No tengan miedo!”

BAMIDBAR 14:8-10

ויאמרו אל כל עדת בני ישראל לאמר הארץ אשר עברנו בה לתור אתה טובה הארץ מאד מאד

אם חפץ בנו ה‘ והביא אתנו אל הארץ הזאת ונתנה לנו ארץ אשר הוא זבת חלב ודבש

אך בה‘ אל תמרדו ואתם אל תיראו את עם הארץ כי לחמנו הם סר צלם מעליהם וה‘ אתנו אל תיראם

Rabino Yosef Bitton




I ❤️ ISRAEL: Los tesoros ocultos en el mar de Israel

Una de las lecciones más importantes que nos transmite la Parashá de los MERAGUELIM es aprender a identificar y comunicar lo bueno de la tierra de Israel. Lamentablemente, no todos han aprendido esta lección. En lugar de concentrarse en los grandes logros del estado judío, muchos medios de comunicación se enfocan “únicamente” en sus problemas, conflictos, etc. Prácticamente un 80/20: se habla cuatro veces más de lo malo que de lo bueno de Israel, en todos los aspectos: militar, económico, social, etc. Y realmente eso no refleja la realidad que uno ve aquí. Hoy les voy a presentar un pequeño ejemplo que va a servir como un test respecto a la información selectiva que la gente común sabe o ignora sobre lo positivo y extraordinario que está pasando en Israel.

Por primera vez, ¡les voy a hablar de economía!

Al principio de la Parashá Bejuqotay HaShem comenzó sus promesas de bendición a Bené Israel asegurando que la tierra tendrá una enorme prosperidad. Esto no puede ser algo natural porque como la misma Torá lo dice, Israel no tiene recursos naturales propios como Egipto, por ejemplo, que tiene el Nilo. Pero el Creador igual nos aseguró que Su bendición llegará a la tierra prometida. Y hasta habrá superavit. Pero para identificar la extrema prosperidad que aseguró la Torá hay que tener imaginación. Y mucha paciencia.

¿DONDE BUSCAR LA BERAJA?

Hace unos años atrás, en el 2010, un americano no judío pero muy seguidor de la Biblia, John Brown, creó la compañía Zion Oil & Gas e invirtió 130 millones de dólares para buscar petróleo en Israel. Esta no fue una búsqueda tirada de los pelos, ya que el Medio Oriente es muy generoso en petróleo. Tengo entendido que su iniciativa comercial se basó en que la Torá describe la tierra de Asher, en el Noroeste de Israel, a orillas del Mediterráneo, como una tierra de SHEMEN ( מאשר שמנה לחמו) “en el territorio de Asher el “shemen” será su principal recurso”. ¿Pero que significa shemen? La interpretación judía tradicional es que este shemen es el aceite de oliva, y la tierra de la tribu de Asher producía este aceite. Tanto es así que la razón por la cual en los tiempos de Janucá tardaron 8 días en obtener nuevo aceite es que tenían que ir a buscarlo y traerlo desde el Norte, el territorio de Asher, hasta Yerushalayim. Pero me parece que este buen señor, John Brown, con impecables buenas intenciones, se dejó llevar por la traducción al inglés de la palabra shemen:  “oil”. Y el problema es que en inglés “oil” significa “aceite” ¡y también significa “petróleo” ! Y por eso el sr Brown se puso a buscar petróleo allí.

De cualquier manera, y lamentablemente, Mr Brown no encontró nada.

BAJO DEL MAR, BAJO DEL MAR ….

Unos años después, Israel comenzó a explorar no en el territorio de Asher sino en el mar de Asher y un poco más al sur del mismo… . Y ¡oh sorpresa! Israel encontró debajo del lecho del mar gigantescos depósitos de gas natural. El gobierno contrató compañías internacionales como Chevron para extraer el gas y también hizo un acuerdo de largo plazo con Egipto, que encontró muy poco gas en su territorio marítimo, para que ese país liquidifique el gas y se exporte a Europa.

El estado judío recibe y seguirá recibiendo enormes ganancias del gas natural, y eso está cambiando por completo la macro economía de Israel. Al punto que hoy en día Israel es considerada una “potencia energética mundial”. ¿Quién lo hubiera pensado de un país sin petróleo que siempre fue considerado pobrísimo en recursos naturales? ¿Quién hubiera imaginado que Boré Olam tenía estas riquezas reservadas para Israel en un lugar que fue intocable por siglos?

El acuerdo comercial con Egipto que es a 20 años significa también que Israel provee constantemente a Egipto de gas natural. En este momento, este país árabe depende energéticamente de Israel. Aparte del enorme impacto económico que este tratado tiene, especialmente para Israel, este tipo de alianzas comerciales y dependencia energética es fundamental para mantener la estabilidad política. Es una forma de fortalecer el delicado acuerdo de paz con el país árabe más poderoso —y potencialmente más peligroso para Israel. Lo mismo ocurre con Jordania, que también se abastece del gas israelí.

EL FUTURO ECONÓMICO DE ISRAEL

Las ganancias de esta industria son enormes. Y están ayudando a afrontar el tremendo costo de la guerra. Pero el superávit de estas regalías está enriqueciendo el Tesoro Nacional de Israel, y su reserva de divisas. Para que tengan una idea aproximada de qué estamos hablando, en este momento, el tesoro nacional de Israel, tiene reservas nacionales de 210 billones de dólares (billón = 1.000 millones), lo cual dicho sea de paso, es el doble de lo que tiene España o Canadá, por ejemplo.

Se estima que en los próximos 20 años las regalías del gas harán que ingrese al tesoro nacional de Israel entre ¡55.290 y 72.040 billones de dólares!

¿POR QUE NO SE HABLA DE ESTO?

Volviendo al tema de las buenas noticas , le pregunto a mis lectores para que me contesten con toda honestidad: ¿cuántos de ustedes habían escuchado sobre el increíble desarrollo energético de Israel? ¿Sobre estos gigantescos recursos naturales? ¿Sobre las enormes ganancias que el gas natural submarino le reporta y le reportará a Israel B”H en los próximos años?

Nadie dice que Israel no tiene problemas. O que la guerra va a ser fácil. O que el problema de los rehenes se va a resolver mágicamente. Pero concentrarse todo el tiempo en eso es ignorar las buenas noticias y ser desagradecido a Dios por las generosas bendiciones que nos concede. Como la increíble victoria estratégica de Israel en Gaza, el aumento record de la Aliya —contra todos los pronósticos — o la prosperidad económica. Ignorar las buenas noticas equivale a repetir el error de los meraguelim. Y del pueblo que lloraba contagiado de un derrotismo viralizado.

Aprendamos de Yehoshua y Caleb, que hablaron בשבחה של ארץ ישראל de las bendiciones y maravillas de la tierra de Israel.

טובה הארץ מאוד מאוד

El futuro de Israel B”H es brillante. Más allá de lo que nos atrevemos a imaginar.