¿Cómo desaprovechar Yom Kippur?

Yom Kippur es el día más importante del año judío. El día que confesamos nuestros errores y malas acciones a Dios, y resolvemos mejorar nuestra conducta durante el año entrante, esperando que HaShem acepte nuestras disculpas, y nos inscriba y nos selle en el libro de la vida. Ahora bien, a pesar de lo importante que es Yom Kippur, si no hacemos nuestros deberes antes de Yom Kippur, el día más importante del año podría convertirse en la oportunidad desperdiciada más importante del año.

ANTES de que comience Yom Kipur, debemos pedir perdón a aquellos a quienes pudimos haber ofendido o causado algún daño, emocional o material. Durante Yom Kippur, las transgresiones entre nosotros y Dios (Shabbat, Kashrut, Tefilin, etc.) son inmediatamente perdonadas al confesarlas y decidir mejorar. Pero Dios no nos perdona aquellas ofensas hechas hacia otro ser humano:  engañar, mentir, robar, avergonzar, hablar mal de alguien (lashon hara’), etc. Todas estas transgresiones NO son perdonadas en Yom Kipur a menos que primero nos acerquemos a los que lastimamos y les pedimos perdón.

Si tomamos esto con seriedad, debemos sentarnos durante unos minutos con lápiz, papel y un corazón humilde. Para repasar en nuestra memoria si pudimos haber causado dolor y daño a otras personas: amigos, compañeros o familiares, padres, pareja, etc.

Una vez que sabemos a quien ofendimos, deberíamos pensar en cuál es la forma más efectiva para disculparnos con cada individuo en particular. ¿Por teléfono o en persona? ¿Por un correo electrónico largo o por un corto mensaje de texto? ¿Deberíamos describir en detalle lo que hemos hecho mal, o deberíamos pedir perdón de una manera más general? Dado que cada persona es diferente y cada caso es único, no existe una fórmula absoluta para pedir perdón a cada individuo. Debemos usar nuestro sentido común y encontrar la manera de que nuestra disculpa sea sincera, creíble y efectiva.

Pedir perdón es probablemente una de las tareas más desafiantes que tenemos que hacer. Porque hay que admitir y decir: “ME EQUIVOQUE”. Se necesita mucha humildad y fuerza emocional para enfrentar a la víctima. Creo que ayuda si uno considera la humillación como una suerte de Kappara (expiación) dentro del proceso de nuestra propia Teshubá.

Una segunda lista que debemos escribir lo antes posible es la de nuestras deudas: dinero que debemos en nuestro negocio o a proveedores, a amigos o familiares, donaciones comunitarias no pagadas, Tzedaqa que prometimos dar, etc. Debemos priorizar aquellas deudas que han caducado o están a punto de caducar. Este es el momento adecuado para hacerlo: hoy o (literalmente) durante los dos próximos días.




TZOM GUEDALIA: ¿Por qué ayunamos hoy?

Hoy, domingo 6 de octubre (4to día de Tishrí), observamos Tsom Guedaliá, un día de ayuno instituido para recordar el asesinato de Guedaliá Ben Ajiqam, el gobernador de Israel durante los días de Nebujadnetsar, y el exilio definitivo de los judíos de la tierra de Israel en los tiempos del Primer Templo (Bet HaMiqdash).

Luego de la Destrucción del Primer Templo

Cuando Nebujadnetsar, el emperador de Babilonia, destruyó el Templo de Jerusalem en 586 a.e.c., asesinó a una gran parte de la población del reino de Judea (Yehudá). También llevó cautivos a decenas de miles de judíos a Babilonia. Muchos otros escaparon a las afueras de Jerusalem o a las naciones vecinas como Amón, Moab (hoy Jordania) o Edom. Una vez que Jerusalem fue destruida, el Estado judío independiente dejó de existir, y Nebujadnetsar declaró a Judea como una provincia del Imperio Babilónico. Los babilonios permitieron que un pequeño número de sobrevivientes —los heridos y los campesinos más pobres— permanecieran en Israel para trabajar la tierra y evitar así su desertificación.

Guedaliá Ben Ajiqam

Para gobernar a estos judíos que quedaban en Israel, Nebujadnetsar hizo traer de Babilonia a Guedaliá Ben Ajiqam, un noble hebreo, y lo nombró gobernador de Judea. Fue un evento inesperado, ¡todo un milagro!, que un Yehudí fuera nombrado para gobernar Judea. Guedaliá pertenecía a la familia Shafán, nobles judíos que se habían establecido en Babilonia durante el exilio de Yejoniá (597 a.e.c.) y gozaba de la confianza del emperador. Guedaliá se estableció en Mitspá, una ciudad al norte de Jerusalem. El rey de Babilonia dio por finalizada la guerra y aseguró que los judíos que habían escapado podían regresar a Israel y vivir allí en paz como sus súbditos. El profeta Yirmiyahu (Jeremías) se unió a Guedaliá. Juntos albergaban la esperanza de que algún día el emperador de Babel permitiera a los exiliados regresar y reconstruir el Templo.

Cuando los judíos sobrevivientes que habían escapado de Jerusalem escucharon que Guedaliá había sido nombrado gobernador, regresaron jubilosamente a Israel. Se establecieron en la tierra, la trabajaron y cosecharon sus frutos con gran éxito. Con Guedaliá a cargo, la esperanza de volver a una vida normal y reconstruir el Bet HaMiqdash era ahora una cuestión de tiempo, y parecía más real que nunca.

El Magnicidio

Entonces sucedió lo inimaginable. Ba’alís, el rey de Amón, era aliado de Egipto, el principal enemigo de Babilonia. Ba’alís sabía que, con Guedaliá como gobernador de Judea, sería más fácil para Babilonia conquistar su reino. Por eso, Ba’alís diseñó un plan para deshacerse de Guedaliá y desestabilizar Judea. Encontró a Yishma’el Ben Netaniá, un hombre violento y ambicioso, descendiente de la dinastía del rey David, y lo convenció de asesinar a Guedaliá y reclamar el gobierno de Israel. Ba’alís le ofreció ayuda logística y apoyo político, prometiéndole que él lo reconocería como el nuevo rey de Judea.

La peligrosa ingenuidad

Al comenzar el séptimo mes hebreo, Tishrí, Yishma’el y un grupo de hombres armados llegaron a la ciudad de Mitspá, donde fueron recibidos cordialmente por Guedaliá, que les ofreció los honores debidos a un descendiente de la dinastía de David. A pesar de haber sido advertido por un general judío sobreviviente, Yojanán Ben Quereaj, de que Yishma’el planeaba matarlo, Guedaliá ingenuamente desestimó la advertencia, convencido de que ningún judío mataría a otro judío y que tales rumores eran absurdos. Sin embargo, lo inexplicable ocurrió: Yishma’el y sus hombres asesinaron a Guedaliá y a los oficiales babilonios que lo acompañaban. Este asesinato, perpetrado por un judío, era un acto de guerra e insubordinación contra el emperador de Babilonia.

El Segundo Exilio

Yishma’el tomó como prisioneros a todos los judíos que estaban en Mitspá y se encaminó hacia Amón para proclamarse rey. Yojanán lo persiguió, e Yishma’el escapó con un reducido grupo de hombres, refugiándose con Ba’alis. Los judíos, ahora liderados por Yojanán, los últimos hebreos que quedaban en la tierra de Israel, no sabían qué hacer: quedarse significaba arriesgarse a que el rey de Babilonia, sin importar quién había planeado el asesinato de Guedaliá, los culpara y matara a todos por insubordinación. La otra opción era huir a Egipto y aliarse con los enemigos de Babilonia.

Yojanán le pidió al profeta Yirmiyahu que rezara y le pidiera a Dios orientación sobre si quedarse en Israel o huir a Egipto. Luego de 10 días de oración y meditación, Yirmiyahu recibió un claro mensaje divino: “Quédense en la tierra de Israel. El rey de Babilonia no les hará ningún mal. Dios los ayudará a establecerse y reconstruir el asentamiento judío. Pero si escapan a Egipto, la espada y el hambre que temen los alcanzarán allí.”

Inexplicablemente, Yojanán y los líderes de los refugiados judíos se negaron a escuchar a Yirmiyahu, acusándolo de mentir y de proclamar falsamente haber recibido un mensaje divino. Así, decidieron huir a Egipto bajo el liderazgo de Yojanán.

Tal como Yirmiyahu había anticipado, en Egipto enfrentaron hambre, persecuciones, calamidades y muerte.

La tierra de Israel quedó desolada y sin una población judía organizada por 52 años. Las esperanzas de regresar a Yerushalayim y reconstruir el Bet HaMiqdash se desvanecieron. Fue como si el Templo de Jerusalem hubiese sido destruido por segunda vez, esta vez por culpa de las propias acciones del pueblo judío: el asesinato de Guedaliá y la decisión de Yojanán de no escuchar la palabra Divina transmitida por el profeta Yirmiyahu.

El Ayuno de Guedaliá

En memoria de estas tragedias que sellaron nuestro primer exilio, los profetas de Israel establecieron el Tsom Guedaliá, un día de ayuno que se observa el día después de Rosh Hashaná. Generalmente, este ayuno se lleva a cabo el tercer día del mes hebreo de Tishrí, salvo cuando Rosh Hashaná cae jueves o viernes, en cuyo caso se conmemora el cuarto día de Tishrí.




A un año del 7 de octubre

 

Así como el 6 de octubre de 2023 nadie podría prever lo que estaba por suceder a las pocas horas, el 7 de octubre de 2023, nadie podía prever la nueva situación de Israel el 7 de octubre de 2024.

En 2023, durante las primeras horas de la masacre, había un gran temor de que Hezbollah, Irán y los árabes de Judea y Samaria se unieran al ataque de Hamas, y que, Dios libre, fuera el fin del Estado judío, ya que su ejército parecía no estar preparado para frenar a sus enemigos. Pero ahora, el 7 de octubre de 2024, gracias a Dios, la situación ha cambiado radicalmente. Las capacidades militares de Hamas están casi destruidas y sin posibilidad de rearmarse. Hezbollah ha recibido golpes sin precedentes —que nos dejaron a todos boquiabiertos—, e Irán le ha dado a Israel la oportunidad de desestabilizar su regimen tirano y golpear al pulpo —ya sin sus tentáculos más poderosos— directamente en la cabeza.

Paciencia y sabiduría

Recuerdo mi sorpresa y mi prematura indignación con Netanyahu los primeros días después del 7 de octubre por la falta de reacción de Israel. Había un silencio total de su parte. ¿Qué estaba pasando? ¿Israel se rindió?

Luego, Israel comenzó a atacar Gaza por aire. Después, inició la invasión terrestre. En uno de sus primeros discursos, Netanyahu prometió algunas cosas: Esta guerra será larga. Este es solo el principio. Nuestros enemigos van a pagar muy caro lo que hicieron. No vamos a olvidar lo que ocurrió el 7 de octubre. Y tampoco permitiremos que el mundo se olvide de esta matanza. Más tarde dijo: Israel va a cambiar para siempre el Medio Oriente. Hoy, un año después, comenzamos a ver esas promesas, más o menos, cumplirse.

Los ayatolás y el faraón

El eje iraní se está desintegrando, tentáculo por tentáculo. El plan de los ayatolás para atacar a Israel simultáneamente desde todos los flancos, gracias a Dios, está colapsando, y encima ¡Irán y los hutíes siguen atacando casi sin hacer daño a Israel, dándoles la legitimidad para acabar con ellos! Hace mucho tiempo, en Egipto, Dios endureció el corazón del faraón e intervino en su mente para que no dejara salir a los esclavos judíos. ¿Con qué propósito? La Torá lo dice explícitamente más de una vez ( Shemot 3:19-20): Dios le habla a Moshé y le revela que su plan no ese solo liberar al pueblo de Israel de la esclavitud sino también castigar a Egipto por su tiranía. Dios endurecerá el corazón del faraón y se negará a dejar ir al pueblo judío. Y así, Dios enviará Su “mano poderosa” y golpeará a Egipto con todos Sus portentos, es decir, las plagas que Dios enviará sobre Egipto, para demostrar Su poder y hacer que el faraón finalmente ceda, haciendo caer así al corrupto imperio faraónico. Según David Rohl (Exodus: Myth or History?), el colapso del reino egipcio después de las diez plagas permitió que los Hicsos, de origen semita, conquistaran y dominaran Egipto por los próximos 200 años.

Irán envió a su ministro de exteriores al Líbano para decirles que NO SE RINDAN, lo cual es casi una repetición textual, veraz, de lo que ocurrió en Egipto cuando, al ser advertido de la séptima plaga, los consejeros del faraón le ruegan que deje en paz a los judíos, advirtiéndole: ויאמרו עבדי פרעה אליו עד מתי יהיה זה לנו למוקש שלח את האנשים ויעבדו את ה׳ א׳ הטרם תדע כי אבדה מצרים“¿No te das cuenta que Egipto está al borde de la perdición?” . Beirut y el Líbano son el nuevo Egipto, que tal como ocurrió con Hamas, está al borde del colapso total, pero sigue atado de manos por el Faraón Persa que no les autoriza a bajar sus armas, y dejar a Israel en paz. Quizás todo esto impulse cambios dramáticos en el país vecino que tantos problemas nos ha traído por décadas. 

Los increíbles logros de Hamas en Gaza




El objetivo del Tashlij

מי אל כמוך נשא עון ועבר על פשע לשארית נחלתו לא החזיק לעד אפו כי חפץ חסד הוא   ישוב ירחמנו יכבש עונתינו ותשליך במצלות ים כל חטאותם   

En el primer día de Rosh HaShaná por la tarde, se acostumbra realizar una ceremonia llamada “Tashlij”. Los fieles se acercan a una fuente de agua: el mar, un río o incluso una pileta con agua. Allí recitan una serie de oraciones, incluyendo la lectura del texto del profeta Mijá, Capítulo 7: 18-19 “¿Quién es como Tú, oh Dios, que perdona el pecado e ignora las transgresiones de Su pueblo [Israel]? [¿Quién es como Tú, oh HaShem,] cuya ira no permanece para siempre, porque deseas perdonarnos y [cada año] nuevamente tienes compasión de nosotros. Ignoras nuestros pecados [cuando nos arrepentimos] y arrojas todas nuestras transgresiones al fondo del mar”.

ABRAHAM ABINU

Tashlij es una tradición relativamente nueva. No se menciona ni en el Talmud ni en el Mishné Torá de Maimónides ni en el Shulján Aruj de Ribbí Yosef Caro. El primero en mencionarlo fue el Maharil (1365 – 1427), el rabino Ya’akob ben Moshe Levi Moelin, famoso por sus obras que registran las costumbres de los judíos de Ashkenaz en la Edad Media. Según el Maharil, Tashlij consiste en visitar un río en Rosh HaShaná con el fin de recordar el sacrificio de Yitschaq. El Midrash relata que cuando Abraham Abinu se dirigía al monte Moriah para cumplir con la orden Divina, encontró un río—que no debería haber estado allí—y al intentar cruzarlo, el agua le llegó hasta sus narices… A pesar de tener la mejor excusa para suspender el sacrificio de Isaac—que finalmente fue cancelado por orden Divina—Abraham cruzó las aguas y siguió adelante con el mandato de Dios. El Tashlij, de esta manera, nos recuerda el sacrifico de Isaac que tuvo lugar en Rosh HaShaná y por eso lo mencionamos en las Tefilot de este día y le pedimos a HaShem lo tome en cuenta el mérito de este acto de obediencia incondicional de nuestro patriarca y que así nos juzgue con benevolencia. 

EL ASPECTO MÍSTICO DE TASHLIJ

Con el tiempo, y después de que Rabbenu HaAri HaQadosh elogiara esta costumbre, la ceremonia del Tashlij  fue adoptada por prácticamente todas las comunidades sefardíes. Sin embargo, el significado de este ritual se fue modificando, enfocándose más en el arrepentimiento que en el recuerdo del sacrificio de Isaac. Los Sabios de la Kabbalá asociaron el Tashlij con el Pasuk del profeta Mijá, que mencionamos arriba,  donde dice que HaShem “arrojará todas nuestras transgresiones al fondo del mar”. ¿Qué significa esta idea? Que al hacer Teshubá, al arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y transgresiones, Dios borrará por completo nuestras transgresiones y “las tirará al fondo del mar”, una expresión metafórica y poética que denota una eliminación total.

LA OPOSICIÓN

Algunos rabinos famosos, como el Gaón de Vilna o el rabino Yejiel Epstein, autor del Arukh haShuljan, se opusieron a Tashlij. Y lo mismo ocurrió con muchos judíos yemenitas—que siguen estrictamente a Maimónides—y los judíos sefardíes de la comunidad hispano-portuguesa de Amsterdam y Londres. ¿Por qué se opusieron al Tashlij? En algunos casos, como el de la comunidad hispano-portuguesa, por ejemplo, dejaron fuera de la liturgia tradicional, es decir, de las oraciones y plegarias formales, muchas de las costumbres provenientes de la Kabbalá. ¿Por qué? Porque después de lo sucedido con Shabetai Tzevi—el falso Mesías que abusó de la Kabbalá y la presentó como superstición para dar credibilidad a sus falsas afirmaciones—decidieron no permitir las profundas ideas místicas para que no sean malinterpretadas por la gente menos informada.

¿CÓMO HACER TESHUBÁ SIN HACER TESHUVÁ?

Creo que en el caso del Tashlij, ¡esos temores no son infundados! ¿Por qué? Porque muchas personas creen inocentemente que al hacer el Tashlij “están arrojando todos sus pecados al mar”, y de esta manera quedan mágicamente absueltos de sus transgresiones. Como si el Tashlij fuese un reemplazo de la Teshubá.  Esto es completamente falso. No es lo que dice el profeta Mijá, ni tampoco es lo que quisieron transmitir los que formularon esta costumbre. El proceso de la Teshubá o arrepentimiento es muy serio, y esta vision equivocada —pero muy popular—del Tashlij la trivializa.  

LA TESHUBÁ GENUINA

La Teshubá es un proceso “transformador” a través del cual no solo cambiamos lo que hacemos sino también lo que somos. Dedicamos 10 días a la Teshubá: desde el comienzo de Rosh HaShaná hasta el final de Yom Kippur.

Voy a describir brevemente los pasos principales de la verdadera Teshubá:

1. Al escuchar el shofar, debo despertar de mi letargo espiral y visualizar que estoy frente a Dios, que por ser mi Creador es también “mi Juez” (aquel que evalúa si valió o no la pena haberme creado) .

2. Debo reconocer ante el Juez Supremo que soy responsable por mis acciones.

3. Debo admitir mis errores y reconocer las malas decisiones que tomé en el año pasado.

4. También debo identificar mis malos hábitos, algunos de los cuales ya son parte de mi personalidad.

5. Durante los días entre Rosh HaShaná y Yom Kippur, debo reparar e indemnizar a quienes perjudiqué. Y disculparme y pedir perdón a aquellos a quienes ofendí o herí.

6. En Yom Kippur, debo confesar mis malas acciones , articulando en voz baja y sintiendo que estoy frente a Dios mis errores, mis malos hábitos y mis adicciones.

7. Debo pedirle al Creador que me perdone y me conceda otra oportunidad.

8. Y finalmente, debo tomar la decisión de cambiar y mejorar, y planear una estrategia seria y viable para que los cambios sean reales y permanentes, y que mis resoluciones no sean simples palabras vacías.

La idea popular de que Tashlij reemplaza a la Teshubá es escandalosa. Y contraproducente. ¿Cómo podemos reemplazar todo este proceso de acercamiento a Dios, introspección, arrepentimiento y crecimiento con la idea de que uno puede “arrojar al mar todos sus pecados”?

CONCLUSIÓN

El Tashlij es una costumbre muy arraigada, especialmente en las comunidades sefardíes y no es mi intención cuestionarlo. Sin embargo, es necesario que los maestros y los líderes rabínicos expliquen en sus comunidades que el Tashlij NO hace desaparecer nuestras transgresiones mágicamente. Recitamos  el Tashlij para recordarnos a nosotros mismos que el proceso de Teshubá es muy serio. Y para reconfortarnos con la idea de que si nos arrepentimos y cambiamos, Dios perdonará todas nuestras transgresiones pasadas. Y no quedarán registros de las mismas, sino que desaparecerán, “como si se las hubiera tragado el mar”.

AMEN




SEDER DE ROSH HASHANÁ

De acuerdo a la tradición de los judíos de Alepo, Siria.

Por Morris Arkin

Uno de los más notables costumbres de Rosh Hashaná son las frutas y verduras especiales que comemos en la primera noche y, en algunos hogares, en ambas noches de Rosh Hashaná. El Hakham Yisshaq Shehebar A”H fue citado en el libro “Derekh Eress” especificando que la costumbre en Halab era servir estas frutas y verduras solo en la primera noche de la festividad. Esta opinión también se encuentra en el Kaf HaHayyim (Sofer) 583:7. Además, era costumbre en la mayoría de los hogares comer estos alimentos después de HaMossi, pero algunos tenían la costumbre de servirlos justo después de Qiddush antes de realizar la Netilat Yadayim (Derekh Eress pgs. 114, 187).

El origen de esta costumbre se encuentra en la Gemara. Está registrado en Masekhet Horayot (12a) y en Masekhet K’retot (6a). Masekhet Horayot dice que uno debe ver estas verduras/frutas, pero en Masekhet K’retot dice que uno debe comerlas. En el Shuljan Aruj, Maran escribió que uno debe comerlas (OH 583:1). La Gemara solo enumera cinco alimentos: calabaza, frijoles negros, puerro, acelga suiza y dátiles. En el Shuljan Aruj, Maran añadió la cabeza de cordero basado en los escritos del Mordekhi en Masekhet Yoma, citando a los Geonim (ver el Bet Yosef OH 583 en el último párrafo que comienza con Katub). Sin embargo, Maran omitió la manzana dulce en miel que está registrada en el Tur (OH 583) y la granada que Maran mencionó en el Bet Yosef en nombre del Abudarham (siglo XIV en España). Aun así, muchos rabinos posteriores de Oriente Medio incluyeron tanto la manzana como la granada en su lista de frutas y verduras para la(s) noche(s) de Rosh Hashaná. Tanto la manzana como la granada se encuentran en las listas de H. Abraham Hamway en su Mahzor Bet Din (Halab del siglo XIX), el Ben Ish Hai (Nissabim 1:4), el Kaf HaHayyim (Sofer-OH 583:25), H. Yisshaq Shehebar (Halab/Argentina del siglo XX – ver Derekh Eress pg. 187) y H. Obadyah Yosef (Hazon ‘Obadyah-Yamim Noraim pg. 97 citando al Ben Ish Hai). Y esto es lo que se encuentra en nuestro Mahzor comunitario, Shelom Yerushalayim, que se basa en un Mahzor anterior conocido como Zekhor L’Abraham.

Al revisar todas estas fuentes, noté que cada una presenta la lista de frutas y verduras en un orden diferente. Uno de los problemas es si comenzar con los dátiles o las manzanas. Según la Halajá, deberíamos tener los dátiles antes que las otras frutas, ya que cuando uno tiene varias frutas frente a él, debe recitar la bendición “Bore’ P’ri Ha’Ess” sobre una fruta de las siete especies asociadas con la tierra de Israel. En nuestro caso, los dátiles tienen prioridad sobre las manzanas, e incluso sobre la granada debido a su posición en el versículo en la Torá que enumera las siete especies. Sin embargo, H. Abraham Hamway, el Keter Shem Tob, el Mahzor Zekhor L’Abraham y posteriormente el Mahzor Shelom Yerushalayim todos comienzan con la manzana. La costumbre de tener una manzana con estas frutas y verduras se originó con los ashkenazíes, como especifica el Tur (OH 583), y su costumbre era empezar con una manzana sumergida en miel para comenzar el año con algo dulce.

¿Cómo pudieron darle prioridad a la manzana sobre los dátiles? El Kaf HaHayyim (Sofer) aborda esta pregunta (OH 583:13) y escribe que sacaban la manzana primero antes que los dátiles. Dado que los dátiles no estaban en la mesa cuando comían la manzana, recitaban “Bore’ P’ri Ha’Ess” sobre la manzana. Otros comían la manzana con miel en un pedazo de pan para evitar recitar “Ha’Ess” sobre la manzana. Luego podían recitar “Ha’Ess” en los dátiles cuando los comían después. Esta costumbre ashkenazí fue adoptada por los judíos de Oriente Medio debido a su significado cabalístico. La manzana representa el “Haqal Tapuhin Qaddishin” (un Campo de Manzanas Sagradas), que es una expresión cabalística que se refiere a la Presencia Divina (Bet Din 29b:19, Keter Shem Tob 6 pg. 97). Dado que la manzana representa la Presencia Divina, es apropiado comenzar con la manzana. Algunas familias halabíes comienzan con los dátiles (como se registra en H. Yisshaq Shehebar – Derekh Eress pg. 187), pero otros comienzan con la manzana (registrado por H. Abraham Hamway – Bet Din pg. 29b). H. Abraham Hamway citó varias opiniones con respecto a la bendición sobre la manzana, incluyendo recitar “Ha’Ess” sobre la granada después de Qiddush (antes de Netilat Yadayim), cubrir la manzana y los dátiles que se servirían después de HaMossi. Aun así, los dátiles deberían preceder a la granada, por lo que tal vez recitar “Ha’Ess” sobre una aceituna antes de HaMossi sea una opción más preferible. Y luego no tendrías que recitar “Ha’Ess” nuevamente después de HaMossi.

Aunque la costumbre original ashkenazí era sumergir la manzana en miel, muchos judíos de Oriente Medio usan azúcar blanco en su lugar. Cabalísticamente, el azúcar representa Hesed (bondad) en contraposición a la miel que representa Geburah (valentía). Dado que Hesed es más apropiado para el día del juicio, se prefiere el azúcar (Kaf HaHayyim (Sofer) citando a Y’feh L’Leb 3:1). Además, también es costumbre mojar el pan en azúcar en lugar de sal en Rosh Hashaná (Bet Din 27b). Algunas personas tenían la costumbre de mojar el pan en sal antes de mojarlo en azúcar (o miel), sin embargo, la costumbre de la mayoría es mojar el pan solo en azúcar (Costumbres de Aram Soba-Halab-H. Yosef ‘Abadi Sha’yo pg. 74:4). H. Abraham Hamway respaldó esta costumbre cuando escribió que el azúcar es comparable a la sal, y algunos dicen que se puede usar en lugar de sal al ofrecer un sacrificio. Y así concluyó: “Y si es así, Yafeh Minhagam Shel Yisrael (la costumbre judía es apropiada) mojarlo en azúcar en Rosh Hashaná en lugar de sal” (Bet Din 27b).

También es costumbre recitar una breve oración (Yehi Rasson) al comer cada fruta/verdura. (Shuljan Aruj 583:1, basado en Rab Hai Gaon) Muchos tienen la costumbre de recitar el Yehi Rasson antes de comer cada elemento (y antes de Bore’ P’ri Ha’Ess al comer la primera fruta), como se encuentra en nuestro Mahzor Shelom Yerushalayim (pg. 107). Sin embargo, según H. Yisshaq Shehebar, en Halab era costumbre recitar el Yehi Rasson después de probar cada alimento (Derekh Eress pg. 187). ¡Que todos merezcamos un año de salud, felicidad y prosperidad, y la reconstrucción del Bet HaMiqdash con la venida del Mashíaj!




Las plagas en Egipto y los beepers en el Líbano

PLAGA SELECTIVA

El Faraón no dejaba en paz al pueblo de Israel. Lo martirizaba y atormentaba constantemente, sometiéndolo a un estado de esclavitud y sufrimiento. Fueron diez las plagas que azotaron Egipto, todas terribles. Pero la que finalmente doblegó al faraón y causó pánico en todo Egipto fue la última: la plaga de los primogénitos.

¿Por qué esta plaga fue tan devastadora? En primer lugar, porque después de muchas advertencias previas de Moshé, donde instaba al faraón a liberar al pueblo de Israel o enfrentar las consecuencias, la plaga de los primogénitos fue la primera que resultó mortal. Representó el último recurso del Creador luego de muchas advertencias. Pero hay algo más, mucho más profundo que a menudo pasa desapercibido. Esta plaga no fue como las demás; no fue masiva, sino selectiva. Mientras que las plagas anteriores afectaron áreas generales, ya sea el río Nilo, la superficie terrestre o el cielo (como el granizo y la oscuridad), lo que hizo “única” a la última plaga fue su precisión: atacó directamente y exclusivamente a los BEJOROT, los primogénitos de Egipto. ¡Los primogénitos no estaban reunidos en un solo lugar; estaban dispersos por toda la tierra de Egipto, cada uno en un lugar diferente! Los egipcios se preguntaron con asombro: ¿Cómo pudo suceder que una plaga pudiera identificar y eliminar simultáneamente a todos los primogénitos, independientemente de dónde estuvieran? No podían comprender cómo el Dios de Israel logró identificarlos, ya que los primogénitos no tenían ninguna característica física o biológica que los distinguiera claramente del resto de las personas. ¿Qué tipo de “inteligencia” utilizaron los judíos —o su Dios— para eliminar a los primogénitos con absoluta precisión? Cuando sufrieron esta plaga se dieron cuanta que estaban enfrentando un poder muy superior a su entendimiento.

BEJOROT Y BEJIRIM

Es importante aclarar que los primogénitos de Egipto (bejorot en hebreo) no eran individuos comunes. Eran los cabecillas, los líderes de las familias egipcia, que representaban al poder y a la autoridad del tirano faraón. Esta plaga selectiva desmanteló la estructura de poder que sostenía al Faraón, dejando a Egipto sumido en la confusion y el pánico. Tan grande fue el impacto que, en medio de su desesperación, los egipcios exclamaron:¡Dejemos salir a los judíos porque si no “todos vamos a morir!” (ki amerú kulanu metim).

En la historia de los conflictos militares cuando se ataca un área, todos los que se encuentran allí, buenos o malos, culpables o inocentes, militantes o civiles, resultan afectados. Un ataque como la décima plaga, que solo afectó a un grupo específico de líderes criminales y de manera simultánea en diferentes lugares, es algo que ocurrió una sola vez en la historia.

Hasta la semana pasada.

El martes de la semana pasada, Israel llevó a cabo una operación de inteligencia increíblemente precisa y selectiva. Miles de beepers, pagers y walkie-talkies explotaron al mismo tiempo, eliminando a los líderes (en hebreo bejirim) de la organización terrorista Hezbollah que opera en el Líbano, dejándolos expuestos y sin medios de comunicación. Este acto de inteligencia desató el pánico entre los miembros y aliados de la organización terrorista. Muchos de sus lideres ya han sido eliminados por otros medios, y los que no, se encuentran huyendo en un éxodo desesperado.

ULTIMO TESTIGO

En la historia de Egipto, el Faraón, a pesar de ser también un primogénito, no fue eliminado junto con los demás. ¿Por qué? Los Jajamim (sabios) explican que el Faraón sobrevivió para servir como testimonio viviente de la derrota del mal frente al bien. Tal como ocurrió con el soberano egipcio hace 3500 anos atrás, hoy el jefe del grupo terrorista Hezbollah observa con sus propios ojos la destrucción que su propia obstinación y obsesión contra Israel ha traído sobre su gente. Quizás, como el Faraón, su final esté también por llegar (o quizás Israel lo preserva para no convertirlo en un mártir).

כִּימֵי צֵאתְךָ מֵאֶרֶץ מִצְרָיִם אַרְאֶנּוּ נִפְלָאוֹת

Basado en este versículo de Mijá, los Sabios anticiparon que en los tiempos de la Gueulá (la redención), HaShem nos hará ver proezas y milagros como los que vivimos en Egipto.

Solo debemos mantener nuestros ojos bien abiertos.




REFLEXION DE ROSH HASHANA: Ma Lejá Nirdam!

Por Jacob Bitton

Cuando era niño, aprendí que HaShem nos juzga en Rosh HaShaná. A menudo me preguntaba: ¿cuándo exactamente se supone que se lleva a cabo este juicio? Mi infancia abarcó múltiples zonas horarias y sabía que Rosh HaShaná comenzaría en Israel mucho antes de que comenzara en Buenos Aires, por ejemplo. ¿Me estaría juzgando HaShem antes de que comenzara la festividad en mi ubicación? ¿Había algo que debería estar haciendo de manera diferente en conmemoración de este juicio? ¿A qué zona horaria estaría ajustado el “reloj” de HaShem, de todos modos? Y en ese sentido, ¿está Dios siquiera sujeto al tiempo? ¿Y no estaría Dios, a quien tres veces al día nos referimos como “Melej Ohev Tzedaqa uMishpat”, juzgando al mundo y a todas las criaturas de forma continua (como sugiere la misma Guemará en ‘Avoda Zará)? Más fundamentalmente: ¿era prudente que yo llegara a alguna conclusión sobre lo que creo saber sobre Dios y lo que Dios presumiblemente estaría haciendo en un momento dado? ¿No fue el mismo Moshe Rabbenu rechazado cuando pidió conocer a Dios?

A medida que fui creciendo, me di cuenta de que había cometido un pequeño error cognitivo con enormes consecuencias. Verás, me estaba enfocando en lo que Dios estaría haciendo. En cambio, debería haberme estado enfocando en lo que yo estaba siendo llamado a hacer. En lugar de tratar de asomarme a lo que imaginamos que Dios está haciendo en este día (ya que esto es algo que sabemos que no podemos saber), un ángulo más interesante es mirar este día desde nuestra perspectiva y entender lo que estamos experimentando. Dicho de otra manera: en lugar de pensar en Rosh HaShaná como el día en que Dios, el Juez, se presenta al tribunal, debo pensar en él como el día en que se supone que debo presentarme. Este día es significativo no porque el Juez esté presidiendo en ese momento, sino porque este es el momento en que estoy listo para presentarme y ser juzgado. Hay algo especial sobre el día de Rosh HaShaná en lo que respecta a los seres humanos.

En general, ya que la Torá es “LeTov Lanu” (para nuestro propio beneficio), creo que es de mayor utilidad tratar de entender cómo las Mizvot mejoran nuestras vidas en lugar de especular sobre teología. En lugar de enfocarme en que Dios nos juzga, creo que es más útil enfocarse en el hecho de que nosotros, como Bene Adam, somos capaces de presentarnos para ser juzgados. En las siguientes líneas, explicaré por qué Rosh HaShaná es especial para nosotros y por qué nosotros somos especiales.

Rosh HaShaná – Celebrando la singularidad de Adam

Este Rosh HaShaná marca el aniversario 5785 de la creación de Adam HaRishon. Nos importa, porque creemos que Adam fue nuestro antepasado directo, ya que inauguró una línea de criaturas diferentes a cualquier otra creada antes que él. Aunque similar en muchos aspectos a todas las demás criaturas creadas en el “sexto día” antes que él, había algo único en Adam. De hecho, Rosh HaShaná trata precisamente de eso: un recordatorio de nuestra singularidad, de lo que nos distingue de todas las demás criaturas biológicas.

La Torá describe la creación de Adam como algo totalmente separado del resto del reino animal. Adam era, sin duda, especial. Y no eran sus características físicas, el hecho de que pudiera erguirse o incluso su inteligencia.

Si preguntas a un antropólogo promedio, o a un biólogo evolutivo, sobre la diferencia entre chimpancés y humanos, te dirán que no es tanta. Los chimpancés son más fuertes y los humanos más inteligentes, pero somos el mismo tipo de criatura. Hoy en día, incluso podrían usar terminología de IA y decir que los humanos son chimpancés débiles que tienen un ChatGPT en sus mentes, pero nada más. La Torá tiene una respuesta muy diferente. Para la Torá, Adam HaRishon era categóricamente diferente de todas las criaturas creadas antes que él, incluidos los chimpancés. Yo diría que la singularidad de Adam HaRishon no puede replicarse por la IA.

Se han propuesto muchas teorías sobre qué hace a los humanos especiales, y la mayoría han sido desacreditadas. Etólogos y antropólogos han demostrado que los monos pueden crear y usar herramientas. Pueden resolver problemas que requieren razonamiento abstracto. Pueden aprender a leer y escribir. Pueden superar su miedo innato al agua. ¡Incluso hay chimpancés que superan a los niños humanos! Pero hay una cosa que los monos no pueden hacer. Incluso si los simios individuales son capaces de logros intelectuales significativos si se entrenan adecuadamente, carecen del mecanismo social para transmitir esa información a otros simios. En otras palabras, no hay acumulación de conocimiento. Todo lo que un simio aprende a hacer, muere con ese simio.

Adam fue creado “BeTzelem E-lohim”. Por supuesto, conocer estos dos términos no ayuda realmente. ¿Qué significa Tzelem E-lohim? Comencemos estableciendo lo que NO significa. Tzelem NO es una “imagen”. (¡HaShem no tiene imagen!) No estamos hechos “a la imagen de Dios”, como buscó representar Miguel Ángel en sus pinturas de iglesia. Sin embargo, independientemente de lo que signifique “Tzelem”, la construcción adyacente (smijut) de esta palabra con “Elohim” implica que los humanos tienen ALGO en común con HaShem, ¡y este ALGO es lo que nos separa de los animales!

Como todos los animales: egoístas

Consideremos primero un hecho sobre todas las criaturas. HaShem creó a cada organismo vivo para que piense, antes que nada, en sí mismo. Una criatura que ponga los intereses de otras criaturas por encima de los suyos no buscará aquellas cosas que le permitan sobrevivir y morirá. (Imagina un lagarto que deja de comer preocupándose si sus amigos lagartos tienen suficiente comida para ellos mismos). Boreh ‘Olam programó a cada organismo para que se defienda a sí mismo: asegurando la supervivencia de los organismos individuales, se garantiza la perpetuación de la vida en general. El ser humano también es una criatura egoísta. Percibimos el mundo como un conjunto de recursos a nuestra disposición. Vemos a otras personas como “recursos humanos” que podemos usar para nuestro propio beneficio. Cuando miramos por primera vez a las estrellas, nos parecía evidente que el cosmos tenía a la Tierra en su centro.

A diferencia de cualquier otro animal: capaz de “descentrarse”

Aunque HaShem pretendía que fuéramos egocéntricos como acabamos de describir —ya que es esencial para nuestra supervivencia— Adam fue dotado de la capacidad única de “descentrarse” de sí mismo: de alcanzar fuera de sí y percibir las cosas desde afuera.

Los animales no son capaces de esto. Un animal (y cualquier ser humano que no viva a la altura de su potencial como Ben Adam) está condicionado a procesar la realidad desde un único y estrecho punto de vista egoísta. Solo ve las cosas en términos de “esto se siente bien” y “esto se siente mal”. No puede aprehender verdaderamente la existencia de otros (que podrían tener sus propios intereses “esto se siente bien/esto se siente mal”); más bien, todos los demás son personajes en este mundo que imagina y crea. Más aún, ¡un animal ni siquiera puede captar su propia existencia!

Al alcanzar más allá de sí mismo, Adam puede lograr tres cosas:

Primero, Adam es capaz de entender que existe una realidad fuera de sí mismo. Un “Ben Adam principiante” podría simplemente reconocer la realidad física inmediata que se extiende más allá de sí mismo. Un ser humano digno del título “Ben Adam” podría darse cuenta de que el mundo se extiende más allá de su vista. Que, de hecho, este planeta es solo un punto infinitesimalmente insignificante en la inmensidad de un cosmos.

Segundo, un Ben Adam puede percibir su propio ser, analizar sus propias acciones y juzgar su propia dirección y posición. La primera pregunta que HaShem le hizo a Adam HaRishon fue “Ayyeka?” (¿dónde estás?). Aquellos de nosotros que elegimos ser algo más que animales podemos participar en la contemplación objetiva de nuestro yo subjetivo.

Tercero, como resultado de alcanzar fuera de sí mismo, un Ben Adam puede traducir esta percepción en acción. Cuando nos damos cuenta de que fuera de nosotros mismos hay otros “yo” y decidimos ver las cosas desde su perspectiva; cuando actuamos basándonos en lo que es mejor para otros fuera de nosotros mismos, estamos cumpliendo el potencial de nuestro Tzelem al máximo. En hebreo, este tipo de esfuerzo se llama “Jésed.”

Bene Adam son libres. Nadie más lo es.

Son estas cualidades las que permiten a Adam HaRishon (y a sus descendientes/seguidores) ser “libres.” Podemos escapar del trance del hábito y de la hipnosis de lo que nuestros impulsos biológicos nos exigen. Somos señores sobre nuestros cuerpos; nada puede obligarnos a elegir en contra de nuestras creencias.

La libertad que un Ben Adam puede alcanzar

requiere mantenimiento. También podemos perderla. Muy fácilmente, de hecho. Ironías del destino, el peligro más grave para nuestra libertad radica en nuestras propias decisiones. Tomar una mala decisión una vez, libremente; ignorar tu Tzelem E-lohim, y será más difícil que tu próxima elección sea libre.

David HaMelej oró para que Dios lo salvara de la pérdida de libertad que puede resultar de ciertas elecciones: “Shegiyot Mi Yavin, MiNistarot Naqqeni! Gam MiZedim Jasuk ‘Avdeja—Al Yimshelu Bi, Az Etam, veNiqqeti MiPesha’ Rav!”

El Shofar, una invitación a volver a ser Adam

El Shofar, una invitación a volver a ser Adam

Si me hubieras dicho que entre las criaturas creadas en el Sexto Día antes de Adam, había una que parecía un híbrido entre simio y hombre, y que podía comunicarse utilizando el habla y haciendo dibujos en las cuevas, yo diría que ese no era el Adam HaRishon de la Torá. Esta criatura pertenecería más apropiadamente a los muchos mamíferos que HaShem creó antes de Adam HaRishon. Iría más allá: incluso después de Adam, no todo “ser humano” gana el título de Ben Adam automáticamente. Algunos (¿la mayoría?) humanos viven vidas que no son tan diferentes de las de los animales: los mismos deseos, los mismos instintos y la misma moralidad.

Rosh HaShaná es una invitación a estar a la altura del título de “Ben Adam.”

Cuando escuchemos el sonido del Shofar este año, quiero invitarte a no usar este momento para pedir aquellas cosas que deseamos en la vida. No es un momento para pedir, es un momento para escuchar. El sonido es monótono, pero el significado es profundo: “Ben Adam—¡Ma Lekha Nirdam!” El Shofar está destinado a despertarnos y recordarnos nuestro potencial como Ben Adam. Tal como se tocaba cada Yoṿel, y en Har Sinai quizás para el mismo propósito, el Shofar proclama la liberación de todos aquellos que están esclavizados.

Si tuviera que poner en palabras el tipo de pensamientos que el Shofar debería estimular, sería algo como esto:

“Mi Creador, aquí estoy, un descendiente de Adam HaRishon, de pie ante Ti. En este aniversario de la creación de mi ancestro Adam, cuyas cualidades únicas me son tan agudamente recordadas, reflexiono sobre mi propio Tzelem Elohim—y sus implicaciones en mi vida. Soy diferente a cualquier otra criatura, y debería ser juzgado con estándares que no aplican a ninguna otra criatura. Mi Tzelem me permite hacer una pausa, percibir el mundo más allá de mí mismo, darme cuenta de que fui creado, y que Tú eres mi Creador. También me permite pensar objetivamente sobre mis elecciones y el potencial que aún tengo por cumplir.

Con mi Tzelem Elohim también viene la responsabilidad de mis acciones, y con la responsabilidad, la rendición de cuentas. Por lo tanto, me presento para ser juzgado, Oh Dios, nuestro Padre y nuestro Rey. Tengo la capacidad de ser juzgado, y por cualquier error o falta que llegue a reconocer, sé que Tú me has dado la habilidad para corregirlos. De hecho, entiendo que debo esforzarme por rectificarlos, porque no hacerlo significaría renunciar a una parte de mi libertad. Y la libertad que Tú me permites buscar es lo que me hace especial.

Al escuchar el sonido del Shofar, me vuelvo a comprometer a vivir como un Ben Adam, ejerciendo mi Tzelem Elohim. Me examinaré desde afuera, reconociendo que soy libre, responsable y responsable de mis acciones. Percibiré el mundo que me rodea como Tu creación, no como la mía, y me relacionaré con él como algo real, no como una mera proyección de mi imaginación.

Entonces, Padre, Rey, ayúdame a superar mis malas decisiones, tanto las que reconozco como las que me están ocultas. Dedicaré los próximos diez días a este proceso. Confío en que para Yom HaKippurim, habré limpiado mi alma y mi psique de las cargas que se han acumulado a partir de mis malas elecciones. Estas cargas me han frenado, impidiéndome tomar decisiones más libres y sabias. Debo despertar. Debo ser más libre. Tengo lo que se necesita: soy un Ben Adam.”




NITSABIM: El nuevo Sionismo Religioso

Debarim 30:

ד אִם-יִהְיֶה נִדַּחֲךָ, בִּקְצֵה הַשָּׁמָיִם–מִשָּׁם יְקַבֶּצְךָ, ה’ א ‘, וּמִשָּׁם, יִקָּחֶךָּ. דברים ל’:ה וּהִבִּיאֲךָ ה’ א’, אֶל-הָאָרֶץ, אֲשֶׁר-יָרְשׁוּ אֲבֹתֶיךָ–וִירִשְׁתָּהּ; וְהֵיטִבְךָ, וְהִרְבְּךָ, מֵאֲבֹתֶיךָ

Deuteronomio, Capítulo 30:

Versículo 1: “Cuando te hayan sucedido todas estas cosas, las bendiciones y las maldiciones… [que sufrirás] entre las naciones, adonde HaShem tu Dios te haya dispersado…”

Versículo 2: “[Y cuando] tú y tus hijos regresen al [camino de] Dios y sigan Sus mandamientos con todo su corazón y con toda su alma…”

Versículo 3: “Entonces HaShem tu Dios se reconciliará contigo, tendrá compasión de ti y te hará regresar [a tu tierra] desde todas las naciones adonde te haya dispersado.”

Versículo 4: “¡No importa que los exiliados [judíos] estén en los lugares más remotos del horizonte! Porque incluso desde allí, HaShem tu Dios te traerá y te hará regresar [a tu tierra].”

Versículo 5: “Él hará que vuelvas a la tierra que perteneció a tus antepasados, y la conquistarás, y la volverás a poseer [soberanamente]. Y Dios [te bendecirá], te hará prosperar y llegarás a ser más numeroso que tus antepasados.”

LA PROFECÍA SIONISTA

Moshé se está dirigiendo aquí a la nueva generación del pueblo judío. Los adultos que salieron de Egipto ya no están con vida. Es a los jóvenes y a los que nacieron en el desierto durante estos 40 años a quienes se les habla ahora, estando ya a un paso de ingresar a la tierra de Israel. En la Parashá que leímos la semana pasada, la Torá advierte al pueblo judío que Israel no es un regalo Divino incondicional. Si abandonan el pacto con Dios, los judíos perderán el derecho a la tierra de Israel, serán desterrados y quedarán a merced de sus implacables enemigos en el exilio. La Parashá de esta semana, que comienza en el capítulo 30 de Debarim (Deuteronomio), se refiere proféticamente al regreso del pueblo judío a su tierra.

Por siglos, alrededor de 2000 años, cuando nuestros antepasados leían este capítulo de la Torá, se veían a sí mismos como los receptores de todas esas “maldiciones”: las innumerables persecuciones de sus enemigos antisemitas. Y seguramente leían la Parashá de esta semana, Nitsabim, que describe el regreso a Israel, como una utopía, una profecía inalcanzable, imposible de realizar o incluso de visualizar.

Nosotros, que nacimos con un estado de Israel ya establecido, somos la generación más privilegiada de la historia judía. Aunque duele que muchos judíos sean víctimas de una inexplicable ceguera espiritual o una monumental falta de gratitud hacia Dios, y no se den cuenta de lo que tenemos, la falta de asombro que debería poseernos al leer este texto, que nos convierte en los protagonistas del milagro —y la profecía— más grande de todos los tiempos, está más allá de mi comprensión.

Pero, a pesar de todo, y literalmente “gracias a Dios,” el sionismo bíblico ha triunfado en todos los frentes y sigue progresando.

La segunda parte de la profecía de Nitsabim

El sionismo es el movimiento que promueve el regreso de los judíos a su tierra. El sionismo no nació con Theodor Herzl; como vemos, fue anticipado por la Torá hace más de 3500 años. Creo que si observamos los versículos de esta Parashá, veremos que la visión del sionismo bíblico no termina con la Aliyá. Luego de que los versículos 3 y 4 se refieren al regreso físico a la tierra y a su posesión (soberanía), el versículo 5 se refiere a la prosperidad, la expansión y, más específicamente, al crecimiento demográfico en la tierra.

Así lo veo yo: ¡La emigración a Israel, B”H, continúa a un ritmo de 60 o 70 mil judíos por año! Pero el Estado de Israel, Baruj HaShem, ya no “necesita” de la Aliyá como antes. Ahora es el judío de la diáspora quien necesita de Israel. El judío de la diáspora es el que tiene que elegir si “se sube” (en hebreo “Aliyá”) al escenario profético como protagonista o si prefiere ver este milagroso espectáculo desde la tribuna.

El sionismo moderno, entonces, consiste en la próxima etapa: el crecimiento demográfico en Israel y la expansión de la población judía en su tierra. Y para comprender que este crecimiento es “milagroso,” lo compararé con lo que ocurre con los vecinos de Israel en Europa.

Israel vs. el resto del mundo

De acuerdo con el periodista israelí Guy Bejor, muchos países europeos están en vías de extinción. Europa atraviesa una profunda transformación cultural que afecta su demografía. Cada vez hay menos religión. El cristianismo pierde popularidad y está siendo reemplazado por el “progresismo cultural” (woke culture). El joven europeo “woke” se caracteriza por su apatía hacia el ideal de la familia. Los nuevos “ideales” giran en torno al derecho al aborto, la política de género y el cambio climático, más que en formar una familia. Tener hijos y nietos pasó de moda. Muchos jóvenes europeos no se casan, o lo hacen tarde, después de los 40 años. Los que se casan suelen tener uno o dos hijos, lo cual es insuficiente para mantener una población estable. Países como Italia, España y Portugal son ejemplos claros. En Italia, la tasa de natalidad es de 1.2 hijos por mujer, con una edad promedio de 46 años. En España, la tasa es de 1.3, con una edad promedio de 44 años. En Portugal, la población se reducirá de 10 millones a 6.7 millones para 2100, y la tasa de natalidad es de 1.3 hijos por mujer, con una edad promedio de 46 años.

Los nuevos colonos del Negueb

Pasemos ahora a Israel. En Israel, la tasa de natalidad nacional es de 3.1 hijos por mujer, casi tres veces más alta que la de los países europeos. Se proyecta que la población de Israel, que ahora es de 9 millones, supere los 18 millones en los próximos 50 años, Be’ezrató Itbaraj. La edad promedio en Israel es de 29 años.

Esta explosión demográfica se debe en gran parte a “los nuevos sionistas”: la población Jaredí, que se suele llamar en castellano ultraortodoxa (aunque no soy partidario de estas etiquetas, las uso aquí por practicidad). Los judíos Jaredim son los nuevos “sionistas realizadores,” los nuevos colonos. La tasa de natalidad en la sociedad Jaredí en Israel es de 6.5 hijos por madre: la más alta del mundo. El judío observante se casa en promedio a los 23 años de edad. El crecimiento de la población Jaredí en Israel, que ahora constituye aproximadamente el 15%, es de alrededor del 4% anual.

La última novedad, y lo que me llevó a escribir sobre este tema, es que en las últimas semanas el gobierno de Israel ha aprobado la construcción de tres nuevas ciudades para la comunidad Jaredí, dos de ellas en el territorio menos poblado, el Negueb, en el sur de Israel.

La primera de estas ciudades es Kesif, cerca de la ciudad de Arad, en el sur de Israel. Es una zona desértica que se convertirá, B”H, en un vergel y albergará a 100,000 Yehudim Jaredim. La segunda ciudad es Tila, también en el sur de Israel, que se comunicará con el resto del país a través de la planificada expansión del tren de Israel y será poblada por 80,000 judíos. La tercera ciudad es Dorot Ilit, financiada por el sector privado Jaredí, ubicada en el Shomrón, y albergará a 100,000 habitantes.

Todo esto, además de otras ciudades ya establecidas en los últimos 10 o 15 años, como Modiin Ilit (100,000 habitantes), Betar Ilit (100,000), Ramat Bet Shemesh (160,000) y muchas otras ciudades muy modernas y prósperas.

La sociedad Jaredí, al igual que la sociedad Datí Leumí (religiosos sionistas) —conscientemente o no— está cumpliendo con la profecía bíblica y sionista de la Parashá de esta semana: “Y Dios [te bendecirá], te hará prosperar y llegarás a ser más numeroso que tus antepasados.”

Este crecimiento demográfico y el establecimiento de nuevas ciudades en el Negueb y otras áreas del país no solo refleja la prosperidad actual de Israel, sino que también muestra cómo el pueblo judío está retomando su papel central en la historia y cumpliendo con la visión profética que Moshé les transmitió a las nuevas generaciones. Es un recordatorio de la resiliencia, la fe y la capacidad del pueblo de Israel para renacer y florecer, incluso después de siglos de exilio y adversidad.

Así como los judíos de generaciones anteriores leían la Parashá Nitsabim como una profecía lejana, nosotros tenemos el privilegio de vivirla en tiempo real. Hemos pasado de la utopía a la realidad, y es nuestra responsabilidad ser conscientes de este milagro y participar activamente en el proceso continuo de la redención.

Que podamos seguir viendo cómo estas profecías se cumplen ante nuestros ojos y que la población judía siga creciendo y prosperando en su tierra, consolidando así la soberanía y la grandeza de Israel en los años venideros.




VIDEO ¿Qué es Rosh haShana? ¿Qué relación hay entre Septiembre y el mes de Tishrí? ¿Cómo aprender a tocar el Shofar sin un Shofar?




ROSH HASHANA: ¿Cuál fue el pecado original de Adán y Eva?

Maimónides dice que la Teshubá consiste en tres pasos:
1 HAKARAT HAJET, la admisión de la responsabilidad personal por algo que hicimos mal.
2 VIDUY, nuestra confesión sincera por las cosas malas que hemos hecho.
3 AZIBAT HAJET, la decisión de dejar nuestros malos hábitos atrás y corregir nuestras acciones.
El Rosh HaShaná comenzamos el proceso de arrepentimiento cuando escuchamos el Shofar.  Hakarat hajet, admitir nuestros errores, es el primer paso y es probablemente el desafío más difícil que tenemos que superar para hacer Teshubá. Porque naturalmente tendemos a justificar y racionalizar todas las cosas malas que hemos hecho. O tal vez porque caemos en la trampa psicológica más antigua en la historia humana: “la transferencia de la culpa”, también conocido como “culpar a los demás”.
Todos sabemos que HaShem castigó a Adán y Eva expulsándolos del paraíso. Pero ¿qué pecado cometieron? ¿Fue porque comieron del fruto prohibido, como dice la opinión convencional?
Prueben lo siguiente. Pongan sobre una mesa todo tipo de golosinas, dulces y pasteles. En el centro de la mesa también, en un plato especial y bien visible, pongan una fruta o un vegetal (No hace falta que sea un manzana: la Torá nunca mencionó la manzana). Podria ser un tomate. O algo que por lo general no tiente a los niños.  Ahora, llamemos a un niño de 5 o 6 años y le decimos: “Puedes comer todo lo que tu quieras, excepto ese tomate que está en el centro de la mesa”. Les aseguro que es sólo una cuestión de tiempo hasta que el niño desobedezca, dejé todos los dulces y golosinas y agarre el tomate. El fruto prohibido, solo por ser prohibido,  despierta una curiosidad y un deseo irresistible. Según el rabino Yosef Albo (España, 1480-44), el pecado original de Adam y Eva no fue que comieron del fruto prohibido. En su opinión, HaShem sabía que tarde o temprano iban a sucumbir a la tentación. Según el rabino Yosef Albo en su sefer haIqarim, HaShem –como hace un padre con sus hijos– quería enseñarle a los primeros seres humanos el camino de la Teshubá, es decir, qué hacer cuando uno comete un error, en este caso, desobedecer la única orden Divina. El Creador obviamente sabe que el ser humano tiene tentaciones, deseos, y se equivoca. Y por eso, estaba creando el escenario para que cometa un error, y así entrenarlo para que reconozca sus errores, se corrija y de esa manera ¡crezca en experiencia y madure! Dios sabe que cometer errores es parte de la naturaleza humana, de otra manera no existiría la “Mitsva” (el precepto) de hacer Teshubá, arrepentirse, corregirse.  HaShem les dio la oportunidad al primer hombre para que aprendiese a reparar su relación con Él, a través de Teshubá.
Para el rabino Albo, por lo tanto, el pecado original no fue el desobedecimiento sino la negación de asumir responsabilidad por nuestros errores. Y que en lugar de admitir la responsabilidad personal y pedir disculpas por desobedecer a Dios, Adam transfirió la responsabilidad a Eva, diciéndole a Dios: “La mujer que me diste (refiriéndose a HaShem. Es decir, Adam no sólo culpó a Eva, también culpó al mismo Creador!), ella me tentó a comer del fruto, y comí”.
HaShem entonces cuestionó a Eva, pero Eva también eludió la responsabilidad personal reaccionó mediante la transferencia de la culpa: “Yo no fui”, dijo Eva “fue la serpiente” .
La transferencia  de la culpa, es decir, cuando culpamos a otros por aquello que es nuestra responsabilidad reparar, es uno de los principales obstáculos para la Teshubá –el arrepentimiento– y es la excusa más antigua de la historia.

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