¿Por qué seguimos llorando por Jerusalem?

En unos días más observaremos el ayuno de Tishá BeAb, que es el día nacional de duelo del pueblo judío. En este día se recuerda principalmente la destrucción de los dos Templos, el primero en el año 586 antes de la era común y el segundo en el año 68 de la era común.

El viernes pasado estuve de visita en el hermoso Bet Keneset Nitzanim para Kabbalat Shabbat. El rabino, Shai Finkelstein, habló sobre un tema que siempre me inquietó: el dilema de un texto de la Tefilá que se agrega en el día de Tishá BeAb: Najem.

En este texto, lloramos por la destrucción de la ciudad santa. El texto describe a Jerusalem tal como seguramente se veía durante los 2.000 años de ausencia judía. Esta es la traducción de una parte de esta oración:

“HaShem, nuestro Dios, consuela a los dolientes de Sion y a los dolientes de Jerusalem y a la ciudad que está afligida, destruida, despreciada y desolada. Despojada de sus hijos, con sus edificios en ruinas, despojada de su gloria y desolada en sus habitantes. [Jerusalem] se sienta con la cabeza cubierta como una mujer que perdió a sus hijos y que ha sido destruida por las legiones del ejército enemigo. Los pueblos idólatras la han saqueado y han expulsado a tu pueblo, Israel, por la espada y han matado intencionalmente a los más devotos del Altísimo. Por lo tanto, el monte de Sion llora amargamente y Jerusalem alza su voz diciendo: ‘¡Mi corazón se rompe y mis entrañas llenas de dolor por [mis hijos] que han sido asesinados'”.

El dilema es obvio: cada palabra de esta oración “fue” absolutamente cierta durante 2.000 años. Pero, gracias a Dios, a partir de 1967 todo esto cambió. Jerusalem, la ciudad, está más hermosa que nunca. Baruj HaShem, ya no está más afligida, ni despreciada ni desolada. Está alegre, feliz, joven y llena de gente. Los shoppings, los negocios, los restaurantes están repletos de consumidores. Sinagogas por todos lados. Minyanim, a toda hora y en cualquier lugar. Jerusalem ya no inspira lástima. Es sin duda alguna la ciudad más vibrante y feliz del mundo. ¿Qué hacemos entonces? ¿Seguimos diciendo esta Tefilá?

Luego de 1967, dos rabinos sefaradíes opinaron al respecto:

El Rab Haim David HaLevi, el rabino sefardí principal de Tel Aviv en ese entonces, citó un texto que dice “no se permite recitar algo falso ante Dios”, que tiene su origen en el Talmud, tratado Yoma 69B, el cual dice que nuestros antepasados no dudaron en cambiar la redacción de algunas plegarias para evitar implicar algo que ya no era verdad. El rabino propuso cambiar el tiempo del verbo en el texto de Najem, y en lugar de decir “la ciudad que está desolada”, decir “la ciudad que había sido desolada”, etc.  De esta manera, al cambiar estas palabritas, la oración es históricamente verdadera, a la luz de la milagrosa reunificación de la ciudad de Jerusalem.

La opinión del rabino Obadiá Yosef en su libro Yejavé Da’at, escrito después de la Guerra de los Seis Días, presenta las dificultades de cambiar la liturgia que fue establecida por los Sabios — y profetas– de la Gran Asamblea. Pero, en especial, opninó que si bien lo que dice este texto sobre Jerusalem todavía sigue siendo apropiado para la parte no judía de Jerusalem y especialmente para el Har Habayit, el Monte del Templo, donde hay una mezquita construida sobre las ruinas del Bet HaMiqdash. Su opinión es la que ha sido adoptada por prácticamente todas las comunidades ortodoxas, sefaradim y ashkenazim, que han mantenido la redacción original de Najem que se encuentra en el Talmud de Jerusalem.

HALAJA YOMIT

Las leyes de cortarse el cabello durante las “Tres Semanas” – Año 5783

La prohibición habitual de cortarse el cabello Como resultado del duelo observado durante las “Tres Semanas”, la costumbre ashkenazí es abstenerse de afeitarse y cortarse el cabello desde el Diecisiete de Tammuz hasta el Diez de Av.

Sin embargo, la costumbre sefardí no es tan estricta y sigue la letra de la ley establecida por una disposición tanaítica (después de la destrucción del Bet Hamikdash), que prohíbe cortarse el cabello y lavar la ropa durante la semana en la que cae Tisha Be’av. El Rambam y Maran Ha’Shulján Aruj también dictaminan así. Aquellos judíos sefardíes que estudian o viven cerca de ashkenazíes pueden actuar de manera estricta y abstenerse de afeitarse y cortarse el cabello desde el Diecisiete de Tammuz.

La semana en la que cae Tisha Be’av se refiere a la misma semana en la que se observa el ayuno de Tisha Be’av, comenzando desde el domingo de esa semana. Por ejemplo, si Tisha Be’av ocurre un jueves, como sucede este año, todas las costumbres de duelo asociadas con la semana en la que cae Tisha Be’av comienzan desde el domingo anterior.

Cortarse el cabello para las mujeres En cuanto a que una mujer se corte el cabello durante la semana en la que cae Tisha Be’av o durante las “Tres Semanas” según la costumbre ashkenazí, esto depende de una discrepancia relacionada entre los Poskim, de la siguiente manera:

Los Poskim difieren en si una mujer que está de duelo por uno de los siete parientes (padre, madre, hermano, hermana, hijo, hija o esposo) tiene prohibido cortarse el cabello, al igual que para un doliente varón, o quizás esta prohibición no se aplica a las mujeres.

Desde el punto de vista halájico, Maran Ha’Shulján Aruj, cuyas decisiones son seguidas por judíos sefardíes y del Medio Oriente, escribe que la prohibición de cortarse el cabello no se aplica a las mujeres. Por lo tanto, inmediatamente después de los primeros siete días de duelo (Shivá), una mujer puede cortarse el cabello. Sin embargo, el Rama, cuyas decisiones son seguidas por judíos ashkenazíes, escribe que la prohibición de cortarse el cabello también se aplica a las mujeres.

Por lo tanto, parece que según Maran Ha’Shulján Aruj y la costumbre sefardí, la prohibición de cortarse el cabello observada en el duelo por la destrucción del Bet Hamikdash tampoco se aplica a las mujeres. Sin embargo, según el Rama y la costumbre ashkenazí, las mujeres también están incluidas en esta prohibición. Hagaon Harav Moshe Feinstein zt”l y otros grandes Poskim dictaminan de la misma manera.

Por otro lado, hay Poskim ashkenazíes que escriben que aunque a las mujeres se les prohíbe cortarse el cabello mientras están en duelo real por un pariente, sin embargo, las mujeres pueden, de hecho, actuar de manera indulgente y cortarse el cabello durante las “Tres Semanas”, ya que esto (no cortarse el cabello durante todo el período de las “Tres Semanas”) no es tanto una prohibición halájica según la letra de la ley como una costumbre aceptada. Sin embargo, durante la semana en la que cae Tisha Be’av, cuando hay una prohibición real de cortarse el cabello basada en el edicto de los Sabios de la Mishná y no simplemente una costumbre, no hay distinción entre hombres y mujeres.

Desde el punto de vista halájico, según la costumbre ashkenazí, los hombres se abstienen de cortarse el cabello desde el Diecisiete de Tammuz, mientras que la costumbre sefardí permite esto hasta la semana en la que cae Tisha Be’av. En cuanto a las mujeres, aquellas que deseen actuar indulgentemente, incluso entre las mujeres ashkenazíes, tienen a quién apoyarse.




MATTOT: Sobre niños y ovejas, por Rabanit Coty Bittón

 

EL PRIMER EJÉRCITO DE ISRAEL

Nuestra posesión más preciosa son nuestros hijos. Trabajamos para ellos. Ahorramos para ellos. Y hacemos todos los esfuerzos necesarios para que nada les falte, para que tengan todo lo que necesitan, y más. Mi pregunta es: ¿los padres, actuamos consistentemente con este fin en mente, o a veces nos olvidamos y alguien tiene que recordarnos que lo más importante son nuestros hijos?

En nuestra Parashá Matot, la Torá cuenta que las tribus de Rubén y Gad poseían mucho ganado, y antes de entrar a la tierra de Israel, le piden a Moshé asentarse en el otro lado del Jordán, en los territorios de Sijón y Og, tierras muy fértiles. Moshé en un principio se niega. ¿Por qué? Porque el pueblo judío tenía que enfrentarse militarmente a los poderosos pueblos de Canaán, y necesitaban un ejército fuerte y sólido. Estas tribus constituían casi el 20% del ejército, y su deserción iba a causar una gran frustración en todas las demás tribus. Moshé les dice: ¿Cómo se van a establecer en estas tierras y dejar a sus hermanos luchar en las guerras de conquista sin ustedes? Moshé les exige que se unan a la guerra de conquista. Entonces, los líderes de estas tribus le dicen a Moshé que ellos en ningún momento pensaban abandonar al resto de las tribus: el plan era asentarse rápidamente en las nuevas tierras, unirse al ejército de Israel y pelear junto a sus hermanos. Y ofrecen algo más: ir al frente de la batalla, es decir, a la posición más arriesgada. Estas son las palabras que le dicen a Moshé (beMidbar 32:16) “Construiremos corrales para nuestro ganado y ciudades para nuestros hijos… y luego nos alistaremos al ejército”. Moshé acepta la propuesta y les responde afirmativamente (beMidbar 32:25): “¡De acuerdo! Construyan las ciudades para vuestros hijos y los corrales para vuestros animales…”.

MOSHE Y SIGMUND FREUD

En este punto hay que notar, con ojos freudianos, una pequeña pero muy significativa diferencia entre lo que dijeron los líderes de las tribus y lo que les responde Moshé. Así, casi sin querer, Moshé modifica el orden de los factores que presenta en su declaración : mientras que los líderes de las tribus mencionaron que construirían “corrales para sus animales y asentamientos para sus hijos”,  Moshé primero menciona a los niños y luego a los animales. Tengan en cuenta que en ese tiempo, las vacas y las ovejas no eran mascotas: el ganado era el capital, el dinero y el trabajo de uno. Moshé notó que estos hombres, literalmente, ¡pusieron a su dinero antes que a sus hijos! Finalmente, y luego de escuchar a Moshé, los líderes de las tribus ponen la casa en orden y le dicen a Moshé que harán lo que él les ordenó (beMidbar 32:25-26): “Nuestros niños, nuestras mujeres y todos nuestros animales se quedarán allá en las montañas del Gil’ad, mientras nosotros iremos a la guerra”. Ahora, primero mencionan a los niños, a sus familias, y luego a los animales. Aunque esta diferencia de valores no se discute explícitamente, sino que ocurre a un nivel subconsciente, parecería que entendieron que estaban equivocados. Y alcanzó con escuchar a Moshé repitiendo lo mismo que ellos, pero en el correcto orden de prioridades, para que aprendieran la lección.

LO URGENTE Y LO IMPORTANTE

Todos nosotros sabemos que nuestros hijos son más importantes que nuestro dinero. Cualquier padre o madre a quien preguntemos nos va a contestar que obviamente valoramos a nuestros hijos mucho más que nuestros bienes materiales. Sin embargo, los padres no siempre actuamos de acuerdo con ello. Y como alguna vez dijo Mafalda con mucha sabiduría: “Lo urgente no me deja tiempo para lo importante”. Es decir: sé que es muy importante estar con mis hijos, dedicarles tiempo, escucharlos, jugar con ellos, “pero no tengo tiempo”. Sé que tengo que interesarme por ellos, hablar de cómo fue su día y saber qué están haciendo en internet, “pero ¡estoy demasiado ocupado trabajando”. Así, sin planearlo ni quererlo, no nos queda tiempo (o fuerzas) para “lo más importante de nuestras vidas” y sin querer, ponemos a nuestros hijos en un segundo plano. Recuerdo algo gracioso pero triste: una amiga que tenía una empleada doméstica a la que le confiaba a sus hijos para que los cuidara pero no le permitía que lavara la ropa en el lavarropas porque temía que pudiera arruinarla.

LA HISTORIA SE REPITE

A veces, sin darnos cuenta, repetimos la historia de los portavoces de las tribus y le damos más importancia al bienestar material que a la educación de nuestros hijos. Seguramente los hombres de Gad y Rubén sabían perfectamente bien que sus hijos eran más importantes que sus posesiones materiales, pero como casi todos los padres, necesitaban que alguien, en este caso Moshé, les recordara el orden de prioridades. Nuestra brújula, nuestro referente, es la Torá. Y cada vez que la estudiamos, nos debe recordar claramente que nuestros hijos van primero.

SHABBAT SHALOM

HALAJOT. Leyes de Tish’á beAb
Haga click aquí para leer las Halajot acerca de consumir carne y vino durante los próximos 9 días. 




Resumen de Mattot-Mas’e

Este Shabbat leemos dos secciones bíblicas: Mattot y Mas’e. En Mattot, encontramos varios temas importantes. En primer lugar, se destaca el valor de las promesas y cómo cancelarlas cuando resulta imposible cumplirlas. Luego, la Torá relata lo sucedido con los madianitas, quienes intentaron atacar a Israel, y la captura de prisioneros y el botín de guerra. Todas las tribus aumentaron su riqueza y el número de animales creció.

Las tribus de Rubén y Gad poseían una gran cantidad de ganado y solicitaron a Moshé asentarse al este del Jordán en lugar de ingresar a la tierra de Israel junto con el resto del pueblo. En un principio, Moshé se negó, ya que la comunidad judía debía enfrentar a los poderosos pueblos cananeos que habitaban allí, y necesitaban un ejército fuerte y unido. El temor era que la deserción de estas tribus pudiera causar frustración y debilitar la unidad del pueblo. Sin embargo, las tribus de Rubén y Gad aseguraron a Moshé que participarían activamente en la guerra de conquista y que regresarían al otro lado del río Jordán una vez que hubieran ganado la guerra. Incluso se ofrecieron a liderar el frente de batalla.

En Mas’e, la Torá detalla las diferentes etapas del viaje del pueblo judío por el desierto durante los 40 años posteriores a su salida de Egipto. Se enumeran con detalle los lugares donde acamparon los israelitas y los caminos que tomaron.

Dios ordena a Moshé informar a los hijos de Israel sobre las fronteras de la futura tierra de Israel y la porción de tierra que cada tribu recibirá. Cada tribu debe dar una parte de sus posesiones, tierras y animales a los levitas y los cohanim (sacerdotes), quienes se dedican al servicio divino y a la enseñanza de la Torá. También deben establecer ciudades de refugio para las personas acusadas de asesinato, donde esperarán hasta que se determine su inocencia o culpabilidad. Habrá seis ciudades de refugio, tres en este lado del Jordán y tres en Canaán.

Moshé informa al pueblo sobre las leyes específicas de Dios en relación al asesinato. Si alguien comete un asesinato intencional, debe ser condenado a muerte, pero solo si al menos dos testigos pueden confirmar su culpabilidad. Nadie puede ser condenado a muerte basándose en el testimonio de un solo testigo. Si ocurre una muerte sin intención o de manera accidental, el responsable será llevado a una ciudad de refugio.

Dios pide que no conviertan la Tierra Prometida en un lugar de pecados, mentiras e injusticia. Mantengan la tierra pura, ya que Dios está vigilando a los Hijos de Israel.

Después de la promulgación de estas leyes sobre el asesinato, se aclara la herencia de las hijas de Zelofejad. Cuando no hay herederos varones, Dios le dice a Moshé que la herencia de la tierra pasará a las hijas.




El profeta Jeremías y la peor decisión de tu vida

LAS TRES HAFTAROT

Las costumbres de duelo que observamos entre el 17 de Tamuz y el 9 de Ab varían de una comunidad a otra. Pero hay una tradición que es la misma para sefaradim, ashkenazim y todas las comunidades judías del mundo: la Haftará que leemos durante los tres sábados entre el 17 de Tamuz y el 9 de Ab. Estos tres textos son conocidos en hebreo como תלתא דפורענותא, las profecías que predijeron las tragedias que nos tocó vivir.

Primero, entendamos un poco mejor qué es la Haftará. En la sinagoga, después de concluir la lectura de la sección semanal de la Torá, leemos un texto de los Profetas que se relaciona en su contenido con la sección bíblica que acaba de concluir. Las Haftarot fueron establecidas por nuestros Sabios hace unos 2.000 años, cuando los romanos prohibieron a los judíos leer la Torá, con el propósito de recordar la sección bíblica semanal. Las Haftarot que leemos estos tres Shabbatot, sin embargo, no están relacionadas temáticamente con la porción semanal, sino con la destrucción del Bet haMiqdash y el exilio.

Para ser más precisos, estas Haftarot que describen los hechos históricos relacionados con estas tragedias fueron expresadas por dos profetas, Jeremías e Isaías, cuando advirtieron al pueblo de Israel sobre las consecuencias de abandonar la alianza con Dios, es decir, Su Torá. El mensaje es muy simple: cuando el pueblo judío no sigue los mandamientos de Dios, cuando adoran ídolos y cometen otras abominaciones, el Todopoderoso suspende Su protección y el pueblo judío —que nunca se destacó por su poderío militar— queda a merced de sus despiadados enemigos y, en consecuencia, sufre invasiones, destrucción y exilio.

CAMBIO MANANTIAL NATURAL POR ALJIBE POROSO

La primera de las tres Haftarot, que leímos la semana pasada, es del primer capítulo del libro de Jeremías (Dibré Yirmiyahu) y trata de su iniciación en la profecía y su delicada misión de advertir a Israel sobre las consecuencias de sus acciones. La Haftará correspondiente a la Parashá de esta semana, Mattot-Mas’e, es la segunda de las tres Haftarot especiales. En este texto, el profeta Jeremías critica a Israel por abandonar a Dios y ser ingrato con Él, olvidando que HaShem nos sacó de la esclavitud, nos protegió de los peligros del desierto y nos condujo a una tierra de abundancia.

Jeremías expresa conmoción e indignación por el comportamiento de Israel y dice con dolor que “si uno buscara en todos los rincones del planeta, sería difícil encontrar una nación tan tonta y necia”. Para ejemplificar el comportamiento de nuestro pueblo, Jeremías utiliza una profunda metáfora: hay una ciudad que posee un hermoso manantial de agua fresca y abundante. Esta fuente natural produce agua de forma permanente, incesante y ni siquiera necesita mantenimiento. La gente de este pueblo es realmente privilegiada: a diferencia de todas las demás ciudades, no dependen de la recolección de agua de lluvia para su supervivencia, porque la fuente de agua fresca les proporciona todo lo que necesitan para su bienestar y prosperidad.Jeremías implica que HaShem, Dios, es para Israel lo que la fuente de agua es para ese pueblo privilegiado: su fuente de vida. Pero inexplicablemente, la gente de ese pueblo abandona el manantial de agua, le da la espalda, ¡y para conseguir agua, cava cisternas con sus propias manos! Estos pozos artificiales no tienen agua propia, están completamente secos cuando no llueve y ni siquiera pueden conservar el agua que absorben de la lluvia, porque están llenos de grietas y se rompen. ¿Quién concebiría abandonar un manantial natural de agua y buscar recoger el precioso líquido en cisternas rotas?

Este es el poderoso mensaje del texto de Jeremías. Abandonar a Dios, la fuente de vida física y espiritual de Israel, no solo es una traición a nuestra alianza con Dios, sino también un acto de insensatez, una vergüenza para cualquier persona que se considere inteligente. Y claro que también es “ofensivo y humillante hacia el manantial abandonado”, es decir, Dios, Quien ha sido “desplazado” por Su propia nación y reemplazado por ídolos falsos que los Yehudim han hecho con sus propias manos.

¿Y AHORA, QUIÉN PODRÁ AYUDARNOS?

Aunque los rabinos agregaron algunos versículos adicionales para concluir la Haftará con un mensaje positivo y esperanzador, hacia el final de este texto encontramos un versículo con una dura pero muy relevante lección que lamentablemente todavía necesitamos aprender. Por un lado, el pueblo de Israel abandonó a su Dios, lo traicionó, le dio la espalda y buscó congraciarse con dioses falsos. Pero ¡oh sorpresa! Cuando los judíos tienen que enfrentar tiempos difíciles y tragedias inminentes, finalmente se dan cuenta de que los dioses que de Egipto, Asiria y otras naciones eran solamente muñecos de barro y madera. Y recién entonces, cuando nadie más podía ayudarlos, se acuerdan de Dios, le rezan y le suplican: “¡Por favor, HaShem, sálvanos, rescátanos!” (Jeremías 2:27 כִּֽי־פָנ֥וּ אֵלַ֛י עֹ֖רֶף וְלֹ֣א פָנִ֑ים וּבְעֵ֤ת רָעָתָם֙ יֹֽאמְר֔וּ ק֖וּמָה וְהוֹשִׁיעֵֽנוּ).

Si buscamos en esta Haftará una lección relevante para el presente, quizás esta sea la más adecuada. Muy a menudo caemos en esta trampa: nos olvidamos de nuestro Creador, abandonamos Sus mandamientos y ni siquiera le agradecemos Sus continuas y abundantes bendiciones. Pero en tiempos difíciles, cuando estamos desesperados porque nadie más nos puede ayudar, recién ahí nos acordamos de Dios, le rezamos y le decimos: “Por favor, ayúdanos”. 




Duelo por tres semanas

Este pasado domingo 13 de julio, conmemoramos el 17 de Tamuz. Ese día, en el año 68 de la EC, después de un largo asedio, los muros de la ciudad de Yerushalayim fueron destruidos por las legiones romanas. Una vez dentro de la ciudad, el ejército invasor saqueó Jerusalem y cientos de miles de judíos fueron asesinados, torturados o capturados como esclavos. El Bet haMiqdash fue completamente destruido y quemado tres semanas después: el 9 del mes de Ab. 600 años antes, en el año 586 AEC, el primer Bet haMiqdash también había sido destruido en un 9 de Ab, que por esta razón es considerado el día de duelo nacional del pueblo judío.

Durante estas tres semanas, desde el 17 de Tamuz hasta el 9 de Ab, observamos ciertas restricciones de duelo. Estas costumbres difieren considerablemente de una comunidad a otra y se vuelven más estrictas a medida que nos acercamos al 9 de Ab.

Hay 4 niveles de duelo que guardamos

  1. El primer nivel, el menos estricto, es desde el 17 de Tamuz hasta el comienzo del mes de Ab (sábado 26 de julio).

  2. El segundo nivel es el duelo que guardamos desde el principio del mes de Ab hasta la semana del 9 de Ab.

  3. El tercer nivel de duelo es durante la semana del 9 de Ab, pero este año no hay “semana de Tish’a BeAb”, ya que el 9 de Ab cae en domingo (3 de agosto).

  4. El nivel más severo de duelo es el que observamos el día 9 de Ab propiamente dicho (domingo 3 de agosto).

Presentamos aquí algunos ejemplos del primer nivel, es decir, desde este pasado domingo hasta el comienzo del mes de Ab:

CASAMIENTOS: Los rabinos del Talmud, Maimónides, el Shulján ‘aruj, etc. no mencionaron ninguna restricción respecto a la celebración de bodas durante estas semanas, antes del comienzo del mes de Ab. La antigua costumbre Sefaradí, por lo tanto, no limitaba la celebración de un casamiento entre el 17 de Tamuz y el comienzo del mes de Ab. La costumbre Ashkenazí, sin embargo, fue suspender la celebración de casamientos a partir del 17 de Tamuz. En el presente, y para mantener un nivel de uniformidad en el tema de casamientos entre las dos comunidades, las congregaciones Sefaradíes también han adoptado la costumbre de suspender los casamientos en estos días.

SHEHEJEYANU: El Shulján Aruj menciona que es procedente evitar el consumo de una fruta de temporada nueva, lo cual requiere la recitación de la bendición Shehejeyanu, durante estas tres semanas. La costumbre Sefaradí (Rab Obadia Yosef) y Ashkenazí (Penine Halajá) es reservar la recitación de Shehejeyanu por una fruta nueva para Shabbat.

CORTE DE CABELLO: La costumbre para la mayoría de los Sefaradim es permitir cortarse el cabello o afeitarse hasta la semana de Tish’a BeAb. La tradición Ashkenazí (Ram»a 551:4) y la costumbre de los judíos marroquíes es diferente: cortarse el pelo o afeitarse está prohibido desde el 17 de Tamuz hasta después de Tish’a BeAb (las restricciones de corte de cabellos no se aplica a las mujeres).





PINEJAS: Liderazgo judío y el discurso en el Congreso de EEUU 

En nuestra Parashá, Pinejás, los judíos están por entrar a la tierra de Israel. Han pasado 40 años desde la salida de Egipto. Moisés todavía es el líder, pero  se enfrenta a una generación diferente. Estos jóvenes adultos no fueron criados como esclavos, sino como hombres libres. Aún guardan ciertos vicios de la generación anterior o se dejan llevar por las pasiones de la idolatría o a veces le dan la espalda a Dios, a pesar de Su abrumadora presencia en cada aspecto de su vida en el desierto. Pero siguen necesitando un líder. Moshé tiene ya 120 años. Recientemente ha encabezado el ejército en las luchas contra Sijón y Og, pero ahora, cuando se avecina una nueva guerra contra Midián, Moshé pide un cambio. Dios elige a Yehoshúa Bin Nun.

¿Por qué?   Moshé imploró a HaShem que asignara a un líder con una característica especial: un hombre «asher rúaj bo», que con sus palabras pudiera llegar al corazón y mover el espíritu de aquellos que lo escuchan.  Un líder con la sabiduría para lidiar con diferentes tipos de personalidades y escenarios. Que sepa dirigirse y llegar al espíritu de aquellos que necesitan una mano fuerte, y de aquellos que necesitan un enfoque más sensible.   Que sepa comunicar, y persuadir con su palabra a aquellos que no piensan como él. Porque fue justamente en este aspecto, la comunicación con la nueva generaron,  que Moshé sentía que no lo había logrado: Como cuando golpeó a la piedra en lugar de usar la palabra o cuando el pueblo pecó con Midián, y se quedó sin palabras. HaShem  designa a Yehoshúa como sucesor de Moshé porque era «un maestro» de la comunicación. Yehoshúa fue un líder que supo guiar el espíritu de su pueblo y de su mano el ejército de Israel logre sus mas espectaculares victorias. Vencer a docenas de naciones en Canaan y vivir con paz, prosperidad y lealtad a Dios por dos generaciones.

No es fácil ser judío en 2024. En Europa, es peligroso. Tanto es así que muchos han sacado las Mezuzot de sus casas, han dejado de mandar a sus hijos a escuelas judías o usan una gorra deportiva en lugar de una kipá. En EE.UU. es menos grave. POR AHORA.  Aunque en Nueva York, la ciudad con la mayor cantidad de judíos en el mundo entero (1.4 millones), en algunos lugares da miedo caminar por la calle, por la enrome cantidad de árabes con una animosidad manifiesta y sin escrúpulos hacia Israel y los judíos. Hay una gran desmoralización. Porque irónicamente, nosotros, el pueblo que enseñó al mundo la justicia y la solidaridad, está siendo demonizado como asesino y genocida. O está siendo culpado incesantemente por la mayoría de los medios, las Naciones Unidas y hasta la Corte Penal Internacional de La Haya en Holanda. Es como que el mundo no entiende, no le interesa reconocer quiénes son los buenos y quiénes son los malos de esta película.   Israel es tratado por el mundo  con las mismas actitudes que un antisemita clásico trata a un individuo judío: acusaciones falsas, demonización y mentiras sin escrúpulos.  A Israel se le acusa de genocidio porque se atrevió a defenderse. Porque NO OFRECIÓ A HAMÁS LA OTRA MEJILLA. El mundo, y sus portavoces en los medios internacionales, optan por ignorar cínicamente y sin pestañear los crímenes perpetrados el 7 de octubre. Omiten deliberadamente de la opinión pública que todo lo que tiene que suceder para que haya un alto el fuego en Gaza y para evitar la muerte de los civiles palestinos  es que el grupo terrorista Hamás se rinda y entregue a los judíos secuestrados. Pero nadie apunta sus reclamos contra Hamás: increíblemente—o no —apuntan sus dardos contra la víctima, el Estado de Israel.

¿Dónde será posible encontrar una plataforma multitudinaria y respetable para comunicar nuestra historia, nuestro lado de la verdad? ¿Dónde encontramos al líder judío que nos represente? ¿Un líder con la sabiduría de Yehoshúa para que sus palabras puedan entrar los corazones y mover los espíritus de aquellos que lo escuchan?

Creo que esta semana encontramos a ese líder. Esta miércoles pasado el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu,  habló en Washington ante las dos cámaras del Congreso de EE.UU.

Era la cuarta vez que se dirigía al congreso en su vida política. No existe otro mandatario en el mundo con un récord semejante. Habló por casi una hora, y fue ovacionado con aplausos de pie unas 50 veces. Fue visto y escuchado por miles de millones de personas.  Y le presentó al mundo el punto de vista de Israel. Describió gráficamente la terrorífica masacre del 7 de octubre y el Holocausto que sufrieron las víctimas: padres, abuelos, hijos y bebés. Habló de los rehenes judíos y presentó a la joven israelí Noa Argamani, cuya fotografía se ha convertido en el icono del horror de los secuestrados. Luego introdujo a tres soldados de Israel. El mundo vio el verdadero y noble rostro de los soldados judíos, que representan a cientos de heroicos jóvenes que sacrificaron sus vidas para defender a Israel, o los miles de combatientes heridos que han perdido un brazo, una pierna o la vista, pero han conservado su valentía para regresar y luchar en esas condiciones.  Todo esto — y un poco más — fue lo que logró demostrar Benjamín Netanyahu en Washington, D.C.

Netanyahu denunció a Irán como la cabeza del pulpo que maneja sus tentáculos:  Hamás, Hezbollah y los Hutíes del Yemen.Y afirmó  que Irán está financiando las protestas pro-Hamás en todo el mundo, incluyendo las que tenían lugar en ese momento afuera del Congreso, en las cuales estaban incendiando la efigie de Netanyahu, quemando banderas americanas, profanando los monumentos históricos, cantando a favor del terrorismo de Hamás y alzando banderas palestinas. Acusó a estos activistas  de ignorancia y de ser los “idiotas útiles” de Irán.

Netanyahu no fue apologético: todo lo contrario. Representó a Israel  con una enorme dignidad y un orgullo contagioso. Un orgullo que lo llevó a afirmar, y con razón, lo que nunca antes (y no creo que nunca después) ha dicho un mandatario extranjero en la cara del Congreso estadounidense:  “WE ARE PROTECTING YOU” (Nosotros, Israel,  los estamos protegiendo a ustedes, EEUU, de Irán), lo cual le valió un aplauso y una ovación multitudinaria porque, por más que suene arrogante, es verdad. Israel está al frente, llevando a cabo una guerra que no es un choque entre civilizaciones, sino una batalla entre la civilización y la barbarie: entre aquellos que aman la vida y aquellos que aman la muerte de los que no piensan como ellos.

Netanyahu fue muy firme respecto a nuestro derecho a la tierra de Israel: “Es la tierra de nuestros antepasados, donde rezaron Abraham, Isaac y Jacob;  donde profetizaron Isaías y Jeremías,  y donde reinaron David y Salomón”. Lo dijo con un orgullo y con mucha convicción. Y tocó las fibras no solo de los judíos presentes, sino también de los senadores americanos cristianos que se identifican con la Biblia hebrea, que no son pocos.

Netanyahu no solo representó al Estado de Israel, sino a todo el mundo judío.

Concluyó con un pedido de ayuda para Israel, pero incluso aquí fue muy medido y honorable. Explicó que Israel no necesita que EE.UU. mande sus tropas, soldados americanos que sacrifiquen sus vidas por Israel como lo hicieron en Vietnam, Irak y Afganistán. Netanyahu dejó claro y con mucho orgullo judío que el ejército judío es autosuficiente para eso y solo necesita que EE.UU. le envíe el armamento necesario para lidiar con los múltiples conflictos que enfrenta Israel, lo más rápido posible.

Personalmente, estoy muy agradecido a Dios de que Netanyahu sea el primer ministro de Israel. Y le ruego a HaShem que lo proteja y le siga dando la sabiduría que le dio a Yehoshúa Ben Nun para liderar el ejército judío hacia la victoria en su incesante lucha contra tantos  enemigos.   AMEN

https://youtu.be/UYowlDhCcIo?si=B0ozqClrMooNnGhw




RESUMEN DE LA PARASHA PINEJAS

Primera Aliyá:
La Parashá de la semana pasada concluyó con la historia de las mujeres de Moab y Midyan, que se acercaron a los jóvenes judíos para seducirlos e inducirlos, mediante rituales sexuales, a practicar la idolatría. Pinejás ejecutó a uno de los líderes judíos involucrados en actos de idolatría sin mediar juicio ni sentencia legal, a pesar de que la ley judía así lo requiere. Nuestra Parashá comienza declarando que Dios le otorgó a Pinejás un pacto de paz y le concede a él y a sus descendientes el sacerdocio, que no quedará afectado por esta intervención. Luego, Dios ordena que los judíos salgan a luchar contra los midianitas, ya que su provocación fue considerada un acto de guerra. Moshé y Elazar, el sacerdote, realizan el cómputo de todos los hombres en edad de servir en el ejército, es decir, mayores de 20 años.

Segunda Aliyá:
El número total de soldados de las doce tribus es de 601.730. En este cómputo no se incluye a la tribu de Leví.

Tercera Aliyá:
Además de servir como censo para el enrolamiento en el ejército que peleará contra los midianitas, este conteo también tiene como objetivo organizar la división de las tierras que serán heredadas una vez conquistada la tierra de Israel. La tierra debe dividirse entre todos los que fueron contados en este censo, y la porción geográfica que corresponderá a cada tribu —las “provincias”— se determinará por sorteo. También se realiza el censo de los hombres de la tribu de Leví, quienes no participaban en la guerra ni recibirían una provincia propia. Los levitas sumaban 23.000, contando a los varones desde un mes de vida. Esta Aliyá concluye con la historia de las hijas de Zelofjad, que se acercaron a Moshé y le informaron que su padre había fallecido, dejando solamente hijas mujeres. Solicitaron recibir la porción de su padre en la tierra de Israel. Moshé transmite esta inquietud directamente a Dios.

Cuarta Aliyá:
En atención al pedido de las hijas de Zelofjad, Moshé establece —por mandato divino— las leyes de herencia, que incluyen el derecho de las hijas a heredar cuando no hay descendientes varones. Luego de este episodio, Dios le dice a Moshé que suba a la cima del monte Abarim, desde donde podrá ver la Tierra Prometida antes de morir, aunque no ingresará en ella. Moshé le pide a Dios que designe a una persona digna para sucederlo en el liderazgo. El elegido por Dios para reemplazar a Moshé es Yehoshua Bin Nun, por su reputación y sus cualidades de liderazgo. Moshé anuncia públicamente que Yehoshua será su sucesor.

Quinta Aliyá:
La narración de la sucesión se interrumpe, y la Torá pasa a detallar los sacrificios que se ofrecerán en el Tabernáculo y en el futuro Gran Templo. Primero se describe el sacrificio diario, el Tamid, que se ofrecía todos los días del año, dos veces por día, incluyendo Shabbat, festividades y hasta Yom Kippur. También se especifican los sacrificios adicionales de Shabbat y de Rosh Jodesh, el comienzo del mes judío.

Sexta Aliyá:
Se describen los sacrificios correspondientes a las festividades de Pésaj, Shabuot, Rosh Hashaná y Yom Kippur.

Séptima Aliyá:
Se describen los sacrificios que se ofrecían durante las festividades de Sukkot y Sheminí Atseret.





Rab Shaul haLevi Mortera (1596-1660) fundador de la comunidad Sefaradí de Ámsterdam

Ribbí Shaul Leví Mortera nació en Venecia, Italia, en el año 1596, en el seno de una familia de judíos sefaradíes descendientes de anusim portugueses. Desde su juventud mostró una inclinación natural hacia el estudio profundo, la filosofía y la tradición.

El evento que marcó el inicio de su carrera rabínica tuvo lugar en el año 1616. Mortera fue quien escoltó el cuerpo del célebre médico judío Eliahu de Luna Montalto —médico personal de la reina María de Médicis— desde París hasta Ámsterdam. Este acto de lealtad y respeto hacia un sabio tan respetado dejó una profunda impresión en la comunidad sefaradí de la ciudad, y fue tal la impresión que causó que le ofrecieron el cargo de liderazgo rabínico en la comunidad sefaradí de Ámsterdam.

Formación y primeras responsabilidades

Ya en Ámsterdam, el rab Shaul prosiguió sus estudios bajo la dirección del jajam Yitsjaq Uziel, un rabino originario de Marruecos. Estudió con él Talmud, filosofía judía, exégesis bíblica y pensamiento medieval, en especial el legado de Maimónides. En poco tiempo fundó una institución de estudios avanzados, un Bet Midrash llamado Kéter Torá, donde él mismo enseñaba. Mencionemos que el rab Mortera brillaba en una generación donde había luminarias como el rab David Pardo, el rab Jacob Sasportas y Menashé ben Israel.

Gracias a su prestigio creciente, fue nombrado presidente de la corte rabínica de la comunidad portuguesa de Ámsterdam. Este cargo no solo implicaba dictaminar halajá, sino también actuar como líder comunitario en una ciudad donde el judaísmo, aunque tolerado, vivía bajo vigilancia y presión de las autoridades calvinistas.

La fundación de la Yeshivá Ets HaJayim

Uno de los grandes logros de Mortera fue la fundación y dirección de la famosa Yeshivá Ets HaJayim, institución que se convirtió en el centro del renacimiento espiritual sefaradí en los Países Bajos. Allí enseñó durante décadas a cientos de alumnos, muchos de ellos descendientes de familias marranas que apenas estaban redescubriendo el judaísmo que sus antepasados habían practicado en secreto.

Entre sus alumnos más destacados se cuentan figuras como el rabino Moshe Zacuto y el rabino Abraham HaCohen Pimentel (autor de Minjat Cohen). Su mayor frustración fue que uno de esos alumnos fue también el famoso hereje Baruj Spinoza, a quien él mismo tuvo que excomulgar.

Espinoza fue su alumno directo en Talmud, Torá y filosofía, pero con el tiempo adoptó posturas cada vez más radicales que desafiaban los principios fundamentales del judaísmo tradicional. Cuando finalmente la comunidad sefaradí decidió emitir el jérem (excomunión) contra Spinoza, el 27 de julio de 1656, Mortera fue uno de los tres dayanim que firmaron la sentencia, redactada en términos inusualmente severos. La decisión fue dolorosa, pero necesaria para proteger la cohesión interna de una comunidad en reconstrucción.

Su obra central: Giv’at Shaul

El legado escrito más famoso de Mortera es sin duda Giv’at Shaul, publicado en hebreo en Ámsterdam en 1645. Esta obra recoge 50 derashot (sermones) seleccionadas de entre más de 500 pronunciadas durante su carrera. Los sermones están basados en las secciones semanales de la Torá y combinan conocimiento rabínico, rigor filosófico y profundidad emocional.

Giv’at Shaul refleja la preocupación constante del rabino por guiar espiritualmente a una generación cuyos miembros habían sido educados en conventos o colegios cristianos, sin conocimiento previo de la Torá ni de la tradición judía. En cada discurso, el rab Mortera utiliza la parashá para hablar sobre Emuná, fe judía, justicia, providencia, mesianismo y libre albedrío, todo con un tono didáctico y comparando la visión judía con la cristiana que sus alumnos conocían. Para la mayoría de ellos era la primera vez que escuchaban la versión judía de los principios de fe.

Maestro de los “nuevos judíos”

Ribbí Shaul Leví Mortera entendía que su principal tarea no era solo enseñar Torá a los sabios, sino reeducar a los “nuevos judíos”, es decir, a aquellos descendientes de marranos que, tras generaciones de adoctrinamiento y conversión forzada, retornaban públicamente al judaísmo. A muchos de ellos, la sinagoga les era tan ajena como lo era una iglesia para un judío tradicional.

Por esta razón, escribió varios libros en portugués y en español, dedicados específicamente a esta población. En ellos abordaba los fundamentos del judaísmo, la inmortalidad del alma, el Mesías, la revelación, la unicidad de Dios y —sobre todo— las diferencias entre el judaísmo y el cristianismo.

Uno de los más significativos es El Tratado de la Verdad de la Ley de Moisés, en el cual Mortera defiende el judaísmo frente a los dogmas cristianos. Explica el entendimiento judío de los versículos bíblicos que la Iglesia había apropiado para justificar doctrinas como la Trinidad, la encarnación o la abolición de la Torá. Lo hace con claridad, lógica y sin tono provocador, manteniéndose fiel a una línea apologética judía que se remonta a Saadia Gaón y a Maimónides.

Otros escritos y tratados apologéticos

Además del Giv’at Shaul y del Tratado de la Verdad, Mortera escribió numerosas obras de polémica religiosa y filosofía popular, entre ellas:

  • Preguntas que hizo un clérigo de Ruan de Francia: una respuesta puntual a los ataques de un sacerdote católico contra el Talmud.

  • Providencia de Dios con Israel: reflexión sobre la elección del pueblo judío y su rol en la historia sagrada.

  • Relación memorable para confusión de aquellos que niegan la providencia divina: exposición de la fe judía en la supervisión activa de Dios (hashgajá).

  • Obstáculos y oposiciones contra la religión cristiana: crítica racional a los principios básicos del cristianismo.

  • Varios tratados relativos a la religión judía: compendio de temas introductorios para el aprendizaje de los nuevos judíos.

  • La eternidad de la Ley de Mosheh: defensa enfática del carácter eterno e irremplazable de la Torá frente a la noción del “Nuevo Pacto”.

Estos escritos circularon en manuscritos o impresos de edición limitada, y fueron preservados en bibliotecas de Londres, Ámsterdam y Hamburgo. Algunos de ellos fueron utilizados por generaciones posteriores de rabinos para enfrentar las dudas de conversos, misioneros y cristianos interesados en el judaísmo.

Su pensamiento: entre Maimónides y el exilio

Mortera fue un hombre profundamente influenciado por el judaísmo inteligente de Maimónides, un modelo ideal para una comunidad judía que, si bien acababa de salir del trauma de la Inquisición, estaba compuesta por individuos altamente educados. Al enseñar la filosofía de Maimónides, Mortera les ofrecía a los exconversos un lenguaje que ellos comprendían, y a través de él podía transmitir los principios de fe judía claramente diferenciados de los preceptos cristianos.

Incluso citando a Maimónides podía enseñarles —a esos exconversos que habían asistido a universidades— que la ciencia no está en contradicción con la fe, como sucedía con frecuencia en el mundo cristiano.

El rab Shaul entendía que el retorno al judaísmo no se lograba mediante imposiciones, sino con paciencia y claridad.

Se dice sobre Maimónides y su actitud hacia aquellos judíos yemenitas que sufrieron la conversión forzosa en el siglo XII, que para Maimónides la crisis espiritual no es un delito: es una enfermedad. Y por lo tanto, no necesita de un juez que venga a sentenciarla, sino de un médico que venga a curarla.

Legado

Ribbí Shaul Leví Mortera falleció en 1660, dejando un legado que perduró mucho más allá de su tiempo. Fue el símbolo de una generación que reconstruyó el judaísmo sefaradí desde las cenizas del exilio y la persecución.

Su obra, tanto oral como escrita, consolidó a Ámsterdam como el centro intelectual y espiritual del judaísmo sefaradí en Europa occidental durante el siglo XVII. Sus discípulos continuaron su labor en Europa y en el Imperio Otomano, y su influencia aún se percibe en el pensamiento judío moderno, especialmente en los debates entre tradición y modernidad, fe y razón, memoria y libertad.

Como todos los Gigantes Olvidados, el rab Mortera merece ser recordado no solo por su erudición, sino por su misión: reconstruir la identidad judía de quienes la habían perdido… sin haberla olvidado nunca.




BALAQ: ¿Quiénes son los peores enemigos de Israel?


DE ADENTRO HACIA AFUERA

Hasta ahora, la mayoría de los problemas que el pueblo de Israel tuvo en su travesía por el desierto tenían que ver con conflictos internos: la gente insatisfecha, quejas por la comida (maná), los espías que desalentaron al pueblo, la rebelión de Koraj contra el liderazgo de Moshé, etc. Esa generación que salió de Egipto tuvo que, literalmente, desaparecer.

Ahora, nuestra Perashá sucede 40 años después de la salida de Egipto. Los problemas se transforman: son conflictos con los enemigos externos.

Israel está en el lado este del río Jordán, lo que hoy es Jordania, listos para ingresar a la tierra prometida.

Balaq, el rey de la nación de Moab, ve desde lo alto de su montaña al pueblo judío y les tiene miedo. Se dio cuenta de que estos judíos son diferentes a la primera generación: saben defenderse y luchar, como quedó demostrado en las impresionantes victorias contra Sijón y Og. Balaq teme que su reino termine de una manera parecida. Y para evitarlo, se le ocurre una idea no convencional, “out of the box”.

EL SECRETO DE LA SUPERVIVENCIA JUDÍA

Balaq reflexiona sobre el pueblo judío y sus espectaculares triunfos: si la primera generación, los que salieron de la esclavitud y no sabían luchar, vencieron a Egipto, la mayor superpotencia del Medio Oriente, y humillaron al faraón y su ejército, ese triunfo NO podía haberse basado en su poderío militar. “Algo” sobrenatural tiene que explicar por qué Israel nunca perdió una guerra a pesar de NO ser un pueblo agresivo, guerrero y despiadado. Balaq concluye —correctamente— que el secreto de Israel no está en su destreza militar. Hay algo —Alguien— no convencional que les ayuda a ganar las guerras. Y asume que el secreto de las victorias judías está en la relación entre Moshé y el Dios de Israel. El Dios de Moshé, razona Balaq con su mente idólatra, es superior y ha vencido a todos los dioses egipcios.

Balaq tiene que buscar un dios más poderoso que el de Israel. En su defecto, podría utilizar a alguien que pudiera manipular a ese mismo “Dios” de Israel, un razonamiento no poco común en el mundo idólatra, y usarlo contra Moshé. Los dioses paganos eran sobornables y podían cambiar de opinión. Pero había que encontrar a alguien que tuviera acceso a ese Dios y lo convenciera de que se pusiera en contra de Moshé. Balaq cuenta con muchos recursos propios: adivinos, brujos y magos. En el pueblo de Midyan, le informan a Balaq, hay alguien muy especial, un profeta como Moshé, que pueda invocar al mismo Dios de Moshé. Se llama Bilam, y es aliado de sus aliados medianitas.

Lo manda a buscar y lo contrata para que con sus poderes “maldiga” a Israel: es decir, haga que Dios se vuelva contra ellos. En la cultura pagana creían que los dioses no pueden “querer” a alguien, elegir a alguien así porque sí. Los dioses paganos son mercenarios. Pueden ser comprados, manipulados y cambiarse de bando. Y Bilam es la persona indicada para hacerlo.

Luego de idas y vueltas, donde le explica a Balaq que él no habla de su propio albedrío, sino que “Dios pone las palabras en su boca”, Bilam llega donde Balaq, entra en trance y trata de invocar a Dios para maldecir a Israel. Pero Dios interviene en las palabras de Bilam, lo inspira —lo posee— y en lugar de maldiciones, de la boca de Bilam salen las más hermosas bendiciones. Lo intentan varias veces, siete en total, desde diferentes ángulos, con diferentes sacrificios, pero una y otra vez, todas las maldiciones que Bilam quería pronunciar contra Israel se transforman en bendiciones. Balaq se enoja muchísimo con Bilam y lo echa.

BILAM EL MONOTEÍSTA

El relato es fascinante y deja muchos interrogantes abiertos. Me voy a concentrar en uno solo. ¿Por qué Bilam se presta a ayudar a los enemigos de Israel? Es raro porque Bilam, aparentemente, es una persona religiosa y reconoce al Dios de Israel.

Repito: Bilam no solo cree en un “dios” general, sino en el Dios de Israel. Y a diferencia del faraón o de otros gentiles, Bilam no usa solo la palabra ELOQIM, que significa genéricamente “Dios”, sino “Amonay” (con “d”): el “nombre propio” del Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Dos preguntas. Primera pregunta: ¿Cómo es posible que Bilam creyera en el Dios de los judíos? Creo que ningún comentarista se refiere a este punto. Quizás porque la respuesta es demasiado simple. Bilam pertenece a la nación de Midyan, ¡el pueblo del suegro de Moshé, Yitró! En el libro de Shemot leímos que Yitró llegó al campamento de Israel alabando y reconociendo al Dios de Israel. Pero luego, antes de que Israel partiera rumbo a la tierra prometida, Yitró regresó a Midyan, y de acuerdo a algunos comentaristas, cuando regresó a Midyan, difundió el culto al Dios de Israel. Esta Perashá sucede 40 años más tarde. Y al parecer Bilam era discípulo de Yitró, y a través del suegro de Moshé aprendió acerca de HaShem, Dios de Israel.

LA COMPETENCIA RELIGIOSA

Segunda pregunta. Si Bilam y Moshé son monoteístas y creen en un mismo Dios, si la religión de Bilam y la de Moshé eran tan parecidas, ¿por qué Bilam odia a Israel y los quiere maldecir?

Es mucho más lo que Bilam y Moshé comparten ideológicamente que lo que los separa. Incluso si Bilam llamaba a Dios con otro nombre en idioma medianita, se refería al mismo Dios. Es como cuando un musulmán menciona a Allá: se está refiriendo al Dios de la Biblia, al Dios de Abraham, Isaac y Jacob. El monoteísmo, la creencia en un solo Dios, tendría que motivar a Bilam a actuar como protector de Israel, o por lo menos como su aliado más leal. ¿Cómo se explica el antagonismo de Bilam hacia Israel?

Creo que, una vez más, para entender el pasado bíblico debemos utilizar el presente político.

Pensemos en quiénes son hoy en día los enemigos más feroces de Israel. Sin duda, los musulmanes islamistas, es decir, los más “religiosos” como Hamas, la Hermandad Musulmana y el Jihad Islámico. Recordemos que el Islam se forma a partir de textos e ideas bíblicas: el patriarca Abraham, la Biblia, el monoteísmo, el rezo, el ayuno, etc. ¿Por qué entonces esa enemistad hacia Erets Israel, cuando en realidad, los musulmanes —nuestros primos hermanos— deberían ser nuestros protectores o al menos nuestros “aliados naturales”? ¿Cómo se explica?

LA TEORÍA DEL REEMPLAZO

El profesor Mordejai Kedar y otros analistas israelíes que se especializan en el Islam, explican que detrás de todo el odio político y la idea de Jihad de los islamistas hay una base 100% religiosa: ¿quién debe ser considerado como el verdadero representante del Dios de la Biblia: Israel o la nación islámica? ¿Quién es superior? ¿Y quién fue el profeta superior: Moshé o Mahoma? ¿Quiénes son los auténticos representantes de Dios sobre la tierra: los judíos o los musulmanes? Que quede claro que la lucha religiosa por demostrar supremacía viene de un solo lado: del lado islamista. Los judíos, B”H, no necesitamos declarar ninguna guerra religiosa para validar nuestra condición de pueblo elegido, porque NO SUFRIMOS DE NINGÚN COMPLEJO DE INFERIORIDAD. Pero del otro lado hay una desesperación por demostrar la supremacía religiosa.

NADA NUEVO BAJO EL SOL

Esto ocurrió con Bilam. A pesar de todo lo que tenía en común con Moshé, a Bilam NO LE INTERESABA relacionarse con Moshé, no quería sumarse a su pueblo ni convertirse en su aliado. Una vez que conoció la religión de Moshé, SE APROPIÓ DE LA RELIGIÓN DE MOSHÉ y desde ese momento Moshé le hacía sombra. El odio de Bilam hacia el pueblo de Israel nacía desde su deseo y aspiración de REEMPLAZAR a Israel.

Y por eso se transformó en su mayor enemigo e intentó destruirlo.

Pero Dios no lo permitió en ese momento ni lo permitirá hoy.

SHABBAT SHALOM




La humildad de Moshé y la arrogancia de Bil’am

¿QUIÉN ERA BILAM?

Aunque una de las Perashiot que leemos esta semana lleva el nombre del Rey de Moab, Balaq, el protagonista principal es un individuo muy misterioso llamado Bil’am (Balaam). ¿Quién era Bil’am? Bil’am era un profeta no-judío. Y de acuerdo a nuestros Sabios, Dios se reveló a Bil’am en un nivel similar al que se reveló a Moshe (Moisés).

Pero no asumamos que por el hecho que Dios se reveló a Bil’am, Bil’am se parecía a Moshé. En realidad aunque ambos, Moshé y Bilam, recibieron un mensaje profético, procesaron esta experiencia de una manera completamente diferente. Opuesta. 

LA EXPERIENCIA DE MOSHE

El comunicarse con Dios le hizo darse cuenta a Moshé de lo pequeño y limitado que él era.  Un ejemplo.  Moshé tenía muchas preguntas que hacerle a Dios. Uno de los temas que más angustiaba a Moshé era no comprender la justicia de Dios. ¿Cómo puede ser que si Dios es todo bondad (omnibolente) y todo lo puede (omnipotente) los hombres justos muchas veces sufren?  Sin embargo, después de su “encuentro cercano” con Dios, esta pregunta de Moisés desapareció. Pero no desapareció porque Moshé encontró una respuesta a este interrogante, sino porque la cercanía de Dios le permitió a Moshé entender mejor sus propias insuperables limitaciones. Su encuentro con Dios le hizo comprender a Moshé por qué no podía comprender. Al aproximarse a la Infinitud de Dios Moshé tomó conciencia de su infinita pequeñez. Y entendió que tratar de entender “los pensamientos de Dios” está más allá de las capacidades cognitivas de un ser humano, por más sabio o inteligente que éste fuera. Es por eso que después de experimentar la revelación Divina, Moshé, que ya era humilde, se comportó con más humildad y se convirtió en “el hombre más humilde que hubo sobre la faz de la tierra” (Bamidbar 12:03).

LA EXPERIENCIA DE BILAM

Bil’am también tuvo un encuentro cercano con Dios. La misma epifanía abrumadora que experimentó Moshé Rabenu. Pero la reacción de Bil’am fue exactamente opuesta a la de Moshé. Cuando Dios se reveló a Moshé, Moshé se enfocó en Dios, en su Infinita Sabiduría que tan lejos está de nosotros. Pero cuando Dios se reveló a Bil’am, Bil’am se enfocó en sí mismo. Bil’am pensó que si Dios se comunicaba con él, era porque él, Bil’am, era una persona muy especial y única: un iluminado. Y así Bil’am se convenció de que él era el hombre más importante sobre la faz del planeta.  Y actuaba de esa manera. Lejos de tomar conciencia de su finitud al tener más conciencia de la infinitud de Dios, Bil’am se jactó de que él ahora podía comprender la Sabiduría Divina. Y en un momento pronunció la frase más arrogante que se haya escrito en la Torá: yode’a da’at ‘Elion, “[Yo soy Bil’am], el que comprende la mente del Todopoderoso”.

LA EXPERIENCIA RELIGIOSA

Vemos como la misma experiencia espiritual, la revelación de Dios, afectó a Bilam y a Moshé Rabenu de maneras completamente opuestas.  Moshé se transformó en el hombre más humilde de la historia. Y Bilam, en el más arrogante.  Bil’am, por ejemplo,  se refirió a sí mismo en tercera persona.  Y también se alardeaba de que Dios hablaba “a través de su boca”, como si él fuera Su elegido. Bil’am presumía tener la habilidad de destruir a toda una nación, Israel, con el poder de su palabra, sin necesidad de un enfrentamiento militar.  Bil’am pensaba que podía “forzar” la voluntad Divina y “obligar” a Dios, a través de su magia a hacer lo que él, Bil’am, quisiera. 

CUANDO LOS BURROS HABLAN

Nuestros rabinos señalan que Bil’am recibió una lección de humildad de quien menos imaginaba: de su burra.   

Cuando Bil’am se dirigía a encontrarse con Balaq, que lo había contratado para maldecir a Israel, iba montado en su asno. El animal de pronto se detuvo y se desvió de su camino. La Torá explica que al animal vio un ángel, se asustó y por eso se detuvo. Pero Bil’am castigó a su burra y la amenazó de muerte con su espada. Dios, entonces, “abrió la boca” del animal y la burra le reveló a Bil’am por qué se había desviado.

Nuestro rabinos explicaron lo siguiente:

Bilam se jactaba de que Dios “hablaba por su boca”. Ahora, Bilam vió que incluso un burro, que nunca fue considerado un animal muy inteligente, también podía hablar y transmitir un mensaje Divino, si Dios así lo quiere. Ergo: Bil’am no era ni siquiera superior a su burra.

Bilam también afirmó que él podría eliminar toda la nación de Israel con sus maldiciones mágicas. Pero entonces ¿por qué para amenazó matar a su burro con su espada? Bil’am alardeaba de poderes que él mismo sabía que no tenía. 

Por último, Bil’am afirmó que él podía entender la Mente Divina. Y Dios le demuestra a Bil’am que ni siquiera era capaz de comprender la mente de una burra…

El hombre humilde es como el Bambú, dice un proverbio chino, cuando más alto crece más se inclina. 

SHABBAT SHALOM